{"id":17288,"date":"2016-02-05T11:14:37","date_gmt":"2016-02-05T16:14:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/secreto\/"},"modified":"2016-02-05T11:14:37","modified_gmt":"2016-02-05T16:14:37","slug":"secreto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/secreto\/","title":{"rendered":"SECRETO"},"content":{"rendered":"<p>v. Aparte<br \/>\nDeu 29:29 las cosas s pertenecen a Jehov\u00e1 .. Dios<br \/>\nJdg 3:19 rey, una palabra s tengo que decirte<br \/>\nJob 11:6 te declarara los s de la sabidur\u00eda, que<br \/>\nJob 15:8 \u00bfo\u00edste t\u00fa el s de Dios, y est\u00e1 limitada a<br \/>\nPsa 31:20 lo s de tu presencia los esconder\u00e1s<br \/>\nPsa 44:21 porque \u00e9l conoce los s del coraz\u00f3n<br \/>\nPsa 55:14 que juntos comunic\u00e1bamos .. los s, y<br \/>\nPro 11:13 el que anda en chismes descubre el s<br \/>\nPro 25:9 tu causa .. y no descubras el s a otro<br \/>\nIsa 45:19 no habl\u00e9 en s, en un lugar oscuro de la<br \/>\nIsa 48:16 desde el principio no habl\u00e9 en s; desde<br \/>\nJer 23:18 \u00bfqui\u00e9n estuvo en el s de Jehov\u00e1, y vio<br \/>\nEze 7:22 ser\u00e1 violado mi lugar s; pues entrar\u00e1n<br \/>\nAmo 3:7 revele su s a sus siervos los profetas<br \/>\nMat 2:7 Herodes, llamando en s a los magos<br \/>\nMat 6:4 sea tu .. en s; y tu Padre que ve en lo s te<br \/>\nJoh 7:4 que procura darse a conocer hace algo en s<br \/>\nJoh 7:10 \u00e9l tambi\u00e9n subi\u00f3 a la fiesta .. como en s<br \/>\nRom 2:16 que Dios juzgar\u00e1 .. hombres s de los<br \/>\nEph 5:12 vergonzoso es aun hablar .. hacen en s<\/p>\n<hr>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Entre tradici\u00f3n y actualidad:<br \/>\n1. Doctrina tradicional:<br \/>\n    a) Distinciones cl\u00e1sicas,<br \/>\n    b) Fundamentos y obligatoriedad,<br \/>\n    c) Algunos l\u00ed\u00admites;<br \/>\n2. Qu\u00e9 comunicaci\u00f3n:<br \/>\n    a) Nuevas cuestiones,<br \/>\n    b) \u00abPrivacy\u00bb y bien com\u00fan.<br \/>\nII. Para una nueva reflexi\u00f3n:<br \/>\nI. Desde la radicalidad evang\u00e9lica:<br \/>\n    a) Part\u00ed\u00adcipes del misterio insondable de Dios,<br \/>\n    b) Una convivalidad comunicante;<br \/>\n2. Nueva conciencia de comunicaci\u00f3n:<br \/>\n    a) Realizar la verdad en el amor,<br \/>\n    b) Libertad y solidaridad.<br \/>\nIII. Orientaciones operativas:<br \/>\n1. Qu\u00e9 secreto:<br \/>\n    a) Derecho y deber,<br \/>\n    b) Situaciones de conflicto<br \/>\n    c) Secretos m\u00e9dico y bancario;<br \/>\n2. Un dif\u00ed\u00adcil ejercicio:<br \/>\n    a) Silencio y lenguaje velado,<br \/>\n    b) Derecho de \u00abacceso\u00bb y de \u00abolvido\u00bb.<\/p>\n<p>I. Entre tradici\u00f3n y actualidad<br \/>\nA1 hablar de secreto, se intenta hacer referencia en general al compromiso moral de no manifestar a nadie hechos o situaciones ocultos que presentan caracter\u00ed\u00adsticas tales que exigen no ser divulgadas, o bien noticias conocidas o recibidas por v\u00ed\u00ada confidencial. Se trata de un tema tradicionalmente considerado por la teolog\u00ed\u00ada moral, cuya doctrina queremos resumir sucintamente antes de recordar los problemas y las complicaciones que le plantean hoy a esta materia las tem\u00e1ticas actuales de la \/comunicaci\u00f3n y de la \/informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. DOCTRINA TRADICIONAL. Se trata de distinciones y principios ya cl\u00e1sicos en la tradici\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada moral cat\u00f3lica, a la que es preciso hacer referencia aunque sea para una relectura que permita respuestas m\u00e1s adecuadas a los interrogantes \u00e9ticos de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>a) Distinciones cl\u00e1sicas. Pr\u00e1cticamente todos los autores de teolog\u00ed\u00ada moral refieren algunas especificaciones del secreto. Natural: aquel secreto cuya revelaci\u00f3n est\u00e1 prohibida por la naturaleza misma de la cosa que es conocida (sentimientos, afectos, defectos ocultos, etc.); prometido, cuando nos hemos obligado con promesa a no revelar una confidencia; coceado, cuando se ha sabido una noticia previo acuerdo, expl\u00ed\u00adcito o impl\u00ed\u00adcito, de no revelarla; lo cual puede ocurrir por diversos t\u00ed\u00adtulos: de simple confidencia (p.ej., para recibir consuelo), de amistad (p.ej., para obtener una opini\u00f3n \u00fatil de alguien competente), basada en la profesi\u00f3n ejercida (secreto profesional). Un puesto aparte ocupa el secreto sacramental, el vinculado a la confesi\u00f3n, por ser Dios mismo destinatario de las confidencias del penitente.<\/p>\n<p>b) Fundamentos y obligatoriedad. La obligaci\u00f3n del secreto la derivan los autores de la dignidad de la persona humana, que no puede ser atacada en su fundamento, a saber: la intimidad, la verdad interior. Tambi\u00e9n se recuerda el principio del bien com\u00fan (P\u00ed\u00ado XII), que debe garantizar la exigencia \u00abde que los individuos puedan confiar a expertos o amigos las situaciones escabrosas&#8230; Sin esta posibilidad, la personalidad del individuo no tendr\u00ed\u00ada la facultad de desarrollarse y de perfeccionarse\u00bb (Taliercio). La medida de la obligaci\u00f3n la indican los te\u00f3logos seg\u00fan el tipo del secreto y el peso del hecho o de la noticia sobre los que hay que ejercer el deber de la reserva. Por eso, si se trata de un secreto natural, la obligaci\u00f3n es de justicia (tutela y respeto de la dignidad de las personas, con el deber de una eventual reparaci\u00f3n) y de caridad, por la que no se ha de hacer a otro lo que no se quiere para s\u00ed\u00ad; la gravedad depende luego de la importancia de la cosa manifestada. En el caso del secreto prometido, la fuerza obligatoria se deriva de la naturaleza de la promesa, y habr\u00ed\u00ada que ver por la intenci\u00f3n del que ha prometido mantener el secreto si se trata de justicia estricta o s\u00f3lo de fidelidad, presumiendo la segunda hip\u00f3tesis cuando no parece claro que se trata de justicia; adem\u00e1s ser\u00ed\u00ada obligaci\u00f3n leve o grave tambi\u00e9n seg\u00fan la importancia del objeto del secreto. Finalmente, en el caso del secreto confiado, especialmente profesional, el fundamento de la obligatoriedad habr\u00ed\u00ada que verlo en el deber de caridad, pero sobre todo de justicia; de ah\u00ed\u00ad se seguir\u00ed\u00ada, pues, claramente el car\u00e1cter de voluntad contractual y, consiguientemente, la infracci\u00f3n contra la justicia conmutativa, con obligaci\u00f3n rigurosa de reparaci\u00f3n. La obligaci\u00f3n de mantener el secreto cesar\u00ed\u00ada, seg\u00fan los te\u00f3logos, si el interesado permite su manifestaci\u00f3n, si la materia deja de ser secreta o si un motivo adecuado justifica su revelaci\u00f3n: para evitar un inconveniente proporcionalmente grave, un grave da\u00f1o al bien com\u00fan, a un tercero inocente o a la misma persona a la que se ha confiado el secreto. En estos casos no ser\u00ed\u00ada violaci\u00f3n de la justicia, por ejemplo, la lectura no autorizada de cartas ajenas. En cambio, es siempre inviolable el sigilo sacramental (c\u00e1ns. 983 y 984 del CIC) bajo pena de excomuni\u00f3n reservada a la Sede Apost\u00f3lica (can. 1388); ello incapacita al confesor para testimoniar en los procesos, aunque se lo pida el penitente (can. 1550, \u00c2\u00a7 2, 2.\u00c2\u00b0). El CIC no hace en esto m\u00e1s que conservar la legislaci\u00f3n precedente.<\/p>\n<p>c) Algunos l\u00ed\u00admites. Hay que notar que esta doctrina tradicional, en lo que se refiere a las motivaciones, insiste en la justicia, subrayando, por ejemplo, en el caso del secreto profesional, m\u00e1s el aspecto de la conmutabilidad que el de la socialidad; insiste, adem\u00e1s, tambi\u00e9n en la caridad, pero considerada como deber particular m\u00e1s que como ra\u00ed\u00adz ontol\u00f3gica de toda valencia \u00e9tica, al menos desde la perspectiva cristiana. Hay que notar asimismo lo dif\u00ed\u00adcil que es abarcar en la rejilla de tal doctrina la consideraci\u00f3n de las nuevas cuestiones que vemos surgir con gran evidencia de las situaciones de nuestra sociedad de dimensiones planetarias y de gran desarrollo t\u00e9cnico. Por eso resulta importante puntualizar cu\u00e1les son las nuevas problem\u00e1ticas sobre las que nuestro tiempo nos invita a reflexionar, y por consiguiente a intentar, partiendo de la palabra de Dios, una reflexi\u00f3n sobre la materia.<\/p>\n<p>2. QUE COMUNICACI\u00ed\u201cN. Es bastante f\u00e1cil, en efecto, darse cuenta de que la condici\u00f3n social actual est\u00e1 llena de acentos nuevos contradictorios. Por un lado, las relaciones informativas a nivel mundial hacen posibles intercambios inconcebibles hasta hace poco; por otro, situaciones estructurales de restricci\u00f3n de la informaci\u00f3n misma llevan a dr\u00e1sticas limitaciones en la transmisi\u00f3n de la verdad. Adem\u00e1s, por una parte, el sofisticado crecimiento tecnol\u00f3gico en el \u00e1mbito de los medios de comunicaci\u00f3n [l Inform\u00e1tica] hace posibles las intromisiones m\u00e1s osadas en el fondo de cualquier realidad, social o personal; por otra, se va imponiendo el inquietante interrogante de hasta d\u00f3nde lo que pertenece a la esfera personal se ha de excluir total y r\u00ed\u00adgidamente de la esfera de lo social, puesto que p\u00fablico y privado, individual y comunitario, son t\u00e9rminos que interact\u00faan en muchos aspectos bas\u00e1ndose en los principios de bien com\u00fan y de solidaridad.<\/p>\n<p>a) Nuevas cuestiones. En este cuadro la \u00e9tica se ve obligada a hacer frente a una serie de nuevas cuestiones, que est\u00e1n lejos de ser f\u00e1ciles y que se configuran precisamente en la contradictoriedad. Ante todo, \u00bfqu\u00e9 confines hay que se\u00f1alar al uso de \u00abmedios t\u00e9cnica y psicol\u00f3gicamente nuevos y difundidos de interceptaci\u00f3n o extorsi\u00f3n, como el narcoan\u00e1lisis, la psicoterapia, los mass media, la informaci\u00f3n, los tests, la publicidad, la candid camera, cuya ambivalencia de uso tiene por contrapartida negativa la violaci\u00f3n de la intimidad\u00bb? (Cozzoli). Y lo mismo d\u00ed\u00adgase de los sofisticados dispositivos de vigilancia \u00f3ptica y ac\u00fastica, del registro fotogr\u00e1fico y cinematogr\u00e1fico, del uso de los rayos infrarrojos. \u00bfC\u00f3mo tener garant\u00ed\u00adas respecto a la ambivalencia de la computadora, que puede registrarlo todo, incluso los actos cotidianos m\u00e1s minuciosos de una persona, constituyendo as\u00ed\u00ad la base de archivos electr\u00f3nicos casi omniscientes y el elemento sustentador de los sistemas tecnodom\u00e9sticos que, combinando e integrando tel\u00e9fono, televisi\u00f3n y elaborador, aumentan los peligros de interceptaci\u00f3n y de abusos relacionados con el uso de las informaciones?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 espacio de legitimidad puede tener, adem\u00e1s, la carrera al sensacionalismo, presentado a menudo como servicio a la moral social, y que no vacila en violar cualquier intimidad haciendo a menudo del esc\u00e1ndalo un arma pol\u00ed\u00adtica para suscitar contraposiciones entre partes adversarias? Adem\u00e1s, \u00bfcu\u00e1ndo el concepto del bien com\u00fan y\/ o el principio de solidaridad dan el derecho de pasar por encima de los derechos personales para informar sobre cuanto puede revestir importancia decisiva para la colectividad? \u00bfCu\u00e1l puede ser, en particular, el \u00e1mbito de legitimidad de ciertos secretos, visto \u00abcuanto en nombre de la seguridad nacional, del secreto militar, del secreto bancario, se viene consumando en contraposici\u00f3n con los derechos sacrosantos de la persona y de los pueblos, conden\u00e1ndolos a nuevas formas de colonialismo y cautiverio, adem\u00e1s de al analfabetismo, la desnutrici\u00f3n y el hambre mundial\u00bb? (Mattai). Y tambi\u00e9n, \u00bfqu\u00e9 determinaciones debe tener el secreto m\u00e9dico, ya sea en lo que concierne al aspecto de la comunicaci\u00f3n de la verdad al enfermo, ya en lo que respecta a los \u00e1mbitos de socialidad ligados a la profesi\u00f3n sanitaria, como la certificaci\u00f3n respecto a pr\u00e1cticas de seguridad o de asistencia o tambi\u00e9n a garant\u00ed\u00ada de prevenci\u00f3n a prop\u00f3sito de ciertas enfermedades (cf la serie de interrogantes formulados por el SIDA, sin excluir el de la obligatoriedad o no de visitas prematrimoniales)?<br \/>\nb) \u00abPrivacy\u00bb y bien com\u00fan. Es claro que el centro del problema, dentro de la variaci\u00f3n de tantas preguntas diversas, es uno solo: \u00bfc\u00f3mo garantizar la esencia de la persona entendida como realidad aut\u00f3noma, y por tanto inviolable en lo \u00ed\u00adntimo de su ser y de sus pensamientos, \u00abdado que su vida privada (privacy) debe preservarse no como aislamiento, sino como intimidad que lleva a la comuni\u00f3nT (De Oliveira). A este prop\u00f3sito parece de particular eficacia la expresi\u00f3n usada por el CIC en el canon 220: \u00abA nadie le es licito lesionar ileg\u00ed\u00adtimamente la buena fama de que alguien goza, o violar el derecho de cada persona a proteger su intimidad\u00bb. En este texto est\u00e1 claro que la afirmaci\u00f3n de la privacy personal no es tan categ\u00f3rica que constituya algo absoluto. \u00abNo es l\u00ed\u00adcito lesionar ileg\u00ed\u00adtimamente\u00bb significa remitir al problema de la relaci\u00f3n individuosociedad, admitiendo que si no existe libertad sin intimidad respetada, tampoco puede haber comunidad en la que se realicen las personas sin un cierto l\u00ed\u00admite de la absoluta privaticidad. Pues es claro que una persona expropiada de la intimidad est\u00e1 expuesta a todo tipo de violaci\u00f3n y de afrenta. Pero la garant\u00ed\u00ada de la propia profundidad no se ordena al privatismo cerrado, sino a una apertura que constituya una garant\u00ed\u00ada para la realizaci\u00f3n lo m\u00e1s plena posible de cada uno. Pero esto quiz\u00e1 le pida al individuo un concurso solidario que puede y debe admitir alg\u00fan sacrificio de su individualidad cuando se trata, por ejemplo, de \u00abinformar sobre cuanto reviste importancia decisiva para la colectividad\u00bb (Piana). Luego no es posible limitarse a esquematizar, sino que, en un recorrido que no elude el tratamiento tradicional, hay que remontarse a las ra\u00ed\u00adces de la reflexi\u00f3n antropol\u00f3gica y \u00e9tico-cristiana para intentar suscitar comprensiones m\u00e1s adecuadas y orientaciones que respeten la complejidad del problema central, que a la vez requiere garant\u00ed\u00adas de intimidad y verdad aut\u00f3nomas y personales en las intercomunicaciones incluso a nivel mundial.<\/p>\n<p>II. Para una nueva reflexi\u00f3n<br \/>\nParece indispensable ensanchar la \u00f3ptica en la consideraci\u00f3n global de la obligaci\u00f3n del secreto partiendo de una lectura b\u00ed\u00adblica que restituya criterios renovados para una valoraci\u00f3n teol\u00f3gica de la materia.<\/p>\n<p>1. DESDE LA RADICALIDAD EVANGELICA. Se trata de captar en la revelaci\u00f3n como el n\u00facleo ontol\u00f3gico desde el cual argumentar luego con orientaciones espec\u00ed\u00adficas.<\/p>\n<p>a) Part\u00ed\u00adcipes del misterio insondable de Dios. Se puede entonces advertir la referencia a la misma \u00abinefabilidad\u00bb de Dios, que hizo al hombre \u00aba nuestra imagen y semejanza\u00bb (G\u00e9n 1:26). Inefabilidad que guarda el secreto mismo de Dios, ya que Pablo, \u00abarrebatado al para\u00ed\u00adso, oy\u00f3 palabras inefables que el hombre no puede expresar\u00bb (2Co 12:4), igual que son indecibles todas las experiencias que de alg\u00fan modo participan de la realidad de Dios (cf Rom 8:26; IPe 1,8), de modo que, dice Pablo, \u00abhablamos de una experienc\u00ed\u00ada de Dios misteriosa, oculta\u00bb (l Cor 2,7), ya que en el \u00abmisterio de Dios se encuentran ocultos todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y de la ciencia\u00bb (Col 12:3). Y en esta categor\u00ed\u00ada de la inefabilidad divina hay que leer tambi\u00e9n el misterio de cada persona, puesto que \u00abnuestra vida est\u00e1 escondida con Cristo en Dios\u00bb (Col 3:3). Con Cristo, que es la referencia m\u00e1s directa. Jes\u00fas, que \u00abva\u00bb hacia el pueblo (Me 1,14.21; 2,1.13) y \u00absale\u00bb para ir a \u00e9l (Me 1,38; 2,13), indicando un movimiento como de entrada y de salida en el misterio de una presencia indecible con el que parece volver a entrar en la soledad (Me 3,7; 4,35). Sin hablar de su expresarse en par\u00e1bolas, que, desvelando la ense\u00f1anza de Dios, tiende tambi\u00e9n al mismo tiempo a ocultar a la multitud una ense\u00f1anza misteriosa, cuyo significado es revelado s\u00f3lo a los \u00ed\u00adntimos (Me 4,10-12.34), \u00abporque a vosotros os es dado comprender los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no\u00bb (Mat 13:1 l). Y sin hablar tambi\u00e9n del silencio impuesto a los testigos de sus milagros (Me 1,43; 5,43; 8,26) o a quienes han entrevisto algo del misterio de su persona (Me 1,24.25.34; 3,11.12; 8,30; 9,9). Un misterio s\u00f3lo comunicable al que est\u00e1 pronto a seguir por entero a Jes\u00fas (Me 8,34) en su autenticidad de Hijo de Dios, revelado en el misterio de la muerte y resurrecci\u00f3n (Me 9,9). Por eso afirma Jes\u00fas: \u00abMuchas cosas tengo que deciros todav\u00ed\u00ada, pero ahora no est\u00e1is capacitados para entenderlas\u00bb (Jua 16:12), por lo que coherentemente recomienda a los suyos que hagan lo mismo: \u00abNo deis lo santo a los perros ni ech\u00e9is vuestras perlas a los puercos\u00bb (Mat 7:6). As\u00ed\u00ad, introducida en el misterio de Dios en Cristo, como \u00e9l, toda persona conf\u00ed\u00ada en la comunicaci\u00f3n algo de su misterio, que exige ser acogido con respeto y sin dispersi\u00f3n profanadora.<\/p>\n<p>b) Una convivalidad comunicante. En sustancia, pues, se trata de custodiar la propia identidad, la propia intimidad para garantizar de alg\u00fan modo la realidad de Dios y de su proyecto. Toda comunicaci\u00f3n debe revelar la autenticidad de \u00abquien se esfuerza con humildad y con perseverancia por penetrar en los secretos de la realidad\u00bb; \u00abaun sin saberlo, est\u00e1 llevado como por la mano de Dios, quien, sosteniendo todas las cosas, da a todas ellas el ser\u00bb (GS 36). En sustancia, la verdad misteriosa respetada en cada uno es la actualizaci\u00f3n concreta de aquella agape, de aquella convivalidad radical que, adem\u00e1s de ser la sustancia trinitaria de Dios, es la ra\u00ed\u00adz de nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l (cf G\u00e1l 4:4-5; Rom 8:39), con nosotros mismos, con los dem\u00e1s (Mat 25:40; Heb 9:5; ICor 12,3114,1) y con todas las cosas (Rom 8:19ss). Una situaci\u00f3n radical de misterio, de comunicaci\u00f3n misteriosa, que es y debe ser el punto de partida para una comunicaci\u00f3n sincera y caritativa.<\/p>\n<p>2. NUEVA CONCIENCIA DE COMUNICACI\u00ed\u201cN. De esto, como bien puede comprenderse, nace la exigencia de una nueva conciencia, mucho m\u00e1s interior incluso en lo que se refiere a motivaciones e importancia del deber de respetar el secreto, a saber: el deber de acoger el misterio sustancial, de tantos modos la divina inefabilidad de toda persona, que es a la vez expresi\u00f3n de verdad y t\u00e9rmino de comunicaci\u00f3n amorosa, con referencia no a una situaci\u00f3n emotiva o sentimental cualquiera, sino a una implantaci\u00f3n radical en la agape de Dios,<br \/>\na) Realizar la verdad en el amor. \u00abEl respeto a la fuente divina de la verdad nos hace cautos al revelar la verdad cuando el destinatario no est\u00e1 dispuesto a recibirla como se debe o cuando no estamos en condiciones de acompa\u00f1arla con un testimonio significativo. La comunicaci\u00f3n con la verdad tiene como fin verdadero y propio que sea aceptada la verdad misma y reciba una respuesta\u00bb (H\u00e1ring). Por eso es oportuno que la comunicaci\u00f3n est\u00e9 garantizada por la discreci\u00f3n (cf Mat 6:6), tambi\u00e9n para que cada uno pesque en lo profundo de s\u00ed\u00ad mismo, en la garant\u00ed\u00ada de la paz, en el itinerario de un crecimiento progresivo. Por tanto, un verdadero amor de s\u00ed\u00ad y del pr\u00f3jimo en el secreto y en la discreci\u00f3n, \u00e1mbito indispensable para reconstruir nuevas relaciones sociales (tambi\u00e9n econ\u00f3micas, pol\u00ed\u00adticas y militares) fundadas m\u00e1s en la confianza, y por tanto en la ternura que acoge, que en la desconfianza, y por tanto en el choque que contrapone.<\/p>\n<p>b) Libertad y solidaridad. Por consiguiente, un fundamento m\u00e1s s\u00f3lido del deber del secreto: como ejercicio de reciprocidad fecunda antes que convivencia apenas salvaguardada de alg\u00fan modo. Por eso hay que captar la justicia que exige el secreto y la reserva en su significado b\u00ed\u00adblico de fidelidad a aquella alianza que regula las relaciones bas\u00e1ndose en la \u00abpansacralidad primitiva\u00bb (G. von Rad) que recuerda a Dios, art\u00ed\u00adfice y prototipo a la vez. Y, por tanto, fidelidad a s\u00ed\u00ad mismo y a los dem\u00e1s como fidelidad a Dios antes que respeto de un pacto por el que se configuran las modalidades jur\u00ed\u00addicas de la llamada justicia conmutativa y de la misma justicia social. De ese modo resulta valorizada la radicalidad ontol\u00f3gica primero y m\u00e1s que la institucionalidad jur\u00ed\u00addica. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la caridad, que es postulada como fundamento del deber del secreto m\u00e1s que como una orden que llega de fuera, es la exigencia ontol\u00f3gica de la convivalidad de la agape, que simult\u00e1neamente garantiza libertad e intercomunicaci\u00f3n vital y consistente en la verdad \u00ed\u00adntima de toda persona y de toda cosa.<\/p>\n<p>III. Orientaciones operativas<br \/>\nEs claro que las solicitaciones que llegan de la palabra de Dios se concretizan en una actitud de conciencia antes que en actos particulares. Una actitud respecto a la verdad y a la comunicaci\u00f3n que ha de entenderse sustancialmente como \u00abb\u00fasqueda y conquista de significado para la existencia, como apertura y conformidad con la realidad de las cosas y de las situaciones del mundo, como reconocimiento del otro y b\u00fasqueda de reciprocidad\u00bb (De Oliveira), horizonte que conduce a la exclusi\u00f3n de toda indebida injerencia de fuerza e intromisi\u00f3n que afecte u ofusque el misterio de ese horizonte vital.<\/p>\n<p>1. QUE SECRETO. Est\u00e1 claro que en este punto hay que recuperar todo el contenido de la doctrina tradicional, que si acaso adquiere motivaciones m\u00e1s profundas a\u00fan por cuanto se ha venido diciendo, quiz\u00e1 subrayando la gravedad de la materia en s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>a) Derecho y deber. La discreci\u00f3n y el secreto, en efecto, han de verse como una dimensi\u00f3n radical en la b\u00fasqueda de la verdad y en la comunicaci\u00f3n, de modo que no podr\u00e1 derogarse f\u00e1cilmente ese derecho y deber de toda persona y de la sociedad. En cualquier caso, se ha de mirar en la formaci\u00f3n de las conciencias a construir antes de nada un clima de veracidad, \u00abque ha de entenderse como actitud de fondo, a la que se oponen nerviosismo, desfachatez, la indiscreci\u00f3n en preguntar, el deseo de sensaciones o la simple curiosidad\u00bb (Premm-B\u00bficklinger). Por su parte, en particular, la sociedad deber\u00e1 situarse como sujeto primero para garantizar junto a la informaci\u00f3n m\u00e1s amplia que sustraiga al peligro de subversiones, atentados, conjuras, etc- el respeto de la privacy. Por tanto, nunca ser\u00e1 l\u00ed\u00adcita la corrupci\u00f3n, la delaci\u00f3n, el uso arbitrario de viejas y nuevas tecnolog\u00ed\u00adas de informaci\u00f3n, aunque sea para ejercitar la justa vigilancia en beneficio del orden y de la paz. No ser\u00e1 l\u00ed\u00adcito, en nombre de la libertad de comunicaci\u00f3n, la circulaci\u00f3n de informaciones pornogr\u00e1ficas y la delaci\u00f3n o denigraci\u00f3n escandalosa. Cualquier \u00e1mbito de la p\u00fablica comunicaci\u00f3n e informaci\u00f3n deber\u00e1 encuadrarse en intervenciones legislativas que, sin ser censoras, habr\u00e1n de responder a los criterios \u00e9ticos.<\/p>\n<p>b) Situaciones de conflicto. En lo que respecta al uso del secreto y la reserva en las relaciones interpersonales, son claras diversas deducciones concretas. No est\u00e1 justificado indagar la vida ajena, ni siquiera por curiosidad. Es incorrecto escuchar y registrar conversaciones de otros o leer cartas ajenas, a no ser para defensa propia; pero siempre con medios honorables y evitando da\u00f1os desproporcionados. Ya se ha hablado de la cesaci\u00f3n de la obligaci\u00f3n del secreto seg\u00fan la doctrina tradicional, por lo que est\u00e1 claro que los padres tienen derecho a saber la verdad sobre sus hijos mientras no son autosuficientes; un c\u00f3nyuge debe saber del otro m\u00e1s que una persona extra\u00f1a; lo mismo un superior; adem\u00e1s, entre amigos y entre personas leales, las relaciones son m\u00e1s exclusivas que con los otros. Pero subsiste el hecho de que a menudo se pueden verificar situaciones de conflicto no muy claras en s\u00ed\u00ad. \u00abEl bien del mismo que conf\u00ed\u00ada el secreto, el bien del receptor, el bien de otros y el bien de la comunidad pueden exigir, cuando sean suficientemente graves, la violaci\u00f3n del secreto. Pero se necesita una gravedad particular, tambi\u00e9n porque la violaci\u00f3n de un secreto, especialmente el profesional, es siempre un grave da\u00f1o a la fiabilidad de la vida asociada\u00bb. En cualquier caso, \u00abdeber\u00e1 ser el individuo el que valore la utilidad o inconveniencia para el receptor potencial, para la comunidad y tambi\u00e9n para s\u00ed\u00ad mismo de la comunicaci\u00f3n de las informaciones en cuya posesi\u00f3n est\u00e1\u00bb (Chiavacci).<\/p>\n<p>c) Secretos m\u00e9dico y bancario. Por su particular problematicidad, es oportuno hacer referencia a alguna situaci\u00f3n t\u00ed\u00adpica que se ha ido especificando, sobre todo en los \u00faltimos tiempos. Es el caso ante todo del m\u00e9dico, que \u00abdebe garantizar el secreto total sobre todas las informaciones recogidas y sobre las indagaciones realizadas con el paciente\u00bb y adem\u00e1s no puede \u00abcolaborar en la constituci\u00f3n de bancos electr\u00f3nicos de datos m\u00e9dicos que puedan poner en peligro o debilitar el derecho del paciente a la reserva, a la seguridad y a la protecci\u00f3n de su vida privada\u00bb (Conf. intern. \u00f3rdenes m\u00e9dicos, Par\u00ed\u00ads 1987, arts. 7-8). Reserva que, frente al derecho del paciente, especialmente terminal, a saber toda la verdad, plantea no pocos problemas, que hay que afrontar con un equilibrio que excluya el silencio a priori o una l\u00ed\u00adnea cruda de explicitud in\u00fatil. Es particular tambi\u00e9n el caso del secreto bancario, que si por una parte constituye una garant\u00ed\u00ada en un compromiso econ\u00f3mico y operativo de personas y organismos varios, no puede ciertamente convertirse en pretexto o cobertura de evasiones fiscales o de delitos los m\u00e1s dispares (terrorismo, criminalidad organizada, acciones mafiosas); por lo cual parece leg\u00ed\u00adtima la injerencia de la administraci\u00f3n p\u00fablica, aunque con modalidades bien reguladas por la ley.<\/p>\n<p>2. UN DIFICIL EJERCICIO. Una nueva conciencia m\u00e1s radical y amorosamente respetuosa de la verdad en la comunicaci\u00f3n, y por tanto m\u00e1s atenta al valor de la reserva, es dif\u00ed\u00adcil y problem\u00e1tica. Por ejemplo, el problema del caso en el que hay quien indaga de manera indiscreta, poniendo en graves aprietos al interlocutor.<\/p>\n<p>a) Silencio y lenguaje velado. \u00abAl que indaga de manera indiscreta no se le deber\u00ed\u00ada siquiera responder\u00bb, observa B. H\u00e1ring, que a\u00f1ade: \u00abo, si es posible, habr\u00ed\u00ada que hacerle una contrapregunta que desv\u00ed\u00ade su atenci\u00f3n. Pero en algunas ocasione~en las que el silencio o la negativa a responder no son suficientes para proteger el secreto, no queda otro camino que un modo de hablar que, aunque no falso, contribuye eficazmente a mantener oculto lo que debe permanecer oculto\u00bb. Ello no deber\u00ed\u00ada significar ambig\u00fcedad de mente y de intenci\u00f3n, sino s\u00f3lo una ambig\u00fcedad de lenguaje que no se fijara como objetivo enga\u00f1ar, sino mantener oculta una verdad al que quiere abusar de ella (tradicionalmente, lo que se llama restricci\u00f3n mental perceptible o restricci\u00f3n no puramente mental). \u00abSi luego el indagador indiscreto es sacado del camino, se puede considerar una consecuencia de su modo injusto de acercarse a la verdad\u00bb; y esto teniendo siempre presente que, \u00abusado juiciosamente, el lenguaje velado manifiesta el amor a la verdad, pero si su uso es inoportuno habit\u00faa a volverse mentirosos\u00bb (H\u00e1ring). Para E. Chiavacci, la licitud del uso de tal lenguaje depender\u00ed\u00ada del \u00abhecho de que todo problema moral de la vida de comunicaci\u00f3n est\u00e1 dominado por el dato relacional, por lo que todo conflicto entre valores es siempre un conflicto entre varias necesidades y urgencias de la caridad\u00bb. Pero todo esto quedando en pie que \u00abla prudencia cristiana&#8230; no caer\u00e1 nunca en la mentira, sino que m\u00e1s bien se confiar\u00e1 a la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, superando incluso tambi\u00e9n el recurso al silencio o lenguaje velado cuando, de hacerlo, el cristiano traicionar\u00ed\u00ada su misi\u00f3n de testigo y anunciador de verdad, justicia y caridad.<\/p>\n<p>b) Derecho de \u00abacceso \u00aby de \u00abolvido\u00bb : Teniendo en cuenta las problem\u00e1ticas planteadas por las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas de comunicaci\u00f3n e investigaci\u00f3n, se debe a\u00f1adir que en defensa de la propia privacy nacen nuevos derechos en analog\u00ed\u00ada con la tutela que la ley concede al secreto epistolar y telef\u00f3nico. Entre ellos tambi\u00e9n el del \u00abacceso\u00bb, que ha de garantizar a cada uno la posibilidad de conocer las informaciones sobre la propia persona incluidas en los varios bancos de datos, controlar su exactitud y uso apropiado, con la facultad de pedir correcciones y adiciones. Tambi\u00e9n hay que destacar el derecho \u00abal olvido\u00bb, a saber: un derecho que asegure la cancelaci\u00f3n del dato cuando la finalidad para la que se hab\u00ed\u00ada manifestado se ha conseguido o no es ya actual. En cualquier caso, y a manera de conclusi\u00f3n, hay que recordar que, siendo la comunicaci\u00f3n siempre don de s\u00ed\u00ad, pone de todas formas, al menos en una cierta medida, un problema moral; que cada vez que se abre la boca est\u00e1 en juego el amor de s\u00ed\u00ad y del pr\u00f3jimo, y que, si es un defecto hablar inconsideradamente, es un error a\u00fan m\u00e1s grave cerrarse a s\u00ed\u00ad mismo. Pues el misterio de s\u00ed\u00ad es don precioso que hay que guardar con reserva, pero para darlo.<\/p>\n<p>[\/Derechos del hombre; \/Informaci\u00f3n; \/Inform\u00e1tica; \/Mentira; \/Promesa y juramento; \/Verdad y veracidad].<\/p>\n<p>BIBL.: CHIAVACCI E., Principi di morale sociale, Dehoniane, Bolonia 1971, 88-90; Cozzol,l M., Virtti socia\/i, en AA.VV., Corso di morale dirigido por T. GoeFl y G. PLANA, 3 Queriniana, Brescia 1984, 76-78; ELIZARI J., Sida y secreto m\u00e9dico, en \u00abMorelia\u00bb 12 (1990) 87-105; GONTHaR A., Chiamata e risposta 3, Paoline, 1977, 435443; HXRING B., Libertad yfzdelidad en Cristo II, Herder, Barcelona 1983 \u00f39-76 H\u00dcRMANN K., Secreto, en Diccionario de moral cristiana, Herder, Barcelona 1975, 1208-1213; L\u00f3pez AZPIrARrs E., Etica y vida, Paulinas, Madrid 1990, 333-345; MAZZARELLO G., Segreto bancario, en \u00abRealt\u00e1 Nuova\u00bb 51 (1986) nn. 5-6, 153-159; MONwUROU L, y Du Bulr F.M., Dtzionario b\u00ed\u00adblico storico critico, ed. it., publicado por R. FABRIS, voz Segreto messianico, Borla, Roma 1987, 914-915; PERICO G., Problemi di elite sanitaria. Ancora, Mil\u00e1n 1985, \u00f35-82; Pt:cesKe K. 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Este sustantivo aparece 21 veces en hebreo b\u00ed\u00adblico. En primer lugar, So\u00ed\u2020d quiere decir \u00abcomunicaci\u00f3n confidencial\u00bb: \u00abEsc\u00f3ndeme del consejo secreto de los malhechores\u00bb (Psa 64:2 rva). En Pro 15:22 el vocablo se refiere a planes que se hacen en privado antes de cont\u00e1rselos a otros: \u00abLos pensamientos son frustrados [\u00abfracasan\u00bb nvi] donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman [\u00abprosperan\u00bb nvi]\u00bb. A veces el t\u00e9rmino solo se refiere a algo dicho que deber\u00ed\u00ada haberse mantenido en confidencia: \u00abDiscute tu causa con tu pr\u00f3jimo y no des a conocer el secreto de otro\u00bb (Pro 25:9 rva). En segundo lugar,el vocablo representa un grupo de amigos \u00ed\u00adntimos con los que se comparte un asunto confidencial: \u00abEn su consejo no entre mi alma,[de Sime\u00f3n y Lev\u00ed\u00ad] ni mi esp\u00ed\u00adritu se junte en su compa\u00f1\u00ed\u00ada\u00bb (Gen 49:6  primera aparici\u00f3n del vocablo). Jerem\u00ed\u00adas 6.11 habla de la \u00abreuni\u00f3n de los j\u00f3venes [informal pero que comparten asuntos confidenciales] igualmente\u00bb. Y \u00abJuntos comunic\u00e1bamos dulcemente los secretos\u00bb es estar en un grupo donde todos comparten y se regocijan en lo que se hace y\/o se discute (S 55.14).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Aparte Deu 29:29 las cosas s pertenecen a Jehov\u00e1 .. 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