{"id":17285,"date":"2016-02-05T11:14:30","date_gmt":"2016-02-05T16:14:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-y-moral-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:14:30","modified_gmt":"2016-02-05T16:14:30","slug":"religion-y-moral-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-y-moral-2\/","title":{"rendered":"RELIGION Y MORAL"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nIntroducci\u00f3n<br \/>\n1. La separaci\u00f3n religi\u00f3n-vida y el hombre de hoy;<br \/>\n2. Mirada a la historia de la teolog\u00ed\u00ada moral.<br \/>\nI. La religi\u00f3n, fundamento de la moral:<br \/>\n1. La moral cristiana es una moral religiosa;<br \/>\n2. Religi\u00f3n y sacramentos;<br \/>\n3. Relaci\u00f3n entre sacramentos y normas morales.<br \/>\nII. La moral, responsable de la religi\u00f3n:<br \/>\n1. Hacia una concepci\u00f3n amplia de la religi\u00f3n:<br \/>\n    a) De la fuga del mundo a la secularizaci\u00f3n,<br \/>\n    b) Dimensi\u00f3n religiosa del compromiso en y por el mundo,<br \/>\n    c) S\u00ed\u00adntesis vital entre religi\u00f3n y compromiso;<br \/>\n2. Atenci\u00f3n y respeto a la religiosidad popular:<br \/>\n    a) Actitud de amor inteligente,<br \/>\n    b) Peculiar expresi\u00f3n \u00abpopular\u00bb de la fe,<br \/>\n    c) Liturgia y sacramentos,<br \/>\n    d) Algunas indicaciones.<br \/>\nIII. Indicaciones morales sobre algunos aspectos religiosos:<br \/>\n1. De lo sagrado a la experiencia religiosa;<br \/>\n2. El culto;<br \/>\n3. La oraci\u00f3n;<br \/>\n4. La fiesta y el ocio.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nSin hacer referencia a las definiciones y descripciones que de ellas se dan, aqu\u00ed\u00ad por religi\u00f3n se entiende la relaci\u00f3n de comuni\u00f3n con Dios (\u00abordo ad Deum\u00bb) vivida y expresada en hechos que miran a su adoraci\u00f3n y glorificaci\u00f3n. Mientras que la \u00e9tica filos\u00f3fica estudia la relaci\u00f3n con Dios del hombre en cuanto tal, la teolog\u00ed\u00ada moral estudia la del hombre que se encuentra ya referida a Dios gracias a la inserci\u00f3n sacramental en el misterio cristiano de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El tema religi\u00f3n-moral, para plantearlo correctamente y resolverlo adecuadamente, requiere que se analicen los dos t\u00e9rminos en el doble sentido que va de la religi\u00f3n a la moral, y viceversa. Por tanto, en una primera parte se estudiar\u00e1 el nexo que establece la tradici\u00f3n judeo-crisUana entre relaci\u00f3n con Dios y comportamiento \u00e9tico, relaci\u00f3n que no puede ya en los tiempos cristianos prescindir del aspecto sacramental. Una segunda parte estudiar\u00e1 el deber que tiene la moral hoy frente a la religi\u00f3n, o mejor al hombre moderno (de este hombre moderno es interlocutor privilegiado el hombre secularizado, aunque habr\u00e1 que extender el di\u00e1logo al hombre nihilista, etc.), para que pueda vivir la experiencia religiosa, as\u00ed\u00ad como frente al pueblo, para que se le respete y ayude en su religiosidad. Una tercera parte, en lugar de detenerse en los actos religiosos particulares, puesto que de ello se trata espec\u00ed\u00adficamente en otras voces del diccionario, se limitar\u00e1 s\u00f3lo a algunas indicaciones morales.<\/p>\n<p>1. LA SEPARACI\u00ed\u201cN RELIGI\u00ed\u201cN-VIDA Y EL HOMBRE DE HOY. El hombre de hoy considera el mundo como tarea y responsabilidad suya; tiene la convicci\u00f3n de ser protagonista de la historia; advierte que todo deber\u00ed\u00ada ordenarse al servicio del hombre.<\/p>\n<p>Debido al abismo que se ha creado entre religi\u00f3n y vida, culto y vida, el hombre moderno, considerando la religi\u00f3n como separaci\u00f3n del mundo, de los lugares y de las actividades profanos, est\u00e1 convencido de que \u00e9sta \u00abaparta de la edificaci\u00f3n de la ciudad terrena\u00bb (GS 20). As\u00ed\u00ad considerados, religi\u00f3n y culto son colocados como alternativa al mundo: el hombre moderno, para no desertar del mundo y para no abdicar de su responsabilidad, deja la religi\u00f3n y el culto.<\/p>\n<p>En efecto, muchos cristianos dividen la realidad en dos sectores que no se comunican entre s\u00ed\u00ad: el mundo de lo profano y el mundo de lo cultual y sacro; la religi\u00f3n y el culto se convierten en un mundo aparte al cual nos retiramos \u00abpara estar con Dios\u00bb. Echando una mirada a las comunidades cristianas, se comprueba que el culto y los sacramentos est\u00e1n junto a la vida real sin ejercer en ella influjo alguno; dif\u00ed\u00adcilmente el hombre contempor\u00e1neo podr\u00ed\u00ada descubrir partiendo de la praxis cristiana la relaci\u00f3n culto-vida. El culto a menudo se agota en el momento ritual, sin desembocar en la vida.<\/p>\n<p>El Vat. II no vacila en ver en la separaci\u00f3n religi\u00f3n-vida, culto-vida, una de las causas del ate\u00ed\u00adsmo y de la arreligiosidad imperantes (cf GS 19 y 21), cont\u00e1ndolo \u00abentre los errores m\u00e1s graves de nuestro tiempo\u00bb (ib, 43) y cualific\u00e1ndolo como \u00abesc\u00e1ndalo\u00bb (l. c.). Y la denuncia va m\u00e1s all\u00e1: contempla la superaci\u00f3n en la \u00abs\u00ed\u00adntesis vital\u00bb (l.c.) entre fe, religi\u00f3n y culto, por una parte, y compromisos humanos, dom\u00e9sticos, profesionales, cient\u00ed\u00adficos y t\u00e9cnicos, por otra.<\/p>\n<p>2. MIRADA A LA HISTORIA DE LA TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL. Tom\u00e1s de Aquino trata de la virtud de religi\u00f3n en la Summa Theologiae II-II, qq. 80-100.<\/p>\n<p>Aunque la coloca entre las virtudes morales, puesto que tiene como objeto inmediato no a Dios, sino los actos de culto (cf q. 81, a. 5), la pone en estrecha relaci\u00f3n con las virtudes teologales que, adem\u00e1s de expresarse en ella (cf q. 101, a. 3, ad 1), estimulan el ejercicio de la virtud de religi\u00f3n (\u00abcausant actum religionis\u00bb: q. 81, a. 5, ad 1), e incluso hacen que el hombre se d\u00e9 a s\u00ed\u00ad mismo a Dios mediante los actos de culto (cf q. 82, a. 2, ad 1).<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s se preocupa tambi\u00e9n de poner la virtud de religi\u00f3n en relaci\u00f3n con las otras virtudes morales; ella inspira y estimula su ejercicio y ordena todo a la gloria de Dios: la moral -y por tanto la vida enteraest\u00e1 as\u00ed\u00ad animada por la virtud de religi\u00f3n y adquiere un car\u00e1cter cultual (cf q. 81, a. 5, ad 1; q. 88, a. 5) y sacrificial (cf q. 81, a. 4, ad 1).<\/p>\n<p>Al unir en la virtud de religi\u00f3n las virtudes teologales y las morales, Tom\u00e1s de Aquino salva la relaci\u00f3n entre gracia, vida teologal y religi\u00f3n y entre religi\u00f3n y vida: salvaguarda de este modo al hombre en su unidad, porque le ayuda a hacer la s\u00ed\u00adntesis entre fe, gracia y religi\u00f3n, lo mismo que entre religi\u00f3n y vida.<\/p>\n<p>Si echamos una r\u00e1pida mirada a la historia de la moral de los siglos sucesivos, nos encontramos con tratamientos diversos en la estructuraci\u00f3n, pero sobre todo en la concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los manuales que siguen el esquema del dec\u00e1logo (cf, p.ej., H. NOLDIN, Summa theologiae moralis II, Innsbruck 195731) presentan la religi\u00f3n como un conjunto de deberes que hay que cumplir ante Dios; les falta una inspiraci\u00f3n teol\u00f3gica unificadora, as\u00ed\u00ad como una visi\u00f3n din\u00e1mica; las virtudes teologales y la virtud de religi\u00f3n, adem\u00e1s de estar yuxtapuestas, son presentadas de manera est\u00e1tica, y no en cuanto expresiones del ser cristiano. No aparece si y c\u00f3mo puedan y deban ser principios inspiradores de comportamiento; la religi\u00f3n es un momento de la vida, pero sin influir en ella. Falta tambi\u00e9n el nexo con los sacramentos.<\/p>\n<p>De los manuales que siguen el esquema de las virtudes, mientras que algunos, a pesar de su diversa estructura, en los contenidos terminan reproduciendo las caracter\u00ed\u00adsticas negativas de los manuales seg\u00fan el dec\u00e1logo (cf, p.ej., A. LANZA y P. PALAZZINI, Theologia moralis II, Tur\u00ed\u00adn 1955), s\u00f3lo unos pocos siguen a santo Tom\u00e1s, adem\u00e1s de en la estructura, tambi\u00e9n en la preocupaci\u00f3n de unidad entre religi\u00f3n y vida moral en contra de los peligros de la fragmentaci\u00f3n y del paralelismo (cf, p.ej., Iniciaci\u00f3n teol\u00f3gica II, Herder, Barcelona 1962).<\/p>\n<p>Los manuales m\u00e1s recientes que siguen el esquema de las relaciones y del amor (cf, p.ej., G. MAUSBACH, Teolog\u00ed\u00ada Moral Cat\u00f3lica, 3 tomos, Eunsa, Pamplona 1971-1974; B. HARING, La ley de Cristo II, Barcelona 19654) presentan los deberes religiosos como expresiones de la vida divina que se nos ha dado en Cristo y como participaci\u00f3n en la alabanza de Cristo y de la Iglesia. Adem\u00e1s ponen en estrecha relaci\u00f3n religi\u00f3n y sacramentos. La vida, o sea, el vasto campo de la moral, es referida a la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. La religi\u00f3n, fundamento de la moral<br \/>\n1. LA MORAL CRISTIANA ES UNA MORAL RELIGIOSA. En la vida de muchos hombres, moral y religi\u00f3n son distintas: es f\u00e1cil encontrar hombres que son profundamente morales, aun siendo arreligiosos, y otros que, aun siendo religiosos, no deducen su comportamiento de Dios. Muchos sistemas \u00e9ticos parten del hombre; la moral es vista como el autoperfeccionamiento del hombre, y la religi\u00f3n como medio para perfeccionarse a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>La moral cristiana es una moral religiosa; ya el AT funda la moral no en el hombre, sino en la alianza; en efecto, el comportamiento de Israel brota del pacto con Dios, o mejor de las exigencias que Dios hace en este pacto; para el NT la moral se funda en la relaci\u00f3n del hombre con Cristo (cf Jn 13-17). Mientras que en la moral del autoperfeccionamiento la relaci\u00f3n con Dios es uno de los comportamientos, en la moral religiosa es el fundamento de todo comportamiento; da forma y valor a toda la moralidad.<\/p>\n<p>Caracter\u00ed\u00adstica de la acci\u00f3n de Dios es el hecho de escoger libremente a los suyos, sin m\u00e9rito alguno de su parte (cf, p.ej., Deu 7:7-12; Efe 1:3-14; Efe 2:8); Dios llama a la santidad, a vivir con \u00e9l y como \u00e9l (cf, p.ej., G\u00e9n 17:12; Miq 6:8; Efe 1:4). Por todas partes destaca el car\u00e1cter teoc\u00e9ntrico de la moral cristiana: el fin primario no es perfeccionarse a s\u00ed\u00ad mismo, aunque esto est\u00e1 incluido, sino responder a Dios, acercarse a \u00e9l y ser como \u00e9l quiere, a saber: semejantes a \u00e9l, en lo que est\u00e1 incluida la perfecci\u00f3n. El fin de la moral cristiana es la gloria de Dios (cf, p.ej., Isa 43:21; lPe 2,9). La moral cristiana es un vivir seg\u00fan la palabra de Dios; es una respuesta a la llamada de Dios.<\/p>\n<p>La moral, adem\u00e1s, es respuesta a las exigencias de Dios: \u00e9l funda las exigencias en los dones que ha dado por anticipado. El AT (cf Exo 20:2-17; Jos 24:1-24) hace preceder a las varias instancias un pr\u00f3logo hist\u00f3rico, donde se enumeran los dones de Dios y su iniciativa gratuita; el NT subraya en todas partes el primado de la gracia, del amor de Dios. \u00abJes\u00fas fue a Galilea a predicar el evangelio de Dios, y dec\u00ed\u00ada: se ha cumplido el tiempo y el reino de Dios est\u00e1 cerca; arrepent\u00ed\u00ados y creed en el evangelio\u00bb (Mar 1:14). Jesucristo inicia su ministerio, no formulando instancias al hombre, sino llevando el mensaje del amor de Dios. Los escritos apost\u00f3licos pasan del indicativo de la buena nueva -es decir, de la predicaci\u00f3n de lo que Dios ha realizado por los hombresal imperativo para la vida cristiana: \u00abAntes erais tinieblas, ahora sois luz en el Se\u00f1or (= indicativo). Caminad, pues, como hijos de la luz (= imperativo)\u00bb (Efe 5:8; cf tambi\u00e9n Jua 3:16-17; Un 3,9-10; Col 3; ICor 5,6-8; 1Pe 1:13-17; 1Pe 2:9-10) [\/ Par\u00e9nesis].<\/p>\n<p>La moral religiosa se funda en los dones de Dios y est\u00e1 orientada a la alabanza de la gracia; toda ella est\u00e1 estructurada sobre el primado de la gracia, sobre evangehum et lex, y no viceversa; la econom\u00ed\u00ada de la \/ley nueva saca su fuerza y su valor de la \/ gracia; el conocimiento de la norma de la nueva ley se tiene, por tanto, con el conocimiento de los dones de Dios.<\/p>\n<p>2. RELIGI\u00ed\u201cN Y SACRAMENTOS. La salvaci\u00f3n mediante la cual Dios en su gran amor va siempre cada vez m\u00e1s al encuentro de los hombres \u00abpara invitarlos y admitirlos a la comuni\u00f3n consigo\u00bb (DV 2) alcanza su v\u00e9rtice cuando \u00abel Verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros; y nosotros vimos su gloria, gloria como de unig\u00e9nito del Padre, lleno de gracia y de verdad\u00bb (Jua 1:14). La alianza o religi\u00f3n se profundiza hasta el punto de que Dios se convierte en hermano, amigo y compa\u00f1ero del hombre.<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n con Dios -religi\u00f3n- se objetiva en los \/ sacramentos: misterios de la vida de Jesucristo, que se hacen misterios de salvaci\u00f3n, de comuni\u00f3n y de vida nueva. El encuentro de Dios y con Dios se tiene ahora de modo privilegiado en el encuentro sacramental con Cristo Se\u00f1or, acontecimiento salv\u00ed\u00adfico y don supremo de comuni\u00f3n. El Hijo de Dios, en efecto, al hacerse hombre, ha dado a los hombres la posibilidad de participar de la vida trinitaria; la profunda relaci\u00f3n de comuni\u00f3n se expresa con las im\u00e1genes de los sarmientos y de la vid, que es Cristo (Jua 15:1-8), de los miembros y del cuerpo, del que Cristo es cabeza (Efe 4:15s).<\/p>\n<p>Esta comuni\u00f3n de vida es m\u00e1s que un don ontol\u00f3gico; es un nuevo principio de acci\u00f3n. No basta vivir la vida moral; es necesario que sea una vida divina, es decir, que brote de la participaci\u00f3n de la vida trinitaria mediante la gracia. Pues la gracia es la forma \u00faltima y excelsa del hombre, y por tanto la norma de su obrar; el don de la comuni\u00f3n que nos hace hijos en Cristo constituye para el cristiano su ser y su deber, indicativo e imperativo al mismo tiempo. La gracia debe entenderse sobre todo como energ\u00ed\u00ada y como acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el cristiano; cuando el creyente se deja conquistar por la gracia, el imperativo del vivir en Cristo se ve como querer y como amor personales. Porque al participar de la vida de Dios, se participa del amor trinitario, que permite amar como Cristo ha amado; Cristo entonces se convierte en ley, no s\u00f3lo porque se convierte en medida existencial, y por lo tanto en norma, sino sobre todo porque a trav\u00e9s de la obra de la gracia del Esp\u00ed\u00adritu da la voluntad y el amor para comportarse de manera correspondiente. Cristo es ley mucho menos a trav\u00e9s de acciones y exigencias exteriores que porque plasma y gu\u00ed\u00ada el interior del creyente.<\/p>\n<p>La vida trinitaria en Cristo se obtiene mediante los sacramentos que, cristificando, divinizan al hombre. Ellos, al crear una estrecha relaci\u00f3n con Dios, infunden en el hombre el amor y la vida de la Trinidad, para que impregne todo el mundo: el cristiano no debe impedir ese curso, sino favorecerlo con su vida moral.<\/p>\n<p>San Juan expresa la fuerza imperativa de los sacramentos con la f\u00f3rmula permanecer: se debe permanecer con la vida en lo que Dios ha realizado con los sacramentos. Dios ha promulgado su ley -ley de gracia- por medio de la vida, de los ejemplos y de la palabra de Jesucristo, pero sobre todo mediante la efusi\u00f3n de la gracia; los sacramentos, al producir la gracia, ense\u00f1an la ley de la gracia [\/Santificaci\u00f3n y perfecci\u00f3n].<\/p>\n<p>3. RELACI\u00f3N ENTRE SACRAMENTOS Y NORMAS MORALES. Agere sequitur esse: tarea de la \u00e9tica es descubrir e indicar el agere en relaci\u00f3n al esse. La moral cristiana se encuentra ante un esse en el cual, adem\u00e1s del elemento natural, hay un elemento sobrenatural; un esse que, adem\u00e1s de ser t\u00e9rmino de la acci\u00f3n creativa, es tambi\u00e9n t\u00e9rmino de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en Cristo. Brevemente, el esse con el que trabaja la moral cristiana es un ser sacramental, que encuentra su origen y su alimento en los l sacramentos. El obrar cristiano, por consiguiente, es un obrar sacramental, es decir, encuentra en los sacramentos su fuente y su norma.<\/p>\n<p>El Vat. II, siguiendo las huellas de la literatura apost\u00f3lica y patr\u00ed\u00adstica y de la praxis lit\u00fargica, considera los sacramentos como \u00abfuente\u00bb de la vida cristiana, en el sentido de que los fieles deben manifestar en la vida lo que se han hecho gracias a los sacramentos recibidos en la celebraci\u00f3n del culto (cf SC 10; LG 7).<\/p>\n<p>La liturgia, en la l\u00ed\u00adnea de la teolog\u00ed\u00ada conciliar, considera la vida cristiana en clave sacramental: todos los comportamientos -personales, sociales y eclesiales= son presentados como exigencias de la vida nueva comunicada por los sacramentos. La renovaci\u00f3n lit\u00fargica nos presenta los sacramentos como fuentes de esta vida nueva; constituyen, pues, tambi\u00e9n las normas concretas del comportamiento cristiano, que debe traducir en las obras lo que el signo sacramental significa y realiza para los fieles. Es siempre el ser, pero el ser sacramental, el que preside el obrar.<\/p>\n<p>La Iglesia, comunidad cultual por estar edificada por los sacramentos, debe buscar las normas de su obrar en ellos: toda celebraci\u00f3n, en el momento mismo que la edifica, a la vez la compromete; la Iglesia, a la vez que recibe los dones de Dios, debe descubrir las exigencias de vida que hay en ellos y de ellos brotan. Para la comunidad cristiana el momento lit\u00fargico sacramental no es uno de tantos momentos, y menos a\u00fan es un momento alienante; es, por el contrario, el momento del que se origina su obrar y en el cual descubre ella las direcciones que ha de seguir.<\/p>\n<p>La eucarist\u00ed\u00ada es la celebraci\u00f3n de la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo; es el momento que funda las actitudes de la comunidad. El domingo es un don precioso de Dios. En \u00e9l celebramos la eucarist\u00ed\u00ada; y la eucarist\u00ed\u00ada es una escuela de vida, pues hace brotar de la celebraci\u00f3n del resucitado el deber de la esperanza y del anuncio pascual, y de la celebraci\u00f3n del \u00abpan partido\u00bb el deber de la comuni\u00f3n. Es la antigua convicci\u00f3n de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada de que los cristianos deben vivir seg\u00fan el domingo (kat\u00e1 kyriak\u00e9n zont\u00e9s: Magn. 9,1). El resucitado, adem\u00e1s de ser el motivo de la alegr\u00ed\u00ada cristiana, es, para la comunidad, el criterio valorativo y orientador del presente en la historia personal y social, pues \u00e9l es la realizaci\u00f3n plena del hombre nuevo; la Jerusal\u00e9n celeste es el modelo de la sociedad donde se puede vivir con plena libertad y en comuni\u00f3n. Es funci\u00f3n de la comunidad que celebra el misterio del resucitado descubrir los comportamientos que brotan en continuidad de la resurrecci\u00f3n y que a ella conducen, y los que la rechazan o reniegan de ella.<\/p>\n<p>Considerar los sacramentos, cosa que han hecho los manuales, como \u00abdeber\u00bb o \u00abayudas\u00bb de la vida cristiana significa empobrecerlos, no percibir su realidad de fundamento y fuente de la vida cristiana. Es muy significativo y esclarecedor el m\u00e9todo de la catequesis mistag\u00f3gica que encontramos en los Padres: dan las normas de la vida cristiana a partir del sacramento celebrado (cf SC 59). Si el culto, en el momento en que es alabanza de Dios, se convierte en experimento de las normas de comportamiento para la comunidad celebrante, los cristianos ser\u00e1n un signo de novedad para el mundo; es la \u00fanica manera de demostrar que la religi\u00f3n es una fuerza que transforma la vida, y no una alienaci\u00f3n, una fuga del mundo.<\/p>\n<p>II. La moral, responsable de la religi\u00f3n<br \/>\n1. HACIA UNA CONCEPCI\u00ed\u201cN AMPLIA DE LA RELIGI\u00ed\u201cN. a) De la fuga del mundo a la secularizaci\u00f3n. Para las corrientes plat\u00f3nicas y neoplat\u00f3nicas el encuentro con Dios y la perfecci\u00f3n propia son obstaculizados por el contacto con el mundo sensible; la \u00fanica actitud posible es \u00abintentar huir de la tierra, a all\u00e1 arriba, lo antes que se pueda\u00bb (Teeteto, 76a). Semejante actitud es consecuencia de la desvalorizaci\u00f3n del mundo sensible, pues la realidad verdadera no es lo sensible, sino lo inteligible del hiperuranio.<\/p>\n<p>No se puede negar que el dualismo plat\u00f3nico influy\u00f3 en algunas corrientes de la asc\u00e9tica cristiana; de ah\u00ed\u00ad se deriv\u00f3 una ascesis de separaci\u00f3n. El platonismo, considerando indispensable la separaci\u00f3n del mundo sensible, se opon\u00ed\u00ada al dogma cristiano en lo que tiene de m\u00e1s esencial: la encarnaci\u00f3n del Verbo y la revelaci\u00f3n a trav\u00e9s de ella del misterio de Dios.<\/p>\n<p>A partir del siglo xiii se inicia el fen\u00f3meno hist\u00f3rico que es designado con el t\u00e9rmino de secularizaci\u00f3n. Sin entrar en los detalles, podemos decir que \u00abel hombre ha colocado con mayor vigor cada vez el acento en la realidad mundana, reconoci\u00e9ndole un valor y un significado propios, por lo cual ha intentado liberarla tanto de la tutela que sobre ella ejerc\u00ed\u00ada la religi\u00f3n cuanto de la desvalorizaci\u00f3n que \u00e9sta, al poner el acento en Dios y en los valores eternos, le hac\u00ed\u00ada experimentar, conquistando para ella una total autonom\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n y de la Iglesia\u00bb (G. De Rosa). La secularizaci\u00f3n es el hombre que aparta su atenci\u00f3n del otro mundo y la dirige a este mundo y a este tiempo. Ella ha provocado una gran crisis de la religiosidad, conduciendo a menudo al ate\u00ed\u00adsmo o a una forma de arreligiosidad; es decir, muchos viven como si Dios no existiera.<\/p>\n<p>Ra\u00ed\u00adz espec\u00ed\u00adfica de esa arreligiosidad es la imagen equivocada que se tiene de la religi\u00f3n; se la ve como separaci\u00f3n del mundo, de los lugares \u00abprofanos\u00bb, de las actividades \u00abprofanas\u00bb; la vida interior es considerada como separada, y por tanto alienante, de la vida com\u00fan, si no incluso en oposici\u00f3n a ella. En una palabra, la religi\u00f3n es considerada como obst\u00e1culo para la realizaci\u00f3n del hombre y la edificaci\u00f3n de la ciudad terrena. Quienes tienen semejante imagen de la religi\u00f3n se encuentran ante una alternativa: o el mundo, que aprecian y sienten el deber de hacer progresar, o la religi\u00f3n. Entonces prefieren dejar la religi\u00f3n, que juzgan alienante.<\/p>\n<p>El Vat. II no se detiene a condenar tal situaci\u00f3n ni se encierra en lamentar los buenos tiempos pasados; por el contrario, reconociendo la responsabilidad de los cristianos, y por tanto de la teolog\u00ed\u00ada, en esconder \u00abel genuino rostro de Dios y de la religi\u00f3n\u00bb (GS 19), intenta comprender al hombre de hoy.<\/p>\n<p>b) Dimensi\u00f3n religiosa del compromiso en y por el mundo. El concilio analiza el sentir del hombre secularizado a la luz de la palabra de Dios, y concluye que sustancialmente responde a los designios de Dios.<\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n plat\u00f3nica, la \u00fanica actitud frente al mundo es huir de \u00e9l lo m\u00e1s pronto posible; para la Biblia, en cambio, el mundo creado es bueno (cf G\u00e9n 1:31); est\u00e1 sometido al hombre, para que \u00e9ste se sirva de \u00e9l (cf G\u00e9n 1:28-30; G\u00e9n 9:1-7); signo de la benevolencia de Dioses la shalom, la paz con la prosperidad. La vida est\u00e1 ligada a la tierra; objeto de la bondad de Dios es la tierra prometida (cf Deu 8:1). Para la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es impensable el hombre separado del contexto de todas estas realidades dentro de las cuales vive, y de hecho la GS ha tenido cuidado de presentarnos \u00abel mundo que es teatro de la historia del g\u00e9nero humano\u00bb (n. 2), subrayando que se trata de aquel mundo \u00abque los cristianos creen creado y conservado en la existencia por el amor del Creador\u00bb (l.c.).<\/p>\n<p>El Vat. II, reconociendo la bondad del progreso, subraya su \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con el reino de Dios (cf GS 39). En tal perspectiva se comprende bien por qu\u00e9 el concilio no se limita a exhortar a los cristianos a que cumplan sus deberes terrenos, sino que afirma que \u00abel cristiano que descuida sus compromisos temporales, descuida sus deberes para con el pr\u00f3jimo, y hasta para con Dios mismo, y pone en peligro su propia salvaci\u00f3n eterna\u00bb (ib, 43). Los deberes para con Dios -es decir, la religi\u00f3n- se pueden cumplir tambi\u00e9n con el compromiso vivido con y por Dios.<\/p>\n<p>El mundo \u00ed\u00adntimamente ligado al hombre, participa tambi\u00e9n de su destino (cf LG 48; GS 39); en esta visi\u00f3n del mundo como estrechamente ligado al hombre y al reino de Dios se puede comprender por qu\u00e9 el concilio afirma que es tarea del hombre llevar a Dios a s\u00ed\u00ad mismo y al universo entero (cf GS 34; 77). A1 concluir la GS y como recapitulando todos sus trabajos, el concilio recuerda a los cristianos que tienen un mundo que construir y que conducir a su fin (cf ib, 93). Pero llevar a Dios, para decirlo con santo Tom\u00e1s, es cometido de la virtud de religi\u00f3n; por tanto, obrar con ese fin es un obrar religioso.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, despu\u00e9s de afirmar que \u00abla actividad humana individual y colectiva (&#8230;) corresponde a las intenciones de Dios\u00bb (ib, 34), el concilio hace brotar esa actividad del hecho de que el hombre es imagen de Dios; y concluye que cuantos trabajan \u00abcon raz\u00f3n pueden pensar que con su trabajo desarrollan la obra del Creador, sirven al bien de sus hermanos y contribuyen de modo personal a que se cumplan los designios de Dios en la historia\u00bb (l.c.). Subraya que esa actividad es una glorificaci\u00f3n del nombre de Dios, pues \u00e9l manifiesta su poder y su bondad en hacer grande al hombre. Aparece una vez m\u00e1s la dimensi\u00f3n religiosa y doxol\u00f3gica del compromiso en y por el mundo, a condici\u00f3n de que el hombre en su actividad act\u00fae como compa\u00f1ero de Dios, en comuni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>c) S\u00ed\u00adntesis vital entre religi\u00f3n y compromiso. \u00bfDios o mundo? A esta alternativa del hombre de hoy, el Vat. Il ha respondido que no existe oposici\u00f3n, sino coordinaci\u00f3n. Es cometido de toda la Iglesia, y por tanto tambi\u00e9n de la teolog\u00ed\u00ada moral, ayudar a realizar la s\u00ed\u00adntesis vital entre religi\u00f3n y compromisos temporales.<\/p>\n<p>Entre las muchas tentativas realizadas en este sentido es grato recordar la de P. Teilhard de Chardin. El no coloca a Dios, la fe y la religi\u00f3n junto al mundo, sino que ve el mundo a la luz de la manifestaci\u00f3n de Dios en Jesucristo. A la luz de Cristo todos los acontecimientos se convierten en signos de la presencia din\u00e1mica de Dios, en revelaci\u00f3n del designio divino, en mensaje de amor. El s\u00ed\u00ad de la fe es un s\u00ed\u00ad a todas las obras de Dios, un s\u00ed\u00ad a la revelaci\u00f3n en la creaci\u00f3n. La fe es una visi\u00f3n amplia, que hace alabar a Dios en todas sus obras. A quienes experimentan dificultades para conciliar las relaciones con Dios y las relaciones con el mundo, Teilhard de Chardin les dice que existe \u00abla posibilidad de conciliar, y luego de alimentar, lo uno con lo otro, el amor de Dios y el sano amor del mundo, el esfuerzo del desprendimiento y el esfuerzo del desarrollo\u00bb (El medio divino, 34). Y ello porque el mundo no es ajeno a Dios, sino que \u00abpor obra de la creaci\u00f3n, y sobre todo de la encarnaci\u00f3n, nada es profano aqu\u00ed\u00ad abajo para quien sabe ver. M\u00e1s a\u00fan, todo es sagrado (&#8230;)\u00bb (ib, 54). As\u00ed\u00ad pues, seg\u00fan \u00e9l, el problema fundamental es el de la educaci\u00f3n de los ojos; gracias a ella es posible descubrir una continuidad entre mundo y Dios.<\/p>\n<p>El Vat. II afirma claramente que no hay que oponer \u00ablas actividades profesionales y sociales, por una parte, y la vida religiosa, por otra\u00bb (GS 43). Ense\u00f1a que toda posible oposici\u00f3n puede y debe ser superada \u00abhaciendo una s\u00ed\u00adntesis vital del esfuerzo humano, familiar, profesional, cient\u00ed\u00adfico y t\u00e9cnico, con los valores religiosos, bajo cuya alt\u00ed\u00adsima jerarqu\u00ed\u00ada todo coopera a la gloria de Dios\u00bb (l.c.). Por tanto, la relaci\u00f3n con Dios hay que vivirla no s\u00f3lo en los momentos religiosos espec\u00ed\u00adficos, sino tambi\u00e9n en el compromiso temporal; es m\u00e1s todos los compromisos, si est\u00e1n motivados por la fe, adquieren un valor religioso y doxol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Todas las grandes adquisiciones de la teolog\u00ed\u00ada moderna han puesto en crisis la distinci\u00f3n cl\u00e1sica entre lo sagrado y lo profano: \u00abEl hecho cristiano no niega lo sagrado, sino lo profano\u00bb (Y. Congar). Los ap\u00f3stoles invitan a los cristianos \u00e1 hacer de su vida un acto de culto a Dios (cf Rom 12:1; 1Pe 2:5); otro tanto hace el Vat. II cuando habla del sacerdocio com\u00fan de los fieles (cf LG 10 y 34; AA 2 y 3). Es cometido de la teolog\u00ed\u00ada no perder, sino profundizar siempre la visi\u00f3n unitaria cristiana de la realidad, pues de otro modo el hombre moderno se alejar\u00e1 cada vez m\u00e1s de la fe y de la pr\u00e1ctica religiosa. No hay que olvidar que \u00abuna religi\u00f3n que no sea temporal dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e1 llamarse religiosidad aut\u00e9ntica\u00bb (E. Schillebeeckx).<\/p>\n<p>2. ATENCI\u00ed\u201cN Y RESPETO A LA RELIGIOSIDAD POPULAR. a) Actitud de amor inteligente. Hoy todos subrayan una religi\u00f3n del pueblo diversa de la de los intelectuales y de la organizada por la jerarqu\u00ed\u00ada. Sin entrar en los detalles de las m\u00faltiples definiciones dadas, entendemos por religi\u00f3n popular las expresiones religiosas de la masa en cuanto se distingue de las minor\u00ed\u00adas religiosamente cuidadas, expresiones que nacen y permanecen de modo marginal a cuanto es oficial.<\/p>\n<p>La religi\u00f3n popular, adem\u00e1s de la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gico-cultural, posee una aut\u00e9ntica dimensi\u00f3n religiosa, que hay que descubrir con atento e inteligente estudio. A pesar de la presencia de aspectos ambiguos, es un modo leg\u00ed\u00adtimo de expresar el pueblo y vivir su relaci\u00f3n con Dios. Las expresiones y s\u00ed\u00admbolos de esa religiosidad no hay que despreciarlos y eliminarlos f\u00e1cilmente, sino interpretarlos para descubrir el contenido humano y su valor de expresi\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>A este fin es indispensable una actitud de amor y respeto hacia el pueblo, \u00abnuestro\u00bb pueblo, que nos permite escucharle y comprender sus valores y necesidades a trav\u00e9s de las diversas expresiones. Pablo VI habla de caridad pastoral que impone ser sensibles a la religiosidad popular para \u00absaber captar sus dimensiones interiores y sus valores innegables\u00bb (Evangelii nuntiandi, 48). Ese respeto nace de la convicci\u00f3n de que el pueblo creyente no es s\u00f3lo objeto, sino tambi\u00e9n sujeto de renovaci\u00f3n y depositario de la fe y del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>b) Peculiar expresi\u00f3n \u00abpopular\u00bb de la fe. La fe, como todos los sentimientos y las relaciones del hombre, necesita expresiones, y estas expresiones a nivel cultural asumen modos diversos. La religi\u00f3n es expresi\u00f3n y mediaci\u00f3n de la fe; es siempre dif\u00ed\u00adcil distinguir entre expresiones esenciales a la fe y expresiones variables, en cuanto ligadas a una cultura.<\/p>\n<p>El pueblo expresa su fe en la \u00abreligiosidad popular\u00bb con sus pr\u00e1cticas, sus devociones y sus ritos; evidentemente su lenguaje es diverso del de la fe culta. -La fe popular, por ejemplo, se expresa con el rito, gesto y palabra no intelectual, pero que dice referencia al misterio, aunque a nivel intuitivo. Se expresa adem\u00e1s de modo emocional y colectivo, como se comprueba particularmente en los santuarios; en la b\u00fasqueda de seguridad en un Otro trascendente, en un Dios providente; de modo festivo, hasta decir que \u00abla religiosidad popular es principalmente fiesta religiosa\u00bb (J. Llopis). -Entre los aspectos negativos hay que notar la posibilidad de una religi\u00f3n refugio, con la consiguiente actitud fatalista y de resignaci\u00f3n ante la historia, as\u00ed\u00ad como un cierto individualismo. -La actitud frente a la religi\u00f3n popular es doble: por una parte hay que purificarla de los elementos negativos, y por otra hay que valorizar sus elementos positivos, revitalizando al m\u00e1ximo el.sentido de Dios y la actitud de fe con el anuncio de la Palabra. Ante esta religiosidad \u00abtan rica y a la vez tan vulnerable\u00bb (Evangelii nuntiandi, 48), la actitud es la indicada por Pablo VI: \u00absaber captar sus dimensiones interiores y sus valores innegables, estar dispuestos a ayudarla para superar sus riesgos de desviaci\u00f3n\u00bb (l.c.); y ello por la profunda convicci\u00f3n de que, \u00abbien orientada, esta religiosidad popular puede ser cada vez m\u00e1s para nuestras masas populares un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo\u00bb (l.c.).<\/p>\n<p>c) Liturgia y sacramentos. El Vat. II y el magisterio posconciliar insisten en la adaptaci\u00f3n de la liturgia al nivel cultural del pueblo, porque ella pertenece a todo el pueblo, y no s\u00f3lo a una parte de \u00e9l (cf, p.ej., SC 26; 37-38). Esto supone que se acojan las instancias del alma popular dando, por ejemplo, m\u00e1s espacio a la dramatizaci\u00f3n, a la fantas\u00ed\u00ada, al sentimiento; requiere una mayor posibilidad de participaci\u00f3n popular; un lenguaje m\u00e1s adaptado al modo de expresarse de la gente. Cuando esto no ocurre, el pueblo se libera de la liturgia oficial, dando vida a \u00abejercicios piadosos\u00bb en los que expresa libremente su propio sentir, cosa que no puede hacer en la liturgia, que es aristocr\u00e1tica y de elite. Para realizar esta adaptaci\u00f3n, que concretamente significa creaci\u00f3n de una liturgia encarnada, es necesario interesar al pueblo mismo, como sujeto activo de la renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los sacramentos de la religi\u00f3n popular son el bautismo de los ni\u00f1os, la primera comuni\u00f3n, el matrimonio y las exequias. Con esta demanda el pueblo expresa ante todo una apertura al misterio y un deseo de celebrar y de sacralizar los momentos fundamentales de la existencia, refir\u00ed\u00ad\u00e9ndolos a Dios; es una manera no hablada de expresar su fe y su esperanza; no se la puede rechazar como negativa ni acoger como perfecta, sino que hay que purificarla d\u00e1ndole un contenido m\u00e1s denso de fe. Y no hay que olvidar que el pueblo a trav\u00e9s de estos sacramentos manifiesta su identidad cristiana: criticar esa identidad significar\u00ed\u00ada herir la conciencia en cuanto tiene de m\u00e1s \u00ed\u00adntimo.<\/p>\n<p>d) Algunas indicaciones. -La religi\u00f3n popular, siendo un tema que ata\u00f1e al hombre concreto, es espec\u00ed\u00adficamente interdisciplinar: es preciso estudiar, a\u00fan para conocer mejor al pueblo y sus valores; para valorar correctamente, la teolog\u00ed\u00ada debe tener en cuenta los an\u00e1lisis de las otras ciencias socio-antropol\u00f3gicas. -En cuesti\u00f3n de religi\u00f3n popular hay que evitar los extremismos -todo est\u00e1 bien o todo est\u00e1 mal-; hay que asumir una actitud abierta y cr\u00ed\u00adtica, y sobre todo acercarse al pueblo para poder captar su religiosidad. -Tampoco hay que perder de vista que un cristianismo puro no existe; como acto del hombre peregrino en el tiempo, la fe se encuentra mezclada con motivaciones imperfectas. Por lo que respecta a la liturgia y a los sacramentos, es urgente descubrir el mundo simb\u00f3lico del pueblo., desentra\u00f1ar su lenguaje y su mundo de ritos, mitos y leyendas para comprenderlo y ayudarle. -Se impone una intervenci\u00f3n constructiva: \u00abLas manifestaciones populares, tales como fiestas, peregrinaciones, devociones diversas, han de estar impregnadas de la palabra evang\u00e9lica. Muchas de las devociones a los santos hay que someterlas a revisi\u00f3n, para que se tome a los mismos santos no s\u00f3lo como intercesores, sino como modelos de vida, de imitaci\u00f3n de Cristo. Las devociones y los sacramentales no han de llevar al hombre a una aceptaci\u00f3n semifatalista, sino educarlo para ser cocreador y cogestor, junto con Dios, de su propio destino\u00bb (Medell\u00ed\u00adn, 6,12). Ins\u00ed\u00adstase en la dimensi\u00f3n personaiizante y comunitaria de la fe. -La necesaria renovaci\u00f3n ha de realizarse con prudencia y gradualmente, \u00abcuidando d\u00e9 no apagar el sentimiento religioso en el acto de revestirlo de expresiones espirituales humanas y m\u00e1s aut\u00e9nticas\u00bb (Pablo VI).<\/p>\n<p>III. Indicaciones morales sobre algunos aspectos religiosos<br \/>\n1. DE LO SAGRADO A LA EXPERIENCIA RELIGIOSA. Lo sagrado -dato originario, como lo bello- es \u00abaquella realidad en la cual el hombre hace la experiencia de alg\u00fan contacto con lo divino\u00bb (Th\u00fcm): no se identifica con lo divino, sino s\u00f3lo participa de ello; se opone a lo profano, porque se refiere a algo o \u00abseparado\u00bb para la divinidad o \u00abtocado\u00bb por ella.<\/p>\n<p>Lo sagrado aparece como fuerza inherente a la \u00abrealidad sagrada\u00bb y que desde ella se libera hacia cuantos se ponen en contacto con ella, y como \u00abmysterium tremendum et fascinans\u00bb (R. Otto) que, al mostrar algo divino, atrae, pero al mismo tiempo suscita temor y reverencia a causa de su aspecto de poder.<\/p>\n<p>Mientras que lo sagrado indica la presencia de una fuerza misteriosa pero impersonal, de la que el hombre, aunque presa de terror, intenta apropiarse con las artes m\u00e1gicas o defenderse con actos supersticiosos, la religi\u00f3n dice siempre relaci\u00f3n a un Dios personal con el cual el hombre, presa de temor, pero sobre todo de amor y confianza, intenta entrar en contacto por la adoraci\u00f3n, la oraci\u00f3n y los sacrificios. Mientras que en lo sagrado prevalece el miedo, en la religi\u00f3n domina la confianza.<\/p>\n<p>Lo sagrado puede servir de ayuda a la experiencia religiosa, con tal de que se lo haga evolucionar hacia aquella relaci\u00f3n con el Dios personal cuyo acto esencial es la oraci\u00f3n confiada; de otra manera ser\u00e1 un obst\u00e1culo, porque har\u00e1 vivir la experiencia religiosa con actitudes siempre abiertas a la magia y a la l superstici\u00f3n. Tambi\u00e9n los tiempos y los lugares sagrados sirven de ayuda, con tal de que conduzcan los unos a revivir -en la reactualizaci\u00f3n mist\u00e9rica- los mi rabilia que Dios ha realizado en la historia para salvaci\u00f3n de los hombres, y los otros a encontrarse con el Dios personal que en ellos \u00abhabita\u00bb precisamente para encontrarse con los hombres.<\/p>\n<p>2. EL CULTO. \u00bfBasta el compromiso por el mundo y por el propio semejante vivido como culto, o es tambi\u00e9n necesario expresar la alabanza, el reconocimiento a Dios con actos expl\u00ed\u00adcitos y en momentos propios?<br \/>\nContrariamente a los te\u00f3logos de la secularizaci\u00f3n, hay que decir que, junto con la vida vivida como culto o junto con el \u00abculto profano\u00bb (E. Schillebeeckx), es necesario un culto expl\u00ed\u00adcito o \u00absagrado\u00bb. Santo Tom\u00e1s dice justamente que no es Dios, sino el hombre quien tiene necesidad de culto (cf S.Th., II, q. 91, a. 1, ad 3). Y ello, ya sea porque, dada su situaci\u00f3n corp\u00f3rea, el hombre tiene necesidad de demostrar tambi\u00e9n externamente la fe y la caridad y de aclararse a s\u00ed\u00ad lo que est\u00e1 presente en el fondo de su ser, ya porque las relaciones del hombre, para subsistir y profundizarse, tienen necesidad de la palabra y del signo expl\u00ed\u00adcito: la expresi\u00f3n externa no se limita a mostrar lo que ya existe, sino que lo reaviva y lo profundiza: un don, por ejemplo, es signo :y medio de profundizar la amistad. Es t\u00ed\u00adpico de quien en la vida ama verdaderamente y tiene la fortuna de ser amado expresarse de vez en cuando en un gesto cuyo significado \u00fanico es el de -signo de afecto, de alabanza, de reconocimiento: las cosas de las que nunca se habla equivalen a cosas irrelevantes. Adem\u00e1s no hay que olvidar que el culto cristiano encuentra su car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico en el hecho de que Dios ha intervenido hist\u00f3ricamente prodigando sus dones al hombre; por eso tiene y debe tener una estructura hist\u00f3rica. La Iglesia no puede menos de tener en cuenta el acontecimiento de Cristo y de la salvaci\u00f3n realizada de manera particular en pascua; el culto actualiza la salvaci\u00f3n (cf SC 6). Por lo que precede, resulta inaceptable la tesis de cuantos, por ejemplo J.A.T. Robinson, dicen que la liturgia consistir\u00ed\u00ada en la proclamaci\u00f3n de la acci\u00f3n de Dios en el curso de la historia y de lo cotidiano: el culto, adem\u00e1s de anunciar la gracia, la hace presente por medio de la acci\u00f3n sacramental.<\/p>\n<p>Entre culto \u00abprofano\u00bb (la vida vivida como culto) y culto \u00absagrado\u00bb no existe oposici\u00f3n ni paralelismo, sino interacci\u00f3n; el uno para ser aut\u00e9ntico tiene necesidad del otro, y el uno lleva al otro.<\/p>\n<p>3. LA ORACI\u00ed\u201cN. Dios penetra de diversos modos el universo entero, de modo particular el curso de la historia y de la humanidad; Dios es el ser que sostiene y rige el universo, aunque no est\u00e1 confinado en \u00e9l; por eso la \/oraci\u00f3n -encuentro con el ser de Dios-.puede ser. tan amplia como la vida. En este sentido pueden ser oraci\u00f3n tambi\u00e9n el encuentro y el servicio de los dem\u00e1s, igual que la reflexi\u00f3n y la exploraci\u00f3n de la vida, pues todas estas actividades son un verdadero encuentro con Dios. No existe un sector en el cual no sea posible el encuentro con Dios; estamos frente al evang\u00e9lico \u00abestaba prisionero y me visitasteis\u00bb (Mat 25:26) y al \u00ablaborare est orare\u00bb: el servicio y el trabajo como forma concreta de oraci\u00f3n, en cuanto encuentro con el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Si es verdad que el encuentro con Dios se puede y se debe tener en el compromiso, no es menos verdad que es preciso reservar momentos s\u00f3lo para el encuentro con Dios: \u00abDe otra manera Dios no puede ser Dios para nosotros. Dios tiene necesidad de tiempo, Dios quiere una parte de nuestro tiempo (&#8230;). Encontramos tiempo para todo lo que estimamos importante (&#8230;). El empleo de nuestro tiempo est\u00e1 determinado por nuestros criterios de valor. La exclusi\u00f3n de Dios se deriva de un juicio t\u00e1cito de no valor\u00bb (L. EVELY, Ens\u00e9\u00f1anos a orar, 69).<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n, aunque tiene su comienzo en la petici\u00f3n, si es aut\u00e9ntica, debe convertirse en escucha hasta ser silenciosa. La soledad y el silencio permiten \u00abescuchar al Esp\u00ed\u00adritu\u00bb y \u00abacoger la Palabra\u00bb. La oraci\u00f3n no es un medio para el \u00e9xito de nuestros programas; siendo Dios la fuente y el sentido de nuestro obrar, en la oraci\u00f3n encontramos su sentido, que a menudo es diverso del que nosotros intentamos. En la oraci\u00f3n silenciosa es donde se podr\u00e1 encontrar el sentido que hay que imprimir al compromiso en y por el mundo: la luz que ilumina los valores y desvalores del mundo; y gracias a ella se podr\u00e1 cultivar el sentido de la continuidad: el Dios que se encuentra en la oraci\u00f3n es el mismo al que se sirve en el compromiso socio-pol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>4. LA FIESTA Y EL OCIO. En todos los pueblos religiosos encontramos momentos de discontinuidad en el fluir del tiempo profano; son los momentos de fiesta. Toda fiesta es un desgarro, una ruptura en el tejido de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Reaccionando contra la sociedad productivista, que ve la vida como producci\u00f3n, se est\u00e1 hoy redescubriendo la fiesta, que considera la vida como expresi\u00f3n de libertad. El s\u00e1bado, para los hebreos, era una experiencia del don divino de la libertad frente al trabajo, que pod\u00ed\u00ada volverse opresivo para el hombre [l D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, A]. La fiesta hoy ha de revalorizarse como distanciamiento del mundo y de los \u00ed\u00addolos que construimos y como testimonio de valores m\u00e1s altos que el trabajo. La fiesta permite relativizar el trabajo, pues \u00e9ste no es un fin, sino un instrumento del crecimiento del hombre. Como se ha reflexionado ya sobre el significado del \/trabajo, hoy es preciso comprometerse todav\u00ed\u00ada en la reflexi\u00f3n sobre el significado y sobre la necesidad del ! tiempo libre.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de afirmar claramente que \u00abel hombre vale m\u00e1s por lo que es que por lo que tiene\u00bb (GS 35), el Vat. II considera el trabajo ordenado al perfeccionamiento y al desarrollo integral de la persona; pero tiene conciencia de que el trabajo por s\u00ed\u00ad solo no puede satisfacer todas las exigencias y las esperanzas del hombre; de ah\u00ed\u00ad la necesidad de que \u00abtodos los trabajadores deben gozar de suficiente reposo y tiempo libre\u00bb (l.c.). Si el trabajo es personalizante, no lo es menos el tiempo libre; el trabajo lo ser\u00e1 en la medida en que consiga dar un significado constructivo y personalizante al tiempo libre. Existe el problema de c\u00f3mo utilizar el tiempo que avanza, una vez satisfechas las necesidades fundamentales de la vida. Mientras que el productivismo y el consumismo empujan a utilizarlo para incrementar la producci\u00f3n y el aumento de ganancias, el Vat. II sugiere un uso del mismo en sentido personalizante para \u00abcuidar de la vida familiar, cultural, social y religiosa\u00bb (1. c.). A1 hombre de la era consumista, \u00abalienado en el momento en que su sue\u00f1o es el de un autom\u00f3vil nuevo, de una casa nueva, de un televisor nuevo\u00bb (E. Fromm), hay que proponerle otra vez como alternativa salv\u00ed\u00adfica el otium, entendido como tiempo del esp\u00ed\u00adritu, como ocasi\u00f3n para la contemplaci\u00f3n, como encuentro con los hermanos mediante las obras de misericordia corporal y espiritual.<\/p>\n<p>[\/D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, B \/Gracia; \/Ley nueva; \/Sacramentos; \/Virtudes teologales].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Evangelizzazione e sacramenta, Ldc, Tur\u00ed\u00adn 1972; ALSZEGHY Z., Fuite du monde, en DSp V, coll. 1575-1605; ARANGUREN J.L.L., Etica, Revista de Occidente, Madrid 19722, 163-201; ARNOU R., Platonisme des P\u00e9res, en DThC XII\/2, coll. 2258-2392; Bo V., Feste, riti, magia e azione pastorale, Dehoniane, Bolonia 1983; BONETE E., Aranguren: la \u00e9tica entre la religi\u00f3n y la pol\u00ed\u00adtica, Tecnos, Madrid 1989, 75107; BONHOFFER D., Resistencia y sumisi\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salam\u00e1nca 1983; CAFFARRA C. y PIANA G., Principi di morale religiosa, Dehoniane, Bolonia 1973; COLIN L., Attualit\u00e1 della vita di orazione alla luce del Vat. 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La moral, responsable de la religi\u00f3n: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-y-moral-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRELIGION Y MORAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17285","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17285","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17285"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17285\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17285"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17285"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17285"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}