{"id":17257,"date":"2016-02-05T11:13:33","date_gmt":"2016-02-05T16:13:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experiencia-moral\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:33","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:33","slug":"experiencia-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experiencia-moral\/","title":{"rendered":"EXPERIENCIA MORAL"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO: I. El problema. II. \u00abA la luz del evangelio y de la experiencia humana\u00bb. III. El uso normativo del t\u00e9rmino experiencia en teolog\u00ed\u00ada moral. IV. El uso no normativo del t\u00e9rmino experiencia en teolog\u00ed\u00ada moral. V. Posibilidad de reformular experiencialmente enunciados morales.<\/p>\n<p>I. El problema<br \/>\nPara plantear el enunciado b\u00e1sico se recurre a menudo en teolog\u00ed\u00ada moral al t\u00e9rmino \u00abexperiencia\u00bb. Y as\u00ed\u00ad se habla de la necesidad de superar ciertos planteamientos tradicionales y de elaborar una moral experiencia) que, naciendo de la experiencia y remitiendo siempre a la experiencia, permanezca adherida a la realidad existencial del propio destinatario.<\/p>\n<p>Pero si despu\u00e9s de la fascinaci\u00f3n inicial se examinan m\u00e1s atentamente las perspectivas experienciales, comienzan a surgir perplejidades. En efecto, si se relee alguna de las abras de los nombres famosos de la \u00e9tica filos\u00f3fica o teol\u00f3gica o simplemente si se hojea la bibliograf\u00ed\u00ada sobre el tema, se descubre que el recurso a la experiencia puede encontrarse ya en Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles, santo Tom\u00e1s y Kant, por no citar m\u00e1s que alg\u00fan nombre, y que los estudios sobre el concepto de experiencia en esos mismos autores son numerosos, adem\u00e1s de voluminosos. Y reflexionando con mayor atenci\u00f3n se advierte que la sem\u00e1ntica atribuida al t\u00e9rmino por los diversos autores del pasado y del presente es polivalente y resulta dif\u00ed\u00adcil referirla a un contexto intr\u00ed\u00adnseco unitario. Ciertamente, no se puede pensar que la experiencia de Arist\u00f3teles equivale a la de Kant, o que las diversas perspectivas experienciales de Arist\u00f3teles y de Kant pueden referirse intr\u00ed\u00adnsecamente a la perspectiva experiencia) de los fenomen\u00f3logos. Si luego de la estratosfera de las especulaciones filos\u00f3ficas bajamos a examinar el lenguaje cotidiano, se descubre, no sin sorpresa, que tambi\u00e9n en la trama existencial de la ling\u00fc\u00ed\u00adstica cotidiana el t\u00e9rmino posee polivalencia sem\u00e1ntica.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad no se puede menos de experimentar una cierta desilusi\u00f3n: lo que parec\u00ed\u00ada un punto de partida f\u00e1cil y seguro resulta ser una ensenada llena de riesgos de la que es dif\u00ed\u00adcil zarpar; el t\u00e9rmino experiencia se presta a m\u00faltiples usos, pero las soluciones que ofrecen aparecen simplemente ilusorias. Nos percatamos de que bajo el rescoldo de un uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico tranquilizador se encubre una multitud de problemas de la \u00e9tica sin solucionar, a punto siempre de explotar como el cr\u00e1ter de un volc\u00e1n.<\/p>\n<p>Ante el t\u00e9rmino experiencia no se puede menos de preguntarse cada vez: \u00bfQu\u00e9 significa en este caso? \u00bfCon qu\u00e9 sem\u00e1ntica se presenta en este otro? \u00bfLo usa el mismo autor en la misma p\u00e1gina de la misma obra con el mismo significado o con una sem\u00e1ntica susceptible de una interpretaci\u00f3n un\u00ed\u00advoca?<br \/>\nApenas se inicia el intento de responder a estas preguntas se descubre que el t\u00e9rmino es comparable a un paraguas bajo el cual se busca refugio cuando llueve, a una percha de la que todos se sirven para colgar sus prendas de vestir, a un sal\u00f3n conceptual en el que cada uno cree que puede acomodarse en la misma polivalente poltrona, a un estanque de anguilas que se nos escapan de las manos en el mismo momento en que creemos haber atrapado una.<\/p>\n<p>II. \u00abA la luz del evangelio y de la experiencia humana\u00bb<br \/>\nProbablemente, el frecuente uso del t\u00e9rmino experiencia en el contexto \u00e9tico-teol\u00f3gico est\u00e1 determinado por la f\u00f3rmula conciliar del GS 46: \u00ab&#8230; el concilio, a la luz del evangelio y de la experiencia humana, llama la atenci\u00f3n de todos sobre algunos problemas actuales&#8230;\u00bb Por tanto, hay que referirse a ella, interpretarla y aclarar as\u00ed\u00ad el supuesto de ciertos equ\u00ed\u00advocos surgidos en torno al t\u00e9rmino en teolog\u00ed\u00ada moral.<\/p>\n<p>Tomado en el sentido en que lo usa GS, el t\u00e9rmino experiencia no puede menos de remitir a las fuentes de la teolog\u00ed\u00ada moral, concretamente a las fuentes secundarias respecto a las primarias, que son la Escritura, la tradici\u00f3n y el magisterio, de las que hablan los manuales en el respectivo cap\u00ed\u00adtulo. En efecto, apenas se ponen una junto ala otra la luz del evangelio y la de la experiencia humana, nos vemos casi forzados a leer este acercamiento siguiendo el otro, mucho m\u00e1s tradicional en la historia de la teolog\u00ed\u00ada moral, de las fuentes primarias y secundarias.<\/p>\n<p>Que algunos autores hayan visto ah\u00ed\u00ad el prop\u00f3sito de renovar la metodolog\u00ed\u00ada individuativ\u00e1 de las normas, no supone todav\u00ed\u00ada una verdadera innovaci\u00f3n, al menos mientras no se explicite de modo claro la diversidad metodol\u00f3gica de la f\u00f3rmula conciliar respecto a la metodolog\u00ed\u00ada tradicional. La simple diversidad terminol\u00f3gica no constituye una novedad sustancial. Responde \u00fanicamente a la necesidad casi fisiol\u00f3gica a la que estamos a menudo sujetos de renovar continuamente el vocabulario de nuestros lenguajes cient\u00ed\u00adfico y cotidiano. Si la metodolog\u00ed\u00ada tradicional resulta insuficiente, poco v\u00e1lida o superada; si las normas han de establecerse diversamente; si la teolog\u00ed\u00ada moral debe renovarse verdaderamente desde el punto de vista s\u00f3lo metodol\u00f3gico o tambi\u00e9n tem\u00e1tico, todo esto son problemas que no es posible resolver bas\u00e1ndose en simples variaciones terminol\u00f3gicas. La complejidad de estos problemas ha de resolverse m\u00e1s bien partiendo de datos mucho m\u00e1s significativos y pertinentes. Las f\u00f3rmulas de un documento magisterial son siempre fruto de la convergencia de puntos d\u00e9 vista diversos. En cuanto f\u00f3rmulas, no intentan resolver el problema, sino s\u00f3lo indicar la orientaci\u00f3n que se debe seguir al explicitar la verdadera consistencia y la soluci\u00f3n m\u00e1s apropiada del problema.<\/p>\n<p>Si se quiere resumir la f\u00f3rmula conciliar como pista orientadora para la metodolog\u00ed\u00ada de la teolog\u00ed\u00ada moral, habr\u00e1 que releerla, seg\u00fan queda dicho, sobre el fondo del cap\u00ed\u00adtulo tradicional relativo a las fuentes de la teolog\u00ed\u00ada moral, explicitando claramente lo que se debe buscar y se puede encontrar a la luz del evangelio, lo que se debe buscar y lo que se puede encontrar en la experiencia humana [l Epistemolog\u00ed\u00ada moral IV; l Etica normativa]. Pero tanto, si se la toma en este o en otros sentidos, no se podr\u00e1 prescindir de analizar exactamente la sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino experiencia para ver si y hasta qu\u00e9 punto es posible usarlo sin equ\u00ed\u00advocos conceptuales.<\/p>\n<p>III. El uso normativo del t\u00e9rmino experiencia en teolog\u00ed\u00ada moral<br \/>\nLa afirmaci\u00f3n \u00abtodo conocimiento se funda en la experiencia\u00bb puede encontrarse en Arist\u00f3teles y en santo Tom\u00e1s, en Kant, en M. Scheler y en otros autores. No obstante, H.G. Gadamer afirma en Verdad y m\u00e9todo: \u00abEl concepto de experiencia, por parad\u00f3jico que puede parecer, creo que es uno de los conceptos m\u00e1s oscuros que poseemos\u00bb (p. 401).<\/p>\n<p>Cuando en teolog\u00ed\u00ada moral se propone el recurso a la experiencia, casi sistem\u00e1ticamente se ignora la complejidad de los problemas que ha suscitado el t\u00e9rmino en filosof\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como la diversidad sem\u00e1ntica sustancial con que aparece en los varios autores. De ah\u00ed\u00ad que, sometidas a un atento an\u00e1lisis las formulaciones de las propuestas metodol\u00f3gicas que invitan a referirse a la experiencia, no pueden menos de presentarse con lagunas y necesitadas de aclaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>A veces el recurso a la experiencia est\u00e1 abiertamente contextualizado dentro de la perspectiva normativa para sugerir un procedimiento individuativo de las normas de tipo inductivo a diferencia del deductivo tradicional. Ahora bien, el proceso individuativo de la norma moral para el comportamiento humano necesita partir de hecho del dato emp\u00ed\u00adrico de la acci\u00f3n concreta que hay que ejecutar. Tampoco la metodolog\u00ed\u00ada del pasado, aunque afirmaba que part\u00ed\u00ada de los principios, pod\u00ed\u00ada prescindir de confrontarlos con los contextos operativos. Pero en este tipo de operaci\u00f3n procesal reafirmaba siempre la validez del principio frente a los contextos.<\/p>\n<p>En efecto, el contexto operativo no pone en crisis la norma moral. Si acaso, var\u00ed\u00ada seg\u00fan var\u00ed\u00ada el contexto. A1 versar el juicio moral sobre una acci\u00f3n determinada, la norma no podr\u00e1 cambiar m\u00e1s que cuando cambia la acci\u00f3n. Si la acci\u00f3n no es ya la misma acerca de la cual se hab\u00ed\u00ada formulado el juicio moral, obviamente no se tendr\u00e1 ya el mismo juicio. Si el juicio moral versa no sobre una acci\u00f3n particular, sino sobre un conjunto de acciones aparentemente semejantes, y sin embargo se lo considera igualmente v\u00e1lido para cada uno, ello significa s\u00f3lo que la variante operativa no es suficiente para modificar el juicio formulado. Tanto si se parte de los principios como de la acci\u00f3n, el juicio moral con el que se identifica la norma es siempre el resultado silog\u00ed\u00adstico de dos premisas: valorativa la una, emp\u00ed\u00adrica la otra. Por tanto, no tiene sentido contraponer la metodolog\u00ed\u00ada tradicional a la experiencial; hay que buscar en otra parte la diferencia de los planteamientosnormativos [ l Etica normativa].<\/p>\n<p>An\u00e1logo razonamiento hay que hacer cuando el recurso a la experiencia es presentado como exigencia de di\u00e1logo interdisciplinar. Tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada moral tradicional recurr\u00ed\u00ada a las fuentes secundarias -con las que se identifica la experiencia-, o sea, a las diversas ciencias humanas. Sin embargo, justamente porque y donde se segu\u00ed\u00ada, y todav\u00ed\u00ada se sigue, otro procedimiento argumentativo, se consideraba, y sigue consider\u00e1ndose, obligado no modifcar el juicio moral. Mas es preciso a\u00f1adir que no siempre, e incluso rar\u00ed\u00adsimamente, se llega a juicios morales diversos s\u00f3lo por seguir otro procedimiento argumentativo lo que significa que la propuesta de una moral expenencial podr\u00ed\u00ada identificarse tambi\u00e9n como una metodolog\u00ed\u00ada individuativa de las normas de tipo relativista. Pues si hubiese que demostrar -lo que es posible en ciertos casos- que la metodolog\u00ed\u00ada llamada experiencial lleva a resultados normativos diferentes de los elaborados de modo l deontol\u00f3gico o ! teleol\u00f3gico, ello no significa que se proponga esta metodolog\u00ed\u00ada como una tercera v\u00ed\u00ada, sino m\u00e1s bien que relativiza el procedimiento de una de las dos teor\u00ed\u00adas normativas.<\/p>\n<p>Si es de poca ayuda, por no decir contraproducente y descarriado, recurrir a la experiencia propia o ajena en \u00e9tica normativa, en cambio puede resultar sumamente significativo en el contexto paren\u00e9tico [l Par\u00e9nesis]. \u00bfSe debe acaso el insistir en el discurso experiencial en teolog\u00ed\u00ada moral al intento con frecuencia latente de resolver los problemas normativos en t\u00e9rminos paren\u00e9ticos? Las dificultades con que muy frecuentemente se tropieza al dar a los problemas normativos la soluci\u00f3n m\u00e1s id\u00f3nea y verdadera empuja a menudo al te\u00f3logo moralista a eludir el contexto argumentativo y el rigor l\u00f3gico que requiere para refugiarse en la exhortaci\u00f3n. La misma dificultad se esquiva a veces con el recurso a la experiencia.<\/p>\n<p>IV. El uso no normativo del t\u00e9rmino experiencia en teolog\u00ed\u00ada moral<br \/>\nComo en filosof\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n en teolog\u00ed\u00ada en general, y en teolog\u00ed\u00ada moral en particular, el t\u00e9rmino experiencia se repite con los matices sem\u00e1nticos m\u00e1s variados. El recurso a la experiencia no se postula s\u00f3lo para formular normas morales m\u00e1s en consonancia con la realidad, sino para formular en t\u00e9rminos experienciales m\u00faltiples enunciados morales, haci\u00e9ndolos as\u00ed\u00ad m\u00e1s incisivos.<\/p>\n<p>Con el t\u00e9rmino experiencia a veces se hace referencia tambi\u00e9n a aquellos movimientos de opini\u00f3n, a aquella evoluci\u00f3n de las convicciones morales de la sociedad, a aquellos valores que se olvidan o se manifiestan s\u00f3lo dentro de aquellos movimientos o de aquellas sociedades, a fin de afirmar la necesidad de que la \u00e9tica teol\u00f3gica establezca relaci\u00f3n o entable di\u00e1logo con ellos y no se encierre en su concha as\u00e9ptica y desencarnada respecto a la historia efectiva de las ideas.<\/p>\n<p>Pues bien, proponer de nuevo una exigencia, por lo dem\u00e1s absolutamente obvia, es algo de suyo leg\u00ed\u00adtimo; en cambio, insinuar que hasta ahora ese di\u00e1logo casi nunca se daba y que no se manten\u00ed\u00adan contactos directos con la cultura o no se cre\u00ed\u00ada que hubiera que aculturar o inculturar la \u00e9tica teol\u00f3gica, es algo enteramente distinto.<\/p>\n<p>Expresar una exigencia por el estilo significa, si acaso, invitar a la teolog\u00ed\u00ada moderna a tomar en consideraci\u00f3n los nuevos procesos culturales y el car\u00e1cter positivo de ciertos elementos inherentes a ellos, aunque no del todo claramente visibles; no significa que la misma teolog\u00ed\u00ada moral del pasado no haya tomado en consideraci\u00f3n los procesos culturales. Mas hacer una invitaci\u00f3n as\u00ed\u00ad a la teolog\u00ed\u00ada no puede tener como resultado solamente la introducci\u00f3n de un nuevo t\u00e9rmino. M\u00e1s bien hay que evidenciar los eventuales l\u00ed\u00admites de la metodolog\u00ed\u00ada no experiencial y las ventajas de la experiencial.<\/p>\n<p>Con el t\u00e9rmino experiencia se cree tambi\u00e9n que es posible describir m\u00e1s claramente ciertos procesos que se verifican en la persona cuando viene a encontrarse ante exigencias morales bien precisas. Y as\u00ed\u00ad se habla de experiencia del contraste, de experiencia del sentido, de experiencia de la intensidad motivacional y de experiencia existencial competente.<\/p>\n<p>Las f\u00f3rmulas poseen indudablemente notable fuerza sugestiva, sobre todo cuando est\u00e1n bien elegidas. Por algo se las usa en la transmisi\u00f3n de mensajes publicitarios o propagand\u00ed\u00adsticos. Pero el uso de f\u00f3rmulas en \u00e9tica o en la reflexi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica en general implica que se acent\u00fae y se agrave el riesgo, presente en cualquier uso de f\u00f3rmulas claramente no identificadas o identificables con contenidos precisos, que consiste precisamente en equivocarlas, provocando as\u00ed\u00ad mayor confusi\u00f3n conceptual a pesar de la aparente claridad de las f\u00f3rmulas mismas.<\/p>\n<p>Si con las f\u00f3rmulas experienciales se piensa que es factible explicitar m\u00e1s claramente las caracter\u00ed\u00adsticas de ciertos procesos personales, hay que referirse ante todo a las descripciones preexistentes de los mismos procesos. A1 iniciar esa confrontaci\u00f3n nos percataremos de que hasta ese momento ven\u00ed\u00adan dici\u00e9ndose las mismas cosas en otros t\u00e9rminos, y puede que de un modo m\u00e1s claro a\u00fan.<\/p>\n<p>Una f\u00f3rmula puede resultar m\u00e1s incisiva en la transmisi\u00f3n de ciertos mensajes morales, pero en este caso hay que explicitar claramente o tener claro el contexto en que se la usa. Obviamente, las f\u00f3rmulas construidas en torno al t\u00e9rmino experiencia replantean los mismos equ\u00ed\u00advocos sem\u00e1nticos que el t\u00e9rmino pose\u00ed\u00ada, por lo que, en vez de aclarar, se limitan a dar la apariencia de claridad, refiriendo expresiones diversas a una pseudounidad. \u00abExperiencia del contraste\u00bb, por ejemplo, se refiere al momento gen\u00e9tico de la percepci\u00f3n de valores y juicios. Pero al aspecto gen\u00e9tico de la misma percepci\u00f3n puede referirse tambi\u00e9n la \u00abexperiencia del sentido\u00bb. Esta \u00faltima f\u00f3rmula puede referirse asimismo al aspecto perceptivo en cuanto tal o bien al objeto percibido: el sentido, el valor o el juicio moral. Adem\u00e1s, la f\u00f3rmula \u00abexperiencia del sentido\u00bb puede remitir a la percepci\u00f3n puramente intelectiva en el sentido de la percepci\u00f3n nocional de Newman o a la adhesi\u00f3n volitiva en el sentido de la percepci\u00f3n real del mismo Newman [! Epistemolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica III]. Querer referirla exclusivamente a la percepci\u00f3n real no explicita tampoco la referencia a la percepci\u00f3n real de la distinci\u00f3n fundamental entre bien y mal, ni a la opci\u00f3n moral igualmente fundamental o a cada una de las elecciones que siguen a la percepci\u00f3n de los valores particulares.<\/p>\n<p>En cuanto a la \u00abexperiencia de la intensidad motivacional\u00bb, no es otra cosa que la misma \u00abexperiencia del sentido\u00bb considerada bajo el aspecto de la adhesi\u00f3n volitiva al objeto intelectivamente percibido, por lo que, con las dem\u00e1s f\u00f3rmulas, replantea otras funciones normalmente atribuidas a la conciencia que ya en la tradici\u00f3n moral pose\u00ed\u00adan valencias intelectivas o volitivas. Pues, \u00bfqu\u00e9 es la \u00abexperiencia existencial competente\u00bb si no la capacidad de formular rectamente juicios morales o de llegar a juicios morales verdaderos? \u00bfY no es presentado normalmente este discurso en f\u00f3rmulas como \u00abconciencia madura\u00bb o \u00abconciencia recta\u00bb? Si se quiere hacer referencia sobre todo al proceso de maduraci\u00f3n que lleva a una experiencia existencial competente, entonces nos encontramos con la \u00abformaci\u00f3n de conciencia\u00bb. Seg\u00fan se ve, no es la novedad terminol\u00f3gica lo que produce mayor claridad conceptual.<\/p>\n<p>Finalmente, en los fenomen\u00f3logos experiencia equivale a momento cognoscitivo clar\u00ed\u00adsimo, que corresponde a la teor\u00ed\u00ada I meta\u00e9tica del cognitivismo. Nada impide que se use el t\u00e9rmino en este sentido, pero tampoco que se lo use en sentido no cognitivista; es decir, experiencia puede referirse tanto a aspectos puramente decisionales como a aspectos emocionales.<\/p>\n<p>V. Posibilidad de reformular experiencialmente enunciados morales<br \/>\nDespu\u00e9s de lo dicho debe estar claro que la polivalencia sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino experiencia se presta f\u00e1cilmente a usos que indican teor\u00ed\u00adas entre s\u00ed\u00ad contradictorias. Puede ocurrir, por tanto, que se recurra a \u00e9l para buscar refugio, m\u00e1s o menos conscientemente, en aquella apariencia conciliadora que ofrece. En efecto, el t\u00e9rmino permite velar, m\u00e1s que desvelar, las divergencias entre dos teor\u00ed\u00adas, dos opiniones o dos interlocutores. En este sentido, es uno de esos t\u00e9rminos \u00abparaguas\u00bb de que habla L. Wittgenstein, y se presta m\u00e1s a ser usado por el pol\u00ed\u00adtico cuando intenta mediar y conciliar las posiciones m\u00e1s dispares que por el profesional de \u00e9tica, cuyo cometido es primero destacar todas las divergencias para intentar despu\u00e9s la eventual conciliaci\u00f3n o el desenmascaramiento de las posiciones que se manifiestan falsas. Pero en el desempe\u00f1o de este cometido, el t\u00e9rmino experiencia le presta poca ayuda, a menos que defina cada vez en qu\u00e9 sentido lo usa. Ahora bien, esto equivale al gusto de reproponer en t\u00e9rminos experienciales los enunciados teol\u00f3gico-morales.<\/p>\n<p>En efecto, el car\u00e1cter poli\u00e9drico del t\u00e9rmino permite incluso elaborar una moral experiencia) en la que cada capitulo y hasta cada uno de los p\u00e1rrafos sean tranquilamente formulados con \u00abexperiencia\u00bb. Nada impide, por ejemplo, que la exposici\u00f3n tradicional sobre la conciencia como regula proxima moralitatis se reformule con \u00abexperiencia personal de la norma moral` que la del proceso elaborativo de las normas se convierta en \u00abproceso valorativo de las experiencias morales\u00bb y que la de las fuentes de la teolog\u00ed\u00ada moral se transforme en \u00ablas fuentes de la experiencia moral\u00bb. Obviamente, en este segundo caso habr\u00ed\u00ada que preocuparse luego de se\u00f1alar cu\u00e1ndo con la misma f\u00f3rmula \u00abfuentes de la experiencia moral\u00bb se quiere traducir, en cambio, la exposici\u00f3n sobre las fuentes de la moralidad. En los otros casos hay que tener la habilidad de explicar lo que significa cada vez el t\u00e9rmino. Y en cualquier caso, al final habr\u00e1 que explicar la f\u00f3rmula que sintetiza el intento de reformular experiencialmente los enunciados morales, y que ser\u00ed\u00ada: \u00abexperimentar la experiencia de la experiencia\u00bb.<\/p>\n<p>[l Epistemolog\u00ed\u00ada moral; I Etica descriptiva; l Meta\u00e9tica; I Par\u00e9nesis].<\/p>\n<p>BIBL.: DEMMER K., SitlJiches Handeln aus Erfahrung, en \u00abGr\u00bb 59 (1978 661-690 EGENTER R., Erfahrung ist Leben, ber die Rolle der Erfahrung j\u00fcr das sittllche und religiose Leben des Christen, Pfeifer, Munich 1974; MIE711 D., Moral und Erfahrung, Herder, Friburgo 1977 ID, La experiencia humana. Hacia una teor\u00ed\u00ada del modelo \u00e9tico, en \u00abCon\u00bb 120 (1976) 478-502; PatVITHRA S., Dal! \u00e9sperienza al\u00ed\u00ada morale. Il problema &#8216;esperienza&#8217; in teolog\u00ed\u00ada morale, Edi Oftes, Palermo 1985; In, Morale dell \u00e9sperienza o esperienza delta morate?~ en \u00abRTM\u00bb 59 (1983) 341356; In, Moral und Erfahrung. Die Vieldeutigkeit Bines Programms, en \u00abThGI\u00bb2 (1984) 65-88; RAUH F., Fsperienza morale, Guida, N\u00e1poles 1977; SHOLLER B., LYmportanza dell\u00e9sperienza per la giustificazione delle norme di comportamento morale, en DEMMER K. y SCHULLER B., (dirigido por), Fede cristiana e agire morale, Cittadella, As\u00ed\u00ads 1980, 312-343; VALORI P., L \u00e9sperienzamorale. Saggio di unafondazionefenomenologica dell \u00e9tica, Morcelliana, Brescia 1971.<\/p>\n<p>S. Privitera<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO: I. El problema. II. \u00abA la luz del evangelio y de la experiencia humana\u00bb. III. El uso normativo del t\u00e9rmino experiencia en teolog\u00ed\u00ada moral. IV. El uso no normativo del t\u00e9rmino experiencia en teolog\u00ed\u00ada moral. V. Posibilidad de reformular experiencialmente enunciados morales. I. El problema Para plantear el enunciado b\u00e1sico se recurre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experiencia-moral\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXPERIENCIA MORAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17257","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17257","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17257"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17257\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17257"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17257"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17257"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}