{"id":17282,"date":"2016-02-05T11:14:24","date_gmt":"2016-02-05T16:14:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/procreacion-responsable\/"},"modified":"2016-02-05T11:14:24","modified_gmt":"2016-02-05T16:14:24","slug":"procreacion-responsable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/procreacion-responsable\/","title":{"rendered":"PROCREACION RESPONSABLE"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI.La procreaci\u00f3n responsable: un problema en evoluci\u00f3n:<br \/>\n1. Premisa;<br \/>\n2. La valoraci\u00f3n positiva de la procreaci\u00f3n en el pasado;<br \/>\n3. Razones y expresiones de la desconfianza actual;<br \/>\n    a) A nivel social,<br \/>\n    b) A nivel familiar y personal;<br \/>\n4. Cometido del te\u00f3logo moralista.<br \/>\nII. B\u00fasqueda del significado de la procreaci\u00f3n responsable:<br \/>\n1. La procreaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la persona;<br \/>\n2. El t\u00e9rmino de la procreaci\u00f3n: la persona del hijo;<br \/>\n3. El acto de procrear:<br \/>\n    a) Una secuencia de actos,<br \/>\n    b) Las insuficiencias del acto en cuanto al ser del procreado,<br \/>\n    c) La insuficiencia del acto para el devenir del procreado,<br \/>\n    d) La insuficiencia del acto para la salvaci\u00f3n del hijo;<br \/>\n4. El principio de procrear: la pareja y las cualidades de la parea:<br \/>\n    a) La unidad,<br \/>\n    b) La conciencia,<br \/>\n    c) La libertad,<br \/>\n    d) La gratuidad,<br \/>\n    e) La providencia.<br \/>\nIII. Procreaci\u00f3n responsable y regulaci\u00f3n de la fecundidad:<br \/>\n1. Uni\u00f3n y procreaci\u00f3n en la parea;<br \/>\n2. La regulaci\u00f3n de los nacimientos:<br \/>\n    a) Magisterio y reflexi\u00f3n teol\u00f3gica,<br \/>\n    b) Verdad del gesto;<br \/>\n3. Dificultades y v\u00ed\u00adas de soluci\u00f3n:<br \/>\n    a) Determinaci\u00f3n de los tiempos fecundos,<br \/>\n    b) La necesaria mediaci\u00f3n en la aplicaci\u00f3n de los principios.<\/p>\n<p>I. La procreaci\u00f3n responsable: un problema en evoluci\u00f3n<br \/>\n1. PREMISA. El problema de la procreaci\u00f3n responsable es relativamente reciente. En el pasado no se planteaban interrogantes ni sobre la procreaci\u00f3n, ni sobre la responsabilidad, ni mucho menos sobre el sentido de procrear. Procrear era considerado como el resultado natural de la decisi\u00f3n de casarse, porque casarse no era tanto formar pareja cuanto m\u00e1s bien crear familia.<\/p>\n<p>Hoy procrear se ha convertido en problema social y conyugal. Se inici\u00f3 con el principio malthusiano del crecimiento exponencial, para el cual la procreaci\u00f3n no pod\u00ed\u00ada considerarse ya un valor que se ha de buscar y perseguir incondicionalmente, sino un hecho ambivalente, con una carga negativa potencial respecto a la humanidad. Esta concepci\u00f3n se ha difundido y ha arraigado sobre todo debido a las nuevas condiciones de vida creadas por una sociedad industrializada y urbanizada, marcada por un amplio bienestar, que ha elevado enormemente el costo del hijo (fen\u00f3meno del trabajo de la mujer, vivienda reducida, aislamiento de la pareja, insuficiencia de los servicios asistenciales, prolongaci\u00f3n del tiempo de formaci\u00f3n del hijo, multiplicaci\u00f3n de los bienes de consumo y est\u00ed\u00admulo de nuevas necesidades, elevado nivel de vida, insuficiencia del esfuerzo de los padres en la educaci\u00f3n del hijo en una sociedad pluralista, etc.). En estas condiciones procrear ha tenido que enfrentarse cada vez m\u00e1s con las nuevas condiciones de vida, con el crecimiento demogr\u00e1fico, con las posibilidades concretas de la pareja, que debe afrontar cada vez con mayor frecuencia ella sola todos los problemas que hoy plantea el nacimiento de un hijo. La complejidad de estos problemas ha ll\u00e9vado precisamente a evitar la procrt<aci\u00f3n y ha terminado casi identificando el problema de la procreaci\u00f3n responsable con el de la contracepci\u00f3n.\n\n2. LA VALORACI\u00ed\u201cN POSITIVA DE LA PROCREACI\u00ed\u201cN EN EL PASADO. La valoraci\u00f3n positiva que en el reciente pasado se daba de la procreaci\u00f3n estaba favorecida por varios elementos.\n\na) Sacralidad de la vida. Ante todo por una concepci\u00f3n sacral de la vida, y en particular del acontecimiento procreativo. El nacimiento de un hijo no ten\u00ed\u00ada necesidad de justificaciones; era un acto de obediencia al \"creced y multiplicaos\", ligado inseparablemente al estado conyugal. En vano se buscar\u00ed\u00ada en los manuales cl\u00e1sicos de teolog\u00ed\u00ada moral los cuidadosos an\u00e1lisis sobre las condiciones y circunstancias del procrear que hoy, en cambio, encontramos cada vez que se aborda este tema (cf, p.ej., GS 50; Humanae vitae [HVJ, 2, etc.). Antes se tomaban en consideraci\u00f3n problemas de otra \u00ed\u00adndole, relativos m\u00e1s bien a la ausencia de procreaci\u00f3n (por rechazo ego\u00ed\u00adsta o por esterilidad), la procreaci\u00f3n fuera del matrimonio, el aborto, el infanticidio, el abandono del hijo, la educaci\u00f3n, y -en tiempos relativamente recientes- la difusi\u00f3n generalizada de la contracepci\u00f3n.\n\nb) Situaci\u00f3n socio-cultural. En segundo lugar, la valoraci\u00f3n positiva de la procreaci\u00f3n se ve\u00ed\u00ada favorecida por una situaci\u00f3n social y cultural que casi naturalmente induc\u00ed\u00ada a considerar al hijo como un valor y una riqueza humana, y confirmaba la idea de que la vida era una bendici\u00f3n y un don del Se\u00f1or.\n\nEn la sociedad agr\u00ed\u00adcola (y la teolog\u00ed\u00ada reflejaba tambi\u00e9n la imagen y la mentalidad de esta sociedad), donde era grande la necesidad de trabajo y de seguridad, los hijos representaban una inversi\u00f3n segura en el presente y para el futuro, y el alto n\u00famero de embarazos era exigido por la elevada mortalidad infantil.\n\nc) Predominio de la concepci\u00f3n familiar. Esta concepci\u00f3n tampoco se ve\u00ed\u00ada seriamente comprometida por la constante presencia de aquel fil\u00f3n rom\u00e1ntico-er\u00f3tico que desplazaba la atenci\u00f3n de la familia a la pareja, e incluso a la pareja \"amorosa\". Era un fil\u00f3n de pensamiento y de tendencia elitista, que no llegaba m\u00e1s que superficial y marginalmente a la gente y no consegu\u00ed\u00ada amenazar seriamente la concepci\u00f3n familiar de la relaci\u00f3n hombre-mujer, aunque se pod\u00ed\u00ada seguir viviendo en sue\u00f1os y con la nostalgia de muchos (cf los cantos, las historias, etc.) y pod\u00ed\u00ada expresarse con motivaciones muy diversas en los escritos y en la praxis de pocos.\n\n3. RAZONES Y EXPRESIONES DE LA DESCONFIANZA ACTUAL. Hoy el problema se plantea diversamente: La secularizaci\u00f3n ha separado de Dios la vida entera del hombre (desde el nacer al morir) y ha encerrado cada acontecimiento en el espacio restringido de lo humano. Ahora todo hecho recibe significado y valor s\u00f3lo de lo terreno. Procrear no es ya un valor cuyo fundamento es Dios mismo (aunque medido por la raz\u00f3n), sino que adquiere sentido por la relaci\u00f3n que tiene con el hombre y con la sociedad. Y el motivo de procrear no es ya el ejercicio de un ministerio confiado por Dios a la pareja, sino que es la respuesta a una necesidad y deseo de la pareja (como integraci\u00f3n, complemento y prolongaci\u00f3n de la vida del hombre y de la mujer), o bien es la respuesta a una necesidad social (el miedo al descenso demogr\u00e1fico, o el temor a un desequilibrio del orden actual por un crecimiento incontrolado de los pa\u00ed\u00adses subdesarrollados). En esta perspectiva el hijo se convierte en una realidad funcional al microcosmos familiar y al macrosistema social (sobre todo en beneficio de las poblaciones t\u00e9cnicamente evolucionadas), y la responsabilidad se identifica con la huida de la procreaci\u00f3n y con una limitaci\u00f3n dr\u00e1stica de los nacimientos. La duda sobre el car\u00e1cter positivo de la procreaci\u00f3n es de alg\u00fan modo confirmada por cada aspecto interesado en el hecho procreativo.\n\na) A nivel social. La procreaci\u00f3n se convierte en \"problema demogr\u00e1fico\" y se configura como miedo a la posible desproporci\u00f3n entre recursos naturales y cantidad de la poblaci\u00f3n mundial. El \"creced y multiplicaos\" es considerado un programa peligroso, porque puede llevar a la humanidad a una superpoblaci\u00f3n suicida. La procreaci\u00f3n es mirada con sospecha por varios motivos: podr\u00ed\u00ada favorecer el surgir de los pueblos del tercer mundo, alterando el sistema actual; podr\u00ed\u00ada provocar efectos sociales delet\u00e9reos: desocupaci\u00f3n, indisponibilidad para la flexibilidad del trabajo debida a la presencia del hijo que hay que educar, mayor costo del trabajo mismo (ausencias por maternidad, salarios familiares, etc.); da origen a problemas urban\u00ed\u00adsticos, puesto que la casa est\u00e1ndar se concibe para la pareja con un s\u00f3lo hijo; obliga al Estado a multiplicar los servicios para la infancia (asilos nido, escuelas, espacios para el juego, etc.) y para la maternidad.\n\nb) A nivel familiar y personal la procreaci\u00f3n crea no pocos problemas debido al costo exigido por la crianza y educaci\u00f3n del hijo (elevado est\u00e1ndar de vida desde el nacimiento) en una sociedad de alto nivel tecnol\u00f3gico (largo tiempo de preparaci\u00f3n para una inserci\u00f3n de trabajo), caracterizada por el pluralismo (mayor dificultad en la transmisi\u00f3n de los valores tradicionales), por la conflictividad (clima generalizado de pesimismo sobre el futuro, que desanima de procrear) y por la dispersi\u00f3n social (que priva de la ayuda y de la solidaridad parental). Adem\u00e1s, la procreaci\u00f3n es frecuentemente temida por la joven pareja, que tiende a vivir la relaci\u00f3n en una perspectiva \"conyugal\" y se siente molesta por la presencia precoz de un hijo eventual; es m\u00e1s, considera que justamente para garantizar al hijo un ambiente humano satisfactorio es necesario antes un tiempo de ajuste. Asimismo crea problemas para aquellas parejas en las que ambos c\u00f3nyuges trabajan y consideran que el doble salario es indispensable para garantizar el tenor de vida exigido por una sociedad de consumo. La misma mujer comienza a dudar de que la maternidad sea una \"vocaci\u00f3n\" natural a la que est\u00e1 llamada y a trav\u00e9s de la cual se realiza. M\u00e1s a\u00fan, se comienza a hablar de liberaci\u00f3n de la mujer de la esclavitud de la maternidad y a proponer otros caminos para su realizaci\u00f3n. El conflicto entre maternidad e inserci\u00f3n en lo social a trav\u00e9s de la actividad laboral se hace cada vez m\u00e1s agudo. Y las nuevas legislaciones que extienden al padre el permiso de ausentarse por \"paternidad\", aunque son un reconocimiento impl\u00ed\u00adcito del deber de ambos de dedicarse al cuidado del hijo, pueden ser tambi\u00e9n un modo de afirmar el derecho de ambos a no renunciar al trabajo por el hijo.\n\n4. COMETIDO DEL TE\u00ed\u201cLOGO MORALISTA es trabajar sobre los hechos con una obra de discernimiento para ayudar a formar juicios de valor y orientaciones en la elecci\u00f3n. En esta perspectiva, si no canoniza el pasado, aunque aprecia sus contenidos de valor intentando distinguirlos de las motivaciones culturales, tampoco rechaza las reflexiones sobre la procreaci\u00f3n suscitadas por el nuevo contexto humano, sino que intenta distinguir en \u00e9l lo que nace de la \"dureza de coraz\u00f3n\" personal y social y lo que en cambio ha de ser acogido como elemento que solicita y favorece una mayor responsabilidad en el ejercicio de la funci\u00f3n procreativa. En esta obra de discernimiento procede con la doble aportaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n racional y del magisterio de la Iglesia, la cual declara que es de su incumbencia tambi\u00e9n la interpretaci\u00f3n de la ley moral natural (HV 4).\n\nII. B\u00fasqueda del significado de la procreaci\u00f3n responsable\n1. LA PROCREACI\u00ed\u201cN EN RELACI\u00ed\u201cN CON LA PERSONA. En la vida moral los errores de pensamiento se trasladan a las acciones, convirti\u00e9ndose en errores de comportamiento. As\u00ed\u00ad, una concepci\u00f3n imperfecta o falsa de la procreaci\u00f3n se convierte en una idea directriz errada en la realizaci\u00f3n de esta experiencia. Por eso en la base de una aut\u00e9ntica procreaci\u00f3n responsable es necesario poner tambi\u00e9n una concepci\u00f3n correcta de la misma. Para llegar a ello se podr\u00ed\u00ada proceder de varios modos, partiendo de principios diversos: del an\u00e1lisis del acto o de los principios del acto, es decir, de la sexualidad, o del amor, o del estado conyugal, o de las personas relacionadas. Pero el procedimiento m\u00e1s eficaz es el que parte del objeto del acto, o sea del ser que es procreado. En efecto, los actos reciben su determinaci\u00f3n y especificaci\u00f3n esencial de los objetos. Tambi\u00e9n el acto de la procreaci\u00f3n est\u00e1 regulado por este principio. Procrear es esencialmente producci\u00f3n de una persona, y de alg\u00fan modo debe contener previamente (como la causa contiene los efectos) las caracter\u00ed\u00adsticas de la persona. Cualquier otra determinaci\u00f3n es aditiva, parte de esta especificaci\u00f3n originaria. Por tanto, para comprender c\u00f3mo debe ser la procreaci\u00f3n es necesario comprender lo que es una persona. De \u00e9sta se asciende al acto, y del acto se llega al principio del acto, a saber: a la pareja.\n\n2. EL TERMINO DE LA PROCREACI\u00ed\u201cN: LA PERSONA DEL HIJO. El procreado es una persona, la realidad m\u00e1s perfecta que existe en la naturaleza (\"id quod perfectissimum est in tota natura\", SANTO Tom\u00e1s, S. Th., I, q. 29, a. 3): un ser que revela complejidad y riqueza de vida dentro de su unidad profunda. Podemos recordar algunas de sus caracter\u00ed\u00adsticas. -Bajo el aspecto metaf\u00ed\u00adsico es un ser participado, compuesto de acto y potencia: un ser que es ya pero todav\u00ed\u00ada no, en devenir; es historia y trascendencia; individualidad y socialidad; unidad y multiplicidad. -Bajo el aspecto antropol\u00f3gico es corporeidad y espiritualidad; conocimiento y libertad; instinto y decisi\u00f3n responsable; pasi\u00f3n y racionalidad. -Bajo el aspecto cristiano es imagen de Dios, capaz de relaci\u00f3n cognoscitivo-amorosa con \u00e9l; y aunque hist\u00f3ricamente el pecado ha roto su armon\u00ed\u00ada, lleva en s\u00ed\u00ad los g\u00e9rmenes de una redenci\u00f3n que lo salva del pecado y le ofrece gratuitamente la posibilidad de una relaci\u00f3n nueva y m\u00e1s intensa con Dios, hasta realizar el \"cara a cara\" con \u00e9l.\n\nEsta r\u00e1pida descripci\u00f3n puede parecer lejana de nuestro problema. En realidad revela las caracter\u00ed\u00adsticas que se imponen al gesto procreador y a las personas que est\u00e1n en su origen. El acto de procrear y la pareja procreadora contienen previamente de alg\u00fan modo al hijo en toda su riqueza y complejidad. No existe efecto superior a la causa, y cualquier carencia en la causa se encuentra como carencia en el efecto. Por eso el que procrea debe poseer alguna noci\u00f3n, aunque sea m\u00ed\u00adnima e impl\u00ed\u00adcita, de la eminente dignidad del procreado, para adecuarse \u00e9l mismo y su gesto a la realidad del procreado. Hay que subrayar en particular: -el grado de absolutez (participada) del procreado, que lo hace indisponible para cualquier reivindicaci\u00f3n de \"derecho\" respecto a \u00e9l por parte de nadie, comprendidos los procreadores (ambig\u00fcedad de la expresi\u00f3n \"derecho al hijo\"); -la naturaleza corp\u00f3reo-espiritual del procreado, que requiere la presencia en el gesto y en la pareja de una implicaci\u00f3n total de la persona en su plural dimensi\u00f3n corp\u00f3reo-espiritual-trascendente, y una superaci\u00f3n del puro mecanismo biol\u00f3gico activado por exigencias f\u00ed\u00adsicas o tambi\u00e9n por motivaciones de simple interpersonalidad afectiva; -el futuro del procreado, que contiene una continuidad en el tiempo de una presencia humana que supera el momento de la concepci\u00f3n o del nacimiento; -la socialidad del procreado, que coloca a la pareja y al procreado mismo en una densa relaci\u00f3n con la comunidad; -la trascendencia del procreado, que coloca a la persona en el plano de vida que Dios ha concebido para el hombre y supera ampliamente la historia dentro de la cual es colocado por su naturaleza en relaci\u00f3n con los progenitores, con sus semejantes y con el cosmos creado.\n\n3. EL ACTO DE PROCREAR, se afirma, debe ser responsable. Podr\u00ed\u00ada parecer una precisi\u00f3n superflua. Sin embargo, se ha hecho tan frecuente que ha provocado en el lenguaje corriente una especie de automatismo: cuando se dice \"procreaci\u00f3n\", se tiende inmediatamente a calificar el sustantivo con el adjetivo \"responsable\". En efecto, aunque es verdad que todo gesto humano es tal por ser asumido en la responsabilidad de la persona, no es in\u00fatil recordarlo de modo expl\u00ed\u00adcito a prop\u00f3sito de la procreaci\u00f3n, por la posible desproporci\u00f3n entre la motivaci\u00f3n que est\u00e1 en el origen del gesto (pasi\u00f3n, juego, aventura, placer, violencia, efusi\u00f3n afectiva, etc.) y el efecto producido (la persona humana). A continuaci\u00f3n se aclarar\u00e1n mejor las condiciones y el contenido de esta responsabilidad.\n\nEl mismo sustantivo \"procreaci\u00f3n\" debe ser mejor examinado para comprender plenamente su extensi\u00f3n y din\u00e1mica. Ante todo el procrear humano es un gesto m\u00faltiple, incluso una secuencia de gestos (a). En segundo lugar es un gesto insuficiente para producir \u00e9l solo la persona humana (b; c; d). En tercer lugar debe tener cualidades precisas para ser realmente causa de la persona humana [l abajo, 4].\n\na) Una secuencia de actos. La persona humana se caracteriza por el devenir: es ya, pero todav\u00ed\u00ada no. Este movimiento envuelve a la totalidad del ser humano: desde el aspecto biol\u00f3gico al psicoafectivo y al espiritual y trascendente. Procrear una persona no significa tanto concebirla cuanto ponerla en el ser y continuar cre\u00e1ndola con una relaci\u00f3n de vida que pr\u00e1cticamente no tiene nunca t\u00e9rmino, si bien en este proceso de crecimiento pueden configurarse etapas bien caracterizadas, que permiten distinguir varios momentos.\n\n- El primer gesto es la concepci\u00f3n, el instante en que la vida tiene principio a trav\u00e9s de la fusi\u00f3n de dos patrimonios cromos\u00f3micos en una realidad personal original, \u00fanica y nueva. - Pero la vida contin\u00faa su movimiento de formaci\u00f3n en el gesto del embarazo, en el cual el ser humano toma forma, explicitando de modo inicial las virtualidades contenidas en el nuevo patrimonio cromos\u00f3mico, hasta alcanzar aquella madurez que permitir\u00e1 al concebido iniciar el proceso de autonom\u00ed\u00ada que lo sit\u00faa como un yo visible y distinto frente al t\u00fa de los padres y de todos los dem\u00e1s hombres. - Nacer no es todav\u00ed\u00ada la fase definitiva. Existe a\u00fan un predominio de lo biol\u00f3gico, en el cual lo humano espera expresarse de modo m\u00e1s completo: - esto ocurre a trav\u00e9s del largo proceso de la educaci\u00f3n, que de hecho se convierte en coeducaci\u00f3n, es decir, en interacci\u00f3n diversificada de crecimiento, que se verifica en la relaci\u00f3n generante-generado y luego en la relaci\u00f3n persona-sociedad.\n\nEstas diversas etapas de la concepci\u00f3n, el embarazo, el nacimiento y la educaci\u00f3n (coeducaci\u00f3n), forman juntas el acontecimiento \u00fanico de la procreaci\u00f3n de la persona. Y cada una de ellas debe ser responsable, es decir, debe ser asumida con el conocimiento y la decisi\u00f3n libre de las personas, las cuales deber\u00e1n poseer ya o crear en s\u00ed\u00ad las disposiciones que son necesarias para realizar de modo humano todos estos diversos momentos del acontecimiento procreativo.\n\nSin embargo, la persona lleva en s\u00ed\u00ad otras caracter\u00ed\u00adsticas esenciales, en orden a las cuales la pareja se manifiesta insuficiente. Esta insuficiencia se manifiesta en tres niveles: en lo profundo del ser-existir del procreado; en el de su devenir a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n m\u00faltiple y diversificada; en el de la realizaci\u00f3n del plano de la salvaci\u00f3n en su vida.\n\nb) Las insuficiencias del acto en cuanto al ser del procreado. El hijo, en su totalidad, no es el resultado de una transformaci\u00f3n de realidades preexistentes; es una entidad en cierta medida nueva, que es llamada a la existencia a trav\u00e9s de un acto de creaci\u00f3n. La pareja concurre con Dios para hacer que lo que antes no era de ning\u00fan modo sea ahora. La causa adecuada de la persona es triple: el hombre, la mujer y Dios; y Dios es quien infunde aquel \"esp\u00ed\u00adritu\" que hace del procreado un \"ser viviente\". La afirmaci\u00f3n de Metodio de Olimpo (j' hacia el 311): \"Ser\u00ed\u00ada temerario sentir disgusto de la procreaci\u00f3n, en la que el Creador omnipotente no se averg\u00fcenza de trabajar con su manos inmaculadas\" (PG 18,49), no es una piadosa expresi\u00f3n, sino la traducci\u00f3n po\u00e9tica de un principio metaf\u00ed\u00adsico: lo que tiene un car\u00e1cter de absoluto, a saber: la persona humana, no puede derivar del hombre como de su causa total; as\u00ed\u00ad como en su ser profundo tiene por fin s\u00f3lo a Dios, as\u00ed\u00ad en su ser profundo es originado s\u00f3lo por Dios. Dios y la pareja procrean al ser humano; y cada uno interviene en esta operaci\u00f3n con la potencia y las casualidades que le son propias.\n\nLas categor\u00ed\u00adas filos\u00f3fico-teol\u00f3gicas que mejor expresan este status ontol\u00f3gico del ser humano y de su ex-sistere son la de \"participaci\u00f3n\" (el hombre es porque es participaci\u00f3n de la divinidad, o sea porque lleva en los pliegues de su ser -an\u00e1logamente- la estructura ontol\u00f3gica del ser divino, por la cual es tal que tiene por fin s\u00f3lo al ser divino) y la de \"absolutez\": una absolutez proporcionada a su naturaleza de ser-participado, que si lo hace dependiente de Dios, lo hace, sin embargo, indisponible a la posesi\u00f3n y a tener por fin a cualquier otro (Estado, persona concreta, padres, autoridad, Iglesia, etc.).\n\nEsta estructura ontol\u00f3gica original del procreado revela la particular configuraci\u00f3n ontol\u00f3gica de los procreadores; llevan en s\u00ed\u00ad la capacidad de ser con Dios concausa en la producci\u00f3n de la persona humana. En la pareja, el ser a imagen de Dios no funda s\u00f3lo la capacidad de relacionarse consciente y libremente con \u00e9l; funda tambi\u00e9n la capacidad de ser con \u00e9l \"hacedores del hombre\". Por eso la pareja debe ajustarse a Dios para ser parte proporcionada en la procreaci\u00f3n de la persona del hijo.\n\nc) La insuficiencia del acto para el devenir del procreado. El hijo es, con modalidades diversas, de s\u00ed\u00ad mismo, de los padres, de Dios. Pero es tambi\u00e9n de la comunidad humana. Es un ser social.\n\nLa pareja no puede descuidar esta relaci\u00f3n necesaria del hijo con la sociedad, lo mismo en el momento de su primera aparici\u00f3n que en el momento de su inserci\u00f3n en el movimiento de interacci\u00f3n. Ello da origen al menos a dos problemas distintos: el de la nueva identidad social de la pareja en cuanto procreadora y de su misi\u00f3n de socializar al hijo, y el demogr\u00e1fico.\n\n- La procreaci\u00f3n es un gesto que pertenece a la pareja y se ejerce por la libre decisi\u00f3n de la pareja. Pero es tambi\u00e9n un acontecimiento que implica a la sociedad, porque el hijo es introducido en ella como un miembro vivo que la contin\u00faa y con la cual interact\u00faa. Por eso los procreadores deben sentirse responsables ante la sociedad cuando procrean; pero tambi\u00e9n la sociedad debe sentirse no s\u00f3lo cointeresada, sino adem\u00e1s corresponsable de este acontecimiento, tanto frente a la pareja procreadora como frente al hijo engendrado (cf Carta de los derechos de la familia).\n\nA trav\u00e9s de la procreaci\u00f3n los padres adquieren un status nuevo en la sociedad, que se traduce concretamente en el deber de actuar la personalizaci\u00f3n y la socializaci\u00f3n primaria del hijo y en el derecho a tener las ayudas (ordinarias y extraordinarias) que permitan ejercer esta funci\u00f3n insustituible e indelegable.\n\nLa colaboraci\u00f3n pareja-sociedad debe ejercerse desde la concepci\u00f3n; la persona existe como tal no por ser reconocida por la sociedad, sino por el hecho de que es; es m\u00e1s, debe comenzar ya antes: para que la pareja pueda decidir de modo responsable procrear, debe tener la garant\u00ed\u00ada de que ser\u00e1 ayudada y apoyada en el cumplimiento de su servicio a la vida.\n\nEsta interacci\u00f3n pareja-sociedad puede hacer surgir algunos subproblemas delicados: por ejemplo, puede provocar en la pareja una forma de falta de responsabilidad respecto a sus cometidos, o puede favorecer una intromisi\u00f3n indebida del Estado en la decisi\u00f3n procreativa. Queda en pie el principio de que la responsabilidad radical corresponde a la pareja, la cual, sin embargo, puede ser ayudada por la sociedad en esta decisi\u00f3n y en la acci\u00f3n sucesiva.\n\n- La cuesti\u00f3n demogr\u00e1fica. Frente a la sociedad, el hijo tiene una doble funci\u00f3n: la contin\u00faa, perpetuando en el tiempo la especie humana, tambi\u00e9n \"transmitiendo de hombre a hombre la imagen divina\" (JUAN PABLO II, Familiaris consortio [= FC], 28), y establece con ella una especial interacci\u00f3n en orden a la formaci\u00f3n del bien com\u00fan. Estas dos funciones no parecen hoy bien armonizadas; por un lado, se lamenta el descenso demogr\u00e1fico y la existencia de condiciones desfavorables para la generaci\u00f3n; por otro, se sigue temiendo una procreaci\u00f3n excesiva que comprometa el equilibrio entre poblaci\u00f3n y recursos naturales. Ser\u00ed\u00ada irracional procrear de modo excesivo, dando as\u00ed\u00ad origen a una situaci\u00f3n que impidiera el desarrollo humano de quienes viven ya y de las mismas personas procreadas. La superpoblaci\u00f3n es causa de degeneraci\u00f3n humana, porque hace dif\u00ed\u00adcil o imposible la ordenada producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de los bienes necesarios para el desarrollo de todos. Pero si hay que tener presente esta afirmaci\u00f3n de principio, no se puede aceptar el modo en que ha sido formulada hist\u00f3ricamente. Desde diversas partes y reiteradamente se ha denunciado el modo sectario en que se ha intentado afrontar y resolver el problema de la poblaci\u00f3n mundial, por parecer que se quer\u00ed\u00ada tutelar m\u00e1s el bienestar de unos pocos que la distribuci\u00f3n racional de los bienes entre todos. Est\u00e1 fuera de duda que una procreaci\u00f3n responsable le exige al hombre y a la mujer tener en cuenta la situaci\u00f3n demogr\u00e1fica mundial y local; pero tambi\u00e9n est\u00e1 fuera de duda que es deber del Estado procurar una correcta informaci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n demogr\u00e1fica, evitando toda forma de coacci\u00f3n, de terrorismo o de intromisi\u00f3n indebida en la decisi\u00f3n procreativa de la pareja.\n\nd) La insuficiencia del acto para la salvaci\u00f3n del hijo. El hijo forma parte de una humanidad pecadora y redimida; es decir, su vida se encuadra en un historia que trasciende el presente de la familia y de la sociedad. Toda persona lleva en s\u00ed\u00ad huellas de acontecimientos suprahist\u00f3ricos que la marcan negativamente (el pecado) y positivamente (la redenci\u00f3n).\n\nTambi\u00e9n los procreadores, como el procreado, forman parte de estos acontecimientos que los convierten no s\u00f3lo en habitantes y dominadores de lo creado, sino tambi\u00e9n en destinatarios de una alianza que los inserta en el pueblo de Dios a trav\u00e9s de un renacimiento en el Esp\u00ed\u00adritu. La acci\u00f3n de los padres debe extenderse cuanto se extiende la acci\u00f3n de Dios. Y as\u00ed\u00ad como han aceptado ser con \u00e9l iniciadores de la vida, as\u00ed\u00ad deben prolongar su acci\u00f3n procreadora tambi\u00e9n en este nuevo renacimiento, siendo con su vida y con su acci\u00f3n un lugar en el cual de alg\u00fan modo se encarna la acci\u00f3n y la palabra del Dios que salva. El cometido de personalizar y de socializar se enriquece con la responsabilidad de cristianizar y eclesializar al hijo, incluy\u00e9ndolo en la comunidad en la cual hist\u00f3ricamente se realiza la salvaci\u00f3n. Procrear debe encontrar al hombre y a la mujer capaces de crear con el hijo no s\u00f3lo una comunidad en comuni\u00f3n, sino tambi\u00e9n una Iglesia dom\u00e9stica, donde se crece juntos tambi\u00e9n en la dimensi\u00f3n de la salvaci\u00f3n.\n\n4. EL PRINCIPIO DE PROCREAR: LA PAREJA Y LAS CUALIDADES DE LA PAREJA. Para ser responsables, la primera condici\u00f3n es conocer lo que se hace; la segunda es asumir lo que se hace en la propia decisi\u00f3n libre; pero es tambi\u00e9n indispensable revestirse de las cualidades y disposiciones que permiten realizar lo que se ha conocido y querido libremente. El bien hay que realizarlo formalmente en cuanto bien. No basta conocer y querer virtuosamente; es preciso tambi\u00e9n obrar, y obrar virtuosamente (ex virtute). No basta hacer el bien, sino que es preciso que la persona posea las cualidades y las condiciones interiores y exteriores que permiten realizar bien (acto) el bien (objeto) por ser bien (causa).\n\nDe aqu\u00ed\u00ad la pregunta sobre las caracter\u00ed\u00adsticas y cualidades que debe poseer la pareja para que la procreaci\u00f3n sea verdaderamente responsable. Se puede partir del hecho de que la pareja es procreadora junto con Dios; inspir\u00e1ndose en \u00e9l, puede ver cu\u00e1les son las disposiciones \u00f3ptimas para traer a la existencia a una persona humana. En otras palabras, la pareja procrea responsablemente cuando posee en s\u00ed\u00ad de modo anal\u00f3gico las mismas cualidades del Dios creador (y redentor). Estas cualidades son principalmente cinco: la unidad, la conciencia, la libertad, la gratuidad, la providencia.\n\na) La unidad. Las acciones proceden de la persona y pertenecen a ella (\"actiones sunt suppositorum\"). Esta afirmaci\u00f3n adquiere un significado muy particular cuando se trata de la acci\u00f3n procreativa, pues en su origen est\u00e1n no una, sino dos personas. Ahora bien, para que dos personas puedan dar origen a una acci\u00f3n que es una en su estructura y en su efecto, deben transformarse de alg\u00fan modo en su principio \u00fanico de acci\u00f3n. En el caso de la procreaci\u00f3n humana no basta una unificaci\u00f3n en el efecto, seg\u00fan la modalidad de la con-causa y de la subordinaci\u00f3n de las causas. En la procreaci\u00f3n el hombre y la mujer no son ni coordinados ni subordinados; ya antes de procrear son uno a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n de amor. Ocurre proporcionalmente en la pareja lo que tiene lugar en Dios, el cual obra ad extra como Trinidad de personas unificadas en la unidad de pensamiento y del amor.\n\nEn la pareja este proceso de unificaci\u00f3n se inicia con la atracci\u00f3n amorosa y prosigue en la elecci\u00f3n amorosa y en la participaci\u00f3n de 'un proyecto com\u00fan de vida, en el cual ambos est\u00e1n implicados con la totalidad de su ser. La comuni\u00f3n de vida es la base, pero no basta. En efecto, para procrear no basta proporcionar los dos elementos biol\u00f3gicos que la naturaleza habr\u00e1 luego de fundir; tampoco basta el instinto procreativo; y es tambi\u00e9n insuficiente el amor posesivo-oblativo que transforma dos individualidades en una pareja. Todos estos elementos han de madurar y ser asumidos en aquella forma superior de amor -el amor efusivoque, a la vez que hace al hombre y a la mujer uno, los mueve a comunicar esta unidad en el hijo. Al amarse, el hombre y la mujer maduran la necesidad de trascenderse a s\u00ed\u00ad mismos dando forma biol\u00f3gica a su amor, y deciden que sus historias cromosomizadas se funden en un nuevo patrimonio cromos\u00f3mico, que es la base de una nueva historia de vida en la cual ambos se encuentran en igual medida, aun sabiendo que se trata de algo nuevo. De este modo ambos se sienten presentes en la historia del hijo, porque algo de ambos ha entrado en \u00e9l; e igualmente el hijo se siente parte de ellos, porque es la s\u00ed\u00adntesis original de la vida de los padres. Es un proceso que posee y conserva en s\u00ed\u00ad toda la riqueza del v\u00ed\u00adnculo. de la sangre (que pertenece m\u00e1s a la fase bio-instintiva) y del amor creativo (que pertenece principalmente a la fase de la libre elecci\u00f3n). El hecho es a la vez biol\u00f3gico-instintivo y humano; no como factores que se suman, sino como la forma art\u00ed\u00adstica que impregna y da vida a una materia, una materia que el hombre y la mujer encuentran dentro de s\u00ed\u00ad y que permite hacer creativo su amor.\n\nLa pareja procreadora debe ser una no s\u00f3lo en el momento en que concibe o hasta el momento en que nace el hijo: su unidad debe prolongars\u00e9 al menos todo el tiempo de la formaci\u00f3n humana del hijo. Despu\u00e9s de haber comenzado a vivir, el hijo espera recibir de los padres lo que el patrimonio cromos\u00f3mico precontiene virtualmente, y quiere explicitarse a trav\u00e9s de aquel proceso de identificaci\u00f3n diferenciada que se desarrolla gradualmente en las bases de la educaci\u00f3n. Este encontrarse en el hijo repercute en la vida de los padres como una energ\u00ed\u00ada nueva de crecimiento en su vida misma de pareja. En el hijo se refleja la unidad de la pareja; pero la unidad del hijo es a su vez imagen y fuente de una unidad nueva y m\u00e1s profunda en la pareja.\n\nb) La conciencia. Dios crea teniendo una conciencia clara y perfecta de lo que hace y de los motivos que le mueven a crear. Antes de hacer que exista la realidad en el ser, la genera en su conocimiento y en su amor (\"Te conoc\u00ed\u00ada ya antes de formarte en el vientre\", Jer 1:5; \"Nos ha elegido antes de la creaci\u00f3n del mundo\", Efe 1:4). La acci\u00f3n creativa realiza en el tiempo lo que ha sido ya generado desde la eternidad; lo concebido en el ser es concebido primero (concepto) en el pensamiento y en el amor. An\u00e1logamente, el hombre y la mujer conciben al hijo ante todo haci\u00e9ndose conscientes de do que es un hijo: de su riqueza integrada por factores f\u00ed\u00adsicos, ps\u00ed\u00adquicos, espirituales, sociales, trascendentes; de su dignidad de imagen de Dios, y de su car\u00e1cter absoluto, lo. cual hace que se sientan insuficientes para crearlo, salvarlo y sobre todo marcarle un fin, a pesar de realizar con \u00e9l una profunda comuni\u00f3n de vida. Es reductivo limitar el conocimiento a la realidad anat\u00f3mica-fisiol\u00f3gica, a los mecanismos biol\u00f3gicos de la reproducci\u00f3n y a las nociones del desarrollo f\u00ed\u00adsico del reci\u00e9n nacido. La persona humana es m\u00e1s amplia que su realidad f\u00ed\u00adsica y sus exigencias f\u00ed\u00adsicas. Los padres han de poseer un conocimiento al menos impl\u00ed\u00adcito e intuitivo de esta riqueza.\n\nc) La libertad. Dios no tiene en modo alguno necesidad de crear. El \u00fanico motivo que le impulsa a poner en la existencia otros seres es el deseo de que otros participen de su vida. Esta libertad absoluta es posible en \u00e9l porque tiene, m\u00e1s a\u00fan, es la plenitud del ser y de la vida. Nada se puede a\u00f1adir a esta plenitud, por lo cual nada desde dentro o desde fuera puede suscitar en \u00e9l una atracci\u00f3n o un deseo que le induzca a pasar a la acci\u00f3n.\n\nEl hombre no posee una libertad semejante, y menos a\u00fan la pareja. El hombre y la mujer se unen y viven juntos para encontrar en esta uni\u00f3n un complemento de vida. Vivir se convierte en una continua adquisici\u00f3n de ser; tambi\u00e9n la decisi\u00f3n de crear.\n\nSin embargo, esta decisi\u00f3n debe excluir todo tipo de coacci\u00f3n que procede del exterior o del interior, si bien en toda cultura existen factores que influyen de modo a veces determinante en la decisi\u00f3n de procrear (ejemplo, sociedades de fuerte tendencia natalista) o de no procrear (sociedades dominadas por mentalidades antinatalistas). Forma parte de la libertad de procrear liberarse de estos persuasores ocultos, sociales o familiares, y de todas las motivaciones que entran en la decisi\u00f3n procreativa como factores no s\u00f3lo concomitantes, sino determinantes (ejemplo, procreaci\u00f3n como signo de virilidad, como medio de revalorizaci\u00f3n personal, como medio para multiplicar la mano de obra, etc.; o bien no procreaci\u00f3n por motivos de ego\u00ed\u00adsmo, de miedo, de desconfianza en el futuro, de comodidad, de condena por parte del ambiente, etc.).\n\nLa libertad debe ser siempre lo m\u00e1s perfecta posible; pero cuando se trata de traer a la existencia una vida que todav\u00ed\u00ada no existe, la libertad debe ser m\u00e1xima. Debe ser incluso gratuita.\n\nd) La gratuidad es la cualidad que de alg\u00fan modo resume todas las dem\u00e1s, porque m\u00e1s que ninguna otra adecua el acto procreativo a la naturaleza del procreado. El respeto de la alteridad es el fruto de una purificaci\u00f3n de cualquier tendencia a la instrumentalizaci\u00f3n, al inter\u00e9s, a la utilidad. La pareja no puede ciertamente igualar la absoluta gratuidad de Dios, el cual no espera nada de la criatura, a la que ha puesto en la existencia y ha animado con el s\u00f3lo deseo de derramar en ella vida. La gratuidad de la pareja es anal\u00f3gica. Coexiste con la necesidad de interrelaci\u00f3n para crecer. Pero no es una interrelaci\u00f3n de dependencia, sino una comuni\u00f3n de crecimiento juntos en la vida. Es verdad que la pareja no tiene \"derecho\" al hijo; pero la capacidad de procrearlo que en ella ha puesto la naturaleza y la generaci\u00f3n sucesiva fundan en el hombre y en la mujer el derecho a una relaci\u00f3n privilegiada con el hijo; una relaci\u00f3n que no se detiene en la interacci\u00f3n, sino que se hace una interpersonalidad del todo particular, porque brota de lo profundo de cada uno y hace a todos capaces de darse vida y de crecer juntos como personas. En los procreadores y en el procreado hay un fondo com\u00fan de vida; sus vidas son a manera de muchos arroyos que brotan de la misma fuente y se alimentan unos a otros en el camino que les conduce a la perfecci\u00f3n.\n\nS\u00f3lo el amor efusivo puede garantizar la gratuidad necesaria para el crecimiento verdadero de todos. En efecto, siendo una relaci\u00f3n fundada en una comunicaci\u00f3n de vida, crea un flujo en el cual cada uno conserva y da la riqueza de su propia originalidad; y siendo gratuito, no subordina, no instrumentaliza, no deforma, sino que permite a cada uno ser \u00e9l mismo y desarrollarse y expresarse en la linea del propio ser. Todo tipo de servidumbre, tambi\u00e9n en la relaci\u00f3n padres-hijos, lleva a un descenso de humanidad.\n\ne) La providencia. La providencia (que se traduce en la conservaci\u00f3n y en el gobierno) no es otra cosa que la prolongaci\u00f3n en el tiempo de la obra de la creaci\u00f3n; completa lo que se ha iniciado; no de un modo cualquiera, sino en la linea y en el respeto de la naturaleza de cada ser, en el marco hist\u00f3rico en el que vive. El hombre y la mujer que procrean deben imitar a Dios tambi\u00e9n en esta cualidad. Prolongan su acci\u00f3n creativa con una serie diversificada de intervenciones que se extienden en el tiempo y est\u00e1n atentos a desarrollar las virtualidades de vida de su criatura. Deben ser capaces de responder a las exigencias f\u00ed\u00adsicas, ps\u00ed\u00adquicas, morales, espirituales, sociales y religiosas de ella, porque pide desarrollarse en todas estas direcciones. La educaci\u00f3n no se reduce a la crianza y a la existencia material. La persona humana es cuerpo; pero es tambi\u00e9n exigencia de di\u00e1logo, necesidad de amor, exigencia viva de Dios. Los padres han de ser providencia para los hijos ayud\u00e1ndoles a crecer en todas estas direcciones de vida.\n\nMas deben realizar todo esto como Dios, el cual ayuda al hombre a crecer promoviendo su desarrollo en la libertad. Es \u00e9ste uno de los puntos m\u00e1s delicados y dif\u00ed\u00adciles de realizar. En efecto, es muy fuerte la tendencia a exigir que el hijo se desarrolle en la l\u00ed\u00adnea del proyecto concebido para \u00e9l y sobre \u00e9l por los padres, y no en la l\u00ed\u00adnea de lo que \u00e9l es. No es f\u00e1cil llegar a la convicci\u00f3n viva de que ser providencia para el hijo no significa darle todo o pretender que el hijo sea como los padres lo quieren.\n\nOtro error peligroso consiste en olvidar que la providencia y la intervenci\u00f3n providente de Dios no exime a la pareja de ser ella a su vez providencia para sus hijos. Dios le ha dado a la criatura la dignidad de ser providencia de s\u00ed\u00ad misma, y no reemplaza nunca al hombre en las cosas que est\u00e1n en su poder.\n\nPor eso es inaceptable la posici\u00f3n de quienes procrean sin haber examinado antes si pueden ser providencia para sus hijos. Este examen debe ser hoy m\u00e1s cuidadoso que en el pasado, cuando ser providencia para los hijos estaba simplificado por la cultura de una sociedad est\u00e1tica que privilegiaba la relaci\u00f3n familiar y la parental con una continuidad de principios y de valores y con una esencialidad de necesidades que reduc\u00ed\u00adan enormemente el costo humano, econ\u00f3mico, psicol\u00f3gico, pedag\u00f3gico, moral y religioso del hijo. Hoy ser providencia para los hijos significa examinarse y ser capaces de proveer a muchos hechos y situaciones ignorados en el pasado. En la HV encontramos un ejemplo: \"Las condiciones de trabajo y de alojamiento, as\u00ed\u00ad como las crecientes exigencias tanto en el campo econ\u00f3mico como en el de la educaci\u00f3n..., el modo de considerar a la mujer y su puesto en la sociedad...\" (n. 2). A todo esto hay que a\u00f1adir las circunstancias m\u00e1s estrictamente conyugales y familiares, tales como el estado de salud f\u00ed\u00adsico, ps\u00ed\u00adquico y afectivo de las personas qu\u00e9 forman la pareja, el n\u00famero de los hijos ya existentes y las exigencias de su desarrollo humano adecuado (cf GS 50).\n\nCuando, a imitaci\u00f3n de Dios, la pareja es una, consciente, libre, gratuita, providente, entonces puede ser verdaderamente responsable en la procreaci\u00f3n, porque posee las cualidades requeridas por un acto que termina en la producci\u00f3n del ser m\u00e1s perfecto que exista en el universo: la persona humana.\n\nIII. Procreaci\u00f3n responsable y regulaci\u00f3n de la fecundidad\n1. UNI\u00ed\u201cN Y PROCREACI\u00ed\u201cN EN LA PAREJA. El amor efusivo encuentra en la persona misma los elementos para traducirse en procreaci\u00f3n efectiva. De hecho, el amor que liga en unidad al hombre y a la mujer y hace que sean uno en el deseo de derramarse en el hijo, encuentra entre los varios gestos de la conyugalidad uno que lleva en s\u00ed\u00ad la capacidad de acoger y realizar este sue\u00f1o. Es el gesto de la intimidad f\u00ed\u00adsica (\"actos con los cuales los c\u00f3nyuges se unen en casta intimidad\", GS 49). Es un gesto que por su naturaleza es unitivo, tanto en el sentido de que logra expresar el amor interior de los esposos traduci\u00e9ndolo en lo f\u00ed\u00adsico (la uni\u00f3n sexual como efecto del amor interior) como en el sentido de que es capaz de alimentar esta uni\u00f3n (la uni\u00f3n sexual como causa del amor). Pero adem\u00e1s de acoger y alimentar el amor unitivo, lleva en s\u00ed\u00ad, en algunos momentos de la vida, la capacidad de acoger y actuar el amor procreativo. El mecanismo biol\u00f3gico enriquece la genitalidad con un potencial nuevo y hace capaz el gesto de procrear en el momento mismo en que une. S\u00f3lo en este tiempo el gesto de la intimidad conyugal es capaz de asumir y de hacer operativo el amor efusivo interior.\n\nEl hecho de la procreaci\u00f3n responsable se manifiesta entonces como un itinerario en dos tiempos: el tiempo de la formaci\u00f3n de la pareja (que respecto a la procreaci\u00f3n podr\u00ed\u00ada llamarse ascensional o dispositivo), en el cual el hombre y la mujer, movidos por el amor, se hacen cada vez m\u00e1s profundamente uno y crecen en esta unidad transformando su amor de unitivo en efusivo; el tiempo en que el amor efusivo se encarna en el gesto de la intimidad f\u00ed\u00adsica (que respecto a la procreaci\u00f3n podr\u00ed\u00ada llamarse descendente u operativo) y, al encontrarlo dotado del potencial biol\u00f3gico procreativo, se convierte en creativo de vida.\n\nEn este movimiento descendente pueden verificarse dos inconvenientes que hacen vano o no humano el procrear. El primero es la esterilidad f\u00ed\u00adsica, que no permite que se act\u00fae el amor interior efusivo por falta de potencial procreativo en el gesto biol\u00f3gico. La pareja podr\u00ed\u00ada sentirse entonces inducida a superar esta limitaci\u00f3n de la naturaleza a trav\u00e9s de los medios descubiertos por la ciencia m\u00e9dica (desde la inseminaci\u00f3n artificial a los diversos tipos de fecundaci\u00f3n extracorp\u00f3rea: l Procreaci\u00f3n artificial). El segundo es la esterilidad moral, cuando el mecanismo de la procreaci\u00f3n es activado sin una interioridad correspondiente de amor efusivo. A esto la pareja s\u00f3lo puede poner remedio a trav\u00e9s de una adecuada educaci\u00f3n, que la haga respetar el acontecimiento procreativo y la capacite para regular responsablemente su capacidad procreadora.\n\n2. LA REGULACI\u00ed\u201cN DE LOS NACIMIENTOS. El problema de la regulaci\u00f3n de la natalidad, y el m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico de los medios para practicarla (abstenci\u00f3n, m\u00e9todos naturales, m\u00e9todos artificiales), introduce a la pareja en el tiempo que precede a la procreaci\u00f3n, es decir, en el momento en que vive el camino de crecimiento en el amor.\n\nEn este tiempo la pareja se sirve tambi\u00e9n del gesto de la intimidad conyugal como gesto que concurre a expresar y a alimentar la uni\u00f3n. Pero es el gesto mismo que lleva en s\u00ed\u00ad c\u00ed\u00adclicamente la capacidad procreativa. Se plantea, por consiguiente, un problema: \u00bfc\u00f3mo vivir este gesto en su valencia unitiva si la pareja estima que no debe procrear? La pregunta supone que se trata de una pareja que intenta vivir el gesto de la intimidad como gesto unitivo, funcional al crecimiento de la pareja, y que al mismo tiempo ha madurado responsablemente la decisi\u00f3n de no procrear. Por tanto, se excluye como moralmente inaceptable la intimidad f\u00ed\u00adsica vivida sin una animaci\u00f3n amorosa interior o la decisi\u00f3n ego\u00ed\u00adsta y evasiva que reh\u00fasa el hecho procreativo.\n\na) Magisterio y reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. La Iglesia ha intervenido reiteradamente en el tema, especialmente a partir de la segunda mitad de los a\u00f1os sesenta. Por su parte, la teolog\u00ed\u00ada ha desarrollado una amplia reflexi\u00f3n, en la cual puede observarse a la vez un desplazamiento progresivo de atenci\u00f3n: del acto (\u00bfes l\u00ed\u00adcito vivir el acto sexual de modo contraceptivo?) al estado de vida conyugal en su naturaleza y en sus fines (\u00bfes todav\u00ed\u00ada v\u00e1lida la jerarqu\u00ed\u00ada de fines propuesta tradicionalmente?, \u00bfpara qu\u00e9 sirve el matrimonio en su expresi\u00f3n de relaci\u00f3n interpersonal y de instituci\u00f3n?) y a la persona, a prop\u00f3sito de la cual se busca el significado de su vida amorosa y sexual en la doble dimensi\u00f3n de la uni\u00f3n y de la procreaci\u00f3n.\n\nRecordemos aqu\u00ed\u00ad algunas de las principales intervenciones del magisterio: P\u00ed\u00ado XI, enc\u00ed\u00adclica Casti connubii (31-12-1930); P\u00ed\u00ado XII, alocuci\u00f3n a las matronas (28-12-1951); Vat. II: GS 50-51 (7-12-1965); Pablo VI, enc\u00ed\u00adclica Humanae vitae (25-7-1968); Congregaci\u00f3n para el clero, Comunicado oficial sobre el caso de Washington (29-4-1971); s\u00ed\u00adnodo de los obispos 1980, 43 proposiciones; Juan Pablo II, exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Familiaris consortio (22-11-1981); catequesis sobre la teolog\u00ed\u00ada del cuerpo y del matrimonio (especialmente los discursos del 11 julio al 5 de septiembre de 1984); La norma moral de \"Humanae vitae \"y la funci\u00f3n pastoral (\"L'Oss. Rom.\" 16-2-1989, p. 1).\n\nPartiendo de estas ense\u00f1anzas se pueden obtener las siguientes indicaciones. - En el marco de una vida de pareja que acepta conscientemente ser \"ministra de vida\" (en el tiempo y en la cantidad que en conciencia estima razonable), es leg\u00ed\u00adtimo vivir el gesto de la intimidad conyugal como gesto de crecimiento de la pareja en el momento en que este gesto est\u00e1 desprovisto del potencial procreativo y es capaz de desarrollar s\u00f3lo una potencialidad unitiva. Por eso cuando el hombre-y la mujer quieren vivir y alimentar su uni\u00f3n a trav\u00e9s de la intimidad f\u00ed\u00adsica est\u00e1n en la plena verdad del gesto, porque en aquel momento \u00e9ste lleva en s\u00ed\u00ad s\u00f3lo la valencia unitiva, y de este \"vivirlo en verdad\" reciben toda la capacidad unitiva que contiene, pues estos gestos \"significan y favorecen el don rec\u00ed\u00adproco, con el que se enriquecen mutuamente en un clima de gozosa gratuidad\" (GS 49). - Pero cuando el gesto lleva tambi\u00e9n en s\u00ed\u00ad la capacidad procreativa, si los c\u00f3nyuges lo viven s\u00f3lo como unitivo traicionan su riqueza y valor; con una intervenci\u00f3n artificiosa la impiden significar y producir la riqueza de que le ha dotado la naturaleza. No se trata s\u00f3lo de un empobrecimiento del gesto; es la pareja misma la que se ve envuelta en esta falta de verdad, ya que rechaza considerarse y aceptarse como depositaria de aquella capacidad de vida que en aquel preciso momento est\u00e1 presente en ella. El hombre y la mujer no son capaces de procrear siempre; pero cuando existe en ellos esta capacidad, adquieren un nuevo modo de ser que los hace en cierta medida m\u00e1s \"rostro de Dios\", porque se configuran virtualmente a imagen del Dios creador. Ahora bien, con la contracepci\u00f3n ofuscan y eliminan esta dignidad, impidiendo o anulando este modo suyo de ser.\n\nb) Verdad del gesto. El gesto puede parecer materialmente id\u00e9ntico. En realidad es diverso, debido a la diversa potencialidad de vida en \u00e9l presente. La pareja debe ser consciente de esta diversidad. No se trata de una diversidad s\u00f3lo biol\u00f3gica, sino de un modo diverso de ser de la pareja: en el momento en que los ritmos biol\u00f3gicos ponen dentro del gesto la capacidad procreativa, la pareja se vuelve realmente procreadora, aunque no formalmente (esto no es dado por el ritmo biol\u00f3gico, sino por el amor interior, que se vuelve efusivo) y ni siquiera procreadora en potencia pr\u00f3xima (esto es dado por la valoraci\u00f3n de las condiciones globales de actualizaci\u00f3n del gesto).\n\nDespu\u00e9s de haber tomado nota de esta diversidad, la pareja debe asumir actitudes diversas respecto al gesto mismo. La decisi\u00f3n no puede reducirse a la sola intenci\u00f3n de la pareja, porque el hecho de la presencia o no presencia de la procreatividad biol\u00f3gica modifica objetivamente el ser del gesto y el modo de ser de la pareja. Por consiguiente, para respetar la verdad del gesto, la pareja deber\u00e1 vivirlo s\u00f3lo como unitivo en el momento en que desea servirse de \u00e9l para crecer en la comuni\u00f3n y el gesto lleva en s\u00ed\u00ad s\u00f3lo la capacidad unitiva; deber\u00e1 vivirlo como unitivo y procreativo cuando el amor interior, convertido en efusivo, mueve a la generaci\u00f3n y el gesto lleva en s\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la capacidad procreativa. Por lo cual, si la pareja no se encuentra en condiciones (sean interiores o exteriores) de procrear, deber\u00e1 darse cuenta de que posee algo que la hace fundamentalmente similar al Dios creador y de que no est\u00e1 en condiciones de vivir toda la plenitud de vida de que es depositaria.\n\n3. DIFICULTADES Y V\u00ed\u008dAS DE SOLUCI\u00ed\u201cN. La dificultad nace cuando la pareja siente la necesidad de vivir la intimidad f\u00ed\u00adsica de modo s\u00f3lo unitivo y no puede conocer con certeza si existe o no el potencial procreativo; o bien (el caso es diverso) tiene la certeza de la existencia de este potencial y estima que debe servirse de la intimidad s\u00f3lo de modo unitivo, privando al gesto del potencial procreativo.\n\na) Determinaci\u00f3n de los tiempos fecundos. En el primer caso la dificultad no parece insuperable, al menos a nivel de conocimiento cient\u00ed\u00adfico. Existen, en efecto, m\u00e9todos (temperatura basa\u00c2\u00a1, sintot\u00e9rmico, Billings, etc.) que permiten conocer los tiempos f\u00e9rtiles de la mujer (y de la pareja). Utilizando este conocimiento, la pareja puede establecer si la necesidad de uni\u00f3n encuentra en el correspectivo gesto f\u00ed\u00adsico la presencia de la sola capacidad unitiva (y por tanto puede servirse de ella como gesto de crecimiento en la comuni\u00f3n de vida), o si debe abstenerse de este gesto para respetar el potencial procreativo en \u00e9l existente.\n\nEsta valoraci\u00f3n y la posibilidad de actuarla en la vida supone en la pareja la existencia de cualidades y disposiciones interiores precisas: 0 un acuerdo profundo en la comuni\u00f3n y en los gestos que la expresan; 0 una plena conciencia de la diversidad de ser y del significado del gesto f\u00ed\u00adsico cuando en \u00e9l est\u00e1 presente el solo valor unitivo o tambi\u00e9n el procreativo; 0 la educaci\u00f3n para respetar la verdad del gesto bas\u00e1ndose en la diversidad de contenidos del gesto mismo; 0 la educaci\u00f3n en buscar en otros gestos de la conyugalidad el medio de expresar y alimentar la uni\u00f3n conyugal.\n\nSon condiciones que no siempre se encuentran en las parejas, incluso en las que se consideran comprometidas en un camino de perfecci\u00f3n. Existe, en efecto, un no-conocimiento difuso de los ritmos de la fertilidad conyugal, unido a una exigencia creciente del gesto de la intimidad como fundamento y alma del estar juntos. El acuerdo y la gratificaci\u00f3n sexual se afirman cada vez m\u00e1s como elemento esencial para la continuidad de la pareja. Y esta creciente exigencia no siempre se armoniza bien con la cantidad de abstinencia que los m\u00e9todos naturales requieren para garantizar su seguridad. As\u00ed\u00ad, se encuentra por una parte una demanda creciente de espontaneidad y de libertad en el uso de la sexualidad genital como expresi\u00f3n importante de la vida de la pareja, y por otra la demanda de limitarla en virtud del respeto debido a la presencia comprobada del poder procreativo con m\u00e9todos que requieren amplios espacios de abstinencia. Y no siempre es posible resolver el caso apelando a la abstinencia, porque a veces \"donde se interrumpe la intimidad de la vida conyugal, no es raro que se ponga en peligro la felicidad y puede verse comprometido el bien de los hijos; entonces corren tambi\u00e9n peligro la educaci\u00f3n de los hijos y el valor de aceptar otros\" (GS 51).\n\nb) La necesaria mediaci\u00f3n en la aplicaci\u00f3n de los principios. Junto a las dificultades de un prolongado recurso a los gestos alternativos respecto a la intimidad sexual, existen casos particulares en los cuales el gesto mismo de la intimidad resulta posible u oportuno s\u00f3lo en los tiempos en los cuales el potencial procreativo est\u00e1 cierta o probablemente presente. Con palabras sencillas: pueden existir situaciones particulares (y las condiciones de vida actuales parecen multiplicarlas) que hagan posible el gesto s\u00f3lo en el tiempo en el que est\u00e1 probable o ciertamente presente la valencia procreativa. \u00bfEs l\u00ed\u00adcito en estos casos hacer probable o ciertamente infecundo el gesto vivi\u00e9ndolo s\u00f3lo en su significado unitivo? La respuesta no es sencilla. Aun permaneciendo v\u00e1lido el principio objetivo del respeto debido a la verdad del gesto (expresado en HV 12 en el principio de la inseparabilidad del significado unitivo y procreativo), por debajo de este principio queda una infinidad de casos humanos que no consiguen realizarlo completamente y siempre en su vida. Para aplicarlo de modo proporcionado a las diversas situaciones hay que recurrir a otros principios que ayuden a comprender c\u00f3mo se debe proceder en las situaciones subjetivas particulares.\n\nYa diversos episcopados, al presentar a los fieles la enc\u00ed\u00adclica HV, recordaban que \"la contracepci\u00f3n no puede ser nunca un bien. Es siempre un desorden pero este desorden no es siempre culpable\" (doc. del episcopado franc\u00e9s, 8-11-1968, n. 16). Y en el momento en que la Congregaci\u00f3n para el clero hab\u00ed\u00ada enviado el 26 de abril de 1971 para dirimir un conflicto surgido en la di\u00f3cesis de Washington, entre los \"principios teol\u00f3gicos y pastorales\" se encuentra el relativo a la conciencia (n. 4), que afirma que \"las circunstancias particulares que intervienen en un acto humano objetivamente malo, si no pueden hacerlo objetivamente bueno, pueden hacerlo inculpable o menos culpable o subjetivamente defendible\". Juan Pablo II, en la FC (22-11-1981) recuerda que la pedagog\u00ed\u00ada concreta induce a la Iglesia a hacerse vecina de las parejas en dificultad: ella \"conoce bien su situaci\u00f3n, a menudo muy ardua y a veces atormentada por dificultades de todo g\u00e9nero, no s\u00f3lo individuales, sino tambi\u00e9n sociales; sabe que muchos c\u00f3nyuges encuentran dificultades no s\u00f3lo para la realizaci\u00f3n concreta, sino tambi\u00e9n para la misma comprensi\u00f3n de los valores insertos en la norma moral\" (n. 33); y sabe tambi\u00e9n que \"el hombre, llamado a vivir responsablemente el designio sabio y amoroso de Dios, es un ser hist\u00f3rico que se construye d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada con sus numerosas elecciones libres: por esto conoce, ama y realiza el bien moral seg\u00fan etapas de crecimiento\" (n. 34).\n\nEstas diversas afirmaciones confirman la existencia de situaciones subjetivas y de condiciones objetivas que forman parte de la vida concreta de la pareja, que puede crearles perplejidades acerca de la aplicaci\u00f3n de los principios a la vida propia. Lo que se requiere es que los c\u00f3nyuges se empe\u00f1en en un \"incesante camino, sostenidos por el deseo sincero y activo de conocer siempre mejor los valores que la ley divina custodia y promueve (bona, quae custodit lex divina ac promovet) y por la voluntad recta y generosa de encarnarlos en sus elecciones concretas\" (FC 34). Es el principio de la \"ley de la gradualidad o camino gradual\", que no hay que confundir con la gradualidad de la ley (ib).\n\nMas para comprender mejor el proceso de aplicaci\u00f3n de los principios a los casos particulares puede servir de ayuda recordar lo que santo Tom\u00e1s ense\u00f1a a prop\u00f3sito de la gnome (l Prudencia II, 2, b), aquella parte potencial de la virtud de la prudencia (que no debe confundirse con la epiqueya, pues es una de sus aplicaciones particulares), que se manifiesta indispensable cuando hay que obrar no siguiendo los dict\u00e1menes de los principios inmediatos, sino recurriendo a los principios superiores. \"Puede ocurrir a veces que se deba hacer algo excediendo las reglas comunes de la acci\u00f3n; por ejemplo, no restituir a los enemigos del Estado lo que se ha recibido en dep\u00f3sito, u otros casos similares. En estos casos hay que juzgar seg\u00fan principios m\u00e1s altos que las reglas comunes (en las cuales se inspira, en cambio, la synesis); y para juzgar seg\u00fan estos principios m\u00e1s altos se requiere una virtud m\u00e1s alta, la cual implica una especial perspicacia de juicio\" (S. Th., II-II, q. 51, a. 4, c). No se trata de la \"gradualidad de la ley, como si hubiera varios grados y varias formas de precepto de la ley divina para hombres y situaciones diversos\" (FC 32); y tampoco de excepciones o de interpretaciones ben\u00e9volas, o de un modo de sustraerse a los aspectos onerosos de la ley. La gnome est\u00e1 ordenada a aplicar del mejor modo el valor, teniendo en cuenta las situaciones personales y las circunstancias objetivas para las cuales no son suficientes los principios inmediatos.\n\nNo hay que olvidar que los principios que regulan un \u00e1mbito particular de la vida moral reciben su significado de los principios superiores, de los cuales son una aplicaci\u00f3n m\u00e1s particular y determinada. No se puede invertir el orden de los valores: lo que es inmutable y absoluto son los valores expresados en los principios; cualquier otro principio es v\u00e1lido en la medida en que particulariza y ajusta el valor expresado en estos principios primeros a la materia propia de un \u00e1mbito de la vida moral, dando as\u00ed\u00ad origen a principios m\u00e1s particulares. Por ejemplo, el principio de la restituci\u00f3n y el principio superior de la propiedad privada, aunque son ciertos y v\u00e1lidos en el \u00e1mbito del uso social de los bienes, no son principios absolutos; pero son v\u00e1lidos en la medida en que encarnan en aquel \u00e1mbito particular el principio primero del deber y derecho de cada uno a promover el bien com\u00fan y a disfrutar de \u00e9l en la modalidad y en la medida que permite a cada uno tener lo necesario para vivir y desarrollarse humanamente; por eso cuando la propiedad privada no promueve la distribuci\u00f3n ordenada de los bienes, no es ya un principio v\u00e1lido; lo mismo hay que decir de la restituci\u00f3n cuando se convierte en un hecho da\u00f1oso para el bien com\u00fan.\n\nNo se trata de un conflicto de deberes o de valores, sino m\u00e1s bien de una comprensi\u00f3n correcta del valor en los diversos niveles y \u00e1mbitos de vida en los que debe ser encarnado y en las modalidades en que hay que vivirlo. Pero no es siempre f\u00e1cil llegar a esta recta comprensi\u00f3n.\n\nEs f\u00e1cil ofrecer una soluci\u00f3n verdadera cuando en el gesto de la intimidad se presenta un conflicto entre raz\u00f3n y pasi\u00f3n, porque la raz\u00f3n sugiere enseguida la regulaci\u00f3n del instinto a trav\u00e9s de la virtud de la castidad. No es igualmente sencillo superar la perplejidad cuando el gesto de la intimidad sexual es solicitado por una aut\u00e9ntica necesidad de crecimiento humano y al mismo tiempo la presencia del potencial procreativo hace al gesto capaz de efectos superiores al de la simple uni\u00f3n; aqu\u00ed\u00ad hay en \u00e9l objetivamente algo que supera la capacidad unitiva. Pero si este \"algo m\u00e1s\" no est\u00e1 acompa\u00f1ado del amor efusivo interior y de las circunstancias concretas que hacen humano y razonable el procrear, el gesto se queda en un nivel de potencial procreativo material y no formal, faltando en \u00e9l el elemento que transforma el hecho de biol\u00f3gico en humano. Y entonces nace el interrogante: \u00bfNo ser\u00e1 l\u00ed\u00adcito, en vitud de las situaciones particulares subjetivas y objetivas (personales, de pareja, extrapersonales, etc.), fiarse de la gnome, a fin de que la persona a trav\u00e9s de ella valore y decida sobre la licitud o ilicitud de suspender un poder procreativo que es tal s\u00f3lo materialmente? Podemos encontrar una analog\u00ed\u00ada en la pregunta que santo Tom\u00e1s formula cuando en el tratado sobre la templanza se pregunta si es l\u00ed\u00adcito beber con exceso -y por tanto suspender el uso de la raz\u00f3n- para reequilibrar el organismo. Su respuesta es afirmativa. \"El alimento y la bebida han de moderarse seg\u00fan las necesidades de la salud del cuerpo. Puede ocurrir que una medida moderada para un hombre sano sea excesiva para otro enfermo, como puede ocurrir que lo que es superfluo para una persona sana sea moderado para un enfermo. As\u00ed\u00ad, el hecho de que uno coma o beba mucho por consejo del m\u00e9dico para provocar el v\u00f3mito no debe considerarse un exceso\" (II=II, q. 150, a. 2, ad 3). Comentando este texto, Cayetano precisa que el uso inmoderado de beber es il\u00ed\u00adcito cuando es formal (= si se bebe por el placer que se obtiene), pero no cuando es material (= si se bebe por fin medicinal). En otras palabras, cuando el arte m\u00e9dico aconseje la embriaguez como cura de alguna enfermedad, se trata no de embriaguez formal (lo cual ser\u00ed\u00ada pecado), sino de embriaguez material -por no estar solicitada por el placer desmedido del beber-, y en tal caso es l\u00ed\u00adcita (cf CAYETANo en II-II, q. 150, a. 2, ad 3).\n\nEl juicio moral no se formula siempre del mismo modo. Normalmente son suficientes las dos virtudes de la eubol\u00ed\u00ada (que ayuda a deliberar bien) y de la synesis (que ayuda a juzgar correctamente seg\u00fan los principios normales e inmediatos). En otros casos, en cambio, habr\u00e1 que tener presente la distinci\u00f3n que santo Tom\u00e1s hace entre la (im)perfecci\u00f3n de la ley antigua y la de la ley nueva (ya que en la historia de muchos hombres parece repetirse esta distinci\u00f3n): \"Como el padre de familia en su casa da \u00f3rdenes diversas a los ni\u00f1os y a los adultos, as\u00ed\u00ad el mismo Se\u00f1or Dios ha dado una ley diversa a los hombres que eran todav\u00ed\u00ada imperfectos, y otra perfecta para los que hab\u00ed\u00adan sido ya conducidos por la ley precedente a una mayor capacidad de las cosas divinas\" (I-II, q. 91, a. 5, ad 1). En otros casos ser\u00e1 tambi\u00e9n necesario recurrir a la gnome. Es verdad que el juicio de la gnome supone una virtud superior (\"altior virtus judicativa'~, y por consiguiente requiere en el individuo la actitud de la \"docilidad\" (II-11, q. 49, a. 3) a quien puede ayudarle por tener m\u00e1s experiencia y doctrina; pero tambi\u00e9n es verdad que el problema de la decisi\u00f3n de realizar o no un acto de intimidad sexual en perspectiva unitiva en el momento en que est\u00e1 potencialmente presente la potencialidad procreativa no podr\u00e1 resolverse por la pareja apelando siempre y s\u00f3lo a los principios inmediatos.\n\nEn ciertos casos quiz\u00e1 sea necesario recurrir al principio primero del amor, como energ\u00ed\u00ada de trascendencia que ilumina la situaci\u00f3n concreta y permite comprender y vivir del Tejor modo el valor del amor unitivo-fecundo presente en la comuni\u00f3n de amor de la pareja.\n\n[\/Educaci\u00f3n sexual; \/Familia; \/Matrimonio].\n\nBIBL. Existe una bibliograf\u00ed\u00ada abundant\u00ed\u00adsima sobre la regulaci\u00f3n de la natalidad. En cambio, son escasos los estudios sobre el sentido del procrear humano.\n--0 En lo que se refiere al magisterio, se remite a los principales documentos citados en el texto, a\u00ed\u00ad\u00ed\u00adadiendo algunas intervenciones de la Santa Sede con ocasi\u00f3n de reuniones internacionales sobre la poblaci\u00f3n: Anno e conferenza della popolazione mondiale: lettera ai nunzi e alle conferenze episcopali en \"EnchVat\" 5 (1974) 353-379, Intervento della s. Sede alla Conferenza Internaz. dell'Onu sulla donna, ib, 623-631.\n- Estudios y comentarios sobre los documentos del magisterio: CAPRILE G., II S\u00ed\u00adnodo dei vescovi 1980, Civ. Catt., Roma 1982; CICCONE L., Uomo-Donna. La grande catechesi del mercoledi di Giovanni Paolo II, Ldc, Tur\u00ed\u00adn 1986; DELHAYE P.H., GROOTAERS J. y THILS G., Pour relire HV. D\u00e9clarations \u00e9piscopales du monde entier. Commentaires th\u00e9ologiques, Duculot, Gembloux 1970; JAVIERRE J.M J, MARTN DESCALZO J.L., ARADILLAS A., DE SALAZAR J., Control de natalidad. Informe para expertos. Los documentos de Roma, Alameda, Madrid 1967; DE LA HIDALGA J. M.a., De la \"Humanae vitae \"a la \"Familiares consortio \"pasando por el S\u00ed\u00adnodo episcopal 1980, en \"Lumen\" 37 (1988) 394-118; TETTAMANZI D., Humanae Vitae. Commento all \u00e9ncicl\u00c2\u00a1ca sulla regolazione delle nascite, Ancora, Mil\u00e1n 1968; ID, La risposta dei vescovi alla HV. Ancora, Mil\u00e1n 1969; VARAIA V., Dossier sulla HV, Gribaudi, Tur\u00ed\u00adn 1969; VALsEcHI A., Regulaci\u00f3n de los nacimientos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1970; ZALBA M., La regulaci\u00f3n de la natalidad, Ed. Cat\u00f3lica, Madrid 1968.\n- Otras obras: AA.VV. (a cargo del Cisf), Amore fecondo e responsabile a 10 anni dalla HV. Guida bibliografica (ed. mecanografiada); Mil\u00e1n 1978; AA.VV., Nuoveprospettive di morale coniugale, Queriniana, Brescia 1969; ANCEL A., Evangelio, amor, fecundidad, Sociedad de educaci\u00f3n Atenas, Madrid 1973; AYALA V., Cat\u00f3licos y natalidad, PS, Madrid 1984; BILLINGS J.J., Regulaci\u00f3n natural de la natalidad: M\u00e9todo de la ovulaci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 19761\u00c2\u00b0; COTTIER G.M., R\u00e9gulation des naissances el d\u00e9veloppement d\u00e9mographique: perspectives phil\u00f3sophiques el th\u00e9ologiques, Descl\u00e9e, Par\u00ed\u00ads 1969; DEJOUD V.Th., Contraception, probl\u00e9me de soci\u00e9t\u00e9, en \"NRT\" 109 (1987) 246-265; DEMAN TI., La Prudence: Traduction, notes el appendices \u00e1 S. Th., II-II, qq. 47-56, Descl\u00e9e, Par\u00ed\u00ads 1949; DuBARLE M., Amor y fecundidad en la Biblia, Paulinas 1970; FAVALE A., Fin\u00c2\u00a1 del matrimonio nel Magistero del Vat. 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Muraro\n\n\n\nCompagnoni, F. - Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I.La procreaci\u00f3n responsable: un problema en evoluci\u00f3n: 1. Premisa; 2. La valoraci\u00f3n positiva de la procreaci\u00f3n en el pasado; 3. Razones y expresiones de la desconfianza actual; a) A nivel social, b) A nivel familiar y personal; 4. Cometido del te\u00f3logo moralista. II. B\u00fasqueda del significado de la procreaci\u00f3n responsable: 1. La &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/procreacion-responsable\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPROCREACION RESPONSABLE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17282","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17282","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17282"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17282\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17282"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17282"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17282"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}