{"id":17256,"date":"2016-02-05T11:13:32","date_gmt":"2016-02-05T16:13:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/etologia-y-sociobiologia\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:32","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:32","slug":"etologia-y-sociobiologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/etologia-y-sociobiologia\/","title":{"rendered":"ETOLOGIA Y SOCIOBIOLOGIA"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO: I. Premisa metodol\u00f3gica. II. Qu\u00e9 es la etologia. III. De qu\u00e9 se ocupa la etologia. IV. Biolog\u00ed\u00ada del comportamiento humano: la etologia humana. V. La sociobiolog\u00ed\u00ada. VI. La recepci\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>I. Premisa metodol\u00f3gica<br \/>\nSeg\u00fan el dicho evang\u00e9lico: no hay que poner vino nuevo en odres viejos, porque de lo contrario se romper\u00e1n los odres y se perder\u00e1 el vino, es conveniente definir con cuidado el sentido de las consideraciones sobre la etolog\u00ed\u00ada para la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada moral, como cualquier \u00e9tica, considera la actividad del hombre desde el punto de vista general, es decir, en cuanto que es humano, y por lo tanto libre y dotado de responsabilidad. El car\u00e1cter teol\u00f3gico fundamentalmente consiste en tener presente en esta consideraci\u00f3n algunos principios que se aceptan por la fe. La cualidad de la actividad humana que interesa a la moral es la bondad general, para todo el hombre, y no la bondad parcial, como ser\u00ed\u00ada la de alguna ventaja que se consigue, pero limitada y temporal. Evidentemente, la definici\u00f3n -no s\u00f3lo te\u00f3rica- de la bondad absoluta de algo para todo el hombre depende tambi\u00e9n de la visi\u00f3n general del mundo; una visi\u00f3n creacionista y escatol\u00f3gica, como, por ejemplo, la cristiana, determina profundamente los fines \u00faltimos, los \u00faltimos criterios de juicio sobre la bondad de los actos. Pero no s\u00f3lo en este sentido -ontol\u00f3gico la visi\u00f3n del mundo influye en las concepciones de una \u00e9tica; tambi\u00e9n es muy importante la visi\u00f3n antropo l\u00f3gica. Por eso mismo el modo como una \u00e9tica -o un estudioso de \u00e9tica a nivel personal- entiende la relaci\u00f3n cuerpo\/mente, cerebro\/ esp\u00ed\u00adritu, es esencial para su visi\u00f3n de la moral fundamental, y vuelve a aparecer luego en la moral especial y en los juicios morales de valoraci\u00f3n concreta.<\/p>\n<p>Si partimos de una visi\u00f3n antropol\u00f3gica tomista -o sustancialmente pr\u00f3xima a ella- de la relaci\u00f3n entre alma y cuerpo en sentido hilem\u00f3rfico (el cuerpo es ya materia organizada por el alma, el alma humana es creada s\u00f3lo cuando comienza a organizar la materia, e incluso est\u00e1 determinada por ella en su individualidad num\u00e9rica), o de una visi\u00f3n de separaci\u00f3n entre Mundo 1 y Mundo 2 y su interacci\u00f3n a trav\u00e9s del \u00abcelebro de uni\u00f3n\u00bb (hip\u00f3tesis de Popper-Ecles: ! Cuerpo y vida III, 2 y 3), hay que considerar con atenci\u00f3n cu\u00e1nto influye el cuerpo vivo en la actividad del hombre. Nos plantearemos preguntas como \u00e9sta: \u00bfQu\u00e9 valor tiene para la moralidad humana una influencia determinante o todav\u00ed\u00ada m\u00e1s un posible determinismo parcial o sectorial?<br \/>\nVino nuevo y odres viejos. Quiere decirse: no se deben poner, y quiz\u00e1 imponer, problemas morales sin antes declararlos, pero sobre todo hacerlos pasar por generales, cuando dependen s\u00f3lo de un planteamiento espec\u00ed\u00adfico del problema derivado de la antropolog\u00ed\u00ada y de la visi\u00f3n del mundo que se adoptan. Entonces el primer problema se puede formular as\u00ed\u00ad: vista la unidad, al menos operativa y a nivel de comprobaci\u00f3n experimental, de alma y cuerpo -incluso sin dar a estos t\u00e9rminos un sentido ontol\u00f3gico, sino funcional-, \u00bfde qu\u00e9 manera el cuerpo influye en la acci\u00f3n humana? Segundo problema y posterior -pero m\u00e1s importante a\u00fan-. una vez que se haya aclarado tal influencia, \u00bfqu\u00e9 significado tiene en la moralidad del actuar humano?<br \/>\nMientras aqu\u00ed\u00ad hablamos de la moralidad de la actividad humana, las ciencias biol\u00f3gicas del comportamiento atienden al comportamiento que puede describirse y verificarse, omitiendo por sistema toda introspecci\u00f3n subjetiva y siguiendo en esto las tendencias de la psicolog\u00ed\u00ada actual. Esta ciencia, procedente de la filosof\u00ed\u00ada, a partir del comienzo del siglo pasado se ha ido alejando cada vez m\u00e1s de sus ra\u00ed\u00adces y se ha constituido como ciencia experimental; lo mismo han hecho m\u00e1s recientemente otras ciencias, como la zoolog\u00ed\u00ada, de la que proceden los estudios sobre el comportamiento animal y humano que nos interesan ahora. La diferencia entre comportamiento (behaviour), que es el conjunto de todas las actividades que se pueden observar, determinar o medir de un ser vivo, y obrar es evidente. Obrar en sentido moral indica, adem\u00e1s del comportamiento, tambi\u00e9n la intenci\u00f3n con la que se hace algo, el h\u00e1bito, adquirido voluntariamente, de hacer algunas cosas (las \/virtudes o los vicios, si se trata de algo moralmente importante), la decisi\u00f3n de omitir ciertos actos, etc\u00e9tera. Por lo tanto -y hay que aclararlo metodol\u00f3gicamente-,para el primer problema se parte de la hip\u00f3tesis de que la libre voluntad de obrar puede ser dirigida, limitada, condicionada en el mismo momento en que surge y se pone en marcha la intenci\u00f3n. Los determinismos, r\u00ed\u00adgidos o flexibles o meramente indicativos, no pueden ser totales en el individuo normal y sano, al menos a priori; de lo contrario le faltar\u00ed\u00ada la libertad\/ responsabilidad, que es la condici\u00f3n de ser de toda vivencia (y reflexi\u00f3n) moral. En el lenguaje del modelo de Popper-Eccles esto significa que los mecanismos cerebrales, tanto los fisiol\u00f3gicos como los eventualmente adquiridos, como tambi\u00e9n el Mundo 3 en sus formas m\u00e1s simples de adquisici\u00f3n de civilizaci\u00f3n colectiva, influencian y determinan el campo dentro del cual act\u00faa el yo (Mundo 2).<\/p>\n<p>Igualmente, para el segundo problema no se debe comenzar, por ejemplo, por la idea de que la naturaleza biol\u00f3gica del hombre no tiene ning\u00fan significado normativo, en cuanto que \u00e9l no tiene responsabilidad en su estructuraci\u00f3n; \u00e9sta ser\u00ed\u00ada s\u00f3lo condici\u00f3n y conf\u00ed\u00adn en el que el hombre forma su propia esencia moral (G. Virt). No es que esta posici\u00f3n deba excluirse, pero tampoco se puede poner como punto de partida; lo mismo que tampoco puede ponerse como punto de partida la contraria, seg\u00fan la cual la naturaleza biol\u00f3gica da directamente indicaciones para la norma moral.<\/p>\n<p>Una vez establecidas estas dos premisas -la moralidad tiene que ver con las estructuras del comportamiento; el campo de investigaci\u00f3n de la etolog\u00ed\u00ada no afecta a todo el hombre- y s\u00ed\u00ad es posible que podamos establecer un di\u00e1logo con estas tendencias que investigan al hombre de forma metodol\u00f3gicamente correcta. Las dos premisas son s\u00f3lo eso, premisas; por lo tanto, pueden variar por limitaci\u00f3n o extensi\u00f3n a lo largo del di\u00e1logo; pero parecen indispensables para evitar que cada una de las dos reflexiones, \u00e9tica y etol\u00f3gica, pueda fagocitar a priori el campo de la otra.<\/p>\n<p>La consideraci\u00f3n etol\u00f3gica del comportamiento humano es un tema que se plantea a nivel de moral fundamental, porque en ella se estudia un aspecto de todo acto humano en cuanto es realizado por un ser vivo. A trav\u00e9s de la investigaci\u00f3n etol\u00f3gica se manifiesta de qu\u00e9 modo el ser vivo ha nacido y ha tenido una historia en el mundo; bien mirado, no es un estudio de estructuras extra\u00f1as a la persona, sino la historia del yo en su seren-el-mundo, en su existir.<\/p>\n<p>II. Qu\u00e9 es la etolog\u00ed\u00ada<br \/>\nKohrad Lorenz (premio Nobel de medicina en 1973, junto a N. Tibergen y K. von Frisch, tambi\u00e9n et\u00f3logos eminentes), en la introducci\u00f3n hist\u00f3rica a su obra La etolo \u00ed\u00ada. Fundamentos y m\u00e9todos, la define (a semejanza del sin\u00f3nimo: estudio comparado del comportamiento) como la aplicaci\u00f3n al comportamiento de los animales y de los hombres de los m\u00e9todos y problem\u00e1ticas que son de uso corriente en todos los campos de la biolog\u00ed\u00ada despu\u00e9s de Ch. Darwin.<\/p>\n<p>Ya J.-B. Lamarck (1744-1829), naturalista franc\u00e9s, plante\u00f3 el problema de la relaci\u00f3n de los seres vivos con su ambiente, de forma tal que el animal no puede ser descrito si no es dentro de una fina red de acciones y reacciones con todo lo que le rodea y frente a lo cual reacciona por adaptaci\u00f3n debido a factores internos. Ch. Darwin (1809-1882) se mantuvo en esto siempre dentro de la teor\u00ed\u00ada lamarckiana, pero la reformul\u00f3 bajo la forma de adaptaci\u00f3n por selecci\u00f3n natural. Si un animal cualquiera muestra un comportamiento determinado (el canto t\u00ed\u00adpico de una especie de p\u00e1jaros o su modo de construir el nido), la primera pregunta del naturalista deber\u00e1 ser: \u00bfC\u00f3mo aporta al animal una ventaja selectiva este modo de cantar o esta forma de construir el nido? S\u00f3lo esta pregunta sobre la adaptaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica permite captar correctamente la estrecha relaci\u00f3n animal\/ ambiente, la adaptaci\u00f3n evolutiva de la especie a un ambiente en transformaci\u00f3n. Ch. Darwin formul\u00f3 tambi\u00e9n la idea de que el comportamiento animal puede ser considerado de modo an\u00e1logo a una estructura anat\u00f3mica y puede servir, por lo tanto, de elemento fundamental de clasificaci\u00f3n de la especie y de interpretaci\u00f3n de la filog\u00e9nesis (evoluci\u00f3n de la especie) dentro de la teor\u00ed\u00ada general de la evoluci\u00f3n por selecci\u00f3n natural. En su obra tard\u00ed\u00ada La expresi\u00f3n de las emociones en el hombre y en los animales (1872), Ch. Darwin fue el primero en introducir en el estudio del comportamiento el examen comparativo filogen\u00e9tico, y expres\u00f3 la hip\u00f3tesis de que gran parte de las emociones y de los esquemas de comportamiento con los que las expresamos formar\u00ed\u00adan parte de un patrimonio gen\u00e9ticamente definido, t\u00ed\u00adpico de la especie. Pero a partir de los a\u00f1os treinta de nuestro siglo, K. Lorenz consigui\u00f3 formar -partiendo de las ense\u00f1anzas de sus maestros y de algunos descubrimientos de sus colegas- los esquemas de interpretaci\u00f3n del comportamiento que deb\u00ed\u00adan revolucionar el estudio de la psicolog\u00ed\u00ada animal. El mismo afirm\u00f3 que la posibilidad de establecer homolog\u00ed\u00adas entre los m\u00f3dulos motores es el punto de Arqu\u00ed\u00admedes del que ha partido la etolog\u00ed\u00ada o estudio comparado del comportamiento. Los m\u00f3dulos motores -como tambi\u00e9n la forma de los dientes o de las plumas- son caracteres seguros de los grupos animales, y sus semejanzas y diferencias de especie a especie no pueden explicarse si no se les hace converger en un origen com\u00fan que se deriva de una forma ancestral, que ya pose\u00ed\u00ada estos movimientos en su forma original. Estos hechos, que son los que constituyen la homolog\u00ed\u00ada, demuestran por s\u00ed\u00ad solos, seg\u00fan Lorenz, que tales formas motoras son de origen filogen\u00e9tico y se fijan en el genoma (patrimonio gen\u00e9tico de la especie).<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e1s distinguidos estudiosos de la etolog\u00ed\u00ada humana, I. Eibl.-Eibesfeldt, ha sintetizado as\u00ed\u00ad este giro: \u00abK. Lorenz, procediendo inductivamente a partir de la amplia gama de sus propias observaciones, ha llegado a una s\u00ed\u00adntesis fundamental para la etolog\u00ed\u00ada. El n\u00facleo de las investigaciones han sido, en primer lugar, los m\u00f3dulos innatos del comportamiento. El ha identificado la espontaneidad que se esconde en los movimientos instintivos, una particularidad fisiol\u00f3gica de gran importancia que hab\u00ed\u00adan descuidado los grandes estudiosos cl\u00e1sicos de los rg flejos (I.P. Paulov y J.B. Watson). El indag\u00f3 qu\u00e9 est\u00ed\u00admulos son los que desencadenan un determinado comportamiento antes de tener la primera experiencia y estudi\u00f3 la filog\u00e9nesis y la ontog\u00e9nesis (desarrollo individual) de los m\u00f3dulos innatos del comportamiento. En la interacci\u00f3n instinto-aprendizaje \u00e9l hab\u00ed\u00ada visto un modo nuevo de integrar lo innato y lo adquirido, y en el fen\u00f3meno del imprinting [! m\u00e1s adelante] descubri\u00f3 una disposici\u00f3n innata al aprendizaje muy fuerte. Nunca se ha cansado de se\u00f1alar la importancia que todos estos descubrimientos tienen para las ciencias sociales\u00bb (Los fundamentos de la etolog\u00ed\u00ada, 18). Esta \u00faltima afirmaci\u00f3n puede verificarse, entre otros lugares, en la peque\u00f1a pero significativa obra divulgariva de K. Lorenz Los ocho pecados capitales de nuestra sociedad.<\/p>\n<p>Para comprender lo que esto significa de un modo concreto, ser\u00e1 bueno aportar un ejemplo de R.A. Hinde, Etolog\u00ed\u00ada y su relaci\u00f3n con otras ciencias, obra metodol\u00f3gica de otro nombre importante sobre la materia en el \u00e1rea inglesa (Cambridge): \u00abSupongamos que se nos plantea la pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 vuestro pulgar se mueve de distinto modo que los otros dedos? Podr\u00ed\u00adais responder remiti\u00e9ndoos a la anatom\u00ed\u00ada de vuestra mano, es decir, a las diferencias en la estructura del esqueleto y a las inserciones de los m\u00fasculos entre el pulgar y los otros dedos; \u00e9sta ser\u00ed\u00ada una respuesta que tiene que ver con la causalidad inmediata del movimiento del pulgar. O tambi\u00e9n podr\u00ed\u00adais remitiros al desarrollo embrionario de la mano, describiendo c\u00f3mo, conforme se desarrollan los rudimentos de los dedos, uno de ellos asumi\u00f3 una estructura que difer\u00ed\u00ada de la de los dem\u00e1s. Pero tambi\u00e9n podr\u00ed\u00adais dar una respuesta funcional.- un pulgar opuesto facilita acciones como la recogida de objetos o el subir a los \u00e1rboles, etc. Finalmente podr\u00ed\u00adais decir que descendemos de criaturas semejantes a los simios, que los simios tienen los pulgares opuestos al resto de los dedos de la mano, por lo cual, en consecuencia, los tenemos tambi\u00e9n nosotros. Esta ser\u00ed\u00ada una respuesta en t\u00e9rminos de origen evolutivo. Todas estas respuestas ser\u00ed\u00adan correctas; ninguna ser\u00ed\u00ada completa. De la misma manera proceden los et\u00f3logos, plante\u00e1ndose los cuatro tipos de preguntas. Y mantienen adem\u00e1s que, aunque l\u00f3gicamente distintos e independientes, sin embargo los interrogantes sobre la causalidad inmediata, desarrollo, funci\u00f3n (es decir, capacidad de adaptaci\u00f3n) y evoluci\u00f3n quiz\u00e1 sean interfecundos\u00bb (p. 19).<\/p>\n<p>Una pol\u00e9mica que acompa\u00f1a a los estudios etol\u00f3gicos desde hace d\u00e9cadas y bajo formas diversas es la referente a los conceptos innato-aprendido. K. Lorenz y su escuela, por ser los m\u00e1s acusados, se han preocupado de aclarar estos conceptos b\u00e1sicos de la disciplina. Hoy mantienen que toda adaptaci\u00f3n de un \u00f3rgano 0 de un m\u00f3dulo del comportamiento a una caracter\u00ed\u00adstica del ambiente indica siempre que al organismo le ha tenido que llegar de alguna manera una informaci\u00f3n sobre esta caracter\u00ed\u00adstica. Y esto ha ocurrido o en la filog\u00e9nesis de la especie, por mutaciones y recombinaciones de sustratos hereditarios y por selecci\u00f3n natural; o tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la adquisici\u00f3n de informaci\u00f3n por parte del organismo mismo en el curso de su ontog\u00e9nesis. Pero ambos t\u00e9rminos de la cuesti\u00f3n no tienen por qu\u00e9 considerarse excluyentes: tanto innato como aprendido se refieren a la adquisici\u00f3n de informaciones sobre el mundo exterior, lo que es evidentemente el presupuesto indispensable para toda adaptaci\u00f3n actual. Innato no significa, pues, simplemente \u00abno aprendido\u00bb, sino indica que la adaptaci\u00f3n se ha producido por v\u00ed\u00ada filogen\u00e9tica, y no por aprendizaje del organismo individual en cuesti\u00f3n. Estas capacidades filogen\u00e9ticas que un organismo posee, tanto de comportamiento como de aprendizaje, tienen un sustrato org\u00e1nico y fisiol\u00f3gico -las c\u00e9lulas nerviosas en su especial relaci\u00f3n con los \u00f3rganos de los sentidos y del movimiento- que crece durante el proceso de autodiferenciaci\u00f3n seg\u00fan las indicaciones contenidas en el material hereditario. Esto vale para el crecimiento y desarrollo tanto de los tejidos espec\u00ed\u00adficos individuales (p.ej., la retina) como \u00f3rganos internos. Pero tambi\u00e9n algunos comportamientos complejos pueden considerarse innatos, es decir, aprendidos por la especie y fijados por el individuo en el genoma, y que funcionan antes de cualquier aprendizaje. Por ejemplo, la ballena azul nada con perfecta coordinaci\u00f3n nada m\u00e1s nacer, y un peque\u00f1o \u00f1\u00fa, apenas tra\u00ed\u00addo al mundo, trota y galopa detr\u00e1s de la madre si hay un peligro inminente. Otros comportamientos, como el canto espec\u00ed\u00adfico de ciertos p\u00e1jaros o el vuelo, deben ser aprendidos, pero la imitaci\u00f3n del modelo no lo explica todo; si el peque\u00f1o no estuviera dotado de capacidad de aprendizaje espec\u00ed\u00adfico, no lo podr\u00ed\u00ada realizar nunca. Se puede decir, pues, que innato significa derivado de adaptaci\u00f3n filogen\u00e9tica.<\/p>\n<p>El comportamiento del animal no es, sin embargo, algo mec\u00e1nico, simple respuesta a est\u00ed\u00admulos; es adaptable a situaciones y est\u00e1 programado ya para adaptarse. Se podr\u00ed\u00ada decir, simplificando y sintetizando a K. Lorenz: en el comienzo del comportamiento espec\u00ed\u00adfico hay una necesidad que depende, para su activaci\u00f3n, de factores internos del organismo y de factores externos que lo transforman en una pulsi\u00f3n como conjunto de fuerzas que lo empujan a la acci\u00f3n. Por ejemplo, un p\u00e1jaro que necesita nido, en primavera y a una cierta edad siente la tendencia a construirlo. El animal, pues, manifiesta de hecho un comportamiento apetente: el p\u00e1jaro busca activamente determinadas situaciones, ciertos materiales. Est\u00e1 dotado de un mecanismo desencadenante innato (MDI), presente por transmisi\u00f3n gen\u00e9tica en el sistema nervioso central; una especie de cerradura a la que corresponde una llave, el est\u00ed\u00admulo-clave, que s\u00f3lo con su presencia pone en marcha el MDI. De esta manera el animal comienza una serie de comportamientos r\u00ed\u00adgidos (los modos de construir concretamente el nido) que corresponde m\u00e1s o menos al antiguo concepto de instinto. Ante todo, el animal busca activamente el est\u00ed\u00admulo-clave, pero puede encontrarse tambi\u00e9n en situaci\u00f3n de tener que elegir entre dos de ellos. Por ejemplo, nuestro hipot\u00e9tico p\u00e1jaro, mientras que est\u00e1 preparado para construirse el nido porque ha encontrado material, \u00e1rbol, hembra, etc\u00e9tera, puede encontrarse sometido, involuntariamente esta vez, al est\u00ed\u00admulo-clave que de por s\u00ed\u00ad pone en marcha los est\u00ed\u00admulos hereditarios de fuga. El p\u00e1jaro, de todas formas, elegir\u00e1 una de las cadenas instintivas; y si consigue completarla (p.ej., la construcci\u00f3n del nido), habr\u00e1 llegado al acto consumatorio (consummatory action); esto pone fin a la secuencia del comportamiento activado con el comportamiento apetente y conduce normalmente a la desaparici\u00f3n de la pulsi\u00f3n. En lineas generales, sin embargo, estas cadenas de actos est\u00e1n coordinadas entre s\u00ed\u00ad, de modo que un acto puede ser consumatorio de cuanto le precede y al mismo tiempo comportamiento apetente para cuanto le sigue. Por ejemplo la construcci\u00f3n del nido, seg\u00fan qu\u00e9 especie sea, puede preceder al cortejo o tambi\u00e9n ser posterior; de todas formas ambos comportamientos est\u00e1n coordinados entre s\u00ed\u00ad. Cada especie tiene, pues, una jerarqu\u00ed\u00ada de comportamientos, en el sentido de que algunos aparecen siempre seg\u00fan un determinado orden.<\/p>\n<p>Se ha aludido antes al hecho de que el animal vivo tiene disposiciones para el aprendizaje; estas disposiciones son t\u00ed\u00adpicas de la especie, no del individuo; pero es interesante, en este contexto, el fen\u00f3meno del imprinting (aprendizaje precoz en fase sensible). Por ejemplo, para la \u00abreacci\u00f3n a seguir\u00bb presente en el \u00e1nade, el per\u00ed\u00adodo cr\u00ed\u00adtico para \u00e9l est\u00e1 entre la hora 13.a y la 16.11 de su salida del huevo; lo que se aprende en tal per\u00ed\u00adodo se aprende de modo irreversible y lo seguir\u00e1 siempre como si fuese la \u00abmam\u00e1 \u00e1nade\u00bb. En este caso el MDI est\u00e1 predispuesto para identificar en ciertas condiciones el est\u00ed\u00admulo-clave, pero no de forma determinista y mec\u00e1nica. Lo que el animal aprende en este per\u00ed\u00adodo permanecer\u00e1 en \u00e9l durante toda la vida, mientras que lo que el individuo aprende de forma convencional puede olvidarlo. Caracter\u00ed\u00adsticas ulteriores del aprendizaje por imprinting (adem\u00e1s de la irreversibilidad y la presencia de fases sensibles) son la rapidez y la falta de recompensa. Como ya hemos dicho, se aprende de este modo s\u00f3lo lo que pertenece a las caracter\u00ed\u00adsticas no individuales, sino de la especie.<\/p>\n<p>III. De qu\u00e9 se ocupa la etolog\u00ed\u00ada<br \/>\nEn concreto, la etolog\u00ed\u00ada procede como las otras ciencias biol\u00f3gicas, es decir, con la observaci\u00f3n, la denominaci\u00f3n y la clasificaci\u00f3n del comportamiento animal, operaciones todas ellas cuantitativas, que contin\u00faan en su medici\u00f3n correspondiente. A la etolog\u00ed\u00ada descriptiva le sigue luego la experimentaci\u00f3n, con la cual se resaltan las relaciones esenciales que se concretan en hip\u00f3tesis de trabajo, seguidas a su vez de an\u00e1lisis experimentales. Normalmente, al comienzo de una amplia investigaci\u00f3n se intenta elaborar el etograma, es decir, una descripci\u00f3n y enumeraci\u00f3n de todos los modos de comportamiento observables en una especie animal en condiciones naturales; en general, estos comportamientos se ordenan de acuerdo con unos c\u00ed\u00adrculos funcionales (b\u00fasqueda de comida, defensa de los enemigos, relaciones sociales, etc\u00e9tera). Por c\u00ed\u00adrculo funcional se entiende un sistema de comportamientos con tareas y efectos semejantes, como los que hemos enumerado. Los c\u00ed\u00adrculos- funcionales m\u00e1s grandes se pueden subdividir; por ejemplo, las relaciones sociales se pueden subdividir en agresividad, sexualidad, relaciones padres-hijo. Es evidente que las divisiones en este tipo son parcialmente arbitrarias, pero necesarias.<\/p>\n<p>F. Rauh subdivide el material de este modo: nutrici\u00f3n, defensa, agresi\u00f3n, comportamiento y periodicidad sexual (amistad y eros), comportamiento social y lenguaje, juego, h\u00e1bito: adiestramiento y tradici\u00f3n, comportamiento aparentemente moral de los animales, fases anormales (drogas, alucinaciones&#8230;). I. Eibl.Eibesfeldt (1984) lo subdivide as\u00ed\u00ad: comportamiento social (que comprende sexualidad y nutrici\u00f3n), comportamiento con el enemigo, comunicaci\u00f3n y, finalmente, desarrollo del comportamiento u ontog\u00e9nesis.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 conveniente comenzar simplemente con algunas referencias al comportamiento social de los animales. A casi todos los animales les viene el impulso a entrar en contacto, al menos una vez en la vida, de la necesidad de reproducci\u00f3n. Pero muchas especies son socialmente estables: pi\u00e9nsese en los p\u00e1jaros y en los peces, que se re\u00fanen en bandadas an\u00f3nimas para defenderse de los depredadores, o en los grupos de mam\u00ed\u00adferos que no siempre son ya an\u00f3nimos (como los babuinos). Otros animales se re\u00fanen para la caza, que realizan con estrategias de grupo, como los lobos o los licaones; los delfines (que son mam\u00ed\u00adferos) asisten a los heridos del grupo y los llevan a la superficie para que puedan respirar, y adem\u00e1s rodean a las hembras en fase de parto para protegerlas de los tiburones. El cuidado de la prole es tambi\u00e9n uno de los motivos m\u00e1s fuertes y difundidos de socializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Parece adem\u00e1s que el esquema madre (que cuida al peque\u00f1o) e hijo (llamadas infantiles) est\u00e1 en la base de la socialidad, y se usa tambi\u00e9n para unir a los adultos del grupo entre s\u00ed\u00ad, precisamente con esquemas similares a los de madre-hijo. I. Eibl.-Eibesfeldt afirma: \u00abCon el cuidado paternal entr\u00f3 la amistad en el mundo\u00bb. Adem\u00e1s, entre las especies que tienen necesidad de largos cuidados de los padres se ha desarrollado entre madre e hijo el reconocimiento individual, y por lo tanto la relaci\u00f3n individual. \u00abEl amor, definido como uni\u00f3n individualizada, se ha hecho posible de este modo\u00bb. Con frecuencia la territorialidad es una consecuencia inmediata de la socialidad, para preservar al grupo en el espacio y en el tiempo. De todas formas existen territorios individuales, de pareja, de grupo, as\u00ed\u00ad como territorios m\u00f3viles (como el que circunda al grupo de los babuinos que se mueven en la sabana), estables o no, que son delimitados de formas distintas: los p\u00e1jaros los delimitan con el canto, muchos mam\u00ed\u00adferos por medio de marcas con sustancias olfativas. El territorio, seg\u00fan el tipo, es defendido incluso contra los pertenecientes a la misma especie.<\/p>\n<p>Dentro del grupo, la agresividad es controlada, bien a trav\u00e9s del conocimiento individualizado, bien (como entre muchos topos) a trav\u00e9s de la se\u00f1al olfativa que distingue a todos los miembros del grupo. Otro modo muy difundido, entre los grupos estructurados, es la jerarqu\u00ed\u00ada social u orden de prioridad. Este comportamiento fue descubierto por primera vez en los a\u00f1os veinte entre las gallinas dom\u00e9sticas. Est\u00e1 presente s\u00f3lo en los grupos individualizados, y se establece y mantiene por medio de luchas ocasionales, m\u00e1s o menos ritualizadas (1 m\u00e1s adelante). El animal o los animales dominantes tienen prioridad en la comida, en el descanso, en el emparejamiento; pero tienen tambi\u00e9n obligaciones ante el grupo, como los babuinos dominantes, que se interponen entre el grupo y el leopardo predador. Las hembras normalmente tienen un orden entre s\u00ed\u00ad, pero casi siempre inferior al de los machos.<\/p>\n<p>Es en el juego donde los animales j\u00f3venes desarrollan notablemente su capacidad de aprendizaje facultativo (efectivamente, el juego va unido al impulso explorador). Especialmente en los juegos motrices experimentan todas sus posibilidades de actividad aut\u00f3noma; lo mismo durante los combates l\u00fadicos y en intentos (igualmente ineficaces) de emparejamiento aplican coordinaciones hereditarias. En situaciones sin peligro real, el animal joven aprende adem\u00e1s la combinaci\u00f3n libre de varios esquemas de comportamiento y la valoraci\u00f3n de las capacidades propias y ajenas.<\/p>\n<p>El comportamiento sexual en el mundo animal es considerado con especial inter\u00e9s, porque a trav\u00e9s del dimorfismo sexual se combinan los patrimonios gen\u00e9ticos; y esto, junto con la mutaci\u00f3n, permite la producci\u00f3n continua de nuevos genotipos, que hacen posible una supervivencia y evoluci\u00f3n cada vez mejor y continua de la especie. En el momento en que ocurre el intercambio de material gen\u00e9tico se produce tambi\u00e9n la selecci\u00f3n natural; \u00e9sta tolera la continuaci\u00f3n s\u00f3lo de aquellas variaciones que permiten la adaptaci\u00f3n a los cambios del ambiente. Se puede hablar, pues, de una \u00abgen\u00e9tica del comportamiento\u00bb, ya que tambi\u00e9n los comportamientos se seleccionan en funci\u00f3n de la adaptaci\u00f3n. \u00abToda poblaci\u00f3n cuyos elementos sean (a) capaces de reproducirse y (b) est\u00e9n sujetos a la mortalidad -una poblaci\u00f3n como la formada por animales individuales o por genes individuales- puede estar expuesta a una selecci\u00f3n natural. En otras palabras, en ella hay elementos que gozan de alguna ventaja reproductiva clara sobre los otros. Esto significa s\u00f3lo que la tasa de reproducci\u00f3n y la mortalidad de estos elementos `favoritos&#8217; son tales que con el paso del tiempo determinan un aumento de su representaci\u00f3n proporcional en la poblaci\u00f3n; o tambi\u00e9n, con una f\u00f3rmula equivalente, se puede decir que los elementos naturalmente seleccionados tienen un \u00e9xito biol\u00f3gico ftness) mayor que los otros&#8230; Se ha demostrado que la selecci\u00f3n natural act\u00faa en la naturaleza acrecentando, por ejemplo, la representaci\u00f3n de una poblaci\u00f3n de individuos dotados de mejor mimetismo, o la que tiene unos organismos m\u00e1s capaces de hacer frente a la hostilidad del ambiente f\u00ed\u00adsico\u00bb (P.B. y J.S. Medawar).<\/p>\n<p>Para el emparejamiento son muy importantes los comportamientos de cortejo, que permiten el reconocimiento entre partners pertenecientes a la misma especie, la disminuci\u00f3n del temor rec\u00ed\u00adproco y la sincronizaci\u00f3n con fines de fecundaci\u00f3n. La producci\u00f3n y recepci\u00f3n de est\u00ed\u00admulos en el cortejo precopulatorio son muy espec\u00ed\u00adficos, como complejos son los comportamientos de reconocimiento, de exhibici\u00f3n, de cortejo. Adem\u00e1s de la evidente finalidad de hacer posible la fecundaci\u00f3n, el cortejo espec\u00ed\u00adfico tiende a excluir que se den acoplamientos entre especies diversas (aislamiento etol\u00f3gico). Si esto ocurre, a pesar de todo, existe un filtro ulterior que, gen\u00e9ticamente, da origen a huevos fecundados pero incapaces de vida, o tambi\u00e9n al h\u00ed\u00adbrido, que es menos vital e incluso est\u00e9ril. Queda claro, pues, que el fin \u00faltimo de la inseminaci\u00f3n efectiva, como los fines funcionales tales como la sincronizaci\u00f3n, la pacificaci\u00f3n, la orientaci\u00f3n en el espacio (para encontrarse), la limitaci\u00f3n al acoplamiento dentro de la misma especie (aislamiento reproductivo) no son \u00abqueridos\u00bb por el animal (en el sentido de una \u00abprevisi\u00f3n de finalidad&#8217;, sino que simplemente los sigue seg\u00fan el esquema de la jerarqu\u00ed\u00ada de los c\u00ed\u00adrculos funcionales y,de los comportamientos espec\u00ed\u00adficos.<\/p>\n<p>La agresividad es uno de los fen\u00f3menos que, con muchas distorsiones de tipo ideol\u00f3gico, dio a conocer la etolog\u00ed\u00ada al p\u00fablico culto en los a\u00f1os sesenta y setenta. Especialmente K. Lorenz, El llamado mal. Por una historia natural de la agresividad (1963), fue presentado a veces como defensor de una teor\u00ed\u00ada determinista sobre el car\u00e1cter instintivo y la utilidad de la agresi\u00f3n para los animales (y por lo tanto para el hombre; ! m\u00e1s adelante, IV). Esto ocurri\u00f3 porque en ese libro K. Lorenz sosten\u00ed\u00ada un modelo \u00abenerg\u00e9tico-hidr\u00e1ulico\u00bb de la agresividad, la cual, una vez alcanzado un cierto nivel de acumulaci\u00f3n, tend\u00ed\u00ada a descargarse con una actividad apetente que busca activamente la situaci\u00f3n desencadenante. En realidad, lo que llamamos agresividad corresponde a una variedad de modos de comportamiento que tienen distinto origen fisiol\u00f3gico y distinto significado biol\u00f3gico. La agresividad dentro de la especie es algo muy distinto de la agresividad hacia las especies que sirven de presa o de las que el animal considerado puede ser presa. La agresividad dentro de la misma especie es propia de casi todos los vertebrados. Su sentido biol\u00f3gico, es decir, selectivo, es el de dar a los animales una ventaja en la competencia por la apropiaci\u00f3n de los recursos y evitar las consecuencias negativas de la vida social. La distancia que gracias a la agresi\u00f3n se establece entre miembros de la misma especie elimina la competencia por el alimento, el molestarse durante el acoplamiento y tambi\u00e9n el estr\u00e9s social. Por lo tanto, la agresividad en condiciones naturales no es antibiol\u00f3gica; todo lo contrario. La jerarquizaci\u00f3n (de la que ya hemos hablado) es la mejor prueba; \u00e9sta se establece y se mantiene con actos de agresi\u00f3n, pero es muy \u00fatil al grupo. En los vertebrados existen combates ritualizados que tienen la funci\u00f3n no de eliminar f\u00ed\u00adsicamente al adversario, sino de conseguir su sumisi\u00f3n; con frecuencia se trata de \u00abmedir sus fuerzas respectivas\u00bb. Una vez que se ha establecido la relaci\u00f3n de superioridad, el perdedor huye o realiza una serie de comportamientos de sumisi\u00f3n; por ejemplo, el lobo se inclina, baja las orejas y deja caer la cola.<\/p>\n<p>Estos combates ritualizados forman parte de una serie m\u00e1s amplia de mecanismos que limitan la agresividad y que se han ido formando en el curso de la evoluci\u00f3n filogen\u00e9tica. Entre los vertebrados existen \u00abbloques\u00bb en relaci\u00f3n a los peque\u00f1os de la especie, a las hembras y a los pertenecientes al mismo grupo. Tambi\u00e9n la jerarqu\u00ed\u00ada o la territorialidad deben considerarse c\u00ed\u00adrculos funcionales cuyo fin es la limitaci\u00f3n de la agresividad dentro de la especie, sobre todo dentro del grupo al que realmente se pertenece. Y, efectivamente, en los grupos con conocimiento individualizado las actitudes de sumisi\u00f3n, de \u00abhumildad\u00bb, son continuas, como tambi\u00e9n la intervenci\u00f3n pacificadora de los animales dominantes.<\/p>\n<p>Pueden reducirse al tema de la comunicaci\u00f3n [1 Corporeidad, IV, 2] muchos comportamientos animales que ocurren dentro del grupo social y que sirven para coordinar actividades. Algunos est\u00ed\u00admulos son, en efecto, se\u00f1ales, ya que sirven para una comprensi\u00f3n social. Pueden ser de naturaleza \u00f3ptica, ac\u00fastica, t\u00e1ctil, el\u00e9ctrica o qu\u00ed\u00admica. Estos \u00faltimos son los m\u00e1s antiguos seguramente, ya que hasta el organismo m\u00e1s simple puede producirlos. Funcionan como est\u00ed\u00admulos clave por parte del transmisor, y el animal destinatario los recibe con los correspondientes MDI (mecanismos desencadenantes innatos). Naturalmente, cuando la se\u00f1al es recibida, influye en el comportamiento del animal receptor. Existe toda una serie de movimientos expresivos que se\u00f1alan a los dem\u00e1s miembros del grupo el estado de excitaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfico del transmisor: un animal que amenaza se\u00f1ala su disposici\u00f3n a agredir, un p\u00e1jaro su propia preparaci\u00f3n al estado de alarma. Las abejas, en cambio, con sus danzas tan conocidas de orientaci\u00f3n, dan informaci\u00f3n no sobre s\u00ed\u00ad mismas, sino sobre \u00e9l ambiente (referencias a la situaci\u00f3n del alimento). Todo lo que se considera comportamiento de cortejo y de acoplamiento es actividad de se\u00f1alizaci\u00f3n que sirve para el entendimiento entre partners sexuales (y cuyas funciones ya han sido sumariamente descritas). Una atenci\u00f3n especial merece la comprensi\u00f3n entre padres e hijos, ya que es consecuencia de algunas formas que tendr\u00e1n mucha importancia como valor unitivo en la vida adulta, cada vez que se manifiesten comportamientos de este tipo. En un reba\u00f1o de ovejas, la madre y el cordero hijo est\u00e1n en un constante contacto ac\u00fastico, individualizado de tal manera que incluso el hombre puede reconocer f\u00e1cilmente a cada uno de los animales y su forma de balar. Muchos peque\u00f1os tienen un modo muy especial de exigir\/pedir la comida a sus mayores. Como ya hemos indicado, todos los est\u00ed\u00admulos que limitan la agresividad dentro del grupo de la misma especie deben considerarse actos de se\u00f1alizaci\u00f3n, como las actitudes de amenaza, de pacificaci\u00f3n o de mansedumbre. Existen tambi\u00e9n se\u00f1ales \u00f3pticas; no se trata de movimientos o posturas, sino de formas y colores; se pueden denominar est\u00ed\u00admulos morfol\u00f3gicos (p.ej., el color de la garganta abierta de los p\u00e1jaros j\u00f3venes que piden a sus padres la comida). Los jeromonas son se\u00f1ales qu\u00ed\u00admicas que sirven para la transmisi\u00f3n de informaci\u00f3n dentro de la misma especie; a diferencia de las hormonas, que circulan dentro del organismo, son enviados al exterior e influyen en el comportamiento de los otros animales y alguna vez en sus procesos de desarrollo, como entre los insectos sociales, entre los cuales se forman diferencias de casta.<\/p>\n<p>Muchos mam\u00ed\u00adferos marcan su propio territorio con se\u00f1ales olorosas, como hace el perro con su orina, o ciertos ant\u00ed\u00adlopes con la secreci\u00f3n de algunas gl\u00e1ndulas especiales. Lo mismo que algunas hormigas marcan el camino hacia la comida que luego habr\u00e1n de seguir las recolectoras.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se ha descubierto que existen se\u00f1ales propias de la especie, como cuando un tipo de p\u00e1jaro aleja a otro tipo de p\u00e1jaro del lugar de comida artificial en invierno con comportamientos de amenaza; o cuando un p\u00e1jaro, fingi\u00e9ndose herido, aleja del nido a su predador. Est\u00e1 claro que se\u00f1ales de este tipo son esenciales para los animales que viven en simbiosis.<\/p>\n<p>IV. Biolog\u00ed\u00ada del comportamiento humano: la etolog\u00ed\u00ada humana<br \/>\nPara evitar la repetici\u00f3n de incomprensiones bien conocidas, quiz\u00e1 habr\u00ed\u00ada sido mejor titular este p\u00e1rrafo: \u00abEvoluci\u00f3n biol\u00f3gica y cultural del comportamiento humano\u00bb. Estos dos son, efectivamente, los puntos que m\u00e1s impacto causan en el bi\u00f3logo del comportamiento cuando se centra en el animal hombre.<\/p>\n<p>En el reci\u00e9n nacido humano es posible observar toda una serie de comportamientos filogen\u00e9ticos. Posee el automatismo de b\u00fasqueda del seno materno, que se transforma en el complejo mecanismo de succi\u00f3n nada m\u00e1s encontrarse con el pez\u00f3n. Posee tambi\u00e9n el reflejo de agarrarse con las manos y los pies; porque este comportamiento se da s\u00f3lo en un estado muy rudimentario, hace pensar en el de los simios antropomorfos, que llevan a los reci\u00e9n nacidos agarrados a la piel del vientre. Finalmente, el grito con el que el reci\u00e9n nacido humano reclama sobre s\u00ed\u00ad la atenci\u00f3n de la madre (que enseguida le responde) es tambi\u00e9n innato.<\/p>\n<p>Es ciertamente dif\u00ed\u00adcil examinar los mecanismos del comportamiento del hombre adulto en homolog\u00ed\u00ada (semejanza de los \u00f3rganos, mecanismos, comportamientos que dependen del origen com\u00fan filogen\u00e9tico) con el comportamiento de los otros primates, porque cuanto m\u00e1s desarrollado tiene un animal el sistema nervioso, m\u00e1s pasan sus comportamientos continuamente de un tipo a otro (son un buen ejemplo de ello las se\u00f1ales graduales, matizadas y adecuadas a la situaci\u00f3n). De todas formas; la m\u00ed\u00admica facial del hombre llorando no es s\u00f3lo com\u00fan a todos los hombres, se encuentra tambi\u00e9n en el chimpanc\u00e9; lo mismo puede decirse de la m\u00ed\u00admica t\u00ed\u00adpica del hombre que bromea, y m\u00e1s a\u00fan de la sonrisa. Esta \u00faltima expresi\u00f3n deriva de la m\u00ed\u00admica del primate, que la usa espec\u00ed\u00adficamente en las situaciones de sumisi\u00f3n social y como se\u00f1al de pacificaci\u00f3n\/mansedumbre activa hacia los inferiores. Incluso el dar la mano al animal jer\u00e1rquicamente superior est\u00e1 muy difundido entre los chimpanc\u00e9s, que a cambio responden con gestos de pacificaci\u00f3n. Lo mismo hay que decir del beso, que proceder\u00ed\u00ada de la alimentaci\u00f3n boca a boca de la madre con el ni\u00f1o, como todav\u00ed\u00ada ocurre en algunas poblaciones humanas. Este comportamiento derivado de los cuidados paternos ser\u00ed\u00ada usado entre adultos (hombres y chimpanc\u00e9s) para entrar en contacto de modo pac\u00ed\u00adfico. Hay que notar, sin embargo, algo de por s\u00ed\u00ad evidente: que este paralelismo entre hombre y chimpanc\u00e9 se debe s\u00f3lo al hecho de que las dos especies tienen una disposici\u00f3n a aprender que es com\u00fan, es decir, del mismo tipo.<\/p>\n<p>Esto es importante para poder entender c\u00f3mo los chimpanc\u00e9s no s\u00f3lo usan, en el entorno natural peque\u00f1as ramas preparadas para \u00abpescar\u00bb a las hormigas en los hormigueros, sino que han podido aprender a explicarse con el lenguaje de los sordomudos y con s\u00ed\u00admbolos manipulables. En el laboratorio pueden resolver problemas bastante complejos, como hacer correr un peque\u00f1o disco de hierro a lo largo de un laberinto por medio de un im\u00e1n. En el entorno natural, sin embargo, no desarrollan estas cualidades; y si las han aprendido del hombre, no las utilizan ya cuando son devueltos a su ambiente. Una explicaci\u00f3n te\u00f3ricamente importante desde el punto de vista biol\u00f3gico podr\u00ed\u00ada ser la siguiente: algunas \u00abcapacidades superiores\u00bb salen a la luz y se desarrollan s\u00f3lo en situaciones cr\u00ed\u00adticas extremadamente raras; o tambi\u00e9n: el cerebro de los primates no se ha desarrollado en relaci\u00f3n con la soluci\u00f3n de problemas t\u00e9cnicos o con el aprendizaje de la comunicaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica, sino que se ha concentrado todo en el aprendizaje social (es decir, de todo lo que sirve en el grupo: se\u00f1ales de pacificaci\u00f3n, control de la agresividad, relaciones de jerarqu\u00ed\u00ada, localizaci\u00f3n de las fuentes de agua y alimentos, etc.). En el hombre esta capacidad intelectual superior podr\u00ed\u00ada haberse desarrollado en relaci\u00f3n con el paso a la caza como tipo de vida y en relaci\u00f3n al valor selectivo, en este contexto, de una comunicaci\u00f3n desarrollada simb\u00f3licamente [\/ Corporeidad 11].<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n entre los animales superiores, incluidas las aves, existen tradiciones, es decir, informaciones que se difunden horizontalmente en el grupo y verticalmente a los descendientes a trav\u00e9s del aprendizaje individual y no filogen\u00e9tico. En el hombre, este aspecto del conocimiento se ha transformado adem\u00e1s en evoluci\u00f3n cultural, que es paralela y coexistente con la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica [\/ Corporeidad 1V, 2]. Esta fuente de informaci\u00f3n, y por lo tanto de comportamiento, tiene evidentes ventajas en cuanto a velocidad de difusi\u00f3n y de plasmaci\u00f3n respecto a la fuente de informaci\u00f3n gen\u00e9tica, pero tambi\u00e9n respecto al aprendizaje individual, que por s\u00ed\u00ad s\u00f3lo no podr\u00ed\u00ada llegar en absoluto a alcanzar los mismos resultados que las generaciones precedentes y que los propios contempor\u00e1neos si tuviera que enfrentarse personalmente con los problemas.<\/p>\n<p>No hay que olvidar, sin embargo, que si la disposici\u00f3n gen\u00e9tica es la base, en el sentido de que da la posibilidad de aprender cultural e individualmente, es tambi\u00e9n una reserva de mecanismos de comportamiento, como los ya aludidos del reci\u00e9n nacido y de la m\u00ed\u00admica facial del adulto. Esto puede ayudar a explicar el conocido fen\u00f3meno de la agresi\u00f3n en el hombre, es decir, el hecho de que el hombre tenga una tendencia gen\u00e9tica a la agresi\u00f3n con los de su especie (especialmente con los ajenos a su grupo de vida) y que tal tendencia se bloquee gen\u00e9ticamente con los mismos mecanismos de ritualizaci\u00f3n, de cuidados paternos, etc., como entre los mam\u00ed\u00adferos. De hecho parece que tambi\u00e9n en el hombre es hereditaria la tendencia a la agresi\u00f3n colectiva hacia los de la propia especie no pertenecientes al grupo (incluso con final letal), como se da entre los chimpanc\u00e9s y otros animales superiores. Nuestros progenitores africanos de hace dos\/tres millones de a\u00f1os viv\u00ed\u00adan, ecol\u00f3gicamente, como los babuinos de pelo o hamadriados, en la estepa extremamente pobre en recursos, y lo mismo que estos simios, pudieron desarrollar un comportamiento muy agresivo hacia los competidores de grupos de la misma especie como estrategia de supervivencia. Lo que importa saber hoy es que el hombre actual no debe obedecer a la propia programaci\u00f3n gen\u00e9tica; es libre de oponerse a ella; pero para poderlo hacer debe desarrollar un esfuerzo de autocontrol que no ser\u00ed\u00ada necesario si siguiese la inclinaci\u00f3n del mecanismo de comportamiento. En todo caso, conocer a fondo la naturaleza de estas estructuras, los est\u00ed\u00admulos que las ponen en movimiento y sus ant\u00ed\u00addotos \u00abnaturales\u00bb es de gran utilidad, por ejemplo, para la superaci\u00f3n de actitudes agresivas que a priori se pueden tener hacia los extra\u00f1os, y que actualmente son contraproducentes para la vida en nuestro ambiente. En esta l\u00ed\u00adnea se puede sugerir: evitar la construcci\u00f3n de estereotipos como \u00abel negro\u00bb, \u00abel jud\u00ed\u00ado\u00bb; cultivar el conocimiento personal y trabajar por la superaci\u00f3n de las barreras artificiales entre los Estados y las culturas mediante el aprendizaje de lenguas comunes y contactos culturales, etc.<\/p>\n<p>Puesto que la evoluci\u00f3n cultural es absolutamente preeminente, resulta tambi\u00e9n muy interesante el estudio comparado de las culturas (la antropolog\u00ed\u00ada cultural en su sentido m\u00e1s amplio). Este estudio podr\u00ed\u00ada llevarnos a un mejor conocimiento y a un juicio mejor de nuestras disposiciones innatas de comportamiento. Es de suponer, en efecto -una vez que se excluyen influencias culturales rec\u00ed\u00adprocas-,que si un comportamiento est\u00e1 difundido por todas partes, tiene muchas probabilidades de ser innato, a menos que se haya desarrollado paralelamente con respuesta a semejanzas ambientales. Pero hasta en este caso podr\u00ed\u00adamos remontarnos a las capacidades comunes de aprendizaje. La m\u00ed\u00admica, como ya se ha dicho, es universalmente igual, y se ha comprobado que personas de las m\u00e1s diversas culturas son capaces de reconocer \u00f3pticamente la m\u00ed\u00admica presente en ambientes distintos del propio. No ha de olvidarse, sin embargo, que tambi\u00e9n en estos comportamientos presumiblemente innatos existen notables variantes culturales; por ejemplo, el contacto f\u00ed\u00adsico entre adultos es muy distinto de una cultura a otra, quiz\u00e1 en relaci\u00f3n con la diversa interpretaci\u00f3n dada al instinto de mantener la distancia de otros seres humanos, aunque socialmente sean muy pr\u00f3ximos. Todas las culturas producen grupos jerarquizados con reducida agresividad dentro y con mucha agresividad hacia fuera del grupo. Tambi\u00e9n el grupo familiar presenta diferencias muy amplias: desde la poligamia a la poliandria, aunque en todos se da la tendencia que se inclina por relaciones largas entre los c\u00f3nyuges.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n las estructuras de grupos m\u00e1s grandes, las masas de seguidores de un \u00fanico l\u00ed\u00adder carism\u00e1tico, la relaci\u00f3n entre jerarqu\u00ed\u00ada y obediencia como aportaci\u00f3n a la eficiencia del grupo, est\u00e1n profundamente influidos por desarrollos de esquemas filogen\u00e9ticos. Por no hablar ya del muy dif\u00ed\u00adcil problema de la sexualidad en las sociedades posmodernas, donde cada d\u00ed\u00ada la sexualidad se distancia m\u00e1s de la fecundidad, pero que dif\u00ed\u00adcilmente puede entenderse sin referirse a mecanismos transmitidos gen\u00e9ticamente. Finalmente, la violencia en el anonimato de la gran ciudad, la constituci\u00f3n de bandas juveniles y de movimientos ideol\u00f3gicos extremistas se pueden remontar sin grandes dificultades a la filog\u00e9nesis y a las formas en las que se ha desarrollado.<\/p>\n<p>V. La sociobiolog\u00ed\u00ada<br \/>\nCon la publicaci\u00f3n en 1975 de la obra de E.0. Wilson Sociobiolog\u00ed\u00ada. La nueva s\u00ed\u00adntesis, entr\u00f3 en la ya amplia gama de las distintas escuelas de etolog\u00ed\u00ada una nueva disciplina, que quiere ser \u00abel estudio sistem\u00e1tico de las bases biol\u00f3gicas de todas las formas de comportamiento social\u00bb, es decir, la aplicaci\u00f3n de la biolog\u00ed\u00ada evolucionista al aspecto del comportamiento de los organismos. Esta es la caracter\u00ed\u00adstica de las nuevas tendencias de estudio: ellas no se interesan tanto por el comportamiento espec\u00ed\u00adfico de la especie (\u00e9se era el tema principal de la investigaci\u00f3n etol\u00f3gica tradicional) como por el enfoque biol\u00f3gico de la poblaci\u00f3n (definible como el conjunto de los animales de una especie en un determinado territorio). Ahora bien, la evoluci\u00f3n debe considerarse un proceso de adaptaci\u00f3n dirigido, que se basa en el cambio de frecuencia de los genes dentro de las poblaciones. Con la mutaci\u00f3n, la emigraci\u00f3n y la derivaci\u00f3n gen\u00e9tica natural, la selecci\u00f3n preside el cambio de las frecuencias al\u00e9licas (alele, t\u00e9rmino que indica la efectiva informaci\u00f3n gen\u00e9tica, o la presencia de un gen particular en el lugar al que nos referimos). \u00abLa selecci\u00f3n consiste en la supervivencia y reproducci\u00f3n diferenciales de los diversos genotipos, y gracias a la selecci\u00f3n las poblaciones se adaptan con el tiempo al propio ambiente. La capacidad del genotipo de sobrevivir y reproducirse se constata en el n\u00famero de hijos que nacen de individuos con este genotipo, y a ese n\u00famero se le da el nombre de fitness o idoneidad biol\u00f3gica del genotipo\u00bb (D.L. HARTL, Gen\u00e9tica humana, c. 15). Por lo tanto un individuo, que por cualquier motivo est\u00e1 excluido de la reproducci\u00f3n, posee un fitness igual a cero, mientras que ser\u00e1 mayor cuanto mayor y m\u00e1s amplia sea la aportaci\u00f3n de un individuo al patrimonio de las generaciones futuras. La selecci\u00f3n natural, pues, se refiere en primer lugar a la supervivencia no del individuo, sino de los genes sobre todo. Por lo tanto, la adaptaci\u00f3n se puede definir como un cambio del fenotipo (definible a su vez como el conjunto de las caracter\u00ed\u00adsticas visibles exteriormente de un organismo adulto). Este es el resultado de la influencia rec\u00ed\u00adproca entre la herencia gen\u00e9tica y las condiciones ambientales que act\u00faan sobre el organismo mismo durante su desarrollo; est\u00e1 rec\u00ed\u00adproca influencia conduce a una idoneidad gen\u00e9tica mayor. Pero los cambios del comportamiento pueden ser consecuencia de procesos de evoluci\u00f3n (anclados en el programa gen\u00e9tico), como tambi\u00e9n dependientes del aprendizaje. Por eso la pregunta ha de ser: \u00bfen qu\u00e9 forma el comportamiento de un individuo contribuye al aumento de su fitness? El objetivo central de la investigaci\u00f3n es, por lo tanto, el de la relaci\u00f3n entre selecci\u00f3n natural y comportamiento.<\/p>\n<p>Uno de los puntos de partida fue el llamado comportamiento altruista que un animal desarrolla en desventaja propia, pero con ventaja para el grupo, como, por ejemplo, los cuidados maternos o la defensa de la poblaci\u00f3n toda por obra de insectos sociales pertenecientes a las clases est\u00e9riles. Esta \u00faltima actitud, muy extendida, puede explicarse recurriendo a la selecci\u00f3n de parentesco: la abeja que defiende el panal se sacrifica por la madre (la abeja reina) y por las hermanas. De este modo se favorece la transmisi\u00f3n de los genes que el insecto tiene en com\u00fan con los individuos que sobreviven gracias a su sacrificio y que hacen aumentar las posibilidades de transmisi\u00f3n del propio patrimonio gen\u00e9tico. En el mismo sentido deber\u00ed\u00adan interpretarse los cuidados paternos, con los que el progenitor se asegura la continuidad en los hijos de la mitad del propio genoma (en los casos de reproducci\u00f3n sexuada). Todas las formas de socialidad, dominio y sumisi\u00f3n, territorialidad, etc., podr\u00ed\u00adan interpretarse desde esta exclusiva perspectiva de aumento de la propia idoneidad biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Este enfoque se ha aplicado tambi\u00e9n al hombre; por ejemplo, la selecci\u00f3n de parentesco explica el fen\u00f3meno de nepotismo, definido como un universal humano intercultural. Tambi\u00e9n la reciprocidad (ventaja gen\u00e9tica de la colaboraci\u00f3n) se descubre en las formas de intercambio que toda sociedad humana posee. Todas las formas de familia humana (desde la poliandria a la poligamia, o las formas que reprimen o favorecen las relaciones extramatrimoniales) se pueden interpretar en el sentido de aumentar la fitness (Inclusive fitness), como en el ejemplo de las abejas. El mismo fen\u00f3meno de la adopci\u00f3n, tan difundido en las culturas humanas y donde es evidente el no parentesco gen\u00e9tico de los padres con el hijo, se explica en el sentido de que en la \u00e9poca del hombre cazador y recolector el peque\u00f1o grupo estaba estrechamente emparentado, y por lo tanto el cuidado de los peque\u00f1os no era necesariamente asignado a los padres; todos los miembros del grupo ten\u00ed\u00adan inter\u00e9s gen\u00e9tico en protegerlos y cuidarlos. Adem\u00e1s, desde el punto de vista gen\u00e9tico, el hombre moderno no reconoce a la propia prole, como en cambio hacen muchos animales inferiores a \u00e9l: \u00abEs, pues, posible que los seres humanos tengan una predisposici\u00f3n originaria hacia la adopci\u00f3n, combinada con la ausencia de capacidad innata para reconocer a la prole\u00bb (D. BARASH, Sociobiologia).<\/p>\n<p>La cr\u00ed\u00adtica que bi\u00f3logos y et\u00f3logos hacen a esta escuela es que simplifica mucho las cosas; por ejemplo, la selecci\u00f3n de parentesco aclara s\u00f3lo aspectos parciales del comportamiento social y deber\u00ed\u00ada combinarse con otras explicaciones que dependen de mecanismos de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica ya conocidos. A1 mismo tiempo, los modelos te\u00f3ricos gen\u00e9ticos de los soci\u00f3logos tambi\u00e9n son acusados de simplismo, puesto que deber\u00ed\u00adan verificarse en la evoluci\u00f3n real.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere al hombre, estos mismos cr\u00ed\u00adticos acusan a los sociobi\u00f3logos de infravalorar la importancia de la evoluci\u00f3n cultural. Es un error sostener que \u00abtodo rasgo caracterial pose\u00ed\u00addo por todos los miembros de una comunidad interfecunda -p.ej., de todos los seres humanos- tenga que haber sido gen\u00e9ticamente programado\u00bb (P.E. y J.S. Medawar). En definitiva, la cr\u00ed\u00adtica filos\u00f3fica m\u00e1s fuerte dirigida contra la sociobiolog\u00ed\u00ada es la siguiente: m\u00e1s o menos expl\u00ed\u00adcitamente quiere demostrar que el comportamiento social humano y las costumbres humanas han surgido riecesarlarneMe por evoluci\u00f3n natural. Pero la discusi\u00f3n seria apenas ha comenzado, y los investigadores y representantes de la sociobiolog\u00ed\u00ada est\u00e1n todav\u00ed\u00ada perfeccionando y corrigiendo su teor\u00ed\u00ada, especialmente en lo referente al hombre. Vuelve a repetirse, afortunadamente, un proceso semejante al que ya tuvo lugar en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas con K. Lorenz y su escuela.<\/p>\n<p>VI. La recepci\u00f3n teol\u00f3gica<br \/>\nEn la teolog\u00ed\u00ada de lengua alemana se ha discutido, especialmente en los a\u00f1os,setenta, sobre la posible recepci\u00f3n en teolog\u00ed\u00ada de datos provenientes de la etolog\u00ed\u00ada; fen\u00f3meno semejante y contempor\u00e1neo al de la recepci\u00f3n de la psicolog\u00ed\u00ada de lo profundo en la teolog\u00ed\u00ada franc\u00f3fona. Para la etolog\u00ed\u00ada, cf en bibl. los estudios de F. Rauh, J. Endres y B. Hintersberger.<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada oportuno se\u00f1alar aqu\u00ed\u00ad a grandes rasgos los problemas te\u00f3ricos que plantea una recepci\u00f3n de este tipo. Ante todo es necesaria una reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre los datos m\u00e1s generales de la etolog\u00ed\u00ada (por lo que se refiere a la sociobiolog\u00ed\u00ada, quiz\u00e1 sea aconsejable dejarla todav\u00ed\u00ada por alg\u00fan tiempo a la discusi\u00f3n entre bi\u00f3logos defensores y cr\u00ed\u00adticos). En efecto, la teolog\u00ed\u00ada moral es una construcci\u00f3n sistem\u00e1tica a nivel de \u00e9tica que, adem\u00e1s de aceptar algunos axiomas tanto de contenido (p.ej., responsabilidad de las acciones humanas tambi\u00e9n delante de Dios) como metodol\u00f3gicos (p.ej., competencia moral de la comunidad cristiana y del magisterio), contiene tambi\u00e9n principios filos\u00f3ficos (entendiendo por principios filos\u00f3ficos algunas generalizaciones que vienen de las ciencias del hombre), ya que un sistema m\u00ed\u00adnimo de antropologia filos\u00f3fica est\u00e1 de hecho necesariamente integrado en una teolog\u00ed\u00ada moral. Hoy esta antropolog\u00ed\u00ada, por muy simplificada que sea, no puede tener como base (punto de partida para la generalizaci\u00f3n) los conocimientos comunes y tradicionales del fen\u00f3meno hombre. El hombre hay que captarlo a trav\u00e9s de las ciencias del hombre; sobre los enunciados niM generales de estas ciencias se construye de hecho hoy en gran parte la antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica. Concretamente, la teor\u00ed\u00ada neodarwiniana (es decir, gen\u00e9tica) de la evoluci\u00f3n, los datos de la paleoantropolog\u00ed\u00ada para la hominizaci\u00f3n y la antropolog\u00ed\u00ada cultural no pueden ser considerados irrelevantes o secundarios para la teor\u00ed\u00ada filos\u00f3fica del hombre. El debate de la d\u00e9cada de los sesenta en torno a P. Teilhard de Chardin nos lo ha ense\u00f1ado de un modo definitivo.<\/p>\n<p>Pero la discusi\u00f3n metodol\u00f3gica que actualmente se ha planteado sobre el estatuto de las afirmaciones cient\u00ed\u00adficas (p.ej., las discusiones en torno a la ciencia popperiana o a los paradigmas cognoscitivos de Th. Kuhn) nos ha ense\u00f1ado a entender el nivel epistemol\u00f3gico de las afirmaciones cient\u00ed\u00adficas generales. Pretenden que se las considere v\u00e1lidas (y hasta verdaderas) incluso en una posible (no necesaria) falsificaci\u00f3n individual o global. Son esquemas interpretativos, que ayudan a ordenar, explicar, prevenir; el te\u00f3logo no tiene por qu\u00e9 convertirlas en un nuevo dogma, con una aceptaci\u00f3n eventual entusiasta; el positivismo y el neopositivismo son desde hace mucho tiempo herencia de c\u00ed\u00adrculos provincianos.<\/p>\n<p>En concreto, para la teolog\u00ed\u00ada moral los datos de la etolog\u00ed\u00ada deben ser en lo posible integrados tanto en la moral fundamental como en la moral especial. Pero en ambos casos es necesario remontarse a literatura de primera mano, es decir, a los textos no divulgativos de los investigadores acad\u00e9micamente aceptados y a los manuales universitarios de las materias en cuesti\u00f3n y de las afines. Ya existen estudios y manuales de conjunto e interdisciplinares que pueden utilizar quienes tengan una cultura de ciencias biol\u00f3gicas a nivel universitario de base. Desde ah\u00ed\u00ad es posible remontarse a otros estudios especializados (y de diversas corrientes y escuelas) que ayudan a aclarar la problem\u00e1tica y los l\u00ed\u00admites de los resultados.<\/p>\n<p>Los datos, los enunciados de la biolog\u00ed\u00ada del comportamiento no deber\u00ed\u00adan contemplarse en un visi\u00f3n estrecha de los \u00abl\u00ed\u00admites de la libertad humana\u00bb, como cl\u00e1sicamente eran considerados el temor o la ignorancia. La libertad del hombre, que en moral es condici\u00f3n y no fin del obrar, est\u00e1 en funci\u00f3n de la realizaci\u00f3n del bien global del hombre, que se alcanza con la realizaci\u00f3n del bien moral (virtudes generales, valores morales, universales antropol\u00f3gicos), en la consecuci\u00f3n de los bienes humanos (organizados en los modelos culturales de vida de las diversas \u00e9pocas y grupos). Los bienes humanos son cosas, actitudes, situaciones concretas, frecuentemente unidas al cuerpo y al bienestar psicofisico del hombre. A \u00e9l se refieren los enunciados generales de la etolog\u00ed\u00ada; por lo tanto, para realizar los bienes humanos es necesario conocer sus componentes evolucionistas, tanto biol\u00f3gicos como culturales.<\/p>\n<p>Desde un punto de vista teol\u00f3gico general -y dentro de la m\u00e1s cl\u00e1sica tradici\u00f3n cat\u00f3lica de origen tomista- no existen dos verdades, dos razones, dos planos de realizaci\u00f3n del hombre. Cuanto la ciencia nos dice sobre la evoluci\u00f3n biocultural del hombre nos habla del plano real de Dios.<\/p>\n<p>[\/Ciencias humanas y \u00e9tica; \/Corporeidad; \/Etica descriptiva; \/Ley natural; \/Sexualidad].<\/p>\n<p>BIBL.: AA. VV., Sociobiologia e natura umana. Ensayo introductorio de L. Gallino, Einaudi, Tur\u00ed\u00adn 1980; AcQUAVIVA S.S., La strategia de gene. Bisogni e sistema sociale, Laterza, Bar\u00c2\u00a1 1973; AVALA F.L, De la biolog\u00ed\u00ada a la \u00e9tica, en \u00abRevista de Occidente\u00bb 18-19 (1982) 163-168; BARASH D., Sociobiologia, en \u00abEnc. del Novecento\u00bb, Ist. dell&#8217;Enc. Ital., Roma, VII (1982) 896-915: CELA CONDE C.J., El naturalismo contempor\u00e1neo de Darwin a la sociobiolog\u00ed\u00ada, en V. 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La recepci\u00f3n teol\u00f3gica. I. Premisa metodol\u00f3gica Seg\u00fan el dicho evang\u00e9lico: no hay que poner vino nuevo en odres viejos, porque de lo contrario se romper\u00e1n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/etologia-y-sociobiologia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abETOLOGIA Y SOCIOBIOLOGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17256","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17256"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17256\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}