{"id":17279,"date":"2016-02-05T11:14:17","date_gmt":"2016-02-05T16:14:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pornografia-y-erotismo\/"},"modified":"2016-02-05T11:14:17","modified_gmt":"2016-02-05T16:14:17","slug":"pornografia-y-erotismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pornografia-y-erotismo\/","title":{"rendered":"PORNOGRAFIA Y EROTISMO"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Erotismo:<br \/>\n1. Un t\u00e9rmino ambiguo;<br \/>\n2. Erotismo entre religi\u00f3n y moral;<br \/>\n3. Erotismo y modernidad: \u00bflas ciencias humanistas?<br \/>\nII. Pornograf\u00ed\u00ada:<br \/>\n1. Erotismo y pornograf\u00ed\u00ada en la actualidad;<br \/>\n2. Deontolog\u00ed\u00ada legal espa\u00f1ola sobre la exhibici\u00f3n cinematogr\u00e1fica de material pornogr\u00e1fico y violento;<br \/>\n3. Pornograf\u00ed\u00ada y violencia en los medios de comunicaci\u00f3n social;<br \/>\n4. L\u00ed\u00adneas para una valoraci\u00f3n moral;<br \/>\n5. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEl erotismo es una actitud que privilegia en la vida social y en las manifestaciones culturales las formas de la vida sexual, proponi\u00e9ndolas como valores absolutos\u00bb. Des,pu\u00e9s de haber definido as\u00ed\u00ad el t\u00e9rmino, la Enciclopedia Europea (Garzanti, Mil\u00e1n, 4 [1977] 595) prosigue: \u00abEs cuesti\u00f3n controvertida qu\u00e9 relaci\u00f3n dice el erotismo con la pornograf\u00ed\u00ada, es decir, con el empleo deliberado, en el orden de la comunicaci\u00f3n literaria o figurativa, de medios ordenados a suscitar la excitaci\u00f3n sexual. Te\u00f3ricamente se pueden definir ambos conceptos con una cierta claridad; sin embargo, en el plano pr\u00e1ctico y en relaci\u00f3n con los contenidos, es sumamente dif\u00ed\u00adcil la distinci\u00f3n (que, por lo dem\u00e1s, implica consecuencias no s\u00f3lo morales), dado que la ley prev\u00e9 en todos los pa\u00ed\u00adses medidas represivas de la pornograf\u00ed\u00ada verdadera y propia\u00bb.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno de la pornograf\u00ed\u00ada, del que se hablar\u00e1 por extenso luego, II, y que denuncia una presencia tentacular en la sociedad, llega a delimitar el territorio, no solamente ling\u00fc\u00ed\u00adstico, en que se inscribe culturalmente el erotismo.<\/p>\n<p>Este territorio es el del cuerpo o, seg\u00fan se prefiere decir bajo el influjo de fil\u00f3sofos fenomenologistas, la corporeidad. El erotismo alude a una realidad total, a una totalidad significante, que la pornograf\u00ed\u00ada ha reducido a objeto sexual, rompiendo la unidad originaria persona-cuerpo.<\/p>\n<p>I. Erotismo<br \/>\n1. UN TERMINO AMBIGUO. Entre sus innumerables significados, el que lo relaciona m\u00e1s fuertemente con la palabra griega eros indica deseo ascensional. Ese deseo ha animado no s\u00f3lo a ciertas filosof\u00ed\u00adas (Plat\u00f3n, Agust\u00ed\u00adn), sino tambi\u00e9n a la m\u00ed\u00adstica m\u00e1s pura, lo mismo est\u00e9tica que teol\u00f3gica, hasta convertirse en tensi\u00f3n solucionadora de los conflictos econ\u00f3micos-sociales en la utop\u00ed\u00ada de H. Marcuse, Eros y civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para llegar desde el deseo plat\u00f3nico del alma orientada al bien a la inquietante definici\u00f3n de A. Pieyre de Mandiargues, para el cual \u00abel erotismo es una apasionada iluminaci\u00f3n del sexo humano en sus juegos voluptuosos y dram\u00e1ticos, hasta en sus m\u00e1s rec\u00f3nditas exasperaciones y anomal\u00ed\u00adas\u00bb, ha pasado toda la intrincada historia cultural de Occidente con la invenci\u00f3n de la moralidad y la inmoralidad, de la subjetividad y de la politicidad.<\/p>\n<p>No obstante, es necesario afirmar que Oriente, en una visi\u00f3n intemporal de la relaci\u00f3n entre existencia individual y causalidad absoluta, en el m\u00e1s estrecho contacto con los mitos que fundaron sus religiones, no ha sentido la fascinaci\u00f3n de su actualizaci\u00f3n. Por eso las concepciones orientales del erotismo mantienen la frescura po\u00e9tica de la fe en la circularidad de esp\u00ed\u00adritu y materia, que abarcan las manifestaciones de la sexualidad corp\u00f3rea en la celebraci\u00f3n del ciclo de la vida m\u00e1s all\u00e1 de la historia y de las pasiones.<\/p>\n<p>Para algunos, como el psic\u00f3logo Hillmann (Saggio su Pan), tambi\u00e9n Occidente vivi\u00f3 las mismas tensiones interiores en la relaci\u00f3n entre instinto \u00abp\u00e1nico\u00bb y religiosidad natural hasta el advenimiento de Cristo. Lo que hab\u00ed\u00ada aparecido como celebraci\u00f3n del vigor, de la fuerza del ser vivo y exaltaci\u00f3n de todas sus caracter\u00ed\u00adsticas, se convierte de golpe, mucho m\u00e1s all\u00e1 de los formalismos hebreos en \u00abesc\u00e1ndalo\u00bb, o fue considerado tal.<\/p>\n<p>Como quiera que se considere la historia de la moralidad, es indudable que con la predicaci\u00f3n cristiana los nuevos c\u00e1nones de interpretaci\u00f3n de la corporeidad y las nuevas formas de comportamiento llegar\u00e1n a imponerse como distintivo de una comunidad \u00e9tico-religiosa, que por su novedad se contrapon\u00ed\u00ada a todas las religiones existentes consideradas falsas.<\/p>\n<p>2. EROTISMO ENTRE RELIGI\u00ed\u201cN Y MORAL. En torno al erotismo, o mejor, en torno a lo que durante siglos se hab\u00ed\u00ada considerado la \u00ed\u00adndole er\u00f3tica de la existencia humana, se tej\u00ed\u00ada una especie de lucha que ven\u00ed\u00ada a afectar a los mismos fundamentos de la concepci\u00f3n religiosa. Por una parte estaba la concepci\u00f3n religiosa de los griegos o la de los egipcios -ala que se adhirieron los mismos cristianoscon la divinizaci\u00f3n del mundo y de la vida en todas sus formas y funciones, comprendidos tambi\u00e9n ciertos tipos de hombre: el h\u00e9roe y el fara\u00f3n; por otra, la religi\u00f3n de la palabra, del esp\u00ed\u00adritu, del Dios \u00fanico, que trasciende netamente la naturaleza y el hombre.<\/p>\n<p>A la unidad indistinta del cuerpo animado se opone la distinci\u00f3n, no s\u00f3lo filos\u00f3fica, de cuerpo y alma, diferenciando las funciones y los atributos corp\u00f3reos de las facultades y dotes del alma. Y la que incluso en Arist\u00f3teles se puede considerar una distinci\u00f3n metodol\u00f3gica, en la interpretaci\u00f3n de Tom\u00e1s de Aquino se convierte tambi\u00e9n durante siglos en la base y el fundamento de la progresiva separaci\u00f3n del cuerpo del hombre de su esp\u00ed\u00adritu como dos entidades opuestas con la consiguiente identificaci\u00f3n de la esfera er\u00f3tica con la tendencia al puro placer f\u00ed\u00adsico.<\/p>\n<p>Un especialista del erotismo ha podido afirmar que, al proponer el ideal universal de la caridad, el cristianismo hab\u00ed\u00ada impuesto un giro a la relaci\u00f3n entre el hombre, el mundo, el cuerpo y los dem\u00e1s; ello le imped\u00ed\u00ada al verdadero cristiano reconocer en el erotismo el valor de la afirmaci\u00f3n de la absoluta necesidad del placer en la realizaci\u00f3n de toda acci\u00f3n, y sobre todo en la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s (G. BATAILLE, Erotismo, 1957).<\/p>\n<p>La disensi\u00f3n de convicciones religiosas se transforma inmediatamente en conflicto de civilizaci\u00f3n. El erotismo se reviste de dos valencias opuestas: una, de intento de liberaci\u00f3n de la necesidad sexual para afirmar la libertad individual -que recoger\u00e1n los escritores llamados libertinos del siglo xvn-; otra, de carga negativa y peligrosidad potencial, bien por estar ligada a la esfera de la procreac\u00ed\u00ad\u00f3n, bien por su conexi\u00f3n con los tab\u00faes de dominio religioso.<\/p>\n<p>No al azar se ha hablado del movimiento de los libertinos; se ha hecho s\u00f3lo para indicar que en la atormentada historia del erotismo ha habido una implicaci\u00f3n moralista en la exaltaci\u00f3n del erotismo y una tendencia moralizante en quienes, por el contrario, lo condenaban.<\/p>\n<p>El cristianismo pretend\u00ed\u00ada justamente sustituir el equilibrio ol\u00ed\u00admpico de la perfecta coincidencia entre vida racional y vida instintiva con una verdadera y aut\u00e9ntica moral de la voluntad, de la elecci\u00f3n y de la responsabilidad. La conciencia sustituye al sujeto. Y, por encima de cualquier dualismo de car\u00e1cter metaf\u00ed\u00adsico y antropol\u00f3gico, se apoyar\u00e1 justamente la nueva concepci\u00f3n del hombre en este elemento. En ella se intenta reconstituir una unidad entre el hombre y Dios, que se supone interrumpida por el pecado de origen. No existe nada \u00abnaturalmente\u00bb inocente, excepto el Hijo de Dios, que justamente en cuanto v\u00ed\u00adctima inocente viene a dar nuevo sentido a la relaci\u00f3n entre naturaleza y esp\u00ed\u00adritu. El lugar de la encarnaci\u00f3n es el cuerpo, pero el sujeto de la redenci\u00f3n es el esp\u00ed\u00adritu, al que, como lo dir\u00e1 claramente san Pablo, debe acompa\u00f1ar el cuerpo en un caminar fatigoso.<\/p>\n<p>Al aceptar la separaci\u00f3n y oposici\u00f3n entre cuerpo y esp\u00ed\u00adritu, san Pablo ha colocado simb\u00f3licamente el cuerpo en la bisagra entre \u00e9tica cl\u00e1sica y moral cristiana. Por un lado, la ausencia de ley; por otro, la ley jud\u00ed\u00ada, elemento perturbador, que es preciso eliminar incluso en su formalidad preceptista, pero que hay que \u00absustituir\u00bb en su funci\u00f3n y en su contenido. La ley seg\u00fan la carne, en la que se fundaban la religi\u00f3n y la civilizaci\u00f3n jud\u00ed\u00adas, hab\u00ed\u00ada que sustituirla por la ley seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu. Carne y esp\u00ed\u00adritu vienen a encontrarse en campos opuestos, pero proporcionados: el hombre puede ser salvado, en cuerpo y alma, si se une a la pasi\u00f3n de Cristo con su comportamiento concreto y dirigiendo su cuerpo de modo que se adecue al de Cristo. Cristo es el cuerpo simb\u00f3lico a dos niveles: en el primero es la v\u00ed\u00adctima sacrificial, el primero de los resucitados, el nuevo Ad\u00e1n primog\u00e9nito de la humanidad reconciliada; pero es tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo de la nueva humanidad de la cual son miembros los creyentes. Al orden simb\u00f3lico corresponde un modelo para el cual ser cristiano significa ser seguidor y fiel imitador de Cristo. El erotismo como caracter\u00ed\u00adstica del comportamiento seg\u00fan la carne queda abolido; m\u00e1s a\u00fan, es aborrecido como una pr\u00e1ctica de los no creyentes, de los no elegidos, incapaces de \u00abelevarse\u00bb.<\/p>\n<p>Mas es posible que en esta visi\u00f3n paulina se haya perdido ya el sentido primitivo de aceptaci\u00f3n de lo humano, como lo hab\u00ed\u00ada presentado Jes\u00fas de Nazaret. Es probable que la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas hubiese insistido m\u00e1s en la liberaci\u00f3n de las leyes impuestas por la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada y que hubiese contemplado una religi\u00f3n de la interioridad sin la definici\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica ni metaf\u00ed\u00adsica de los \u00e1mbitos de lo puro y de lo impuro, de lo sagrado y de lo profano, de lo \u00e9tico y de lo moral. Un ideal de humanidad nueva se asoma en sus discursos, que dejan espacio a la pertenencia al Padre \u00fanico, a la misericordia rec\u00ed\u00adproca, al respeto de los \u00faltimos, sin sistemas de reglas formales y sin m\u00e1s preocupaci\u00f3n que buscar el reino de Dios. La figura de la religi\u00f3n institucionalizada se sustitu\u00ed\u00ada por el s\u00ed\u00admbolo del reino, como b\u00fasqueda y restauraci\u00f3n de cuanto exist\u00ed\u00ada ya y deb\u00ed\u00ada ser redescubierto para encontrar su verdadero significado. La amistad y el amor son una funci\u00f3n de la estructura del reino, y el cuerpo no es m\u00e1s que presencia mediadora, espacio y lugar de la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero es imposible formular una sistematizaci\u00f3n moral de los gestos y las palabras de los evangelios. Ellos son el cuadro maravilloso del obrar ideal, la referencia perenne para el legislador y para el ciudadano del reino.<\/p>\n<p>3. EROTISMO Y MODERNIDAD: \u00bfLAS CIENCIAS HUMANISTAS? Y as\u00ed\u00ad el problema de la gesti\u00f3n del cuerpo experimentar\u00e1 todas las vicisitudes del conflicto alma-cuerpo, y el erotismo crecer\u00e1 como fil\u00f3n contrario a la religi\u00f3n, escapando a cualquier recuperaci\u00f3n posible en el seno de la tradici\u00f3n moral cristiana.<\/p>\n<p>Le tocar\u00e1 al \u00abmoralismo\u00bb libertino proponer de nuevo en clave antirreligiosa el problema, mientras que en la mentalidad popular conviv\u00ed\u00ada una especie de doble c\u00f3digo, que reconoc\u00ed\u00ada en el erotismo casi un mal inevitable.<\/p>\n<p>El iluminismo y la revoluci\u00f3n francesa, atentos alas noticias que se iban difundiendo a prop\u00f3sito de los usos y de las costumbres de pueblos primitivos, hicieron ver las contradicciones, las ambig\u00fcedades y los conflictos de las concepciones presentes en la existencia \u00abespiritual\u00bb de Occidente.<\/p>\n<p>El frustrado debate sobre el erotismo, condenado siempre por todas las instituciones nacidas del cristianismo, si ayudaba a organizar una vida calificada de \u00abhonesta\u00bb en los m\u00e1s, no hab\u00ed\u00ada resuelto el conflicto de civilizaci\u00f3n que con raz\u00f3n hab\u00ed\u00ada suscitado el cristianismo y que cre\u00ed\u00ada deber mantener en su \u00abjuicio\u00bb sobre el mundo y sobre la historia.<\/p>\n<p>El mismo psicoan\u00e1lisis, a pesar de tener el gran m\u00e9rito de estructurar epistemol\u00f3gicamente una ciencia del alma y de la sexualidad apelando a la libido, los instintos, las pulsiones del ello, sigue denotando de hecho entidades abstractas. La civilizaci\u00f3n moderna ha adoptado respecto al erotismo una actitud sustancialmente enga\u00f1osa, de exaltaci\u00f3n y de prohibici\u00f3n a la vez, a la que ha correspondido otra forma tendenciosa m\u00e1s fraudulenta, la relativa a la llamada libertad sexual, separada de todo contexto social.<\/p>\n<p>M\u00e1s atenta se ha mostrado la perspectiva sociol\u00f3gica, que sugiere el estudio del erotismo como mecanismo de la comunicaci\u00f3n y elemento estructurante del lenguaje gestual t\u00ed\u00adpico de los varios grupos sociales. La moda, esa carrera perenne hacia lo \u00abmoderno\u00bb, es uno de los fen\u00f3menos que los soci\u00f3logos m\u00e1s atentos estudian para determinar los significados del erotismo y su funci\u00f3n de amalgama y cemento social.<\/p>\n<p>Se atribuye a la antropolog\u00ed\u00ada cultural y a la sociolog\u00ed\u00ada, m\u00e1s que a la psicolog\u00ed\u00ada, el m\u00e9rito de haber replanteado el estudio del erotismo no solamente como patolog\u00ed\u00ada del comportamiento, sino como tendencia hacia el grupo y como connotaci\u00f3n \u00abtribal\u00bb t\u00ed\u00adpicamente humana. Destacando ese significado de m\u00e1s que posee el comportamiento sexual humano en relaci\u00f3n con el animal, la antropolog\u00ed\u00ada cultural ha indicado el camino para una aproximaci\u00f3n diferenciada al problema del erotismo.<\/p>\n<p>Tampoco la medicina, que en parte hab\u00ed\u00ada influido en la psicolog\u00ed\u00ada, ha sabido dirigir una mirada correcta al erotismo: \u00abSintom\u00e1tico de una enfermedad org\u00e1nica, de un estado neur\u00f3tico, psic\u00f3tico o demencial, o ligado a perversi\u00f3n, el t\u00e9rmino erotismo indica el complejo de las resonancias psico-afectivas, sensoriales y morales y las implicaciones de comportamiento que inducen a exagerar las tendencias instintivas y las preocupaciones en el campo sexual\u00bb (Erotismo, en Diccionario M\u00e9dico Larousse, Editrice Saie, Tur\u00ed\u00adn 1984, 327).<\/p>\n<p>Incluido en el cuadro de las patolog\u00ed\u00adas, el erotismo desemboca en la man\u00ed\u00ada er\u00f3tica, es considerado totalmente negativo, se lo confina en la serie de las calamidades ps\u00ed\u00adquicas sobre las que la medicina tiene poco que decir y que la psicolog\u00ed\u00ada debe seguir intentando continuamente comprender para eliminarlas como un desorden.<\/p>\n<p>En cambio, gracias a la antropolog\u00ed\u00ada no s\u00f3lo se puede afirmar que cada tradici\u00f3n cultural y cada civilizaci\u00f3n poseen su interpretaci\u00f3n del erotismo, sino que dentro de una misma civilizaci\u00f3n como la occidental existen al menos dos modelos de referencia al erotismo: uno que se sirve de \u00e9l en funci\u00f3n de \u00abencubresexo\u00bb, seg\u00fan el cual la expresi\u00f3n de la sexualidad humana debe encontrar necesariamente desahogo a trav\u00e9s de la genitalidad y la liberaci\u00f3n de las pulsiones, generando lo que podr\u00ed\u00adamos llamar las perversiones y las aclaraciones frustradas en la naturaleza de la sexualidad. La civilizaci\u00f3n de la imagen, al castrar la capacidad fant\u00e1stica e imaginativa, nivela los comportamientos y genera los nuevos sistemas normativos y de anomal\u00ed\u00adas deducidos de criterios superficiales de masificaci\u00f3n. La pornograf\u00ed\u00ada es su consecuencia m\u00e1s directa.<\/p>\n<p>En cambio, otro modelo considera el erotismo como un \u00abanuncio y promesa de sentido\u00bb, y su significado no est\u00e1 preconstituido, sino que hay que verlo como respuesta a la compleja pregunta sobre la libertad, sobre la esencia de la comunicaci\u00f3n corporal como don, sobre el car\u00e1cter originariamente incompleto del ser humano.<\/p>\n<p>Las tendencias actuales, que abordan el tema del erotismo desde una perspectiva interdisciplinar, miran a diferenciar erotismo y pornograf\u00ed\u00ada, aunque la una no existir\u00ed\u00ada sin el otro; es necesario afirmar que se deber\u00ed\u00ada reestablecer o incluso abrir un aut\u00e9ntico debate sobre el erotismo partiendo de la historia comparada de las religiones y del an\u00e1lisis de los supuestos culturales presentes en las varias mentalidades, actitudes y comportamientos humanos.<\/p>\n<p>Y si, por un lado, hay que invocar el poder regulador de las leyes morales, por otro se debe buscar constantemente el fundamento \u00e9tico-cultural que d\u00e9 sentido a la ley y abra de continuo nuevas posibilidades de crecimiento para la conciencia y de evoluci\u00f3n espiritual para el hombre, que en su errar se anuncia &#8211;espacial, cient\u00ed\u00adfico y moral- como tendencia a lo divino.<\/p>\n<p>Se puede considerar el erotismo como uno de esos productos \u00aberr\u00e1ticos\u00bb que es preciso revisar por los valores \u00e9ticos -no moralistas- que denota, si bien, por desgracia, la modernidad, mediante una operaci\u00f3n t\u00ed\u00adpicamente inmoral, ha intentado por todos los medios negarlo y reprimirlo a trav\u00e9s de la producci\u00f3n pornogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>P. Quattrocchi<br \/>\nII. Pornograf\u00ed\u00ada<br \/>\nI. EROTISMO Y PORNOGRAFfA EN LA ACTUALIDAD. Las observaciones ben\u00e9volas que pudieran hacerse sobre el erotismo desde un perspectiva rigurosamente \u00e9tica quedan cada vez m\u00e1s ensombrecidas por las producciones pornogr\u00e1ficas. Durante el per\u00ed\u00adodo de la llamada \u00abrevoluci\u00f3n sexual\u00bb proliferaron los estudios en los que se pretend\u00ed\u00ada deslindar el erotismo de la pornograf\u00ed\u00ada con sutiles distinciones acad\u00e9micas cada vez menos acordes con la realidad. Es cierto que el erotismo tiene una maternidad sem\u00e1ntica m\u00e1s limpia que la pornograf\u00ed\u00ada. Pero en la realidad pr\u00e1ctica actual, sobre todo trat\u00e1ndose del cine, la publicidad y el abuso de la libertad de expresi\u00f3n en los medios audiovisuales, el erotismo y la pornograf\u00ed\u00ada son aspectos complementarios del exhibicionismo y la explotaci\u00f3n gr\u00e1fica de la sexualidad humana desde la m\u00e1s inocente atracci\u00f3n sexual hasta la exposici\u00f3n y comercializaci\u00f3n del sexo crudo en sus formas m\u00e1s degeneradas y violentas.<\/p>\n<p>En la mitolog\u00ed\u00ada griega Eros se refer\u00ed\u00ada al dios del amor como Cupido en Roma. Y representaba una presunta fuerza superior integradora de los elementos primordiales disgregados en el cosmos. Algo as\u00ed\u00ad como una especie de principio metaf\u00ed\u00adsico o fuerza de atracci\u00f3n unificadora de la diversidad. En Plat\u00f3n el concepto de eros adquiri\u00f3 particular relieve como algo equivalente al amor a lo bello, que eleva el alma sobre los sentidos. El ecos plat\u00f3nico es una atracci\u00f3n arrebatadora del hombre hacia la belleza como t\u00e9rmino formal del amor, entendido \u00e9ste como la tendencia a poseer la belleza confundida con el bien supremo y fuente de humana felicidad.<\/p>\n<p>La historia del erotismo es tan vieja como el hombre y en todas las \u00e9pocas estuvo relacionado con la afectividad y la atracci\u00f3n sexual usada como recurso atractivo, sobre todo en las diversas manifestaciones art\u00ed\u00adsticas, las cuales han servido de soporte y excusa al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Bajo el influjo de la moderna \u00abrevoluci\u00f3n sexual\u00bb, erotismo y pornograf\u00ed\u00ada son t\u00e9rminos que nos remiten directamente alas actividades sexuales cada vez m\u00e1s polarizadas en la genitalidad, sea literariamente descrita o visualizada mediante t\u00e9cnicas de la imagen en movimiento, abstrayendo de cualquier noble consideraci\u00f3n \u00e9tica. En la actualidad erotismo y pornograf\u00ed\u00ada pocas veces difieren sustancialmente de la exhibici\u00f3n y la apolog\u00ed\u00ada del sexo crudo servido de nul formas diferentes, desde la simple atracci\u00f3n sexual inocente hasta la participaci\u00f3n activa en org\u00ed\u00adas sexuales comercializadas y reducidas a un inmundo mercado del sexo a la carta llamado prostituci\u00f3n. Las t\u00e9cnicas utilizadas y su aceptaci\u00f3n social no cambian la naturaleza objetiva de esas formas de conducta.<\/p>\n<p>Etimol\u00f3gicamente pornograf\u00ed\u00ada significa descripci\u00f3n escrita de la prostituci\u00f3n. La porn\u00e9 en griego era la prostituta, y la graf\u00ed\u00ada el relato escrito en torno a la vida de las prostitutas. Pornograf\u00ed\u00ada, pues, significa toda representaci\u00f3n escrita, visual o auditiva de personas, actos, objetos y s\u00ed\u00admbolos con los que expl\u00ed\u00adcitamente se pretende provocar la pulsi\u00f3n sexual para su satisfacci\u00f3n. As\u00ed\u00ad descrita la pornograf\u00ed\u00ada, el erotismo se distingue de ella por la finura de las representaciones, por la sustituci\u00f3n de la provocaci\u00f3n directa por la meramente alusiva, as\u00ed\u00ad como por el tono melodram\u00e1tico y rom\u00e1ntico. Pero en ning\u00fan caso el erotismo as\u00ed\u00ad entendido es menos sensual que la pornograf\u00ed\u00ada bruta. Se puede decir que muchas obras antiguas y modernas de literatura, pintura y m\u00fasica son profundamente er\u00f3ticas sin llegar a ser pornogr\u00e1ficas en sentido estricto.<\/p>\n<p>Otro dato a tener en consideraci\u00f3n es que la pornograf\u00ed\u00ada suele ir acompa\u00f1ada de violencia, la cual aparece como abuso sexual de las personas mediante el recurso a la fuerza entre los adultos, al enga\u00f1o cuando se trata de abusar de personas ps\u00ed\u00adquica o moralmente disminuidas, sin excluir el miedo y la intimidaci\u00f3n. La violencia en los mass media suele acompa\u00f1ar a la pornograf\u00ed\u00ada, estimulando los bajos instintos.con el recurso ala fuerza f\u00ed\u00adsica expresada de forma incluso bestial.<\/p>\n<p>El erotismo pornogr\u00e1fico y violento es un fen\u00f3meno que se ha incrementado alarmantemente durante las \u00faltimas d\u00e9cadas gracias al cine, la televisi\u00f3n y otros medios audiovisuales. Es un producto muy espec\u00ed\u00adfico de la \u00abcivilizaci\u00f3n de la imagen\u00bb. La filosof\u00ed\u00ada latente del erotismo pornogr\u00e1fico y violento se desarroll\u00f3 durante el per\u00ed\u00adodo de la \u00abrevoluci\u00f3n sexual\u00bb. Pero su expansi\u00f3n se ha debido principalmente a la eficacia de las im\u00e1genes en movimiento que representan esos actos \u00ed\u00adntegramente y en todas sus formas posibles. As\u00ed\u00ad la pornograf\u00ed\u00ada ha alcanzado un enorme poder de seducci\u00f3n, por su f\u00e1cil difusi\u00f3n a trav\u00e9s, sobre todo, del cine y la televisi\u00f3n, y por su influjo en las personas m\u00e1s inmaduras o ps\u00ed\u00adquicamente m\u00e1s d\u00e9biles. El erotismo pornogr\u00e1fico y violento se difunde alegremente casi sin ning\u00fan control efectivo.<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s a la pornograf\u00ed\u00ada se a\u00f1ade la violencia s\u00e1dica y masoquista. Se ha pasado de la oferta pornoblanda a la pornograf\u00ed\u00ada dura y bestial servida en t\u00e9rminos de sexo crudo mecanizado contra toda sensibilidad humana. Eliminado el factor sentimiento e imaginaci\u00f3n inocente se ha generado en los espectadores asiduos a este tipo de representaciones la necesidad de sensaciones cada vez m\u00e1s intensas y violentas con incursiones casi rutinarias en el campo de las perversiones sexuales. Actualmente existe un mercado descomunal de productos, objetos y toda clase de material er\u00f3tico y pornogr\u00e1fico para satisfacer p\u00fablicamente y en privado cualquier deseo sexual bestial. Productos que pueden adquirirse a precio de oro en tiendas especializadas, cuyos productos son objeto de gran publicidad en peri\u00f3dicos, semanarios, revistas especializadas, de informaci\u00f3n general y hasta presuntamente art\u00ed\u00adsticas y recreativas.<\/p>\n<p>En su significado original el erotismo evocaba un significado ulterior a los ingredientes sexuales sin el regodeo en la contemplaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica y material de lo sexual. La pornograf\u00ed\u00ada se refiere m\u00e1s bien a la descripci\u00f3n gr\u00e1fica de lo sexual centrada en la genitalidad cruda. Pero insisto en que esta distinci\u00f3n acad\u00e9mica resulta irrelevante en la pr\u00e1ctica actual del llamado cine pornogr\u00e1fico. El erotismo y la pornograf\u00ed\u00ada coinciden en la fisicidad \u00c2\u00a1c\u00f3nica y hasta violenta de lo sexual en sus formas m\u00e1s aberrantes y degeneradas.<\/p>\n<p>Erotismo es un t\u00e9rmino actualmente desacreditado por su connivencia con la pornograf\u00ed\u00ada. En la praxis actual puede ser considerado, al igual que la pornograf\u00ed\u00ada, como expresi\u00f3n de impudor, libertinaje sexual, morbosidad, vulgaridad, exaltaci\u00f3n del sexo bruto y degeneraci\u00f3n del amor. Toda una serie de connotaciones que hacen pensar m\u00e1s en la perversidad moral que en otra cosa. La pretensi\u00f3n de justificar el erotismo moderno con pretextos art\u00ed\u00adsticos es una impostura y un insulto a los verdaderos artistas, que saben representar cualquier acci\u00f3n humana bellamente sin caer en la reproducci\u00f3n grosera.<\/p>\n<p>El erotismo actual es uno de los signos inequ\u00ed\u00advocos de decadencia humana por falta de ideales nobles y de imaginaci\u00f3n creadora. Como la pornograf\u00ed\u00ada, significa el dominio de lo sensible contra la raz\u00f3n, abandono irresponsable a los instintos primarios comunes con los animales, desequilibrio de la personalidad y p\u00e9rdida del sentido de responsabilidad. Con el erotismo pornogr\u00e1fico la sexualidad humana se trivializa para ser vivida como pura genitalidad y placer ego\u00ed\u00adsta en lugar de ser expresi\u00f3n sublime de afecto y amor rec\u00ed\u00adproco entre las personas. El amor pierde su aura espiritual y humana y se convierte en una b\u00fasqueda patol\u00f3gica de satisfacciones primarias. El erotismo pornogr\u00e1fico impide el desarrollo sano de la persona y de las relaciones entre hombre y mujer. Las personas se usan, pero no se aman. Trat\u00e1ndose de los adolescentes, el erotismo y la pornograf\u00ed\u00ada producen efectos a\u00fan m\u00e1s desastrosos. Envilecen sus sentimientos intersexuales al presentarles la sexualidad humana reducida a puro goce sensual y el amor queda reducido a la mec\u00e1nica m\u00e1s eficaz del acto sexual. La mujer, a su vez, lleva todas las de perder, al ser buscada por el hombre como objeto de explotaci\u00f3n placentera.<\/p>\n<p>La presencia del erotismo pornogr\u00e1fico acompa\u00f1ado de violencia sadomasoquista ha seguido un proceso que puede quedar descrito esquem\u00e1ticamente como sigue.<\/p>\n<p>Durante los primeros a\u00f1os que siguieron a la aparici\u00f3n del cine el erotismo tuvo manifestaciones ingenuas. Todo era cuesti\u00f3n de alg\u00fan beso significativo, escenas de tocador o de piscina m\u00e1s o menos insinuantes. La explosi\u00f3n del recurso a la atracci\u00f3n er\u00f3tica no apareci\u00f3 abiertamente hasta las v\u00ed\u00adsperas de la primera guerra mundial, llegando a su primera culminaci\u00f3n en la d\u00e9cada de los a\u00f1os treinta. Como respuesta deontol\u00f3gica apareci\u00f3 el pol\u00e9mico y pintoresco c\u00f3digo Hays. El erotismo en el cine alcanz\u00f3 un nuevo cl\u00ed\u00admax por los a\u00f1os cuarenta en v\u00ed\u00adsperas de la segunda guerra mundial. Pero ser\u00e1 durante la d\u00e9cada de los cincuenta cuando la desventurada Marilyn Monroe y la fr\u00ed\u00advola B. Bardot se convertir\u00e1n en dos mitos er\u00f3ticos internacionales del cine moderno. Al erotismo de estas dos estrellas y de su escuela sigui\u00f3 la moda del desnudo y del porno-blando. Fellini, Visconti y De Sica se encargar\u00e1n de introducir por todas partes el erotismo italiano. El cine brit\u00e1nico no se qued\u00f3 atr\u00e1s e introdujo las producciones s\u00e1dicas, y con el impulso ideol\u00f3gico de la revoluci\u00f3n sexual durante la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta se impuso tambi\u00e9n el porno-duro. La \u00faltima novedad m\u00e1s apreciable por el p\u00fablico se encuentra en las salas X, en los v\u00ed\u00addeos macabros, las cabinas individuales de las tiendas del sexo, am\u00e9n de los programas de televisi\u00f3n del g\u00e9nero porno exhibidos en la intimidad del hogar a altas horas de la noche. La pornograf\u00ed\u00ada m\u00e1s aberrante en v\u00ed\u00addeo sirve de ambientaci\u00f3n en los bares y casas de prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quienes se obstinan en justificar el erotismo pornogr\u00e1fico y violento invocando el principio de libertad de expresi\u00f3n y de creatividad lo \u00fanico que hacen es fomentar el tr\u00e1fico inmundo de la prostituci\u00f3n. La bibliograf\u00ed\u00ada con la que podr\u00ed\u00adamos corroborar esta afirmaci\u00f3n es inmensa. A t\u00ed\u00adtulo de curiosidad el lector puede echar una mirada recreativa a los cuatro vol\u00famenes de El erotismo en el cine (Barcelona 1983), o La imagen pornogr\u00e1fica y otras perversiones \u00f3pticas, de Ram\u00f3n Gubern (Madrid 1989). Supongo que no ser\u00e1 necesario recomendarle que se gaste unos duros en revistas quiosqueras y menos a\u00fan en asomarse a alguna de las salas X.<\/p>\n<p>2. DEONTOLOG\u00ed\u008dA LEGAL ESPA\u00ed\u2018OLA SOBRE LA EXHIBICI\u00ed\u201cN CINEMATOGR\u00ed\u0081FICA DE MATERIAL PORNOGR\u00ed\u0081FICO Y VIOLENTO. Seg\u00fan el art\u00ed\u00adculo primero de la ley 1 \/ 1982, por la que se regulan las salas especiales de exhibici\u00f3n cinematogr\u00e1fica, \u00ablas pel\u00ed\u00adculas de car\u00e1cter pornogr\u00e1fico que realicen apolog\u00ed\u00ada de la violencia ser\u00e1n calificadas como pel\u00ed\u00adculas X\u00bb, y se exhibir\u00e1n \u00abexclusivamente en salas especiales, que se denominar\u00e1n salas X. En dichas salas no podr\u00e1 proyectarse otra clase de pel\u00ed\u00adculas y a ellas no tendr\u00e1n acceso, en ning\u00fan caso, los menores de dieciocho a\u00f1os\u00bb. Seg\u00fan el art\u00ed\u00adculo quinto, \u00ablas pel\u00ed\u00adculas destinadas a las salas X no podr\u00e1n recibir ning\u00fan tipo de ayuda, protecci\u00f3n o subvenci\u00f3n del Estado\u00bb. En el art\u00ed\u00adculo sexto se advierte que \u00aben ning\u00fan caso el t\u00ed\u00adtulo de la pel\u00ed\u00adcula podr\u00e1 explicitar el car\u00e1cter pornogr\u00e1fico o apolog\u00e9tico de la violencia de la misma\u00bb. Eso s\u00ed\u00ad, habr\u00e1 que advertir siempre al p\u00fablico que se trata de una sala X.<\/p>\n<p>La anterior ley fue desarrollada en el real decreto 1.067\/1983. El lector queda remitido al texto \u00ed\u00adntegro, del que reproducimos aqu\u00ed\u00ad los art\u00ed\u00adculos m\u00e1s relevantes desde el punto de vista \u00e9tico-deontol\u00f3gico:<br \/>\n\u00abArt. 9.\u00c2\u00b0 Las pel\u00ed\u00adculas de car\u00e1cter pornogr\u00e1fico o que realicen apolog\u00ed\u00ada de la violencia ser\u00e1n calificadas como pel\u00ed\u00adculas X por resoluci\u00f3n del Ministerio de Cultura, previo informe de la Comisi\u00f3n de calificaci\u00f3n, y se exhibir\u00e1n exclusivamente en salas especiales, que se denominar\u00e1n salas X.<\/p>\n<p>Art. 10. 1. Las pel\u00ed\u00adculas destinadas a salas X no podr\u00e1n recibir ning\u00fan tipo de ayuda, protecci\u00f3n o subvenci\u00f3n del Estado.<\/p>\n<p>2. Como consecuencia de lo dispuesto en el apartado anterior, las pel\u00ed\u00adculas X no podr\u00e1n acogerse a los beneficios que se derivan de la realizaci\u00f3n de pel\u00ed\u00adculas en r\u00e9gimen de coproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Art. 11. Las pel\u00ed\u00adculas X no estar\u00e1n sujetas a la regulaci\u00f3n de cuota de pantalla.<\/p>\n<p>Art. 12. La distribuci\u00f3n de una pel\u00ed\u00adcula X de nacionalidad extranjera en versi\u00f3n doblada requerir\u00e1 la correspondiente licencia de doblaje, pero la distribuci\u00f3n de una pel\u00ed\u00adcula X de nacionalidad espa\u00f1ola no dar\u00e1 derecho a la obtenci\u00f3n de licencia de doblaje alguna.<\/p>\n<p>Art. 13. La publicidad de las pel\u00ed\u00adculas destinadas a salas X s\u00f3lo podr\u00e1n utilizar los datos de la ficha t\u00e9cnica y art\u00ed\u00adstica de cada pel\u00ed\u00adcula; con exclusi\u00f3n de toda representaci\u00f3n \u00c2\u00a1c\u00f3nica o referencia argumental, deber\u00e1 hacer constar la advertencia de su proyecci\u00f3n exclusiva en dicha sala. Dicha publicidad s\u00f3lo, podr\u00e1 ser exhibida en el interior de los locales donde se proyecte la pel\u00ed\u00adcula y en las \u00abcarteleras\u00bb informativas o pu6licitarias de los peri\u00f3dicos y dem\u00e1s medios de comunicaci\u00f3n social. En ning\u00fan caso el t\u00ed\u00adtulo de la pel\u00ed\u00adcula podr\u00e1 explicitar el car\u00e1cter pornogr\u00e1fico o apolog\u00e9tico de la violencia de la misma.<\/p>\n<p>Art. 14. 1. A los efectos de lo dispuesto en el art\u00ed\u00adculo anterior, toda publicidad de una pel\u00ed\u00adcula X deber\u00e1 contener la siguiente advertencia: `Pel\u00ed\u00adcula de proyecci\u00f3n exclusiva en salas X&#8217;.<\/p>\n<p>2. Se entender\u00e1 por interior de los locales de exhibici\u00f3n la parte comprendida desde la puerta de acceso a los mismos, siempre y cuando la publicidad que se exhiba no sea visible desde el exterior del local.<\/p>\n<p>Art. 15. La clasificaci\u00f3n de salas X se har\u00e1 por resoluci\u00f3n del Ministerio de Cultura, a solicitud del interesado. Dichas salas X deber\u00e1n cumplir, adem\u00e1s de los requisitos exigidos para salas comerciales cinematogr\u00e1ficas, las siguientes condiciones:<br \/>\na) Tener un aforo m\u00e1ximo de doscientas butacas y m\u00ed\u00adnimo de cien butacas.<\/p>\n<p>b) Permanecer en funcionamiento, al menos, durante un a\u00f1o natural, sin interrupciones.<\/p>\n<p>S\u00f3lo se podr\u00e1 instalar una sala X en aquellas localidades donde previamente existan, al menos, tres salas comerciales de exhibici\u00f3n cinematogr\u00e1fica abiertas ininterrumpidamente durante todo el a\u00f1o. No se autorizar\u00e1 la apertura de otras salas X en poblaciones donde no se supere la proporci\u00f3n de una sala X por cada diez salas comerciales de exhibici\u00f3n cinematogr\u00e1fica abiertas ininterrumpidamente durante todo el a\u00f1o.<\/p>\n<p>En consecuencia, para la autorizaci\u00f3n de la segunda sala X en cualquier poblaci\u00f3n ser\u00e1 necesaria la previa existencia de 21 salas comerciales abiertas ininterrumpidamente, de 31 para la autorizaci\u00f3n de la tercera sala X, y as\u00ed\u00ad sucesivamente.<\/p>\n<p>Art. 16. Las solicitudes de apertura de salas X deber\u00e1n presentarse ante el Ministerio de Cultura, el cual, o\u00ed\u00adda una comisi\u00f3n integrada por representantes de los Ministerios de Econom\u00ed\u00ada y Hacienda y de Cultura, resolver\u00e1 en el plazo m\u00e1ximo de tres meses.<\/p>\n<p>Las-autorizaciones concedidas ser\u00e1n intransferibles durante tres a\u00f1os de explotaci\u00f3n ininterrumpida, no pudiendo, por tanto, ser traspasadas, arrendadas ni cedidas bajo ning\u00fan t\u00ed\u00adtulo que no sea el de transmisi\u00f3n `mortis causa&#8217;.<\/p>\n<p>Art. 17. En el caso de que las peticiones para una determinada localidad excedan del n\u00famero de autorizaciones que legalmente puedan concederse, se dar\u00e1 preferencia a la petici\u00f3n de la fecha anterior de entrada en el Registro del Ministerio de Cultura; dentro de las de igual fecha, a la empresa que no posea ninguna autorizaci\u00f3n sobre las que ya hayan obtenido alguna, y entre aqu\u00e9llas, a las de inscripci\u00f3n de m\u00e1s antig\u00fcedad en el Registro de Empresas Cinematogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p>Art. 18. 1. En las salas X no podr\u00e1n proyectarse pel\u00ed\u00adculas no calificadas como pel\u00ed\u00adculas X, y a ellas no tendr\u00e1n acceso, en ning\u00fan caso, los menores de dieciocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>2. A tal efecto, las salas X deber\u00e1n advertir al p\u00fablico de su car\u00e1cter mediante la indicaci\u00f3n de `Sala X&#8217;, que figurar\u00e1 como exclusivo r\u00f3tulo del local.<\/p>\n<p>Asimismo, en la parte de la taquilla m\u00e1s visible para el p\u00fablico deber\u00e1 existir un cartel en el que se leer\u00e1 con facilidad la siguiente advertencia: `En esta sala s\u00f3lo se exhiben pel\u00ed\u00adculas de car\u00e1cter pornogr\u00e1fico o que realicen apolog\u00ed\u00ada de la violencia, quedando prohibida la entrada a los menores de dieciocho a\u00f1os&#8217;.<\/p>\n<p>Este cartel se colocar\u00e1 tambi\u00e9n de forma claramente visible en la puerta de acceso.<\/p>\n<p>Art. 19. En los complejos de salas cinematogr\u00e1ficas o `multicines&#8217; en los que existan salas comerciales y salas X, \u00e9stas \u00faltimas deber\u00e1n funcionar de forma aut\u00f3noma e independiente en relaci\u00f3n con las salas comerciales.<\/p>\n<p>Art. 20. En el caso de que una sala X suspenda su actividad sin haber cumplido el plazo de un a\u00f1o natural de funcionamiento sin interrupciones, deber\u00e1 esperar a que se cumpla este plazo para poderse dedicar a la exhibici\u00f3n de otras pel\u00ed\u00adculas, cualquiera que sea su calificaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Resulta chocante el que se establezcan normas sobre pornograf\u00ed\u00ada y violencia sin establecer una definici\u00f3n elemental de ambos conceptos. Esto nos hace pensar que el buen sentido de los potenciales espectadores suplir\u00e1 la falta de raz\u00f3n de los legisladores, que ocultan deliberadamente la naturaleza de aqu\u00e9llo sobre lo que al legislar lo \u00fanico que hacen es imponer sus criterios a los dem\u00e1s. A pesar de \u00e9sta insensatez legislativa, en el texto se da por supuesta la connivencia entre erotismo y pornograf\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como su naturaleza objetivamente deleznable. En este texto no se hace menci\u00f3n de los v\u00ed\u00addeo-clubes de pornograf\u00ed\u00ada que proliferan a la sombra de la prostituci\u00f3n. De todos modos, para efectos \u00e9ticos y morales, tanto las salas X como los v\u00ed\u00addeoclubes del vicio pueden ser definidos como una red internacional de inmundos burdeles \u00c2\u00a1c\u00f3nicos.<\/p>\n<p>3. PORNOGRAFIA Y VIOLENCIA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACI\u00ed\u201cN SOCIAL. En mayo de 1989 el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales public\u00f3 un documento sobre la pornograf\u00ed\u00ada y la violencia en los mass media. Los siete primeros n\u00fameros son una introducci\u00f3n en la que se destaca el papel de los medios de comunicaci\u00f3n social en las sociedades modernas, al tiempo que se denuncia su innegable contribuci\u00f3n en muchos casos a la difusi\u00f3n de la pornograf\u00ed\u00ada alegando pretextos poco convincentes a la luz de la sana raz\u00f3n y de la experiencia humana m\u00e1s castiza. El documento habla de \u00ablos efectos m\u00e1s graves de la pornograf\u00ed\u00ada y de la violencia\u00bb en los media, define y valora \u00e9ticamente el fen\u00f3meno pornogr\u00e1fico y se\u00f1ala pautas para contrarrestar socialmente los efectos nefastos del fen\u00f3meno pornogr\u00e1fico condimentado con la violencia. Se trata de un texto realista y equilibrado en el que, sin descender a descripciones truculentas y sensacionalistas, se trata el problema con realismo y puede servir al lector de orientaci\u00f3n segura y objetiva para realizar estudios posteriores en profundidad. Omitidos los ocho primeros n\u00fameros introductorios, el texto contin\u00faa literalmente as\u00ed\u00ad:<br \/>\n\u00ab9. La experiencia cotidiana conf\u00ed\u00adrmalos estudios realizados en el mundo entero acerca de las consecuencias negativas de la pornograf\u00ed\u00ada y de las escenas de violencia que transmiten los medios de comunicaci\u00f3n social. Se entiende por pornograf\u00ed\u00ada, en este contexto, la violaci\u00f3n, merced al uso de las t\u00e9cnicas audiovisuales, del derecho a la privatidad del cuerpo humano en su naturaleza masculina y femenina, una violaci\u00f3n que reduce la persona humana y el cuerpo humano a un objeto an\u00f3nimo destinado a una mala utilizaci\u00f3n con la intenci\u00f3n de obtener una gratificaci\u00f3n concupiscente. La violencia, en este contexto, puede ser entendida como la presentaci\u00f3n destinada a excitar instintos humanos fundamentales hacia actos contrarios a la dignidad de la persona, y que describe una fuerza f\u00ed\u00adsica intensa ejercida de manera profundamente ofensiva y a menudo pasional. Los especialistas a veces no est\u00e1n de acuerdo sobre el impacto de este fen\u00f3meno y sobre ,e1 modo en que afecta a los individuos y los grupos aquejados por el mismo pero las l\u00ed\u00adneas, maestras de la cuesti\u00f3n aparecen claras, limpias e inquietantes.<\/p>\n<p>10. Nadie puede considerarse inmune a los efectos degradantes de la pornograf\u00ed\u00ada y la violencia, o a salvo de la erosi\u00f3n causada por los que act\u00faan bajo su influencia. Los ni\u00f1os y los j\u00f3venes son especialmente vulnerables y expuestos a ser v\u00ed\u00adctimas. La pornograf\u00ed\u00ada y la violencia s\u00e1dica degradan la sexualidad, pervierten las relaciones humanas, explotan los individuos -especialmente las mujeres y los ni\u00f1os-, destruyen el matrimonio y la vida familiar, inspiran actitudes antisociales y debilitan la fibra moral de la sociedad.<\/p>\n<p>11. Es evidente que uno de los efectos de la pornograf\u00ed\u00ada es el pecado. La participaci\u00f3n voluntaria en la producci\u00f3n y en la difusi\u00f3n de estos productos nocivos ha de ser considerada como un serio mal moral. Adem\u00e1s, esta producci\u00f3n y difusi\u00f3n no podr\u00ed\u00adan tener lugar si no existiera una demanda. As\u00ed\u00ad pues, quienes hacen uso de estos productos no s\u00f3lo se perjudican a s\u00ed\u00ad mismos, sino que tambi\u00e9n contribuyen a la promoci\u00f3n de un comercio nefasto.<\/p>\n<p>12. Una exposici\u00f3n frecuente de los ni\u00f1os a la violencia en las comunicaciones sociales puede resultar turbadora para ellos, al ser todav\u00ed\u00ada incapaces de distinguir claramente la fantas\u00ed\u00ada de la realidad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la violencia s\u00e1dica de estos medios puede condicionar a las personas impresionables, sobre todo a los j\u00f3venes, hasta el punto de que la lleguen a considerar normal, aceptable y digna de ser imitada.<\/p>\n<p>13. Se ha dicho que puede haber una vinculaci\u00f3n psicol\u00f3gica entre la pornograf\u00ed\u00ada y la violencia s\u00e1dica. Una cierta pornograf\u00ed\u00ada ya es abiertamente violenta en su contenido y expresi\u00f3n. Quienes ven, escuchan o leen un material as\u00ed\u00ad corren el riesgo de introducirlo en el propio comportamiento. Acaban perdiendo el respeto hacia los dem\u00e1s, en cuanto hijos de Dios y hermanos y hermanas de la misma familia humana. Una vinculaci\u00f3n tal entre pornograf\u00ed\u00ada y violencia s\u00e1dica tiene especiales implicaciones para quienes est\u00e1n afectados de ciertas enfermedades mentales.<\/p>\n<p>14. Tambi\u00e9n la llamada pornograf\u00ed\u00ada blanda (\u00absoft core\u00bb) puede paralizar progresivamente la sensibilidad, ahogando gradualmente el sentido moral y personal indiferente a los derechos y a la dignidad de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La pornograf\u00ed\u00ada -como la droga- puede crear dependencia y empujar a la b\u00fasqueda de un material cada vez m\u00e1s excitante (\u00abhard core\u00bb) y perverso. La probabilidad de adoptar comportamientos antisociales crecer\u00e1 en la medida que se vaya dando este proceso.<\/p>\n<p>15. La pornograf\u00ed\u00ada favorece insalubles preocupaciones en los terrenos de la imaginaci\u00f3n y el comportamiento. Puede interferir en el desarrollo moral de la persona y en la maduraci\u00f3n de las relaciones humanas sanas y adultas, especialmente en el matrimonio y en la familia, que exigen confianza rec\u00ed\u00adproca y actitudes e intenciones de expl\u00ed\u00adcita integridad moral.<\/p>\n<p>16. La pornograf\u00ed\u00ada, adem\u00e1s, cuestiona el car\u00e1cter familiar de la sexualidad humana aut\u00e9ntica. En la medida en que la sexualidad se considere como una b\u00fasqueda fren\u00e9tica del placer individual m\u00e1s que como una expresi\u00f3n perdurable del amor en el matrimonio, la pornograf\u00ed\u00ada aparecer\u00e1 como un factor capaz de minar la vida familiar en su totalidad.<\/p>\n<p>17. En el peor de los casos, la pornograf\u00ed\u00ada puede actuar como agente de incitaci\u00f3n o de reforzamiento, un c\u00f3mplice indirecto, en agresiones sexuales graves y peligrosas, tales como la pedofilia, los secuestros y asesinatos.<\/p>\n<p>18. Una de las consecuencias fundamentales de la pornograf\u00ed\u00ada y de la violencia es el menosprecio de los dem\u00e1s, al considerarles como objetos en vez de personas. La pornograf\u00ed\u00ada y la violencia suprimen la ternura y la compasi\u00f3n para dejar su espacio a la indiferencia, cuando no a la brutalidad.<\/p>\n<p>19. Uno de los motivos b\u00e1sicos de la difusi\u00f3n de la pornograf\u00ed\u00ada y de la violencia s\u00e1dica en el \u00e1mbito de los medios de comunicaci\u00f3n parece ser la propagaci\u00f3n de una moral permisiva, basada en la b\u00fasqueda de la satisfacci\u00f3n individual a todo coste. Un nihilismo moral de la desesperaci\u00f3n se a\u00f1ade a ello, que acaba haciendo del placer la sola felicidad accesible a la persona humana.<\/p>\n<p>20. Un cierto n\u00famero de causas m\u00e1s inmediatas contribuyen ulteriormente a la escalada de la pornograf\u00ed\u00ada y la violencia en los medios. Entre \u00e9stas cabe citar:<br \/>\n&#8211; El beneficio econ\u00f3mico. La pornograf\u00ed\u00ada es una industria lucrativa. Algunos sectores de la industria de las comunicaciones han sucumbido tr\u00e1gicamente a la tentaci\u00f3n de explotar la debilidad humana, especialmente la de los j\u00f3venes y la de las mentes impresionables, para obtener provecho de producciones pornogr\u00e1ficas y violentas. Esta industria pornogr\u00e1fica, en algunas sociedades, resultan lucrativas hasta el punto de que se ha vinculado al crimen organizado.<\/p>\n<p>&#8211; Falsos argumentos libertarios. La libertad de expresi\u00f3n exige, seg\u00fan algunos, la tolerancia hacia la pornograf\u00ed\u00ada, aun al precio de la salud mental de los j\u00f3venes y del derecho a la intimidad, as\u00ed\u00ad como un ambiente de p\u00fablica decencia. Algunos, tambi\u00e9n err\u00f3neamente, afirman que el mejor medio de combatir la pornograf\u00ed\u00ada consiste en legalizarla. Estos argumentos son a veces propuestos por grupos minoritarios que no se suman a los criterios morales de la mayor\u00ed\u00ada y que se olvidan de que a cada derecho corresponde una responsabilidad- El derecho a la libertad de expresi\u00f3n no es una soluci\u00f3n. La responsabilidad p\u00fablica de promover el bien moral de los j\u00f3venes, de organizar el respeto de las mujeres, de la vida privada y de la decencia p\u00fablica muestra claramente que la libertad no puede equipararse al libertinaje.<\/p>\n<p>&#8211; La ausencia de leyes cuidadosamente preparadas o su no ampliaci\u00f3n para la protecci\u00f3n del bien com\u00fan, en particular de la moralidad de los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>&#8211; Confusi\u00f3n y apat\u00ed\u00ada por parte de muchos, incluso miembros de la comunidad religiosa, los cuales se consideran err\u00f3neamente a s\u00ed\u00ad mismos extra\u00f1os a la problem\u00e1tica de la pornograf\u00ed\u00ada y de la violencia en los media, o sin posibilidad de contribuir a la soluci\u00f3n del problema.<\/p>\n<p>21. La propagaci\u00f3n de la pornograf\u00ed\u00ada y de la violencia a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n social es una ofensa a los individuos y a la sociedad y plantea un problema urgente que exige respuestas realistas por parte de las personas y los grupos. El leg\u00ed\u00adtimo derecho a la libertad de expresi\u00f3n y al intercambio libre de informaci\u00f3n ha de ser protegido. A1 mismo tiempo, hay que salvaguardar el derecho de los individuos, de -las familias y de la sociedad a la vida privada, a la decencia p\u00fablica y a la protecci\u00f3n de los valores esenciales de la vida.<\/p>\n<p>22. Se har\u00e1 referencia a siete sectores con especiales deberes en la materia: profesionales de la comunicaci\u00f3n, padres, educadores, juventud, p\u00fablico en general, autoridades p\u00fablicas e Iglesia y grupos religiosos.<\/p>\n<p>23. Ser\u00ed\u00ada desleal sugerir que todos los medios y todos los comunicadores est\u00e1n implicados en este negocio nocivo. Son muchos los comunicadores que se distinguen por sus cualidades personales y profesionales. Tratan de asumir su responsabilidad aplicando en fidelidad las normas morales, y les anima un gran deseo de servicio al bien com\u00fan. Se merecen nuestras admiraciones y est\u00ed\u00admulo, especialmente los que se dedican a la creaci\u00f3n de sanos esparcimientos familiares.<\/p>\n<p>Se invita encarecidamente a estos comunicadores a unirse para la elaboraci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de c\u00f3digos \u00e9ticos en materia de comunicaci\u00f3n social y publicidad, inspirados en el bien com\u00fan y orientados al desarrollo integral del hombre. Estos c\u00f3digos se hacen especialmente necesarios en el contexto de la televisi\u00f3n, que permite que las im\u00e1genes entren en los hogares, all\u00ed\u00ad donde los ni\u00f1os se encuentran a su aire y sin vigilancia. El autocontrol es siempre el mejor control, as\u00ed\u00ad como la autodisciplina, en el seno de los propios medios, es la primera y m\u00e1s deseable de las l\u00ed\u00adneas de defensa contra quienes buscan provecho mediante la producci\u00f3n de programas pornogr\u00e1ficos y violentos que envilecen los medios de comunicaci\u00f3n y corrompen la sociedad misma.<\/p>\n<p>Se urge vivamente a los comunicadores a que, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de estos medios, hagan conocer las medidas necesarias que pongan un dique a la marea de la pornograf\u00ed\u00ada y de la exaltaci\u00f3n de la violencia en la sociedad.<\/p>\n<p>24. Se invita a los padres a que multipliquen sus esfuerzos en orden a una completa formaci\u00f3n moral de ni\u00f1os y j\u00f3venes. La cual supone una educaci\u00f3n en favor de una actitud sana hacia la sexualidad humana, basada en el respeto a la dignidad de la persona como hija de Dios, en la virtud de la castidad y en la pr\u00e1ctica de la autodisciplina. Una vida familiar equilibrada, en la que los padres sean fieles practicantes y totalmente entregados el uno al otro y a sus hijos, constituir\u00e1 la escuela ideal para la formaci\u00f3n a los sanos valores morales.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os y j\u00f3venes de nuestro tiempo necesitan la educaci\u00f3n que les permita discernir los programas y madurar en su condici\u00f3n de usuarios responsables de la comunicaci\u00f3n. El ejemplo de los padres es determinante en esta materia. La pasividad o autoindulgencia de cara a ciertos programas ser\u00e1 fuente de malentendidos perjudiciales para la juventud. Hay que dar especial importancia-para el bien de los j\u00f3venesal ejemplo de los padres en lo que concierne a la autenticidad de su amor y a la ternura que sepan manifestar en su vida matrimonial; as\u00ed\u00ad como a su disponibilidad a discutir con los hijos las cuestiones de inter\u00e9s en una atm\u00f3sfera amable y afectuosa. Conviene no olvidar que, cuando se est\u00e1 educando, `se obtiene m\u00e1s con una explicaci\u00f3n que prohibiendo&#8217; (Communio et progressio, 67).<\/p>\n<p>25. Los principales colaboradores de los padres en la formaci\u00f3n moral delosj\u00f3venessonloseducadores. Las escuelas y los programas educativos han de promover e inculcar los valores \u00e9ticos y sociales, de cara a garantizar la unidad y el sano desarrollo de la familia y de la sociedad.<\/p>\n<p>Los programas de mayor valor ser\u00e1n, en el contexto educativo, aquellos que formen a los j\u00f3venes a una actitud cr\u00ed\u00adtica y a una capacidad de discernimiento en el uso de la televisi\u00f3n, de la radio y de los otros medios de comunicaci\u00f3n social. De este modo los j\u00f3venes ser\u00e1n tambi\u00e9n capaces de resistir a las manipulaciones y sabr\u00e1n luchar contra los h\u00e1bitos meramente pasivos en la escucha y visi\u00f3n de estos medios.<\/p>\n<p>Hay que subrayar la importancia de que las escuelas sepan poner de relieve el respeto a la persona humana, al valor de la vida familiar y la importancia de la integridad moral personal.<\/p>\n<p>26. Los j\u00f3venes contribuir\u00e1n a poner muros al avance de la pornograf\u00ed\u00ada y la violencia en los medios si saben responder positivamente a las iniciativas de sus padres y educadores y asumir sus responsabilidades en lo que reclama capacidad de decisi\u00f3n moral, as\u00ed\u00ad como en la elecci\u00f3n de sus diversiones.<\/p>\n<p>27. El p\u00fablico en general debe tambi\u00e9n hacer o\u00ed\u00adr su voz. Los ciudadanos -incluidos los j\u00f3venes- tienen la tarea de expresar individual y colectivamente su punto de vista respecto a productores, intereses comerciales y autoridades civiles. Se hace urgente mantener un di\u00e1logo continuado entre los comunicadores y los representantes del p\u00fablico, a fin de que quienes act\u00faan en las comunicaciones sociales est\u00e9n al corriente de las exigencias reales e intereses de los usuarios.<\/p>\n<p>28. Los legisladores, los encargados de la administraci\u00f3n del Estado y de la justicia est\u00e1n llamados a dar una respuesta al problema de la pornograf\u00ed\u00ada y de la violencia s\u00e1dica difundidas por los medios de comunicaci\u00f3n. Se han de promulgar leyes sanas, se han de clarificar las ambiguas y se han de reforzar las leyes que ya existen.<\/p>\n<p>Dadas las implicaciones internacionales que presentan la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de material pornogr\u00e1fico, hay que actuar a nivel regional, continental e internacional de cara a controlar con \u00e9xito este insidioso tr\u00e1fico. Quienes han tomado ya iniciativas de este tipo merecen todo nuestro apoyo y est\u00ed\u00admulo. (La Comunidad Econ\u00f3mica Europea, el Consejo de Europa y la UNESCO, entre otras organizaciones, est\u00e1n actuando en este sentido).<\/p>\n<p>Las leyes y los agentes de la ley tienen el deber sagrado de proteger el bien com\u00fan, especialmente el que concierne a la juventud y a los miembros m\u00e1s vulnerables de la comunidad.<\/p>\n<p>Ya hemos se\u00f1alado algunos de los efectos negativos de la pornograf\u00ed\u00ada y la violencia. Cabe sacar tambi\u00e9n la conclusi\u00f3n de que se pone en tela de juicio y amenaza el bien com\u00fan, especialmente cuando este material se produce, expone y distribuye sin restricciones ni reglamentos.<\/p>\n<p>La autoridad civil est\u00e1 obligada a emprender una r\u00e1pida acci\u00f3n de cara al problema all\u00ed\u00ad donde exista, y a emanar criterios preventivos en donde la cuesti\u00f3n comience a plantearse o todav\u00ed\u00ada no haya llegado a ser angustiosa y urgente.<\/p>\n<p>29. La primera responsabilidad de la Iglesia consiste en la ense\u00f1anza constante y clara de la fe y, asimismo, de la verdad moral objetiva, incluidas aquellas verdades referentes a la moral sexual. Una era de permisividad y de confusi\u00f3n moral como la nuestra pide que la voz de la Iglesia sea prof\u00e9tica, lo que har\u00e1 aparecer a menudo como signo de contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>La llamada `\u00e9tica&#8217; de la gratificaci\u00f3n individual inmediata se opone fundamentalmente a la realizaci\u00f3n plena e integral de la persona humana. La educaci\u00f3n a la vida familiar y a la inserci\u00f3n responsable en la vida social exige la formaci\u00f3n a la castidad y la autodisciplina. La pornograf\u00ed\u00ada y la violencia generalizada tienden a ofuscar la imagen divina en cada persona humana, debilitan el matrimonio y la vida familiar y da\u00f1an gravemente a los individuos y a la sociedad.<\/p>\n<p>En donde sea posible, la Iglesia est\u00e1 llamada a colaborar con otras Iglesias cristianas, comunidades y grupos religiosos a fin de ense\u00f1ar y promover el mensaje. Debe igualmente empe\u00f1ar a sus personas e instituciones en una acci\u00f3n formativa al uso de los medios de comunicaci\u00f3n social y su papel en la vida individual y social. En este campo los padres merecen una asistencia y atenci\u00f3n especial.<\/p>\n<p>Por estos motivos, la formaci\u00f3n a la comunicaci\u00f3n debiera ser parte de los programas educativos de las escuelas cat\u00f3licas y de otras iniciativas educativas de la Iglesia, as\u00ed\u00ad como en la formaci\u00f3n en los seminarios (Cf CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA EDUCACI\u00ed\u201cN CAT\u00ed\u201cLICA, Orientaciones para la formaci\u00f3n de los futuros sacerdotes en los medios de comunicaci\u00f3n social, Ciudad del Vaticano 1988). Cabe decir lo mismo para los programas de formaci\u00f3n permanente del clero y la catequesis parroquial de j\u00f3venes y adultos. Tanto sacerdotes como religiosos y religiosas que trabajan en la educaci\u00f3n pastoral debieran comenzar por ellos mismos, dando ejemplo de discernimiento en medios escritos y audiovisuales.<\/p>\n<p>30. Por \u00faltimo, una actitud de pura restricci\u00f3n o de censura por parte de la Iglesia de cara a estos medios no resulta ni suficiente ni apropiada. La Iglesia tiene, al contrario, que iniciar un di\u00e1logo continuo con los comunicadores conscientes de sus responsabilidades. Debe animarles y sostenerles en su misi\u00f3n all\u00ed\u00ad donde sea posible y deseable. Los comunicadores cat\u00f3licos y sus organizaciones, con sus perspectivas y experiencias propias, est\u00e1n llamados a jugar un papel decisivo en tales conversaciones.<\/p>\n<p>31. La cr\u00ed\u00adtica y las organizaciones cat\u00f3licas, al evaluar concienzudamente las producciones y publicaciones en funci\u00f3n de criterios morales claros y sustanciales, ofrecen una valiosa asistencia a los profesionales de la comunicaci\u00f3n y a las familias. Asimismo, las orientaciones que ofrecen los documentos ya existentes sobre comunicaci\u00f3n social merecen ser cuidadosamente estudiadas y objeto de aplicaci\u00f3n sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>32. El presente documento quiere ser una respuesta a las preocupaciones ampliamente expresadas por familias y pastores de la Iglesia, a quienes se invita a una reflexi\u00f3n -de car\u00e1cter \u00e9tico y pr\u00e1ctico- cada vez m\u00e1s amplia acerca del problema de la pornograf\u00ed\u00ada y la violencia en los medios de comunicaci\u00f3n social. Al tiempo que se anima a todos a poner en pr\u00e1ctica la advertencia de san Pablo: `No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien&#8217; (Rom 12:21)\u00bb.<\/p>\n<p>N. Bl\u00e1zquez<br \/>\n4. L\u00ed\u008dNEAS PARA UNA VALORACI\u00ed\u201cN MORAL. Los contenidos que afloran en el esbozo de definici\u00f3n- que hemos intentado l arriba, 1, son los que hemos considerado m\u00e1s corrientes en un fen\u00f3meno como la pornograf\u00ed\u00ada, que se repite, vive de esa repetici\u00f3n y presume desenvolverse en ella.<\/p>\n<p>Creemos que, sin caer en un moralismo de viejo cu\u00f1o, se puede afirmar en s\u00ed\u00adntesis cuanto sigue:<br \/>\na) La pornograf\u00ed\u00ada es un fen\u00f3meno complejo, cuyas expresiones no hay que valorar nunca bas\u00e1ndose en aprioris; un caso no ha de valorarse bas\u00e1ndose en consideraciones hechas para otros casos; hay que juzgar cada caso. Esto por lo que ata\u00f1e al juicio sobre su obscenidad real o presunta o sobre la ofensa que supone o no para el sentir com\u00fan del pudor.<\/p>\n<p>b) La pornograf\u00ed\u00ada es ciertamente un fen\u00f3meno din\u00e1mico, pero s\u00f3lo en apariencia un fen\u00f3meno en progreso cualitativo; es m\u00e1s bien un fen\u00f3meno que se repite. Los mismos contenidos est\u00e1n presentes en el escenario mundial desde hace mucho, y no parece que el descubrimiento de nuevas t\u00e9cnicas haya permitido evitar la repetitividad.<\/p>\n<p>c) El uso de la pornograf\u00ed\u00ada es uno de los muchos modos de no interactuar entre los hombres; la pornograf\u00ed\u00ada es fruto maduro del individualismo liberal. Desde este punto de vista es un proceso continuo de objetivaci\u00f3n del hombre y (mucho m\u00e1s) de la mujer, pues implica la aceptaci\u00f3n de la relaci\u00f3n con el hombre y la mujer del papel de la pel\u00ed\u00adcula, de la canci\u00f3n, de la diapositiva, etc. Es claro, pues, que el producto pornogr\u00e1fico s\u00f3lo ofrece un sustituto de consumo del ser humano, produce la integraci\u00f3n con la mujer cosa y con el hombre cosa, y no con el hombre y la mujer en cuanto seres personales.<\/p>\n<p>d) En per\u00ed\u00adodos y\/ o en contextos en los que ha faltado la informaci\u00f3n y la educaci\u00f3n de la psicosexualidad se puede atribuir a la pornograf\u00ed\u00ada un efecto de difusi\u00f3n de informaci\u00f3n -por m\u00e1s perversa que se la pueda juzgar- sobre la sexualidad (hay que andar muy cautos para afirmar sobre la psicosexualidad, es decir sobre la gratificaci\u00f3n sexual que, adem\u00e1s de la gratificaci\u00f3n de los sentidos interesados y de los cuerpos, suponga tambi\u00e9n la de las personas con todo aquello de que son portadoras a nivel de sentimiento y de afectividad racional); dudamos mucho que esta informaci\u00f3n tenga la posibilidad intr\u00ed\u00adnseca de llegar a la formaci\u00f3n propiamente dicha. Pero indudablemente la pornograf\u00ed\u00ada induce comportamientos sexuales -cualquiera que sea la naturaleza de que puedan serm\u00e1s o menos estandarizados y masificados. Desde este \u00e1ngulo se puede por lo menos poner en duda que ayude a la pareja que interact\u00faa sexualmente, en su irrepetible unicidad, a buscar y encontrar la armon\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>e) Con esto tocamos el gran tema de la socializaci\u00f3n realizada por la pornograf\u00ed\u00ada, es decir, sobre la difusi\u00f3n y sobre el aprendizaje que produce de modelos de actitud y de comportamientos, sobre todo en los varones, ya que por varones est\u00e1 constituida, seg\u00fan los observadores e investigadores, la casi totalidad de los consumidores. A nuestro parecer, la pornograf\u00ed\u00ada contribuye a construir un var\u00f3n consumidor de sexo, y un consumidor que s\u00f3lo respeta sus dimensiones orgi\u00e1sticas, sin que tenga poco o nada en cuenta las de la mujer. Esta \u00faltima observaci\u00f3n lleva a considerar la pornograf\u00ed\u00ada como hecho que socializa al var\u00f3n en no respetar la psicolog\u00ed\u00ada de la mujer, la cual se ve por eso obligada a obedecer siempre o casi siempre las leyes orgi\u00e1sticas del var\u00f3n sin tener en cuenta sus propias din\u00e1micas femeninas, cualitativa y temporalmente diversas. De ah\u00ed\u00ad que la presunta frigidez femenina sea atribuible sobre todo a este falso enfoque vinculado a la supuesta necesidad consumista del var\u00f3n, en el que insiste sustancialmente la pornograf\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>f) La pornograf\u00ed\u00ada -o \u00abel sexo de papel\u00bb, como se la llama tambi\u00e9n, o el sexo de celuloide o de cualquier otro material, si se quiere abarcar las diversas modalidades materialesha acompa\u00f1ado a la humanidad en toda su historia (incluso cuando el papel y las restantes t\u00e9cnicas a\u00fan no exist\u00ed\u00adan); desde este punto de vista, cualquier \u00abactitud de cruzados\u00bb en favor o en contra de la pornograf\u00ed\u00ada tiene sus l\u00ed\u00admites. Que vaya a desaparecer es una utop\u00ed\u00ada; que pueda superar ciertos l\u00ed\u00admites lo es igualmente. El erotismo seguir\u00e1, porque forma parte del juego de la psicosexualidad. Las manifestaciones pornogr\u00e1ficas que m\u00e1s sobrevivir\u00e1n ser\u00e1n las menos etiquetadas con el adjetivo pornogr\u00e1fico, pero de hecho las m\u00e1s pornogr\u00e1ficas; las m\u00e1s estigmatizadas como pornogr\u00e1ficas (y que quiz\u00e1 tengan tambi\u00e9n contenidos verdaderamente art\u00ed\u00adsticos) tendr\u00e1n siempre \u00abcruzados\u00bb que las defender\u00e1n, y con toda probabilidad son las menos nocivas, aunque se las pueda considerar las m\u00e1s difundidas. Sin embargo, es claro que no todas tienen el mismo contenido de verdadera humanidad, si y en la medida en que est\u00e1n al servicio del juego econ\u00f3mico con sus estrategias.<\/p>\n<p>g) La pornograf\u00ed\u00ada, adem\u00e1s, reduce los confines entre l\u00ed\u00adcito e il\u00ed\u00adcito -diferentes en los diversos contextos sociales-, debilitando, en consecuencia; todo el sistema de los derechos y deberes, al menos en lo que ata\u00f1e al sector de la sexualidad. Si consideramos tambi\u00e9n que ese debilitamiento influye luego negativamente en el conjunto m\u00e1s vasto de los derechos y deberes de responsabilidad que interpela al ser humano unitariamente entendido -es decir, no el hombre o la mujer, sino ambos-,cualquiera puede ver que la discriminaci\u00f3n suscitada por la pornograf\u00ed\u00ada (t\u00e9ngase presente cuanto hemos dicho arriba ene) no har\u00e1 sino ahondar cada vez m\u00e1s la desigualdad entre hombre y mujer y la discriminaci\u00f3n a que esta \u00faltima est\u00e1 sujeta desde siempre, y a la cual la pornograf\u00ed\u00ada precisamente no est\u00e1 dispuesta a renunciar por formar parte de su mecanismo de vida. Las consecuencias a nivel psicol\u00f3gico, social, \u00e9tico y jur\u00ed\u00addico de interacci\u00f3n entre hombre y mujer, etc., se pueden individuar tambi\u00e9n actualmente; para el futuro habr\u00e1 que tener en cuenta el incremento o bien el descenso a que estar\u00e1 sujeta la producci\u00f3n de material pornogr\u00e1fico, y el consiguiente aumento o disminuci\u00f3n de consumo del mismo entre las j\u00f3venes generaciones.<\/p>\n<p>h) Deber\u00ed\u00ada estar bastante claro que la pornograf\u00ed\u00ada, justamente porque establece una relaci\u00f3n consumidor-mujer (el hombre es el consumidor y la mujer la mercanc\u00ed\u00ada), se ha de considerar una actividad econ\u00f3mica como tantas otras que tiene sus efectos t\u00ed\u00adpicos, como la soledad del individuo a nivel de consumo, si bien este hecho no parece afectar a la actividad de los croes, de los cabar\u00e9s, de los night clubs y similares (pero tampoco aqu\u00ed\u00ad se sale de la soledad privada). Si luego se a\u00f1ade que a nivel de pareja no es cierto que la pornograf\u00ed\u00ada contribuya a salir del narcisismo -subespecie del individualismo de t\u00ed\u00adpica marca liberal-burguesa, aunque ideol\u00f3gica y pol\u00ed\u00adticamente el narcisista pueda pertenecer a grupos y asociaciones lo m\u00e1s comunistas o comunitarios que se pueda imaginarse ve entonces que el individualismo d\u00e9 la pornograf\u00ed\u00ada es como el agua para el pez, al menos en la sociedad occidental.<\/p>\n<p>5. EN CONCLUSIoN, se debe afirmar que la educaci\u00f3n en el humanismo integral parece constituir el \u00fanico ant\u00ed\u00addoto contra la propagaci\u00f3n de la pornograf\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El magisterio de la Iglesia ha insistido siempre en la funci\u00f3n de la sexualidad como momento de un proceso m\u00e1s amplio de crecimiento del hombre; ver en bibl. al pie de la voz l Matrimonio, la secci\u00f3n \u00abDocumentos del magisterio\u00bb. Cualquier intento de parcelar al hombre y de absolutizar uno u otro comportamiento es un intento de destruir la persona humana, y en cuanto tal se ha de evitar, y por tanto desaconsejar.<\/p>\n<p>Educar en saber utilizar la imagen y la imaginaci\u00f3n forma parte de los nuevos cometidos de la formaci\u00f3n moral del hombre, adem\u00e1s de las limitaciones y las prohibiciones.<\/p>\n<p>El documento vaticano sobre Pornograf\u00ed\u00ada y violencia en los \u00abmass media\u00bb (bibl.) dedica la parte \u00faltima (mi. 24-31) a la problem\u00e1tica educativa concerniente al tema pornograf\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>[\/Educaci\u00f3n sexual; \/Pudor; \/Sexualidad].<\/p>\n<p>P. Quattrocchi<br \/>\nBIBL.: AA.VV., Sexo y moralidad. Informe para el Consejo Brit\u00e1nico de las Iglesias, Mester, Madrid 1968; AA.VV., El erotismo en el cine, 4 tomos, Amaika, Barcelona 1983; AA.VV., Erotismo, natura e mito, Coines, Roma 1973 BATAILLE G., El erotismo, Tusquets, Barcelona 1988 BLANCH A., Erotismo y pornograf\u00ed\u00ada, en \u00abRaz\u00f3n y Fe\u00bb 197, (1978) 477-489; CENTRO DE ESTUDIOS SOCIALES, La pornograf\u00ed\u00ada, V. de los Ca\u00ed\u00addos Madrid 1977; DE ARCEROBLEDO C., El insaciable eros, Picazo, Barcelona 1971; FOUREZ G., M\u00e1s all\u00e1 de lo prohibido, Verbo Divino, Estella 1974; FUCECH I., Pornograf\u00ed\u00ada e violenza nei \u00abmass-media\u00bb, en \u00abCC\u00bb 141 (1990) II, 573 580; GIACHETn R., Porno-Power (Pornograf\u00ed\u00ada y sociedad capitalista), Fontanella, Barcelona 19782; GIUNCHEDI F., Erotismo e pornograf\u00ed\u00ada: considerazioni morali, en \u00abRivista di Sessuclogia\u00bb 11 (1987) n. 2, 68-71; GUBERu R., La imagen pornogr\u00e1fica y otras perversiones \u00f3pticas, Akal, Madrid 1989; HILLMANN J., Saggio su Pan, Adelphi, Mil\u00e1n 1972 HUIZINGA J., Homo ludens, Alianza, Madrid 1972; L\u00f3PEZ IBOR J. 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Bl\u00e1zquez<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I. Erotismo: 1. Un t\u00e9rmino ambiguo; 2. Erotismo entre religi\u00f3n y moral; 3. Erotismo y modernidad: \u00bflas ciencias humanistas? II. Pornograf\u00ed\u00ada: 1. Erotismo y pornograf\u00ed\u00ada en la actualidad; 2. Deontolog\u00ed\u00ada legal espa\u00f1ola sobre la exhibici\u00f3n cinematogr\u00e1fica de material pornogr\u00e1fico y violento; 3. Pornograf\u00ed\u00ada y violencia en los medios de comunicaci\u00f3n social; 4. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pornografia-y-erotismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPORNOGRAFIA Y EROTISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17279","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17279","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17279"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17279\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17279"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17279"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17279"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}