{"id":17271,"date":"2016-02-05T11:14:01","date_gmt":"2016-02-05T16:14:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/norma-moral\/"},"modified":"2016-02-05T11:14:01","modified_gmt":"2016-02-05T16:14:01","slug":"norma-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/norma-moral\/","title":{"rendered":"NORMA MORAL"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Necesidad de las normas morales:<br \/>\n1. M\u00e1s all\u00e1 del juridismo de la \u00abantigua moral&#8217;<br \/>\n2. M\u00e1s all\u00e1 del situacionismo de la \u00abnueva moral&#8217;.<\/p>\n<p>II. Problemas \u00e9tico-normativos:<br \/>\n1. Los partidarios de la \u00e9tica de la fe;<br \/>\n2. Los partidarios de la moral aut\u00f3noma.<br \/>\nIII. Contribuci\u00f3n de la fe cristiana a la soluci\u00f3n de los problemas \u00e9tico-normativos:<br \/>\n1. A nivel hist\u00f3rico-gen\u00e9tico;<br \/>\n2. A nivel te\u00f3rico justificativo.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la teolog\u00ed\u00ada moral, las normas actuales constituyen un problema de gran relevancia pr\u00e1ctica (problema de su observancia y, particularmente para los cristianos, del discernimiento de la voluntad de Dios en las m\u00faltiples y a veces conflictivas situaciones de la vida cotidiana) y te\u00f3rica (problema de la neces\u00ed\u00addad de las normas morales, de su establecimiento en el \u00e1mbito de la renovaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada moral, de la contribuci\u00f3n de la fe cristiana a su instalaci\u00f3n a nivel hist\u00f3rico-gen\u00e9tico, pero tambi\u00e9n, y sobre todo, a nivel te\u00f3rico-justificativo).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad analizaremos brevemente los problemas de natur eza te\u00f3rica, tomando en consider ci\u00f3n de modo particular los estudi s y las investigaciones de los te\u00f3lo os moralistas italianos a partir del Vat. II.<\/p>\n<p>I. Necesidad de as normas morales<br \/>\nEl primer gran problema que se plante\u00f3 a la atenci\u00f3n de los te\u00f3logos moralistas acabado el Vat. II fue la delicada tarea de superar e ir m\u00e1s all\u00e1 del juridismo de la \u00abantigua moral\u00bb sin caer en el situacionismo de la \u00abnueva moral\u00bb. La teolog\u00ed\u00ada ha afrontado animosamente el problema, aunque no sin equ\u00ed\u00advocos y tensiones, sobre todo durante los a\u00f1os sesenta.<\/p>\n<p>1. M\u00ed\u0081S ALL\u00ed\u0081 DEL JURIDISMO DE LA \u00abANTIGUA MORAL\u00bb. Todo comienza en una situaci\u00f3n muy inc\u00f3moda y casi de malestar por parte de muchos sacerdotes y laicos respecto a la moral casu\u00ed\u00adstica tradicional, tal como se viv\u00ed\u00ada y ense\u00f1aba en la predicaci\u00f3n, en la catequesis, en la educaci\u00f3n familiar y social, sobre todo antes del Vat. II.<\/p>\n<p>a) Equ\u00ed\u00advocos y aclaraciones. Cuando se habla de moral casu\u00ed\u00adstica tradicional es muy f\u00e1cil caer en una serie de equ\u00ed\u00advocos que llevan a verla en t\u00e9rminos preconcebidos negativos, como si todo lo que pertenece a la tradici\u00f3n hubiese que considerarlo antiguo, superado e in\u00fatil, si no incluso nocivo; como si todo lo que se refiere a la casu\u00ed\u00adstica, es decir, al m\u00e9todo con que la moral tradicional intentaba afrontar y analizar los problemas del obrar humano no fuese m\u00e1s que fruto de un juridismo decadente, proclive a identificar y a confundir la ley moral con la ley jur\u00ed\u00addica.<\/p>\n<p>Mas aqu\u00ed\u00ad no se pretende hacer referencia a toda la tradici\u00f3n moral de la Iglesia, sino \u00fanicamente a aquel tipo de moral que se desarroll\u00f3 en el lapso de tiempo que va del concilio de Trento al Vat. II. Tampoco se intenta someter a discusi\u00f3n, cuando se habla del juridismo de la \u00abvieja moral\u00bb, todos los aspectos de un enfoque metodol\u00f3gico, sino solamente destacar los l\u00ed\u00admites del m\u00e9todo casu\u00ed\u00adstico, que por un lado daba escaso relieve a la exigencia de una l actitud interior fundamentalmente buena y por otro trasladaba casi autom\u00e1ticamente a la actitud de la persona particular el juicio moral formulado sobre su ! comportamiento. Tampoco se olvida que la referencia a los casos y a las situaciones de la vida es indispensable en una reflexi\u00f3n moral que intenta elaborar criterios \u00e9tico-normativos para la valoraci\u00f3n del obrar humano. Igual que el intento de formular y de justificar tales criterios de modo l\u00f3gicamente correcto es una condici\u00f3n imprescindible para el que desee valorar desde un punto de vista moral la rectitud o no rectitud de determinados comportamientos.<\/p>\n<p>b) Carencia de fundamentaci\u00f3n moral. La desaz\u00f3n que surge ante la moral casu\u00ed\u00adstica tradicional se debe a una cierta carencia metodol\u00f3gica,. que no distingue, y hasta parece confundir, el plano moral con el plano religioso y cristiano. No es dificil comprobar en ella la tendencia a fundar el deber y la obligaci\u00f3n moral directamente en la voluntad de Dios, la cual se manifiesta al hombre a trav\u00e9s de la revelaci\u00f3n o bien de la ley natural. Se sigue de ah\u00ed\u00ad una concepci\u00f3n de la moral que lleva f\u00e1cilmente a identificar el problema del fundamento moral con el problema del fundamento religioso. La voluntad de Dios como fundamento religioso y origen \u00faltimo de la obligaci\u00f3n moral es un tema I meta\u00e9ttco: en ese nivel, \u00abvoluntad de Dios\u00bb ha de entenderse en el sentido de que Dios, sumo bien, no puede menos de querer que su criatura tienda al bien. En cambio, \u00abvoluntad de Dios\u00bb en sentido normativo ha de entenderse no en el sentido de que Dios manifiesta claramente a su criatura todo lo que en cuanto al contenido hay que considerar bien o mal moral (como querr\u00ed\u00ada justamente la tradicional moral casu\u00ed\u00adstica), sino en el sentido de que la criatura, apelando a su propia capacidad, distingue lo que debe ser considerado bien o mal y que, justamente por tal, Dios \u00abquiere\u00bb que cumpla o evite.<\/p>\n<p>Semejante concepci\u00f3n, que muchos definen moral te\u00f3nomo positivista, se combina a veces con una variante de car\u00e1cter eudemon\u00ed\u00adstico: Dios cogiere a las obligaciones morales la fuerza necesaria asoci\u00e1ndoles tambi\u00e9n una sanci\u00f3n, un premio 0 bien un castigo eterno.<\/p>\n<p>En virtud de este planteamiento se ha desarrollado una tendencia a vivir y a concebir la fe en t\u00e9rminos m\u00e1s bien extr\u00ed\u00adnsecos y formales, como una especie de correa de transmisi\u00f3n de obligaciones y de deberes particulares, m\u00e1s bien que como inspiraci\u00f3n y din\u00e1mica de toda la vida cristiana.<\/p>\n<p>c) Carencia de argumentaci\u00f3n \u00e9tico-normativa. A la moral casu\u00ed\u00adstica tradicional se le imputa tambi\u00e9n una carencia de argumentaci\u00f3n \u00e9tico-normativa, al menos en lo que se refiere a la fundamentaci\u00f3n de determinadas normas morales. Se observa en ella la tendencia a recurrir poco cr\u00ed\u00adticamente a la Biblia, a la tradici\u00f3n, al magisterio de la Iglesia. Se parte de la demostraci\u00f3n (las m\u00e1s de las veces tomada sencillamente de la metaf\u00ed\u00adsica) de la existencia de Dios y se intenta ilustrar la realidad de los mandamientos divinos como contenidos en la revelaci\u00f3n cristiana o bien reconocidos en la ley natural. En los casos dudosos, cuando no es posible deducir la voluntad de Dios de modo claro y cierto ni de la revelaci\u00f3n cristiana (Biblia y tradici\u00f3n), ni de la ley natural (naturaleza y raz\u00f3n), se recurre al \/magisterio de la Iglesia, instancia autorizada que interviene para garantizar la recta interpretaci\u00f3n de la ley moral.<\/p>\n<p>Este modo de argumentar ha favorecido la tendencia a utilizar la revelaci\u00f3n cristiana y la ley natural no ya como instrumentos hermen\u00e9uticos y fuentes de conocimiento de la moralidad de determinados comportamientos, sino como contenedores de leyes morales ya confeccionadas.<\/p>\n<p>Pues bien, esta forma de razonar, que pretend\u00ed\u00ada deducir la rectitud moral de un determinado comportamiento directamente de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica o .bien de la ley natural, ha favorecido la emergencia en teolog\u00ed\u00ada moral de una tendencia al juridismo, es decir, a recurrir a la autoridad formal del magisterio cuando la argumentaci\u00f3n fundada en la Biblia o en la ley natural no estaba clara.<\/p>\n<p>2. MAS ALL\u00ed\u0081 DEL SITUACIONISMO DE LA \u00abNUEVA MORAL\u00bb. Para escapar a la sensaci\u00f3n de desaz\u00f3n y de malestar proveniente del juridismo de la \u00abvieja moral\u00bb, muchos han tomado, despu\u00e9s del Vat. II, el camino de la \u00abnueva moral\u00bb, que les ha conducido a extraviarse, m\u00e1s o menos conscientemente, en el situacionismo de una moral que puede ser rica en inspiraci\u00f3n y din\u00e1mica evang\u00e9licas, pero pobre en indicaciones \u00e9tico-normativas.<\/p>\n<p>a) Equ\u00ed\u00advocos y aclaraciones. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad es nece ario evitar el equ\u00ed\u00advoco de valorar p ejuzgando de modo positivo todos os intentos de renovaci\u00f3n mprend dos por la teolog\u00ed\u00ada moral, c si todo lo que es nuevo fuese por el hecho mismo \u00fatil, progresivo y ben\u00e9fico para el hombre, y como si todo lo que se refiere a la situaci\u00f3n y al m\u00e9todo de an\u00e1lisis que parte de la situaci\u00f3n concreta fuese fruto de un discernimiento moral, capaz siempre de fijar el comportamiento que mejor responde al bien y a la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad no se pretende emitir juicios sobre la \u00abnueva moral\u00bb; simplemente se hace referencia a los intentos de renovaci\u00f3n .emprendidos inmediatamente despu\u00e9s del Vat. II o en los a\u00f1os inmediatamente precedentes, que acogieron algunas instancias de la llamada \u00e9tica de la situaci\u00f3n. Al hablar de situacionismo no se pretende someter a acusaci\u00f3n todos los aspectos del enfoque metodol\u00f3gico de la \u00abnueva moral\u00bb, sino solamente destacar los l\u00ed\u00admites de un m\u00e9todo propenso a veces a confundir las instancias ps\u00ed\u00adquicas o sociales de una situaci\u00f3n con la instancia moral. Por lo dem\u00e1s, algunos componentes de la \u00e9tica de la situaci\u00f3n han tenido acogida en la misma Iglesia cat\u00f3lica, como la referencia a la historia; a la responsabilidad concreta dei particular, a la libertad evang\u00e9lica de los hijos de Dios.<\/p>\n<p>b) Carencia de fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fico-metaf\u00ed\u00adsica. Lo que produce malestar en la \u00abnueva moral\u00bb es una cierta carencia de fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fico-metaf\u00ed\u00adsica. Se observa en ella la tendencia a fundamentar la moral apelando exclusivamente a la fe, a la voluntad de Dios, que se manifiesta a trav\u00e9s de la historia y de la situaci\u00f3n concreta. En el intento de recuperar la inspiraci\u00f3n y la din\u00e1mica evang\u00e9licas en teolog\u00ed\u00ada moral, se confunde una vez m\u00e1s el problema religioso, rigurosamente meta\u00e9tico, de la voluntad de Dios y de la fe en \u00e9l como fundamento \u00faltimo de la existencia cristiana, con el problema moral del conocimiento y de la fundamentaci\u00f3n de las normas. Se observa que el hombre en su conciencia se sit\u00faa inmediatamente ante Dios y juzga sus propios comportamientos independientemente de la ley de toda autoridad, sin referencias particulares a la tradici\u00f3n y a la comunidad. En el encuentro dial\u00f3gico, el cristiano est\u00e1 ante un Dios que dicta leyes; pero un Dios padre, al cual debe respondercon amor de hijo.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n, que se podr\u00ed\u00ada definir moral existencial-fide\u00ed\u00adsta, se combina a veces con una variante de car\u00e1cter emotivo o voluntarista: se vive la relaci\u00f3n con Dios en una especie de identificaci\u00f3n, en una obediencia total, puede que hasta el martirio, pero sin capacidad adecuada de discernimiento.<\/p>\n<p>A causa de este planteamiento se ha desarrollado una tendencia a vivir la fe en t\u00e9rminos preferentemente interiores y obedienciales: m\u00e1s como una exigencia del esp\u00ed\u00adritu que como inspiraci\u00f3n y din\u00e1mica que sostiene y moviliza toda la vida del cristiano en su historicidad y conflictividad.<\/p>\n<p>c) Carencia de argumentaci\u00f3n \u00e9ticq-normativa. A la \u00abnueva moral\u00bb se le atribuye tambi\u00e9n una falta de argumentaci\u00f3n \u00e9tico-normativa en el proceso de fundamentaci\u00f3n de las normas morales. En efecto, se reconoce, ah\u00ed\u00ad la tendencia a reconducir el proceso de fundamentaci\u00f3n de las normas al \u00e1mbito de la intencionalidad cristiana, aduciendo una argumentaci\u00f3n que, reconociendo la exigencia moral que brota de la fe, niega que tal exigencia pueda ser conocida y expresada en t\u00e9rminos normativos generales. Las m\u00e1s de las veces no se niega la posibilidad de un conocimiento y de una formulaci\u00f3n normativa de la voluntad de Dios que se manifiesta en Jesucristo, pero no se desarrolla una reflexi\u00f3n adecuada sobre los contenidos de tal voluntad. Se limita a reiterar o bien a reformular de, diversos modos el punto de vista de la revelaci\u00f3n cristiana en orden a algunas exigencias o valores fundamentales conexos con la fe.<\/p>\n<p>En \u00faltimo an\u00e1lisis, el l\u00ed\u00admite de esta \u00abnueva moral\u00bb consiste en que coloca en segundo plano o diluye del todo la exigencia de tener normas morales para el l comportamiento, afirmando al mismo tiempo, en pos de la \u00e9tica de la situaci\u00f3n [l Relativismo], que la \u00fanica norma moral es la de la l actitud. Por eso hay que considerarla una concepci\u00f3n relativista de la moral.<\/p>\n<p>II: Problemas \u00e9tico-normativos<br \/>\nEl segundo gran problema que ha atra\u00ed\u00addo la atenci\u00f3n de los te\u00f3logos moralistas despu\u00e9s del Vat. II, en torno a los a\u00f1os setenta, ha sido el de la fundamentaci\u00f3n de las normas morales. Este era, en efecto, el punto oscuro de la pol\u00e9mica que enfrentaba a los defensores de la \u00abvieja moral\u00bb, preocupados por recordar la necesidad y la importancia de las normas, y a los sostenedores de la \u00abnueva moral\u00bb, empe\u00f1ados en devolver inspiraci\u00f3n y din\u00e1mica cristianas a una moral demasiado proclive al juridismo y al legalismo. El problema ha dado lugar a nuevas polarizaciones entre promotores de la \u00e9tica de la fe por una parte y sostenedores de la moral aut\u00f3noma por otra. Vale la pena seguir las vicisitudes de este nuevo debate, ya que nos permite plantear correctamente no s\u00f3lo el problema de la necesidad, sino tambi\u00e9n el de la historicidad de las normas morales.<\/p>\n<p>1. LOS PARTIDARIOS DE LA ETICA DE LA FE. Se trata de una posici\u00f3n que agrupa consensos no s\u00f3lo de los te\u00f3logos moralistas, sino tambi\u00e9n de los biblistas, los dogm\u00e1ticos, los pastoralistas, etc. Su unidad le viene del esfuerzo por integrar la \u00abantigua moral\u00bb en una perspectiva de fe m\u00e1s clara, libr\u00e1ndola de las trabas del juridismo, pero sin caer en las improvisaciones del situacionismo. As\u00ed\u00ad, poco a poco se va configurando una moral m\u00e1s atenta no s\u00f3lo a las instancias de la metaf\u00ed\u00adsica, sino tambi\u00e9n a las perspectivas de la historia de la salvaci\u00f3n: una moral m\u00e1s inspirada en el evangelio, m\u00e1s capaz de ilustrar la altura de la vocaci\u00f3n cristiana, m\u00e1s exigente con los cristianos, llamados a la misi\u00f3n y al testimonio prof\u00e9tico.<\/p>\n<p>a) Importancia de la fe cristiana para la fundamentaci\u00f3n de las normas morales. Al interpretar las exigencias y la contribuci\u00f3n de la fe cristiana a la fundamentaci\u00f3n de las normas morales, los partidarios de la \u00e9tica de la fe reivindican una l especificidad \u00e9tico-normativa o de contenido, y no solamente motivacional, de la fe cristiana. A los sostenedores de la \u00abnueva moral\u00bb, que, aunque recuperando nuevas perspectivas de fe hab\u00ed\u00adan desarrollado una moral de actitudes y de una \/opci\u00f3n fundamental apelando m\u00e1s que nada a la met\u00e1fora evang\u00e9lica del \u00e1rbol bueno que produce frutos buenos, los partidarios de la \u00e9tica de la fe responden que eso es importante, pero que no basta. Y, recurriendo a la misma met\u00e1fora evang\u00e9lica, insisten en la importancia de los comportamientos, de los frutos, como criterios de discernimiento: por los frutos, en efecto, se conoce al \u00e1rbol.<\/p>\n<p>Mas \u00bfc\u00f3mo distinguir los frutos buenos de los frutos malos si el criterio del \u00e1rbol, o sea de la opci\u00f3n fundamental, no bast Obviamente, recurriendo a otros cri rios, a otros puntos de referencia y e valoraci\u00f3n que no se identifiquen con el criterio de la opci\u00f3n undam tal. Tales criterios o puntos erencia son las normas morales que el cristiano no puede desatender si quiere hacer la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Los sostenedores de la \u00e9tica de la fe colocan as\u00ed\u00ad en el centro del debate el problema- de la necesidad de las normas morales. Y no s\u00f3lo eso, sino que explican tambi\u00e9n la importancia de la fe cristiana para la fundamentaci\u00f3n de tales normas; mas no se trata de concebir la fe -o, mejor, la revelaci\u00f3n cristiana- como el contenedor de normas absolutas e inmutables del que a veces se habla pol\u00e9micamente en el \u00e1mbito de la \u00abnueva moral\u00bb. La fe conoce diversos tipos de mediaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan: parece que uno de los puntos esenciales es conseguir, a trav\u00e9s de estos varios tipos de mediaci\u00f3n, definir lo m\u00e1s posible la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, pues \u00e9sta constituye la ayuda decisiva para que el creyente logre ver c\u00f3mo debe comportarse en situaciones nuevas para las cuales la Escritura no ofrece ninguna indicaci\u00f3n categorial concreta.<\/p>\n<p>Con ello se plantea el espinoso problema de las normas morales y de su fundamentaci\u00f3n a la luz de la antropolog\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>b) Ulteriores precisiones y problemas. Primer interrogante: \u00bfC\u00f3mo fundamentar las normas morales a la luz de la antropolog\u00ed\u00ada cristiana? No se trata -esto lo admiten ya todosde utilizar la Biblia o la tradici\u00f3n cristiana como un prontuario completo de normas morales formuladas y prontas ya para ser aplicadas a cualquier situaci\u00f3n. Semejante modo de recurrir a la Biblia o de emplear la tradici\u00f3n, sin tener en cuenta los varios condicionamientos hist\u00f3ricoculturales, lo juzga superficial e insuficiente la ex\u00e9gesis moderna, y hasta suscita la sospecha de una instrumentalizaci\u00f3n de la palabra de Dios en apoyo de esta o la otra visi\u00f3n del hombre y del mundo, ajena a la Biblia o a la tradici\u00f3n aut\u00e9ntica de la Iglesia. De ah\u00ed\u00ad la exigencia de precisar ulteriormente la relaci\u00f3n entre revelaci\u00f3n cristiana y normas morales; pues, aclarado que no se trata de una relaci\u00f3n inmediata, de deducci\u00f3n directa, sino de una relaci\u00f3n mediata de una antropolog\u00ed\u00ada, \u00bfqu\u00e9 se entiende por antropolog\u00ed\u00ada cristiana? \u00bfUn c\u00f3digo normativo, o bien un conjunto de valores inseparablemente relacionados con la fe?<br \/>\nSegundo interrogante: \u00bfC\u00f3mo fundamentar las normas morales en la naturaleza humana? Porque si es verdad que la moral cristiana no excluye, sino que exige, el recurso a la ley natural para individ\u00faar la soluci\u00f3n de determinados problemas morales, \u00bfde qu\u00e9 ! ley natural se habla? En la cultura actual el t\u00e9rmino \u00abnaturaleza\u00bb se emplea en sentidos tan dispares que resulta pr\u00e1cticamente inutilizable; incluso desde un punto de vista cristiano no siempre se entiende el t\u00e9rmino del mismo modo. De ah\u00ed\u00ad se deriva la exigencia de precisar ulteriormente la relaci\u00f3n entre naturaleza en sentido teol\u00f3gico y cristiano y naturaleza en sentido metaf\u00ed\u00adsico y racional: aclarado que la revelaci\u00f3n cristiana no sustituye, sino que integra y ref\u00faerza la raz\u00f3n humana, \u00bfde qu\u00e9 raz\u00f3n se trata? \u00bfDe una raz\u00f3n que lee las normas morales en la naturaleza c\u00f3smica del mundo, del que tambi\u00e9n el cuerpo humano forma parte, o de una raz\u00f3n que interviene constitutivamente en el proceso \u00e9tico-normativo?<br \/>\nTercer interrogante, el m\u00e1s radical: \u00bfC\u00f3mo comunicar, c\u00f3mo transmitir las normas morales percibidas a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana? Pues, en la hip\u00f3tesis de que la revelaci\u00f3n cristiana contenga normas morales espec\u00ed\u00adficamente propias, \u00bfc\u00f3mo comunicar el contenido de verdad de estas normas a los que no son cristianos? Y, viceversa, en caso de que se pudiese comunicar a trav\u00e9s de la raz\u00f3n humana el contenido de verdad de estas normas morales, \u00bfes posible a\u00fan hablar de un contenido espec\u00ed\u00adfico, en sentido \u00e9tico-normativo, de la revelaci\u00f3n cristiana?<br \/>\n2. LOS PARTIDARIOS DE LA MORAL AUT\u00ed\u201cNOMA. Para responder a estas preguntas, los partidarios de la moral aut\u00f3noma se colocan en una perspectiva algo diversa, m\u00e1s amplia y articulada. En efecto, mientras que los partidarios de la \u00e9tica de la fe insisten en reivindicar la importancia de la fe cristiana para la fundamentaci\u00f3n de determinadas normas morales, los sostenedores de la moral aut\u00f3noma [1 Autonom\u00ed\u00ada y teonom\u00ed\u00ada] subrayan m\u00e1s la importancia de la raz\u00f3n en el proceso \u00e9tico-normativo, aunque sin negar, en otros niveles, la contribuci\u00f3n de la fe cristiana a la moral.<\/p>\n<p>a) Importancia de la raz\u00f3n humana para la fundamentaci\u00f3n de las normas morales. As\u00ed\u00ad se va progresivamente perfiilando la figura de una teolog\u00ed\u00ada moral m\u00e1s atenta a las perspectivas de la raz\u00f3n humana, m\u00e1s capaz de ilustrar no s\u00f3lo las exigencias de la vocaci\u00f3n cristiana, sino tambi\u00e9n los problemas \u00e9tico-normativos que afectan a la relaci\u00f3n de la fe cristiana con el mundo y la cultura pluralista y secular de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Pero es a nivel \u00e9tico-normativo, particularmente en el problema espec\u00ed\u00adfico de la fundamentaci\u00f3n de las normas morales, donde se abren perspectivas diversas entre las dos corrientes. Mientras que los sostenedores de la \u00e9tica de la fe insisten en la importancia de la fe cristiana tambi\u00e9n a nivel \u00e9tico-normativo, los partidarios de la moral aut\u00f3noma introducen una distinci\u00f3n ulterior entre la funci\u00f3n de la fe a nivel meta\u00e9tico, o de fundamentaci\u00f3n \u00faltima de la moral, y la funci\u00f3n de la fe a nivel \u00e9ticonormativo, o de fundamentaci\u00f3n de las normas morales.<\/p>\n<p>A nivel de fundamentaci\u00f3n \u00faltima de la moral o, como se dice m\u00e1s com\u00fanmente hoy, de b\u00fasqueda del sentido de la vida, los sostenedores de la moral aut\u00f3noma reafirman la importancia de la fe cristiana. En esto est\u00e1n de acuerdo con los partidarios de la \u00e9tica de la fe, que ven en la revelaci\u00f3n cristiana una luz, un horizonte y tambi\u00e9n la posibilidad de forzar en cierto sentido los confines de la raz\u00f3n hacia una b\u00fasqueda ulterior de sentido, que s\u00f3lo la fe puede descubrir. En cambio, a nivel de fundamentaci\u00f3n de las normas morales o de valoraci\u00f3n \u00e9tico-normativa de un determinado comportamiento, niegan que la fe cristiana ejerza una funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica; por tanto, no est\u00e1n de acuerdo con los sostenedores de la \u00e9tica, de la fe, en particular .con los que apelan a la unidad del designio salv\u00ed\u00adfico de Dios para sostener la absoluta necesidad de la revelaci\u00f3n cristiana para el conocimiento de determinadas normas morales.<\/p>\n<p>A los sostenedores de la \u00e9tica de la fe, que reivindican la existencia de normas espec\u00ed\u00adficamente cristianas en nombre de la unidad del plan salv\u00ed\u00adfico divino, que se ha revelado en Jesucristo, los partidarios de la moral aut\u00f3noma les responden que no es posible deducir del plan salvifico de Dios normas morales particulares; no s\u00f3lo porque la revelaci\u00f3n cristiana no habla de determinados problemas, sino tambi\u00e9n porque cuando habla lo hace en t\u00e9rminos muy generales, de principio, reafirmando algunos valores conexos con la fe y asumiendo para el resto normas y costumbres del tiempo, que inserta en un contexto teol\u00f3gico cristiano y que eventualmente pasa or la criba de una argumentaci\u00f3n m atenta a los valores cristianos, a m\u00e1s de a las consecuencias pr\u00e1cti de determinados come tami tos para el bien del hombre.<\/p>\n<p>En efecto, es evidente que el problema de la fundamentaci\u00f3n de la norma es en realidad un problema doble. En primer lugar, es el problema de asumir, de manera motivada y razonable, un significado para la existencia tomada en su conjunto, de modo que pueda servir de fundamentaci\u00f3n \u00faltima \u00fanica a toda norma de comportamiento concreto, a todos los diversos \u00e1mbitos en los que se realiza el deber de elegir. En segundo lugar, es el problema de c\u00f3mo encontrar la norma, dado un significado fundante: qu\u00e9 procesos mentales hay que desencadenar para traducir el significado \u00faltimo en norma.<\/p>\n<p>Mas \u00bfc\u00f3mo pasar de afirmaciones morales de principio a la formulaci\u00f3n de criterios normativos generales, necesarios y v\u00e1lidos no s\u00f3lo para los cristianos, sino para todos los hombres? Algunos te\u00f3logos moralistas toman resuelta y animosamente el camino de la inculturaci\u00f3n de la palabra de Dios. Otros piensan que no es suficiente recorrer el camino de la inculturaci\u00f3n, sino que es necesario desarrollar una argumentaci\u00f3n \u00e9ticonormativa m\u00e1s racional, fundada en razones y razonamientos que hagan referencia a valores hist\u00f3rico-culturales, as\u00ed\u00ad como a datos de hecho, a an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n y de las consecuencias de determinados comportamientos y costumbres para el bien de toda la humanidad.<\/p>\n<p>Estos partidarios de la moral aut\u00f3noma insisten as\u00ed\u00ad no s\u00f3lo en la necesidad de las normas morales, sino tambi\u00e9n en la urgencia de descubrir argumentaciones capaces de fundarlas de modo claro y convincente para todos. Observan al respecto que los sostenedores de la \u00e9tica de la fe usan a veces argumentaciones que no siempre est\u00e1n en condiciones de conseguir el consenso de todos los hombres; o porque parten de supuestos hist\u00f3rico-culturales no siempre compartidos, y en todo caso no suficientemente claros dentro de la sociedad pluralista y secular, o bien porque no valoran de modo adecuado la aportaci\u00f3n de la raz\u00f3n humana a un an\u00e1lisis correcto del comportamiento y de sus consecuencias dentro de un determinado contexto interpersonal, social, pol\u00ed\u00adtico o religioso.<\/p>\n<p>b) Ulteriores precisiones y problemas. Primero: el problema de la importancia de la raz\u00f3n en un contexto de fe cristiana. No se trata ciertamente de reducir la raz\u00f3n a una funci\u00f3n puramente pr\u00e1ctica y aplicativa de verdades y valores cristianos. Este modo de entender la raz\u00f3n es reductivo respecto a la misma revelaci\u00f3n cristiana y no est\u00e1 en condiciones de reunir el consenso de todos los hombres sobre la validez de las normas morales. Obviamente, nadie niega que la raz\u00f3n pueda ejercer tambi\u00e9n esta funci\u00f3n dentro de la Iglesia. Pero las argumentaciones teol\u00f3gicas y cristianas aducidas para fundamentar determinadas normas morales \u00fanicamente en los valores conexos con la fe, \u00bfson realmente convincentes en el plano \u00e9tico-normativo? \u00bfNo son m\u00e1s bien, m\u00e1s all\u00e1 de la forma argumentativa, simples exhortaciones, est\u00ed\u00admulos, invitaciones (a veces incluso muy ,apremiantes) a no perder nunca de vista la perspectiva de la fe y las instancias de liberaci\u00f3n con ella relacionadas? [l Par\u00e9nesis]. Como se ve, nace la exigencia de precisar ulteriormente la relaci\u00f3n entre fe y raz\u00f3n, entre la contribuci\u00f3n de la fe a la percepci\u00f3n de determinados valores y la traducci\u00f3n de estos valores en criterios de comportamiento y de valoraci\u00f3n- racionalmente fundados, es decir, capaces de reunir el consenso de todos.<\/p>\n<p>Segundo: el problema de la importancia de la raz\u00f3n para la fundamentaci\u00f3n de la moral en un contexto hist\u00f3rico-cultural como el de la sociedad pluralista y secular. No se trata, como a veces pol\u00e9micamente se objeta, de reducir la raz\u00f3n a una funci\u00f3n puramente l\u00f3gico-formal, de racionalizaci\u00f3n de las opciones antropol\u00f3gico-culturales dominantes de hecho. Que la raz\u00f3n puede desempe\u00f1ar tambi\u00e9n esta funci\u00f3n dentro de una sociedad dominada por medios cada vez m\u00e1s poderosos de comunicaci\u00f3n social, es un dato que se comprueba todos los d\u00ed\u00adas. Mas \u00bfes posible elaborar un punto de vista aut\u00e9nticamente moral sin cambiar el principio del pluralismo antropol\u00f3gico-cultural, ciertamente important\u00ed\u00adsimo a nivel pol\u00ed\u00adtico, en el principio de relativismo moral? De aqu\u00ed\u00ad la exigencia de precisar ulteriormente la relaci\u00f3n entre moral y presupuestos antropol\u00f3gico-culturales para verificar si se trata de presupuestos puramente formales, emp\u00ed\u00adricos e hist\u00f3ricos, o bien de presupuestos ontol\u00f3gicos y cognoscitivos, capaces de abrir nuevas perspectivas a una b\u00fasqueda moral del bien trascendente.<\/p>\n<p>III. Contribuci\u00f3n de la fe cristiana a la soluci\u00f3n de los problemas \u00e9tico-normativos<br \/>\nSe va as\u00ed\u00ad perfilando lo que se puede considerar el problema crucial para la moral actual: \u00bfqu\u00e9 contribuci\u00f3n puede dar la fe cristiana, a nivel hist\u00f3rico-cultural, a la fundamentaci\u00f3n de las normas morales dentro de una sociedad secular y pluralista? No es f\u00e1cil plantear correctamente este problema: ante todo porque est\u00e1 gravado por un debate epistemol\u00f3gico que espera ulteriores contribuciones de profundizaci\u00f3n.y de clarificaci\u00f3n, dentro incluso de la teolog\u00ed\u00ada moral; en segundo lugar, porque la preocupaci\u00f3n, por lo dem\u00e1s leg\u00ed\u00adtima y justificada desde un punto de vista pr\u00e1ctico y pastoral, de salvaguardar la fe y la moral de muchos cristianos de la ola de secularizaci\u00f3n y de relativismo que les amenaza, impide con harta frecuencia ejercer aquella paciencia argumentativa que intenta formular las normas morales recorriendo los caminos de la raz\u00f3n: de una raz\u00f3n atenta a los valores, a las convicciones, a las aspiraciones de la conciencia individual y colectiva.<\/p>\n<p>A esta raz\u00f3n, que hunde sus ra\u00ed\u00adces en la historia y en el ser del hombre, la ha acompa\u00f1ado a lo largo de los siglos la&#8217; fe cristiana, que ha hecho una contribuci\u00f3n importante de estimulo -pero sobre todo de cr\u00ed\u00adticaa una indagaci\u00f3n moral demasiadas veces extraviada en los laberintos de un naturalismo de matriz cosmol\u00f3gica, o bien cogida en la trampa de un formalismo de matriz emotiva o decisional, siempre pronta a acoger y a racionalizar este o el otro inter\u00e9s emp\u00ed\u00adrico particular. Se reformula, pues, la pregunta de siempre: cuando se habla de la contribuci\u00f3n de la fe cristiana a la investigaci\u00f3n moral, \u00bfse piensa en una contribuci\u00f3n hist\u00f3ricogen\u00e9tica o tambi\u00e9n en una contribuci\u00f3n te\u00f3rico justificativa?<br \/>\n1. ANIVELHIST\u00ed\u201cRICO-GENETICO. Que la fe ha hecho, a nivel hist\u00f3ricogen\u00e9tico, una importante contribuci\u00f3n a la percepci\u00f3n de algunos valores fundamentales relacionados con la revelaci\u00f3n cristiana, est\u00e1 fuera de duda. Pi\u00e9nsese en particular, dentro del \u00e1mbito de la cultura occidental, en la importancia de la fe en Dios creador y salvador de todos los hombres para la afirmaci\u00f3n de la dignidad de todo hombre, independientemente del patrimonio, de la raza, de la posici\u00f3n social. Pi\u00e9nsese tambi\u00e9n en la historia y en la g\u00e9nesis de valores como la libertad d conciencia, la solidaridad, el un\u00c2\u00a1 ersalismo, la monogamia, etc., tan in eparables de la revelaci\u00f3n cristiana que sobre ello el creyente viene a ncontrarse de hecho en un\u00e1-p_psici&#8217; que le permite evitar m\u00e1s f\u00e1cilmente, en relaci\u00f3n con el ateo o con el no cristiano, determinados errores de juicio. En este nivel se puede, pues, hablar de una contribuci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de la fe cristiana a la percepci\u00f3n, ya sea de algunos valores antropol\u00f3gicos fundamentales, ya, y sobre todo de aquella instancia moral profunda y din\u00e1mica que es el nervio de toda&#8217; la vida del hombre.<\/p>\n<p>a) Fe cristiana e instancia moral. A la luz de la revelaci\u00f3n cristiana, la instancia moral que llama al hombre a hacer el bien y a evitar el mal no es algo de origen simplemente humano. Con palabras muy incisivas escribe el Vat. II: \u00abEn lo m\u00e1s profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que \u00e9l no se dicta a s\u00ed\u00ad mismo, pero a la cual debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los o\u00ed\u00addos de su coraz\u00f3n, advirti\u00e9ndole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello. Porque tiene una ley escrita por Dios en su coraz\u00f3n, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual ser\u00e1 juzgado personalmente\u00bb (GS 16).<\/p>\n<p>Sobre el fondo de estas palabras no se ha de interpretar aquella instancia moral en t\u00e9rminos puramente naturalistas, como si fuese el eco o la aparici\u00f3n de una tendencia y de una capacidad puramente natural del hombre a llegar a la perfecci\u00f3n y a la felicidad completa,, definitiva y total. Tampoco se ha de interpretar en t\u00e9rminos puramente formales, como si fuese una especie de imperativo o de exigencia de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica que impone &#8216;al hombre, inmerso en un mar de conflictos y de contradicciones, obrar de modo que se considere siempre a s\u00ed\u00ad mismo y a los dem\u00e1s como un fin y nunca como un medio (aunque sin darle la fuerza de hacerlo).<\/p>\n<p>Seg\u00fan la revelaci\u00f3n cristiana, la instancia moral que atraviesa la conciencia del hombre es una ley escrita por Dios mismo en el coraz\u00f3n del hombre. Con esta expresi\u00f3n, muy sint\u00e9tica y de claras resonancias b\u00ed\u00adblicas, se quieren evidenciar dos problemas y dos contribuciones que la fe cristiana puede hacer a la interpretaci\u00f3n de la moralidad y de la vida moral. Primero: el problema del fundamento trascendente de la moralidad, para el cual la opci\u00f3n moral es al&#8217;mismo tiempo acci\u00f3n de Dios creador, que suscita en nosotros \u00abel querer y el obrar\u00bb (Flp 2:13), y acci\u00f3n del hombre criatura, que elige libremente entre el bien y el mal. Segundo: el problema de la culpa moral, para el cual, ante la posibilidad y la realidad del mal profundo que atraviesa la conciencia humana, se le abre al hombre la posibilidad del bien, de la conversi\u00f3n moral, como fruto del don, de la iniciativa gratuita de Dios, que \u00abpor nuestra salvaci\u00f3n ha bajado del cielo y se ha hecho hombre\u00bb en Cristo.<\/p>\n<p>Por desgracia, en el curso de la historia no siempre se han afrontado estos dos problemas de modo correcto; a veces se ha puesto a Dios y al hombre en el mismo plano y en competencia. Ello ha provocado graves distorsiones en la interpretaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre fe y raz\u00f3n no s\u00f3lo en el terreno dogm\u00e1tico, sino tambi\u00e9n en el moral, sobre todo en relaci\u00f3n con la ley de Dios, que fue entendida reductivamente seg\u00fan la formalidad de la promulgac\u00ed\u00ad\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, seg\u00fan santo Tom\u00e1s, se puede considerar la ley de dos modos; corno regla, medida o norma que induce al hombre a la acci\u00f3n o le retrae de obrar (S. Th., I-II, q. 90, a. 1), o bien como una ordenaci\u00f3n de la raz\u00f3n promulgada para el bien com\u00fan por el que tiene a su cargo el cuidado de la comunidad (ib, a. 4). En el reciente pasado se adopt\u00f3 como par\u00e1metro interpretativo la segunda definici\u00f3n de santo Tom\u00e1s, subrayando en ella sobre todo el aspecto de la promulgaci\u00f3n, m\u00e1s que el de la raz\u00f3n y del bien. En cierto sentido, se asimil\u00f3 a Dios antr\u00f3pom\u00f3rficamente a la figura de un legislador que promulga su propia voluntad a trav\u00e9s de la revelaci\u00f3n positiva o de la ley natural, y que se reserva, lo mismo que a veces hace el legislador humano, el derecho de decidir en determinados casos o problemas lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal para el s\u00fabdito. Seg\u00fan esta visi\u00f3n de Dios y de la moral, est\u00e1 bien lo que Dios manda, y mal lo que \u00e9l prohibe, independientemente de las consecuencias de la acci\u00f3n. Con ello se ha establecido una especie de fractura entre la ley de Dios, entendida positivistamente, y la raz\u00f3n humana, abandonada a criterios puramente formales, emp\u00ed\u00adricos o hist\u00f3ricos, fractura que hoy se intenta superar en el \u00e1mbito de la renovaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada moral.<\/p>\n<p>Un fuerte est\u00ed\u00admulo en esta direcci\u00f3n se ha debido a los partidarios de la moral aut\u00f3noma, que, por as\u00ed\u00ad decirlo, han restablecido no s\u00f3lo la dial\u00e9ctica entre ley y raz\u00f3n a nivel \u00e9ticonormativo, sino tambi\u00e9n la dial\u00e9ctica entre fe y moral sobre el fondo de una nueva imagen de Dios creador, fundamento trascendente de toda la vida moral. Un est\u00ed\u00admulo no menos importante para la recuperaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica entre fe y moral ha procedido tambi\u00e9n de los partidarios de la \u00e9tica de la fe, que han llamado con raz\u00f3n la atenci\u00f3n sobre la debilidad moral del hombre y sobre sus dificultades efectivas para individuar, pero sobre todo para hacer y realizar el bien sin la luz y la fuerza que viene de la revelaci\u00f3n de Dios salvador y santificador de los hombres.<\/p>\n<p>Se puede, pues, afirmar a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana que toda la vida moral del hombre es asumida e integrada en una din\u00e1mica religiosa que no es alternativa a la din\u00e1mica moral. Seg\u00fan esta din\u00e1mica, en efecto, la posibilidad de ser moralmente bueno, y por tanto de salir de la culpa y de convertirse, es evidentemente fruto de la libre opci\u00f3n del hombre, que obedece a la instancia moral profunda que le llama a hacer el bien y a evitar el mal; pero es tambi\u00e9n fruto de la gracia, de la libre iniciativa de Dios, que, en su misericordia y en su perd\u00f3n, por encima de cualquier culpa y m\u00e9rito, coloca de nuevo al hombre en el camino del bien.<\/p>\n<p>b) Fe cristiana y percepci\u00f3n de las normas morales. La fe cristiana hace una contribuci\u00f3n tambi\u00e9n a la percepci\u00f3n de las normas morales; no en el sentido de que sean perceptibles exclusivamente a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana, sino en el sentido de que al menos la percepci\u00f3n de algunas puede de hecho alcanzarse m\u00e1s f\u00e1cilmente a trav\u00e9s del discernimiento de valores conexos con la revelaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>En este sentido el Vat. II estimula a la Iglesia a \u00abescrutar los signos de los tiempos y a interpretarlos a la luz del evangelio &#8230;. El pueblo de Dios, movido por la fe, que le impulsa a creer que quien lo conduce es el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, que llena el universo, procura discernir en los acontecimientos, exigencias y deseos, de los cuales participa juntamente con sus contempor\u00e1neos, los signos verdaderos de la presencia o de los planes de Dios\u00bb (GS 4; I 1).<\/p>\n<p>Mas, por desgracia, en el curso de la historia humana el problema de los contenidos de aquella instancia moral que llama al hombre a hacer el bien y a evitar el mal no lo han resuelto siempre todos bien, con seguridad y sin errores. El motivo es S cillo, como explica l\u00facidamente s ato Tom\u00e1s: la naturaleza humana s inmutable, pero es tambi\u00e9n ca biante, hist\u00f3rica; por es es dif\u00ed\u00adcil ue todos, con absoluta certe , capaces de distinguir siempre lo que es justo y bueno. \u00abLo que es justo y bueno -escribe el Aquinate- se puede considerar bajo un doble aspecto. Bajo el aspecto formal no se dan cambios, porque los principios del derecho presentes en la raz\u00f3n natural no cambian. Bajo el aspecto moral, las mismas cosas no son siempre justas y buenas del mismo modo, en todas partes y entre todos. Hay que determinarlas por la ley. Y esto se debe a la \u00ed\u00adndole mudable de la naturaleza humana y a las diversas condiciones de los hombres y de las cosas, seg\u00fan la variedad de los tiempos y lugares&#8230;\u00bb (De malo, q. 2, a. 4, ad 13).<\/p>\n<p>En efecto, ante lo mudable de la naturaleza humana y la variedad de las condiciones de tiempo y de lugar en que son formulados los juicios morales, el que est\u00e1 llamado a distinguir lo que es justo y bueno puede tener dudas o cometer errores en dos niveles: a nivel descriptivo, emp\u00ed\u00adricoexperimental, o a nivel valorativo, de percepci\u00f3n de los valores.<\/p>\n<p>La contribuci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de la fe cristiana a la percepci\u00f3n de las normas morales no se sit\u00faa claramente a nivel descriptivo; aqu\u00ed\u00ad los cristianos no se encuentran en una posici\u00f3n mejor o m\u00e1s favorable que los dem\u00e1s hombres. Es m\u00e1s bien a nivel valorativo donde los cristianos se encuentran de hecho en condiciones de percibir mejor, con mayor seguridad y sin errores, algunos valores fundamentales, inseparablemente relacionados con la revelaci\u00f3n cristiana. Pi\u00e9nsese en el valor de la dignidad humana: el que cree en un Dios creador y padre de todos los hombres no puede dudar de la inmoralidad de cualquier forma de racismo; y tampoco puede por menos de estar abierto a la promoci\u00f3n de la dignidad de la persona humana, que exige no s\u00f3lo respeto y solidaridad, sino tambi\u00e9n entrega y sacrificio. Del mismo modo, el que cree en Dios salvador y santificador, que concede gratuitamente la salvaci\u00f3n de todos los hombres, no s\u00f3lo a los justos, sino tambi\u00e9n a los pecadores, est\u00e1 en condiciones de percibir mejor la dignidad del que se ha hecho reo ante la sociedad y espera no la venganza, sino el perd\u00f3n y la ayuda para volver a encontrar, a trav\u00e9s de la dolorosa experiencia de la pena, el camino de la justicia y de la bondad, el camino hacia una reinserci\u00f3n social que pase no solamente por amnist\u00ed\u00adas o reducciones de pena, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s del cambio profundo, la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n. Lo mismo se puede pensar de otros valores, como la creatividad, la fidelidad, la amistad, la vigilancia cr\u00ed\u00adtica, etc., que -siempre gen\u00e9ticamente- pueden ser mejor percibidos a la luz de la historia de la salvaci\u00f3n, tal como es interpretada y narrada en la Biblia.<\/p>\n<p>Se trata de valores que ciertamente han contribuido a la evoluci\u00f3n de las instituciones y de las leyes sociales y familiares, adem\u00e1s de al cambio de la mentalidad y de las costumbres, en Occidente y en el mundo entero. Lo que no significa que los cristianos hayan sido siempre coherentes y prontos a traducir estos valores en un comportamiento y unas leyes adecuadas, o que todos los valores los hayan percibido en principio exclusivamente los cristianos. En la percepci\u00f3n de los valores, igual que en la formulaci\u00f3n de las leyes morales, intervienen tambi\u00e9n otros factores que no dependen siempre y exclusivamente de la revelaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>2. A NIVEL TE\u00ed\u201cRICO-JUSTIFICATIVO. Si a nivel hist\u00f3rico-gen\u00e9tico la fe cristiana aporta indiscutiblemente una contribuci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica a la percepci\u00f3n de la instancia moral fundamental y de determinadas normas morales, no se puede decir lo mismo a nivel te\u00f3rico justificativo. O, mejor, quiz\u00e1 sea oportuno tambi\u00e9n en este nivel distinguir claramente el problema, de n1turaleza estrictamente meta\u00e9tica, del fundamento \u00faltimo de la moral, y el problema de la fundamentaci\u00f3n de las normas morales.<\/p>\n<p>a) Fe cristiana y fundamento \u00faltimo de la moral. Antes, I al hacer el an\u00e1lisis de la percepci\u00f3n de las normas morales, 1, b, se ha observado la contribuci\u00f3n que ha hecho y todav\u00ed\u00ada puede hacer la fe cristiana a una reformulaci\u00f3n \u00e9tico-normativa cada vez m\u00e1s atenta a las exigencias y a las aspiraciones morales que maduran en la historia humana. Se trata ahora de volver sobre este problema desde un punto de vista te\u00f3rico y de preguntarse si la fe cristiana es relevante tambi\u00e9n en el proceso de fundamentaci\u00f3n de la moral. En otros t\u00e9rminos: \u00bfes absolutamente necesario ser cristiano para comprender y establecer la rectitud o la erroneidad moral de determinados comportamientos? \u00bfO est\u00e1 capacitado el hombre, al menos en principio, para distinguir aut\u00f3nomamente lo que es justo o equivocado desde el punto de vista moral?<br \/>\nNo est\u00e1 en cuesti\u00f3n la necesidad de las normas morales, tambi\u00e9n para la vida cristiana, pues es evidente que no se puede ser verdaderamente cristiano si no se obra el bien. En este sentido las normas morales son necesarias para discernir lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal tambi\u00e9n en un contexto cristiano. Sin esta obra de discernimiento, f\u00e1cilmente se desliza uno hacia el subjetivismo moral. El problema es m\u00e1s complejo: c\u00f3mo distinguir las normas morales en una sociedad pluralista y secular como la nuestra, en la que faltan puntos de referencia comunes y el relativismo moral se adue\u00f1a no s\u00f3lo de la pr\u00e1ctica, sino tambi\u00e9n de la teor\u00ed\u00ada. SI, por una parte, no es ya posible derivar las normas morales de una fe, la cristiana, que ya no es compartida -si es que alguna vez lo ha sido en el curso de la historia- por todos los hombres; y si, por otra parte, las varias tentativas de fundamentaci\u00f3n formal, emp\u00ed\u00adrica, neoemp\u00ed\u00adrica o hist\u00f3rica de la moral, emprendidas en el \u00e1mbito de la filosof\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea no han conducido hasta ahora a discernir criterios \u00e9tico-normativos comunes, \u00bfse debe concluir que es imposible superar esta situaci\u00f3n de incomunicabilidad moral, o se ha de intentar m\u00e1s bien el camino de un nuevo di\u00e1logo entre fe y cultura, entre cultura teol\u00f3gica y cultura filos\u00f3fica, partiendo de la experiencia fundamental -\u00e9sta s\u00ed\u00ad compartida por todos los hombres- que es la experiencia moral entendida como b\u00fasqueda de un sentido, de un fundamento \u00faltimo que escapa a la captura totalizante de la raz\u00f3n, y sin embargo se presenta profundamente razonable porque responde a una exigencia que atraviesa la conciencia y la historia humana?<br \/>\nA la luz de esta b\u00fasqueda de sentido se podr\u00ed\u00ada comprender y entender la fe cristiana de un modo nuevo: no ya como respuesta inmediata y directa a cada problema, sino como horizonte y fundamento \u00faltimo de la vida, como b\u00fasqueda continua y nunca acabada de dar sentido a la existencia propia y al mundo. En efecto, creado a imagen y semejanza de Dios, con el encargo de dominar la naturaleza, el hombre no encuentra l\u00ed\u00admite a tal dominio m\u00e1s que en los dem\u00e1s hombres. La elevada formulaci\u00f3n de Kant, que invita a considerar a los dem\u00e1s hombres como fines y no como medios, encuentra as\u00ed\u00ad en la revelaci\u00f3n cristiana una ra\u00ed\u00adz muy profunda y antigua. Pues el hombre, como explica santo Tom\u00e1s, \u00abentre todos los seres est\u00e1 sometid de manera m\u00e1s excelente a la divi a providencia, porque participa de ella proveyendo a s\u00ed\u00ad mismo y a 1 dem\u00e1s\u00bb (S. Th., I-11, q. 9 a. 2).<\/p>\n<p>Aunque en el pa se ha interpretado reductivamente a veces este principio b\u00ed\u00adblico y teol\u00f3gico, con-o si al hombre le incumbiese exclusivamente la tarea de leer los contenidos morales directamente en la naturaleza o en la revelaci\u00f3n cristiana, hoy, en el \u00e1mbito de la teolog\u00ed\u00ada moral, se vuelve a valorar m\u00e1s la participaci\u00f3n activa del hombre, y por tanto de la raz\u00f3n humana, en la determinaci\u00f3n concreta de los contenidos morales. Y no s\u00f3lo eso, sino que se estimula a la cultura laica a replantear problemas de \u00ed\u00adndole meta\u00e9tica, en parte descuidados y en parte ideol\u00f3gicamente eliminados o reformulados sobre el fondo de un sue\u00f1o ilusorio de autonom\u00ed\u00ada y de omnipotencia absoluta que arrastra al hombre moderno, empuj\u00e1ndolo hasta el umbral de la cat\u00e1strofe at\u00f3mica y ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Es posible, pues, anunciar hoy de modo nuevo la fe cristiana; no como rescate o reivindicaci\u00f3n exclusiva de sentido, sino como horizonte y est\u00ed\u00admulo cr\u00ed\u00adtico a una b\u00fasqueda moral que ayude al hombre a afrontar problemas radicales: \u00bftiene sentido para el ateo o el agn\u00f3stico, y eventualmente en qu\u00e9 condiciones, plantearse el problema de un fundamento \u00faltimo de la vida moral, sin caer en la llamada falacia naturalista o en el relativismo absoluto, y por tanto, en \u00faltimo an\u00e1lisis, en la negaci\u00f3n misma de la moral? Y tambi\u00e9n: \u00bftiene sentido hoy, y eventualmente en qu\u00e9 condiciones, vivir moralmente, aunque ello implique el sacrificio de los propios intereses, y a veces el sacrificio mismo de la vida?<br \/>\nUna fe cristiana as\u00ed\u00ad reformulada no s\u00f3lo asume e integra la vida moral del cristiano dentro de una visi\u00f3n y de una din\u00e1mica evang\u00e9lica que le estimula y le ayuda a percibir cada vez mejor la instancia moral y toda una serie de valores conexos con la revelaci\u00f3n, sino que estimula y ayuda a la misma raz\u00f3n humana a plantearse y a reformular de modo nuevo algunos problemas de \u00ed\u00adndole meta\u00e9tica relativos al fundamento y al conocimiento de la moral. As\u00ed\u00ad se puede distinguir m\u00e1s f\u00e1cilmente a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana el fundamento de la moral en la dignidad de cada persona humana, que merece no s\u00f3lo respeto y solidaridad, sino tambi\u00e9n dedicaci\u00f3n y entrega.<\/p>\n<p>En este sentido la revelaci\u00f3n cristiana anticipa y absolutiza el fundamento \u00faltimo de la moral, proclamando un Dios que se ha revelado en Cristo como caridad infinita, entrega de s\u00ed\u00ad, don y servicio a los dem\u00e1s, hasta el sacrificio de su misma vida. \u00abEl hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por todos\u00bb (Mat 20:28).<\/p>\n<p>b) Fe cristiana y fundamentaci\u00f3n de las normas morales. Una vez entrevisto claramente a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana el sentido y el fundamento \u00faltimo de la moral en la dignidad de todo hombre, como valor en s\u00ed\u00ad, final y no s\u00f3lo instrumental, queda el problema de la relaci\u00f3n entre este sentido o fundamento \u00faltimo, que llamamos valor o bien moral, y el comportamiento concreto y cotidiano del hombre llamado a encarnarlo en la vida y en la historia conflictiva y contradictoria de cada d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Se abren aqu\u00ed\u00ad dos posibilidades de mediaci\u00f3n: una, m\u00e1s atenta a la elaboraci\u00f3n objetiva de criterios \u00e9tico-normativos claros y fundantes; otra, m\u00e1s interesada en estimular el proceso de observancia y de asimilaci\u00f3n subjetiva, teniendo debidamente en cuenta no s\u00f3lo las normas morales, sino tambi\u00e9n la situaci\u00f3n compleja y a veces contradictoria en que el sujeto tiene que llevar a cabo sus opciones.<\/p>\n<p>En lo que se iefiere a la elaboraci\u00f3n de criterios \u00e9tico-normativos que funden o justifiquen la rectitud o la erroneidad de un determinado comportamiento, la mayor parte de los te\u00f3logos moralistas estima hoy que la \u00fanica argumentaci\u00f3n v\u00e1lida es la que -muy tradicional, por lo dem\u00e1s, en la teolog\u00ed\u00ada moral- formula la norma teniendo en cuenta el valor o no valor de las consecuencias de una acci\u00f3n, entendidas en el sentido m\u00e1s amplio del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>A este tipo de argumentaci\u00f3n, calificada de teleol\u00f3gica, oponen muchos te\u00f3logos otro modo de razonar y de fundar la norma moral, que toma en cuenta no s\u00f3lo el valor o no valor de las consecuencias, sino tambi\u00e9n de otros elementos, como la voluntad de Dios y su sabidur\u00ed\u00ada, o bien la naturaleza de las cosas. Pero ese modo de argumentar, llamado deontol\u00f3gico, en realidad se reduce al primero: para demostrar que un determinado comportamiento corresponde o no a la voluntad de Dios o a la naturaleza de las cosas no se puede, en definitiva, dejar de tener en cuenta las- consecuencias buenas o malas, a corto \u00f3 a largo plazo, que tal comportamiento tiene para el individuo y para la humanidad entera. S\u00f3lo en un segundo momento, y para reforzar el valor de la norma correspondiente, se funda la norma misma en la voluntad de Dios o en la naturaleza de las cosas. En este sentido se habl\u00f3 en el pasado de un intrinsece illicitum, utilizando una terminolog\u00ed\u00ada que, por lo dem\u00e1s, requiere ulteriores aclaraciones y precisiones. Efectivamente; en los \u00e1mbitos en los que se aplic\u00f3 rigurosamente la doctrina del intrinsece illicitum, la teolog\u00ed\u00ada moral previ\u00f3 excepciones o recurri\u00f3 a otros principios interpretativos, como, por ejemplo, a la consideraci\u00f3n de las circunstancias, al principio del doble efecto, a la epiqueya [l Principios morales tradicionales], para resolver dilemas o problemas pr\u00e1cticos imposibles de resolver de otra manera o s\u00f3lo a costa de renunciar a un razonamiento convincente. Por otra parte, se precisa que, en cierto sentido, todav\u00ed\u00ada es posible hablar de un intrinsece illicitum, una vez que se ha formulado y fundado correctamente la norma.<\/p>\n<p>Diversos, en cambio, y con frecuencia m\u00e1s complejos, son los problemas que se refieren a la observancia y realizaci\u00f3n de las normas en las situaciones concretas en que el sujeto vive y realiza sus opciones. A este respecto, los te\u00f3logos moralistas, pero no s\u00f3lo ellos, invitan a distinguir m\u00e1s claramente, incluso desde un punto de vista terminol\u00f3gico, la actitud \u00abmoralmente buena o mala\u00bb de una persona de su comportamiento \u00abmoralmente recto o err\u00f3neo\u00bb. En efecto, la actitud moralmente buena o mala depende de la voluntad o falta de voluntad de tender al bien reconocido como tal; en cambio, el comportamiento moralmente recto o err\u00f3neo depende del juicio en virtud del cual una acci\u00f3n deber\u00ed\u00ada o no deber\u00ed\u00ada cumplirse. No siempre hay, coherencia entre actitud y comportamiento moral, lo cual se debe a diversos factores que de forma m\u00e1s o menos grave condicionan la inteligencia o la voluntad de la persona.<\/p>\n<p>Sobre el fondo de esta distinci\u00f3n es posible trazar un cuadro de la vida moral seg\u00fan unas coordenadas muy precisas, que describen una de las cuatro siguientes situaciones en que puede llegar a encontrarse el sujeto moral: actitud buena y acci\u00f3n recta; actitud mala y acci\u00f3n recta; actitud buena y acci\u00f3n err\u00f3nea; actitud mala y acci\u00f3n err\u00f3nea. Obviamente se trata de coordenadas que encuadran situaciones t\u00ed\u00adpicas y algo gen\u00e9ricas de la vida moral: en la realidad da siempre un cierto grado de bo dad o maldad, de rectitud y erroneidad.<\/p>\n<p>En cualquier caso, una cosa es cierta: la valoraci\u00f3n moral depende siempre del cruce de estas ordenadas subjetivas y objetivas, como se desprende por lo dem\u00e1s de la doctrina tradicional de la conciencia moral, aunque formulada en t\u00e9rminos diversos.<\/p>\n<p>Concluyendo, puede decirse que hoy la norma moral es el centro de numerosas investigaciones de car\u00e1cter descriptivo o normativo, jur\u00ed\u00addico y moral, filos\u00f3fico y teol\u00f3gico. En particular, en el estado actual de la investigaci\u00f3n teol\u00f3gico-moral, se puede afirmar: en contra de un cierto situacionismo de la \u00abnueva moral\u00bb, todos reconocen la necesidad y la importancia de las normas para una correcta valoraci\u00f3n moral; en contra del juridismo m\u00e1s o menos acentuado de la \u00abantigua moral\u00bb, todos reconocen la necesidad y la importancia de una fundamentaci\u00f3n m\u00e1s correcta de la norma moral.<\/p>\n<p>Luego, dentro siempre de la teolog\u00ed\u00ada moral, se habla hoy cada vez m\u00e1s, en contra de cualquier forma de identificaci\u00f3n de la fe con la moral, de autonom\u00ed\u00ada de la moral, pero en un contexto de fe cristiana; y, viceversa, en contra del riesgo de separar la fe de la moral, todos insisten en la importancia de la contribuci\u00f3n que la fe cristiana puede dar no s\u00f3lo a la reconstrucci\u00f3n de los presupuestos meta\u00e9ticos de la \u00e9tica normativa, sino tambi\u00e9n en una percepci\u00f3n cada vez m\u00e1s clara y en una observancia cada vez m\u00e1s concreta de las normas morales. En cambio, se sigue discutiendo sobre la contribuci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica que la fe cristiana ha dado y puede dar a la moral en el nivel \u00e9tico-normativo.<\/p>\n<p>Nadie, pues, niega la contribuci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica que la fe cristiana puede dar a la moral humana, a nivel meta\u00e9tico, hist\u00f3rico-gen\u00e9tico y paren\u00e9tico. Es sobre todo en el nivel \u00e9ticonormativo donde las opiniones divergen a\u00fan, por lo cual es preciso continuar la investigaci\u00f3n y el debate.<\/p>\n<p>[l Epistemolog\u00ed\u00ada moral; l Etica descriptiva; l Etica normativa; l Magisterio y autoridad; l Meta\u00e9tica; l Par\u00e9nesis; l Relativismo].<\/p>\n<p>BIBL.: AAMV., Percepci\u00f3n de los valores y normativa \u00e9tica, en \u00abCon\u00bb 120 (1976); AANV., Sittliche Normen, D\u00fcsseldorf, 1982; AANV., Corso di teolog\u00ed\u00ada morale, Dehoniane, Bolonia 1972-1976; AA.VV., Rivelazione e morale, Paideia, Brescia 1973; AA. 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M\u00e1s all\u00e1 del juridismo de la \u00abantigua moral&#8217; 2. M\u00e1s all\u00e1 del situacionismo de la \u00abnueva moral&#8217;. II. Problemas \u00e9tico-normativos: 1. Los partidarios de la \u00e9tica de la fe; 2. Los partidarios de la moral aut\u00f3noma. III. Contribuci\u00f3n de la fe cristiana a la soluci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/norma-moral\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNORMA MORAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17271","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17271","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17271"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17271\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17271"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17271"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17271"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}