{"id":17261,"date":"2016-02-05T11:13:41","date_gmt":"2016-02-05T16:13:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/homosexualidad-y-transexualidad\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:41","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:41","slug":"homosexualidad-y-transexualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/homosexualidad-y-transexualidad\/","title":{"rendered":"HOMOSEXUALIDAD Y TRANSEXUALIDAD"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Premisa.<br \/>\nII. La cuesti\u00f3n homosexual:<br \/>\n1. Las causas de la aparici\u00f3n del fen\u00f3meno:<br \/>\n    a) En el plano objetivo: la tesis organicista, la tesis psico-social, el terreno cultural,<br \/>\n    b) En el plano subjetivo: una gama indefinida de variables;<br \/>\n2. Criterios de valoraci\u00f3n moral:<br \/>\n    a) La posici\u00f3n de la moral cat\u00f3lica,<br \/>\n    b) La articulaci\u00f3n del juicio en las diversas situaciones.<br \/>\nIII. El fen\u00f3meno de la transexualidad:<br \/>\n1. Elementos de an\u00e1lisis de la vivencia transexual:<br \/>\n    a) La g\u00e9nesis del fen\u00f3meno,<br \/>\n    b) La interpretaci\u00f3n de la experiencia;<br \/>\n2. La problem\u00e1tica moral.<br \/>\nIV. Orientaciones pedag\u00f3gico pastorales:<br \/>\n1. Atenci\u00f3n al factor educativo;<br \/>\n2. La incidencia del dato sociocultural;<br \/>\n3. La tarea de la acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>I. Premisa<br \/>\nLos fen\u00f3menos de la homosexualidad y de la transexualidad han adquirido en nuestro tiempo gran importancia en el cuadro de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-moral. La afirmaci\u00f3n de los derechos civiles de las \u00abminor\u00ed\u00adas\u00bb, por un lado, y el desarrollo de la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica tanto en el campo biol\u00f3gico como en el psico-social, por otro, han contribuido a determinar la exigencia de una aproximaci\u00f3n m\u00e1s correcta a unos procesos cuyas din\u00e1micas son complejas y de no f\u00e1cil interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n moral se ve, pues, instada a redefinir su posici\u00f3n, evitando tanto la indulgencia con actitudes complacientes dictadas por puro seguimiento de las modas culturales como el cierre preconcebido, derivado de esquematismos demasiado simplistas. El objetivo es ofrecer, mediante un an\u00e1lisis del fen\u00f3meno y de sus causas, una interpretaci\u00f3n en clave de valores que permita elaborar criterios precisos y seriamente motivados de valoraci\u00f3n del comportamiento.<\/p>\n<p>II. La cuesti\u00f3n homosexual<br \/>\nLa dificultad con que se tropieza en primer t\u00e9rmino al abordar el fen\u00f3meno homosexual es la de su definici\u00f3n. La homosexualidad, en efecto, presenta diversas caracter\u00ed\u00adsticas, no s\u00f3lo a nivel cuantitativo, sino sobre todo cualitativo, seg\u00fan las situaciones personales y de los contextos socioculturales.<\/p>\n<p>Por otra parte, el dimorfismo sexual resulta evidente s\u00f3lo para el sexo gen\u00e9tico, el sexo genital y el sexo gon\u00e1dico, mientras que los otros elementos: sexo hormonal, caracteres sexuales secundarios, sexo psicol\u00f3gico, presentan cada uno un car\u00e1cter de continuidad. Esto equivale a decir que entre los dos estereotipos sexuales, el masculino o el femenino, existe una correlaci\u00f3n de semejanza; o, m\u00e1s radicalmente, que lo \u00abmasculino\u00bb y lo \u00abfemenino\u00bb son una dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica constitutiva del hombre lo mismo que de la mujer, si bien se expresan en formas y con acentos diversos y hay que redefinirlos continuamente dentro de cada cultura y de cada sistema social.<\/p>\n<p>Puede ser \u00fatil, en orden a la reflexi\u00f3n que aqu\u00ed\u00ad se intenta, aceptar, aun reconociendo sus l\u00ed\u00admites, la definici\u00f3n que da J. Marmor: \u00abPrefiero definir al homosexual en sentido cl\u00ed\u00adnico como un individuo que es motivado en la edad adulta por una decidida atracci\u00f3n er\u00f3tica preferencial hacia los miembros del mismo sexo, y que habitual, pero no necesariamente, tiene relaciones sexuales con ellos\u00bb (L&#8217;inversione sessuale, 9). Esta definici\u00f3n permite establecer la diferencia entre orientaci\u00f3n y comportamiento homosexual en un estado permanente de disposiciones y de preferencias er\u00f3ticas. Pues no siempre el comportamiento es indicio de orientaci\u00f3n; igual que, por otra parte, la orientaci\u00f3n no siempre se traduce en un comportamiento efectivo.<\/p>\n<p>I. LAS CAUSAS DE LA APARICI\u00ed\u201cN DEL FEN\u00ed\u201cMENO. Considerado desde el punto de vista hist\u00f3rico-gen\u00e9tico, el fen\u00f3meno homosexual se presenta como un fen\u00f3meno complejo, vinculado al entrelazamiento articulado de un conjunto de factores de \u00ed\u00adndole variada y de importancia diversa. De ah\u00ed\u00ad la tendencia a primar, seg\u00fan las circunstancias, uno u otro de los factores, seg\u00fan una l\u00f3gica pendular dictada por precomprensiones ideol\u00f3gicas que no facilitan su valoraci\u00f3n objetiva.<\/p>\n<p>a) La tesis organicista, que ve\u00ed\u00ada en la homosexualidad una forma de intersexualidad som\u00e1tica de base hereditaria y que act\u00faa esencialmente a trav\u00e9s de los dinamismos de la sexualidad hormonal, es en nuestros d\u00ed\u00adas cada vez menos tenida en cuenta. El desequilibrio hormonal, en los casos en que puede probarse, no parece asumir un papel importante, y las curas hormonales se manifiestan incluso contraproducentes.<\/p>\n<p>En cambio, cada vez goza de m\u00e1s cr\u00e9dito la tesis psico-social, que ve en la homosexualidad el producto de condicionamientos educativos o de una alteraci\u00f3n del desarrollo psico-sexual. En otros t\u00e9rminos, prevalece una interpretaci\u00f3n de car\u00e1cter cultural, que tiende a relacionar la aparici\u00f3n de la homosexualidad con los procesos de desarrollo de la persona y con los modelos sociales que los condicionan. Investigaciones recientes -realizadas sobre todo en USA- parecen, sin embargo, colocar en primer plano las motivaciones de orden biol\u00f3gico, con particular referencia a la importancia del sexo gen\u00e9tico.<\/p>\n<p>Estas continuas oscilaciones interpretativas evidencian la complejidad del fen\u00f3meno y la necesidad de acercarse a \u00e9l mediante una serie de aproximaciones complementarias de naturaleza interdisciplinar. Est\u00e1 fuera de duda la incidencia del dato psicol\u00f3gico, particularmente con referencia a algunas fases de evoluci\u00f3n de la sexualidad sumamente delicadas -pi\u00e9nsese en la fase del complejo ed\u00ed\u00adpico o en la adolescente-; pero no se puede excluir del todo el influjo del dato biol\u00f3gico y, sobre todo, del cultural, o sea, de los modelos sociales dominantes, que ejercen un papel fundamental en la estructuraci\u00f3n de la personalidad y de las relaciones intersubjetivas. Las mismas motivaciones psicol\u00f3gicas, por lo dem\u00e1s, est\u00e1n estrechamente ligadas al contexto socio-cultural, de forma que se puede hablar de una constante interacci\u00f3n entre factores ps\u00ed\u00adquicos y factores culturales. La crisis de la figura paterna, hasta el punto de que la sociedad actual es a menudo definida como \u00absociedad sin padres\u00bb; la absolutizaci\u00f3n del modelo masculino y la tendencia a la anulaci\u00f3n de las diferencias sexuales son otros tantos elementos que inciden profundamente en los procesos de identificaci\u00f3n subjetiva.<\/p>\n<p>Se puede afirmar, en definitiva, que el terreno cultural asume el significado de horizonte complexivo, dentro del cual es obligado colocar el fen\u00f3meno homosexual sise quiere captar el conjunto de los aspectos que lo caracterizan y al mis;no tiempo formular una hip\u00f3tesis \u00e1nLerpretativa capaz de dar ras \u00f3n en t\u00e9rminos hist\u00f3rico-concretos del entrelazamientQ de las causas que lo producen.<\/p>\n<p>b) Si del plano objetivo y general de indicaci\u00f3n de la situaci\u00f3n se pasa al m\u00e1s propiamente subjetivo, chocamos inevitablemente con unagama indefinida de variables que hacen arduo el an\u00e1lisis y problem\u00e1tica la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La incidencia de los componentes bio-ps\u00ed\u00adquicos y\/ o socio-culturales se diversifica, en efecto, profundamente, de acuerdo con cada uno de los casos; su interacci\u00f3n asume proporciones y significados diversos en relaci\u00f3n con la diversidad de los contextos educativos y de la estructura originaria de la personalidad. El influjo de los h\u00e1bitos del ambiente es obviamente mayor all\u00ed\u00ad donde existe una inestabilidad psicol\u00f3gica m\u00e1s intensa o donde se dan descompensaciones de \u00ed\u00adndole biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>M\u00e1s intrincada es al respecto la posibilidad de medir la actitud homosexual por la variedad de los niveles en los que se da la percepci\u00f3n de la identidad, niveles que no se presentan nunca en estado puro, sino que aparecen a menudo entrecortados hasta confundirse. Por eso no es f\u00e1cil en el plano te\u00f3rico distinguir el nivel de la perversi\u00f3n del neur\u00f3tico o tambi\u00e9n del de la homosexualidad como modo de ser, en el mundo, ni tampoco es f\u00e1cil la aplicaci\u00f3n de estas distinciones en el terreno del an\u00e1lisis de la condici\u00f3n subjetiva, dond`, junto a las complicaciones debidas al conjunto de los diversos niveles, representa sobre todo la dificultad de hacer luz de modo preciso sobre las situaciones personales, ya que est\u00e1n marcadas por variables indefinidas.<\/p>\n<p>2. CRITERIOS DE VALORACI\u00ed\u201cN MORAL. Es evidente entonces la necesidad de articular el juicio moral teniendo en cuenta la diferenciaci\u00f3n cualitativa y de grado seg\u00fan la cual se expresa la homosexualidad. Pues es diverso el caso de la perversi\u00f3n, que hay que condenar radicalmente, del de la neurosis, en el cual se impone un tratamiento psicoterap\u00e9utico, o tambi\u00e9n del de la pulsi\u00f3n homosexual como modo de ser en el mundo, connotado por una percepci\u00f3n subjetiva espec\u00ed\u00adfica de la sexualidad y del encuentro humano. En la realidad se asiste a veces, como se ha indicado, a la acumulaci\u00f3n de estos niveles, aunque permaneciendo la posibilidad, al menos en la mayor parte de las situaciones, de establecer cu\u00e1l de ellos prevalece y, consiguientemente, cu\u00e1les son las ra\u00ed\u00adces profundas del en\u00f3meno para el sujeto particular. Por lo tanto, la valoraci\u00f3n \u00e9tica supone una seria comprobaci\u00f3n de la condici\u00f3n subjetiva para captar el significado existencial qu\u00e9 reviste el fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>a) La posici\u00f3n de la moral cat\u00f3lica. La Iglesia cat\u00f3lica ha expresado siempre una valoraci\u00f3n r\u00ed\u00adgidamente negativa respecto a la homosexualidad motiv\u00e1ndola principalmente con el hecho de la inautenticidad de un amor que no respeta las leyes internas del lenguaje de la sexualidad.<\/p>\n<p>Esa posici\u00f3n ha sido recientemente reiterada por la declaraci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe del 29 de diciembre de 1975, en la que, en el n\u00famero 8, se lee: \u00abSeg\u00fan el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. Son condenadas por la Sagrada Escritura como depravaciones graves y presentadas incluso como la funesta consecuencia de un rechazo de Dios. Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos aquellos que sufren esta anomal\u00ed\u00ada sean personalmente responsables, pero atestigua que los actos de homosexualidad son intr\u00ed\u00adnsecamente desordenados y que en ning\u00fan caso pueden recibir aprobaci\u00f3n alguna\u00bb (EnchYat 5, 1729).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad se reafirma la distinci\u00f3n tradicional entre juicio objetivo del acto y valoraci\u00f3n de la responsabilidad subjetiva. Pues mientras que se condenan como \u00abintr\u00ed\u00adnsecamente desordenados\u00bb los actos homosexuales, no se excluye que los sujetos que los realizan puedan no ser personalmente responsables.<\/p>\n<p>Hay que a\u00f1adir que el documento citado no se limita a afirmar gen\u00e9ricamente la existencia de diversas situaciones subjetivas con las que el fen\u00f3meno homosexual puede presentarse, sino que hace propia -consider\u00e1ndola por lo menos no inmotivada- la distinci\u00f3n \u00abentre los homosexuales cuya tendencia, por derivar de una falsa educaci\u00f3n, de falta de evoluci\u00f3n sexual normal, de h\u00e1bito contra\u00ed\u00addo, de malos ejemplos o de otras causas an\u00e1logas, es transitoria o al menos no incurable, y los homosexuales que son definitivamente tales por una especie de instinto innato o de constituci\u00f3n patol\u00f3gica juzgada incurable\u00bb (n. 8: Ench Yat 5,1728). El documento, aunque no acepta que \u00aben lo que se refiere a los sujetos de esta segunda categor\u00ed\u00ada\u00bb se pueda concluir que su \u00abtendencia es de tal manera natural que debe pensarse que justifica en ellos relaciones homosexuales en una sincera comuni\u00f3n de vida y de amor an\u00e1loga al matrimonio porque se sienten incapaces de soportar una vida solitaria\u00bb y rechazando que se pueda \u00abusar alg\u00fan m\u00e9todo pastoral que, estimando estos actos conformes con la condici\u00f3n de aquellas personas, les otorgue una justificaci\u00f3n moral\u00bb, no obstante sostiene que \u00absu culpabilidad\u00bb ha de ser \u00abjuzgada con prudencia\u00bb (n. 8: ib, 1729).<\/p>\n<p>Estas reflexiones permiten suponer que el juicio moral no s\u00f3lo ha de tener en cuenta los atenuantes ligados a las particulares condiciones de los sujetos particulares, sino tambi\u00e9n la objetiva diversificaci\u00f3n existente entre formas de ejercicio de la homosexualidad de entrada objetivamente diversas, debidas, en otros t\u00e9rminos, a personas que viven diversamente la tendencia homosexual.<\/p>\n<p>b) La articulaci\u00f3n del juicio en las diversas situaciones. Ante todo es evidente la necesidad de pronunciar un juicio gravemente negativo en el caso de la perversi\u00f3n, donde la homosexualidad se manifiesta como placer de la transgresi\u00f3n, busca del mal por el mal, voluntad continua de autojustificaci\u00f3n y necesidad de destruir los valores que no se es capaz de vivir. Mas justamente la condena tajante de este nivel deja ver la exigencia de una mayor cautela en la valoraci\u00f3n del comportamiento homosexual inducido por situaciones neur\u00f3ticas. Pues en este caso no se puede considerar que es m\u00e1s f\u00e1cil resistir a las exigencias de una sexualidad \u00abnormal\u00bb que a las de una sexualidad desviada, arraigada en un terreno neur\u00f3tico, que comprende siempre una cierta debilidad del yo personal.<\/p>\n<p>M\u00e1s arduo es todav\u00ed\u00ada el juicio cuando se afrontan situaciones subjetivas en las que la homosexualidad se presenta preferentemente, y a veces exclusivamente, como modo de ser en el mundo, es decir, como inversi\u00f3n global de la sexualidad en la relaci\u00f3n intersubjetiva. Ante tales situaciones, cualquier actitud de tipo r\u00ed\u00adgidamente positivista, orientada lo mismo a convertir en tab\u00fa que a la plena legitimaci\u00f3n, es inaceptable. Pues en ambos casos el peligro est\u00e1 en entender mal el horizonte m\u00e1s radical y, en \u00faltimo an\u00e1lisis, nunca totalmente objetivable, dentro del cual se coloca la homosexualidad; horizonte marcado por una comprensi\u00f3n precisa del sentido de la existencia y de vivir las relaciones con los dem\u00e1s y con la naturaleza de acuerdo con una \u00f3ptica particular de asunci\u00f3n de la propia dimensi\u00f3n sexual. En otros t\u00e9rminos, lo que termina por escapar es la singularidad de la vivencia homosexual, su densidad ontol\u00f3gica, su referencia al contexto existencial de producci\u00f3n de las orientaciones de fondo que gu\u00ed\u00adan al sujeto en la b\u00fasqueda de la propia identidad y de su autorrealizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El supuesto de fondo al que hay que apelar entonces es, ante todo, el de la aceptaci\u00f3n del \u00abmisterio\u00bb de la persona, de la acogida de la experiencia ajena en el signo de una reciprocidad que permita una penetraci\u00f3n en el mundo del otro mucho m\u00e1s profunda que la que es posible realizar a trav\u00e9s de las necesarias mediaciones cient\u00ed\u00adficas y culturales.<\/p>\n<p>El criterio de valoraci\u00f3n moral es en este caso el de la interpersonalidad, es decir, de la posibilidad concreta de vivir la reciprocidad en condiciones que se presentan como particulares. No se puede negar a este respecto que la condici\u00f3n homosexual se caracteriza por elementos de precariedad que hacen objetivamente m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil la comunicaci\u00f3n y el don rec\u00ed\u00adproco. Pi\u00e9nsese en la tendencia al rechazo del principio de realidad, que conduce a la pretensi\u00f3n de huir del tiempo, del ambiente, del utilitarismo mediante una aparente desencarnaci\u00f3n, que se traduce con frecuencia en ca\u00ed\u00addas cargadas de sentimientos de culpa o de frustraci\u00f3n; o tambi\u00e9n en la tentaci\u00f3n del narcisismo, para la cual el movimiento hacia el otro no implica siempre un verdadero di\u00e1logo, sino que oculta a veces el deseo inconsciente de recuperaci\u00f3n del propio cuerpo y del propio yo.<\/p>\n<p>Por otra parte, no se puede negar que la b\u00fasqueda de s\u00ed\u00ad connota a menudo tambi\u00e9n la relaci\u00f3n amorosa heterosexual y que, a pesar de la mayor dificultad para salir del c\u00ed\u00adrculo cerrado de una conciencia narcisista de s\u00ed\u00ad, el homosexual puede realizarse en una aut\u00e9ntica relaci\u00f3n humana. Por tanto, el esfuerzo que es preciso hacer en el plano moral ha de seguir la direcci\u00f3n de la oferta al que vive en tales condiciones de par\u00e1metros id\u00f3neos para valorar cr\u00ed\u00adticamente el significado comunicativo del propio comportamiento, no comprendiendo las propias opciones como definitivas, sino como un momento abierto a posibles aperturas existenciales que pueden conducir tambi\u00e9n a modificar el comportamiento precedente.<\/p>\n<p>La propuesta de la castidad conserva en este contexto todo su valor si no se impone autoritativamente como mero instrumento represivo, sino que se la indica como camino para recuperar a fondo el valor de la propia sexualidad y la posibilidad de un encuentro humano maduro que se ha de vivir bajo el signo de una amistad que favorezca el desarrollo de las relaciones humanas.<\/p>\n<p>III. El fen\u00f3meno de la transexualidad<br \/>\nSe puede definir la transexualidad como el feh\u00f3meno por el cual un sujeto se vive como perteneciente al sexo opuesto al que biol\u00f3gicamente pertenece, con el consiguiente deseo de la transformaci\u00f3n anat\u00f3mica de su cuerpo. Se trata, en otras palabras, de una alteraci\u00f3n relativa a la identidad sexual, determinada por el contraste entre sexo \u00abpsicol\u00f3gico\u00bb y sexo \u00abbiol\u00f3gico\u00bb, alteraci\u00f3n que comprende la necesidad de comportarse en coherencia con el sexo al que se est\u00e1 convencido de pertenecer.<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n de la propia identidad personal profunda en direcci\u00f3n opuesta a las caracter\u00ed\u00adsticas gen\u00e9ticas, fisiol\u00f3gicas y morfol\u00f3gicas conduce al transexual a la convicci\u00f3n de que representa un \u00aberror de naturaleza\u00bb, y le induce al rechazo del cuerpo; ya que testimonia una identidad contraria ,a la que presume tener.<\/p>\n<p>ELEMENTOS DE AN\u00ed\u0081LISIS DE LA VIVENCIA TRANSEXUAL. Una aproximaci\u00f3n correcta a la vivencia transexual exige que se preste atenci\u00f3n tanto a las din\u00e1micas hist\u00f3rico-gen\u00e9ticas como a la interpretaci\u00f3n profunda del significado que reviste la transexualidad, o sea, al modo propio y espec\u00ed\u00adfico de percibirse y de ser en el mundo del sujeto que vive en tal situaci\u00f3n. Ello equivale a decir que es necesario conjugar los datos de las ciencias -sobre todo psicol\u00f3gicascon los resultados a que se llega mediante una exploraci\u00f3n de car\u00e1cter m\u00e1s estrictamente existencial y fenomenol\u00f3gico.<\/p>\n<p>a) La g\u00e9nesis del fen\u00f3meno. La transexualidad se presenta como un fen\u00f3meno complejo, en cuyo centro se encuentra el drama de una percepci\u00f3n conflictiva de s\u00ed\u00ad, es decir, caracterizada por una especie de desdoblamiento de la identidad. La convicci\u00f3n del sujeto de pertenecer al sexo opuesto al fenot\u00ed\u00adpico le induce a vivir el propio cuerpo como algo \u00abextra\u00f1o\u00bb, y por ello a rechazarlo, sobre todo en lo que se refiere a los \u00f3rganos genitales.<\/p>\n<p>La tendencia a enfatizar la identidad opuesta a la que gen\u00e9ticamente se pertenece alimenta el deseo de transformaci\u00f3n del cuerpo, engendrando estados de angustia y desarrollo de formas de comportamiento an\u00f3malo, tales como el travestismo o la homosexualidad. No obstante, es importante subrayar la diferencia sustancial que existe entre el ejercicio de la homosexualidad propio del homosexual y el propio del transexual. En el primer caso, en efecto, se trata de una b\u00fasqueda de lo \u00absemejante\u00bb percibido como tal, mientras que en el segundo lo es de lo semejante percibido como \u00abdesemejante\u00bb.<\/p>\n<p>Las causas que han producido tal desorden de identificaci\u00f3n sexual son todav\u00ed\u00ada hoy dif\u00ed\u00adciles de establecer. Las disfunciones relativas a la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica y neurol\u00f3gica, aunque no se han de subestimar, son en conjunto insuficientes para justificar el fen\u00f3meno. Tampoco los resultados ofrecidos por las ciencias psicol\u00f3gicas parecen presentar una explicaci\u00f3n del todo plausible. Sucesivamente se ha dado importancia al proceso de imprinting, a la din\u00e1mica ed\u00ed\u00adpica, a las expectativas de los padres, etc., pero sin llegar a una interpretaci\u00f3n global del fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Probablemente, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, como en el caso de la homosexualidad, hay que ampliar la b\u00fasqueda a un conjunto de factores biops\u00ed\u00adquicos y socio-ambientales que adquieren una justa importancia en la medida en que se los considera en sus rec\u00ed\u00adprocas interacciones.<\/p>\n<p>b) La interpretaci\u00f3n de la experiencia. M\u00e1s interesante, y desde el punto de vista \u00e9tico m\u00e1s productivo, es quiz\u00e1 el intento de interpretar fenomenol\u00f3gicamente el significado de la transexualidad, que se presenta fundamentalmente como modificaci\u00f3n de la experiencia del cuerpo, el cual, aunque reconocido en su morfolog\u00ed\u00ada real, es vivido como un extra\u00f1o, y por ello rechazado.<\/p>\n<p>La conciencia de la propia personalidad, o sea del propio yo particular, est\u00e1 estructuralmente ligada a la experiencia del cuerpo, la cual por lo dem\u00e1s se vive siempre en t\u00e9rminos ambivalentes. En efecto, el sujeto humano tiende, por un lado, a identificarse con el cuerpo y, por otro, a experimentarlo como objeto y a usarlo como instrumento. Equivale esto a decir que en la conciencia del hombre est\u00e1n contempor\u00e1neamente presentes el cuerpo-sujeto y el cuerpoobjeto. En el caso del transexualismo la ambivalencia descrita se traduce en una aut\u00e9ntica y radical ruptura entre el yo y el cuerpo, ya que el Leib (cuerpo propio) asume el car\u00e1cter casi exclusivo de K\u00darper, o sea, de cuerpo considerado como cosa, como el objeto que se describe en anatom\u00ed\u00ada. Esta es la raz\u00f3n por la que el transexual vive el cuerpo como peso y amenaza y lo siente extra\u00f1o a \u00e9l mismo, a pesar de reconocer que el cuerpo le pertenece y que posee una morfolog\u00ed\u00ada inequ\u00ed\u00advoca. De ah\u00ed\u00ad el rechazo y la detestaci\u00f3n, junto con el deseo de conseguir mediante la transformaci\u00f3n lo que \u00e9l estima que es de suyo la situaci\u00f3n de normalidad.<\/p>\n<p>i. LA PROBLEM\u00ed\u0081TICA MORAL. La cuesti\u00f3n central que se plantea a nivel moral es la relativa a la legitimidad de la intervenci\u00f3n quir\u00fargico-pl\u00e1stica para restablecer la armon\u00ed\u00ada entre el sexo \u00abbiol\u00f3gico\u00bb y el sexo \u00abpsicol\u00f3gico\u00bb.<\/p>\n<p>Ante todo hay que observar que no existen a\u00fan al respecto posiciones oficiales del magisterio de la Iglesia, y menos a\u00fan indicaciones precisas que poder tomar de la revelaci\u00f3n y de la tradici\u00f3n eclesial. La posibilidad de intervenir y operar tales modificaciones es en realidad m\u00e1s bien reciente.<\/p>\n<p>Las posiciones asumidas en la investigaci\u00f3n teol\u00f3gico-moral pueden reducirse fundamentalmente a dos, y dependen adem\u00e1s de la perspectiva con que se acerca uno al fen\u00f3meno, del diverso juicio formulado sobre el significado y la eficacia de la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La primera posici\u00f3n, netamente negativa, se basa esencialmente en que en este caso no se puede aplicar el concepto de intervenci\u00f3n terap\u00e9utica, ya que el \u00f3rgano en que se ejerce no est\u00e1 enfermo y no causa da\u00f1o alguno al organismo; pero sobre todo porque el resultado de la intervenci\u00f3n consistir\u00ed\u00ada en una verdadera y aut\u00e9ntica \u00abcastraci\u00f3n\u00bb del sujeto, a saber: en la ablaci\u00f3n de las g\u00f3nadas y del aparato reproductivo interno, con la consiguiente p\u00e9rdida de la capacidad de procrear que existe, al menos potencialmente, en gran parte de los sujetos.<\/p>\n<p>La segunda posici\u00f3n, en cambio, caracterizada por ser m\u00e1s matizada y problem\u00e1tica, se apoya en una interpretaci\u00f3n extensiva del concepto de terap\u00e9utica, aplicando el principio de totalidad. El que sigue esta \u00faltima orientaci\u00f3n tiende a justificar en algunos casos la intervenci\u00f3n, porque ser\u00ed\u00ada funcional al bien de la persona globalmente considerado, incluida la salud ps\u00ed\u00adquica.<\/p>\n<p>Parece obligado, en la articulaci\u00f3n del juicio moral, tener en cuenta las motivaciones subyacentes a una y otra posici\u00f3n en el cuadro de una visi\u00f3n de conjunto de la autorrealizaci\u00f3n subjetiva. Pues si es verdad, por una parte, que no se puede subestimar la vivencia del individuo respecto a su identidad sexual y al propio cuerpo,-especialmente cuando esa vivencia, va acompa\u00f1ada de un malestar ps\u00ed\u00adquico tan grande que se traduce en comportamientos autolesivos-, no lo es menos, por otra, que los tratamientos hormonales y quir\u00fargicos no determinan un \u00abcambio de sexo\u00bb verdadero y aut\u00e9ntico, sino que transforman en realidad el cuerpo en una especie de cuerpo \u00abneutro\u00bb, ni macho ni hembra, dejando sin resolver del todo las contradicciones en el terreno psicol\u00f3gico, contradicciones que aparecen ligadas al fantasma o al ideal del deseo, que constituye un m\u00e1s all\u00e1 que nunca es posible colmar del todo.<\/p>\n<p>Por otra parte no se puede negar la legitimidad de buscar la identidad sexual, que tiene en la conciencia de s\u00ed\u00ad su referente \u00faltimo. La esencia de la sexualidad viene dada por la relaci\u00f3n existente en la conciencia que cada uno tiene de s\u00ed\u00ad como macho 0 hembra y por el dato biol\u00f3gicamente definido. Sin embargo, donde permanece insoluble el contraste entre estos dos factores parece indudable que, aunque la sexualidad no pueda reducirse a la conciencia que de \u00e9sa se tiene, debe imponerse el dato psicol\u00f3gico. La legitimidad de la intervenci\u00f3n quedar\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad justificada, a pesar de estar subordinada a la necesidad de una rigurosa psicoterapia explorativa encaminada a seleccionar los sujetos en los cuales la perturbaci\u00f3n de la identidad sexual es s\u00f3lo se\u00f1al de una estructura ps\u00ed\u00adquica establemente perturbada o moment\u00e1neamente descompensada por otros sujetos, que son los \u00abverdaderos\u00bb transexuales. Estos \u00faltimos tienen un buen contacto con la realidad y una estructura del yo suficientemente estable y fuerte, lo mismo que un deseo constante de transformaci\u00f3n quir\u00fargica del sexo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este caso la intervenci\u00f3n, por otra parte, deber\u00e1 ir precedida de una psicoterapia preparatoria que valore el nivel de tolerancia del estr\u00e9s causado por asumir la nueva funci\u00f3n, la capacidad de adaptaci\u00f3n a las modificaciones inducidas por el tratamiento hormonal, pero sobre todo la posibilidad efectiva de adaptaci\u00f3n psico-social, y por tanto la utilidad global de la modificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s complejo es el juicio moral que puede expresarse acerca de la posibilidad de acceso al matrimonio del transexual. Mientras que en el caso del paso del fenotipo femenino al masculino, de acuerdo con la actual legislaci\u00f3n can\u00f3nica, parece subsistir la incapacidad de contraer v\u00e1lidamente matrimonio -dada la imposibilidad de la c\u00f3pula-, en el caso del paso del fenotipo masculino al femenino el ejercicio de la sexualidad es de por s\u00ed\u00ad posible en el plano f\u00ed\u00adsico. Sin embargo, subsiste el problema de la no perfecta identidad sexual ya que la intervenci\u00f3n est\u00e1 orientada s\u00f3lo a la reconstrucci\u00f3n de los genitales externos y no se verifica la posibilidad de perseguir el acto generativo.<\/p>\n<p>IV. Orientaciones pedag\u00f3gico-pastorales<br \/>\nEl esfuerzo ante fen\u00f3menos como los de la homosexualidad y la transexualidad ha de estar orientado sobre todo a su concreta profilaxis y a la creaci\u00f3n de condiciones de respeto y de aceptaci\u00f3n para el que vive tales experiencias.<\/p>\n<p>1. ATENCI\u00ed\u201cN AL FACTOR EDUCATIVO. Bajo este aspecto reviste gran importancia ante todo el factor educativo. A menudo, detr\u00e1s de tales fen\u00f3menos hay un pasado que ha favorecido y determinado su orientaci\u00f3n. Por eso la prevenci\u00f3n lleva aneja la cuesti\u00f3n de la l educaci\u00f3n sexual, entendida sobre todo como toma de conciencia y posibilidad de desarrollo del propio \u00abser hombre\u00bb o \u00abser mujer\u00bb. La homosexualidad y la transexualidad son, a veces, efecto de una falta de correcta diferenciaci\u00f3n sexual, ligada a la relaci\u00f3n padres e hijos. La falta de una verdadera figura paterna y\/ o materna y una educaci\u00f3n que no favorece la recuperaci\u00f3n de la propia identidad mediante una suficiente articulaci\u00f3n de los respectivos roles por parte de los padres dan lugar a formas desviadas.<\/p>\n<p>La posibilidad de que el hijo se identifique con el padre y la hija con la madre es una buena garant\u00ed\u00ada de un desarrollo ordenado de la vida sexual. Los hijos, al hacerse mayores, tienden a reproducir m\u00e1s o menos los, modelos de sus padres. De particularmente delicada, bajo el aspecto negativo, es luego la fase de la pubertad, en la cual las primeras experiencias pueden resultar decisivas. La brutal revelaci\u00f3n de un potencial afectivo y sexual capaz de ser satisfecho en la direcci\u00f3n equivocada puede ser suficiente para hacer que la balanza se incline hacia el lado de la anomal\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Hay que a\u00f1adir que asumen tambi\u00e9n gran relieve las influencias educativas extrafamiliares. Est\u00e1 probado que los ambientes monosexuales (colegios, asociaciones juveniles, grupos deportivos, etc.) pueden alimentar la tendencia homosexual, sobre todo si en ellos prevalece, consciente o inconscientemente, una actitud de desconfianza o miedo sistem\u00e1ticos hacia el otro sexo, al que se mira como ocasi\u00f3n de pecado. An\u00e1logo razonamiento se puede hacer, por otra parte, respecto a algunos ambientes mixtos, en los cuales se tiende a eliminar toda diferencia sexual. Es, pues, f\u00e1cil intuir que la complejidad y la delicadeza del proceso educativo exigen del que est\u00e1 revestido de tal misi\u00f3n un alto equilibrio personal y un vivo sentido de la medida para no incurrir en excesos opuestos, pero siempre contraproducentes.<\/p>\n<p>2. LA INCIDENCIA DEL DATO SOCIOCULTURAL. Hoy asumen creciente importancia en orden a la g\u00e9nesis de las diversas desviaciones los factores sociales y culturales. La ambivalencia afectiva y sexual de los j\u00f3venes puede verse favorecida por el clima permisivo que respiran y contra el cual no est\u00e1n suficientemente inmunizados. Entonces se hace ostentaci\u00f3n de la homosexualidad con complacencia, y la seducci\u00f3n de una experiencia nueva e ins\u00f3lita, dorada con la fascinaci\u00f3n de lo prohibido, puede causar v\u00ed\u00adctimas tambi\u00e9n entre chicos y chicas que en realidad tienen una tendencia claramente heterosexual.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, cada vez se van difundiendo m\u00e1s, con grave peligro, teor\u00ed\u00adas que minimizan la diferencia sexual, reduci\u00e9ndola a un hecho puramente cultural, ala vez que se abre camino una costumbre que se expresa tambi\u00e9n a trav\u00e9s del veh\u00ed\u00adculo de moda, encaminado a igualar las diversas modalidades expresivas del \u00abser hombre o mujer\u00bb. Est\u00e1 fuera de duda que los modelos culturales revisten una importante funci\u00f3n en el desarrollo de la identidad. Un mundo que aboliera la diferencia entred\u00f3s sexos terminar\u00ed\u00ada favoreciendo el crecimiento de fen\u00f3menos de, desviaci\u00f3n. Por eso es decisivo construir una sociedad en la cual se exprese en todos los niveles la presenci\u00f3 del hombre y de la mujer dentro del respeto de su diversidad, a la vez que potenciando su reciprocidad.<\/p>\n<p>3. LA TAREA DE LA ACCI\u00ed\u201cN PASTORAL. La acci\u00f3n pastoral ha d\u00e9 favorecer ante todo la comprensi\u00f3n y el respeto de quien vive experiencias como la homosexualidad y la transexualidad. Es fundamental tener en cuenta el hecho de que nadie es responsable de tendencias que encuentra en s\u00ed\u00ad mismo. Con demasiada frecuencia se juzga con excesiva severidad situaciones que no se conocen, acentuando indebidamente el sentido de culpa ya tan fuertemente presente en el que vive una situaci\u00f3n an\u00f3mala.<\/p>\n<p>Con todo, ser\u00ed\u00ada igualmente grave concurrir a crear una conciencia de plena adecuaci\u00f3n a la situaci\u00f3n y de absoluci\u00f3n a priori de cualquier comportamiento. Sin duda, la posici\u00f3n de ,lhomosexual ante el pecado plantea mayores problemas que los de quien vive en situaci\u00f3n heterosexual; problemas m\u00e1s delicados y dem\u00e1s dif\u00ed\u00adcil soluci\u00f3n. \u00abEl drama del homosexual religioso -ha escrito M. Eck- est\u00e1 en la convicci\u00f3n de encontrarse en un estado permanente de pecado por el mero hecho de ser homosexual. Aunque haya conseguido no considerar ya su homosexualidad como pecaminosa en s\u00ed\u00ad, est\u00e1 convencido de que no puede vivir su vida sin ca\u00ed\u00addas. Mas \u00bfqui\u00e9n puede ufanarse de vivir sin pecado? Si el orgullo del propio mal es a menudo culpa del homosexual, el pecado contra la esperanza no es menos frecuente&#8230; Reconocerse pecador no significa querer ser pecador\u00bb (L \u00f3mosessualit\u00e1, 268-269).<\/p>\n<p>Justamente por eso se exige una gran atenci\u00f3n y discreci\u00f3n , a la vez que competencia, para ayudar al que vive en tales situaciones a valorar lo que pertenece constitutivamente a su estado y lo que, en cambio, depende de la propia voluntad.<\/p>\n<p>S\u00f3lo una aproximaci\u00f3n madura y seriamente ponderada a tales estados de vida permite formular, en definitiva, juicios morales correctos sobre los sujetos que tienen tales tendencias y procurarles un apoyo concreto para aceptar su condici\u00f3n y expresar, dentro de ella, posibilidades positivas de crecimiento.<\/p>\n<p>[! Ciencias humanas y \u00e9tica; ! Corporeidad; i Educaci\u00f3n sexual; l Etolog\u00ed\u00ada y sociobiolog\u00ed\u00ada; l Sexualidad].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Homosexualidad, C\u00e1tedra, Madrid 1989; AA.VV., Fede cristiana e omosessualit\u00e1, Centro Ecumenico di Agape, Prali 1981; AA.VV., L\u00f3mosessualit\u00e1. Aspetti medica, sociali e pastoral\u00c2\u00a1, Queriniana, Brescia 1967; AA.VV., Omosessualit\u00f3 e coscienza cristiana, Claudiana, Tur\u00ed\u00adn 1976; AA.VV., Praxis cristiana II, Paulinas, Madrid 19814, 375ss; BAILEY D. S., Homosexuality and the Western Christian Tradition, Londres 1955; BENJAMINH., Ilfenomeno transessuale, Roma 1968; BUCREY M.Y., Omosessualit\u00e1 e morale cattolicv, Il Borghese, Mil\u00e1n 1972; BUREAU J., Identit\u00e1 sessuvle e transessualismo: tipolog\u00ed\u00ada dei candidata olla conversione sessuale; en G. Foeueo y W. 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Criterios de valoraci\u00f3n moral: a) La posici\u00f3n de la moral cat\u00f3lica, b) La &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/homosexualidad-y-transexualidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHOMOSEXUALIDAD Y TRANSEXUALIDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17261","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17261","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17261"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17261\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}