{"id":17380,"date":"2016-02-05T11:17:41","date_gmt":"2016-02-05T16:17:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocrifos-libros-2\/"},"modified":"2016-02-05T11:17:41","modified_gmt":"2016-02-05T16:17:41","slug":"apocrifos-libros-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocrifos-libros-2\/","title":{"rendered":"APOCRIFOS, LIBROS"},"content":{"rendered":"<p>Hay tres textos b\u00ed\u00adblicos en los que se usa la palabra griega a\u00c2\u00b7p\u00f3\u00c2\u00b7kry\u00c2\u00b7fos en su sentido original para referirse a algo \u2020\u0153cuidadosamente ocultado\u2020\u009d. (Mr 4:22; Lu 8:17; Col 2:3.) En lo que respecta a escritos, en un principio aplicaba a los que no se le\u00ed\u00adan en p\u00fablico y por lo tanto estaban \u2020\u0153ocultados\u2020\u009d de otros. Sin embargo, m\u00e1s tarde esa palabra adquiri\u00f3 el significado de espurio o no can\u00f3nico, y en la actualidad se suele usar con referencia a los escritos que la Iglesia cat\u00f3lica romana declar\u00f3 parte del canon b\u00ed\u00adblico en el Concilio de Trento (1546). Los escritores cat\u00f3licos los llaman deuterocan\u00f3nicos, que significa \u2020\u0153del segundo [o posterior] canon\u2020\u009d, a diferencia de los protocan\u00f3nicos.<br \/>\nEstos escritos que se a\u00f1adieron son: Tob\u00ed\u00adas, Judit, Sabidur\u00ed\u00ada (de Salom\u00f3n), Eclesi\u00e1stico (no Eclesiast\u00e9s), Baruc, Primero y Segundo de los Macabeos, a\u00f1adiduras al libro de Ester y tres a\u00f1adiduras a Daniel: el C\u00e1ntico de los tres j\u00f3venes, la Historia de Susana y la Historia de Bel y el drag\u00f3n. No se puede precisar con exactitud cu\u00e1ndo se escribieron, pero se sabe que no fue antes del siglo II o III a. E.C.<\/p>\n<p>Prueba en contra de su canonicidad. Aunque en algunos casos estos escritos tienen cierto valor hist\u00f3rico, afirmar que son can\u00f3nicos carece de base s\u00f3lida. Los hechos indican que el canon hebreo se complet\u00f3 despu\u00e9s de la escritura de los libros de Esdras, Nehem\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas, en el siglo V a. E.C. Los escritos ap\u00f3crifos nunca se incluyeron en el canon jud\u00ed\u00ado de las Escrituras inspiradas y no forman parte de ellas en la actualidad.<br \/>\nEl historiador jud\u00ed\u00ado Josefo, del primer siglo, indica que solo se daba reconocimiento a aquellos pocos libros (del canon hebreo) que se consideraban sagrados. Dijo: \u2020\u0153Por esto entre nosotros no hay multitud de libros que discrepen y disientan entre s\u00ed\u00ad; sino solamente veintid\u00f3s libros [el equivalente de los treinta y nueve libros de las Escrituras Hebreas seg\u00fan la divisi\u00f3n moderna], que abarcan la historia de todo tiempo y que, con raz\u00f3n, se consideran divinos\u2020\u009d. Despu\u00e9s demuestra que conoce la existencia de los libros ap\u00f3crifos y su exclusi\u00f3n del canon hebreo, al a\u00f1adir: \u2020\u0153Adem\u00e1s, desde el imperio de Artajerjes hasta nuestra \u00e9poca, todos los sucesos se han puesto por escrito; pero no merecen tanta autoridad y fe como los libros mencionados anteriormente, pues ya no hubo una sucesi\u00f3n exacta de profetas\u2020\u009d. (Contra Api\u00f3n, libro I, sec. 8.)<\/p>\n<p>Su inclusi\u00f3n en la Versi\u00f3n de los Setenta. Los argumentos en favor de la canonicidad de estos escritos por lo general se basan en el hecho de que se hallan en muchas copias antiguas de la Versi\u00f3n de los Setenta griega de las Escrituras Hebreas, traducci\u00f3n que se comenz\u00f3 en Egipto alrededor del a\u00f1o 280 a. E.C. No obstante, puesto que no existen ejemplares originales de la Versi\u00f3n de los Setenta, no se puede afirmar de forma categ\u00f3rica que los libros ap\u00f3crifos estuvieran incluidos originalmente en esa obra. Se reconoce que muchos de estos escritos, quiz\u00e1s la mayor\u00ed\u00ada, se escribieron despu\u00e9s de comenzarse a traducir la Versi\u00f3n de los Setenta, as\u00ed\u00ad que es obvio que no estuvieron en la lista original de los libros que deb\u00ed\u00adan traducirse. Por consiguiente, en el mejor de los casos, solo pueden considerarse como adiciones a esa obra.<br \/>\nAdem\u00e1s, aunque los jud\u00ed\u00ados de habla griega de Alejandr\u00ed\u00ada finalmente insertaron esos escritos ap\u00f3crifos en la Versi\u00f3n de los Setenta y al parecer los consideraban como parte de un canon ampliado de escritos sagrados, las palabras de Josefo citadas antes indican que nunca se incluyeron en el canon de Jerusal\u00e9n (palestinense), y como m\u00e1ximo se les tuvo por escritos de segundo orden, y no de origen divino. Por lo tanto, el Concilio jud\u00ed\u00ado de Jamnia (alrededor del a\u00f1o 90 E.C.) excluy\u00f3 espec\u00ed\u00adficamente todos esos escritos del canon hebreo.<br \/>\nLa necesidad de dar la debida consideraci\u00f3n a la postura jud\u00ed\u00ada al respecto se desprende con claridad de lo que el ap\u00f3stol Pablo escribi\u00f3 en Romanos 3:1, 2.<\/p>\n<p>Otros testimonios antiguos. Una de las principales pruebas externas en contra de la canonicidad de los libros ap\u00f3crifos es el hecho de que ninguno de los escritores cristianos de la Biblia cit\u00f3 de ellos. Aunque esto no es concluyente, dado que tampoco se cita de algunos libros que s\u00ed\u00ad son reconocidos como can\u00f3nicos (Ester, Eclesiast\u00e9s y El Cantar de los Cantares), no obstante, el que no se cite ni una sola vez de ninguno de los once escritos ap\u00f3crifos no cabe duda de que es significativo.<br \/>\nTambi\u00e9n pesa el hecho de que los principales eruditos b\u00ed\u00adblicos, as\u00ed\u00ad como los \u2020\u0153padres de la Iglesia\u2020\u009d de los primeros siglos de la era com\u00fan, por lo general han catalogado los libros ap\u00f3crifos como escritos de segundo orden. Or\u00ed\u00adgenes, de principios del siglo III E.C., despu\u00e9s de una investigaci\u00f3n cuidadosa, tambi\u00e9n distingui\u00f3 entre estos escritos y los del canon verdadero. Atanasio, Cirilo de Jerusal\u00e9n, Gregorio Nacianceno y Anf\u00ed\u00adloco, todos del siglo IV E.C., prepararon cat\u00e1logos de los escritos sagrados seg\u00fan el canon hebreo, en los que ignoraron los escritos ap\u00f3crifos o los colocaron en una categor\u00ed\u00ada secundaria.<br \/>\nJer\u00f3nimo, considerado \u2020\u0153el mejor hebra\u00ed\u00adsta\u2020\u009d de la Iglesia primitiva y traductor de la Vulgata latina (405 E.C.), adopt\u00f3 una postura clara en contra de esos libros, y fue el primero en usar expl\u00ed\u00adcitamente la palabra \u2020\u0153ap\u00f3crifo\u2020\u009d en el sentido de no can\u00f3nico con referencia a ellos. En consecuencia, en su pr\u00f3logo a los libros de Samuel y Reyes, Jer\u00f3nimo menciona los libros inspirados de las Escrituras Hebreas seg\u00fan el canon hebreo (en el que los treinta y nueve libros est\u00e1n agrupados en veintid\u00f3s), y entonces dice: \u2020\u0153As\u00ed\u00ad que hay veintid\u00f3s libros [&#8230;]. Este pr\u00f3logo de las Escrituras puede servir de advertencia al que se acerca a todos los libros que traducimos del hebreo al lat\u00ed\u00adn; para que sepamos que cualquiera que est\u00e9 fuera de estos tiene que ser puesto entre los libros ap\u00f3crifos\u2020\u009d. Al escribirle a una dama de nombre Leta sobre la educaci\u00f3n de su hija, Jer\u00f3nimo aconsej\u00f3: \u2020\u0153Gu\u00e1rdese de todo linaje de ap\u00f3crifos. Y si alguna vez los quiere leer, no para buscar la verdad de los dogmas, sino por reverencia de los s\u00ed\u00admbolos, sepa que no pertenecen a los autores cuyos nombres figuran a su cabeza, y que llevan revuelto mucho elemento vicioso. No se requiere menuda prudencia para buscar oro entre el fango\u2020\u009d. (Cartas de San Jer\u00f3nimo, CVII.)<\/p>\n<p>Opiniones cat\u00f3licas divergentes. Agust\u00ed\u00adn (354-430 E.C.) fue el primero en intentar incluir estos escritos en el canon b\u00ed\u00adblico, aunque en obras posteriores reconoci\u00f3 que hab\u00ed\u00ada una clara diferenciaci\u00f3n entre los libros del canon hebreo y esos \u2020\u0153libros ajenos\u2020\u009d. Sin embargo, la Iglesia cat\u00f3lica, siguiendo a Agust\u00ed\u00adn, los incluy\u00f3 en el canon de los libros sagrados fijado por el Concilio de Cartago en el a\u00f1o 397 E.C. No obstante, no confirm\u00f3 definitivamente que aceptaba estos escritos en su cat\u00e1logo de libros b\u00ed\u00adblicos sino hasta el a\u00f1o 1546 E.C., en el Concilio de Trento, y esta acci\u00f3n se juzg\u00f3 necesaria debido a que hab\u00ed\u00ada diferentes opiniones al respecto, incluso dentro de la Iglesia. Juan Wiclef, el sacerdote y erudito cat\u00f3lico romano que en el siglo XIV hizo la primera traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de la Biblia con la ayuda posterior de Nicol\u00e1s de Hereford, no incluy\u00f3 los libros ap\u00f3crifos en su obra, y en el prefacio de esta traducci\u00f3n dijo que esos escritos \u2020\u0153carec\u00ed\u00adan de la autoridad conferida por la aceptaci\u00f3n general\u2020\u009d. El cardenal dominico Cayetano, principal te\u00f3logo cat\u00f3lico de su tiempo (1469-1534 E.C.), a quien Clemente VII llam\u00f3 la \u2020\u0153l\u00e1mpara de la Iglesia\u2020\u009d, tambi\u00e9n distingui\u00f3 entre los libros del canon hebreo verdadero y las obras ap\u00f3crifas, para lo que se apoy\u00f3 en la autoridad de los escritos de Jer\u00f3nimo.<br \/>\nDebe notarse as\u00ed\u00ad mismo que el Concilio de Trento no acept\u00f3 todos los escritos que se hab\u00ed\u00adan aprobado en el anterior Concilio de Cartago, sino que excluy\u00f3 a tres de estos: la Oraci\u00f3n de Manas\u00e9s y Primero y Segundo de Esdras (no los libros 1 y 2 Esdras que en la versi\u00f3n cat\u00f3lica Torres Amat corresponden a Esdras y Nehem\u00ed\u00adas). As\u00ed\u00ad, estos tres escritos, que por m\u00e1s de mil cien a\u00f1os hab\u00ed\u00adan formado parte de la versi\u00f3n aprobada de la Vulgata latina, a partir de entonces quedaron excluidos.<\/p>\n<p>Prueba interna. La prueba interna de estos escritos ap\u00f3crifos cuestiona a\u00fan m\u00e1s que la externa su canonicidad. No existe en ellos el elemento prof\u00e9tico. Su contenido y ense\u00f1anza en ocasiones contradice a los libros can\u00f3nicos y ellos mismos tambi\u00e9n se contradicen entre s\u00ed\u00ad. En ellos abundan las inexactitudes hist\u00f3ricas y geogr\u00e1ficas y los anacronismos. En algunos casos, los escritores son culpables de falta de honradez al presentar falsamente sus obras como si fuesen de escritores inspirados de \u00e9pocas anteriores. Demuestran estar bajo la influencia griega, y en ocasiones recurren a un lenguaje extravagante y un estilo literario totalmente ajeno al estilo de las Escrituras inspiradas. Dos de los escritores dan a entender que no fueron inspirados. (V\u00e9ase el pr\u00f3logo de Eclesi\u00e1stico; 2 Macabeos 2:24-32; 15:38-40, BC.) De modo que se puede decir que la prueba m\u00e1s contundente contra la canonicidad de los libros ap\u00f3crifos son ellos mismos. A continuaci\u00f3n se examina cada uno de estos libros.<\/p>\n<p>Tob\u00ed\u00adas (Tobit). Es la historia de Tobit, un jud\u00ed\u00ado piadoso de la tribu de Neftal\u00ed\u00ad deportado a N\u00ed\u00adnive que se queda ciego al caerle excremento de p\u00e1jaro en ambos ojos. Tobit env\u00ed\u00ada a Media a cobrar una deuda a su hijo Tob\u00ed\u00adas, a quien un \u00e1ngel que hab\u00ed\u00ada tomado forma humana conduce a Ecb\u00e1tana (Ragu\u00e9s). En el camino, Tob\u00ed\u00adas logra pescar un pez, al que quita el coraz\u00f3n, el h\u00ed\u00adgado y la hiel para qued\u00e1rselos. M\u00e1s tarde, se encuentra con una mujer que, aunque se hab\u00ed\u00ada casado siete veces, segu\u00ed\u00ada siendo virgen, pues el demonio Asmodeo hab\u00ed\u00ada ocasionado la muerte de cada uno de sus siete esposos la misma noche de bodas. Animado por el \u00e1ngel, Tob\u00ed\u00adas se casa con la virgen viuda y ahuyenta al demonio quemando el coraz\u00f3n del pez y el h\u00ed\u00adgado. A su regreso, hace que su padre recupere la vista vali\u00e9ndose de la hiel del pez.<br \/>\nEs probable que el libro se escribiera originalmente en arameo alrededor del siglo III a. E.C. Dado el componente de superstici\u00f3n y error que hay en el relato, est\u00e1 claro que no fue inspirado por Dios. Entre las inexactitudes que contiene, se puede mencionar la siguiente: el relato afirma que Tobit vio en su juventud la revuelta de las diez tribus norte\u00f1as, un acontecimiento ocurrido en 997 a. E.C., despu\u00e9s de la muerte de Salom\u00f3n (Tob\u00ed\u00adas 1:4, 5, BJ), y que m\u00e1s tarde fue deportado a N\u00ed\u00adnive con la tribu de Neftal\u00ed\u00ad, lo que ocurri\u00f3 en 740 a. E.C. (Tob\u00ed\u00adas 1:10-13, NC, 732 a. E.C., nota.) De ser as\u00ed\u00ad, esto significar\u00ed\u00ada que habr\u00ed\u00ada vivido m\u00e1s de doscientos cincuenta y siete a\u00f1os, cuando el caso es que en Tob\u00ed\u00adas 14:1-3 (14:11, NC) se informa que Tobit muri\u00f3 a la edad de ciento cincuenta y ocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>Judit. La historia de una hermosa viuda jud\u00ed\u00ada de la ciudad de \u2020\u0153Betulia\u2020\u009d. Nabucodonosor env\u00ed\u00ada a su oficial Holofermes en una campa\u00f1a contra el N. del pa\u00ed\u00ads con el fin de destruir toda forma de adoraci\u00f3n que no sea la suya propia. Holofermes asedia a los jud\u00ed\u00ados en Betulia, pero Judit, aparentando traicionar la causa jud\u00ed\u00ada, logra introducirse en su campamento y le presenta un informe falso sobre la situaci\u00f3n de la ciudad. Se celebra una fiesta en la que Holofermes se emborracha, y Judit se apodera de su espada, lo decapita y regresa a Betulia con su cabeza. A la ma\u00f1ana siguiente se produce un desconcierto total en el campamento enemigo, y los jud\u00ed\u00ados consiguen una victoria aplastante.<br \/>\nLa Biblia de Jerusal\u00e9n dice lo siguiente en la introducci\u00f3n a Tob\u00ed\u00adas, Judit y Ester: \u2020\u0153El libro de Judit manifiesta sobre todo una gran despreocupaci\u00f3n por la historia y la geograf\u00ed\u00ada\u2020\u009d. Entre las inconsecuencias que all\u00ed\u00ad se se\u00f1alan, figura la siguiente: los acontecimientos se sit\u00faan durante el reinado de Nabucodonosor, \u2020\u0153que rein\u00f3 sobre los asirios en la gran ciudad de N\u00ed\u00adnive\u2020\u009d. (Judit 1:1, 7, BJ.) Tanto en esta introducci\u00f3n como en las anotaciones al pie de la p\u00e1gina que esta traducci\u00f3n hace al libro de Judit, se se\u00f1ala que Nabucodonosor fue rey de Babilonia y que nunca rein\u00f3 en N\u00ed\u00adnive, ya que su padre Nabopolasar hab\u00ed\u00ada destruido esta ciudad con anterioridad.<br \/>\nRespecto al itinerario b\u00e9lico de Holofermes, la citada introducci\u00f3n dice que \u2020\u0153es un reto a la geograf\u00ed\u00ada\u2020\u009d, y en t\u00e9rminos parecidos se expresa The Illustrated Bible Dictionary (vol. 1, p\u00e1g. 76): \u2020\u0153El relato es pura ficci\u00f3n; si se pretendiese que fuese real, sus inexactitudes ser\u00ed\u00adan inveros\u00ed\u00admiles\u2020\u009d (edici\u00f3n de J. D. Douglas, 1980).<br \/>\nSe cree que el libro se escribi\u00f3 en Palestina durante la dominaci\u00f3n hel\u00e9nica, hacia finales del siglo II o principios del I a. E.C. Asimismo, se opina que fue escrito originalmente en hebreo.<\/p>\n<p>Las adiciones al libro de Ester. Seis pasajes constituyen la adici\u00f3n hecha a este libro. En algunos textos griegos y latinos antiguos, la primera adici\u00f3n, de 17 vers\u00ed\u00adculos, antecede al primer cap\u00ed\u00adtulo (Est 11:2\u201312:6, Sc\u00ed\u00ado), y en ella se transcribe un sue\u00f1o de Mardoqueo y se relata la conjura contra el rey que el propio Mardoqueo puso al descubierto. La segunda es una inserci\u00f3n entre los vers\u00ed\u00adculos 13 y 14 del cap\u00ed\u00adtulo 3 (Est 13:1-7, Sc\u00ed\u00ado), que presenta el texto del edicto real contra los jud\u00ed\u00ados. Al final del cap\u00ed\u00adtulo 4 (Est 13:8\u201314:19, Sc\u00ed\u00ado) se encuentra la tercera adici\u00f3n, en la que se recogen las oraciones de Ester y Mardoqueo. La cuarta viene despu\u00e9s de Ester 5:2 (Est 15:1-19, Sc\u00ed\u00ado), y relata la audiencia de Ester ante el rey. Despu\u00e9s del vers\u00ed\u00adculo 12 del cap\u00ed\u00adtulo 8 (Est 16:1-24, Sc\u00ed\u00ado), se halla la quinta adici\u00f3n; en esta consta el edicto del rey, en el que autorizaba a los jud\u00ed\u00ados a defenderse. Por \u00faltimo, en la conclusi\u00f3n del libro (Est 10:4\u201311:1, Sc\u00ed\u00ado) se encuentra la interpretaci\u00f3n del sue\u00f1o de Mardoqueo que figura en la introducci\u00f3n ap\u00f3crifa.<br \/>\nLa colocaci\u00f3n de estas a\u00f1adiduras var\u00ed\u00ada de una traducci\u00f3n a otra. En algunas se ponen todas al final (como hizo Jer\u00f3nimo en su traducci\u00f3n), mientras que en otras aparecen entremezcladas con el texto can\u00f3nico.<br \/>\nEn la primera se presenta a Mardoqueo como uno de los cautivos que Nabucodonosor se llev\u00f3 en 617 a. E.C., y como un hombre prominente de la corte durante el segundo a\u00f1o del rey Asuero (en griego dice Artajerjes), m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s. Esta exposici\u00f3n de los hechos, que le atribuye a Mardoqueo una posici\u00f3n muy importante en una \u00e9poca tan temprana del reinado de Asuero, contradice el texto can\u00f3nico de Ester. Se cree que estas a\u00f1adiduras fueron obra de un jud\u00ed\u00ado egipcio y que se escribieron durante el siglo II a. E.C.<\/p>\n<p>Sabidur\u00ed\u00ada (de Salom\u00f3n). Es un tratado en el que se alaban los beneficios que resultan de buscar la sabidur\u00ed\u00ada divina. Esta se personifica en la figura de una mujer celestial, y se incluye en el texto la oraci\u00f3n de Salom\u00f3n pidiendo sabidur\u00ed\u00ada. En la \u00faltima parte se repasa la historia desde Ad\u00e1n hasta la conquista de Cana\u00e1n, entresacando ejemplos de bendiciones por haber obrado con sabidur\u00ed\u00ada, en contraste con las calamidades debidas a haber carecido de ella. Se comenta la insensatez del culto a las im\u00e1genes.<br \/>\nAunque no se menciona espec\u00ed\u00adficamente a Salom\u00f3n por nombre, hay pasajes que aluden a \u00e9l como su autor. (Sabidur\u00ed\u00ada 9:7, 8, 12.) No obstante, otros pasajes son citas de libros b\u00ed\u00adblicos escritos siglos despu\u00e9s de la muerte de Salom\u00f3n (c. 998 a. E.C.), tomadas de la Septuaginta, traducci\u00f3n al griego de las Escrituras Hebreas iniciada hacia 280 a. E.C. Se piensa que el autor del libro debi\u00f3 ser un jud\u00ed\u00ado de Alejandr\u00ed\u00ada (Egipto) que lo escribi\u00f3 hacia mediados del siglo I a. E.C.<br \/>\nEl texto pone de manifiesto que el escritor se apoya totalmente en la filosof\u00ed\u00ada griega. Se vale de la terminolog\u00ed\u00ada plat\u00f3nica para introducir la doctrina de la inmortalidad del alma. (Sabidur\u00ed\u00ada 2:23; 3:2, 4.) Otros conceptos paganos que se incluyen en el texto son: la existencia prehumana del alma y la idea de que el cuerpo es un obst\u00e1culo o lastre para esta (8:19, 20; 9:15). Al relato de los acontecimientos hist\u00f3ricos que van desde Ad\u00e1n hasta Mois\u00e9s lo adornan muchos detalles imaginarios que con frecuencia est\u00e1n en desacuerdo con el registro inspirado.<br \/>\nAunque algunas obras de consulta han pretendido demostrar que hay cierta correspondencia entre algunos pasajes de este libro ap\u00f3crifo y los escritos de las Escrituras Griegas Cristianas, el parecido suele ser m\u00ed\u00adnimo, y aun si fuese algo m\u00e1s acusado, no indicar\u00ed\u00ada que los escritores cristianos se basaron en \u00e9l, sino en el canon de las Escrituras Hebreas, del que el escritor ap\u00f3crifo tambi\u00e9n sac\u00f3 informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Eclesi\u00e1stico. Este libro, tambi\u00e9n conocido por el nombre \u2020\u0153Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas Ben Sir\u00e1\u2020\u009d, se caracteriza por ser el m\u00e1s extenso de los ap\u00f3crifos y el \u00fanico de autor conocido: Jes\u00fas Ben Sir\u00e1, de Jerusal\u00e9n. El escritor hace algunos comentarios sobre la naturaleza de la sabidur\u00ed\u00ada y c\u00f3mo aplicarla a fin de llevar una vida feliz. Recalca en\u00e9rgicamente la importancia de observar la Ley. Da consejo sobre muchos aspectos relacionados con el comportamiento social y la vida cotidiana, entre los que se hallan observaciones en cuanto a los modales a la mesa, los sue\u00f1os y los viajes. La \u00faltima parte contiene una rese\u00f1a de personajes importantes de la historia de Israel, que termina con el sumo sacerdote Sim\u00f3n II.<br \/>\nEn abierta contradicci\u00f3n con la declaraci\u00f3n de Pablo en Romanos 5:12-19, en la que el ap\u00f3stol muestra que el peso de la responsabilidad por el pecado recay\u00f3 sobre Ad\u00e1n, el libro de Eclesi\u00e1stico dice: \u2020\u0153Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella morimos todos\u2020\u009d (25:24, BJ). Adem\u00e1s, el escritor afirma que prefiere \u2020\u0153\u00c2\u00a1cualquier maldad, pero no maldad de mujer!\u2020\u009d (25:13, BJ).<br \/>\nEl libro se escribi\u00f3 originalmente en hebreo hacia comienzos del siglo II a. E.C. En el Talmud jud\u00ed\u00ado figuran citas de esta obra.<\/p>\n<p>Baruc (incluye la carta de Jerem\u00ed\u00adas). Los primeros cinco cap\u00ed\u00adtulos del libro est\u00e1n escritos como si los hubiese redactado el amigo de Jerem\u00ed\u00adas, el escriba Baruc, mientras que el sexto se presenta como si fuese una carta del propio Jerem\u00ed\u00adas. El libro contiene las expresiones de arrepentimiento y las plegarias por auxilio del pueblo jud\u00ed\u00ado exiliado en Babilonia, exhortaciones para que el pueblo se apegue a la sabidur\u00ed\u00ada, palabras de \u00e1nimo para que conf\u00ed\u00aden en la promesa de liberaci\u00f3n y una denunciaci\u00f3n contra la idolatr\u00ed\u00ada babilonia.<br \/>\nEl libro sit\u00faa a Baruc en Babilonia (Baruc 1:1, 2), mientras que seg\u00fan el registro b\u00ed\u00adblico, se march\u00f3 a Egipto, al igual que Jerem\u00ed\u00adas, y no hay prueba de que Baruc estuviese alguna vez en Babilonia. (Jer 43:5-7.) Contrario a la profec\u00ed\u00ada de Jerem\u00ed\u00adas sobre los setenta a\u00f1os que durar\u00ed\u00ada la desolaci\u00f3n de Jud\u00e1 y el exilio babilonio (Jer 25:11, 12; 29:10), en Baruc 6:2 se dice que los jud\u00ed\u00ados permanecer\u00ed\u00adan en Babilonia durante siete generaciones y que entonces ser\u00ed\u00adan liberados.<br \/>\nEn el prefacio del libro de Jerem\u00ed\u00adas, Jer\u00f3nimo dice: \u2020\u0153No he cre\u00ed\u00addo que valiese la pena traducir el libro de Baruc\u2020\u009d, y la Biblia de Jerusal\u00e9n, en su introducci\u00f3n a este libro, opina que algunas porciones debieron redactarse bastante tiempo despu\u00e9s, hacia el siglo II o I a. E.C., y, por consiguiente, no pudo ser Baruc, sino otro escritor (o escritores). Es probable que se haya escrito originalmente en hebreo.<\/p>\n<p>C\u00e1ntico de los tres j\u00f3venes. Esta adici\u00f3n al libro de Daniel se inserta entre los vers\u00ed\u00adculos 23 y 24 del cap\u00ed\u00adtulo 3. Consta de 67 vers\u00ed\u00adculos, que comienzan con una oraci\u00f3n atribuida a Azar\u00ed\u00adas cuando estaba en el horno ardiente, seguida de la intervenci\u00f3n de un \u00e1ngel que apaga el fuego y, finalmente, de una canci\u00f3n que los tres hebreos cantan mientras todav\u00ed\u00ada se encuentran en el horno. La canci\u00f3n guarda una gran semejanza con el Salmo 148, pero sus referencias al templo, los sacerdotes y los querubines no cuadran con la \u00e9poca a la que afirma corresponder. Es posible que fuese escrita originalmente en hebreo durante el siglo I a. E.C.<\/p>\n<p>Historia de Susana. Narraci\u00f3n corta sobre un incidente ocurrido en la vida de la bella esposa de Joaqu\u00ed\u00adn, un acaudalado jud\u00ed\u00ado de Babilonia. Mientras Susana se ba\u00f1aba, se le acercaron dos ancianos del pueblo que la instaron a cometer adulterio con ellos; como se neg\u00f3, urdieron una acusaci\u00f3n falsa contra ella. En el juicio se la sentenci\u00f3 a muerte, pero, h\u00e1bilmente, el joven Daniel puso al descubierto el enga\u00f1o de los dos ancianos y Susana qued\u00f3 libre de acusaci\u00f3n. Se desconoce el idioma en el que se escribi\u00f3 en un principio este relato. Se cree que debi\u00f3 redactarse en el siglo I a. E.C. En la Septuaginta griega se le coloc\u00f3 antes del libro can\u00f3nico de Daniel, mientras que en la Vulgata latina se puso despu\u00e9s. Por lo general se incluye en el libro de Daniel como el decimotercer cap\u00ed\u00adtulo.<\/p>\n<p>Historia de Bel y el drag\u00f3n. Una tercera a\u00f1adidura al libro de Daniel que por lo general consta como el cap\u00ed\u00adtulo decimocuarto. Seg\u00fan esta narraci\u00f3n, el rey Ciro exigi\u00f3 de Daniel que rindiese adoraci\u00f3n a una imagen del dios Bel. Daniel esparce cenizas sobre el suelo del templo y al d\u00ed\u00ada siguiente descubre que hay pisadas que conducen hasta el lugar donde se ofrendaban los alimentos que supuestamente com\u00ed\u00ada el propio \u00ed\u00addolo, con lo que demuestra que eran los sacerdotes paganos y sus familias los que en realidad consum\u00ed\u00adan los alimentos. Se ejecuta a los sacerdotes y Daniel destruye la imagen. Luego el rey le pide que rinda adoraci\u00f3n a un drag\u00f3n vivo. Daniel mata al drag\u00f3n, pero la multitud enfurecida hace que se le arroje a un foso de leones. En el transcurso de los siete d\u00ed\u00adas que dura su encierro, un \u00e1ngel prende a Habacuc por los cabellos y lo lleva desde Judea a Babilonia con un plato de cocido en las manos para alimentar a Daniel. A continuaci\u00f3n, se vuelve a llevar a Habacuc a Judea; poco despu\u00e9s se libera a Daniel y se arroja al foso a sus opositores, que son devorados por los leones. Se opina que esta a\u00f1adidura tambi\u00e9n corresponde al siglo I a. E.C. Seg\u00fan The Illustrated Bible Dictionary (vol. 1, p\u00e1g. 76), estas adiciones son \u2020\u0153piadosos adornos ficticios\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Primero de los Macabeos. Narraci\u00f3n hist\u00f3rica de las luchas del pueblo jud\u00ed\u00ado por su independencia durante el siglo II a. E.C., desde el comienzo del reinado de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes (175 a. E.C.) hasta la muerte de Sim\u00f3n Macabeo (c. 134 a. E.C.). El libro est\u00e1 consagrado principalmente a las haza\u00f1as del sacerdote Matat\u00ed\u00adas y sus hijos, Judas, Jonat\u00e1n y Sim\u00f3n, en sus enfrentamientos con los sirios.<br \/>\nEste es el m\u00e1s valioso de los libros ap\u00f3crifos por la informaci\u00f3n hist\u00f3rica que aporta sobre ese per\u00ed\u00adodo. Sin embargo, como se reconoce en The Jewish Encyclopedia (1976, vol. 8, p\u00e1g. 243), en esta obra \u2020\u0153la historia est\u00e1 escrita desde un punto de vista humano\u2020\u009d. Como en el caso de los otros escritos ap\u00f3crifos, tampoco forma parte del canon hebreo inspirado. Probablemente se escribi\u00f3 en hebreo hacia las postrimer\u00ed\u00adas del siglo II a. E.C.<\/p>\n<p>Segundo de los Macabeos. Aunque se coloca despu\u00e9s, su contenido es en parte paralelo al per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico rese\u00f1ado en el primero (c. 180 a. E.C. a 160 a. E.C.), pero no lo escribi\u00f3 el mismo autor. Se presenta como un compendio de la obra realizada con anterioridad al per\u00ed\u00adodo indicado por un tal Jas\u00f3n de Cirene. Narra la persecuci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados bajo Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes, el saqueo del templo y su posterior dedicaci\u00f3n.<br \/>\nEl relato sit\u00faa la acci\u00f3n en el tiempo de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, y presenta a Jerem\u00ed\u00adas llevando el tabern\u00e1culo y el arca del pacto a una cueva del monte desde el que Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada contemplado la tierra de Cana\u00e1n. (2 Macabeos 2:1-16.) Como es sabido, el templo hab\u00ed\u00ada reemplazado al tabern\u00e1culo unos cuatrocientos veinte a\u00f1os antes.<br \/>\nEl dogma cat\u00f3lico se vale de varios pasajes de este libro para apoyar algunas doctrinas, como el castigo despu\u00e9s de la muerte (2 Macabeos 6:26), la mediaci\u00f3n de los santos (15:12-16) y la conveniencia de orar por los muertos (12:41-46).<br \/>\nEn su introducci\u00f3n a los dos libros de los Macabeos, la Biblia de Jerusal\u00e9n hace el siguiente comentario sobre el segundo libro: \u2020\u0153El estilo, que es el de los escritores helen\u00ed\u00adsticos, pero no de los mejores, resulta a veces ampuloso\u2020\u009d. Su autor no afirma haber escrito bajo inspiraci\u00f3n divina, y dedica parte del segundo cap\u00ed\u00adtulo a justificar el m\u00e9todo seleccionado para ordenar y presentar la narraci\u00f3n hist\u00f3rica. (2 Macabeos 2:24-32, BJ.) Termina con las palabras: \u2020\u0153Yo tambi\u00e9n terminar\u00e9 aqu\u00ed\u00ad mismo mi relato. Si ha quedado bello y logrado en su composici\u00f3n, eso es lo que yo pretend\u00ed\u00ada; si imperfecto y mediocre, he hecho cuanto me era posible\u2020\u009d. (2 Macabeos 15:37, 38, BJ.)<br \/>\nEl libro debi\u00f3 escribirse en griego entre 134 a. E.C. y 70 E.C., el a\u00f1o de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Obras ap\u00f3crifas posteriores. Sobre todo a partir del siglo II E.C., surgieron gran cantidad de escritos que pretend\u00ed\u00adan ser inspirados por Dios y can\u00f3nicos, y estar relacionados con la fe cristiana. Se les ha llamado el \u2020\u0153Nuevo Testamento Ap\u00f3crifo\u2020\u009d, e imitan los evangelios, los Hechos, las cartas y las revelaciones de los libros can\u00f3nicos de las Escrituras Griegas Cristianas. Un gran n\u00famero de estos solo se conocen gracias a algunos fragmentos que se han conservado, o por citas o alusiones de otros escritores.<br \/>\nEstos escritos intentan suministrar la informaci\u00f3n que los libros inspirados omiten deliberadamente, como las actividades y acontecimientos relacionados con la vida de Jes\u00fas desde su tierna infancia hasta el momento de su bautismo. Tambi\u00e9n tratan de suministrar apoyo para las doctrinas o tradiciones que no tienen base en la Biblia o que la contradicen. Por ejemplo, el llamado evangelio de Tom\u00e1s y el protoevangelio de Santiago abundan en relatos fant\u00e1sticos de supuestos milagros efectuados por Jes\u00fas durante su infancia, pero lo representan de tal manera que hacen que parezca un ni\u00f1o caprichoso y petulante dotado de poderes impresionantes. (Comp\u00e1rese con el relato aut\u00e9ntico de Lu 2:51, 52.) Los \u2020\u0153Hechos\u2020\u009d ap\u00f3crifos, como los \u2020\u0153Hechos de Pablo\u2020\u009d y los \u2020\u0153Hechos de Pedro\u2020\u009d, dan gran importancia a la abstinencia total de relaciones sexuales y hasta afirman que los ap\u00f3stoles animaban a las mujeres a que se separasen de sus esposos, lo que contradice el consejo inspirado de Pablo registrado en el cap\u00ed\u00adtulo siete de Primera a los Corintios.<br \/>\nAl comentar sobre tales escritos ap\u00f3crifos postapost\u00f3licos, The Interpreter\u2020\u2122s Dictionary of the Bible (edici\u00f3n de G. A. Buttrick, 1962, vol. 1, p\u00e1g. 166) dice: \u2020\u0153Muchos de estos son triviales; algunos, altamente teatrales; algunos, repugnantes, hasta asquerosos\u2020\u009d. El New Standard Bible Dictionary (de Funk y Wagnalls, 1936, p\u00e1g. 56) comenta: \u2020\u0153Han sido la fruct\u00ed\u00adfera fuente de leyendas sagradas y tradiciones eclesi\u00e1sticas. Es a estos libros adonde debemos acudir para encontrar el origen de algunos de los dogmas de la Iglesia cat\u00f3lica romana\u2020\u009d.<br \/>\nTal como los escritos ap\u00f3crifos primitivos se excluyeron de las Escrituras Hebreas precristianas, estos escritos ap\u00f3crifos posteriores tampoco se aceptaron como inspirados ni se incluyeron en las primeras colecciones o cat\u00e1logos de las Escrituras Griegas Cristianas. (V\u00e9ase CANON.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay tres textos b\u00ed\u00adblicos en los que se usa la palabra griega a\u00c2\u00b7p\u00f3\u00c2\u00b7kry\u00c2\u00b7fos en su sentido original para referirse a algo \u2020\u0153cuidadosamente ocultado\u2020\u009d. (Mr 4:22; Lu 8:17; Col 2:3.) 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