{"id":17302,"date":"2016-02-05T11:15:11","date_gmt":"2016-02-05T16:15:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/etica-filosofica-y-etica-teologica\/"},"modified":"2016-02-05T11:15:11","modified_gmt":"2016-02-05T16:15:11","slug":"etica-filosofica-y-etica-teologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/etica-filosofica-y-etica-teologica\/","title":{"rendered":"ETICA FILOSOFICA Y ETICA TEOLOGICA"},"content":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. La relaci\u00f3n entre \u00e9tica filos\u00f3fica y \u00e9tica teol\u00f3gica es una relaci\u00f3n entre dos ciencias pr\u00e1cticas:<br \/>\n1. Son pr\u00e1cticas en lo referente a su objeto;<br \/>\n2. Son ciencias normativamente pr\u00e1cticas;<br \/>\n3. Son ciencias pr\u00e1cticas en cuanto ciencias de la eticidad;<br \/>\n4. La constituci\u00f3n del sujeto pr\u00e1ctico como principio de la eticidad.<br \/>\nII. La semejanza de estructura entre \u00e9tica filos\u00f3fica y \u00e9tica teol\u00f3gica.<br \/>\nIII. Las diferencias:<br \/>\n1. La misma dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica en la diversidad de perspectivas;<br \/>\n2. La \u00e9tica en la perspectiva teol\u00f3gica:<br \/>\n    a) Primera posici\u00f3n: diferencia negativa entre \u00e9tica filos\u00f3fica y \u00e9tica teol\u00f3gica,<br \/>\n    b) Segunda posici\u00f3n: diferencia en la unidad entre \u00e9tica filos\u00f3fica y \u00e9tica teol\u00f3gica,<br \/>\n    c) La verdad de la \u00e9tica en relaci\u00f3n a la salvaci\u00f3n;<br \/>\n3. La \u00e9tica en la perspectiva filos\u00f3fica:<br \/>\n    a) La \u00e9tica filos\u00f3fica, ciencia imperfectamente pr\u00e1ctica,<br \/>\n    b) La precariedad de la \u00e9tica filos\u00f3fica,<br \/>\n    c) La realidad contradictoria de la \u00e9tica filos\u00f3fica.<br \/>\nIV. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. La relaci\u00f3n entre \u00e9tica filos\u00f3fica y \u00e9tica teol\u00f3gica es una relaci\u00f3n entre dos ciencias pr\u00e1cticas<br \/>\nEl tema que comenzamos expresa inmediatamente su contenido: la \u00e9tica, y a laven las modalidades olas formasen que ese contenido se presenta: la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada. Con igual inmediatez se ve que es uno de los muchos puntos comunes que se dan en la relaci\u00f3n general entre la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada. Este punto se caracteriza por el inter\u00e9s que la reflexi\u00f3n debe mostrar por el campo \u00e9tico. Se trata de ver c\u00f3mo se configura la relaci\u00f3n general aludida cuando se presenta dentro de la dimensi\u00f3n fundamental del hombre, que es la dimensi\u00f3n \u00e9tica. Ser\u00e1 oportuno, pues, una vez hecha esta primera delimitaci\u00f3n, continuar con el procedimiento de exclusi\u00f3n, resaltando aquello que no se debe tratar, de manera que al mismo tiempo vaya apareciendo aquello que s\u00ed\u00ad se debe tratar.<\/p>\n<p>El hecho de que no se tome en consideraci\u00f3n la relaci\u00f3n general entre filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada significa que nuestro problema no es de orden te\u00f3rico, sino que es de orden pr\u00e1ctico y a este nivel se concreta. No se toma, pues, en consideraci\u00f3n la relaci\u00f3n entre raz\u00f3n y fe, entre comprender y creer, entre visi\u00f3n racional y visi\u00f3n creyente; en cambio, se debe plantear y profundizar la relaci\u00f3n entre la praxis de la raz\u00f3n y la praxis de la fe, entre el actuar desde la raz\u00f3n pr\u00e1ctica y el actuar desde la fe pr\u00e1ctica, entre conciencia del mundo de los valores en cuanto humanos y conciencia del mundo de los valores en cuanto cristianos, entre el sujeto \u00e9tico que se desarrolla en cuanto hombre y el sujeto \u00e9tico que se desarrolla en cuanto cristiano.<\/p>\n<p>Pero, es evidente, esta relaci\u00f3n, que afecta a dos realidades del campo pr\u00e1ctico, no es a su vez pr\u00e1ctica, es decir, no ocurre como un puro alienamiento de dos tipos de experiencias vividas juntas, como un simple encuentro f\u00e1ctico, contingente, del que como mucho se pueda hacer una descripci\u00f3n fenomenol\u00f3gica. La relaci\u00f3n es entre dos ciencias pr\u00e1cticas, entre dos conocimientos sistem\u00e1ticos y metodol\u00f3gicamente reflejos de la pr\u00e1ctica: se trata de la filosof\u00ed\u00ada de la pr\u00e1ctica y de la teolog\u00ed\u00ada de la pr\u00e1ctica. La relaci\u00f3n debe referirse, pues, al conjunto sistem\u00e1tico y metodol\u00f3gico de estas dos ciencias, que son pr\u00e1cticas por su objeto material, pero que son te\u00f3ricas, o especulativas, por su objeto formal, lo que equivale a decir en cuanto a su modo de conocer y unificar org\u00e1nicamente los conocimientos adquiridos, en cuanto a los principios que las justifican y al criterio de su verdad. Es obvio, en efecto, que si se pusiese en relaci\u00f3n la pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el hombre?\u00bb, con la pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es cristiano?\u00bb, tendr\u00ed\u00adamos que hacer una comparaci\u00f3n entre la antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica y la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, ambas ciencias te\u00f3ricas, cuyo t\u00e9rmino es la misma teor\u00ed\u00ada, es decir, la verdad sobre el hombre. Pero aqu\u00ed\u00ad la cuesti\u00f3n se refiere a otra pregunta, cuya formulaci\u00f3n es: \u00ab\u00bfQui\u00e9n debe ser el hombre?\u00bb a nivel filos\u00f3fico, y: \u00ab\u00bfQui\u00e9n debe ser el cristiano?\u00bb a nivel teol\u00f3gico. La presencia de este \u00abdebe\u00bb no cambia su car\u00e1cter te\u00f3rico; se trata siempre de determinar la verdad, precisamente la verdad del \u00abdeber\u00bb del hombre; pero ya que este \u00abdeber\u00bb tiene la significaci\u00f3n del actuar normativo: \u00abel hombre debe ser hombre\u00bb equivale a \u00abel hombre en su actuar tiene por norma su valor de hombre\u00bb; o tambi\u00e9n: \u00abel hombre no puede actuar si no es en base a la norma\u00bb, o todav\u00ed\u00ada: \u00abel ser del hombre implica normativamente su actuar como hombre\u00bb, de forma que es norma para el hombre el actuar y actuar normativamente (lo mismo hay que decir, con las diferencias correspondientes, del cristiano), estas dos ciencias, que se refieren a la verdad de la pr\u00e1ctica, o sea a establecer la normatividad de la vida pr\u00e1ctica, son ciencias, es decir, teor\u00ed\u00adas, pr\u00e1cticas o, con m\u00e1s precisi\u00f3n, de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>1. SON PR\u00ed\u0081CTICAS EN LO REFERENTE A SU OBJETO. Es esencial seguir insistiendo en el significado pr\u00e1ctico de la filosof\u00ed\u00ada y de la teolog\u00ed\u00ada. En una primera aproximaci\u00f3n parecen pr\u00e1cticas s\u00f3lo en lo referente al objeto, en cuanto que se limitan a establecer la naturaleza de lo que es normativamente pr\u00e1ctico, a ilustrar sus contenidos y formas, a delinear sus \u00e1mbitos y sus l\u00ed\u00admites. Sin duda que \u00e9ste es el primer significado de \u00abpr\u00e1ctico\u00bb, y es indispensable para la comprensi\u00f3n de la finalidad de la ciencia \u00e9tica. Es necesario que sea ciencia, es decir, conocimiento, teor\u00ed\u00ada, sistema, si no se quiere caer en un experimentalismo inconexo, en el que todo el espacio est\u00e1 ocupado por una descripci\u00f3n y acumulaci\u00f3n de datos llamados \u00e9ticos, sin ninguna preocupaci\u00f3n por fijar al menos la diferenciaci\u00f3n de la experiencia \u00e9tica de los dem\u00e1s tipos de experiencia, sin que, por lo tanto, se le pueda dar a la \u00e9tica otro significado que el de investigaci\u00f3n sobre el comportamiento f\u00e1ctico del hombre (=costumbre), y no el de saber sobre su normatividad. Si la \u00e9tica no es ciencia en este sentido, es decir, como conocimiento sistem\u00e1tico, metodol\u00f3gico y racional de las leyes y de la validez del comportamiento humano, no se ve c\u00f3mo pueda servir como \u00e9tica; como mucho ser\u00e1 historia de las costumbres y del gusto, sociolog\u00ed\u00ada y psicolog\u00ed\u00ada del comportamiento y del fen\u00f3meno \u00e9tico; en rigor, ni siquiera podr\u00ed\u00ada llamarse fenomenolog\u00ed\u00ada en sentido propio.<\/p>\n<p>2. SON CIENCIAS NORMATIVAMENTE PR\u00ed\u0081CTICAS. Pero la \u00e9tica no es pr\u00e1ctica s\u00f3lo en el sentido de conocimiento racional que tiene por objeto lo que es normativamente pr\u00e1ctico; precisamente por esta constituci\u00f3n racional suya es pr\u00e1ctica en un sentido todav\u00ed\u00ada m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico: aquel por el que es normativamente pr\u00e1ctica en sus mismos enunciados. No es pr\u00e1ctica s\u00f3lo en cuanto dice lo que es la pr\u00e1ctica, el actuar normativo del hombre; al decir esto, su decir se convierte en verdad pr\u00e1ctica, como su direcci\u00f3n y orientaci\u00f3n. Al responder a la pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n debe ser el hombre?\u00bb, al enunciar que el hombre debe, le ordena tambi\u00e9n su deber, le dicta el deber de su actuar. No entramos aqu\u00ed\u00ad en la cuesti\u00f3n dif\u00ed\u00adcil de explicar c\u00f3mo se constituye este saber normativo, este conocer, que a la vez es un imperativo. De momento nos basta con la afirmaci\u00f3n de que la \u00e9tica es un saber pr\u00e1ctico normativo.<\/p>\n<p>3. SON CIENCIAS PR\u00ed\u0081CTICAS EN CUANTO CIENCIAS DE LA ETICIDAD. Con estas consideraciones hemos establecido la estructura com\u00fan de la \u00e9tica filos\u00f3fica y de la \u00e9tica teol\u00f3gica, y consiguientemente el terreno com\u00fan en el que puede establecerse la relaci\u00f3n. Pero conviene resaltar una implicaci\u00f3n esencial contenida en el mismo concepto de normatividad, en cuanto estructura t\u00ed\u00adpica del saber \u00e9tico. Ciertamente la \u00e9tica en cuanto doctrina es un sistema doctrinal de principios y de conclusiones, que como tal es abstracto y objetivo, es decir, en s\u00ed\u00ad. Si lo tomamos desde el punto de vista del contenido objetivo, este sistema -la moral- aparece como el sistema de los valores considerados como elementos y realidades subsistentes por s\u00ed\u00ad mismos. Entendido as\u00ed\u00ad, el sistema moral corresponde al mismo momento de la \u00e9tica como saber normativo; en torno a \u00e9l se configura y articula el saber tanto en su aspecto cognoscitivo formal (= sistema de principios y de proposiciones) como en su aspecto de contenidos objetivos (= sistema de los valores reales).<\/p>\n<p>Pero esta consideraci\u00f3n, aunque es esencial, no es completa; indica s\u00f3lo uno de los aspectos de la constituci\u00f3n de la \u00e9tica: aquel por el que se habla simplemente de \u00ab\u00e9tica\u00bb o de \u00abmoral\u00bb, cuando, por ejemplo, nos referimos a la \u00e9tica de Arist\u00f3teles, de santo Tom\u00e1s, de Kant. Deja a un lado la consideraci\u00f3n del car\u00e1cter imperativo o normativo de tal sistema de conocimientos; consideraci\u00f3n que no es s\u00f3lo igualmente esencial, sino que adem\u00e1s, al integrar la esencia de la \u00e9tica, la especifica en \u00faltima instancia en su practicidad. Esto es lo que se indica con el nombre de \u00abmoralidad\u00bb o de \u00abeticidad\u00bb; pero no en el sentido en que se entiende cuando la moralidad se refiere a un sujeto vivo (=la moralidad de Pedro, etc.), sino en el sentido de que la actividad moral del sujeto, en cuanto actividad libre de la voluntad, y por lo tanto la constituci\u00f3n del sujeto moral, son elevadas a principio moral fundamental. Principio se entiende aqu\u00ed\u00ad en el sentido de principio sistem\u00e1tico que unifica y sintetiza la totalidad de la \u00e9tica; en el sentido de principio entitativo y cognoscitivo, es decir, de lo que constituye la realidad \u00e9tica en su totalidad y permite el conocimiento de esa realidad en cuanto la hace \u00e9ticamente inteligible, y en el sentido de principio de la unidad y de las diferencias de la realidad \u00e9tica.<\/p>\n<p>Decir, pues, que el principio moral es el sujeto moral significa decir que la investigaci\u00f3n sobre la constituci\u00f3n del sujeto moral es la investigaci\u00f3n sobre la constituci\u00f3n del principio moral. A esta b\u00fasqueda o investigaci\u00f3n le damos el nombre de \u00e9tica, entendida como eticidad o moralidad. Por esta identificaci\u00f3n entre sujeto moral y principio moral la \u00e9tica adquiere su estructura de saber pr\u00e1ctico normativo. El sujeto moral es tal en cuanto es sujeto pr\u00e1ctico, y es sujeto pr\u00e1ctico en cuanto es normativo. De esta manera se entiende por qu\u00e9 la exposici\u00f3n de la constituci\u00f3n del sujeto moral es al mismo tiempo expresi\u00f3n de su normatividad: la constituci\u00f3n del sujeto moral es la constituci\u00f3n de su realidad imperativa.. La unidad de esta constituci\u00f3n es el principio moral, el principio de la moralidad.<\/p>\n<p>4. LA CONSTITUCI\u00ed\u201cN DEL SUJETO PR\u00ed\u0081CTICO COMO PRINCIPIO DE LA ETICIDAD. Hay que precisar todav\u00ed\u00ada este enunciado con la profundizaci\u00f3n de la constituci\u00f3n del sujeto moral pr\u00e1ctico. Esta profundizaci\u00f3n es muy necesaria, dado que en nuestro \u00e1mbito cultural ha sufrido un oscurecimiento conceptual nocivo. El sujeto pr\u00e1ctico, el hombre en cuanto sujeto moral, lo constituye la ! conciencia; en ella y con ella el hombre cae en la cuenta de la presencia constitutiva y caracterizadora de una estructura que lo ct(lifica en su humanidad. Es la estructura de una exigencia en la que expresa su dimensi\u00f3n moral. En cuanto es exigencia que se expresa, es propiamente conciencia, es decir, advertencia, conocimiento, saber; en cuanto es exigencia, es ley, deber, imperativo, valor. La exigencia como ley es la misma realidad del hombre, su esencia existente; la exigencia como conciencia es la misma realidad humana en cuanto promulgada y hecha palabra que obliga y compromete al hombre.<\/p>\n<p>En el hecho de la exigencia salen a la luz dos aspectos correlativos e inseparables de la dimensi\u00f3n moral: la conciencia y la ley. El hombre en su constituci\u00f3n moral es conciencia y ley, conciencia que es ley, ley que es conciencia; la conciencia es la voz, el mensajero de la ley; la ley es la realidad de la conciencia, su contenido. Esta unidad de conciencia y de ley es lo constitutivo de lo que se llama subjetividad moral o pr\u00e1ctica. Entendida as\u00ed\u00ad, la conciencia es la promulgaci\u00f3n del hombre a s\u00ed\u00ad mismo como tarea que es \u00e9l mismo y en la que a la vez est\u00e1 comprometido: el hombre sabe que debe vivir como hombre, y este saber suyo es el imperativo primordial, su obediencia originaria, la fidelidad natural a la conciencia que le revela su deber de vivir, su dignidad de vivir, la ley de su vivir humano: es \u00e9l mismo en cuanto imperativo, en cuanto deber.<\/p>\n<p>Se puede advertir la peculiaridad de esta situaci\u00f3n humana exponiendo algunos aspectos en los que esta realidad del hombre se presenta como exigencia. El En primer lugar, esta exigencia le es impuesta al hombre; y bajo este aspecto es un ser sometido, obediente. No es fruto de la arbitrariedad, de una tendencia subjetiva y cambiante, de un gusto puntual. El hombre encuentra en s\u00ed\u00ad mismo esta ley lo mismo que se encuentra la vida. La maravilla de la existencia, el problema de su existir es la maravilla y el problema de la ley; para el hombre, el descubrimiento de la existencia es el descubrimiento inmediato de la ley de la existencia; el dato de su existencia es el dato de su ley. 0 El segundo aspecto en el que se presenta al hombre la exigencia es porque ella es su misma realidad: la posici\u00f3n de la ley, a la que el hombre se encuentra sometido, es la posici\u00f3n del hombre como ley. Es consustancial a su misma esencia, no est\u00e1 provocada por una iniciativa suya ni interiorizada bajo la presi\u00f3n de alguna influencia externa y cambiante, sino que la encuentra en su interior como su interioridad m\u00e1s propia y originaria. 0 De aqu\u00ed\u00ad proviene el tercer aspecto, aquel por el cual la exigencia viene impuesta por el hombre; o sea, no es una necesidad instintiva, ciega, sino que se identifica con la realidad actual del hombre. Por lo cual se puede decir que en este sentido es el hombre quien se la impone; o, en otras palabras, ella se impone con la misma naturalidad que se impone el hombre. La realidad del hombre como ley es la misma realidad de la ley por parte del hombre; la ley impuesta al hombre, que es el hombre mismo, viene impuesta por el hombre. Este \u00abimpuesto por\u00bb es la definici\u00f3n de la conciencia: la conciencia es la imposici\u00f3n de la ley del hombre por parte del hombre.<\/p>\n<p>Ahora bien, esta posici\u00f3n, que es la actualidad del hombre, su actual existencia, es tambi\u00e9n su misma libertad; el hombre existe como libertad; no es \u00e9l quien se da esta libertad, sino que la encuentra en s\u00ed\u00ad mismo cuando se encuentra existiendo, del mismo modo que es \u00e9l quien se da la ley que hay en s\u00ed\u00ad mismo y que es \u00e9l mismo; y esta misma libertad suya es su ley, ya que su existencia como libertad es su obligaci\u00f3n de ser libre, del mismo modo que su conciencia es su deber de ser hombre. Por lo tanto, la conclusi\u00f3n posible es que la exigencia, que caracteriza al hombre como sujeto moral, es el hombre mismo en su conciencia, en su ley, en su libertad. Conviene se\u00f1alar, sin embargo, que estos tres elementos deben ser considerados en su unidad como tres momentos de la constituci\u00f3n del hombre, y que esta unidad forma la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica del sujeto moral, y por lo tanto lo instituye como principio moral fundamental. La \u00e9tica es el desarrollo de este principio.<\/p>\n<p>II. La semejanza de estructura entre \u00e9tica filos\u00f3fica y \u00e9tica teol\u00f3gica<br \/>\nHasta aqu\u00ed\u00ad nuestra reflexi\u00f3n se ha mantenido dentro del nivel com\u00fan a la \u00e9tica filos\u00f3fica y a la \u00e9tica teol\u00f3gica. Este nivel es precisamente su estructura \u00e9tica; se trata, pues, de una semejanza de estructura. Esta afirmaci\u00f3n hay que tomarla en toda su fuerza; pero tambi\u00e9n hay que entenderla en su significado preciso. 0 Decir que la \u00e9tica filos\u00f3fica y la \u00e9tica teol\u00f3gica tienen en com\u00fan la estructura significa decir sobre todo que al pasar de la una a la otra no se sale del campo pr\u00e1ctico, tanto si se entiende \u00e9ste como contenido del conocimiento moral o bien como forma normativa de tal conocimiento. En uno y otro caso se trata de ciencia normativamente pr\u00e1ctica. 0 En segundo lugar significa que tanto una como otra se configuran como eticidad y moralidad. Para una y otra vale que el principio moral fundamental es el sujeto pr\u00e1ctico o sujeto agente; ambas se constituyen como desarrollo te\u00f3rico de este principio, como su exposici\u00f3n sistem\u00e1tica, como ciencias normativamente pr\u00e1cticas sobre la base y reconocimiento de este principio. Ambas tienen como contenido y como forma la exposici\u00f3n del sujeto pr\u00e1ctico en su espec\u00ed\u00adfica constituci\u00f3n y la presentaci\u00f3n de esta constituci\u00f3n como normatividad. 0 Como consecuencia, en tercer lugar, tanto la \u00e9tica filos\u00f3fica como la \u00e9tica teol\u00f3gica se concentran en la conciencia como lugar integrador de todo el mundo \u00e9tico. Lugar integrador en el sentido de que la conciencia, en la que se manifiesta la realidad del sujeto \u00e9tico, se presenta como la s\u00ed\u00adntesis o correlaci\u00f3n esencial del saber \u00e9tico, de la libertad \u00e9tica y del valor \u00e9tico; la conciencia es el saberse a s\u00ed\u00ad mismo como libertad que es ley; es el ser libre sabi\u00e9ndose ley, es la ley que se entiende a s\u00ed\u00ad misma como libertad. Si tenemos presente la identidad entre conciencia y sujeto \u00e9tico, y que esta identidad es el principio moral, entonces resulta evidente que de la misma manera que el mundo \u00e9tico, la vida \u00e9tica, no es otra cosa que la enumeraci\u00f3n de lo que est\u00e1 contenido en la s\u00ed\u00adntesis de la conciencia, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el desarrollo de la \u00e9tica y su constituci\u00f3n no consisten en otra cosa que en el desarrollo del principio de la conciencia; la \u00e9tica filos\u00f3fica y la \u00e9tica teol\u00f3gica son as\u00ed\u00ad ciencias normativas en cuanto que son ciencias de la conciencia.<\/p>\n<p>III. Las diferencias<br \/>\n1. LA MISMA DIMENSI\u00ed\u201cN PR\u00ed\u0081CTICA EN LA DIVERSIDAD DE PERSPECTIVAS. Esta semejanza de estructura debe permitir vislumbrar las diferencias que caracterizan a las dos \u00e9ticas. Es obvio que las diferencias ser\u00e1n las que brotan del hecho de encontrarnos con una filosof\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica y con la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica; por lo tanto, una diferencia filos\u00f3fica y una diferencia teol\u00f3gica. Aunque con esto se se\u00f1ala la distinta perspectiva en la que indagar, no la diversidad de lo que se debe indagar. Pretendemos decir que no es posible olvidar la semejanza de estructura cuando se la integra en la diversa perspectiva filos\u00f3fica y teol\u00f3gica, es decir, no es posible pasar por alto el hecho de que la diversidad de perspectiva afecta siempre a la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica del hombre. Y ciertamente la distinta perspectiva afecta a la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica modific\u00e1ndola, pero deja invariable su estructura. Efectivamente, que el sujeto en el que esta dimensi\u00f3n se realiza sea el hombre en cuanto tal o, al contrario, que sea el hombre en cuanto cristiano, es una diferencia esencial; lo que no quita que tanto el uno como el otro, al realizar esta diferencia esencial, la realicen seg\u00fan la estructura \u00ed\u00adntima de la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica, es decir, seg\u00fan modalidad pr\u00e1ctica; uno act\u00faa viviendo en la pr\u00e1ctica su racionalidad, el otro act\u00faa viviendo en la pr\u00e1ctica su fe.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n de las diferencias, que da origen a las dos ciencias \u00e9ticas, debe mirar al punto en el que la diversa perspectiva se compenetra tan profundamente en la misma estructura que forma una unidad, en la cual es igualmente leg\u00ed\u00adtimo hablar del sujeto \u00e9tico en cuanto cristiano y del sujeto cristiano en cuanto sujeto \u00e9tico, en la que el paso esencial de una perspectiva a otra no significa un paso de una dimensi\u00f3n a otra, sino que es la novedad de la misma dimensi\u00f3n \u00e9tica. El cristiano vive su fe en la misma dimensi\u00f3n \u00e9tica en la que el hombre vive su humanidad; la \u00e9tica de la fe es esencialmente diferente de la \u00e9tica de la raz\u00f3n, pero en ambos casos es cuesti\u00f3n de \u00e9tica, que no se cambia por el hecho de realizarse dentro del marco de la fe o en el marco de la pura raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas precisiones tienen directamente un car\u00e1cter metodol\u00f3gico, en cuanto que se refieren no s\u00f3lo al m\u00e9todo por el cual se construye la \u00e9tica filos\u00f3fica, y especialmente la \u00e9tica teol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n a la formaci\u00f3n del hombre y del cristiano. Pero al mismo tiempo e inseparablemente se refieren al contenido, en cuanto que constituyen una afirmaci\u00f3n de principio que afecta al significado y al valor de la \u00e9tica en el \u00e1mbito filos\u00f3fico y en el teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>2. LA ETICA EN LA PERSPECTIVA TEOL\u00f3GICA. Cuando se quiere observar c\u00f3mo se establecen las diferencias entre \u00e9tica filos\u00f3fica y \u00e9tica teol\u00f3gica, diferencias que se obtienen tomando en consideraci\u00f3n el objeto, las fuentes y el modo de conocimiento, aparece este estado de cosas.<\/p>\n<p>a) Primera posici\u00f3n: diferencia negativa entre \u00e9tica filos\u00f3fica y \u00e9tica teol\u00f3gica. En la primera posici\u00f3n permanece id\u00e9ntico el objeto, que es la actividad moral del hombre; este id\u00e9ntico objeto se estudia en el \u00e1mbito de la naturaleza y con el instrumento de la raz\u00f3n en la \u00e9tica filos\u00f3fica; a la luz de la fe y de la raz\u00f3n iluminada por la fe en la \u00e9tica teol\u00f3gica. El resultado de esta diferencia es que no s\u00f3lo es id\u00e9ntico el objeto, sino que sustancialmente tal identidad deriva del hecho de que ni la luz de la fe ni la luz de la raz\u00f3n iluminada por la fe aportan modificaciones y novedades en su interior. Las fuentes d\u00e9 la \u00e9tica teol\u00f3gica: Sagrada Escritura, tradici\u00f3n y magisterio, perfeccionan y completan las fuentes racionales no en el sentido de que la actividad moral ser\u00ed\u00ada distinta en el \u00e1mbito de la fe de la que es en el \u00e1mbito de la raz\u00f3n, sino en el sentido de que tal actividad es integrada en el contexto de la historia de la salvaci\u00f3n. Los conceptos de sujeto pr\u00e1ctico, de conciencia, libertad, ley, valor no se constituyen a partir de la Sagrada Escritura, ni salen de la tradici\u00f3n ni del magisterio, sino que, constituidos por el conocimiento racional y sacados de la experiencia humana, se unen al nivel revelado en cuanto que se les hace remontar a la voluntad creadora y redentora de Dios, que se ha manifestado en Jesucristo. M\u00e1s a\u00fan: los documentos de la tradici\u00f3n y las declaraciones del magisterio no s\u00f3lo determinan tales conceptos, sino que consideran misi\u00f3n suya el asumirlos en su pureza racional como una de las formas en las que se manifiesta racionalmente la voluntad de Dios. Deforma que esos conceptos y sus contenidos no tienen su origen en la fe ni son conocidos propiamente por la fe, sino que tienen su origen en la realidad humana y son conocidos a trav\u00e9s de la raz\u00f3n; se convierten en conceptos y contenidos teol\u00f3gicos en cuanto son reconocidos por la fe, presupuestos y admitidos en la Sagrada Escritura, asumidos y desarrollados, corregidos y completados, utilizados y aplicados en la tradici\u00f3n y en el magisterio.<\/p>\n<p>Se puede, pues, decir que en esta posici\u00f3n la diferencia entre las dos \u00e9ticas es s\u00f3lo negativa: por un lado, la \u00e9tica filos\u00f3fica es la \u00e9tica sin la fe; por otro lado, la \u00e9tica teol\u00f3gica es la \u00e9tica filos\u00f3fica vista a la luz de la fe; la teol\u00f3gica a\u00f1ade iluminaci\u00f3n de la fe a la \u00e9tica filos\u00f3fica, es decir, la ve integrada en el \u00e1mbito de la revelaci\u00f3n, la valora por su presencia y aceptaci\u00f3n dentro de la tradici\u00f3n y el magisterio; la \u00e9tica teol\u00f3gica es la \u00e9tica filos\u00f3fica que se ha hecho teol\u00f3gica en el sentido y forma que acabamos de describir. As\u00ed\u00ad se puede concluir que \u00e9tica propiamente es la filos\u00f3fica, que conserva todas sus caracter\u00ed\u00adsticas cuando se hace teol\u00f3gica, mientras que la \u00e9tica teol\u00f3gica sigue siendo \u00e9tica filos\u00f3fica en cuanto tal, integrada dentro del marco de la teolog\u00ed\u00ada por sus referencias a la Sagrada Escritura, a la tradici\u00f3n y al magisterio.<\/p>\n<p>En esta posici\u00f3n, que es la oficial, no es discutible el resultado que acabamos de exponer tal y como se presenta, sino la falta de conocimiento del sentido de este resultado. Y esta falta se nota sobre todo en el problema de la unidad teol\u00f3gica de la \u00e9tica teol\u00f3gica, que nunca ha sido planteado en serio y tampoco resuelto. El hecho de que un concepto o un principio tuviera a su favor el apoyo de la Sagrada Escritura, de la tradici\u00f3n o del magisterio no significaba que ese apoyo determinara intr\u00ed\u00adnsecamente el contenido del concepto o del principio; la determinaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca del contenido proven\u00ed\u00ada de la \u00e9tica filos\u00f3fica; el marco teol\u00f3gico le confer\u00ed\u00ada al contenido la fuerza y la confirmaci\u00f3n autorizada de su verdad y de su validez, hasta el punto de que en algunos campos y para ciertas tesis la confirmaci\u00f3n por parte de la autoridad sustra\u00ed\u00ada al objeto en cuesti\u00f3n de toda discusi\u00f3n. De esta manera ese contenido esencialmente racional, adquir\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la forma teol\u00f3gica de la fe seg\u00fan modalidades y grados fijados distintamente. Pero sigue sin conocerse el sentido de esta integraci\u00f3n teol\u00f3gica de un contenido filos\u00f3fico mientras no se explique c\u00f3mo se da la unidad de estos dos elementos y sobre qu\u00e9 se fundamenta.<\/p>\n<p>Pero la falta de conocimiento se presenta tambi\u00e9n bajo otro aspecto, precisamente el que requiere aclarar el significado y el valor de la \u00e9tica dentro del marco teol\u00f3gico. Efectivamente, no se puede plantear la pregunta: \u00bfQu\u00e9 ocurre con la \u00e9tica en general en el orden de la salvaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n debe establecerse entre \u00e9tica y salvaci\u00f3n, una vez que se haya realizado su unidad y que esta unidad no signifique una confusi\u00f3n que lleve a reducir la salvaci\u00f3n a la \u00e9tica y la \u00e9tica a salvaci\u00f3n? Est\u00e1 claro que esta pregunta, que brota en la \u00e9tica teol\u00f3gica y precisamente con motivo de su diferencia teol\u00f3gica, repercute necesariamente tambi\u00e9n en la \u00e9tica filos\u00f3fica como interrogante sobre su sentido y su valor respecto a la presencia de la revelaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Pero de esto hablaremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>b) Segunda posici\u00f3n: diferencia en la unidad entre \u00e9tica filos\u00f3fica y \u00e9tica teol\u00f3gica. Ahora conviene revisar la segunda posici\u00f3n, que se caracteriza por ser plenamente consciente del problema de la unidad teol\u00f3gica de la \u00e9tica teol\u00f3gica y, por lo tanto, por ser igualmente consciente del sentido que la \u00e9tica tiene que asumir por el hecho de ser teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>M\u00e1s que una posici\u00f3n, lo que presentamos son los rasgos comunes, la consecuencia l\u00f3gica inmanente al proceso de renovaci\u00f3n que la teolog\u00ed\u00ada moral ha recorrido desde la segunda mitad del siglo pasado y que ha tenido sus frutos oficiales en las decisivas declaraciones del concilio Vat. II. En primer plano est\u00e1 la preocupaci\u00f3n por el car\u00e1cter teol\u00f3gico de la \u00e9tica teol\u00f3gica: si es teolog\u00ed\u00ada, su unidad debe tener referencia y forma teol\u00f3gicas. En este sentido hay que notar una excesiva insistencia en el car\u00e1cter teol\u00f3gico; casi una delimitaci\u00f3n de la \u00e9tica a la forma religiosa: la actividad \u00e9tica es una actividad religiosa. Pero una profundizaci\u00f3n en esta l\u00ed\u00adnea ha llevado a resaltar el car\u00e1cter peculiar de la vida y de la actividad \u00e9tica: incluso vivi\u00e9ndola religiosamente, la \u00e9tica conserva su car\u00e1cter \u00e9tico, y no debe confundirse la caridad con la justicia, aunque la justicia se ejerza con el esp\u00ed\u00adritu de la caridad.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de esta distinci\u00f3n entre orden \u00e9tico y orden teologal planteaba un problema doble: la distinci\u00f3n ten\u00ed\u00ada que darse dentro de la teolog\u00ed\u00ada, es decir, deb\u00ed\u00ada ser una distinci\u00f3n teol\u00f3gica; era necesario encontrar la fundamentaci\u00f3n de la unidad de esta distinci\u00f3n, el fundamento por el que la constituci\u00f3n racional (natural) del orden \u00e9tico pod\u00ed\u00ada y deb\u00ed\u00ada afirmarse como tal con todo derecho en el marco de la teolog\u00ed\u00ada, de manera que su presencia en este marco se derivase del principio teol\u00f3gico como lo que la justificaba en su distinci\u00f3n y diferencia y la hiciera aparecer como expresi\u00f3n de su unidad y de su diferencia. A tal principio se le conoce como principio cristol\u00f3gico; en la persona de Cristo se establece la ley de la unidad sin confusi\u00f3n y de la distinci\u00f3n sin separaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sobre la base del principio cristol\u00f3gico resultaban claras la unidad y la distinci\u00f3n entre naturaleza y gracia y, por consiguiente, entre \u00e9tica y salvaci\u00f3n. Quedaba claro que la f\u00f3rmula \u00ab\u00e9tica teol\u00f3gica expresa el estatuto espec\u00ed\u00adfico de su unidad y de su distinci\u00f3n lo mismo en el aspecto teol\u00f3gico que en el \u00e9tico; en el aspecto teol\u00f3gico es la declaraci\u00f3n de que la integraci\u00f3n de la \u00e9tica racional como natural dentro del marco teol\u00f3gico no es algo puramente extr\u00ed\u00adnseco, como si la \u00e9tica fuera extra\u00f1a o algo que se une accidental y puntualmente a la teolog\u00ed\u00ada, ni algo que la condicione, como si la \u00e9tica, al hacerse teol\u00f3gica, perdiera su peculiar car\u00e1cter \u00e9tico, sino que responde a una ley rigurosamente teol\u00f3gica, derivada de su esencia cristol\u00f3gica, es decir, de la asimilaci\u00f3n de la perfecta humanidad en el aspecto \u00e9tico es la declaraci\u00f3n de que la \u00e9tica entra en la teolog\u00ed\u00ada con toda la legitimidad de sus propiedades y exigencias y que presenta los rasgos indispensables de su racionalidad natural: la \u00e9tica teol\u00f3gica es teol\u00f3gica en cuanto \u00e9tica y en su car\u00e1cter \u00e9tico. Est\u00e1 claro que, desde este punto de vista, conviene realizar otra distinci\u00f3n, que es la distinci\u00f3n entre \u00e9tica estrictamente teol\u00f3gica (el deber de la fe, de la esperanza y de la caridad) y \u00e9tica teol\u00f3gica en cuanto \u00e9tica (el deber humano del cristiano). Pero hay que observar que esta distinci\u00f3n, consecuencia del principio cristol\u00f3gico, confirma y refuerza la necesidad teol\u00f3gica de mantener la racionalidad natural de la \u00e9tica dentro de la unidad de la teolog\u00ed\u00ada; confirma y refuerza, pues, la exigencia de la distinci\u00f3n en la unidad.<\/p>\n<p>En este contexto hay que recordar que la relaci\u00f3n de unidad y de distinci\u00f3n que se da entre \u00e9tica y teolog\u00ed\u00ada dentro de la \u00e9tica teol\u00f3gica, adem\u00e1s de basarse en el principio cristol\u00f3gico, se basa tambi\u00e9n en la relaci\u00f3n entre creaci\u00f3n y redenci\u00f3n. Desde el punto de vista real, las cosas no cambian, dado que en la unidad de la redenci\u00f3n el aspecto de la creaci\u00f3n representa el aspecto de la naturaleza humana en la unidad de la persona divina. La consecuencia es que entonces la creaci\u00f3n no s\u00f3lo no sale perjudicada al ser asumida en la redenci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, por ser en orden a la salvaci\u00f3n, sino que, por el contrario, es definida como creaci\u00f3n -naturaleza- precisamente por el hecho de ser asumida en la redenci\u00f3n y existir en orden a ella. Si creaci\u00f3n -naturaleza- es, por necesidad, el orden de la \u00e9tica, lo mismo hay que decir de la \u00e9tica en cuanto \u00e9tica teol\u00f3gica: por su integraci\u00f3n en el marco teol\u00f3gico, la \u00e9tica no s\u00f3lo no se deforma, sino que es aclarada y definida en su car\u00e1cter \u00e9tico y recibe su confirmaci\u00f3n en el sentido y en el valor de la \u00e9tica.<\/p>\n<p>El resultado al que se llega en esta posici\u00f3n no parece distinto del obtenido en la posici\u00f3n anterior: la \u00e9tica es respetada en su car\u00e1cter \u00e9tico cuando pasa a ser teol\u00f3gica. La diferencia est\u00e1 en que en la primera posici\u00f3n este respeto era, por as\u00ed\u00ad decir, un dato del que no se hac\u00ed\u00ada problema, mientras que en la segunda este respeto se presenta como consecuencia exigida y legitimada en el principio cristol\u00f3gico.<\/p>\n<p>c) La verdad de la \u00e9tica en relaci\u00f3n a la salvaci\u00f3n. Pero \u00e9ste es s\u00f3lo un primer aspecto de este resultado. Hay un segundo m\u00e1s importante y m\u00e1s significativo. Afecta a la verdad de la \u00e9tica en relaci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada o a la salvaci\u00f3n, y m\u00e1s precisamente su situaci\u00f3n en el conjunto de la realidad teol\u00f3gica y su destino definitivo. Este aspecto lo presentamos inspir\u00e1ndonos en un art\u00ed\u00adculo de la Summa Theologiae de santo Tom\u00e1s (II-II,q. 23, a. 7), que es de una importancia enorme en cuanto a su exposici\u00f3n sistem\u00e1tica. El problema que se presenta es el de saber si se puede dar una virtud verdadera y perfecta sin la caridad. Aqu\u00ed\u00ad la caridad ejerce la misma funci\u00f3n respecto a la virtud y tiene el mismo valor que la persona de Cristo respecto a la naturaleza humana, que la redenci\u00f3n respecto a la creaci\u00f3n o que la gracia respecto a la naturaleza. La naturaleza de este valor se define como perfeccionamiento, culminaci\u00f3n. Pero perfeccionamiento y culminaci\u00f3n, \u00bfde qu\u00e9 y en qu\u00e9 sentido? La respuesta comporta distinciones y cambios de perspectiva.<\/p>\n<p>La primera diferencia afecta al concepto mismo de virtud: est\u00e1 la virtud en el sentido de habilidad (arte y ciencia), que como tal no interesa al campo moral, ya que se refiere s\u00f3lo a un bien o valor particular; est\u00e1 la I virtud en el sentido propiamente moral, que corresponde al hombre en cuanto tal, porque lo dirige a su fin \u00faltimo y lo hace absolutamente bueno; finalmente est\u00e1 la virtud teol\u00f3gica, que es la caridad, y que consiste en la alegr\u00ed\u00ada de Dios, en la uni\u00f3n definitiva e inmediata con Dios.<\/p>\n<p>Pero en este punto se impone otra diferencia decisiva. Santo Tom\u00e1s, que comparte con Arist\u00f3teles la tesis seg\u00fan la cual la virtud \u00e9tica representa la absoluta bondad del hombre, su perfecci\u00f3n en cuanto tal, frente a la presencia de la verdad teol\u00f3gica se ve obligado a cambiar el concepto de absolutamente bueno atribuido a la virtud \u00e9tica y a quitar a la \u00e9tica en general el valor de fin \u00faltimo y principal que a nivel filos\u00f3fico le correspond\u00ed\u00ada. Ahora el fin \u00faltimo y principal es la caridad, que es por tanto la \u00fanica, absoluta y definitiva bondad del hombre; a la \u00e9tica le queda s\u00f3lo el val\u00f3r de fin pr\u00f3ximo, secundario, particular. Este cambio significa que la \u00e9tica no constituye ya la absoluta bondad del hombre sino en un nivel subordinado; la bondad \u00e9tica es absoluta en un plano subordinado, en un nivel inferior al de la bondad teologal. Esto viene a decir que la bondad \u00e9tica es verdadera y absoluta bondad en su orden, pero no que es perfecta ni cumplida bondad en absoluto. La \u00e9tica no es la realidad definitiva del hombre ni su destino \u00faltimo; por encima de ella se coloca la salvaci\u00f3n que Dios nos ofrece, la caridad; y en \u00e9sta es donde se realiza la realidad \u00faltima y definitiva y el destino del ser humano. La \u00e9tica no es, pues, la salvaci\u00f3n, ni la salvaci\u00f3n se consigue por la \u00e9tica; lo que de absoluto tiene la \u00e9tica no es sino lo que de absoluto tiene el hombre en cuanto unido a Dios. La \u00e9tica se sit\u00faa en un nivel que es verdadero, y en \u00e9l posee un sentido absoluto propio, pero es un nivel imperfecto y subordinado; la realizaci\u00f3n del hombre absolutamente bueno tiene en s\u00ed\u00ad la imperfecci\u00f3n y la finitud. que le son constitutivas. Esto no elimina su verdad y su sentido absoluto; pero el car\u00e1cter \u00e9tico de tal verdad y sentido absoluto la colocan en un estado de imperfecci\u00f3n, de relatividad, de inacabada. El nivel teologal, respecto al \u00e9tico, es el cumplimiento, la culminaci\u00f3n final, el absoluto definitivo, es decir, la salvaci\u00f3n, que es obra de la l gracia y que consiste en la uni\u00f3n con Dios. En conclusi\u00f3n, la \u00e9tica, el conjunto org\u00e1nico de todos los valores y de todas las virtudes, es verdadera en cuanto \u00e9tica; pero precisamente por ser \u00e9tica es imperfecta e incompleta y necesita la caridad para alcanzar su perfecci\u00f3n y su culminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Obs\u00e9rvese que esta conclusi\u00f3n tiene la finalidad de situar y, por lo tanto, establecer el valor y el sentido de la \u00e9tica en el marco de la teolog\u00ed\u00ada; en ella se dice lo que es y lo que debe ser la \u00e9tica asumida e integrada en la teolog\u00ed\u00ada. La \u00e9tica teol\u00f3gica, en cuanto \u00e9tica, conserva su valor y su sentido \u00e9tico, su nivel, su orden, sus principios, sus conceptos y su verdad propia y peculiar; en cuanto teol\u00f3gica, su sentido teol\u00f3gico consiste en el perfeccionamiento y realizaci\u00f3n que superan el nivel \u00e9tico, puesto que los constituye la acci\u00f3n de Dios, su gratuidad y amorosa salvaci\u00f3n: la \u00e9tica es teol\u00f3gica en cuanto est\u00e1 salvada, en cuanto su sentido teol\u00f3gico es su salvaci\u00f3n. La \u00e9tica no salva; su salvaci\u00f3n viene como don de Dios; el hombre absolutamente bueno en sentido \u00e9tico no es el hombre absolutamente bueno en cuanto salvado; la \u00e9tica es la tarea del hombre, la salvaci\u00f3n es obra de Dios sobre la obra del hombre.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que esta relaci\u00f3n entre la \u00e9tica incompleta e imperfecta y su perfeccionamiento en la caridad supone un orden intr\u00ed\u00adnseco (\u00abutpote ordinabile, quantum est in se&#8217;~ de la \u00e9tica a la salvaci\u00f3n; este orden intr\u00ed\u00adnseco nuevo es precisamente la verdad de la \u00e9tica; es el verdadero bien que de por s\u00ed\u00ad la ordena a la caridad. Pero esa orientaci\u00f3n significa que la caridad es superior a la \u00e9tica, por lo cual mientras se consolida la distinci\u00f3n de los planos, y por consiguiente se excluye su continuidad homog\u00e9nea, se indica a la vez que el nivel \u00e9tico no puede pretender tener valor definitivamente por s\u00ed\u00ad mismo, sino que requiere una perfecci\u00f3n y culminaci\u00f3n superior, se indica que la \u00e9tica necesita ser introducida en la salvaci\u00f3n por medio de la caridad. Esta superioridad se impone a\u00fan m\u00e1s cuando se cae en la cuenta del sentido negativo de la \u00e9tica: el mal, cuya superaci\u00f3n no le es posible a la \u00e9tica, y para el que s\u00f3lo la salvaci\u00f3n puede decir la \u00faltima y definitiva palabra. Pero el hecho de que el mal evidencie la necesidad de la salvaci\u00f3n no debe ocultar el hecho de que tampoco el bien \u00e9tico es perfecto ni acabado sin la salvaci\u00f3n. Ni la virtud es gracia ni el vicio es pecado; gracia y pecado denotan el perfeccionamiento y cumplimiento de la verdad del bien \u00e9tico y de la verdad del mal \u00e9tico, respectivamente; pero a la vez expresan el hecho de que, si la gracia salva el mal en cuanto salva del mal, tambi\u00e9n salva al bien en cuanto lo supera orden\u00e1ndolo a la caridad.<\/p>\n<p>3. LA ETICA EN LA PERSPECTIVA FILOS\u00ed\u201cFICA. Estas conclusiones sobre la \u00e9tica teol\u00f3gica tienen tambi\u00e9n su importancia para la \u00e9tica filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>a) La \u00e9tica filos\u00f3fica, ciencia imperfectamente pr\u00e1ctica. Fue J. Maritain quien formul\u00f3 muy l\u00facidamente la dificultad: la \u00e9tica filos\u00f3fica, elaborada seg\u00fan los principios de la raz\u00f3n, es radicalmente insuficiente en s\u00ed\u00ad misma, insuficiencia que afecta a su misma posibilidad. Esto se deriva del hecho de que, si la \u00e9tica racional tiene la funci\u00f3n de determinar lo que el hombre debe hacer para alcanzar su propio fin, debe conocer concretamente ese fin; pero hist\u00f3ricamente el \u00fanico fin del hombre es la caridad, que es obra de la gracia y se conoce por la fe; la.simple raz\u00f3n no puede conocerlo en cuanto raz\u00f3n te\u00f3rica ni determinarlo como norma concreta en cuanto raz\u00f3n pr\u00e1ctica; por lo tanto, la \u00e9tica racional no puede realizar su cometido.<\/p>\n<p>Esta objeci\u00f3n dio sus frutos y se habl\u00f3 entonces de una doble indeterminaci\u00f3n de la \u00e9tica filos\u00f3fica: indeterminaci\u00f3n en cuanto a la motivaci\u00f3n de las normas \u00e9ticas; indeterminaci\u00f3n en cuanto a las normas \u00e9ticas consideradas en concreto. De aqu\u00ed\u00ad sali\u00f3 la conclusi\u00f3n seg\u00fan la cual la \u00e9tica filos\u00f3fica es una ciencia imperfectamente pr\u00e1ctica. Como se puede suponer, esta objeci\u00f3n proviene de la presencia de la revelaci\u00f3n en la historia del hombre, y por lo tanto de un campo distinto del filos\u00f3fico. La \u00e9tica filos\u00f3fica podr\u00ed\u00ada ignorar esa objeci\u00f3n, y con las mismas razones con las que se argumenta contra su determinaci\u00f3n y suficiencia: si a la simple raz\u00f3n no le es dado conocer el fin sobrenatural, tampoco le ser\u00e1 dado conocer la objeci\u00f3n que se le hace desde ese fin. Es importante su conclusi\u00f3n: la imperfecci\u00f3n de la \u00e9tica filos\u00f3fica afecta a su car\u00e1cter de ciencia pr\u00e1ctica, de ciencia cuyo principio es el sujeto pr\u00e1ctico constituido como tal por la s\u00ed\u00adntesis entre conciencia, libertad y valor. Manteni\u00e9ndose a nivel pr\u00e1ctico y desde este punto de vista pr\u00e1ctico, hay que admitir que la imperfecci\u00f3n y la indeterminaci\u00f3n de la \u00e9tica filos\u00f3fica no son consecuencia de una objeci\u00f3n teol\u00f3gica, sino que representan y expresan algo que es constitutivo de la \u00e9tica filos\u00f3fica considerada en s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>b) La precariedad de la \u00e9tica filos\u00f3fica. La \u00e9tica es el desarrollo real del sujeto pr\u00e1ctico en cuanto primer y fundamental valor \u00e9tico. Este desarrollo es la misma realizaci\u00f3n de la libertad o, mejor a\u00fan, del valor de la libertad: el car\u00e1cter de absoluto, o sea la validez, de esta realizaci\u00f3n es el car\u00e1cter de absoluto que corresponde a la libertad del hombre; la consistencia del desarrollo \u00e9tico es la misma consistencia de la libertad. Si en este desarrollo el hombre realiza su propio perfeccionamiento \u00e9tico, es decir, construye el mundo \u00e9tico como mundo de los valores realizados, y si este desarrollo consiste en el establecimiento del valor de la libertad como absoluta e incondicionada posici\u00f3n del valor de toda libertad, se debe decir que la realidad \u00e9tica es la misma realidad de la libertad que se establece, y que por lo tanto no s\u00f3lo hay dependencia entre las dos, sino identidad: la validez de la una es la validez,de la otra. Ahora bien, es un hecho que si la libertad realiza el propio valor positivamente, como construcci\u00f3n y constituci\u00f3n de la realidad del valor, tambi\u00e9n realiza el propio valor negativamente, como destrucci\u00f3n y negaci\u00f3n de la realidad del valor; como da existencia al mundo \u00e9tico, lo mismo lo puede destruir y anular. De este modo la realidad \u00e9tica por su misma constituci\u00f3n est\u00e1 abierta a la posibilidad de la autodestrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que el sentido absoluto del aspecto positivo se mantiene id\u00e9ntico al negativo, en el sentido que el mal o no valor tiene el mismo sentido absoluto que el bien o valor; el mal es absolutamente lo negativo del bien, de manera que el mal nunca podr\u00e1 ser el bien, y al rev\u00e9s; por lo que siempre subsistir\u00e1 la contradicci\u00f3n entre los dos; y esta contradicci\u00f3n que es precisamente el mal es la contradicci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca al bien: es el bien que se contradice a s\u00ed\u00ad mismo. Esta situaci\u00f3n de la realidad \u00e9tica, por la que su misma actuaci\u00f3n lleva en s\u00ed\u00ad la movilidad, versatilidad y flexibilidad de la libertad, que puede poner el propio valor como contradicci\u00f3n al valor mismo y como su autodestrucci\u00f3n, es la situaci\u00f3n de la precariedad de la \u00e9tica como tal.<\/p>\n<p>El mundo \u00e9tico es absoluto, v\u00e1lido por s\u00ed\u00ad mismo, pero en cuanto esta absolutez y validez son la absolutez y validez de la libertad; quiere decir que no se trata de una realidad definitiva y final, \u00faltima e irrevocable, sino de una realidad precaria: el mal es la destrucci\u00f3n del bien, el mal contradice al bien. Esta situaci\u00f3n no es, pues, un dato f\u00e1ctico, sino una constituci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca; la oscilaci\u00f3n de la libertad es la oscilaci\u00f3n de la realidad \u00e9tica; el hecho de la evoluci\u00f3n y de la involuci\u00f3n \u00e9tica es el testimonio de su intr\u00ed\u00adnseca posibilidad.<\/p>\n<p>c) La realidad contradictoria de la \u00e9tica filos\u00f3fica. Pero hay otro factor m\u00e1s radical. Suponiendo que la \u00faltima y definitiva culminaci\u00f3n del hombre sea la \u00e9tica e imaginando que este estadio se alcance perfecta y positivamente en su plenitud y totalidad sin la insidia y la corrosi\u00f3n del mal, el resultado no ser\u00ed\u00ada el fin de la \u00e9tica, sino el final de la \u00e9tica. Esta situaci\u00f3n muestra claramente el car\u00e1cter contradictorio constitutivo de la \u00e9tica.<\/p>\n<p>Por una parte, la \u00e9tica es la exigencia de la realizaci\u00f3n del valor, que es el deber ser de la libertad, lo que la libertad tiene de exigente; por otra, cuando esta exigencia, que es la esencia de la \u00e9tica, es satisfecha -lo que equivale a decir cuando es satisfecha la esencia de la \u00e9tica-, la \u00e9tica desaparece: el car\u00e1cter exigente de la libertad una vez realizado desaparece en cuanto que es ya libertad que no es exigencia. En su meta, la \u00e9tica ya no es \u00e9tica; la \u00e9tica realizada se autosuprime. Pero a\u00fan se puede decir de otra manera: hay \u00e9tica en funci\u00f3n del fin; pero una vez alcanzado el fin ya no existe lo que justifica la \u00e9tica, ya no hay \u00e9tica, sino el m\u00e1s all\u00e1 de la \u00e9tica; se ha llegado ala superaci\u00f3n de la \u00e9tica, realizada como consecuencia de la culminaci\u00f3n, de la \u00e9tica que se autosuprime. No se puede decir que se permanece y se contin\u00faa en el cumplimiento de la \u00e9tica: o bien porque, admitiendo que se d\u00e9 la culminaci\u00f3n de la \u00e9tica, quedar\u00ed\u00ada siempre dependiente de la movilidad y la oscilaci\u00f3n de la libertad, y por lo tanto siempre en precario; o bien porque la culminaci\u00f3n de la \u00e9tica ya no es \u00e9tica, puesto que se dala culminaci\u00f3n de la \u00e9tica s\u00f3lo como autosupresi\u00f3n de ella. Incluso bajo este aspecto la \u00e9tica no puede presentarse como culminaci\u00f3n definitiva y \u00faltima, no puede presentarse como la \u00faltima e insuperable dimensi\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>El hecho de que la \u00e9tica realizada ya no sea \u00e9tica, sino que se suprima a s\u00ed\u00ad misma, no puede, sin embargo, prejuzgar el car\u00e1cter de su verdad y de su sentido absoluto; por el contrario, muestra que, al mismo nivel filos\u00f3fico, la \u00e9tica absolutizada es una contradicci\u00f3n. Y, como contradicci\u00f3n, debe ser resuelta. La resoluci\u00f3n significa que es necesario asegurar la verdad y el sentido absoluto de la \u00e9tica y de su cumplimiento; que necesariamente este aseguramiento, que quiere decir dar car\u00e1cter definitivo a lo que es precario y car\u00e1cter no contradictorio a lo que es contradictorio, no puede buscarse dentro de la misma \u00e9tica, es decir, dentro de la posici\u00f3n del valor de la libertad como obra de la libertad; que, por lo tanto, la autosupresi\u00f3n de la \u00e9tica no puede darse m\u00e1s que como su superaci\u00f3n en una dimensi\u00f3n superior. Esta dimensi\u00f3n superior, filos\u00f3ficamente, no puede ser m\u00e1s que la metaf\u00ed\u00adsica o, por lo menos, una filosof\u00ed\u00ada de la historia. Aqu\u00ed\u00ad reside la raz\u00f3n y el fundamento de la dependencia de la \u00e9tica respecto de la metaf\u00ed\u00adsica y en \u00faltima instancia respecto al absoluto. Pero esta dependencia afecta a la realidad de la \u00e9tica, es decir, a su verdad y su car\u00e1cter absoluto, no a su estructura y a su car\u00e1cter \u00e9tico, es decir, no a su normatividad concreta, a la dimensi\u00f3n del valor y al sentido exigente de la libertad.<\/p>\n<p>La superaci\u00f3n de la \u00e9tica en la metaf\u00ed\u00adsica es su definici\u00f3n, y por tanto la confirmaci\u00f3n de su ubicaci\u00f3n en un orden inferior y subordinado; ella no es lo absoluto, no es la totalidad de la realidad y de la verdad del hombre, sino que es s\u00f3lo su dimensi\u00f3n \u00e9tica, que para conservar su caracter\u00ed\u00adstica y su propiedad y para no destruirse en la autosupresi\u00f3n tiene que ser vista y comprendida en la metaf\u00ed\u00adsica, es decir, en la referencia al todo y al absoluto. En este marco la \u00e9tica es la situaci\u00f3n pr\u00e1ctica del hombre en relaci\u00f3n al todo y al absoluto. De esta manera la \u00e9tica no es metaf\u00ed\u00adsica, ni a la inversa; pero al diferenciarse la \u00e9tica de la metaf\u00ed\u00adsica por su car\u00e1cter pr\u00e1ctico, unido a la constituci\u00f3n del sujeto \u00e9tico como s\u00ed\u00adntesis de conciencia, libertad y valor, en la metaf\u00ed\u00adsica encuentra el sentido \u00faltimo de su verdad y de su car\u00e1cter absoluto pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>IV. Conclusi\u00f3n<br \/>\nPodemos concluir: I.\u00c2\u00b0 La \u00e9tica filos\u00f3fica y la \u00e9tica teol\u00f3gica se relacionan sobre la base com\u00fan de su car\u00e1cter pr\u00e1ctico y sobre la semejanza de estructura. 2.\u00c2\u00b0 Las diferencias, que caracterizan esa com\u00fan estructura, se derivan de la diferente perspectiva teol\u00f3gica o filos\u00f3fica. Estas diferencias no cambian la naturaleza \u00e9tica com\u00fan de las dos ciencias pr\u00e1cticas. As\u00ed\u00ad: a) a nivel teol\u00f3gico la \u00e9tica queda plenamente legitimada como \u00e9tica humana, natural y racional, pero asumida y superada en el \u00e1mbito de la salvaci\u00f3n, que define el valor y el sentido de su verdad; b) a nivel filos\u00f3fico la \u00e9tica est\u00e1 en su estado propio y original, pero tambi\u00e9n necesitada de superaci\u00f3n, es decir, de consolidaci\u00f3n del valor y del sentido de su verdad en el \u00e1mbito de la metaf\u00ed\u00adsica. En ambos niveles su dimensi\u00f3n no es la \u00faltima y definitiva, sino la secundaria y subordinada. Lo mismo que a nivel filos\u00f3fico la \u00e9tica es la situaci\u00f3n pr\u00e1ctica del hombre en relaci\u00f3n al todo y al absoluto, tambi\u00e9n a nivel teol\u00f3gico es la situaci\u00f3n pr\u00e1ctica en relaci\u00f3n a la salvaci\u00f3n y a la caridad.<\/p>\n<p>[l Autonom\u00ed\u00ada y teonom\u00ed\u00ada; I Epistemolog\u00ed\u00ada moral; l Especificidad (de la moral cristiana); l Religi\u00f3n y moral].<\/p>\n<p>BIBL.: BATAGLIA F. y MOSCFI67Tt A.M., Morale, filosof\u00ed\u00ada, en Enciclopedia 4 Sansoni, Florencia 1967, 767-793; CAFFARRA C., Moral fundamental, en Diccionario teol\u00f3gico interdisciplinar 2, S\u00ed\u00adgueme, Madrid 1982, 565-582; DE FtNnNCaJ., Etica generale, Edizioni del Circito, Cassano-Bari 1975 GALIMBERTI A., Etica e morale, Florencia 1962; HILeEer H. y OHERHEM H., Etica, en Diz. di etica cristiana, Citadella, As\u00ed\u00ads 1978; LnNcnrr J., Cathalic Moral Rationalism and the Philosophical Bases ofMoral Theology, en \u00abTheological Studies\u00bb 50 (1989) 25-43; MnRITAIN J., Filosof\u00ed\u00ada moral. 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Molinaro<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL SUMARIO I. La relaci\u00f3n entre \u00e9tica filos\u00f3fica y \u00e9tica teol\u00f3gica es una relaci\u00f3n entre dos ciencias pr\u00e1cticas: 1. Son pr\u00e1cticas en lo referente a su objeto; 2. Son ciencias normativamente pr\u00e1cticas; 3. Son ciencias pr\u00e1cticas en cuanto ciencias de la eticidad; 4. La constituci\u00f3n del sujeto pr\u00e1ctico como principio de la eticidad. II. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/etica-filosofica-y-etica-teologica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abETICA FILOSOFICA Y ETICA TEOLOGICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17302","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17302","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17302"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17302\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17302"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17302"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17302"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}