{"id":17548,"date":"2016-02-05T11:23:10","date_gmt":"2016-02-05T16:23:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cantar-de-los-cantares-el\/"},"modified":"2016-02-05T11:23:10","modified_gmt":"2016-02-05T16:23:10","slug":"cantar-de-los-cantares-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cantar-de-los-cantares-el\/","title":{"rendered":"CANTAR DE LOS CANTARES, EL"},"content":{"rendered":"<p>Libro po\u00e9tico de las Escrituras Hebreas que canta el amor inquebrantable de una muchacha sulamita a un pastor, y el intento vano del rey Salom\u00f3n de ganarse el amor de esta campesina de Sunem o Sulem. Las palabras de apertura del texto hebreo llaman a este poema \u2020\u0153El Cantar de los Cantares\u2020\u009d, es decir, una \u2020\u0153canci\u00f3n superlativa\u2020\u009d, la canci\u00f3n m\u00e1s hermosa, la canci\u00f3n por excelencia. (V\u00e9ase la nota sobre el t\u00ed\u00adtulo en NM.) No es una colecci\u00f3n de canciones, sino una sola canci\u00f3n.<br \/>\nEn el mismo principio se identifica a Salom\u00f3n como el escritor. (Can 1:1.) El contenido permite deducir que el escritor era un buen conocedor de la creaci\u00f3n de Dios, como era el caso de Salom\u00f3n. (1Re 4:29-33.) Como parte del v\u00ed\u00advido lenguaje figurado del libro, aparecen repetidas veces los nombres de plantas, animales, piedras preciosas y metales. (Can 1:12-14, 17; 2:1, 3, 7, 9, 12-15; 4:8, 13, 14; 5:11-15; 7:2, 3, 7, 8, 11-13.) El escritor, como ser\u00ed\u00ada de esperar del rey Salom\u00f3n, estaba bien familiarizado con la tierra de los israelitas: la llanura costera, las llanuras bajas (2:1), las cordilleras del L\u00ed\u00adbano, el Herm\u00f3n, el Antil\u00ed\u00adbano y el Carmelo (4:8; 7:5), las vi\u00f1as de En-gued\u00ed\u00ad (1:14) y \u2020\u0153los estanques de Hesb\u00f3n, junto a la puerta de Bat-rabim\u2020\u009d (7:4).<br \/>\nSalom\u00f3n compuso este poema cuando ten\u00ed\u00ada 60 reinas y 80 concubinas (Can 6:8), lo que indica que fue durante la primera parte de su reinado de cuarenta a\u00f1os (1037-998 a. E.C.), pues lleg\u00f3 a tener 700 esposas y 300 concubinas. (1Re 11:3.)<br \/>\nLas expresiones de cari\u00f1o del Cantar de los Cantares pueden parecerle muy extra\u00f1as al lector occidental, pero deber\u00ed\u00ada recordarse que el contexto de este c\u00e1ntico es el Oriente de hace unos tres mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>Personajes. La figura central del Cantar de los Cantares es la sulamita. Otros personajes mencionados en esta canci\u00f3n son: su amado pastor (Can 1:7), su madre y sus hermanos (1:6; 8:2), el rey Salom\u00f3n (3:11), las \u2020\u0153hijas de Jerusal\u00e9n\u2020\u009d (las mujeres de la corte de Salom\u00f3n) y las \u2020\u0153hijas de Si\u00f3n\u2020\u009d (mujeres que resid\u00ed\u00adan en Jerusal\u00e9n) (3:5, 11). Es posible distinguir a los personajes por lo que ellos mismos dicen o por lo que se dice de ellos. En el texto hebreo, al igual que en espa\u00f1ol, las formas gramaticales a menudo tienen g\u00e9nero (masculino o femenino) y n\u00famero (singular o plural), lo que facilita la identificaci\u00f3n de los personajes.<\/p>\n<p>Argumento. La sulamita encontr\u00f3 al pastor en el lugar donde este naci\u00f3. (Can 8:5b.) Celosos por la castidad de su hermana, la sulamita, sus hermanos intentaron protegerla de la tentaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad que se enfadaron con ella cuando estuvo dispuesta a aceptar la invitaci\u00f3n de su amado para que le acompa\u00f1ase a contemplar las bellezas del comienzo de la primavera (2:8-14), y aprovech\u00e1ndose de las necesidades de la temporada, le hicieron guardar las vi\u00f1as contra las depredaciones de las peque\u00f1as zorras (1:6; 2:15). Expuesta a los rayos del Sol, perdi\u00f3 la blancura de su piel (1:5, 6).<br \/>\nM\u00e1s tarde, cuando se dirig\u00ed\u00ada al jard\u00ed\u00adn de los nogales, se encontr\u00f3 involuntariamente \u2020\u0153junto a los carros\u2020\u009d del rey Salom\u00f3n. (Can 6:11, 12.) Sea que el mismo rey la viera all\u00ed\u00ad o que otra persona reparase en ella y luego la recomendara al rey, lo cierto es que se introdujo a la sulamita en el campamento de Salom\u00f3n. El rey le dio a conocer su admiraci\u00f3n por ella, mas ella no le correspondi\u00f3, y expres\u00f3 el anhelo que sent\u00ed\u00ada por su amado pastor (1:2-4, 7). Eso hizo que las \u2020\u0153hijas de Jerusal\u00e9n\u2020\u009d le recomendaran que partiese del campamento y hallase a su amado (1:8). Sin embargo, Salom\u00f3n no estaba dispuesto a dejarla marchar y empez\u00f3 a alabar su belleza, prometiendo hacer para ella adornos circulares de oro y tachones de plata (1:9-11); pero la sulamita inform\u00f3 al rey que estaba enamorada de otra persona (1:12-14).<br \/>\nDespu\u00e9s, el amado pastor fue al campamento de Salom\u00f3n y le expres\u00f3 a la sulamita el cari\u00f1o que le ten\u00ed\u00ada. Ella tambi\u00e9n le asegur\u00f3 que lo amaba. (Can 1:15\u20132:2.) Cuando habl\u00f3 con las \u2020\u0153hijas de Jerusal\u00e9n\u2020\u009d, la sulamita compar\u00f3 a su amado con un \u00e1rbol frutal entre los \u00e1rboles del bosque y les encarg\u00f3 solemnemente por lo que era bello y gr\u00e1cil que no intentaran despertar en ella un amor no deseado (2:3-7). Siempre, incluso por la noche, anhelaba a su amado pastor, y les record\u00f3 a las \u2020\u0153hijas de Jerusal\u00e9n\u2020\u009d que estaban bajo juramento de no intentar despertar amor en ella hasta que este se sintiera inclinado (2:16\u20133:5).<br \/>\nAl regresar a Jerusal\u00e9n, Salom\u00f3n se llev\u00f3 consigo a la sulamita. Cuando varias \u2020\u0153hijas de Si\u00f3n\u2020\u009d los vieron acercarse a la ciudad, hicieron algunos comentarios sobre la apariencia de la procesi\u00f3n. (Can 3:6-11.) El amado pastor, que hab\u00ed\u00ada seguido la procesi\u00f3n, se puso en contacto con la sulamita en Jerusal\u00e9n y alab\u00f3 su belleza como prueba de su amor (4:1-5). La sulamita expres\u00f3 su deseo de dejar la ciudad (4:6), y \u00e9l continu\u00f3 manifestando su admiraci\u00f3n por ella (4:7-16a). \u2020\u0153Entre mi amado en su jard\u00ed\u00adn, y coma sus frutos m\u00e1s selectos\u2020\u009d, dijo ella (4:16b). La respuesta de \u00e9l a esta invitaci\u00f3n fue: \u2020\u0153He entrado en mi jard\u00ed\u00adn, oh hermana m\u00ed\u00ada, novia m\u00ed\u00ada\u2020\u009d (5:1a). Las mujeres de Jerusal\u00e9n los animaron, diciendo: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Coman, oh compa\u00f1eros! \u00c2\u00a1Beban y embri\u00e1guense con expresiones de cari\u00f1o!\u2020\u009d (5:1b).<br \/>\nDespu\u00e9s que la sulamita les cont\u00f3 a las \u2020\u0153hijas de Jerusal\u00e9n\u2020\u009d la pesadilla que hab\u00ed\u00ada tenido y les dijo que estaba enferma de amor (Can 5:2-8), ellas quisieron saber qu\u00e9 era tan especial en su amado. Ante esto, la sulamita procedi\u00f3 a describirle en t\u00e9rminos ardorosos (5:10-16). Cuando le preguntaron d\u00f3nde se encontraba, les inform\u00f3 que estaba pastoreando entre los jardines (6:1-3). De nuevo Salom\u00f3n se dirigi\u00f3 a la sulamita con alabanzas (6:4-10). Cuando ella le dijo que no hab\u00ed\u00ada buscado su compa\u00f1\u00ed\u00ada (6:11, 12), Salom\u00f3n le suplic\u00f3 que volviese (6:13a). Esta s\u00faplica le hizo preguntar: \u2020\u0153\u00bfQu\u00e9 contemplan ustedes en la sulamita?\u2020\u009d (6:13b), una pregunta que aprovech\u00f3 para seguir alab\u00e1ndola (7:1-9). No obstante, la sulamita no cambi\u00f3 su amor y pidi\u00f3 a las \u2020\u0153hijas de Jerusal\u00e9n\u2020\u009d que no despertaran amor en ella si este no surg\u00ed\u00ada de modo espont\u00e1neo (7:10\u20138:4).<br \/>\nAl parecer, Salom\u00f3n por fin permiti\u00f3 que la sulamita regresara a su hogar. Cuando sus hermanos la vieron acercarse, preguntaron: \u2020\u0153\u00bfQui\u00e9n es esta mujer que viene subiendo del desierto, apoyada en su amado?\u2020\u009d. (Can 8:5a.) Los hermanos de la sulamita no se hab\u00ed\u00adan apercibido de la constancia del amor de su hermana. A\u00f1os atr\u00e1s, uno de ellos hab\u00ed\u00ada dicho con respecto a ella: \u2020\u0153Tenemos una hermana peque\u00f1a que no tiene pechos. \u00bfQu\u00e9 haremos por nuestra hermana en el d\u00ed\u00ada que la pidan?\u2020\u009d (8:8). Otro hermano respondi\u00f3: \u2020\u0153Si ella es un muro, edificaremos sobre ella un almenaje de plata; pero si es una puerta, la atrancaremos con un tabl\u00f3n de cedro\u2020\u009d (8:9). Como la sulamita resisti\u00f3 todas las tentaciones, estuvo satisfecha con su propia vi\u00f1a y permaneci\u00f3 leal en su afecto a su amado (8:6, 7, 11, 12), pudo decir con propiedad: \u2020\u0153Soy un muro, y mis pechos son como torres. En este caso he llegado a ser a los ojos de \u00e9l como la que est\u00e1 hallando paz\u2020\u009d (8:10).<br \/>\nEsta canci\u00f3n concluye con la expresi\u00f3n del deseo del pastor de o\u00ed\u00adr la voz de su amada (Can 8:13) y la expresi\u00f3n del deseo de la sulamita de que \u00e9l fuese a donde ella saltando, cruzando las monta\u00f1as que los separaban (8:14).<\/p>\n<p>Su valor. El Cantar de los Cantares ilustra la belleza del amor que persevera y es constante. Ese amor inquebrantable es el que existe entre Cristo Jes\u00fas y su novia. (Ef 5:25-32.) Por lo tanto, El Cantar de los Cantares puede servir para animar a los que afirman pertenecer a la novia de Cristo a permanecer fieles a su novio celestial. (Comp\u00e1rese con 2Co 11:2.)<\/p>\n<p>[Recuadro en la p\u00e1gina 421]<\/p>\n<p>PUNTOS SOBRESALIENTES DEL CANTAR DE LOS CANTARES<br \/>\nEl amor inquebrantable de la sulamita al pastor a pesar de los intentos de Salom\u00f3n por gan\u00e1rsela<br \/>\nEscrito por Salom\u00f3n a principios de su reinado<\/p>\n<p>La sulamita en el campamento de Salom\u00f3n (1:1\u20133:5)<br \/>\nAnhela el amor de su pastor amado y quiere que este la aleje de los alrededores reales<br \/>\nExplica a las mujeres de la corte que su tez oscura se debe a que est\u00e1 expuesta al sol cuando trabaja en las vi\u00f1as de sus hermanos<br \/>\nSalom\u00f3n le promete adornos de plata y oro, pero ella insiste en que seguir\u00e1 queriendo a su amado<br \/>\nAparece su pastor y alaba la belleza de la sulamita, compar\u00e1ndola a un lirio entre yerbajos<br \/>\nLa sulamita dice a las mujeres de la corte que su pastor es como un manzano cuya sombra desea apasionadamente; las pone bajo juramento de no despertar en ella amor a Salom\u00f3n; recuerda la ocasi\u00f3n en que su amado la invit\u00f3 a acompa\u00f1arlo; sin embargo, sus hermanos le dijeron que ten\u00ed\u00ada que proteger las vi\u00f1as de las zorras peque\u00f1as<br \/>\nPor la noche sue\u00f1a que busca a su amado y lo halla.<\/p>\n<p>Probada en la ciudad de Jerusal\u00e9n (3:6\u20138:4)<br \/>\nEl magn\u00ed\u00adfico s\u00e9quito de Salom\u00f3n regresa a Jerusal\u00e9n<br \/>\nEl pastor vuelve a ponerse en contacto con la sulamita (ahora cubierta con un velo) y habla de su belleza, comparando a su amada a un jard\u00ed\u00adn cerrado con barras y repleto de plantas arom\u00e1ticas<br \/>\nElla le invita a entrar en este jard\u00ed\u00adn y disfrutar de su fruto<br \/>\nLa sulamita relata a las mujeres de la corte el sue\u00f1o malo que hab\u00ed\u00ada tenido: su amado lleg\u00f3 mientras ella estaba en cama y se fue antes de que ella pudiera abrir la puerta; le busc\u00f3 infructuosamente en la ciudad y la maltrataron los guardias<br \/>\nLas hijas de Jerusal\u00e9n le preguntan por su amado y ella contesta con una brillante descripci\u00f3n de \u00e9l<br \/>\nSalom\u00f3n entonces expresa su amor a la sulamita diciendo que es m\u00e1s bonita que sus 60 reinas y 80 concubinas<br \/>\nEsto no afecta a la sulamita, que dice que est\u00e1 all\u00ed\u00ad porque se acerc\u00f3 al campamento cumpliendo con su trabajo<br \/>\nSalom\u00f3n describe v\u00ed\u00advidamente su belleza, pero la sulamita resiste su h\u00e1bil discurso e insiste en que pertenece a su amado<\/p>\n<p>La sulamita regresa, su lealtad queda probada (8:5-14)<br \/>\nLa sulamita regresa a casa, apoyada en su amado<br \/>\nCon anterioridad sus hermanos se hab\u00ed\u00adan preguntado si ser\u00ed\u00ada constante como un muro o veleidosa como una puerta que permite el paso de cualquiera<br \/>\nLa sulamita hab\u00ed\u00ada rechazado todo lo que Salom\u00f3n pod\u00ed\u00ada ofrecer, y as\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada demostrado su devoci\u00f3n exclusiva a su amado; su amor es tan fuerte como la muerte, y sus llamaradas, como la llama de Jah<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libro po\u00e9tico de las Escrituras Hebreas que canta el amor inquebrantable de una muchacha sulamita a un pastor, y el intento vano del rey Salom\u00f3n de ganarse el amor de esta campesina de Sunem o Sulem. 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