{"id":17269,"date":"2016-02-05T11:13:57","date_gmt":"2016-02-05T16:13:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-del-antiguo-testamento\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:57","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:57","slug":"moral-del-antiguo-testamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-del-antiguo-testamento\/","title":{"rendered":"MORAL DEL ANTIGUO TESTAMENTO"},"content":{"rendered":"<p>Y DEL JUDA\u00ed\u008dSMO<br \/>\nTEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Moral y camino hist\u00f3rico de Israel:<br \/>\n1. La \u00e9poca anterior a la monarqu\u00ed\u00ada;<br \/>\n2. El per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico;<br \/>\n3. El profetismo;<br \/>\n4. Exilio y posexilio;<br \/>\n5. El juda\u00ed\u00adsmo.<br \/>\nII. Conjuntos literarios:<br \/>\n1. La torah;<br \/>\n2. Deuteronomio y deuteronomista;<br \/>\n3. La \u00e9tica de los sabios:<br \/>\n    a) La sabidur\u00ed\u00ada antigua,<br \/>\n    b) Job y Qoh\u00e9let,<br \/>\n    c) La sabidur\u00ed\u00ada revelada,<br \/>\n    d) La moral de los sabios.<br \/>\nIII. Hacia y m\u00e1s all\u00e1 de la torah.<\/p>\n<p>La dificultad de sintetizar la \u00e9tica del AT es evidente; basta pensar en la duraci\u00f3n milenaria del per\u00ed\u00adodo en cuesti\u00f3n, en la complicada historia de la formaci\u00f3n literaria de los textos, en la superposici\u00f3n de historia, derecho, costumbres, sabidur\u00ed\u00ada, ley. No vamos a pretender presentar aqu\u00ed\u00ad una historia detallada del derecho, ni de la praxis y concepciones \u00e9ticas, ni un sumario de las normas morales particulares. El objetivo es ofrecer un esbozo del esp\u00ed\u00adritu que anim\u00f3 el enfoque moral fundamental en los momentos m\u00e1s significativos del AT. Se presenta primero una panor\u00e1mica hist\u00f3rica r\u00e1pida (I) de la evoluci\u00f3n de la fe de Israel en su relaci\u00f3n con la praxis. En la parte central (II) se examinan tres formas, especialmente significativas, de elaboraci\u00f3n sistem\u00e1tica y unitaria de un conjunto de normas de conducta: la torah, el c\u00f3digo deuteron\u00f3mico y la moral sapiencial. A esta \u00faltima se le dedica m\u00e1s espacio, porque representa un proceso de b\u00fasqueda y valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de los valores y de la praxis m\u00e1s cercano al m\u00e9todo moral propiamente dicho. Siguen algunas conclusiones (III). No nos ha parecido indispensable tratar aparte los salmos, dado que presentan perspectivas semejantes tanto a los profetas como a la literatura sapiencia\u00c2\u00a1.<\/p>\n<p>I. Moral y camino hist\u00f3rico de Israel<br \/>\nEl AT se presenta como una historia; es necesario, por consiguiente, estudiar los cambios de la praxis y de las concepciones morales en las sucesivas fases de un proceso que se desarrolla durante un per\u00ed\u00adodo de tiempo superior al milenio. Pero la tarea es dif\u00ed\u00adcil a causa de la formaci\u00f3n del AT: sucesivas relecturas y redacciones, hechas siempre desde una perspectiva teol\u00f3gica, se apropiaron antiguas memorias y formulaciones anteriores, hasta el punto de hacer a veces imposible y siempre problem\u00e1tica la distinci\u00f3n de lo que realmente fue propio de una \u00e9poca. En muchos casos remontarse a los or\u00ed\u00adgenes del deuteronomista, es decir, a la \u00e9poca anterior al exilio (s. vi a.C.), es una tarea ardua y tanto m\u00e1s problem\u00e1tica cuanto m\u00e1s sofisticados son los m\u00e9todos exeg\u00e9ticos e historiogr\u00e1ficos. No obstante, no hay que renunciar al aspecto hist\u00f3rico, advirtiendo que se trata de una aproximaci\u00f3n hipot\u00e9tica, sobre todo para los per\u00ed\u00adodos en los que no tenemos documentos literarios de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>1. LA EPOCA ANTERIOR A LA MONARQU\u00ed\u008dA. Deber\u00ed\u00adamos comenzar por la \u00e9poca patriarcal, que se remonta al segundo milenio a.C., y que suele definirse como semin\u00f3mada. En G\u00e9n 15-20 tenemos huellas de costumbres que no corresponden a las documentadas para per\u00ed\u00adodos posteriores y que se asemejan a usos de otras poblaciones del segundo milenio. Estas semejanzas confirmar\u00ed\u00adan que los antepasados de Israel compart\u00ed\u00adan en gran parte las costumbres de su ambiente, no siendo f\u00e1cil saber sise distingu\u00ed\u00adan por algunos rasgos especiales: En esta \u00e9poca el valor social m\u00e1s importante es la gran familia dirigida por el patriarca, que se pretende fecunda y rica y cuya integridad se protege incluso con la venganza de sangre; hay normas que regulan la relaci\u00f3n con las mujeres, sobre todo en orden a la prole. Se tiene una especial preocupaci\u00f3n en convivir pac\u00ed\u00adficamente incluso con los de vida sedentaria y se cultiva la habilidad de estipular con astucia los pactos m\u00e1s ventajosos; se honra la hospitalidad. La relaci\u00f3n con Dios es de car\u00e1cter personal; parece que, en efecto, es muy antigua la concepci\u00f3n del Dios que \u00abest\u00e1 con\u00bb, como con frecuencia se expresa el libro del G\u00e9n a prop\u00f3sito de la relaci\u00f3n de los patriarcas con Dios.<\/p>\n<p>Se tiende a atribuir al car\u00e1cter semin\u00f3madadel per\u00ed\u00adodo patriarcal la base de una cultura, considerada t\u00ed\u00adpica del Israel b\u00ed\u00adblico, que podemos llamar de din\u00e1mica de la espera por el hecho de que ninguna realidad hist\u00f3rica o humana puede agotarla oferta divina de comuni\u00f3n. \u00abA esta \u00e9poca puede remontarse el comienzo, en su sentido m\u00e1s radical, de una \u00e9tica escatol\u00f3gica. Ethos n\u00f3mada significa tambi\u00e9n ethos de libertad creativa, en situaci\u00f3n de provisionalidad\u00bb (S. BASTIANEL y L. DI PINTO, H4). NO se sabe hasta qu\u00e9 punto estos valores pueden considerarse propios del car\u00e1cter semin\u00f3mada; el hecho es que la narraci\u00f3n tal como la conocemos hoy presenta a los patriarcas m\u00e1s como emigrantes que como semin\u00f3madas, es decir, como personas que emprenden un viaje, al final definitivo, hacia una meta, lo que har\u00ed\u00ada m\u00e1s adecuados los planteamientos de espera o esperanza que los de provisionalidad o libertad.<\/p>\n<p>Exodo y Sina\u00ed\u00ad son acontecimientos muy dif\u00ed\u00adciles de definir en su sentido originario, precisamente porque durante siglos han sido, especialmente el segundo, punto de referencia de las tradiciones interpretativas y de ampliaciones redaccionales. Pero se puede afirmar con suficiente seguridad que \u00e9xodo y Sina\u00ed\u00ad, con el paso del tiempo, fueron reconocidos como el punto de origen de la presentaci\u00f3n m\u00e1s propia de la fe y de la \u00e9tica de Israel, y que, por lo tanto, tendr\u00ed\u00adan en germen el potencial necesario para llegar a serlo. En estos acontecimientos radica la revelaci\u00f3n fundamental de que Dios libera a Israel mediante hechos hist\u00f3ricos concretos, con su plan de hacer de \u00e9l un pueblo propio en una tierra concreta, y que s\u00f3lo en la obediente fidelidad a este plan el pueblo adquiere su identidad y su derecho a existir. Israel se siente de esta manera destinatario de una gracia que comprende un proyecto que lo compromete en una tarea de fidelidad. Hacer el bien comienza a significar realizar lo que se hace \u00aben Israel\u00bb, en su ra\u00ed\u00adz surge la cultura de la distinci\u00f3n respecto a otros pueblos; se excluye toda reducci\u00f3n a criterios que nosotros llamar\u00ed\u00adamos hoy moral natural. La fidelidad de Israel consiste sobre todo en el reconocimiento del Se\u00f1or como \u00fanico Dios de Israel; pero esta fidelidad no se expresa s\u00f3lo con el culto, sino en una fidelidad moral a normas de solidaridad humana entre los miembros del pueblo. Parece probado que estas concepciones b\u00e1sicas se remontan al acontecimiento \u00e9xodo-Sina\u00ed\u00ad, aunque no podemos precisar cu\u00e1ndo se adopt\u00f3 la categor\u00ed\u00ada de alianza ni c\u00f3mo se fue a\u00f1adiendo progresivamente al Sina\u00ed\u00ad la legislaci\u00f3n de la actual torah.<\/p>\n<p>Para el per\u00ed\u00adodo del asentamiento en la tierra (de Josu\u00e9 a Sa\u00fal), las reconstrucciones historiogr\u00e1ficas son tan endebles que no permiten identificar con seguridad ni ideas ni pr\u00e1cticas exclusivas de esos per\u00ed\u00adodos. Algunos de los problemas que entonces se originaron llegaron a su madurez en el per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico y all\u00ed\u00ad los encontraremos de nuevo.<\/p>\n<p>2. EL PERIODO MON\u00ed\u0081RQUICO. Durante el per\u00ed\u00adodo que va desde David a la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n se produjeron grandes cambios tambi\u00e9n a nivel cultural y hubo una producci\u00f3n literaria que hoy se est\u00e1 cada vez menos seguro de poder identificar y aislar de su actual contexto redaccional del Pentateuco y de la historia deuteronomista. Por eso es preferible renunciar a exponer la antropolog\u00ed\u00ada y la moral del yavista y del eloh\u00ed\u00adsta y limitarse, aun a riesgo de pasar por alto las variantes de un per\u00ed\u00adodo de cinco siglos, a identificar algunos hechos y fen\u00f3menos de tipo sociocultural y algunas orientaciones teol\u00f3gicas y morales que son comunes a todo ese per\u00ed\u00adodo.<\/p>\n<p>Aumenta la conciencia de ser un pueblo y, al menos durante la \u00e9poca salom\u00f3nica y todav\u00ed\u00ada m\u00e1s en el reino de Jud\u00e1, de ser un reino que por gracia ha conseguido ya una estabilidad permanente. Contin\u00faa, sin embargo, la rivalidad entre el norte y el sur, con grandes diferencias que afectan al plano teol\u00f3gico tambi\u00e9n. La experiencia de gu\u00ed\u00adas carism\u00e1ticos, primero, y del rey, despu\u00e9s, elegido por Dios como garant\u00ed\u00ada de fecundidad y de vida para la naci\u00f3n, facilit\u00f3 el poder delegar en \u00e9ste las grandes decisiones, lo que trajo como consecuencia un descenso en el nivel de responsabilidad del pueblo, que no controlaba ya sus propios comportamientos, lo que suscit\u00f3 la reacci\u00f3n de los profetas.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n del templo introdujo la idea nueva de una localizaci\u00f3n de la presencia protectora de Dios y favoreci\u00f3 una sobrevaloraci\u00f3n de la eficacia mediadora del culto. La relaci\u00f3n con la religi\u00f3n cananea dio lugar a formas de sincretismo y de \u00abbaalizaci\u00f3n\u00bb del culto de Yhwh, uniendo la divinidad a los ciclos naturales de la fecundidad.m\u00e1s que a sus libres intervenciones en la historia. El desarrollo de la vida urbana y del comercio influy\u00f3 en usos y costumbres, obligando a adaptaciones, a veces traum\u00e1ticas, de antiguas costumbres jur\u00ed\u00addicas e introduciendo n\u00facleos de disgregaci\u00f3n de la solidaridad tradicional, como lo demuestra la constante instrumentalizaci\u00f3n de la justicia en perjuicio de los m\u00e1s d\u00e9biles. El desarrollo de las relaciones internacionales, tanto comerciales como militares, supuso una amenaza de progresiva asimilaci\u00f3n a las formas culturales, religiosas y \u00e9ticas de otros pueblos.<\/p>\n<p>Aunque sucintamente y de manera discutible, lo se\u00f1alado sugiere ya el drama de la posible p\u00e9rdida de identidad del pueblo de Dios. El interrogante \u00e9tico fundamental pasa a ser ahora si es l\u00ed\u00adcito promover el desarrollo del Estado y de la sociedad de la misma manera que en otros reinos, o si est\u00e1n obligados a ser fieles a otros principios, en cuyo caso, a cu\u00e1les y qui\u00e9n es el encargado de establecerlos. En esta perspectiva de alternativa radical a los dem\u00e1s se sit\u00faan los profetas. La oposici\u00f3n de estos dos proyectos es muy fuerte en el pueblo, porque la fe en el don divino de la tierra excluye todo lo que dificulte la igualdad en el reparto del territorio y en los beneficios que de ella se obtienen. La oposici\u00f3n es menor en lo que se refiere a pol\u00ed\u00adtica exterior, porque el recuerdo de la toma de posesi\u00f3n del pa\u00ed\u00ads no excluye las guerras de conquista; la duda se refiere s\u00f3lo a la legitimidad de los pactos y alianzas y a la forma de realizar estas luchas de manera que no se caiga en una espiral de violencia. Pero en el fondo la pregunta central es si Dios consiente a su pueblo la v\u00ed\u00ada de la fuerza o, mejor, de la autoafirmaci\u00f3n en cualquier sector de la vida, como hacen los otros pueblos, que la imponen con la violencia bajo el patrocinio y las presuntas garant\u00ed\u00adas de sus divinidades nacionales. En el origen de todo problema moral se plantea siempre la fe en la total diversidad y unicidad del Dios de Israel. De esta convicci\u00f3n arranca siempre el pensamiento prof\u00e9tico.<\/p>\n<p>3. EL PROFETISMO. Los profetas anteriores al exilio se integran en los problemas t\u00ed\u00adpicos de la \u00e9poca mon\u00e1rquica con una claridad poco com\u00fan al resto del AT, que es fruto de su concepci\u00f3n de Dios como el \u00fanico, el santo, la suma libertad que decide la historia. El eje central de su pensamiento es que la dimensi\u00f3n \u00e9tica es la exigencia primaria del Dios verdadero. Los profetas se oponen a cualquier tentaci\u00f3n de entender la gracia divina, que es la base de la existencia del pueblo, como algo estable que pueda estar garantizado sustancialmente desde la conservaci\u00f3n objetiva de estructuras o por realizar determinados actos institucionales o cultuales. La presentan, en cambio, como una propuesta-promesa que surge del yo libre de Dios y que da origen a una relaci\u00f3n dialogal con la libertad humana (pi\u00e9nsese en la imagen nupcial que ya se halla en Oseas). Es verdad que Dios ha dado existencia a un sistema de estructuras (tierra, reino, templo, sacerdocio, ley, etc.) necesario y v\u00e1lido, pero es s\u00f3lo un marco para hacer posible la autodeterminaci\u00f3n del pueblo y el ir model\u00e1ndose como le exige su pertenencia a Dios en las distintas situaciones hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 alianzas pactar, resistir o rendirse (p.ej., en Jerem\u00ed\u00adas); si debe favorecerse el comercio, el latifundio, la riqueza (criticados en Isa\u00ed\u00adas), son decisiones a las que la ley, la sabidur\u00ed\u00ada, los or\u00e1culos, la tradici\u00f3n, la historia y las costumbres no pueden dar respuestas un\u00ed\u00advocas, ya que se trata de configurar tipolog\u00ed\u00adas, y los modos de ser han de tener consecuencias en la historia, para lo que es necesario establecer una relaci\u00f3n entre el conocimiento de la realidad y la percepci\u00f3n profunda de las exigencias que Dios pide a su pueblo.<\/p>\n<p>El juicio prof\u00e9tico se sit\u00faa precisamente en el coraz\u00f3n de estos problemas para exigir decisiones radicales, aunque puedan parecer anacr\u00f3nicas y carentes de realismo, como la propuesta de Isa\u00ed\u00adas a Acaz de confiar s\u00f3lo en la promesa divina, sin recurrir a otras estrategias de defensa (cf Is 7), como la decisi\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas cuando aconseja rendirse a Babilonia o, incluso, la propuesta de Sofon\u00ed\u00adas de constituir un pueblo de gentes humildes y pobres, cuando la l\u00f3gica pol\u00ed\u00adtica parec\u00ed\u00ada exigir un aumento en medios materiales y fuerza. La disponibilidad a decisiones como \u00e9stas se llama conversi\u00f3n a Dios, y Dios, por su parte, est\u00e1 constantemente dedicado a observar y juzgar estos comportamientos humanos. El \u00e1mbito de encuentro con la divinidad es la coherencia entre las decisiones y la fe. Por esto no es el culto lo m\u00e1s importante; m\u00e1s a\u00fan: puede ser contraproducente si se entiende como una justificaci\u00f3n para buscar protecci\u00f3n al margen de la moralidad (Jer 7; 26). Con m\u00e1s raz\u00f3n, la idolatr\u00ed\u00ada es inconcebible y se denuncia como pretensi\u00f3n de evadirse del Dios que juzga y como b\u00fasqueda de refugio en divinidades que nada tienen que ver con la dimensi\u00f3n moral. La supervivencia del pueblo est\u00e1 condicionada exclusivamente a su conversi\u00f3n moral; la alternativa, en caso de irresponsabilidad total, es la ruina. Por eso a cada generaci\u00f3n se le recuerda y advierte su propia responsabilidad de cara al futuro: no puede encerrarse en el presente porque se le ha confiado una misi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Pero tomar las decisiones justas y emprender el camino de Dios es extremamente dif\u00ed\u00adcil (como lo muestra la pol\u00e9mica con los falsos profetas, la protesta del verdadero profeta y la angustia interior del profeta mismo, p.ej., Jerem\u00ed\u00adas); por eso toda la historia del pueblo es una cadena de pecados o de equivocaciones. La tradici\u00f3n, el culto, la ley, la sabidur\u00ed\u00ada, la profec\u00ed\u00ada no son suficientes para dar luz y fuerza a unas decisiones morales eficazmente v\u00e1lidas. Con el paso del tiempo la profec\u00ed\u00ada llega a darse cuenta de que cuanto Dios ha hecho hasta ahora en la historia no basta para salvarla. El movimiento ligado al Deuteronomio, durante el per\u00ed\u00adodo que va desde Ezequiel a trav\u00e9s de Jos\u00ed\u00adas hasta la cat\u00e1strofe del 586, es el \u00faltimo intento frustrado de construir en el pueblo una fidelidad estable a un proyecto v\u00e1lido basado en una nueva forma de asumir el pasado. Desde entonces el \u00fanico camino posible es la esperanza escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>4. EXILIO Y POSEXILIO. Para este per\u00ed\u00adodo carecemos de muchas informaciones hist\u00f3ricas sobre los hechos, pero, en cambio, tenemos una gran producci\u00f3n literaria constituida por nuevos escritos y por nuevas redacciones de fuentes antiguas. A partir de ellos se pueden reconstruir algunos grupos de ideas del mismo.<\/p>\n<p>De finales del exilio tenemos el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas: un texto \u00fanico en muchos aspectos, proclama una inminente restauraci\u00f3n de Israel sobre la base del perd\u00f3n total de sus culpas y de una renovaci\u00f3n de todos los dones salv\u00ed\u00adficos del pasado: un nuevo \u00e9xodo, una nueva alianza, un nuevo santuario, una nueva realeza de Dios. El sufrimiento del pasado ha sido fecundo (cf los cantos del siervo) y al pueblo se le abre un nuevo camino seguro de fidelidad; la idolatr\u00ed\u00ada es ya objeto de s\u00e1tiras. Hasta la perspectiva de Jer 31 y de Ez 36 -una alianza nueva mediante una ley escrita en los corazones-es sustancialmente optimista: Dios supera con creces la fragilidad del hombre con sus dones; un mundo restaurado har\u00e1 posible la fidelidad moral y el aut\u00e9ntico culto. La ruptura con el pasado es tajante; ahora cada uno responder\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo (Ez 18). El principio com\u00fan en que se apoyan los distintos escritos del per\u00ed\u00adodo del exilio ha de verse en la dependencia de la moral respecto a la realizaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n. El comportamiento justo del hombre s\u00f3lo es posible en la comuni\u00f3n con Dios y en el mundo renovado que Dios prepara; s\u00f3lo en la novedad de Dios hay lugar para una humanidad justa, y la medida de la justicia humana es la acogida fiel y gozosa de la novedad de Dios.<\/p>\n<p>La vuelta a la patria y las dif\u00ed\u00adciles condiciones de vida que la acompa\u00f1aron marcan el nuevo contacto con la realidad concreta: el mundo nuevo no es todav\u00ed\u00ada algo visible y materialmente adquirido. Hubieron de desarrollar entonces modelos de trabajosa reconstrucci\u00f3n de su propia identidad y de la esperanza, con rasgos distintos. Uno conduce a la apocal\u00ed\u00adptica, y lleva a sus \u00faltimas consecuencias la idea de que es necesario un cataclismo c\u00f3smico como condici\u00f3n indispensable para darle al pueblo el estatuto que se le ha prometido. La tensi\u00f3n moral de la apocal\u00ed\u00adptica lleva al extremismo en la l\u00ed\u00adnea del separatismo, del martirio, de la resistencia y oposici\u00f3n a los sistemas pol\u00ed\u00adticos dominantes. La victoria final sobre el mal aparece cada vez m\u00e1s como un milagro en la imagen de una guerra (apocalipsis de Isa\u00ed\u00adas, D\u00e9utero-Zacar\u00ed\u00adas, Joel), o en la forma de prodigio sorprendente (las historias de Daniel), mientras que las tribulaciones del presente se ven como un medio de purificaci\u00f3n que pasivamente sufre el pueblo de cara a una futura vida paradis\u00ed\u00adaca. Prevalece el sentido del contraste entre la impotencia presente y la espera del milagro c\u00f3smico, que conduce a una \u00e9tica de la espera penitente, con el mayor distanciamiento posible de la complicidad con este mundo.<\/p>\n<p>Otro, que se inicia con el TercerIsa\u00ed\u00adas, apunta, en cambio, hacia una comunidad que, aleccionada por el pasado, acepta humildemente el juicio de Dios, se adapta a su plan que comprende largos per\u00ed\u00adodos y se hace consciente de la necesidad de una larga y lenta educaci\u00f3n en la fidelidad dentro de las miserias del momento presente. Se desarrolla una mentalidad de b\u00fasqueda meditada de las condiciones de legitimidad y validez del culto, de la oraci\u00f3n, del trabajo, de las relaciones sociales, tratando de determinar con precisi\u00f3n las actitudes interiores y los aspectos concretos que deben regular la praxis. Este esp\u00ed\u00adritu anima a la recopilaci\u00f3n de todos los preceptos imaginables en la torah. Anima tambi\u00e9n a releer la historia en forma de cr\u00f3nicas para tratar de buscar los elementos positivos de los antepasados, especialmente en David y Salom\u00f3n, y as\u00ed\u00ad obtener normas, sobre todo rituales, y volver a proponerlas. El mismo cronista propone en Esd y Neh ejemplos concretos de organizaci\u00f3n de la comunidad, cuidando especialmente los compromisos cotidianos y con la sabidur\u00ed\u00ada necesaria para resolver los casos dif\u00ed\u00adciles con intuiciones de rigorismo te\u00f3rico, como en el caso de los matrimonios mixtos en Esd 9-10. Esta preocupaci\u00f3n pendiente de todo lo que ha ocurrido y ocurre, por la dif\u00ed\u00adcil distinci\u00f3n~entre bien y mal, pecado y fidelidad, es quiz\u00e1 la raz\u00f3n que impulsa, en algunos pasajes de Rut, Jon\u00e1s y el final de Isa\u00ed\u00adas y Zacar\u00ed\u00adas, a considerar con m\u00e1s indulgencia la situaci\u00f3n de los paganos y a plantear para algunos de ellos una forma de admisi\u00f3n en el pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Este cuidado por una correcta situaci\u00f3n en todas las cosas peque\u00f1as, esta especie de concentraci\u00f3n de la mirada en los hombres m\u00e1s que en la historia hace posible que hasta en la literatura prof\u00e9tica entre la casu\u00ed\u00adstica, como se ve en Mal o en las discusiones sobre el s\u00e1bado o el ayuno en el Tercer-Isa\u00ed\u00adas. Puede parecer un descenso de nivel respecto a las preocupaciones de planificaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica propia de los profetas anteriores al exilio; pero al ce\u00f1irse a un nivel (por as\u00ed\u00ad decir) \u00abadministrativo\u00bb, manifiestan una flexibilizac\u00ed\u00ad\u00f3n de sabidur\u00ed\u00ada moral que ahora se da cuenta de la necesidad de volcarse en el cuidado pastoral y en un servicio de educaci\u00f3n humilde. No por eso carecen de los grandes principios de los que deducir aplicaciones; son las conclusiones sacadas de la meditaci\u00f3n sobre el irremediable pecado de toda la historia anterior: el sentido de la fragilidad humana y la necesidad del arrepentimiento, la naturaleza pobre y sencilla del aut\u00e9ntico pueblo de Dios, la primac\u00ed\u00ada de la adoraci\u00f3n en el culto y en la vida, el imperativo de la solidaridad fraterna.<\/p>\n<p>5. EL JUDAISMO. La \u00e9poca helenista y romana contempl\u00f3 la permanencia tanto de la tensi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica como de la fidelidad cotidiana a la torah. Esta \u00faltima es la de mayor significaci\u00f3n moral. La presentaci\u00f3n que se hace de la torah, m\u00e1s adelante [l II, 1], es aplicable tambi\u00e9n al esp\u00ed\u00adritu del juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>El concepto clave es el de ense\u00f1anza. No brota s\u00f3lo de la parte legislativa de la torah, sino de la narrativa que, interpretada en clave ejemplar o simb\u00f3lica, da origen a la lectura de la historia como halakah, es decir, como camino que Dios muestra a su pueblo. Esto presupone una mediaci\u00f3n interpretativa tal como se manifestar\u00e1 en la par\u00e1frasis, en los comentarios, en las ampliaciones narrativas de la literatura intertestamentaria, y no s\u00f3lo una ejecuci\u00f3n mec\u00e1nica de las normas. La torah, en su conjunto hist\u00f3rico y legal, constituye un marco de referencia para comprenderse en el mundo como amados por Dios, dispuestos por eso mismo a obedecer incluso las normas cuyo sentido obligatorio no acierta a descubrir la raz\u00f3n. La divinizaci\u00f3n y absolutizaci\u00f3n de la torah (en Fil\u00f3n -primera mitad del s. i d.C.- se identifica con el Logos) la. convierte en un principio que comunica vida y bendici\u00f3n: obedecer a la torah no es legalismo, sino el mejor modo de entrar en comuni\u00f3n con Dios. El estudio y la pr\u00e1ctica de la torah se abren a la m\u00ed\u00adstica y se convierten en la \u00fanica tarea que puede realizar la vocaci\u00f3n humana. Tambi\u00e9n en esto el juda\u00ed\u00adsmo se basta a s\u00ed\u00ad mismo y, aun en la espera de la restauraci\u00f3n de Israel, puede vivir separado con dignidad.<\/p>\n<p>Pero a mitad del siglo ii a.C. el juda\u00ed\u00adsmo se vio sacudido por el grave problema de tener que valorar moralmente la posibilidad de adaptar formas helen\u00ed\u00adsticas de vivir, bien por libre elecci\u00f3n o por imposici\u00f3n forzosa, como ocurri\u00f3 en Judea bajo Ant\u00ed\u00adoco IV. Muchos consideraron l\u00ed\u00adcita la helenizaci\u00f3n; otros se opusieron en nombre de la fidelidad a la ley, dando origen a la violenta reacci\u00f3n militar de los Macabeos y a la exaltaci\u00f3n del conservadurismo hasta el martirio. Otros se opusieron tanto a la helenizaci\u00f3n como a la reacci\u00f3n armada; fueron quiz\u00e1 los que dieron origen al grupo de los fariseos. Fuera de Palestina, en cambio, especialmente en Egipto, las costumbres helenistas, incluso las gimn\u00e1sticas y deportivas, fueron integr\u00e1ndose en la forma de la vida de los jud\u00ed\u00ados, hasta el punto de que Fil\u00f3n habla del tema con admiraci\u00f3n. Frente a las novedades hist\u00f3ricas s\u00f3lo queda la posibilidad de buscar, con el debate, la mejor decisi\u00f3n moral. Otros conflictos igualmente tensos se sucedieron hasta el tiempo de Jes\u00fas a prop\u00f3sito de la necesidad de testimoniar con acciones la ilegitimidad de la ocupaci\u00f3n de su tierra por parte de opresores extranjeros.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n por el rigorismo caracteriza muchos estratos del juda\u00ed\u00adsmo palestino, cosa muy normal entre los pueblos oprimidos. El caso m\u00e1s extremo es el de la comunidad de Qumr\u00e1n; su exagerada b\u00fasqueda de pureza y la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica los empuj\u00f3 a actitudes dualistas, m\u00e1s asc\u00e9ticas que te\u00f3ricas. La corriente m\u00e1s influyente, la farisea, no posee estos rasgos, como tampoco el de teorizar sobre la sublevaci\u00f3n. Representa la forma m\u00e1s elevada de la moralidad jud\u00ed\u00ada. Eleva a sistema el ideal de perfecta observancia y considera como primera obligaci\u00f3n la protecci\u00f3n, por medio del aislamiento, de la grandeza salv\u00ed\u00adfica de la torah. Esto lo hacen a\u00f1adiendo a la ley escrita toda una serie de preceptos tomados de la tradici\u00f3n oral y de la casu\u00ed\u00adstica, para formar una barrera de normas preliminares que eviten el peligro de acercarse a la posible transgresi\u00f3n de la ley escrita (es la moral del escr\u00fapulo a que aludiremos m\u00e1s adelante); adiestr\u00e1ndose en juzgar correctamente los casos concretos con el estudio de la tradici\u00f3n de los maestros y formando un gran n\u00famero de disc\u00ed\u00adpulos con los que reforzar el juicio y la praxis. Con estas posturas se encontrar\u00e1n Jes\u00fas y la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>II. Conjuntos literarios<br \/>\nVamos a analizar ahora el esp\u00ed\u00adritu que anima a tres grupos de conjuntos literarios en los que la problem\u00e1tica moral se desarroll\u00f3 especialmente.<\/p>\n<p>1. LA TORAH podr\u00ed\u00ada ser la fuente principal para el conocimiento de la moral veterotestamentaria; sin embargo, para el investigador constituye un conjunto lleno de problemas, en el que se corre el peligro de perderse continuamente. El primer problema lo constituye el desorden en que los preceptos se suceden unos a otros, que probablemente es s\u00f3lo aparente, pero que nos resulta insuperable, a pesar de su agrupaci\u00f3n en I dec\u00e1logos o dodec\u00e1logos unificables tem\u00e1ticamente s\u00f3lo a costa de forzarlos. El segundo es la incertidumbre con que la ex\u00e9gesis, todav\u00ed\u00ada hoy, se esfuerza por catalogar los distintos tipos de normas y sus denominaciones. Finalmente est\u00e1 el problema, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, de reconstruir la historia de la formaci\u00f3n de las actuales colecciones. Sin entrar en estas averiguaciones, vamos a tratar de descubrir el esp\u00ed\u00adritu fundamental que anima a la torah tal como hoy se encuentra ensu redacci\u00f3n definitiva (tratando aparte el Deuteronomio) y, por lo tanto, sin rechazar las secciones de pureza ritual, como si no tuvieran ninguna importancia \u00e9tica.<\/p>\n<p>El primer dato que aparece es su extensi\u00f3n a todas las situaciones de la vida; se puede encontrar un precepto o una referencia casu\u00ed\u00adstica para cualquier acontecimiento de la vida. El adiestramiento (tal es el sentido de la torah) abarca toda la realidad y, en su conjunto, es presentado como una instrucci\u00f3n divina. En realidad sabemos (y probablemente entonces tambi\u00e9n lo sab\u00ed\u00adan) que muchas de estas normas recogen reflexiones \u00e9tico jur\u00ed\u00addicas humanas, elaboradas con m\u00e9todos y criterios, al menos en parte, comunes tambi\u00e9n a otros pueblos y con un esfuerzo consciente y constante de adaptaci\u00f3n a las distintas situaciones. En muchos casos (como el de la matanza ritual de Lev 17 y Dt 12) encontramos huellas de modificaciones y revisiones de normas m\u00e1s antiguas introducidas con fuertes pol\u00e9micas, que explican la presencia, en el mismo conjunto literario, de prescripciones poco arm\u00f3nicas entre s\u00ed\u00ad por su referencia a ambientes socioculturales distintos. Esto demuestra su constante consideraci\u00f3n realista de las distintas situaciones; pero, al mismo tiempo, la atribuci\u00f3n de todo el conjunto a la revelaci\u00f3n divina del Sina\u00ed\u00ad (con mayor raz\u00f3n por el hecho de ser una redacci\u00f3n artificial) manifiesta la voluntad de dar un sentido de revelaci\u00f3n a todo el conjunto.<\/p>\n<p>Este conjunto de factores (total aplicaci\u00f3n a situaciones, realismo, referencia divina) sirve para transmitir la convicci\u00f3n fundamental de que el hombre no est\u00e1 solo en el mundo, sino que est\u00e1 guiado por un Dios que lo adiestra en todas las situaciones en que puede verse enga\u00f1ado, encontrarse en la duda o actuar ingenuamente. La certeza que transmite el \u00abDijo Dios a Mois\u00e9s\u00bb hace posible no verse arrastrados por la imprevisi\u00f3n o por la complejidad de los casos. En este sentido la torah es salv\u00ed\u00adfica, tranquilizadora y, a pesar de su aparente minuciosidad, liberadora. Adem\u00e1s, sobre todo en las prescripciones sobre pureza ritual, inculca la idea de que las realidades naturales y hasta los objetos tienen un sentido: tienen posibilidades ocultas y funciones que conviene conocer y respetar. Es importante la convicci\u00f3n de que el hombre no puede prescindir de estas realidades para encontrarse con Dios; de esta manera capta, adem\u00e1s de sus propias limitaciones, su esencial mundanidad y concreci\u00f3n. Es instruido en el hecho de que las cosas (pi\u00e9nsese en las partes de un animal y su modo de utilizarlas en el sacrificio) pueden llegar a constituir un conjunto significativo y eficaz para ciertos fines, si se conoce y se hace lo que Dios ha querido establecer.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad se construye una aut\u00e9ntica cultura de la escucha y de la obediencia a Dios para entender el mundo; de lo sorprendente, del respeto, de la atenci\u00f3n y hasta la precauci\u00f3n y prevenci\u00f3n a la hora de actuar. La torah, sobre todo en sus secciones rituales, inculca el h\u00e1bito de medir, contar, distinguir, ejecutar escrupulosamente. Educa as\u00ed\u00ad en un tipo de hombre prudentemente habituado a preguntar antes de hacer, no por vaga timidez, sino por respeto. P. Ricoeur (p. 382, bibl.) habla de moral del \u00abescr\u00fapulo\u00bb y, antes de se\u00f1alar sus peligros, la define felizmente como un \u00abr\u00e9gimen general de heteronom\u00ed\u00ada consiguiente y consentida\u00bb. No hay que olvidar la motivaci\u00f3n \u00faltima de esta elecci\u00f3n sobre la que insiste el c\u00f3digo de santidad de Lev 17-26: la pertenencia de la tierra y del pueblo al Dios santo, en el sentido primario de superior y distinto a todo lo que no es Dios. Fuera de esta pertenencia, la vida del pueblo no tendr\u00ed\u00ada sentido, puesto que para eso fue sacado de Egipto. Indirectamente est\u00e1 en juego, pues, la realizaci\u00f3n del hombre, no individualmente entendida, sino del hombre en la participaci\u00f3n del pueblo que ha sido elegido. Fuera de la elecci\u00f3n a ser pueblo de Dios se cae en la nada o, peor a\u00fan, en el caos. Por esto la legislaci\u00f3n \u00absacerdotal\u00bb de la torah puede integrar f\u00e1cilmente viejas normativas sobre los criterios de admisi\u00f3n o exclusi\u00f3n de los clanes o de las asambleas cultuales, dar importancia a determinadas normas de benevolencia o beneficencia social, como se leen en el c\u00f3digo de Ex 2024, y sobre todo llegar a incluir entre los preceptos el amor al pr\u00f3jimo (Lev 19:18).<\/p>\n<p>Por encima de la importancia que se pueda dar leg\u00ed\u00adtimamente a algunos preceptos, por considerarlos m\u00e1s humanitarios o m\u00e1s cercanos a la sensibilidad del NT, lo que debe tratar de entenderse es el sentido global de esta legislaci\u00f3n tan compleja; este sentido consiste en el adiestramiento del pueblo para que se defienda a s\u00ed\u00ad mismo y a cada uno de sus miembros reforzando cada d\u00ed\u00ada su dependencia de Dios, porque la vida se alcanza s\u00f3lo en los mandamientos de Dios y mediante su observancia (cf Lev 18:5).<\/p>\n<p>2. DEUTERONOMIO Y DEUTERONOMISTA. Aunque forma parte de la torah, el Dt merece un p\u00e1rrafo aparte porque toca expl\u00ed\u00adcitamente los dos aspectos de la alianza y de la unidad. Cuando al hablar del AT se habla de moral de la alianza nos referimos, en conclusi\u00f3n, al Dt y a la llamada escuela deuteronomista (= Detr), que, siguiendo sus propios principios, habr\u00ed\u00ada redactado los libros que van desde Jos a 2Re.<\/p>\n<p>Hoy todos reconocen que es caracter\u00ed\u00adstica del Dt el tomar el esquema de los pactos de alianza-vasallaje para referirse a la relaci\u00f3n Dios-pueblo. El Se\u00f1or asume, de forma an\u00e1loga, el papel del soberano que libremente elige a Israel como vasallo y se empe\u00f1a en salvarlo, imponi\u00e9ndole la obligaci\u00f3n de reconocerlo a \u00e9l como \u00fanico Dios (es el estatuto de alianza) y de respetar una serie de obligaciones (las cl\u00e1usulas). Se establece as\u00ed\u00ad una relaci\u00f3n que comprende una cierta bilateralidad, aunque nunca sea paritaria.<\/p>\n<p>El punto esencial de la visi\u00f3n deuteron\u00f3mica es que Dios quiere no s\u00f3lo que el pueblo le sea dependiente, sino que \u00abasuma conscientemente esta existencia dependiente\u00bb (J. L&#8217;HOUR, 20). En esto est\u00e1 el origen de la \u00e9tica de la alianza. Para esta primac\u00ed\u00ada de la conciencia, el culto no tiene un valor aut\u00f3nomo, sino que su valor es el de memorial, rito explicativo o signo para entender, creer y amar, como se desprende de las explicaciones propias del Dt, por ejemplo de la pascua. El culto est\u00e1 subordinado a la inteligencia de la fe y, en cierta medida, tambi\u00e9n a la moral.<\/p>\n<p>Es caracter\u00ed\u00adstico del Dt la relaci\u00f3n entre la estipulaci\u00f3n fundamental, seg\u00fan la cual el pueblo no debe tener ning\u00fan otro dios, y la deducci\u00f3n seg\u00fan la cual todo debe expresar referencia a esta relaci\u00f3n e una especie de totalidad unificada, que el Dt se esfuerza en hacer lo m\u00e1s consciente posible. Desde este esfuerzo por englobar la totalidad en una consciente referencia a la alianza se comprenden mejor algunos aspectos particulares de la vis\u00f3n deuteronomista. Recordemos los m\u00e1s importantes. &#8211; Toda la persona, con todo el coraz\u00f3n y todas sus fuerzas, es llamada a reconocer la ben\u00e9vola soberan\u00ed\u00ada de Dios. El lenguaje del Dt y del Detr prima t\u00e9rminos como amar, temer, escuchar, servir, teniendo como objeto a la persona de Dios, y estil\u00ed\u00adsticamente adopta la formulaci\u00f3n yo\/t\u00fa, yo\/ vosotros. -Con frecuencia las normas se justifican dando sus motivos (en general hist\u00f3ricos: recuerda que tu tambi\u00e9n fuiste esclavo en Egipto) y su finalidad (para que vivas en la tierra); consecuentemente, su estilo es paren\u00e9tico hasta excesos ret\u00f3ricos, porque se pretende una interiorizaci\u00f3n de la norma a trav\u00e9s de la formaci\u00f3n de una conciencia consciente de la unidad de la historia. -La reinterpretaci\u00f3n de la historia asume una funci\u00f3n de ejemplaridad: se debe mostrar de qu\u00e9 manera concreta ha ejercitado Dios su propia fidelidad-lealtad, traduci\u00e9ndola operativamente de modo que constituya un prototipo para el actuar del pueblo llamado a una fidelidad y justicia an\u00e1loga. -La dial\u00e9ctica entre estatuto fundamental y normas particulares encuentra una integraci\u00f3n arm\u00f3nica a trav\u00e9s de un esquematismo paralelo: amar a Dios poniendo en pr\u00e1ctica y pones en pr\u00e1ctica temiendo (en los dos esquemas, el segundo miembro est\u00e1 unido al primero por una preposici\u00f3n que asume un valor casi exeg\u00e9tico). De este modo el mandamiento principal escapa a la abstracci\u00f3n para identificarse con la praxis, que, a su vez, no es mera observancia, sino explicitaci\u00f3n de la obediencia-amor, con la que elude, por su referencia a Dios, el caer en el legalismo. -Las bendiciones y maldiciones son un medio para unir el compromiso \u00e9tico-religioso al caminar de la historia, cuyo futuro est\u00e1 condicionado (salvaguardando la libertad de Dios) a la totalidad del cotidiano actuar humano. -A esto le sigue la mutua relaci\u00f3n indisoluble entre el individuo y la colectividad, que, por encima de las exageraciones por las que se manifiesta (pi\u00e9nsese en la sobrevaloraci\u00f3n de la infidelidad del rey o de la violaci\u00f3n de las normas sobre el exterminio), ayuda al desarrollo de una adecuada noci\u00f3n de comunidad y de responsabilidad social e hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Este marco de la moral deuteron\u00f3mica, centrada en un personalismo global de la alianza, suscita admiraci\u00f3n. Precisamente se ve en el Dt una s\u00ed\u00adntesis muy pr\u00f3xima al esp\u00ed\u00adritu del NT, debido a la presencia en el c\u00f3digo deuteron\u00f3mico de normas y motivaciones humanitarias (p.ej., 21,10-14; 23,25ss, y especialmente 24 10-22) que con raz\u00f3n se consideran fruto, m\u00e1s que de una evoluci\u00f3n sociocultural, de una asimilaci\u00f3n coherente de la teolog\u00ed\u00ada de la alianza.<\/p>\n<p>No hay que olvidar, sin embargo, los aspectos problem\u00e1ticos que aparecen en la redacci\u00f3n Detr de los libros de Jos a 2Re, tanto en los episodios recogidos de tradiciones antiguas e incorporados sin comentarios ni distinciones como en las secciones que reflejan directamente la teolog\u00ed\u00ada Detr. Entre los puntos que merecen una reflexi\u00f3n se pueden citar los siguientes: -El conocido homicidio de la hija de Jeft\u00e9 es narrado sin comentario alguno, y m\u00e1s que dar a entender la neutralidad del historiador por una costumbre arcaica, el narrador parece compartir la misma convicci\u00f3n de la sacralidad absoluta del juramento (cf Jos 9:19; 1Sa 14:24; IRe 2,8), que no admite excepciones de ning\u00fan tipo, ni siquiera por respeto a la vida humana. Se cuestiona entonces por qu\u00e9 no surja un planteamiento sobre la validez de algunos juramentos, tal como aparece, por ejemplo, en el episodio de I Sam 14,24-46, donde se sospecha que el voto de Sa\u00fal debe considerarse no v\u00e1lido por haberlo hecho aquel que el Se\u00f1or quer\u00ed\u00ada rechazar. La tentaci\u00f3n de acusar de parcialidad al Detr es grande debido a su visi\u00f3n ideol\u00f3gica de la historia de la salvaci\u00f3n. El \u00bfPor qu\u00e9 no es malo matar al rey de Moab a traici\u00f3n (Jue 3:12-20) y a Sisar violando la hospitalidad (Jue 4:17-22), mientras se plantea el problema de si, para castigar un crimen, debe combatirse contra los propios hermanos (Jue 20:23.28)? \u00bfQuiz\u00e1 porque con los enemigos hay que aplicar una moral distinta? Har\u00ed\u00ada pensar as\u00ed\u00ad en la justificaci\u00f3n de las venganzas de Salom\u00f3n (1Re 2) y de las matanzas filoyavistas de Jeh\u00fa (2Re 10). -Pero el problema m\u00e1s grave viene de la teorizaci\u00f3n del deber de exterminar totalmente a las ciudades m\u00e1s pr\u00f3ximas a Israel (Dt 20), que da justificaci\u00f3n teol\u00f3gica, en nombre de la promesa de la tierra, a la arcaica costumbre de la guerra santa. El hecho de que los redactores lamenten que la orden no haya sido cumplida sin excepci\u00f3n, rechazando cualquier hip\u00f3tesis de compromiso, incluidas las adoptadas en diversas circunstancias, hace a los deuteronomistas sospechosos de una cierta ceguera ideol\u00f3gica. -Parece innegable que el modo con el que la redacci\u00f3n Detr narra la historia (con las debidas diferencias se da una situaci\u00f3n parecida en el cronista) manifiesta una cierta inmadurez y groser\u00ed\u00ada en el manejo del sentido hermen\u00e9utico del principio hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico. Algunos valores, como la elecci\u00f3n divina del pueblo o la promesa condicionada de la tierra, son absolutizados hasta el punto de impedir la posibilidad de integrarlos con otros valores que los te\u00f3logos Detr no, ,desconoc\u00ed\u00adan. La tensi\u00f3n ideal a la meta a alcanzar o salvaguardar impide la percepci\u00f3n de que, tambi\u00e9n en el caso de la acci\u00f3n divina, el fin no basta para justificar los medios. La subordinaci\u00f3n de todo acto o acontecimiento a la meta final, que por s\u00ed\u00ad misma es moralmente neutra en el dinamismo po\u00e9tico-narrativo de la \u00e9pica, de la saga o de la historia popular (como, p.ej., en el canto de Ex 15 o en el de Ester), puede resultar ambigua cuando se mezcla con textos normativos con pretensiones de adiestramiento.<\/p>\n<p>Por desgracia, \u00e9sta parece ser la situaci\u00f3n actual del Pentateuco y de la historia Detr (por no hablar del caso extremo de los Macabeos). Si se renuncia a considerar de forma aislada algunas partes para tratar de captar el animus moral del conjunto, nos encontramos ante motivos contradictorios, necesitados de un ajuste hermen\u00e9utico para el que el AT por s\u00ed\u00ad solo no parece que pueda aportar criterios suficientes.<\/p>\n<p>3. LA ETICA DE LOS SABIOS. Los libros sapienciales, en cierto sentido, forman un grupo aparte dentro del AT. Presentan una mayor afinidad con el mundo extrab\u00ed\u00adblico, sobre todo egipcio, y al mismo tiempo parecen ajenos a la concepci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la torah y de los profetas, lo cual es cierto especialmente para los estratos m\u00e1s antiguos. Es, pues, necesario tener en cuenta el camino peculiar seguido por la reflexi\u00f3n sapiencial desde los estratos redaccionales m\u00e1s antiguos, Prov 1031, hasta los m\u00e1s recientes, Sab.<\/p>\n<p>Seg\u00fan algunos investigadores, con el paso de ocho o nueve siglos se habr\u00ed\u00ada dado una evoluci\u00f3n, an\u00e1loga a otra documentada y mucho m\u00e1s lenta y antigua que habr\u00ed\u00ada ocurrido en Egipto y Mesopotamia, desde una concepci\u00f3n c\u00f3smico-racionalista primitiva a una postura final m\u00e1s fide\u00ed\u00adsta, con una gran crisis intermedia. Prov 10-31 ser\u00ed\u00ada el testimonio de la primitiva confianza de los sabios -aun siendo conscientes de sus propias limitaciones- por entender y captar con la raz\u00f3n el orden divino impreso en el mundo, a fin de extraer de \u00e9l pautas que sirvieran para una salida positiva de la vida humana. Job y Qo representar\u00ed\u00adan la crisis de esa confianza primitiva frente a los respectivos problemas del sufrimiento del justo y de la no comprensi\u00f3n de la realidad. Finalmente, en Prov 1-9, en Si y en Sab se llegar\u00ed\u00ada a la conclusi\u00f3n de que la sabidur\u00ed\u00ada es una propiedad de Dios que el hombre debe pedir y aceptar como un don. Este itinerario tan sugestivo tiene el riesgo de ser una esquematizaci\u00f3n ideada a partir de nuestros m\u00e9todos hist\u00f3ricos sobre los textos que \u00fanicamente han llegado hasta nosotros, y por lo tanto muy hipot\u00e9tico. Sin embargo, s\u00ed\u00ad que es cierta la consecuencia que se deduce de \u00e9l, que es m\u00e1s prudente exponer el mensaje de los libros sapienciales distinguiendo sus distintos estratos de forma diacr\u00f3nica y no globalmente.<\/p>\n<p>a) La sabidur\u00ed\u00ada antigua. En el estrato m\u00e1s antiguo las bases de la reflexi\u00f3n sapiencial son las siguientes: 0 El mundo tiene un orden (se supone que de origen divino, aunque no se dice expl\u00ed\u00adcitamente), por lo cual entre las cosas se da una correspondencia equilibrada y proporcional; 0 estas correspondencias se pueden conocer mediante la observaci\u00f3n de la realidad, la comparaci\u00f3n y la clasificaci\u00f3n de los casos concretos por parte de la inteligencia humana, que expresa los resultados de forma sint\u00e9tica, simb\u00f3lica y, por lo tanto, siempre abierta (y siempre mejorable) del proverbio; O a nivel del actuar humano, el orden cognoscible consiste en la correspondencia entre las acciones y los resultados, entre inicio y \u00e9xito. A las acciones justas y sabias les corresponde el bienestar, a las est\u00fapidas la miseria; aunque a veces puede pasar un largo per\u00ed\u00adodo de tiempo, pero nunca se sale del \u00e1mbito de lo terreno; 0 la acci\u00f3n de Dios puede superar el nivel de proporcionalidad, pero no lo contradice: tambi\u00e9n los proverbios que ilustran el modo de actuar de Dios parecen enunciar datos constatados humanamente. No aparece para nada ninguna referencia a realidades demon\u00ed\u00adacas, sobrehumanas o sacrales; el marco abarca s\u00f3lo el mundo y la divinidad.<\/p>\n<p>Los enunciados en los que se reconoce un contenido \u00e9tico se encuadran en esta concepci\u00f3n general. No son abstracciones ni deducciones a partir de unos principios, sino constataciones de nexos reales cuidadosamente clasificados y verificados. Quiz\u00e1 el unir actitudes humanas y fen\u00f3menos naturales (el hablar en secreto provoca el desprecio como la tramontana la lluvia: Pro 25:53) es algo m\u00e1s que una imagen ilustrativa y pretende manifestar una especie de relaci\u00f3n de causa y efecto. Otras veces se concluye en generalizaciones parecidas a la inducci\u00f3n de un principio; sin embargo parece m\u00e1s correcto considerar los proverbios antiguos s\u00f3lo como formulaciones concluyentes de una colecci\u00f3n casi estad\u00ed\u00adstica de datos de experiencia. Su prestigio se basa en la antig\u00fcedad de su origen y en la correcci\u00f3n del m\u00e9todo de las escuelas sapienciales. Por eso, hasta en la forma, tienen el car\u00e1cter persuasivo de advertencias educativas, no el del precepto y la obligaci\u00f3n. M\u00e1s que de normas, se trata de informaciones de las que el disc\u00ed\u00adpulo debe sacar sus propias reglas de conducta: una serie de im\u00e1genes de la realidad que desvelan el verdadero \u00e9xito de las acciones m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias y que de esta forma constituyen un marco de referencia para las decisiones del sujeto. El sabio transmite, en primer lugar, una cultura de la que sacar motivaciones para el comportamiento. El criterio principal es la realizaci\u00f3n del hombre en la sociedad de su tiempo. En este sentido se puede decir que el fundamento de la \u00e9tica sapiencial es antropol\u00f3gico, porque se basa en la experiencia, tiene como aval la racionalidad, emancipa la libertad y pretende garantizar a la persona su integraci\u00f3n m\u00e1s equilibrada y gratificante en el mundo.<\/p>\n<p>En cuanto a los contenidos concretos de las afirmaciones sapienciales y a los valores que defienden o promueven, es suficiente decir que afectan a todos los \u00e1mbitos de la vida, no s\u00f3lo a la corte o al aparato estatal, como ocurr\u00ed\u00ada normalmente en Egipto. Es frecuente la condena de la violencia; la amonestaci\u00f3n sobre el uso sincero, ben\u00e9volo y sobre todo prudente de la lengua; pone en guardia sobre el peligro de las mujeres, y recomienda la laboriosidad y la sobriedad. Es dif\u00ed\u00adcil hacer referencias textuales que no se reduzcan a listas de vers\u00ed\u00adculos aislados. Se pueden citar dos partes: el brev\u00ed\u00adsimo cat\u00e1logo de siete pecados en Pro 6:16-19, y sobre todo el cap\u00ed\u00adtulo 31 de Job. Este \u00faltimo, si bien es m\u00e1s reciente que el estrato que hemos visto hasta ahora, puede servir para hacerse una idea de lo que la filosof\u00ed\u00ada sapiencial considera el marco org\u00e1nico ideal de lo que es una existencia irreprensible y v\u00e1lida. Job, feliz y con buena vida, es la imagen del hombre completamente realizado. Sus principios morales se pueden sintetizar as\u00ed\u00ad: sinceridad, rechazo del propio beneficio a expensas de los dem\u00e1s y solicitud por proteger activamente a los d\u00e9biles. En la ra\u00ed\u00adz de estas actitudes parece haber un sentimiento m\u00e1s profundo: la conciencia de que la plenitud de la vida se asegura con la integraci\u00f3n de la propia persona en un orden social y c\u00f3smico que lo dirige el mismo Dios. Es moralmente bueno tener conciencia de las propias limitaciones y la valoraci\u00f3n del bienestar como resultado objetivo de la regla de proporcionalidad que gobierna el mundo (lo que equivale a lo que tradicionalmente se llama principio de retribuci\u00f3n). Es malo, en cambio, excederse, forzar los ritmos y relaciones para tener m\u00e1s o antes: ojos altaneros, lengua mentirosa, coraz\u00f3n que trama, pies que corren hacia el mal, estas cuatro im\u00e1genes sacadas de Pro 6:16-19 son, en conjunto, la imagen del malvado y del necio.<\/p>\n<p>b) Job y Qoh\u00e9let. Los libros de Job y Qo pueden considerarse, como ya hemos dicho, testimonios de la crisis de la moralidad tradicional. No se cuestiona el modelo o la lista de los comportamientos a seguir, sino el porqu\u00e9 deba hacerse, dado que el justo sin mancha, como Job, sufre sin proporci\u00f3n y sin explicaci\u00f3n. Ante este caso l\u00ed\u00admite desaparece la salvaguardia c\u00f3smico-teol\u00f3gica como justificaci\u00f3n de la \u00e9tica. El autor de los di\u00e1logos se sirve de la intervenci\u00f3n de tres amigos y (quiz\u00e1 un redactor posterior) de Eli\u00fa para exponer todos los modos posibles con los que enmarcar el caso dentro de la razonabilidad tradicional; pero el hilo conductor de la redacci\u00f3n pretende, precisamente, mostrar su inconsistencia: Job tiene raz\u00f3n cuando afirma que s\u00f3lo Dios puede dar una justificaci\u00f3n y s\u00f3lo \u00e9l puede ser, en cualquier caso y parad\u00f3jicamente, su \u00fanico defensor, al mismo tiempo que es \u00e9l quien lo hace sufrir. Es esta convicci\u00f3n la que da a los discursos de Job, por encima de su apariencia de blasfema rebeli\u00f3n, su sentido de profundas profesiones de fe. El hecho de que la respuesta haya que ped\u00ed\u00adrsela a Dios demuestra que la motivaci\u00f3n \u00faltima de la moralidad ya no puede ser c\u00f3smico-antropol\u00f3gica y s\u00f3lo indirectamente teol\u00f3gica, como lo era en el esquema cl\u00e1sico antes descrito, sino, por el contrario, directa e inmediatamente teol\u00f3gica. Seg\u00fan como se entienda la respuesta de Dios (Job 3841) y la doxolog\u00ed\u00ada de Job (Pro 40:3s; Pro 42:16) se puede discutir si se puede recuperar o no una visi\u00f3n m\u00e1s evolucionada de la complejidad del mundo, a la que Dios parece remitir a Job, como elemento de ayuda para aceptar los insondables criterios de la acci\u00f3n divina. En cualquier caso est\u00e1 claro que la observaci\u00f3n del mundo no basta ya, y que la \u00fanica raz\u00f3n para hacer el bien no es el esquema tradicional racionalmente verificado, sino s\u00f3lo la convicci\u00f3n de fe de la superioridad absoluta o de la santidad de Dios. La ecuaci\u00f3n por la que debe hacerse moralmente lo que promueve la vida de la persona contin\u00faa igual; pero la verificaci\u00f3n de su relaci\u00f3n escapa ahora al hombre, que debe fiarse de una sabidur\u00ed\u00ada divina que le resulta inasequible, como dir\u00e1 el redactor que ha incluido en Job 28 el himno a la inaccesibilidad de la sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n del Qoh\u00e9let es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s radical, pues muestra la improductividad de las relaciones l\u00f3gicas de la sabidur\u00ed\u00ada tradicional no s\u00f3lo en el caso l\u00ed\u00admite de un dolor muy intenso, sino tambi\u00e9n en las situaciones normales de la vida, hasta denunciar la inutilidad misma de la sabidur\u00ed\u00ada. La pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ventajas obtiene el hombre de todos los trabajos con que se fatiga bajo el sol?\u00bb (Qo 1,3), parece llevar a una especie de nihilismo que pone en duda todos los valores y motivaciones. Pero parad\u00f3jicamente puede ser, en negativo, la afirmaci\u00f3n impl\u00ed\u00adcita del valor del hombre, que no logra encontrar en lo que prouce y trabaja lo que necesita para su plena realizaci\u00f3n porque le falta precisamente lo que es m\u00e1s adecuado para \u00e9l: el conocimiento y el dominio del tiempo propicio para cada acci\u00f3n, sus resultados y, por lo tanto, para el futuro.<\/p>\n<p>Esta constataci\u00f3n de la vanidad e inaferrabilidad cognoscitiva de la totalidad de la vida plantea a Qoh\u00e9let el grave problema de la \u00faltima motivaci\u00f3n del obrar humano y de lo que permite distinguir cu\u00e1ndo se obra bien. Est\u00e1 seguro de que hay una raz\u00f3n plena de la totalidad, y que esa raz\u00f3n est\u00e1 en Dios; pero le parece imposible que el hombre pueda llegar a poseerla. De aqu\u00ed\u00ad su conclusi\u00f3n; que le es mejor al hombre disfrutar de los bienes que Dios le da y abstenerse de incluir en su existencia el af\u00e1n por un inalcanzable dominio de los acontecimientos. Es una concepci\u00f3n que no tiene nada en com\u00fan, salvo en la forma externa, con planteamientos epic\u00fareos (que Qoh\u00e9let conoci\u00f3), sino que manifiesta un profundo sentido de fe. Qoh\u00e9let, efectivamente, se decide por la obediencia a Dios y a la inaccesible sabidur\u00ed\u00ada con que gobierna el mundo. El sabio, aunque pueda parecer parad\u00f3jico decirlo en el caso de Qoh\u00e9let, se pregunta si acaso debe hacerse piadoso.<\/p>\n<p>Pero el problema capital que angustia a Qoh\u00e9let es el de la muerte, para \u00e9l sin soluci\u00f3n, que iguala al hombre con los otros seres vivos y hace vana toda posibilidad de vislumbrar un sentido en el esfuerzo humano por dominar la vida. Se podr\u00ed\u00ada decir que Qoh\u00e9let denuncia la inconsistencia de la problem\u00e1tica misma de la acci\u00f3n en el horizonte de una vida humana cerrada definitivamente por la muerte: la comprensi\u00f3n del obrar no es posible porque la incomprensi\u00f3n de la totalidad la hace insuperable la ultimidad de la muerte. Sus elecciones reductivas, sin duda, son la se\u00f1al de que el hombre ha llegado a intuir su propia impotencia para entenderse a s\u00ed\u00ad mismo si contin\u00faa encerrado en el horizonte del mundo finito. Sin embargo, el Dios que Qoh\u00e9let reconoce y a quien obedece no es aquel que puede ampliar su horizonte cognoscitivo. Quiz\u00e1 lo decisivo, que Qoh\u00e9let expresa sin llegar a integrarlo en un planteamiento arm\u00f3nico, es el hecho de que Dios no puede ser entendido s\u00f3lo como la fuente del orden mundano, sino como un alguien libre que pretende un proyecto sabio. Como se dice en Qo 8,16-9,1, el hombre no puede descubrir la raz\u00f3n de todo lo que ocurre bajo el sol; y, sin embargo, es cierto que los justos y los sabios est\u00e1n en las manos de Dios. Este estar en las manos de Dios es lo \u00fanico que permite a Qoh\u00e9let llegar a la obediente y reconocida aceptaci\u00f3n de los fragmentos de felicidad, a una especie de moral del distanciamiento m\u00e1s que del placer (o de la antihybris m\u00e1s radical), una moral que no elimina el esfuerzo, sino que educa en una continua cr\u00ed\u00adtica (una especie de autoiron\u00ed\u00ada) de las pretensiones de dominar la realidad. Qoh\u00e9let no vislumbra todav\u00ed\u00ada la posibilidad de una historia de la salvaci\u00f3n, ni tampoco de una perspectiva escatol\u00f3gica, que ser\u00ed\u00adan las \u00fanicas maneras de romper el cerco de la vanidad.<\/p>\n<p>c) La sabidur\u00ed\u00ada revelada. En Prov 1-9 la sabidur\u00ed\u00ada parece una especie de hip\u00f3stasis divina que invita a los hombres a una comuni\u00f3n familiar con ella para instruirlos y guiarlos. Se entiende todav\u00ed\u00ada como presente en el mundo aunque adquiera, al menos metaf\u00f3ricamente, una personalidad distinta. El camino para alcanzarla no es la observaci\u00f3n del mundo, sino el reconocimiento de su valor como atributo divino y la acogida de su don de comunicaci\u00f3n sapiencial. La primera tarea del hombre es buscar a esta art\u00ed\u00adfice de la vitalidad y del sentido del cosmos, de la que proviene la norma del obrar y la felicidad.<\/p>\n<p>A la pregunta de c\u00f3mo se comunica concretamente esta sabidur\u00ed\u00ada y qu\u00e9 contenidos transmite a la mente de sus ideales disc\u00ed\u00adpulos, Prov y Si dan, impl\u00ed\u00adcitamente ambos, respuestas distintas. En Prov, la colocaci\u00f3n redaccional de los nueve cap\u00ed\u00adtulos primeros como introducci\u00f3n a las colecciones m\u00e1s antiguas de sentencias, permite considerar que la forma de comunicaci\u00f3n es todav\u00ed\u00ada la de escuchar a los antiguos maestros y que los contenidos morales concretos son los que se han encontrado a lo largo de una b\u00fasqueda secular, con la diferencia de que ahora adquieren un valor casi dogm\u00e1tico y se aproximan, aunque sea de forma todav\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita, a una especie de revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En Si, en cambio, la afirmaci\u00f3n de que la sabidur\u00ed\u00ada se ha instalado en Israel, y m\u00e1s en concreto en el templo, y su identificaci\u00f3n con la torah (Si 24), hace resaltar el aspecto de revelaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n sapiencial e identifica su contenido con el de la ley de la alianza. Y, sin embargo, a pesar de esto, ni siquiera el Sir\u00e1cida elimina la tradici\u00f3n, por lo cual los proverbios de los sabios constituyen la parte m\u00e1s importante del libro y se supone que pueden armonizarse con la torah, de la que no se toman las prescripciones individuales, sino el principio fundamental de la observancia de los mandamientos (p.ej., 1,23ss; 6,37; 21,11; 23,27). Desde ahora las normas de conducta se integran en un marco completo del todo que incluye creaci\u00f3n y alianza. El texto m\u00e1s grandioso sobre este aspecto es Sir 17:1-13, en el que la creaci\u00f3n del hombre como imagen de Dios, su integraci\u00f3n en un estado superior al cosmos y la revelaci\u00f3n de la gloria divina desembocan en el imperativo moral de guardarse de toda injusticia y de preocuparse por el pr\u00f3jimo. \u00abLa observancia de los mandamientos se ha identificado ya con el temor del Se\u00f1or y con la sabidur\u00ed\u00ada c\u00f3smica. No se conforma ya con que el hombre se encuentre en armon\u00ed\u00ada con el orden primordial de la creaci\u00f3n, amante del bien, enemigo del mal, honesto, educado, equilibrado, sino que quiere al hombre temeroso de Dios, humilde, piadoso, fiel a la revelaci\u00f3n mosaica del Sina\u00ed\u00ad, que observa los mandamientos y se siente unido a Dios por una alianza\u00bb (E. TESTA, 257). En este contexto, el sentido de temor del Se\u00f1or, que ya en Prov y Job pod\u00ed\u00ada indicar el justo comportamiento moral, se convierte en la sigla que resume el quehacer del hombre. No significa s\u00f3lo sumisi\u00f3n a la ley, sino que indica una especie de opci\u00f3n fundamental por Dios que incluye amor, esperanza, confianza incondicional y determinaci\u00f3n de observar su ley, acompa\u00f1ada por la certeza de que en esta opci\u00f3n se realiza la alegr\u00ed\u00ada y la plenitud de la vida humana y que, por esto, debe buscarse con decisi\u00f3n y total implicaci\u00f3n personal, es decir (seg\u00fan la expresi\u00f3n del autor de Si), con apertura de coraz\u00f3n. Los dos primeros cap\u00ed\u00adtulos del libro documentan ampliamente la importancia central de este tema y expresan con im\u00e1genes distintas la convergencia de distintas actitudes en intenci\u00f3n y actuaci\u00f3n en un n\u00facleo que se configura precisamente como una especie de opci\u00f3n fundamental.<\/p>\n<p>El libro de la sabidur\u00ed\u00ada merece una consideraci\u00f3n especial sobre todo, aunque no s\u00f3lo por eso, por la nueva convicci\u00f3n sobre una vida despu\u00e9s de la muerte. Opone, seg\u00fan nuestra propia forma de expresarnos, dos concepciones teol\u00f3gicas, antropol\u00f3gicas y \u00e9ticas atribuidas a los imp\u00ed\u00ados y a los justos, respectivamente. El imp\u00ed\u00ado es, si no ateo, un te\u00ed\u00adsta que niega cualquier tipo de inter\u00e9s de Dios por el hombre; considera la caducidad humana como algo esencial al hombre; y no para sacar de ella una \u00e9tica o una asc\u00e9tica de la finitud y de la humildad, sino para lanzarse hacia una concepci\u00f3n de tipo nihilista; considera la inevitabilidad de la muerte como justificaci\u00f3n para hacer un uso superficial de las cosas, y, adem\u00e1s, frente al justo que le contradice opone una reacci\u00f3n violenta para eliminarlo. Gastar y destruir para sentirse autorizado a disfrutar es el ideal del imp\u00ed\u00ado, basado en la aceptaci\u00f3n pasiva y acr\u00ed\u00adtica de la muerte como palabra \u00faltima y como criterio hermen\u00e9utico del obrar: \u00abLos imp\u00ed\u00ados con gestos y con palabras llaman a la muerte, crey\u00e9ndola su amiga, se consumen por ella y con ella han hecho pacto, porque son dignos de contarse entre su n\u00famero\u00bb (1,16). Del lado opuesto, el justo cree que Dios ha creado por s\u00ed\u00ad solo la vida y la gobierna con fuerza y paciencia. La sabidur\u00ed\u00ada es el esp\u00ed\u00adritu que media entre el Dios y el mundo: uno y m\u00faltiple, capaz de entrar a dirigir todas las cosas que componen la realidad. La misi\u00f3n del hombre es desear e invocar la sabidur\u00ed\u00ada para obtener de su gu\u00ed\u00ada la educaci\u00f3n en la justicia que le asegure la vida. El contenido central de esta justicia es precisamente el abandonarse a la gu\u00ed\u00ada de Dios. En cierto sentido la primera tarea moral es la fe, especialmente la fe en el triunfo de los justos despu\u00e9s de la muerte. A partir de esto se produce la revalorizaci\u00f3n del valor del perseguido, de la est\u00e9ril, del eunuco y de quien muere prematuramente. El justo es desde ahora el creyente; m\u00e1s a\u00fan: el creyente en la vida sin fin de los justos.<\/p>\n<p>Si 44-50 y Sab 10-19 tienen contenido hist\u00f3rico. Por primera vez entran en la literatura sapiencial los grandes personajes de la historia de Israel (en Si) y los acontecimientos del \u00e9xodo (en Sab). El hecho es rese\u00f1able; pero es dif\u00ed\u00adcil decir si con esto la reflexi\u00f3n sapiencial trata de hacer una aut\u00e9ntica s\u00ed\u00adntesis entre su tradicional planteamiento c\u00f3smico-teol\u00f3gico y el hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico. La respuesta parece m\u00e1s bien negativa, sobre todo teniendo en cuenta que en Si los personajes se presentan en medallones honor\u00ed\u00adficos como ejemplos de virtud, y en Sab el \u00e9xodo es visto como paradigma concreto del poder de la sabidur\u00ed\u00ada sobre los hombres y las cosas. La memoria hist\u00f3rica parece ser s\u00f3lo un repertorio de ejemplos, como antes- lo hab\u00ed\u00ada sido la naturaleza.<\/p>\n<p>d) La moral de los sabios. Teniendo en cuenta la diversidad de los estratos, el fil\u00f3n sapiencial presenta algunos elementos comunes. -En primer lugar hay que decir que es el m\u00e1s cercano a un planteamiento propiamente \u00e9tico, porque aborda al hombre y su realizaci\u00f3n vital. -El objeto constante de su b\u00fasqueda es la relaci\u00f3n entre los actos humanos y sus consecuencias; estudiado clasificando los datos que se extraen de la experiencia. -Su fin es la consecuci\u00f3n de lo buscado m\u00e1s que la felicidad como satisfacci\u00f3n interior. Pero no ser\u00ed\u00ada exacto decir que es una moral interesada, porque la tensi\u00f3n de la b\u00fasqueda est\u00e1 orientada siempre hacia un criterio de totalidad en cualquier direcci\u00f3n: toda la persona, toda la sociedad en que se vive, toda la realidad del propio mundo. -El ideal, que se trasluce en los principales temas de la prudencia, de la moderaci\u00f3n, de la previsi\u00f3n, parece ser el de descubrir la dimensi\u00f3n que a cada uno se le ha asignado sin invadir la de ning\u00fan otro. -El m\u00e9todo de b\u00fasqueda es detallista, pero no casu\u00ed\u00adstico, porque no a\u00ed\u00adsla aspectos parciales, sino que tiende a la percepci\u00f3n de las relaciones entre lo particular y el conjunto. 0 Es caracter\u00ed\u00adstica la falta de normas perentorias y la formaci\u00f3n en una continua reflexi\u00f3n sobre el actuar propio, que, aun con una cierta viscosidad debida al culto a la tradici\u00f3n, est\u00e1 abierta a nuevas soluciones posibles y a reconocer horizontes m\u00e1s amplios, como se demuestra en los escritos m\u00e1s recientes abiertos a la trascendencia, a la historia y a la escatolog\u00ed\u00ada. &#8211; El verdadero sabio y el justo est\u00e1n en una tensi\u00f3n continua entre las certezas adquiridas y nuevas profundizaciones. Continuamente atentos a s\u00ed\u00ad mismos, a la validez de las ideas y a la eficacia de las acciones. -La figura opuesta del imp\u00ed\u00ado, siempre presente, demuestra que son conscientes de que la sabidur\u00ed\u00ada es contestada y est\u00e1 necesitada de una verificaci\u00f3n continua. -Quiz\u00e1 s\u00f3lo en Si 1-2, como hemos visto, se llega a la seguridad de una posible opci\u00f3n definitiva. Por esto se puede decir que, m\u00e1s all\u00e1 de los contenidos concretos, el fil\u00f3n sapiencial educa al hombre en la conciencia del problema moral, lo hace consciente de la problem\u00e1tica no resuelta todav\u00ed\u00ada de la decisi\u00f3n, del deber y .de la dificultad de pensar con sentido \u00e9tico.<\/p>\n<p>III. Hacia y m\u00e1s all\u00e1 de la torah<br \/>\nEn el AT no existe un \u00fanico proyecto moral, sino una tendencia constante a expresar adecuadamente la identidad del pueblo de Dios en la historia en la que est\u00e1 inmerso y de la que recibe cultura y valores. La misma noci\u00f3n de Dios y de su plan est\u00e1 mediatizada por la cultura en sus distintas fases hist\u00f3ricas, aunque no por eso se le puede reducir ni subordinar a ella; el nombre de Yhwh preserva la unicidad santa de Dios, que nada de lo humano puede agotar; an\u00e1logamente ocurre con el sentido profundo del \u00e9xodo, del Sina\u00ed\u00ad, del juicio del exilio. Una experiencia de Dios que no es transferible a culturas humanas empuja a Israel cada vez m\u00e1s all\u00e1 y fuera de los modelos de comportamiento que presenta la historia y que \u00e9l comparte porque le permiten existir y actuar. Se ha comprobado en la \u00e9poca mon\u00e1rquica [l antes, 1, 2]. Los comportamientos de Israel cambian no s\u00f3lo porque la historia evoluciona, sino porque profundiza, con alteraciones y conflictos, en la conciencia de la relaci\u00f3n constitutiva con Dios, que arranca de \u00e9l y exige al pueblo una continua adecuaci\u00f3n -la conversi\u00f3n-, sin permitirle por eso nunca alejarse de la realidad del mundo. La fidelidad a Dios se manifiesta en 1a vida real, y muy frecuentemente [se vio antes, 11, 3, en el caso de los profetas] le corresponde al pueblo encontrar c\u00f3mo manifestarla: Dios lo espera al acecho para el juicio. Es dif\u00ed\u00adcil encontrar en otro sitio una experiencia similar de libertad y responsabilidad.<\/p>\n<p>En este marco se puede calificar la moral del AT como moral dialogal o de alianza, que impone valores y cosas a realizar porque Dios antes ha hecho algo por el pueblo y quiere algo de \u00e9l para alcanzar una meta cada vez m\u00e1s universal, de manera que el pueblo tiene el encargo y la responsabilidad del futuro y de la totalidad del mundo. Seg\u00fan los profetas, del hecho de falsificar los pesos de una balanza o de la manera de practicar un rito o de realizar la guerra (pi\u00e9nsese en las amenazas de Am\u00f3s 1-2) pueden derivarse la vida o la ruina de pueblos enteros. Nunca antes las decisiones \u00e9ticas aparentemente circunscritas tuvieron tanta responsabilidad.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 fue precisamente esta sobrecarga de responsabilidad hist\u00f3rica la que hizo comprender el exilio y su consiguiente p\u00e9rdida de importancia pol\u00ed\u00adtica como una crisis que pod\u00ed\u00ada replantearlo todo de \u00f1uevo. Surgi\u00f3 entonces una nueva pregunta fundamental: si ser\u00ed\u00ada posible un comportamiento adecuado a la alianza antes de que se hiciera realidad un mundo nuevo y un hombre nuevo. Varias propuestas, a las que ya se ha hecho alusi\u00f3n [\/antes, I, 4] en la perspectiva hist\u00f3rica, se refieren a la espera, diversamente entendida, de esta nueva realidad; mientras tanto, la primera exigencia moral es entonces la esperanza escatol\u00f3gica misma, que mantiene en el momento presente la confesi\u00f3n del pecado, la b\u00fasqueda de purificaci\u00f3n y la resistencia testimonial. La ansiedad alcanza su forma m\u00e1s exasperada en la apocal\u00ed\u00adptica y en la ideologizaci\u00f3n del martirio.<\/p>\n<p>Pero despunta otra v\u00ed\u00ada que, sin negar la esperanza, intuye la posibilidad de crear ya desde ahora una forma de vida personal y comunitaria en presencia de la historia m\u00e1s que en di\u00e1logo con ella; una v\u00ed\u00ada que, casi imaginariamente, construye una imagen de mundo totalmente ordenado y guiado por Dios, en la que el pueblo puede ser ya el pueblo santo del Dios santo. Es la v\u00ed\u00ada d\u00e9 la torah y del juda\u00ed\u00adsmo, que todav\u00ed\u00ada permanece viva hoy en la figura hebrea del pueblo de Dios, del que Dios se ha comprometido a no renegar nunca.<\/p>\n<p>Pero la vocaci\u00f3n de Israel a ser pueblo de Dios, no s\u00f3lo entre los otros pueblos, sino con ellos, como hab\u00ed\u00ada ocurrido pac\u00ed\u00adficamente en la era patriarcal y-luego cada vez con m\u00e1s tensi\u00f3n, contin\u00faa d\u00e1ndose. El juda\u00ed\u00adsmo de la \u00e9poca helenista y romana la vivi\u00f3 de varias formas, incluso en la forma extrema de los zelotes. El AT, sin embargo, no contiene ning\u00fan modelo que por su validez ya verificada pueda convertirse en normativo, sino que ofrece s\u00f3lo una historia de peligros y de crisis que nos sirve de lecci\u00f3n y de educaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica para evitar errores y reconocer el pecado. Es una historia que educa en el temor de Dios, pero que no consigue indicar el camino para realizar la vocaci\u00f3n del pueblo a la santidad con la aspiraci\u00f3n a una comunidad universal de todos los hombres en la paz, lo cual s\u00f3lo ser\u00e1 posible en el e\u00f3n escatol\u00f3gico, en cuya espera \u00fanicamente se nos ha dado la torah.<\/p>\n<p>Existe tambi\u00e9n otro fil\u00f3n, el de los libros sapienciales, de muchos salmos y de otros escritos breves, como Baruc o. Tob\u00ed\u00adas, que da un peso mayor a la valoraci\u00f3n del individuo, al limitado horizonte de la persona, integrada en la comunidad, pero sin posibilidad de influir en la gran historia. De ella sufre con paciencia sus ataques; o tambi\u00e9n le pide a Dios su liberaci\u00f3n confiando en el milagro. Esta reflexi\u00f3n se abre m\u00e1s paso en la \u00e9poca posterior al exilio, terminando en la s\u00ed\u00adntesis de Si por convertirse en abandono confiado a la gu\u00ed\u00ada de la torah.<\/p>\n<p>Si se busca algo distinto de la profec\u00ed\u00ada y la esperanza que indique c\u00f3mo vivir y qu\u00e9 hacer, cualquiera que sea el itinerario que se recorra, el AT desemboca siempre en la torah y en la \u00e9tica del juda\u00ed\u00adsmo. Por eso \u00e9ste es su consecuencia m\u00e1s real. Otras posibilidades hermen\u00e9uticas pueden basarse en la novedad de Cristo; pero de ellas puede hablar solamente la teolog\u00ed\u00ada del NT.<\/p>\n<p>Conviene recordar que el mismo cristiano no podr\u00e1 olvidar nunca el modelo del hombre que el AT elabor\u00f3 laboriosamente; grande bajo el mandamiento de Dios, de quien es imagen, o bajo la gu\u00ed\u00ada gratuita de su esp\u00ed\u00adritu (como Mois\u00e9s, David, Salom\u00f3n,filias, que nadie puede osar imitar salvo el mes\u00ed\u00adas esperado); peque\u00f1o, fr\u00e1gil, pecador cuando se le ve en s\u00ed\u00ad mismo. Por esto vivir de un modo digno significa para el hombre sobre todo reconocer a Dios, alabarlo y obedecerlo; quien no \u00abteme\u00bb a Dios no vive. El hombre s\u00f3lo es \u00e9l mismo si se acoge al mandamiento de Dios: humilde, pobre, sin pretensi\u00f3n de autosuficiencia y pronto a respetar el espacio de los dem\u00e1s, al pr\u00f3jimo, protegiendo la vida con fraternal solicitud. Esta atenci\u00f3n a los \u00faltimos llegar\u00e1 a su grado m\u00e1ximo en el NT, pero ya se encuentra anticipada y preparada en la experiencia antigua de la alianza, porque \u00e9sta es una experiencia de elecci\u00f3n gratuita, de perd\u00f3n recibido, de liberaci\u00f3n, de promesa de bendici\u00f3n para todo viviente. El israelita se sabe convocado por Dios en una relaci\u00f3n que nace de una decisi\u00f3n de amor y no puede evitar el dejarse amaestrar en el amor.<\/p>\n<p>[l Dec\u00e1logo; l Moral del NT].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Estudios de moral b\u00ed\u00adblica, PS, Madrid 1969; AA.VV., Perspectivas de moral b\u00ed\u00adblica, PS, Madrid 1984\u2020\u00a2 AA.VV., Antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica e morale, Dehoniane, N\u00e1poles 1972; AA. V V., Fondamenti biblici della teolog\u00ed\u00ada morale. Atti della XXII Settimana B\u00ed\u00adblica, Paideia, Brescia 1978; BASTIANEL S. y DI PINTO L., Per una fondazione b\u00ed\u00adblica del\u00c2\u00a1 \u00e9tica, en T. GOFFI y G. PLANA, Vita nuova in Cristo. Corso di morale I Queriniana, Brescia 1977 77-174; DALY R.J. (coord.), Christian B\u00ed\u00adblica\u00c2\u00a1 Ethics. From B\u00ed\u00adblica\u00c2\u00a1 Revelation to Contemporary Christians. Praxis. Method and Contents, Paulist Press, Nueva York 1984\u2020\u00a2 GARc\u00ed\u00adA TRAPIELLO J., El problema de la moral en el A T, Herder, Barcelona 1977; GILBERT M., L&#8217;HOUR J. y SCHARBERT J., Morale et AT, Univ. Catt. Lov., Lovaina 1976; GONZ\u00ed\u0081LEZ A., La \u00e9tica de la Alianza, Escuela b\u00ed\u00adblica, Madrid 1970 GRELOT P., Probl\u00e9mes de morale fondamentale. Un \u00e9clairage biblique, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1982; HAMEL E., Lusage de I Ecriture Sainte en la theologie morale, Gregoriana, Roma 1966; HEMPEL J., Das Ethos des Alten Testament, Berl\u00ed\u00adn 19642; L&#8217;HouRJ., La morale de I Alliance, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1966\u2020\u00a2 MARTNEZ D\u00ed\u008dEz F., Caminos de liberaci\u00f3n y de vida. La moral cristiana entre la pureza y el don, Descl\u00e9e, Bilbao 1989; OYEN H. van, Ethique de l AT, L. and F., Ginebra 1974\u2020\u00a2 RICDEUR P., Finitud y culpabilidad, Taurus 1984\u2020\u00a2 S\u00ed\u0081NCHEZ HERN\u00ed\u0081NDEZ A., La \u00e9tica de los sabios de Israel, La Casa de la Biblia, Madrid 1970; TARGOWSKI F., Morale b\u00ed\u00adblica e teolog\u00ed\u00ada morale, Roma 1982; TESTA E., La morale del\u00c2\u00a1AT Morcelliana, Brescia 1981; TRESMONTANT C., La doctrina moral de los profetas de Israel, Taurus, Madrid 1970 VERMEYLEN J., El Dios de la Promesa y el Dios de la Alianza, Sal Terrae, Santander 1990.<\/p>\n<p>R. Cavedo<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y DEL JUDA\u00ed\u008dSMO TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I. Moral y camino hist\u00f3rico de Israel: 1. La \u00e9poca anterior a la monarqu\u00ed\u00ada; 2. El per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico; 3. El profetismo; 4. Exilio y posexilio; 5. El juda\u00ed\u00adsmo. II. Conjuntos literarios: 1. La torah; 2. Deuteronomio y deuteronomista; 3. La \u00e9tica de los sabios: a) La sabidur\u00ed\u00ada antigua, b) &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-del-antiguo-testamento\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMORAL DEL ANTIGUO TESTAMENTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17269","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17269","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17269"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17269\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17269"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17269"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17269"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}