{"id":17290,"date":"2016-02-05T11:14:41","date_gmt":"2016-02-05T16:14:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sindicalismo\/"},"modified":"2016-02-05T11:14:41","modified_gmt":"2016-02-05T16:14:41","slug":"sindicalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sindicalismo\/","title":{"rendered":"SINDICALISMO"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. El sindicalista en la crisis econ\u00f3mico-cultural:<br \/>\n1. Crisis del modelo de desarrollo occidental;<br \/>\n2. La clase obrera: p\u00e9rdida de centralidad;<br \/>\n3. Cambio cultural respecto al trabajo;<br \/>\n4. La crisis del sindicalista.<br \/>\nII. En busca de inspiraci\u00f3n y de significado:<br \/>\n1. Pobreza y solidaridad: las llamadas de la Palabra;<br \/>\n2. Cometido del sindicato: humanizar el trabajo y la sociedad.<br \/>\nIII. Valores, principios y normas:<br \/>\n1. La solidaridad;<br \/>\n2. Algunos principios \u00e9ticos;<br \/>\n3. El cometido de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>No nos detenemos en la historia del sindicalismo; a este fin se dispone de obras significativas y exhaustivas. Nuestra atenci\u00f3n no se centra tampoco en el sindicato, entendido como organizaci\u00f3n, sino en el sindicalista como persona, en sus problemas, en sus motivaciones, en su praxis, m\u00e1s all\u00e1 incluso de las siglas de pertenencia y de militancia, aun siendo conscientes de que la relaci\u00f3n con las ideolog\u00ed\u00adas y las correspondientes agrupaciones pol\u00ed\u00adticas plantea alg\u00fan problema.<\/p>\n<p>I. El sindicalista en la crisis econ\u00f3mico-cultural<br \/>\nDe todos es conocida, incluso de quienes no siguen de cerca las vicisitudes del sindicato, la crisis que en los \u00faltimos a\u00f1os se ha apoderado de la figura del sindicalista; crisis ligada a un fen\u00f3meno m\u00e1s vasto y m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de descifrar, que ha llevado a hablar incluso de desaparici\u00f3n de la clase obrera o, por lo menos, de su transformaci\u00f3n radical respecto a un pasado a\u00fan vivo en la memoria y en la piel d\u00e9 los militantes. \u00abQuerida clase obrera -escrib\u00ed\u00ada hace algunos a\u00f1os el sindicalista S. Antoniazzi-, mis relaciones y las de muchos de mis amig\u00f3s contigo se est\u00e1n visiblemente deteriorando. Durante un largo per\u00ed\u00adodo de tiempo, podr\u00ed\u00ada decir que desde siempre, ha existido sinton\u00ed\u00ada contigo, identificaci\u00f3n, consonancia. M\u00e1s; en el lazo contigo muchos de nosotros han modelado su vida, han crecido, se han hecho lo que son. Si miro a mi pasado, por ejemplo, puedo afirmar sin titubeos que a nadie ni a nada he dedicado tanto esfuerzo como a ti. Renegar de ti significar\u00ed\u00ada renegar de a\u00f1os y a\u00f1os de lucha, de pasiones y de mucho, demasiado, de aquello en lo que hemos cre\u00ed\u00addo. Sin embargo, hoy es como si no existiese ya, como si t\u00fa hubieses desaparecido&#8230; Los militantes de la clase obrera no saben ya en qu\u00e9 consiste ser militante de la clase obrera. Puede que a\u00fan exista la clase obrera, pero ya no es lo que fue para nosotros&#8230; En medio de la innovaci\u00f3n de los microprocesadores y de los robots, de la convulsi\u00f3n de la visi\u00f3n internacional del trabajo, de la perspectiva de un largo per\u00ed\u00adodo de no desarrollo, de la internacionalizaci\u00f3n de los problemas, de un profundo cambio de las actitudes subjetivas de los trabajadores, la clase obrera no parece representar ya el punto de referencia al que dirigirse para afrontar el momento hist\u00f3rico&#8230; En la situaci\u00f3n de crisis el sindicato est\u00e1 a la defensiva y hasta le cuesta incluso mantener las posiciones de ayer; corre peligro de meterse en un c\u00ed\u00adrculo vicioso sin fin. La defensa es importante, pero no basta\u00bb.<\/p>\n<p>La crisis explot\u00f3 en el momento en que comenz\u00f3 a vacilar o a ser cuestionado el proceso econ\u00f3mico occidental de los a\u00f1os setenta con el problema del petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>La crisis se present\u00f3 de repente, despu\u00e9s de un primer momento de desconcierto general, como un cambio de \u00e9poca; lo que se pon\u00ed\u00ada en discusi\u00f3n era esencialmente tres cosas: el modelo de desarrollo occidental, el puesto central de la clase obrera, la cultura relativa al trabajo.<\/p>\n<p>1. CRISIS DEL MODELO DE DESARROLLO OCCIDENTAL. El desarrollo occidental era discutido en los mecanismos mismos y en los criterios que hasta aquel momento hab\u00ed\u00adan constituido las coordenadas y la fuerza de su movimiento, encaminado a hacer salir a Occidente de la miseria de siempre y de las destrucciones de la guerra; mecanismos y criterios lapidariamente recordados en un documento de Pablo VI, la Populorum progressio: \u00abUn sistema que consideraba el beneficio como motor esencial del progreso econ\u00f3mico, la concurrencia como ley suprema de la econom\u00ed\u00ada, la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n como, un derecho absoluto\u00bb (n. 26). La crisis econ\u00f3mica se presentaba de pronto como crisis de car\u00e1cter pol\u00ed\u00adtico internacional, y m\u00e1s a\u00fan de car\u00e1cter cultural; se habl\u00f3 de \u00abcrisis epocal\u00bb. La crisis se manifest\u00f3 a menudo tambi\u00e9n en t\u00e9rminos de lucha contra el sistema, de contestaci\u00f3n violenta, con intentos de desestabilizaci\u00f3n y con la b\u00fasqueda de modelos de desarrollo alternativo.<\/p>\n<p>La crisis econ\u00f3mica impuso enseguida una contracci\u00f3n en la producci\u00f3n y en el consumo; como consecuencia impuso tambi\u00e9n una importante reducci\u00f3n de puestos de trabajo y la b\u00fasqueda de soluciones que se movieran por otros caminos y que abriesen nuevas perspectivas. Se iniciaba la era de las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas electr\u00f3nicas; su aplicaci\u00f3n a la producci\u00f3n industrial y, a ritmo creciente, a todos los aspectos de la vida econ\u00f3mica y social aparec\u00ed\u00ada inmediatamente, por una parte, como el camino necesario para salir del t\u00fanel de la crisis y, por otra, como un elemento alternativo al trabajo del obrero y del empleado. El problema del desempleo se volv\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad cada vez m\u00e1s pesado, con reflejos culturales y sociales cada vez m\u00e1s manifiestos y preocupantes.<\/p>\n<p>2. LA CLASE OBRERA: PERDIDA DE CENTRALIDAD. La clase obrera perd\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad la funci\u00f3n de centralidad que durante muchos a\u00f1os hab\u00ed\u00ada ocupado en la vida social y pol\u00ed\u00adtica. Para muchos trabajadores el primero y grave problema era el de defender el puesto de trabajo tanto contra las maniobras de reestructuraci\u00f3n como contra la introducci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00ed\u00adas. La cohesi\u00f3n social e ideol\u00f3gica de la clase obrera y de los instrumentos que la expresaban -sindicatos y partidos- comenzaba a venirse abajo. La cualificaci\u00f3n \u00abobrera\u00bb no parec\u00ed\u00ada ya suficiente para asociar; pero esencialmente desaparec\u00ed\u00ada el interlocutor contra el cual val\u00ed\u00ada la pena organizarse. El peligro no parec\u00ed\u00ada venir ya de la clase patronal, sino de un futuro incierto, si no incluso amenazador.<\/p>\n<p>Por otro lado, el nivel econ\u00f3mico de la poblaci\u00f3n iba uniform\u00e1ndose progresivamente en cuotas de ingresos per c\u00e1pita y familiares nunca alcanzados. Los t\u00e9rminos sociales del conflicto han cambiado; el conflicto se presenta cada vez menos con caracter\u00ed\u00adsticas ideol\u00f3gicas, cada vez menos como tensi\u00f3n entre clases diversas y contrapuestas, y en cambio cada vez m\u00e1s como contraposici\u00f3n de intereses diversos para la distribuci\u00f3n de los recursos comunes.<\/p>\n<p>Este nuevo tipo de composici\u00f3n social y estas nuevas modalidades de conflicto han puesto en discusi\u00f3n tambi\u00e9n el Welfare State o Estado de bienestar, o sea, aquella organizaci\u00f3n de la sociedad a trav\u00e9s de los organismos estatales, expresi\u00f3n y fruto de una econom\u00ed\u00ada s\u00f3lida, que garantizaba una distribuci\u00f3n igual, a veces indiscriminada, de los recursos comunes, de modo que cada ciudadano disfrutase de la satisfacci\u00f3n de las necesidades esenciales y, posiblemente, de todas las necesidades de su existencia. Frente al Estado asistencial la vieja clase obrera, calificada a menudo como la clase pobre, hab\u00ed\u00ada avanzado reivindicaciones; incluso \u00e9stas hab\u00ed\u00adan sido el triunfo en muchos aspectos del sindicato como expresi\u00f3n y voz de la clase obrera misma.<\/p>\n<p>3. CAMBIO CULTURAL RESPECTO AL TRABAJO. Con todo esto entraba en crisis la cultura misma del trabajo; por un lado, la p\u00e9rdida de centralidad de la clase obrera; por otro, la introducci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00adan modificado el cuadro ideal de referencia. El proceso de tecnologizaci\u00f3n impuesto por las exigencias de la producci\u00f3n y del mercado iba a afectar no s\u00f3lo a la clase m\u00e1s marginal, sino especialmente ala clase productora central de la sociedad, introduciendo nuevos elementos de divisi\u00f3n y de marginalidad. Una ingente cantidad de trabajo, lo mismo manual que de empleados, resultaba superado y superfluo. Pero adem\u00e1s de los problemas de falta de trabajo surge en estos a\u00f1os el problema del significado mismo del trabajo, problema que afecta lo mismo a los que trabajan que a los que no tienen un trabajo fijo. En otras palabras, ha cambiado la cultura, el modo de ver, de vivir, de gestionar la experiencia laborable.<\/p>\n<p>Muchos trabajadores se sienten a menudo defraudados por el propio trabajo, bien porque no ven crecer entre sus manos y en su ambiente el objeto del trabajo, bien especialmente porque las decisiones que cuentan se toman en lugares y por personas frecuentemente lejanos e incontrolables. Para muchos trabajadores contempor\u00e1neos, especialmente j\u00f3venes, el trabajo no tiene ya sentido. Es una necesidad impuesta por la vida en esta sociedad. Es una especie de par\u00e9ntesis que hay que aguantar, porque no se puede prescindir de \u00e9l. Pero la vida, la que cuenta y da satisfacciones, discurre fuera del lugar y del tiempo de trabajo. El trabajo es a menudo un trozo de vida alienada, vendida por un salario que es necesario para vivir. Entre el trabajador y su trabajo, debido a esta condici\u00f3n extra\u00f1a y a su oposici\u00f3n a la vida que asume el trabajo en la sociedad contempor\u00e1nea en nombre y en virtud de los principios que regulan la misma sociedad, se establece una tensi\u00f3n que a veces permanece en estado latente, pero que otras desemboca en formas de rechazo global de la sociedad y en busca de modelos alternativos del vivir social. De la lucha contra la clase patronal muchos j\u00f3venes han pasado a la aceptaci\u00f3n acr\u00ed\u00adtica o al rechazo no motivado de la sociedad, de su cultura, de sus dogmas y de sus proyectos; han pasado a un estilo de vida individualista y fragmentario carente de perspectivas para el futuro.<\/p>\n<p>4. LA CRISIS DEL SINDICALISTA. Es f\u00e1cil ahora comprender la crisis que se ha apoderado de la figura del sindicalista, ligada en muchos aspectos a una clase obrera fuerte en su identificaci\u00f3n y en sus reivindicaciones contra un poder, la clase patronal y el Estado, igualmente bien identificados y a veces encastillados en sus privilegios. Era una figura casi sacerdotal, caracterizada por un gran compromiso cuasi religioso, por gran generosidad e idealismo. Los sindicalistas precisamente percibieron con lucidez los t\u00e9rminos del cambio, convirti\u00e9ndose a menudo en los mayores cr\u00ed\u00adticos de las mismas organizaciones sindicales, que se les antojaban descuidadas o superficiales en la comprensi\u00f3n de los cambios o firmes en la defensa de estrategias consideradas como periclitadas, y por lo mismo perdedoras. La pregunta que las vicisitudes de estos a\u00f1os hacen a quien ha dedicado y sigue dedicando sus energ\u00ed\u00adas al sindicato, por encima de las siglas, se refiere al sentido del trabajo sindical, a su colocaci\u00f3n, a la funci\u00f3n del sindicalista; m\u00e1s radicalmente, se refiere al sentido del trabajo y al tipo de sociedad que se quiere construir. Son preguntas de \u00ed\u00adndole \u00e9tica m\u00e1s a\u00fan que de \u00ed\u00adndole estrat\u00e9gica econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los sindicalistas que se profesan cristianos han sufrido obviamente, y siguen sufriendo los mismos problemas y se hacen las mismas preguntas. Para ellos \u00e9stas se ampl\u00ed\u00adan tambi\u00e9n a la relaci\u00f3n entre la fe que profesan y que celebran en la comunidad cristiana y su militancia en el sindicato; a la relaci\u00f3n de la comunidad misma con el mundo del trabajo globalmente. Pues tambi\u00e9n dentro de la comunidad cristiana ha hecho crisis un modo de entender y de vivir la relaci\u00f3n fe-compromiso sindical en t\u00e9rminos bien de fide\u00ed\u00adsmo, bien de pertenencia sociol\u00f3gica; sin embargo, tarda en surgir una relaci\u00f3n con la fe que no sea ni insignificante ni sustitutiva del compromiso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>II. En busca de inspiraci\u00f3n y de significado<br \/>\n1. POBREZA Y SOLIDARIDAD: LAS LLAMADAS DE LA PALABRA. Antes de adentrarnos en la reflexi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, es necesario hacer alguna consideraci\u00f3n de car\u00e1cter metodol\u00f3gico. El l trabajo, la l econom\u00ed\u00ada y con ellos el sindicato son actividades y experiencias del hombre; no existen, y por ello tampoco son concebibles independientemente del sujeto humano. Precisamente esta referencia intr\u00ed\u00adnseca al hombre es lo que permite y pide que se afronten los problemas sociales con categor\u00ed\u00adas no solamente econ\u00f3micas y pol\u00ed\u00adticas, sino con categor\u00ed\u00adas que hagan referencia a un horizonte m\u00e1s amplio, el antropol\u00f3gico exactamente. Esta observaci\u00f3n permite preguntarse si y de qu\u00e9 modo la palabra de Dios, y con ella la fe cristiana, contribuye a afrontar problemas como los del sindicalista dentro del mundo del trabajo y del mundo social.<\/p>\n<p>Pues bien, la Escritura es el libro que cuenta la historia de la salvaci\u00f3n, el proyecto de Dios, que interviene en la historia de los hombres para llevar a cabo la salvaci\u00f3n. Israel experimenta y toma conciencia de la acci\u00f3n de Dios desde el momento de la liberaci\u00f3n y de la alianza, pero luego se percata de que Dios estaba obrando por el hombre desde la creaci\u00f3n. Pues la creaci\u00f3n es la primera intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en favor de la humanidad. La obra de salvaci\u00f3n acompa\u00f1a a toda la historia de Israel, pero sin sobreponerse a ella, a las libres decisiones hist\u00f3ricas de los hombres, casi confundi\u00e9ndose, perdi\u00e9ndose en ellas como el agua en el terreno. Si se quiere, la historia de Israel no es excepcional por los hechos que la tejen, ni siquiera por la grandiosidad de las intervenciones de Dios. Lo que hace singular y \u00fanica a esta historia convirti\u00e9ndola en revelaci\u00f3n es la lectura teologal, o sea, la conciencia que en el desplegarse de los acontecimientos, agradables o desagradables, en el juego de la libertad de los hombres, de personas no siempre justas y santas precisamente, se hace operante la presencia y la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios.<\/p>\n<p>Dice Am\u00f3s: \u00ab\u00bfNo sois para m\u00ed\u00ad como et\u00ed\u00adopes, israelitas?, dice el Se\u00f1or. \u00bfNo saqu\u00e9 a Israel de Egipto a los filisteos de Creta y a los sinos de Quir?\u00bb (Am 9 7). El texto presenta algunas dificultades, pero el pensamiento es claro: Yhwh suscit\u00f3 el \u00e9xodo no s\u00f3lo de Israel, sino tambi\u00e9n de los filisteos y de los asirios. S\u00f3lo que los otros pueblos todav\u00ed\u00ada no se han dado cuenta de ello; sin embargo son, como Israel, objeto de solicitud por parte de Dios.<\/p>\n<p>La Escritura, pues, es el documento de la historia de un pueblo como documento t\u00ed\u00adpico de la historia de salvaci\u00f3n que Dios intenta realizar con todos los pueblos. Y esto s\u00f3lo es lo que la Escritura intenta ofrecer: la perspectiva de la salvaci\u00f3n; es lo \u00fanico que podemos leg\u00ed\u00adtimamente pedirle a la Escritura. Ella no es un prontuario de f\u00f3rmulas o de reglas morales no es una enciclopedia \u00e9tica sobre todos los problemas que el hombre tambi\u00e9n hoy puede encontrar. Problemas como los que hoy y ma\u00f1ana se nos presentan, tales como precisamente los de los sindicalistas, no encuentran punto alguno de contacto en el texto b\u00ed\u00adblico; nos separan m\u00e1s de dos mil a\u00f1os de historia y de cultura. Es cierto que en la historia de Israel, tal como aparece documentada en los textos sagrados, est\u00e1n presentes tambi\u00e9n hechos que se refieren al trabajo y a la organizaci\u00f3n social. Sin embargo, el intento b\u00ed\u00adblico no es presentar modelos hist\u00f3ricos que repetir, ni tampoco dar inmediatamente reglas \u00e9ticas. Es m\u00e1s limitado, pero m\u00e1s radical: mostrar c\u00f3mo el proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios pasa y se concretiza tambi\u00e9n en las elecciones de los hombres relativas al \u00e1mbito laboral, econ\u00f3mico y pol\u00ed\u00adtico; mostrar que de la l\u00f3gica y de la din\u00e1mica de la salvaci\u00f3n tambi\u00e9n la experiencia sindical, econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica adquieren un sentido y un valor que se encuadra en el sentido m\u00e1s global de la vida del hombre. Sentido y valor que se traducir\u00e1n luego en valores m\u00e1s categoriales, m\u00e1s articulados y, m\u00e1s tarde a\u00fan, en normas de comportamiento ligadas a la contingencia hist\u00f3rica, a la cultura econ\u00f3mica y social de un determinado tiempo y lugar.<\/p>\n<p>Hecha esta precisi\u00f3n, es posible ahora leer la Biblia en los pasajes que expresamente hacen referencia al trabajo, a la organizaci\u00f3n social, en el intento de captar el anuncio de salvaci\u00f3n. Pero ser\u00e1 suficiente con trazar s\u00f3lo las l\u00ed\u00adneas que destacan en el mensaje de salvaci\u00f3n en estos \u00e1mbitos o experiencias que recorren la vida del hombre de ayer, como de hoy y de ma\u00f1ana, con modalidades siempre diversas.<\/p>\n<p>En el AT parece que la categor\u00ed\u00ada o valor que m\u00e1s se subraya es la de la solidaridad, que se expresa negativamente como denuncia de la injusticia y lucha contra ella, y positivamente como defensa del pobre, proclamaci\u00f3n e invocaci\u00f3n de justicia. En este fil\u00f3n podemos leer tanto la legislaci\u00f3n deuteron\u00f3mica (p.ej., la prohibici\u00f3n del pr\u00e9stamo a inter\u00e9s en Deu 23:20-21; la tutela legal del salario diario en Deu 24:14-15; la tutela legal de la prenda de los pobres en Deu 24:10-13; los a\u00f1os santos en Lev 15, etc.) como las denuncias de los profetas: desde El\u00ed\u00adas contra Ajab (1Re 21) hasta Am\u00f3s, Miqueas, Sofon\u00ed\u00adas, Oseas, Habacuc.<\/p>\n<p>Frente a la experiencia de Israel surge una pregunta: Mas \u00bfcu\u00e1l es el proyecto de Dios relativo al hecho laborable y econ\u00f3mico, a la experiencia social, de modo que tambi\u00e9n a trav\u00e9s de esta experiencia se realice el proyecto de salvaci\u00f3n? Israel se remonta entonces a los or\u00ed\u00adgenes y descubre el designio grandioso y l\u00facido del G\u00e9nesis. Los dos primeros cap\u00ed\u00adtulos no hablan de organizaci\u00f3n sindical y laborable, pero nos muestran la creaci\u00f3n como punto de partida y de llegada de la historia. En ella el hombre, var\u00f3n y hembra, es colocado como \u00abse\u00f1or\u00bb a imagen y semejanza de Yhwh, el Se\u00f1or. Justamente esta designaci\u00f3n es la que hace que el hombre descubra continuamente su puesto y su funci\u00f3n frente a Dios, a los dem\u00e1s seres humanos y a todas las realidades existentes. El pecado de G\u00e9n 3 no es tampoco un hecho econ\u00f3mico o pol\u00ed\u00adtico; el pecado es la ruptura de la alianza, de la armoniosa relaci\u00f3n en que Dios hab\u00ed\u00ada introducido a la criatura; es un hecho que nace y se consuma en el coraz\u00f3n del hombre, pero que luego se difunde por todo el mundo humano y altera tambi\u00e9n las relaciones con lo creado, adem\u00e1s de con Dios y con los hermanos.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n de los Salmos y de los sabios vuelve a proponer; ante las dificultades de la historia, el proyecto de Dios a trav\u00e9s del ideal de un hombre pobre (cf Sal 4:17; 73; 94); pobre no por carecer de lo necesario (incluso se invoca para todos lo necesario para una vida digna y libre), sino porque pone su confianza en el Se\u00f1or y hace de sus riquezas una ayuda a los hermanos.<\/p>\n<p>En el NT la obra de la salvaci\u00f3n se realiza en la persona misma de Jes\u00fas de Nazaret; en \u00e9l es llevada a su cumplimiento la obra del Padre; toda su vida, y especialmente su muerte y resurrecci\u00f3n, son la palabra, la obra definitiva. Su persona, pues, antes incluso que sus palabras y sus gestos, son el mensaje del Padre que es necesario captar. El es el hombre nuevo que vive seg\u00fan justicia y caridad. Es el nuevo Ad\u00e1n, que realiza final y plenamente el proyecto del G\u00e9nesis. Tambi\u00e9n en referencia a lo creado, a los bienes econ\u00f3micos y a las relaciones sociales, es \u00e9l el verdadero pobre de Yhwh, que no desde\u00f1a las riquezas, no reh\u00fasa su uso, no se retira ante la sociedad en que vive y con la que comparte su suerte, pero que es libre ante todo eso, es se\u00f1or suyo, porque pone toda su confianza en Dios y hace de las realidades hist\u00f3ricas un don de l liberaci\u00f3n y de solidaridad por los hermanos que carecen de ellas, los pobres.<\/p>\n<p>La categor\u00ed\u00ada o valor que destaca con fuerza del mensaje del NT en referencia a los problemas econ\u00f3micos y sociales es la pobreza como supuesto de libertad y caridad. A la luz de esta categor\u00ed\u00ada o valor puede leerse la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas, sus gestos y sus ense\u00f1anzas. Tambi\u00e9n los textos que describen las primeras comunidades cristianas, m\u00e1s que fotografiar su praxis y presentar un modelo, indican un ideal que esforzadamente busca sus realizaciones hist\u00f3ricas; m\u00e1s que dar reglas, recuerdan el valor t\u00ed\u00adpico del mensaje cristiano, que es justamente la pobreza en sentido teol\u00f3gico y que se traduce en libertad y liberaci\u00f3n hacia los hermanos. Luego el mensaje b\u00ed\u00adblico en su integridad ilumina de significado y valor la experiencia hist\u00f3rica del que trabaja y milita hoy en el sindicato.<\/p>\n<p>2. COMETIDO DEL SINDICATO: HUMANIZAR EL TRABAJO Y LA SOCIEDAD. El problema que se abre ante nosotros al mirar el hoy y el ma\u00f1ana est\u00e1 ahora claro. Frente a la situaci\u00f3n de pobreza y a las inciertas perspectivas del futuro; frente al realizarse la salvaci\u00f3n tambi\u00e9n en el \u00e1mbito del trabajo, de la econom\u00ed\u00ada y del sindicato, con los valores-gu\u00ed\u00ada relativos de la pobreza y la solidaridad, se trata de ayudar a los hombres de nuestro tiempo a humanizar el trabajo, el hecho econ\u00f3mico y pol\u00ed\u00adtico, a fin de evitar el peligro, ya parcialmente en curso, de que todo esto se vuelva alienante para un n\u00famero creciente de hombres y de mujeres. Este, tambi\u00e9n hoy, es el cometido del sindicato, fiel a su inspiraci\u00f3n hist\u00f3rica, a los problemas del momento presente y al mensaje de la salvaci\u00f3n: mirar los problemas del trabajo, de la econom\u00ed\u00ada, de la sociedad de hoy y de ma\u00f1ana desde el punto de vista de los trabajadores, es decir, de los sujetos que no est\u00e1n dispuestos y no pueden ser tratados como destinatarios de cambios que han de soportar. Se podr\u00ed\u00ada decir tambi\u00e9n que la funci\u00f3n del sindicato atento y sensible a la dimensi\u00f3n \u00e9tica es la de humanizar el trabajo, y con \u00e9l la econom\u00ed\u00ada y la sociedad. Pero \u00bfqu\u00e9 significa humanizar sino mirar los problemas por el lado del hombre, que es principio, sujeto y fin de todas las realidades sociales? En este sentido nos parece que destaca la importancia y la necesidad, adem\u00e1s del significado y el valor del compromiso del sindicalista, y del sindicalista cristiano en particular: su militancia tiene una valencia hist\u00f3rica y salv\u00ed\u00adfica evidente. La ausencia de sindicalistas atentos, competentes y \u00e9ticamente sensibles a los problemas del hombre podr\u00ed\u00ada dejar que surgieran soluciones peligrosas por estar inspiradas en criterios \u00fanicamente de \u00ed\u00adndole t\u00e9cnica y econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>A esta b\u00fasqueda atiende tambi\u00e9n el magisterio de la Iglesia desde los tiempos de la Rerum novarum hasta hoy. Se trata de una ense\u00f1anza que puede calificarse de pastoral, porque con ella la Iglesia en la persona de los pastores, se coloca como gu\u00ed\u00ada de su tiempo con los problemas que le caracterizan. Por una parte, recordar\u00e1 siempre los valores que articulan el proyecto de salvaci\u00f3n; por otra, tendr\u00e1 presentes los problemas hist\u00f3ricos, indicando orientaciones, caminos que emprender y estimulando la praxis de los creyentes y de las comunidades cristianas. No sustituye, pues, al esfuerzo de los particulares, de los grupos y de las comunidades mismas en la b\u00fasqueda, en el intrincado camino de la historia, de los pasos \u00e9ticos posibles. En efecto, dice la instrucci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe sobre Libertad cristiana y liberaci\u00f3n (22 de marzo de 1986): \u00abLa ense\u00f1anza social de la Iglesia ha nacido del encuentro del mensaje evang\u00e9lico y de sus exigencias, que se resumen en el mandamiento supremo del amor de Dios y del pr\u00f3jimo, y en la justicia, con los problemas derivados de la vida de la sociedad. Se ha constituido como doctrina vali\u00e9ndose de los recursos de la sabidur\u00ed\u00ada y de las ciencias humanas; versa sobre el aspecto \u00e9tico de esta vida y tiene debidamente en cuenta los aspectos t\u00e9cnicos de los problemas, pero siempre para juzgarlos desde el punto de vista moral. Esencialmente orientada hacia la acci\u00f3n, esta ense\u00f1anza se desarrolla en funci\u00f3n de las circunstancias mudables de la historia. Justamente por eso, aunque inspirada en principios siempre v\u00e1lidos, comprende tambi\u00e9n juicios contingentes. Lejos de constituir un sistema cerrado, permanece constantemente abierta a las nuevas cuestiones que se presentan de continuo y exige la contribuci\u00f3n de todos los carismas, experiencias y competencias. Experta en humanidad, la Iglesia a trav\u00e9s de su doctrina social ofrece un conjunto de principios de reflexi\u00f3n y de criterios de juicio, y por tanto de directrices de acci\u00f3n a fin de que se realicen los profundos cambios que las situaciones de miseria y de injusticia exigen, y que se haga de un modo que contribuya al verdadero bien de los hombres\u00bb (n. 72).<\/p>\n<p>III. Valores, principios y normas<br \/>\n1. LA SOLIDARIDAD. La dimensi\u00f3n \u00e9tica es ante todo una dimensi\u00f3n interior, una actitud que comprende el modo de pensar y de obrar; es la s\u00ed\u00adntesis personal de valores y de principios que caracteriza a una persona. En el caso del sindicalista la actitud puede resumirse y expresarse bien por la solidaridad. Es el leit motiv de la Laborem exercens, de Juan Pablo II: \u00abEl desarrollo de la civilizaci\u00f3n humana conlleva en este campo un enriquecimiento continuo. Al mismo tiempo, sin embargo, no se puede dejar de notar c\u00f3mo en el proceso de este desarrollo no s\u00f3lo aparecen nuevas formas de trabajo, sino que tambi\u00e9n otras desaparecen. Aun concediendo que en principio sea esto un fen\u00f3meno normal, hay que ver todav\u00ed\u00ada si no se infiltran en \u00e9l, y en qu\u00e9 manera, ciertas irregularidades, que por motivos \u00e9tico-sociales pueden ser peligrosas. Precisamente, a ra\u00ed\u00adz de esta anomal\u00ed\u00ada de gran alcance surgi\u00f3 en el siglo pasado la llamada cuesti\u00f3n obrera, denominada a veces `cuesti\u00f3n proletaria&#8217;. Tal cuesti\u00f3n -con los problemas anexos a ella- ha dado origen a una justa reacci\u00f3n social, ha hecho surgir y casi irrumpir un gran impulso de solidaridad entre los hombres del trabajo y, ante todo, entre los trabajadores de la industria. La llamada a la solidaridad y a la acci\u00f3n com\u00fan, lanzada a los hombres del trabajo -sobre todo a los del trabajo sectorial, mon\u00f3tono, despersonalizador en los complejos industriales, cuando la m\u00e1quina tiende a dominar al hombre-, ten\u00ed\u00ada un importante valor desde el punto de vista de la \u00e9tica social. Era la reacci\u00f3n contra la degradaci\u00f3n del hombre como sujeto del trabajo, y contra la inaudita y concomitante explotaci\u00f3n en el campo de las ganancias, de las condiciones de trabajo y de previsi\u00f3n hacia la persona del trabajador. Semejante reacci\u00f3n ha reunido al mundo obrero en una comunidad caracterizada por una gran solidaridad&#8230; La solidaridad de los hombres del trabajo, junto con una toma de conciencia m\u00e1s neta y m\u00e1s comprometida sobre los derechos de los trabajadores por parte de los dem\u00e1s, ha dado lugar en muchos casos a cambios profundos. Se han desarrollado diversas formas de neocapitalismo o de colectivismo&#8230; Movimientos de solidaridad en el campo del trabajo -de una solidaridad que no debe ser cerraz\u00f3n al di\u00e1logo y a la colaboraci\u00f3n con los dem\u00e1s- pueden ser necesarios incluso con relaci\u00f3n a las condiciones de grupos sociales que antes no estaban comprendidos en tales movimientos, pero que sufren, en los sistemas sociales y en las condiciones de vida que cambian, una `proletarizaci\u00f3n&#8217; efectiva o, m\u00e1s a\u00fan, se encuentran ya realmente en la condici\u00f3n de `proletariado&#8217;, la cual, aunque no es conocida todav\u00ed\u00ada con este nombre, lo merece de hecho&#8230; Por eso hay que seguir pregunt\u00e1ndose sobre el sujeto del trabajo y las condiciones en las que vive. Para realizar la justicia social en las diversas partes del mundo, en los distintos pa\u00ed\u00adses y en las relaciones entre ellos, son siempre necesarios nuevos movimientos de solidaridad de los hombres del trabajo y de solidaridad con los hombres del trabajo\u00bb (n. 8).<\/p>\n<p>Como se ve, la solidaridad es mucho m\u00e1s que un sentimiento; es compartir y participaci\u00f3n, es atenci\u00f3n a las personas y a las estructuras, es aceptaci\u00f3n del pluralismo ideol\u00f3gico y pol\u00ed\u00adtico, es busca de soluciones a los problemas planteados por la pobreza. Luego para el cristiano la solidaridad hist\u00f3rica es expresi\u00f3n de la solidaridad de Dios, que \u00abtanto am\u00f3 al mundo que le dio a su Hijo unig\u00e9nito\u00bb (Jua 3:17); de la solidaridad de Cristo, que \u00abteniendo la naturaleza gloriosa de Dios no consider\u00f3 codiciable tesoro el mantenerse igual a Dios, sino que se anonad\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo tomando la naturaleza de siervo, haci\u00e9ndose semejante a los hombres\u00bb (Flp 2:6-7); de la solidaridad en el Esp\u00ed\u00adritu, que une a todos los creyentes, esclavos y libres, jud\u00ed\u00ados y gentiles, para formar un solo cuerpo, que es la Iglesia (1Co 12:13).<\/p>\n<p>La solidaridad se puede considerar con raz\u00f3n la s\u00ed\u00adntesis de las virtudes que presiden la vida de relaci\u00f3n en la polis: la caridad, virtud que hace considerar y tratar a los dem\u00e1s como a s\u00ed\u00ad mismo; la justicia, virtud que induce a considerar y a tratar a cada uno dentro del respeto a los derechos y deberes; la prudencia, virtud que mueve a buscar y realizar el mayor bien hist\u00f3ricamente posible.<\/p>\n<p>2. ALGUNOS PRINCIPIOS ETICOS. Por la solidaridad adquieren consistencia algunos principios \u00e9ticos que gu\u00ed\u00adan la praxis del sindicalista; los recordamos siguiendo la Nota pastoral de la Conferencia episcopal italiana, comisi\u00f3n para los problemas sociales y el trabajo, de 17 de enero de 1987.<\/p>\n<p>\u00abEl primer principio se refiere al primado del hombre sobre cualquier otra realidad social, estructural y cient\u00ed\u00adfica. No se estime superfluo la evocaci\u00f3n que la Iglesia hace continuamente de este principio \u00e9tico fundamental. `En efecto, principio, sujeto y fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana, como aquella que por su naturaleza tiene suprema necesidad de la vida social&#8217; (GS 25). `El orden social, pues -sigue el texto conciliar-, y su progresivo desarrollo deben en todo momento subordinarse al bien de la persona, ya que el orden real debe someterse al orden personal, y no al contrario. El propio Se\u00f1or lo advirti\u00f3 cuando dijo que el s\u00e1bado hab\u00ed\u00ada sido hecho para el hombre, y no el hombre para el s\u00e1bado&#8217; (GS 26). Por tanto, tampoco el trabajo, la actividad econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica se podr\u00e1n concebir m\u00e1s que en referencia concreta a las personas que viven en un determinado territorio y con un estilo de servicio\u00bb.<\/p>\n<p>Para un sindicalista este principio \u00e9tico fundamental es tal que ha de motivar su existencia y militancia, mostr\u00e1ndole la perspectiva que va m\u00e1s all\u00e1 de las simples cuestiones contractualistas; coloca el compromiso. y la actividad sindical tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 del terreno de lucha; es, primeramente, una cuesti\u00f3n cultural que hay que madurar y difundir en contra de toda tentaci\u00f3n economicista presente hoy no s\u00f3lo en los amos de la econom\u00ed\u00ada y de la pol\u00ed\u00adtica, sino tambi\u00e9n en los mismos trabajadores.<\/p>\n<p>\u00abUn segundo principio se refiere a la visi\u00f3n global del hombre y de la humanidad, con referencia a la cual se debe mirar a la `promoci\u00f3n de todos los hombres y de todo el hombre&#8217;. Es necesario recordar hoy esta totalidad o globalidad de la persona humana, que antes de ser un dato filos\u00f3fico es un dato experiencial y b\u00ed\u00adblico; es necesario recordarla frente a las formas siempre nuevas de pobreza que hoy no son s\u00f3lo de car\u00e1cter econ\u00f3mico y material, sino sobre todo de car\u00e1cter social, cultural y pol\u00ed\u00adtico. No puede perseguirse un proyecto de civilizaci\u00f3n y de progreso que, en el pa\u00ed\u00ads y en el mundo, penalice categor\u00ed\u00adas de personas, zonas, grupos o pueblos enteros\u00bb. Es -como se ve- la opci\u00f3n de los pobres, entendida no tanto como agrupamiento ideol\u00f3gico o sociol\u00f3gico, sino como elecci\u00f3n de un criterio \u00e9tico que toma conciencia de una situaci\u00f3n de desigualdad entre las personas, las categor\u00ed\u00adas y los pueblos y se alinea para conseguir paridad de condiciones. Para el sindicalista y para el sindicato ponerse del lado de los sujetos d\u00e9biles del sistema productivo y social es alinearse en orden a un proyecto global de civilizaci\u00f3n y de progreso que mira a la promoci\u00f3n de todo el hombre y de todos los hombres, con mirada abierta tambi\u00e9n a los sujetos del tercer mundo.<\/p>\n<p>\u00abEl tercer principio se refiere al control de la actividad socio-pol\u00ed\u00adticoecon\u00f3mica. `El desarrollo debe permanecer bajo el control del hombre. No debe quedar en manos de unos pocos o de grupos econ\u00f3micamente poderosos en exceso, ni siquiera en manos de una sola comunidad pol\u00ed\u00adtica ni de ciertas naciones m\u00e1s poderosas&#8217; (GS 65). Lo que el texto conciliar dice de la actividad econ\u00f3mica debe decirse tambi\u00e9n de la actividad pol\u00ed\u00adtica, especialmente frente a las posibilidades actuales de control social establecidas por las tecnolog\u00ed\u00adas inform\u00e1ticas. Es necesario recordar un principio cl\u00e1sico de la ense\u00f1anza de la Iglesia: el principio de solidaridad\u00bb. La funci\u00f3n del control es t\u00ed\u00adpica del sindicato e indispensable en el contexto econ\u00f3mico-pol\u00ed\u00adtico. Control es capacidad y posibilidad de conocer, de verificar, de protestar; es informaci\u00f3n y formaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica; es exigencia de transparencia en las elecciones econ\u00f3micas y pol\u00ed\u00adticas que est\u00e1 impuesta por la corresponsabilidad de los ciudadanos que est\u00e1n involucrados en la vida econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>\u00abUn cuarto principio hace referencia a la participaci\u00f3n democr\u00e1tica en las actividades sociales globalmente asumidas. Desde los niveles m\u00e1s bajos y m\u00e1s pr\u00f3ximos a las personas en el territorio, hasta los niveles m\u00e1s altos, es derecho y deber de todos ser part\u00ed\u00adcipes y corresponsables en la elaboraci\u00f3n de los proyectos y en la realizaci\u00f3n de los mismos dentro de la necesaria distinci\u00f3n de roles&#8230; Ser\u00e1 necesario a veces pasar de una concepci\u00f3n y de una actitud reivindicativa frente a la sociedad a una concepci\u00f3n y a una actitud propositiva en la comunicaci\u00f3n, en la colaboraci\u00f3n, en la comuni\u00f3n\u00bb. Una organizaci\u00f3n sindical no puede menos de ser una expresi\u00f3n y un instrumento de democracia, entendida no tanto como una f\u00f3rmula o un juego de poderes, sino como un modo de organizar la vida social y pol\u00ed\u00adtica de manera que cada elemento tenga la efectiva posibilidad de ser sujeto activo y responsable en interacci\u00f3n con los dem\u00e1s sujetos igualmente activos y responsables. El sindicalista no puede menos de ser un hombre prof\u00fandamente democr\u00e1tico y agente de crecimiento democr\u00e1tico dentro de las estructuras: y del territorio.<\/p>\n<p>Este principio plantea el grave problema de la relaci\u00f3n de los sindicatos y los sindicalistas con los partidos. Un sindicato no puede ser instrumento de un partido, cinta de transmisi\u00f3n de juegos y estrategias que obedecen a la l\u00f3gica del poder. Es leg\u00ed\u00adtima para el sindicalista la referencia a una visi\u00f3n ideol\u00f3gica, y por este motivo a un determinado pol\u00ed\u00adtico; pero no podr\u00e1 reducirse o dejarse reducir a mero transmisor de \u00f3rdenes. Es m\u00e1s: dentro de un partido el sindicalista deber\u00e1 ser portador del punto de vista de los sujetos trabajadores, de sus instancias y de sus problem\u00e1ticas.<\/p>\n<p>\u00abUn \u00faltimo principio que vale la pena recordar se refiere al objetivo del bien com\u00fan como elemento que exige, justifica e informa la presencia y la actividad social tanto de los ciudadanos como de las instituciones y de las autoridades constituidas\u00bb. El bien com\u00fan es un objetivo complejo y exigente tambi\u00e9n para el sindicalista y para el mismo sindicato. El bien com\u00fan es percibido y perseguido por el sindicalista necesariamente con la \u00f3ptica de los trabajadores; sin embargo, este \u00e1ngulo visual particular no pdr\u00e1 nunca hacer coincidir el bien com\u00fan de la comunidad civil con el bien de una parte. La b\u00fasqueda del bien exige que se persiga el bien particular teniendo presentes las exigencias m\u00e1s amplias de la colectividad; por eso no puede ser s\u00f3lo motivo de reivindicaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de colaboraci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad se descubre otro dif\u00ed\u00adcil problema que surge de todos los principios recordados: la relaci\u00f3n del sindicalista con la base. Es una relaci\u00f3n que se funda en la confianza; la tentaci\u00f3n puede consistir &#8216; \u00e9n no contradecir nunca las exigencias de la base para no perder su confianza y su apoyo. El sindicalista est\u00e1 en la dif\u00ed\u00adcil posici\u00f3n de tener que escuchar, acoger, coordinar; pero tambi\u00e9n de redimensionar, hacer reflexionar y a veces, adem\u00e1s, de rechazar justamente dentro de la perspectiva del bien com\u00fan.<\/p>\n<p>3. EL COMETIDO DE LA COMUNIDAD CRISTIANA. El cometido de la Iglesia frente al sindicalista es en este punto ofrecer los elementos de una formaci\u00f3n de car\u00e1cter \u00e9tico que tenga en el mensaje de la fe y en la vida de la comunidad cristiana su fundamento ontol\u00f3gico. La GS denunciaba, en el n\u00famero 43, la dolorosa y peligrosa ruptura existente en muchos cristianos entre la fe y la, vida; la defin\u00ed\u00ada como \u00abuno de los errores m\u00e1s graves de nuestro tiempo\u00bb. Es una ruptura que se ha consumado bien a nivel personal, como carencia de significado de la fe, bien a nivel estructural, como carencia de significado de la Iglesia y de su mensaje, exceptuando hacer de la vida y de los problemas sociales objetos de normas en las que era dif\u00ed\u00adcil distinguir el elemento \u00e9tico del elemento socio-cultural, o incluso pol\u00ed\u00adtico. Es lo que ha ocurrido tambi\u00e9n respecto al sindicato. As\u00ed\u00ad pues, es tarea de la comunidad cristiana proporcionar, partiendo de lo que le es propio, valores, principios y normas \u00e9ticas capaces de iluminar, discernir y orientar la b\u00fasqueda fatigosa y aut\u00f3noma del bien com\u00fan dentro del mundo del trabajo y econ\u00f3mico. \u00abEs, pues, indispensable -dec\u00ed\u00ada Juan Pablo II en una asamblea de pastoral del trabajo- que se refuerce en las Iglesias locales, de forma cada vez m\u00e1s org\u00e1nica y completa, una adecuada acci\u00f3n pastoral de viva atenci\u00f3n a los problemas y a la cultura de los hombres del trabajo, de modo qu\u00e9 no les llegue a faltar nunca una adecuada propuesta de la redenci\u00f3n que Cristo ha realizado en la plenitud de los tiempos. Esta pastoral para los hombres del trabajo es mucho m\u00e1s necesaria hoy, que es tiempo de un nuevo adviento, tiempo de espera\u00bb.<\/p>\n<p>[\/Bienestar y seguridad social; \/Doctrina social de la Iglesia; \/Econom\u00ed\u00ada; \/Huelga; \/Justicia; \/Solidaridad; \/Trabajo].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Per una teolog\u00ed\u00ada del lavoro nell \u00e9poca attuale, Dehoniane, Bolonia 1985; AA.VV., La crisis de los sindicatos laboristas, Ayuso, Madrid 1972; BIANCHI G. y SALVI R., Sindicato, en Diccionario de sociolog\u00ed\u00ada, Paulinas, Madrid 1986, 1536-1543; CEI, COMISI\u00f3N PARA LOS PROBLEMAS SOCIALES Y EL TRABAJO, II lavoro \u00e9 per 1 \u00faomo. Occupazione, programmazione, partecipazione, Ave, Roma 1984; DON\u00c2\u00a1 P.,11lavoro. Esperienza significativa per la fede e per la Chiesa, Ldc, Tur\u00ed\u00adn 1989; FUNDACI\u00ed\u201cN FRIEDRICH EBERT La acci\u00f3n sindical en la empresa, Madrid 1979; GALLI G., 1 canolici e il sindacato, Palazzi, Mil\u00e1n 1969; GARCIA NIETO J.N., El sindicalismo en la encrucijada, en \u00abRaz\u00f3n y Fe\u00bb 214 (1986) 289-301; GONZ\u00ed\u0081LEZ ANLEO J., Sindicato, en Diccionario de sociolog\u00ed\u00ada, Paulinas, Madrid 1987,1536-1544; GuINEAJ.L., Los sindicatos en la Europa de hoy, Ib\u00e9rico Europea de Ediciones, Madrid 1977; SAGARDOY J.A. y BLANCO D.L., El poder sindical en Espa\u00f1a, Planeta, Barcelona 1982; SALVADOR J. y ALMENDROS F., Panorama del sindicalismo europeo, Fontanella, Barcelona 1962; SANZ DE DIEGO R., Sindicalismo actual y doctrina social de la Iglesia, en \u00abCorintios XIII\u00bb 54-55 (1990) 199-230.<\/p>\n<p>O.P. Don\u00c2\u00a1<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">El t\u00e9rmino sindicalismo se deriva del franc\u00e9s syndicats, asociaciones de trabajadores que re\u00fanen miembros del mismo oficio o industria para el adelantamiento de intereses econ\u00f3micos comunes. Por lo tanto, el sindicalismo deber\u00eda ser sin\u00f3nimo de Unionismo Industrial o de Comercio; pero como el \u201cSocialismo\u201d, la palabra a llegado ha usarse casi exclusivamente en un sentido limitado e implica los principios expresados en la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica por los sindicatos franceses unidos en la Conf\u00e9d\u00e9ration G\u00e9n\u00e9rale du Travail (Confederaci\u00f3n General del Trabajo). Tres influencias se han combinado en la formaci\u00f3n de este nuevo sistema: unionismo revolucionario, Anarquismo y Socialismo. Las teor\u00edas de Proudhon unidas a las de Marx y Bakounine son combinadas aqu\u00ed en una nueva forma de agitaci\u00f3n industrial, la cual ha recibido el nombre de \u201cacci\u00f3n directa\u201d. No ha habido adaptaci\u00f3n cient\u00edfica o significativa de las diferentes doctrinas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La simple cooperaci\u00f3n en los mismos sindicatos por seguidores de estos usualmente antagonistas l\u00edderes ha tra\u00eddo gradualmente un acuerdo sobre principios fundamentales de acci\u00f3n revolucionaria a los cuales todos podr\u00edan suscribirse, mientras que la libre divergencia de opini\u00f3n puede todav\u00eda encontrar su expresi\u00f3n individual fuera del movimiento sindicalista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras el sindicalismo s\u00f3lo recientemente se ha forzado a s\u00ed mismo por salir a la luz p\u00fablica, no es nuevo en sus doctrinas, las cuales han sido aceptadas casi totalmente por la vieja \u201cInternacional\u201d de Paepe, Marx, y Bakounine. Cuando esta fue suprimida durante el periodo revolucionario de 1870-71, los sindicatos actuales se fueron construyendo gradualmente, y despu\u00e9s de incontables vicisitudes, los elementos Socialistas y Anarquistas fueron por fin consolidados en la Conf\u00e9d\u00e9ration G\u00e9n\u00e9rale du Travail.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El principal objetivo del sindicalismo revolucionario es com\u00fan al de los diferentes grupos de los cuales se compone y consiste en la destrucci\u00f3n del orden de la sociedad existente, la expropiaci\u00f3n y abolici\u00f3n del capital, y la eliminaci\u00f3n de todo el sistema de salarios. Su doctrina b\u00e1sica es la ense\u00f1anza de la lucha de clases, mientras, al igual que el Socialismo y el Anarquismo, ve en el patriotismo uno de sus peores enemigos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El Estado debe ser violentamente combatido, a\u00fan cuando promulgue medidas ben\u00e9ficas para el trabajador, ya que se cree que todas las reformas son un enga\u00f1o a menos que sean forzadas por los mismos trabajadores sindicalitas. Hay s\u00f3lo dos divisiones de la humanidad, los empleadores y los empleados, y todo lo que pueda fomentar resentimiento y desacuerdo entre estas dos divisiones es un triunfo para el trabajador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo esto es pura doctrina Marxista. El m\u00e9todo por el cual el Sindicalismo revolucionario conseguir\u00eda su prop\u00f3sito se conoce como acci\u00f3n directa, es decir, el rechazo absoluto de todas las influencias intermedias entre el trabajador y su proyectada revoluci\u00f3n. Rechaza la pol\u00edtica y la actividad parlamentaria, repudia el intelectualismo, y se reh\u00fasa a emplear cualquier agencia con excepci\u00f3n del mismo trabajador. Aunque la acci\u00f3n directa por s\u00ed misma no implica violencia, se considera que el empleo de la fuerza f\u00edsica es inseparable de su aplicaci\u00f3n exitosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La manera particular en la cual la acci\u00f3n directa encuentra su adecuada expresi\u00f3n es la huelga general. Cada huelga asume la naturaleza de una escaramuza que precede la gran batalla y se convierte en un fin en s\u00ed misma independientemente de su \u00e9xito o fracaso. Hace un llamado al apoyo de toda la clase trabajadora, y entre m\u00e1s severo sea el conflicto m\u00e1s grande la conciencia de clases que se desarrolla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La culminaci\u00f3n de estos conflictos menores ser\u00eda la gran batalla que se ha propuesto como el objetivo inmediato del Sindicalismo, la huelga general. Est\u00e1 idea ya ha sido claramente formulada por la \u201cInternacional\u201d. El \u00e9xito por el voto es considerado ilusorio debido a su desmoralizante influencia sobre los l\u00edderes, si bien el bloqueo de las calles y las peleas parecen in\u00fatiles frente a los armamentos modernos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por lo tanto, nada le queda al trabajador excepto la huelga general de todas las industrias al mismo tiempo. Esto distribuir\u00eda al ej\u00e9rcito sobre cada zona de todo el pa\u00eds y lo rendir\u00eda indefenso. De esta manera, los sectores de negocios e industriales de las ciudades caer\u00edan en posesi\u00f3n de los sindicatos, quienes est\u00e1n en la actualidad para ser preparados por la educaci\u00f3n y la clase moral para tomar control instant\u00e1neo y exitoso de todas las empresas productivas. La lucha en s\u00ed misma ser\u00eda breve, pero intensa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dos teor\u00edas especiales est\u00e1n conectadas con la huelga general. Son conocidas como las teor\u00edas del mito y la minor\u00eda. Los sindicalistas son s\u00f3lo una peque\u00f1a porci\u00f3n de los trabajadores franceses y sin recursos financieros para mantener una huelga prolongada. Para responder a las dificultades que naturalmente trae esta condici\u00f3n, se ense\u00f1a que su escasez de recursos engendrar\u00e1 un esp\u00edritu de temeridad, mientras que su educaci\u00f3n revolucionaria infundir\u00e1 entusiasmo entre los camaradas, en cuyos l\u00edderes ellos est\u00e1n destinados a convertirse.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De esta manera, la minor\u00eda \u201cconciente o valiente\u201d ser\u00e1 suficiente para la victoria. La segunda teor\u00eda fue propuesta primeramente por Sorel en sus \u00abR\u00e9flexions sur la violence\u00bb (Reflexiones sobre la violencia). \u00c9l define los mitos como \u201ccombinaciones artificiales inventadas para dar la apariencia de realidad a esperanzas que inspiran a los hombres en su actividad actual\u201d. Tal mito, dice \u00e9l, fue para los primeros cristianos la segunda venida de Cristo y el reino de los Cielos; tal mito, para los sindicalistas revolucionarios, es el de la huelga general, la cual no tiene objetivo real en el presente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hasta ahora, hemos hablado deliberadamente del sindicalismo \u201crevolucionario\u201d, ya que hay igualmente un elemento \u201creformista\u201d dentro del movimiento sindicalista, o como es llamado m\u00e1s apropiadamente, un grupo \u201crevolucionario reformista\u201d. Este consiste en una cierta porci\u00f3n de los seguidores socialistas, cuyo objetivo \u00faltimo es id\u00e9ntico al de sus camaradas, la huelga general y la revoluci\u00f3n social; pero que se oponen a la pr\u00e1ctica de la violencia, como inoportuna, y por la misma raz\u00f3n ejercen igualmente mayor precauci\u00f3n al tratar con otras cuestiones cr\u00edticas, como el patriotismo y el militarismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ellos creen, igualmente, en asegurar un estatus financiero estable para el sindicato y en pelear por reformas actuales. Estas reformas, sin embargo, deben entenderse en un sentido sindicalista y socialista puro. Nada que no debilite realmente a la clase capitalista y la prepare para su destrucci\u00f3n tiene valor alguno; mientras que ninguna concesi\u00f3n que nunca pueda ser ganada, es considerada como final.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es dif\u00edcil comprobar la fuerza exacta de este elemento reformista. Aunque no es de ninguna manera insignificante; sin embargo, hasta ahora la Conf\u00e9d\u00e9ration G\u00e9n\u00e9rale du Travail ha navegado bajo colores exclusivamente revolucionarios. El objetivo final del sindicalismo, hasta donde se pude asegurar, es el establecimiento de un \u201cfederalismo econ\u00f3mico\u201d en el cual las Bourses du Travail, o Bolsas de Trabajo, que est\u00e1n afiliadas a la Conf\u00e9d\u00e9ration G\u00e9n\u00e9rale du Travail, han de jugar un papel muy importante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los elementos de la sociedad ser\u00edan los sindicatos unidos en las federaciones de comercio, las cuales a su vez ser\u00edan centralizadas in la confederaci\u00f3n general. El pensamiento supremo del presente es, sin embargo, la huelga general, y los sindicatos unidos por este prop\u00f3sito son conocidos como los syndicates rouges (sindicatos rojos) a diferencia de los sindicats jaunes (sindicatos amarillos), quienes se oponen al sindicalismo y favorecen la huelga s\u00f3lo como medida extrema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hasta ahora el t\u00e9rmino sindicalismo no ha sido aplicado oficialmente a ninguna de las asociaciones de trabajadores en Estados Unidos; sin embargo, el movimiento por s\u00ed mismo existe en la organizaci\u00f3n de \u201cIndustrial Workers of the World\u201d (Trabajadores Industriales del Mundo) y es tambi\u00e9n ampliamente debatido bajo la forma de uni\u00f3n industrial por l\u00edderes socialistas americanos. En Inglaterra un fuerte movimiento sindicalista ha surgido desde 1910, en ese a\u00f1o Tom Mann public\u00f3 el primer n\u00famero de \u201cThe Industrial Syndicalist\u201d (El Sindicalista Industrial). Debido a que los socialistas radicales fueron obligados a crear una nueva uni\u00f3n de trabajo en los Estados Unidos, sus compa\u00f1eros en Inglaterra se han esforzado por desarrollar las uniones existentes encamin\u00e1ndolas hacia la solidaridad y la \u201cacci\u00f3n directa\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">LEVINE, The Labour Movement in France (New York, 1912)&#160;; CLAY, Syndicalism and Labour (New York, 1911); ACHT, Der Moderne Franz\u00f6sische Syndikalismus (Jena, 1911); CORN\u00c9LISSEN, Ueber den internationalen Syndilcalismus (T\u00fcbingen, 1910); CHALLATE, Syndicalisme r\u00e9volutionnaire et Syndicalisme r\u00e9formiste (Paris, 1909); SOREL, R\u00e9flexions sur la Violence (Paris, 1910, 2nd ed.); YVETOT, A.B.C. Syndicaliste (Paris), The Times (London), 25 March, 16 April, 1912; GRIFFUELHES AND KEUFER, Le Mouvement Socialiste (Jan.-April, 1905), l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">JOSEPH HUSSLEIN.<br \/>\nTranscrito por Douglas J. Potter<br \/>\nDedicado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas<br \/>\nTraducido por Mauricio Acosta Rojas\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I. El sindicalista en la crisis econ\u00f3mico-cultural: 1. Crisis del modelo de desarrollo occidental; 2. La clase obrera: p\u00e9rdida de centralidad; 3. Cambio cultural respecto al trabajo; 4. La crisis del sindicalista. II. En busca de inspiraci\u00f3n y de significado: 1. Pobreza y solidaridad: las llamadas de la Palabra; 2. Cometido del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sindicalismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSINDICALISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17290","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17290"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17290\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}