{"id":17276,"date":"2016-02-05T11:14:12","date_gmt":"2016-02-05T16:14:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/periodismo\/"},"modified":"2016-02-05T11:14:12","modified_gmt":"2016-02-05T16:14:12","slug":"periodismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/periodismo\/","title":{"rendered":"PERIODISMO"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. En el universo de los medios de masas.<br \/>\nII. La empresa period\u00ed\u00adstica.<br \/>\nIII. La carrera.<br \/>\nIV. El art\u00ed\u00adculo.<br \/>\nV. Posibilidades y l\u00ed\u00admites de una elecci\u00f3n de vida.<br \/>\nVI. El periodista cristiano.<\/p>\n<p>I. En el universo de los medios de masas<br \/>\nEn los pa\u00ed\u00adses occidentales el sistema de la informaci\u00f3n se rige por unas leyes de mercado que van extendiendo progresivamente su radio de acci\u00f3n internacional y se van haciendo cada vez m\u00e1s r\u00ed\u00adgidas, quitando espacio a las diferenciaciones nacionales y al pluralismo interno de las naciones particulares. Tres son los mercados principales de los que depende la vida de una emisora period\u00ed\u00adstica: el mercado de la \/publicidad, el de los canales de transmisi\u00f3n (en particular las transmisiones v\u00ed\u00ada sat\u00e9lite, decisivas para las emisoras televisivas) y el de las fuentes de informaci\u00f3n (las pocas agencias de informaci\u00f3n a escala mundial -AP, UPI, Reuters, AFP, EFE-, que controlan la totalidad del mercado de la noticia, en concurrencia entre s\u00ed\u00ad, pero tambi\u00e9n con modalidades culturales y pol\u00ed\u00adticas convergentes) [\/Informaci\u00f3n IV]. La creciente complejidad econ\u00f3mica y tecnol\u00f3gica de los sistemas de recogida, elaboraci\u00f3n y transmisi\u00f3n de noticias favorece la concentraci\u00f3n de los medios period\u00ed\u00adsticos bajo el control de las grandes sociedades, cada vez m\u00e1s de car\u00e1cter internacional, que tienden a gestionarlos en funci\u00f3n del provecho econ\u00f3mico. Sigue siendo fuerte -en el control de los medios period\u00ed\u00adsticos- \u00e9l papel del poder pol\u00ed\u00adtico. El ejemplo m\u00e1s convincente viene dado por el servicio televisivo p\u00fablico directamente controlado por las fuerzas pol\u00ed\u00adticas, que goza de una situaci\u00f3n de privilegio en lo relativo a servicios period\u00ed\u00adsticos. Es una opini\u00f3n generalizada que las centrales econ\u00f3micas est\u00e1n a punto de llevar la mejor parte sobre las pol\u00ed\u00adticas en el control de los medios de masas en general, comprendidos los period\u00ed\u00adsticos.<\/p>\n<p>A nivel del macrosistema de los medios period\u00ed\u00adsticos la posibilidad de intervenci\u00f3n activa de los operadores resulta casi nula considerados en su conjunto, como fuerza social y no como particulares. Consiguientemente, resulta tambi\u00e9n restringido el campo de su responsabilidad moral. Muy poco pueden hacer los periodistas, incluso a trav\u00e9s de sus organizaciones profesionales, para modificar el ordenamiento econ\u00f3mico y jur\u00ed\u00addico del sistema del que forman parte o para influir en la pol\u00ed\u00adtica informativa de las grandes concentraciones editoriales.<\/p>\n<p>Lo restringido, sin embargo, de los m\u00e1rgenes de intervenci\u00f3n no justifica una actitud de resignada indiferencia, como parece estar abri\u00e9ndose camino entre los operadores de la informaci\u00f3n al ir d\u00e1ndose cuenta de la creciente complejidad y rigidez del sistema de los medios. de .masas. La posici\u00f3n del m\u00e9dico individual frente al sistema sanitario o la del juez individual frente al sistema judicial no difiere, desde el punto de vista de la responsabilidad moral, de la del periodista individual frente al sistema de los medios de masas. Sin embargo, nadie osar\u00ed\u00ada decir que el m\u00e9dico o el juez no deban hacerse cargo del destino general del sistema del que forman parte.<\/p>\n<p>La resignaci\u00f3n de los periodistas respecto al sistema de la informaci\u00f3n no es, pues, justificable moralmente, aunque sea explicable psicol\u00f3gicamente: tanto en el compromiso deontol\u00f3gico como en el pol\u00ed\u00adtico hallaba expresi\u00f3n la generosa ilusi\u00f3n de dominar al sistema; ilusi\u00f3n que los periodistas han compartido durante decenios con los operadores de otros sectores, y tal vez con m\u00e1s fe en ella, habida cuenta. de, la facilidad -caracter\u00ed\u00adstica de los operadores de la informaci\u00f3n- a erigirse en maestros de opini\u00f3n y suscriptores de manifiestos p\u00fablicos. La p\u00e9rdida de la ilusi\u00f3n ha sido catastr\u00f3fica, el sistema de la informaci\u00f3n se ha revelado cada vez menos dominable y modificable, el periodista ha descubierto que s\u00f3lo es m\u00e1s libre para hablar, pero no m\u00e1s autorizado que otros intelectuales para intervenir en la determinaci\u00f3n de la propia actividad.<\/p>\n<p>Dos son, esquem\u00e1ticamente, las responsabilidades de los periodistas frente al universo de los medios: una, colectiva y pol\u00ed\u00adtica; otra, personal y cognoscitiva. 17 Pol\u00ed\u00adticamente y a larga distancia, los periodistas deben vivir el compromiso de promover o controlar intervenciones legislativas en defensa de la libertad de informaci\u00f3n, del pluralismo de las cadenas, de las experiencias cooperativas y artesanas existentes en el sector. 0 Personalmente cada periodista tiene el deber de conocer la rigidez del sistema y su capacidad d\u00e9 modificaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, de tenerlas en cuenta en las decisiones de carrera y de trabajo, de divulgar su conocimiento.<\/p>\n<p>II. La empresa period\u00ed\u00adstica<br \/>\nPasando del universo de los medios a las empresas o cadenas period\u00ed\u00adsticas individuales (agencia de prensa, telediario, noticiario radiof\u00f3nico, diario, semanario, oficina de prensa), disminuye la complejidad del sistema y aumenta la posibilidad de influencia de los periodistas a trav\u00e9s del.trabajo colegial y de la acci\u00f3n sindical.Aumenta tambi\u00e9n su libertad de elecci\u00f3n: m\u00ed\u00adnima frente. al, sistema en su globalidad (la \u00fanica posibilidad es la protesta radical, dando vida a experiencias alternativas de tipo artesano), es, en cambio; significativa y practicable frente a la variedad de empresas y de cadenas. En determinados niveles de especializaci\u00f3n profesional el cambio de empresa resulta relativamente f\u00e1cil de practicar y se puede considerar como un posible remedio acondiciones lesivas del libre convencimiento subjetivo.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito empresarial es donde m\u00e1s se ha ejercido la acci\u00f3n sindical promovida por el giro pol\u00ed\u00adtico delos a\u00f1os setenta. Esta acci\u00f3n ha sido posteriormente criticada. Acusaciones m\u00e1s habituales: politizaci\u00f3n del sindicato, pretensi\u00f3n de imponerse a la direcci\u00f3n misma de las cadenas, dar prioridad.a las valoraciones ideol\u00f3gicas sobre las profesionales. Con todo, el giro pol\u00ed\u00adtico ha sido \u00fatil y ser\u00ed\u00ada de miopes rechazar la lecci\u00f3n global, aduciendo como motivo los excesos a los que ciertamente ha dado lugar, el primero de todos el de haber acompa\u00f1ado y favorecido una especie de sorteo pol\u00ed\u00adtico dentro de los cuerpos redaccionales de las grandes cadenas. La afirmaci\u00f3n de que \u00abel problema de la informaci\u00f3n es esencialmente pol\u00ed\u00adtico\u00bb era y sigue siendo una afirmaci\u00f3n v\u00e1lida. Menos v\u00e1lida era la utop\u00ed\u00ada de que este problema pudiera quedar r\u00e1pida y definitivamente resuelto a base de pedir nuevas leyes y de aumentar el poder de las redacciones.<\/p>\n<p>\u00abLa prensa libre podr\u00e1 ser, por supuesto, buena o mala, pero es totalmente cierto que sin libertad no puede ser m\u00e1s que mala\u00bb, escrib\u00ed\u00ada Albert Camus en Resistencia, rebeli\u00f3n y muerte. La libertad de la prensa no es s\u00f3lo, cuesti\u00f3n de sistema pol\u00ed\u00adtico, para el cual libre ser\u00ed\u00ada -por definici\u00f3n y de una vez por todas- la prensa de los sistemas de democracia parlamentaria y pluralismo de partidos. Tampoco es s\u00f3lo- cuesti\u00f3n de \u00e9tica profesional, para la cual libre ser\u00ed\u00ada la prensa administrada por profesionales honestos e independientes. Tampoco basta, por \u00faltimo, la combinaci\u00f3n de ambos elementos. Hemos visto ya los condicionamientos decisivos del sistema de los medios de masas. Pero tambi\u00e9n los de la empresa period\u00ed\u00adstica son fuertes y -habr\u00ed\u00ada que decir- crecientes, a medida que el desarrollo tecnol\u00f3gico parece reducir el espacio de intervenci\u00f3n de los operadores y. su capacidad. de control sobre el proceso global de confecci\u00f3n del peri\u00f3dico o de la transmisi\u00f3n. M\u00e9rito principal del giro .pol\u00ed\u00adtico ha sido el haber hecho conscientes a los periodistas de los l\u00ed\u00admites que para su autonom\u00ed\u00ada derivan del sistema de los medios de masas y de la estructura de la empresa. La moralidad del periodista no puede prescindir del compromiso pol\u00ed\u00adtico; en \u00e9l deber\u00e1 tomar forma diariamente su tenaz oposici\u00f3n a todas las manipulaciones estructurales a las que le someten el sistema y la empresa de la que forma parte.<\/p>\n<p>Las grandes cadenas, incluso las \u00abindependientes\u00bb e incluso las radiotelevisivas, est\u00e1n en poder de grupos econ\u00f3micos o est\u00e1n controladas por los partidos. Resulta f\u00e1cil la invectiva contra los periodistas \u00abcomprados y vendidos\u00bb y contra las \u00abcartas falsas\u00bb que se ven obligados a producir. M\u00e1s dif\u00ed\u00adcil resulta individuar con exactitud el condicionamiento derivado del ordenamiento empresarial y, consiguientemente, la obligada reacci\u00f3n moral y el comportamiento de los periodistas. Un punto queda claro: los operadores de la gran prensa son relativamente libres \u00fanicamente en aquellos campos donde no entran en juego los intereses directos del grupo econ\u00f3mico o pol\u00ed\u00adtico que controla a la empresa.<\/p>\n<p>A fin de mantener un m\u00ed\u00adnimo de libertad en el propio trabajo y de no convertirse en c\u00f3mplice activo de propagandas ajenas, que podr\u00ed\u00adan ser tambi\u00e9n gravemente manipuladoras de la opini\u00f3n p\u00fablica, podr\u00ed\u00adan resumirse de la siguiente manera los deberes morales del periodista frente a la empresa: -conocer los intereses del grupo que controla a la empresa, -estudiar el condicionamiento que esos intereses ejercen sobre el propio trabajo, -discutir este efecto con los responsables redaccionales, -comunicar este conocimiento a los colegas de cara a una acci\u00f3n colegial, -mantener activamente abierta la posibilidad de cambiar de cadena a fin de evitar situaciones intolerables e inmodificables.<\/p>\n<p>III. La carrera<br \/>\nEs el lugar de las opciones fundamentales, es decir, de las que comprometen la responsabilidad moral del periodista. Los tiempos cortos o cort\u00ed\u00adsimos del ejercicio period\u00ed\u00adstico individual, con la necesidad de comentar a menudo noticias imprevistas y de tener que hacerlo en menos de una hora o poco m\u00e1s, no permiten caer \u00abplenamente en la cuenta\u00bb de lo que est\u00e1 en juego ni, en general, ofrecen materia para opciones hechas como \u00abconsenso deliberado\u00bb. Tampoco se puede limitar el campo de la responsabilidad moral del periodista al solo compromiso pol\u00ed\u00adtico y sindical frente al sistema de los medios de masa y frente a la empresa. Existe una responsabilidad moral central y grande, cuyo objeto son las decisiones relativas a la carrera y que no se puede limitar al solo compromiso pol\u00ed\u00adtico o a la sola honestidad del servicio individual.<\/p>\n<p>&#8211; En analog\u00ed\u00ada con el lenguaje de los moralistas, que hablan de una \u00abopci\u00f3n fundamental\u00bb entendida como decisi\u00f3n que compromete totalmente a la persona y fundamenta la moralidad de su actuaci\u00f3n, podemos decir que la carrera es el lugar de las opciones fundamentales del periodista. Mayor poder y m\u00e1s altas retribuciones comportan casi siempre disminuci\u00f3n de la libertad. Una carrera f\u00e1cil se puede pagar con el servilismo empresarial o pol\u00ed\u00adtico. Pero no existe \u00fanicamente el riesgo de la libertad: existe tambi\u00e9n el riesgo de la calidad cultural y de la utilidad social del propio trabajo. En la profesi\u00f3n period\u00ed\u00adstica es grande la tentaci\u00f3n del \u00e9xito y del protagonismo y, a menudo, va en detrimento de la calidad y de la utilidad.<\/p>\n<p>&#8211; La ley del \u00e9xito y de la competencia, que sirve de gu\u00ed\u00ada a los medios de masas, tiene su reflejo en las carreras individuales. Ahondar en los problemas y en las situaciones, construir una s\u00f3lida competencia, ponerse al d\u00ed\u00ada culturalmente, respetar a los interlocutores: he aqu\u00ed\u00ad el camino por el que ir en b\u00fasqueda de la propia promoci\u00f3n profesional. La promoci\u00f3n, en efecto, es indispensable: el periodismo es una profesi\u00f3n sin posiciones adquiridas. Cada d\u00ed\u00ada hay que conquistar espacio en las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos y, caso de tener tareas de comentarista, ante la opini\u00f3n p\u00fablica. Pero por tratarse de un camino dif\u00ed\u00adcil y de salida incierta, es fuerte la tentaci\u00f3n de coger atajos: b\u00fasqueda de la aclamaci\u00f3n f\u00e1cil, incluso con perjuicio de las personas implicadas; pol\u00e9micas artificiales, provocadas o mantenidas para desviar la atenci\u00f3n sobre los antagonistas; \u00e9nfasis en temas cl\u00e1sicos de pol\u00e9mica partidista, convirti\u00e9ndose en portavoz de una de las formaciones; instrumentalizaci\u00f3n de los aspectos er\u00f3ticos o violentos de determinados casos buscando la propaganda del propio trabajo.<\/p>\n<p>&#8211; La moralidad de la profesi\u00f3n period\u00ed\u00adstica no se puede valorar significativamente desde el servicio individual, sino que debe medirse a largo plazo y en el conjunto de la actividad. Una opci\u00f3n fundamental de seriedad, claridad y veracidad no queda cancelada por incumplimientos aislados. En contrapartida, estos incumplimientos no deben ser tales que hagan irreconocible esa opci\u00f3n, la cual deber\u00e1 estar basada en la reflexi\u00f3n personal en cada paso o giro de la carrera.<\/p>\n<p>&#8211; Queda a\u00fan por tratar otra cuesti\u00f3n en relaci\u00f3n con la carrera: el corporativismo. Pocas categor\u00ed\u00adas hay tan enfermas de corporativismo como la de periodista: son trabajadores dependientes, pero garantizados por un orden profesional, mientras que otras categor\u00ed\u00adas profesionales re\u00fanen a profesionales libres; est\u00e1n protegidos de la competencia de las nuevas promociones por una especie de n\u00famero cerrado, no escrito, que sustrae el ingreso en la profesi\u00f3n al libre juego de la oferta y de las competencias y lo transforma en una especie de cooptaci\u00f3n que no tiene parecido en ning\u00fan otro sector profesional. En algunas naciones no se puede escribir en los peri\u00f3dicos sin estar inscrito en el registro, no se puede ser periodista (previo el correspondiente examen y la inscripci\u00f3n en el registro) si antes no se ha tenido una pr\u00e1ctica en un peri\u00f3dico: es la tenaza que estrangula el acceso a la profesi\u00f3n. Luchar por la liberalizaci\u00f3n del acceso, la abolici\u00f3n de las pr\u00e1cticas, la creaci\u00f3n de escuelas de periodismo vinculadas al ejercicio proped\u00e9utico de la profesi\u00f3n: he aqu\u00ed\u00ad el compromiso de todo periodista que no quiera aprovecharse del actual ordenamiento corporativo, m\u00e1s all\u00e1 del lamento p\u00fablico por su existencia. El primer mal de la categor\u00ed\u00ada y base principal de toda su debilidad pol\u00ed\u00adtica y moral es este acceso por cooptaci\u00f3n: s\u00f3lo el afiliado a una corriente pol\u00ed\u00adtica, o el poseedor de conocimientos personales adecuados, o el que ha podido especializarse fuera, o el que ha vivido muchos a\u00f1os en precario, s\u00f3lo \u00e9stos consiguen ser periodistas. No son condiciones de la mejor selecci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. El art\u00ed\u00adculo<br \/>\nEl cuarto nivel de an\u00e1lisis de la profesi\u00f3n es el de menor complejidad y de mayor libertad: en la realizaci\u00f3n de sus servicios el periodista es casi totalmente aut\u00f3nomo en sus decisiones y goza, por consiguiente, de una responsabilidad m\u00e1s completa que en lo relativo a la programaci\u00f3n de los servicios (donde su autonom\u00ed\u00ada es, en cambio, mucho menor) o a la direcci\u00f3n de la empresa (donde sus posibilidades de influencia son m\u00ed\u00adnimas o nulas). Hemos visto en el apartado III que el art\u00ed\u00adculo individual no puede ser el lugar de las opciones morales \u00faltimas, aunque se ha insinuado tambi\u00e9n la necesidad de tener en cuenta estas opciones en el conjunto de la producci\u00f3n de un periodista. A esto hay que a\u00f1adir que, en la actual organizaci\u00f3n del trabajo period\u00ed\u00adstico y debido tambi\u00e9n a las garant\u00ed\u00adas sindicales alcanzadas o perfeccionadas en los \u00faltimos veinte a\u00f1os, el periodista est\u00e1 realmente al abrigo de interferencias directas en la redacci\u00f3n de sus art\u00ed\u00adculos.<\/p>\n<p>Quien siga la radio y la televisi\u00f3n o lea los peri\u00f3dicos y no conozca el mecanismo redaccional o empresarial, puede llegar a pensar que el periodista goza de libertad en la programaci\u00f3n de su trabajo, pero que est\u00e1 condicionado en la redacci\u00f3n del art\u00ed\u00adculo por la direcci\u00f3n o por la l\u00ed\u00adnea de la cadena para la que trabaja. La realidad es exactamente la contraria: en lo relativo a la decisi\u00f3n de tratar o no un tema, el periodista no tiene voto, puede solamente proponer; en lo relativo, en cambio, a la redacci\u00f3n, es en principio totalmente libre y sustancialmente lo es tambi\u00e9n de hecho. En caso de conflicto con la direcci\u00f3n puede exigir que se respete su versi\u00f3n. Si la direcci\u00f3n impone un cambio, \u00e9l puede exigir que se retire su firma. (Otra cosa es, obviamente, la autocensura, es decir, la tendencia espont\u00e1nea a adoptar la que se considera que es la l\u00ed\u00adnea de la cadena con el fin de evitar complicaciones o para acreditarse ante los responsables del peri\u00f3dico). Pero la intervenci\u00f3n directa sobre el art\u00ed\u00adculo, con consignas previas sobre la l\u00ed\u00adnea a adoptar o con censuras sobre el trabajo realizado, es muy rara.<\/p>\n<p>\u00abLa necesidad de la concisi\u00f3n, de la claridad y de un lenguaje medio\u00bb (Franco Fortini) caracteriza a la redacci\u00f3n de un servicio period\u00ed\u00adstico. Como cualquier otra obra humana, tambi\u00e9n la del periodista encuentra en su l\u00f3gica interna la regla primera de su moralidad. Dos son las exigencias esenciales: la veracidad del contenido y el lenguaje.<\/p>\n<p>&#8211; Veracidad del contenido [l Verdad y veracidad III, 3] quiere decir tambi\u00e9n distinci\u00f3n escrupulosa, que deber\u00e1 aparecer expl\u00ed\u00adcita en el texto, entre hechos ciertos, hip\u00f3tesis interpretativas y comentarios del periodista. Resulta ilusorio el pretender objetividad absoluta en un campo donde todo est\u00e1 gobernado por la rapidez y casi todo por la opini\u00f3n. Pero el lector tiene derecho a saber cu\u00e1nto de lo que lee es referencia objetiva, a ser posible con citas textuales e indicaci\u00f3n de fuentes, y cu\u00e1nto es, en cambio, elaboraci\u00f3n del periodista. El conjunto tendr\u00e1 inevitablemente una orientaci\u00f3n, pero es un deber suministrar los elementos que expliciten y no encubran tal orientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; M\u00e1s compleja todav\u00ed\u00ada es la cuesti\u00f3n del lenguaje: el periodista no es un escritor, y, sin embargo, cada art\u00ed\u00adculo suyo serio deber\u00ed\u00ada ser tambi\u00e9n creatividad de lenguaje. La dificultad radica en tener que responder a dos exigencias contrarias: usar una lengua libre de expresiones y esquemas codificados con el fin de poder captar y narrar la novedad de los acontecimientos y de las ideas; tender a una escritura que resulte comprensible a la generalidad de los destinatarios. Los medios de masas se dirigen a la masa, es decir, a un p\u00fablico indiferenciado. Consiguientemente, se hace necesario evitar un lenguaje excesivamente inventivo, personal y sofisticado. Constre\u00f1ido a emplear un lenguaje medio, el periodista siente la tentaci\u00f3n de abandonarse a lugares comunes y esquemas ya difundidos. Al actuar as\u00ed\u00ad corre el riesgo de contribuir a la consolidaci\u00f3n de prejuicios y simplificaciones, enemigos de la verdad y de la novedad. El empleo, por ejemplo, de t\u00e9rminos como \u00abfascista\u00bb, \u00abintegrista\u00bb, \u00abmao\u00ed\u00adsta\u00bb, \u00abterrorista\u00bb, \u00abmonstruo\u00bb puede ser irrespetuoso para con las personas de las que se habla. Y seguramente lo es si estas personas rechazan siempre esos calificativos, que les son atribuidos de la manera m\u00e1s natural.<\/p>\n<p>V. Posibilidades y l\u00ed\u00admites de una elecci\u00f3n de vida<br \/>\nEn los art\u00ed\u00adculos I-IV se ha hecho referencia a los diversos niveles del compromiso profesional del periodista: del macrosistema internacional de los medios de masas al microcosmos del art\u00ed\u00adculo individual, indicando en cada uno de esos niveles los principales retos morales a los que tiene que hacer frente el operador de los medios de masas. Pero el tratamiento no ser\u00ed\u00ada completo si no se intentara definir el reto central de la profesi\u00f3n en este momento de la humanidad y, consiguientemente, si no se intentara ver cu\u00e1l es, en respuesta a ese reto, la raz\u00f3n moral esencial para ser periodista hoy. \u00bfSe trata \u00fanicamente de una salida profesional ofrecida a una marea de intelectuales desocupados o puede ser una elecci\u00f3n de vida en la que son posibles opciones moralmente significativas?<br \/>\nEn contra de un pesimismo generalizado, se afirma aqu\u00ed\u00ad esta segunda posibilidad. En el polo positivo se encuentran los hechos englobados bajo la denominaci\u00f3n de revoluci\u00f3n \/inform\u00e1tica: \u00e9sta es tal vez la m\u00e1s grande transformaci\u00f3n en curso en nuestra \u00e9poca y prefigura -por lo que respecta a la l informaci\u00f3n period\u00ed\u00adstica- el nacimiento de un mundo sin fronteras, en el que ser\u00e1 posible conocer el destino de cualquier grupo humano en el momento mismo en que \u00e9ste tiene lugar. En el polo negativo se encuentran los riesgos antihumanos de esta revoluci\u00f3n, que en lo referente al periodismo se pueden resumir como sigue: control de la totalidad del \u00abmercado\u00bb de la informaci\u00f3n por parte de pocas centrales mundiales, nivelaci\u00f3n y estandarizaci\u00f3n de las producciones period\u00ed\u00adsticas, marginaci\u00f3n del operador ,individual de la informaci\u00f3n, refuerzo de la pasividad de \u00e9ste, acentuando la pasividad del usuario.<\/p>\n<p>El terreno de la informaci\u00f3n es un terreno decisivo para la humanidad del ma\u00f1ana, y el periodista puede erigirse en sujeto activo de este reto, caracter\u00ed\u00adstico del 2000. Jugar la carta de la informaci\u00f3n ser\u00e1 decisivo para el crecimiento de una humanidad m\u00e1s libre y solidaria; pero esta carta puede jugarse tambi\u00e9n en beneficio de una manipulaci\u00f3n sin precedentes. Para una u otra soluci\u00f3n no ser\u00e1 indiferente el papel de los informadores: el destino de su microcosmos tal vez pueda asumirse como una anticipaci\u00f3n del destino general. Periodistas con capacidad de opciones humanamente significativas son prefiguraci\u00f3n de un uso activo y cr\u00ed\u00adtico de los medios de masas. Periodistas moralmente indiferentes contribuir\u00e1n a propiciar un uso masificado y pasivo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad se analiza s\u00f3lo un aspecto, que parece el m\u00e1s importante, del papel de la informaci\u00f3n en el mundo de ma\u00f1ana: la superaci\u00f3n de las fronteras. En la Declaraci\u00f3n universal de los l derechos humanos (1948) se dice: \u00abTodas las personas tienen derecho a la libertad de opini\u00f3n y de expresi\u00f3n; ello conlleva el derecho a no ser perseguido por las opiniones que uno tenga y el derecho a buscar, recibir y difundir, sin limitaci\u00f3n de fronteras, las informaciones y las ideas con cualquier medio de expresi\u00f3n\u00bb. La informaci\u00f3n de ma\u00f1ana ser\u00e1 \u00absin limitaci\u00f3n de fronteras\u00bb, y de ello tenemos ya los primeros signos. \u00bfLlegar\u00e1 a cualquier parte liberando a la humanidad de las fronteras o creando para todos una opresi\u00f3n igual? Este es el reto. Aqu\u00ed\u00ad se juega la aventura moral del periodismo mundial.<\/p>\n<p>La tecnolog\u00ed\u00ada ha difundido sus propios instrumentos y tambi\u00e9n, por v\u00ed\u00ada inducida, sus propios modos de ser en todos los \u00e1ngulos del planeta. La red informativa envuelve al planeta en una especie de jaula electr\u00f3nica que hace del mundo una \u00fanica aldea, sometida al mismo flujo de informaciones\u00bb (ERNESTO BnLnucci, en \u00abTestimonianze\u00bb, 1 [1986] 10). Por primera vez sabe la humanidad lo que le sucede: tiene conocimiento de lo que se hace en cada una de sus partes y tiene conocimiento de la suerte que le ata\u00f1e a toda ella. Tenemos conocimiento del destino de la humanidad mientras \u00e9ste se lleva a cabo. La muerte por hambre ha existido siempre en la tierra, pero hoy la conocemos mientras acontece. Esto podr\u00ed\u00ada ayudarnos a impedirla. Guerras y genocidios de pueblos enteros los ha habido siempre: hoy tenemos informaci\u00f3n directa y, queriendo, podr\u00ed\u00adamos intervenir. A la informaci\u00f3n se la puede limitar o retrasar, pero no se la puede impedir. Se vio con la guerra del Vietnam: Estados Unidos tuvo que cambiar de pol\u00ed\u00adtica ,a causa del conocimiento directo de la guerra suministrado por los medios de comunicaci\u00f3n. Y para el mundo comunista se vio con la explosi\u00f3n de Chernobil: el sistema sovi\u00e9tico de informaci\u00f3n hubiera querido minimizarla, pero; al final, todos hemos sabido de ella lo que hab\u00ed\u00ada que saber.<\/p>\n<p>La imposibilidad de negar informaci\u00f3n crea una situaci\u00f3n del todo nueva en la tierra, parangonable a la posibilidad de autodestrucci\u00f3n, que jam\u00e1s la humanidad hab\u00ed\u00ada conocido antes. Est\u00e1 surgiendo una percepci\u00f3n nueva del destino unitario e indivisible de la humanidad. Pero podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n surgir un control global de las inteligencias, a trav\u00e9s de la gesti\u00f3n centralizada y manipuladora de la informaci\u00f3n. Los que trabajan sobre este filo de cuchillo deben saber a cu\u00e1l de los dos destinos juega su trabajo.<\/p>\n<p>VI. El periodista cristiano<br \/>\nEl periodismo es una profesi\u00f3n t\u00ed\u00adpica de la sociedad secularizada. Al cristiano que la ejerce le plantea los mismos problemas morales y espirituales a los que tiene que hacer frente una comunidad de creyentes obligada a vivir en condiciones de minor\u00ed\u00ada en una sociedad que en su conjunto no se remite ya al cristianismo. La situaci\u00f3n moral del periodista cristiano no difiere sustancialmente de la del cristiano ciudadano del siglo xx. Al igual que el ciudadano cristiano tiene, ante todo, el deber de un comportamiento c\u00ed\u00advico correcto, el periodista cristiano tiene tambi\u00e9n la regla b\u00e1sica de un ejercicio correcto de la profesi\u00f3n. Todo lo dicho con anterioridad en orden a las responsabilidades pol\u00ed\u00adticas, empresariales, de carrera y de realizaci\u00f3n del servicio period\u00ed\u00adstico individual, vale tanto para el periodista laico como para el creyente: est\u00e1 basado, en efecto, en la funci\u00f3n del periodismo en nuestra sociedad, y \u00e9sta es la misma para todos.<\/p>\n<p>La \u00e9tica del periodismo contempor\u00e1neo est\u00e1 basada en los principios de libertad y democracia, que implican como algo esencial el derecho a la informaci\u00f3n. Este armaz\u00f3n moral de la profesi\u00f3n no plantea nada espec\u00ed\u00adfico al cristiano. Un ejemplo podr\u00ed\u00ada aclarar esta com\u00fan situaci\u00f3n \u00e9tica: la situaci\u00f3n de guerra, peri\u00f3dicamente repetida en la periferia del mundo. (La elecci\u00f3n no es casual, por cuanto la guerra constituye uno de esos retos en los que el periodismo puede ejercer -como ya ha quedado dicho en el p\u00e1rrafo V- una funci\u00f3n importante y \u00e9ticamente significativa, contribuyendo a hacer tomar conciencia de ella a la humanidad entera; y porque lo mejor del periodismo moderno ha venido precisamente del periodismo de guerra). Pues bien: sup\u00f3ngase que un enviado a Vietnam, a Oriente Medio o a Afganist\u00e1n parte ateo, ejerce como tal su profesi\u00f3n desde los lugares de batalla durante un a\u00f1o y que despu\u00e9s se convierta al cristianismo y contin\u00fae durante un a\u00f1o m\u00e1s en el mismo trabajo, con el mismo peri\u00f3dico, desde el mismo frente. Su periodismo de guerra seguir\u00e1 siendo veros\u00ed\u00admilmente el mismo, si ya en l\u00e1 primera fase era un periodismo \u00e9ticamente motivado.<\/p>\n<p>Problemas espec\u00ed\u00adficos para el creyente pueden provenir de situaciones o cuestiones fronterizas: caso de una cadena que publicara material pornogr\u00e1fico o hiciera campa\u00f1as de opini\u00f3n contra las creencias religiosas. Al creyente se le plantear\u00ed\u00ada en ese caso el mismo problema moral que se le plantear\u00ed\u00ada al laico en el caso de propaganda b\u00e9lica o de defensa de posturas racistas. El periodista creyente aplicar\u00e1 el criterio de la objeci\u00f3n -despu\u00e9s de haber hecho valer todo otro medio intentando modificar la orientaci\u00f3n de la cadenaexactamente como deber\u00ed\u00ada hacerlo toda la categor\u00ed\u00ada en el caso de violaci\u00f3n de valores comunes [J Objeci\u00f3n y disenso II, 2].<\/p>\n<p>Volviendo al esquema desarrollado en este art\u00ed\u00adculo, no resulta dif\u00ed\u00adcil imaginar que ser\u00e1 raro o rar\u00ed\u00adsimo el caso \u00e9tico espec\u00ed\u00adfico de un creyente en lo relativo a los dos primeros \u00e1mbitos del universo de los medios de masas y de la empresa period\u00ed\u00adstica [apartados I y II]. M\u00e1s frecuente podr\u00ed\u00ada ser, en cambio, la incidencia de la vocaci\u00f3n cristiana en los otros dos \u00e1mbitos m\u00e1s personales y de mayor densidad \u00e9tica, de la carrera y de la realizaci\u00f3n del servicio period\u00ed\u00adstico concreto [apartados III y IV]. Un criterio \u00fatil de orientaci\u00f3n podr\u00ed\u00ada ser el siguiente: aun sin suscitar, salvo en casos limites, problemas espec\u00ed\u00adficos de comportamiento profesional, la pertenencia eclesial de un operador de la informaci\u00f3n no podr\u00e1 menos de resultar evidente en el conjunto de la carrera y de la producci\u00f3n period\u00ed\u00adstica. Como elementos claves de la sensibilidad espec\u00ed\u00adfica del cristiano podr\u00ed\u00adan se\u00f1alarse los dos siguientes: el respeto por las personas objeto de la informaci\u00f3n y la apertura a lo nuevo. Ambos deber\u00ed\u00adan derivarse del compromiso asumido de ver a Cristo en cada persona y de la fe en el Esp\u00ed\u00adritu que renueva la faz de la tierra.<\/p>\n<p>\u00abNadie se hace periodista para mejorar la humanidad, pero un buen periodista la mejora\u00bb: as\u00ed\u00ad sintetiza Piero Ottone la cuesti\u00f3n moral del periodismo en el \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo de la obra El buen peri\u00f3dico. Parafraseando esta m\u00e1xima laica, se podr\u00ed\u00ada formular de la siguiente manera la cuesti\u00f3n del cristiano dedicado al periodismo: nadie se hace periodista para realizar la propia vocaci\u00f3n cristiana, pero una profesi\u00f3n period\u00ed\u00adstica correcta ayuda a la realizaci\u00f3n de esa vocaci\u00f3n. Y puede incluso llegar a suceder que una realizaci\u00f3n significativa de la vocaci\u00f3n cristiana incida significativamente en el modo de ejercer la profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>[\/Comunicaci\u00f3n social; \/Informaci\u00f3n; \/Inform\u00e1tica; \/Periodista; \/Publicidad y propaganda; \/Verdad y veracidad].<\/p>\n<p>BIBL. [l Periodista].<\/p>\n<p>L. Accattoli<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I. En el universo de los medios de masas. II. La empresa period\u00ed\u00adstica. III. La carrera. IV. El art\u00ed\u00adculo. V. Posibilidades y l\u00ed\u00admites de una elecci\u00f3n de vida. VI. El periodista cristiano. I. 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