{"id":17293,"date":"2016-02-05T11:14:47","date_gmt":"2016-02-05T16:14:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trabajo-social\/"},"modified":"2016-02-05T11:14:47","modified_gmt":"2016-02-05T16:14:47","slug":"trabajo-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trabajo-social\/","title":{"rendered":"TRABAJO SOCIAL"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. An\u00e1lisis hist\u00f3rico-cultural:<br \/>\n1. De la asistencia a la promoci\u00f3n;<br \/>\n2. Entre privado y p\u00fablico;<br \/>\n3. El ciudadano: de destinatario a interlocutor.<br \/>\nII. B\u00fasqueda de valores y criterios:<br \/>\n1. Reflexi\u00f3n b\u00ed\u00adblica:<br \/>\n    a) Una premisa,<br \/>\n    b) El Antiguo Testamento,<br \/>\n    c) El Nuevo Testamento;<br \/>\n2. El magisterio de la Iglesia:<br \/>\n    a) Acci\u00f3n pastoral,<br \/>\n    b) El problema de la elaboraci\u00f3n de una \u00e9tica social cristianamente inspirada.<br \/>\nIII. Indicaciones \u00e9ticas para el operador social:<br \/>\n1. El reconocimiento de la persona;<br \/>\n2. Algunos principios:<br \/>\n    a) El respeto a la persona,<br \/>\n    b) El \u00abprivilegio\u00bb del pobre,<br \/>\n    c) El servicio de las estructuras;<br \/>\n3. Imagen del operador social cristiano.<\/p>\n<p>I. An\u00e1lisis hist\u00f3rico-cultural<br \/>\n1. DE LA ASISTENCIA A LA PROMOCI\u00ed\u201cN. El t\u00e9rmino \u00aboperador social\u00bb ofrece algunas dificultades en su definici\u00f3n, y puede que tambi\u00e9n en su identificaci\u00f3n. Es m\u00e1s conocido y familiar el t\u00e9rmino y la profesi\u00f3n \u00abasistente social\u00bb, figura que recuerda a los trabajadores y a la gente corriente la experiencia de la asistencia p\u00fablica. En efecto, con la difusi\u00f3n del bienestar econ\u00f3mico la figura del asistente social personificaba la atenci\u00f3n y la preocupaci\u00f3n del Estado por procurar a los ciudadanos aquellos servicios sociales que respond\u00ed\u00adan a las necesidades o menesteres de la colectividad. As\u00ed\u00ad se ha hablado de \u00abservicio social\u00bb (Social Work, en el lenguaje internacional), entendido como \u00abuna metainstituci\u00f3n del sistema organizado de los recursos sociales y una disciplina de s\u00ed\u00adntesis que, a trav\u00e9s del trabajo profesional del asistente social dirigido a los individuos, familias y grupos en situaci\u00f3n problem\u00e1tica de necesidad, concurre a suprimir las causas de la necesidad, busca su soluci\u00f3n mediante una relaci\u00f3n interrelacional y el uso de los recursos personales y sociales encaminados a promover la realizaci\u00f3n plena y aut\u00f3noma de las personas, facilitar la relaci\u00f3n ciudadano-instituciones, conectar la necesidad de los particulares con el sistema de servicios, y viceversa, y contribuir a los procesos de modificaci\u00f3n de las instituciones, preferentemente consideradas en el \u00e1mbito de los servicios sociales\u00bb (M. DlomEDES&#8217; CANEVINI, 1848). En todo caso, queda la impresi\u00f3n de que los servicios sociales se mueven a menudo con el criterio de la asistencia.<\/p>\n<p>Que el servicio social ha experimentado una profunda crisis en estos \u00faltimos a\u00f1os no es un misterio; incluso es harto evidente, ya que la relaci\u00f3n Estado-ciudadano herido modific\u00e1ndose en el plano estructural lo mismo que en el cultural. En el aspecto estructural, el cambio se expresa en la crisis de lo que se ha llamado Welfare State, o sea el Estado que garantiza a todos los ciudadanos la asistencia necesaria frente a todas las necesidades; la reducci\u00f3n de los recursos p\u00fablicos a consecuencia de la crisis econ\u00f3mica de los a\u00f1os setenta y el cambio de sensibilidad respecto al papel de lo \u00abprivado\u00bb han contribuido a que se revise la imagen misma y la funci\u00f3n del Estado respecto a las necesidades de los ciudadanos y el empleo de los recursos disponibles [\/Bienestar y seguridad social]. En el aspecto cultural, el cambio puede comprobarse en el \u00e9nfasis que en los \u00faltimos a\u00f1os se comienza a dar al t\u00e9rmino \u00abautonom\u00ed\u00ada\u00bb. La palabra est\u00e1 ligada al reconocimiento de las \u00abautonom\u00ed\u00adas\u00bb por el Estado central. Mas la operaci\u00f3n no fue s\u00f3lo de descentralizaci\u00f3n burocr\u00e1tica; fue una operaci\u00f3n significativa de una nueva sensibilidad. La \u00abautonom\u00ed\u00ada\u00bb es el conjunto d\u00e9 las personas y de las estructuras existentes en una determinada \u00e1rea geogr\u00e1fica con caracter\u00ed\u00adsticas propias de tipo cultural, social, hist\u00f3rico, econ\u00f3mico y pol\u00ed\u00adtico. La \u00abautonom\u00ed\u00ada\u00bb es, pues, indicador de necesidades concretas, expresi\u00f3n de energ\u00ed\u00adas y .de potencialidad; es referencia a las ra\u00ed\u00adces hist\u00f3ricas de una tierra. Por lo tanto, el \u00e9nfasis en la autonom\u00ed\u00ada expresa la necesidad de un cambio de tendencia: no de: arriba (el Estado) hacia abajo (los ciudadanos), sino de abajo hacia arriba; o, por lo menos, expresa la necesidad de una interacci\u00f3n de impulsos, de necesidades, de protagonismos entre los ciudadanos y el Estado, entre la base y la c\u00faspide. En este contexto adquiere forma la crisis de servicios sociales entendidos como distribuci\u00f3n de prestaciones asistenciales y madura la idea de un \u00abagente, social\u00bb, como expresi\u00f3n y promoci\u00f3n de la identidad, antes a\u00fan que de las necesidades, de un territorio.<\/p>\n<p>2. ENTRE PRIVADO Y P\u00daBLICO. Hablar hoy de \u00abagente social\u00bb significa hablar de una figura dif\u00ed\u00adcil de encasillar en esquemas uniformes y prefijados. Es un profesional que act\u00faa, a cualquier nivel, en aquellas instituciones que expresan o realizan la vida social de los ciudadanos: las unidades sanitarias locales con todas sus articulaciones en el territorio, especialmente de tipo socio-sanitaria; las escuelas y las instituciones de car\u00e1cter cultural, ya sea p\u00fablico o privado; el mundo de la asistencia y de los servicios sociales. Son todos ellos espacios en los cuales el \u00e1mbito privado se ensambla de modo cada vez m\u00e1s articulado y s\u00f3lido con el \u00e1mbito p\u00fablico, no siempre de modo connatural y pac\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>No es dif\u00ed\u00adcil comprobar que el \u00e1rea en que se mueve hoy el agente social, determinando con frecuencia su calidad, se va ensanchando continuamente. En efecto, el \u00e1mbito p\u00fablico es cada vez, menos el \u00e1mbito que est\u00e1 \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb del .privado, al cual s\u00f3lo alguno y s\u00f3lo alguna vez tiene acceso, puede que en caso de necesidad; cada vez m\u00e1s, el \u00e1mbito p\u00fablico se entrelaza con el privado, es continuaci\u00f3n suya, implica a todos los ciudadanos en momentos y por razones diversas, pero cada vez m\u00e1s frecuentes en la vida. No es que se restrinja el \u00e1rea privada, sino que la maduraci\u00f3n de las relaciones sociales junta cada vez m\u00e1s lo privado con lo p\u00fablico, decidiendo incluso a menudo la cualidad de la vida, tanto personal como familiar, de grupo y del mismo territorio. Con ello el agente social se coloca entre el ciudadano y la estructura; el ciudadano en su realidad concreta de necesidades y pobreza; la estructura con su l\u00f3gica, sus exigencias de gesti\u00f3n eficiente, con su lentitud y a menudo con sus viscosidades de car\u00e1cter ideol\u00f3gico-pol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>3. EL CIUDADANO: DE DESTINATARIO A INTERLOCUTOR. En relaci\u00f3n con los ciudadanos, en una visi\u00f3n de asistencia se hablaba de destinatarios; en este sentido se establec\u00ed\u00adan los varios tipos de \u00abpobres\u00bb, es decir, los que constitu\u00ed\u00adan las clases menos pudientes, a las cuales las instituciones p\u00fablicas deb\u00ed\u00adan conceder generosamente algo. Hoy es necesario insistir en que todos los ciudadanos son interlocutores de las instituciones p\u00fablicas, y por tanto tambi\u00e9n del operador social. \u00abNunca se repetir\u00e1 bastante -afirma M. Diomede Canevini, 1857- que en toda intervenci\u00f3n del servicio social se debe privilegiar a los m\u00e1s d\u00e9biles; se debe asociar e interesar a todos los ciudadanos que viven, obran, sufren y trabajan en una determinada comunidad; la alternativa es marcar cada vez m\u00e1s pesadamente las l\u00ed\u00adneas divisorias, levantar empalizadas cada vez m\u00e1s r\u00ed\u00adgidas entre la zona del poder pol\u00ed\u00adtico, econ\u00f3mico e intelectual, y la de los que no son, no pueden, no influyen. Se concede cada vez m\u00e1s importancia al factor econ\u00f3mico como causa de marginaci\u00f3n o como causa o concausa de las necesidades sociales e individuales; sin embargo, hay problemas verdaderos, reales, condlclonadores de la existencia humana, que afectan a todos los hombres: el sufrimiento, la enfermedad, la muerte pertenecen a la historia de toda la humanidad; la presi\u00f3n de los cambios de costumbres, de mentalidad, la superficialidad o la falta de relaciones en las grandes aglomeraciones urbanas, las transformaciones radicales de instituciones consideradas inmutables, la familia, la escuela, la Iglesia, el cambio de relaciones en el lugar de trabajo, la droga o la delincuencia organizada&#8230;, inciden con agresividad en amplias masas, cada vez menos defendidas; las etapas de la vida, los cambios de la infancia, de la adolescencia; las responsabilidades familiares y sociales de la vida adulta, la vejez son encrucijadas donde el servicio social puede estar presente para todos, a fin de prevenir y curar la inadaptaci\u00f3n, el abandono, la marginaci\u00f3n, la alienaci\u00f3n y la soledad\u00bb.<\/p>\n<p>Es como decir que todo ciudadano, por motivos y en momentos diversos, llama a las puertas de las instituciones p\u00fablicas; pero es necesario que se considere y sea considerado interlocutor de la instituci\u00f3n y del agente social. Es como decir que todo ciudadano es, al menos en alg\u00fan momento y por alg\u00fan motivo, un \u00abpobre\u00bb, pero no por ello un objeto o un n\u00famero.<\/p>\n<p>Luego, con referencia a las estructuras, el agente social tropieza con los problemas de su funcionamiento y de su eficiencia. A menudo el ciudadano que hace referencia a las instituciones p\u00fablicas se lamenta de que est\u00e9n organizadas y gestionadas no en relaci\u00f3n con las necesidades del territorio, y por tanto de las personas, sino como respuesta a otros objetivos. El .resultado es que son inaccesibles al simple ciudadano, el anonimato, el sentido de abandono; se habla de deshumanizaci\u00f3n, entendiendo por ello que \u00abcon m\u00e1s frecuencia de la tolerable para una comunidad de personas el pacienteusuario&#8230; no se siente en el centro, sino en la periferia; se siente objeto y no sujeto-persona por parte del servicio tal como se ejerce hoy en d\u00ed\u00ada\u00bb (G. de Sandre). Hablando de un tipo particular de estructuras sociales: las socio-sanitarias, en un seminario de estudio de la Fundaci\u00f3n E. Zancan sobre El respeto de las personas en los servicios sociales y sanitarios, el mismo autor dec\u00ed\u00ada: \u00abLa vida dentro de las estructuras sanitarias (\u00c2\u00a1la horrible expresi\u00f3n establecimientos hospitalarios!) se ha desarrollado y articulado no siempre en funci\u00f3n del usuario-paciente, sino en funci\u00f3n de las victorias y de las derrotas sindicales de las varias categor\u00ed\u00adas: m\u00e9dicos y no m\u00e9dicos, que act\u00faan en las mismas&#8230; Hay que recordar tambi\u00e9n actos legislativos o contratos que han reducido horarios de trabajo o autorizado ausencias del trabajo del personal sanitario (para cursos de actualizaci\u00f3n, p.ej.) sin disponer sustituciones adecuadas por parte de otro personal: Las luchas sindicales, leg\u00ed\u00adtimamente perseguidas por el personal sanitario para obtener mejores condiciones de trabajo, s\u00f3lo rara vez han supuesto una atenci\u00f3n paralela a las exigencias de los pacientes. Es dif\u00ed\u00adcil concluir con certeza que todo esto es consecuencia de la mayor atenci\u00f3n prestada por el que ostenta el poder a las estructuras en lugar de a las personas, como estima alguno. Sin embargo, es f\u00e1cil, por desgracia, afirmar que con mucha frecuencia se descuida a1 usuario, a veces en beneficio del agente y otras de la estructura.<\/p>\n<p>\u00abServicios cada vez m\u00e1s complejos requieren tambi\u00e9n un aparato burocr\u00e1tico cada vez m\u00e1s articulado y cualificado. Pero se sigue comprobando que muchas admisiones tienen lugar por m\u00e9ritos pol\u00ed\u00adticos o sindicales, concediendo en cambio poco espacio a la competencia profesional, que deber\u00ed\u00ada ser, si no el \u00fanico, al menos el primer criterio para establecer una selecci\u00f3n digna de este nombre. Y a la ineficiencia del aparato se intenta poner remedio con nuevas admisiones de incompetentes&#8230; \u00bfEs posible invocar como factor de `alteraci\u00f3n&#8217; el beneficio perseguido como objetivo principal de muchos, de demasiados hombres entre nosotros? \u00bfEst\u00e1 justificado acusar a una concepci\u00f3n materialista del hombre que no sabe encontrar motivos de respeto del hombre mismo? \u00bfY es posible que tenga consecuencias diversas -en orden a agradar al usuario- la diversa sensibilidad religiosa del agente: `el creyente&#8217;, para el cual el t\u00e9rmino `humanizaci\u00f3n&#8217; induce a asumir actitudes definidas por \u00e9l de fraternidad, capacidad de escucha, benevolencia y altruismo; y el `no creyente&#8217;, particularmente atento a la igualdad de los derechos fundamentales de todos sus conciudadanos? \u00bfQu\u00e9 papel juega en hacer m\u00e1s o menos humanos los servicios la consonancia de sensibilidad del usuario-paciente y de quienes le prestan el servicio solicitado? \u00bfNo influye tambi\u00e9n la funci\u00f3n de la propia ideolog\u00ed\u00ada o filosof\u00ed\u00ada, del propio credo o no credo religioso, en realizar actos humanos m\u00e1s que actos deshumanos con otro hombre que pide nuestra intervenci\u00f3n?\u00bb<br \/>\nII. B\u00fasqueda de valores y criterios<br \/>\n1. REFLEXI\u00ed\u201cN B\u00ed\u008dBLICA. a) Una premisa. Es in\u00fatil buscar nuestro tema en las p\u00e1ginas de la Escritura; ni tampoco vale la pena inquirir analog\u00ed\u00adas o semejanzas con personajes o hechos b\u00ed\u00adblicos, bien por la distancia hist\u00f3rico-cultural, bien especialmente por la naturaleza y finalidad del texto sagrado. La Escritura es testimonio de la historia de la salvaci\u00f3n que Dios ha realizado y sigue realizando en favor de sus hijos; salvaci\u00f3n que alcanza su culminaci\u00f3n en Cristo Jes\u00fas muerto y resucitado y que se prosigue en la Iglesia, comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or, la cual vive del Esp\u00ed\u00adritu dado por el Padre. En esta historia de salvaci\u00f3n es donde afloran indicaciones de valor para el que, en cada \u00e9poca y contexto hist\u00f3rico, vive la aventura de su vida.<\/p>\n<p>El agente social que hoy se mueve dentro de los problemas antes aludidos y desea vivir tambi\u00e9n la profesi\u00f3n en la \u00f3ptica y el dinamismo de la historia de la salvaci\u00f3n, se dirige a la palabra de Dios no tanto para encontrar la soluci\u00f3n t\u00e9cnica de los problemas y la indicaci\u00f3n inmediatamente eficaz cuanto para conseguir una iluminaci\u00f3n acerca del sentido y del valor de su propia acci\u00f3n socialmente como expresi\u00f3n de la salvaci\u00f3n, para fijar los criterios que deben presidir su actitud interior y su pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>En esta l\u00ed\u00adnea proponemos s\u00f3lo dos sugerencias de reflexi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, del AT y del NT.<\/p>\n<p>b) El Antiguo Testamento. La acci\u00f3n de Dios es la liberaci\u00f3n de los pobres. As\u00ed\u00ad se afirma en Sal 34:7, que resume toda la fe de Israel: \u00abEl pobre grita y el Se\u00f1or lo escucha, lo libra de todas sus angustias\u00bb. \u00abLa necesidad del hombre -comenta A. Fanuli-, su condici\u00f3n de penuria sin salidas, encuentra en Dios la escucha debida. Categor\u00ed\u00ada \u00e9sta de la escucha b\u00ed\u00adblica, que es m\u00e1s que un o\u00ed\u00adr atento, y puede que interesado; es una intervenci\u00f3n resolutiva&#8230;\u00bb<br \/>\nEl primer acto salv\u00ed\u00adfico y liberador de Dios lo experimenta Israel en el \u00e9xodo; en esta situaci\u00f3n de \u00abpobreza\u00bb se manifiesta la acci\u00f3n de Dios en favor de los oprimidos. Inicialmente se configura como escucha del grito de los esclavos (Exo 3:7; Deu 26:7). Pero la escucha de Dios es por su naturaleza una acci\u00f3n eficaz: produce aquello por lo que se grita. La escucha eficaz de Dios se transforma de hecho en su intervenci\u00f3n personal, que el texto b\u00ed\u00adblico expresa en t\u00e9rminos de \u00abbajada\u00bb de Dios a los esclavos a fin de librarlos (Exo 3:8). Es un Dios que entra en la historia y le da un curso diverso, invirtiendo la situaci\u00f3n del que est\u00e1 \u00abdebajo\u00bb, o sea del pobre.<\/p>\n<p>Sin embargo, la intervenci\u00f3n de Dios no anula el protagonismo humano, sino que lo exige y lo corrobora; constituye la condici\u00f3n indispensable y el sacramento de la acci\u00f3n misteriosa de Dios. Para expresar el dinamismo de Dios en favor de los oprimidos de Egipto la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica recurri\u00f3 a una serie de categor\u00ed\u00adas interpretativas que prueban el esfuerzo de comprensi\u00f3n a que Israel someti\u00f3 su experiencia hist\u00f3rico-religiosa fundamental. Anabasis: Dios hizo \u00absubir a Israel de este pa\u00ed\u00ads (Egipto) hacia un pa\u00ed\u00ads hermoso y espacioso\u00bb (Exo 3:8), porque sin una tierra Israel es un pueblo sin identidad. Y Dios hace esto \u00abcon mano fuerte y brazo extendido\u00bb. Salida: Dios es \u00abel que hizo salir a Israel de la esclavitud de Egipto\u00bb (Exo 20:2). Rescate: Dios aparece como el pariente \u00ed\u00adntimo que, seg\u00fan el derecho familiar, paga el rescate, libra e introduce en su propia familia al pueblo de Israel (Exo 6:3-7). Dios es por ello \u00absalvador\u00bb, go \u00e9l, redentor.<\/p>\n<p>La segunda experiencia salv\u00ed\u00adfica de Israel es la vuelta del destierro. Los profetas la leen como una novedad absoluta, un acontecimiento creador (Isa 43:19), el principio de una nueva comunidad sagrada, que encuentra en el culto a Dios el centro de su identidad m\u00e1s a\u00fan que en la tierra. Tambi\u00e9n la creaci\u00f3n del hombre es le\u00ed\u00adda como un acto liberador de Dios: \u00abEl lo libra de la prisi\u00f3n de una materia sin vida, infundi\u00e9ndole su soplo vital (G\u00e9n 2:7); le conf\u00ed\u00ada una tierra generosa que debe hacer crecer, creciendo \u00e9l mismo mediante un esfuerzo constante y responsable (G\u00e9n 2:815); le propone un programa de vida que ha de hacer suyo mediante la libre adhesi\u00f3n (G\u00e9n 2:16); le ofrece la posibilidad de una vida de comuni\u00f3n con su semejante (G\u00e9n 2:18-24), y, finalmente, le fija el cometido de ser la memoria activa, la presencia visible (imagen) del Creador en la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1:26). Es como decir: el destino del hombre seg\u00fan la Biblia se modela de acuerdo con la acci\u00f3n creadora de Dios: prodigar en el universo la potencia de vida que en \u00e9l ha como condensado el Creador, haci\u00e9ndola llegar a su cumbre m\u00e1s alta. Por estar colocado al comienzo de la vida del hombre en la tierra, este programa es exploratorio: se refiere a su futuro; todo hombre es llamado a \u00e9l. De toda miseria y pobreza llama Dios a su hijo para la libertad y a establecerse como signo e instrumento de ulterior liberaci\u00f3n en torno a s\u00ed\u00ad\u00bb (A. Fanuli).<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de Dios se concentra de modo particular en favor de los \u00abca\u00ed\u00addos en la pobreza\u00bb, y se manifiesta especialmente a trav\u00e9s de la predicaci\u00f3n de los profetas y de la instituci\u00f3n de la ley. ` El AT es, por tanto, una fuente de inspiraci\u00f3n para todas las luchas hist\u00f3ricamente comprometidas en la emancipaci\u00f3n de cualquier forma de esclavitud del hombre de otro hombre. En particular, el Dios b\u00ed\u00adblico aparece no como \u00e1rbitro entre partes enemigas, sino decididamente de parte del que sucumbe social y pol\u00ed\u00adticamente\u00bb (A. Fanuli).<\/p>\n<p>c) El Nuevo Testamento. La par\u00e1bola del buen samaritano ( Lev 10:25-37) se puede considerar con raz\u00f3n como figura de la acci\u00f3n de Dios en Cristo respecto a la humanidad. La par\u00e1bola permite decir lo que de otro modo no ser\u00ed\u00ada posible, y decirlo de modo evidente con el relato: es la presencia del reino lo que hace posible al buen samaritano. \u00abLa acci\u00f3n del samaritano, nacida del `ver&#8217; y del consiguiente `compadecerse&#8217;, es descrita anal\u00ed\u00adticamente en los vers\u00ed\u00adculos 33-35, que constituyen aproximadamente la mitad de toda la par\u00e1bola: se acerca al agredido, venda sus heridas, lo lleva a la posada, cuida y se preocupa de \u00e9l, y al d\u00ed\u00ada siguiente da dos denarios al posadero, recomend\u00e1ndole que cuide de \u00e9l; si gasta m\u00e1s, se lo dar\u00e1 a la vuelta. Toda esta minuciosa descripci\u00f3n intenta ilustrar la caridad delicada y completa del buen samaritano para con aquel jud\u00ed\u00ado, practicada s\u00f3lo porque era un hombre indigente y \u00e9l ten\u00ed\u00ada posibilidad de ayudarle en aquel preciso momento\u00bb (G. Segalla).<\/p>\n<p>En realidad, Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada hecho de la atenci\u00f3n a los pobres su programa de vida y de acci\u00f3n (cf Luc 4:16-30); y toda su vida p\u00fablica no fue otra cosa, al menos as\u00ed\u00ad la presenta Lucas, que la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de su programa, que no era m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n y realizaci\u00f3n del proyecto de Dios Padre para con los hombres, sus hijos. Al realizar la atenci\u00f3n y el amor del Padre, Jes\u00fas realiza opciones en la l\u00ed\u00adnea y el estilo de Dios en el AT; entre todas las categor\u00ed\u00adas sociales de su tiempo, sin excluir ninguna, privilegia a los pobres, los \u00faltimos de la escala social, el grupo num\u00e9ricamente m\u00e1s s\u00f3lido, pero social y culturalmente m\u00e1s marginado. Pero justamente esta atenci\u00f3n a la pobreza, o mejor a las varias formas de pobreza, gu\u00ed\u00ada al descubrimiento de que todo hombre es \u00abpobre\u00bb por carecer y necesitar alguna cosa; gu\u00ed\u00ada al descubrimiento de la pobreza m\u00e1s radical del hombre, ligada a su misma condici\u00f3n de criatura, de fragilidad, de esclavitud ejercida por el maligno. Por eso la acci\u00f3n de Cristo fue una lucha contra toda forma de mal y de pobreza: desde las formas m\u00e1s exteriores y llamativas hasta las m\u00e1s radicales y decisivas: el pecado que anida en el coraz\u00f3n del hombre y que es el origen de todos los males. \u00abEl reino de Dios -dice tambi\u00e9n G. Segalla- no es una palabra consoladora que deja las cosas como est\u00e1n y ayuda efectivamente a aceptarlas como son, con resignaci\u00f3n. El reino de Dios, que trae Jes\u00fas, es una realidad altamente din\u00e1mica&#8230; El reino de Dios es reino de justicia, de amor y de paz. Mas como el mundo, en la situaci\u00f3n hist\u00f3rica actual de pecado, est\u00e1, por el contrario, lleno de injusticia, de odios, de divisiones, de enfermedades, de opresiones, etc., el reino de Dios no puede presentarse sino como un juicio cr\u00ed\u00adtico respecto al mundo, y al mismo tiempo como un proyecto global de justicia, de amor y de paz, que comienza a realizarse ya en la tierra por el poder de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Pero especialmente con el misterio de la pascua realizar\u00e1 Dios en Cristo el juicio definitivo sobre el mundo; la liberaci\u00f3n total y definitiva del hombre y de lo creado dar\u00e1 origen a una nueva creaci\u00f3n (cf Efe 1:3-10). Y en Cristo, Se\u00f1or resucitado, se le concede al creyente, con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, participar en la vida nueva, en la nueva creaci\u00f3n en el cumplimiento del reino (Efe 1:11-14). En el que cree en Cristo, el Esp\u00ed\u00adritu Santo se convierte en instancia de liberaci\u00f3n para los hermanos.<\/p>\n<p>La Escritura no ofrece soluciones a los problemas, en nuestro caso a los problemas que un agente social ha de afrontar hoy; sin embargo, le ayuda a comprender su sentido o significado, le ofrece una l\u00ed\u00adnea de tendencia y tensi\u00f3n: la liberaci\u00f3n y la promoci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. a) Acci\u00f3n pastoral. El camino de la Iglesia en los \u00faltimos decenios ofrece tambi\u00e9n alguna insinuaci\u00f3n e indicaci\u00f3n preciosa para un agente social que pretenda hacer de su profesi\u00f3n una manifestaci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n en el hoy de nuestro planeta; se trata, en realidad, de un camino caracterizado fuertemente por la fidelidad al Se\u00f1or, a las ense\u00f1anzas del Vat. II y por una apasionada atenci\u00f3n a la situaci\u00f3n de nuestro mundo, a sus transformaciones socioculturales y a las consiguientes repercusiones en el campo religioso-eclesial.<\/p>\n<p>Ante el cambio de la situaci\u00f3n, la Iglesia se ha colocado en actitud pastoral, siendo el primer interrogante no sobre lo que hay que hacer, sino sobre c\u00f3mo ser; es decir, la Iglesia se ha dejado cuestionar en su mismo ser comunidad de salvaci\u00f3n, en el modo de anunciar la palabra; se ha colocado en actitud de escucha y de conversi\u00f3n. Es una actitud de aut\u00e9ntica caridad.<\/p>\n<p>Se abre paso en la Iglesia la conciencia de que, si no le incumbe a la comunidad cristiana sustituir a las instituciones p\u00fablicas, le corresponde, sin embargo, hacer aflorar del mensaje mismo de salvaci\u00f3n energ\u00ed\u00adas y criterios capaces de formar cristianos sensibles y activos en la sociedad y en las instituciones. Es preciso que los laicos est\u00e9n presentes activamente en las estructuras intermedias de la vida civil, en particular en la escuela, en el barrio y en los medios de comunicaci\u00f3n social&#8230; Est\u00e9n tambi\u00e9n siempre presentes en nuestras comunidades parroquiales la vida y los problemas del barrio y del municipio, lugares ampliamente invocados y legalmente previstos para las decisiones de la vida social y civil.<\/p>\n<p>M\u00e1s que pensar en agentes sociales propios, o en s\u00ed\u00ad misma como sujeto de operatividad social estructurada, la Iglesia se concibe como inspiraci\u00f3n, orientaci\u00f3n, sost\u00e9n, cr\u00ed\u00adtica y propuesta para el que trabaja en lo social. En nombre y en virtud de su fe, propone un criterio \u00e9tico que inspira y gu\u00ed\u00ada el obrar social en todos los niveles: la dignidad de la persona humana, su primado sobre cualquier otro elemento, su irreductibilidad a esquemas prefabricados, la necesidad de la promoci\u00f3n global del ser humano. \u00ab\u00bfQu\u00e9 significa esto -hab\u00ed\u00ada dicho lapidariamente Pablo VI en la Populorum progressio, de 1967- sino el desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres?\u00bb (n. 42).<\/p>\n<p>b) El problema de la elaboraci\u00f3n de una \u00e9tica social cristianamente inspirada. Por encima de las tensiones y de la buena voluntad de las personas particulares, el problema que emerge con claridad es el de la elaboraci\u00f3n de una \u00e9tica social cristianamente inspirada, de la clarificaci\u00f3n de sus fundamentos antropol\u00f3gicos y teol\u00f3gicos; el problema de la praxis como lugar de encuentro y de tensi\u00f3n entre valores universales y siempre necesarios y situaciones contingentes y aculturadas. La \u00e9tica de inspiraci\u00f3n cristiana, adem\u00e1s de pasar por la fidelidad al mensaje, pasa tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la inteligencia, la implicaci\u00f3n, la documentaci\u00f3n, la b\u00fasqueda, la reflexi\u00f3n de las personas que act\u00faan; pasa a trav\u00e9s del trabajo de la conciencia y la aceptaci\u00f3n de la parcialidad de toda realizaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>En el campo \u00e9tico se advierten hoy f\u00e1cilmente en la comunidad eclesial dos tendencias: o una afirmaci\u00f3n pura y gen\u00e9rica de valores y de principios calificados como cristianos, o bien una precipitada aplicaci\u00f3n de los mismos en nombre de la fidelidad y de la identidad cristiana. En uno y otro caso, la atenci\u00f3n est\u00e1 dirigida s\u00f3lo y siempre al mensaje que ha de transmitirse, pero se olvida el destinatario o, mejor, se lo reduce a simple receptor y aplicador. De este modo el obrar socialmente se transforma en un simple dar, un atribuir, un conceder; lo cual, a su vez, comprende la necesidad de gestionar, de apropiarse de estructuras en virtud del nombre cristiano. En realidad, la \u00e9tica pone continua y necesariamente la atenci\u00f3n en el hombre y en su realidad humana e hist\u00f3rica; el hombre al que la fe le dice que ha sido liberado por Dios y constituido parte de Dios en la aventura de la salvaci\u00f3n; realidad humana e hist\u00f3rica que no est\u00e1 vac\u00ed\u00ada de significado y de valor, sino que encuentra en el proyecto de Dios plenitud de realizaci\u00f3n. La \u00e9tica de inspiraci\u00f3n cristiana no ser\u00e1 jam\u00e1s una pura y simple aplicaci\u00f3n de valores o de principios a la historia y a las realidades humanas, sino que ser\u00e1 siempre un trabajo de la raz\u00f3n iluminada por la fe en la b\u00fasqueda de pasajes hist\u00f3ricos posibles y eficaces. La \u00e9tica es el arte de personas humana y cristianamente maduras.<\/p>\n<p>III. Indicaciones \u00e9ticas para el operador social<br \/>\n1. EL RECONOCIMIENTO DE LA PERSONA. La \u00e9tica, antes de concretarse en normas, recuerda la necesidad de una actitud interior positiva constituida por la aceptaci\u00f3n de valores que forman, por as\u00ed\u00ad decirlo, el terreno de cultivo para las opciones y la praxis. Si faltara esta actitud, cualquier norma, \u00e9tica o jur\u00ed\u00addica, ser\u00ed\u00ada escarnecida. Esta actitud positiva se concreta en el descubrimiento y en el reconocimiento de la dignidad de la persona humana, como sujeto que posee como propia una dignidad que s\u00f3lo necesita ser cultivada y reconocida; dignidad que es superior a cualquier otra realidad humana y que hasta constituye el criterio de valoraci\u00f3n de toda realidad existente, incluso de car\u00e1cter religioso. Es lo que dec\u00ed\u00ada Juan XXIII en la Pacem in terris, de 1963, al hablar de las relaciones entre las personas en la constituci\u00f3n de la vida social; est\u00e1n guiadas por los valores de la verdad, de \u00c2\u00a1ajusticia, del amor y de la libertad.<\/p>\n<p>La verdad ante todo: es el reconocimiento de lo que todo ser humano es; y, por lo mismo, el reconocimiento de sus derechos, de su identidad, de sus facultades. De este descubrimiento o reconocimiento le viene al obrar social el significado y valor: el significado de liberaci\u00f3n, de defensa, de promoci\u00f3n de las personas, todas y cada una, que componen la geograf\u00ed\u00ada y la historia de la propia existencia. No es dif\u00ed\u00adcil advertir la profundidad y la altura que la fe cristiana permite descubrir en la verdad del hombre. Obrar socialmente para quien es creyente se convierte f\u00e1cilmente en un insertarse en el proyecto de salvaci\u00f3n que Dios tiene para cada ser humano, lo mismo que para cada grupo o pueblo que forman la familia humana.<\/p>\n<p>Del descubrimiento o reconocimiento de la verdad del hombre nace la justicia: se verifica \u00aben el respeto efectivo de aquellos derechos y en el leal cumplimiento de los respectivos deberes\u00bb. Nace tambi\u00e9n el amor, \u00abactitud del \u00e1nimo que hace sentir como propias las necesidades y las exigencias ajenas, hace part\u00ed\u00adcipes a los dem\u00e1s de los bienes propios y mira a hacer cada vez m\u00e1s viva la comuni\u00f3n en el mundo de los valores espirituales\u00bb; finalmente, nace la libertad, la cual \u00abconviene a la dignidad de ser conducidos por su misma naturaleza racional a asumir la responsabilidad del propio obrar\u00bb (EnchVat 2,16).<\/p>\n<p>2. ALGUNOS PRINCIPIOS. La actitud interior positiva, nacida de asumir los valores, se concreta con la gu\u00ed\u00ada de algunos principios \u00e9ticos. Preferimos enunciarlos en forma positiva, sin ocultar que el mismo enunciado adopta a veces un sentido de denuncia de situaciones insostenibles, ya sea a nivel de personas, ya a nivel de instituciones (estructuras sanitarias, econ\u00f3micas, culturales, del tiempo libre, servicios del territorio, comunicaciones, etc.).<\/p>\n<p>a) El respeto de la persona. El operador social respeta la persona humana, y por ello tiende a dar voz y peso social a quien vive en el territorio, a la cultura, a las opciones de la gente. Se trata de reconocer no s\u00f3lo en abstracto, sino en la pr\u00e1ctica y en la organizaci\u00f3n social y en los servicios el primado del hombre; es decir, de reconocer que la vida social parte de abajo, y no de arriba; que los protagonistas de la vida social, pol\u00ed\u00adtica, cultural y econ\u00f3mica son las personas que constituyen el pa\u00ed\u00ads real. Todo esto equivale a reconocer la ilegitimidad o la inmoralidad de toda gesti\u00f3n de la vida social, pol\u00ed\u00adtica o cultural que se salte a la gente o que intente, puede que subrepticiamente, imponerse y manipular el consenso de la misma. Si existe una inviolabilidad de las conciencias individuales, hay que proclamar y defender tambi\u00e9n una inviolabilidad de la conciencia colectiva. Como se ve, este primer principio \u00e9tico tiende a obrar en favor de una aut\u00e9ntica democracia, entendida no tanto como juego de peones, que puede encubrir tambi\u00e9n maniobras e intervenciones autoritarias, sino como la convivencia entre ciudadanos que se mueven en la sociedad en calidad de sujetos activos y responsables en interacci\u00f3n con otros sujetos igualmente activos y responsables. El operador social habr\u00e1 de estar continuamente atento a que, a trav\u00e9s de actividades y propuestas, calificadas quiz\u00e1 de \u00abpopulares\u00bb, no se introduzcan vaciamientos efectivos del primado que corresponde a la gente en la vida social y en las instituciones.<\/p>\n<p>b) El \u00abprivilegio\u00bb del pobre. Entre la gente del territorio, el operador social privilegia a los sujetos m\u00e1s d\u00e9biles. Decimos \u00abprivilegia\u00bb; sin embargo, la palabra pretende eliminar cualquier actitud y pr\u00e1ctica de preferencia arbitraria, que se traduce luego en abuso y marginaci\u00f3n. Se trata de comprobar que en la vida social algunos individuos est\u00e1n en desventaja, a veces por su culpa, pero las m\u00e1s de las veces por causas externas. Privilegiar equivale entonces a crear paridad de condiciones.<\/p>\n<p>Mas \u00bfqui\u00e9n es hoy el \u00abpobre\u00bb? Se habla a menudo de pobre s antiguas y nuevas; las primeras se~rl n las que est\u00e1n ligadas a las necesidades primarias de la vida y que durante much\u00ed\u00adsimo tiempo han constituido la primera preocupaci\u00f3n de individuos, familias, grupos y pa\u00ed\u00adses; las segundas ser\u00ed\u00adan las t\u00ed\u00adpicas de la sociedad posindustrial y expresi\u00f3n de la calidad de la vida. Si es verdad que las nuevas pobrezas son reales, no es posible olvidar, sin embargo, que justamente en la sociedad del bienestar y de la electr\u00f3nica las viejas pobrezas est\u00e1n muy lejos de haber desaparecido; es m\u00e1s, tienden a ampliarse y a abarcar zonas cada vez m\u00e1s vastas de poblaci\u00f3n y \u00e1reas cada vez mayores del planeta.<\/p>\n<p>Privilegiar a los pobres equivale a partir, cuando se piensa en los servicios sociales, de las exigencias de los m\u00e1s desaventajados, de quien tiene menores posibilidades, de quien posee menos peso cultural y pol\u00ed\u00adtico. Ante todo hay que decidir repartir comenzando por los \u00ab\u00faltimos\u00bb. Mientras no caigamos en la cuenta del drama de quien todav\u00ed\u00ada pide el reconocimiento efectivo de su persona y de la familia propia, no estableceremos las premisas necesarias para un nuevo cambio social. Los compromisos prioritarios son los que se refieren a la gente que sigue privada de lo esencial: la salud, la casa, el trabajo, el salario familiar, el acceso a la cultura, la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>c) El servicio de las estructuras. La comprobaci\u00f3n de la deshumanizaci\u00f3n de tantas estructuras p\u00fablicas de servicio se ha convertido en general lamentaci\u00f3n. Un servicio es tal cuando es respuesta pertinente y adecuada a una necesidad; y nadie ha dicho que una necesidad surgida en tiempos pasados no permanezca tambi\u00e9n hoy o que no subsista con las mismas modalidades, y por tanto con las mismas exigencias. Pueden aparecer necesidades nuevas o exigencias nuevas de necesidades antiguas: pi\u00e9nsese en el mundo del disminuido f\u00ed\u00adsico y ps\u00ed\u00adquico, en el mundo de la drogodependencia [\/Droga], de la inadaptaci\u00f3n social tambi\u00e9n de menores, en la debilitaci\u00f3n de los n\u00facleos familiares [l Familia], con el consiguiente da\u00f1o para los menores.<\/p>\n<p>Las causas de la deshumanizaci\u00f3n de las estructuras de servicio son ciertamente m\u00faltiples; una de las m\u00e1s graves y evidentes, adem\u00e1s de la p\u00e9rdida de sensibilidad \u00e9tica por parte de muchos operadores que a menudo reducen la profesi\u00f3n a mero ejercicio burocr\u00e1tico de un cargo, es la invasi\u00f3n de la pol\u00ed\u00adtica, la sustituci\u00f3n de criterios de car\u00e1cter \u00e9tico y profesional por criterios de car\u00e1cter meramente pol\u00ed\u00adtico. \u00abCada uno de nosotros recuerda y conoce -dice la Fundaci\u00f3n Zancan- estructuras activadas inoportunamente, personal asignado exageradamente a ciertos equipos, espacios excesivos concedidos en algunos repartos, enseres comprados infructuosamente; pero conoce tambi\u00e9n estructuras desgraciadamente no activadas, plantillas insuficientes, espacios profesionalmente invivibles, negativas err\u00f3neas de enseres con consecuencias asistenciales. Lo que se ha producido en exceso y por defecto en la construcci\u00f3n de los servicios socio-sanitarios, repercute todo ello negativamente en la eficiencia de los mismos, y por tanto en la eficacia de su presencia en una comunidad\u00bb.<\/p>\n<p>3. IMAGEN DEL OPERADOR SOCIAL CRISTIANO. Vale la pena recordar aqu\u00ed\u00ad lo que dice la Iglesia italiana a prop\u00f3sito de los laicos comprometidos \u00aben las estructuras p\u00fablicas en coherencia con la fe y la moral cristiana\u00bb: \u00abSu presencia debe ser una garant\u00ed\u00ada de competencia, que nace de una preparaci\u00f3n profesional cualificada, actualizada, capaz de creatividad continua. Una garant\u00ed\u00ada de moralidad, no s\u00f3lo por coherencia de fe, sino por amor al pa\u00ed\u00ads a una aut\u00e9ntica democracia, al deber del servicio. Una garant\u00ed\u00ada de claridad, que sabe tomar nota de la incompatibilidad de opciones inhumanas o en contraste con la fe o la moral cristiana no s\u00f3lo cuando se trata de ideolog\u00ed\u00adas, sino tambi\u00e9n de movimientos sociales y de proyectos concretos contrarios al evangelio y a los valores humanos fundamentales. Debe ser, finalmente, garant\u00ed\u00ada de colaboraci\u00f3n que, dentro de la claridad de las posiciones, sabe mediar, aguantar la confrontaci\u00f3n, llegar a opciones pol\u00ed\u00adticas inspiradas en una sana solidaridad y en el bien com\u00fan\u00bb.<\/p>\n<p>Las dotes que no pueden faltar en los operadores sociales: \u00abConfianza de la poblaci\u00f3n; libertad de condicionamientos de poderes e intereses `extra\u00f1os&#8217;; libertad de v\u00ed\u00adnculos personales (ambici\u00f3n personal excesiva, deseo de poder, de dinero); capacidad de resistir a la impopularidad en inter\u00e9s de la comunidad; capacidad de captar las exigencias sociales, y no s\u00f3lo las m\u00e1s publicitadas y m\u00e1s aireadas por grupos organizados; disponibilidad personal a comprometerse y disponibilidad real de tiempo; fama de honradez en las relaciones con los dem\u00e1s; honestidad intelectual en reconocer las propias limitaciones; nivel cualitativo y conocimientos t\u00e9cnicos y profesionales; grado de iniciativa: capacidad de afrontar nuevas problem\u00e1ticas, sabiendo buscar tambi\u00e9n soluciones innovadoras; capacidad de mantener relaciones y de colaborar con los dem\u00e1s; capacidad de programaci\u00f3n, con atenci\u00f3n a las prioridades de los objetivos y a las relaciones con otras \u00e1reas; capacidad de organizar los recursos; capacidad de control. Se podr\u00ed\u00ada a\u00f1adir otra voz: disponibilidad para aprender y para participar en cursos de formaci\u00f3n al menos una semana al a\u00f1o\u00bb (G. Nervo). Las enfermedades que podr\u00ed\u00adan afectar a un operador social:<br \/>\nDesinter\u00e9s y evasiva ante los m\u00e1s graves problemas asistenciales; creaci\u00f3n de servicios de conveniencia para colocar a alg\u00fan dirigente; aceptaci\u00f3n de personal con criterios de clientela; liquidaci\u00f3n de retribuciones indebidas por trabajo extraordinario o por coparticipaciones a personal utilizado encubiertamente; tolerancia del absentismo y concesi\u00f3n de permisos no admisibles (para aparentes convenios de estudio o sindicales&#8230;); formaci\u00f3n deficiente del personal; marginaci\u00f3n progresiva de profesionales v\u00e1lidos, pero inc\u00f3modos al poder; exceso de inversiones en objetos (construcciones, instalaciones, \u00fatiles) y escasa atenci\u00f3n a las personas (operarios y usuarios); adjudicaci\u00f3n discrecional de suministros intencionadamente destrozados para evitar almonedas; adquisici\u00f3n de equipos de notable valor, pero no necesarios, sin consultar a los t\u00e9cnicos y a los operarios interesados; utilizaci\u00f3n esc\u00e1sa o nula de equipos muy costosos; consumo excesivo de medicinas, a menudo de escasa utilidad; estipulaci\u00f3n de acuerdos con centros de diagn\u00f3sticos privados externos (laboratorio, radiolog\u00ed\u00ada, Tac), vinculados econ\u00f3micamente a administradores y a dirigentes; creaci\u00f3n artificiosa de colas en los servicios p\u00fablicos para inducir a los usuarios a valerse de estructuras o ambulatorios privados externos vinculados o incluso gestionados por administradores o dirigentes p\u00fablicos; gastos de representaci\u00f3n y viajes de estudio no justificados, peculados; extorsi\u00f3n y malversaci\u00f3n por medio de \u00abcuotas\u00bb sistem\u00e1ticas; falta de controles de gesti\u00f3n, de registros de almac\u00e9n y de inventario. Es suficiente\u00bb (G. Nervo).<\/p>\n<p>[\/Bienestar y seguridad social; \/Doctrina social de la Iglesia; \/Solidaridad; \/Voluntariado].<\/p>\n<p>BIBL.: ANDER E., Diccionario del trabajo social, Humanitas, Bs. Aires 1988; ID, Servicio social para una nueva \u00e9poca, Euram\u00e9rica, Madrid 1972;BRAYL.yTUERLINCKXJ. 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Estas prestan la base cient\u00ed\u00adfica al t.s., a la pol\u00ed\u00adtica social y a la reforma social. Seg\u00fan los puntos de vista sociales y las circunstancias econ\u00f3micas de la sociedad, en los modernos Estados industriales altamente desarrollados se cultivan tres grandes sistemas de ayuda: el t.s. (o asistencia), con tendencia individualizante en el m\u00e9todo y en la medida de la ayuda; los seguros sociales y la previsi\u00f3n social, que aseguran ciertas prestaciones (rentas) por trabajos propios realizados anteriormente. Es evidente la tendencia al principio de la pensi\u00f3n, que garantiza la \u00abseguridad social\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad debe tenerse en cuenta la interdependencia entre la magnitud del producto social y la cantidad destinada a la seguridad social.<\/p>\n<p>La doctrina social cristiana (cf. -> sociedad, C), con sus principios del &#8211; solidarismo y de la -> subsidiariedad, con su \u00abpreferencia por las cosas peque\u00f1as\u00bb (Theodor Haecker) y su \u00abresistencia contra todo lo supradimensional y violento\u00bb (Ludwig Heyde), tiene gran importancia en la discusi\u00f3n sobre la responsabilidad propia y la competencia de la autoridad. La comprensi\u00f3n para el buen orden y la medida asegura la l\u00ed\u00adnea media. Pertenecen a este contexto las cuestiones sobre el \u00abEstado social de derecho\u00bb, sobre el \u00abEstado del progreso o bienestar\u00bb, y sobre el \u00abEstado provisor\u00bb. La soluci\u00f3n de tales cuestiones es b\u00e1sica para fundamentar en principio esos tipos de Estado.<\/p>\n<p>Bajo la denominaci\u00f3n de \u00abt.s.\u00bb se incluyen hoy los cometidos de la -> Caritas y la ayuda social prestada por los municipios. La din\u00e1mica de la expresi\u00f3n inglesa social work apenas queda aceptada en la traducci\u00f3n \u00abt. social\u00bb.<\/p>\n<p>II. Fin del trabajo social<br \/>\nEl fin del t.s. es ayudar al hombre. \u00abEl principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana, la cual, por su misma naturaleza, tiene absoluta necesidad de la vida social\u00bb (Constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual, n.\u00c2\u00b0 25).<\/p>\n<p>El comit\u00e9 social del Consejo de Europa da la siguiente definici\u00f3n: \u00abT.s. es una actividad que quiere promover una mejor acomodaci\u00f3n mutua de individuos, familias, grupos y, a la vez, de la sociedad en que ellos viven. Se esfuerza por alcanzar este fin mediante el uso planificado de las capacidades de los hombres particulares, as\u00ed\u00ad como de las relaciones entre ellos y de las posibilidades de ayuda que ofrece la sociedad\u00bb (Doc. C. E.\/ Soc. [65] 16, de fecha 27,8-1965).<\/p>\n<p>Las facultades del individuo se basan en las disposiciones an\u00ed\u00admico-corporales. Toda ayuda debe encontrar el correspondiente punto de partida, teniendo en cuenta al mismo tiempo las relaciones mutuas entre -> alma y -> cuerpo. Las relaciones entre los hombres, sencillas y controlables en la \u00e9poca campesina y artesana, est\u00e1n marcadas por el anonimato, la lejan\u00ed\u00ada y la soledad bajo las circunstancias de la sociedad industrial (separaci\u00f3n de vivienda y lugar de trabajo; el trabajo, pagado seg\u00fan la producci\u00f3n, exige suma concentraci\u00f3n; la divisi\u00f3n de trabajo no permite reconocer el todo en la parte, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>Dentro de las comunidades, la -> familia puede ofrecer la ayuda m\u00e1s fuerte; su cohesi\u00f3n se acredita una y otra vez precisamente en tiempos de necesidad. Las formaciones de grupos en la comunidad parroquial, en la vecindad, en la empresa, entre los pertenecientes a la misma profesi\u00f3n, entre la juventud, entre mujeres y madres, y entre ancianos, no surgen espont\u00e1neamente, sino que con frecuencia deben ser vivificadas y activadas.<\/p>\n<p>Ayudar y estimular en todo esto es tarea del t. social.<\/p>\n<p>III. Cometidos<br \/>\nTarea del t.s. es ante todo conocer y comprender las ocasiones y circunstancias bajo las cuales los hombres pasan a ser necesitados de ayuda. En general \u00e9stas son muy complejas en nuestros d\u00ed\u00adas. En algunos grupos de personas coinciden a veces bastantes causas. As\u00ed\u00ad, hay madres que sucumben bajo el n\u00famero excesivo de sus deberes; desconcertadas buscan sin plan ayudas externas que no llenan las necesidades. No se ve otra salida que la de un trabajo adicional fuera de casa; pero \u00e9ste no hace sino acelerar el deplorable movimiento circular. O bien, j\u00f3venes cansados de la gu\u00ed\u00ada paterna, no siempre dosificada individualmente, interna o externamente, se sienten desplazados en el c\u00ed\u00adrculo familiar, y as\u00ed\u00ad se deshacen de la reconditez oprimente de la peque\u00f1a familia. Falta de reconocimiento y vivencias de fracaso conducen a enlaces precipitados, y en una sociedad mala o en casos extremos, a la criminalidad. Con espanto y preocupaci\u00f3n observamos el aumento de carga que pesa sobre estos grupos de personas, que sin embargo, contribuyen a la existencia y subsistencia de nuestra sociedad. Otras veces, los ni\u00f1os deben pasar a ser educados por mano ajena, una vez que sus padres, aislados en el anonimato de la sociedad, a menudo han fracasado sin culpa propia en sus problemas y preocupaciones relativos a la educaci\u00f3n. S\u00f3lo a base de unos antecedentes cuidadosamente recogidos y de un cauto diagn\u00f3stico pueden solucionarse poco a poco tales situaciones mediante el asesoramiento y el cuidado individuales.<\/p>\n<p>El n\u00famero creciente de personas ancianas plantea nuevos problemas: aumentan las posibilidades de vida, pero, a pesar de toda la experiencia recogida hasta ahora, el desamparo en este mundo sometido a r\u00e1pido cambio es mayor que antes. Crece la multitud de los desamparados, caracterizados como \u00aberrantes y huidizos\u00bb (P. FRANK, p. 24). En el orden de este mundo, inasequible para su mirada, ellos no consiguen orientarse o lo consiguen s\u00f3lo por breve tiempo. Buscamos trabajadores de otras naciones y culturas y los desarraigamos de all\u00ed\u00ad, pero ellos no quieren o no pueden echar ra\u00ed\u00adces entre nosotros. Los progresos de la higiene y de la medicina plantean a su vez otras cuestiones: \u00bfSe consigue que la vida de los inv\u00e1lidos corporal o espiritualmente se haga digna de \u00abser vivida\u00bb gracias al propio trabajo, a la ganancia propia y a una cierta independencia?<br \/>\nEn todos estos grupos y personas, citados s\u00f3lo por v\u00ed\u00ada de ejemplo, el t.s. quiere \u00abpromover la mejor adaptaci\u00f3n mutua\u00bb. Esto ha de hacerse en medio del pluralismo de principios y concepciones del mundo al que est\u00e1n sometidos cuantos participan activa o pasivamente en el proceso de prestaci\u00f3n de ayuda (o de adaptaci\u00f3n). Las im\u00e1genes directivas son muy diferenciadas. La formaci\u00f3n de conciencia se da en un grado mayor o menor. Permanece la responsabilidad personal, aunque muchas de las conductas y decisiones falsas pueden explicarse por las circunstancias externas y por el medio social. A pesar de una actitud valorativa muy atrofiada, hay que transmitir vivencias de valor. Se pueden tambi\u00e9n a\u00f1adir nuevos conflictos a los ya existentes. La ambivalencia de los sentimientos hace vacilar: se querr\u00ed\u00ada participar de un mayor bienestar externo y se encomiendan los ni\u00f1os a hombres extra\u00f1os. Se querr\u00ed\u00ada recuperar la salud y reincorporarse en el proceso de trabajo, pero conservando la pensi\u00f3n obtenida del seguro de vida a causa del accidente. Se desea continuar en el campo, en la familiar casa paterna, pero se apetece un puesto de trabajo que proporciona un ingreso seguro.<\/p>\n<p>El \u00abcuidado por\u00bb el otro, aunque est\u00e9 guiado por los m\u00e1s nobles motivos, no pueden solucionar estos problemas. \u00abLo que un hombre puede hacer por s\u00ed\u00ad mismo es m\u00e1s importante para \u00e9l que manto los dem\u00e1s hagan en su favor\u00bb (M. KRAUSE, col. 808).<\/p>\n<p>IV. M\u00e9todos<br \/>\nEn los \u00faltimos decenios el t.s. ha desarrollado \u00abnuevos m\u00e9todos\u00bb de ayuda personal.<\/p>\n<p>1. Ayuda en un caso particular como trabajo con el individuo. \u00abEste trabajo es un arte en el que se usan los conocimientos de las ciencias sobre las relaciones humanas y sobre la destreza en el manejo de relaciones para movilizar capacidades en el individuo, y adem\u00e1s para descubrir en la sociedad fuentes de ayuda apropiadas para lograr una mejor adaptaci\u00f3n del cliente a la totalidad o a una parte del mundo circundante\u00bb (SWITHUN BOWERS, p. 417).<\/p>\n<p>2. Trabajo de grupos. \u00abEdifica sobre el conocimiento acerca de la conducta de los individuos y grupos, y acerca de las condiciones de la convivencia y de las relaciones sociales\u00bb (LATTKE, p. 305). En el grupo todos pueden entablar relaciones personales con cada uno. Con ello el hombre recibe la posibilidad de un desarrollo personal y de un desarrollo personal y de una nueva responsabilidad social.<\/p>\n<p>3. Trabajo comunitario es el esfuerzo \u00abpor coordinar instituciones sociales que en el sentido m\u00e1s amplio se ocupan del t.s. y de la formaci\u00f3n de adultos, para promover las relaciones personales entre los individuos y los grupos\u00bb (PETER KUENSTLER, en un Seminarvortrag \u00fcber Gemeinwesenarbeit [B 1963]). El trabajo comunitario, el \u00faltimo en desarrollarse de los tres m\u00e9todos mencionados, se ha acreditado ya en las ciudades sat\u00e9lite y en zonas de reciente colonizaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como en distritos pastorales de nueva creaci\u00f3n. Promueve actividades entre los vecinos para evitar en lo posible la soledad y la falta de relaciones.<\/p>\n<p>Estos m\u00e9todos tienen su fundamentaci\u00f3n y asimismo su l\u00ed\u00admite en la naturaleza del hombre como persona. Si quedan desligados de este origen social-filos\u00f3fico, corren el peligro de \u00abconvertirse en meras reglas casu\u00ed\u00adsticas; pues en todas las profesiones referidas a otros hombres importa esencialmente la relaci\u00f3n adecuada entre el obrar reflexivo y el espont\u00e1neo\u00bb (E. KR\u00e4MER, p. 316).<\/p>\n<p>La eficacia de esos m\u00e9todos est\u00e1 ligada a la existencia de un equipo, de un grupo de colaboradores con visiones y experiencias diferentes, pero unidos en un compa\u00f1erismo tolerante y en una discreci\u00f3n absoluta. Una ayuda eficaz y duradera al otro apenas puede esperarse hoy d\u00ed\u00ada de un hombre solitario.<\/p>\n<p>V. Formas de ayuda<br \/>\nEvidentemente, las formas de ayuda dentro del t.s. han intentado siempre adaptarse a las necesidades de los que buscan ayuda. Los conocimientos de la ciencia, especialmente los de las ciencias antropol\u00f3gicas, y los cambios de mentalidades y estructuras han suscitado \u00abuna aspiraci\u00f3n m\u00e1s profunda y universal: las personas y los grupos sociales est\u00e1n sedientos de una vida plena y de una vida libre, digna del hombre, poniendo a su servicio las inmensas posibilidades que les ofrece el mundo actual\u00bb (Constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual, n.0 9). En correspondencia con esto se ha desarrollado una multitud de formas de ayuda individual, como cuidado, educaci\u00f3n y asesoramiento, o sea, de esfuerzos orientados al hombre mismo, a su af\u00e1n de ayudarse a s\u00ed\u00ad mismo y de enfocar mejor las cosas.<\/p>\n<p>En Alemania merece citarse, p. ej., la M\u00fcttergenesungswerk, que ha pasado a ser un poderoso movimiento. En 180 casas para la recuperaci\u00f3n de las madres, alrededor de dos millones de madres hallan anualmente distracci\u00f3n durante varias semanas y experimentan una nueva orientaci\u00f3n espiritual para sus vidas (las 60 casas cat\u00f3licas de este tipo se han reunido en la Katholische Arbeitsgemeinschaft f\u00fcr M\u00fcttererholung, Friburgo de Br.). Asistentes dom\u00e9sticas descargan a familias enteras en \u00e9pocas de tensi\u00f3n especial. Por otro lado, se ha abierto paso el pensamiento de que el joven debe acreditarse en una libertad creciente y no s\u00f3lo ser preservado por el aislamiento; de ah\u00ed\u00ad que el \u00aborfanato\u00bb se haya convertido en \u00abciudad de los muchachos\u00bb. En general, hallan creciente difusi\u00f3n los servicios de asesoramiento a familias y a padres (con sus correspondientes centros), a estudiantes y a los principiantes de una profesi\u00f3n (asesoramiento sobre la escuela m\u00e1s adecuada y sobre el segundo camino de formaci\u00f3n), a los trabajadores por el asesoramiento social en las empresas. Los centros m\u00e1s difundidos son los de asesoramiento educativo. La importancia de esta obra en el conjunto del t.s. se demuestra por los n\u00fameros: el 80 % de los ni\u00f1os y j\u00f3venes atendidos en ella son v\u00ed\u00adctimas de la situaci\u00f3n social en que se ven obligados a vivir (M. Loofs).<\/p>\n<p>VI. Problemas personales<br \/>\nLa eficacia del t.s. depende esencialmente de los hombres que lo llevan a cabo. Bien lo ejerzan cobrando o bien gratuitamente, estos hombres pertenecen a la clase de aquellos que quieren servir. Sin embargo, se trata de un servicio que puede suscitar un sentimiento de superioridad, el cual, inadvertidamente, se convierte a veces en af\u00e1n de poder. Esa tentaci\u00f3n es t\u00ed\u00adpica de las profesiones que tienden a cuidar de los hombres. Una formaci\u00f3n que conozca y acepte los propios l\u00ed\u00admites puede proteger contra tal valoraci\u00f3n excesiva. Pero la instrucci\u00f3n sola no es capaz de conseguir eso. Alicia Salomon, la fundadora de la profesi\u00f3n social en Alemania, la ha designado como una profesi\u00f3n carism\u00e1tica, que exige una \u00abformaci\u00f3n universal\u00bb. Puesto que quien ejerce el t.s. como profesi\u00f3n principal no s\u00f3lo ha de resolver casos particulares, sino que con frecuencia debe dar una respuesta general a las exigencias sociales de nuestro tiempo, su formaci\u00f3n tiene que ser amplia y universal. En Espa\u00f1a \u00e9sta dura tres a\u00f1os y se da en el nivel de ense\u00f1anza media (en escuelas especializadas); en otros pa\u00ed\u00adses europeos y en los EE.UU. dura de seis a ocho semestres en conexi\u00f3n con la universidad. \u00abSe plantea la cuesti\u00f3n de si en el t.s. se trata de una profesi\u00f3n auxiliar de la medicina, de la pedagog\u00ed\u00ada, de la psicolog\u00ed\u00ada o de la administraci\u00f3n, o bien se trata de una profesi\u00f3n independiente con un peculiar cometido profesional, la cual debe yuxtaponerse a las otras profesiones citadas\u00bb (ISBARY, p. 29-40). Es evidente, y probablemente necesaria, la tendencia a la formaci\u00f3n universitaria.<\/p>\n<p>Los lugares de formaci\u00f3n, creados en los primeros a\u00f1os de nuestro siglo por individuos particulares, en Europa occidental, en los EE.UU. y en Am\u00e9rica Latina est\u00e1n mayormente en manos de sociedades religiosas o de otras guiadas por una concepci\u00f3n del mundo. La Iglesia como pueblo de Dios, a trav\u00e9s de las personas entregadas al t.s., act\u00faa desde importantes puestos seculares en cl mundo de hoy.<\/p>\n<p>VII. Cuestiones de organizaci\u00f3n<br \/>\nLas cuestiones organizatorias pueden actuar en el campo de tensi\u00f3n del t.s. como un transformador ora bueno ora peligroso. Entre estas cuestiones se cuentan: la colaboraci\u00f3n entre el servicio interno y el externo; la relaci\u00f3n de dependencia con los superiores en el \u00e1mbito eclesi\u00e1stico, en el estatal e incluso en el de las organizaciones libres; la colaboraci\u00f3n y la estima mutua entre los trabajadores retribuidos y los honor\u00ed\u00adficos; y, sobre todo, la buena colaboraci\u00f3n de los empleados en los organismos estatales con los trabajadores sociales del \u00e1mbito eclesi\u00e1stico y de las organizaciones libres. La iniciativa social puede ahogarse en el torbellino de organizaciones en competencia mutua.<\/p>\n<p>VIII. Colaboraci\u00f3n internacional<br \/>\nPara el intercambio de experiencias y para la mejor promoci\u00f3n del t.s. en los distintos pa\u00ed\u00adses, se fund\u00f3 en 1927 la \u00abConferencia internacional para el t.s.\u00bb (ICSW). Hab\u00ed\u00ada precedido en 1925 la \u00abUni\u00f3n cat\u00f3lica internacional de servicio social\u00bb (UC1SS). Desde 1928 se celebran cada dos a\u00f1os jornadas internacionales, interrumpidas durante la segunda guerra mundial, con temas suficientemente amplios para el est\u00ed\u00admulo y el di\u00e1logo. Con excepci\u00f3n de los pa\u00ed\u00adses del bloque oriental que oficialmente no est\u00e1n representados, cada naci\u00f3n tiene un comit\u00e9 nacional. A \u00e9ste incumbe la redacci\u00f3n de un informe previo sobre cada tema de las jornadas internacionales. Sobre cada congreso mundial se confecciona un resumen en ingl\u00e9s, en franc\u00e9s, y en la lengua del pa\u00ed\u00ads donde se han celebrado las jornadas.<\/p>\n<p>Investigaciones de la UNESCO han demostrado la estrecha relaci\u00f3n entre analfabetismo, estructura econ\u00f3mica y renta nacional, as\u00ed\u00ad como la disminuci\u00f3n del n\u00famero de analfabetos con el aumento de la industrializaci\u00f3n y de la vida urbana. De ah\u00ed\u00ad se sacan conclusiones para el estado y la intensidad del t.s. en pa\u00ed\u00adses con estructura industrial, con estructura agr\u00ed\u00adcola y con estructuras mixtas (Illiteracy in Mid-century, UNESCO, 1957).<\/p>\n<p>El Vaticano II resume as\u00ed\u00ad la importancia del t.s.: \u00abTodos deben considerar al pr\u00f3jimo como \u00abotro yo\u00bb, cuidando en primer lugar de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente&#8230; En nuestra \u00e9poca principalmente, urge la obligaci\u00f3n de acercarnos a todos y de servirlos con eficacia\u00bb (Constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual, n.\u00c2\u00b0 27).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: S. Wronsky &#8211; A. Salomon, Soziale Therapie (B 1926); A. Salomon, Soziale Diagnose (B 1927); P. Jostock, Grundz\u00fcge der Soziallehre und der Sozialreform (Fr 1946); S. Bowers, Nature and Definition of Social Case Work (NY 1949); A. Garret, Gespr\u00e4chsf\u00fchrung. Grunds\u00e4tze und Methoden (Z 1952); G. Hamilton, Theory and Practice of Social Case Work (NY 1954); H. Lattke, Soziale Arbeit und Erziehung (Fr 1955); Ch. Towle, Die emotionalen Grundbed\u00fcrfnisse von Kindern und Erwachsenen in ihrer Bedetutung f\u00fcr die Soziale Arbeit (Ho 19)6); D. 1&#8217;eyser, Alice Salomon, die Begr\u00fcnderin des Sozialen Frauenberufs in Deutschland (K\u00f6 &#8211; B 1958); F. Klein, Das Bundessozialhilfegesetz (Fr 1961); P. Frank, Unstet und fl\u00fcchtig (Bethel 1962); I. F. G\u00f6rres, \u00dcber den Rat als Werk der Barmherzigkeit (Meitingen 1962); M. Krause, Jugend und Alter: Der Gro\u00dfe Herder, Erg.-vil. 2 (Fr 1962); G. Jsbary, Gedanken zum beruflichen Selbstverst\u00e4ndnis des Sozialarbeiters: Zentralblatt f\u00fcr Jugendrecht und Jugendwohlfahrt (K\u00f6 1963); E. Kr\u00e4mer, Die Methoden der sozialen Arbeit: Hand-buch der Sozialerziehung (dir.) E. Bornemann &#8211; G. v. Mann) (Fr 1963-64); M. Kamphuis, Die pers\u00f6nliche Hilfe in der Sozialarbeit unserer Zeit (St 1965); M. Loofs, Vom Umgang mit Menschen im sozialen Beruf (Fr 1967); F. Biestek, Wesen und Grundz\u00fcge der helfenden Beziehung in der sozialen Einzelhilfe (Fr 1968); M. G. Ross, Gemeinwesenarbeit, Theorie, Prinzipien, Praxis (Fr 1968); J. Mart\u00ed\u00adnez Santonja, El problema social (Reus Ma); S. Perlman, Teor\u00ed\u00ada del movimiento obrero (Aguilar M\u00e9x 1958); R. Quintero, Elementos para una sociolog\u00ed\u00ada del trabajo (U Central de Venez 1963); J. Silva Herzog, La cuesti\u00f3n obrera (Cuad Amer. M\u00e9x 1964); Los ni\u00f1os de Ios pa\u00ed\u00adses en desarrollo (F de C Econ\u00f3m M\u00e9x 1964); J. Ousset, El orden econ\u00f3mico y social. El trabajo (Ateneo B Aires 1966); E. Fromm y otros, La sociedad industrial contempor\u00e1nea (S XXI M\u00e9x 1967); 1. Llamagores, Sociedad, econom\u00ed\u00ada y empresa (Macchi B Aires 1967); B. Alvarez, La cuesti\u00f3n obrera y las leyes (Zyx Ma 1970); OIT, Alocuci\u00f3n del papa Pablo VI con motivo del cincuentenario de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT Ginebra 1969); OIT, La OIT al servicio del progreso social (OIT Ginebra 1969).<\/p>\n<p>Marianne P\u00fcnder<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I. An\u00e1lisis hist\u00f3rico-cultural: 1. De la asistencia a la promoci\u00f3n; 2. Entre privado y p\u00fablico; 3. El ciudadano: de destinatario a interlocutor. II. B\u00fasqueda de valores y criterios: 1. Reflexi\u00f3n b\u00ed\u00adblica: a) Una premisa, b) El Antiguo Testamento, c) El Nuevo Testamento; 2. El magisterio de la Iglesia: a) Acci\u00f3n pastoral, b) &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trabajo-social\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTRABAJO SOCIAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17293","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17293","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17293"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17293\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}