{"id":17267,"date":"2016-02-05T11:13:53","date_gmt":"2016-02-05T16:13:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/magisterio-y-autoridad\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:53","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:53","slug":"magisterio-y-autoridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/magisterio-y-autoridad\/","title":{"rendered":"MAGISTERIO Y AUTORIDAD"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Magisterio, autoridad e Iglesia:<br \/>\n1. Antes del concilio Vaticano II;<br \/>\n2. Despu\u00e9s del concilio Vaticano II.<br \/>\nII. Funci\u00f3n del magisterio y de la autoridad en la Iglesia:<br \/>\n1. Funci\u00f3n doctrinal;<br \/>\n2. Funci\u00f3n pastoral.<br \/>\nIII. Aportaci\u00f3n de la fe cristiana a la recomprensi\u00f3n de las funciones del magisterio y de la autoridad:<br \/>\n1. A nivel eclesial;<br \/>\n2. En la sociedad civil.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de las relaciones entre magisterio, teolog\u00ed\u00ada y comunidad cristiana nace de una serie de equ\u00ed\u00advocos y problemas no resueltos. Aqu\u00ed\u00ad analizaremos algunos, sobre todo de orden te\u00f3rico, con el fin de ayudar a superar posibles malentendidos y a comprender de forma nueva y m\u00e1s articulada la funci\u00f3n del magisterio y de la autoridad eclesiales a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana y de la actual situaci\u00f3n socio-cultural. Nos fijaremos sucesivamente en: 1) el magisterio y la autoridad eclesiales como han sido interpretados antes y despu\u00e9s del concilio Vat. II; 2) su funci\u00f3n doctrinal y pastoral, con particular referencia a la teolog\u00ed\u00ada moral; 3) la contribuci\u00f3n de la fe cristiana a una recomprensi\u00f3n de la funci\u00f3n del magisterio y de la autoridad en la Iglesia y en la sociedad.<\/p>\n<p>1. Magisterio, autoridad e Iglesia<br \/>\n1. ANTES DEL CONCILIO VATICANO II. El problema de la relaci\u00f3n entre magisterio, autoridad e Iglesia encuentra en los manuales de la \u00e9poca un cuadro te\u00f3rico que vale la pena analizar. Ese cuadro, en efecto, suministra una legitimaci\u00f3n al formalismo jur\u00ed\u00addico violenta, y a veces superficialmente, criticado en tiempos del Vat. II.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada desarrollada en la Iglesia cat\u00f3lica a partir del concilio de Trento se caracterizaba, en el tratamiento de los temas del magisterio y autoridad eclesiales, por una visi\u00f3n jur\u00ed\u00addico-formal demasiado poco atenta a la din\u00e1mica participativa y pastoral y demasiado poco rigurosa a la hora de definir el \u00e1mbito de competencia de las intervenciones del magisterio y de la autoridad.<\/p>\n<p>a) Visi\u00f3n jur\u00ed\u00addico formal de la Iglesia. Si analizamos la teolog\u00ed\u00ada del magisterio y de la autoridad eclesiales como la proponen los manuales de la teolog\u00ed\u00ada preconciliar, se constata que gira en torno a una concepci\u00f3n predominantemente jur\u00ed\u00addico-formal de Iglesia como \u00absocietas perfecta inaequalis\u00bb, de derivaci\u00f3n gregoriana y tridentina. Se trata de una concepci\u00f3n que ha contribuido no poco a salvaguardar la libertad y la autonom\u00ed\u00ada espiritual de la Iglesia misma contra el absolutismo de los reyes y las pretensiones totalitarias de las ideolog\u00ed\u00adas modernas. Se debe, sin embargo, a\u00f1adir que muchas veces esa libertad y esa autonom\u00ed\u00ada se han pagado al precio de un formalismo jur\u00ed\u00addico que ha llevado a la teolog\u00ed\u00ada a concebir el magisterio y la autoridad seg\u00fan esquemas m\u00e1s apropiados para evocar el ejercicio de un poder jur\u00ed\u00addico que para favorecer la participaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de un servicio a la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Falta de delimitaci\u00f3n del \u00e1mbito de competencia del magisterio y de la autoridad. En la doctrina sobre el magisterio y la autoridad contenida en los manuales tradicionales se adivina una falta de rigor en la delimitaci\u00f3n del \u00e1mbito de competencia del papa y de los obispos en cuestiones de car\u00e1cter social, pol\u00ed\u00adtico y cultural.<\/p>\n<p>Los criterios y las argumentaciones aducidos por esa teolog\u00ed\u00ada en favor del magisterio y de la autoridad no estaban carentes de l\u00f3gica. Se trataba, sin embargo, de una l\u00f3gica predominantemente formal, que segu\u00ed\u00ada padeciendo de la contraposici\u00f3n racionalista entre natural y sobrenatural; contraposici\u00f3n que, una vez aceptada, comportaba la dificultad de establecer una relaci\u00f3n correcta entre verdades reveladas y ley natural sobre el fondo del designio salvador \u00fanico de Dios.<\/p>\n<p>Por una parte, se reivindica la competencia del magisterio y de la autoridad incluso sobre verdades de orden natural relacionadas con la revelaci\u00f3n cristiana. Por otra, no se clarifica bien el conf\u00ed\u00adn de esa competencia, llegando en la pr\u00e1ctica a reivindicar un derecho de intervenci\u00f3n del magisterio en cualquier cuesti\u00f3n de car\u00e1cter hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>La argumentaci\u00f3n a la que se recurre con m\u00e1s frecuencia para fundamentar el derecho-deber de intervenci\u00f3n del magisterio y autoridad eclesiales en cuestiones relativas a la sociedad, la pol\u00ed\u00adtica y la cultura es una argumentaci\u00f3n de derecho p\u00fablico eclesi\u00e1stico: una autoridad que fuese incompetente para delimitar los confines de la propia competencia ser\u00ed\u00ada nula o no soberana. Despu\u00e9s se apela de manera positivista a la capacidad que tiene la Iglesia de definir, en su magisterio, el \u00e1rea de la propia competencia. Ahora bien, se dice, ella ha sostenido ser tambi\u00e9n competente en sectores de por s\u00ed\u00ad ajenos, pero relacionados con la revelaci\u00f3n. Luego esta competencia existe.<\/p>\n<p>Muchos te\u00f3logos, sobre todo despu\u00e9s del concilio Vat.11, han reaccionado de manera radical ante esta argumentaci\u00f3n, rechazando a veces, por reacci\u00f3n, cualquier competencia del magisterio y de la autoridad en el \u00e1mbito social, pol\u00ed\u00adtico y cultural.<\/p>\n<p>2. DESPUES DEL CONCILIO VATICANO II. El problema del magisterio y de la autoridad se ha tratado, por consiguiente, de forma nueva, menos jur\u00ed\u00addica y m\u00e1s inspirada en el sentido de la participaci\u00f3n eclesial y del servicio pastoral. Se impone, con todo, se\u00f1alar enseguida algunas limitaciones de esta nueva posici\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada que se ha impuesto despu\u00e9s del Vat. II (pero que hunde sus ra\u00ed\u00adces en los grandes movimientos de renovaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, lit\u00fargica y dogm\u00e1tica que le precedieron) no ha escapado siempre al riesgo de un cierto idealismo, rico ciertamente en est\u00ed\u00admulos y denuncias, pero a veces poco atento al an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n, de sus contradicciones y conflictos, adem\u00e1s de a la necesidad de superarlos, de manera racional y progresiva, incluso dentro de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>a) Visi\u00f3n hist\u00f3rico-ideal de la Iglesia. No es f\u00e1cil captar, sin simplificar en exceso, la doctrina sobre el magisterio y la autoridad eclesiales tal y como ha sido delineada y presentada por la teolog\u00ed\u00ada conciliar. Puede afirmarse, con todo, que se trata de una doctrina de derivaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y lit\u00fargica y que se sustenta predominantemente en los nuevos conceptos de Iglesia: una Iglesia a la escucha de la palabra, que se hace pueblo de Dios en camino y comunidad misionera. Conceptos \u00e9stos que han hecho posible no s\u00f3lo redefinir mejor la competencia del magisterio, sustray\u00e9ndolo al riesgo de extrapolaciones indebidas, sino tambi\u00e9n redescubrir la funci\u00f3n profundamente pastoral, y no s\u00f3lo doctrinal, del magisterio mismo.<\/p>\n<p>Esta nueva visi\u00f3n del magisterio y de la autoridad ha sido, con todo, interpretada a veces en t\u00e9rminos demasiado ideales y siempre siguiendo esquemas m\u00e1s apropiados para recuperar identidades perdidas o para dar apoyo al testimonio y al impulso espiritual que para favorecer la participaci\u00f3n, la colegialidad, el crecimiento de todo el pueblo de Dios en el fatigoso y a veces contradictorio proceso de b\u00fasqueda del bien moral. Proceso que, como se ha afirmado oportunamente, implica siempre la posibilidad de conocer y poner en pr\u00e1ctica los principios fundamentales de la vida moral, a pesar de que el debilitamiento ocasionado por el pecado haga moralmente necesaria la revelaci\u00f3n para poder conocer las cosas divinas, que incluyen la ley natural, que es divina.<\/p>\n<p>Recientemente se ha acentuado tanto este debilitamiento de la voluntad humana ocasionada por el pecado, que ha quedado oscurecida la posibilidad que tiene el hombre de conocer los principios fundamentales de la vida moral sin la ayuda de la revelaci\u00f3n divina. Ha surgido, consiguientemente, el problema de c\u00f3mo entender la ayuda y aportaci\u00f3n espec\u00ed\u00adficas de la revelaci\u00f3n cristiana a la vida y conocimiento morales. Problema \u00e9ste que tiene tambi\u00e9n consecuencias importantes para la interpretaci\u00f3n y la delimitaci\u00f3n del \u00e1mbito de competencia del magisterio y de la autoridad en las cuestiones de la vida social, pol\u00ed\u00adtica y cultural.<\/p>\n<p>b) Delimitaci\u00f3n del \u00e1mbito de competencia del magisterio y de la autoridad. Seg\u00fan que se interprete la revelaci\u00f3n cristiana como salvaci\u00f3n (horizonte \u00faltimo de la moralidad) o como c\u00f3digo (conjunto de valores y normas cristianas), se interpretar\u00e1 tambi\u00e9n de manera diferente el \u00e1mbito de competencia del magisterio y de la autoridad.<\/p>\n<p>La doctrina, en efecto, sobre el magisterio y sobre la autoridad que se adivina en los textos de la teolog\u00ed\u00ada posconciliar revela caracter\u00ed\u00adsticas nuevas, en consonancia con los nuevos presupuestos eclesiol\u00f3gicos e hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficos del Vat. II. Ello no quita que esa doctrina se siga resintiendo, al menos en algunos textos, de un cierto formalismo, caracterizado por la reivindicaci\u00f3n para el magisterio de una especie de exclusiva en la interpretaci\u00f3n de los principios que fundamentan el sentido de la vida humana.<\/p>\n<p>Que resulte de hecho dif\u00ed\u00adcil percibir, por parte de todos, con certeza y sin error, determinados principios morales sin la ayuda de la revelaci\u00f3n cristiana, es admisible. No se ve, sin embargo, c\u00f3mo de esta constataci\u00f3n se pueda deducir la imposibilidad siempre y para todos de asir estos principios morales sin la ayuda de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con esto no se quiere someter a discusi\u00f3n la competencia del papa y de los obispos, como guardianes fieles de la revelaci\u00f3n cristiana, a intervenir, y en determinadas condiciones de manera incluso infalible, en las cuestiones relativas a (la fe y) la moral. La cuesti\u00f3n, sin embargo, es, en concreto, m\u00e1s compleja: de fondo est\u00e1 el problema de la relaci\u00f3n entre fe y moral, tal y como emerge en el debate entre partidarios de la \u00e9tica de la fe y defensores de la moral aut\u00f3noma [l Autonom\u00ed\u00ada y teonom\u00ed\u00ada; l Especificidad (de la moral cristiana)]; en este debate existen diversas interpretaciones acerca de la funci\u00f3n y aportaci\u00f3n espec\u00ed\u00adficas del magisterio y de la autoridad del papa y de los obispos a la explicaci\u00f3n y transmisi\u00f3n (de la fe, pero tambi\u00e9n) de la moral.<\/p>\n<p>II. Funci\u00f3n del magisterio y de la autoridad en la Iglesia<br \/>\nLas opiniones de los te\u00f3logos al respecto van desde la reivindicaci\u00f3n de una funci\u00f3n y, consiguientemente, de una competencia espec\u00ed\u00adfica del magisterio y de la autoridad del papa y de los obispos a nivel \u00e9tico-normativo, hasta la negaci\u00f3n radical de esa competencia.<\/p>\n<p>1. FUNCI\u00ed\u201cN DOCTRINAL. Seg\u00fan los partidarios de la \u00e9tica de la fe, la funci\u00f3n del magisterio y de la autoridad del papa y de los obispos hay que interpretarla ante todo como oficio o servicio eclesial tendente a ayudar al pueblo de Dios a conocer las normas morales a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana. Se tratar\u00ed\u00ada por consiguiente, de una funci\u00f3n doctrinal (no exclusivamente pastoral), que el papa y los obispos estar\u00ed\u00adan llamados a desempe\u00f1ar en orden a la individuaci\u00f3n de lo que constituir\u00ed\u00ada el verdadero bien de la persona: de toda la persona y de todas las personas.<\/p>\n<p>a) Relevancia del magisterio y de la autoridad a nivel \u00e9tico-normativo. Nos hallamos ante la afirmaci\u00f3n de la relevancia del magisterio y de la autoridad no s\u00f3lo a nivel de motivaci\u00f3n, de l par\u00e9nesis, sino tambi\u00e9n a nivel J \u00e9tico-normativo, de fundamentaci\u00f3n del juicio moral. Se afirma, en efecto, que, al menos en determinados casos, no ser\u00ed\u00ada posible llegar a la individuaci\u00f3n de lo que es verdaderamente bueno o malo sin la aportaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del magisterio.<\/p>\n<p>Quien se reconozca en esta posici\u00f3n tiene, obviamente, que suponer que la fe cristiana pueda dar a la moral una aportaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica incluso en sentido \u00abmaterial\u00bb, de contenidos. Y tiene que estar igualmente convencido, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, de que la ense\u00f1anza de las normas morales deba obligar en raz\u00f3n de la autoridad propia del magisterio que lo imparta. Es tarea, en efecto, del magisterio transmitir la verdad de Cristo; esta verdad exige por su naturaleza el ser hecha, realizada. Pero la realizaci\u00f3n de esta verdad exige tambi\u00e9n el conocimiento y la observancia de las exigencias \u00e9ticas del hombre; de las normas morales precisamente. Por consiguiente, la transmisi\u00f3n que el magisterio hace de la verdad de Cristo ser\u00ed\u00ada sustancialmente insuficiente si no incluyera esta ense\u00f1anza moral. Esta ense\u00f1anza, por tanto, viene exigida por la misi\u00f3n misma recibida de Cristo: obliga en raz\u00f3n de la autoridad propia del magisterio.<\/p>\n<p>b) \u00bfExiste una competencia espec\u00ed\u00adfica del magisterio y de la autoridad del papa y de los obispos en el \u00e1mbito social, pol\u00ed\u00adtico y cultural? Admitida esta competencia, surge inmediatamente el problema: \u00bfEn nombre de qu\u00e9 principios y con qu\u00e9 autoridad pueden el papa y los obispos intervenir en la soluci\u00f3n de los problemas sociales, pol\u00ed\u00adticos y culturales? \u00bfEn nombre de los principios cristianos y con la autoridad que proviene de Cristo o en nombre de los principios morales y con la autoridad que proviene de la raz\u00f3n?<br \/>\nEn el primer caso nos hallamos ante el problema de c\u00f3mo comunicar eventuales contenidos y soluciones derivados m\u00e1s o menos directamente de la revelaci\u00f3n cristiana tambi\u00e9n a los que no son cristianos. En el segundo caso estamos constre\u00f1idos a preguntarnos si es correcto hablar, y eventualmente en qu\u00e9 sentido, de una competencia espec\u00ed\u00adfica del magisterio y de la autoridad del papa y de los obispos en el campo social, pol\u00ed\u00adtico y cultural.<\/p>\n<p>El problema de fondo, que exige una aclaraci\u00f3n ulterior, es el de la importancia del magisterio y de la autoridad a nivel \u00e9tico-normativo. Nadie niega el derecho-deber del papa y de los obispos a intervenir en el campo social, pol\u00ed\u00adtico y cultural, en nombre y con la autoridad de Cristo, para evocar principios morales relacionados con la revelaci\u00f3n cristiana. El problema es otro: \u00bfC\u00f3mo lograr el consenso de quienes no son cristianos en propuestas consideradas conformes o disconformes con los principios de la revelaci\u00f3n cristiana? \u00bfPor medio de una reivindicaci\u00f3n de competencia y autoridad formales en cuestiones sociales, pol\u00ed\u00adticas y culturales, o por medio de la elaboraci\u00f3n de criterios \u00e9tico-normativos fundamentados y argumentados racionalmente, capaces de aglutinar el consenso de todos?<br \/>\n2. FUNCI\u00ed\u201cN PASTORAL. Seg\u00fan los defensores de la moral aut\u00f3noma, el magisterio y la autoridad del papa y de los obispos no ser\u00ed\u00adan relevantes en sentido jur\u00ed\u00addico-formal para la individuaci\u00f3n de las normas morales. No ya que el papa y los obispos no puedan intervenir para evocar principios morales \u00ed\u00adntimamente relacionados con la revelaci\u00f3n cristiana. La suya, sin embargo, no ser\u00ed\u00ada, al menos primordialmente, una funci\u00f3n doctrinal en campo \u00e9tico, sino \u00fanicamente una funci\u00f3n pastoral, de ayuda a crecer en la fe.<\/p>\n<p>a) Magisterio y autoridad al servicio de la comunidad cristiana. El primer servicio que papa y obispos, como maestros y pastores, est\u00e1n llamados a desempe\u00f1ar en la comunidad cristiana no ser\u00ed\u00ada un servicio a la moral, sino un servicio a la fe, en orden a un testimonio cada vez m\u00e1s coherente de las exigencias de la fe en la vida e historia cotidianas.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en este sentido se crean las condiciones para un magisterio autorizado incluso en campo moral, porque en la capacidad de escucha, en el respeto de la relativa autonom\u00ed\u00ada de la experiencia concreta de quien vive \u00abdesde dentro\u00bb las situaciones en la \u00f3ptica de la fe y dej\u00e1ndose guiar por el Esp\u00ed\u00adritu, y en la acogida de los est\u00ed\u00admulos y llamadas provenientes de las espec\u00ed\u00adficas competencias de quien -como el te\u00f3logo- est\u00e1 comprometido en el estudio cient\u00ed\u00adfico de la palabra de Dios y en el an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica, encuentra el magisterio las aportaciones y los modos para evocar, de forma autorizada y convincente, los principios morales que deben informar e inspirar la vida social, pol\u00ed\u00adtica y cultural no s\u00f3lo de los cristianos, sino de todos los hombres.<\/p>\n<p>b) La aportaci\u00f3n del magisterio y de la autoridad del papa y de los obispos en cuestiones sociales, pol\u00ed\u00adticas y culturales. La aportaci\u00f3n, pues, que el papa y los obispos est\u00e1n llamados a dar, junto con sus comunidades, en estos campos es ante todo una aportaci\u00f3n de car\u00e1cter prof\u00e9tico, de cr\u00ed\u00adtica y de est\u00ed\u00admulo a la percepci\u00f3n y la observancia de las exigencias de la fe. No se trata, seg\u00fan los partidarios de la moral aut\u00f3noma, de una aportaci\u00f3n cuya validez derive de una competencia espec\u00ed\u00adfica del magisterio para afrontar o resolver aquellos problemas. A este nivel, en efecto, el magisterio y la autoridad del papa y de los obispos no constituir\u00ed\u00adan una fuente de conocimiento alternativo a la raz\u00f3n humana. Ni la Biblia ni el magisterio son -ni deben ser- fuentes alternativas o sustitutivas de la raz\u00f3n. Son y deben ser, en cambio, pedagog\u00ed\u00ada ejemplar para la raz\u00f3n en su indispensable y nunca delegable tarea de discernimiento.<\/p>\n<p>Pero si es verdad que la fe (y, consiguientemente, tambi\u00e9n el magisterio) no puede sustituir a la raz\u00f3n, es tambi\u00e9n verdad que la raz\u00f3n, sin la ayuda de la fe, puede caer f\u00e1cilmente en errores graves. Conocemos los errores, incluso en el campo moral, que ha cometido la raz\u00f3n a lo largo de la historia. Podemos, pues, plantearnos leg\u00ed\u00adtimamente la siguiente pregunta: \u00bfQu\u00e9 aportaci\u00f3n puede seguir dando la fe cristiana a la raz\u00f3n humana en su fatigosa b\u00fasqueda de la verdad moral?<br \/>\nIII. Aportaci\u00f3n de la fe cristiana a la recomprensi\u00f3n de las funciones del magisterio y de la autoridad<br \/>\nLa discusi\u00f3n, todav\u00ed\u00ada en curso entre defensores de la \u00e9tica de la fe y partidarios de la moral aut\u00f3noma, acerca de la relevancia o no del magisterio y de la autoridad del papa y de los obispos a nivel \u00e9tico-normativo ha contribuido, sin duda, a esclarecer la insuficiencia de una concepci\u00f3n puramente jur\u00ed\u00addico-formal del magisterio y de la autoridad dentro de la Iglesia. No ha contribuido, en cambio, mucho a recomprender y a redefmir en t\u00e9rminos m\u00e1s positivos la tarea del magisterio y de la autoridad del papa y de los obispos en la sociedad civil. Tal vez porque la atenci\u00f3n de los te\u00f3logos, y en particular de los te\u00f3logos moralistas, sigue predominantemente centrada en el problema de las motivaciones y de las actitudes de fe m\u00e1s que en el problema de los comportamientos y de los contenidos morales. Pero m\u00e1s probablemente porque la concepci\u00f3n del magisterio y de la autoridad est\u00e1 a veces condicionada, aunque sea como reacci\u00f3n, por las ideolog\u00ed\u00adas del poder al que se contrapone.<\/p>\n<p>I. A NIVEL ECLESIAL. Sobre todo en el pasado, el magisterio y la autoridad del papa y de los obispos han sido interpretados seg\u00fan modelos culturales que han oscurecido en parte su significado teol\u00f3gico y su funci\u00f3n pastoral. Pi\u00e9nsese en el modelo y en la ideolog\u00ed\u00ada del poder pol\u00ed\u00adtico absolutista, que ha favorecido una interpretaci\u00f3n predominantemente jur\u00ed\u00addica y formal del magisterio y de la autoridad; o bien en el modelo y en la ideolog\u00ed\u00ada del saber cient\u00ed\u00adfico acad\u00e9mico, que ha generado progresivamente en los pastores una mentalidad predominantemente doctrinal, como si el papa y los obispos tuvieran que superar la concurrencia de otros magistrados o de otras autoridades.<\/p>\n<p>Todo esto ha supuesto innegables ventajas en el plano de la organizaci\u00f3n de la Iglesia y de las formulaciones de la doctrina, pero ha oscurecido en parte la funci\u00f3n pastoral del magisterio y de la autoridad, funci\u00f3n que no se yuxtapone a otras, como pueden ser las de ense\u00f1anza o de santificaci\u00f3n del pueblo de Dios; y menos a\u00fan se contrapone a ellas o las sustituye, sino que las asume en una perspectiva nueva y m\u00e1s operativa de gu\u00ed\u00ada y de servicio al pueblo de Dios, a fin de que camine a la par en la fe y en la caridad.<\/p>\n<p>a) Funci\u00f3n pastoral del magisterio. El Vat. II, lejos de renegar de las adquisiciones doctrinales del Vat. I sobre el primado del papa (DS 30533064) y sobre su infalibilidad en materia de fe y de moral (DS 3065-3074), ha redefinido e introducido esas adquisiciones en una perspectiva eclesiol\u00f3gica nueva, m\u00e1s atenta a la colegialidad; pero sobre todo m\u00e1s sensible al esp\u00ed\u00adritu de servicio que debe informar el ejercicio de toda autoridad, incluida la magisterial. \u00abEste encargo (munus) que el Se\u00f1or confi\u00f3 a los pastores de su pueblo es un verdadero servicio (verum servitium), y en la Sagrada Escritura se llama con toda propiedad `diacon\u00ed\u00ada&#8217;, o sea, ministerio\u00bb (LG 24a).<\/p>\n<p>No es, pues, ya suficiente, sobre todo dentro de la Iglesia, apelar exclusivamente a la fuerza imperativa y vinculante del derecho. Es necesario redescubrir y valorar m\u00e1s la fuerza imperativa y vinculante de la conciencia, estimulando la atenci\u00f3n hacia aquellos valores por cuyo medio el pueblo de Dios discierne los signos de la presencia del Se\u00f1or en la historia de los hombres. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad podr\u00e1 el magisterio del papa y de los obispos llegar a ser un verdadero servicio pastoral atento a los contenidos objetivos y doctrinales de la fe y de la moral, pero tambi\u00e9n sensible a los aspectos subjetivos e hist\u00f3ricos de una Iglesia llamada a vivir y a dar frutos de caridad para vida del mundo.<\/p>\n<p>b) Funci\u00f3n magisterial de los pastores. Por otra parte, no hay que descuidar la funci\u00f3n magisterial del papa y de los obispos. En esta perspectiva el Vat. II ha invitado aprestar mucha atenci\u00f3n a la doctrina y a la funci\u00f3n doctrinal de los pastores. \u00abEl romano pont\u00ed\u00adfice y los obispos, como lo exige su cargo y la importancia del asunto, trabajan celosamente con los medios adecuados a fin de descubrir la revelaci\u00f3n como es debido y proponerla apropiadamente; pero no aceptan ninguna nueva revelaci\u00f3n p\u00fablica dentro del dep\u00f3sito divino de la fe\u00bb (LG 25d).<\/p>\n<p>Toda la Iglesia, y no s\u00f3lo una parte de ella, est\u00e1 llamada a ser pueblo prof\u00e9tico, sacerdotal y regio, que anuncia al mundo con las palabras, pero sobre todo con la vida, el mensaje de Cristo. Esto exige un esfuerzo de aculturaci\u00f3n de la fe y de la moral en el curso de la evangelizaci\u00f3n, del anuncio y del testimonio; pero exige tambi\u00e9n una lectura atenta de los signos de los tiempos caracterizada por el discernimiento cr\u00ed\u00adtico, a fin de no confundir la palabra de Dios con las palabras de los hombres.<\/p>\n<p>Sobre todo en este nivel es donde el magisterio de los pastores puede desempe\u00f1ar una funci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, invitando a la Iglesia a caminar junto con todos los hombres de buena voluntad y a responder a las aut\u00e9nticas exigencias \u00e9ticas del tiempo.<\/p>\n<p>2. EN LA SOCIEDAD CIVIL. Si a nivel eclesial la confrontaci\u00f3n con la palabra de Dios ha contribuido a una recomprensi\u00f3n de la funci\u00f3n del magisterio y de la autoridad, no se puede decir lo mismo a nivel social y civil, donde una grave carencia de cultura teol\u00f3gica induce a interpretar el magisterio y la autoridad del papa y de los obispos seg\u00fan esquemas predominantemente pol\u00ed\u00adticos e incluso ideol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>a) Autoridad moral del magisterio. Entre los problemas que se plantean con particular urgencia est\u00e1 el de la funci\u00f3n del magisterio en el \u00e1mbito de la sociedad: \u00bfHasta qu\u00e9 punto pueden intervenir el papa y los obispos en la soluci\u00f3n de los problemas sociales, pol\u00ed\u00adticos y culturales?<br \/>\nA este respecto muchos cat\u00f3licos insisten en la necesidad de que el papa y los obispos intervengan para afirmar los principios de la doctrina social cristiana, a la vista de los errores y las incertidumbres que se difunden en la sociedad. Otros, en cambio, ponen en discusi\u00f3n la eficacia de una intervenci\u00f3n directa del magisterio en estos campos, debido al hecho de que faltan con frecuencia los presupuestos hist\u00f3ricos y te\u00f3ricos que permitan el afianzamiento de un consenso no puramente formal. Detr\u00e1s de esta contraposici\u00f3n se intuye la existencia de un equ\u00ed\u00advoco que se impone superar.<\/p>\n<p>No se pretende negar el derechodeber del magisterio a intervenir en el \u00e1mbito social, pol\u00ed\u00adtico y cultural para invitar a los cat\u00f3licos a la observancia de algunas directrices morales. El problema es m\u00e1s complejo. En una sociedad secular y pluralista como la actual, el magisterio puede ciertamente concurrir para estimular una percepci\u00f3n cada vez m\u00e1s clara de determinadas normas morales, pero no est\u00e1 en condiciones de reivindicar una competencia exclusiva en la fundamentaci\u00f3n de esas mismas normas.<\/p>\n<p>La norma moral, en efecto, es el resultado de dos juicios: un juicio de valor y un juicio de hecho. Es indudable que el magisterio puede intervenir en los campos ya mencionados para recordar determinados valores relacionados con la revelaci\u00f3n cristiana. Pero lo que no puede es reivindicar una competencia espec\u00ed\u00adfica acerca del an\u00e1lisis de los hechos sociales, aun pudiendo denunciar la insuficiencia y la inadecuaci\u00f3n de determinadas normativas civiles. La autoridad moral del magisterio puede convertirse, bajo este perfil, en punto de referencia importante para quien est\u00e9 al servicio de los m\u00e1s d\u00e9biles, en una situaci\u00f3n en la que la brutalidad de los intereses y la p\u00e9rdida de sentido de solidaridad favorecen m\u00e1s la racionalizaci\u00f3n y la administraci\u00f3n de lo existente que el desarrollo de un aut\u00e9ntico cambio inspirado en los principios y los criterios del orden moral.<\/p>\n<p>b) Para un magisterio autorizado. \u00bfPero c\u00f3mo hacer a\u00fan m\u00e1s incisivas y m\u00e1s autorizadas las palabras y los pronunciamientos del magisterio en una sociedad, un Estado, una cultura que tienden cada vez m\u00e1s a reducir el cristianismo a pura ideolog\u00ed\u00ada o a hecho interior y espiritual?<br \/>\nSi es verdad que la fe cristiana tiene una incidencia p\u00fablica -como respuesta que es a una palabra pronunciada y proclamada en la historia a todas las personas y para todas las personas-, no lo es menos que no resulta siempre f\u00e1cil individuar el camino que conduce correctamente a esta \u00abpublicidad\u00bb de la fe en la vida social, pol\u00ed\u00adtica y cultural.<\/p>\n<p>La primera condici\u00f3n es la de redescubrir la funci\u00f3n pastoral del magisterio en la edificaci\u00f3n de la Iglesia. Los pastores, en efecto, est\u00e1n \u00abinvestidos de la autoridad de Cristo\u00bb sobre todo cuando \u00abpredican al pueblo que les ha sido encomendado la fe que debe creerse y aplicarse a las costumbres y la ilustran bajo la luz del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (LG 24; 25), manteniendo \u00abel v\u00ed\u00adnculo de la comuni\u00f3n entre s\u00ed\u00ad y con el sucesor de Pedro\u00bb, hasta pronunciar, en condiciones muy especiales, una sentencia \u00abque debe considerarse definitiva\u00bb y, por consiguiente, infalible (LG 25). Es precisamente el respeto a este estilo lo que garantiza al magisterio la posibilidad de intervenir en la vida social, pol\u00ed\u00adtica y cultural de una manera m\u00e1s autorizada, expresando el consenso y la fuerza moral de toda una comunidad; de una comunidad que apela al testimonio de la fe y al esfuerzo de discernimiento de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica en base a las exigencias \u00e9ticas de la revelaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>La segunda condici\u00f3n viene dada por la atenci\u00f3n a los problemas de la relaci\u00f3n entre fe y cultura en el interior de una sociedad que tiene urgente necesidad de una \u00e9tica. No se trata, en efecto, de extraer de la revelaci\u00f3n cristiana o de la ley natural, sirvi\u00e9ndose de mediaciones m\u00e1s o menos articuladas, determinados proyectos sociales, pol\u00ed\u00adticos y culturales, sino de trabajar positivamente en la reconstrucci\u00f3n de una \u00e9tica normativa capaz de interpretar los problemas del mundo en que vivimos y de aglutinar el consenso de todos. Sin renunciar por ello a llevar la aportaci\u00f3n de la fe cristiana a la interpretaci\u00f3n de una laicidad \u00abverdadera, cuya plena recuperaci\u00f3n est\u00e1 todav\u00ed\u00ada lejos de tener lugar.<\/p>\n<p>[l Conciencia; l Doctrina social de la Iglesia; l Libertad y responsabilidad; l Norma moral; l Tolerancia y pluralismo].<\/p>\n<p>BIBL.: AA. VV., El magisterio de los creyentes, en \u00abCon\u00bb 200 (1985); AA. VV., El derecho a disentir, en \u00abCon\u00bb 178 (1982); AA.VV., Pluralismo moral en unidad de fe, en \u00abCon\u00bb 170 (1981); AA. 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III. Aportaci\u00f3n de la fe cristiana a la recomprensi\u00f3n de las funciones del magisterio y de la autoridad: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/magisterio-y-autoridad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMAGISTERIO Y AUTORIDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17267","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17267"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17267\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}