{"id":17270,"date":"2016-02-05T11:13:59","date_gmt":"2016-02-05T16:13:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-del-nuevo-testamento\/"},"modified":"2016-02-05T11:13:59","modified_gmt":"2016-02-05T16:13:59","slug":"moral-del-nuevo-testamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-del-nuevo-testamento\/","title":{"rendered":"MORAL DEL NUEVO TESTAMENTO"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. La moral del NT entre la ley y la utopia:<br \/>\n1. Orientaciones interpretativas;<br \/>\n2. Un nuevo m\u00e9todo.<br \/>\nII. En la base de la moral del NT.<\/p>\n<p>1. Jes\u00fas de Nazaret:<br \/>\n    a) La moral del reino de Dios,<br \/>\n    b) El cumplimiento de la ley,<br \/>\n    c) El mandamiento nuevo y supremo,<br \/>\n    d) El camino de los disc\u00ed\u00adpulos;<br \/>\n2. Pablo de Tarso:<br \/>\n    a) La vida en el Esp\u00ed\u00adritu,<br \/>\n    b) Libertad y ley,<br \/>\n    c) La tradici\u00f3n apost\u00f3lica,<br \/>\n    d) El hombre nuevo en las distintas situaciones hist\u00f3ricas.<br \/>\nIII. Actualidad de la moral del NT.<\/p>\n<p>1. La moral del NT entre la ley y la utop\u00ed\u00ada<br \/>\nLos cristianos siempre han tratado de basar sus propias decisiones \u00e9ticas en los textos de la antigua y de la nueva alianza. Pero es sobre todo el NT, el conjunto de los libros sagrados cristianos, lo que constituye la fuente m\u00e1s autorizada d\u00e9 la moral cristiana. En los textos del NT queda reflejada, por una parte, la&#8217;radicalidad del evangelio y la conciencia del cambio cr\u00ed\u00adtico inaugurado con Jesucristo; por otra, la exigencia de traducir esta radicalidad en comportamientos y normas morales adecuadas a la diversidad de situaciones hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>1. ORIENTACIONES INTERPRETATIVAS. Ante esta realidad de los textos del NT existen dos orientaciones en la historia de la ex\u00e9gesis y de la teolog\u00ed\u00ada moral. La primera orientaci\u00f3n identifica la moral del NT con una \u00abnueva ley\u00bb, revelada y propuesta por Jes\u00fas, Esta expresi\u00f3n \u00abnueva ley\u00bb, ajena al lenguaje del NT [t Ley nueva 1], subraya un aspecto de la moral neotestamentaria que hace resaltar no s\u00f3lo la novedad, sino tambi\u00e9n el valor normativo y pr\u00e1ctico del proyecto moral. Desde esta orientaci\u00f3n, Jes\u00fas ser\u00ed\u00ada el nuevo legislador, que viene a ocupar el puesto de Mois\u00e9s. Propone la nueva ley en el sentido de que sus exigencias \u00e9ticas integran y perfeccionan las de la antigua o primera alianza, dejando abolidas las normas de car\u00e1cter ritual del AT. El hecho de hacer resaltar la perspectiva \u00e9tica lleva a identificar el discurso del monte de Mateo con un conjunto de normas que hay que realizar, con una especie de dec\u00e1logo evang\u00e9lico. En esta l\u00ed\u00adnea, que es la de san Agust\u00ed\u00adn, se sit\u00faan muchos comentaristas y te\u00f3logos cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>La segunda orientaci\u00f3n exeg\u00e9tica y teol\u00f3gica subraya el aspecto ut\u00f3pico de la moral neotestamentaria. El mandamiento de la no-violencia o de la no-resistencia al agresor, el perd\u00f3n gratuito y universal, el amor a los enemigos no son realizables si no es en la perspectiva del reino de Dios. Lo mismo debe decirse de la pobreza evang\u00e9lica, del servicio y la donaci\u00f3n total de los bienes, cosas realizables s\u00f3lo en el horizonte del reino inaugurado por Jes\u00fas. En la tradici\u00f3n cat\u00f3lica se suele distinguir entre consejos evang\u00e9licos, formalizados en la elecci\u00f3n de la vida religiosa consagrada, y mandamientos.<\/p>\n<p>En el marco y ambiente de la reforma, en la l\u00ed\u00adnea de Mart\u00ed\u00adn Lutero, se distinguen dos \u00e1mbitos o \u00abreg\u00ed\u00admenes\u00bb. El primero afecta a la esfera mundana, en donde la ley conserva el valor en el sentido paulino de \u00abcontrol\u00bb de los pecadores. Hace posible el conocimiento del pecado y da origen a la conciencia de la radical incapacidad humana para realizar las exigencias de la voluntad de Dios. El segundo \u00e1mbito, el espiritual o de la fe, tiene como punto de referencia el principio fundamental de la caridad. En el primer \u00e1mbito est\u00e1n en vigor las instituciones sociales e hist\u00f3ricas con sus propias leyes; en el segundo la suprema autoridad la ostenta la palabra de Dios libremente aceptada en la fe.<\/p>\n<p>El riesgo de ambas posiciones, que quieren seguir fieles al hecho parad\u00f3jico cristiano, en el que est\u00e1n incluidas la radicalidad evang\u00e9lica y la operatividad \u00e9tica, es crear una doble moral con sus dos respectivos niveles; o, tambi\u00e9n, reducir el evangelio a un conjunto de normas morales m\u00e1s o menos exigentes. Es muy sintom\u00e1tico que esta tensi\u00f3n entre ley y utop\u00ed\u00ada se manifieste especialmente en algunas cuestiones centrales e importantes, como la de la paz, la no-violencia, el perd\u00f3n y el amor a los enemigos.<\/p>\n<p>2. UN NUEVO METODO. Para superar la dicotom\u00ed\u00ada de las dos morales y evitar por una parte el legalismo cristiano y por otra la utop\u00ed\u00ada moral, hay que recurrir a un nuevo m\u00e9todo de lectura e interpretaci\u00f3n de los textos del NT. No se trata de hacer un compendio equilibrado entre las dos orientaciones anteriores, sino de leer los textos teniendo en cuenta la unidad teol\u00f3gica del NT y la complejidad hist\u00f3rica y literaria del canon cristiano. Frente a una lectura y utilizaci\u00f3n de los textos en funci\u00f3n del apoyo a la tesis y orientaciones morales, es necesario interpretar estos documentos para reconstruir una moral intr\u00ed\u00adnseca al NT, reconociendo sus aspectos fundamentales y los que son fruto de los condicionamientos hist\u00f3ricos y culturales.<\/p>\n<p>Una hermen\u00e9utica correcta del NT desde la perspectiva moral debe tener en cuenta algunos presupuestos hist\u00f3ricos y literarios. En primer lugar, la moral neotestamentaria tiene su ra\u00ed\u00adz en el AT [l Moral del AT], pero pasando por la mediaci\u00f3n del juda\u00ed\u00adsmo palestino y helenista del siglo i d.C. En segundo lugar, en los textos actuales, escritos en griego en la segunda mitad del siglo i, se reflejan las situaciones m\u00faltiples y distintas de las comunidades cristianas asentadas en su respectivo ambiente cultural y social. Desde esta perspectiva se puede hablar de orientaciones teol\u00f3gicas y eclesiales distintas o de tradiciones unidas con un ambiente o un personaje apost\u00f3lico. Finalmente, para reconstruir la orientaci\u00f3n moral com\u00fan del NT y el proyecto \u00e9tico unitario o convergente debe hacerse una lectura de los textos integr\u00e1ndolos en su contexto literario y en su propio ambiente hist\u00f3rico, eclesial y cultural. Un ant\u00ed\u00addoto contra la dispersi\u00f3n o fragmentaci\u00f3n de la unidad del NT es la b\u00fasqueda del n\u00facleo profundo, que germina y unifica el fen\u00f3meno religioso en el que han madurado los textos del actual canon cristiano.<\/p>\n<p>II. En la base de la moral del NT<br \/>\nEl n\u00facleo central de los primeros textos escritos del NT, constituidos por las cartas paulinas, es el kerigma. El anuncio autorizado y tradicional, que fundamenta la fe de los cristianos, proclama que Jes\u00fas, el Cristo, \u00abmuri\u00f3 por nuestros pecados, seg\u00fan las Escrituras, y que fue sepultado pero resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada, seg\u00fan las Escrituras, y ,que se apareci\u00f3 a Cefas y luego a los doce\u00bb (1Co 15:3-5). Adem\u00e1s de proclamar el anuncio evang\u00e9lico, Pablo dict\u00f3 una serie de normas para las nuevas comunidades que transcriben a nivel operativo el proyecto de vida inspirado en la fe cristiana. Apela \u00e9l a la autoridad del \u00abSe\u00f1or Jes\u00fas\u00bb y a la voluntad de Dios: \u00abYa conoc\u00e9is las prescripciones que os hemos dado en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas; \u00e9sta, en efecto, es la voluntad de Dios y vuestra santificaci\u00f3n&#8230;\u00bb(1Ts 4:2-3a). El fundamento y la ra\u00ed\u00adz de la praxis moral cristiana es la iniciativa gratuita de Dios, que llega a los creyentes a trav\u00e9s del anuncio del evangelio y el don del Esp\u00ed\u00adritu. Como conclusi\u00f3n de la serie de normas pr\u00e1cticas dadas a la nueva comunidad de Tesal\u00f3nica, Pablo escribe: \u00abDios no nos ha llamado a la impureza, sino a la santidad. Por lo tanto, quien desprecia estos preceptos no desprecia a un hombre, sino a Dios, que os env\u00ed\u00ada su Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (1Ts 4:7-8).<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de estas breves referencias a las f\u00f3rmulas de fe y a la experiencia b\u00e1sica -el bautismo-, los autores cristianos advierten de la necesidad de remontarse a las ra\u00ed\u00adces hist\u00f3ricas del proyecto moral. Durante la segunda generaci\u00f3n cristiana ven la luz peque\u00f1os libros conocidos como \u00abevangelios\u00bb. Se trata de una s\u00ed\u00adntesis de lo que Jes\u00fas ha hecho y dicho en el marco de un espacio narrativo que va desde el bautismo de Juan hasta la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas al cielo (Heb 1:2-2). Los gestos y palabras de Jes\u00fas, su ense\u00f1anza y su toma de postura en relaci\u00f3n con la tradici\u00f3irb\u00ed\u00adblica y la interpretaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada constituyen la base de la moral evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>1. JES\u00daS DE NAZARET. Los evangelios sin\u00f3pticos abordan tambi\u00e9n los diversos aspectos de la vida cristiana personal y comunitaria, en los que se plantean las exigencias del seguimiento perseverante de Jes\u00fas, del perd\u00f3n mutuo, del uso de los bienes, de las relaciones comunitarias familiares, de las funciones y de la autoridad. Pero dentro y en la ra\u00ed\u00adz de estas s\u00ed\u00adntesis hist\u00f3ricas hechas desde una perspectiva catequ\u00e9tica, que son los evangelios, se descubre un n\u00facleo unificador. Est\u00e1 constituido por el anuncio del reino de Dios a los pobres. En el cuarto evangelio lo correspondiente a este n\u00facleo es el don de la vida plena o eterna, hecho posible por la fe en Jesucristo, el Hijo de Dios (Jua 20:31). En el di\u00e1logo con Nicodemo, el representante del mundo jud\u00ed\u00ado, Jes\u00fas propone como condici\u00f3n para entrar en el reino de Dios renacer de arriba. Esto se identifica con la adhesi\u00f3n de fe a Jes\u00fas, el Hijo del hombre ensalzado a trav\u00e9s de la muerte en la cruz y constituido en fuente de salvaci\u00f3n o vida eterna (Jua 3:3.5.14-15).<\/p>\n<p>a) La moral del reino de Dios. El anuncio gozoso del reino de Dios es el n\u00facleo hist\u00f3rico inaugural y program\u00e1tico de la actividad de Jes\u00fas en Palestina. El evangelista Marcos resume el comienzo de esta actividad presentando a Jes\u00fas como el modelo de los evangelizadores: \u00abJes\u00fas vino a Galilea predicando el evangelio de Dios, y dec\u00ed\u00ada: `El tiempo se ha cumplido, ha llegado el reino de Dios: convert\u00ed\u00ados y creed en el evangelio( Jua 1:14b-15).<\/p>\n<p>El s\u00ed\u00admbolo del reino de Dios, tomado de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, especialmente de los salmos reales, se encuentra tambi\u00e9n en los textos jud\u00ed\u00ados. Algunas oraciones de la sinagoga invocan la realizaci\u00f3n plena de la realeza de Dios en el futuro. Pero la novedad evang\u00e9lica se caracteriza por dos perspectivas del alegre anuncio de Jes\u00fas. Ante todo, el reino de Dios se ha hecho cercano gracias a la acci\u00f3n y a la palabra del mismo Jes\u00fas. En sus gestos, que liberan a los enfermos de sus dolencias f\u00ed\u00adsicas o de la posesi\u00f3n demon\u00ed\u00adaca, irrumpe con fuerza el reino de Dios (Mat 12:28). Y esta manifestaci\u00f3n presente del reino de Dios es la que da fundamento y sentido a la exigencia de conversi\u00f3n radical y a la plena y confiada adhesi\u00f3n al anuncio hecho por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el reino de Dios se anuncia como buena noticia para los pobres, que esperan justicia, liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n de parte de Dios (Luc 4:18-19). La proclamaci\u00f3n del reino de Dios a los pobres se sit\u00faa sobre el fondo de la esperanza b\u00ed\u00adblica para el tiempo mesi\u00e1nico. Dios har\u00e1 surgir y preparar\u00e1 con el don de su Esp\u00ed\u00adritu al descendiente de David, que se ocupar\u00e1 de la defensa de los pobres y de los oprimidos (Isa 11:4-5; Sal 72:2-4). Por lo tanto, al anuncio inaugural de Jes\u00fas, que proclama el reino de Dios, corresponden la invitaci\u00f3n y la declaraci\u00f3n dirigida a los pobres: \u00abDichosos vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de los cielos\u00bb (Luc 6:20b).<\/p>\n<p>Un eco de esta proclamaci\u00f3n gozosa que caracteriza el anuncio hist\u00f3rico de Jes\u00fas se refleja en las narraciones simb\u00f3licas con las que interpreta sus propias decisiones inspiradas en el actuar misericordioso y liberador de Dios. La irrupci\u00f3n del reino de Dios en la historia se corresponde con la invitaci\u00f3n al banquete nupcial o a la gran cena hecha a los primeros invitados. Pero ante su rechazo y boicot total, Dios elige a los pobres como candidatos del reino mesi\u00e1nico (Luc 14:15-24; Mat 22:1-10). Tambi\u00e9n en la oraci\u00f3n en la que Jes\u00fas interpreta su propia acci\u00f3n hist\u00f3rica sobre el trasfondo del actuar de Dios se capta una resonancia de esta perspectiva religiosa. La preferencia por los peque\u00f1os, frente a los doctos y sabios, remite a la iniciativa gratuita y eficaz del Padre (Mat 11:25-26; Luc 10:21).<\/p>\n<p>La acci\u00f3n majestuosa de Dios, hecha presente en los gestos y palabras de Jes\u00fas, se convierte en, fundamento de un proyecto de vida. En la amplia colecci\u00f3n de sentencias que constituye el discurso del monte, el evangelio de Mt hace una relectura de las bienaventuranzas de la tradici\u00f3n, que tiene en com\u00fan con Le, como programa de vida para los disc\u00ed\u00adpulos. El modelo y prototipo del pobre que se abre totalmente a Dios y vive con los dem\u00e1s unas relaciones justas y buenas es Jes\u00fas, el mes\u00ed\u00adas y el Hijo \u00fanico, que puede poner en comunicaci\u00f3n con Dios, el Padre (Luc 11:27). Invita a los disc\u00ed\u00adpulos, oprimidos por el legalismofariseo, a acogerse a su escuela para aprender de \u00e9l, que es manso y humilde de coraz\u00f3n (11,29).<\/p>\n<p>En el contexto de esta interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica, la f\u00f3rmula \u00abpobres de esp\u00ed\u00adritu\u00bb de Mt indica la actitud profunda, arraigada en el coraz\u00f3n, de relaci\u00f3n confiada con Dios. Son \u00e9stos los pobres o creyentes, quienes en el seguimiento de Jes\u00fas han aprendido a ser humildes y pobres de coraz\u00f3n. Ellos son los destinatarios de la acci\u00f3n ben\u00e9fica de Dios: el reino de los cielos. Esta promesa da sentido tambi\u00e9n a la exigencia \u00e9tica correspondiente: la justicia del reino (6,33). Los pobres de esp\u00ed\u00adritu, efectivamente, son los \u00abmansos\u00bb, los mismos que \u00abtienen hambre y sed de justicia\u00bb, \u00ablos misericordiosos\u00bb, \u00ablos trabajadores en favor de la paz\u00bb (5,3-10). Los destinatarios del reino, empe\u00f1ados en el seguimiento de Jes\u00fas, el mes\u00ed\u00adas pobre y humilde, deben contar tambi\u00e9n con la persecuci\u00f3n \u00abpor causa de la justicia\u00bb o \u00abpor causa de Jes\u00fas\u00bb (5,10-12).<\/p>\n<p>Del mismo sentido religioso se deriva el empe\u00f1o de los disc\u00ed\u00adpulos llamados a dar testimonio en un horizonte misionero universal. Ellos son la sal de la tierra y la luz del mundo. A trav\u00e9s de sus buenas obras todos los hombres pueden contemplar y reconocer el rostro de Dios Padre que est\u00e1 en los cielos (5;13-16).<\/p>\n<p>El primer evangelista hace resaltar la actuaci\u00f3n de la palabra de Jes\u00fas, que revela la justicia del reino de Dios o la voluntad del Padre: El criterio de discernimiento entre verdaderos y falsos disc\u00ed\u00adpulos lo constituyen los buenos frutos (7,15-20). El reconocimiento en el d\u00ed\u00ada del juicio se har\u00e1 no en base a las declaraciones verbales o a las experiencias ext\u00e1ticas y milagreras, sino en base a la realizaci\u00f3n de la voluntad del Padre (7,21-23). En la misma perspectiva escatol\u00f3gica, en la que el reino de Dios coincide con la venida del Hijo del hombre -la parus\u00ed\u00ada-, est\u00e1n las par\u00e1bolas del juicio. La separaci\u00f3n definitiva entre los hijos del reino y los hijos del maligno, entre quienes trabajan por la justicia y los que han optado por la iniquidad, acontecer\u00e1 al final de la historia, cuando el Hijo del hombre se presente acompa\u00f1ado por sus \u00e1ngeles (13 40). El criterio del juicio \u00faltimo es el cumplimiento de la voluntad del Padre en una praxis de amor fiel y perseverante. Este compromiso pr\u00e1ctico est\u00e1 representado en el s\u00ed\u00admbolo del vestido nupcial (22,11-14) y en la reserva de aceite de las cinco v\u00ed\u00adrgenes prudentes (25,1-13).<\/p>\n<p>b) El cumplimiento de la ley. El reino de Dios, en el que se hace patente la acci\u00f3n gratuita y poderosa de Dios en favor de los pobres, se hace presente en las palabras y los hechos de Jes\u00fas. El se convierte en el criterio para interpretar la voluntad de Dios en sus exigencias inmutables y radicales. \u00bfTienen valor todav\u00ed\u00ada para los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas las diez palabras de +a primera alianza o ! dec\u00e1logo? \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre la ense\u00f1anza de Jes\u00fas y la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica de car\u00e1cter normativo o \u00e9tico, la ley? En la comunidad de Mateo, formada por convertidos del juda\u00ed\u00adsmo y del mundo pagano, se advierten algunas tensiones sobre el compromiso moral cristiano. Una tendencia es la de los legalistas rigurosos, que tienen el peligro de volver a caer en el formalismo fariseo. Otro grupo, fascinado por la experiencia entusiasta y ext\u00e1tica cristiana, corre el peligro de ceder a la tentaci\u00f3n del laxismo antilegal. Frente a estas dos tendencias, Mt reclama el principio program\u00e1tico y el criterio hermen\u00e9utico de la relaci\u00f3n entre Jes\u00fas y la ley: \u00abNo pens\u00e9is que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abrogarla, sino a darle cumplimiento\u00bb (5,17). Jes\u00fas lleva a cumplimiento la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de la voluntad de Dios, consignada en la Sagrada Escritura -la ley- e interpretada por los profetas. En esta perspectiva cristol\u00f3gica, la voluntad de Dios tiene un valor permanente incluso en sus m\u00ed\u00adnimas expresiones (5,18). La condici\u00f3n para participar del reino escatol\u00f3gico inaugurado por Jes\u00fas es la realizaci\u00f3n \u00ed\u00adntegra y fiel de la voluntad de Dios tal como la ha interpretado Jes\u00fas en sus instancias prof\u00e9ticas: \u00abOs digo que si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos no entrar\u00e9is en el reino de los cielos\u00bb (5,20).<\/p>\n<p>La justicia del reino, en la que aparece la acci\u00f3n ben\u00e9fica de Dios -fundamento de las exigencias \u00e9ticas-, est\u00e1 ilustrada por las seis ant\u00ed\u00adtesis en las que Jes\u00fas hace una relectura de las palabras o condiciones de la alianza de Mois\u00e9s: no matar\u00e1s, no cometer\u00e1s adulterio, la instituci\u00f3n del repudio, la normativa sobre los juramentos y los votos, la ley del tali\u00f3n y el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo (5,21-48). El culmen y la s\u00ed\u00adntesis de la justicia es el amor al pr\u00f3jimo, que incluye tambi\u00e9n a los enemigos y tiene como modelo y fundamento el amor gratuito y universal del Padre, que \u00abhace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos\u00bb (5,45). Ser perfectos como perfecto es el Padre quiere decir amar de este modo (5,48).<\/p>\n<p>c) El mandamiento nuevo y supremo. La concentraci\u00f3n de la voluntad de Dios -ra\u00ed\u00adz de las exigencias \u00e9ticas del evangelio- en el amor del pr\u00f3jimo es el rasgo distintivo del mensaje moral de Jes\u00fas. Bajo este aspecto el evangelio est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, que ahonda sus ra\u00ed\u00adces en la b\u00ed\u00adblica. Los maestros de la sinagoga se preocupan por encontrar un centro de cohesi\u00f3n y un principio clave de las distintas exigencias y prescripciones morales. Esta es la problem\u00e1tica sometida al texto de la triple tradici\u00f3n sin\u00f3ptica transmitido en forma de controversia o di\u00e1logo entre Jes\u00fas y un representante del juda\u00ed\u00adsmo oficial (Mat 22:34-40). A la pregunta del experto en la ley: \u00ab\u00bfCu\u00e1l es el mayor mandamiento de la ley?\u00bb, Jes\u00fas responde: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con toda tu mente. Este es el mayor y el primero de los mandamientos. Pero el segundo es semejante a \u00e9ste: `Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo&#8217;. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas\u00bb (Mat 22:37-40).<\/p>\n<p>En la respuesta de Jes\u00fas se unen dos textos b\u00ed\u00adblicos: el referente al amor \u00ed\u00adntegro y total a Dios como \u00fanico Se\u00f1or (Deu 6:4) y el de la tradici\u00f3n sacerdotal en que se resumen los deberes hacia el pr\u00f3jimo en el amor (Lev 19:18). Un eco de esta interpretaci\u00f3n de las exigencias morales resuena en la sentencia del rab\u00ed\u00ad Hillel en el siglo i d.C.: \u00abNo le hagas a t\u00fa pr\u00f3jimo lo que te es odioso a ti. Esta es toda la ley; el resto s\u00f3lo es explicaci\u00f3n\u00bb (Shabb. 31a) La novedad evang\u00e9lica est\u00e1 en la uni\u00f3n de los dos mandamientos relativos al amor de Dios y al pr\u00f3jimo. Esto se hace m\u00e1s evidente en la tradici\u00f3n de Le, que subordina al \u00fanico verbo \u00abamar\u00bb el doble objeto: Dios y el pr\u00f3jimo. La par\u00e1bola del samaritano compasivo subraya este aspecto del amor activo, desinteresado y universal hacia el pr\u00f3jimo necesitado como condici\u00f3n para conseguir la vida (Luc 10:25-37).<\/p>\n<p>El cuarto evangelio confirma esta tradici\u00f3n tambi\u00e9n; en \u00e9l, incluso a nivel de l\u00e9xico, se da la concentraci\u00f3n de todas las exigencias \u00e9ticas en el amor, presentado como el mandamiento \u00abnuevo\u00bb. Es calificado cristol\u00f3gicamente, en el sentido de que el modelo y el fundamento del amor rec\u00ed\u00adproco es el amor gratuito y salv\u00ed\u00adfico de Jes\u00fas. Como conclusi\u00f3n del gesto simb\u00f3lico en el que interpreta la propia muerte como don extremo y servicio salv\u00ed\u00adfico hacia los disc\u00ed\u00adpulos, Jes\u00fas recuerda el compromiso de hacer realidad el mismo don de amor en las relaciones rec\u00ed\u00adprocas entre los disc\u00ed\u00adpulos (Jua 13:14-17). En el comienzo del discurso y testamento espiritual de Jes\u00fas, que se convierte en programa de vida para los disc\u00ed\u00adpulos, se propone el mandamiento de la nueva y definitiva alianza: \u00abUn mandamiento nuevo os doy: que os am\u00e9is unos a otros; como yo os he amado, amaos tambi\u00e9n unos a otros. En esto conocer\u00e1n todos que sois mis disc\u00ed\u00adpulos, si os am\u00e1is los unos a los otros\u00bb (Jua 13:34-35).<\/p>\n<p>El amor tiene su fuente en Dios, el Padre; se manifiesta en Jes\u00fas, en su entrega m\u00e1xima, y a trav\u00e9s de Jes\u00fas pasa a los disc\u00ed\u00adpulos. Este es el fruto de la comuni\u00f3n profunda que une a Jes\u00fas y a los disc\u00ed\u00adpulos de forma vital (Jua 15:9-10.12.17). A este testamento espiritual program\u00e1tico de Jes\u00fas se remite la primera carta de Juan, que resume en la decisi\u00f3n de fe en Jes\u00fas, el Hijo de Dios hecho carne, y en el mandamiento del amor a los hermanos toda la existencia cristiana: \u00e9ste es el mandamiento \u00abnuevo\u00bb y al mismo tiempo \u00abantiguo\u00bb, porque ha sido proclamado desde antiguo y es la base de la comunidad de los creyentes (1Jn 2:7).<\/p>\n<p>d) El camino de los disc\u00ed\u00adpulos. La triple tradici\u00f3n sin\u00f3ptica ha condensado la ense\u00f1anza moral en el retrato del disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas. Sobre la base del esquema del evangelio de Me, tambi\u00e9n Mt y Lc han recogido algunas sentencias evang\u00e9licas acerca de las condiciones del seguimiento en el contexto del viaje que lleva a Jes\u00fas desde Galilea a Jerusal\u00e9n, en Judea. Por tres veces a lo largo de aquel viaje instruye a los disc\u00ed\u00adpulos sobre la suerte del Hijo del hombre, humillado y condenado a muerte por los hombres, pero resucitado por Dios. De este modo marca el destino de cuantos quieran compartir su destino. En esta orientaci\u00f3n se sit\u00faan las instrucciones sobre el seguimiento en algunas situaciones de la existencia personal y de la vida de comunidad: la relaci\u00f3n de pareja (Mar 10:2-12); el uso de los bienes materiales ( Mar 10:16, Mar 10:31); las funciones y la autoridad (Mar 10:32-45).<\/p>\n<p>El evangelio de Lc ha ampliado este esquema de Mc, y en el contexto del viaje ha colocado gran parte de su propio material. El retrato ideal del disc\u00ed\u00adpulo es el de aquel que sigue a Jes\u00fas con fidelidad y libertad, contando incluso con la prueba del martirio en la certeza de compartir la gloria de la resurrecci\u00f3n (Luc 9:5119, Luc 9:28).<\/p>\n<p>El primer \u00e1mbito del seguimiento de Jes\u00fas que se plantea en el esquema de Marcos es el de la relaci\u00f3n de pareja. En forma de controversia o debate entre Jes\u00fas y algunos fariseos, Marcos aporta la ense\u00f1anza evang\u00e9lica sobre la instituci\u00f3n matrimonial. Jes\u00fas hace remontar la relaci\u00f3n conyugal al gesto creador de Dios, uniendo los dos textos b\u00ed\u00adblicos del G\u00e9nesis (Luc 1:27; Luc 2:24). Jes\u00fas anuncia la superaci\u00f3n del \u00abcoraz\u00f3n endurecido\u00bb, que justificaba la ley de Mois\u00e9s sobre el repudio en clave de divorcio (Di 24, 1-4). A partir de Jes\u00fas ya es posible vivir la relaci\u00f3n de pareja seg\u00fan la profunda y vital unidad que se basa en el acto de la creaci\u00f3n (Mar 10:2-9). En una sentencia, a modo de conclusi\u00f3n, en forma de instrucci\u00f3n a los disc\u00ed\u00adpulos, el nuevo principio evang\u00e9lico se aplica a los casos de divorcio que se dan en la comunidad ( Mar 10:10-12). En este contexto, el evangelio de Mt propone la palabra de Jes\u00fas sobre la elecci\u00f3n del celibato o de la condici\u00f3n de los no casados en una perspectiva de esperanza, que hace posible el anuncio y la realizaci\u00f3n inaugural del reino de los cielos (Mat 19:10-12).<\/p>\n<p>Un segundo problema o aspecto del seguimiento es el del uso de los bienes materiales, especialmente de la riqueza. \u00bfPuede salvarse un rico? La narraci\u00f3n de la llamada de un rico (Mar 10:22), o de un joven rico (Mat 19:20) o de un jefe responsable (Luc 18:18) aporta el marco para interpretar en clave evang\u00e9lica el uso de la riqueza. Efectivamente, ala pregunta del rico por las condiciones para entrar en la vida eterna, Jes\u00fas propone la observancia de los mandamientos sobre las obligaciones hacia el pr\u00f3jimo. El rico es un jud\u00ed\u00ado observante. Entonces Jes\u00fas le plantea el seguimiento y, como condici\u00f3n previa, la distribuci\u00f3n de sus bienes a los pobres para imitar a Dios, el \u00fanico \u00abbueno\u00bb (Mar 10:21). Pero el rico rechaza la propuesta de Jes\u00fas, y este hecho da pie para el primer di\u00e1logo entre Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos sobre los riesgos de la riqueza: \u00abDif\u00ed\u00adcilmente los que tienen riquezas entrar\u00e1n en el reino de Dios\u00bb (Mar 10:23). La \u00faltima parte del discurso de Pedro, motivada por la intervenci\u00f3n de \u00e9ste, indica las condiciones del seguimiento de Jes\u00fas, que ahora se realiza en las relaciones de comunidad. La libertad respecto a las relaciones y a la posesi\u00f3n de bienes hace posible la experiencia comunitaria en la que se anticipa la promesa de la vida plena o eterna (Mar 10:28-31).<\/p>\n<p>Esta ense\u00f1anza sobre el uso de los bienes la confirman algunas sentencias aportadas por los evangelios de Mateo y de Lucas. La palabra program\u00e1tica que aporta la clave de su interpretaci\u00f3n religiosa propone la fidelidad \u00ed\u00adntegra a Dios como \u00fanico Se\u00f1or en oposici\u00f3n al \u00ed\u00addolo de la riqueza o mam\u00f3n (Mat 6:24; Luc 16:13). En un di\u00e1logo con los disc\u00ed\u00adpulos, Jes\u00fas ense\u00f1a que en la fe en Dios Padre creador y en la b\u00fasqueda prioritaria del reino de Dios y su justicia est\u00e1 la ra\u00ed\u00adz de la libertad respecto a las preocupaciones materiales -comer, beber, vestirse-, que debe caracterizar la existencia de los disc\u00ed\u00adpulos (Mat 6:25-33; Luc 12:22-31). En este horizonte religioso se comprende el mandamiento de invertir los bienes en la distribuci\u00f3n gratuita y generosa a los pobres, porque el \u00fanico tesoro prometido a los creyentes es el reino de los cielos (Mat 6:19-21;  Luc 12:21.33-34).<\/p>\n<p>La insistencia de Lucas sobre esta forma de libertad y de amor gratuito a los pobres puede contar con el ideal de la comunidad cristiana de pentecost\u00e9s, donde la comuni\u00f3n de fe y caridad se concreta en el compartir los bienes con quien tiene necesidad (Heb 2:44-45; Heb 4:32-35).<\/p>\n<p>Un tercer \u00e1mbito del seguimiento como fidelidad, en el camino de la cruz, al mes\u00ed\u00adas Jes\u00fas se refiere al problema de las funciones y de la autoridad. A la pregunta de los dos hermanos Santiago y Juan, que desear\u00ed\u00adan ostentar los primeros puestos en la gloria mesi\u00e1nica, Jes\u00fas responde invit\u00e1ndoles a compartir su propio destino de perseguido y condenado. Cuando los otros diez se indignan ante la petici\u00f3n de los dos osados hermanos, Jes\u00fas traza el modelo de las relaciones comunitarias, en donde las funciones de autoridad se invierten respecto a las del modelo profano de autoridad, caracterizado por el dominio y la sumisi\u00f3n (Mar 10:4244). La motivaci\u00f3n la da sirvi\u00e9ndose de una f\u00f3rmula tradicional, en la que se interpreta la muerte del Hijo del hombre como servicio radical en favor de la liberaci\u00f3n de muchos (Mar 10:45).<\/p>\n<p>La moral evang\u00e9lica en la perspectiva del reino de Dios est\u00e1 marcada por dos caracter\u00ed\u00adsticas: el seguimiento de Jes\u00fas, proclamador del reino de Dios, y la exigencia radical y m\u00e1xima del amor. Si las formulaciones est\u00e1n tomadas de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica a trav\u00e9s del juda\u00ed\u00adsmo, las motivaciones ahondan sus ra\u00ed\u00adces en lo espec\u00ed\u00adfico del anuncio de Jes\u00fas: el reino de Dios est\u00e1 pr\u00f3ximo como justicia para los pobres y perd\u00f3n para los pecadores. Esta es la motivaci\u00f3n que fundamenta la urgencia y la radicalidad de las exigencias de Jes\u00fas. El seguimiento o discipulado, como participaci\u00f3n del destino de Jes\u00fas -mes\u00ed\u00adas crucificado y resucitado-, es la ampliaci\u00f3n de la motivaci\u00f3n cristol\u00f3gica. La libertad respecto a los \u00ed\u00addolos, al poder, al dinero y a los compromisos hace posible la pr\u00e1ctica del principio fundamental del reino como fidelidad a Dios, \u00fanico Se\u00f1or, en el amor al pr\u00f3jimo. La concentraci\u00f3n de las exigencias \u00e9ticas en el amor activo y desinteresado hacia el pr\u00f3jimo corresponde a la nueva imagen de Dios Padre, hecha visible y presente en los hechos y dichos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>2. PABLO DE TARSO. Junto a los tres evangelios sin\u00f3pticos y a la tradici\u00f3n de Juan -evangelio, cartas y apocalipsis-, en el canon cristiano o NT tienen una importancia enorme los textos que se atribuyen a Pablo: siete cartas que normalmente se consideran aut\u00e9nticas, y otras seis fruto de ambientes de tradici\u00f3n paulina.<\/p>\n<p>Pablo de Tarso, jud\u00ed\u00ado cumplidor y comprometido, descubre en el encuentro con Jes\u00fas resucitado una nueva dimensi\u00f3n religiosa que lo transforma en misionero cristiano y pastor y gu\u00ed\u00ada de las nuevas comunidades. Pablo es tambi\u00e9n el primer te\u00f3rico de la experiencia cristiana, como lo testimonian sus cartas enviadas a las comunidades que \u00e9l fund\u00f3. Se trata de escritos en los que prolonga el di\u00e1logo misionero y pastoral para completar el proyecto de formaci\u00f3n cristiana, ofrecer consejos y dar indicaciones de tipo pr\u00e1ctico para la vida. Y es que el problema m\u00e1s urgente de los nuevos convertidos es el de la perseverancia en la fe y el de las justas relaciones dentro de las comunidades y en el ambiente social y cultural. Con esta preocupaci\u00f3n merece una consideraci\u00f3n especial el m\u00e9todo paulino, que se desarrolla en tres puntos. Pablo parte en primer lugar de las situaciones concretas de la comunidad que vive sus tensiones dentro de ella, o advierte de los peligros que plantea el ambiente; despu\u00e9s establece una relaci\u00f3n entre estos problemas y el n\u00facleo central de la fe cristiana, constituido por el kerigma inicial; finalmente saca las conclusiones en forma de aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica, tanto a nivel personal como eclesial.<\/p>\n<p>a) La vida en el Esp\u00ed\u00adritu. El n\u00facleo central y fundamental de la moral paulina se encuentra en el escrito m\u00e1s maduro y sistem\u00e1tico, dirigido, al final de los a\u00f1os cincuenta, a la Iglesia de Roma, y que ya hab\u00ed\u00ada anticipado en aspectos parciales en las cartas a los G\u00e1latas, Corintios y Filipenses. La experiencia cristiana, en la reconstrucci\u00f3n hecha por Pablo, nace de la fe y de la inmersi\u00f3n bautismal. De este modo se establece una solidaridad de destino entre el creye\u00f1te y Jes\u00fas, el Cristo muerto y resucitado. Esta condici\u00f3n la expresa Pablo en una f\u00f3rmula feliz: \u00aben Cristo Jes\u00fas\u00bb (Mar 6:3-4). La fe bautismal marca el paso de la muerte a la vida, de la esclavitud del pecado, como din\u00e1mica de rebeli\u00f3n y de muerte, a la justicia, que es el don del amor benevolente de Dios, llamado tambi\u00e9n \u00abgracia\u00bb (Mar 6:17-18). La consecuencia \u00e9tica de esta experiencia de liberaci\u00f3n y de don es el compromiso de vivir en la fidelidad a Dios para recibir como regalo la vida eterna: \u00abAhora, en cambio, liberados del pecado, hechos servidores de Dios, recoged vuestros frutos para la justificaci\u00f3n, cuyo fin es la vida eterna\u00bb (Mar 6:22).<\/p>\n<p>La causa de la libertad -como salida de la condici\u00f3n de pecado y de muerte- y al mismo tiempo la garant\u00ed\u00ada y la prenda de la nueva vida es el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El cap\u00ed\u00adtulo central de la carta a los Romanos, en el que Pablo traza el panorama de la vida en el Esp\u00ed\u00adritu, se abre con esta solemne declaraci\u00f3n: \u00abEfectivamente, la ley del Esp\u00ed\u00adritu de la vida, en Cristo Jes\u00fas, te liber\u00f3 de la ley del pecado y de la muerte\u00bb (Mar 8:2). Este proceso de liberaci\u00f3n, hecho posible por el dinamismo espiritual que comunica Jes\u00fas, el Se\u00f1or resucitado, compromete a vivir de una manera consecuente, ya no seg\u00fan el r\u00e9gimen del pecado que conduce a la muerte, sino seg\u00fan el impulso interior del Esp\u00ed\u00adritu. Se trata de dos formas de existencia con un principio y un final diametralmente opuestos: \u00abLos que viven seg\u00fan la carne, piensan y desean las cosas propias de la carne; los que, en cambio, viven seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu, piensan y aspiran a las cosas propias del Esp\u00ed\u00adritu. Los deseos de la carne conducen a la muerte, mientras que las aspiraciones del Esp\u00ed\u00adritu son vida y paz\u00bb (Mar 8:5-6).<\/p>\n<p>b) Libertad y ley. Liberados de la ley del pecado y de la muerte, es decir, del sistema en el que la ley externa est\u00e1 al servicio del pecado y que termina en la muerte, los cristianos viven seg\u00fan la ley del Esp\u00ed\u00adritu, que comunica vida. Pero Pablo, conforme a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y en sinton\u00ed\u00ada con su mentalidad hebrea, sabe que la ley, don de Dios, no puede asemejarse al pecado. Pues la ley en s\u00ed\u00ad misma es santa y los mandamientos son santos, buenos y justos (Rom 7:12.14). Lo que transforma la ley en una estructura que conduce a la muerte es el pecado, como din\u00e1mica de rebeli\u00f3n radical contra Dios y autoexaltaci\u00f3n humana. Pero una vez que los creyentes, por medio de la fe y de la inmersi\u00f3n bautismal, son liberados de la fuerza del pecado, se les capacita tambi\u00e9n para realizar la justa exigencia de Dios expresada en la ley: \u00abDios, habiendo enviado a su propio Hijo en un estado de afinidad con la carne del pecado y por el pecado, conden\u00f3 el pecado en la carne para que lo que es justo en la ley encontrase su cumplimiento en nosotros, que no nos regimos seg\u00fan la carne, sino seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Rom 8:3-4).<\/p>\n<p>Este problema de la relaci\u00f3n entre libertad cristiana y ley est\u00e1 anticipado en el debate con los cristianos de Galacia sobre la funci\u00f3n de la ley. Antes de la venida de Jes\u00fas, los hombres estaban bajo el control y la custodia de la ley como esclavos e hijos peque\u00f1os (G\u00e1l 3:23-24; G\u00e1l 4:1-2). Pero con la venida de Jes\u00fas, el Hijo de Dios integrado en la condici\u00f3n humana marcada por la esclavitud y por el pecado, los creyentes participan en su condici\u00f3n filial mediante el don del Esp\u00ed\u00adritu, que permite llamar a Dios con el apelativo familiar propio del Hijo \u00fanico: \u00abAbba\u00bb (G\u00e1l 4:46). Desde este momento la libertad como superaci\u00f3n de la esclavitud del pecado y de la muerte se convierte tambi\u00e9n en un proceso activo por medio de la caridad. Porque la condici\u00f3n de libertad no puede convertirse en una justificaci\u00f3n del ego\u00ed\u00adsmo, sino que, por medio del amor, se traduce en actitud de servicio mutuo: \u00abVosotros, hermanos, hab\u00e9is sido llamados a la libertad. No deb\u00e9is serviros, pues, de la libertad como de un pretexto para la carne sino que por medio de la caridad sed esclavos unos de otros\u00bb (G\u00e1l 5:13). Ahora bien, en el amor del pr\u00f3jimo se concentra toda la exigencia de la voluntad de Dios tal como la formula la ley: \u00abPues la ley tiene su plenitud en una sola palabra: amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (G\u00e1l 5:14). El mismo pensamiento vuelve a aparecer ampliado en la carta a los Romanos como conclusi\u00f3n de las ense\u00f1anzas de tipo pr\u00e1ctico para realizar la voluntad de Dios en los distintos \u00e1mbitos de la existencia cristiana, personal, comunitaria y p\u00fablica (Rom 13:8-10).<\/p>\n<p>Por lo tanto, en la caridad, don y fruto del Esp\u00ed\u00adritu, llega a cumplimiento la justa exigencia de Dios, de la que la ley es expresi\u00f3n autorizada y tradicional. Sobre la base de este principio de la libertad cristiana que ha de realizarse en la caridad, Pablo resuelve el problema de las tensiones que se manifiestan en la comunidad de Corinto sobre la participaci\u00f3n o no en los banquetes sagrados. Los cristianos iluminados, en nombre de su fe y su libertad de conciencia, reivindican el derecho a participar en estas manifestaciones sociales sin tener en cuenta la influencia que su comportamiento pueda tener en los cristianos m\u00e1s d\u00e9biles e inseguros. Pablo, que reconoce el derecho o la libertad de los primeros, reclama, sin embargo, el criterio fundamental de la praxis cristiana: la verdadera libertad se realiza en la caridad (1Co 8:7-13). Como confirmaci\u00f3n, aporta su propio ejemplo de ap\u00f3stol, que ha renunciado espont\u00e1neamente al derecho de que la comunidad lo sustente para no poner obst\u00e1culos al anuncio del evangelio: \u00abLibre como era de todos, me he hecho siervo de todos para ganar el mayor n\u00famero&#8230;, me he hecho todo a todos para salvar a alguno como sea\u00bb (1Co 9:19-22b).<\/p>\n<p>Otro ejemplo de esta metodologia paulina se encuentra en la carta a los Romanos, cuando aborda un problema an\u00e1logo de tensi\u00f3n entre \u00abd\u00e9biles\u00bb y \u00abfuertes\u00bb. Los primeros se sienten obligados a la observancia de dietas especiales y tiempo y calendarios sagrados; los segundos se sienten libres respecto a estos v\u00ed\u00adnculos culturales o religiosos. La tendencia de ambos grupos es la de oponerse, erigi\u00e9ndose en jueces unos de otros. Pablo traza un proyecto de sana convivencia comunitaria en la diversidad de posturas y orientaciones espirituales, apoy\u00e1ndola en dos principios: la fe en Jesucristo Se\u00f1or y la caridad como realizaci\u00f3n de la fe. Como consecuencia del primero, nadie puede considerarse superior al otro, \u00abporque tanto si vivimos como si morimos estamos siempre en el Se\u00f1or\u00bb. S\u00f3lo a \u00e9l le corresponde el juicio sobre todos nosotros (1Co 15:8-11). En nombre de la caridad, Pablo invita a los cristianos de Roma a no plantear dificultades a los hermanos, sino m\u00e1s bien a acogerse mutuamente con el estilo de magnanimidad y misericordia que es propio de Jes\u00fas (1Co 15:1-7).<\/p>\n<p>c) La tradici\u00f3n apost\u00f3lica. El tema de la ley y de la libertad vuelve a aparecer en los textos de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica que figuran como obras de Pedro y Santiago. En la primera carta de Pedro, el autor se dirige a los cristianos para que no se sirvan de la libertad como coartada para hacer el mal. Por el contrario, hechos libres por medio del bautismo -\u00e9xodo cristiano-, deben traducir en una conducta muy \u00ed\u00adntegra su propia adhesi\u00f3n de fe, dentro de un clima de abierto y valiente testimonio ante todos (1Co 2:11-17).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el autor de la carta que figura a nombre de Santiago motiva el proyecto de vida cristiana remiti\u00e9ndose a algunas f\u00f3rmulas tradicionales. Frente al peligro de un cristianismo. te\u00f3rico, de palabrer\u00ed\u00ada est\u00e9ril, el predicador cristiano, en la l\u00ed\u00adnea de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica sapiencial y la del evangelio, propone un proyecto de vida coherente. Los que han sido engendrados por la \u00abpalabra de la verdad\u00bb deben acoger esta palabra \u00abimplantada\u00bb y realizarla con una conducta de vida que debe caracterizarse por unas buenas y justas relaciones (Stg 1:18.21). Esta palabra implantada puede compararse a la \u00absabidur\u00ed\u00ada de lo alto\u00bb, don que hay que pedir a Dios en la oraci\u00f3n. Opuesta a la sabidur\u00ed\u00ada terrena, fuente de desuni\u00f3n y discordias en la comunidad, la sabidur\u00ed\u00ada de lo alto se caracteriza por las actitudes espirituales que en la tradici\u00f3n paulina son propias de la caridad, don y fruto del Esp\u00ed\u00adritu: \u00abLa sabidur\u00ed\u00ada que viene de lo alto est\u00e1 incontaminada, en primer lugar, y adem\u00e1s es pac\u00ed\u00adfica, ben\u00e9vola, d\u00f3cil, llena de misericordia y buenos frutos, carece de ambici\u00f3n y no es hip\u00f3crita; el fruto de la justicia lo siembran en la paz quienes obran en paz\u00bb (Stg 3:17-18).<\/p>\n<p>La palabra implantada, que ha de acogerse y realizarse con perseverancia para llegar a la salvaci\u00f3n, coincide con la \u00abley perfecta de la libertad\u00bb (Stg 1:25). La ley, que es palabra interior, capaz de conducir a la salvaci\u00f3n, es la palabra de verdad mediante la cual se realiza la regeneraci\u00f3n bautismal. Es calificada de \u00abperfecta\u00bb, porque expresa cumplidamente la voluntad de Dios concentrada en el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo. Y puesto que esta ley ha sido dada a quienes han sido llamados al reino de Dios, se la llama \u00abley regia\u00bb (Stg 2:8). Esta ley perfecta y regia debe realizarse para poder contar con un juicio de misericordia. Y los creyentes, efectivamente, ser\u00e1n juzgados en base a la \u00abley de la libertad\u00bb (Stg 2:12). En estas f\u00f3rmulas de la carta de Santiago se ve la convergencia de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica que habla del mandamiento m\u00e1ximo del amor, y de la tradici\u00f3n paren\u00e9tica paulina, que recomienda el ejercicio de la libertad en la caridad.<\/p>\n<p>Es interesante notar c\u00f3mo esta motivaci\u00f3n de la praxis cristiana definida por la caridad se hace remontar, por medio de breves f\u00f3rmulas de evocaci\u00f3n, al acontecimiento fundamental de la fe y a la experiencia bautismal. Lo que el escrito de Santiago deja intuir con discreci\u00f3n aparece claramente formulado en la primera carta atribuida a Pedro. La regeneraci\u00f3n bautismal por medio de la palatra acogida en la fe se convierte en motivo fundamental de la exhortaci\u00f3n al amor fraterno sincero y constante (Stg 1:22-25). Esta exhortaci\u00f3n es el hilo conductor de las invitaciones que son la nota destacada de este peque\u00f1o escrito reconfortante. El amor intenso entre los miembros de la comunidad, incluso en las tensiones y tribulaciones que provocan desconcierto y miedo, es el clima espiritual que da unidad y fuerza a otras indicaciones de tipo pr\u00e1ctico (Stg 3:8-9; Stg 4:8). Tambi\u00e9n en las relaciones con el ambiente externo, la conducta de los cristianos debe caracterizarse por las \u00abobras buenas\u00bb, que son la traducci\u00f3n coherente de su fe (Stg 3:15-16; Stg 14:19). Este comportamiento vital en armon\u00ed\u00ada con la profesi\u00f3n de fe, en un ambiente hostil y sospechoso, tiene una funci\u00f3n apolog\u00e9tica y al mismo tiempo de testimonio misionero.<\/p>\n<p>En la misma l\u00ed\u00adnea est\u00e1n los tres escritos que figuran bajo el nombre y la autoridad, de Pablo y que trazan un cuadro ideal para la gu\u00ed\u00ada de las comunidades cristianas: las cartas pastorales. La preocupaci\u00f3n pr\u00e1ctica y organizativa no descuida la motivaci\u00f3n cristol\u00f3gica y bautismal, que se presenta por medio de f\u00f3rmulas breves de catequesis o de himnos (1Ti 3:16; Tit 2:11-14; Tit 3:4-7). El ideal cristiano representado por el hombre de Dios o pastor se define por una conducta de vida en la que concurren, junto a las cualidades tradicionales -fe, caridad, buenas obras-, algunas otras tomadas del ambiente helenista, que aprecia la religiosidad, el equilibrio, la sabidur\u00ed\u00ada, la moderaci\u00f3n (ITim 1,4.12; 6,11; 2Ti 2:22; 2Ti 3:10; Tit 2:2). No es casualidad que precisamente en estos escritos, atentos al di\u00e1logo cultural con el ambiente helenista, aparezca con frecuencia el t\u00e9rmino \u00abconciencia\u00bb en la t\u00ed\u00adpica acepci\u00f3n griega: \u00abconciencia pura y buena\u00bb (ITim 1,5.9; 3,9; 2Ti 1:2).<\/p>\n<p>d) El hombre nuevo en las distintas situaciones hist\u00f3ricas. Mediante la adhesi\u00f3n de fe y la inmersi\u00f3n del bautismo el cristiano se inserta vitalmente en Cristo Jes\u00fas, muerto y resucitado. Con el don del Esp\u00ed\u00adritu, primicia y prenda de la redenci\u00f3n definitiva, participa en la nueva din\u00e1mica espiritual para alcanzar la plena madurez, de la que Cristo, el Hijo de Dios, es prototipo (Efe 4:13). Por la fuerza del mismo Esp\u00ed\u00adritu, el cristiano celebra la liturgia de a vida, animada por la caridad, que puede llamarse culto espiritual (Rom 12:12). El Esp\u00ed\u00adritu Santo, en efecto, como don de Jes\u00fas resucitado, comunica la caridad, que hace fecunda la vida entera de los creyentes, cualifica sus relaciones rec\u00ed\u00adprocas y los orienta al compromiso en su condici\u00f3n de vida comunitaria, social y p\u00fablica.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la vida comunitaria eclesial, el Esp\u00ed\u00adritu Santo suscita y anima los dones espirituales y los ministerios, para que est\u00e9n al servicio del bien com\u00fan y del arm\u00f3nico y unitario crecimiento del cuerpo de Cristo (lCor 12,4-11.12-27). Culmen y medida de autenticidad para todos los carismas o dones espirituales es la caridad, que tiene su origen en Dios y encuentra su pleno cumplimiento en la comuni\u00f3n escatol\u00f3gica (lCor 13,1-13). La caridad sincera est\u00e1, en efecto, en el origen de unas sanas relaciones comunitarias y define el estilo de la vida espiritual de los creyentes (Rom 12:9-16). La caridad, continuamente alimentada por la experiencia de fe, es el v\u00ed\u00adnculo de la unidad profunda entre los creyentes, fuente de alegr\u00ed\u00ada y de apoyo y sost\u00e9n mutuo (Flp 2:1-5). Las relaciones comunitarias entre los creyentes est\u00e1n marcadas por la veracidad, orientadas al apoyo mutuo y a la acogida, al perd\u00f3n generoso, en un clima de alegre y reconocida oraci\u00f3n (Efe 4:25-32; Col 3:12-17).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las relaciones de pareja y las familiares encuentran en la experiencia de fe el centro fecundo de cohesi\u00f3n y la fuente de una nueva din\u00e1mica espiritual. Un problema fundamental para los miembros de las nuevas comunidades es el de realizar las exigencias de la fe en un contexto hist\u00f3rico y cultural ya existente, sin ceder a las tentaciones de evasiones ut\u00f3picas o sectarias o reducciones mim\u00e9ticas del proyecto cristiano. La l\u00ed\u00adnea paulina, seguida por la tradici\u00f3n que se remite a Pablo, se encuentra desde el primer escrito enviado a la comunidad de Tesal\u00f3nica. Junto al compromiso de caridad fraterna, Pablo invita a los nuevos convertidos de Tesal\u00f3nica a hacer realidad el estatuto de santidad incluso en la vida sexual, dentro de una relaci\u00f3n de pareja fiel y estable: \u00abEsta es, en efecto, la voluntad de Dios y vuestra santificaci\u00f3n: que os absteng\u00e1is de la impudicia, que cada uno de vosotros sepa unirse a su mujer con santidad y honor, sin abandonarse a las pasiones, como hacen los paganos que no conocen a Dios\u00bb (1Ts 4:3-4).<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Pablo aborda de nuevo este problema en respuesta a los interrogantes de los cristianos de Corinto sobre algunos problemas de conciencia referentes al matrimonio y a las relaciones de pareja. En primer lugar, el ap\u00f3stol afirma la bondad de la instituci\u00f3n matrimonial y el mutuo deber de los esposos cristianos (lCor 7,1-7). Luego transmite indicaciones de tipo pr\u00e1ctico siguiendo la tradici\u00f3n que se remonta a Jes\u00fas, el Se\u00f1or, o que son fruto de su propia experiencia espiritual de misionero y pastor. Las instrucciones morales de Pablo sobre el matrimonio se basan en dos principios o motivaciones teol\u00f3gicas. Ante todo afirma que la condici\u00f3n de casados o de solteros no tiene valor en s\u00ed\u00ad misma, sino s\u00f3lo en cuanto es el contexto vital en el que se manifiesta la voluntad de Dios (lCor 7,1724). Luego confirma esta orientaci\u00f3n teol\u00f3gica de fondo evocando el nuevo horizonte inaugurado con la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abEste tiempo es breve&#8230;; la imagen de este mundo pasa\u00bb (1Co 7:29.31). Desde esta perspectiva todas las condiciones hist\u00f3ricas humanas se relativizan, tambi\u00e9n el matrimonio. Lo que cuenta, pues, no es un estado u otro de vida, sino la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or Jes\u00fas, que debe realizarse en cualquier condici\u00f3n de vida, como solteros o como casados (lCor 7,32-35).<\/p>\n<p>Otra exigencia fundamental para las primeras comunidades cristianas es la de realizar el proyecto cristiano inaugurado por el bautismo en las situaciones hist\u00f3ricas vitales. Para traducir este proyecto de forma pr\u00e1ctica y operativa se recurre a las listas de obligaciones que estaban en uso en los ambientes de la sinagoga y de la filosof\u00ed\u00ada popular estoica. Son las llamadas \u00ablistas de deberes\u00bb familiares y sociales, en las que se puede notar f\u00e1cilmente la estructura patriarcal con el dominio masculino: marido, padre y due\u00f1o. A \u00e9l le est\u00e1n sometidos la mujer, los hijos y los siervos o personal dom\u00e9stico. Dentro de este ambiente familiar y social se inserta la novedad cristiana, que se apoya en la motivaci\u00f3n religiosa: la relaci\u00f3n con Cristo, Se\u00f1or. Esta relaci\u00f3n de fe califica las relaciones entre los cristianos integrados en sus respectivas funciones de marido y mujer, de padres o hijos, de due\u00f1os o esclavos. La lista de los deberes de las mujeres y de los maridos se abre con la exhortaci\u00f3n general que es tambi\u00e9n la clave interpretativa del proyecto familiar cristiano: \u00abEstad unidos los unos a los otros en el temor de Cristo\u00bb(Efe 5:21). En las relaciones de pareja y en las familiares se expresa y se realiza la caridad que viene de la fe en Jesucristo y que se traduce en el mutuo servicio seg\u00fan las indicaciones de las cartas hist\u00f3ricas de Pablo (G\u00e1l 5:13-15).<\/p>\n<p>Contin\u00faa la lista de los deberes de las mujeres esposas y de los hombres casados: \u00abLa mujeres est\u00e9n sujetas a sus maridos como al Se\u00f1or&#8230; Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo ama a la Iglesia\u00bb (Efe 5:22.25). El prototipo de la relaci\u00f3n de pareja, as\u00ed\u00ad como fundamento de la justa relaci\u00f3n de amor, es Cristo, que \u00abam\u00f3 a la Iglesia y se ofreci\u00f3 por ella para santificarla y purificarla con el lavatorio del agua unido a la palabra\u00bb (Efe 5:25-26). En esta autodonaci\u00f3n de Cristo a su Iglesia, que se prolonga en la experiencia sacramental del bautismo y de la eucarist\u00ed\u00ada, es donde la relaci\u00f3n de pareja tiene su propio arquetipo. En la relaci\u00f3n de Cristo con su Iglesia se desvela el significado prof\u00e9tico de la palabra de Dios sobre la pareja matrimonial con el trasfondo de la creaci\u00f3n: \u00abPor eso el hombre dejar\u00e1 a su padre y a su madre y se unir\u00e1 a su mujer,y formar\u00e1n los dos una sola carne. Este es un gran misterio, yo lo digo refiri\u00e9ndome a Cristo y a la Iglesia\u00bb (Efe 5:31-32).<\/p>\n<p>A esta misma preocupaci\u00f3n por traducir el compromiso bautismal cristiano en las situaciones hist\u00f3ricas obedece la exhortaci\u00f3n a los due\u00f1os y a los esclavos cristianos. Previamente hay que recordar que para los autores del NT la libertad cristiana, don del Esp\u00ed\u00adritu, no tiene unas consecuencias inmediatas a nivel social e institucional. Del mismo modo, la condici\u00f3n social de los creyentes no prejuzga su estatuto de libertad, que depende de la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or Jes\u00fas. A este respecto Pablo puede imaginar una situaci\u00f3n parad\u00f3jica y l\u00ed\u00admite: es irrelevante ser socialmente esclavos o libres, ya que lo que cuenta es la nueva relaci\u00f3n con el Se\u00f1or (1Co 7:21-22). Sin embargo, el mismo Pablo, en la nota que env\u00ed\u00ada a Filem\u00f3n, invita a su amigo cristiano a acoger al esclavo fugitivo On\u00e9simo ya no como esclavo, sino como hermano en el Se\u00f1or (v. 16).<\/p>\n<p>Con este trasfondo se comprende la preocupaci\u00f3n impl\u00ed\u00adcita en las listas de deberes propuestos a los se\u00f1ores y a los esclavos cristianos. Unos y otros son interpelados en clave cristiana. Por la fuerza de la relaci\u00f3n con Jes\u00fas, el Se\u00f1or, deben vivir con coherencia y honestidad su propia realidad social (Efe 6:5-9; ,1). En clave semejante, pero con un sentido cristol\u00f3gico m\u00e1s acentuado, el autor de la primera carta de Pedro se dirige a los esclavos cristianos sometidos a sus due\u00f1os paganos violentos y ariscos. En este contexto a estos cristianos, que representan la condici\u00f3n de los otros hermanos perseguidos, el autor les dirige la invitaci\u00f3n a seguir con fe las huellas de Cristo, el siervo fiel que puso su propia causa en manos de Dios (Col 2:18-23).<\/p>\n<p>Las cartas que trazan el perfil de la vida moral cristiana toman en consideraci\u00f3n tambi\u00e9n el marco de los deberes civiles respecto a la autoridad p\u00fablica. Estas listas de deberes, con la influencia de los ambientes jud\u00ed\u00ado y helenista, se sit\u00faan en la l\u00ed\u00adnea del evangelio, en la que se reconoce a Jes\u00fas, el mes\u00ed\u00adas crucificado, como rey de los jud\u00ed\u00ados, pero que inaugura la realeza de Dios de una forma distinta a la del poder pol\u00ed\u00adtico (Jua 18:3637). La tradici\u00f3n sin\u00f3ptica basa la libertad de los disc\u00ed\u00adpulos respecto del poder pol\u00ed\u00adtico en el \u00fanico se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios, que se sit\u00faa en un nivel distinto del se\u00f1or\u00ed\u00ado del emperador o c\u00e9sar (Mar 12:17). Este horizonte religioso permite a los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas cumplir lealmente con sus obligaciones c\u00ed\u00advicas en relaci\u00f3n a la autoridad pol\u00ed\u00adtica sin disminuir su fidelidad religiosa.<\/p>\n<p>En l\u00ed\u00adnea con esta tradici\u00f3n est\u00e1 la exhortaci\u00f3n que Pablo dirige a los cristianos de Roma en el contexto de las instrucciones sobre la realizaci\u00f3n del proyecto cristiano en los distintos \u00e1mbitos de la vida. El texto, inspirado en las listas morales de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y helenista, comienza con una serie de declaraciones en las que se reconoce el origen y se define la funci\u00f3n social de la autoridad estatal. La autoridad proviene de Dios y est\u00e1 a su servicio para reprimir el mal y promover el bien (Mar 13:1-4). Pablo extrae de ah\u00ed\u00ad las consecuencias que eso tiene para los cristianos: \u00abPor todo esto es necesario someterse no s\u00f3lo por miedo, sino tambi\u00e9n en conciencia\u00bb (Mar 13:5). Los deberes en relaci\u00f3n a la autoridad pol\u00ed\u00adtica, reconocida como instrumento del juicio de Dios sobre los malhechores, se basan en la conciencia, donde se reconoce y acepta la motivaci\u00f3n religiosa profunda (Mar 2:15-16). Los deberes para con la autoridad estatal son la realizaci\u00f3n de la caridad en la que se resume toda la ley de Dios formulada en la ley b\u00ed\u00adblica (Mar 13:8-10).<\/p>\n<p>Como contrapunto a este texto de Pablo, que encuentra confirmaci\u00f3n en otro texto de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica (I Pe 2,13-17: Tit 3:1), hay que notar lo que propone el autor del Apocalipsis en otro contexto hist\u00f3rico y cultural. En l\u00ed\u00adnea con la tradici\u00f3n prof\u00e9tica y apocal\u00ed\u00adptica, Juan, que escribe a las Iglesias de Asia a finales del siglo i en un ambiente de tensi\u00f3n y conflicto con el imperio romano, denuncia el aspecto idol\u00e1trico del poder pol\u00ed\u00adtico e invita a los cristianos a la resistencia radical (Tit 13:110). En este nuevo contexto el poder pol\u00ed\u00adtico, representado por la bestia, es visto como procedente de Satan\u00e1s, el drag\u00f3n (Tit 13:2b). La autoridad pol\u00ed\u00adtica ya no est\u00e1 considerada al servicio de Dios, dado su car\u00e1cter absoluto y totalitario. Por lo tanto, los cristianos pueden y deben oponerse, afrontando incluso el martirio seg\u00fan el modelo de Cristo crucificado, cordero inmolado y vivo (Tit 12:11).<\/p>\n<p>III. Actualidad de la moral del NT<br \/>\nEn los textos del NT, distribuidos en un lapso de tiempo de unos cincuenta a\u00f1os en la segunda mitad del siglo i, encontramos una gran variedad de destinatarios, situaciones hist\u00f3ricas y g\u00e9neros y formas literarias. En esta complejidad se puede encontrar -una convergencia sustancial de las motivaciones, que ahondan sus ra\u00ed\u00adces en el n\u00facleo fundamental que germina y unifica las distintas exigencias \u00e9ticas.<\/p>\n<p>&#8211; Se trata de una motivaci\u00f3n religiosa que, a nivel del Jes\u00fas hist\u00f3rico, coincide con el anuncio del reino de Dios (o de los cielos), que ya est\u00e1 pr\u00f3ximo. Jes\u00fas, en efecto, inaugura con sus hechos y palabras la realeza de Dios, que tiende a su plena manifestaci\u00f3n o cumplimiento al final de la historia de este mundo presente. Los autores de los evangelios tienden a identificar el reino de Dios con la acci\u00f3n y la palabra de Jes\u00fas. Por tanto, los disc\u00ed\u00adpulos son los que siguen a Jes\u00fas compartiendo su destino y asumiendo su ense\u00f1anza, sus decisiones y orientaciones como criterio para organizar su propia existencia en los distintos \u00e1mbitos o situaciones hist\u00f3ricas y vitales. Sin embargo, el camino del disc\u00ed\u00adpulo, que arranca de los hechos y dichos de Jes\u00fas, se orienta a la meta final de la historia y del mundo, que coincide con la venida gloriosa del Hijo del hombre, se\u00f1or del universo y juez de la historia humana.<\/p>\n<p>La Iglesia primitiva, de la que los escritos de Pablo y los dem\u00e1s escritos apost\u00f3licos son un testimonio fidedigno, pone como fundamento de la decisi\u00f3n moral el acontecimiento de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo. Este fundamento, anunciado en el kerigma y acogido en la fe, es vivido en la experiencia bautismal, que sumerge a los creyentes en la din\u00e1mica pascual y los integra en el cuerpo eclesial de Cristo. El don del Esp\u00ed\u00adritu, que comunica el Se\u00f1or resucitado, es la fuerza interior de la libertad por medio de la caridad, en la que se sintetizan todas las exigencias \u00e9ticas. Aunque las formulaciones morales ahondan sus ra\u00ed\u00adces en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica (dec\u00e1logo, textos prof\u00e9ticos y sapienciales) y pasan a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n del ambiente jud\u00ed\u00ado y greco-helenista, es la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or Jes\u00fas por medio de la fe la que ofrece el criterio de discernimiento de las decisiones \u00e9ticas que deben hacerse realidad en los distintos \u00e1mbitos: personal, eclesial, social y p\u00fablico.<\/p>\n<p>&#8211; Otro aspecto del proyecto moral del NT es la dimensi\u00f3n personal interior. Se expresa a trav\u00e9s de la noci\u00f3n y el t\u00e9rmino correspondiente tomado de la filosof\u00ed\u00ada popular greco-helenista: \u00abconciencia\u00bb. Su correspondiente b\u00ed\u00adblico es \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, donde arraiga la relaci\u00f3n vital con Dios y maduran las decisiones \u00e9ticas. El Esp\u00ed\u00adritu Santo infunde el amor de Dios, centro y v\u00e9rtice de la vida \u00e9tica, en el coraz\u00f3n de los creyentes (Rom 5:5). Esta din\u00e1mica de la caridad, que tiene su origen en Dios y se manifiesta y comunica por medio del Esp\u00ed\u00adritu que env\u00ed\u00ada el Se\u00f1or resucitado, es el centro unificador de todas las relaciones comunitarias eclesiales, familiares, sociales y p\u00fablicas. Por s\u00ed\u00ad misma, la experiencia, basada en la fe y en el don del Esp\u00ed\u00adritu, no produce inmediatamente un nuevo modelo de familia ni de sociedad ni de estructura p\u00fablica. Pero da, en cambio, un nuevo impulso espiritual que impregna desde dentro las relaciones interpersonales y puede, a la postre, modificar tambi\u00e9n los modelos hist\u00f3ricos y las instituciones sociales.<\/p>\n<p>&#8211; Finalmente, la inmersi\u00f3n hist\u00f3rica y cultural del proyecto de vida cristiana en su aspecto \u00e9tico est\u00e1 en armon\u00ed\u00ada con la l\u00ed\u00adnea de la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios y con el principio de la encarnaci\u00f3n. Dios se revela en la historia y dentro de los procesos culturales. La palabra de Dios, que hecha carne puso su tienda entre los hombres, tiene su rostro hist\u00f3rico en Jesucristo, el unig\u00e9nito, en quien se refleja la gloria del Padre. Y en sinton\u00ed\u00ada con esta l\u00f3gica de la revelaci\u00f3n y la encarnaci\u00f3n, los autores del NT, para formular las orientaciones morales, asumen los modelos externos tanto jud\u00ed\u00ados como helenistas. Dentro de este di\u00e1logo con la cultura de su ambiente mantienen contacto con las situaciones hist\u00f3ricas y vitales de los destinatarios. El proyecto de vida cristiano y las normas morales responden a las exigencias hist\u00f3ricas y culturales de las nuevas comunidades en relaci\u00f3n con sus ambientes respectivos.<\/p>\n<p>Vista desde la \u00f3ptica de su profunda motivaci\u00f3n y de la adaptaci\u00f3n hist\u00f3rica y cultural, la moral del NT conserva toda su actualidad. Los escritos del NT son, en efecto, para los cristianos y para la Iglesia fuente y criterio normativo en la elaboraci\u00f3n de un proyecto \u00e9tico cristiano. Esta funci\u00f3n del NT no sirve s\u00f3lo para los contenidos expl\u00ed\u00adcitos, sino tambi\u00e9n para el m\u00e9todo a seguir en su elaboraci\u00f3n. La profunda unidad de la moral neotestamentaria no depende tanto de la homogeneidad de sus orientaciones de tipo pr\u00e1ctico como de la metodolog\u00ed\u00ada y de su motivaci\u00f3n religiosa. Con esto se relaciona el segundo aspecto que caracteriza a la moral del NT: la interioridad personal. Conjugado este aspecto de forma arm\u00f3nica con la dimensi\u00f3n eclesial y comunitaria, encuentra un impulso eficaz en su inmersi\u00f3n en la historia. De ah\u00ed\u00ad se deriva la pluralidad de las orientaciones de tipo pr\u00e1ctico, que corresponden a las diversas situaciones vitales de las comunidades a las que se dirigen.<\/p>\n<p>Son precisamente estas caracter\u00ed\u00adsticas del proyecto moral tal como aparecen en los textos del NT las que ponen de manifiesto su actualidad. En el contexto de r\u00e1pida evoluci\u00f3n cultural en el que viven las Iglesias y los cristianos, la referencia continua al n\u00facleo de la moral neotestamentaria puede hacer redescubrir las ra\u00ed\u00adces y las motivaciones profundas desde las que elaborar, en un intercambio fecundo con los nuevos ambientes hist\u00f3ricos y culturales, las orientaciones y normas que inspiren y gu\u00ed\u00aden la existencia cristiana.<\/p>\n<p>[l Dec\u00e1logo; l Ley nueva; l Moral del AT y del juda\u00ed\u00adsmo].<\/p>\n<p>BIBL.: \u00ed\u0081LVAREZ VERDES L., El imperativo cristiano en san Pablo, San Jer\u00f3nimo, Valencia 1980; BLANCK J., Unidad y pluralidad de la \u00e9tica del N7; en \u00abCon\u00bb 17 (1981) 1602-1615; CASAE\u00f3 J.M., La teolog\u00ed\u00ada moral en san Juan, Fax, Madrid 1970; COLLANGE J. 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Jes\u00fas de Nazaret: a) La moral del reino de Dios, b) El cumplimiento de la ley, c) El mandamiento nuevo y supremo, d) El &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-del-nuevo-testamento\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMORAL DEL NUEVO TESTAMENTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17270","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17270","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17270"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17270\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17270"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17270"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17270"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}