{"id":17297,"date":"2016-02-05T11:15:00","date_gmt":"2016-02-05T16:15:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virginidad-consagrada\/"},"modified":"2016-02-05T11:15:00","modified_gmt":"2016-02-05T16:15:00","slug":"virginidad-consagrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virginidad-consagrada\/","title":{"rendered":"VIRGINIDAD CONSAGRADA"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. La urgencia de un replanteamiento.<br \/>\nII. El fundamento b\u00ed\u00adblico:<br \/>\n1. Por el reino;<br \/>\n2. Un consejo.<br \/>\nIII. La elaboraci\u00f3n eclesial:<br \/>\n1. Testimonio de la fe de la Iglesia;<br \/>\n2. Condici\u00f3n mejor;<br \/>\n3. Liturgia viviente<br \/>\n4. Caridad apost\u00f3lica;<br \/>\n5. La s\u00ed\u00adntesis de Tom\u00e1s de Aquino;<br \/>\n6. Indicaciones del magisterio.<br \/>\nIV. Amar con coraz\u00f3n virgen.<\/p>\n<p>I. La urgencia de un replanteamiento<br \/>\nComo y quiz\u00e1 m\u00e1s que otros valores evang\u00e9licos, la virginidad consagrada vive hoy un momento de nueva comprensi\u00f3n, que ha hecho urgente un contexto social y eclesial marcado por novedades y fermentos que plantean desaf\u00ed\u00ados y ofrecen posibilidades, a veces contradictorias.<\/p>\n<p>Si, por una parte, la reflexi\u00f3n b\u00ed\u00adblica y la hist\u00f3rico-teol\u00f3gica permiten captar m\u00e1s en profundidad el significado para la comunidad eclesial entera,. subrayando su valor \u00abpor el reino\u00bb, por otra complejos factores culturales y socio-religiosos urgen cada vez m\u00e1s a que la virginidad consagrada se replantee en perspectivas m\u00e1s transparentes para la sensibilidad contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, mientras la nueva cultura del l cuerpo pone bajo acusaci\u00f3n, a los acentos espiritualistas con que se ha propuesto a veces en el pasado la virginidad, la conciencia social adquirida de la importancia de la ! sexualidad tanto en el desarrollo como en todas las expresiones verdaderamente personales del hombre y de la mujer, plantea la exigencia de superar su reducci\u00f3n a una serie de simples noes. Al mismo tiempo, la teolog\u00ed\u00ada del l matrimonio, partiendo de la realidad sacramental y: de la generosidad de amor exigida por la paternidad y maternidad en nuestro contexto, formula sinceras preguntas a la capacidad efectiva,de la virginidad de presentarse como signo de amor perfecto. Y todo esto en un clima que se colora fuertemente de \/erotismo, por lo cual encuentra mayores dificultades tanto para la comprensi\u00f3n como para la fidelidad efectiva a la opci\u00f3n virginal.<\/p>\n<p>Una respuesta a estos y otros interrogantes se ve como posible en el \u00e1mbito de una eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n, en la cual los signos particulares vienen a precisarse en su significado concreto en virtud de la reciprocidad existente entre ellos y con la realidad hist\u00f3rica. De ah\u00ed\u00ad se deriva la necesidad de evidenciar el aspecto carism\u00e1tico y prof\u00e9tico de la virginidad consagrada.<\/p>\n<p>La perspectiva cr\u00ed\u00adstica del concilio Vat. II sigue manifest\u00e1ndose fecunda lo mismo a nivel de investigaci\u00f3n teol\u00f3gica que de praxis viva. Rescatando la propuesta de la virginidad de tendencias asc\u00e9ticas, permite captar m\u00e1s claramente su valor fundamental de signo, cargado con toda la densidad del misterio del Cristo encarnado y resucitado.<\/p>\n<p>A la luz de este misterio, actualizado por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, los mismos interrogantes y las mismas dificultades terminan abri\u00e9ndose a nuevas posibilidades. Particularmente preciosas son hoy las que permiten replantear el significado humano profunda, de la virginidad, significado que s\u00f3lo la luz de la fe consigue captar a fondo, pero que es, importante para la vida de todo hombre.<\/p>\n<p>II. El fundamento b\u00ed\u00adblico<br \/>\nEn los a\u00f1os inmediatamente sucesivos al Vat. II estimulada justamente por las indicaciones no s\u00f3lo de contenido, sino tambi\u00e9n metodol\u00f3gicasdel mismo concilio, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral.,se dedic\u00f3 particularmente a profundizar y a replantear el fundamento b\u00ed\u00adblico de la virginidad consagrada. Con ello el ser por el reino recibi\u00f3 una evidenciaci\u00f3n m\u00e1s neta.<\/p>\n<p>1. POR EL REINO. En realidad, los datos destacables del AT no son ni muchos ni particularmente significativos. Adem\u00e1s de la atribuci\u00f3n del celibato, pretendida por una cierta lectura del texto b\u00ed\u00adblico m\u00e1s que por el texto mismo, a los profetas El\u00ed\u00adas y Eliseo y la presencia de c\u00e9libes en las comunidades esenias o es\u00e9nico-qumr\u00e1micas, la referencia m\u00e1s cierta es la de la vocaci\u00f3n del profeta Jerem\u00ed\u00adas, que recibe la palabra del Se\u00f1or de no tomar mujer, y no tener hijos ni hijas\u00bb. Pero la motivaci\u00f3n est\u00e1 dictada por la situaci\u00f3n de precariedad y de graves desastres que amenazan a Israel (Jer 16:1-4). Sin embargo, estos datos se insertan en un contexto en el cual \u00ablos hijos son regalo del Se\u00f1or, el fruto de las entra\u00f1as, una recompensa. Como flechas en manos del guerrero, as\u00ed\u00ad son los hijos de la juventud\u00bb (Sal 127:3-4).<\/p>\n<p>La perspectiva cambia en el NT: junto a \u00abeunucos que nacieron as\u00ed\u00ad del seno de su madre\u00bb y a aquellos que \u00abfueron hechos tales por los hombres\u00bb, hay \u00abeunucos que se hicieron tales por el reino de los cielos\u00bb. Se trata de algo que \u00abno todos comprenden, sino s\u00f3lo aquellos a quienes se les a\u00bb(Mat 19:11-12).. &#8211;<br \/>\nLa interpretaci\u00f3n tradicional de este pasaje de Mateo ha visto en \u00e9l no s\u00f3lo la aprobaci\u00f3n por parte da Cristo de la virginidad por el reino, sino tambi\u00e9n la declaraci\u00f3n de una dignidad y preeminencia suya particulares en el contexto de la vida eclesial. La ex\u00e9gesis m\u00e1s reciente se ha esforzado en penetrar mejor sus implicaciones, sobre todo mediante la profundizaci\u00f3n del contexto, seg\u00fan el cual se relaciona con el discurso sobre la ilegitimidad del repudio (Mat 19:3-10). A pesar de alguna voz discordante, que desear\u00ed\u00ada reducir su alcance a la simple imposibilidad de volverse a casar sin cometer adulterio, existe la convicci\u00f3n de.encontrarse ante una afirmaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita del valor religioso de la opci\u00f3n virginal, que subraya por una parte el hecho de que no es una realidad para todos,y por otra la necesidad de que brote de una \u00abcomprensi\u00f3n\u00bb dada carism\u00e1ticamente por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Estos datos son profundizados y aclarados por la opci\u00f3n virginal propia del mismo Cristo. Aunque no falta quien, a nivel no s\u00f3lo de presentaciones superficiales e interesadas, formula dudas al respecto, el conjunto de los autores est\u00e1 de acuerdo en afirmarla. M\u00e1s a\u00fan, existe el convencimiento de que s\u00f3lo a la luz de la vida virginal de Cristo es posible captar toda la densidad del logion de Mateo sobre la virginidad. Igualmente se vuelven m\u00e1s claras las posibilidades y la urgencia de llegar as\u00ed\u00ad a una fundamentaci\u00f3n y a una proposici\u00f3n de la virginidad consagrada en perspectivas m\u00e1s significativamente positivas, en cuanto participaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n de la vida virginal misma del salvador.<\/p>\n<p>2. UN CONSEJO. En esta \u00f3ptica las afirmaciones paulinas de ICor constituyen un ulterior enriquecimiento: \u00abAcerca de los solteros, no tengo ning\u00fan precepto; pero doy mi opini\u00f3n particular como quien es digno de cr\u00e9dito por la misericordia del Se\u00f1or\u00bb (7,25). La ex\u00e9gesis ha puesto de manifiesto el conjunto de los problemas dentro de los cuales se sit\u00faa el consejo del ap\u00f3stol, y sobre todo las motivaciones que est\u00e1n en la base de su preferencia por la virginidad en virtud tambi\u00e9n de la elecci\u00f3n personal llevada a cabo por \u00e9l mismo: \u00abOs quiero libres de preocupaciones. El soltero se preocupa de las cosas del Se\u00f1or y de c\u00f3mo agradarle. El casado se preocupa de las cosas del mundo y de c\u00f3mo agradar a la mujer; est\u00e1, pues, dividido. La mujer no casada y la joven soltera se preocupan de las cosas del Se\u00f1or y se consagran a \u00e9l en cuerpo y alma\u00bb (7,32-34). Aparece como predominante la preocupaci\u00f3n por la disponibilidad al servicio apost\u00f3lico, que la elecci\u00f3n virginal permite vivir con una totalidad y una radicalidad imposibles al que est\u00e1 inmerso en la trama compleja de las responsabilidades familiares. En el fondo, no est\u00e1n s\u00f3lo la particular estructura y la praxis concreta familiar del contexto social en que vive el ap\u00f3stol, sino tambi\u00e9n la decisi\u00f3n y experiencia personales de entrega a todos en que Pablo vive en virtud de su propia elecci\u00f3n c\u00e9libe.<\/p>\n<p>El conocimiento de las diversas y complejas implicaciones propias de tal opci\u00f3n lleva al ap\u00f3stol no s\u00f3lo a decir que se trata de un consejo y no de un precepto, sino tambi\u00e9n a insistir en que sus expresiones no deben leerse como un lazo que pone otros y m\u00e1s graves obst\u00e1culos en el camino de libertad propio del servicio apost\u00f3lico; han de entenderse como perspectivas que conducen a lo que es digno y lleva al Se\u00f1or sin distracciones (7,35). En otras palabras, cuanto propone el ap\u00f3stol es \u00aben beneficio vuestro\u00bb; as\u00ed\u00ad no s\u00f3lo nos pone en la id\u00e9ntica perspectiva del \u00abcomprender\u00bb de Mateo, sino que se ve tambi\u00e9n que la praxis de la virginidad ya en las primeras comunidades no est\u00e1 exenta de problemas e interrogantes (cf 7,36-38).<\/p>\n<p>Debe tratarse no de una virginidad cualquiera, sino de una virginidad \u00abpor el reino\u00bb, es decir, que brote de una profunda experiencia de las exigencias del reino en su impacto en la vida personal del creyente por una parte, y por otra de la experiencia de las exigencias que el reino mismo plantea en lo que concierne tanto al anuncio como al servicio fraterno. Si las vicisitudes personales le permitieron al ap\u00f3stol comprender de manera tan fuerte que merece confianza las posibilidades, y hasta lo indispensable de hacerse por el evangelio todo para todos (cf 9,19-23), le hicieron tambi\u00e9n tocar con la mano que por eso debe considerarse un consejo la elecci\u00f3n de la virginidad: \u00abEn conclusi\u00f3n, el que se casa con su novia hace bien, y el que no se casa hace mejor&#8230;; creo que yo tambi\u00e9n tengo el Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb (7,380). En el fondo est\u00e1 ciertamente la situaci\u00f3n din\u00e1mica de la evangelizaci\u00f3n paulina; pero tambi\u00e9n la intuici\u00f3n de una necesidad que va m\u00e1s all\u00e1 de las urgencias concretas de una comunidad todav\u00ed\u00ada en gestaci\u00f3n y de un contexto que hay que evangelizar, amplio como el mundo entero, en el cual la fe comienza, aunque entre innumerables dificultades, a dar los primeros pasos.<\/p>\n<p>En la penetraci\u00f3n de todos estos datos b\u00ed\u00adblicos son constantes y expl\u00ed\u00adcitos en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica la referencia y el influjo de Mar\u00ed\u00ada, la virgen madre. En cuanto tal, ella es signo y expresi\u00f3n m\u00e1s fuerte de la Iglesia: es la encarnaci\u00f3n de la virginidad fecunda de la Iglesia. En estas perspectivas es posible encontrar respuestas al silencio aparente de la palabra de Dios respecto a la virginidad de Mar\u00ed\u00ada. A1 mismo tiempo se comprende que toda la maternidad de la Iglesia necesita de la modalidad de la virginidad, sin la cual no dir\u00ed\u00ada, como Mar\u00ed\u00ada, que toda su fecundidad se debe no a puras obras humanas, sino al Esp\u00ed\u00adritu del resucitado.<\/p>\n<p>III. La elaboraci\u00f3n eclesial<br \/>\n1. TESTIMONIO, DE LA FE DE LA IGLESIA. Si la presencia de las v\u00ed\u00adrgenes caracteriza ya a las comunidades apost\u00f3licas, se hace m\u00e1s fuerte y cualitativamente m\u00e1s relevante en la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica. La afirmaci\u00f3n del ideal de la virginidad va acompa\u00f1ada de un esfuerzo de elaboraci\u00f3n doctrinal, que permanecer\u00e1 presente con acentos y evoluciones diversos, en toda la historia cristiana, lo mismo a nivel de praxis espiritual que de propuesta teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La literatura cristiana de finales del siglo II insiste en colocar la virginidad inmediatamente despu\u00e9s del testimonio de la sangre propio de los m\u00e1rtires. Luego, seg\u00fan comienza a decrecer la actualidad del martirio, adquiere m\u00e1s vigor el relieve dado a la virginidad. como testimonio de la santidad de la Iglesia; la virgen..es justamente aquella en que m\u00e1s resplandece la victoria de la fe sobre el mundo. \u00abLa virginidad -escribir\u00e1 m\u00e1s tarde Ambrosio-, no hay que alabarla tanto porque se encuentra tambi\u00e9n entre los m\u00e1rtires, sino porque ella misma hace m\u00e1rtires\u00bb (De virginibus I, 3: PL 16,191).<\/p>\n<p>Particular profundizaci\u00f3n adquiere la dimensi\u00f3n esponsal propia de la virginidad respecto a Cristo; bas\u00e1ndose tambi\u00e9n en 2Co 11:2. Sponsa Christi, Christo dicat\u00e1, virgo Christo maritata, Deo nupta, sacrata Deo virgo: son expresiones que se hacen corrientes en el lenguaje cristiano para designar a las v\u00ed\u00adrgenes.<\/p>\n<p>Contempor\u00e1neamente se insiste en el nexo y en el paralelismo con la Iglesia: la virgen es fruto de la Iglesia, y \u00e9sta incide y expresa en ella, de manera particularmente significativa, su propia condici\u00f3n de esposa y madre virgen. La referencia a Mat 22:30 permite adem\u00e1s no s\u00f3lo ver en la virginidad una anticipaci\u00f3n escatol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n evidenciar su valor simb\u00f3lico respecto a la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se pone de relieve la relaci\u00f3n existente entre la virginidad y Mar\u00ed\u00ada, reconociendo que precisamente la madre de Dios abre a la comprensi\u00f3n del misterio de la virginidad consagrada: \u00abLa santa Virgen llev\u00f3 en su seno al Hijo de Dios, nuestro Se\u00f1or Jesucristo; de la santa Virgen torn\u00f3 \u00e9l su cuerpo, que destin\u00f3 de este modo a los dolores y a las penas. Por aqu\u00ed\u00ad, pues, debes comprender la excelencia y la dignidad de la virginidad\u00bb (PSEUDO-CLEMENTE, Ad virgines I, 6: PG 1,391).<\/p>\n<p>2. CONDICI\u00ed\u201cN MEJOR. Este esfuerzo de propuesta y de profundizaci\u00f3n del valor cristiano de la virginidad no debe hacer pensar en un contexto carente de interrogantes y de problemas. En realidad, a las dificultades de car\u00e1cter preferentemente te\u00f3rico, a consecuencia de fermentos her\u00e9ticos de diversas matrices que consideran el cuerpo y la materia como negativos en s\u00ed\u00ad mismos, vienen a a\u00f1adirse las m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente pr\u00e1cticas, concernientes tanto a la fidelidad de las v\u00ed\u00adrgenes al compromiso libremente asumido, sin transformar en soberbia su condici\u00f3n o dejar insinuar elementos que oculten el significado por el reino, cuanto algunas pr\u00e1cticas como el matrimonium spirituale que comporta la cohabitaci\u00f3n de personas de sexo diverso con elecci\u00f3n virginal (pr\u00e1ctica que pronto desaparece a nivel can\u00f3nico).<\/p>\n<p>Aunque conscientes de estas y otras dificultades, los Padres tambi\u00e9n de los siglos in y iv insisten en proponer la vida virginal como condici\u00f3n mejor respecto a la matrimonial, aunque vista como buena. \u00abAqu\u00e9lla no peca si se casa -escribir\u00e1 Ambrosio-; \u00e9sta, si no se casa, es eterna. All\u00ed\u00ad est\u00e1 el remedio de la debilidad, aqu\u00ed\u00ad la gloria de la castidad; aqu\u00e9lla no es reprendida, \u00e9sta es alabada\u00bb (De virginibus I, 6: PL 16,196). Sin embargo, al especificar esta relaci\u00f3n, los escritores no son siempre acertados, dej\u00e1ndose a veces llevar por lo que son considerados como males del matrimonio.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s por la virginidad consagrada permanece as\u00ed\u00ad constante en toda la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica. En Oriente, por ejemplo, san Gregorio de Nisa escribe su De virginitate movido por la convicci\u00f3n sincera de que \u00abla vida secular est\u00e1 sujeta a muchas distracciones\u00bb; por lo cual no puede por menos \u00abde recomendar la vida basada en la virginidad como puerta de entrada a una conducta m\u00e1s sabia\u00bb (PG 46,317). Por su parte, san Juan Cris\u00f3stomo, en su magistral De virginitate, afronta con un equilibrio verdaderamente notable los problemas tanto de car\u00e1cter \u00e9tico y pastoral como la precisi\u00f3n de la relaci\u00f3n de la virginidad con la vida matrimonial.<\/p>\n<p>Con id\u00e9ntico entusiasmo, en Occidente se dedican a la promoci\u00f3n de la virginidad los Padres m\u00e1s importantes, como Ambrosio, Jer\u00f3nimo y Agust\u00ed\u00adn. El primero es protagonista de una obra intensa que permite acoger y formar en Mil\u00e1n a v\u00ed\u00adrgenes provenientes de toda Italia, hasta el punto de tener que defenderse de la acusaci\u00f3n de exagerar en esta obra de promoci\u00f3n. Nacen as\u00ed\u00ad el De virginibus ad Marcellinam sororem, tratado considerado como un cl\u00e1sico de toda la cristiandad, y otros escritos ricos tambi\u00e9n en est\u00ed\u00admulos y en preocupaciones formativas. San Jer\u00f3nimo se declara en defensa de la virginidad con un entusiasmo que, al polemizar contra los m\u00e1s diversos adversarios, no siempre consigue cribar y precisar cada una de sus afirmaciones. En el De sancta virginitate, en cambio, Agust\u00ed\u00adn aparece movido por un equilibrio admirable en la estima y en la propuesta de la virginidad, sin recurrir a desestima respecto al matrimonio, preocup\u00e1ndose al mismo tiempo de que las v\u00ed\u00adrgenes permanezcan verdaderamente tales mediante un camino caracterizado particularmente por la humildad.<\/p>\n<p>3. LITURGIA VIVIENTE. Al declinar la edad patr\u00ed\u00adstica se perfila una evoluci\u00f3n en la manera concreta de vivir la virginidad .por el reino, que permanecer\u00e1 decisiva durante todo el desarrollo sucesivo: la virgen se convierte en sanctimonialis. El monasterio ocupa el puesto de la casa paterna; a la autoridad del obispo se a\u00f1ade la de superiores; el servicio ejercido en favor de la comunidad eclesial de la que se forma parte es sustituido por el m\u00e1s t\u00ed\u00adpicamente mon\u00e1stico; el seguimiento de Cristo vivido de una manera inmediata y espont\u00e1nea en las diversas realidades de la vida es reemplazado por un seguimiento marcado cada vez m\u00e1s minuciosamente por reglas pensadas originariamente para comunidades de monjes y adaptadas a las de monjas. (p.ej., las de san Basilio o san Benito) o bien orientadas espec\u00ed\u00adficamente a comunidades femeninas (p.ej., las de san Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s).<\/p>\n<p>La forma mon\u00e1stica, que se afirm\u00f3 como la habitual a partir del medievo, determina una evoluci\u00f3n tambi\u00e9n en las modalidades de penetrar y de proponer el significado de la virginidad. La vida de la virgen es vista como liturgia viva y perenne, en una oraci\u00f3n incesante en nombre y por la Iglesia, sostenida por la lectio divina, centrada en el banquete eucar\u00ed\u00adstico y hecha posible por el camino progresivo de conversi\u00f3n. A la virgen se le reconoce como tarea propia y espec\u00ed\u00adfica el papel de responsable cualificada de la liturgia de alabanza y de intercesi\u00f3n de la Iglesia. Por otra parte, la vida mon\u00e1stica se afirma como la forma espec\u00ed\u00adfica y particularmente intensa de comuni\u00f3n y de intimidad con Cristo. De ah\u00ed\u00ad se deriva que la virginidad consagrada se cargue de perspectivas claustrales particularmente exigentes.<\/p>\n<p>4. CARIDAD APOST\u00ed\u201cLICA. M\u00e1s tarde, a consecuencia de la afirmaci\u00f3n de las \u00f3rdenes mendicantes y de los diversos movimientos espirituales de la tarda Edad Media y del renacimiento, comienza a perfilarse un giro respecto a la identificaci\u00f3n de virgen con claustral o. reclusa. As\u00ed\u00ad, junto a mujeres que se deciden por la virginidad permaneciendo en el \u00e1mbito de la vida familiar o encontrando un servicio simple pero decisivo para la comunidad local, otras eligen la participaci\u00f3n en \u00f3rdenes femeninas correspondientes a las mendicantes masculinas o moverse en la \u00f3rbita de su espiritualidad y de su compromiso apost\u00f3lico (terceras \u00f3rdenes en embri\u00f3n).<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que esperar hasta comienzos de la \u00e9poca moderna y a la afirmaci\u00f3n de las formas de vida religiosa activa para encontrar una profundizaci\u00f3n y una propuesta m\u00e1s marcadamente apost\u00f3lica del valor de la virginidad. Hasta entonces se permanece siempre en perspectivas fundamentalmente mon\u00e1stico-claustrales; despu\u00e9s se produce el florecimiento rico y m\u00faltiple de institutos dedicados al servicio evang\u00e9lico de los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>M\u00e1s cerca de nosotros, las modalidades concretas de vivir la opci\u00f3n virginal experimentan una creatividad y una diversificaci\u00f3n significativas. Incluyen no s\u00f3lo los nuevos institutos seculares, sino tambi\u00e9n la compleja variedad de los movimientos eclesiales. Toda esta evoluci\u00f3n es acompa\u00f1ada de un esfuerzo de profundizaci\u00f3n teol\u00f3gico-espiritual, que integra en las perspectivas ya trazadas precedentemente est\u00ed\u00admulos y acentos en los cuales se percibe particularmente la perspectiva de servicio por el evangelio y por los hermanos.<\/p>\n<p>5. LA S\u00ed\u008dNTESIS DE TOMAS DE AQUINO sigue siendo un punto de referencia para la profundizaci\u00f3n teol\u00f3gico-espiritual. Su visi\u00f3n se caracteriza por una estima particular del valor de la virginidad, pero sin que esto signifique desconocimiento de otros valores, como los del matrimonio. En la Summa Theologiae la reflexi\u00f3n sobre la virginidad se coloca en el contexto de la castidad y como una forma suya espec\u00ed\u00adfica (1111, q. 151-152). Castidad, para Tom\u00e1s, significa que \u00abla concupiscencia es castigada por la raz\u00f3n\u00bb; es virtud en cuanto es una tendencia \u00abmoderada por la raz\u00f3n\u00bb. Concretamente, \u00abla castidad tiene su sede en el alma, a pesar de tener en el cuerpo su materia. En efecto, la castidad tiene como funci\u00f3n usar regularmente ciertos miembros del cuerpo seg\u00fan el juicio de la raz\u00f3n y la elecci\u00f3n de la voluntad\u00bb (q. 151, a. 1).<\/p>\n<p>Lo que especifica la virginidad en el contexto de la castidad es \u00abel prop\u00f3sito de abstenerse para siempre\u00bb del placer ven\u00e9reo, mientras que \u00abla integridad f\u00ed\u00adsica es accidental a la virginidad\u00bb, y la ausencia del placer ven\u00e9reo es \u00abla virginidad s\u00f3lo materialmente\u00bb. Decisiva, en cambio, aparece la motivaci\u00f3n de todo esto, que santo Tom\u00e1s sintetiza con las palabras de san Agust\u00ed\u00adn: \u00abLa virginidad es la continencia, que ofrece en voto, consagra y reserva al Creador la integridad del alma y del cuerpo\u00bb (q. 152, a. 1).<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n entre bienes externos al hombre, bienes corp\u00f3reos y bienes espirituales y su jer\u00e1rquica subordinaci\u00f3n le permiten a Tom\u00e1s no s\u00f3lo explicitar la licitud de -la virginidad, sino afirmar tambi\u00e9n con fuerza su alabanza: \u00abLa rectitud de la raz\u00f3n exige que se usen los bienes externos en la medida requerida por el cuerpo; y lo mismo d\u00ed\u00adgase de los otros bienes. Por eso si uno se abstiene de poseer ciertas cosas, que sin embargo ser\u00ed\u00ada bueno poseer, para cuidar de la salud del cuerpo o la contemplaci\u00f3n de la verdad, esto no ser\u00ed\u00ada pecaminoso, sino conforme a la recta raz\u00f3n. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n es conforme a la recta raz\u00f3n que nos abstengamos de los placeres del cuerpo para atender m\u00e1s libremente a la contemplaci\u00f3n de Dios, seg\u00fan las palabras del ap\u00f3stol&#8230; Por eso la virginidad no es algo pecaminoso, sino loable\u00bb (q. 152, a. 2).<\/p>\n<p>En las mismas perspectivas se resuelve el interrogante sobre la superioridad de la virginidad respecto a la vida matrimonial. Seg\u00fan Tom\u00e1s, est\u00e1 atestiguada \u00abpor el ejemplo de Cristo, que eligi\u00f3 una madre virgen y guard\u00f3 \u00e9l mismo la virginidad; por la ense\u00f1anza de san Pablo, que aconsej\u00f3 la virginidad como un bien mejor, y, finalmente, por la raz\u00f3n: ya sea porque el bien divino es superior al humano, ya porque el bien del alma ha de preferirse al del cuerpo, ya porque los.bienes de la vida contemplativa son preferibles a los bienes de la vida activa\u00bb. Pero esto no significa que de la superioridad de la virginidad sobre la vida matrimonial pueda deducirse la efectiva superioridad de los v\u00ed\u00adrgenes sobre los desposados; es m\u00e1s, \u00abun desposado puede ser mejor que un virgen\u00bb (q. 152, a. 4).<\/p>\n<p>Para Tom\u00e1s, sin embargo, lo que m\u00e1s cuenta es que la virginidad no pierda nunca de vista su dimensi\u00f3n teologal, que constituye en \u00faltimo an\u00e1lisis su valor decisivo: \u00abEl fin que hace loable la virginidad es atender a las cosas de Dios&#8230; Las virtudes teologales y la misma virtud de religi\u00f3n, que se ejercitan ocup\u00e1ndose directamente de las cosas de Dios, han de preferirse a la virginidad\u00bb (q. 152, a. 5).<\/p>\n<p>6. INDICACIONES DEL MAGISTERIO. Las cr\u00ed\u00adticas de los movimientos de la reforma a las afirmaciones de la tradici\u00f3n sobre la legitimidad y sobre la superioridad de la virginidad consagrada decidieron la neta toma de posici\u00f3n del concilio de Trento: \u00abEl que afirme que el estado conyugal ha de ser antepuesto al estado de virginidad o de celibato .y que permanecer en la virginidad a en el celibato no es mejor y cosa m\u00e1s feliz que contraer, matrimonio, sea anatema\u00bb (DS 1810).<\/p>\n<p>Las afirmaciones tridentinas constituyen el punto de referencia de toda la reflexi\u00f3n sucesiva sobre la virginidad a trav\u00e9s de debates interpretativos siempre reiterados hasta nuestros d\u00ed\u00adas. El n\u00facleo esencial hay que verlo en esto: se repite, contrariamente a las cr\u00ed\u00adticas de los reformadores, la superioridad de la condici\u00f3n virginal seg\u00fan la elaboraci\u00f3n tradicional, y la necesidad, para quienes la han elegido, de permanecer fieles a su compromiso.<\/p>\n<p>En estas mismas perspectivas se mueven las indicaciones de P\u00ed\u00ado XII en la enc\u00ed\u00adclica Sacra virginitas: \u00abLa doctrina que establece la excelencia y la superioridad de la virginidad y del celibato sobre el matrimonio&#8230; anunciada por el divino redentor y por el ap\u00f3stol de las gentes fue solemnemente definida como digna de fe en el concilio de Trento y siempre un\u00e1nimemente ense\u00f1ada por los santos padres y por los doctores de la Iglesia\u00bb (\u00abAAS\u00bb 46 (1954) 176). En el fondo de la intervenci\u00f3n de P\u00ed\u00ado XII se encuentran las dificultades formuladas contra la virginidad por la cultura tal y como se iba perfilando despu\u00e9s del segundo conflicto mundial. La reafirmaci\u00f3n de su valor recorre fundamentalmente los caminos tradicionales: por una parte, la indivisi\u00f3n del coraz\u00f3n y la no dispersi\u00f3n de intereses vitales; por otra, la disponibilidad al servicio apost\u00f3lico y caritativo. Pero es notable el m\u00e9todo,&#8217;tio ya de oposici\u00f3n, sino de complementariedad, que se sugiere con la lectura de la relaci\u00f3n matrimonio-virginidad.<\/p>\n<p>Es el fil\u00f3n en el que dar\u00e1 sus pasos el concilio Vat. II. El dif\u00ed\u00adcil y a menudo atormentado proceso de elaboraci\u00f3n de los textos, ahora f\u00e1cil de recorrer, permite establecer una trayectoria o una direcci\u00f3n que para la Iglesia es hoy de suma importancia; no se trata de repetir afirmaciones, sino de destacar una indicaci\u00f3n o camino por el que seguir movi\u00e9ndose con decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>En estas perspectivas la comprensi\u00f3n del valor evang\u00e9lico de la virginidad hay que actualizarla a la luz de la \u00fanica y com\u00fan llamada a la santidad propia de toda la Iglesia, en virtud de la participaci\u00f3n en la misma santidad del Padre en Cristo por medio del Esp\u00ed\u00adritu: Pero se trata de una santidad que tiende a manifestarse en los frutos del Esp\u00ed\u00adritu, expres\u00e1ndose de diversas formas, y que \u00abaparece de modo particular en la pr\u00e1ctica de los que com\u00fanmente llamamos consejos evang\u00e9licos\u00bb (LG 39).<\/p>\n<p>Entre \u00e9stos \u00abdescuella el precioso don de la gracia divina, que el Padre da a algunos (cf Mat 19:11; &#8216;1Co 7:7), de entregarse m\u00e1s f\u00e1cilmente s\u00f3lo a Dios en la virginidad o en el celibato, sin dividir con otros su coraz\u00f3n (cf 1Co 7:32-34)\u00bb. Don que a lo largo de todasu historia la Iglesia ha tenido en gran estima \u00abcomo se\u00f1al y est\u00ed\u00admulo de la caridad y como manantial extraordinario de espiritual fecundidad en el mundo\u00bb (LG 42).<\/p>\n<p>Fundada en las palabras y en el ejemplo del Se\u00f1or, constantemente recomendada por los ap\u00f3stoles y por los padres, doctores y pastores de la Iglesia, la virginidad&#8217;consagrada es \u00abun don divino que la Iglesia recibi\u00f3 del Se\u00f1or, y que con su gracia se conserva perpetuamente\u00bb (LG 43).<\/p>\n<p>Su profesi\u00f3n, junto con los otros consejos evang\u00e9licos de la pobreza y de la obediencia, constituye \u00abun distintivo que puede y debe atraer eficazmente a todos los miembros de la Iglesia a cumplir sin desfallecimiento los deberes de la vocaci\u00f3n cristiana\u00bb; un signo que \u00abda testimonio de la vida nueva y eterna conseguida por la redenci\u00f3n de Cristo sea la de prefigurar la futura resurrecci\u00f3n y la gloria del reino celestial\u00bb; un signo que \u00abimita m\u00e1s de cerca y representa perpetuamente en la Iglesia la forma de vida\u00bb de Cristo; un signo que \u00abpone a la vista de todos de manera peculiar la elevaci\u00f3n del reino de Dios\u00bb, demostrando \u00abla maravillosa grandeza de la virtud de Cristo, que reina, y el infinito poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que obra maravillas en su Iglesia\u00bb (LG 44).<\/p>\n<p>Todo esto est\u00e1 cargado de un valor humano profundamente significativo; por lo cual, \u00abtengan todos bien entendido que la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos, aunque lleva consigo la renuncia de bienes que indudablemente se han de tener en mucho, sin embargo no es obst\u00e1culo para el enriquecimiento de la persona humana, sino que, por su misma naturaleza, la favorece grandemente\u00bb (LG 46).<\/p>\n<p>Por tanto, en cuanto expresi\u00f3n de una especial consagraci\u00f3n al Se\u00f1or en el seguimiento de Cristo (PC 1), la virginidad peor el reino \u00abdebe ser apreciada como un insigne don de la gracia\u00bb: haciendo libre el coraz\u00f3n, puede \u00abencenderlo~&#8217; en el amor de Dios y de todos los ftombres\u00bb. Consiguientemente, constituye no s\u00f3lo un \u00absigno particular de. los bienes celestiales\u00bb, sino tambi\u00e9n \u00abun medio eficac\u00ed\u00adsimo para que los religiosos se consagren fervorosamente al servicio divino y a las obras de apostolado\u00bb (PC 12).<\/p>\n<p>La grandeza del don no debe hacer olvidar, antes exige con fuerza, un compromiso generoso e iluminado de respuesta, tanto a nivel de vida personal y comunitaria d\u00e9 quienes lo han recibido como a nivel de aut\u00e9ntico discernimiento de las aut\u00e9nticas llamadas a la vida virginal (cf PC 12).<\/p>\n<p>Sobre el valor y sobre el significado de la virginidad en s\u00ed\u00ad misma y en relaci\u00f3n a los otros carismas y dones, se ha detenido muchas veces la ense\u00f1anza de Juan Pablo II: De manera particular se subraya su car\u00e1cter esponsal: \u00abEl consejo evang\u00e9lico de la castidad es s\u00f3lo una indicaci\u00f3n de aquella particular posibilidad que para el coraz\u00f3n humano, tanto del hombre como de la mujer, constituye el amor esponsal de Cristo&#8230;, no es s\u00f3lo una libre renuncia al matrimonio y a la vida de familia, sino que es una elecci\u00f3n carism\u00e1tica de Cristo como esposo exclusivo\u00bb. De ah\u00ed\u00ad se derivan no s\u00f3lo la posibilidad de preocuparse del Se\u00f1or y de su reino, sino tambi\u00e9n la capacidad de acercar \u00abeste reino escatol\u00f3gico de Dios a la vida de todos los hombres en las condiciones de la temporalidad\u00bb y hacerlo \u00aben cierto modo presente en medio del mundo\u00bb. Se hace-as\u00ed\u00ad \u00abanuncio de la resurrecci\u00f3n futura y de la vida eterna: de la vida en uni\u00f3n con Dios mismo mediante la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica y el amor que contiene en s\u00ed\u00ad, e \u00ed\u00adntimamente impregna todos los dem\u00e1s amores del coraz\u00f3n humano\u00bb (Redemptionis donum, 11: \u00abAAS\u00bb 76 (1984) 532-533).<\/p>\n<p>IV. Amar con coraz\u00f3n virgen<br \/>\nYa se ha recordado la preocupaci\u00f3n del concilio Vat. II por que la grandeza del don recibido sea fuente de un compromiso de generosa respuesta y de atento discernimiento vocacional. En el fondo de esta preocupaci\u00f3n est\u00e1 antes de nada la consciencia de la nueva sensibilidad, propia del hombre contempor\u00e1neo, respecto a la sexualidad en cuanto \u00abcomponente fundamental de la personalidad,. un modo suyo de ser, de manifestarse, de: comunicar con los otros, de sentir, de expresar y de vivir,; el amor humano\u00bb (CGNGREGACI\u00f3N PARA LA EDUCACI\u00ed\u201cN CAT\u00ed\u201cLICA, Orientaciones educativassobre el amor humano, 4).<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad la necesidad de proponer la virginidad consagrada no como renuncia o represi\u00f3n de la sexualidad o de la afectividad, sino como decisi\u00f3n de una modalidad (rec\u00ed\u00adproca a la matrimonial) de vivir la .propia sexualidad y afectividad. \u00abLa virginidad implica ciertamente la renuncia a la forma de amor t\u00ed\u00adpica del matrimonio, pero la renuncia se realiza con el fin de asumir m\u00e1s en profundidad el dinamismo, inherente en la sexualidad, de apertura oblativa a los otros y de potenciarlo y transfigurarlo mediante la presencia del Esp\u00ed\u00adritu, el cual ense\u00f1a a amar al Padre y a los hermanos como el Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (ib, 31).<\/p>\n<p>Todo esto, si es f\u00e1cil trazarlo a nivel de perspectivas te\u00f3ricas, plantea un conjunto de problemas a nivel de vida concreta, que radican en la historia personal de cada consagrado y en un contexto social y apost\u00f3lico particularmente completo. Adquieren particular relieve tanto el correcto discernimiento vocacional como una obra formativa iluminada y continua.<\/p>\n<p>Se tratar\u00e1 de integrar la sexualidad en un proyecto de vida centrado en un amor oblativo de radical apertura a todos los hermanos, que se concretiza en la prontitud a acoger y darse con plena disponibilidad y libertad a quien se encuentre en la condici\u00f3n de poder ser efectivamente juzgado como pr\u00f3jimo. Y esto para anunciar con la vida que Cristo es pr\u00f3jimo de todo hombre, sobre todo de los que no cuentan para otros hombres, no tienen valor y hay que marginarlos; para anunciar que cada uno es acogido y amado por Cristo.<\/p>\n<p>El estilo .oncreto ser\u00e1 el de una corporeidad proyectada y efectivamente vivida en perspectivas sacramentales; es decir, una corporeidad que sea expresi\u00f3n de un encuentro de personas, en el cual lo que m\u00e1s cuenta es comunicar a los otros la esperanza que es la presencia de Cristo entre nosotros con su amor.<\/p>\n<p>Amar con coraz\u00f3n virgen es entonces posible; ya que ser\u00e1 un amar que tiende a vivir con radicalidad y significatividad el hecho de que en todo amor humano es Cristo el que ama al hermano o a la hermana; ser\u00e1 un amar del amor y en el amor de Cristo. Ser\u00e1 un amar que positiva y significativamente lleva a la experiencia de los dem\u00e1s esa realidad.<\/p>\n<p>Todo esto es expresi\u00f3n de una experiencia fuerte y personal del amor de Cristo como amor que llena y da sentido a toda la vida propia. Es el dato carism\u00e1tico el que funda todo el amor virginal; debe traducirse en una vida de comuni\u00f3n con Cristo profunda y continua. Sin ella es imposible perseverar en el don que se ha recibido.<\/p>\n<p>Los problemas concretos de crecimiento, de integraci\u00f3n y de expresi\u00f3n afectiva, en los cuales durante estos \u00faltimos a\u00f1os justamente nos hemos detenido, aunque no siempre con la atenci\u00f3n y el respeto proporcionados a los valores en juego, hay que encuadrarlos a la luz de la sacramentalidad del cuerpo y del amor. Se tratar\u00e1 de decidirlo todo de manera que los gestos sean verdaderos, es decir, digan efectivamente la modalidad de comuni\u00f3n que es propia de quien ha elegido el amor virginal. Y en esto la prudencia y la ascesis revisten siempre una funci\u00f3n importante, con tal de que sean una prudencia y una ascesis positivas, es decir, que lleven a amar con coraz\u00f3n deseoso de hacer presente el amor de Cristo.<\/p>\n<p>[\/Ascesis y disciplina; \/Consejos evang\u00e9licos (del cristiano); \/Matrimonio; \/Santificaci\u00f3n y perfecci\u00f3n; \/Seguimiento\/imitaci\u00f3n; \/Vocaci\u00f3n y vocaciones; \/Votos].<\/p>\n<p>BIBL.: AA. VV., C\u00e9libat consacr\u00e9 el amiti\u00e9; en \u00abVie consacr\u00e9e\u00bb 53 (1981) 129-196; AA.VV., De virginitate consecrata, en \u00abEphLitg\u00bb 95 (1981) 361-505; AA.VV., Orientaci\u00f3n de la afectividad en la vida religiosa, en \u00abVida Religiosa\u00bb 58 (1985) n. 3; AA.VV., El celibato, Herder, Barcelona 1970; AA.VV., El celibato sagrado, Paulinas, Madrid 1970 ALONSO U., Aspectos psicol\u00f3gicos de la virginidad, en \u00abCommunio\u00bb (dominicos de Sevilla) 17 (1984) 213-234; ALONSO S.M?, Virginidad, sexualidad, amor en la vida religiosa, Claretianas, Madrid 1984; ANER A., Virginidad, en Conceptos Fundamentales de Teolog\u00ed\u00ada II, Cristiandad, Madrid 19792, 873-879; AUBRY J., Virginidad es amor, Central Catequ\u00e9tica Salesiana, Madrid 1982; AUGE M., Rassegna bibliografica sulla verginit\u00e1 consacrata (1966-1976), en \u00abClaretianum\u00bb 19 (1979) 97-125; BALTHASAR H. 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Majorano<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I. La urgencia de un replanteamiento. II. El fundamento b\u00ed\u00adblico: 1. Por el reino; 2. Un consejo. III. La elaboraci\u00f3n eclesial: 1. Testimonio de la fe de la Iglesia; 2. Condici\u00f3n mejor; 3. Liturgia viviente 4. Caridad apost\u00f3lica; 5. La s\u00ed\u00adntesis de Tom\u00e1s de Aquino; 6. Indicaciones del magisterio. IV. Amar con &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virginidad-consagrada\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIRGINIDAD CONSAGRADA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17297","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17297","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17297"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17297\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17297"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17297"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17297"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}