{"id":17268,"date":"2016-02-05T11:13:55","date_gmt":"2016-02-05T16:13:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/minusvalidez\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:55","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:55","slug":"minusvalidez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/minusvalidez\/","title":{"rendered":"MINUSVALIDEZ"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Significado del t\u00e9rmino minusvalidez.<br \/>\nII. Cifras y problemas en diversas partes del mundo.<br \/>\nIII. Historia de la minusvalidez:<br \/>\n1. Referencias a la antig\u00fcedad;<br \/>\n2. Referencias a la \u00e9poca actual.<br \/>\nIV. Las diversas ciencias en el marco de los problemas afrontados y por afrontar.<br \/>\nV. Metodolog\u00ed\u00adas educativas y conceptos en que se basan.<br \/>\nVI. La dimensi\u00f3n \u00e9tica.<\/p>\n<p>I. Significado del t\u00e9rmino minusvalidez<br \/>\nUn documento de las Naciones Unidas de octubre de 1974, recogiendo una sugerencia de la OMS (Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud), atribu\u00ed\u00ada al t\u00e9rmino \u00abminusv\u00e1lido\u00bb el significado de persona cuya integridad f\u00ed\u00adsica o mental est\u00e1 moment\u00e1nea o definitivamente disminuida, sea de manera cong\u00e9nita, sea por efecto de la edad, enfermedad o accidente, de modo que su autonom\u00ed\u00ada, su capacidad de acudir a un centro docente o de ocupar un puesto de trabajo resulten m\u00e1s o menos problem\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Puede entenderse con m\u00e1s precisi\u00f3n el significado de minusvalidez relacion\u00e1ndolo con otros dos t\u00e9rminos: deficiencia e incapacidad. -El d\u00e9ficit indica una carencia o una ausencia mensurable. Puede hablarse de d\u00e9ficit ocular, auditivo o de otro tipo. Se ha hablado tambi\u00e9n de d\u00e9ficit intelectual; pero lo que se acostumbra a denominar \u00abcociente de inteligencia\u00bb no mide nunca la inteligencia en absoluto, sino algunos aspectos particulares de la misma. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, la precisi\u00f3n y atendibilidad de toda mediaci\u00f3n depende del instrumental que se emplee, del contexto y de muchas otras variables. -La incapacidad, en cambio, evoca la imposibilidad y las dificultades concretas como consecuencia de deficiencia: incapacidad de comprensi\u00f3n, de movimiento, de empleo de las manos para coger un l\u00e1piz&#8230; -La minusvalidez es la consecuencia, en la vida diaria, de la deficiencia y de la incapacidad y no puede aislarse de las situaciones de la vida de todos los d\u00ed\u00adas. Una deficiencia puede crear serias dificultades para el aprendizaje escolar y puede, en cambio, no interferir en la actividad deportiva del ni\u00f1o. Por esta raz\u00f3n el t\u00e9rmino minusvalidez supone la existencia de una personalizaci\u00f3n de los diversos d\u00e9ficit.<\/p>\n<p>En el terreno educativo se ha confundido a menudo el t\u00e9rmino minusvalidez con el gen\u00e9rico de \u00abdesventaja\u00bb o con \u00abmarginaci\u00f3n\u00bb. Con todo, una de las principales tareas propias de la educaci\u00f3n es la de evitar la marginaci\u00f3n de los minusv\u00e1lidos, la fijaci\u00f3n una vez por todas de las desventajas de la deficiencia y las consecuencias perjudiciales para los distintos aspectos de la existencia. La confusi\u00f3n se deb\u00ed\u00ada a la importancia que se atribu\u00ed\u00ada a la deficiencia, hasta el punto de quedar casi cancelada la identidad individual y de hablarse por categor\u00ed\u00adas tipol\u00f3gicas, refiri\u00e9ndose a los sordos, a los ciegos, a los inv\u00e1lidos f\u00ed\u00adsicos, etc. El \u00fanico tratamiento propuesto era de car\u00e1cter asistencial o, a lo sumo, m\u00e9dico o param\u00e9dico. Con posterioridad se ha ido prestando una mayor atenci\u00f3n al sujeto particular en una \u00f3ptica esencialmente individual.<\/p>\n<p>La otra posible confusi\u00f3n era, y en gran parte sigue si\u00e9ndolo, con la enfermedad. En el pasado se confund\u00ed\u00ada muy a menudo al minusv\u00e1lido o insuficiente mental con el enfermo mental. Y todav\u00ed\u00ada hoy es posible que la situaci\u00f3n de enfermedad o de malestar, f\u00ed\u00adsico o ps\u00ed\u00adquico (pi\u00e9nsese en la depresi\u00f3n) no sea reconocida en el minusv\u00e1lido, atribuyendo sus caracter\u00ed\u00adsticas exclusivamente y siempre a la situaci\u00f3n de minusvalidez. Esta confusi\u00f3n dificulta el afianzamiento de una identidad propia y corre el riesgo de a\u00f1adir a las consecuencias propias de una deficiencia otras numerosas limitaciones debidas a incomprensiones y a condicionamientos sociales y culturales.<\/p>\n<p>La perspectiva actual en la interpretaci\u00f3n del t\u00e9rmino minusvalidez tiene un car\u00e1cter psico-social m\u00e1s marcado; la minusvalidez viene referida a una situaci\u00f3n, con atenci\u00f3n tanto a los aspectos relacionales como a la complejidad de la comunidad o del grupo en los que vive una persona minusv\u00e1lida. Esta visi\u00f3n m\u00e1s global es al mismo tiempo mucho m\u00e1s exigente respecto a los distintos componentes sociales. En muchos pa\u00ed\u00adses se les ha reconocido a los minusv\u00e1lidos los derechos a la educaci\u00f3n escolar y al crecimiento en el ambiente considerado como natural y normal, teniendo cada uno sus caracter\u00ed\u00adsticas y diferencias propias. Por una coincidencia aparentemente en diversos pa\u00ed\u00adses, cada uno a trav\u00e9s de una historia particular e ignorando casi lo que acontec\u00ed\u00ada o estaba aconteciendo en los otros, 1975 fue el a\u00f1o en el que se aprobaron legislaciones favorables a la educaci\u00f3n escolar de los ni\u00f1os minusv\u00e1lidos junto con los otros ni\u00f1os. Los elementos en com\u00fan, entre pa\u00ed\u00adses que tienen diferencias fundamentales, son el derecho a la diferencia y el derecho a la igualdad. Es necesario que entre ambos aspectos exista mutua interacci\u00f3n. Si se a\u00ed\u00adsla al primero, olvidando su estrecha vinculaci\u00f3n con el segundo, el resultado es una especie de culto de la diferencia, que lleva a lo contrario de lo que tal vez se quer\u00ed\u00ada. Resulta, pues, casi indispensable que, en torno a la minusvalidez, se produzca una continua tensi\u00f3n: de car\u00e1cter moral y civil, de compromiso cient\u00ed\u00adfico y cultural.<\/p>\n<p>El derecho a la diferencia tiende a no esconder la minusvalidez, a no negarla, tal vez con intenciones generosas o con un particular empe\u00f1o terap\u00e9utico. El derecho a la igualdad tiende a hacer reflexionar y captar los rasgos que unen a la persona normal y a la persona minusv\u00e1lida. Ambos derechos interesan a diversos aspectos de las ciencias y de la cultura, adem\u00e1s de ala dimensi\u00f3n jur\u00ed\u00addica sugerida por el t\u00e9rmino \u00abderecho\u00bb: desde las ciencias de la educaci\u00f3n a la medicina, al urbanismo, a la pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino minusvalidez ha ad-quir\u00ed\u00addo, pues, una importancia considerable, hasta el punto de haberse casi convertido en elemento capaz de analizar la calidad de vida de todo un grupo social y de individuar sus din\u00e1micas profundas.<\/p>\n<p>II. Cifras y problemas en diversas partes del mundo<br \/>\nEl tema de la minusvalidez presenta diferencias considerables seg\u00fan sea su contexto. Se trata probablemente de un aspecto com\u00fan a muchos otros temas y problemas. Pero, como ya se ha indicado, la minusvalidez se ha abordado a menudo al margen de la situaci\u00f3n del contexto y prestando atenci\u00f3n o a los aspectos asistenciales o a los m\u00e9dicos, considerados id\u00e9nticos en todas las latitudes.<\/p>\n<p>Siguiendo las valoraciones de las Naciones Unidas, existen en el mundo m\u00e1s de 40 millones de personas con minusvalidez mental, y a finales de siglo la cifra se elevar\u00e1 veros\u00ed\u00admilmente a 60 millones. La mayor parte vive en ambientes pobres, rurales o de degradaci\u00f3n urbana, carentes de servicios. Una minor\u00ed\u00ada vive en ambientes urbanos equipados, con acceso a la ense\u00f1anza y el trabajo, con vivienda y en un medio que se puede considerar correspondiente y conveniente a las necesidades propias.<\/p>\n<p>Los datos de las Naciones Unidas indican que el n\u00famero total de personas con una deficiencia es de cerca de 400 millones, que en el 2000 aumentar\u00e1n a 600 millones. La mental es la minusvalidez proporcionalmente mayor. En el 20 por 100 de los casos, la causa es la desnutrici\u00f3n. Se prev\u00e9, adem\u00e1s, que la proporci\u00f3n de personas minusv\u00e1lidas subir\u00e1 del 77 por 100 al 84 por 100 en los pa\u00ed\u00adses subdesarrollados, mientras que la de los pa\u00ed\u00adses desarrollados bajar\u00e1 del 23 por 100 al 16 por 100. Estas cifras ponen de manifiesto que es distinto ser minusv\u00e1lido en una ciudad europea que serlo en un poblado africano. Es dif\u00ed\u00adcil explicarlo todo con los n\u00fameros; pero es cierto que la minusvalidez suscita una atenci\u00f3n muy escasa all\u00ed\u00ad precisamente donde es un problema muy tr\u00e1gico.<\/p>\n<p>El mapa del mundo indica que coinciden en las mismas \u00e1reas altos porcentajes de minusvalidez y subdesarrollo, por un lado, y elevados porcentajes de gastos militares de los pa\u00ed\u00adses m\u00e1s industrializados, por otro. La comparaci\u00f3n de los dos temas -minusvalidez y armamento- confiere al problema de la minusvalidez una dimensi\u00f3n dram\u00e1tica. Se calcula al menos en 500.000 los investigadores existentes en el mundo dedicados a la investigaci\u00f3n militar. Se desconocen las cifras de la investigaci\u00f3n sobre la minusvalidez; pero, en comparaci\u00f3n, hay que valorarlas ciertamente como irrisorias.<\/p>\n<p>El aumento de los minusv\u00e1lidos se debe tambi\u00e9n a un aspecto positivo: muchas personas a las que antes se dejaba morir, hoy viven. Y as\u00ed\u00ad, en los pa\u00ed\u00adses industrializados son muchos los minusv\u00e1lidos que llegan a la edad adulta y a la vejez. Es \u00e9sta una novedad que en gran parte se debe ciertamente a una mejor educaci\u00f3n. Pi\u00e9nsese que en los a\u00f1os veinte quienes ten\u00ed\u00adan el s\u00ed\u00adndrome de Down o mongolismo viv\u00ed\u00adan una media de quince a\u00f1os, mientras que en los ochenta alcanzan una edad media superior a los cincuenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>La supervivencia, el llegar a la edad adulta y la vejez plantean ciertamente nuevos problemas (pi\u00e9nsese en los problemas relativos a la autonom\u00ed\u00ada y a la vivienda, en los relacionados con el justo reconocimiento de la sexualidad y en tantos otros que interesan a diversas disciplinas). Pero la novedad est\u00e1 tambi\u00e9n en la capacidad de muchos minusv\u00e1lidos de ser sujetos activos y conocidos, con expresiones culturales que pueden llegar incluso a un p\u00fablico amplio. La primicia hist\u00f3rica de minusv\u00e1lidos, autores de literatura y de arte figurado, debe probablemente expresar a\u00fan todo su sentido. Y no se trata de minusv\u00e1lidos f\u00ed\u00adsicos que hayan podido hacer uso de recursos tecnol\u00f3gicos para expresarse; han existido y siguen existiendo personas con s\u00ed\u00adndrome de Down autores de libros y pintores.<\/p>\n<p>Est\u00e1n cambiando la fisonom\u00ed\u00ada misma de la minusvalidez y sus distintas clases. Hoy en los pa\u00ed\u00adses europeos no existe la misma poblaci\u00f3n minusv\u00e1lida que exist\u00ed\u00ada hace treinta o cuarenta a\u00f1os; la poliomielitis, por ejemplo, ha experimentado una gran disminuci\u00f3n gracias a la vacuna.<\/p>\n<p>III. Historia de la minusvalidez<br \/>\nTanto en el intento de comprender el significado del t\u00e9rmino como en el esbozo de la problem\u00e1tica en t\u00e9rminos cuantitativos y contextuales, ha quedado patente que la minusvalidez ha sido vivida de maneras muy diversas en el tiempo y en el espacio. No resulta siempre f\u00e1cil descubrir el tema de la invalidez bajo im\u00e1genes y expresiones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas muy diferenciadas. La ausencia de t\u00e9rminos considerados espec\u00ed\u00adficos ha hecho en ocasiones pensar en el desconocimiento del tema, descubriendo luego que, bajo una imagen tal vez po\u00e9tica, se escond\u00ed\u00ada precisamente la tem\u00e1tica de la minusvalidez.<\/p>\n<p>1. REFERENCIAS A LA ANTIG\u00dcEDAD. En la historia occidental la cultura griega situaba a los que hoy denominamos minusv\u00e1lidos en la perspectiva divina, en particular, del miedo de los dioses. El nacimiento de un ni\u00f1o deforme anuncia posibles males y remite a la c\u00f3lera de los dioses, a quienes el ser humano no debe oponerse. En este sentido, la exposici\u00f3n, tan contraria a la sensibilidad moderna, tiene el significado de poner al ni\u00f1o malformado en manos de los dioses.<\/p>\n<p>En todo caso, no son los padres los due\u00f1os y los responsables del problema, sino la \u00abcosa p\u00fablica\u00bb, el Estado, los sabios. Plat\u00f3n sostiene que los \u00ablocos\u00bb no deben aparecer por la ciudad, pero que deben ser custodiados por su pr\u00f3jimo; justifica su planteamiento subrayando el peligro anexo a tal condici\u00f3n. Pero el mismo Plat\u00f3n hace de la cuesti\u00f3n algo abierto y problem\u00e1tico al elaborar un concepto de locura que denomina prof\u00e9tica, junto a una \u00ablocura ritual\u00bb, a una demencia po\u00e9tica y a una demencia er\u00f3tica.<\/p>\n<p>El mito y el caso de Edipo narran la minusvalidez. Edipo tiene los pies agujereados, es cojo, es un deforme, y por esto se lo expone; es un exp\u00f3sito. La tragedia no es otra cosa que una previsi\u00f3n que se realiza y que, desde el momento que ha sido pronunciada y conocida, arrastra fatalmente a los diversos personajes a confirmarla y a cumplirla. Es la diferencia que se expulsa y se rechaza, y que, sin embargo, se afirma en violencia tr\u00e1gica. Puede leerse aqu\u00ed\u00ad el car\u00e1cter insoportable de la diferencia que se encuentra en la minusvalidez.<\/p>\n<p>En el AT exist\u00ed\u00ada la integraci\u00f3n social gracias a una \u00e9tica elevada determinada por la presencia de la prohibici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. El NT rompe con la prohibici\u00f3n y deja la integraci\u00f3n de los minusv\u00e1lidos en manos de los particulares, apelando ala conciencia a un mismo tiempo \u00e9tica y espiritual. Es el principio de la \u00abcaridad\u00bb, no en sentido huero, sino en el radical de agape. La relaci\u00f3n con la minusvalidez y con la enfermedad depende exclusivamente de cada persona, de su conciencia. Nada est\u00e1 preestablecido en un \u00aborden social\u00bb.<\/p>\n<p>En la historia europea, la persona minusv\u00e1lida ha sido considerada de maneras muy distintas, resultando muy dif\u00ed\u00adcil hacer una s\u00ed\u00adntesis unitaria cre\u00ed\u00adble. En realidad han existido minusv\u00e1lidos acogidos y en cierta medida integrados junto a los se\u00f1ores (pi\u00e9nsese en los bufones, que eran deformes, enanos, con caracter\u00ed\u00adsticas ps\u00ed\u00adquicas particulares); integrados en las aldeas y considerados durante mucho tiempo, hasta nuestros d\u00ed\u00adas, como una expresi\u00f3n de la voluntad divina, y como tales aceptados, con el temor incluso de que sin ellos la misma voluntad divina se manifestase en formas distintas y peligrosas para la aldea. Han existido tambi\u00e9n diversos \u00abcultos\u00bb a santos, no siempre aprobados por la Iglesia oficial, a los que se atribu\u00ed\u00ada un papel particular en relaci\u00f3n con los minusv\u00e1lidos. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, floreci\u00f3 en el siglo xii, manteni\u00e9ndose hasta el siglo pasado, el culto a san Guinefort. En realidad se trataba de un lebrel, fiel a su amo, a quien \u00e9ste mat\u00f3 por error, siendo sepultado con una cierta veneraci\u00f3n; de ah\u00ed\u00ad el malentendido. Este presunto santo era un aut\u00e9ntico especialista para ni\u00f1os deformes y, consiguientemente, minusv\u00e1lidos.<\/p>\n<p>Pero la originalidad, com\u00fan a muchas partes de Europa y durante muchos siglos, es la creencia relativa a los ni\u00f1os deformes; no se tratar\u00ed\u00ada de verdaderos hijos de una pareja, sino que ser\u00ed\u00adan hijos del diablo o de malos esp\u00ed\u00adritus, que habr\u00ed\u00adan sustra\u00ed\u00addo y cambiado los verdaderos hijos. Esta creencia alimentaba rituales de una cierta violencia, por medio de los cuales se invocaba al diablo o a los malos esp\u00ed\u00adritus para que \u00e9stos cambiaran y restituyeran el ni\u00f1o sano llev\u00e1ndose al deforme. La violencia de los rituales era tal que a menudo el ni\u00f1o no pod\u00ed\u00ada sobrevivir. Esto se interpretaba como se\u00f1al de que el diablo hab\u00ed\u00ada reconquistado a su criatura, sin devolver, sin embargo, el verdadero hijo, algo muy propio de un esp\u00ed\u00adritu diab\u00f3lico.<\/p>\n<p>Se trata ciertamente de una creencia confinada a un pasado definitivamente superado. Es interesante, sin embargo, recordarla como objeto de reflexi\u00f3n para entender una cierta actitud en relaci\u00f3n con los ni\u00f1os minusv\u00e1lidos. Esta actitud puede volver a darse, bajo otros comportamientos, al margen de una determinada creencia y al margen de estructuras culturales propias de una \u00e9poca y de un contexto hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>2. REFERENCIAS A LA EPOCA ACTUAL. El acontecimiento que se acostumbra a ver como el iniciador de las consideraciones actuales en relaci\u00f3n con los minusv\u00e1lidos es el hallazgo, a finales del siglo xvili, en la campi\u00f1a centromeridional de Francia, de un ni\u00f1o abandonado entre diez y doce a\u00f1os de edad. El ni\u00f1o fue calificado de salvaje, y como tal atrajo la atenci\u00f3n de muchos especialistas. Con toda probabilidad se trataba, en realidad, de un ni\u00f1o minusv\u00e1lido, abandonado tal vez a causa precisamente de su minusvalidez. El enorme inter\u00e9s suscitado por el caso llev\u00f3 a un joven m\u00e9dico y educador a interesarse directamente por el ni\u00f1o y a acogerlo en su casa. Juan Marcos Itard (17751838) fue un educador atento y con capacidad para idear estrategias educativas, sirvi\u00e9ndose de materiales tomados de la vida diaria o planeados intencionadamente a partir de la observaci\u00f3n de los comportamientos del ni\u00f1o y del an\u00e1lisis de sus necesidades primarias. La estructuraci\u00f3n del tiempo y del espacio y la b\u00fasqueda de un c\u00f3digo de comunicaci\u00f3n fueron los puntos m\u00e1s sobresalientes de la historia de Itard y el ni\u00f1o, a quien llam\u00f3 V\u00ed\u00adctor. El clima cultural en que se desenvolvi\u00f3 el caso propiciaba, al menos en parte, el estudio pormenorizado de las relaciones entre naturaleza y cultura. Suponiendo que el joven salvaje pudiese constituir un extraordinario testimonio de la naturaleza que subyace a las culturas, la investigaci\u00f3n educativa de Itard se desarroll\u00f3 en una continua tensi\u00f3n, muy positiva, entre dos exigencias: la de respetar la naturaleza del joven salvaje y la de ense\u00f1arle los instrumentos de la comunicaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de las ideas. Esta doble exigencia comport\u00f3 un respeto extraordinario del aspecto que podemos definir como identidad cultural y personal del joven considerado salvaje.<\/p>\n<p>Itard es con toda justicia el punto de referencia y de puesta en marcha de una educaci\u00f3n experimental que contaba con algunos precedentes importantes e ilustres, sobre todo en la educaci\u00f3n de los sordos y, en parte, de los ciegos. De Itard arranca un movimiento de investigaci\u00f3n que ha llegado hasta nosotros, elaborando y reorganizando muchas de sus mismas propuestas. El continuador de su perspectiva experimental ha sido Eduardo S\u00e9guin, considerado el maestro de los \u00abidiotas\u00bb (\u00e9ste era el nombre, carente de connotaciones negativas y despectivas, que se empleaba para designar a los minusv\u00e1lidos mentales). S\u00e9guin se traslad\u00f3 a EE.UU. en 1850, contribuyendo de forma determinante a la elaboraci\u00f3n de una pedagog\u00ed\u00ada adaptada a los minusv\u00e1lidos, y al mismo tiempo a comparar la realidad de los diversos pa\u00ed\u00adses. Unos a\u00f1os despu\u00e9s, Mar\u00ed\u00ada Montessori consider\u00f3 necesario partir precisamente de Itard, y sobre todo de S\u00e9guin. Y lo mismo hicieron otros importantes investigadores y educadores comprometidos en estos problemas, como O. Decroly.<\/p>\n<p>Todos los autores que han tenido un compromiso directo en la educaci\u00f3n de minusv\u00e1lidos han sacado materiales particularmente interesantes, con los que se puede de alguna manera elaborar una historia de la educaci\u00f3n de los minusv\u00e1lidos. Dos son las caracter\u00ed\u00adsticas que se pueden resaltar: 0 el compromiso educativo con los minusv\u00e1lidos ha contribuido de forma a menudo determinante a afrontar los problemas de la educaci\u00f3n en general, lo cual se\u00f1ala un aspecto muy importante: la continuidad -y no la separaci\u00f3n- en que s\u00e9 encuentran las tem\u00e1ticas de la rriinusvalidez respecto a las de la educaci\u00f3n en general; O la historia de la educaci\u00f3n de la minusvalidez es en gran medida secreta y est\u00e1 como sumergida, siendo desconocida por muchos que incluso est\u00e1n comprometidos en la educaci\u00f3n de minusv\u00e1lidos. Esto oblig\u00f3 a muchos a empezar como si fueran los primeros en afrontar la problem\u00e1tica. Mar\u00ed\u00ada Montessori copi\u00f3 de su pu\u00f1o y letra los textos de S\u00e9guin, al no disponer de una edici\u00f3n reciente.<\/p>\n<p>Hay que a\u00f1adir, adem\u00e1s, que muchos de los investigadores y educadores citados o a los que se ha aludido lo han sido apart\u00e1ndose en cierta manera de sus profesiones propias; algunos, aunque m\u00e9dicos, han sido con m\u00e1s propiedad educadores.<\/p>\n<p>IV. Las diversas ciencias en el marco de los problemas afrontados y por afrontar<br \/>\nSi el problema de la supervivencia de ni\u00f1os minusv\u00e1lidos parece estar en gran parte resuelto gracias a los progresos de la medicina y de la educaci\u00f3n social, sigue, sin embargo, pendiente el problema del diagn\u00f3stico precoz y de la comunicaci\u00f3n a los padres, a fin de involucrarles y, permitirles una buena participaci\u00f3n en la educaci\u00f3n del hijo minusv\u00e1lido.<\/p>\n<p>Muchas veces no resulta posible diagnosticar precozmente la minusvalidez; s\u00f3lo la comparaci\u00f3n con otros ni\u00f1os, en un tiempo posterior y con retraso respecto a las exigencias de intervenci\u00f3n, permite a los padres o a quien vive junto a un ni\u00f1o caer en la cuenta de que algo no va. La minusvalidez se detecta, pues, a trav\u00e9s de una comparaci\u00f3n que lleva las de perder; se individua a trav\u00e9s de comparaciones que ven al ni\u00f1o que preocupa casi siempre en una posici\u00f3n de inferioridad. No se entra, pues, en contacto con una identidad original, sino m\u00e1s bien con un continuo sentido de inferioridad.<\/p>\n<p>Este modo de percibir la minusvalidez constituye el elemento condicionante de las primeras informaciones, aun cuando puedan darse en el momento del nacimiento del ni\u00f1o o incluso durante la gestaci\u00f3n. Se trata de un problema que deber\u00e1 ser afrontado sobre todo por parte del personal sanitario y m\u00e9dico, a fin de dar con una modalidad que, junto con las primeras informaciones, permita una transmisi\u00f3n de actitudes de valor.<\/p>\n<p>Las ciencias de la educaci\u00f3n han afrontado la escolarizaci\u00f3n de minusv\u00e1lidos y existen indicios que permiten vivir la educaci\u00f3n escolar positivamente. Las dificultades est\u00e1n m\u00e1s bien vinculadas a los incumplimientos estructurales de la escuela de todos (edificios insuficientes, carencias en la preparaci\u00f3n de los docentes, centralismo burocr\u00e1tico en la gesti\u00f3n).<\/p>\n<p>Los problemas por resolver surgen despu\u00e9s de la escolarizaci\u00f3n: la organizaci\u00f3n del trabajo sigue siendo enormemente inadecuada a las exigencias de los minusv\u00e1lidos, a los que se sigue considerando muy a menudo como intrusos e imprevistos, siendo as\u00ed\u00ad que son un dato de realidad del que no se puede prescindir. Esto debe tenerlo tambi\u00e9n en cuenta la organizaci\u00f3n civil, reduciendo las barreras arquitect\u00f3nicas. Pero es igualmente importante la reducci\u00f3n y eliminaci\u00f3n de los obst\u00e1culos f\u00ed\u00adsicos y el que esto se produzca a trav\u00e9s de mecanismos con elevada participaci\u00f3n social. De esta manera, con las barreras arquitect\u00f3nicas podr\u00e1n ser tambi\u00e9n reducidas las barreras psicol\u00f3gicas y culturales, que constituyen a menudo el obst\u00e1culo m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de superar en la vida de un minusv\u00e1lido.<\/p>\n<p>Los problemas relativamente nuevos por afrontar guardan relaci\u00f3n con la vida adulta de los minusv\u00e1lidos. Es evidente, o deber\u00ed\u00ada serlo, que estos problemas deben ser afrontados sobre todo por los propios minusv\u00e1lidos y que cualquier propuesta de soluci\u00f3n impuesta desde el exterior, aunque venga avalada por la seriedad cient\u00ed\u00adfica y t\u00e9cnica, va en contra de la caracter\u00ed\u00adstica misma del problema. De lo que se trata es de situar el problema en la \u00f3ptica de la formaci\u00f3n de los adultos, que tiene como base irrenunciable la escucha y la valoraci\u00f3n del otro, y consiguientemente de la persona minusv\u00e1lida.<\/p>\n<p>En los mismos t\u00e9rminos se plantea el problema de la vida sexual y del reconocimiento de una sexualidad que forma un todo con el reconocimiento de la identidad.<\/p>\n<p>Existe, adem\u00e1s, el problema de las ayudas tecnol\u00f3gicas, con capacidad para reducir muchas de las incomodidades que acompa\u00f1an de ordinario a los minusv\u00e1lidos. A pesar de los esfuerzos de organismos p\u00fablicos supranacionales, como la Comunidad Europea, para demostrar la posibilidad de reducir los costes y de hacer m\u00e1s eficaces las ayudas, \u00e9stas siguen alejadas de las posibilidades de utilizaci\u00f3n en la vida diaria, existiendo el riesgo de que la enorme diferencia ya existente entre pa\u00ed\u00adses industrializados y pa\u00ed\u00adses subdesarrollados se acent\u00fae y repercuta en las situaciones de los minusv\u00e1lidos. El problema afecta a las investigaciones inform\u00e1ticas y de ingenier\u00ed\u00ada. Y tambi\u00e9n en este caso hay que subrayar la necesidad, de la que no se puede prescindir, de asociar a la investigaci\u00f3n a las personas minusv\u00e1lidas. De no hacerse as\u00ed\u00ad, la eventual producci\u00f3n podr\u00ed\u00ada revelarse in\u00fatil e incluso perjudicial.<\/p>\n<p>V. Metodolog\u00ed\u00adas educativas y conceptos en que se basan<br \/>\nUna de las palabras m\u00e1s importantes para las metodolog\u00ed\u00adas educativas de los minusv\u00e1lidos es el t\u00e9rmino \u00abintegraci\u00f3n\u00bb. La perspectiva que este t\u00e9rmino sugiere guarda relaci\u00f3n con el contacto con la realidad y las posibilidades, para quien es minusv\u00e1lido, de tener parte en ella, con lo que de alegre y de ingrato comporta, para vivir sus evoluciones y contribuir a sus cambios. La perspectiva de la identidad no es, pues, entrar en una realidad ya dispuesta a fin de que el minusv\u00e1lido pueda encontrarse en ella c\u00f3modamente; no es evitar contrastes y dificultades. Es al mismo tiempo b\u00fasqueda de medios disponibles en la realidad para poder aprender junto con los otros y para saber organizar los recursos en torno a las necesidades propias realizando un proyecto propio de vida. La perspectiva de la integraci\u00f3n permite examinar las metodolog\u00ed\u00adas educativas con un cierto par\u00e1metro de valoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una perspectiva similar a la de la integraci\u00f3n es la expresada por el t\u00e9rmino \u00abnormalizaci\u00f3n\u00bb, que se ha dado en el contexto de pa\u00ed\u00adses anglosajones y escandinavos. Como la misma palabra deja entrever, expresa la posibilidad de que un minusv\u00e1lido viva en un contexto lo m\u00e1s normal posible, disfrutando lo m\u00e1s posible de los recursos normales de que est\u00e1 dotado el contexto.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con estos dos t\u00e9rminos, las metodolog\u00ed\u00adas educativas han valorado las experiencias activas, en las que la transmisi\u00f3n de conocimientos y la educaci\u00f3n en general est\u00e1n vinculadas a la posibilidad de organizar y vivir una actividad que tenga al ni\u00f1o como protagonista. La educaci\u00f3n activa permite a un minusv\u00e1lido la participaci\u00f3n en la vida educativa a trav\u00e9s de dos posibilidades que se integran mutuamente: modelar los comportamientos propios en los de los dem\u00e1s (y esto, en un grupo que es siempre de alguna manera heterog\u00e9neo, significa tambi\u00e9n tener la posibilidad de elegir un modelo que sea cercano a las posibilidades propias) y, al mismo tiempo, ser reconocido en la ~propia originalidad de desarrollo. Esta puede comportar niveles altos de comportamiento junto a niveles muy bajos; puede comportar el descubrimiento de que se tienen posibilidades que conviven con imposibilidades. A este crecimiento original algunos especialistas le han dado el nombre d\u00e9 \u00abheterocron\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>La perspectiva de la integraci\u00f3n permite considerar la educaci\u00f3n especial como oferta de servicios que habitualmente no se ofrecen en las escuelas ordinarias y que s\u00ed\u00ad se establecen en las escuelas para todos; por una parte, ofrece la posibilidad de modificar la escuela ordinaria y de acrecentar la competencia de los docentes hasta el punto de no ser ya necesario recurrir a estructuras separadas; por otra, libera de los lugares donde se encontraban a los ni\u00f1os clasificados seg\u00fan tipolog\u00ed\u00adas de minusvalidez y organiza en un servicio social m\u00e1s amplio las competencias que antes se encontraban en instituciones separadas.<\/p>\n<p>Los niveles de integraci\u00f3n pueden ser diversos: f\u00ed\u00adsica; social; en los diferentes aprendizajes. No resulta, sin embargo, posible la separaci\u00f3n neta de niveles que constituyen tendencias entrelazadas.<\/p>\n<p>Las metodolog\u00ed\u00adas educativas han recibido la aportaci\u00f3n y la influencia de las principales corrientes psicol\u00f3gicas y pedag\u00f3gicas contempor\u00e1neas. En la actualidad parece prevalecer la exigencia de integrar las distintas aportaciones, sin tener que optar necesariamente por un modelo en vez de otro. Hay, sin embargo, aportaciones que es posible integrar o que evolucionan de posiciones r\u00ed\u00adgidas a posiciones flexibles, mientras que otras no permiten integraci\u00f3n alguna. Es \u00e9ste el caso, por ejemplo, del modelo de comportamiento: cuando ha aceptado hacerse flexible e integrable ha aportado una notable contribuci\u00f3n, mientras que cuando ha rehusado toda colaboraci\u00f3n para mantenerse inmaculado ha aportado escasa contribuci\u00f3n, siendo abandonado por muchos que, no obstante, lo hab\u00ed\u00adan acogido con entusiasmo.<\/p>\n<p>Los puntos en com\u00fan de las distintas metodolog\u00ed\u00adas parecen ser los siguientes: la observaci\u00f3n, de la que no s\u00f3lo se parte, sino a la que se acude permanentemente; la programaci\u00f3n educativa, con objetivos precisos, flexibles y comunicables con claridad a todos los ni\u00f1os, incluidos los ni\u00f1os minusv\u00e1lidos; la verificaci\u00f3n, que deber\u00e1 ser tambi\u00e9n clara y comprensible por todos los ni\u00f1os, minusv\u00e1lidos y no. Estas mismas l\u00ed\u00adneas pueden ser v\u00e1lidas tambi\u00e9n para chicos y chicas.<\/p>\n<p>Las pr\u00e1cticas metodol\u00f3gicas se incrementan con los minusv\u00e1lidos; las presencias significativas, en nuestro horizonte cultural, de minusv\u00e1lidos adultos posibilitar\u00e1n l\u00ed\u00adneas metodol\u00f3gicas adultas.<\/p>\n<p>VI. La dimensi\u00f3n \u00e9tica<br \/>\nEs probable que la mayor parte de los problemas \u00e9ticos afrontados en relaci\u00f3n con la minusvalidez no sean m\u00e1s que especificaciones de los mismos problemas que ata\u00f1en a los individuos normales. Existen, sin embargo, algunas cuestiones que deben ser subrayadas y que guardan relaci\u00f3n con la especificidad de la minusvalidez.<\/p>\n<p>La supervivencia \u00aba toda costa\u00bb de un feto con malformaciones plantea, indudablemente, muchos problemas de naturaleza \u00e9tica que antes no se planteaban, por la frecuencia entonces de los denominados abortos naturales y por la falta de instrumentos de conocimiento del estado del feto.<\/p>\n<p>El modo de realizar las terapias, farmacol\u00f3gicas o fisioterap\u00e9uticas, ha hecho emerger el problema del enfrentamiento terap\u00e9utico. Se han dado casos de familiares que han solicitado la intervenci\u00f3n de los jueces para que se suspendieran tratamientos a los que se juzgaba tan intensos como carentes de posibilidades reales; los padres solicitaban que su hijo o hija pudiera vivir con dignidad su propia minusvalidez durante el tiempo que le correspondiera de vida. En algunos casos, en pa\u00ed\u00adses norteamericanos, los jueces han tutelado el deseo de los familiares, aunque con la precisi\u00f3n de que un caso no puede autorizar a tomar decisiones an\u00e1logas en situaciones consideradas semejantes.<\/p>\n<p>Vivimos con el tel\u00f3n de fondo de la terrible situaci\u00f3n del nazismo, que, en lo referente a ni\u00f1os minusv\u00e1lidos, no dud\u00f3 en hacer de ellos conejillos de Indias para los m\u00e1s crueles experimentos. Por tratarse de una realidad a menudo olvidada o no conocida, por una especie de represi\u00f3n colectiva, es bueno encontrar la manera de recordarla y conocerla. Una reflexi\u00f3n al respecto no puede dejar de ser \u00fatil.<\/p>\n<p>Hay problemas \u00e9ticos de otro tipo y que afectan en gran medida a la organizaci\u00f3n socio-asistencial y a los profesionales que tienen a su cargo ni\u00f1os minusv\u00e1lidos. Muchas veces y con demasiada desenvoltura se confunde la corresponsabilidad de los familiares con una especie de chantaje moral; los padres, que quisieran ser los primeros y m\u00e1s importantes educadores del hijo minusv\u00e1lido, ven, en cambio, que se les carga con pesos insoportables y se les hacen continuas referencias al deber espec\u00ed\u00adfico de padres, apelando a un posible sentimiento de culpa y a las posibles reparaciones a trav\u00e9s de sacrificios personales incre\u00ed\u00adbles. Esta situaci\u00f3n plantea serios problemas de car\u00e1cter \u00e9tico, a veces con connotaciones dram\u00e1ticas; junto a padres que pueden contar con alegr\u00ed\u00ada y orgullo todo lo que han hecho por su hijo, hay otros que se sienten todav\u00ed\u00ada m\u00e1s culpables porque cada esfuerzo suyo ha acabado en un fracaso del que se sienten responsables. Existen tr\u00e1gicos hundimientos psicol\u00f3gicos de padres, con privaci\u00f3n incluso del habla.<\/p>\n<p>Pero el problema \u00e9tico m\u00e1s importante en relaci\u00f3n con la minusvalidez tiene car\u00e1cter colectivo; guarda relaci\u00f3n con el equilibrio entre pa\u00ed\u00adses ricos y paises pobres, con la ideolog\u00ed\u00ada de desarrollo y progreso y la l\u00f3gica armamentista. Como ya se ha dicho antes, tambi\u00e9n en estos aspectos demandan los minusv\u00e1lidos una especificidad y una identidad original propia, al mismo tiempo que una coincidencia de problem\u00e1ticas con el resto de personas. No parece ser, pues, una afirmaci\u00f3n ret\u00f3rica la que ve en la minusvalidez una condici\u00f3n que pasapor cada persona y por cada colectividad y que no ata\u00f1e exclusivamente a los minusv\u00e1lidos.<\/p>\n<p>[l Derechos del hombre; lSolidaridad; l Voluntariado].<\/p>\n<p>BIBL.: AANV., Quelle place pour les handicap\u00e9s~ en \u00abMedicine de 1&#8217;Homme\u00bb 176 (1988); CAMERONI M., L handicap dentro e oltre, Feltrinelli, Mil\u00e1n 1983; CANEVARoA. (ed.), Handicap e scuola. Manuale per 1 integrazione scolastica, La Nuova Italia Scientifica, Roma 1987; CouCEIRo A., Problemas \u00e9ticos en neonatolog\u00ed\u00ada, en \u00abJano\u00bb 37 (1989) n. 881, 59-96; JUAN PABLO II, Ler persones handicap\u00e9es ont des droits sacr\u00e9s et inviolables, en \u00abLa Documentation Catholique\u00bb 81 (1984) 501-503; MCCORMIcK R.A., Les soins intens fs aux nouveauxn\u00e9s handicap\u00e9s, en \u00abEtudes\u00bb357 (1982) 493-502; MOLLO S., COS1rUire Fabrizio, Dehoniane, Bolonia 1984; ScHMIrr J.-C., Il santo levriero. Guinefort guaritore di bambini, Einaudi, Tur\u00ed\u00adn 1982; STIRER H.-J., Corps infirmes et societ\u00e9s, Aubier Montaigne, Par\u00ed\u00ads 1982; ZAzzo R. Los d\u00e9biles mentales, Fontanella, Barcelona 19837.<\/p>\n<p>A. Canevaro<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I. Significado del t\u00e9rmino minusvalidez. II. Cifras y problemas en diversas partes del mundo. III. Historia de la minusvalidez: 1. Referencias a la antig\u00fcedad; 2. Referencias a la \u00e9poca actual. IV. Las diversas ciencias en el marco de los problemas afrontados y por afrontar. V. Metodolog\u00ed\u00adas educativas y conceptos en que se &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/minusvalidez\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMINUSVALIDEZ\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17268","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17268"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17268\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}