{"id":17254,"date":"2016-02-05T11:13:28","date_gmt":"2016-02-05T16:13:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/especificidad-de-la-moral-cristiana-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:28","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:28","slug":"especificidad-de-la-moral-cristiana-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/especificidad-de-la-moral-cristiana-2\/","title":{"rendered":"ESPECIFICIDAD (DE LA MORAL CRISTIANA)"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. El problema:<br \/>\n1. Una cuesti\u00f3n de identidad;<br \/>\n2. Una cuesti\u00f3n de testimonio.<br \/>\nII. Tendencias en el debate:<br \/>\n1. La novedad en Jesucristo;<br \/>\n2. Los contenidos particulares;<br \/>\n3. Lo espec\u00ed\u00adfico en la historia.<br \/>\nIII. Reflexiones sistem\u00e1ticas:<br \/>\n1. Experiencia de fe-experiencia moral:<br \/>\n    a) Distinci\u00f3n,<br \/>\n    b) Relaci\u00f3n,<br \/>\n    c) Unidad de la experiencia personal,<br \/>\n    d) Importancia \u00e9tica de la experiencia de fe,<br \/>\n    e) Importancia para la fe de la experiencia \u00e9tica<br \/>\n2. \u00abEthos\u00bb, \u00e9tica y comunidad de fe:<br \/>\n    a) Interpretaci\u00f3n cristiana de los t\u00e9rminos morales,<br \/>\n    b) Mediaci\u00f3n cultural;<br \/>\n3. La moral de los cristianos en una sociedad pluralista.<\/p>\n<p>I. El problema<br \/>\nLa pregunta sobre lo espec\u00ed\u00adfico o sobre el proprium de la moral cristiana pertenece desde hace tiempo a la reflexi\u00f3n te\u00f3rica sobre la naturaleza de la teolog\u00ed\u00ada moral y sobre sus fundamentos, su m\u00e9todo y sus fuentes. Sin embargo, desde finales del concilio Vat. II la cuesti\u00f3n ha adquirido particular relieve y vivacidad en el debate teol\u00f3gico durante cerca de un decenio. Al contexto de este debate se hace aqu\u00ed\u00ad referencia, y a las connotaciones propias que desde entonces parece haber adquirido el tema, diversamente presente en otras discusiones, como la relativa a la l autonom\u00ed\u00ada de lamoral.<\/p>\n<p>1. UNA CUESTI\u00ed\u201cN DE IDENTIDAD. El proceso de secularizaci\u00f3n ha llevado consigo la instancia profunda de considerar el fen\u00f3meno moral y los contenidos de la moral humana en su valor objetivo, verificable y comunicable, aun prescindiendo del contexto interpretativo de la fe y de su lenguaje.<\/p>\n<p>La confrontaci\u00f3n m\u00e1s abierta y serena con las otras confesiones cristianas y con las restantes religiones ha hecho m\u00e1s evidente la posibilidad y la importancia de un di\u00e1logo, tambi\u00e9n a nivel \u00e9tico, m\u00e1s all\u00e1 de las divisiones confesionales.<\/p>\n<p>Las condiciones de la convivencia en que los cristianos han de expresar su fidelidad al Dios encontrado en Jesucristo presentan -al menos en el mundo occidental- un pluralismo de hecho, que en todos los problemas humanos de alg\u00fan relieve parece desafiar directamente la capacidad de colaboraci\u00f3n tambi\u00e9n con los no creyentes.<\/p>\n<p>Con esto ha ido madurando lentamente la experiencia de un posible -aunque no siempre f\u00e1cil- compartir la prosecuci\u00f3n de alguna meta importante para la vida de los hombres; contextualmente ha habido que reconocer que a veces tambi\u00e9n los contrastes son fuertes, incluso en cuestiones de suma gravedad.<\/p>\n<p>Por otra parte, dentro mismo de la Iglesia se ha visto que la unidad entre los cat\u00f3licos presenta no raras veces diversificaciones internas que llevan hasta los l\u00ed\u00admites de la ruptura, justamente en cuestiones morales. A veces, adem\u00e1s, el desacuerdo interior coincide con una posibilidad -al menos afirmada- de condivisi\u00f3n en el exterior de la Iglesia. Se pregunta: \u00bfHasta d\u00f3nde es necesaria la unidad en el campo moral y hasta d\u00f3nde es posible, o tambi\u00e9n obligada, una colaboraci\u00f3n real con quien no comparte la misma fe? \u00bfCu\u00e1les son los confines entre las exigencias ineludibles del evangelio y lo que pertenece a la posibilidad y a los l\u00ed\u00admites de la cultura?<br \/>\nLa historia de la Iglesia ha conocido tambi\u00e9n en el plano moral un camino de evoluci\u00f3n que ha supuesto igualmente cambios, y ello en estrecha conexi\u00f3n con fen\u00f3menos culturales. Las ciencias b\u00ed\u00adblicas, por otra parte, nos muestran desde hace tiempo con claridad, ya dentro de la moral testimoniada en la revelaci\u00f3n, la presencia de un proceso de evoluci\u00f3n que implica contrastes y cambios, diferenciaciones y contraposiciones respecto a otras tradiciones \u00e9ticas, pero tambi\u00e9n importantes pr\u00e9stamos de ellas (pi\u00e9nsese, p.ej., en el tiempo de la instalaci\u00f3n en Cana\u00e1n, en las corrientes sapienciales, en el encuentro con la cultura helen\u00ed\u00adstica). As\u00ed\u00ad pues, la conciencia de la historia suscita problemas tambi\u00e9n para nuestra referencia a las fuentes reveladas y a la tradici\u00f3n que las interpretan.<\/p>\n<p>Pero incluso en este contexto de preguntas, para el cristiano no puede dejar de estar clara la conciencia de que el hecho de creer en Jesucristo interesa a la vida de la persona en su totalidad, afecta a su entera responsabilidad en los diversos niveles de sus decisiones libres. Es m\u00e1s, el comportamiento moral se presenta justamente como el lugar de verificaci\u00f3n de la sinceridad de la adhesi\u00f3n de fe. La exigencia de precisar lo espec\u00ed\u00adfico cristiano de la moral de los cristianos es as\u00ed\u00ad exigencia de identidad: \u00bfqu\u00e9 novedad cristiana se deriva de la fe para la vida moral y para la comprensi\u00f3n moral de los cristianos?<br \/>\n2. UNA CUESTI\u00ed\u201cN DE TESTIMONIO. Los mismos factores que han hecho surgir la pregunta sobre lo espec\u00ed\u00adfico como cuesti\u00f3n de identidad de los cristianos han planteado tambi\u00e9n la urgencia del testimonio cristiano en este mundo. Se trata a la vez del testimonio de fe y del testimonio moral. A quien no cree en Jesucristo se le anuncia el evangelio con todas sus consecuencias, en particular las que se refieren a la responsabilidad de la conciencia. Pero a veces se han presentado como consecuencias del evangelio presuntos valores irrenunciables que en realidad no eran tales: \u00bfcu\u00e1nto de la moral de hecho presentada habitualmente por los cristianos es justa interpretaci\u00f3n de las exigencias evang\u00e9licas, y cu\u00e1nto, en cambio, depende simplemente de mentalidades y culturas particulares? \u00bfPuede un valor moral aut\u00e9ntico ser accesible s\u00f3lo al creyente? \u00bfPuede una norma moral aut\u00e9ntica ser incomunicable -no s\u00f3lo de hecho incomprendida- sin un previo consenso de fe en Jesucristo? En la b\u00fasqueda de lo que es aut\u00e9nticamente humano, los cristianos no siempre encuentran ya respuestas prontas dentro de la tradici\u00f3n, entre otras cosas porque los problemas son a veces totalmente nuevos. En esa investigaci\u00f3n los cristianos est\u00e1n en compa\u00f1\u00ed\u00ada de todos los hombres de buena voluntad, y como todos tambi\u00e9n ellos deben hacer uso de la raz\u00f3n y de las ayudas que \u00e9sta consigue encontrar para la comprensi\u00f3n de lo que es moralmente correcto. El campo de las ciencias humanas, ampliamente desarrollado y en continua evoluci\u00f3n en nuestro tiempo, propone aqu\u00ed\u00ad desaf\u00ed\u00ados siempre nuevos, debido tambi\u00e9n a su impronta fuertemente secular. Puesto que en lo que es aut\u00e9nticamente humano el cristiano reconoce la voluntad de Dios (ley moral natural), en la b\u00fasqueda y en el testimonio de lo humano ve \u00e9l ya implicada su propia fe. Adem\u00e1s, esa presencia testimonial se propone tambi\u00e9n como condici\u00f3n de credibilidad para el anuncio expl\u00ed\u00adcito del evangelio. La cuesti\u00f3n de las relaciones entre fe y raz\u00f3n en el campo \u00e9tico es tambi\u00e9n cuesti\u00f3n de las relaciones entre fe, moral y cultura: cuesti\u00f3n \u00e9sta que afecta a todo el sentido del di\u00e1logo y de sus posibilidades. La pregunta sobre lo espec\u00ed\u00adfico de la \u00e9tica cristiana equivale a la exigencia de comprender c\u00f3mo el mensaje del evangelio puede y debe ser le\u00ed\u00addo a prop\u00f3sito de la realidad de nuestro mundo, de modo que su eficacia llegue a animar, a trav\u00e9s de la moral de los creyentes, la b\u00fasqueda y la vida moral de los hombres, incluso m\u00e1s all\u00e1 de los confines de la fe expl\u00ed\u00adcita.<\/p>\n<p>II. Tendencias en el debate<br \/>\nEl problema de lo espec\u00ed\u00adfico de la moral cristiana ha sido durante a\u00f1os objeto de estudio y de intervenci\u00f3n por parte de muchos autores, no sin indicios pol\u00e9micos. La abundante literatura testimonia el inter\u00e9s por el tema que afecta tan directamente a la teolog\u00ed\u00ada moral fundamental que no puede ser descuidado por sus cultivadores. Esto comprende tambi\u00e9n una gran variedad de matices en el modo de afrontar el problema y de sugerir soluciones. La individuaci\u00f3n de las tendencias presentes no puede menos de ser esquem\u00e1tica, y por tanto reductiva, respecto a la densidad de discurso que a veces proponen las intervenciones, sobre todo consideradas dentro del pensamiento global de sus autores. Sin embargo es posible indicar al menos los puntos de convergencia y los de contraste.<\/p>\n<p>1. LA NOVEDAD EN JESUCRISTO. Ning\u00fan te\u00f3logo, obviamente, estima que la fe cristiana no contiene algo espec\u00ed\u00adfico para la moral de los creyentes; ser\u00ed\u00ada como afirmar que es irrelevante para la vida de los hombres. Aunque con enfoques a veces muy diversos, es tambi\u00e9n com\u00fan la afirmaci\u00f3n de que la novedad radicalmente espec\u00ed\u00adfica en Jesucristo y la relaci\u00f3n a \u00e9l (fe y gracia). De ah\u00ed\u00ad se sigue la afirmaci\u00f3n de algunos elementos espec\u00ed\u00adficos en el modo de entenderla vida del hombre, su fundamento y su fin. Esto no puede ser indiferente para orientar la vida moral y tendr\u00e1 consecuencias en las orientaciones de fondo y en las determinaciones particulares. Adem\u00e1s, a menudo se recuerda que el problema no es s\u00f3lo el del conocimiento \u00e9tico, sino tambi\u00e9n yen primer lugar el de vivir moralmente bien; de aqu\u00ed\u00ad la importancia de subrayar la eficacia de la I gracia y de la vida sacramental [I Sacramentos].<\/p>\n<p>2. LOS CONTENIDOS PARTICULARES. Las posiciones de los te\u00f3logos divergen sobre el modo de entender la incidencia espec\u00ed\u00adfica de la fe cristiana en la moral a nivel de determinaciones concretas y de normas operativas. Seg\u00fan algunos (como Ph. Delhaye, G. Ermecke, B. St\u00e1ckle), la novedad de la relaci\u00f3n con Dios.en Cristo (gracia y revelaci\u00f3n) comprende una variedad de comportamientos exigidos a la persona creyente, de normas no cognoscibles de otra manera, de valores que no encontrar\u00ed\u00adan fundamento sin la fe y la gracia; el comportamiento moral propuesto al cristiano puede indicarse tambi\u00e9n en un patrimonio \u00e9tico distintivamente espec\u00ed\u00adfico en sus determinaciones de contenidos materiales. Naturalmente, seg\u00fan se ha recordado antes, no hacen consistir simplemente en esto lo espec\u00ed\u00adfico de la \u00e9tica cristiana, sino que afirman que tambi\u00e9n esto le pertenece. Entre los contenidos o determinaciones materiales espec\u00ed\u00adficos se indican: la aceptaci\u00f3n de la cruz, el martirio, la virginidad por el reino, darla vida por el hermano, el valor de la vida del \u00abpeque\u00f1o\u00bb hasta en los casos extremos.<\/p>\n<p>No pocos autores (como, entre los m\u00e1s conocidos, A. Auer, F. B\u00f3ckle, J. Fuchs) se han expresado de manera netamente diversa sobre este punto. No s\u00f3lo niegan el pretendido car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico -en cuanto morales- de los ejemplos propuestos, sino que rechazan la posibilidad de indicar valores y normas morales particulares que en la determinaci\u00f3n de su contenido sean distintivamente espec\u00ed\u00adficos de los cristianos en virtud de la revelaci\u00f3n y de la fe, es decir, tales que s\u00f3lo en la fe cristiana expl\u00ed\u00adcita puedan ser reconocidos y virados. Naturalmente, si se except\u00faa cuanto se refiere a la vida de oraci\u00f3n, el culto y los sacramentos, donde tambi\u00e9n en las determinaciones particulares se cuestiona la responsabilidad del cristiano justamente en cuanto cristiano.<\/p>\n<p>Estos autores interpretan la relaci\u00f3n entre naturaleza y gracia, entre raz\u00f3n y revelaci\u00f3n, en referencia al tema de lo espec\u00ed\u00adfico cristiano, bas\u00e1ndose en los conceptos de creaci\u00f3n y de encarnaci\u00f3n y con una noci\u00f3n cristiana y din\u00e1mica de la ley natural. El car\u00e1cter central del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico en Jesucristo -salvaci\u00f3n del hombre- hace de la vida moral cristiana un seguimiento de Cristo, que interpreta las exigencias concretas, los valores y las normas a la luz de un amor como el de Cristo. Espec\u00ed\u00adficamente cristiana es la intencionalidad que sostiene, orienta y motiva todo el comportamiento del creyente. Espec\u00ed\u00adficamente cristiano es el horizonte de fe o el contexto de fe en el que se interpreta y vive todo el comprender y el obrar moral. Espec\u00ed\u00adficamente cristianos son tambi\u00e9n los motivos inspiradores fundamentales que constituyen a la persona en su relaci\u00f3n b\u00e1sica con Dios en Cristo Jes\u00fas: fe, esperanza, caridad, dejarse guiar por el Esp\u00ed\u00adritu. De esto naturalmente se sigue que la fe ayuda al hombre tambi\u00e9n a encontrar y vivir el comportamiento moral correcto; pero precisamente en cuanto hace a la persona nueva, espiritual, salvada, y en la medida en que la persona misma acoge la salvaci\u00f3n. Desde el punto de vista del conocer, esa ayuda es an\u00e1loga a la que se deriva de su bondad moral para la capacidad de la persona de reconocer el bien. Los criterios operativos para discernir el bien, para individuar valores y normas, son tambi\u00e9n para el cristiano criterios humanos, los propios de la recta raz\u00f3n. Valores y normas morales aut\u00e9nticos son los que corresponden a la autenticidad del hombre (creado y redimido). Por eso son de por s\u00ed\u00ad comprensibles y comunicables; no s\u00f3lo fundamentalmente espec\u00ed\u00adficos de los cristianos, sino humanos, aunque esto no significa que de hecho todos lo reconozcan ni que sean f\u00e1cilmente reconocibles; hist\u00f3ricamente podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n darse el caso (que ha de probarse) de que algunos valores hayan sido en realidad reconocidos s\u00f3lo en virtud de la ayuda ofrecida por la revelaci\u00f3n o por la fe, pero a pesar de ello ser\u00ed\u00adan aut\u00e9nticamente humanos.<\/p>\n<p>3. LO ESPEC\u00ed\u008dFICO EN LA HISTORIA. En todo caso las diversas posiciones afirman la eficacia hist\u00f3rica de lo espec\u00ed\u00adfico cristiano sobre la moral de los creyentes. Sin embargo, algunos autores ponen particularmente de relieve este punto (K. Demmer, H. Rotter), indic\u00e1ndolo como decisivo para la comprensi\u00f3n del problema. Cuando se coloca fuertemente el acento en el hecho de que, en la historia del ethos o vivencia moral concreta de los cristianos, lo que determina su desarrollo son las actitudes fundamentales espec\u00ed\u00adficas y la espec\u00ed\u00adfica antropolog\u00ed\u00ada cristiana, se puede llegar a ver en la moral cristiana una realidad hist\u00f3rica espec\u00ed\u00adfica tambi\u00e9n desde el punto de vista de los contenidos particulares [l abajo, III,2, a]. Tambi\u00e9n sobre esto se discute, particularmente a prop\u00f3sito de la antropolog\u00ed\u00ada espec\u00ed\u00adfica (t abajo, III, 2, b], puesto que muchos autores no conceden que, dentro incluso de una misma perspectiva cristiana, se pueda hablar de una antropolog\u00ed\u00ada. De cualquier modo, este nivel en el que se afirma algo espec\u00ed\u00adfico tambi\u00e9n material, de contenido, es muy diverso del recordado en el punto precedente.<\/p>\n<p>III. Reflexiones sistem\u00e1ticas<br \/>\nLa pregunta global sobre lo espec\u00ed\u00adfico de la moral cristiana implica necesariamente preguntas m\u00e1s particulares y exige algunas distinciones que permitan articular la respuesta seg\u00fan el modo y los niveles de la relaci\u00f3n entre fe cristiana y moral. Un problema \u00e9tico, como un problema de fe, surge o se hace m\u00e1s agudo por su incidencia en la vida y en las decisiones personales. Se hace p\u00fablico y adquiere relieve cultural cuando interesa visiblemente a la vida y a las decisiones de una colectividad; encuentra soluciones culturales -o eclesiales-cuando la praxis te\u00f3ricamente interpretada obtiene un asenso suficiente expl\u00ed\u00adcitamente compartido. La relaci\u00f3n entre fe y raz\u00f3n desde el punto de vista de la moral necesita ser considerada seg\u00fan estos varios aspectos.<\/p>\n<p>1. EXPERIENCIA DE FE-EXPERIENCIA MORAL. El cristiano vive su experiencia \u00e9tica integrada en la experiencia de fe [\/Virtudes teologales]. Cuando el ambiente en que vive es cristiano, tambi\u00e9n el lenguaje habitual traduce inmediatamente los t\u00e9rminos morales en t\u00e9rminos religiosos. Esto indica que entre los dos \u00e1mbitos de experiencia personal existe conexi\u00f3n, pero no se deber\u00e1 confundir conexi\u00f3n con identidad. Explicitando la distinci\u00f3n entre experiencia de fe y experiencia moral se est\u00e1 en condiciones de entender correctamente su relaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca.<\/p>\n<p>a) Distinci\u00f3n. El fen\u00f3meno moral, la experiencia de conciencia, la capacidad de reconocer el bien y de reconocerlo como vinculante, la exigencia y la capacidad de obrar seg\u00fan la conciencia pertenecen al vivir personal de todo hombre. La honestidad no implica necesariamente la fe cristiana expl\u00ed\u00adcita, si bien el creyente sabr\u00e1 interpretar tambi\u00e9n la honestidad del no creyente como fundada en Dios creador y en su designio de salvaci\u00f3n para todos los hombres. Por otra parte, para que el creyente sea persona honesta no basta que profese la fe cristiana y que se le ofrezca la gracia por parte de Dios; es preciso que \u00e9l, en la fe y acogiendo el don de la gracia, realice seg\u00fan la conciencia el bien y evite el mal en la medida de su conocimiento y de sus posibilidades. Tambi\u00e9n para el cristiano libertad y responsabilidad son la medida de la moral personal, el criterio por el cual puede reconocer si es bueno 0 si es malo.<\/p>\n<p>b) Relaci\u00f3n. Lo que constituye la experiencia de fe es vivir conscientemente la propia relaci\u00f3n con Dios en Cristo. En esto est\u00e1 ya implicada la dimensi\u00f3n moral: en la adhesi\u00f3n de fe, que es respuesta personal a la llamada personal, el creyente empe\u00f1a su libre responsabilidad, su conciencia moral interpelada por el don de Dios. Dentro de la relaci\u00f3n con Dios se vivir\u00e1 luego todo lo que pertenece a la experiencia de conciencia: ante Dios el creyente comprende y vive su ser-objeto-moral, libre y responsable del modo correcto de realizar su vida, como criatura amada y salvada, en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, tambi\u00e9n ellos criaturas amadas y salvadas, tambi\u00e9n ellos llamados a la misma comuni\u00f3n. En Cristo, fundamento y modelo de la propia humanidad redimida, dej\u00e1ndose guiar por el Esp\u00ed\u00adritu, el cristiano compromete su relaci\u00f3n con Dios (experiencia de fe) en la relaci\u00f3n con el t\u00fa humano y con el mundo de los hombres (experiencia moral).<\/p>\n<p>c) Unidad de la experiencia personal. Distinci\u00f3n no significa, pues, separaci\u00f3n dentro de la unidad de un sujeto que es persona humana creyente en Jesucristo. En el plano ontol\u00f3gico la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica ve en la base la unicidad del fundamento: el que llama al hombre a la fe es el que lo crea como persona, capaz de conocer el bien y constituida libre y responsable de \u00e9l; es el que, despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda, ofrece el perd\u00f3n y con \u00e9l la capacidad de una vida nueva; es el que se revela en Cristo y concede el Esp\u00ed\u00adritu para sostener la vida en \u00e9l; es el que quiere salvar a todos los hombres, que a todos se revela en la voz de la conciencia. En el plano de la vida personal, el conocimiento, la libertad y la responsabilidad del sujeto se expresan de manera unitaria, o sea, enteramente coherente, en el campo de las relaciones morales y en el de la relaci\u00f3n de fe. Lo que el creyente conoce de Dios y de la relaci\u00f3n con \u00e9l viene necesariamente a interesar su vida moral; lo que conoce en el plano \u00e9tico no puede menos de referirse a su vivir la fe. La medida de libertad que \u00e9l madura en la fe ser\u00e1 tambi\u00e9n su libertad interior real frente al bien que debe reconocer y hacer. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el repliegue ego\u00ed\u00adsta ante una responsabilidad pecaminosa o la actitud comprometida frente al bien o al mal reconocidos en conciencia har\u00e1n al sujeto igualmente resistente a las llamadas de la fe y de la gracia. Se trata de una unidad tendencial, si se mira a su plenitud, que es arm\u00f3nica integraci\u00f3n de todos los componentes personales. Pero es sustancialmente una unidad de hecho, expresi\u00f3n de la unidad del sujeto, que precede a la conciencia y decisi\u00f3n expl\u00ed\u00adcitas y no depende nunca completamente de \u00e9stas.<\/p>\n<p>d) Importancia \u00e9tica de la experiencia de fe. En el contexto personal de la experiencia de fe cristiana, coeteris paribus, la experiencia moral se pone en condiciones \u00f3ptimas, porque en ella se descubren el fundamento y el fin, porque en la ra\u00ed\u00adz de la obligaci\u00f3n del bonum faciendum y del malum vitandum est\u00e1 la conciencia de un amor misericordioso y que perdona, porque la mirada al propio futuro est\u00e1 sostenida por la esperanza en aquel del que el creyente sabe que puede fiarse. La autocomprensi\u00f3n de creyente que permite interpretar en la fe, o sea, dentro de la relaci\u00f3n personal con Dios, toda realidad y toda relaci\u00f3n con lo real, coloca en la base de la experiencia moral la experiencia \u00abcomprendida\u00bb de la salvaci\u00f3n dada. Con esto la misma capacidad moral positiva es liberada desde dentro y dilatada en sus posibilidades. El comprender y proyectarse a s\u00ed\u00ad mismos en t\u00e9rminos de seguimiento de Cristo por encontrarse llamados por \u00e9l, en las elecciones grandes y peque\u00f1as de la vida, arraiga el comportamiento moral en una experiencia de gratuidad y de don recibido que hace capaces de gratuidad y de don contra la tentaci\u00f3n de posesi\u00f3n y de celosa defensa de s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>En todo esto desarrollar\u00e1 un importante papel una progresiva maduraci\u00f3n y viveza de fe en particular la oraci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita y la vida sacramental, es decir, lo que directamente construye una vida de fe como relaci\u00f3n personal con Dios en Jesucristo, ya que esa relaci\u00f3n viva es lo que puede estructurar la vida moral en el recuerdo del Se\u00f1or encontrado, en la alabanza por su presencia operante y salvadora, en la invocaci\u00f3n que se conf\u00ed\u00ada a \u00e9l. Un camino personal de conversi\u00f3n progresiva a Dios verdadera y sincera ser\u00e1 al mismo tiempo una progresiva conversi\u00f3n verdadera y sincera.<\/p>\n<p>e) Importancia para la fe de la experiencia \u00e9tica. Como se ha recordado antes, la posibilidad de acoger el don de la fe y de la gracia tiene su ra\u00ed\u00adz en la estructura de la conciencia moral, en la responsabilidad consciente y libre de la persona. El que acoge la salvaci\u00f3n dada en Cristo, o es ya persona que vive acogiendo la llamada del bien (honestidad personal) o llega a serlo por la misma adhesi\u00f3n de fe y en la medida misma de la sinceridad de esa adhesi\u00f3n. En el proceso de !conversi\u00f3n, que implican siempre la vida de fe y la vida moral, las decisiones y los actos particulares que suponen la libre responsabilidad personal no son nunca para el creyente s\u00f3lo momentos de la experiencia moral; en todos ellos -en la medida de la seriedad objetiva del gesto y de la implicaci\u00f3n personal subjetiva en \u00e9l- se verifica o falsea la relaci\u00f3n misma con Dios. Ello no a causa de un estar o no estar realmente en comuni\u00f3n con \u00e9l extr\u00ed\u00adnsecamente en la decisi\u00f3n y en el gesto concreto. As\u00ed\u00ad es, por ejemplo, c\u00f3mo la aceptaci\u00f3n habitual de lo venial en el campo moral enfr\u00ed\u00ada y deteriora la vida de fe (lo que no es dif\u00ed\u00adcil de verificar en el modo de hacer la oraci\u00f3n personal). Y as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la decisi\u00f3n concreta por el bien, la experiencia moral positiva, expresa y encarna la fe, la hace ser vida. No es simplemente cuesti\u00f3n de coherencia, como puede juzgarla alguien mirando desde fuera; es cuesti\u00f3n de verdad interior: vivir con el Se\u00f1or y en el Se\u00f1or la libre responsabilidad personal es dejar que \u00e9l viva en la vida propia, es reconocerlo como Se\u00f1or.<\/p>\n<p>2. \u00abETHOS\u00bb, ETICA Y COMUNIDAD DE FE. El cristiano no vive ni comprende \u00e9l solo su fe ni su moralidad. El acento precedentemente puesto en la dimensi\u00f3n personal individual hay que integrarlo ahora con el de la necesaria dimensi\u00f3n interpersonal eclesial. El acceso a la fe en Jesucristo es don suyo en la mediaci\u00f3n de una traditio viva. Tambi\u00e9n el modo de interpretar las consecuencias morales del anuncio evang\u00e9lico se nos otorga dentro de esta historia. Dentro de los modos propios de la llamada de cada uno, cada creyente es constituido part\u00ed\u00adcipe y responsable de la eficacia hist\u00f3rica del anuncio y de su incidencia animando la comprensi\u00f3n y la vida moral de los creyentes, y con esto tambi\u00e9n de su capacidad de testimonio y de credibilidad.<\/p>\n<p>a) Interpretaci\u00f3n cristiana de los t\u00e9rminos morales. La Iglesia, que naci\u00f3 y se desarrolla en la com\u00fan profesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas Se\u00f1or, desde el principio hubo de enfrentarse con el problema de qu\u00e9 comportamiento, frente a situaciones concretas, correspond\u00ed\u00ada a la novedad de la vida en Cristo. Lo recuerdan los numerosos textos paren\u00e9ticos del NT, con las soluciones de casos conflictivos, con la exhortaci\u00f3n a la lucha interior necesaria y a la conversi\u00f3n, con la proposici\u00f3n de actitudes fundamentales o de indicaciones particulares paradigm\u00e1ticas. Puede decirse que la comunidad cristiana desarrolla un ethos comunitario hist\u00f3ricamente propio (y en este sentido espec\u00ed\u00adfico). Tambi\u00e9n puede decirse que el recuerdo del Se\u00f1or se hace interpretaci\u00f3n de los valores y de los relativos comportamientos que hay que asumir. La Iglesia de los comienzos lo hace primero con el patrimonio religioso y cultural de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada; luego liber\u00e1ndose tambi\u00e9n de lo que en ella era impedimento y aceptando elementos de proveniencia cultural diversa, debido a lo que pertenec\u00ed\u00ada al patrimonio \u00e9tico y espiritual de los cristianos de origen no jud\u00ed\u00ado y por el impacto cultural con los lugares en los que se iba anunciando el evangelio. Cuando se habla de un proprium hist\u00f3rico de la moral de los cristianos, se hace referencia a un ethos que comunitariamente desarrollan y comparten con su comprensi\u00f3n de Jesucristo y de la revelaci\u00f3n, con su conocimiento dei mundo y de lo que hace que la vida humana sea digna del hombre. Intervienen en esto la naturaleza -en la cultura- y la gracia, la lex naturae y la lex gratiae. Act\u00faan fe y raz\u00f3n en la din\u00e1mica hist\u00f3rica de una comunidad cristiana, en virtud de la libre responsabilidad de las conciencias de los creyentes, que estructuran sus relaciones comunitarias y sus relaciones con el mundo seg\u00fan la medida de la gracia acogida y de la revelaci\u00f3n comprendida, en virtud de la conversi\u00f3n a Cristo y un camino de conversi\u00f3n. En la com\u00fan referencia a Jesucristo, la moral que ellos comparten no se identifica con el producto cultural de un lugar, de una \u00e9poca, de una tradici\u00f3n particulares. En la interpretaci\u00f3n cristiana de los valores humanos, realizada por personas hist\u00f3ricas, no ser\u00e1 posible un ethos comunitario cristiano culturalmente incondicionado. Tendremos una costumbre moral en la cual los cristianos se reconocen en la tendencia a la comuni\u00f3n y a la edificaci\u00f3n rec\u00ed\u00adprocas, aunque no sin dificultades y sin los tiempos necesarios para la comprensi\u00f3n y para compartir las soluciones de los problemas que sucesivamente se plantean. Como proceso hist\u00f3rico, ese ethos cristiano ser\u00e1 el resultado del encuentro complejo de libertades liberadas en la fe y liberadoras en el amor y en la esperanza, pero en las cuales son tambi\u00e9n eficaces los l\u00ed\u00admites permanentes y limitantes de esas mismas libertades. Por eso los creyentes son llamados todav\u00ed\u00ada a conversi\u00f3n, llamados a la libertad (G\u00e1l 5:13). Todo esto pertenece ante todo al ethos, a la moral compartida de hecho; pero a trav\u00e9s de esto pertenece tambi\u00e9n a la reflexi\u00f3n y a las formulaciones de principios y normas.<\/p>\n<p>b) Mediaci\u00f3n cultural. Se suele recordar justamente que el influjo de la fe en la moral se produce a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de una antropolog\u00ed\u00ada cristiana espec\u00ed\u00adfica, capaz de interpretar lo que proponen los varios ambientes culturales en cuanto a valores y a comparaci\u00f3n de valores. Esto significa que un primer nivel de mediaci\u00f3n cultural, hist\u00f3ricamente necesario, es el que nos ofrece los contenidos sobre los cuales reflexiona la teolog\u00ed\u00ada moral: la naturaleza del hombre y de su mundo nos es accesible en sus formas culturales, culturalmente interpretada. Otro nivel de inevitable mediaci\u00f3n cultural es el que permite elaborar la misma antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica (cristol\u00f3gica); pues, justamente para poder referirlo todo a Cristo y fundarlo en \u00e9l, tiene necesidad de conceptos y categor\u00ed\u00adas mentales que son realidad humana, hist\u00f3rica y cultural. As\u00ed\u00ad como no puede admitirse cualquier elemento antropol\u00f3gico como cristiano, igualmente nada cristiano puede formar una antropolog\u00ed\u00ada sin asumir elementos culturales. Esto puede parecer sumamente limitarte; pero en la perspectiva de la creaci\u00f3n y de la encarnaci\u00f3n significa simplemente aceptar ser criaturas, tener una naturaleza humana, un cuerpo, un mundo en el que vivir; aceptar una existencia moral cristiana en la fe, en la esperanza, en la caridad. Lo dicho vale para la antropolog\u00ed\u00ada expl\u00ed\u00adcita y formulada, igual que para la antropolog\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita, presente de hecho (exercite) en las reflexiones o tambi\u00e9n simplemente en las valoraciones y en los juicios morales.<\/p>\n<p>3. LA MORAL DE LOS CRISTIANOS EN UNA SOCIEDAD PLURALISTA. Tambi\u00e9n en el campo moral, y puede que en \u00e9l particularmente, la situaci\u00f3n de pluralismo de hecho en que viven los cristianos lanza contempor\u00e1neamente un desaf\u00ed\u00ado a su capacidad de fe y a su capacidad de humanidad: a realizar una moral que sea humanamente aut\u00e9ntica (reconocible como tal) y profundamente cristiana. El terreno del desaf\u00ed\u00ado es el del di\u00e1logo sincero sobre los problemas que se plantean; en virtud de su humanidad vivida en Cristo, el cristiano debe saber escuchar para comprender y tener una palabra significante que pronunciar. Frente a lo que otros proponen como valor humano, la fe deber\u00e1 animar a la raz\u00f3n en el discernimiento de lo que es verdadero y aut\u00e9ntico, para asumirlo, interpretarlo cr\u00ed\u00adticamente dentro de un horizonte de comprensi\u00f3n y proponerlo a la comunicaci\u00f3n cultural; si de la fe en Jesucristo se sigue una mejor comprensi\u00f3n (o sea, m\u00e1s aut\u00e9ntica, m\u00e1s verdaderamente humana), con ese di\u00e1logo el creyente podr\u00e1 dar su contribuci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica a la autenticidad de la moral en su mundo pluralista, llevando tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 de los confines de la fe expl\u00ed\u00adcita la eficacia hist\u00f3rica del evangelio. Tendremos as\u00ed\u00ad una mediaci\u00f3n cultural que lleva a la raz\u00f3n de los hombres la luz de la fe.<\/p>\n<p>[\/Autonom\u00ed\u00ada y teonom\u00ed\u00ada; \/Experiencia moral; \/Gracia; \/Ley nueva; \/Religi\u00f3n y moral; \/Sacramentos].<\/p>\n<p>BIBL.: AUBERT J.M., La sp\u00e9cificit\u00e9 de la morale chr\u00e9ti\u00e9nne selon saint Thomas, en \u00abV S S\u00bb23 (1970) 55-73; AuER A., Autonome Moral und christlicher Glaube, Patmos, D\u00fcsseldorf 19841; BASTIANEL S., Il carattere speeifico della morale cristiana. Una rifessione dal dibattito italiano, Cittadella, As\u00ed\u00ads 1975; BUCKLE F., Was \u00c2\u00a1si das Proprium efner christlichen Ethik?~ en \u00abZEE\u00bb 11 (1967) 148-159; ID, Fe y acci\u00f3n, en \u00abConcilium\u00bb 120 (1976) 519-534; COMPAGNONI F., La specifcit\u00e1 della morale cristiana, Dehoniane, Bolonia 1972; DELHAYE Ph., La mise en cause de la sp\u00e9crfrcit\u00e9 de la morale chr\u00e9tienne. 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Una cuesti\u00f3n de testimonio. II. Tendencias en el debate: 1. La novedad en Jesucristo; 2. Los contenidos particulares; 3. Lo espec\u00ed\u00adfico en la historia. III. Reflexiones sistem\u00e1ticas: 1. Experiencia de fe-experiencia moral: a) Distinci\u00f3n, b) Relaci\u00f3n, c) Unidad de la experiencia personal, d) &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/especificidad-de-la-moral-cristiana-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESPECIFICIDAD (DE LA MORAL CRISTIANA)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17254","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17254","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17254"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17254\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17254"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17254"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17254"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}