{"id":17259,"date":"2016-02-05T11:13:37","date_gmt":"2016-02-05T16:13:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-teologia-moral\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:37","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:37","slug":"historia-de-la-teologia-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-teologia-moral\/","title":{"rendered":"HISTORIA DE LA TEOLOGIA MORAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO<br \/>\nI. La teolog\u00ed\u00ada moral de los padres desde el siglo I al siglo VI.-<br \/>\n1. Desde el siglo I al siglo IV:<br \/>\na) Los padres apost\u00f3licos,<br \/>\nb) Los alejandrinos,<br \/>\nc) Los africanos;<br \/>\n2. El siglo IV:<br \/>\na) La vida cristiana,<br \/>\nb) Los Capadocios,<br \/>\nc) Antioqu\u00ed\u00ada,<br \/>\nd) Occidente;<br \/>\n3. Los siglos V y VI.<br \/>\nII. La teolog\u00ed\u00ada moral desde el siglo VII al XIII.-<br \/>\n1. Desde el siglo VII al siglo XII:<br \/>\na) Los libros penitenciales,<br \/>\nb) El siglo XII (La moral mon\u00e1stica, Las artes liberales, Abelardo, Sentencias y Sumas teol\u00f3gicas);<br \/>\n2. El siglo XIII:<br \/>\na) Moral especulativa (La escuela dominica, La escuela franciscana), b) Moral pr\u00e1ctica.<br \/>\nIII La teolog\u00ed\u00ada moral desde el siglo XIV al XVIII:<br \/>\n1. El \u00abockhamismo\u00bb;<br \/>\n2. Sumas para los confesores y manuales de confesi\u00f3n;<br \/>\n3. Renacimiento del tomismo;<br \/>\n4. \u00abInstituciones morales\u00bb;<br \/>\n5. El laxismo;<br \/>\n6. El jansenismo;<br \/>\n7. El rigorismo;<br \/>\n8. San Alfonso de Ligorio.<br \/>\nIV. La teolog\u00ed\u00ada moral desde el siglo XIX hasta hoy:<br \/>\n1. Los manuales de teolog\u00ed\u00ada moral;<br \/>\n2. La escuela de Tubinga;<br \/>\n3. La renovaci\u00f3n tomista;<br \/>\n4. El siglo xx:<br \/>\na) Desde 1900 a 1930 (En Alemania, Los manuales, Nuevos elementos),<br \/>\nb) Desde 1930 a 1960,<br \/>\nc) La teolog\u00ed\u00ada moral del Vat. II,<br \/>\nd) Despu\u00e9s del concilio Vat. II.<\/p>\n<p>La historia de la teolog\u00ed\u00ada moral es una disciplina reciente. A diferencia de la historia de los dogmas, que hace ya tiempo ocupa el campo de la teolog\u00ed\u00ada, los moralistas han comenzado a estudiar la historia de la moral s\u00f3lo a partir de la segunda guerra mundial, y por tanto esa disciplina es todav\u00ed\u00ada una cantera abierta. Puesto que el historiador recurre a estudios realizados en los diversos sectores, una historia de la teolog\u00ed\u00ada moral s\u00f3lo puede ser parcial. A la luz de este principio se afronta aqu\u00ed\u00ad la historia de la moral.<\/p>\n<p>1. La teolog\u00ed\u00ada moral de los padres desde el siglo I al siglo VI<br \/>\n1. DEL SIGLO 1 AL IV. a) Los Padres apost\u00f3licos. Ya en el NT la fe y las exigencias morales que de ah\u00ed\u00ad se derivan est\u00e1n indisoluble y constantemente vinculadas entre s\u00ed\u00ad. El evangelio de Juan, el m\u00e1s m\u00ed\u00adstico, insiste mucho en el obrar; en la ense\u00f1anza de san Pablo est\u00e1n ya presentes elementos del pensamiento moral helen\u00ed\u00adstico. Los primeros escritores cristianos se remitir\u00e1n a la Escritura.<\/p>\n<p>Por escritos de los Padres apost\u00f3licos se entiende un grupo de obras compuestas a finales del siglo I y en la primera mitad del II, ligadas entre s\u00ed\u00ad s\u00f3lo cronol\u00f3gicamente. Entre las m\u00e1s importantes citamos: la Carta a los Corintios de Clemente de Roma, las Cartas de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, la Carta a los Filipenses de Policarpo, la Homil\u00ed\u00ada pseudoclementina, la Didaj\u00e9, la Carta del Pseudo-Bernab\u00e9, el Pastor de Hermas, las Odas de Salom\u00f3n, el Evangelio (ap\u00f3crifo) de Tom\u00e1s. En estos escritos est\u00e1 siempre presente la mayal; aunque los autores no presentan una doctrina estructurada y uniforme, se encuentran en ellos puntos comunes y constantes. Ante todo nuestros autores no utilizan de modo profundo la herencia ofrecida por el NT y especialmente por san Pablo, sino m\u00e1s bien se inspiran, a excepci\u00f3n de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, en la tradici\u00f3n religiosa y cultural del juda\u00ed\u00adsmo. Este hecho testimonia la dificultad para una parte de la comunidad cristiana primitiva de desprenderse del juda\u00ed\u00adsmo; por otra parte, las influencias del helenismo son muy d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Entre las constantes doctrinales que pueden encontrarse en nuestros autores hay que mencionar el rechazo del legalismo formalista que caracterizaba a numerosas corrientes del juda\u00ed\u00adsmo.El acento se coloca en la sustancia interior de la religi\u00f3n aut\u00e9ntica, en el lazo esencial entre fe y moral. La \u00e9tica es preferentemente religiosa, no se hace todav\u00ed\u00ada el an\u00e1lisis de la naturaleza humana; la moral es teoc\u00e9ntrica o cristoc\u00e9ntrica, y consiste en querer hacer lo que Dios quiere. Pero estos autores saben tambi\u00e9n que si la palabra es el fundamento de la moral, con todo es necesario el don de la gracia, lo cual excluye toda forma de farise\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Estos principios adquieren en los diversos autores diferentes colores: en Ignacio el martirio es participaci\u00f3n en el sacrificio de Cristo, en Hermas prueba suprema de la fe; algunos autores presentan la vida moral como una lucha del hombre contra s\u00ed\u00ad mismo (Clemente de Roma), otros, bajo la influencia de los esemos, como una lucha contra el demonio (Hermas), expresando as\u00ed\u00ad temperamentos espirituales diversos. Para concluir, se\u00f1alemos la predilecci\u00f3n por ciertos esquemas heredados del juda\u00ed\u00adsmo, como la trilog\u00ed\u00ada ayunooraci\u00f3n-limosna y los dos caminos del bien y del mal. Si la Didaj\u00e9 considera este tema bajo el aspecto de la retribuci\u00f3n, en otros escritos el tema de los dos caminos se considera a la luz de una metaflsica dualista.<\/p>\n<p>Los padres apost\u00f3licos manifiestan, pues, la importancia de la moral afrontando temas diversos, que son significativos no s\u00f3lo para la vida personal del cristianismo, sino tambi\u00e9n para la vida conyugal y social.<\/p>\n<p>b) Los alejandrinos. En Oriente uno de los centros m\u00e1s vigorosos es la Iglesia de Egipto, animada por la metr\u00f3polis de Alejandr\u00ed\u00ada -la ciudad m\u00e1s grande del imperio romano despu\u00e9s de Roma- con Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (+ 215) y Or\u00ed\u00adgenes (fi 254). Estos autores intentan dar a la ense\u00f1anza de la fe y de la moral un fundamento no s\u00f3lo escritur\u00ed\u00adstico, sino tambi\u00e9n filos\u00f3fico, ya sea estoico, ya neoplat\u00f3nico. Bas\u00e1ndose en estos supuestos, la moral consiste en la imitaci\u00f3n de Cristo, que es el pedagogo en las circunstancias concretas de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, en el libro I del Pedagogo, Clemente trata de los principios generales de la vida moral, y en el II y en el IIl, de la vida corriente, como beber, comer, vida conyugal, etc. No promueve una fuga del mundo, sino que invita a conservar el coraz\u00f3n libre frente a \u00e9l y a animar de esp\u00ed\u00adritu cristiano la vida cultural de la ciudad.<\/p>\n<p>Or\u00ed\u00adgenes es, sin duda, una de las m\u00e1s grandes figuras de la Iglesia antigua. Si por una parte es menos optimista que Clemente al asumir valores culturales del mundo pagano, por otra se inspira constantemente en la Escritura; pero, bajo la influencia del platonismo, da una interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica de ella, donde no est\u00e1 ausente la moral. El sentido moral que atribuye a la Escritura (adem\u00e1s del sentido hist\u00f3rico y m\u00ed\u00adstico) se refiere al aspecto interior e individual. Si en las Homil\u00ed\u00adas Or\u00ed\u00adgenes tiende a la edificaci\u00f3n de los fieles, en los Comentarios nos da una ex\u00e9gesis cient\u00ed\u00adfica. En los Primeros principios, despu\u00e9s de hablar de Dios (libro I) y del mundo creado (libro II), trata del hombre y de su libertad frente a las tentaciones de este mundo, incluyendo as\u00ed\u00ad en una obra sobre la doctrina general del cristianismo un tratado de antropolog\u00ed\u00ada y de moral. Or\u00ed\u00adgenes compuso tambi\u00e9n obras pr\u00e1cticas, entre ellas el tratado Sobre la oraci\u00f3n, verdadera joya que puede leerse con fruto todav\u00ed\u00ada hoy. La Exhortaci\u00f3n al martirio, obra que inspir\u00f3 su vida, propone a todos el ideal de la imitaci\u00f3n de Cristo hasta el martirio, o sea hasta la pasi\u00f3n y la muerte por amor a \u00e9l. As\u00ed\u00ad, el martirio es la imitaci\u00f3n perfecta de Cristo; pero todos deben imitarle en su vida y llegar a la perfecci\u00f3n. En los Primeros principios Or\u00ed\u00adgenes escribe que la posibilidad de la perfecci\u00f3n se ha dado al hombre desde el comienzo con la dignidad de la imagen (de Dios); a \u00e9l le incumbe realizar su semejanza (con Dios) al fin del mundo mediante un perfecto cumplimiento de las obras.<\/p>\n<p>Durante todo el siglo in y iv, la escuela de Alejandr\u00ed\u00ada ejercer\u00e1 una gran influencia en la evoluci\u00f3n de las doctrinas morales y espirituales.<\/p>\n<p>c) Los africanos. Otro centro fecundo, m\u00e1s que Roma, para el pensamiento cristiano de Occidente fue Cartago y el Norte de \u00ed\u0081frica. Antes del concilio de Nicea, la cristiandad africana constituye una unidad hist\u00f3rica. Desde el a\u00f1o 180, que con el martirio de los Escilitanos marca la primera aparici\u00f3n de su historia hasta el a\u00f1o 313, la Iglesia de frica vivi\u00f3 en un mundo donde la persecuci\u00f3n o estaba siempre presente o representaba una amenaza.<\/p>\n<p>Numerosos escritos de autores africanos tratan de la moral. Tertuliano (+ hacia el 220) toma posici\u00f3n en sus obras sobre diversos problemas pr\u00e1cticos: la castidad, las segundas nupcias, los espect\u00e1culos, la participaci\u00f3n en el poder, la vida militar, etc. Sin embargo es dif\u00ed\u00adcil se\u00f1alar en \u00e9l los principios de una moral fundamental: referencias, por ejemplo, a las condiciones del acto humano, al sentido de la ley, al papel de la conciencia aparecen s\u00f3lo incidentalmente, ya que la mayor parte de sus escritos responde a situaciones particulares. Tertuliano fue un rigorista, y este rigorismo suyo fue acentu\u00e1ndose cada vez m\u00e1s desde los primeros escritos en adelante, en conexi\u00f3n con su paso, hacia el 207, al montanismo, movimiento apocal\u00ed\u00adptico que propon\u00ed\u00ada a sus adeptos exigencias extremas. .<\/p>\n<p>San Cipriano (+ 258), obispo de Cartago, m\u00e1rtir, es ante todo un pastor, y la parte m\u00e1s importante de su obra la constituyen las cartas. Sus escritos, breves, tratan de la oraci\u00f3n, de sus prerrogativas y de su necesidad, del h\u00e1bito de las v\u00ed\u00adrgenes, de la ventaja de la paciencia y de la dulzura, de las buenas obras y de la limosna, de los celos y de la envidia. Cipriano elabor\u00f3 concepciones del martirio y de la virginidad que son importantes para la vida cristiana; pero no estructur\u00f3 una moral fundamental, porque sus principios aparecen \u00fanicamente en el contexto de problemas concretos. Sin embargo, como pastor daba f\u00e1cilmente consejos sobr\u00e9 diversos estados de la vida cristiana y sobre las virtudes que los cristianos deb\u00ed\u00adan practicar.<\/p>\n<p>Arnobio no es un moralista; las tendencias presentes en \u00e9l como en germen florecer\u00e1n en la obra de Lactancio. Con sus Instituciones divinas, escritas entre el 304 y el 313, Lactancio compone exprofesso un verdadero tratado de moral, establece los fundamentos filos\u00f3ficos de la moral definiendo la virtud, el bien supremo, la sabidur\u00ed\u00ada, las relaciones de justicia y de religi\u00f3n. Estos elementos filos\u00f3ficos no son originales, pues la mayor parte se inspiran en Cicer\u00f3n; sin embargo, Lactancio los adapt\u00f3 a la fe, transformando una filosof\u00ed\u00ada moral en teolog\u00ed\u00ada moral. Este autor insiste en la interioridad del acto moral, en la libertad religiosa, en la exigencia moral de la religi\u00f3n, en la no violencia (tema que tiene una resonancia moderna).<\/p>\n<p>La Iglesia africana exalt\u00f3 una moral del martirio, pero en general los moralistas africanos buscaron sobre todo resolver problemas pr\u00e1cticos. S\u00f3lo Lactancio construy\u00f3 conscientemente una doctrina moral fundada en la verdad natural y en la verdad revelada.<\/p>\n<p>2. EL SIGLO IV. a) La vida cristiana. El siglo iv es la edad de oro de la moral patr\u00ed\u00adstica. Tres hechos importantes caracterizan este per\u00ed\u00adodo desde el punto de vista de la teolog\u00ed\u00ada: primero, la progresiva cristianizaci\u00f3n del imperio romano; segundo, el florecimiento, despu\u00e9s de la. era de las persecuciones, del monaquismo como modelo de vida cristiana; tercero, la aparici\u00f3n en el Oriente griego y en el Occidente latino de fuertes y destacadas personalidades que asumieron la direcci\u00f3n de la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p>Sin olvidar su expansi\u00f3n fuera de los confines del imperio romano -en Persia, Armenia,. C\u00e1ucaso, Arabia, Etiop\u00ed\u00ada y German\u00ed\u00ada-, \u00e9l cristianismo se difunde r\u00e1pidamente tambi\u00e9n dentro de \u00e9l: s\u00f3lo los habitantes de las aldeas (paganos) y la aristocracia reh\u00fasan abrazarlo. La cultura cristiana se nutre de la moral helen\u00ed\u00adstica, estoica y neoplat\u00f3nica; pero con la mediaci\u00f3n y el estudio de la Escritura confiere \u00e1 esta moral un importante y nuevo vigor. La preparaci\u00f3n cristiana al bautismo conferido en edad adulta, etapa decisiva en la vida moral, consiste en un serio per\u00ed\u00adodo de prueba y en una instrucci\u00f3n doctrinal exigente, no s\u00f3lo dogm\u00e1tica, sino tambi\u00e9n moral, que se continuar\u00e1 en la semana sucesiva al bautismo. Las catequesis bautismales de Cirilo de Jerusal\u00e9n, de Teodoro de Mopsuestia, de san Ambrosio, de san Agust\u00ed\u00adn, de san Juan Cris\u00f3stomo y de otros obispos del siglo iv han llegado hasta nosotros. A trav\u00e9s de estas catequesis vemos que la adhesi\u00f3n a la doctrina cristiana lleva consigo una conversi\u00f3n moral. La formaci\u00f3n moral cristiana durar\u00e1 toda la vida gracias a la explicaci\u00f3n de las Escrituras hecha en el curso de las celebraciones lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>El imperio romano intervendr\u00e1 en el campo de la moral tambi\u00e9n con su legislaci\u00f3n. No s\u00f3lo en el 325 se declara el domingo d\u00ed\u00ada festivo y se favorecen el matrimonio y la familia, con la prohibici\u00f3n del concubinato para el hombre casado, con la severidad respecto al adulterio y al rapto, con los obst\u00e1culos opuestos al divorcio, impidiendo el infanticidio y haciendo m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil la exposici\u00f3n de los reci\u00e9n nacidos, sino que a partir del 438 se suprimir\u00e1n los combates de los gladiadores. La Iglesia, a trav\u00e9s de la voz de sus obispos, predica a los gobernantes la no violencia, la humanidad, la clemencia, la mansedumbre, la mitigaci\u00f3n de la esclavitud y del encarcelamiento. San Agust\u00ed\u00adn condena como absurda la tortura.<\/p>\n<p>Para los cristianos del siglo iv, la perfecci\u00f3n se encuentra en el desierto. San Antonio (+ 356), padre del monaquismo, es el s\u00ed\u00admbolo de la vida mon\u00e1stica. Su biograf\u00ed\u00ada, escrita por san Atanasio, que tuvo una gran resonancia, no s\u00f3lo propuso el ideal de la vida cristiana, sino que suscit\u00f3 vocaciones.<\/p>\n<p>La vida mon\u00e1stica, cualquiera que sea la forma en que se presente, caracteriza profundamente el ideal moral de los cristianos. Todos los padres de la Iglesia fueron monjes durante per\u00ed\u00adodos m\u00e1s o menos largos, ejercit\u00e1ndose en la asc\u00e9tica bajo la gu\u00ed\u00ada de un maestro. Los cristianos que quieren ante todo alcanzar la perfecci\u00f3n intentan realizar a su modo y seg\u00fan su condici\u00f3n el ideal moral entrevisto en el desierto (! Ascesis y disciplina).<\/p>\n<p>Maestros de la moral cristiana son los obispos formados en la cultura antigua y cl\u00e1sica, pero animados por la Escritura, fundamento de su fe y de su vida espiritual; ejercen su ministerio episcopal con los escritos, la predicaci\u00f3n, las conferencias, el gobierno ordinario. En su doctrina y en su ense\u00f1anza no est\u00e1 nunca ausente la pr\u00e1ctica moral.<\/p>\n<p>b) Los Capadocios. Entre los padres de la Iglesia del siglo iv m\u00e1s destacados e influyentes en el Oriente cristiano hay que mencionar a los Capadocios: san Basilio Magno, san Gregorio de Nisa y san Gregorio de Nazianzo.<\/p>\n<p>San Basilio Magno (+ 379), obispo de Cesarea, es sobre todo un hombre de acci\u00f3n, preocupado por el aspecto pr\u00e1ctico y moral del mensaje evang\u00e9lico, al contrario que los otros Padres griegos, que se interesan en primer lugar por su aspecto metaf\u00ed\u00adsico.<\/p>\n<p>En sus Reglas morales Basilio describe los deberes generales de los cristianos, a los que exhorta a una vida asc\u00e9tica, y establece los fundamentos de la legislaci\u00f3n mon\u00e1stica oriental respondiendo a las preguntas pr\u00e1cticas de los monjes. En la obra Exhortaci\u00f3n a los j\u00f3venes sobre la manera de sacar provecho de las Cartas hel\u00e9nicas resuelve la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la literatura cl\u00e1sica griega y el cristianismo, armonizando el ideal moral del helenismo y su doctrina de la virtud con la idea de la gracia divina, considerada como don de Dios. En sus Comentarios de la Escritura, sobre todo de los salmos, propone las leyes de la vida cristiana insistiendo en la humildad y en el ayuno, y censurando vicios como la ira, la avaricia y la embriaguez.<\/p>\n<p>San Basilio se se\u00f1al\u00f3 adem\u00e1s por su ense\u00f1anza social. En un mundo en el cual los ricos eran cada vez m\u00e1s ricos y los pobres cada vez m\u00e1s pobres, recuerda el deber absoluto de la limosna: el rico no es el propietario de sus riquezas, sino el administrador de las riquezas de los pobres. El mismo Basilio organizar\u00e1 servicios de caridad para los miserables en su \u00abcasa de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>San Gregorio de Nisa (+ 394), si fue el padre del misticismo, no descuid\u00f3 la moral, cuyo fundamento era el concepto de hombre como imagen de Dios. Por consiguiente, vivir moralmente significa estar siempre en movimiento hacia la realizaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad mismo de esta imagen en las diversas condiciones de la vida, por ejemplo, en la virginidad. Tambi\u00e9n san Gregorio de Nisa insiste en el amor a los pobres y en la limosna, condenando la usura como una verdadera calamidad social.<\/p>\n<p>San Gregorio de Nazianzo (+ 390), que fue tambi\u00e9n patriarca de Constantinopla, no reserva a la moral la misma importancia que los otros Padres Capadocios.<\/p>\n<p>c) Antioqu\u00ed\u00ada. Otra escuela importante fue la de Antioqu\u00ed\u00ada, cuyo mayor representante fue san Juan Cris\u00f3stomo (+ 407), patriarca de Constantinopla, pero conocido sobre todo como sacerdote de Antioqu\u00ed\u00ada, centro de su espl\u00e9ndida predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La mayor parte de su obra la constituyen las Homil\u00ed\u00adas, que comentan casi todo el AT y el NT. A la luz de las reglas de la sobria ex\u00e9gesis antioquena, Juan Cris\u00f3stomo descubre el sentido espiritual de la Escritura, sit\u00faa las doctrinas estoicas y plat\u00f3nicas en un contexto cristiano y da explicaciones inmediatas y pr\u00e1cticas de \u00e9l.<\/p>\n<p>Este autor es antes que nada un moralista; su fin es promover el bien moral de sus oyentes. Temas preferidos de su ense\u00f1anza moral son los vicios y las virtudes., En el primer puesto d\u00e9 la vida virtuosa coloca el amor de Dios x del pr\u00f3jimo, asignando un lugar privilegiado ala amistad. Condena vicios como la vanagloria, la lujuria, las francachelas; pone en guardia contra las ocasiones de pecado, como los espect\u00e1culos del circo y del teatro, \u00abasambleas de Satan\u00e1s\u00bb, etc. Nadie como \u00e9l puso tanto empe\u00f1o en la promoci\u00f3n de la justicia y reclam\u00f3 con tanta fuerza la obligaci\u00f3n de la limosna.<\/p>\n<p>En algunas obras define los deberes morales de las diversas condiciones humanas: el tratado Sobre el sacerdocio es \u00abuno de los tesoros m\u00e1s preciosos de la literatura patr\u00ed\u00adstica\u00bb; el tratado Sobre la virginidad le ha merecido el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol de esta forma de vida; monje \u00e9l mismo, canta las alabanzas del monaquismo. En el matrimonio ve una uni\u00f3n indisoluble fundada en el amor rec\u00ed\u00adproco y en la ley divina. Subraya tambi\u00e9n la necesidad de la educaci\u00f3n de los hijos (es el t\u00ed\u00adtulo de otra de sus obras). Se interesa por la pol\u00ed\u00adtica, mostrando el origen divino del poder, pero tambi\u00e9n las condiciones humanas y morales de su ejercicio.<\/p>\n<p>d) Occidente. En Occidente predomina el aspecto moral y pastoral de san Ambrosio (+ 397). Como verdadero romano, manifiesta una naturaleza esencialmente pr\u00e1ctica; y aunque se inspira en Fil\u00f3n y en Or\u00ed\u00adgenes, manifiesta una personalidad propia. Coment\u00f3 sobre todo el AT; escribi\u00f3 tambi\u00e9n un tratado Sobre la virginidad -el primer tratado sobre este tema en Occidente-, donde habla tambi\u00e9n del matrimonio con gran equilibrio, y el tratado De los deberes de los eclesi\u00e1sticos entres libros, que corresponde al De c\/&#8217;fic\u00fcs de Cicer\u00f3n, cuyo orden de,materias sigue, aunque el fundamento de su exposici\u00f3n se encuentra en la Escritura y en la vida cristiana. La obra puede considerarse como el primer tratado sint\u00e9tico de moral cristiana.<\/p>\n<p>San Agust\u00ed\u00adn (+ 430) ocupa un puesto de primer plano en la historia de la moral patr\u00ed\u00adstica y de todos los tiempos; su autoridad ser\u00e1 reconocida hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Centro de la vida y de la moral agustiniana es Cristo muerto y resucitado, es decir, Cristo en su misterio pascual. El cristiano, imagen de Dios y de Cristo, tiene la obligaci\u00f3n de seguir al mismo Cristo, \u00fanica v\u00ed\u00ada, \u00fanico modelo y t\u00e9rmino de la vida cristiana. Dios ha impreso en el coraz\u00f3n de todo hombre la caridad hacia los dem\u00e1s; pero el hombre no puede practicar esta virtud sin Cristo y sin su ley de gracia y de amor vivida en la fe y en la esperanza. La moral de Agust\u00ed\u00adn se concentra hasta tal punto en la caridad, que las virtudes morales de la filosof\u00ed\u00ada griega -la prudencia, la f\u00f3rt\u00e1leza, la templanza- ser\u00e1n consideradas formas de la caridad.<\/p>\n<p>Le toc\u00f3 a Agust\u00ed\u00adn hacer frente a la primera herej\u00ed\u00ada occidental, que fue una herej\u00ed\u00ada moral: el pelagianismo. Este tom\u00f3 el nombre de Pelagio monje de Gran Breta\u00f1a. A partir del a\u00f1o 412 san Agust\u00ed\u00adn escribir\u00e1 contra \u00e9l y contra sus secuaces, especialmente Juliano obispo de Eclano, 15 tratados; sin hablar de los discursos y de las cartas. Pelagio insist\u00ed\u00ada antes que nada en el papel de la libertad humana, negando casi el pecado original. La gracia m\u00e1s grande que nos ha dado el Se\u00f1or es la naturaleza misma, sobre todo la libertad; por eso podemos practicar la virtud, evitar el pecado y llegar a la santidad. El pelagianismo fue condenado por el papa Z\u00f3simo y por el emperador; pero la controversia continu\u00f3. San Agust\u00ed\u00adn enriqueci\u00f3 su doctrina con elementos de importancia decisiva, sobre todo a prop\u00f3sito de la libertad y de la gracia, que ocupa un puesto de primer plano en su moral. Pero al insistir unilateralmente en sus escritos pol\u00e9micos en algunos aspectos de la libertad y de la gracia, quiz\u00e1 endureci\u00f3 demasiado su pensamiento, abriendo as\u00ed\u00ad el camino a lecturas poco ortodoxas de su obra (! abajo, III, 6).<\/p>\n<p>3. Los SIGLOS V y vi en Europa se caracterizan por las invasiones b\u00e1rbaras. Con la ca\u00ed\u00adda del imperio romano, la cultura antigua desaparecer\u00e1 poco a poco. Autores como Boecio, (+ 525), Casi\u00f3doro (+ S75) y san Isidoro de. Sevill\u00e1(t 6.36) transmitir\u00e1n al.ni\u00e1di\u00e9vo los conocimientos morales del platonismo y del estoicismo; los obispos seguir\u00e1n sus , esf\u00faerzos para convertir en profundidad a los cristianos siguiendo la huella de los doctores del siglo iv, pero con mayor sencillez. San Le\u00f3n (+ 661) en sus Sermones -breves, sobrios y densos, escritos en una lengua rica d\u00e9 reminiscencias lit\u00fargicas= expondr\u00e1 las implicaciones morales del dogma. San Cesario de Arl\u00e9s (+ 542), en el siglo vi, propondr\u00e1 como programa de perfecci\u00f3n a los cristianos la vida mon\u00e1stica. San Gregorio Magno (+ 604), en el Liber regulae pastorales, se interesar\u00e1 por cuestiones de pastoral, y de moral en Moralia in Job, donde, bajo la alegor\u00ed\u00ada, descubrir\u00e1 las reglas de la vida moral; el resultado ser\u00e1 un verdadero manual. San Gregorio insisti\u00f3 sobre todo en la paciencia, la virtud espec\u00ed\u00adfica de los tiempos dif\u00ed\u00adciles. Hubiera debido ense\u00f1ar la moral a los b\u00e1rbaros, pero \u00e9sta ser\u00e1 la tarea del medievo.<\/p>\n<p>En Oriente las obras de san M\u00e1ximo el Confesor (t 662) y de san Juan Damasceno (f 749) influir\u00e1n en la moral medieval.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada moral de los Padres es una teolog\u00ed\u00ada de la perfecci\u00f3n, que indica el fin al cual es preciso llegar; la virtud, sobre todo la caridad. Se inspira en primer lugar en la Escritura, pero se sirve tambi\u00e9n de los grandes sistemas morales del estoicismo y del platonismo, a los que confiere un color evang\u00e9lico. La ense\u00f1anza moral se incluye en el cuadro lit\u00fargico, dejando a cada uno la tarea de aplicar las leyes generales a los casos pr\u00e1cticos. Finalmente, la teolog\u00ed\u00ada moral de los Padres no est\u00e1 en modo alguno influida por la pr\u00e1ctica de la penitencia p\u00fablica (la relaci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada moral y sacramento de la pcnitenci\u00e1 se establecer\u00e1 en.los;bijlo~ siguientes).<\/p>\n<p>II. La teolog\u00ed\u00ada moral del siglo VII al XIII<br \/>\nI. DESDE EL SIGLO, VII AL XII. a) Los libros penitenciales. El per\u00ed\u00adodo que se extiende del siglo vII al xn no es todav\u00ed\u00ada muy conocido. En esa \u00e9poca se explotan sobre todo las riquezas patr\u00ed\u00adsticas. Los autores que se podr\u00ed\u00adan mencionar se relacionan con el renacimiento carolingio: Alcuino ( + 804), Rabano Mauro ( + 865), Pascasio Radberto (+ 860).<\/p>\n<p>Pero \u00e9sta es tambi\u00e9n la \u00e9poca de la conversi\u00f3n de los pueblos b\u00e1rbaros, en la cual juegan un papel importante los monjes irlandeses o bretones, sobre todo con la difusi\u00f3n en el continente, \u00e1 partir de finales del siglo vi, de la penitencia privada. Esta consist\u00ed\u00ada en la confesi\u00f3n de los pecados hecha en privado a un sacerdote, en la imposici\u00f3n de una penitencia determinada y en la absoluci\u00f3n al t\u00e9rmino de la penitencia; era repetible y no comprend\u00ed\u00ada, como la penitencia can\u00f3nica, entredichos penitenciales.<\/p>\n<p>La originalidad de esta penitencia estaba en las tarifas penitenciales: a cada culpa se le asignaba una penitencia precisa (sobre todo ayunos), de acuerdo con una casu\u00ed\u00adstica distinta que ten\u00ed\u00ada en cuenta las circunstancias de la acci\u00f3n y la calidad de los penitentes: cl\u00e9rigo, monje, laico, hombre, mujer, etc. Estas tarifas estaban indicadas en obras para uso de los confesores, llamadas libros penitenciales. La historia literaria de estos libros es dif\u00ed\u00adcil de desenredar; los especialistas distinguen diversas familias: bretonas, irlandesas, anglosajonas y continentales. La enumeraci\u00f3n de las culpas era completamente an\u00e1rquica, las penitencias variaban de un manual a otro. El renacimiento carolingio intent\u00f3 poner un poco de orden en todo esto, y sobre todo interiorizar las pr\u00e1cticas puramente mec\u00e1nicas propuestas por los penitenciales, pero s\u00f3lo lo logr\u00f3 en parte. El \u00faltimo penitencial propiamente dicho fue el Corrector sive Medicus, que constitu\u00ed\u00ada el libro XIX del Decretum de Burchard (+ 1010), obispo de Worms. Los penitenciales no dan ninguna doctrina moral; presentan s\u00f3lo una casu\u00ed\u00adstica un tanto ca\u00f3tica. Sin embargo, nos proporcionan numerosas ense\u00f1anzas sobre la vida moral, y tambi\u00e9n sobre la vida social y econ\u00f3mica de estos oscuros per\u00ed\u00adodos.<\/p>\n<p>b) El siglo XII. A partir del siglo xn se manifiesta una gran actividad intelectual, rica en promesas tanto en los monasterios como en las escuelas urbanas. Tambi\u00e9n en teolog\u00ed\u00ada moral se puede hablar con derecho de \u00abrenacimiento del siglo XII\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; La moral mon\u00e1stica. Durante el siglo XII aparece claramente una teolog\u00ed\u00ada moral propia de los monjes; es simplemente un modo especial de reflexionar sobre la b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n pr\u00e1ctica en los monasterios. Sin estar en oposici\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada especulativa, aunque no faltaron inevitables tensiones, la teolog\u00ed\u00ada moral mon\u00e1stica la contemplaba con su dimensi\u00f3n espiritual. Mas si esta moral mon\u00e1stica est\u00e1 intr\u00ed\u00adnsecamente ligada a los principios teol\u00f3gicos, sin embargo engloba en una visi\u00f3n \u00fanica la moral la espiritualidad y la m\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>La fuente primera de la moral mon\u00e1stica es la Biblia. Los textos de la Escritura se leen siguiendo una ex\u00e9gesis elaborada durante el alto medievo, especialmente por san Gregorio agno. Los monjes se interesan por lo que edifica y atrae la voluntad al amor de la virtud. En Cluny la Biblia es interpretada en primer lugar en la acci\u00f3n lit\u00fargica y en las conferencias espirituales. La moral mon\u00e1stica es la continuaci\u00f3n de la moral patr\u00ed\u00adstica; se inspira tambi\u00e9n en san Basilio, en las Colaciones de Juan Casiano, en la Regla de san Benito; su fuente principal fue el libro de san Gregorio Magno Moralia in Job. Se pueden indicar tambi\u00e9n las Etimolog\u00ed\u00adas de san Isidoro de Sevilla y la obra de san Beda el Venerable.<\/p>\n<p>La moral mon\u00e1stica se esboza durante la reforma carolingia bajo la influencia de la Regla de san Benito. En el siglo xI los monjes insisten en la fuga mundi y en la importancia de la reforma. La vida erem\u00ed\u00adtica atrae a numerosas vocaciones. La \u00e9poca m\u00e1s brillante de la moral mon\u00e1stica es el siglo xII. Lanfranco ( + 1089), fundador de la escuela de Bec, en Normand\u00ed\u00ada, dio a su disc\u00ed\u00adpulo san Anselmo (t 1109) un m\u00e9todo de trabajo. Este no trata nunca sistem\u00e1ticamente de vida moral, pero incluye en su obra importantes elementos de \u00e9tica. Aunque su pensamiento se basa totalmente en la Sagrada Escritura, san Anselmo recurre tambi\u00e9n a la raz\u00f3n. Su De Veritate suscita el problema de la obligaci\u00f3n moral, y el De libertate arbitr\u00fc presagia el tratado sobre los actos humanos. Su influencia fue grande en la moral mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>M\u00e1s que una escuela de moral, Cluny fue una escuela de vida cristiana, vivida en el monasterio a la luz de la liturgia y de la meditaci\u00f3n de la Escritura bajo la direcci\u00f3n de los abades. Entre los autores importantes se puede se\u00f1alar a Pedro el Venerable ( + 1156) y Bernardo de Cluny (+ 1150).<\/p>\n<p>El representante m\u00e1s puro de la moral mon\u00e1stica de la escuela alemana es Ruperto de Deutz; su moral se centra en Cristo en la perspectiva de la historia de la salvaci\u00f3n, en la cual se incluyen las realidades humanas. De ah\u00ed\u00ad nace una moral atenta a los detalles de la vida cotidiana, pero tambi\u00e9n muy exigente. Otros autores se esfuerzan por integrar en la moral mon\u00e1stica la sabidur\u00ed\u00ada de los autores paganos estudiados en las escuelas urbanas.<\/p>\n<p>Los cistercienses est\u00e1n representados especialmente por san Bernardo (1153), cuya moral est\u00e1 profundamente ligada al dogma y a la espiritualidad, y afronta varios temas: retorno a Dios del hombre creado a su imagen, desfigurado por el pecado, pero purificado por la humildad; moral del amor, el \u00fanico que convierte las almas y las conduce a su principio; imitaci\u00f3n de Cristo. El tema de la conciencia, muy rico, se refiere siempre a la vuelta del alma a su Creador. San Bernardo desarroll\u00f3 una moral pol\u00ed\u00adtica bajo el signo de la paz y una moral social atenta a la promoci\u00f3n de las clases trabajadoras, campesinos y artesanos. Guillermo de SaintThierry (+ 1148) es un m\u00ed\u00adstico de la Trinidad, cuya moral es esencialmente trinitaria. Elredo de Rievaux ve lo esencial de la moral en la restauraci\u00f3n de la imagen de Dios en el hombre por obra de la caridad. Algunos cistercienses de la mitad del siglo xii, como Tom\u00e1s de Perseigne, Isaac de la Estrella, Edmundo de Froidmont, recurren a autores paganos (Cicer\u00f3n, Plat\u00f3n y el Pseudo-Dionisio) y, con la descripci\u00f3n de las facultades del alma, preparan los tratados de los actos humanos.<\/p>\n<p>&#8211; Las artes liberales. En las escuelas urbanas de las catedrales y de las colegiatas, cuya edad de oro se abre contempor\u00e1neamente con la aparici\u00f3n de una burgues\u00ed\u00ada ciudadana, se manifiesta una tendencia completamente diversa. Estas escuelas quieren restaurar las siete artes liberales y las tres partes de la filosof\u00ed\u00ada: l\u00f3gica, f\u00ed\u00adsica y \u00e9tica. No pudiendo comentar los fil\u00f3sofos griegos, se establece una alianza entre la gram\u00e1tica, la ret\u00f3rica y la \u00e9tica. El fin es redescubrir la ense\u00f1anza moral de los antiguos, pero integrando sus elementos en una s\u00ed\u00adntesis cristiana superior. El m\u00e9todo consiste en la lectura de las obras morales de la antig\u00fcedad, comentadas cap\u00ed\u00adtulo por cap\u00ed\u00adtulo siguiendo las reglas de la alegor\u00ed\u00ada, que deja mayor libertad al comentarista. Se componen as\u00ed\u00ad florilegios, en los cuales se agrupan seg\u00fan un plano personal, o tradicional como el de las cuatro virtudes cardinales, los textos morales de los m\u00e1s diversos autores. El m\u00e1s c\u00e9lebre, el Florilegium gallicanum, cita los textos con los nombres de los autores. As\u00ed\u00ad venimos a conocer toda una serie de notas morales de Horacio sobre la pobreza, sobre la embriaguez, sobrelas buenas relaciones conyugales, etc.<\/p>\n<p>La escuela de Chartres, l\u00f3gicamente, pasa del florilegio sistem\u00e1tico a obras de elaboraci\u00f3n personal enriquecidas por numerosas citas. Bernardo de Chartres acostumbraba a sus alumnos a recoger y a agrupar los p\u00e1rrafos morales de los autores estudiados. El Moralium dogma philosophorum, atribuido a Guillermo de Conches (f 1145), es una adaptaci\u00f3n del De offic\u00fcs de Cicer\u00f3n. Juan de Salisbury (+ 1180), obispo de Chartres, ense\u00f1a una moral basada en la idea del bien y de la virtud. Distribuye los deberes del individuo en cuatro temas: la b\u00fasqueda del bien propio; el desprecio del mundo; el respeto del pr\u00f3jimo; la religi\u00f3n para con Dios. En \u00e9l se encuentran los elementos de una moral familiar y pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>&#8211; Abelardo (j 1142) ejerci\u00f3 una influencia m\u00e1s grande de lo que generalmente se cree. La teolog\u00ed\u00ada no debe solamente comentar la Escritura, sino abrirse tambi\u00e9n a la dial\u00e9ctica, que ayuda al esp\u00ed\u00adritu humano a comprender mejor la fe y a dialogar con los fil\u00f3sofos. As\u00ed\u00ad los problemas morales son tratados con el rigor del razonamiento. Abelardo no cree en lo \/espec\u00ed\u00adfico de la moral cristiana. Al dividir sus Sumas en Fides, Caritas y Sacramentum, confiere ya una cierta autonom\u00ed\u00ada a la moral. En la parte titulada Caritas habla poco de las virtudes teologales, mientras que restablece las cuatro virtudes morales cardinales (pero sustituyendo la prudencia por la ciencia): no se trata de dones de la gracia -o de virtudes sobrenaturales infusas, como se dir\u00e1 en el siglo xtn=, sino de virtudes naturales. As\u00ed\u00ad se pueden exaltar sin reticencias las virtudes de los paganos. Pero Abelardo toma de san Agust\u00ed\u00adn el compendio de moral inserto en la Ciudad de Dios. En su Etica (o: \u00bfTe conoces a ti mismo?) reacciona fuertemente contra una moral demasiado objetiva. En las acciones humanas sus contempor\u00e1neos ven m\u00e1s bien el elemento material que las condicionas psicol\u00f3gicas; Abelardo, en cambio, demuestra por todos los medios la importancia del factor personal de la intenci\u00f3n y tiene un sentido muy vivo de la responsabilidad personal.<\/p>\n<p>&#8211; Sentencias y Sumas teol\u00f3gicas. En la segunda mitad del siglo xt1 se lleva a cabo una especie de s\u00ed\u00adntesis entre todas las tendencias antes mencionadas; es el tiempo de las sentencias y de las Sumas, as\u00ed\u00ad como de los tratados teol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Entre las sentencias citamos las de Pedro Lombardo ( + 1159). La teolog\u00ed\u00ada moral parece estar presente con un razonamiento cruzado; si en el libro II se encuentra un embri\u00f3n de moral general -acto libre, pecado-, la moral especial est\u00e1 presente en el III: \u00bfTuvo Cristo las virtudes teologales? \u00bfQu\u00e9 son? \u00bfQu\u00e9 es la caridad? \u00bfEs superior a los mandamientos? \u00bfCu\u00e1les son? En el libro IV se habla de los sacramentos y, por consiguiente, de la penitencia y del matrimonio. En las Sentencias de Lombardo la moral no ocupa ciertamente un puesto espec\u00ed\u00adfico; dogma y moral est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente ligados. Por eso la moral de las Sentencias se centra en los valores positivos: no en el pecado y en las prohibiciones, sino en la caridad y en la dignidad cristiana de la imagen de Dios. Se puede comprender la importancia de las Sentencias de Pedro Lombardo, si se tiene presente que su comentario era materia obligatoria para la formaci\u00f3n de todos los doctores en teolog\u00ed\u00ada desde comienzos del siglo xm hasta casi finales del xvi.<\/p>\n<p>En su tratado De virtutibus, de vitiis, de donis Spiritus Sancti, escrito en el 1161, Alano de Lille (+ 1202) utiliza por primera vez la expresi\u00f3n theologia moralis. Pone \u00e9l de manifiesto la idea de naturaleza, estableciendo con ella un equilibrio respecto a la moral de la intenci\u00f3n de Abelardo y ense\u00f1ando que el contenido de la intenci\u00f3n est\u00e1 determinado por la ley natural iluminada por la fe. Tambi\u00e9n este autor suscita la cuesti\u00f3n del valor para el cristiano de las virtudes naturales, se\u00f1al de la dificultad de integrar entre s\u00ed\u00ad virtudes teologales y virtudes morales. La ense\u00f1anza moral de Alano de Lille se caracteriza por el desarrollo cultural y por la b\u00fasqueda de una vuelta a las fuentes del evangelio.<\/p>\n<p>2. EL SIGLO XIII. a) Moral especulativa. En el plano intelectual se verifican tres acontecimientos importantes: primero, la fundaci\u00f3n de las universidades, donde maestros y estudiantes constituir\u00e1n una \u00fanica corporaci\u00f3n: las universidades que m\u00e1s se distinguen son las de Par\u00ed\u00ads y Oxford. Segundo, la fundaci\u00f3n de las \u00f3rdenes mendicantes, franciscanos y dominicos, que aportan la savia necesaria para el desarrollo de las universidades. Tercero, el descubrimiento de Arist\u00f3teles con los textos de los comentarios \u00e1rabes, como Avicena y Averroes. Roberto Grossatesta (+ 1253) traduce la Etica a Nic\u00f3maco. El esfuerzo de asimilaci\u00f3n de los descubrimientos del siglo xin y del pensamiento aristot\u00e9lico, intentado por los te\u00f3logos, produce las principales s\u00ed\u00adntesis doctrinales, que hacen de aquel siglo uno de los m\u00e1s grandes de la teolog\u00ed\u00ada moral.<\/p>\n<p>&#8211; La escuela dominica. San Alberto Magno (t 1280) fue el primero en abrir la puerta al pensamiento aristot\u00e9lico; y no s\u00f3lo permiti\u00f3 y prepar\u00f3 la obra de santo Tom\u00e1s, sino que propuso tambi\u00e9n su pensamiento original, que no ha sido todav\u00ed\u00ada suficientemente estudiado.<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s de Aquino (+ 1274) ocupa en la teolog\u00ed\u00ada moral del siglo xiit un puesto de primer plano. Su pensamiento se expresa en Comentarios de la Escritura, demasiado poco estudiados; en Comentarios filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos, como las Sentencias de Pedro Lombardo; en las Cuestiones disputadas o Quodlibetales; en los Tratados, por ejemplo, De malo; en la Suma contra los gentiles, donde mide la posibilidad de que la raz\u00f3n establezca una moral natural, y en su Summa Theologiae.<\/p>\n<p>La moral de santo Tom\u00e1s es esencialmente teol\u00f3gica y se inscribe en el tema del exitus y del reditus. La moral, que tiene su punto de partida en Dios y en la creaci\u00f3n, encuentra en esta verdad toda su consistencia. Las cosas creadas tienen una naturaleza propia, que no se define \u00fanicamente por referencia a Dios. Santo Tom\u00e1s valora la realidad de los seres creados, y sobre todo de la naturaleza humana. Su moral consiste esencialmente en la vuelta del hombre a Dios, o sea, en la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica, sin negar la felicidad imperfecta que puede alcanzar en este mundo.<\/p>\n<p>Para describir este camino, santo Tom\u00e1s utiliza tanto a Arist\u00f3teles como a sus predecesores, y analiza no s\u00f3lo los actos humanos, los h\u00e1bitos y las virtudes, sino tambi\u00e9n los pecados. Los dos tratados centrales son los de la ley y la gracia. El hombre encuentra las reglas de su obrar moral como individuo, como miembro de una familia y como ciudadano de un Estado (en cuanto ser social) en su misma naturaleza racional. Las leyes humanas precisan los principios generales de la ley natural. Con el producto del ingenio humano la raz\u00f3n est\u00e1 llamada tambi\u00e9n a proporcionar los complementos \u00fatiles o tambi\u00e9n los suplementos de la naturaleza. Para el cristiano la I ley nueva no es otra cosa que la presencia en \u00e9l del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que le gu\u00ed\u00ada. Esta presencia del Esp\u00ed\u00adritu es luz, pero tambi\u00e9n fuerza que le permite al hombre realizar lo que el Esp\u00ed\u00adritu le descubre: su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s articula su moral sobre las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y sobre las virtudes cardinales (fortaleza, templanza y justicia), de las cuales la prudencia es la clave de b\u00f3veda. Sin duda hace suyos numerosos elementos aristot\u00e9licos; pero los transforma, porque las virtudes est\u00e1n vivificadas por los dones del esp\u00ed\u00adritu. En santo Tom\u00e1s la moral encuentra la v\u00ed\u00ada necesaria \u00fanicamente en Cristo, en la Iglesia y en los sacramentos, con los cuales el cristiano puede llegar a la felicidad de la vida eterna.<\/p>\n<p>La moral de santo Tom\u00e1s representa la s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s grandiosa que jam\u00e1s se haya intentado. En el curso de los siglos mostrar\u00e1 su fecundidad en m\u00faltiples floraciones.<\/p>\n<p>&#8211; La escuela franciscana. Alejandro de Hales (+ 1245), profesor de la universidad de Par\u00ed\u00ads, entraba en 1236 en la orden de san Francisco, fundando la escuela franciscana de Par\u00ed\u00ads. Se conoce sobre todo su Suma teologica, de la cual, sin embargo, no es autor \u00fanico. En \u00e9l se encuentran dos caracter\u00ed\u00adsticas que caracterizan luego a toda la escuela franciscana: el agustinismo y el voluntarismo.<\/p>\n<p>San Buenaventura (t 1274) tambi\u00e9n enlaza con la tradici\u00f3n agustiniana, aunque concediendo amplio espacio a las adquisiciones cient\u00ed\u00adficas de la investigaci\u00f3n y al aristotelismo, que, sin embargo, rechaza como sistema. En su doctrina se nota un cierto predominio del platonismo. En sus obras teol\u00f3gicas, como el Comentario de las sentencias de Pedro Lombardo o el Breviloquium, y en sus obras m\u00ed\u00adsticas como el Itinerarium ment\u00ed\u00ads ad Deum,san Buenaventura ha expuesto una s\u00ed\u00adntesis verdaderamente original.<\/p>\n<p>Cristo, Verbo de Dios, fuente de todas las ciencias, ejemplar supremo, es el punto de partida de su moral. Toda criatura viene de Dios y de Cristo y vuelve a Dios siguiendo los ejemplos de Cristo. La moral es, pues, el Itinerarium ment\u00ed\u00ads ad Deum: Dios es el fin al que tiende nuestra voluntad informada por la caridad, que es absolutamente necesaria para que la acci\u00f3n pueda ser buena y meritoria. Esta caridad debe obrar conforme a la voluntad de Dios, manifestada en la ley natural. El hombre, imagen de Dios, debe obrar en conformidad con la caridad, y las acciones simplemente naturales que no est\u00e9n animadas por la caridad son moralmente indiferentes.<\/p>\n<p>El acto moral exige la participaci\u00f3n de la raz\u00f3n, que discierne la norma moral en los principios innatos de la ley natural, expresi\u00f3n de la ley eterna. La sind\u00e9resis es una incitaci\u00f3n general al bien; pero la voluntad, que goza de libre arbitrio, es la facultad que se determina por s\u00ed\u00ad misma en orden a la gloria de Dios, adem\u00e1s del bien simplemente natural. El obrar moral depende de las virtudes, que son inclinaciones permanentes de la voluntad al recto obrar. Bajo la influencia de la gracia, las virtudes iluminan el alma y la conducen hacia Dios; los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo perfeccionan las virtudes. San Buenaventura ve en la fe una disposici\u00f3n a la caridad; en cuanto a la esperanza, insiste en su car\u00e1cter de total confianza en Dios. Las virtudes cardinales se refieren a los medios que permiten al hombre obrar seg\u00fan las exigencias de la caridad en la vida concreta; la justicia regula la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El ejemplarismo cristol\u00f3gico, el primado de la caridad, el voluntarismo son los puntos clave de la s\u00ed\u00adntesis doctrinal de san Buenaventura, a la cual Duns Scoto dar\u00e1 una forma m\u00e1s rigurosa y precisa.<\/p>\n<p>Juan Duns Scoto (+ 1305) recoge los puntos fundamentales de los te\u00f3logos franciscanos, pero los lleva a su perfecci\u00f3n. Profesor de Oxford y de Par\u00ed\u00ads, seg\u00fan G. Leff su doctrina sobre la \u00e9tica \u00abes su legado m\u00e1s importante a la baja Edad Media\u00bb. Duns Scoto ve el punto de partida de toda la teolog\u00ed\u00ada, y por tanto tambi\u00e9n de la moral, en el amor infinito de Dios, que pide al hombre que le ame por s\u00ed\u00ad mismo; pero la respuesta del hombre al amor de Dios debe ser absolutamente libre.<\/p>\n<p>Para ser bueno, el acto con el cual el hombre responde a este amor de Dios debe ser ante todo aprobado por la recta raz\u00f3n, y luego poseer todas las condiciones necesarias seg\u00fan su causa eficiente, su objeto, su fin, su forma y las circunstancias de tiempo y de lugar. Debe ser expresi\u00f3n de un acto libre de la voluntad, que persigue su \u00faltimo fin; y, para ser meritorio, debe adem\u00e1s estar informado por la caridad y ser finalmente aceptado por Dios. Como se ve, el acto moral es una realidad compleja. Si falta una de las circunstancias requeridas, el acto es indiferente. As\u00ed\u00ad Duns Scoto multiplica el n\u00famero de actos indiferentes.<\/p>\n<p>El pecado es un acto voluntario con el cual el hombre se aleja de su fin \u00faltimo, rehusando realizar lo que le impone la voluntad de Dios. Y puesto que la voluntad de Dios es amor, el pecado es una desviaci\u00f3n del amor. La raz\u00f3n natural juzga la bondad de un acto desde el punto de vista especulativo, mientras que la conciencia lo examina a la luz del fin \u00faltimo y aplica el h\u00e1bito de los principios de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica a un caso concreto, juzgando si es virtuoso o no. El hombre debe seguir siempre este juicio de la conciencia, aunque sea err\u00f3neo. Sobre este punto, Scoto se aleja de la doctrina franciscana com\u00fan.<\/p>\n<p>Duns Scoto ense\u00f1a la existencia de una ley natural inscrita en los seres, cuya fuerza obligatoria no viene de su coherencia interna, sino de la voluntad de Dios, que se expresa en la revelaci\u00f3n. La ley es antes de nada un acto de voluntad, un imperativo. Scoto, como toda la escuela franciscana, distingue los preceptos de la primera tabla, ligados a Dios con una relaci\u00f3n esencial y necesaria, de los de la segunda tabla, que proponen los medios \u00fatiles para llegar al fin. Dios no est\u00e1 ligado por los preceptos de la segunda tabla y puede dispensar de ellos, como efectivamente lo hizo en el AT. Encontramos aqu\u00ed\u00ad la distinci\u00f3n entre la voluntad de Dios de potencia absoluta (Dios puede querer todo lo que no es en s\u00ed\u00ad contradictorio) y la voluntad de Dios de potencia ordenada (entre numerosos \u00f3rdenes posibles, Dios elige uno que impone de hecho). Con ello Duns Scoto afirma la absoluta libertad de Dios y su omnipotencia: Dios no est\u00e1 sometido a ninguna naturaleza y las trasciende todas. Este acento es fruto de la condena lanzada en 1277 por Esteban Tampier, obispo de Par\u00ed\u00ads, contra la interpretaci\u00f3n averro\u00ed\u00adsta de Arist\u00f3teles, pero tambi\u00e9n contra las proposiciones metodol\u00f3gicas de santo Tom\u00e1s. L\u00f3gicamente, Duns Scoto deducir\u00e1 la gravedad de la obligaci\u00f3n y la distinci\u00f3n entre pecado mortal y venial de la importancia del mandamiento, y no de la obligaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su vida moral el hombre es ayudado por las virtudes, disposiciones estables que le hacen complacerse en el cumplimiento del bien. El hombre formado por la virtud ser\u00e1 d\u00f3cil a los impulsos del Esp\u00ed\u00adritu Santo.. Entre las virtudes, Scoto atribuye el primer papel a la caridad, y \u00e9sta tiene el primado respecto a la visi\u00f3n misma de Dios. Toda la moral est\u00e1 orientada a la caridad.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad reafirma Duns Scoto lo absoluto del amor de Dios, pero tambi\u00e9n de su poder, y la funci\u00f3n preeminente de la voluntad humana, la cual debe responder con absoluta libertad al amor infinito de Dios, que le dicta su propia voluntad.<\/p>\n<p>b) Moral pr\u00e1ctica. El concilio IV de Letr\u00e1n (1215), celebrado bajo Inocencio III, impuso a todos los cristianos que hubiesen alcanzado el uso de la raz\u00f3n la obligaci\u00f3n de la confesi\u00f3n anual de las culpas graves, que hay que hacer al propio p\u00e1rroco. Muy pronto las \u00f3rdenes mendicantes, franciscanos y dominicos, se unieron a la acci\u00f3n de los pastores. Para formar confesores que escucharan la confesi\u00f3n de los penitentes y para dirigirlos como m\u00e9dicos espirituales en la vida cristiana, dominicos y franciscanos compusieron Sumas para los confesores, cuyo modelo fue la Summa de casibus paenitentiae, del dominico catal\u00e1n san Raimundo de Pe\u00f1afort (+ 1275). Luego se escribieron otras muchas. Si en estas Sumas los dominicos siguen el orden de las virtudes, los franciscanos siguen el del dec\u00e1logo.<\/p>\n<p>Durante el siglo xiii se redactaron tambi\u00e9n numerosos Manuales de confesiones, que proporcionaron al sacerdote y al penitente las directrices indispensables para la administraci\u00f3n v\u00e1lida del sacramento de la penitencia. Estas Sumas y estos manuales tendr\u00e1n una caracter\u00ed\u00adstica general: integrar\u00e1n en la moral numerosos elementos jur\u00ed\u00addicos.<\/p>\n<p>III. La teolog\u00ed\u00ada moral desde el siglo XIV al XVIII<br \/>\nImportancia excepcional reviste el siglo xiv para el desarrollo de la teolog\u00ed\u00ada moral; en \u00e9l se precisan las condiciones de las que m\u00e1s tarde nacer\u00e1n el renacimiento y la reforma, no s\u00f3lo protestante, sino tambi\u00e9n cat\u00f3lica. El concilio de Trento tendr\u00e1 como consecuencia la elaboraci\u00f3n de un nuevo tipo de teolog\u00ed\u00ada moral, que se mantendr\u00e1 hasta mediados del siglo xX.<\/p>\n<p>1. EL\u00bbOCKHAMISMO\u00bb.Guillermo de Ockham (+ 1350) llev\u00f3 una vida muy agitada. Hacia 1317-1320 compuso en Oxford su Comentario a las Sentencias. Tom\u00f3 parte como polemista a favor del emperador contra el Papa. Su influencia en el mundo occidental fue inmensa, y su doctrina constituy\u00f3 la atm\u00f3sfera en la cual se elaborar\u00e1 el pensamiento moderno. Caracter\u00ed\u00adstica de su ense\u00f1anza es la extrema coherencia: las conclusiones pr\u00e1cticas provienen directamente de sus opciones fundamentales.<\/p>\n<p>Ockham tom\u00f3 como punto de partida la omnipotencia de Dios, que puede hacer todo lo que no sea contradictorio. Dios es tambi\u00e9n infinitamente libre, no est\u00e1 obligado a nada, es la causa de toda obligaci\u00f3n moral, pero \u00e9l mismo trasciende esta categor\u00ed\u00ada. La obligaci\u00f3n moral se aplica s\u00f3lo al hombre, que es esencialmente contingente; y la misma moral ser\u00e1 contingente. Bien y mal no son absolutos, sino realidades contingentes, que tienen su fuente en la voluntad de Dios. Un acto es bueno o malo porque Dios lo prescribe o porque lo proh\u00ed\u00adbe; bien y mal apelan a una voluntad divina que los establece, pero tambi\u00e9n a una voluntad humana que los acepta o los rechaza.<\/p>\n<p>En la constituci\u00f3n del bien y del mal no podemos hablar de arbitrio divino. Para Ockham, en Dios no hay distinci\u00f3n entre esencia, inteligencia y voluntad. Todo lo que Dios quiere lo quiere con su inteligencia infinitamente perfecta. As\u00ed\u00ad pues, la obligaci\u00f3n tiene su fundamento ontol\u00f3gico en la esencia misma de Dios. Pero con su raz\u00f3n el hombre no puede descubrir los motivos del orden moral establecido por Dios, a menos que Dios mismo lo revele. En su potencia ordenada (de potentia ordinata) Dios ha establecido un cierto orden moral; pero en su potencia absoluta (de potentia absoluta) podr\u00ed\u00ada establecer otros \u00f3rdenes morales, que ser\u00ed\u00adan tan racionales como el orden existente. Si Dios cambiase el actual orden moral, tambi\u00e9n el nuevo orden corresponder\u00ed\u00ada a la raz\u00f3n humana.<\/p>\n<p>La voluntad de Dios, que funda la obligaci\u00f3n, se manifiesta en la ley moral, a la cual el hombre puede obedecer o no. Ockham comprueba por experiencia que el hombre es responsable, puede merecer o desmerecer; y esto se deriva del hecho de ser libre. Sin libertad no hay acci\u00f3n loable o reprobable. La libertad no se prueba con la raz\u00f3n; es un hecho de experiencia, en el sentido de que el hombre experimenta c\u00f3mo su voluntad puede resistir al dictamen de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica. Esta libertad es el poder hacer o no hacer una cosa que se determina \u00fanicamente a partir de la voluntad: la libertad es espontaneidad absoluta.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo conocemos la voluntad de Dios, o sea, la ley? En primer lugar por la revelaci\u00f3n: \u00abEl derecho divino lo tenemos en las Escrituras\u00bb, que interpretamos seg\u00fan las leyes de una estricta l\u00f3gica o con la sabidur\u00ed\u00ada interior de la m\u00ed\u00adstica. La otra fuente de conocimiento de la ley es la raz\u00f3n, pues en la raz\u00f3n humana existe \u00abel sentimiento de que ciertas acciones est\u00e1n ordenadas o prohibidas\u00bb. Existe, pues, una ley interior, que nos dicta nuestro deber: es el imperativo categ\u00f3rico, la voz de Dios en nosotros. Para establecer esta ley natural, que existe en el hombre, \u00e9ste no debe hacer referencia a una naturaleza humana, que seg\u00fan Ockham no existe como realidad com\u00fan que se podr\u00ed\u00ada aplicar a varios individuos. La recta ratio se impone directamente al hombre, y sus preceptos se imponen a priori. Este es el primer precepto: debemos realizar tal cosa ordenada por la recta raz\u00f3n porque est\u00e1 mandada; de lo contrario el acto moral es por lo menos indiferente. El conjunto de los preceptos constituye el derecho natural, que es com\u00fan a todos los hombres, absoluto e inmutable. Por otra parte est\u00e1 recogido en el dec\u00e1logo. De estas obligaciones nacen los derechos humanos fundamentales, que son la libertad y la propiedad. En cuanto a los preceptos de la ley humana -positiva, civil o eclesi\u00e1stica-; no pueden ser contrarios a la ley d\u00e9 Dios; su \u00e1mbito propio es el de los actos indiferentes; por consiguiente, no obligan en conciencia.<\/p>\n<p>La moral de Guillermo de Ockham es una \u00e9tica positiva; hay que buscar ante todo si existe la ley. La moralidad consiste en la obediencia a la ley. Es, pues, una moral legalista, que se interesa s\u00f3lo por los actos. Finalmente, es una moral que se libra de su pelagianismo s\u00f3lo afirmando que la gracia es una condici\u00f3n externa del acto humano (exigi\u00e9ndose para todo m\u00e9rito la libre aceptaci\u00f3n de Dios).<\/p>\n<p>El ockhamismo tuvo una extraordinaria difusi\u00f3n desde la primera mitad del siglo xiv hasta comienzos del XVI en Inglaterra, en Alemania y en Francia con Pedro de Ailly (+ 1420) y Juan Gerson (+ 1429). A finales del siglo xv Gabriel Biel (f 1495) dar\u00e1 una versi\u00f3n escol\u00e1stica del ockhamismo adaptada a la ortodoxia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>2. SUMAS PARA LOS CONFESORES Y MANUALES DE CONFESI\u00f3N. Sigue el movimiento iniciado en el siglo xiii, y en todas partes -en Espa\u00f1a, en Alemania, en Francia, en Italia- se componen Sumas para los confesores, entre las cuales destacan la monumental Summa Astesana, de Astesano de Asti; la Summa, llamada Pisanella, de casibus conscientiae (1436), de Bartolom\u00e9 de Pisa, con el Supplementum a\u00f1adido por Nicol\u00f3 de Osimo. A finales del siglo xv se publican sin interrupci\u00f3n grandes Sumas, sobre todo alfab\u00e9ticas, en forma de diccionarios de teolog\u00ed\u00ada moral: la Battistiniana, de Battista de Salis (1480); la Summa Angelica, de Angelo de Chivasso; la SyNestrina (1516), de Silvestre de Pieras; la Summula, de Gaetano (1525); concluye este g\u00e9nero literario la Armilla Aurea, de Bartolomeo Fumi (1550).<\/p>\n<p>Estas Sumas son cada vez m\u00e1s obras de referencia, objeto de ense\u00f1anza, basadas en un gran n\u00famero de autoridades de raz\u00f3n y sobre todo de leyes positivas civiles y eclesi\u00e1sticas. En ellas domina la casu\u00ed\u00adstica. Se trata de saber si se va o no contra una ley. Por esto la moral de las Sumas es tambi\u00e9n minimalista y una moral de lo l\u00ed\u00adcito y de lo il\u00ed\u00adcito.<\/p>\n<p>Ciertamente, los numerosos manuales de confesi\u00f3n para uso de los confesores y de los penitentes manifiestan preocupaciones m\u00e1s pastorales. Es una turba magna escrita en lat\u00ed\u00adn, pero tambi\u00e9n en otras diversas lenguas. El elemento m\u00e1s importante es la b\u00fasqueda de los pecados en orden a la confesi\u00f3n que hay que hacer al sacerdote. Las categor\u00ed\u00adas de pecado se multiplican hasta el infinito; se desmenuzan sus g\u00e9neros, especies, circunstancias, etc. Ciertos manuales son largas listas de culpas posibles. Entre estas Sumas ocupa un puesto aparte la Summa theologica, de san Antonino de Florencia o.p. (+ 1459), compuesta seg\u00fan un plan particular que no se seguir\u00e1 ya luego. Es la primera Suma que trata de la teolog\u00ed\u00ada moral de modo espec\u00ed\u00adfico y sistem\u00e1tico. San Antonino copi\u00f3 p\u00e1ginas enteras de santo Tom\u00e1s y de otros autores, integrando tambi\u00e9n elementos del humanismo florentino. Pero la parte mejor de esta Summa theologica son las informaciones que ofrece sobre la vida de Florencia durante el Quatrocento: recurriendo a ella, podr\u00ed\u00ada escribirse la vida cotidiana florentina en la \u00e9poca de san Antonino.<\/p>\n<p>Indudablemente, las sumas para confesares favorecieron la casu\u00ed\u00adstica y preseiican una visi\u00f3n minimalista de la moral, pero tambi\u00e9n ayudaron a descubrir y a afirmar la personalidad del individuo cristiano, que se manifiesta en la responsabilidad que tiene de su conducta.<\/p>\n<p>3. RENACIMIENTO DEL TOMISMO. A comienzos del siglo xvi tres hechos se imponen a la atenci\u00f3n del moralista: Primero, el humanismo, que propone una vuelta a las fuentes, tanto de la antig\u00fcedad pagana como de la Biblia y de los padres de la Iglesia, en beneficio de una religi\u00f3n sencilla, sincera y evang\u00e9lica. El humanismo es sobre todo una \u00e9tica que exalta la caridad y la libertad concebida como sentido de la responsabilidad personal. La philosophia Christi de Erasmo es antes que nada una moral, pero se sit\u00faa fuera de los cuadros escol\u00e1sticos de la ense\u00f1anza de la moral. Segundo, la reforma protestante, prodigioso movimiento espiritual que, aunque apoy\u00e1ndose en una visi\u00f3n dogm\u00e1tica de la justificaci\u00f3n, sin embargo comprende una \u00e9tica de las realidades terrenas. Pero muy pronto la teolog\u00ed\u00ada de la reforma y la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica entrar\u00e1n en conflicto. Tercero, el descubrimiento de Am\u00e9rica y la colonizaci\u00f3n, de lo cual nace una nueva imagen del hombre y nuevos problemas pol\u00ed\u00adticos y religiosos. La ampliaci\u00f3n del vasto comercio mar\u00ed\u00adtimo de dimensi\u00f3n casi mundial, la afluencia de metales preciosos, la multiplicaci\u00f3n de los bancos, la aparici\u00f3n del primer capitalismo plantean numerosos problemas a los moralistas.<\/p>\n<p>A principios de siglo la universidad de Par\u00ed\u00ads es el centro principal de la actividad teol\u00f3gica y moral. Juan Mair y sus disc\u00ed\u00adpulos dan \u00abal catolicismo nominalista su \u00faltima expresi\u00f3n y su forma m\u00e1s alta\u00bb. Partiendo de la Escritura y de los padres de la Iglesia, los te\u00f3logos parisinos se interesan por los problemas concretos de la familia, del Estado y de la econom\u00ed\u00ada. Juan Mair es el primero en usar la expresi\u00f3n teolog\u00ed\u00ada positiva, en contraposici\u00f3n a teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, para subrayar el car\u00e1cter moral y pr\u00e1ctico de su ense\u00f1anza. En este contexto tiene lugar el paso de las Sentencias de Pedro Lombardo a la Summa theologiae de santo Tom\u00e1s, sobre todo a la II-II, que trata exclusivamente de moral. El renacimiento tomista del siglo xvi es sobre todo un renacimiento de la moral, pero a menudo separada de sus principios fundamentales.<\/p>\n<p>El renacimiento tomista se encuentra casi simult\u00e1neamente en Par\u00ed\u00ads, en Alemania, en Colonia con Conrado Koellin o.p. (+ 1536) -cuyo Commentario a la I-II se limita a menudo a un an\u00e1lisis silog\u00ed\u00adstico- y en Italia con Tom\u00e1s de Vio o.p., llamado Gaetano (+ 1534), que escribe el primer Commentario completo de la Summa theologiae, presentando una magn\u00ed\u00adfica metaf\u00ed\u00adsica del dogma y de la moral.<\/p>\n<p>Pero es sobre todo en Espa\u00f1a, en la escuela dominica de Salamanca, donde el modus parisiensis da sus frutos. Francisco de Vitoria o.p. (+ 1546), formado en Par\u00ed\u00ads, en sus Relectiones estudia la teor\u00ed\u00ada del poder civil y eclesi\u00e1stico, los derechos del hombre cristiano o no, los problemas coloniales, las relaciones de la Iglesia y del Estado. Domingo Soto o.p. (+ 1560), formado igualmente en Par\u00ed\u00ads, expone los problemas fundamentales de la moral en el De natura et gratia, mientras que los problemas econ\u00f3micos los examina a fondo en el De iustitia et iure. Los comentarios de la Summa theologiae se fragmentan en grandes tratados independientes unos de otros. Melchor Cano o.p. (+ 1560) presenta en el De locis theologicis un m\u00e9todo que en parte se aplicar\u00e1 tambi\u00e9n a la moral. Recurriendo sobre todo a la Escritura, a la tradici\u00f3n y al derecho, Bartolom\u00e9 de Medina o.p. (t 1580) plantear\u00e1 desacertadamente el problema del probabilismo [aqu\u00ed\u00ad l abajo, 4], que durante m\u00e1s de tres siglos acaparar\u00e1 los esfuerzos de los moralistas. Domingo B\u00e1\u00f1ez o.p. (+ 1604) restringe la moral al estudio de los grandes principios, dejando el an\u00e1lisis de los casos reales y precisos a los te\u00f3logos de otras \u00f3rdenes, sobre todo jesuitas, que siguen con el m\u00e9todo inaugurado en Salamanca. Gabriel Vel\u00e1zquez s.j. (f 1604) pone el acento en la concordancia de la ley moral con la raz\u00f3n humana, mientras Francisco Su\u00e1rez s.j. (+ 1617) insiste en la necesidad del mandamiento para dar fuerza de ley al precepto de la naturaleza. Luis de Molina s.j. (+ 1600), teniendo en cuenta la econom\u00ed\u00ada portuguesa y espa\u00f1ola, escribe su famoso De iustitia et iure, mientras Lessius s.j. (\u00c2\u00a1&#8217; 1625), en su De iustitia, refleja la econom\u00ed\u00ada de los Pa\u00ed\u00adses Bajos espa\u00f1oles; Tom\u00e1s S\u00e1nchez s.j. (+ 1610) compone el De sancto matrimonii sacramento, y Enrique Enr\u00ed\u00adquez s.j. (+ 1608) el De ordine. Encontraremos todos los elementos de estas obras, pero fragmentarios, en las Institutiones morales.<\/p>\n<p>4. \u00abINSTITUCIONES MORALES\u00bb. En 1551 el concilio de Trento hab\u00ed\u00ada publicado un decreto doctrinal y algunos c\u00e1nones sobre el sacramento de la penitencia que condenaban la doctrina protestante. El concilio exig\u00ed\u00ada la integridad, al menos formal, de la confesi\u00f3n de los pecados mortaes, el canon 7, de modo lapidario, precisaba: \u00abPor derecho divino es necesario confesar singularmente todos los pecados mortales&#8230;, incluso los ocultos y que van contra los dos \u00faltimos mandamientos del dec\u00e1logo, con las circunstancias que cambian la especie (DS 1707). Estas prescripciones requer\u00ed\u00adan, no s\u00f3lo por parte de los penitentes, sino tambi\u00e9n por parte del confesor, un buen conocimiento de la moral casu\u00ed\u00adstica. Se dej\u00f3, pues, sentir la necesidad de una ense\u00f1anza moral adaptada a las necesidades de la pastoral sacramentaria preconizada por el concilio. Al ciclo m\u00e1s largo de estudios de las universidades hab\u00ed\u00ada que a\u00f1adir un ciclo corto, cuyo n\u00facleo esencial ser\u00ed\u00ada la ense\u00f1anza de los \u00abcasos de conciencia\u00bb. San Ignacio de Loyola y el cardenal R. Pole fueron en esta materia precursores. En 1563 el concilio de Trento decret\u00f3 la fundaci\u00f3n de seminarios para la formaci\u00f3n del clero. En el programa propuesto, las cuestiones pr\u00e1cticas ocupaban el primer lugar: \u00abSe ense\u00f1ar\u00e1 -decreta el concilio- &#8230; todo lo que parezca oportuno para administrar los sacramentos, y sobre todo para escuchar las confesiones\u00bb. De ahora en adelante el estudio de la teolog\u00ed\u00ada moral, o mejor de los casos de conciencia, estar\u00e1 exclusivamente orientado a preparar a los sacerdotes para ejercer con fruto el ministerio del sacramento de la penitencia. Al mismo tiempo tambi\u00e9n, fuera de los seminarios se multiplicar\u00e1n los cursos de casos de conciencia. En los seminarios ser\u00e1 el segundo bienio el consagrado a su estudio. Mas \u00bfqu\u00e9 manuales utilizar en estos cursos? Las Sumaspara confesores, especialmente las sumas alfab\u00e9ticas, presentaban numerosos inconvenientes, sobre todo de car\u00e1cter pedag\u00f3gico; se sent\u00ed\u00ada la necesidad de un plan org\u00e1nico de teolog\u00ed\u00ada moral pero tambi\u00e9n de un libro de texto. En el curso de la segunda mitad dei siglo xvI se imprimieron ensayos parciales compuestos por diversos autores, sobre todo jesuitas, como Mart\u00ed\u00adn de Azpilcueta o.e.s.a., Juan Polanco s.j., Francisco Toledo s.j.,Enrique Enr\u00ed\u00adquez s.j. S\u00f3lo en 1600 Juan Azor s.j. (+ 1603) public\u00f3 el primer volumen de sus Institutionum moralium (Liber) in quibus universae quaestiones ad conscientiam recte aut prave factorum pertinentelr breviter tranctantur.<\/p>\n<p>\u00bfCual es el plan adoptado por las Instituciones morales, que muy pronto se titular\u00e1n simplemente Theologia moralis? La I-II de la Summa theologiae de santo Tom\u00e1s proporcionar\u00e1 el cuadro de la primera parte. Sin embargo habr\u00e1 que suprimir dos de sus tratados llamados especulativos, el del fin \u00faltimo, que en santo Tom\u00e1s presid\u00ed\u00ada todo el desarrollo de la moral, pero que no pod\u00ed\u00ada servir para los penitentes, y el de gracia, cuya utilidad pr\u00e1ctica no se ve\u00ed\u00ada y que se dejaba a las discusiones de los te\u00f3logos. Se pon\u00ed\u00ada en primer lugar el tratado de la conciencia. Por casos de conciencia se entend\u00ed\u00adan no s\u00f3lo los diversos hechos sobre los cuales el sacerdote como juez deb\u00ed\u00ada formular un juicio, sino toda la conducta moral, que est\u00e1 determinada por el juicio de la conciencia. En los cap\u00ed\u00adtulos sucesivos se agrupar\u00e1n los elementos t\u00e9cnicos \u00fatiles para conocer los casos de conciencia, dejando a un lado cualquier cuesti\u00f3n especulativa sobre los actos humanos, las pasiones, los h\u00e1bitos, las virtudes, los pecados y la ley. Si el cuadro era el de la Summa theologiae de santo Tom\u00e1s, el contenido y el esp\u00ed\u00adritu difer\u00ed\u00adan profundamente. La moral especial se articula en torno al dec\u00e1logo, que en las Sumas para confesores serv\u00ed\u00ada para preparar el interrogatorio de los penitentes; las virtudes teologales (fe, esperanza, caridad) se consideran como un pre\u00e1mbulo al dec\u00e1logo. Como santo Tom\u00e1s interrumpi\u00f3 la Summa theologiae en el tratado de la penitencia, se recurrir\u00e1 al libro IV de las Sentencias de Pedro Lombardo para la parte destinada a los sacramentos, pero haciendo abstracci\u00f3n de cualquier elemento dogm\u00e1tico. Finalmente completan las Instituciones morales los tratados sobre las censuras -cuya importancia para la vida de los cristianos de aquel tiempo no logramos hoy entendery el de los estados de vida, extracto de la \u00faltima parte de la II-II. Hab\u00ed\u00ada nacido un nuevo g\u00e9nero literario de teolog\u00ed\u00ada moral, cuya producci\u00f3n continuar\u00e1 pr\u00e1cticamente hasta nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Caracter\u00ed\u00adstica principal de estas Instituciones morales es el primado del derecho. Por una parte, la presentaci\u00f3n casu\u00ed\u00adstica de la moral partiendo de las categor\u00ed\u00adas de lo l\u00ed\u00adcito y de lo il\u00ed\u00adcito, del mandamiento y del consejo abr\u00ed\u00ada f\u00e1cilmente el acceso al derecho; por otra, numerosas leyes can\u00f3nicas obligaban en conciencia y era preciso tenerlas en cuenta en la pastoral del confesionario. Adem\u00e1s, faltando en los colegios fundados por jesuitas o en otros la ense\u00f1anza del derecho can\u00f3nico, le tocaba a la moral colmar la laguna.<\/p>\n<p>El tratado m\u00e1s importante de la moral fundamental es el de la conciencia. Partiendo de este tratado se puede establecer si en la acci\u00f3n hay o no una culpa que habr\u00ed\u00ada que acusar en confesi\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad se introduce el probabilismo y los diversos l sistemas de teolog\u00ed\u00ada moral. \u00bfC\u00f3mo se lleg\u00f3 a esto?<br \/>\nEl mundo del siglo xvI planteaba numerosos problemas nuevos en pol\u00ed\u00adtica, en econom\u00ed\u00ada y en el campo de la sexualidad. Las antiguas soluciones no pod\u00ed\u00adan aplicarse tal cual: a problemas nuevos, soluciones nuevas. Es lo que se esforzar\u00e1n en hacer los moralistas, constituyendo un cuerpo de respuestas convalidadas por los autores m\u00e1s diversos. \u00bfPero qu\u00e9 deb\u00ed\u00adan hacer los simples cristianos, que no ten\u00ed\u00adan ni tiempo ni instrucci\u00f3n para resolver directamente los problemas? La escuela de Salamanca (Francisco de Vitoria y Domingo Soto) remit\u00ed\u00ada a los fieles a los doctores m\u00e1s en auge y a la ense\u00f1anza dada en las universidades. Pero \u00bfno se pod\u00ed\u00ada formular un principio general que permitiese a los cristianos obrar honestamente sin tener que resolver problemas especulativos? En ello pensar\u00e1 Bartolom\u00e9 de Medina, que enunciar\u00e1 el principio del probabilismo del modo siguiente: \u00abCuando hay dos opiniones, de las cuales la una es m\u00e1s probable y la otra (simplemente) probable, est\u00e1 permitido seguir esta \u00faltima\u00bb. Este autor defin\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad el concepto de probable: \u00abEs una opini\u00f3n basada en buenos argufentos o (propuesta) por autores serios, que se puede seguir sin riesgo de pecado\u00bb. El criterio decisivo no es la verdad, sino la seguridad, que es dada por la opini\u00f3n probable; no se est\u00e1 obligado a buscar la seguridad mayor. Los sucesores de Bartolom\u00e9 de Medina, como Gabriel V\u00e1zquez y Francisco Su\u00e1rez, ampliar\u00e1n el campo del probabilismo aplicando a las situaciones m\u00e1s diversas principios extr\u00ed\u00adnsecos a la verdad objetiva, llamados principios reflejos, para distinguirlos de los principios directos, que consideran las razones objetivas de licitud o de ilicitud de un determinado acto. As\u00ed\u00ad, gracias a estos principios -el m\u00e1s conocido de ellos es el principio de posesi\u00f3n -el cristiano pod\u00ed\u00ada obrar con la certeza pr\u00e1ctica de la honestidad de su acci\u00f3n coherentemente con la propia conciencia. Pero una vez que este juicio de conciencia no cambia la situaci\u00f3n objetiva, este tipo de razonamiento no puede aplicarse cuando est\u00e1n en juego valores objetivos, por ejemplo la vida de los otros o la validez de un sacramento.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad a finales del siglo xvi nac\u00ed\u00ada el probabilismo, que deb\u00ed\u00ada acaparar durante m\u00e1s de tres siglos la atenci\u00f3n de los moralistas y ocupar el puesto m\u00e1s importante en la ense\u00f1anza de las Instituciones morales sobre la conciencia.<\/p>\n<p>5. EL LAXISMO. En la primera mitad del siglo XVII numerosos te\u00f3logos propusieron como seguras opiniones que de hecho eran muy dudosas, o probables s\u00f3lo en apariencia; de este modo relajaban la regla de una aut\u00e9ntica vida cristiana. El laxismo no es un sistema de moral propiamente dicho, y se lo encuentra en autores que por otra parte pueden ser perfectamente equilibrados. Opiniones laxas se encuentran tambi\u00e9n en autores pertenecientes a escuelas muy diversas.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les fueron las causas del laxismo? Pueden enumerarse varias. Ante todo hay que mencionar el m\u00e9todo casu\u00ed\u00adstico con que se afronta la moral. Si la relaci\u00f3n de la conciencia con la norma moral se concibe seg\u00fan el modelo de la actitud que habitualmente se adopta respecto a la ley humana, o nos esforzaremos en proteger la libertad de la coacci\u00f3n de la ley, o bien se buscar\u00e1n los l\u00ed\u00admites inferiores de la obligaci\u00f3n, con riesgo de ser infieles al ideal evang\u00e9lico. Otra causa ser\u00e1 la ampliaci\u00f3n de la probabilidad. Bartolom\u00e9 de Medina hab\u00ed\u00ada hablado de elecci\u00f3n entre una opini\u00f3n m\u00e1s probable y una opini\u00f3n simplemente probable; muy pronto se corregir\u00e1: \u00ab&#8230; y una opini\u00f3n menos probable\u00bb. Se ser\u00e1 cada vez menos riguroso en cuesti\u00f3n de grados de probabilidad. Bastar\u00e1 que una opini\u00f3n sea probablemente probable o que no sea improbable para que se la pueda seguir en la pr\u00e1ctica, obrando as\u00ed\u00ad prudentemente. La esencia del laxismo consiste en contentarse con una probabilidad extremadamente d\u00e9bil, pero sin salirse del cuadro de una probabilidad. Finalmente, el laxismo fue tambi\u00e9n consecuencia de una crisis en la adaptaci\u00f3n de la moral al mundo moderno, de forma que a veces degener\u00f3 en una moral de clase, siendo indulgente con los prejuicios de la nobleza (p.ej., en lo que se refer\u00ed\u00ada a los duelos y al aborto).<\/p>\n<p>Entre los autores que propusieron el mayor n\u00famero de opiniones laxistas, luego condenadas, recordamos a Antonio Diana (+ 1663), Juan Caramuel (+ 1682), Esteban Bauny (fi 1649), Antonio Escobar y Mendoza (fi 1669), Tom\u00e1s Tamburini (+ 1675), Mateo de Moya (t 1684). Las proposiciones laxas abarcaban el conjunto de la moral, como lo atestiguan las listas de las condenas del Magisterio (DS 2021-2065; 2101-2167).<\/p>\n<p>6. EL JANSENISMO. Las proposiciones laxistas provocaron una violenta reacci\u00f3n, que parti\u00f3 ante todo de Roma con la condena de un cierto n\u00famero de libros de moral. En Francia y en los Pa\u00ed\u00adses Bajos espa\u00f1oles combatieron la moral laxa de los casuistas las universidades de Par\u00ed\u00ads y de Lovaina y las Asambleas del Clero de Francia.<\/p>\n<p>En esta lucha contra el laxismo se introducir\u00e1 el jansenismo, que dejar\u00e1 sentir su influencia en el desarrollo de la moral en el siglo xvii. En su obra Augustinus, Cornelio Jansenio (fi 1638) hab\u00ed\u00ada establecido los fundamentos teol\u00f3gicos: visi\u00f3n pesimista de la naturaleza humana ca\u00ed\u00adda, predestinaci\u00f3n, necesidad absoluta de la gracia a la cual no se puede resistir, rechazo de la raz\u00f3n en teolog\u00ed\u00ada y, por consiguiente, rechazo de la casu\u00ed\u00adstica, retorno a la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica (sobre todo agustiniana) en la interpretaci\u00f3n de la Biblia. Juan Duvergier de Hauranne, abate de SaintCyran, elabor\u00f3 los aspectos disciplinarios del jansenismo, sobre todo en relaci\u00f3n con la penitencia y la eucarist\u00ed\u00ada, caracterizados por el retorno a los usos de la Iglesia primitiva. Apelando a las normas de la antig\u00fcedad cristiana, en su libro sobre la Comuni\u00f3n frecuente (1643) Antonio Arnauld (+ 1694) pon\u00ed\u00ada tales condiciones para acercarse a la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, que se hizo rara; adem\u00e1s generaliz\u00f3 el rechazo de la absoluci\u00f3n como medio sistem\u00e1tico para llegar a la conversi\u00f3n de los pecadores. Siguiendo la huella de Arnauld, que ya hab\u00ed\u00ada criticado duramente la teolog\u00ed\u00ada moral de los jesuitas (1643), y despu\u00e9s de la condena de los errores jansenistas, que tuvo lugar con la bula Cum occasione (1653; DS 20012007), Blas Pascal ( + 1662), en su obra Cartas provinciales (1657), atacar\u00e1 de modo sumamente lacerante pero brillante la moral de los casuistas, sobre todo jesuitas.<\/p>\n<p>Antonio Arnauld, Blas Pascal y en menor medida Pedro Nicole ( + 1695) delinearon las caracter\u00ed\u00adsticas de la moral jansenista. El punto de partida dogm\u00e1tico es la corrupci\u00f3n total de la naturaleza humana debida al pecado original. La raz\u00f3n no ofrece ayuda alguna para encontrar la verdad; la concupiscencia inclina al mal. S\u00f3lo la revelaci\u00f3n de la voluntad de Dios presente en la Escritura interpretada por los Padres -sobre todo por san Agust\u00ed\u00adn-, o en el alma de los fieles habitados por la gracia o que se manifiesta a trav\u00e9s de los acontecimientos, puede ense\u00f1arnos lo que hemos de hacer. Pero nuestra voluntad puede dirigirse hacia el bien s\u00f3lo si est\u00e1 determinada por la gracia, sin la cual no se da bien moral. As\u00ed\u00ad el jansenismo hace una cr\u00ed\u00adtica radical de la casu\u00ed\u00adstica -obra de la raz\u00f3n- y del probabilismo. En las dudas.de conciencia hay que tomar siempre la parte de la ley. En moral, Pascal considera s\u00f3lo dos aspectos: por una parte, la voluntad de Dios, y por otra, la concupiscencia. El placer ligado a una acci\u00f3n la hace mala. Se comprende el rigorismo que se deriva de esta proposici\u00f3n. Las realidades terrenas no tienen autonom\u00ed\u00ada alguna; la pol\u00ed\u00adtica, la econom\u00ed\u00ada, la familia, la vida social han de vivirse \u00fanicamente para Dios. La visi\u00f3n pesimista del jansenismo se dirige sobre todo contra el matrimonio, que es \u00abla m\u00e1s baja de las condiciones del cristianismo\u00bb (B. Pascal). El acto conyugal puede ser excusado s\u00f3lo en funci\u00f3n de la procreaci\u00f3n. Estamos frente a posiciones extremas. Pero hay que decir que en la segunda mitad del siglo xvli en la vida de la Iglesia se difundi\u00f3 ampliamente el rigorismo moral, seg\u00fan veremos ahora.<\/p>\n<p>7.El RIGORISMO es el fruto de la reacci0n contra el laxismo. Las condenas del magisterio, aunque no toman \/posici\u00f3n sobre el principio del probabilismo, contribuyen a la aparici\u00f3n del rigorismo. En 1665-1666,,el papa Alejandro VI conden\u00f3 45 proposiciones laxistas (DS 20212065 ; en 1679 el papa Inocencio XI conden\u00f3 otras 65 (DS 2101-2167); la Sorbona de Par\u00ed\u00ads y la universidad de Lov\u00e1ina censuraron numerosas proposiciones de casuistas. En 1657 la Orden de predicadores se separ\u00f3 del probabilismo para tomar como doctrina oficial el probabiliorismo: hay que seguir siempre la opini\u00f3n m\u00e1s probable. Esta posici\u00f3n ser\u00e1 brillantemente defendida por la escuela dominicana de Tolosa: J.B. Gonet (+ 1681) y V. Contenson (+ 1674).<\/p>\n<p>En la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas las reacciones contra el laxismo ten\u00ed\u00adan como fin proteger el buen nombre de la Orden. Entre los te\u00f3logos jesuitas se nota una gran diversidad de opiniones: las proposiciones abiertamente laxistas desaparecen; se encuentran probabilistas puros, pero tambi\u00e9n r\u00ed\u00adgidos probabilioristas como Tirso Gonz\u00e1lez (+ 1705), al que el papa Inocencio IX har\u00e1 elegir prep\u00f3sito general de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada para promover el probabiliorismo. Sin embargo, a pesar del apoyo del papa, Tirso Gonz\u00e1lez no triunf\u00f3 en su empresa.<\/p>\n<p>El rigorismo se expres\u00f3 en manuales de moral y se impuso en los seminarios. El manual que tuvo mayor influencia fue el de Francisco Genet: escrito originariamente en -franc\u00e9s, fue traducido al lat\u00ed\u00adn con el t\u00ed\u00adtulo Theologia moralis seu resolutio casuum conscientiae juxta Sacrae Scripturae, Canonum et Sanctorum Patrum mentem (1702), y se difundi\u00f3 en Italia y en Alemania. La doctrina de Francisco Genet no es jansenista, pero se opone resueltamente al laxismo y al probabilismo; cuando se confrontan varias opiniones, en la pr\u00e1ctica hay que seguir siempre la m\u00e1s probable. En moral sacramentaria, Genet insist\u00ed\u00ada en el uso casi sistem\u00e1tico de diferir la absoluci\u00f3n. Puede decirse que la moral rigorista de Genet es la moral t\u00ed\u00adpica ense\u00f1ada en los seminarios de Europa en el curso del siglo xvlll.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n anti-laxista fue tan fuerte, que se matiz\u00f3 en elementos jansenistas; por eso en 1690 el papa Alejandro VIII hubo de intervenir para condenar los fundamentos bayanos y jansenistas de una moral demasiado rigorista (DS 2301-2332).<\/p>\n<p>El siglo xviii no cont\u00f3 con numerosos grandes te\u00f3logos moralistas. En Italia destaca sobre todo el dominico Domenico Concina (+ 1756), que se caracteriza por su antiprobabilismo en la monumental Storia del probabilismo (1748). Pero su obra m\u00e1s importante fue la Theologia christiana dogmatico-moralis, en 10 vol\u00famenes, a los cuales hay que a\u00f1adir otros dos de Apparatus (17491751). El m\u00e9todo propuesto por Concina es muy interesante, y se basa en el estudio de la Escritura y de los padres. La moral es la imitaci\u00f3n de Cristo propuesta por el evangelio.<\/p>\n<p>Lamentablemente, Concina no aplic\u00f3 fielmente su m\u00e9todo; su teolog\u00ed\u00ada moral es \u00abuna especie de contracasu\u00ed\u00adstica, cuyo detalle no es inferior en nada a los modelos del g\u00e9nero\u00bb (T. H. Deman). En lo que respecta al probabiliorismo, Concina propone seguir siempre la opini\u00f3n que es la m\u00e1s cercana a la verdad.<\/p>\n<p>8. SAN ALFONSO DE LIGORIO. El otro gran te\u00f3logo moralista italiano fue san Alfonso de Ligorio (+ 1787), que compuso su Theologia moralis a partir de la Medulla theologiae moralis del probabilista Herman Busenbaum s.j. (+ 1749). La segunda edici\u00f3n, en dos vol\u00famenes, contar\u00e1 ya con 1.475 p\u00e1ginas. Alfonso de Ligorio har\u00e1 varios res\u00famenes de su Theologia moralis, entre los cuales recordamos sobre todo el Homo Apostolicus. Pr\u00e1cticamente, en san Alfonso se encuentra el panorama completo de los autores que escribieron de moral desde mediados del siglo xvl en adelante. \u00bfCu\u00e1l fue la aportaci\u00f3n de san Alfonso en teolog\u00ed\u00ada moral? Ante todo quiere \u00e9l transmitir el fruto de su experiencia misionera en medio del pueblo; luego examina a la luz de la raz\u00f3n iluminada por la prudencia las diversas opiniones de los autores. As\u00ed\u00ad san Alfonso pudo constituir un conjunto de opiniones que expresaban tanto las exigencias del evangelio como las de la libertad de la conciencia humana, eliminando todo rigorismo.<\/p>\n<p>Como los otros moralistas de su tiempo, tambi\u00e9n san Alfonso elabora un sistema, que ha sido llamado equiprobabilismo: se articula en tres principios, que hacen referencia al primado de la verdad, a los deberes de la conciencia que no puede confiarse ciegamente a la opini\u00f3n de los moralistas, a los derechos de la libertad humana que s\u00f3lo puede estar vinculada por una ley cierta. Por lo dem\u00e1s, en el conjunto de la moral alfonsiana el estudio de las circunstancias concretas de la acci\u00f3n prevalece siempre sobre la aplicaci\u00f3n mec\u00e1nica de un sistema por justo que sea. Sin embargo, s\u00f3lo en el siglo xlx se impondr\u00e1 en la Iglesia la teolog\u00ed\u00ada moral de san Alfonso, sustituyendo a la moral propuesta por los manuales rigoristas.<\/p>\n<p>IV. La teolog\u00ed\u00ada moral desde el siglo XIX hasta hoy<br \/>\n1. LOS MANUALES DE TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL. El hecho m\u00e1s significativo del siglo xlx fue la difusi\u00f3n de la moral de san Alfonso de Ligorio. Su beatificaci\u00f3n (1816) y la sucesiva canonizaci\u00f3n (1839) impusieron su fama y autoridad. La respuesta de la sagrada Penitenciar\u00ed\u00ada a una pregunta del cardenal Rohan-Chabot del 5 de julio de 1831, respuesta que permit\u00ed\u00ada a los confesores \u00abseguir con seguridad las opiniones profesadas por el beato Alfonso de Llgorio\u00bb (DS 27252727), y el comentario que dio de ella el futuro cardenal Gousset en su libro Justification de la th\u00e9ologie morale du bienheureux Liguori (1832), eliminaron toda resistencia. Finalmente, su proclamaci\u00f3n como doctor de la Iglesia (1871) garantizar\u00e1 su superioridad como moralista. Sin embargo hacia el 1870 y hasta finales de siglo se desarrollar\u00e1n violentas controversias, cada vez m\u00e1s sutiles, en torno al alcance exacto de su pensamiento en materia de probabilismo. Se puede preguntar si estas controversias han aportado alguna utilidad a la teolog\u00ed\u00ada moral.<\/p>\n<p>Los manuales de teolog\u00ed\u00ada moral, escritos en lat\u00ed\u00adn, utilizados en los seminarios de todo el mundo, recogen con mayor l\u00f3gica y con las adaptaciones can\u00f3nicas la doctrina de las Instituciones morales seg\u00fan el orden del dec\u00e1logo. Los autores se inspiran en primer lugar en el sistema alfonsiano o en el probabilismo, pero de hecho estas opciones de principio tienen pocas consecuencias pr\u00e1cticas. Uno de los manuales m\u00e1s difundidos es el de A. Ballerini (+ 1881), completado por D. Palmieri. Entre los manuales equiprobabilistas de los redentoristas hay que recordar: Wouters, Konings, Marc-Gestermann, AertnijsDamen; entre los jesuitas probabilistas Gury, Lemkkuhl, G\u00e9nicot, Noldin Vermeesch, etc. Hay que reservar una menci\u00f3n especial al belga Thomas Bouquillon (+ 1907), que en sus Institutiones Theologiae moralis fundamentalis supo unir moral y dogma en una ense\u00f1anza positiva. Finalmente hay que subrayar que los manuales de teolog\u00ed\u00ada moral no comprend\u00ed\u00adan en sus planes la doctrina social de la Iglesia, que se desarrolla despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n (1891) de la enc\u00ed\u00adclica Rerum novarum, de Le\u00f3n XIII.<\/p>\n<p>Los trabajos m\u00e1s originales y m\u00e1sprofundos de teolog\u00ed\u00ada moral hay que buscarlos en las revistas.<\/p>\n<p>2. LA ESCUELA DE TUBINGA. Durante la segunda mitad del siglo xviti, a pesar del racionalismo y del idealismo, se advierte en Alemania un cierto cambio en el campo de la teolog\u00ed\u00ada moral. Se prepararon nuevos planes de estudio y se realizaron esfuerzos para dar una ense\u00f1anza positiva sobre las obligaciones y sobre las virtudes. Al hacerlo se tom\u00f3 por base la Escritura las ciencias humanas y la filosof\u00ed\u00ada. En particular, la filosof\u00ed\u00ada de Kant ayud\u00f3 a tomar conciencia de la importancia de la intenci\u00f3n en moral.<\/p>\n<p>Pero ser\u00e1 sobre todo en la primera mitad del siglo xix cuando se desarrollar\u00e1 en Alemania la teolog\u00ed\u00ada moral. El autor m\u00e1s importante es J.M. Sailer (+ 1832). En su Handbuch der christlichen Moral intenta ofrecer una exposici\u00f3n general de la vida cristiana destinada no s\u00f3lo a los sacerdotes, sino tambi\u00e9n a los fieles. Sailer intenta reunir en la moral el dogma y la ascesis. La originalidad de este autor no consiste tanto en haberse alejado de una moral est\u00e1tica y casu\u00ed\u00adstica cuanto m\u00e1s bien en haber adoptado una concepci\u00f3n din\u00e1mica de la moral cuyo centro es la caridad. La de Sailer es una moral de la conversi\u00f3n; la acci\u00f3n del hombre es una respuesta a la llamada de Dios y a su gracia. En este camino se integran org\u00e1nicamente los tratados sobre los mandamientos, sobre los deberes, sobre los pecados, sobre las virtudes, sobre los sacramentos. Pero a esta moral le faltaba el aspecto pr\u00e1ctico. Los problemas de la vida no se pueden resolver con principios generales, que a menudo desembocan en vaguedades.<\/p>\n<p>La escuela de Tubinga fue el fermento m\u00e1s eficaz de la renovaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada en Alemania. Se interesar\u00e1 sobre todo por los trabajos hist\u00f3r,icos y dogm\u00e1ticos de J.A. M\u00f3hler (+ 1838). No hay que olvidar, sin embargo, que esta escuela se esforz\u00f3 tambi\u00e9n por elaborar una poderosa s\u00ed\u00adntesis de la vida cristiana que tomaba en consideraci\u00f3n al hombre entero. La Christliche Moral als Lehre von der Verwirklichung des g\u00f3nlichen Reiches in der Menschheit, de J.B. Hirscher (+ 1865), tiene como idea central el desarrollo del reino de Dios en la historia y en el hombre no s\u00f3lo con la fe, sino tambi\u00e9n con el comportamiento. Sin embargo, Hirscher no dio reglas concretas que permitiesen traducir en la pr\u00e1ctica su grandiosa s\u00ed\u00adntesis. Por otra parte, su reacci\u00f3n contra la escol\u00e1stica es a menudo injusta.<\/p>\n<p>Los te\u00f3logos moralistas de la escuela de Tubinga organizan su moral en torno a grandes principios. As\u00ed\u00ad Jocham M\u00e1gnus (+ 1893) ve en la realidad del cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo la norma eficaz de la vida cristiana; Martin Deutinger desarrollar\u00e1 un personalismo del amor seg\u00fan el cristianismo; Karl Weber (+ 1888) propondr\u00e1 una teolog\u00ed\u00ada moral expresamente cristoc\u00e9ntrica; Fr.X. Linsenman ( + 1898) fue el continuador m\u00e1s considerable de Sailer y Hirscher. Su teolog\u00ed\u00ada moral es de inspiraci\u00f3n paulina, y muestra claramente que si la ley determina el campo de las obligaciones, lo esencial de la vida moral consiste en la libre respuesta a la llamada de Dios. De este modo a un m\u00e9todo especulativo Linsenman asociaba un aspecto pr\u00e1ctico, que permit\u00ed\u00ada la aplicaci\u00f3n de los grandes principios a los problemas concretos.<\/p>\n<p>En resumen, la escuela de Tubinga apelaba a la Escritura, organizaba su moral en torno a un principio dogm\u00e1tico central, pero a menudo no consegu\u00ed\u00ada resolver los problemas concretos.<\/p>\n<p>En Italia la principal aportaci\u00f3n para una renovaci\u00f3n de la moral vino de Antonio Rosmini (+ 1855), que, sin embargo, no ejerci\u00f3 gran influencia en el campo de la teolog\u00ed\u00ada moral.<\/p>\n<p>3. LA RENOVACI\u00ed\u201cN TOMISTA. Finalmente, en el siglo xix se abre camino, especialmente en Alemania, una nueva aproximaci\u00f3n de la moral al pensamiento tomista.Este movimiento fue favorecido sobre todo por la condena de G\u00fcnther (Ds 18281831). Entre los autores que unieron el m\u00e9todo psicol\u00f3gico de la escuela de Tubinga al concepto tomista de virtud hay que recordar. a F. Probst (+1899) y al ya citado Linsenman. Entre los que se esforzaron por superar la casu\u00ed\u00adstica con una investigaci\u00f3n teol\u00f3gico-dogm\u00e1tica sobre la vida espiritual citamos a F. Friedhoff (fi 1878) y a J. Schwane (+ 1892).<\/p>\n<p>4. EL SIGLO XX. a) Desde 1900 a 1930. En Alemania, durante los primeros veinte a\u00f1os de este siglo, a prop\u00f3sito de la casu\u00ed\u00adstica surgen violentas pol\u00e9micas entre los fil\u00f3sofos, los te\u00f3logos liberales protestantes y los te\u00f3logos cat\u00f3licos. El cat\u00f3lico J. Mausbach intenta una conciliaci\u00f3n entre las tendencias opuestas: determinaci\u00f3n de los principios filos\u00f3ficos y antropol\u00f3gicos y atenci\u00f3n a las situaciones particulares. Se distinguen sobre todo dos manuales: Joseph Mausbach (+ 1931), en su obra Die Katholische Moral und ihre Gegner, se atiene al plan del dec\u00e1logo, pero para la moral fundamental destaca el tema de la gloria de Dios, completado desde el punto de vista antropol\u00f3gico con el de la perfecci\u00f3n del ser; Otto Schilling, en su Handbuch der Moraltheologie, prolonga el esfuerzo de la escuela de Tubinga. Buen conocedor de santo Tom\u00e1s, como principio formal de la moral asume Schilling la caridad, conservando la divisi\u00f3n entre los deberes para con Dios, para con el pr\u00f3jimo y para con nosotros mismos. Adem\u00e1s profundiza los aspectos sociales de la moral cristiana.<\/p>\n<p>&#8211; Los manuales de teolog\u00ed\u00ada moral de tipo alfonsiano tienen numerosas reediciones, integradas simplemente con las intervenciones del magisterio y las decisiones del derecho can\u00f3nico promulgado en 1917. Sin embargo, cierto n\u00famero de manuales recoge el esquema de las virtudes, reemplazando al de los mandamientos. Se nota un cierto esfuerzo para lograr una presentaci\u00f3n m\u00e1s personal de la moral, pero domina todav\u00ed\u00ada la casu\u00ed\u00adstica. Entre estos manuales se\u00f1alamos A.D. Tanquerey, A. Piscetta, O. Pr\u00fcmmer, A. Vermeerseh y R. Merkelbach.<\/p>\n<p>&#8211; Nuevos elementos, en lo que respecta a la teolog\u00ed\u00ada moral fundamental, afloran en numerosas investigaciones de teolog\u00ed\u00ada moral; destacan el aspecto m\u00e1s positivo de la vida cristiana, las reflexiones realizadas en el campo de la espiritualidad, que se afirma como disciplina universitaria. Numerosos estudios sobre puntos particulares de teolog\u00ed\u00ada moral aparecen en revistas. Se multiplican las investigaciones de historia de la moral, especialmente en torno a la teolog\u00ed\u00ada moral de santo Tom\u00e1s de Aquino (E. Gilson, O. Lottin, Ph. Delhaye).<\/p>\n<p>b) Desde 1930 a 1960 la teolog\u00ed\u00ada moral experimenta la influencia de los movimientos de pensamiento que provienen de otras disciplinas. Ante todo hay que mencionar el movimiento lit\u00fargico, que insiste en que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica exprese su influencia tambi\u00e9n en el obrar cristiano. El movimiento b\u00ed\u00adblico, a su vez, se asocia a la liturgia en destacar el valor vital de la Biblia, que no puede ser simplemente objeto de estudios especializados, sino que debe llevar a una vida cristiana m\u00e1s plena. Finalmente, la llamada teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica se orienta no hacia cuestiones dogm\u00e1ticas abstractas, sino hacia un compromiso en la vida cristiana concreta.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de los libros de moral, varios te\u00f3logos moralistas, siguiendo las huellas de la escuela de Tubinga, intentan estructurar una teolog\u00ed\u00ada moral positiva de la vida cristiana (y no una moral del confesonario), para ver c\u00f3mo debe obrar el cristiano a fin de ser fiel a la gracia y al compromiso de su bautismo. Especialmente en Alemania, \u00e9ste es el tiempo de las morales cristoc\u00e9ntricas. El exegeta Fritz Tillmann elabora una teolog\u00ed\u00ada moral que es antes que nada una imitaci\u00f3n de Cristo: tomo III, Die Idee der Nachfolge Christi; tomo IV, Die Verwicklichung der Nachfolge Christi, cuyos fundamentos filos\u00f3ficos hab\u00ed\u00ada asegurado T. Steinbuchel (t. II), y T. Muncker sus fundamentos psicol\u00f3gicos (t. I). Tambi\u00e9n Tillmann organiz\u00f3 su moral seg\u00fan el plano tripartito heredado de Tubinga -Dios, uno mismo, los dem\u00e1s-; pero encontr\u00f3 grandes dificultades al pasar de la doctrina de la imitaci\u00f3n de Jes\u00fas a la aplicaci\u00f3n a los detalles concretos de la vida. Otros autores proponen como temas centrales de la moral el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo (E. MERSCH, La morale del corpo mistico, 1933), o la venida del reino de Dios (J. Stelzenberger), o la caridad (G. GILLEMAN, Le primat de la Charit\u00e9 en Th\u00e9ologie morale, 1952). El manual de J. Mausbach, Katholische Moraltheologie, fue luego enteramente revisado por G. Ermecke.<\/p>\n<p>Otro centro de inter\u00e9s de los estudios de la teolog\u00ed\u00ada moral puede verse en el volumen de G. Thils La th\u00e9ologie des r\u00e9alit\u00e9s terrestres (1949). La importancia dada entonces a la acci\u00f3n cat\u00f3lica que quiere estar presente en todos los ambientes, as\u00ed\u00ad como el fen\u00f3meno de la laicizaci\u00f3n inducen a buscar el fundamento del compromiso del cristiano en el mundo, en la vida pol\u00ed\u00adtica, social, econ\u00f3mica, familiar, etc.<\/p>\n<p>Un movimiento filos\u00f3fico inspirado en el dan\u00e9s Stiren Kierkegaard (+ 1855) ense\u00f1aba que el hombre, m\u00e1s all\u00e1 de toda legislaci\u00f3n general, debe responder a la llamada concreta de Dios en un momento dado: el kair\u00f3s, el movimiento salv\u00ed\u00adfico, determina nuestro actual modo de obrar. Un (cierto) existencialismo ateo se manifiesta tambi\u00e9n en J.P. Sartre (fi 1980), que se inspira en Heidegger, Jaspers y Husserl. La guerra de 19391945 pudo influir en la boga del existencialismo, creando situaciones absolutamente imprevisibles, en las cuales el hombre deb\u00ed\u00ada tomar sus decisiones a partir de la situaci\u00f3n. Seg\u00fan el existencialismo sartriano, no existe ni naturaleza humana ni norma concreta absoluta; existe s\u00f3lo una naturaleza humana existencial, relativa al tiempo hist\u00f3rico. El hombre, condenado a la libertad, es el que se va haciendo a s\u00ed\u00ad mismo. Con la libertad de la acci\u00f3n propia crea sucesivamente los valores. El magisterio de la Iglesia, con P\u00ed\u00ado XII y Juan XXIII, conden\u00f3 varias veces el existencialismo ateo (DS 3918) desde el punto de vista moral, en cuanto que sostiene que las leyes naturales no ser\u00ed\u00adan la expresi\u00f3n de una naturaleza humana, y por tanto no ser\u00ed\u00adan generales, universales e inmutables, sino relativas a las situaciones. A. de Waehlens y G. Marcel intentaron construir un existencialismo cristiano. Por otra parte, ciertas instancias positivas del existencialismo encontraron una respuesta en la moral cat\u00f3lica. Te\u00f3logos moralistas como J. Fuchs han visto que la situaci\u00f3n es un elemento esencial de la realidad, es el punto en que se insertan los elementos generales de la ley; la consideraci\u00f3n de la situaci\u00f3n debe intervenir a t\u00ed\u00adtulo intr\u00ed\u00adnseco en el juicio moral.<\/p>\n<p>El manual de B. H\u00e1ring La ley de Cristo (primera edici\u00f3n alemana, 1954) puede considerarse como una s\u00ed\u00adntesis de los principios que se iban expresando en numerosas publicaciones: imitaci\u00f3n de Cristo reino de Dios, primado de la caridad. La moral es ante todo respuesta del hombre a la llamada de Dios. Este ensayo de moral positiva incorpora numerosos elementos b\u00ed\u00adblicos e investigaciones filos\u00f3ficas, como la moral de los valores o el personalismo, pero no abandona el plano general de las Instituciones morales, y a veces su desarrollo es m\u00e1s ecl\u00e9ctico que sint\u00e9tico. El gran m\u00e9rito de B. H\u00e1ring es haber divulgado a nivel de manuales los principales resultados de las investigaciones de la teolog\u00ed\u00ada moral maduradas sobre todo en Alemania de 1920 a 1950.<\/p>\n<p>c) La teolog\u00ed\u00ada moral del Vat. II. El Vat. II habl\u00f3 poco de moral, pero dio directivas metodol\u00f3gicas e intent\u00f3 dos ensayos de moral.<\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose en los principios establecidos por la DV sobre el uso de la Escritura en teolog\u00ed\u00ada, el decreto OT, en el n\u00famero 16, da las directivas para construir una moral centrada en el misterio de Cristo y en la historia de la salvaci\u00f3n. El uso de la Escritura debe fomentar la presentaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de esta moral, que debe estar orientada a la vocaci\u00f3n a la cual son llamados los fieles en virtud de su uni\u00f3n con Cristo. En el centro de esta moral se encuentra la caridad, en la cual los cristianos encuentran la obligaci\u00f3n de dar frutos para la salvaci\u00f3n del mundo. La declaraci\u00f3n DH, en el n\u00famero 14, pone de manifiesto c\u00f3mo la teolog\u00ed\u00ada moral b\u00ed\u00adblicamente vivificada es completada por la filosof\u00ed\u00ada moral. El fundamento \u00faltimo de los derechos de la conciencia est\u00e1 en la dignidad de la persona humana. Los principios del orden moral se integran a la luz m\u00e1s segura de la revelaci\u00f3n presentada por el magisterio. Los elementos racionales son asumidos en la fe. El concilio no estudia la autonom\u00ed\u00ada de una moral puramente racional.<\/p>\n<p>El concilio intent\u00f3 luego dos ensayos de moral: uno, para una moral de la caridad integral, en LG 39-42; el otro en la GS, donde, superando una \u00e9tica individualista, se dan los principios fundamentales de una moral social a nivel mundial.<\/p>\n<p>d) Despu\u00e9s del concilio Vat. II. La evoluci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada moral despu\u00e9s del Vat. II no forma a\u00fan parte del campo de la historia; estamos todav\u00ed\u00ada en lo vivo de los diversos problemas aparecidos. Por eso nos limitamos a enumerar los temas principales que ocupan el centro del debate sobre la teolog\u00ed\u00ada fundamental en estos \u00faltimos veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>La introducci\u00f3n, pedida por el concilio, de la Escritura en la teolog\u00ed\u00ada moral ha creado numerosas dificultades a los moralistas y a los exegetas. Ni unos ni otros reh\u00fasan colaborar, pero de momento han de contentarse con una aproximaci\u00f3n interdisciplinar m\u00e1s bien extr\u00ed\u00adnseca. Por otra parte, este problema est\u00e1 ligado al debate sobre la \/especificidad de la Historia de la teolog\u00ed\u00ada moral moral cristiana, debate que se ha prolongado en el otro entre los defensores de una moral aut\u00f3noma y de una \u00e9tica de la fe [\/ Autonom\u00ed\u00ada y teonom\u00ed\u00ada]. En este cuadro se desarrolla la discusi\u00f3n sobre las \/normas de la vida moral, sobre la intervenci\u00f3n del l magisterio en el derecho natural [\/ Ley natural] y sobre el derecho del te\u00f3logo al disenso. Finalmente, las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n proponen su aproximaci\u00f3n a los problemas morales partiendo de la praxis.<\/p>\n<p>Al t\u00e9rmino de esta historia, que M.D. Chenu define como \u00abca\u00f3tica y desconsoladora\u00bb, podemos concluir que la teolog\u00ed\u00ada moral cat\u00f3lica se empobrece y se pierde cuando la casu\u00ed\u00adstica o el juridismo la ponen al servicio del m\u00ed\u00adnimo legal o del sacramento de la penitencia considerado como una divisoria entre lo l\u00ed\u00adcito y lo il\u00ed\u00adcito. Adem\u00e1s: la moral se vac\u00ed\u00ada cuando se deja aprisionar en una sistematizaci\u00f3n filos\u00f3fica que no puede hacer frente a todas las exigencias de la vida en Cristo. Por el contrario, la moral florece cuando es realista, o sea, cuando escruta la naturaleza y reconoce como fuente de las exigencias de la vida en Cristo la fe, la caridad, la gracia y los sacramentos. Pero todos estos elementos deben luego cristalizar en determinaciones concretas.<\/p>\n<p>[\/Moral del AT y del juda\u00ed\u00adsmo; \/Moral del NT].<\/p>\n<p>BIBL.: ANGELINI G. y VALSECCHI R., Dlsegno storico delta teolog\u00ed\u00ada morale, Dehoniane, Bolonia 1972 (Bibl.); BOURKE V.F., Storia dell \u00e9tica. Esposizione generale dell \u00e9tica da\u00c2\u00a1 primi pensatori greci ad oggi, A. Armando, Roma 1972; CAFFARRA C., Historia de la teolog\u00ed\u00ada moral, en DETM, 19865, 436-453; HXRING B., La ley de Cristo I, Herder, Barcelona 1965\u00c2\u00b0, 39-80; Lupo T., Linee generali di stor\u00ed\u00ada delta morale. Dalle origini all Ynizio delta scolastica, Se\u00c2\u00a1, Tur\u00ed\u00adn 1988; MACINTYRE A., Historia de la \u00e9tica, Paid\u00f3s, Bs. 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II. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-teologia-moral\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHISTORIA DE LA TEOLOGIA MORAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17259","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17259","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17259"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17259\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17259"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}