{"id":17272,"date":"2016-02-05T11:14:03","date_gmt":"2016-02-05T16:14:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/objecion-y-disenso\/"},"modified":"2016-02-05T11:14:03","modified_gmt":"2016-02-05T16:14:03","slug":"objecion-y-disenso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/objecion-y-disenso\/","title":{"rendered":"OBJECION Y DISENSO"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Precisi\u00f3n de t\u00e9rminos y anotaciones hist\u00f3ricas.<br \/>\nII. Tipolog\u00ed\u00ada de la discrepancia y de la objeci\u00f3n de conciencia:<br \/>\n1. La objeci\u00f3n de conciencia al servicio militar;<br \/>\n2. La objeci\u00f3n de conciencia profesional;<br \/>\n3. La objeci\u00f3n de conciencia sanitaria;<br \/>\n4. La objeci\u00f3n de conciencia fiscal.<br \/>\nIII. Valoraci\u00f3n teol\u00f3gico-moral:<br \/>\n1. Fundamentaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica;<br \/>\n2. Indicaciones del magisterio;<br \/>\n3. Convergencias y divergencias de los te\u00f3logos en el tema de la objeci\u00f3n fiscal.<\/p>\n<p>I. Precisi\u00f3n de t\u00e9rminos y anotaciones hist\u00f3ricas<br \/>\nHay que precisar el t\u00e9rmino discrepancia antes que el de objeci\u00f3n de conciencia, porque indica un g\u00e9nero dentro del que viene a situarse la objeci\u00f3n con sus connotaciones espec\u00ed\u00adficas.<\/p>\n<p>La discrepancia puede ser privada o p\u00fablica: se constituye la primera negando el consentimiento (parcial o total) a una teor\u00ed\u00ada o juicio que alguien formula. La discrepancia p\u00fablica generalizada o colectiva puede tener como objeto una o m\u00e1s leyes a las que se niega obediencia (desobediencia civil), o sea, opciones econ\u00f3micas, pol\u00ed\u00adticas o religiosas; una o m\u00e1s instituciones (discrepancia social, pol\u00ed\u00adtica, religiosa). En su grado supremo, la discr ci uede afectar a toda la estr ctura social de una comunidad, a 1 que se resiste con varios procedim entos no violentos; cuando el disenti iento se ejerce por medio de la fuerza de las armas, nos encontramos ante una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La objeci\u00f3n de conciencia representa una forma de discrepancia de car\u00e1cter no violento, que se manifiesta en el rechazo individual, por variados motivos, de la obediencia externa a una disposici\u00f3n legislativa, someti\u00e9ndose a las consecuencias penales de la propia conducta objetora cuando la objeci\u00f3n de conciencia no ha sido reconocida legalmente. La objeci\u00f3n de conciencia no termina totalmente en la simple negaci\u00f3n de obediencia a una ley, sino que quiere manifestar el consentimiento profundo a otra ley de mayor rango e ineludible. Por otro lado, comporta generalmente la oferta positiva de un servicio alternativo a la obligaci\u00f3n impuesta por el ordenamiento jur\u00ed\u00addico: un servicio civil en lugar del servicio militar obligatorio; defensa popular no violenta en sustituci\u00f3n de la militar armada; defensa de la vida mejor que aborto y eutanasia&#8230;<\/p>\n<p>Las fronteras entre discrepancia, objeci\u00f3n de conciencia y desobediencia civil no siempre son claras y precisas, por lo que las clasificaciones presentan siempre alguna disparidad. Por eso es oportuno no encerrarse en clasificaciones demasiado r\u00ed\u00adgidas y preferir una tipolog\u00ed\u00ada m\u00e1s de acuerdo con la historia y con el punto de vista actual.<\/p>\n<p>La historia de la discrepancia es muy antigua, lo mismo que la de desobediencia a las leyes en nombre de la fidelidad a un imperativo de conciencia percibido como absoluto. Volviendo al mito, el rechazo de Ant\u00ed\u00adgona -inmortalizado en la tragedia de S\u00f3focles- a someterse a la inicua insinuaci\u00f3n del tirano Creonte por permanecer fiel a leyes no grabadas en bronce, sino inscritas en la profundidad del esp\u00ed\u00adritu, expresa una exigencia muy sentida en la antig\u00fcedad griega. Tambi\u00e9n los m\u00e1rtires cristianos, expresando el disentimiento con riesgo de su vida, prefieren \u00abobedecer a Dios m\u00e1s que a los hombres\u00bb (He 5 19). Antes de manifestarse como objeci\u00f3n de conciencia al servicio militar, la discrepancia de los cristianos a adorar a los dioses y el rechazo a abandonar su propia fe manifiestan el intento reivindicativo de la libertad de conciencia y de culto.<\/p>\n<p>En la historia de la discrepancia merece recordarse el caso de santo Tom\u00e1s Moro quien, manifestando su fidelidad a Enrique VIII como rey de Inglaterra, rechaz\u00f3 prestarle obediencia como jefe de la nueva Iglesia separada. La historia de la discrepancia, que comprende la objeci\u00f3n de conciencia, cobra nuevamente relieve y difusi\u00f3n -incluso especialmente fuera de los l\u00ed\u00admites institucionales de la Iglesia- a medida que las guerras adquieren una potencia destructora que impide compararlas con los antiguos conflictos [l Guerra I], y los Estados democr\u00e1ticos, por madurez de la opini\u00f3n p\u00fablica, se ven obligados a tener en cuenta el valor primario de la conciencia individual, de la que, por otra parte, reciben su legitimaci\u00f3n m\u00e1s profunda y su apoyo m\u00e1s duradero. &#8211;<br \/>\nII. Tipolog\u00ed\u00ada de la discrepancia y de la objeci\u00f3n de conciencia<br \/>\nLa discrepancia, aun cuando no sea general m revista una aprobaci\u00f3n social generalizada, hay que distinguirla de las carencias de sinton\u00ed\u00ada y de simpat\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como de otras formas an\u00e1logas de contestaci\u00f3n que actualmente est\u00e1n relacionadas con el trabajo [l Trabajo I, 2] y la lucha armada terrorista. La discrepancia de nuestros d\u00ed\u00adas encuentra frecuentemente su expresi\u00f3n concreta en la no colaboraci\u00f3n (social, econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica:..), en el boicot y en todos aquellos m\u00e9todos estrat\u00e9gicos y t\u00e1cticos, activos y no violentos, objeto hoy de detenidos estudios. Tras estas conductas emerge la objeci\u00f3n de conciencia, que, sin embargo, no es exclusiva del servicio militar, sino que se articula en una variedad de formas que merecen ser examinadas detalladamente.<\/p>\n<p>1. LA OBJECI\u00ed\u201cN DE CONCIENCIA AL SERVICIO MILITAR es la forma de objeci\u00f3n m\u00e1s conocida, y tiene a sus espaldas la historia m\u00e1s larga: los primeros siglos de la era cristiana conocieron ya tal objeci\u00f3n, tanto respecto al servicio militar (negarse a cumplirlo) como a la guerra (negarse a combatir) por razones \u00e9tico-religiosas [! Guerra III]. En general, los estudiosos de la objeci\u00f3n de conciencia aprestar servicio militar rechazan las acepciones reductivas que la identifican con el miedo a las armas, a los conflictos y a las incomodidades de la vida de cuartel. La objeci\u00f3n de conciencia al servicio militar surge en nuestros d\u00ed\u00adas del rechazo a la guerra moderna y al ej\u00e9rcito -tr\u00e1tese del obligatorio o del profesional-, porque se afirma como \u00e9ticamente insostenible la guerra e incluso el ej\u00e9rcito en cuanto \u00e9ste no excluye a aqu\u00e9lla, ya que debido a las investigaciones, la preparaci\u00f3n y el armamento no tardar\u00e1 en sobrevenir la guerra. La objeci\u00f3n \u00aba la guerra\u00bb puede ser total, incluyendo cualquier tipo de conflicto, o selectiva, reduci\u00e9ndose, por ejemplo, s\u00f3lo a la guerra nuclear.<\/p>\n<p>Mientras los Estados totalitarios no han reconocido ning\u00fan tipo de objeci\u00f3n de conciencia, los pa\u00ed\u00adses democr\u00e1ticos, con muy raras excepciones (como Suiza en Europa), lo han hecho antes o despu\u00e9s.<\/p>\n<p>A diferencia de los pa\u00ed\u00adses anglosajones, la historia de la objeci\u00f3n de conciencia en los pa\u00ed\u00adses latinos surge en principio por parte de algunos objetores pertenecientes a grupos minoritarios (Testigos de Jehov\u00e1 y carism\u00e1ticos); s\u00f3lo despu\u00e9s de la segunda guerra mundial el problema se situ\u00f3 en sus aspectos pol\u00ed\u00adticos. De testimonio individual se ha pasado a la objeci\u00f3n generalizada y, finalmente, a las leyes que la institucionalizan, de= terminando condiciones y modalidades ejecutivas, algunas de las cuales son hoy bastante discutidas, porque, a juicio de objetores y expertos, presentan caracteres discriminatorios y punitivos. A despecho de tales l\u00ed\u00admites, la ley ha favorecido la expansi\u00f3n del fen\u00f3meno objetor, que no ha conocido vaivenes estad\u00ed\u00adsticos, sino un continuado crecimiento.<\/p>\n<p>Pero la objeci\u00f3n de conciencia no es a\u00fan suficientemente conocida, ni siquiera en la comunidad eclesial, en toda su profundidad \u00e9tico-religiosa de rechazo de la guerra, de propuesta positiva de servicio y (mucho m\u00e1s) de defensa popular alternativa a la militar. El que importantes instituciones eclesiales, como \u00abC\u00e1ritas\u00bb, hayan asumido la objeci\u00f3n como algo propio, organizando con los respectivos ministerios de Defensa el servicio social de los objetores, ha contribuido a que en ciertos pa\u00ed\u00adses europeos y en otros lugares se tenga una conciencia m\u00e1s clara y m\u00e1s motivada, as\u00ed\u00ad como una reflexi\u00f3n \u00e9tico-teol\u00f3gica m\u00e1s conforme con las dife circunstancias (guerra nuc ar) y con la conciencia moral c tempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>2. LA OBJECI\u00ed\u201cN DE CONCIENCIA PROFESIONAL es una forma de objeci\u00f3n relativamente reciente que se puede relacionar con la militar. Se dirige de hecho contra la producci\u00f3n y el comercio de armamento, as\u00ed\u00ad como contra la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica necesaria para mantener a punto la tecnolog\u00ed\u00ada de los sistemas defensivos-ofensivos, cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s complicados (y costosos).<\/p>\n<p>Proyectar y fabricar armas de guerra -nucleares o convencionalesen una situaci\u00f3n mundial superarmada y de amenaza de aniquilamiento nuclear, con millones y millones de seres humanos hambrientos o subalimentados; comerciar con armas sin control, de forma clandestina o bajo secreto, son hechos y comportamientos que por muchas personas y asociaciones se tienen como claro signo \u00e9tico negativo. Por eso, los que se van convenciendo de la improporcionalidad \u00e9tica de las guerras modernas, de la profunda inmoralidad de la carrera de armamentos y de su relaci\u00f3n con el hambre de los pobres, se sienten estimulados a manifestarse objetores de conciencia en todos esos campos.<\/p>\n<p>En particular, los que se hallan adscritos a proyectos de armamento indiscriminadamente destructivos y emplean la propia actividad en objetivos que, con fundada previsi\u00f3n, conducir\u00e1n a destruir vidas humanas y a comprometer su existencia en nuestro planeta agravando el desequilibrio ecol\u00f3gico actual, han sido autorizadamente requeridos por Juan Pablo II a presentar objeci\u00f3n de conciencia \u00aba fin de que queden desiertos los laboratorios y las oficinas de la muerte, en favor de los laboratorios de la vida\u00bb (discurso \u00e1 la Academia de Ciencias del 13 de noviembre de 1984). Objeciones de este tipo se han manifestado ya tanto a nivel de proyectos cient\u00ed\u00adficos como de los trabajadores.<\/p>\n<p>Sin embargo, la objeci\u00f3n profesional, que penetra en la nueva \u00e9tica del trabajo y de la profesionalidad [l Trabajo III], no ha encontrado hasta ahora una amplia difusi\u00f3n. Las dificultades que se derivan del paro y de la falta de apoyos sindicales a los objetores impiden la realizaci\u00f3n de los prop\u00f3sitos y proyectos que manifiestan muchos trabajadores.<\/p>\n<p>En una perspectiva positiva, la objeci\u00f3n de conciencia profesional tiene que plantearse la reconversi\u00f3n de las f\u00e1bricas de armamento en otras para la paz; este cambio aparece como t\u00e9cnicamente posible, pero a menudo falta la voluntad pol\u00ed\u00adtica, que, en cambio, en tiempo de guerra s\u00ed\u00ad realiza con gran facilidad y rapidez la transformaci\u00f3n en sentido contrario: de lo civil a lo militar.<\/p>\n<p>La objeci\u00f3n profesional exige tambi\u00e9n la consideraci\u00f3n m\u00e1s amplia del disentimiento en el campo nuclear, tanto b\u00e9lico como pac\u00ed\u00adfico. Algunos cient\u00ed\u00adficos y t\u00e9cnicos de los EE.UU. han formulado objeci\u00f3n de conciencia para no trabajar en la construcci\u00f3n de centrales nucleares. En Europa, grupos pacifistas han manifestado amplia disconformidad organizada contra las instalaciones de nuevas centrales en determinados territorios y han promovido \u00abreferendos\u00bb populares para el cierre de algunas ya en funcionamiento. Las razones aducidas son de moral social: riesgo intr\u00ed\u00adnseco de las radiaciones, peligro de accidentes extensos que afecten una gran parte del territorio circundante, deterioro del ecosistema, problema de los deshechos y riesgos conexos para las generaciones futuras.<\/p>\n<p>3. LA OBJECI\u00ed\u201cN DE CONCIENCIA SANITARIA se integra en el grupo de objeciones -como la \u00e9tnica, que rechaza formar parte de una etnia, y la objeci\u00f3n contra la exigencia de juramento a profesores y otros profesionales en reg\u00ed\u00admenes pol\u00ed\u00adticos totalitarios- que no se relacionan directamente con el problema de la guerra ni de las armas. Una objeci\u00f3n de este tipo concierne al \u00abno matar\u00e1s\u00bb, la interponen el m\u00e9dico y el personal sanitario cuando son requeridos para realizar operaciones abortivas en los casos legalmente autorizados. Puesto que ninguna legislaci\u00f3n puede imponer que se viole la conciencia de los particulares cuando est\u00e9n convencidos de que el proceso abortivo constituye la supresi\u00f3n directa de un ser humano, las reglamentaciones de los pa\u00ed\u00adses democr\u00e1ticos, mientras legalizan en determinados casos m\u00e1s o menos amplios la l interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo, prev\u00e9n tambi\u00e9n la posibilidad de la objeci\u00f3n de conciencia, se\u00f1alando sus modalidades. Una objeci\u00f3n an\u00e1loga, relacionada con el \u00abno matar\u00bb, hay que configurarla en los pa\u00ed\u00adses donde l la eutanasia se reconozca legalmente.<\/p>\n<p>4. LA OBJECI\u00ed\u201cN DE CONCIENCIA FISCAL consiste en rehusar el pago a la hacienda p\u00fablica de la parte correspondiente de los impuestos reclamados por la legislaci\u00f3n fiscal a la comunidad pol\u00ed\u00adtica, al destinarlos a fines que la conciencia del ciudadano objetor no aprueba por razones morales -gastos militares, aborto y semejantes- por ser directamente contrarias al imperativo \u00abno matar\u00bb.<\/p>\n<p>En EE.UU. tal objeci\u00f3n tiene precedentes hist\u00f3ricos bastante remotos: en 1775, en Pensilvania, un grupo de cu\u00e1queros rehusaron pagar los impuestos para la guerra que entonces manten\u00ed\u00ada Inglaterra contra Francia y los abor\u00ed\u00adgenes; en 1845, H.D. Thoreau, modelo para los objetores de nuestros d\u00ed\u00adas, rehus\u00f3 igualmente el pago de los impuestos para financiar la guerra contra M\u00e9xico. En tiempos m\u00e1s recientes (1975), durante la guerra del Vietnam, 70.000 familias rehusaron pagar un suplemento telef\u00f3nico impositivo destinado a los gastos de aquella guerra. Hace unos a\u00f1os levant\u00f3 un revuelo la objeci\u00f3n fiscal de un obispo, mgr. Hunthausen, pastor de la di\u00f3cesis de Seattle, que, apoy\u00e1ndose en fuertes motivos cristianos, pidi\u00f3 a sus diocesanos que destinaran el 50 por 100 de los impuestos federales al \u00abFondo por la Paz\u00bb como protesta contra los armamentos nucleares.<\/p>\n<p>La objeci\u00f3n fiscal es muy reciente, pero ya no pocos particulares y muchas asociaciones, eclesi\u00e1sticas y no eclesi\u00e1sticas, se han adherido a la objeci\u00f3n y tratan de profundizarla y promoverla -no obstante las prohibiciones legales- como gesto significativo y prof\u00e9tico en orden al establecimiento de una cultura de la paz.<\/p>\n<p>La objeci\u00f3n fiscal parece que puede encontrar f\u00e1cil justificaci\u00f3n en el \u00e1mbito de un Estado dictatorial, en el que los ciudadanos ven cerrada cualquier posibilidad seria de ejercer un control cr\u00ed\u00adtico en la elaboraci\u00f3n de los ordenamientos jur\u00ed\u00addicos. Pero el criterio cambia en los pa\u00ed\u00adses democr\u00e1ticos, en los que, por el contrario, existe tal posibilidad. Por eso, algunos juristas y moralistas sostienen que en tales pa\u00ed\u00adses no se justifica la objeci\u00f3n fiscal, porque reviste m\u00e1s bien el car\u00e1cter de desobediencia civil y de resistencia a los poderes p\u00fablicos leg\u00ed\u00adtimos, inadmisible dentro del juego democr\u00e1tico aceptado por los ciudadanos. Otros, sin embargo, razonan de forma diversa: tambi\u00e9n dentro de los Estados democr\u00e1ticos se necesita siempre una vigilancia que relativice el poder pol\u00ed\u00adtico y el econ\u00f3mico en sus diferentes expresiones. El abuso y la inmoralidad son siempre posibles de hecho, sobre todo cuando la distancia entre lo legal y lo real se aumenta y la divergencia tiende a deslizarse hacia el formalismo. La objeci\u00f3n fiscal representa, en consecuencia, seg\u00fanmo parecer, una modalidad e disentimiento y de resistencia no violenta en aquellos pa\u00ed\u00adses democr ticos que, en contraste con la madur moral de elevado n\u00famero de sus ciudadanos, contin\u00faan gastando en ej\u00e9rcito y armamento, en producir y comerciar con las armas, en financiar la investigaci\u00f3n y la actividad militar a expensas del presupuesto p\u00fablico.<\/p>\n<p>III. Valoraci\u00f3n teol\u00f3gico-moral<br \/>\nLa referencia com\u00fan para todo tipo de disentimiento, y en particular para todas las objeciones denominadas de \u00abconciencia\u00bb, se reduce a la conciencia \u00e9tica, a la que tanto el disentimiento como la objeci\u00f3n otorgan la primac\u00ed\u00ada, ampliamente reconocida en nuestra \u00e9poca lo mismo en la cultura laica que en la religiosa, protestante o cat\u00f3lica. La moralidad de la persona, seg\u00fan los moralistas que son de este parecer, viene determinada, en \u00faltimo t\u00e9rmino, por la capacidad de obrar siguiendo fielmente las indicaciones expresas de la conciencia \u00e9tica, prescindiendo de las sugerencias heter\u00f3nomas y de los impulsos instintivos y espont\u00e1neos no tamizados por la raz\u00f3n. Fidelidad o infidelidad al veredicto de la propia conciencia significa fidelidad o infidelidad al valor, a la norma \u00e9tica, al bien. Acept\u00e1ndolo o rechaz\u00e1ndolo, la persona acepta o rechaza no s\u00f3lo un bien particular, el que hic et nunc se les presenta como bien, sino el bien mismo, el valor, y de aqu\u00ed\u00ad, en definitiva, a Dios mismo; eso significa, seg\u00fan una antigua tradici\u00f3n teol\u00f3gico-moral, incluso en el caso de una conciencia invenciblemente err\u00f3nea pero recta, es decir, decidida a secundar el valor moral tal y como se transparenta a la l conciencia.<\/p>\n<p>1. FUNDAMENTACI\u00ed\u201cN B\u00ed\u008dBLICA. En el AT, que, por otra parte, no usa el t\u00e9rmino conciencia, sino el sin\u00f3nimo de coraz\u00f3n -leb en hebreo, kard\u00ed\u00ada en griego-, se evidencia ya el llamamiento a esa suprema instancia contra el Estado perseguidor, sordo al deber de dar culto a Dios y de respetar aquellas normas que la conciencia individual y colectiva perciben como imprescindibles. Por eso las comadronas de Egipto desobedecen las inicuas \u00f3rdenes del fara\u00f3n (cf Exo 1:17); los profetas disienten, con riesgo de la propia vida, de los poderes hegem\u00f3nicos, sean reales o sacerdotales (cf 1Re 18:17;  2Sa 12:7; Jer 37); Daniel y sus compa\u00f1eros desobedecen el mandato idol\u00e1trico del soberano asirio (Dan 3); Tob\u00ed\u00adas (cf Tob 1:17-19) incumple las normas injustas, y los Macabeos se resisten a an\u00e1logas pretensiones; todos ellos testifican el derecho-deber al disentimiento y a la prioridad axiolqgica del \u00abcoraz\u00f3n\u00bb sobre las leyes externas que le contradicen. Se trata de hechos que, con raz\u00f3n, se ponen de relieve en cuanto buscan una legitimaci\u00f3n \u00e9tico-teol\u00f3gica del disentimiento, aunque en la Sagrada Escritura no faltan testigos que mantienen la necesidad moral y religiosa de la subordinaci\u00f3n al poder teocr\u00e1tico del rey, ungido por el Se\u00f1or. Es muy significativo que en una estructura de este tipo hayan podido emerger disentimiento y contestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el NT el primado de la persona y su dignidad -pues el hombre vale mucho m\u00e1s que muchos p\u00e1jaros (cf Mat 6:26), y al mismo s\u00e1bado hay que considerarlo subordinado al servicio del hombre (cf Me 2,27)-, as\u00ed\u00ad como la prioridad de la conciencia moral (cf Mat 23:25), se radicalizan con el mensaje y el obrar de Jes\u00fas. Profundos estudios hermen\u00e9uticos ponen en claro que Jes\u00fas, aceptando la existencia del Estado y la exigencia que tenemos de participar a trav\u00e9s de la tributaci\u00f3n (cf Me 12, 13-17), rechaza la teocracia, \u00abdesacraliza el poder imperial, lo seculariza, le quita todo fundamento y apoyo religioso, le corta todas sus pretensiones divinas\u00bb (R. PETRAGLIO, Obiezione di coscienza, 51). El Estado no puede asumir prerrogativas divinas ni sostener pretensiones frente a la conciencia humana; cuando quiere imponerse y violentarla, no queda otra reacci\u00f3n que la de los ap\u00f3stoles: \u00abJuzgad por vosotros mismos si es justo ante Dios que os obedezcamos a vosotros m\u00e1s que a \u00e9l\u00bb (Heb 4:19). Para una fundamentaci\u00f3n evang\u00e9lica del disentimiento y de la objeci\u00f3n de conciencia, autores como R. Petraglio sugieren la profundizaci\u00f3n de los textos evang\u00e9licos que evocan una cr\u00ed\u00adtica al poder (como \u00abninguno puede servir a dos se\u00f1ores\u00bb: Mat 6:24; Lev 16:13) y, mientras reivindican la libertad de los hijos (es decir, de los cristianos) incluso frente al pago de tributos (cf Mat 17:24-27), se enfrentan duramente a la autoridad (cf Me 10,41-45; Mat 20:24-28; Lev 22:25-27).<\/p>\n<p>La dificultad respecto al disentimiento frente al Estado se deriva de algunos textos paulinos. En concreto, se cita Rom 13:1-7, donde, sin t\u00e9rminos medios, se afirma: \u00abTodos han de estar sometidos a las autoridades superiores, pues no hay autoridad sino bajo Dios; y las que hay por Dios han sido establecidas, de suerte que quien resiste a la autoridad resiste a la disposici\u00f3n de Dios, y los que la resisten se atraen sobre s\u00ed\u00ad la condenaci\u00f3n\u00bb (Rom 13:1-2). Se trata de un texto muy dif\u00ed\u00adcil, acerca del que los int\u00e9rpretes discuten hace tiempo. \u00abEs uno de los textos m\u00e1s provocadores del NT\u00bb (R. PETRAGLIO, 119). Teniendo en cuenta el estilo paren\u00e9tico y contextualiz\u00e1ndolo seg\u00fan los requerimientos que los cristianos de Roma hac\u00ed\u00adan al ap\u00f3stol (que, al parecer concern\u00ed\u00adan a la eventual obligaci\u00f3n de pagar impuestos indirectos), el texto no representa una dificultad insoluble; por otra parte, su lectura no apart\u00f3 a las primeras generaciones cristianas del disentimiento, llevado incluso hasta el martirio [i Guerra II].<\/p>\n<p>2. INDICACIONES DEL MAGISTERIO. El derecho-deber frente a las leyes en conflicto con la conciencia \u00e9tico-religiosa del creyente, como se ha indicado, se teoriz\u00f3, y sobre todo se vivi\u00f3, en los primeros siglos de la era cristiana. Te\u00f3ricamente siempre ha permanecido firme el principio, aunque en la pr\u00e1ctica se subraya gradualmente la subordinaci\u00f3n del s\u00fabdito al pr\u00ed\u00adncipe de tal forma que se le impide cualquier disentimiento, sobre todo en caso de guerra. Todav\u00ed\u00ada no se ha olvidado la doctrina de Francisco de Vitoria en sus prelecciones De iure belli ac pacis (1539), en las que afirma: \u00abSi la injusticia de la guerra es evidente para un s\u00fabdito, no le es permitido combatir, aunque se lo ordene el pr\u00ed\u00adncipe. En efecto, no est\u00e1 permitido matar a un inocente, sea quien sea el que lo ordene. Ahora bien, en este caso los enemigos son inocentes. No est\u00e1 permitido, pues, matarlos&#8230; Si los s\u00fabditos tienen conciencia de que la guerra es injusta, no les est\u00e1 permitido participar en ella, se enga\u00f1en o no, porque todo lo que no procede de buena fe es pecado (Rom 14:23)\u00bb (cit. en M. TOSCHI, Pace e Vangelo, 211).<\/p>\n<p>En la Pacem in terris, Juan XXIII no habla ni del derecho al disentimiento ni de la objeci\u00f3n de conciencia, pero establece sus fundamentos \u00e9ticos, ya que, al proclamar el absurdo de la guerra moderna, reafirma solemnemente el principio de la normatividad de la conciencia recta, aun err\u00f3nea (cf n. 6).<\/p>\n<p>La GS (n. 16) exalta la conciencia \u00e9tica como constitutivo de la persona y n\u00facleo secreto donde ella decide por s\u00ed\u00ad, se relaciona con Dios y madura las decisiones importantes y las m\u00e1s humildes de la vida cotidiana. Refiri\u00e9ndose exp nte ala objeci\u00f3n de concie T-iaa en el \u00famero 79, invita a los g ernantes a que sean comprensivos en las confrontaciones con los objet es y a que no se interfieran en su contra. Pero no invoca ni cita motivos evang\u00e9licos, ni alude a hechos hist\u00f3ricos eclesi\u00e1sticos a prop\u00f3sito que faciliten un fundamento \u00e9tico-religioso adecuado a la objeci\u00f3n de conciencia, como ped\u00ed\u00adan algunos padres conciliares. La objeci\u00f3n al servicio militar, pues, se permite, se tolera, pero no se impone. Sin embargo, el documento conciliar impone impl\u00ed\u00adcitamente, como imperativo absoluto, a la conciencia del cristiano y de cualquier hombre recto una objeci\u00f3n en tiempo de guerra: la objeci\u00f3n a la guerra total y a las acciones b\u00e9licas opuestas a los principios elementales del derecho internacional o que se lleven a cabo con armas indiscriminadamente destructoras que excedan los l\u00ed\u00admites de la leg\u00ed\u00adtima defensa; en tales acciones criminales el cristiano, a toda costa, est\u00e1 obligado a disentir y a desobedecer (cf mi. 79 y 80).<\/p>\n<p>El derecho-deber al disentimiento encuentra otro motivo fundamental en el decreto conciliar sobre la libertad religiosa, en el que claramente y con firmeza se afirma que \u00abtodos los hombres deben ser inmunes a la coacci\u00f3n&#8230; de tal manera que en materia religiosa nadie se vea forzado a obrar contra su conciencia ni se le impida, dentro de ciertos l\u00ed\u00admites, a obrar conforme a la conciencia propia\u00bb (DH 2). Este nemo cogatur, nemo impediatur de la declaraci\u00f3n ha sido retomado varias veces por el actual pont\u00ed\u00adfice Juan Pablo II, en cuyo magisterio el derecho a la libertad religiosa aparece como fundamental en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s derechos de libertad.<\/p>\n<p>En la fatigosa recepci\u00f3n del Vaticano II, los principios relativos al derecho-deber al disentimiento, tanto en el campo religioso como en el \u00e9tico, se vienen asimilando gradualmente por la conciencia cristiana, con mayor dificultad y lentitud en los pa\u00ed\u00adses demasiado acostumbrados a legitimar el ej\u00e9rcito y la guerra, y por ello todav\u00ed\u00ada reacios a aceptar posibilidades de defensa alternativa a la militar. Todav\u00ed\u00ada parece, a juicio de no pocos expertos, que la maduraci\u00f3n \u00e9tica de las personas se halla en fase de crecimiento; por lo que, de la tolerancia a la objeci\u00f3n de conciencia, a la aprobaci\u00f3n positiva del ej\u00e9rcito, posturas ambas expresadas en GS 79, puede pasarse de una a otra: aprobaci\u00f3n positiva, evang\u00e9lica y teol\u00f3gicamente motivada de la objeci\u00f3n tanto al ej\u00e9rcito como a toda clase de guerra, y tolerancia ad tempus del ej\u00e9rcito y de sus componentes, promoviendo, sin embargo, simult\u00e1neamente un proceso de desmilitarizaci\u00f3n (preferentemente por medio de iniciativas de desarme y de desnuclearizaci\u00f3n) de la sociedad y de las personas. Como signo bastante significativo de tal proceso de maduraci\u00f3n aparece el hecho de que recientes documentos de las conferencias episcopales reclamen el derecho a la objeci\u00f3n de conciencia, concret\u00e1ndolo en la conducta no violenta de la Iglesia primitiva; y que en Italia, en el Catechismo degli adulti (1981), se recomiende expresamente el rechazo del ej\u00e9rcito y la opci\u00f3n del servicio civil alternativo como formas eficaces y concretas para la construcci\u00f3n de la paz (cf Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos, 448).<\/p>\n<p>El razonamiento de la fundamentaci\u00f3n \u00e9tica de las varias objeciones de conciencia analizadas l m\u00e1s arriba [II] a\u00fan no ha sido desarrollado de forma adecuada por el magisterio; s\u00f3lo se encuentran r\u00e1pidas alusiones, como lo recordado por Juan Pablo II en relaci\u00f3n con la objeci\u00f3n \u00abcient\u00ed\u00adfica\u00bb [l supra, 1121. . Por el contrario, es m\u00e1s insistente el llamamiento a la objeci\u00f3n sanitaria contra el aborto, que, con base en la radicafldad del\u00bbno matar\u00e1s\u00bb, no s\u00f3lo viene consentida,. sino impuesta al mismo creyente y a cuantos reconocen en el derecho a la vida un derecho fundamental ineludible.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica da ya cautamente los primeros pasos en los campos de las distintas objeciones: se reconoce su valor prof\u00e9tico en cuanto exigen, en el interior de una cultura que muchas veces se perfila como \u00abcultura de muerte\u00bb, el peso \u00e9tico y el valor fundamental de la vida humana, que no puede traficarse ni subordinarse a c\u00e1lculos interesados. El valor \u00e9tico de las objeciones de conciencia cuando son aut\u00e9nticas (es decir, cuando no se confunde conciencia con emotividad espont\u00e1nea o anarqu\u00ed\u00ada, ni se absolutiza la propia acci\u00f3n imponi\u00e9ndola a los dem\u00e1s) se ofrece como actual\u00ed\u00adsimo en una \u00e9poca como la nuestra, caracterizada por un n\u00famero elevad\u00ed\u00adsimo de abortos, de v\u00ed\u00adctimas de guerra, de violencia organizada y de hambre. Las objeciones de conciencia en su perfil negativo (rechazo de comportamientos y de instituciones que desembocan en la muerte) y positivo (oferta de servicios alternativos encaminados a la paz) ayudan a superar la \u00abideolog\u00ed\u00ada del enemigo\u00bb, el c\u00e1lculo del \u00abriesgo aceptable\u00bb, de muertes y enfermedades previstas \u00aben fr\u00ed\u00ado\u00bb, el odio, la violencia y los modelos de desarrollo violento, a los que no les importa ni la pobreza ni el hambre.<\/p>\n<p>Sin embargo, no resulta un\u00ed\u00advoco el juicio acerca de determinadas objeciones en concreto, bien sea en cuanto a su legitimaci\u00f3n \u00e9tica o a la valoraci\u00f3n de su eficacia.<\/p>\n<p>3. CONVERGENCIAS Y DIVERGENCIAS DE LOS TE\u00ed\u201cLOGOS EN EL TEMA DE LA OBJECI\u00ed\u201cN FISCAL. Algunos moralistas han mostrado su perplejidad y sus pareceres negativos en relaci\u00f3n con esta objeci\u00f3n; parece que traspasa el l\u00ed\u00admite de la desobediencia civil; se facilita la evasi\u00f3n fiscal; se abre el cauce a juicios arbitrarios del particular en los cap\u00ed\u00adtulos de gastos del presupuesto fiscal que el \u00abjuego democr\u00e1tico\u00bb, libremente aceptado por los ciudadanos, deposita en el parlamento; da por descontado que en un pa\u00ed\u00ads determinado el ej\u00e9rcito y los gastos militares se orientan efectivamente a la guerra y no a la defensa y promoci\u00f3n de la paz; por otra parte, se afirma que tal objeci\u00f3n resulta ineficaz y, como escrib\u00ed\u00ada S. Weil, \u00abtodo lo que es ineficaz carece de valor\u00bb.<\/p>\n<p>Para otros te\u00f3logos, por el contrario, la decisi\u00f3n \u00e9tica de no colaborar fiscalmente a sostener y aumentar las armas de guerra existentes en el mundo y en el propio pa\u00ed\u00ads brota de tres evidencias \u00e9ticas (obviamente, para quienes as\u00ed\u00ad lo perciben y, por lo tanto, sin la pretensi\u00f3n de imponer la objeci\u00f3n a los dem\u00e1s): El inadmisibilidad \u00e9tica de todo tipo de guerra, despu\u00e9s de la evoluci\u00f3n at\u00f3mica y en la nueva situaci\u00f3n planetaria de los problemas econ\u00f3micos, pol\u00ed\u00adticos y sociales; 0 absurdo moral y pecaminosidad clamorosa, que \u00abverdaderamente clama al Se\u00f1or\u00bb, de un armamentismo vertiginoso y dispendioso que, al ritmo de 2.000.000 de pesetas por minuto en 1986, mantiene y ensancha el foso norte-sur; 0 necesidad moral, que empuja a reactualizar hoy de manera convincente y eficaz la no violencia activa de Jes\u00fas y de las primeras generaciones cristianas con vistas \u00e1 una nueva defensa alternativa a la militar, a un nuevo orden econ\u00f3mico internacional y a una aut\u00e9ntica cultura de vida, de justicia y de paz.<\/p>\n<p>Estos te\u00f3logos subrayan, adem\u00e1s, algunos hechos: -El objetor fiscal no es un evasor, porque el deber de contribuir a todos los gastos objetivamente leg\u00ed\u00adtimos del Estado se declara abiertamente, como lo demuestra exactamente el empleo alternativo de la parte al\u00ed\u00adcuota no entregada al fisco; -el objetor aut\u00e9ntico no asume una postura negativa frente a la estructura estatal, sino s\u00f3lo frente al Estado en cuanto armado y en cuanto nuclear, -finalmente, el objetor no se opone al deber constitucional de la defensa del Estado, sino que propone, promueve y financia una alternativa: la defensa popular no violenta que a algunos te\u00f3logos les parece \u00abno una utop\u00ed\u00ada, sino una alternativa necesaria\u00bb (B. H\u00e1ring).<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a la eficacia mayor o menor de la objeci\u00f3n fiscal (y de las dem\u00e1s objeciones), mientras por una parte se presenta como, quiz\u00e1, muy tenue o inexistente, por otra se reafirma la exigencia -que s\u00ed\u00ad se obtiene- de la difusi\u00f3n y extensi\u00f3n desde posturas individuales a movimiento de opini\u00f3n, as\u00ed\u00ad como la necesidad de continua profundizaci\u00f3n en los motivos \u00e9tico-religiosos y sociales que la fundamentan. Como cualquier fen\u00f3meno humano, tambi\u00e9n la objeci\u00f3n de conciencia, y en particular la objeci\u00f3n fiscal, por incidir en la vida, necesita continua evangelizaci\u00f3n, instrumentos jur\u00ed\u00addicos adecuados y gran coherencia personal.<\/p>\n<p>[\/Eutanasia; \/Etica Fiscal; \/Guerra \/Homicidio y leg\u00ed\u00adtima defensa; \/Huelga; \/Interrupci\u00f3n del embarazo; \/ Paz y pacifismo].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Obiezione al\u00ed\u00ada violenza, servizio all \u00faomo, Caritas Italiana, cuad. n. 13, Roma 19822; AA.VV., Obiezione di coscienza all \u00e9sercito e alternativa al\u00ed\u00ada difesa- armata, en \u00abRTM\u00bb 63 (1984) 329-358; AA.VV., La ricerca della pace e I \u00f3biezfonefucale in Italia, en Caritas Documentazione, Roma 1983; AA.VV., La objeci\u00f3n de conciencia, en Praxis cristiana II Paulinas, Madrid 19814, 145ss; ACINAS J.C., Sobre los l\u00ed\u00admites de la desobediencia civil, en \u00abSistema\u00bb 97 (1990) 99-I 13; ARENDT H., La dfsobbedienza civile e altre saggi, Giuffrb, Mil\u00e1n 1985; BOBBIO N., Disobbedienza civile, en Dizionario politico, publicado por N. 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La objeci\u00f3n de conciencia al servicio militar; 2. La objeci\u00f3n de conciencia profesional; 3. La objeci\u00f3n de conciencia sanitaria; 4. La objeci\u00f3n de conciencia fiscal. III. Valoraci\u00f3n teol\u00f3gico-moral: 1. Fundamentaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica; 2. Indicaciones &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/objecion-y-disenso\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abOBJECION Y DISENSO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17272","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17272","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17272"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17272\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17272"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17272"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17272"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}