{"id":17265,"date":"2016-02-05T11:13:49","date_gmt":"2016-02-05T16:13:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liberacion-teologia-de-la-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:49","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:49","slug":"liberacion-teologia-de-la-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liberacion-teologia-de-la-2\/","title":{"rendered":"LIBERACION (TEOLOGIA DE LA)"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. La liberaci\u00f3n, \u00bft\u00e9rmino clave en nuestro tiempo?<br \/>\nII. El surgimiento de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n.<br \/>\nIII. La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n en el marco del pensamiento teol\u00f3gico m\u00e1s reciente.<br \/>\nIV. La originalidad propia de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n.<br \/>\nV. Algunas de las cuestiones teol\u00f3gicas m\u00e1s desarrolladas:<br \/>\n1. Liberaci\u00f3n-salvaci\u00f3n;<br \/>\n2. Progreso temporal y crecimiento del reino;<br \/>\n3. Cristo liberador;<br \/>\n4. La Iglesia de los pobres, sacramento hist\u00f3rico de liberaci\u00f3n;<br \/>\n5. El Dios de Jes\u00fas, Dios de vida para los pobres de la tierra;<br \/>\n6. Hacia una espiritualidad de la liberaci\u00f3n;<br \/>\n7. Algunas consideraciones finales sobre \u00e9tica cristiana de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. La liberaci\u00f3n, \u00bft\u00e9rmino clave en nuestro tiempo?<br \/>\nAs\u00ed\u00ad comenz\u00e1bamos en la primera redacci\u00f3n&#8217; de esta misma voz para este diccionario: \u00abLa palabra liberaci\u00f3n tiene especial e intensa significaci\u00f3n en el momento hist\u00f3rico en que vivimos. En ella se condensan aspiraciones profundamente vividas, esfuerzos arriesgadamente realizados, proyectos m\u00e1s o menos rigurosamente forjados. Oponi\u00e9ndose a opresi\u00f3n, dominaci\u00f3n o dependencia, significa, en general, cambio, paso de una situaci\u00f3n cualquiera de dominaci\u00f3n a una nueva situaci\u00f3n de libertad\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSe usa profusamente y no siempre con id\u00e9ntica carga significativa. Se habla de liberaci\u00f3n de la miseria y de liberaci\u00f3n de la opulencia (Marcuse). Deliberaci\u00f3n econ\u00f3mica, social, pol\u00ed\u00adtica e ideol\u00f3gica, o de liberaci\u00f3n de la mujer, de liberaci\u00f3n sexual y hasta de liberaci\u00f3n ecol\u00f3gica. Las disciplinas del saber humano se apropian el t\u00e9rmino, y se habla entonces de sociolog\u00ed\u00ada, filosof\u00ed\u00ada, \u00e9tica, teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n o de pedagog\u00ed\u00ada y educaci\u00f3n liberadoras. Por todas partes -y espec\u00ed\u00adficamente en los pa\u00ed\u00adses africanos, asi\u00e1ticos o latinoamericanos, enclavados en el llamado `tercer mundo&#8217;- surgen frentes o movimientos de liberaci\u00f3n con la pretensi\u00f3n de forjar, desde la lucha liberadora, alternativas globales a la totalidad del sistema social imperante\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEn unos casos, la liberaci\u00f3n pretendida se mueve en el plano de lo estructural, global o colectivo. En otros, en el plano de lo individualpersonal. En ocasiones, se pretende incidir en \u00e1mbitos puramente sectoriales de la organizaci\u00f3n social; en otras, el cambio propuesto tiene car\u00e1cter de alternativa a la totalidad\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPero m\u00e1s all\u00e1 de todas las diferencias, casi siempre suele encontrarse, de forma m\u00e1s o menos consciente, mejor o peor articulada, una aspiraci\u00f3n com\u00fan: la creaci\u00f3n de un hombre nuevo, capaz de asumir libre y responsablemente la marcha de su propio destino personal y del destino colectivo de su pueblo\u00bb.<\/p>\n<p>Transcurridos unos cuantos a\u00f1os, \u00bfse pueden considerar vigentes las anteriores consideraciones?<br \/>\nTal vez el t\u00e9rmino \u00abliberaci\u00f3n\u00bb se use hoy menos profusamente que entonces y se matice con mayor cuidado y precisi\u00f3n su alcance significativo. Percibimos ahora con mayor claridad las enormes dificultades de todo proceso hist\u00f3rico liberador, y muy especialmente de los procesos de liberaci\u00f3n nacional de los pueblos del \u00abtercer mundo\u00bb. Algunas voces se atreven incluso a profetizar que la estructura social del sistema imperante no tiene alternativa liberadora posible; hemos llegado al final de la historia. Y se invoca con raz\u00f3n concluyente la virtual desaparici\u00f3n del llamado \u00absocialismo real\u00bb.<\/p>\n<p>Y, no obstante, para los pueblos dependientes de la periferia y para todos los hombres y mujeres que el sistema condena a la marginaci\u00f3n social, hablar de triunfo incontestable del capitalismo liberal y de fin de la historia suena a sarcasmo intolerable. Desde la \u00f3ptica del sur, las contradicciones del sistema se perciben y padecen con dolorosa evidencia y lucidez; y, en consecuencia, la b\u00fasqueda de alternativas liberadoras sigue siendo exigencia \u00e9tica insoslayable. La esperanza hist\u00f3rica no se desvanece; y la aspiraci\u00f3n a la liberaci\u00f3n personal y colectiva y al logro de una sociedad m\u00e1s igualitaria, justa y libre para todos se mantiene pese a todo. Hay mayor conciencia de las dificultades, se sabe con mayor claridad que no hay modelos alternativos liberadores hist\u00f3ricamente logrados&#8230; Pero sigue siendo verdad que en el t\u00e9rmino liberaci\u00f3n \u00abse condensan aspiraciones profundamente vividas, esfuerzos arriesgadamente realizados, proyectos m\u00e1s o menos rigurosamente forjados\u00bb.<\/p>\n<p>Por eso la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, resultado, en principio, del impacto producido en la conciencia cristiana por esta aspiraci\u00f3n incontenible de la humanidad a liberarse, sigue vigente, como veremos.<\/p>\n<p>Nuestro prop\u00f3sito es estudiar seguidamente su surgimiento concreto (cu\u00e1ndo, d\u00f3nde y por qu\u00e9 nace esta corriente teol\u00f3gica), su situaci\u00f3n en el marco del pensamiento cristiano m\u00e1s reciente, su especificidad m\u00e1s propia y, finalmente, algunas de las cuestiones teol\u00f3gicas que han ocupado de forma preferente su atenci\u00f3n hasta el momento actual.<\/p>\n<p>II. El surgimiento de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n<br \/>\nVamos a centrar nuestra atenci\u00f3n exclusivamente en la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n latinoamericana, la m\u00e1s conocida y difundida entre nosotros por razones obvias 2.<\/p>\n<p>Puede fecharse su nacimiento hacia la mitad de la d\u00e9cada de los sesenta. Adquiri\u00f3 \u00abderecho de ciudadan\u00ed\u00ada\u00bb en el mundo de la teolog\u00ed\u00ada en la 11 Conferencia del Episcopado de Am\u00e9rica Latina, celebrada en Medell\u00ed\u00adn (Colombia) en 1968. Inmediatamente despu\u00e9s empiezan a celebrarse encuentros importantes en torno a la nueva corriente teol\u00f3gica (Buenos Aires, en 1970; Bogot\u00e1, en 1970 y 1971; Montevideo, en 1972; El Escorial, en 1972; . Roma, en 1972; Ginebra, en 1973; Toledo, en 1973; Bogot\u00e1, en 1973; M\u00e9xico, en 1975; Detroit, en 1975; M\u00e9xico, en 1977&#8230;) y aparecen las obras de los te\u00f3logos m\u00e1s conocidos (Alves, Assmann, L. Boff, Comblin, Ellacur\u00ed\u00ada, Galilea, Guti\u00e9rrez, M\u00ed\u00adguez Bonino, Morelli, Mu\u00f1oz Richard, Scannone, Segundo, Sobrino, Vidales&#8230;), algunas de las cuales obtienen repetidas ediciones y son traducidas a numerosos idiomas.<\/p>\n<p>A comienzos del a\u00f1o 1979 se celebr\u00f3 en Puebla de los \u00ed\u0081ngeles (M\u00e9xico) la 111 Conferencia del episcopado de Am\u00e9rica Latina. En su documento final, la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, incluso contra todo pron\u00f3stico, qued\u00f3 reforzada. En cuestiones tan importantes como la opci\u00f3n por los pobres o la relaci\u00f3n entre evangelizaci\u00f3n y liberaci\u00f3n se consiguieron unas formulaciones claras y prof\u00e9ticas, en la l\u00ed\u00adnea de la mejor teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se incorporan a nuestra corriente nuevos te\u00f3logos\/ as (V. Araya, Cl. Boff, C. Bravo, V. Codina, H. Echegaray, I. Guevara, J. Jim\u00e9nez Lim\u00f3n, J.B. Libanio, Moreno Rej\u00f3n, J. Pixley, A. Quiroz, E. Tamez, P. Trigo&#8230;), y los encuentros y las publicaciones se suceden a ritmo creciente hasta nuestros d\u00ed\u00adas 3. Se puede decir que a la primera etapa de preparaci\u00f3n, creaci\u00f3n y formulaci\u00f3n inicial (1964-1972) y a la segunda de sedimentaci\u00f3n (1972-1979) sucede ahora, a partir de Puebla, la etapa de consolidaci\u00f3n y expansi\u00f3n m\u00e1s universal.<\/p>\n<p>El 6 de agosto de 1984 y el 22 de marzo de 1986, la Congregaci\u00f3n romana para la doctrina de la fe dio a conocer dos instrucciones -Libertatis nuntius y Libertatis conscien#a-, que algunos comentaristas interesados se apresuraron a considerar como expresi\u00f3n de la descalificaci\u00f3n oficial definitiva de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. No deben, ni siquiera pueden, ser interpretadas as\u00ed\u00ad. En realidad, la primera de las mencionadas instrucciones persegu\u00ed\u00ada \u00abatraer la atenci\u00f3n de los pastores y de todos los fieles sobre las desviaciones y riesgos de desviaci\u00f3n, ruinosos para la fe y para la vida cristiana, que implican ciertas formas de teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n..\u00bb. (cf Libertatis nuntius, Introducci\u00f3n), y la segunda buscaba \u00abponer en evidencia los principales elementos de la doctrina cristiana sobre la libertad y la liberaci\u00f3n\u00bb (cf Libertatis conscientia, n. 2). S\u00f3lo quedan descalificadas algunas formas de teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, aqu\u00e9llas concretamente \u00abque recurren, de modo insuficientemente cr\u00ed\u00adtico a conceptos tomados de diversas corrientes del pensamiento marxista\u00bb (cf Libertatis nuntius, Introducci\u00f3n). Como no se establece mayor precisi\u00f3n, queda pendiente el problema hermen\u00e9utico de determinar cu\u00e1les son esas formas desautorizadas. Pero una cosa parece clara: la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, sin m\u00e1s, o las producciones de los m\u00e1s conocidos representantes de la misma, no han sido oficialmente descalificadas. Baste recordar aqu\u00ed\u00ad lo que el mismo pont\u00ed\u00adfice Juan Pablo II escrib\u00ed\u00ada en carta fechada posteriormente -9 de abril de 1986-, dirigida al ;episcopado brasile\u00f1o: \u00abLa teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n es no s\u00f3lo oportuna, sino \u00fatil y necesaria\u00bb.<\/p>\n<p>En el momento presente, a pesar de las muchas resistencias con que tropieza, puede decirse, sin temor a exagerar, que la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, extendida pr\u00e1cticamente por toda la geograf\u00ed\u00ada eclesial, goza de buena salud<br \/>\nLas que podr\u00ed\u00adamos llamar causas pr\u00f3ximas fundamentales 5, que explican el nacimiento de la teolog\u00ed\u00ada de la &#8216;liberaci\u00f3n, pueden reducirse a dos:<br \/>\n&#8211; La toma de conciencia progresiva por parte de los pueblos de Am\u00e9rica Latina de su situaci\u00f3n alarmante de subdesarrollo y pobreza, que genera la convicci\u00f3n de que son pa\u00ed\u00adses originaria y constitutivamente dependientes y se traduce para ciertos sectores en opci\u00f3n por los pobres, concretada en praxis o lucha de liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; La inserci\u00f3n consecuente de sectores significativos del pueblo cristiano en la mencionada opci\u00f3n-praxis de liberaci\u00f3n a partir de la consideraci\u00f3n renovada del alcance y significaci\u00f3n de su fe.<\/p>\n<p>Es, pues, una teolog\u00ed\u00ada que surge en profunda conexi\u00f3n con el contexto geogr\u00e1fico-hist\u00f3rico de Latinoam\u00e9rica, caracterizado por una situaci\u00f3n de dependencia. Como bien se\u00f1ala Assmann, \u00abel tema teol\u00f3gico de la liberaci\u00f3n es, en su enraizamiento en el actual contexto hist\u00f3rico latinoamericano, el evidente `correlato&#8217; del tema socio-anal\u00ed\u00adtico de la dependencia\u00bb 6.<\/p>\n<p>A partir del a\u00f1o 1960, y mediante un an\u00e1lisis hist\u00f3rico-estructural de la realidad, soci\u00f3logos y economistas de Am\u00e9rica Latina o en ella afincados 7 llegan a la conclusi\u00f3n de que el subdesarrollo y pobreza que padecen sus pueblos est\u00e1n engendrados por las relaciones de dependencia en que son mantenidos por los pa\u00ed\u00adses poderosos o \u00abm\u00e1s desarrollados\u00bb del centro, a consecuencia de la vigencia del sistema capitalista internacional.<\/p>\n<p>Se establece as\u00ed\u00ad que el subdesarrollo y pobreza de Am\u00e9rica Latina es, fundamentalmente, el resultado de un proceso complejo de dimensiones universales, que s\u00f3lo puede ser comprendido y explicado desde una perspectiva hist\u00f3rica y dial\u00e9ctica, es decir, siempre en estrecha relaci\u00f3n con el desarrollo y expansi\u00f3n de los pa\u00ed\u00adses capitalistas m\u00e1s poderosos. Desde tal perspectiva, el subdesarrollo muestra su verdadero rostro, al manifestarse como el resultado y producto hist\u00f3rico del desarrollo unilateral de los pa\u00ed\u00adses m\u00e1s poderosos. En consecuencia, no se puede hablar propiamente de pueblos subdesarrollados (en el sentido de a\u00fan no desarrollados), sino de pueblos mantenidos en el subdesarrollo y la pobreza; pueblos dominados y dependientes.<\/p>\n<p>Se elaboran entonces las nuevas y distintas teor\u00ed\u00adas de la dependencia 8, que quieren interpretar y comprender causalmente el hecho de la dependencia-dominaci\u00f3n (en sus distintos niveles: econ\u00f3mico, social, pol\u00ed\u00adtico, cultural e ideol\u00f3gico en general), con su secuela de subdesarrollo y pobreza, postulando su transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta nueva toma de conciencia de la situaci\u00f3n objetiva de dependencia-dominaci\u00f3n a que est\u00e1n sometidos los pueblos de Am\u00e9rica Latina tiene dos consecuencias que interesa subrayar aqu\u00ed\u00ad:<br \/>\n&#8211; La superaci\u00f3n de una concepci\u00f3n simplista del desarrollo que, desde una perspectiva fundamentalmente economicista y reformista, pretend\u00ed\u00ada resolver el problema promoviendo cambios en el seno mismo del marco estructural de relaciones existentes sin cuestionarlo.<\/p>\n<p>&#8211; La necesidad urgente de realizar un vasto proceso de liberaci\u00f3n capaz de romper con la situaci\u00f3n de dependencia, causa fundamental del subdesarrollo y la pobreza.<\/p>\n<p>Se podr\u00ed\u00ada, pues, decir que el t\u00e9rmino \u00abdesarrollo\u00bb, con la significaci\u00f3n que envuelve, es abandonado por la nueva conciencia liberadora que surge, porque:<br \/>\n-refleja una concepci\u00f3n del desarrollo, como queda dicho, de corte economicista y reformista;<br \/>\n-supone una explicaci\u00f3n del subdesarrollo abstracta y ahist\u00f3rica, no dial\u00e9ctica: los pueblos pobres y subdesarrollados son yuxtapuestos est\u00e1ticamente a los pa\u00ed\u00adses ricos y poderosos;<br \/>\n-no tiene en cuenta el predominio de los factores pol\u00ed\u00adticos y conflictivos del proceso que es necesario iniciar para salir realmente del subdesarrollo y la pobreza.<\/p>\n<p>Por el contrario, el t\u00e9rmino \u00abliberaci\u00f3n\u00bb resulta m\u00e1s apropiado, porque:<br \/>\n-refleja una concepci\u00f3n m\u00e1s amplia del proceso de cambio, en tanto que se refiere a los diversos niveles en los que se constata la dependencia (econ\u00f3mico, social, pol\u00ed\u00adtico, cultural e ideol\u00f3gico en general);<br \/>\n-supone una explicaci\u00f3n hist\u00f3rico-dial\u00e9ctica del subdesarrollo y la pobreza);<br \/>\n-asume la importancia de los factores pol\u00ed\u00adticos y conflictivos del proceso de cambio;<br \/>\n-plantea una alternativa global al sistema imperante.<\/p>\n<p>Se pasa as\u00ed\u00ad de la etapa del \u00abdesarrollismo\u00bb, especialmente vigente en la d\u00e9cada de los cincuenta, a la etapa de \u00abliberaci\u00f3n\u00bb, que comienza a imponerse a partir del a\u00f1o sesenta y que se traduce en el surgimiento incontenible de movimientos de liberaci\u00f3n, no siempre inspirados por id\u00e9nticos contenidos ideol\u00f3gicos, pero s\u00ed\u00ad polarizados todos ellos en torno a una aspiraci\u00f3n com\u00fan: liquidar la situaci\u00f3n de dependencia a que est\u00e1n sometidos los pueblos de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Juntamente con esta nueva conciencia emergente se\u00f1al\u00e1bamos otra causa fundamental al intentar explicar la aparici\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n: la inserci\u00f3n de sectores significativos de creyentes cristianos en los procesos hist\u00f3ricos de liberaci\u00f3n de sus pueblos respectivos.<\/p>\n<p>La inmensa mayor\u00ed\u00ada de la poblaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina se confiesa cristiana. No resulta por eso sorprendente que creyentes cristianos que participan de la nueva conciencia emergente se incorporen desde el primer momento a los procesos hist\u00f3ricos liberadores. Son, en una primera etapa, minor\u00ed\u00adas significativas del pueblo de Dios (laicos pertenecientes sobre todo a los movimientos apost\u00f3licos obreros y universitarios, sacerdotes, religiosos y religiosas, incluido alg\u00fan obispo) las que se unen a las restantes minor\u00ed\u00adas comprometidas en una opci\u00f3n com\u00fan liberadora. En esta primera etapa la praxis hist\u00f3rico-pol\u00ed\u00adtica de liberaci\u00f3n est\u00e1, pues, en conexi\u00f3n articulada con minorias significativas comprometidas, sin que esto suponga un \u00abelitismo\u00bb rechazable; se trata de las minor\u00ed\u00adas que de hecho est\u00e1n comprometidas con la causa de las mayor\u00ed\u00adas populares empobrecidas, y no de elites encerradas en s\u00ed\u00ad mismas. M\u00e1s adelante se produce lo que se ha llamado \u00abla doble irrupci\u00f3n del pobre en la historia de Am\u00e9rica Latina y en la Iglesia\u00bb (G. Guti\u00e9rrez). Dos procesos estrechamente relacionados entre s\u00ed\u00ad, que van cobrando densidad hist\u00f3rica a partir de los setenta, pero que no cuajan propiamente hasta bien mediada la d\u00e9cada. Los pobres, las mayor\u00ed\u00adas populares empobrecidas, estimulados por una toma progresiva de conciencia&#8217; de su propia situaci\u00f3n, irrumpen con fuerza en la historia. Poco a poco se produce la participaci\u00f3n activa de las bases cristianas populares en la lucha liberadora de sus pueblos e igualmente en la vida de sus Iglesias, demandando con urgencia transformaciones evang\u00e9licas, como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Esta participaci\u00f3n de creyentes -primero minor\u00ed\u00adas \u00abcualificadas\u00bb, despu\u00e9s irrupci\u00f3n de las bases populares o de las mayor\u00ed\u00adas populares empobrecidas= en los procesos hist\u00f3ricos de liberaci\u00f3n de sus pueblos es un hecho altamente significativo y de singular importancia teol\u00f3gica. A \u00e9l se refieren los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n design\u00e1ndolo como \u00abel hecho mayor\u00bb, es decir, reconoci\u00e9ndolo como un signo de los tiempos dotado de especial densidad, al margen del cual no se puede ni se debe reflexionar teol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>Si la situaci\u00f3n real es la descrita (situaci\u00f3n objetiva de pobreza y subdesarrollo mantenida por relaciones de dependencia), si se da una toma de conciencia progresiva de tal situaci\u00f3n traducida en opciones concretas liberadoras y si la teolog\u00ed\u00ada -a no ser que, sustray\u00e9ndose al presente hist\u00f3rico, quiera ser torpe repetici\u00f3n de lo ya elaborado- tiene como polo de obligada referencia la situaci\u00f3n hist\u00f3rico-concreta, \u00bfc\u00f3mo no plantearse la significaci\u00f3n que, a la luz de la fe, tienen los movimientos que surgen y m\u00e1s en concreto su compromiso hist\u00f3rico de lucha contra la pobreza injusta o praxis liberadora?<br \/>\nSi, como vimos, se produce el \u00abhecho mayor\u00bb de la participaci\u00f3n activa y significativa de cristianos en los procesos de liberaci\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo no van a preguntarse \u00e9stos, a la luz de su fe, por la significaci\u00f3n de su propio compromiso? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n debe establecerse entre ese compromiso y el servicio al reino de Dios o la fidelidad a la causa de Jes\u00fas?<br \/>\nSi la participaci\u00f3n activa en los procesos de lucha contra la dependencia conseguida mediante la opci\u00f3n por los pobres de la tierra convertida en praxis hist\u00f3rica de liberaci\u00f3n plantea problemas hasta entonces in\u00e9ditos; si condiciona, en definitiva, todo el vivir y el pensar, y sit\u00faa al que as\u00ed\u00ad ha optado en un nuevo y fecundo horizonte hermen\u00e9utico, \u00bfc\u00f3mo no replantearse la significaci\u00f3n de la totalidad de la revelaci\u00f3n cristiana desde la \u00f3ptica que proporciona la nueva situaci\u00f3n?<br \/>\nCon la respuesta a tales o semejantes preguntas nace como algo postulado por la realidad y la misma fe, la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>III. La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n en el marco del pensamiento teol\u00f3gico m\u00e1s reciente<br \/>\nSi ahora quisi\u00e9ramos situar esta teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n en el amplio contexto de la reflexi\u00f3n cristiana m\u00e1s reciente, habr\u00ed\u00ada que decir en primer t\u00e9rmino que pertenece al g\u00e9nero de lo que en el \u00e1mbito teol\u00f3gico se viene llamando \u00abnueva\u00bb teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica 9. Si prolongamos el intento y nos remontamos r\u00ed\u00ado arriba en la corriente del pensamiento teol\u00f3gico, habr\u00ed\u00ada que a\u00f1adir que esta teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica viene, a su vez, posibilitada por el llamado \u00abgiro antropol\u00f3gico\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada, que de una forma u otra y con notables diferencias de matiz, ha dominado el quehacer teol\u00f3gico cristiano en las \u00faltimas d\u00e9cadas de nuestro siglo. Establecer este entronque no es desconocer los elementos de correcci\u00f3n y ruptura que la teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica presenta frente a la teolog\u00ed\u00ada elaborada por los m\u00e1s destacados representantes del \u00abgir\u00f3\u00bb mencionado. Es, simplemente, establecer una continuidad con la corriente de fondo en \u00e9l contenida. Se\u00f1alar estas conexiones es importante, pues si realmente existen se descartar\u00e1 la tentaci\u00f3n de ver en la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n una especie de aerolito ins\u00f3lito y molesto que ha entrado por la puerta falsa en el terreno de la teolog\u00ed\u00ada; su surgimiento aparecer\u00e1, por el contrario, enlazado con esfuerzos anteriores, aunque, como veremos, con planteamientos metodol\u00f3gicos nuevos que le confieren profunda originalidad.<\/p>\n<p>Para nuestro prop\u00f3sito de situar la teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica tratando de explicar su surgimiento, retengamos tan s\u00f3lo esta afirmaci\u00f3n postulada por el \u00abgiro antropol\u00f3gico\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada reciente: \u00abTodo enunciado teol\u00f3gico tiene que acreditarse como significativo por su valencia (salv\u00ed\u00adfica) antropol\u00f3gica\u00bb. As\u00ed\u00ad, sin m\u00e1s especificaciones, conservando su car\u00e1cter formal, sin referencia expl\u00ed\u00adcita a contenido material alguno, la afirmaci\u00f3n referida podr\u00ed\u00ada ser aceptada por todos los que postulan el giro antropol\u00f3gico (desde Bultrnann a Rahner). En realidad no hace otra cosa que urgir la necesidad de establecer conexiones entre los enunciados teol\u00f3gicos y la comprensi\u00f3n que el hombre va teniendo de s\u00ed\u00ad mismo a lo largo de la historia con el fin de proporcionar a la teolog\u00ed\u00ada un estatuto de significatividad real.<\/p>\n<p>Pues bien, los te\u00f3logos pol\u00ed\u00adticos consideran que, dada la comprensi\u00f3n que el ser humano actual tiene de s\u00ed\u00ad mismo, la fidelidad en profundidad al giro antropol\u00f3gico en el momento hist\u00f3rico presente exige realizar una hermen\u00e9utica pol\u00ed\u00adtica de la revelaci\u00f3n cristiana. Estamos, dicen, en una etapa hist\u00f3rica en la que el ser humano:<br \/>\n-se entiende a s\u00ed\u00ad mismo como un ser situado, seriamente condicionado por m\u00faltiples determinaciones hist\u00f3rico-estructurales;<br \/>\n-percibe que su propia realizaci\u00f3n personal y la de aqu\u00e9llos con quienes convive no puede lograrse al margen de ese marco estructural que le condiciona;<br \/>\n-sabe que la pretensi\u00f3n de incidir en el cambio de tal marco remite siempre, en \u00faltima instancia, al poder pol\u00ed\u00adtico que controla la marcha de las distintas formaciones sociales.<\/p>\n<p>Estamos, en definitiva, ante un ser humano que, perdida la \u00abinocencia\u00bb, cargado de \u00absospechas\u00bb y sinti\u00e9ndose obligado a remontarse de los fen\u00f3menos a las ra\u00ed\u00adces que los provocan, ha descubierto la dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica como dimensi\u00f3n constitutiva de la existencia humana.<\/p>\n<p>Si el diagn\u00f3stico es correcto, nuestros enunciados teol\u00f3gicos para tener \u00abvalencia antropol\u00f3gica\u00bb necesitan ser pol\u00ed\u00adticamente mediados. Esto equivale a decir: para el ser humano de nuestro tiempo que est\u00e9 dotado de conciencia cr\u00ed\u00adtica, hist\u00f3rica (pol\u00ed\u00adtica, en \u00faltimo t\u00e9rmino) y que conciba la existencia como tarea esfqrzada por lograr establecer una configuraci\u00f3n social que posibilite la realizaci\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica de la humanidad, s\u00f3lo puede ser significativa 10 aquella teolog\u00ed\u00ada en la que lo pol\u00ed\u00adtico se constituya en momento interno del mismo proceso de elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica. La misma realidad socio-pol\u00ed\u00adtica tiene que ser asumida como factor necesario de discernimiento en la tarea de interpretar el evangelio 11.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, ya lo hemos dicho, es teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica; y, por serlo tiene que ser mediada pol\u00ed\u00adticamente. Pero tiene su propia especificidad, que la distingue claramente de la \u00abnueva\u00bb teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica surgida fundamentalmente en Alemania, que ha alcanzado cierta difusi\u00f3n yaceptaci\u00f3n en los pa\u00ed\u00adses europeos. Es esto lo que ahora vamos a tratar de considerar.<\/p>\n<p>IV. La originalidad propia de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n<br \/>\nCuando los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n sit\u00faan su teolog\u00ed\u00ada en el g\u00e9nero de la teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, a\u00f1aden inmediatamente la \u00abdiferencia espec\u00ed\u00adfica\u00bb: teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, s\u00ed\u00ad, pero contextuada, es decir, latinoamericana: \u00abExiste hoy en Am\u00e9rica Latina -m\u00e1s hablada que escrita, es cierto- una teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica simplemente porque existe una teolog\u00ed\u00ada real y la realidad es pol\u00ed\u00adtica en su plano m\u00e1s decisivo. En esa teolog\u00ed\u00ada, mucho m\u00e1s que en la incipiente teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica europea, surgen, para entroncarse con las mismas fuentes de la fe, las categor\u00ed\u00adas de la infraestructura latinoamericana\u00bb (J.L. Segundo).<\/p>\n<p>La originalidad de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n no viene dada por postular que la realidad sea, sin m\u00e1s concreci\u00f3n, el punto de partida de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica: mucho menos por urgir un \u00abir hacia la realidad\u00bb desde las fuentes de la fe. Postulados y urgencias de ese car\u00e1cter son frecuentes en la teolog\u00ed\u00ada europea desde hace d\u00e9cadas. Su originalidad estriba en su radical y concreta contextualidad, en no perder jam\u00e1s la conexi\u00f3n real con la situaci\u00f3n propia de los pa\u00ed\u00adses de Am\u00e9rica Latina. Dicho de otra forma: su originalidad consiste en erigir como punto obligado de partida de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica la realidad de pobreza y subdesarrollo que caracteriza la situaci\u00f3n en que se encuentran los pueblos que forman el continente latinoamericano. Al principio, pues, est\u00e1 la realidad concreta: la existencia misma de los pobres y oprimidos con su pobreza intolerable. Y la primera caracter\u00ed\u00adstica propia de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n es la de asumir la realidad de Am\u00e9rica Latina en su actual momento hist\u00f3rico concreto de pobreza y subdesarrollo como elemento interno de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica 12.<\/p>\n<p>Pero para que la realidad pueda ser punto de partida v\u00e1lido necesita ser conocida; es preciso \u00abhacerse cargo\u00bb de ella. Y para ese \u00abhacerse cargo\u00bb, la realidad tiene que ser analizada, interpretada y causalmente comprendida. Esto supone asumir como momento interno de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, en su mismo punto de partida, la mediaci\u00f3n de las ciencias sociales como ciencias de an\u00e1lisis de la realidad. Se parte, s\u00ed\u00ad, de la realidad de los pobres y de su pobreza intolerable; pero sabiendo que los pobres son empobrecidos, es decir, que su existencia no depende de factores naturales necesarios, sino de factores hist\u00f3ricos detectables que pueden ser alterados. As\u00ed\u00ad se asume la realidad de los pobres situ\u00e1ndola dial\u00e9cticamente en el contexto m\u00e1s amplio de las relaciones de dominaci\u00f3n y dependencia que genera el sistema actualmente vigente.<\/p>\n<p>\u00abHacerse cargo\u00bb de la realidad es necesario, pero no es suficiente. Se necesita adem\u00e1s ser fiel a la realidad conocida, \u00abcargando con\u00bb ella y \u00abencarg\u00e1ndose de\u00bb su transformaci\u00f3n liberadora. No basta conocer l\u00facidamente una realidad. Es preciso adem\u00e1s sentirse vitalmente concernido por ella y poner en juego la existencia, comprometi\u00e9ndose en su transformaci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad se sit\u00faa la opci\u00f3n por los pobres traducida de forma real y operativa en praxis hist\u00f3rica de liberaci\u00f3n 13. La opci\u00f3n por los pobres, traducida en praxis-compromiso de liberaci\u00f3n, constituye el \u00abacto primero\u00bb en la metodolog\u00ed\u00ada propia de la teolog\u00ed\u00ada latinoamericana de la liberaci\u00f3n, es su matriz hermen\u00e9utica. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica estrictamente dicha -\u00abacto segundo\u00bb- viene despu\u00e9s.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n es, pues, una teolog\u00ed\u00ada elaborada desde los pobres y oprimidos, \u00abdesde abajo\u00bb, \u00abdesde el reverso de la historia\u00bb, \u00abdesde los condenados de la tierra\u00bb, \u00abdesde los cristos azotados de las Indias\u00bb&#8230; M\u00e1s concreta y precisamente, es una teolog\u00ed\u00ada elaborada desde la opci\u00f3n por los pobres, que incluye como momento esencial el compromiso solidario de lucha con su causa (no opta propiamente por los pobres el que no lucha contra su pobreza injusta). O expresado de otra manera: es una teolog\u00ed\u00ada elaborada desde la praxis hist\u00f3rica de liberaci\u00f3n, traducci\u00f3n operativa de la opci\u00f3n por los pobres en la realidad hist\u00f3rica de la actual Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>En la elecci\u00f3n de este nuevo lugar, horizonte o perspectiva, con todas las implicaciones que lleva consigo, radi\u00e9a la ra\u00ed\u00adz de la originalidad mayor de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Se trata de una innovaci\u00f3n metodol\u00f3gica profunda, fecunda en consecuencias. Supone, como veremos enseguida con mayor amplitud, la incorporaci\u00f3n de la opci\u00f3n-praxis como condici\u00f3n necesaria de posibilidad, para -en el contexto hist\u00f3rico actualmente existente- poder hacer teolog\u00ed\u00ada cristiana en Am\u00e9rica Latina. Por eso subraya J. Sobrino que \u00abla insistencia en que s\u00f3lo desde una praxis se puede hacer teolog\u00ed\u00ada es lo m\u00e1s profundo que ha aportado la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada en general, pues ha desplazado el problema de los contenidos de la teolog\u00ed\u00ada a la misma condici\u00f3n de posibilidad de hacer teolog\u00ed\u00ada cristiana\u00bb 14.<\/p>\n<p>Conviene, antes de proseguir, aclarar una cuesti\u00f3n que es objeto de constantes equ\u00ed\u00advocos. Decir, como queda dicho, que la opci\u00f3n por los pobres-praxis de liberaci\u00f3n es el punto de partida y tambi\u00e9n el lugar, el horizonte o la perspectiva desde donde se hace la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n no equivale a sostener que \u00e9sta surja sin m\u00e1s de la opci\u00f3n realizada. Como toda teolog\u00ed\u00ada cristiana que merezca ese nombre, nace de la fe que busca comprender. Sin fe, aunque haya opci\u00f3n por los pobres y praxis de liberaci\u00f3n, no hay posibilidad alguna de teolog\u00ed\u00ada. La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n brota de la fe traducida en vivencia espiritual evang\u00e9lica: \u00abEn la ra\u00ed\u00adz de toda teolog\u00ed\u00ada est\u00e1 el acto de fe. Pero no en tanto que simple adhesi\u00f3n intelectual al mensaje, sino como acogida vital al don de la palabra escuchada en la comunidad eclesial, como encuentro con el Se\u00f1or, como amor al hermano&#8230; El primado de Dios y la gracia de la fe dan raz\u00f3n de ser al trabajo teol\u00f3gico. A partir de ah\u00ed\u00ad puede entenderse apropiadamente que si el cristiano busca comprender su fe, `es, finalmente, en funci\u00f3n de la `imitaci\u00f3n de Cristo&#8217;, que es id\u00e9ntico a decir: para sentir, pensar y actuar como \u00e9l. Una aut\u00e9ntica teolog\u00ed\u00ada es siempre una teolog\u00ed\u00ada espiritual, tal como la entend\u00ed\u00adan los Padres. La vida de fe no es, pues, s\u00f3lo el punto de partida; es tambi\u00e9n el punto de llegada del quehacer teol\u00f3gico. Creer y comprender se hallan en una relaci\u00f3n circular\u00bb 15.<\/p>\n<p>Sin fe no hay teolog\u00ed\u00ada. Esto jam\u00e1s lo han puesto en duda los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n. Pero a\u00f1aden: sin opci\u00f3n por los pobres-compromiso liberador no hay teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Las dos afirmaciones ni se anulan ni se contradicen. La segunda no expresa la causalidad eficiente, sino el lugar necesario desde donde ha de realizarse la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, siempre iluminada por la fe, para que pueda tener una significaci\u00f3n aut\u00e9nticamente liberadora.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s; para el creyente cristiano la opci\u00f3n por los pobres-praxis de liberaci\u00f3n es historificaci\u00f3n de su fe, resultado consecuente de su encuentro con Dios en el clamor del pobre, expresi\u00f3n hist\u00f3rica del seguimiento de Jes\u00fas crucificado. Podr\u00ed\u00ada decirse que para los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n todo arranca de la experiencia-ra\u00ed\u00adz espiritual del encuentro con Dios y su Cristo en el clamor del pobre. Esa experiencia reclama conversi\u00f3n. La conversi\u00f3n se expresa y verifica en el seguimiento real de Jes\u00fas. El seguimiento de Jes\u00fas supone abrazar la cruz a trav\u00e9s de la solidaridad hist\u00f3rica con los pobres y su causa. Y esa solidaridad exige, a su vez, participaci\u00f3n en los procesos concretos de liberaci\u00f3n. Todo eso es el \u00abacto primero\u00bb, condici\u00f3n de posibilidad de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, o \u00abacto segundo\u00bb. La cruz vivida como solidaridad con los pobres queda as\u00ed\u00ad incorporada al proceso de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica como momento interno y necesario. La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n es por ello una teolog\u00ed\u00ada hecha ;desde la cruz, una teolog\u00ed\u00ada crucificada. Ya veremos enseguida la importancia que esto tiene.<\/p>\n<p>Destacar, pues, la importancia decisiva del \u00abdesde-donde\u00bb se reflexiona no supone en forma alguna negar ese primer momento indispensable de la fe, don gratuito concedido por Dios s .y libremente acogido por el creyente. Tampoco supone negar la obligada ;vinculaci\u00f3n del quehacer teol\u00f3gico a las fuentes de la revelaci\u00f3n o de la fe. A este respecto conviene recordar la distinci\u00f3n que los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n establecen entre \u00ablugar\u00bb y `fuente\u00bb. Lugar ser\u00ed\u00ada el \u00abdesde donde\u00bb se hace la vivencia y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gicas, mientras que fuente ser\u00ed\u00ada r .aquello quede una u otra forma mantiene los contenidos de la fe. La tarea teol\u00f3gica estar\u00e1 siempre referida a las \u00abfuentes\u00bb, a la determinaci\u00f3n de su contenido y significaci\u00f3n. Pero existe entre lugar y fuente una estrecha y fecunda relaci\u00f3n dial\u00e9ctica&#8230; Aunque realidades distintas, no conviene entenderlas separadamente, olvidando su mutua implicaci\u00f3n. Tambi\u00e9n en este punto concreto ve J. Sobrino una caracter\u00ed\u00adstica espec\u00ed\u00adfica de la teolog\u00ed\u00ada latinoamericana de la liberaci\u00f3n: \u00abLa teolog\u00ed\u00ada europea ha pretendido en principio que del esclarecimiento de la fe y sus fuentes se seguir\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la liberaci\u00f3n real. En general se ha intentado esclarecer la realidad desde las fuentes de la fe. En la teolog\u00ed\u00ada latinoamericana, la relaci\u00f3n can las fuentes de la fe ha sido distinta.&#8217; Evidentemente existe entre los te\u00f3logos un primer momento de aceptaci\u00f3n de la fe cristiana, pero la concreci\u00f3n de esa fe se va dando paralela y dial\u00e9cticamente con la existencia real&#8230; Las fuentes de la revelaci\u00f3n no son vistas, entonces, tanto como fuentes de conocimiento previo al an\u00e1lisis de la&#8217; realidad y a la praxis transformadora cuanto como fuentes que iluminan la realidad, ilun\u00fcnad\u00e1s ellas mismas a su vez por una praxis sobre la realidad&#8230; Esclarecimiento d\u00e9 la revelaci\u00f3n y praxis van juntas, siendo lo importante no esclarecer la cuesti\u00f3n teol\u00f3gica sobre la primac\u00ed\u00ada l\u00f3gica de la revelaci\u00f3n dada o de la existencia cristiana entendida como revelaci\u00f3n a realizar (c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico), sino la conciencia de encontrarse en un proceso que incluye dial\u00e9cticamente tanto las fuentes de la revelaci\u00f3n como la real existencia cristiana\u00bb 16.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed\u00ad hemos insistido en un punto: la teolog\u00ed\u00ada d\u00e9 la liberaci\u00f3n es una teolog\u00ed\u00ada realizada desde la opci\u00f3n-praxis. Tal opci\u00f3n, con las caracter\u00ed\u00adsticas ya indicadas, se constituye as\u00ed\u00ad en \u00abmatriz o nueva perspectiva hermen\u00e9utica\u00bb, en \u00abnuevo horizonte de interpretaci\u00f3n\u00bb, \u00ab\u00e1mbito de abordaje\u00bb o \u00ablugar social privilegiado de producci\u00f3n teol\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n<p>Pero la opci\u00f3n convertida en praxis liberadora no es s\u00f3lo el lugar desde donde se hace la nueva teolog\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n objeto de especial consideraci\u00f3n, e incluso punto obligado de referencia, en el orden de los fines, y hasta criterio de verificaci\u00f3n. Ve\u00e1moslo con brevedad.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n es tambi\u00e9n una teolog\u00ed\u00ada sobre la opci\u00f3npraxis liberadora. Naturalmente, dicha opci\u00f3n-praxis no es objeto de consideraci\u00f3n exclusiva, pero s\u00ed\u00ad de atenci\u00f3n preferente. La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n realiza, en efecto, una reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica, siempre a la luz de la fe acerca de o sobre la opci\u00f3npraxis hist\u00f3ricamente situada; no con la pretensi\u00f3n de declararla v\u00e1lida o justificar su correcci\u00f3n -\u00e9sa no es su tarea-,sino con la de poner de manifiesto su significaci\u00f3n teol\u00f3gicosalvifica en relaci\u00f3n con la buena nueva de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, la opci\u00f3n-praxis es tambi\u00e9n fin fundamental de la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica, en tanto que \u00e9sta pretende fundamentar, dinamizar y purificar a aqu\u00e9lla. Y es, por \u00faltimo, criterio, nunca exclusivo, de verificaci\u00f3n de su verdad y de su validez significativa. La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n es una teolog\u00ed\u00ada orientada hac\u00ed\u00ada los pobres y su praxis de liberaci\u00f3n, \u00f3 una teolog\u00ed\u00ada para los pobres y su proyecto hist\u00f3rico-liberador.<\/p>\n<p>Vinculando de esta manera su suerte a la opci\u00f3n-praxis liberadora, la teolog\u00ed\u00ada latinoamericana denuncia la radical insuficiencia de una hermen\u00e9utica idealista de sentido (de la raz\u00f3n te\u00f3rica marginada de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica), y al mismo tiempo urge la elaboraci\u00f3n de una teor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica operativamente conectada con la historia (entendida \u00e9sta como la totalidad estructural de lo real en proceso dif\u00ed\u00adcil y conflictivo de realizaci\u00f3n liberadora). Es -quiere ser- una teolog\u00ed\u00ada capaz de fundamentar, motivar e informar la opci\u00f3n por los pobres con su dimensi\u00f3n de praxis transformadora de la realidad de opresi\u00f3n. Una teolog\u00ed\u00ada que acredita su verdad y validez en esa misma praxis (aunque, insistimos, nunca de forma exclusiva), es decir, por su capacidad de contribuir, desde su propio campo a la transformaci\u00f3n de la realidad en favor de la erradicaci\u00f3n de la pobreza injusta y de la liberaci\u00f3n plena e integral de los seres humanos.<\/p>\n<p>Aceptar la opci\u00f3n-praxis como lugar o nuevo horizonte de producci\u00f3n teol\u00f3gica, como punto final de permanente referencia y como criterio de verificaci\u00f3n, supone, como ya dijimos, una innovaci\u00f3n metodol\u00f3gica de largo alcance, que constituye el rasgo fundamental de `su originalidad. Se configura, en efecto, una nueva metodolog\u00ed\u00ada caracterizada fundamentalmente por una nueva racionalidad (racionalidad dial\u00e9ctica: el compromiso solidario con los pobres y su proyecto hist\u00f3rico-liberador es momento necesario e interno de la elaboraci\u00f3n de la teor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, y dicha teor\u00ed\u00ada est\u00e1 esencialmente referida a ese mismo compromiso), que implica la llamada \u00abruptura epistemol\u00f3gica\u00bb (la relaci\u00f3n del sujetote\u00f3loga con el objeto-mensaje revelado supone la mediaci\u00f3n necesaria de la opci\u00f3n-praxis: el compromiso con los pobres, \u00abacto primero\u00bb; la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, \u00abacto segundo\u00bb).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad, en la \u00abruptura epistemol\u00f3gica\u00bb mencionada, hay que situar la clave de la innovaci\u00f3n metodol\u00f3gica propia de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Para conocer teol\u00f3gicamente hay que convertirse optando por los pobres y su causa, con todo lo que eso implica de \u00abruptura\u00bb o de entrada en un mundo y una racionalidad distintos. Como la opci\u00f3n por los pobres es la versi\u00f3n fiel, en la situaci\u00f3n hist\u00f3rica existente, del seguimiento del crucificado, en la ruptura mencionada se introduce la cruz. Hablar de \u00abruptura epistemol\u00f3gica\u00bb es hablar de teolog\u00ed\u00ada hecha desde la \u00abruptura\u00bb que supone abrazar la cruz al comprometerse en favor de la causa de los crucificados de la historia.<\/p>\n<p>Esta \u00abruptura epistemol\u00f3gica\u00bb, que implica la conversi\u00f3n del te\u00f3logo, se convierte \u00aben la condici\u00f3n necesaria para que la teolog\u00ed\u00ada no caiga en la trampa de su propia concupiscencia de intentar llegar a Dios desde la inercia del hombre natural y en y favor de sus intereses\u00bb 17. En la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n la metodolog\u00ed\u00ada se convierte as\u00ed\u00ad en espiritualidad. Cuan&#8217; do el te\u00f3logo se convierte y realiza su &#8216; reflexi\u00f3n desde el lugar de los pobres, desde la lucha por la justicia que la opci\u00f3n solidaria supone, s decir, 4 desde la cruz, se produce la ruptura necesaria para que el conocimiento pueda pasar de ser natural a cristiano. Se produce la \u00abcrisis\u00bb -en el sentido de metanoia b\u00ed\u00adblica- que neCesariamente tiene que darse para superar la hybris propia del conocimiento abandonado a la l\u00f3gica del discurso racional natural. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad, como se\u00f1ala con insistencia J. Sobrirlo, el conocimiento teol\u00f3gico deja de ser liberal, es decir, proyecci\u00f3n o eco de nuestros propios deseos no purificados. Podr\u00ed\u00adamos decir, parafraseando a Pablo: sin la \u00abruptura epistemol\u00f3gica\u00bb que se produce cuando se hace teolog\u00ed\u00ada desde la cruz en el sentido indicado seguimos en nuestros pecados, en la incapacidad de conocer algo que no est\u00e9 radicalmente viciado por .la concupiscencia de nuestro conocimiento, algo que no sea de alg\u00fan modo prolongaci\u00f3n de nosotros mismos. Es la alteridad del pobre crucificado la que produce el no-saber necesario para saber del Dios cristiano.<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00adamos ya concluir este largo apartada haciendo una apretada s\u00ed\u00adntesis. La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n se vale de un m\u00e9todo teol\u00f3gico dial\u00e9ctico-cr\u00ed\u00adtico de ritmo ternario:<br \/>\n&#8211; La opci\u00f3n-praxis, \u00e1mbito de producci\u00f3n y horizonte de elaboraci\u00f3n e innovaci\u00f3n teol\u00f3gicas, es el primer momento. Influye en la elecci\u00f3n de los temas y en la forma de considerarlos. La inserci\u00f3n en un mundo nuevo, con la \u00abruptura\u00bb que implica, es l\u00f3gico que plantee cuestiones en cierto sentido in\u00e9ditas que ampl\u00ed\u00ade el horizonte de hallazgo de soluciones. Esa misma inserci\u00f3n es, por otra parte, fuente permanente de \u00absospechas\u00bb y exigencia de reformulaci\u00f3n. Es, como se ha dicho, el \u00abacto primero\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; La reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica que, desde el compromiso asumido, intenta captar la significaci\u00f3n del mensaje cristiano revelado, elaborando as\u00ed\u00ad una teor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica de car\u00e1cter operativo, salv\u00ed\u00adfico-liberadora, es el segundo momento del m\u00e9todo. Esta teor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, lectura hecha desde la fe, \u00abacto segundo\u00bb, \u00abmomento ideol\u00f3gico\u00bb del compromiso, no est\u00e1, sin embargo, determinada por \u00e9l, como si fuese su simple reflejo a nivel superestructural. Puede y debe incidir cr\u00ed\u00adticamente desde la lectura de fe realizada, en el mismo compromiso. La teolog\u00ed\u00ada no puede aceptar el imperialismo dogm\u00e1tico de la praxis.<\/p>\n<p>&#8211; La vuelta a la opci\u00f3n-praxis, con la finalidad de iluminarla y potenciarla y tambi\u00e9n en tanto que ella es el lugar de verificaci\u00f3n parcial de la teor\u00ed\u00ada elaborada, constituye el tercer y \u00faltimo momento metodol\u00f3gico. En todo caso hay que tener siempre en cuenta que toda s\u00ed\u00adntesis o teor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica elaborada es siempre provisional, pues el proceso descrito en ritmo ternario se realiza como en espiral, es inacabado, es decir, rigurosamente dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>Pero conviene advertir que la misma opci\u00f3n-praxis, aqu\u00ed\u00ad situada como punto de partida, es decir, como lugar o medio a partir del cual se desencadena todo el proceso de producci\u00f3n teol\u00f3gica, es ya para el sujeto te\u00f3logo creyente respuesta a la palabra interpelante de Dios en el pobre. Por eso puede decirse que la fe est\u00e1 ya en el inicio del ritmo ternario descrito y, desde luego, acompa\u00f1ando la totalidad del proceso.<\/p>\n<p>Por todo lo dicho la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n no se caracteriza tanto por la propuesta de nuevos temas a considerar teol\u00f3gicamente cuanto por su oferta metodol\u00f3gica, que la constituye en una nueva forma de hacer teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>V. Algunas de las cuestiones teol\u00f3gicas m\u00e1s desarrolladas<br \/>\nElijo ahora, a t\u00ed\u00adtulo de ejemplo, algunos de los tem\u00e1s m\u00e1s insistentemente tratados por la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Mantengo, reelaborando algunos de ellos, los recogidos en la redacci\u00f3n anterior de 1978 y a\u00f1ado algunos m\u00e1s, que han sido objeto de especial consideraci\u00f3n en estos \u00faltimos a\u00f1os. Concluir\u00e9 el trabajo haciendo algunas consideraciones sobre la \u00e9tica de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. LIBERACI\u00ed\u201cN-SALVACI\u00ed\u201cN. El cristiano, desde su inserci\u00f3n en el proceso de liberaci\u00f3n, se plantea inevitablemente preguntas como \u00e9stas: \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n se da entre la salvaci\u00f3n aportada por Cristo, ciertamente liberadora, y la lucha hist\u00f3rica pon la liberaci\u00f3n, personal y estructural, que se ha asumido como tarea funda= mental de la existencia? Es decir, \u00bfqu\u00e9 significaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica debe concederse, a la luz de la fe, al largo proceso hist\u00f3rico de construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa y libre, de creaci\u00f3n de un ser humano nuevo y liberado?<br \/>\nEn definitiva, se trata de descubrir la relaci\u00f3n que se da entre la salvaci\u00f3n cristiana, concebida fundamentalmente como liberaci\u00f3n del pecado y participaci\u00f3n en la comuni\u00f3n con Dios, y el proceso hist\u00f3rico de liberacionen su doble polaridad: personal-individual y estructural-colectiva. Relaci\u00f3n, pues, entre los que Guti\u00e9rrez 19 llama tres niveles de significaci\u00f3n del t\u00e9rmino liberaci\u00f3n:<br \/>\n&#8211; Liberaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica (es decir, estructural; nivel que se practica en el campo socio-econ\u00f3mico, socio-pol\u00ed\u00adtico e ideol\u00f3gico en general).<\/p>\n<p>&#8211; Liberaci\u00f3n del ser humano a lo largo de la historia (tarea permanente e inacabada de ir forjando una persona nueva y libre: nivel que se practica en el campo psicol\u00f3gico, \u00ed\u00adntimo, interpersonal&#8230;).<\/p>\n<p>&#8211; Liberaci\u00f3n teol\u00f3gica (es decir, liberaci\u00f3n del pecado, con todas sus consecuencias, y comuni\u00f3n del ser humano con Dios).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n asume un concepto de salvaci\u00f3n profundamente historificado, hoy patrimonio com\u00fan de la reflexi\u00f3n crnst\u00ed\u00adana, que est\u00e1 basado en algunos contenidos fundamentales de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gica. Se\u00f1alemos brevemente algunos de los fundamentales:<br \/>\na) La acci\u00f3n salvadora de Dios se nos presenta en la Biblia como liberaci\u00f3n hist\u00f3rica de toda esclavitud; la realizaci\u00f3n de la justicia interhumana en favor de los oprimidos es el cauce eficaz y el signo fundamental de tal acci\u00f3n salvadora.<\/p>\n<p>Desde el \u00e9xodo, que la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n considera modelo paradigm\u00e1tico de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en la historia, puede decirse con raz\u00f3n que la liberaci\u00f3n de la opresi\u00f3n hist\u00f3rico-social, de la injusticia que recae sobre el pueblo oprimido, es acci\u00f3n reveladora de Dios, expresi\u00f3n visible de la salvaci\u00f3n por \u00e9l otorgada. En los profetas el conocimiento de Dios equivale a la realizaci\u00f3n de la justicia en favor de los d\u00e9biles y oprimidos.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n veterotestamentaria no es alterada por la perspectiva francamente escatol\u00f3gica en que se sit\u00faa el NT. La salvaci\u00f3n anunciada por Jes\u00fas no se agota en su dimensi\u00f3n transhist\u00f3rica, sino que necesariamente se encarna y expresa hist\u00f3ricamente a trav\u00e9s del amor al pr\u00f3jimo, amor que se verifica y cumple en la realizaci\u00f3n de la justicia.<\/p>\n<p>b) La obra salvadora de Jes\u00fas es recreadora, consumadora de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista b\u00ed\u00adblico, la creaci\u00f3n est\u00e1 situada en el proyecto \u00fanico salvador de Dios. La creaci\u00f3n es en, por y para Cristo. Por eso la obra salvadora de Cristo es forjadora de una nueva creaci\u00f3n. Su buena nueva es anuncio de una creaci\u00f3n plenificada plenamente liberada. El plano salvador no se a\u00f1ade ni se superpone al plano creador, sino que lo asume y, gratuitamente, lo plenifica.<\/p>\n<p>Con la relaci\u00f3n as\u00ed\u00ad establecida entre creaci\u00f3n y salvaci\u00f3n se supera todo falso dualismo hist\u00f3rico (que separa y sit\u00faa en planos paralelos la historia de la creaci\u00f3n y la de la salvaci\u00f3n, la historia de la liberaci\u00f3n de toda opresi\u00f3n hist\u00f3rica y de la liberaci\u00f3n del pecado) y se establece un solo proceso humano asumido por Cristo, se\u00f1or de la historia. En consecuencia, todo lo que verdaderamente potencie la creaci\u00f3n poni\u00e9ndola al servicio de todos los seres humanos, todo lo que contribuya a la libertad y liberaci\u00f3n de la persona, todo esfuerzo por conseguir la justicia y libertad reales, est\u00e1 incluido en el dinamismo del plan salvador de Dios.<\/p>\n<p>c) La fidelidad alas promesas escatol\u00f3gicas de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica (libertad, paz, justicia, fraternidad) exige un compromiso hist\u00f3rico de liberaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p>Las promesas b\u00ed\u00adblicas, que son expresi\u00f3n de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, no pueden ser privatizadas, espiritualizadas falsamente o ahistorificadas. La teolog\u00ed\u00ada actual (Metz, Moltmann&#8230;) insiste en la dimensi\u00f3n terrenal, socio-pol\u00ed\u00adtica y de presente hist\u00f3rico de las promesas escatol\u00f3gicas. Su realizaci\u00f3n no puede considerarse aplazada para el final de la historia, como si dijesen exclusivamente referencia a un futuro misterioso e imprevisible. Tienen que irse realizando (haci\u00e9ndose verdaderas), con la mediaci\u00f3n de la respuesta libre del ser humano, en el curso de la historia.<\/p>\n<p>De estos presupuestos b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gicos se concluye una profunda interrelaci\u00f3n entre los tres v\u00ed\u00adveles de liberaci\u00f3n anteriormente mencionados sin caer en simplificaciones confusivas. Como dice G. Guti\u00e9rrez, \u00abse condicionan mutuamente, pero no se confunden; no se dan el uno sin el otro, pero son distintos; forman parte de un proceso salv\u00ed\u00adfico \u00fanico y global, pero se sit\u00faan en profundidades diferentes\u00bb. La sabidur\u00ed\u00ada de la fe descubre que el pecado es como la ra\u00ed\u00adz profunda de toda injusticia y opresi\u00f3n. Pues bien, \u00aba esa ra\u00ed\u00adz y a esa condici\u00f3n \u00faltima s\u00f3lo se llega a trav\u00e9s de la aceptaci\u00f3n del don liberador de Cristo, que supera toda expectativa. Pero toda lucha contra la explotaci\u00f3n y la alienaci\u00f3n, en una historia que es fundamentalmente una, es un intento por hacer retroceder el ego\u00ed\u00adsmo, la negaci\u00f3n del amor. Es por ello que todo esfuerzo por construir una sociedad justa es liberador&#8230;, es ya obra salvadora, aunque no sea toda la salvaci\u00f3n\u00bb 20.<\/p>\n<p>Se puede hablar de una unidad dial\u00e9ctica entre los tres niveles de significaci\u00f3n, unidad que supone rec\u00ed\u00adprocamente implicaci\u00f3n, nunca confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El te\u00f3logo belga J. van Nieuwvenhove, tratando de matizar la relaci\u00f3n existente entre los distintos niveles, habla del principio de \u00abimplicaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca no reductiva\u00bb. Llamando nivel superior al nivel que hemos llamado de significaci\u00f3n teol\u00f3gica y niveles inferiores a los restantes, precisa as\u00ed\u00ad la interrelaci\u00f3n: \u00abPor una parte, el nivel superior ejerce sobre los niveles inferiores un influjo causal multiforme: es fundamento, fuente de significaci\u00f3n y dinamismo hacia la plena realizaci\u00f3n, principio animador y cr\u00ed\u00adtico; mientras que los niveles inferiores son el lugar cr\u00ed\u00adtico de verificaci\u00f3n del nivel superior. Por otra parte, el nivel superior no existe&#8230; sino en la realizaci\u00f3n de los niveles inferiores y, correlativamente, la existencia de estos \u00faltimos niveles es ya una realizaci\u00f3n parcial, provisional, pero necesaria, de una realidad que trasciende todo l\u00ed\u00admite\u00bb21<br \/>\nSiguiendo a Alberich podr\u00ed\u00adamos resumir as\u00ed\u00ad los puntos fundamentales del principio de \u00abimplicaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca no reductiva\u00bb:<br \/>\n&#8211; La realizaci\u00f3n del nivel superior de significaci\u00f3n implica y comprende en s\u00ed\u00ad misma, aunque no se agota en ellos, la realizaci\u00f3n de los niveles inferiores de significaci\u00f3n, en los cuales encuentra su realizaci\u00f3n parcial y provisional, pero necesaria.<\/p>\n<p>&#8211; El nivel superior de significaci\u00f3n tiene una funci\u00f3n de est\u00ed\u00admulo y cr\u00ed\u00adtica en relaci\u00f3n con los niveles inferiores.<\/p>\n<p>&#8211; La realizaci\u00f3n de los niveles inferiores de significaci\u00f3n es criterio de verificaci\u00f3n y autenticidad respecto del nivel superior de la salvaci\u00f3n liberadora anunciada por el evangelio, aunque esta \u00faltima no agote en ellos su alcance 22.<\/p>\n<p>2. PROGRESO TEMPORAL Y CRECIMIENTO DEL REINO. Este tema est\u00e1 estrechamente relacionado con el anterior, del cual puede considerarse una simple variante.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada europea de las \u00faltimas d\u00e9cadas, estimulada en gran medida por el pensamiento de T. de Chardin, se ha planteado frecuentemente la cuesti\u00f3n. Superando una falsa concepci\u00f3n espiritualizada y dualista del reino (dominada por una visi\u00f3n escatol\u00f3gica puramente futurista) y subrayando su dimensi\u00f3n presentista, de encarnaci\u00f3n socio-hist\u00f3rica, llega a establecer tambi\u00e9n una implicaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca entre progreso temporal y crecimiento del reino.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, haciendo suya esta orientaci\u00f3n teol\u00f3gica, plantea la cuesti\u00f3n desde una nueva perspectiva y profundiza en la implicaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca mencionada, llegando a establecer, como veremos, una relaci\u00f3n causal.<\/p>\n<p>La nueva perspectiva en que se sit\u00faa la cuesti\u00f3n es precisamente la que le proporciona a la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n su horizonte hermen\u00e9utico propio, es decir, el de la opci\u00f3npraxis de liberaci\u00f3n, que pone de manifiesto \u00ablos aspectos conflictuales del fluir hist\u00f3rico de la humanidad\u00bb (Guti\u00e9rrez). El progreso, fruto del trabajo transformador del hombre, no puede ignorar las estructuras socioecon\u00f3micas en que dicho trabajo se realiza, ni puede valorarse desde consideraciones puramente cient\u00ed\u00adfico-t\u00e9cnicas, ignorando la funcionalidad socio-pol\u00ed\u00adtica (liberadora o no) de sus logros 23.<\/p>\n<p>Desde esta nueva perspectiva, que permite criticar la \u00abinocencia\u00bb de anteriores teolog\u00ed\u00adas del trabajo, del desarrollo y del progreso (y tambi\u00e9n el marco cientifista y apol\u00ed\u00adtico en que se desenvuelve el pensamiento de T. de Chardin), se subraya que no cualquier progreso desde el \u00e1ngulo cient\u00ed\u00adfico-t\u00e9cnico (trabajo capaz de conocer, dominar y transformar la realidad) est\u00e1 sin m\u00e1s conexionado con la din\u00e1mica del reino, sino tan s\u00f3lo aquel que contribuya a una transformaci\u00f3n de la realidad en sentido liberador.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad situada la cuesti\u00f3n, G. Guti\u00e9rrez concibe la implicaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca de la siguiente forma: \u00abProgreso temporal o, para evitar esa expresi\u00f3n as\u00e9ptica, digamos mejor ahora liberaci\u00f3n del hombre y crecimiento del reino se encaminan hacia la comuni\u00f3n plena de los hombres con Dios y de los hombres entre ellos. Tienen el mismo objetivo, pero no se dirigen a \u00e9l por caminos paralelos, y ni siquiera convergentes. El crecimiento dei reino es un proceso que se da hist\u00f3ricamente en la liberaci\u00f3n, en tanto que \u00e9sta significa una mayor realizaci\u00f3n del hombre, la condici\u00f3n de una sociedad nueva, pero no se agota en ella; realiz\u00e1ndose en hechos hist\u00f3ricos liberadores, denuncia sus l\u00ed\u00admites y ambig\u00fcedades, anuncia su cumplimiento pleno y lo impulsa efectivamente a la comuni\u00f3n total. No estamos ante una identificaci\u00f3n. Sin acontecimientos hist\u00f3ricos liberadores no hay crecimiento del reino, pero el proceso de liberaci\u00f3n no habr\u00e1 vencido las ra\u00ed\u00adces mismas de la opresi\u00f3n, de la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre, sino con el advenimiento del reino, que es ante todo un don. Es m\u00e1s, puede decirse que el hecho hist\u00f3rico, pol\u00ed\u00adtico, liberador, es crecimiento del reino, es acontecer salv\u00ed\u00adfico, pero no es la llegada del reino, ni toda la salvaci\u00f3n. Es realizaci\u00f3n hist\u00f3rica del reino, y porque lo es, es tambi\u00e9n anuncio de plenitud. Esto es lo que establece la diferencia. Distinci\u00f3n hecha en una perspectiva din\u00e1mica que no tiene nada que ver con aquella que sostiene la existencia de dos `\u00f3rdenes&#8217; yuxtapuestos, \u00ed\u00adntimamente ligados, o convergentes, pero en el fondo exteriores el uno al otro\u00bb 24.<\/p>\n<p>Otros te\u00f3logos latinoamericanos han llegado a establecer m\u00e1s claramente una relaci\u00f3n causal entre progreso hist\u00f3rico liberador y crecimiento del reino, destac\u00e1ndose m\u00e1s netamente en este punto de la teolog\u00ed\u00ada europea. Para ellos, los seres humanos construyen ya, desde la praxis de liberaci\u00f3n, el reino de Dios en la historia. &#8216;<br \/>\n\u00abLa teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica alemana elige con sumo cuidado los t\u00e9rminos que se\u00f1alan esa relaci\u00f3n entre un orden pol\u00ed\u00adtico relativo y el orden escatol\u00f3gico absoluto: anticipaci\u00f3n (Moltmann),imagen anal\u00f3gica o analog\u00ed\u00ada (Weth), esbozo (Metz)&#8230; Esto es, t\u00e9rminos que rechazan sistem\u00e1ticamente, expresamente, toda idea de causalidad&#8230;<\/p>\n<p>\u00abAhora bien, se sabe que existe en Am\u00e9rica Latina una tendencia teol\u00f3gica que ha dado en llamarse `teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n&#8217;&#8230; Algo es com\u00fan y b\u00e1sico para todos los te\u00f3logos comprendidos dentro de esta denominaci\u00f3n: el que los hombres, tanto pol\u00ed\u00adtica como individualmente, construyen el reino de Dios desde ya en la historia. Como se ve, no podemos minimizar la divergencia radical que significa negar por principio a todas las opciones pol\u00ed\u00adticas una causalidad, por m\u00e1s imperfecta y parcial que sea, con respecto al reino definitivo\u00bb25.<\/p>\n<p>3. CRISTO LIBERADOR. La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n trata de repensar y reformular la totalidad de la fe cristol\u00f3gica desde su propio horizonte hermen\u00e9utico. De esta forma ha surgido lo que se ha dado en llamar \u00abcristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n destaca en primer t\u00e9rmino la gran relevancia que tiene el lugar social y eclesial o lugar \u00abdesde donde\u00bb reflexiona el sujeto te\u00f3logo y tambi\u00e9n el tipo de hermen\u00e9utica por el que se opta. Es lo que podr\u00ed\u00adamos llamar el aspecto subjetivo del punto de partida de la cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n o tambi\u00e9n su punto de partida \u00abreal\u00bb26<br \/>\nEl lugar social que permite y posibilita la elaboraci\u00f3n de una cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n es aquel en el que sit\u00faa la opci\u00f3n por los pobres y su causa, es decir, el compromiso solidario con los oprimidos y su lucha de liberaci\u00f3n integral. Ese es el nuevo lugar hermen\u00e9utico que hace posible perfilar una nueva imagen de Jesucristo liberador.<\/p>\n<p>El lugar eclesial apropiado es la Iglesia de los pobres como \u00e1mbito comunitario que facilita y reclama la vivencia de la fe en el seguimiento de Jes\u00fas, presente y vivo hoy en la historia.<\/p>\n<p>La fe vivida en los lugares social y eclesial referidos confiere la \u00abruptura epistemol\u00f3gica\u00bb indispensable para que pueda surgir una cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. En conexi\u00f3n con esos lugares brota, adem\u00e1s, la exigencia de una hermen\u00e9utica hist\u00f3ricamente operativa, capaz de poner de manifiesto las virtualidades liberadoras del acontecimiento Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n destaca tambi\u00e9n la importancia que tiene determinar cu\u00e1l debe ser \u00abel aspecto de la realidad total y totalizante de Cristo que mejor permita el acceso al Cristo total\u00bb. Es lo que podr\u00ed\u00adamos llamar el aspecto objetivo del punto de partida de la cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n o tambi\u00e9n su punto de partida \u00abmetodol\u00f3gico\u00bb27 Ese aspecto objetivo es la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas, a la que la cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n concede importancia decisiva. Como afirma L. Boff, \u00abla cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n elaborada desde Am\u00e9rica Latina privilegia al Jes\u00fas hist\u00f3rico sobre el Cristo de la fe\u00bb 28. Pero conviene a\u00f1adir que intenta recuperar la historia de Jes\u00fas con la finalidad prioritaria de proseguir esa misma historia en la situaci\u00f3n actual de opresi\u00f3n de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta estas premisas metodol\u00f3gicas, podemos ahora centrar nuestra atenci\u00f3n en algunos de los contenidos fundamentales de la cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, aquellos que pensamos que constituyen su aportaci\u00f3n m\u00e1s espec\u00ed\u00adfica y significativa 29.<\/p>\n<p>a) La vuelta al Jes\u00fas hist\u00f3rico, tal como se entiende en la cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, descubre su relacionalidad constitutiva con el reino (de Dios) y con el Dios (del reino).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de Jes\u00fas con el reino se ex licita en los puntos siguientes:<br \/>\n&#8211; Jes\u00fas no se limit\u00f3 a anunciar oralmente el reino, sino que puso a su servicio su praxis liberadora y transformadora. A este respecto, los milagros de Jes\u00fas, en tanto que \u00abclamores del reino\u00bb, nos manifiestan que \u00e9ste es salvaci\u00f3n entendida como superaci\u00f3n de males concretos (hambre, enfermedades, desesperanza del pecador despreciado&#8230;) y liberaci\u00f3n de opresiones hist\u00f3ricas (causadas, seg\u00fan se cre\u00ed\u00ada, por el poder del maligno y por la marginaci\u00f3n injusta).<\/p>\n<p>&#8211; Toda la praxis de Jes\u00fas realizada al servicio del reino es una praxis procesual (Jes\u00fas hace historia al comp\u00e1s de su propio hacerse en la historia), situada (es decir, conectada con el mundo socio-econ\u00f3mico, pol\u00ed\u00adtico y religioso de su tiempo), partidaria (tiene como destinatarios a los pobres, puesto que el reino llega para que los pobres puedan ser bienaventurados) y conflictiva (y por eso provoc\u00f3 el enfrentamiento don los representantes del poder religioso y civil de su tiempo y le llev\u00f3 a la cruz).<\/p>\n<p>&#8211; En la totalidad de la pr\u00e1ctica procesual, situada, partidaria y conflictiva de Jes\u00fas, el reino se nos presenta como alternativa ofrecida por Dios a la situaci\u00f3n global existente, hist\u00f3ricamente dominada por los valores del antirreino; como el ideal de una sociedad nueva que va a implantar en la historia la realizaci\u00f3n definitiva de la justicia, la utop\u00ed\u00ada de los pobres, el t\u00e9rmino de su marginaci\u00f3n injusta, la liberaci\u00f3n de sus esclavitudes, la posibilidad de su vivir con dignidad.<\/p>\n<p>(La relaci\u00f3n de Jes\u00fas con el Dios del reino la consideraremos en el punto 5, dedicado al Dios de Jes\u00fas como Dios de vida para los pobres de la tierra).<\/p>\n<p>b) La cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n recupera la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la cruz de Jes\u00fas y desde ella reformula su significado redentor y salv\u00ed\u00adfico liberador (as\u00ed\u00ad como la imagen misma de Dios).<\/p>\n<p>Sobre esta cuesti\u00f3n decisiva destaquemos los puntos siguientes:<br \/>\n&#8211; Hist\u00f3ricamente considerada, la cruz de Jes\u00fas fue el resultado de su vida entera, de su anuncio y de su praxis situada, partidaria y conflictiva.<\/p>\n<p>&#8211; Toda lectura que pretenda desentra\u00f1ar la significaci\u00f3n salv\u00ed\u00adficoredentora de la cruz de Jes\u00fas debe arrancar de su recuperaci\u00f3n hist\u00f3rica, que la vincula a la totalidad de su vida y mensaje, a unos responsables hist\u00f3ricamente conocidos y a su misma conciencia de servidor del reino, mantenida con fidelidad hasta el momento final.<\/p>\n<p>&#8211; Con esta recuperaci\u00f3n hist\u00f3rica, la cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n quiere potenciar una espiritualidad de la cruz entendida y realizada como seguimiento del Crucificado, que hoy supone abrazar la causa de los crucificados por el pecado del mundo.<\/p>\n<p>&#8211; La reflexi\u00f3n creyente sobre la cruz no puede separarse de la resurrecci\u00f3n, destino final del Crucificado y sentido \u00faltimo de la totalidad de su vida hist\u00f3rica. Pero la resurrecci\u00f3n, aunque refiere al \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb de la historia y la abre al encuentro definitivo con Dios, remite igualmente a la historia y es confirmaci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas culminada en la cruz. Una de las insistencias mayores de la cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n es destacar que el resucitado es el crucificado, sin negar la \u00abruptura\u00bb que implica la resurrecci\u00f3n<br \/>\nc) La resurrecci\u00f3n, irrupci\u00f3n anticipada de la liberaci\u00f3n definitiva, es, al mismo tiempo, confirmaci\u00f3n de la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas e invitaci\u00f3n apremiante a su seguimiento.<\/p>\n<p>Lo que caracteriza la visi\u00f3n pascual de la cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n es la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima que establece entre cruz y resurrecci\u00f3n o entre resurrecci\u00f3n y cruz, que se expresa afirmando que el Crucificado es el Resucitado o que e1 Resucitado es el Crucificado.<\/p>\n<p>Considerar la cruz sin relacionarla dial\u00e9cticamente con la resurrecci\u00f3n puede conducir a presentar el sufrimiento como algo que pertenece esencialmente al ser de Dios, y por tanto insuperable. El sufrimiento es sacralizado, y no hay posibilidad de esperanza.<\/p>\n<p>Considerar la resurrecci\u00f3n sin la cruz puede sacralizar la ideolog\u00ed\u00ada del \u00e9xito o del futuro reconciliado sin pasar por el presente de injusticia y opresi\u00f3n, generando as\u00ed\u00ad una concepci\u00f3n entusi\u00e1stica y ahist\u00f3rica que proyecta m\u00e1s all\u00e1 de las estrellas y que aliena de la realidad y de su actual conflictividad. Sin la cruz la esperanza generada por la resurrecci\u00f3n no es cre\u00ed\u00adble, al menos para los que sufren la injusticia.<\/p>\n<p>Por eso para la cristolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n el horizonte hermen\u00e9utico de captaci\u00f3n verdadera de la resurrecci\u00f3n es la vivencia de la esperanza que brota de la cruz y que se afirma contra esperanza. Creer en la resurrecci\u00f3n y esperar en ella s\u00f3lo puede hacerse desde la cruz o el seguimiento del crucificado, que implica la solidaridad con los crucificados de hoy, que parecen carecer de futuro hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>4. LA IGLESIA DE LOS POBRES, SACRAMENTO HIST\u00ed\u201cRIC0 DE LIBERACI\u00ed\u201cN. Asumiendo las tesis fundamentales que est\u00e1n en la base de la renovaci\u00f3n eclesiol\u00f3gica -y que conducen a lo que se viene llamando \u00abdescentramiento eclesial\u00bb-, la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, desde su propio lugar de realizaci\u00f3n, subraya especialmente de la Iglesia su condici\u00f3n de \u00abIglesia de los pobres, sacramento hist\u00f3rico de liberaci\u00f3n\u00bb (Ellacur\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>Esto significa que la Iglesia, entre otras cosas, ha de ser:<br \/>\n&#8211; Una Iglesia de los pobres, es decir, una Iglesia que se entiende y realiza a s\u00ed\u00ad misma desde la opci\u00f3n por los pobres-oprimidos y su causa. Ellos han de ser su \u00abcentro de configuraci\u00f3n\u00bb en sentido estricto. Desde ellos han de perfilarse sus distintos niveles estructurales: doctrinales, organizativos pastorales&#8230;, respetando siempre la fidelidad que la vincula a sus or\u00ed\u00adgenes. Una Iglesia que sigue naciendo del pueblo por la fuerza permanente del Esp\u00ed\u00adritu, que adquiere su rostro concreto en la historia \u00abdesde abajo\u00bb, aunque haya nacido y siga siendo convocada \u00abdesde lo alto\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; Una Iglesia que, siendo de los pobres en el sentido indicado, entra en una din\u00e1mica de despojo de poder para hacerse pobre, desinstalarse y adquirir libertad para seguir incondicionalmente a su Se\u00f1or. Los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n subrayan que Iglesia pobre es la que asume \u00abla pobreza material en la propia vida personal y en las estructuras institucionales\u00bb (Ellacur\u00ed\u00ada) y de esta manera puede comprometerse en favor de los pobres y anunciar el valor de la pobreza evang\u00e9lica. S\u00f3lo siendo pobre y de los pobres, la Iglesia podr\u00e1 impedir su falsa \u00abmundanizaci\u00f3n\u00bb y su excesiva \u00abinstitucionalizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; Una Iglesia signo e instrumento eficaz de humanizaci\u00f3n y liberaci\u00f3n en la historia o que entienda el compromiso humanizador y liberador como momento interno esencial de su tarea evangelizadora, superando as\u00ed\u00ad toda falsa pretensi\u00f3n de neutralidad.<\/p>\n<p>&#8211; Una comunidad libre y liberada, capaz de ser espacio de fraternidad y liberaci\u00f3n, y que pueda transparentar -con sus valores aceptados, sus actitudes vividas y las estructuras que la configuran- la vida nueva que anuncia. Esto significa una Iglesia que concede relieve prioritario a los aspectos estructurales comunitarios -como uni\u00f3n en el amor y la amistad, fraternidad participativa y corresponsable e igualdad fundamental de todos sus miembros&#8230;- frente a los institucionales y jer\u00e1rquicos. Expresado de otro modo: una Iglesia comuni\u00f3n en la libertad y la fraternidad; o comunidad de personas libres, radicalmente iguales y hermanas, cuyo eje central se desplaza del binomio cl\u00e9rigoslaicos al de comunidad-ministerios. Antes y m\u00e1s b\u00e1sica es la igualdad fundamental de todos los creyentes, portadores del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas (ontolog\u00ed\u00ada de la gracia&#8217;, que las diferencias ministeriales y funcionales de todo tipo.<\/p>\n<p>&#8211; Una Iglesia, en fin, que se estructura fundamentalmente en comunidades eclesiales de base, consideradas como \u00abel primero y fundamental n\u00facleo eclesial, que debe, en su propio nivel, responsabilizarse de la riqueza y expansi\u00f3n de la fe\u00bb, o como \u00abc\u00e9lula inicial de estructuraci\u00f3n eclesial y foco de la evangelizaci\u00f3n, y actualmente factor primordial de promoci\u00f3n humana y desarrollo\u00bb (Medell\u00ed\u00adn). En ellas debe sacramentalizarse la opci\u00f3n de la Iglesia por los pobres y en ellas igualmente debe irse realizando el proceso en virtud del cual los pobres se hacen sujetos activos y responsables de su fe.<\/p>\n<p>5. EL DIOS DE JES\u00daS, DIOS DE VIDA PARA LOS POBRES DE LA TIERRA. En los \u00faltimos a\u00f1os la reflexi\u00f3n expresa sobre Dios ha cobrado especial relieve en la teolog\u00ed\u00ada de la liberacion 30. Los te\u00f3logos latinoamericanos recalcan con \u00e9nfasis especial la fuerza reveladora estrictamente teol\u00f3gica que tiene el acontecimiento Jes\u00fas hist\u00f3ricamente considerado, y m\u00e1s concretamente su pr\u00e1ctica (procesa\u00c2\u00a1, situada, partidaria y conflictiva) al servicio de la causa del reino de Dios. Destacan, pues, para conocer a Dios la revelaci\u00f3n que se nos ha dado en la totalidad de la vida de Jes\u00fas, hist\u00f3ricamente concluida en la cruz y confirmada y plenificada en la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 perfil cobra Dios desde la consideraci\u00f3n del acontecimiento Jes\u00fas considerado en su globalidad? La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n destaca los aspectos siguientes:<br \/>\n&#8211; Una primera caracter\u00ed\u00adstica general, que engloba a las restantes y que especifica al Dios de Jes\u00fas es su dimensi\u00f3n abismal y escandalosa. La pr\u00e1ctica de Jes\u00fas nos manifiesta que su Dios Padre del reino que llega -Dios amor radical y originario\u00e9s un Dios distinto, \u00abinverso\u00bb y \u00abdisidente\u00bb. En un mundo que ha abaratado y aburguesado la imagen de Dios, la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n insiste en que aceptar a Jes\u00fas como revelaci\u00f3n de Dios supone asumir el esc\u00e1ndalo de un Dios diferente.<\/p>\n<p>&#8211; Esa dimensi\u00f3n escandalosa de Dios se concreta en primer t\u00e9rmino en que el Dios del reino es el Dios de los pobres, \u00abdistinto al dios de los se\u00f1ores\u00bb (Guti\u00e9rrez). Los pobres son lugar teo-l\u00f3gico, al ser la \u00faltima mediaci\u00f3n de Dios o la mediaci\u00f3n de su ultimidad, el sacramento privilegiado de su presencia y el espacio preferente para acceder y encontrarse con \u00e9l.<\/p>\n<p>Sufriendo por su pobreza injusta, los pobres son los que contin\u00faan entre nosotros la revelaci\u00f3n y presencia de un Dios impotente y d\u00e9bil (impotencia y debilidad derivadas de la opci\u00f3n divina, que decide actuar en la historia utilizando la mediaci\u00f3n \u00fanica del amor), ausente y sufriente, negado y crucificado. Son el signo escandaloso del fracaso de Dios en la historia, por ser la se\u00f1al inequ\u00ed\u00advoca de que el reino de Dios, como bienaventuranza para ellos, todav\u00ed\u00ada no ha llegado.<\/p>\n<p>Pero los pobres, adem\u00e1s de sufrir, luchan y esperan -al menos muchos de ellos-; y los que se identifican con su causa, denuncian su situaci\u00f3n injusta y luchan con esperanza por superarla. Si su pobreza es signo de que el reino de Dios todav\u00ed\u00ada no es realidad entre nosotros, su lucha esperanzada es signo de que ya est\u00e1 presente. Dios est\u00e1 en los pobres no s\u00f3lo sufriendo misteriosamente con ellos, sino tambi\u00e9n negando activamente su presente doloroso, anunci\u00e1ndo, reclamando y suscitando un futuro nuevo que suponga la superaci\u00f3n de este tiempo de opresi\u00f3n. Y as\u00ed\u00ad el Dios de Jes\u00fas es para los pobres Dios \u00e1nimo, Dios ilusi\u00f3n, Dios esperanza, Dios utop\u00ed\u00ada, Dios liberador, que interviene salv\u00ed\u00adficamente en la historia como el que quiere establecer la justicia y el derecho de los pobres.<\/p>\n<p>&#8211; El Dios liberador tiene que adquirir, en un mundo donde la pobreza acerca a la muerte \u00abtemprana e injusta\u00bb, el perfil de un Dios de vida.<\/p>\n<p>Esta caracter\u00ed\u00adstica del Dios del reino como Dios de vida es tambi\u00e9n especialmente destacada por la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, que rescata as\u00ed\u00ad una categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica fundamental (cf Deu 30:15; 19-20; Mat 22:32; Mar 12:27; Luc 20:38; Jua 10:10; Jua 14:6). En la situaci\u00f3n de opresi\u00f3n que se vive en Am\u00e9rica Latina, de esta caracter\u00ed\u00adstica se derivan las consecuencias siguientes:<br \/>\n&#8211; La teolog\u00ed\u00ada no debe elaborarse al margen de la alternativa radical muerte-vida. Puede decirse, concretando la vieja f\u00f3rmula de Ireneo, que \u00abla gloria de Dios es el pobre que vive\u00bb (Oscar A. Romero).<\/p>\n<p>&#8211; El Dios verdadero es el garante de la vida humana; y le otorga car\u00e1cter de valor \u00faltimo y no provisorio, capaz de relativizar los valores restantes, si entra en conflicto con ellos.<\/p>\n<p>&#8211; Todo lo que injustamente amenaza la vida del ser humano, y m\u00e1s concretamente del pobre, es un atentado contra el Dios de Jes\u00fas. Por eso puede decirse que el pecado por excelencia, el verdaderamente mortal, es el que ocasiona la muerte de tantos pr\u00f3jimos pertenecientes a las mayor\u00ed\u00adas pobres y oprimidas.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que m\u00e1s propiamente se opone al Dios de vida no es el ate\u00ed\u00adsmo, sino la idolatr\u00ed\u00ada o el culto a los dioses con min\u00fascula, que dan muerte o que exigen v\u00ed\u00adctimas para subsistir.<\/p>\n<p>&#8211; La fe en el Dios de Jes\u00fas se expresa -no \u00fanicamente, pero s\u00ed\u00ad ineludiblemente- en el compromiso que busca dar vida a los pobres de la tierra.<\/p>\n<p>6. HACIA UNA ESPIRITUALIDAD DE LA LIBERACI\u00f3N. La teolog\u00ed\u00ada latinoamericana de la liberaci\u00f3n es una teolog\u00ed\u00ada espiritual. Esto significa que se entiende a s\u00ed\u00ad misma en funci\u00f3n o al servicio de la vida creyente conducida por el Esp\u00ed\u00adritu. S\u00f3lo los que no han seguido de cerca el proceso de esta corriente teol\u00f3gica se sorprenden al saber que la espiritualidad es otro de sus temas mayores o m\u00e1s frecuentemente considerados 31.<\/p>\n<p>La llamada espiritualidad de la liberaci\u00f3n surge en el seno mismo del compromiso liberador que asumen los creyentes. Se trata de una \u00abnueva\u00bb espiritualidad que tiene como:<br \/>\n&#8211; experiencia fuerte, fundamento y motivaci\u00f3n \u00faltima el encuentroconvecsi\u00f3n con el Dios de Jes\u00fas, como Dios del reino que ofrece vida a los pobres;<br \/>\n&#8211; presupuesto-ra\u00ed\u00adz fundamental la honradez con la verdad de la realidad traducida en opci\u00f3n solidaria por los pobres de la tierra;<br \/>\n&#8211; esp\u00ed\u00adritu informante el de las bienaventuranzas (limpieza de coraz\u00f3n, entra\u00f1as de misericordia, capacidad de comprensi\u00f3n y perd\u00f3n, b\u00fasqueda de la paz en el seno mismo de la conflictividad real, perseverancia incluso ante la persecuci\u00f3n&#8230;);<br \/>\n&#8211; contenido fundamental el amor que incluye como momento esencial el compromiso en favor de una sociedad m\u00e1s solidaria, libre, justa y fraterna;<br \/>\n&#8211; desaf\u00ed\u00ado prioritario la conciliaci\u00f3n o articulaci\u00f3n feliz entre contemplaci\u00f3n y acci\u00f3n liberadora, vida y celebraci\u00f3n, oraci\u00f3n y reflexi\u00f3n, gratuidad y eficacia;<br \/>\n&#8211; horizonte \u00faltimo la esperanza con capacidad de \u00abmantener el esp\u00ed\u00adritu de la utop\u00ed\u00ada; depositar la confianza en un futuro que ser\u00e1 salv\u00ed\u00adfico, que mueve siempre a que lo alcancemos, aunque no lo podamos alcanzar, a que intentemos reconciliar siempre lo que en la historia es dif\u00ed\u00adcilmente reconciliable: lucha y paz, justicia y perd\u00f3n, nuevos hombres y nuevas estructuras\u00bb (J. Sobrino);<br \/>\n&#8211; consecuencia hist\u00f3rica el deber de asumirla en el seno de la confianza, que genera el saber que \u00abla vida se gana cuando se pierde\u00bb, y el rechazo o la marginaci\u00f3n, cuando no la persecuci\u00f3n (incorporaci\u00f3n de la cruz).<\/p>\n<p>Una espiritualidad configurada por esos rasgos es una espiritualidad del seguimiento de Jes\u00fas, con estas caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales 32:<br \/>\na) Es una espiritualidad que acent\u00faa la exigencia de encarnaci\u00f3n en el mundo. Est\u00e1 dotada de una fuerte dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-terrenal.<\/p>\n<p>b) Es, al mismo tiempo, una espiritualidad que refiere a la trascendencia; que abre al sujeto, desde el compromiso liberador, a la realidad \u00faltima y misteriosa de Dios.<\/p>\n<p>c) Es, por fin y sobre todo, una espiritualidad profundamente cristiana. Y esto por las razones que siguen:<br \/>\n&#8211; Porque, centrada en el seguimiento, recupera la memoria desconcertante y subversiva de Jes\u00fas y cita al creyente en el lugar donde el mismo Jes\u00fas se situ\u00f3: el de la solidaridad activa con los pobres y marginados de la tierra.<\/p>\n<p>&#8211; Porque permite recuperar el verdadero rostro del Dios cristiano, ya que el que sigue a Jes\u00fas est\u00e1 en condiciones de conocer al Dios que en \u00e9l se nos manifiesta.<\/p>\n<p>&#8211; Porque reclama vivir al comp\u00e1s del esp\u00ed\u00adritu de las bienaventuranzas, que fue el que inform\u00f3 el estilo de vida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>&#8211; Porque permite superar los falsos dualismos de tantas espiritualidades dislocadas y lograr una articulaci\u00f3n fecunda entre los dos polos necesarios de toda espiritualidad cristiana: el \u00abm\u00ed\u00adstico\u00bb y el \u00abpol\u00ed\u00adtico\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; Porque tiene un car\u00e1cter netamente pascual, al centrar la existencia cristiana en el seguimiento del Jes\u00fas crucificado desde la fe en el Cristo resucitado.<\/p>\n<p>7. ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES SOBRE ETICA CRISTIANA DE LA LIBERACI\u00f3N. Entendemos por \u00e9tica cristiana de la liberaci\u00f3n la reflexi\u00f3n \u00e9tica realizada en Am\u00e9rica Latina en conexi\u00f3n con las opciones y mediaciones metodol\u00f3gicas espec\u00ed\u00adficas de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales que configuran esta \u00e9tica liberadora tal vez podr\u00ed\u00adan resumirse as\u00ed\u00ad:<br \/>\n&#8211; La \u00e9tica cristiana de la liberaci\u00f3n es una reflexi\u00f3n situada, clara y conscientemente ubicada en un contexto hist\u00f3rico real. La situaci\u00f3n concreta, cient\u00ed\u00adficamente analizada, interpretada y causalmente comprendida (en nuestro caso, las mayor\u00ed\u00adas pobres y oprimidas que configuran una Am\u00e9rica Latina dominada y dependiente, necesitada de liberaci\u00f3n) es su punto de partida y de referencia permanente. De ella brota, sobre ella versa y a ella se remite en \u00faltimo t\u00e9rmino con funcionalidad liberadora.<\/p>\n<p>&#8211; Es, por lo mismo, una \u00e9tica partidaria, realizada desde la perspectiva parcial que proporciona la opci\u00f3n por los pobres, que tiene en ellos sus destinatarios o interlocutores privilegiados, y en su realidad de pobreza injusta intolerable su objeto de atenci\u00f3n preferente.<\/p>\n<p>&#8211; Es una \u00e9tica que se expresa a trav\u00e9s de la racionalidad cr\u00ed\u00adtica (rechazando de forma global los sistemas de injusticia) y ut\u00f3pica (historizando la esperanza escatol\u00f3gica del ideal de la justicia). Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s: es una \u00e9tica radical y subversiva, alternativa o contrasist\u00e9mica, que cuestiona la validez de los sistemas imperantes con sus proyectos vigentes de dominaci\u00f3n y se vincula a un proyecto alternativo de cambio social 33. Es, por tanto, una \u00e9tica marcadamente conflictiva, que supone un desaf\u00ed\u00ado a cualquier pensamiento \u00e9tico, incluso progresista, que se desarrolle desde las coordenadas de la ideolog\u00ed\u00ada ilustrada propia de la modernidad triunfante o desde la \u00f3ptica del Norte.<\/p>\n<p>Es una \u00e9tica que quiere ser hist\u00f3ricamente operativa y, desde el respeto a su propia identidad y sin pretender invadir campos ajenos que corresponden a otros saberes te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos, ejercer una funcionalidad liberadora, contribuyendo a quebrar la situaci\u00f3n de dominaci\u00f3n y dependencia que padecen los pueblos latinoamericanos.<\/p>\n<p>Es una \u00e9tica teol\u00f3gica, caracterizada por su profunda singularidad cristiana, que puede apreciarse en un doble nivel. En el llamado \u00abmomento primero\u00bb, porque la \u00e9tica de la liberaci\u00f3n supone como condici\u00f3n de posibilidad la conversi\u00f3n y vivencia de la fe que lleva consigo la incorporaci\u00f3n escandalosa de la cruz (es decir, la \u00abruptura epistemol\u00f3gica\u00bb que se da en \u00faltima instancia cuando se sigue al crucificado de Galilea desde la solidaridad con los crucificados de hoy). Pero tambi\u00e9n, en su \u00abmomento segundo\u00bb o de elaboraci\u00f3n propiamente dicha, es una \u00e9tica vigorosamente teol\u00f3gica, porque est\u00e1 volcada hacia las fuentes de la revelaci\u00f3n cristiana y, sobre todo, hacia el momento culminante de la vida y mensaje de Jes\u00fas, su pr\u00e1ctica al servicio del reino, su muerte y resurrecci\u00f3n. Es, pues, una \u00e9tica militante del seguimiento de Jes\u00fas; una \u00e9tica crucificada que reclama un comportamiento moral escandaloso para el mundo, informado por el esp\u00ed\u00adritu de las bienaventuranzas y alentado por la perspectiva ut\u00f3pico-escatol\u00f3gica que otorga la promesa del establecimiento definitivo del reino.<\/p>\n<p>Es, por fin, y teniendo en cuenta lo \u00faltimamente, dicho, una \u00e9tica comunitaria, en el sentido de que ha de elaborarse desde la inserci\u00f3n en una comunidad creyente que posibilite la vivencia de la fe referida, y en donde se anticipe ya de alguna manera el proyecto de sociedad justa que se persigue. Una comunidad, como indica Dussel 34, ut\u00f3pica, que no tiene lugar en el sistema (ouk-topos). Es adem\u00e1s, en su misma entra\u00f1a, una \u00e9tica comunitaria, porque postula un comportamiento moral orientado a que las mayor\u00ed\u00adas pobres y oprimidas negadas en su condici\u00f3n de personas, formen un verdadero pueblo con conciencia de su fuerza hist\u00f3rica; un sujeto fraternizado y reconciliado, informado por el amor que realiza la justicia, comunidad de comunidades libres y liberadoras.<\/p>\n<p>NOTAS:<br \/>\n-1 Esta misma voz -liberaci\u00f3n (Teolog\u00ed\u00ada de la) aparec\u00ed\u00ada ya en el Suplemento de la tercera edici\u00f3n del Diccionario enciclop\u00e9dico de teolog\u00ed\u00ada moral (Madrid 1978). No pretendemos aqu\u00ed\u00ad otra cosa que revisarla y ponerla al d\u00ed\u00ada, teniendo en cuenta que han transcurrido m\u00e1s de doce a\u00f1os desde su anterior redacci\u00f3n. Las principales modificaciones ser\u00e1n introducidas en el apartado V, referente a \u00abalgunas de las cuestiones teol\u00f3gicas m\u00e1s desarrolladas\u00bb. En \u00e9l, adem\u00e1s de a\u00f1adir algunos temas, especialmente considerados en la d\u00e9cada de los ochenta -concretamente Dios y su espiritualidad-, introduciremos, por recomendaci\u00f3n de los editores y porque as\u00ed\u00ad parece demandarlo la naturaleza misma del presente Diccionario, algunas consideraciones sobre \u00e9tica cristiana de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-2 Casi al mismo tiempo surge, fundamentalmente en EE. UU., la llamada teolog\u00ed\u00ada negra de la liberaci\u00f3n. Hoy se puede hablar tambi\u00e9n de una ideolog\u00ed\u00ada africana (incluida la sudafricana, con su contenido especial) y asi\u00e1tica de la liberaci\u00f3n. Cf B. CHENU, Teolog\u00ed\u00adas cristianas de los terceros mundos, Herder, Barcelona 1989.<\/p>\n<p>-3 Habr\u00ed\u00ada que referirse, entre otros muchos, a los numerosos encuentros nacionales y latinoamericanos de comunidades de base, y tambi\u00e9n a los encuentros promovidos por la Asociaci\u00f3n Ecum\u00e9nica de Te\u00f3logos del Tercer Mundo (ASETT): Dar-esSalam (1976); Accra (1977), Wennapuwa (1979), S\u00e1o Paulo (1980), Nueva Delhi (1981), Ginebra (1983)&#8230; En cuanto a publicaciones, baste mencionar los primeros vol\u00famenes que han sido publicados en castellano, a partir de 1985, por Ediciones Paulinas en la colecci\u00f3n Cristianismo y sociedad.<\/p>\n<p>-4 Me parece un signo inequ\u00ed\u00advoco de esa buena salud la multitud de tesis doctorales que, sobre todo en la \u00faltima d\u00e9cada, se han presentado en las distintas facultades de teolog\u00ed\u00ada. Superan ampliamente el centenar.<\/p>\n<p>-5 Para una explicaci\u00f3n causal m\u00e1s completa ser\u00ed\u00ada necesario referirse tambi\u00e9n a la profunda evoluci\u00f3n del pensamiento cristiano en los \u00faltimos tiempos. Cf, en nuestro apartado III, el intento de situarla en el marco de la teolog\u00ed\u00ada m\u00e1s reciente.<\/p>\n<p>-6 Cf H. ASSMANN, Teolog\u00ed\u00ada desde la praxis de la liberaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca, 1973, 34.<\/p>\n<p>-7 Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en A.G. Frank, O. Sunke1, Theotonio dos Santos, F. Hinkelammert, A. Garc\u00ed\u00ada, Falleto, Cardoso, Ruy Mauro Marini&#8230;<br \/>\n-8 Hablo de teor\u00ed\u00adas (en plural), subrayando as\u00ed\u00ad su diversidad. Algunas de ellas son de inspiraci\u00f3n marxista otras no. En todo caso coinciden en la superaci\u00f3n del llamado \u00abdesarrollismo\u00bb y tambi\u00e9n en su intento de explicar el subdesarrollo desde an\u00e1lisis hist\u00f3rico-estructurales de car\u00e1cter dial\u00e9ctico. La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n no est\u00e1 esencialmente vinculada a tal o cual teor\u00ed\u00ada de la dependencia, sino al hecho indudable de la pobreza dependiente.<\/p>\n<p>-9 Cf la voz Pol\u00ed\u00adtica (Teolog\u00ed\u00ada) en este mismo Diccionario.<\/p>\n<p>-10 Hablamos de \u00absignificatividad\u00bbdesde el \u00e1ngulo de la llamada tradici\u00f3n hermen\u00e9utica; prescindimos aqu\u00ed\u00ad del urgente problema de la significatividad del lenguaje teol\u00f3gico desde el \u00e1ngulo del an\u00e1lisis l\u00f3gico del lenguaje.<\/p>\n<p>-11 Por eso la teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica no es una teolog\u00ed\u00ada que verse sobre lo pol\u00ed\u00adtico, sino una teolog\u00ed\u00ada mediada pol\u00ed\u00adticamente. Rahner dice que la teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica \u00abno es tanto una teolog\u00ed\u00ada regional, sino m\u00e1s bien un punto de vista formal, universalmente aplicable a toda tem\u00e1tica teol\u00f3gica\u00bb; y D. Solle define la teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica como \u00abuna hermen\u00e9utica teol\u00f3gica que, al apartarse de una teolog\u00ed\u00ada ontol\u00f3gica o de interpretaci\u00f3n existencial, abre un horizonte interpretativo en el cual la pol\u00ed\u00adtica se entiende como el campo abarcador y decisivo en el que la verdad cristiana ha de transformarse en praxis\u00bb.<\/p>\n<p>-11 La concreci\u00f3n de este punto de partida no hace, sin embargo, \u00abprovinciana\u00bb a la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Por varias razones: 1) porque, como dice Assmann, si la situaci\u00f3n de dependencia y dominaci\u00f3n de los pa\u00ed\u00adses del tercer mundo no se convierte en el punto de partida de cualquier teolog\u00ed\u00ada hoy, aun en los pa\u00ed\u00adses ricos y dominadores, la teolog\u00ed\u00ada no podr\u00e1 situar y concretar hist\u00f3ricamente sus temas fundamentales; 2) porque siendo un punto de partida situacionalmente concreto, est\u00e1, sin embargo, estructuralmente-abierto a cualquier forma de dominaci\u00f3n y dependencia que objetivamente demande una tarea liberadora. Por esto, una teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n es posible y necesaria desde cualquier otra situaci\u00f3n, aunque, eso si, tendr\u00ed\u00ada sus caracter\u00ed\u00adsticas espec\u00ed\u00adficas, derivadas del propio contexto.<\/p>\n<p>-13 No es posible aqu\u00ed\u00ad ampliar m\u00e1s estas referencias ni precisar con mayor concreci\u00f3n qu\u00e9 se entiende por opci\u00f3n por los pobres y por praxis hist\u00f3rica de liberaci\u00f3n. Para una consideraci\u00f3n detallada de estas cuestiones, cf J. Lols, Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n: opci\u00f3n por los pobres, IEPALA, Madrid 1986, especialmente pp. 193-217.<\/p>\n<p>-14 Cf Cristolog\u00ed\u00ada desde Am\u00e9rica Latina. Esbozo, CRT M\u00e9xico 1977, XVIII.<\/p>\n<p>-15 Cf G. GUTIERREZ, La fuerza hist\u00f3rica de los pobres, CEP, Lima 1980, 98-99.<\/p>\n<p>-16 Cf Resurrecci\u00f3n de la verdadera Iglesia. Los pobres, lugar teol\u00f3gico de la eclesiolog\u00ed\u00ada, Sal Terrae, Santander 1981 52.<\/p>\n<p>-17 Cf J. SOBRINO, La teolog\u00ed\u00ada en Latinoam\u00e9rica, en AA.VV., Iniciaci\u00f3n a la pr\u00e1ctica de la teolog\u00ed\u00ada. Introducci\u00f3n, Cristiandad, Madrid 1984, 387.<\/p>\n<p>-18 De esta novedad son muy conscientes los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n. Bastar\u00ed\u00ada, para comprobarlo analizar las definiciones que de esta teolog\u00ed\u00ada dan sus m\u00e1s conocidos representantes (Guti\u00e9rrez, L. Boff, M\u00ed\u00adguez Bonino, Scannone, Sobrino&#8230;).<\/p>\n<p>-19 Cf G. GUTIERREZ, Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. Perspectivas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972, 238.<\/p>\n<p>-20 Cf ib, 238-239.<\/p>\n<p>-21 Cf La th\u00e9ologie de la lib\u00e9ration de G. Guti\u00e9rrez, en \u00abLumen Vitae\u00bb 28 (1973) 217.<\/p>\n<p>-22 Cf C. BUCCIARELLI, Fede e politica: verso una catechesi \u00abliberatrice\u00bb en \u00abOrientamenti Pedagogici\u00bb 22 (1975) 613-614.<\/p>\n<p>-23 Cf G. GIRARDI, Cristianismo y liberaci\u00f3n del hombre, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1973, 209-216.<\/p>\n<p>-24 Cf G. GUTIERREZ, Teolog\u00ed\u00ada de la&#8230;, o.c., 239-240.<\/p>\n<p>-25 Cf J.L. SEGUNDO, Capitalismo-socialismo, \u00abcrux theologica\u00bb; en \u00abCon\u00bb 96 (1974) 410-411.<\/p>\n<p>-26 Cf J. SOBRINO, Cristolog\u00ed\u00ada desde&#8230;, o.c., 269; ID, Jes\u00fas en Am\u00e9rica Latina. Su significado para la fe y la cristolog\u00ed\u00ada, UCA, San Salvador 1982, 75-76.86.<\/p>\n<p>-27 Cf ID, Cristolog\u00ed\u00ada desde&#8230;, o.c., 269ss.<\/p>\n<p>-28 Cf Jesucristo liberador. Una visi\u00f3n cristol\u00f3gica desde Latinoam\u00e9rica oprimida, en AA.VV., Jesucristo en la historia y en la fe, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1977, 187<br \/>\n-29 Para una consideraci\u00f3n m\u00e1s detallada de esta cuesti\u00f3n, cf J. Lols, Cristolog\u00ed\u00ada en .la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, en AA.VV., Mysterium liberationis I, Trotta, Madrid 1990, 233-248.<\/p>\n<p>-30 Cf, por ejemplo, V. ARAYA, El Dios de los pobres, DEI-Sebila, San Jos\u00e9 de Costa Rica 1983; L. BoFF, La Trinidad, la sociedad y la liberaci\u00f3n, Paulinas, Madrid 1987; G. GUTIERREz, El Dios de la vida, Pont. Universidad Cat\u00f3lica, Lima 1989; R. MUNOZ, Dios de los cristianos, Paulinas, Madrid 1987; J. SOBRINO, La aparici\u00f3n del Dios de vida en Jes\u00fas de Nazaret, en AA.VV., La lucha de los dioses. Los \u00ed\u00addolos de la opresi\u00f3n y la b\u00fasqueda del Dios liberador, DEI-CAV, San Jos\u00e9 de Costa Rica 1980, 70-121; ID La experiencia de Dios en la Iglesia de los pobres, en Resurrecci\u00f3n de la verdadera&#8230;, o.c., 143-176.<\/p>\n<p>-31 Cf, por ejemplo, L. BOFE Vida segundo o Espirito, Vozes, Petr\u00f3polis 1983; I. ELLACURIA, Espiritualidad, en C. FLoRISTAN y J.J. TAMAYO (eds.), Conceptos fundamentales de pastoral, Cristiandad, Madrid 1983, 301309; G. GUTIERREZ, Beber en su propio pozo. En el itinerario espiritual de un pueblo, CEP, Lima 1983; J. SOBRINO, Liberaci\u00f3n con esp\u00ed\u00adritu. Apuntes para una nueva espiritualidad, Sal Terrae, Santander 1985.<\/p>\n<p>-32 Para una consideraci\u00f3n m\u00e1s detenida, cf J. Lols, Para una espiritualidad del seguimiento de Jes\u00fas, en \u00abSal Terrae\u00bb (enero 1986) 43-57.<\/p>\n<p>-33 La finalidad \u00faltima del proyecto hist\u00f3rico al que se vincula la \u00e9tica de la liberaci\u00f3n es el cambio revolucionario alternativo. Pero, naturalmente, ha de ser hist\u00f3ricamente viable; y por eso, \u00aben circunstancia en que las condiciones objetivas y subjetivas no permitan radicalizar prematuramente la praxis de liberaci\u00f3n, se justifican ciertas \u00e9ticas reformistas &#8216;de transici\u00f3n&#8217; orientadas al alivio de la opresi\u00f3n y a la mayor humanizaci\u00f3n posible del sistema. Pero, naturalmente, esto es v\u00e1lido a condici\u00f3n de que dichas &#8216;\u00e9ticas de transici\u00f3n&#8217; no se presenten como la \u00e9tica social, olvidadizas de su provisoriedad hist\u00f3rica y por eso mismo condenadas a ser meros reflejos ideol\u00f3gico-morales del orden establecido\u00bb (cf G. GIMENEZ, De la &#8216;doctrina social de la Iglesia&#8217;a la \u00e9tica de la liberaci\u00f3n, en \u00abServir\u00bb 9 [19731 215-216; cf tambi\u00e9n E. DUSSEL, Etica comunitaria, Paulinas, Madrid 1986, 148).<\/p>\n<p>-34 Cf Etica comunitaria, o.c., 53.<\/p>\n<p>BIBL.: AA. V V., La \u00e9tica ante el desajio de la liberaci\u00f3n, en \u00abCon\u00bb 192 (1984); AA.VV., Am\u00e9rica Latina, problema moral, en \u00abMoraba\u00bb 4 (1982) mi. 1-2; CUESTA B., Nuevo enfoque de la moral: la perspectiva de la moral latinoamericana, en \u00abCiencia Tomista\u00bb 114 (1987) 595-621; Dos SANTOS M.F. (ed.), Temas latinoamericanos de \u00e9tica, Editora Santu\u00e1rio, Aparecida 1988; DUSSEL E., Etica de liberaci\u00f3n, en \u00abIglesia Viva\u00bb 102 (1982) 591-599; ID, Etica de liberaci\u00f3n. Hip\u00f3tesisfundamentales, en \u00abCon\u00bb 192 (1984) 249264; ID, Etica comunitaria, Paulinas, Madrid 1986; GONZ\u00ed\u0081LEZ \u00ed\u0081LVAREZ J.L., Etica latinoamericana, Universidad Santo Tom\u00e1s, Bogot\u00e1 1983; H\u00ed\u0081RING B., La teolog\u00ed\u00ada moral del Vat. II y la contribuci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina, en \u00abP\u00e1ginas\u00bb (1989) 95-111; Lois J. y BARBERO J. L., Etica cristiana de liberaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina, en \u00abMoralia\u00bb 10 (1988) 91-118; MORENO F., Teolog\u00ed\u00ada moral desde los pobres, PS, Madrid 1986; MOSER A. y LEERs B., Teolog\u00ed\u00ada moral. Conflictos y alternativas, Paulinas, Madrid 1987; RICHARD P. La \u00e9tica como espiritualidad liberadora en la realidad eclesial de Am\u00e9rica Latina, en \u00abMoralia\u00bb 4 (1982) 101-114.<\/p>\n<p>J. Lois<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I. La liberaci\u00f3n, \u00bft\u00e9rmino clave en nuestro tiempo? II. El surgimiento de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. III. La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n en el marco del pensamiento teol\u00f3gico m\u00e1s reciente. IV. La originalidad propia de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n. V. Algunas de las cuestiones teol\u00f3gicas m\u00e1s desarrolladas: 1. Liberaci\u00f3n-salvaci\u00f3n; 2. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liberacion-teologia-de-la-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLIBERACION (TEOLOGIA DE LA)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17265","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17265"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17265\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}