{"id":17295,"date":"2016-02-05T11:14:52","date_gmt":"2016-02-05T16:14:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/valor-moral\/"},"modified":"2016-02-05T11:14:52","modified_gmt":"2016-02-05T16:14:52","slug":"valor-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/valor-moral\/","title":{"rendered":"VALOR MORAL"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. El concepto de valor en general:<br \/>\n1. Historia de la teor\u00ed\u00ada de los valores;<br \/>\n2. Cr\u00ed\u00adtica del concepto de valor;<br \/>\n3. Definici\u00f3n del concepto de valor.<br \/>\nII. El valor moral:<br \/>\n1. Existencia de un valor moral espec\u00ed\u00adfico;<br \/>\n2. Diferencia del valor moral de otros valores no morales (social, est\u00e9tico, religioso);<br \/>\n3. \u00bfExiste un valor moral aut\u00f3nomo?<br \/>\nIII. Esencia del valor moral:<br \/>\n1. Varias formas para expresar la esencia del valor moral;<br \/>\n2. La f\u00f3rmula preferible;<br \/>\n3. En qu\u00e9 consiste y d\u00f3nde se funda \u00faltimamente el valor moral.<\/p>\n<p>I. El concepto de valor en general<br \/>\nPara comprender el significado de valor moral es indispensable evidentemente aclarar qu\u00e9 se entiende en la filosof\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea por valor en general, percibiendo la g\u00e9nesis hist\u00f3rica y la importancia te\u00f3rica de este t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>1. HISTORIA DE LA TEORIA DE LOS VALORES. El concepto y la teor\u00ed\u00ada de los valores en general se han venido afirmando en la cultura moderna, sobre todo en relaci\u00f3n con el cienticismo y el positivismo. En oposici\u00f3n a una ciencia de puros hechos, se quiere instaurar una investigaci\u00f3n cognoscitiva de lo que no es pero deber\u00ed\u00ada ser, de lo que importa, que suscita estima, admiraci\u00f3n, inter\u00e9s, consideraci\u00f3n, aprecio, etc. La primera idea de valor nace en el \u00e1mbito de la l econom\u00ed\u00ada. Valer significa, sobre todo para los utilitaristas, lo que tiene un precio en el mercado. Luego, poco a poco, el t\u00e9rmino se transfiere, especialmente con Windelband, a todo lo que suscita nuestro inter\u00e9s tambi\u00e9n en el plano afectivo (p.ej., tal objeto tiene un valor como recuerdo de los padres), est\u00e9tico (esta obra de arte es excepcionalmente bella), moral (esta acci\u00f3n aparece como buena y virtuosa), social (este comportamiento es particularmente \u00fatil y fructuoso para el bien de la comunidad) o religioso (tal acto suscita un vivo deseo de lo sagrado). As\u00ed\u00ad pues, tiene valor no lo que simplemente existe, sino lo que tiene un precio, lo que merece ser, lo que deber\u00ed\u00ada ser.<\/p>\n<p>Es claro que a la idea de valor se asocia tambi\u00e9n, por contraposici\u00f3n, la de disvalor. Cierto objeto, acci\u00f3n o comportamiento&#8230; suscitan aversi\u00f3n, repulsi\u00f3n, rechazo, desprecio, y por tanto constituyen justamente un anti-valor o dis-valor.<\/p>\n<p>Se establece as\u00ed\u00ad una verdadera y aut\u00e9ntica teor\u00ed\u00ada de los valores, es decir, aquella disciplina filos\u00f3fica que considera los valores (utilitario-econ\u00f3mico, intelectual, est\u00e9tico, \u00e9tico, religioso, etc.), su unidad, distinci\u00f3n, diferencia, conflictos&#8230;, as\u00ed\u00ad como su eventual superposici\u00f3n, ubicaci\u00f3n y jerarqu\u00ed\u00ada. Esta teor\u00ed\u00ada encuentra su elaboraci\u00f3n sistem\u00e1tica sobre todo en la fenomenolog\u00ed\u00ada, primero de E. Husserl, y luego, en su aplicaci\u00f3n \u00e9tica, de M. Scheler. A la axiolog\u00ed\u00ada scheleriana haremos referencia frecuentemente.<\/p>\n<p>Algunas breves indicaciones bastar\u00e1n para comprender la importancia que ha tenido y tiene el m\u00e9todo fenomenol\u00f3gico para la filosof\u00ed\u00ada de los valores.<\/p>\n<p>La fenomenolog\u00ed\u00ada en general sostiene que la filosof\u00ed\u00ada debe partir de los datos inmediatos originarios de la experiencia, tomada en su integridad; as\u00ed\u00ad pues, no s\u00f3lo de los datos emp\u00ed\u00adrico-sensibles, sino tambi\u00e9n de los imaginativos, racionales, afectivos, emocionales, y por tanto tambi\u00e9n valorativos y axiol\u00f3gicos. La conciencia intuye e intenciona cosas, o sea datos originarios, entre ellos significados, esencias, ideas y valores. Luego para M. Scheler la experiencia moral no consiste esencialmente en el razonamiento l\u00f3gicoformal -el deber como fin de s\u00ed\u00ad mismo, seg\u00fan quer\u00ed\u00ada Kant-,sino en la intuici\u00f3n emocional y material (o sea, objetiva y finalista) de los valores: as\u00ed\u00ad como veo el significado de las cosas -mesas, piedras, animales, hombres-,as\u00ed\u00ad veo tambi\u00e9n que ciertas acciones son buenas o malas, es decir que tienen un valor, positivo o negativo, que trasciende el hecho de su existencia (p.ej., entiendo que el amor altruista es un sentimiento bueno, mientras que matar injustamente es malo). De ah\u00ed\u00ad el t\u00ed\u00adtulo de su obra m\u00e1s famosa: El formalismo en- la \u00e9tica y la \u00e9tica material de los valores, que constituye un poco la base de la moderna \u00e9tica axiol\u00f3gica, en neto contraste con el formalismo kantiano.<\/p>\n<p>2. CRITICA DEL CONCEPTO DE VALOR. Esta introducci\u00f3n del concepto de valor en la filosof\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea, aunque ha tenido amplia aceptaci\u00f3n, no ha estado exenta de cr\u00ed\u00adticas y de pol\u00e9micas. As\u00ed\u00ad, para Heidegger, \u00abtoda valorizaci\u00f3n (Wertung), aunque valorice positivamente, es una subjetivizaci\u00f3n que no deja que el ente sea, sino que le atribuye un valor \u00fanicamente como objeto de su hacer&#8230; Son los valores los que dan el valor, los valores los que valen&#8230;, expresi\u00f3n que recuerda demasiado lo que vale para un sujeto\u00bb (cf P. VALORI, L \u00e9sperienza morale, 14-16). En resumen, para Heidegger la teor\u00ed\u00ada de los valores estar\u00ed\u00ada contaminada de subjetivismo, inmanentismo y antropologismo. Para \u00e9l la aceptaci\u00f3n de la llamada inefable del ser podr\u00ed\u00ada darle al hombre aquella dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica en la cual se puede colocar la apertura a la aut\u00e9ntica moralidad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n P. Ricoeur expresa reservas a prop\u00f3sito de la idea de valor (cf L \u00e9sperienza morale, cit., 167). Esta no podr\u00ed\u00ada ocupar el primer puesto en la reflexi\u00f3n \u00e9tica, \u00abpues llegar\u00ed\u00ada s\u00f3lo a un cierto estadio, mientras que se trata de determinar la consonancia de nuestra potencia con la situaci\u00f3n, las instituciones, las estructuras de nuestra vida econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica y cultural; el valor aparece en el cruce de nuestro deseo infinito de ser y de las condiciones finitas de su realizaci\u00f3n. Esta funci\u00f3n del valor no nos autoriza a hipostatizar el valor, y menos a\u00fan a adorar el \u00ed\u00addolo del valor\u00bb (P. Ricoeur, Le conflit des interpr\u00e9tations, 443).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 decir de esta cr\u00ed\u00adtica de la noci\u00f3n misma de valor? Evidentemente, el t\u00e9rmino valor puede adquirir un sentido subjetivista y \u00fanicamente antropol\u00f3gico como, por ejemplo, en Nietzsche con su famosa Unwertung der Werte (inversi\u00f3n de los valores); pero no lo posee por s\u00ed\u00ad mismo y necesariamente. El valor dice ciertamente relaci\u00f3n al hombre, a sus deseos, a sus apreciaciones, a sus necesidades. Esto no significa que no tenga ninguna objetividad. Cuando yo afirmo que una obra de arte es bella, no intento expresar s\u00f3lo un sentimiento subjetivo emp\u00ed\u00adrico m\u00ed\u00ado de admiraci\u00f3n, sino admirar una cualidad intr\u00ed\u00adnseca de la cosa en s\u00ed\u00ad misma. Lo mismo ocurre cuando aprecio una acci\u00f3n como buena. El concepto de valor, igual que el concepto de bonum de la tradici\u00f3n escol\u00e1stica, dice una perfecci\u00f3n inherente al ser mismo, si bien relativa a la voluntad que desea.<\/p>\n<p>Sin duda el concepto de bien se refiere preferentemente al orden ontol\u00f3gico, y el de valor .m\u00e1s bien al orden fenomenol\u00f3gico, que, sin.embargo, no es solamente subjetivo. [!&#8217; Meta\u00e9tica II]. M. Scheler ha sostenido justamente la tesis, a nuestro entender aceptable, de que la objetividad pertenece al mundo axiol\u00f3gico como al mundo l\u00f3gico o ,emp\u00ed\u00adrico. La afirmaci\u00f3n \u00abes bueno amar a los padres.\u00bb tiene una objetividad an\u00e1loga a la de la afirmaci\u00f3n \u00abesto es una mesa\u00bb o \u00ab7 + 5 = 12\u00bb.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, desde el. punto de vista metaf\u00ed\u00adsico, el valor se funda en el ser; pero desde el punto de vista fenomenol\u00f3gico, asume una cierta funci\u00f3n de precedencia, porque es el primero que se nos presenta delante justamente a trav\u00e9s de y m\u00e1s all\u00e1 de todos aquellos elementos condicionantes de que habla Rieoeurcomo distintivo peculiar de una cierta experiencia espec\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el t\u00e9rmino valor no implica de suyo ni subjetivismo, ni-antropologislno, ni historicismo; y, por tanto, puede conservar, si se explica bien, un uso filos\u00f3fico correcto. Es m\u00e1s, se puede sostener que, en la perspectiva \u00e9tica, la consideraci\u00f3n del valor es m\u00e1s originaria e inmediata que la de bien ontol\u00f3gico, que puede parecer demasiado apriorista y gnoseol\u00f3gicamente no fundada suficientemente.<\/p>\n<p>Por tanto, la \u00e9tica del valor orantiene su justificaci\u00f3n te\u00f3rica fenomenol\u00f3gica, aunque no se excluye una justificaci\u00f3n ontol\u00f3gica y metaf\u00ed\u00adsica \u00faltima; es m\u00e1s, se la debe integrar oportunamente en ella.<\/p>\n<p>3. DEFINICI\u00ed\u201cN DEL CONCEPTO DE VALOR. De cuanto se ha dicho se puede obtener una cierta definici\u00f3n del concepto de valor. Este designa lo que dice perfecci\u00f3n o bien; y, por tanto, lo apreciable, \u00ablo preferible, lo deseable, el objeto de una anticipaci\u00f3n o de una espera normativa\u00bb (N. ABBAGNANO, Valore, 887): Valor es, seg\u00fan se ha visto; aquella cualidad intr\u00ed\u00adnseca al objeto que suscita mi admiraci\u00f3n, estima, respeto, afecto, b\u00fasqueda y complacencia. Est\u00e1 claro que esta definici\u00f3n intenta sintetizar el aspecto subjetivo y objetivo del valor.<\/p>\n<p>Aunque las diversas corrientes filos\u00f3ficas han favorecido a menudo la posici\u00f3n subjetivista a costa de la objetiva, nos parece que una definici\u00f3n correcta de valor implica ambos aspectos. Como la fenomenolog\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n la axiolog\u00ed\u00ada supone un polo subjetivo y un polo objetivo, que no puede separarse del primero, y viceversa.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s; en el caso de la moralidad, la idea de valor parece indicar, de manera no f\u00e1cil de sustituir, aquella cualidad de la &#8211; que se han proporcionado algunas formas de la conducta humana, externa o interna, a saber: ser dignas de admiraci\u00f3n y de estima en s\u00ed\u00ad mismas, en su fuente originaria de libertad y de personalidad, independientemente de otros factores de utilidad, comodidad, sagacidad, ventaja, preceptividad extr\u00ed\u00adnseca (social, jur\u00ed\u00addica, religiosa), est\u00e9tica, coacci\u00f3n ps\u00ed\u00adquica-pulsional.<\/p>\n<p>II. El valor moral<br \/>\n1. EXISTENCIA DE UN VALOR MORAL ESPEC\u00ed\u008dFICO. El concepto general de valor, seg\u00fan se ha propuesto antes, puede aplicarse a la doctrina de la moralidad, que es la que m\u00e1s de cerca nos interesa. Se intentar\u00e1 proceder por aproximaciones sucesivas, mostrando primero la existencia del valor moral como valor propio y espec\u00ed\u00adfico (desde el punto de insta fenomenol\u00f3gico), y por tanto su diferencia de otros valores no morales. Luego se buscar\u00e1 su esencia y su fundamento \u00faltimo metaf\u00ed\u00adsico.<\/p>\n<p>La tesis de fondo es la siguiente: existe un valor moral espec\u00ed\u00adfico y peculiar, distinto del emp\u00ed\u00adrico-emotivo, utilitario, est\u00e9tico y religioso, en cuanto que corresponde a una experiencia justamente espec\u00ed\u00adfica e irreductible, que es la l experiencia moral.<\/p>\n<p>En todo caso es evidente que nuestra afirmaci\u00f3n se opone a todas aquellas teor\u00ed\u00adas que tienden a reducir el fen\u00f3meno moral a algo distinto, a saber: aun mecanismo psico-emp\u00ed\u00adrico, a la presi\u00f3n social o a la coacci\u00f3n neur\u00f3tica, etc. Tales son, por ejemplo, el neopositivismo \u00e9tico, que reduce la moralidad a la reacci\u00f3n emotiva, positiva o negativa, suscitada en nosotros por un cierto acontecimiento; el sociologismo y su derivado contempor\u00e1neo el estructuralismo, que reduce el hecho \u00e9tico al influjo determinante que la sociedad y sus estructuras ejercen en el individuo que interioriza en su conciencia la norma colectiva; ei.psicoan\u00e1lisis freudiano, que reduce la obligaci\u00f3n a la introyecci\u00f3n de las prohibiciones paternas que construye el supery\u00f3, maestro y gu\u00ed\u00ada de nuestra conducta.<\/p>\n<p>En estas tres filosof\u00ed\u00adas hay en todas ellas, en definitiva, el intento de reducir la experiencia moral al dominio de las ciencias humanas, o sea al an\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adstico, a la sociolog\u00ed\u00ada, a la antropolog\u00ed\u00ada estructural y a la psicolog\u00ed\u00ada din\u00e1mica.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, en el fondo de esta problem\u00e1tica est\u00e1 la cuesti\u00f3n -hoy de gran inter\u00e9s para todo el \u00e1mbito de la moral, tanto filos\u00f3fica como teol\u00f3gica- de la relaci\u00f3n entre la norma \u00e9tica y los datos de las ciencias humanas modernamente desarrolladas [I Ciencias humanas y \u00e9tica I]. Pues si es verdad que la investigaci\u00f3n moral no puede dejar de distinguir el \u00e1mbito de la moralidad del de las ciencias humanas positivas, es igualmente cierto que est\u00e1 indudablemente condicionada por \u00e9stas, y por tanto debe tenerlas en cuenta (cf P. VALORI, Filosof\u00ed\u00ada morale e sciertze umane).<\/p>\n<p>No es posible aqu\u00ed\u00ad examinar en detalle cada una de estas doctrinas. (V\u00e9ase P. VALORI, L \u00e9sperienza morale, 55-105). En general se debe decir que tales corrientes filos\u00f3ficas no tienen suficientemente en cuenta el aspecto existencial, opcional, preferencial, aut\u00f3nomo, espont\u00e1neo, activo, personal y libre, y por tanto dram\u00e1tico y misterioso del hecho moral. En particular, no consideran: 0 la relativa autodeterminaci\u00f3n dei sujeto ante sus eondicionamientos biol\u00f3gicos, sociales, ps\u00ed\u00adquicos, hereditarios, educativos, cte.;. 0 la teleolog\u00ed\u00ada inherente al acto y a sus motivaciones; D el sentido aut\u00f3nomo y personal de responsabilidad observado por el sujeto; 0 el influjo decisivo que la actitud adoptada por el yo respecto a la realidad torne en todas las teor\u00ed\u00adas por \u00e9l construidas.<\/p>\n<p>Luego; positivamente, la fenomenolog\u00ed\u00ada de la experiencia moral confirma la insuficiencia de aquellas hermen\u00e9uticas; mostrando la manifestaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 y por encima de cualquier condicionamiento, de un valor moral propio y espec\u00ed\u00adfico. En efecto, los juicios valorativos de orden propiamente moral no son reductibles a juicios de otro g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Es cierto que las confusiones en este campo son posibles y frecuentes. Hay ciertamente juicios pseudo-\u00e9ticos que denuncian un origen y una \u00ed\u00adndole sociol\u00f3gica, psicol\u00f3gica, etnol\u00f3gica, ling\u00fc\u00ed\u00adstica, psicoanal\u00ed\u00adtica, cte. Por otra parte es cierto que a veces, cuando se dice: \u00abEsta acci\u00f3n es buena\u00bb, no se intenta decir s\u00f3lo: \u00abEsta acci\u00f3n es aprobada por la sociedad\u00bb, o: \u00abEs querida por la autoridad\u00bb, o \u00abMe la han ense\u00f1ado e inculcado mis padres\u00bb, o: \u00abSuscita en m\u00ed\u00ad un sentido gen\u00e9rico de admiraci\u00f3n\u00bb, o: \u00abEspero tener un premio en esta vida o en la otra\u00bb; m\u00e1s bien se intenta decir que esa acci\u00f3n \u00abes digna de m\u00ed\u00ad en cuanto ser libre y razonable\u00bb, \u00abtiene un valor en cuanto da significado a mi vida\u00bb, y por lo cual puede asumir un significado \u00e9tico en sentido estricto.<\/p>\n<p>Ese valor, que ha sido descubierto en su \u00ed\u00adndole espec\u00ed\u00adfica, puede constituir como un apriori, una actitud b\u00e1sica, en la cual se injertan o arraigan tambi\u00e9n los juicios valorativos de orden emp\u00ed\u00adrico-contingente, por lo cual, por ejemplo, en este caso estimo que debo obedecer a la presi\u00f3n social porque ya precedentemente reputo bueno obedecer a quien me manda leg\u00ed\u00adtimamente (autoridad familiar, escolar, pol\u00ed\u00adtica, religiosa) y tiene-razonesjustas para mandarme en nombre de una comunidad a la que estoy ligado por v\u00ed\u00adnculos de sangre, de reconocimiento, afecto y solidaridad.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa, pues, un juicio valorativo de orden \u00e9tico, tal como yo lo vivo y lo enuncio en mi conciencia respecto a m\u00ed\u00ad mismo y a los otros; por ejemplo: \u00abSacrificarse por los dem\u00e1s es un bien\u00bb, \u00abEnga\u00f1arlos y perjudicarlos es un mal\u00bb? Estos juicios no significan que una cierta acci\u00f3n o un cierto sentimiento me son \u00fatiles a m\u00ed\u00ad o a los otros, espero de ellos un premio en el presente o en el futuro, me son ordenados por la autoridad o por los padres, recibir\u00e9 de ellos una sensaci\u00f3n de placer o de desagrado, demuestran fuerza f\u00ed\u00adsica, habilidad, ingenio: cosas todas \u00e9stas que pueden encontrarse tambi\u00e9n en un comportamiento inmoral; tampoco significa que me:son mandados o prohibidos por la divinidad (lo cual puede seguir, pero no preceder a la valoraci\u00f3n \u00e9tica); significan, por el contrario, que aquellas acciones o sentimientos son justos, convenientes, nobles, honestos, conformes con mi dignidad de hombre, capaces de dar un valor a mi vida y a mi existencia, igual que a las de otros que lo realicen.<\/p>\n<p>En resumen, el juicio apreciativo \u00e9tico es un acto existencial vivido, que brota de las ra\u00ed\u00adces mismas de la condici\u00f3n humana, en la cual el sujeto que busca un porqu\u00e9 y un significado a su vida expresa justamente el valor de aquellas acciones (o sentimientos) que le parecen constituir o enriquecer tal significado [l Meta\u00e9tica III].<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n: el valor moral tiene una \u00ed\u00adndole espec\u00ed\u00adfica propia que no puede confundirse con el valor de la utilidad (individual o social), de la ingeniosidad, habilidad, cultura, belleza est\u00e9tica y sacralidad religiosa.<\/p>\n<p>2. DIFERENCIA DEL VALOR MORAL DE OTROS VALORES NO MORALES (SOCIAL, ESTETICO, RELIGIOSO). Despu\u00e9s de haber mostrado lo espec\u00ed\u00adfico del valor moral en general, y por tanto su diferencia de otros valores no morales, parece \u00fatil insistir ahora en tres valores de suma importancia, con los cuales es frecuentemente confundido en diversas elaboraciones doctrinales. Son el valor social, est\u00e9tico y religioso.<\/p>\n<p>a) Es comprensible la identificaci\u00f3n entre valor moral y valor social. El hombre es animal pol\u00ed\u00adtico, como afirma Arist\u00f3teles; por lo cual no ha de maravillar que las normas, las costumbres y los usos de la comunidad se entiendan a veces como valores propiamente \u00e9ticos. Es m\u00e1s, a menudo el desinter\u00e9s hacia s\u00ed\u00ad mismo y el altruismo hacia la sociedad son tomados por algunos fil\u00f3sofos, los colectivistas, como la esencia misma de la moralidad. Se puede decir tambi\u00e9n que el estado de \u00e1nimo de quien ha violado un imperativo social -p.ej., una ley de buena educaci\u00f3n o un deber meramente jur\u00ed\u00addico- es muy similar al de quien ha violado una norma estrictamente \u00e9tica: remordimiento, disgusto de s\u00ed\u00ad, angustia, temor de ser desacreditado ante los dem\u00e1s, miedo a sanciones, etc. Incluso en algunos de estos casos se debe decir que el dolor y el disgusto pueden ser mayores en el primer caso que en el segundo.<\/p>\n<p>Mas si se profundiza un poco, nos percatamos de que el precepto moral -y por tanto el valor en que se funda- dice algo diverso, m\u00e1s \u00ed\u00adntimo y personal que el precepto social; lo precede y a veces hasta se le opone, en cuanto conciencia de autonom\u00ed\u00ada, responsabilidad y subjetividad.<\/p>\n<p>El valor moral no dice de por s\u00ed\u00ad relaci\u00f3n del sujeto agente a la sociedad, sino a s\u00ed\u00ad mismo. \u00abEl sentido moral es esencialmente conciencia de autonom\u00ed\u00ada, y quien tiene el sentido moral agudo es un independiente. Su conciencia afronta el sentir com\u00fan y decide seg\u00fan su conciencia, sin preocuparse de la opini\u00f3n com\u00fan. El hombre moral es un no-conformista. Sus convicciones brotan, sin embargo, en gran parte de la sociedad; pero en la medida tambi\u00e9n en que su personalidad moral se afirma, domina la aportaci\u00f3n social y no recibe sino lo que quiere recibir\u00bb (J. LECLERQ, Las grandes l\u00ed\u00adneas de la filosof\u00ed\u00ada moral, Gredos, Madrid 1956, 85). Los grandes genios y h\u00e9roes de la moralidad han estado generalmente en pol\u00e9mica con la moral corriente de su tiempo y de su pueblo.<\/p>\n<p>Se puede concluir que el valor moral dice relaci\u00f3n de la persona a s\u00ed\u00ad misma -a su responsabilidad, interioridad, intencionalidad libre, dignidad-, mientras que el valor social dice relaci\u00f3n de la persona a las otras personas que se comunican en la intersubjetividad colectiva.<\/p>\n<p>b) El valor moral puede confundirse f\u00e1cilmente tambi\u00e9n con el valor est\u00e9tico. No es dif\u00ed\u00adcil tambi\u00e9n en este caso advertir las razones de esta identificaci\u00f3n de hecho. La acci\u00f3n buena, en cuanto digna de admiraci\u00f3n, estima, alabanza, aprobaci\u00f3n, consenso, en cuanto se\u00f1al de valor, nobleza de \u00e1nimo, firmeza de car\u00e1cter, elevaci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritu, es denominada tambi\u00e9n a menudo bella. Es decir, suscita una sensaci\u00f3n de placer y de gozo en quien la contempla, y posee aquellos caracteres de perfecci\u00f3n, armon\u00ed\u00ada, proporci\u00f3n, esplendor que indican justamente lo bello. Lo contrario sucede con la acci\u00f3n mala, que es llamada tambi\u00e9n indistintamente fea. Tambi\u00e9n las expresiones l\u00e9xicas parecen confirmar esta identificaci\u00f3n, al menos inicial, entre conducta estimable desde el punto de vista de la fuerza y agilidad f\u00ed\u00adsica, inteligencia, potencia, robustez, etc., y comportamiento estimable desde el punto de vista moral. La palabra latina virtus indica primariamente el valor f\u00ed\u00adsico, y s\u00f3lo secundariamente la virtud en sentido moral (cf para esto y otros ejemplos J. DE FINANCE, Ethiyue g\u00e9n\u00e9rale, 64).<\/p>\n<p>Es sabido que Nietzsche se esforz\u00f3 en explicar la genealog\u00ed\u00ada de la moral afirmando que los buenos son inicialmente la clase dominante aristocr\u00e1tica o guerrera, colocada por encima de la masa gregaria de los esclavos, mientras que los malos ser\u00ed\u00adan los ineptos, los d\u00e9biles, los viles, los miserables, etc. S\u00f3lo luego, a causa de una perversa inversi\u00f3n de los valores, los primeros se han vuelto malos y los segundos buenos.<\/p>\n<p>Pero una reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda no puede menos de eliminar el equ\u00ed\u00advoco y separar poco a poco las profundas diferencias existentes entre las dos,formas de valor.<\/p>\n<p>El valor moral es una cualidad de la acci\u00f3n que dice aprobaci\u00f3n y admiraci\u00f3n -o viceversa, censura y condena- no, por lo que es exteriormente bello, fuerte, noble, h\u00e1bil, elevado, etc., sino por lo que est\u00e1 interior y libremente conforme con la dignidad de la persona. Las cualidades externas est\u00e9ticas adquieren significado moral solamente si se las conquista y merece a trav\u00e9s de un esfuerzo libre. De lo contrario permanecen \u00e9ticamente indiferentes, aunque sean est\u00e9ticamente apreciables: Belleza no es siempre bondad, como fealdad no es siempre vicio. Tambi\u00e9n los pobres, los enfermos, los humildes en sentido evang\u00e9lico pueden y deben ser honestos.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n entre bueno y bello en \u00e9tica puede llevar al esteticismo, no menos peligroso que el sociologismo y el colectivismo:<br \/>\nc) Algo similar puede -observarse respecto a la diferencia entre valor moral y valor religioso. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad las confusiones son f\u00e1ciles y continuas. Desde el punto de vista gen\u00e9tico,-los preceptos morales han tenido origen generalmente en tab\u00faes; ritos, mitos, tradiciones m\u00e1gicas de las religiones positivas. Y tambi\u00e9n el individuo aprende generalmente, al mismo tiempo y de los mismos labios, las normas morales, sociales y religiosas. No es, pues, de maravillar que a menudo se sienta inducido a mezclarlas. Tambi\u00e9n dentro del cristianismo es muy com\u00fan el entrelazamiento de reglas morales, religiosas, meramente can\u00f3nicas, de costumbre, de-etiqueta, etc.<\/p>\n<p>Luego, desde el punto de vista-filos\u00f3fico, varias teor\u00ed\u00adas laicistas tienden a considerar la observancia de la ley moral como la \u00fanica verdadera y aut\u00e9ntica religi\u00f3n. Las teor\u00ed\u00adas sobrenaturales y fide\u00ed\u00adstas tienden, en cambio, a exaltar de tal modo la fe y la gracia que disminuyen o anulan incluso el valor moral.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad interesa sobre todo la distinci\u00f3n-de derecho entre valor moral y valor religioso. Se la puede configurar r\u00e1pidamente del modo siguiente. El valor moral dice siempre, seg\u00fan se ha visto, una cierta relaci\u00f3n de conveniencia o disconveniencia de la conducta humana a la dignidad, libertad y significado de la persona. En cambio, el valor religioso dice relaci\u00f3n del hombre no a s\u00ed\u00ad mismo, sino a lo completamente otro (Ganz Anderes), a lo divino, a lo trascendente, a lo luminoso, en una palabra, a lo sagrado -para usar el lenguaje de R. Otto- concebido de diversas maneras (te\u00ed\u00adsmo; pante\u00ed\u00adsmo, panente\u00ed\u00adsmo, polite\u00ed\u00adsmo). El hombre, a trav\u00e9s de la religi\u00f3n, entra con esta potencia en una relaci\u00f3n de comunicaci\u00f3n y de participaci\u00f3n, que obviamente se realiza seg\u00fan las expresiones m\u00e1s variadas.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la moralidad dice de por s\u00ed\u00ad una realidad humana, y la religi\u00f3n una realidad divina y trascendente a lo humano. Para usar la conocida f\u00f3rmula kantiana, la moral responde a la pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 debo hacer?\u00bb; la religi\u00f3n, a la pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 puedo esperar y c\u00f3mo puedo salvarme?\u00bb La moral nos gu\u00ed\u00ada, la religi\u00f3n nos santifica y nos salva. Esto no quita para que el valor moral integral -o sea, que acoge todas las instancias del valor del hombre como entidad infinita y eterna&#8211; se abra tambi\u00e9n a un valor absoluto y eterno de car\u00e1cter religioso: Igual que, viceversa, el valor religioso aut\u00e9ntico implica tambi\u00e9n una cierta normatividad \u00e9tica, entendida como esencial para vivir nuestra relaci\u00f3n con el absoluto.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, las dos formas de valor -cualesquiera que sea su mutua implicaci\u00f3n- son claramente distintas, igual que la idea del hombre es distinta de la idea de Dios; Es m\u00e1s; en la existencia concreta los dos estados de experiencia -moral y religiosa- pueden percibirse, sobre todo hoy, como t\u00e9rminos antag\u00f3nicos y conflictivos: hombre o Dios, acci\u00f3n o contemplaci\u00f3n, compromiso en el mundo o espera escatol\u00f3gica, que no pueden resolverse en una tensi\u00f3n dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>3. \u00bfEXISTE UN VALOR MORAL AUTONOMO? Contra esta teor\u00ed\u00ada que sostiene la existencia de un valor moral aut\u00f3nomo y espec\u00ed\u00adfico, M. Scheler y otros suscitan algunas sutiles objeciones que, conviene considerar (cf P. VALORI, Esperienza morale, 140-141).<br \/>\n\u00abConforme a la ley de su esencia &#8211;escribe M. Scheler-, las materias axiol\u00f3gicas bueno o malo no pueden ser ellas mismas las materias del acto realizador (querer). El que, por ejemplo, no tiene voluntad de hacer bien a su pr\u00f3jimo -de manera que pueda efectivamente hacerle bien-, sino se contenta con aprovechar la ocasi\u00f3n para poder.en su acto ser bueno \u00e9l mismo o hacer el bien, \u00e9ste no es verdaderamente buena, no hace verdaderamente el bien; no es, en realidad, m\u00e1s que una especie de fariseo, que s\u00f3lo se preocupa de aparecer como bueno a sus propios ojos. El valor bueno no aparece m\u00e1s que cuando realizamos el valor positivo superior (dado en la preferencia); se manifiesta en el acto mismo del querer, y por eso no puede constituir nunca su materia\u00bb (Le formalisme en \u00e9thigue&#8230;, 51).<\/p>\n<p>En otras palabras, no se puede hablar de un valor moral aut\u00f3nomo -como se habla de valor econ\u00f3mico, social y religioso-, porque el valor moral consiste en la realizaci\u00f3n del valor que se presenta m\u00e1s alto frente al que se presenta como secundario e inferior. En resumen, el valor moral no constituye un objeto de la voluntad, sino que es el acto mismo en el que se realiza el valor que debe preferirse. En este sentido el valor moral remitir\u00ed\u00ada siempre a otros valores que lo trascienden, por ejemplo al social, y sobre todo al religioso. \u00abS\u00f3lo el que quiere perderse se encontrar\u00e1\u00bb (M. SCHELER, O.c.., 504).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 decir de esta famosa teor\u00ed\u00ada scheleriana? Buscar la bondad por s\u00ed\u00ad misma, en el sentido del propio perfeccionamiento o de la salvaci\u00f3n del alma propia, \u00bfconduce el farise\u00ed\u00adsmo, al ego\u00ed\u00adsmo, al narcisismo? \u00bfNo contradicen estas tesis justamente nuestro supuesto esencial, que . sostiene la \u00ed\u00adndole espec\u00ed\u00adfica y la autonom\u00ed\u00ada del valor moral como fin en s\u00ed\u00ad mismo no subordinado a otros fines? Ciertamente, la sutil objeci\u00f3n scheleriana tiene el m\u00e9rito de .destacar una de las paradojas m\u00e1s desconcertantes de la moral. Esta, por un lado, aparece como fin en s\u00ed\u00ad misma: el imperativo \u00e9tico no puede dejar de ser categ\u00f3rico, porque dice relaci\u00f3n al significado mismo de la existencia humana, y por tanto no puede subordinarse a otros fines; por otro, est\u00e1 necesariamente abierta a otras realidades (el bien de los dem\u00e1s, el valor de lo sagrado, de lo infinito, \u00e9tc.), si no quiere esterilizarse en el formalismo, el ego\u00ed\u00adsmo y la hipocres\u00ed\u00ada farisaica. En este caso la moralidad degenerar\u00ed\u00ada efectivamente en moralismo: El que colocase como fin supremo de su conducta la moralidad -o sea, su dignidad y el valor de su propia existencia-, no colocando&#8217;tales objetivos en el marco m\u00e1s amplio de sus relaciones con los dem\u00e1s y con Dios, perder\u00ed\u00ada, justamente aquel valor de bondad que intenta perseguir. Este ser\u00ed\u00ada, seg\u00fan Scheler, el defecto b\u00e1sico de la \u00e9tica kantiana; y es dif\u00ed\u00adcil quitarle la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Toda la soluci\u00f3n del problema hay que buscarla en una dial\u00e9ctica correcta de las relaciones sobre todo entre moral y religi\u00f3n, que frecuentemente hoy se alteran en beneficio de una \u00e9tica human\u00ed\u00adstico-inmanentista o de una religi\u00f3n pseudom\u00ed\u00adstica, que tiende a desvalorizar, si no a absorber, la moral humana [!Religi\u00f3n y moral]. Tambi\u00e9n M. Scheler corre este peligro cuando subordina totalmente el valor moral al valor de lo sagrado.<\/p>\n<p>En realidad, como se ha visto, el valor moral, que coincide con la dignidad y el significado de la conducta humana libre, constituye un valor propio y a su modo aut\u00f3nomo, no subordinado a otros valores, sino coordinado con ellos. Buscarlo, pues; de manera leg\u00ed\u00adtima no es de suyo un mal o un defecto, y en esto disentimos de M. Scheler. Pero esa b\u00fasqueda no debe significar separarlo, aisl\u00e1ndolo de manera exclusiva de otros valores (social, est\u00e9tico, religioso&#8230;), y en esto estamos de acuerdo con M. Scheler. El fariseo es deshonesto, no porque busca la virtud, sino porque pretende poseerla de manera exclusiva (\u00abNo soy como los dem\u00e1s hombres&#8217;. Se complace en ella como un resultado alcanzado por su propio m\u00e9rito, y sobre todo la considera como dirigida \u00fanicamente a -su propia satisfacci\u00f3n personal. Estos caracteres de exclusivismo, suficiencia orgullosa y desprecio hacia los dem\u00e1s son los que le hacen odioso. En cambio, la b\u00fasqueda, incluso apasionada, de la virtud es buena cuando esa virtud se entiende como un bien objetivo, y por tanto un bien de todos, en un horizonte infinito que no se cierra, sino que se abre tambi\u00e9n a otros valores, especialmente a los de la colectividad y la religiosidad.<\/p>\n<p>En efecto, el ideal de la moralidad, de alg\u00fan modo se supera a s\u00ed\u00ad mismo y se prolonga hasta alcanzar una dimensi\u00f3n m\u00e1s vasta, en la cual el hombre, que busca un significado cada vez m\u00e1s alto de su existencia casi se olvida a s\u00ed\u00ad mismo en la b\u00fasqueda de un bien absoluto. En otros t\u00e9rminos, la moralidad no se puede hipostatizar como un valor absolutamente independiente, sino que hay que armonizarla -no subordinarla- con otras relaciones esenciales de la persona hacia las dem\u00e1s personas, hacia el mundo y hacia Dios.<\/p>\n<p>Haber subrayado los peligros farisaicos de la moral laica de inspiraci\u00f3n kantiana es uno de los m\u00e9ritos de M. Scheler; si bien, por exceso opuesto, su misticismo no deja suficiente sitio a una justa autonom\u00ed\u00ada del valor moral en s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>III. Esencia del valor moral<br \/>\nRepetidas veces se ha aludido antes a la esencia del valor moral, es decir, a la fidelidad a nuestra dignidad de hombres, al respeto de la persona humana m\u00ed\u00ada y ajena, a la realizaci\u00f3n del significado de mi existencia, etc. En todo esto, se ha dicho, consiste la \u00ed\u00adndole espec\u00ed\u00adfica y la autonom\u00ed\u00ada relativa del valor moral respecto a otros valores (social, est\u00e9tico, religioso). Sin embargo es \u00fatil profundizar m\u00e1s este tema, a fin de buscar cu\u00e1l es la f\u00f3rmula mejor para expresar esa esencia. Existen, en efecto -tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n humanista-personalista de inspiraci\u00f3n cristiana que sostenemos-, f\u00f3rmulas diversas para expresar la esencia, la norma o el criterio de la moralidad, y no todas parecen igualmente convenientes a este fin.<br \/>\nSi vivir honestamente significa vivir plena y aut\u00e9nticamente seg\u00fan nuestra vocaci\u00f3n de hombres, \u00bfc\u00f3mo debe entenderse esta humanidad? En otras palabras -para usar un lenguaje m\u00e1s cl\u00e1sico-, \u00bfcu\u00e1l es la norma o el criterio objetivo para juzgar si una conducta es verdaderamente humana, y por tanto moral?<br \/>\nProbablemente ninguna de las expresiones que nos sugiere la tradici\u00f3n o el actual panorama filos\u00f3fico es capaz de dejarnos enteramente satisfechos. Pues no se puede traducir perfectamente en conceptos una intuici\u00f3n experiencial primaria -como la de la moralidad-, que no excluye el aspecto intelectual, sino que es por su naturaleza precategorial. Pero tampoco es muy importante fijarse en una terminolog\u00ed\u00ada \u00fanica y exclusiva, sino m\u00e1s bien captar la realidad concreta y viva a trav\u00e9s de las aproximaciones del lenguaje, no siempre un\u00ed\u00advocas, pero en cierto modo convergentes.<\/p>\n<p>1. VARIAS FORMAS PARA EXPRESAR LA ESENCIA DEL VALOR MORAL. Se intentar\u00e1 entonces examinar, en una r\u00e1pida rese\u00f1a, al menos las principales de aquellas formulaciones, pata valorar las ventajas y los l\u00ed\u00admites de cada una.<\/p>\n<p>a) Una de las m\u00e1s autorizadas -por el peso de la tradici\u00f3n que la acompa\u00f1a- es laque considera el valor moral como una conformidad con la recta raz\u00f3n (recta ratio). Es buena, en resumen, la conducta que se presenta como conforme no a un uso cualquieraide la raz\u00f3n -t\u00e9cnico, utilitario, cient\u00ed\u00adfico, art\u00ed\u00adstico-,sino a un uso de la raz\u00f3n verdaderamente recto, o sea plenamente fiel a la naturaleza de la misma raz\u00f3n. En otros t\u00e9rminos, es honesto el que obra no solamente con la raz\u00f3n, sino como hombre verdaderamente razonable. En cambio, el que se sirve de la raz\u00f3n (t\u00e9cnica, cient\u00ed\u00adfica, art\u00ed\u00adstica) para hacer el mal puede tambi\u00e9n ser sumamente h\u00e1bil, inteligente, astuto, y sagaz, pero no es plenamente razonable en el sentido \u00e9tica del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Es claro que, en esta acepci\u00f3n, el t\u00e9rmino raz\u00f3n no, se toma en el sentido de la facultad del discurso l\u00f3gico-formal-deductivo o t\u00e9cnico-utilitario-pragm\u00e1tico, sino en el sentido de esp\u00ed\u00adritu humano que es fiel (o infiel) a su vocaci\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima. Entendido de.esta \u00faltima manera, coincide con aquella visi\u00f3n de la moralidad que hemos sostenido hasta ahora. Es bueno el comportamiento que es verdadera y plenamente humano, oses digno del hombre y conforme con su racionalidad y espiritualidad m\u00e1s profundas. Malo es el comportamiento del que no solamente razona mal (en sentido l\u00f3gico-formal), sino que tambi\u00e9n obra en contra de las exigencias m\u00e1s profundas de su esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Como se ve, el t\u00e9rmino raz\u00f3n se presta a ambig\u00fcedades. En efecto, para el hombre medio de hoy el vocablo designa m\u00e1s bien el principio del pensamiento l\u00f3gico-formal-matem\u00e1tico o cient\u00ed\u00adfico-discursivo, o al menos del pensamiento esencialista, objetivista e impersonal. Para el fil\u00f3sofo, esa palabra evoca los fantasmas del racionalismo cartesiana-leibniziano y, en \u00e9tica, del formalismo kantiano. En otros t\u00e9rminos, la palabra raz\u00f3n parece haber perdido, tanto en el lenguaje com\u00fan como en el lenguaje filos\u00f3fico, la connotaci\u00f3n m\u00e1s amplia y metaf\u00ed\u00adsica (raz\u00f3n = inteligencia en toda su pregnancia) que ten\u00ed\u00ada en la tradici\u00f3n tomista. En resumen, la expresi\u00f3n secta raz\u00f3n, como criterio objetivo de moralidad, se presta demasiado a f\u00e1ciles acusaciones de racionalismo, abstracci\u00f3n y formalismo. Por eso sobre su uso -de suyo leg\u00ed\u00adtimo si se explica bien- se pueden suscitar algunas reservas.<\/p>\n<p>b) Otra terminolog\u00ed\u00ada muy usada por los escol\u00e1sticos ve el criterio objetivo, y por tanto la esencia de la moralidad, en la \u00abnatura rationalis adaequate sumpta\u00bb, o sea, dir\u00ed\u00adamos hoy, en la naturaleza humana tomada en su integridad y totalidad. Es bueno y vale moralmente el acto 0 la conducta que est\u00e1n conformes con la esencia m\u00e1s profunda y metaf\u00ed\u00adsica del hombre, no en cuanto es artista, obrero, campesino, profesional o cient\u00ed\u00adfico, sino en cuanto es hombre.<\/p>\n<p>Esta formulaci\u00f3n tiene sobre la precedente la ventaja de acentuar el car\u00e1cter realista-existencial de la moral. Es el hombre total, en todas sus dimensiones (f\u00ed\u00adsica, biol\u00f3gica, ps\u00ed\u00adquica y espiritual) y en todas sus relaciones (consigo mismo, con los otros, con Dios) el criterio objetivo de la moralidad, y no -como podr\u00ed\u00ada sugerir la sentencia precedente- una racionalidad abstracta y exang\u00fce al margen del mundo de la vida.<\/p>\n<p>Pero tampoco aqu\u00ed\u00ad faltan perplejidades, derivadas una vez m\u00e1s de la usura que ciertas palabras han experimentado en el lenguaje:com\u00fan actual, aunque quiz\u00e1 no estaban tampoco bien determinadas en el antiguo. As\u00ed\u00ad, en nuestro caso la palabra naturaleza tiene un significado menos metaf\u00ed\u00adsico que en el pasado; hace referencia -m\u00e1s bien, en la mente de nuestros contempor\u00e1neos, a la realidad c\u00f3smica, f\u00ed\u00adsica, biol\u00f3gica, objetivista, c\u00f3sica, opuesta a la de conciencia, espiritual y racional. No parece, pues, el t\u00e9rmino m\u00e1s apto para expresar una dimensi\u00f3n tan profunda y exquisitamente humana como la moral (cf P. VALORI La natura norma Bella moralit\u00e1? 317-325).<\/p>\n<p>Son conocidas a este prop\u00f3sito las pol\u00e9micas que dividen a los autores, especialmente de inspiraci\u00f3n cat\u00f3lica, acerca del significado exacto de la >:ley natural. Es dif\u00ed\u00adcil, en efecto, negar que la noci\u00f3n de ley natural, tal como nos ha sido transmitida por la tradici\u00f3n plat\u00f3nico-estoica, no contiene una idea de naturaleza como entidad inm\u00f3vil, fija y eterna, que con sus leyes f\u00e9rreas domina y encadena al hombre, el cual deber\u00ed\u00ada \u00fanicamente observarlas y respetarlas. \u00abConfesemos sin ambages que si se toma la naturaleza exactamente en el sentido en que se habla de la `naturaleza&#8217; de una piedra o de una flor, no se puede atribuir al hombre considerado en su diferencia una naturaleza de este g\u00e9nero\u00bb (cf DE FINANCE, La valeur morale et la raison, 10-11).<\/p>\n<p>Parece que la noci\u00f3n de naturaleza se presta, desde el punto de vista sem\u00e1ntico, a los equ\u00ed\u00advocos mencionados, y sobre todo a la confusi\u00f3n entre esencia metaf\u00ed\u00adsica y naturaleza f\u00ed\u00adsicoc\u00f3smica, con el consiguiente peligro de un naturalismo \u00e9tico. En cambio, si se la entiende como apriori \u00e9ticoaxiol\u00f3gico de la persona humana que vive en la intersubjetividad, la expresi\u00f3n es aceptable, pero coincide con la doctrina por nosotros preferida, que expondremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>c) Otra f\u00f3rmula derivada de la espiritualidad cristiana ve la esencia de la moralidad en la conexi\u00f3n con el fin \u00faltimo del hombre. Es honesta la acci\u00f3n que conduce a ese fin; deshonesta la que me aleja de \u00e9l.<\/p>\n<p>Esta f\u00f3rmula tiene indudablemente la ventaja de acentuar el car\u00e1cter din\u00e1mico-existencial del valor moral. Esforzarse, en efecto, por ser honesto quiere decir esforzarse por dar un sentido aut\u00e9ntico a la existencia propia. Ser honesto es perseguir el fin supremo de la vida propia. Pero queda la pregunta:.\u00bfCu\u00e1l es mi fin \u00faltimo? Desde el punto de vista teol\u00f3gico, la respuesta es obvia; pero desde el punto de vista filos\u00f3fico, la determinaci\u00f3n de mi fin \u00faltimo no precede, sino que sigue a la determinaci\u00f3n del valor moral. El problema del fin, que se refiere m\u00e1s bien al aspecto metaf\u00ed\u00adsico-religioso de la existencia, es, desde el punto de vista gnoseol\u00f3gico, ulterior respecto al problema del valor moral, que se refiere, en cambio, al \u00e1mbito m\u00e1s inmediato; al de una conducta digna del hombre.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, en una metodolog\u00ed\u00ada correcta, el concepto de valor moral no puede determinarse bas\u00e1ndose en una metaf\u00ed\u00adsica del fin, sino viceversa: desde el an\u00e1lisis fenomenol\u00f3gico del valor moral se podr\u00e1 ascender a horizontes de tipo metaf\u00ed\u00adsico. Es necesario conocer primero de alg\u00fan modo lo que es el bien para poder comprender lo que significa sumo bien.<\/p>\n<p>d) Algo similar puede decirse tambi\u00e9n a prop\u00f3sito de quienes ven la esencia del valor moral en la felicidad (cf a este prop\u00f3sito P. VALORI [ed.], Discussione sull&#8217; \u00e9tica della felicit\u00e1).<br \/>\nTambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad el concepto de felicidad es ambiguo, y s\u00f3lo puede determinarse despu\u00e9s del concepto de moralidad. En efecto, si por felicidad se entiende la felicidad verdadera y honesta, aut\u00e9nticamente digna del hombre, objetiva, o sea que se refiere a un bien en s\u00ed\u00ad (no al bien solamente m\u00ed\u00ado en sentido ego\u00ed\u00adsta), v\u00e1lida para todos y eventualmente escatol\u00f3gica, se podr\u00ed\u00ada conceder tambi\u00e9n que, en definitiva la moralidad viene a coincidir con la felicidad. Pero la expresi\u00f3n resulta equ\u00ed\u00advoca y peligrosa si felicidad significa en cambio (como generalmente ocurre), el placer o la utilidad individual,- el bienestar de la colectividad en. perjuicio del individuo o tambi\u00e9n un bien, aunque sea escatol\u00f3gico (p.ej., el para\u00ed\u00adso cristiano) entendido como premio de una acci\u00f3n virtuosa, realizada exclusivamente en orden a este fin. En ese caso la identificaci\u00f3n de virtud y felicidad corromper\u00ed\u00ada la idea misma de valor moral, que no, implica de por s\u00ed\u00ad relaci\u00f3n alguna irecta a una sanci\u00f3n eudemon\u00ed\u00adsta extra\u00f1a al valor mismo (no parece estar exento de estas ambig\u00fcedades ni siquiera el volumen, por la dem\u00e1s estimulante, de A. PLE, Par devoir ou par plaisir?).<\/p>\n<p>e) Otras f\u00f3rmulas aparecen del mismo modo insatisfactorias. Algunas por ser demasiado metaf\u00ed\u00adsicas y no fundadas en una fenomenolog\u00ed\u00ada concreta, como, por ejemplo, la rosminiana \u00abconformidad con el ser\u00bb; otras, en cambio, por demasiado pragmatistas, como las que fundan la moral en la idea de progreso, evoluci\u00f3n y desarrollo. Pues, \u00bfqu\u00e9 significan estos conceptos? No puedo saber si la evoluci\u00f3n es justa, o sea verdadera evoluci\u00f3n y no involuci\u00f3n, si antes no s\u00e9 lo que es justo, conveniente y honesto.<\/p>\n<p>Lo mismo puede decirse de la idea de progreso. Si no conozco de alguna manera la meta a conseguir, \u00bfc\u00f3mo puedo juzgar s\u00ed\u00ad mi conducta me hace progresar o retroceder? Pues no puedo avanzar por un camino si no conozco, al menos en la intenci\u00f3n, el t\u00e9rmino, a saber: en el caso del progreso moral, el bien o valor.<\/p>\n<p>2. LA F\u00ed\u201cRMULA PREFERIBLE. Agotado este proceso por exclusi\u00f3n, se ve suficientemente cu\u00e1l puede ser la definici\u00f3n de aquel valor espec\u00ed\u00adfico que hemos designado antes como valor moral. Por valor moral se entiende aquella perfecci\u00f3n o cualidad inherente al acto humano (interno o externo) cuando se manifiesta como aut\u00e9nticamente humano, es decir, conforme a la dignidad de la persona, y por tanto en consonancia con el sentido m\u00e1s profundo de su existencia: En otras palabras, es bueno aquel comportamiento que valoriza al hombre, entendiendo por hombre no el hombre abstracto (sociedad, patria, humanidad, raz\u00f3n, naturaleza, historia evolutiva), sino la persona real, concreta, singular, existente en la intersubjetividad de las personas, y por lo mismo dotada de un cierto car\u00e1cter absoluto, cualquiera que sea el modo de percibir o concebir ese car\u00e1cter de absoluto.<\/p>\n<p>La intencionalidad moral ser\u00e1 tanto m\u00e1s pura y perfecta cuanto m\u00e1s se esfuerce en adecuarse a este valor de ideal. En cambio, cuando se adapte s\u00f3lo en parte o no se adapte en absoluto, el acto ser\u00e1 menos bueno o incluso malo.<\/p>\n<p>Por consiguiente, desde el punto de vista operativo-pr\u00e1ctico, el valor moral se expresar\u00e1 no s\u00f3lo como conformidad con la dignidad de la persona, sino como conocimiento, y por tanto respeto de aquella dignidad. Es honesto el que obra verdaderamente como hombre; pero obra verdaderamente como hombre s\u00f3lo el que respeta la dignidad de la persona propia y ajena. Se debe perseguir y amar el bien de la persona.<\/p>\n<p>Una objeci\u00f3n. Fundar la moralidad en la dignidad de la persona, \u00bfno significa caer en una forma de narcisismo ego\u00ed\u00adsta, en una complacencia ilusoria del hombre en s\u00ed\u00ad mismo, en un farise\u00ed\u00adsmo que busca una satisfacci\u00f3n orgullosa en las obras propias buenas y dignas? Buscar mi dignidad, \u00bfno es tan odioso como buscar mi utilidad, ventaja, comodidad, placer, inter\u00e9s y felicidad? Ya se ha aludido a esta cuesti\u00f3n al hablar de la dificultad de M. Scheler en admitir un valor moral aut\u00f3nomo. Baste aqu\u00ed\u00ad recordar que el criterio de la moralidad y el significado del valor moral no consisten en el deseo ego\u00ed\u00adsta de la propia dignidad personal y del propio bien moral considerados como una posesi\u00f3n individual, sino en el deseo de la dignidad de toda persona, de todo sujeto. Buscar esa dignidad o .valor no tiene nada de ego\u00ed\u00adsta; o, mejor, es moralmente tanto m\u00e1s elevado cuanto menos es ego\u00ed\u00adsta. En cambio, es deshonesto cuando a\u00ed\u00adsla aquella dignidad o valor del valor objetivo que lo funda.<\/p>\n<p>Por consiguiente, el personalismo en \u00e9tica, como aqu\u00ed\u00ad se sostiene, no debe confundirse con el subjetivismo, pues nada hay tan objetivo en la realidad como la persona y la relaci\u00f3n entre las personas. Mucho m\u00e1s objetivo que lo que podr\u00ed\u00ada obtenerse de una regla de la naturaleza, de la racionalidad, de las cosas, de los hechos. Nada hay m\u00e1s ontol\u00f3gica y axiol\u00f3gicamente real que la persona.<\/p>\n<p>Por otra parte, menos a\u00fan hay que confundir el personalismo con el objetivismo naturalista, ya que la persona no .es nunca objetivable como una cosa, un trozo de mundo, un teorema matem\u00e1tico.<\/p>\n<p>3. EN QUE CONSISTE Y D\u00ed\u201cNDE SE FUNDA \u00daLTIMAMENTE EL VALOR MORAL. De todo lo que precede se sigue que el valor moral consiste esencialmente, en el plano te\u00f3rico, en la aprehensi\u00f3n de la dignidad de la persona, y, en el plano pr\u00e1ctico, en el respeto de esta misma dignidad. \u00abLa persona es el soporte axiol\u00f3gico supremo\u00bb (M. SCHELER, o.c., 516), y \u00absu glorificaci\u00f3n&#8230; es el significado de todo el orden moral\u00bb (504).<\/p>\n<p>Obviamente queda la otra pregunta: \u00bfDe d\u00f3nde saca la persona semejante dignidad? La respuesta no puede ser m\u00e1s que metaf\u00ed\u00adsica y remitir a una antropolog\u00ed\u00ada ontol\u00f3gica que afirme la libertad, espiritualidad e inmortalidad de la persona y su participaci\u00f3n en el valor y en el ser absoluto.<\/p>\n<p>Mas estas verdades metaf\u00ed\u00adsicas no deben, in vio inventionis, ponerse acr\u00ed\u00adticamente al comienzo de la investigaci\u00f3n \u00e9tica; se las puede vivir y saber mejor en la misma investigaci\u00f3n \u00e9tica. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, la libertad, la espiritualidad y la inmortalidad del alma. Adem\u00e1s, la \u00ed\u00adndole absoluta del valor moral puede constituir un enfoque v\u00e1lido del argumento deontol\u00f3gico de la existencia de Dios.<\/p>\n<p>En tal contexto aquellas verdades fundamentales no son propiamente cre\u00ed\u00addas, en sentido fide\u00ed\u00adsta, o postuladas en sentido kantiano, sino m\u00e1s bien -podr\u00ed\u00ada decirse- vividas necesariamente, como el horizonte existencial al que se abre y se dirige la experiencia moral casi naturalmente. Y nada proh\u00ed\u00adbe que se las pueda tambi\u00e9n expl\u00ed\u00adcitamente tematizar en el plano de una ulterior exploraci\u00f3n, que, sin embargo, es ajena al \u00e1mbito del presente estudio.<\/p>\n<p>En efecto, mostrar c\u00f3mo puede tener lugar esa explicitaci\u00f3n entra en el dominio de la metaf\u00ed\u00adsica, y por tanto se sale del \u00e1mbito de esta voz, que solamente quer\u00ed\u00ada destacar, desde el punto de vista fenomenol\u00f3gico, el significado del valor moral.<\/p>\n<p>[\/Epistemolog\u00ed\u00ada moral; \/Etica filos\u00f3fica y \u00e9tica teol\u00f3gica; \/Experiencia moral; \/Meta\u00e9tica; \/Norma moral; \/ Virtud].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Los valores \u00e9ticos en una sociedad democr\u00e1tica, Instituto Fe y Secularidad, Madrid 1985; ABBAGNANO N., Valore, en Dizionario di filosof\u00ed\u00ada, Utet, Tur\u00ed\u00adn 1961; BwrrwGLIw F.,11 valore nella storia, Zanichelli, Bolonia 1948; BRANnESTEIN B. 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Valori<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I. El concepto de valor en general: 1. Historia de la teor\u00ed\u00ada de los valores; 2. Cr\u00ed\u00adtica del concepto de valor; 3. Definici\u00f3n del concepto de valor. II. El valor moral: 1. Existencia de un valor moral espec\u00ed\u00adfico; 2. Diferencia del valor moral de otros valores no morales (social, est\u00e9tico, religioso); 3. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/valor-moral\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVALOR MORAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17295","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17295","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17295"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17295\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17295"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17295"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17295"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}