{"id":17252,"date":"2016-02-05T11:13:24","date_gmt":"2016-02-05T16:13:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/empresa\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:24","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:24","slug":"empresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/empresa\/","title":{"rendered":"EMPRESA"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Premisa.<br \/>\nII. Concepciones jur\u00ed\u00addicas y sociol\u00f3gicas acerca del empresario.<br \/>\nIII. \u00bfEl empresario en la Sagrada Escritura?<br \/>\nIV. En el magisterio de la Iglesia.<br \/>\nV. La \u00e9tica del empresario:<br \/>\n1. Inspirarse en los valores funcionales del desarrollo;<br \/>\n2. Etica de la responsabilidad:<br \/>\n    a) En lo concerniente a la funci\u00f3n empresarial,<br \/>\n    b) En lo concerniente a las relaciones del empresario con los colaboradores,<br \/>\n    c) En lo concerniente al trabajo y al consumo;<br \/>\n3. Etica de la solidaridad.<\/p>\n<p>I. Premisa<br \/>\nEn cada persona se da una propensi\u00f3n a mejorar las condiciones de vida, a construir algo nuevo, a realizar de modo eficaz y productivo cuanto se ha propuesto hacer, en una palabra, a emprender. Esta propensi\u00f3n tiene su origen en la tensi\u00f3n natural que toda persona vive entre los l\u00ed\u00admites concretos que experimenta y las infinitas posibilidades de mejorarse y de mejorar que entrev\u00e9. La actuaci\u00f3n econ\u00f3mica de las personas no se puede desvincular de la tensi\u00f3n a superarse, de la insuprimible exigencia de transcenderse.<\/p>\n<p>El emprender es, en sentido amplio, una manifestaci\u00f3n de la singularidad y de la libertad de la persona humana en cualquier situaci\u00f3n en la que ella tenga que desarrollar su actividad: como trabajador dependiente o como empresario, como sindicalista [l Sindicalismo] o como gerente, como ! pol\u00ed\u00adtico o como profesional.<\/p>\n<p>Quienquiera que ejerza una actividad econ\u00f3mica contrae siempre una responsabilidad consigo mismo, con la sociedad y con las cosas.<\/p>\n<p>Existe un modo \u00abemprendedor\u00bb (es decir, eficiente, responsable, creador, innovador) de desarrollar las m\u00e1s diversas actividades. Con todo, el empresario es una figura bien definida de determinados tipos de sociedad. El empresario es una figura t\u00ed\u00adpica, la m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstica, de las modernas sociedades capitalistas.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n moral deber\u00e1, pues, partir del juicio sobre estos sistemas sociales para poder verificar las compatibilidades, las incompatibilidades y los puntos problem\u00e1ticos entre la \u00e9tica cristiana y los comportamientos de los sujetos de las modernas sociedades industriales, aun cuando no puede identificarse al cristianismo con ning\u00fan modelo de organizaci\u00f3n social, y mucho menos con el capitalismo.<\/p>\n<p>El evangelio es una \u00abbuena noticia\u00bb dirigida a la conciencia individual y a toda la humanidad. Si se la acoge, adquiere una dimensi\u00f3n personal y comunitaria simult\u00e1neamente, impregnando la calidad de la vida social, la cultura y las instituciones.<\/p>\n<p>El capitalismo, a su vez, no determina una, y s\u00f3lo una forma de vida social, sino tantas formas de vida social cuantas sean las culturas en las que se introduce. En resumen, la variable decisiva de la organizaci\u00f3n social es la cultura, la cual determina las formas hist\u00f3ricas en las que vive el capitalismo. Las modernas sociedades de mercado ofrecen una amplia gama de oportunidades de realizaci\u00f3n individual de la \u00e9tica cristiana y, al mismo tiempo, una enorme gama de tentaciones de desviarse de ella. En esta dial\u00e9ctica entre m\u00e1ximas oportunidades y m\u00e1ximas tentaciones estriba precisamente la valoraci\u00f3n de la libertad como fundamento de toda fe vivida en integridad.<\/p>\n<p>No son pocas las cr\u00ed\u00adticas que se le hacen al capitalismo. Muchos lo juzgan un sistema moralmente condenable, porque se sostiene idealmente y se justifica \u00e9ticamente por una concepci\u00f3n individualista de la sociedad que, erradicando la concepci\u00f3n medieval de la subordinaci\u00f3n de la riqueza a finalidades \u00e9ticas, tiene en la acumulaci\u00f3n el motivo determinante de la actividad econ\u00f3mica y en el m\u00e1ximum de provecho el criterio supremo de racionalidad y eficiencia (A. Fanfani).<\/p>\n<p>Para otros cr\u00ed\u00adticos las fortunas del capitalismo est\u00e1n vinculadas a una situaci\u00f3n en la que: a) los salarios pod\u00ed\u00adan mantenerse en una situaci\u00f3n de subsistencia; b) la \u00e9tica burguesa del ahorro y del beneficio impulsaba a la inversi\u00f3n productiva del excedente (Keynes define este an\u00e1lisis como \u00abel doble enga\u00f1o&#8217;.<\/p>\n<p> En la conciencia moral de muchos cristianos capitalismo es sin\u00f3nimo de sociedad opulenta, de crecientes desequilibrios entre pa\u00ed\u00adses ricos y pa\u00ed\u00adses pobres, de consumismo. Seg\u00fan algunas concepciones, el consumismo hedonista tiende a hacer del consumidor la encarnaci\u00f3n ideal de la especie humana (Baudrillard).<\/p>\n<p>Las modernas sociedades industriales son sociedades capitalistas en funci\u00f3n del r\u00e9gimen jur\u00ed\u00addico de la propiedad de los medios de producci\u00f3n, sociedades liberal-democr\u00e1ticas en funci\u00f3n del r\u00e9gimen pol\u00ed\u00adtico, sociedades pluralistas en funci\u00f3n del clima cultural.<\/p>\n<p>Seg\u00fan otras concepciones (Novak),las sociedades capitalistas se basan en el principio de la m\u00e1xima libertad en la vida econ\u00f3mica (mercado), en la vida pol\u00ed\u00adtica (democracia), en la vida social (pluralismo). El mercado en econom\u00ed\u00ada, la democracia en las instituciones y el pluralismo en la cultura s\u00f3lo se mantienen y se integran en rec\u00ed\u00adproca autonom\u00ed\u00ada si seda la m\u00e1xima libertad de producci\u00f3n, la m\u00e1xima libertad de participaci\u00f3n y la m\u00e1xima libertad de conciencia.<\/p>\n<p>Este \u00absistema\u00bb, al que se denomina \u00abternario\u00bb, aun sin proponerse como los sistemas socialistas obligar a los ciudadanos a ser \u00abvirtuosos\u00bb del bien com\u00fan, realiza parad\u00f3jicamente el bien com\u00fan social con la b\u00fasqueda del inter\u00e9s individual.<\/p>\n<p>Un sistema de econom\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica realiza la c\u00e1ritas si ampl\u00ed\u00ada, crea, inventa, produce y distribuye riqueza acrecentando la base material del bien com\u00fan. Parece leg\u00ed\u00adtimo sostener que entre todos los sistemas sociales que se han sucedido en la historia, tal vez ninguno ha cambiado tan radicalmente la calidad de la vida -prolongando su duraci\u00f3n, convirtiendo la eliminaci\u00f3n de la miseria en hip\u00f3tesis posible, generando perspectivas de autorrealizaci\u00f3n-como los que han combinado mercado, democracia y pluralismo.<\/p>\n<p>II. Concepciones jur\u00ed\u00addicas y sociol\u00f3gicas acerca del empresario<br \/>\nLa empresa es la forma m\u00e1s moderna de organizar la producci\u00f3n y el intercambio de bienes y servicios. Es el sujeto interpersonal a trav\u00e9s del cual el hombre transforma, produce e intercambia; en ese sentido es el centro motor del desarrollo econ\u00f3mico y social.<\/p>\n<p>La ubicaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica del empresario resulta particularmente amplia. Empresario es \u00abel que ejerce profesionalmente una actividad econ\u00f3mica organizada, con la finalidad de producir e intercambiar bienes y servicios\u00bb. El concepto de empresario se extiende a todos los sectores productivos: agricultura, industria, servicios, y penetra las m\u00faltiples formas de organizaci\u00f3n, desde las m\u00e1s sencillas, como el artesanado, hasta los grandes complejos industriales y las mismas sociedades multinacionales.<\/p>\n<p>Las constituciones y leyes org\u00e1nicas fundamentales otorgan un gran relieve a la figura del empresario, especialmente cuando la econom\u00ed\u00ada se organiza como econom\u00ed\u00ada capitalista, incluida en ella la econom\u00ed\u00ada neocapitalista o econom\u00ed\u00ada social de mercado, e incluso socialista \u00abcon rostro humano\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces se inserta socialmente al empresario en una estructura econ\u00f3mica que, junto al reconocimiento del valor de la propiedad privada, exalta el valor de la solidaridad social.<\/p>\n<p>La libre iniciativa del empresario tiene sus l\u00ed\u00admites precisos en la salvaguardia de la seguridad y de la dignidad de los ciudadanos (l\u00ed\u00admites que operan concretamente a trav\u00e9s de la legislaci\u00f3n social, laboral y fiscal).<\/p>\n<p>Concebido as\u00ed\u00ad el empresario, queda reconocido el papel que se le atribuye en el mercado como campo del juego econ\u00f3mico y como medida de la eficiencia productiva; y se valora tambi\u00e9n el papel del Estado como \u00e1rbitro regulador de las actividades econ\u00f3micas de los individuos o de los grupos y como garante del equilibrio equitativo entre iniciativa privada y solidaridad social. La intervenci\u00f3n del Estado, en otros t\u00e9rminos, establece los correctivos necesarios a los eventuales desequilibrios que provoca la libre concurrencia.<\/p>\n<p>Las concepciones sociol\u00f3gicas del empresario son diferentes y divergentes. Van desde la conocida visi\u00f3n marxista, que asimila la funci\u00f3n del empresario con el papel de \u00abfuncionario\u00bb del capital, hasta aquella cl\u00e1sica que pone de relieve los caracteres peculiares de la iniciativa racional de los factores productivos y del esp\u00ed\u00adritu de innovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Schumpeter, es empresario quien introduce la innovaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica en el mercado. En tal perspectiva, la funci\u00f3n de los empresarios es la de reformar o revolucionar el cuadro productivo, usufructuando un invento o, m\u00e1s generalmente, una posibilidad t\u00e9cnica reci\u00e9n descubierta para obtener un nuevo producto, o de modo nuevo uno ya conocido (innovaci\u00f3n del producto o innovaci\u00f3n del proceso), abriendo una nueva fuente para el aprovisionamiento de materias primas o una nueva salida a los productos.<\/p>\n<p>Para Schumpeter, precisamente esta funci\u00f3n y las actitudes relacionadas con ella dan origen a las \u00abprosperidades\u00bb pendulares que revolucionan la organizaci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica, como tambi\u00e9n a las pendulares \u00abrecesiones\u00bb debidas a los desequilibrios introducidos por los nuevos productos o n\u00ed\u00ad\u00e9todos de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es dif\u00ed\u00adcil emprender, y constituye tina espec\u00ed\u00adfica funci\u00f3n econ\u00f3mica que abandona toda rutina y topa con las resistencias conservadoras del ambiente. Para obrar con confianza, superando los l\u00ed\u00admites de la normalidad cotidiana y venciendo las resistencias a toda innovaci\u00f3n, se requieren, seg\u00fan Schumpeter, aptitudes determinadas, que s\u00f3lo posee una peque\u00f1a parte de la poblaci\u00f3n, y que son las que definen tanto el tipo como la funci\u00f3n del empresario.<\/p>\n<p>Para el economista marxista M. Dobb, la figura del empresario s\u00f3lo brota en presencia de algunos condicionamientos (propiedad privada de la tierra, estratificaci\u00f3n social, diferentes ventajas iniciales de determinados grupos). Por su parte, F.H. Knight ve en el empresario al riskbearer (al que soporta el riesgo), mientras que J.B. Say subraya la funci\u00f3n de coordinar y racionalizar los factores productivos disponibles desorganizados hasta que se constituye la empresa.<\/p>\n<p>En la primera fase del desarrollo industrial, el empresario puede considerarse como \u00abun capit\u00e1n industrial\u00bb; m\u00e1s tarde, con el desarrollo de las sociedades an\u00f3nimas (que diferencian propietarios de gerentes), la empresa se convierte en muchos casos en una figura colegial (la tecno-estructura, que abarca los centros de informaci\u00f3n, organizaci\u00f3n y decisi\u00f3n).<\/p>\n<p>J.K. Galbraith, dentro del Estado, individualiza al \u00abnuevo empresario\u00bb de la \u00e9poca de las grandes concentraciones productivas (necesidad de colosales inversiones tecnol\u00f3gicas, de las que depende el desarrollo econ\u00f3mico).<\/p>\n<p>Como reacci\u00f3n al desorden econ\u00f3mico de los a\u00f1os setenta y a la crisis de la producci\u00f3n en masa se difunden, caracter\u00ed\u00adsticamente, las peque\u00f1as y medianas empresas y se generaliza en algunos pa\u00ed\u00adses (Alemania, Italia&#8230;) el modelo japon\u00e9s de la especializaci\u00f3n flexible (M.J. Piore y F. Sabel). Este fen\u00f3meno es evidente en la red de empresas manufactureras tecnol\u00f3gicamente sofisticadas. Con tal visi\u00f3n, el empresario se convierte en un permanente innovador capaz de adaptarse a las exigencias del mercado sirvi\u00e9ndose de una variada disponibilidad de medios y maquinaria para muchos usos y confiando en la capacidad t\u00e9cnica de una mano de obra altamente cualificada.<\/p>\n<p>W. Sombart detecta en el empresario un distanciamiento frente al ambiente circundante y, estudiando el esp\u00ed\u00adritu emprendedor de herejes y jud\u00ed\u00ados, subraya en ellos el car\u00e1cter \u00abdesviacionista\u00bb con relaci\u00f3n a las normas y costumbres sociales.<\/p>\n<p>Algunos autores (A. Fanfani, G. Palladino, W. Sombart) descubren como precursores del moderno \u00abesp\u00ed\u00adritu empresarial\u00bb a te\u00f3logos y canonistas medievales, en particular a san Antonio de Florencia, san Bernardino de Siena, etc., que, despu\u00e9s de superar la concepci\u00f3n de la ilicitud del inter\u00e9s, encarrilada hacia una soluci\u00f3n por santo Tom\u00e1s de Aquino, pusieron las premisas para una visi\u00f3n m\u00e1s din\u00e1mica de la productividad del capital.<\/p>\n<p>M. Weber asocia la difusi\u00f3n del \u00abesp\u00ed\u00adritu capitalista\u00bb y de la cultura empresarial en el siglo xvi a la \u00e9tica protestante, mientras que, por el contrario, H.R. Trevor-Roper destaca c\u00f3mo, entre 1550 y 1620, el esp\u00ed\u00adritu empresarial (en cuanto sistema de producci\u00f3n o t\u00e9cnica de financiaci\u00f3n) se difundi\u00f3 notablemente en las ciudades cat\u00f3licas de Amberes, Lieja, Lisboa, Mil\u00e1n, y s\u00f3lo el centralismo de la monarqu\u00ed\u00ada cat\u00f3lica castellana, emparejada con el clima restaurador de la contrarreforma, impide o limita la empresa privada en los pa\u00ed\u00adses cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>M. Novak, intelectual cat\u00f3lico norteamericano, ha puesto en evidencia c\u00f3mo en los siglos siguientes la Iglesia cat\u00f3lica renunci\u00f3 a ejercer sobre la econom\u00ed\u00ada de mercado la sabia combinaci\u00f3n de distanciamiento cr\u00ed\u00adtico y de sinton\u00ed\u00ada esperanzadora con la que en el pasado inspir\u00f3 a numerosos sistemas sociales.<\/p>\n<p>III. \u00bfEl empresario en la Sagrada Escritura?<br \/>\nLa vocaci\u00f3n del empresario es una de las posibles formas de respuesta a la invitaci\u00f3n divina de \u00abdominar la tierra\u00bb (G\u00e9n 1:28).<\/p>\n<p>Como es obvio, la Biblia no habla expl\u00ed\u00adcitamente del empresario, pero ofrece (G\u00e9n, cc. 1-11) una visi\u00f3n del hombre basada en tres relaciones irreductibles: con Dios (temor de Dios, adoraci\u00f3n), con la tierra (trabajo, t\u00e9cnica, producci\u00f3n) y con las dem\u00e1s personas (di\u00e1logo y comunidad), relaciones que constituyen los motivos inspiradores fundamentales de una visi\u00f3n cristiana de la funci\u00f3n del empresario. Cuando se desvanece en el hombre la relaci\u00f3n con Dios, tambi\u00e9n las otras relaciones estructurales (con los dem\u00e1s y con el mundo) pueden quedar violentadas o trastocadas con un uso desordenado de la libertad (G\u00e9n 4:6-7).<\/p>\n<p>El oficio de empresario tiene su origen en la libertad humana, pero pone a prueba las capacidades de uso ordenado del don de la libertad. Emprender es sustancialmente asumir el peso (honores y cargas) de la responsabilidad, del riesgo, de la elecci\u00f3n, de la innovaci\u00f3n. El empresario se encuentra, pues, ante la ambivalencia moral de las opciones, ante los \u00e9xitos y los fracasos materiales, pero tambi\u00e9n ante la peculiar forma de fracaso moral que los cristianos denominan pecado.<\/p>\n<p>Si G\u00e9n 3 ilustra el sentido del pecado contra Dios y G\u00e9n 4 el sentido del pecado contra el hombre, la historia de la torre de Babel (G\u00e9n 11:19) describe el pecado que con m\u00e1s frecuencia se puede asociar al papel del empresario: pretender ensalzar tanto el progreso t\u00e9cnico (entonces representado por los ladrillos cocidos) que se llegue a prescindir de Dios. Este pecado tiene su origen en el modo de usar los bienes de la tierra. Los hombres que tienen la pretensi\u00f3n de levantar la torre hasta el cielo, quieren \u00abhacerse famosos\u00bb (G\u00e9n 11:3-4), es decir, darse una identidad, en vez de buscar la fama y la identidad otorgadas por el Creador (G\u00e9n 5:1-2).<\/p>\n<p>Dice significativamente el comentario jud\u00ed\u00ado Piergei de Rabbi Eliezer (c. 24) que durante la construcci\u00f3n de la torre de Babel, si alguien ca\u00ed\u00ada y mor\u00ed\u00ada, los constructores no le prestaban ninguna atenci\u00f3n; pero que, en cambio, si ca\u00ed\u00ada un ladrillo, se sentaban y se pon\u00ed\u00adan a llorar, diciendo: \u00ab\u00c2\u00a1Pobres de nosotros! \u00bfCu\u00e1ndo tendremos otro ladrillo que sustituya a \u00e9ste?\u00bb<br \/>\nEl uso desordenado de los bienes de la tierra y del progreso t\u00e9cnico viene, pues, acompa\u00f1ado desde su prototipo primordial (la torre de Babel) por la falta culpable de respeto a los dem\u00e1s y va seguido por la confusi\u00f3n de las lenguas entre los humanos.<\/p>\n<p>En la \u00f3ptica de la antropolog\u00ed\u00ada cristiana, si la funci\u00f3n del empresario ahonda sus ra\u00ed\u00adces en la responsabilidad del hombre libre, \u00abpersona\u00bb, es porque es sujeto de conciencia y de libertad.<\/p>\n<p>Si una tal libertad de la actuaci\u00f3n ,empresarial est\u00e1 expuesta al riesgo de caer en m\u00faltiples formas de pecado (falta de respeto a la dignidad del trabajador, opresiones, uso ego\u00ed\u00adsta de la riqueza, individualismo, etc.), esa misma libertad permite a la vez hacer fructificar los \u00abtalentos\u00bb de que cada uno est\u00e1 dotado (Mat 25:14-30), multiplicando elbienestar de la sociedad.<\/p>\n<p>Por otro lado, solamente una lectura fundamentalista de los evangelios puede hallar en ellos una condena de principio del empresario y del capitalismo, como sistema econ\u00f3mico de enriquecimiento individual y social.<\/p>\n<p>IV. En el magisterio de la Iglesia<br \/>\nEn los documentos del magisterio falta un an\u00e1lisis de la funci\u00f3n empresarial. Sin embargo, los documentos del \/magisterio social, desde la Rerum novarum, de Le\u00f3n XIII (1891), a la Laborem exercens, de Juan Pablo II (1981), se han preguntado por los costes humanos y por las consecuencias sociales del desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Junto a una cierta infravaloraci\u00f3n de los valores de la cultura empresarial encontramos en la enc\u00ed\u00adclica de Le\u00f3n XIII la justa individuaci\u00f3n de la \u00abcuesti\u00f3n social\u00bb (derecho de los trabajadores y de sus familias a un salario justo y a una defensa sindical y social) como dique y criterio del desarrollo industrial.<\/p>\n<p>A su vez, la Quadragesimo anuo, de P\u00ed\u00ado XI (1931), desea que \u00abel contrato de trabajo est\u00e9 moderado por el contrato de sociedad\u00bb, avanzando la propuesta de un compromiso m\u00e1s directo de los trabajadores en la gesti\u00f3n y en los beneficios de la empresa, mientras que P\u00ed\u00ado XII defiende los derechos de la \u00abpeque\u00f1a y mediana propiedad\u00bb (Radiomensaje del 1-91944).<\/p>\n<p>Tratando expl\u00ed\u00adcitamente de la estructura de la empresa en la Mater et magistra (1961), Juan XXIII defiende ante todo la empresa artesana y agr\u00ed\u00adcola de dimensi\u00f3n familiar y la empresa cooperativa, subrayando la necesidad de que la empresa sea una comunidad (n. 78) y de que en la empresa \u00abla actividad de cada uno no se vea totalmente sometida a la voluntad ajena\u00bb (n. 79).<\/p>\n<p>En el Vat. II es la Gaudium et spes la que subraya la necesidad de \u00abadaptar la totalidad del proceso productivo a las exigencias de la persona y a sus formas de vida\u00bb (n. 67). Con todo, el enunciado justo de esto se mueve en t\u00e9rminos muy generales: \u00abel remedio consiste en la superaci\u00f3n de una \u00e9tica puramente individualista\u00bb (n. 30). La Populorum progressio, de Pablo VI (1967) introduce la distinci\u00f3n entre \u00abcapitalismo liberal\u00bb, cuyos errores pone de manifiesto (individualismo, ego\u00ed\u00adsmo, explotaci\u00f3n, dependencia econ\u00f3mica), y \u00absociedad industrial\u00bb, cuyos m\u00e9ritos reconoce: no solamente mejor uso de las riquezas, sino crecimiento subjetivo de la persona, de sus iniciativas, de su responsabilidad (n. 25).<\/p>\n<p>En la Octogesima adveniens, tambi\u00e9n de Pablo VI (1971), se denuncian los peligros relacionados con el crecimiento industrial y con la consiguiente urbanizaci\u00f3n (manipulaci\u00f3n de las conciencias, creaci\u00f3n de necesidades superfluas, droga, marginaci\u00f3n, etc.).<\/p>\n<p>En la Laborem exercens de Juan Pablo II (1981), reafirmando la primac\u00ed\u00ada del hombre sobre el capital, pone de relieve que la \u00abpropiedad (en particular la propiedad de los medios de producci\u00f3n) se adquiere ante todo mediante el trabajo, porque ella est\u00e1 al servicio del trabajo\u00bb (n. 14), y hace una severa cr\u00ed\u00adtica (adem\u00e1s de la visi\u00f3n marxista y colectivista) de las concepciones que estaban a la base del \u00abcapitalismo primitivo\u00bb, el cual \u00abreforzaba y aseguraba exclusivamente la iniciativa econ\u00f3mica de los poseedores del capital, pero no se preocupaba suficientemente de los derechos de la persona y del trabajo, afirmando que el trabajo humano es exclusivamente un instrumento de producci\u00f3n y que el capital constituye el fundamento, el coeficiente y el objetivo de la producci\u00f3n\u00bb (n. 8).<\/p>\n<p>La Laborem exercens introduce la distinci\u00f3n entre dador de trabajo directo y dador de trabajo indirecto, subraya las nuevas tareas del Estado y de los organismos internacionales en la custodia de la dignidad del trabajador y plantea el sentido integral del trabajo valorando la dimensi\u00f3n subjetiva (antes que en los beneficios econ\u00f3micos la atenci\u00f3n est\u00e1 puesta en la persona que trabaja). La enc\u00ed\u00adclica devuelve la actividad econ\u00f3mica a su actividad cultural y \u00e9tica constitutiva, superando cualquier visi\u00f3n determinista y est\u00e1tica; pero no afronta espec\u00ed\u00adficamente los deberes sociales y las responsabilidades morales que son competencia del empresario.<\/p>\n<p>V. La \u00e9tica del empresario<br \/>\nToda reflexi\u00f3n moral sobre hechos contingentes y cambiantes presenta un margen de relatividad por estar vinculada a las caracter\u00ed\u00adsticas espec\u00ed\u00adficas del momento hist\u00f3rico en el que tienen lugar los hechos.<\/p>\n<p>En el momento actual puede proponerse un razonamiento basado en una visi\u00f3n antropol\u00f3gica: toda comunidad define sus propias modalidades de producci\u00f3n y de intercambio a fin de sobrevivir y mejorar sus condiciones de vida. Este principio, poseedor ya de por s\u00ed\u00ad de un contenido \u00e9tico, encontrar\u00e1 una realizaci\u00f3n concreta tanto m\u00e1s amplia cuanto m\u00e1s eficiente sea la soluci\u00f3n del problema de la producci\u00f3n y el intercambio. Esto significa que el progreso humano est\u00e1 vinculado al desarrollo econ\u00f3mico, aunque el solo desarrollo econ\u00f3mico no pueda identificarse con el progreso humano.<\/p>\n<p>1. INSPIRARSE EN LOS VALORES FUNCIONALES DEL DESARROLLO. El empresario tiene la responsabilidad moral y el papel social de individuar las combinaciones productivas m\u00e1s eficientes y eficaces, es decir, aquellas que potencien al m\u00e1ximo la aportaci\u00f3n de todos los componentes de la empresa al desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Al desempe\u00f1ar este papel, el empresario puede ciertamente, adem\u00e1s de producir desarrollo, contribuir al progreso humano; pero esto depender\u00e1 de la \u00e9tica que inspire sus propios comportamientos. Quiere ello decir que existen unas referencias \u00e9ticas m\u00ed\u00adnimas, a las que el empresario deber\u00e1 atenerse siempre como agente del desarrollo.<\/p>\n<p>En cuanto agente de desarrollo el empresario desarrolla su papel cuando en la empresa la relaci\u00f3n entre recursos empleados y recursos producidos es positiva, en el sentido de que lo producido tiene un valor de intercambio superior al valor de los elementos empleados para realizarlo. A esta diferencia se le da el nombre de beneficio, y tiene lugar en el \u00e1mbito del mercado, es decir, como consecuencia de la cantidad de los bienes que los sujetos est\u00e1n dispuestos a ceder con el fin de asegurarse aquel producto. En este sentido el beneficio es un \u00ed\u00adndice de la eficiencia y del \u00abestado de salud\u00bb de la empresa y un medio para su expansi\u00f3n. Una empresa en efecto, que no produzca beneficios est\u00e1 en contradicci\u00f3n con su objetivo, por cuanto consume m\u00e1s de lo que produce. Semejante situaci\u00f3n contraviene a las referencias \u00e9ticas m\u00ed\u00adnimas de un empresario y puede considerarse inmoral, por cuanto que, sin beneficios, la empresa no s\u00f3lo est\u00e1 destinada a desaparecer, sino que empobrece a la colectividad en su totalidad al sustraer recursos para inversiones m\u00e1s productivas que mejoren las condiciones de vida.<\/p>\n<p>Los beneficios de la empresa moderna se diferencian de los obtenidos en las formas de producci\u00f3n anteriores por ir unidos al crecimiento de los recursos disponibles y no ala apropiaci\u00f3n de una cuota resultante de la suma fija de recursos. En ausencia del desarrollo, los beneficios se obtienen de manera autoritaria o incluso por medio del robo, dando lugar a la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre. Con el desarrollo econ\u00f3mico, en cambio, o lo que es lo mismo, con el esfuerzo continuado de crecimiento de la empresa, los beneficios contribuyen al enriquecimiento de todos los ciudadanos.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n, en efecto, crea ulterior riqueza y permite que, a la hora de la distribuci\u00f3n, se pueda jugar con n\u00fameros positivos en lugar de a cero (si la riqueza no aumenta, quien incremente las propias disponibilidades lo har\u00e1 necesariamente a costa de las de los dem\u00e1s, con una suma de activo igual a cero; si, por el contrario, la riqueza aumenta, cada uno podr\u00e1 incrementar las propias disponibilidades y la suma de los activos ser\u00e1 positiva).<\/p>\n<p>Por consiguiente, todo empresario tiene el deber \u00e9tico de inspirarse en los valores funcionales del desarrollo: eficiencia, eficacia, productividad. En esto consiste tambi\u00e9n la base m\u00ed\u00adnima de su responsabilidad para con la sociedad.<\/p>\n<p>Obviamente, los valores funcionales t\u00ed\u00adpicos del desarrollo econ\u00f3mico son compatibles con los valores universales (justicia, libertad, solidaridad, etc.), en los que tambi\u00e9n pueden inspirarse los empresarios dentro de la autonom\u00ed\u00ada de su funci\u00f3n y de la libertad de su conciencia.<\/p>\n<p>Esta del desarrollo econ\u00f3mico (naturalmente en los pa\u00ed\u00adses en los que se ha difundido el \u00abesp\u00ed\u00adritu empresarial&#8217;~ constituye una de las novedades m\u00e1s sobresalientes de la \u00e9poca en que vivimos.<\/p>\n<p>A la vez que implica la superaci\u00f3n de la econom\u00ed\u00ada de subsistencia y de miseria, el desarrollo econ\u00f3mico plantea tambi\u00e9n a la reflexi\u00f3n moral interrogantes in\u00e9ditos a los que es urgente hacer frente. Las dificultades cr\u00ed\u00adticas constituyen otros tantos problemas abiertos (tanto para el empresario como para la sociedad), que nos limitaremos solamente a enumerar, entre otras cosas por falta de una reflexi\u00f3n moral consolidada.<\/p>\n<p>2. ETICA DE LA RESPONSABILIDAD. La primera gran esfera \u00e9tica en la que se manifiestan fuertes exigencias de reflexi\u00f3n es la de la responsabilidad. En un contexto de desarrollo, \u00e9sta concierne principalmente a los comportamientos inherentes a la funci\u00f3n empresarial (a y b), a la laboral y a la de consumo (c).<\/p>\n<p>a) En lo concerniente a la funci\u00f3n empresarial. Se entiende \u00e9sta en un sentido muy amplio. En una sociedad plural y tendente al desarrollo, el afianzamiento de los intereses espirituales y materiales y de las libertades civiles est\u00e1 confiado a la iniciativa individual y de grupo. La creaci\u00f3n de empresas y de asociaciones con el objetivo de satisfacer esos intereses (necesidades) constituye una clara responsabilidad social; de que se asuman medidas en esta direcci\u00f3n depende, en efecto, la soluci\u00f3n de la mayor parte de los problemas individuales y sociales que se presentan en una realidad abierta y compleja. Tales iniciativas, sin embargo, configuran tambi\u00e9n una responsabilidad econ\u00f3mica, ya que el logro de sus objetivos implica encontrar recursos y hacer el mejor uso posible de los mismos.<\/p>\n<p>Existe, pues, una doble vertiente de lo empresarial y de la responsabilidad unidas en su ejercicio: la econ\u00f3mica y la social.<\/p>\n<p>Lo empresarial en sentido amplio se puede considerar una funci\u00f3n social, puesto que tiene por finalidad la satisfacci\u00f3n de necesidades propias de una pluralidad de personas. Existe, pues, una esfera espec\u00ed\u00adfica de responsabilidad en la individuaci\u00f3n de las necesidades (mercado) a las que dirigir la propia iniciativa (producci\u00f3n). Y es totalmente evidente a este respecto que existen innumerables posibilidades de elecci\u00f3n en las iniciativas empresariales (desde la construcci\u00f3n de un hospital privado a la industria del cine pornogr\u00e1fico), y no todas obviamente son compatibles con un planteamiento \u00e9tico, en el sentido de que no es moralmente l\u00ed\u00adcita la producci\u00f3n de cualquier cosa (a este respecto se est\u00e1 prestando atenci\u00f3n cada vez mayor al impacto medioambiental de las iniciativas empresariales y a los problemas relacionados con la contaminaci\u00f3n; [l Ecolog\u00ed\u00ada].<\/p>\n<p>Por otro lado, a la hora de juzgar la calidad del desarrollo promovido por la iniciativa empresarial, parece un deber \u00e9tico atender a indicadores de desarrollo econ\u00f3mico (PIL, productividad del trabajo, etc.), indicadores de bienestar social (ocupaci\u00f3n, nivel de los precios, etc.) e indicadores de calidad de la vida (seguridad social, instrucci\u00f3n, sanidad, etc.).<\/p>\n<p>La responsabilidad social del empresario resulta evidente en este campo, como resulta evidente la escasez de normas \u00e9ticas consolidadas en estos temas.<\/p>\n<p>b) En lo concerniente a las relaciones del empresario con los colaboradores. Esta esfera de responsabilidad concierne tanto a la incidencia que tienen en la vida de los trabajadores las grandes opciones estrat\u00e9gicas y de gesti\u00f3n como las condiciones de organizaci\u00f3n del trabajo. Desde este \u00faltimo punto de vista la situaci\u00f3n actual ofrece perspectivas muy estimulantes y caracter\u00ed\u00adsticas, profundamente diferentes de las del pasado.<\/p>\n<p>La gran flexibilidad de organizaci\u00f3n y el ahorro de trabajo reiterativo y fatigoso que permiten las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas aumentan enormemente el grado de libertad en la organizaci\u00f3n del trabajo y hacen m\u00e1s accesible el objetivo de la plena valoraci\u00f3n de las cualidades personales de cada uno. Las opciones de organizaci\u00f3n se presentan as\u00ed\u00ad al empresario con una gama mucho m\u00e1s amplia y, consiguientemente, con una carga de responsabilidad para con los dem\u00e1s verdaderamente sin precedentes.<\/p>\n<p>En una sociedad cambiante y en una empresa que cambia con ella, esta responsabilidad es continua, cotidiana. Por ello mismo engloba tambi\u00e9n, al menos en el \u00e1mbito profesional, la responsabilidad de ense\u00f1ar a los colaboradores a cambiar y c\u00f3mo cambiar en una verdadera relaci\u00f3n de tipo pedag\u00f3gico.<\/p>\n<p>En definitiva, en una sociedad avanzada y compleja existe un espacio muy amplio de discrecionalidad en la concepci\u00f3n, organizaci\u00f3n y gesti\u00f3n de cualquier iniciativa. Dentro de ese espacio, el ejercicio de las opciones comporta responsabilidades crecientes en cantidad y calidad; pero dicho ejercicio no est\u00e1 asistido por un magisterio \u00e9tico de igual articulaci\u00f3n y sofisticaci\u00f3n. Y,sin \u00e9mbargo, la particular importancia del papel del empresario como persona que asume iniciativas en orden a la soluci\u00f3n de problemas colectivos estar\u00ed\u00ada demandando la elaboraci\u00f3n de unos principios en cierta medida colindantes con la utop\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Si la capacidad de innovaci\u00f3n, la eficiencia y la profesionalidad con las que el empresario se mueve en el propio espacio discrecional est\u00e1n animadas por el valor c\u00ed\u00advico y por la referencia a los principios y valores de la persona, y orientadas a su vez a objetivos coherentes con todo esto, pueden dar vida a una forma de utop\u00ed\u00ada inteligente, es decir, al desarrollo concreto de proyectos que representen un pas\u00f3 adelante, por peque\u00f1o que sea, en el progreso de la humanidad.<\/p>\n<p>c) En lo concerniente al trabajo y al consumo. Paralela a la problem\u00e1tica \u00e9tica del empresario, en cuanto suscitada por los efectos concretos de su iniciativa, existe una problem\u00e1tica escasamente explorada, concerniente al trabajo y al consumo.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n \u00e9tica ha resaltado con toda justicia los problemas relacionados con el car\u00e1cter subjetivo y personal del trabajo y con la dignidad del trabajador, mientras que ha dejado en la sombra los problemas vinculados a la relaci\u00f3n existente entre trabajo humano y producci\u00f3n. Se trata de explorar las dimensiones nuevas que asume el tema de la dignidad humana del trabajador en orden a su responsabilidad como productor. Al hacer esto hay que tener presente que esta responsabilidad va mucho m\u00e1s all\u00e1 del respeto a los derechos y deberes, para adquirir un significado social mediante la aportaci\u00f3n de la productividad del trabajador al desarrollo no s\u00f3lo de la empresa, sino de la sociedad tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Responsabilidades y problemas \u00e9ticos an\u00e1logos se encuentran en la esfera de los comportamientos de consumo. Junto a las conocidas distorsiones (consumismo) hay que profundizar en el significado moral de la libertad de definir la propia \u00abficha de los consumos\u00bb (derecho de escoger el producto, respeto a los gustos del consumidor, esfuerzo por satisfacerlos).<\/p>\n<p>3. ETICA DE LA \/SOLIDARIDAD. La segunda esfera importante en el comportamiento empresarial es la de la solidaridad. Guarda relaci\u00f3n con los problemas implicados en los mecanismos de producci\u00f3n y de distribuci\u00f3n. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la reflexi\u00f3n deber\u00ed\u00ada encaminarse a recoger los aspectos positivos implicados en el desarrollo econ\u00f3mico creado por la capacidad empresarial.<\/p>\n<p>Disponemos, en efecto, de una amplia contribuci\u00f3n del magisterio en los aspectos distributivos (solidaridad es distribuir equitativamente los recursos producidos); pero quedan a\u00fan numerosos problemas por afrontar en lo concerniente a la \u00e9tica de la producci\u00f3n (solidaridad es ante todo producir riqueza para despu\u00e9s poder distribuirla).<\/p>\n<p>En las sociedades plurales con econom\u00ed\u00ada de mercado la organizaci\u00f3n social prev\u00e9 que el sujeto que tiene la responsabilidad del problema productivo sea la empresa, y que el sujeto que tiene la responsabilidad de la distribuci\u00f3n sea el Estado, al menos tocante a hacer efectivas unas condiciones m\u00ed\u00adnimas de solidaridad (los niveles ulteriores de solidaridad quedan confiados a las asociaciones voluntarias).<\/p>\n<p>En este campo el empresario tiene al menos dos funciones, y por consiguiente dos obligaciones de responsabilidad diferentes. 0 En cuanto gestor de la empresa tiene la responsabilidad y el deber moral de no malgastar los recursos que utiliza y, por consiguiente, de perseguir la m\u00e1xima eficiencia y rentabilidad, ense\u00f1ando a sus colaboradores (que no son empresarios) todo lo necesario para conseguir estos objetivos. 0 En cuanto ciudadano tiene la responsabilidad de pagar los impuestos, es decir, de contribuir a financiar las transferencias necesarias para hacer efectiva la solidaridad social y de expresar a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n y del voto sus propias opciones acerca de los sistemas mejores para llevar esto a cabo.<\/p>\n<p>A la inversa, es necesario se\u00f1alar las problem\u00e1ticas \u00e9ticas relacionadas con el gasto social del Estado. En este campo se impone la difusi\u00f3n de la convicci\u00f3n de que la solidaridad se mide tambi\u00e9n en t\u00e9rminos de eficiencia; o, en otras palabras, que todo derroche sustrae recursos a alguien que tiene necesidad de solidaridades primarias.<\/p>\n<p>En este sentido otro tema fundamental de reflexi\u00f3n lo constituye la definici\u00f3n de los umbrales m\u00ed\u00adnimos de solidaridad que debe garantizar el Estado y, a la inversa, de los gastos en los que moverse inspir\u00e1ndose en el principio de subsidiaridad.<\/p>\n<p>[\/Justicia \/Solidaridad; \/Trabajo].<\/p>\n<p>BIBL, &#8211; Sobre la \u00e9tica de las empresas: AA.VV\u00bb Problemas \u00e9ticos de la empresa, en \u00abICAD$\u00bb 19 (1990) 3-185; AA.VV., Denaro e coscienza cristiana, Dehoniane, Bolonia 1987; AA. 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Etica de la responsabilidad: a) En lo concerniente a la funci\u00f3n empresarial, b) En &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/empresa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEMPRESA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17252","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17252","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17252"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17252\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17252"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17252"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17252"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}