{"id":18272,"date":"2016-02-05T11:47:13","date_gmt":"2016-02-05T16:47:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/manuscritos-de-la-biblia\/"},"modified":"2016-02-05T11:47:13","modified_gmt":"2016-02-05T16:47:13","slug":"manuscritos-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/manuscritos-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"MANUSCRITOS DE LA BIBLIA"},"content":{"rendered":"<p>Las Sagradas Escrituras tuvieron un origen sobrehumano, pero no su escritura y conservaci\u00f3n. El profeta Mois\u00e9s comenz\u00f3 su compilaci\u00f3n bajo inspiraci\u00f3n divina en 1513 a. E.C., y el ap\u00f3stol Juan escribi\u00f3 la parte final m\u00e1s de mil seiscientos a\u00f1os despu\u00e9s. En un principio no conformaban un solo libro, pero con el paso del tiempo fue necesario hacer copias de sus diferentes libros. Eso es lo que ocurri\u00f3, por ejemplo, despu\u00e9s del exilio babilonio, pues no todos los jud\u00ed\u00ados libertados regresaron a la tierra de Jud\u00e1. Muchos se establecieron en lugares distantes y fundaron sinagogas a trav\u00e9s del vasto territorio por el que se extendi\u00f3 la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada. Los escribas prepararon copias de las Escrituras que se necesitaban en esas sinagogas, donde los jud\u00ed\u00ados se reun\u00ed\u00adan para o\u00ed\u00adr la lectura de la Palabra de Dios. (Hch 15:21.) Posteriormente, copistas concienzudos cristianos reprodujeron los escritos inspirados con el fin de que se beneficiasen las congregaciones cristianas, que se iban multiplicando, de modo que se pudiese llevar a cabo un intercambio de dichos escritos y se promoviese su circulaci\u00f3n general. (Col 4:16.)<br \/>\nAntes de que se generalizase la imprenta de tipos m\u00f3viles (a partir del siglo XV E.C.), tanto los escritos b\u00ed\u00adblicos originales como las copias se hac\u00ed\u00adan a mano. Por consiguiente, recibieron el nombre de manuscritos (lat. manu scriptus, \u2020\u0153escrito a mano\u2020\u009d). Un manuscrito b\u00ed\u00adblico es un documento de las Escrituras, o de parte de estas, escrito a mano, diferenci\u00e1ndose, por tanto, del documento impreso. Los manuscritos b\u00ed\u00adblicos se produjeron principalmente en la forma de rollos y c\u00f3dices.<\/p>\n<p>Materiales. Hay manuscritos de las Escrituras en piel, papiro y vitela. Por ejemplo, el c\u00e9lebre Rollo del mar Muerto de Isa\u00ed\u00adas es un rollo de piel. El papiro, un tipo de papel hecho de las fibras de una planta acu\u00e1tica del mismo nombre, se us\u00f3 para los manuscritos b\u00ed\u00adblicos en las lenguas originales y para las traducciones de los mismos que se hicieron hasta aproximadamente el siglo IV E.C. En ese tiempo el papiro empez\u00f3 a ser sustituido por la vitela, un pergamino de alta calidad hecho por lo general de pieles de becerro, cordero o cabra, que mejoraba el uso previo de la piel como material de escritura. Famosos manuscritos, como el C\u00f3dice Sina\u00ed\u00adtico y el Vaticano n\u00fam. 1209, del siglo IV E.C., son de pergamino o vitela.<br \/>\nUn palimpsesto (lat. palimpsestus; gr. pa\u00c2\u00b7l\u00ed\u00adm\u00c2\u00b7pse\u00c2\u00b7stos, que significa \u2020\u0153raspado de nuevo\u2020\u009d) es un manuscrito del que se ha quitado o raspado el escrito original para poder escribir encima. Un c\u00e9lebre palimpsesto b\u00ed\u00adblico es el C\u00f3dice Ephraemi Syri Rescriptus, del siglo V E.C. Si el escrito anterior del palimpsesto, el que fue raspado, es el importante, los eruditos con frecuencia pueden leer la escritura borrada vali\u00e9ndose de medios t\u00e9cnicos, como reactivos qu\u00ed\u00admicos y la fotograf\u00ed\u00ada. Algunos manuscritos de las Escrituras Griegas Cristianas son leccionarios, es decir, lecturas b\u00ed\u00adblicas seleccionadas para los oficios religiosos.<\/p>\n<p>Estilos de escritura. Los manuscritos b\u00ed\u00adblicos escritos en griego (tanto las traducciones de las Escrituras Hebreas como las copias de las Escrituras Griegas Cristianas) pueden dividirse o clasificarse en funci\u00f3n del estilo de la escritura, que tambi\u00e9n ayuda a fecharlos. El estilo m\u00e1s antiguo, empleado hasta el siglo IX E.C., es el manuscrito uncial, escrito con letras may\u00fasculas que no est\u00e1n unidas. Normalmente no hay separaci\u00f3n entre palabras ni signos de acentuaci\u00f3n y puntuaci\u00f3n. El C\u00f3dice Sina\u00ed\u00adtico es un manuscrito de este tipo. A partir del siglo VI, el estilo de escritura evolucion\u00f3, para llegar con el tiempo, en el siglo IX E.C., al manuscrito en cursiva o min\u00fasculas, escrito en letras m\u00e1s peque\u00f1as, muchas de las cuales estaban unidas en un estilo cursivo o trabado. La mayor\u00ed\u00ada de los manuscritos de las Escrituras Griegas Cristianas que han llegado hasta nuestros d\u00ed\u00adas est\u00e1n en escritura cursiva. Los manuscritos de cursiva predominaron hasta el comienzo de la imprenta.<\/p>\n<p>Los copistas. Que se sepa, en la actualidad no existe ning\u00fan manuscrito original o aut\u00f3grafo de la Biblia. Sin embargo, la Biblia se ha conservado de forma exacta y confiable debido a que los copistas b\u00ed\u00adblicos en general aceptaron las Escrituras como inspiradas por Dios y procuraron realizar a la perfecci\u00f3n su ardua labor de producir copias manuscritas de la Palabra de Dios.<br \/>\nLos hombres que copiaron las Escrituras Hebreas en los d\u00ed\u00adas del ministerio terrestre de Jesucristo y durante los siglos precedentes recib\u00ed\u00adan el nombre de \u2020\u0153escribas\u2020\u009d (heb. soh\u00c2\u00b7fer\u00ed\u00adm). Esdras fue uno de los primeros; en las Escrituras se dice que era un \u2020\u0153copista h\u00e1bil\u2020\u009d. (Esd 7:6.) Posteriormente, algunos copistas hicieron ciertas alteraciones deliberadas en el texto hebreo, pero sus sucesores, los masoretas, las detectaron y las registraron en la masora o notas marginales del texto hebreo masor\u00e9tico que prepararon.<br \/>\nLos copistas de las Escrituras Griegas Cristianas se esforzaron de igual modo por reproducir fielmente el texto de las Escrituras.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 seguridad hay de que la Biblia no ha sufrido cambios?<br \/>\nA pesar del cuidado que tuvieron los copistas de los manuscritos b\u00ed\u00adblicos, se introdujeron en el texto varios errores. En su mayor\u00ed\u00ada son insignificantes y no afectan en nada la integridad general de la Biblia. Ha sido posible detectarlos y corregirlos gracias a una cuidadosa comparaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de los muchos manuscritos y versiones antiguas existentes. El estudio cr\u00ed\u00adtico del texto hebreo de la Biblia comenz\u00f3 a fines del siglo XVIII. Por esa \u00e9poca, Benjam\u00ed\u00adn Kennicott public\u00f3 en Oxford (1776-1780) las lecturas de m\u00e1s de 600 manuscritos hebreos masor\u00e9ticos, y el docto italiano Giambernardo de Rossi public\u00f3 en Parma entre 1784 y 1798 una comparaci\u00f3n de 731 manuscritos. El erudito alem\u00e1n Baer tambi\u00e9n prepar\u00f3 textos maestros de las Escrituras Hebreas, y en fechas m\u00e1s recientes ha hecho lo mismo C. D. Ginsburg. En 1906, el hebra\u00ed\u00adsta Rudolf Kittel present\u00f3 la primera edici\u00f3n de la Biblia Hebraica, resultado del cotejo de muchos manuscritos hebreos del texto masor\u00e9tico. El texto b\u00e1sico que se utiliz\u00f3 fue el de Ben Chayyim. Sin embargo, cuando estuvieron disponibles los textos masor\u00e9ticos de Ben Asher, m\u00e1s antiguos y mejores, Kittel acometi\u00f3 la empresa de producir una tercera edici\u00f3n totalmente nueva, que terminaron sus ayudantes despu\u00e9s de su muerte.<br \/>\nLas ediciones s\u00e9ptima, octava y novena de la Biblia Hebraica (1951-1955) han sido el texto fuente de la traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de las Escrituras Hebreas de la Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, cuya primera edici\u00f3n se public\u00f3 entre 1950 y 1960. Una nueva edici\u00f3n del texto hebreo, a saber, la Biblia Hebraica Stuttgartensia, se present\u00f3 en 1977. Esta edici\u00f3n se utiliz\u00f3 para actualizar la informaci\u00f3n del aparato cr\u00ed\u00adtico de la Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo publicada en 1984.<br \/>\nLa primera edici\u00f3n impresa de las Escrituras Griegas Cristianas fue la de la Biblia pol\u00ed\u00adglota complutense (en griego y lat\u00ed\u00adn), de 1514-1517. M\u00e1s tarde, en 1516, el erudito holand\u00e9s Desiderio Erasmo public\u00f3 su primera edici\u00f3n de un texto maestro griego de las Escrituras Griegas Cristianas. Ten\u00ed\u00ada muchos errores, pero se mejor\u00f3 el texto en cuatro ediciones sucesivas, publicadas entre 1519 y 1535. Tiempo despu\u00e9s, el impresor y editor parisino Roberto Estienne public\u00f3 varias ediciones del \u2020\u0153Nuevo Testamento\u2020\u009d griego, basado principalmente en el texto de Erasmo, pero con correcciones de la Biblia pol\u00ed\u00adglota complutense (edici\u00f3n de 1522) y de otros quince manuscritos posteriores. La tercera edici\u00f3n del texto griego de Estienne, publicado en 1550, se convirti\u00f3 en el \u2020\u0153texto recibido\u2020\u009d (llamado textus receptus en lat\u00ed\u00adn), que se utiliz\u00f3 como base de muchas de las primeras versiones inglesas, como la Versi\u00f3n Autorizada, y que se ha tenido muy en cuenta en algunas versiones espa\u00f1olas, como el Nuevo Testamento de Pablo Besson y en las revisiones de la Versi\u00f3n Valera.<br \/>\nDigno de menci\u00f3n es el texto griego maestro preparado en tiempos m\u00e1s recientes por J. J. Griesbach, que se basa en los trabajos previos de otros eruditos y tambi\u00e9n en las citas b\u00ed\u00adblicas de los escritores primitivos, como Or\u00ed\u00adgenes. Posteriormente, Griesbach estudi\u00f3 la redacci\u00f3n de varias versiones, como la armenia, la g\u00f3tica y la de Filoxeno, y tambi\u00e9n los manuscritos existentes de tres familias o recensiones, la bizantina, la occidental y la alejandrina, con preferencia por esta \u00faltima. Se publicaron ediciones de su texto griego maestro entre 1774 y 1806, y la edici\u00f3n principal de todo el texto griego vio la luz en 1796-1806. Se us\u00f3 el texto de Griesbach para la traducci\u00f3n inglesa de Sharpe de 1840, y es el texto griego que aparece en The Emphatic Diaglott, de Benjam\u00ed\u00adn Wilson (1864).<br \/>\nUn texto maestro griego de las Escrituras Griegas Cristianas aceptado ampliamente es el que presentaron en 1881 B. F. Westcott y F. J. A. Hort, de la universidad de Cambridge. Era el resultado de veintiocho a\u00f1os de trabajo independiente, aunque compararon notas peri\u00f3dicamente. Al igual que Griesbach, dividieron los manuscritos en familias y se basaron principalmente en lo que denominaron \u2020\u0153texto neutral\u2020\u009d, que inclu\u00ed\u00ada los famosos manuscritos Sina\u00ed\u00adtico y Vaticano n\u00fam. 1209, ambos del siglo IV E.C. Westcott y Hort consideraron pr\u00e1cticamente concluyentes las coincidencias entre estos dos manuscritos, en especial cuando se ve\u00ed\u00adan refrendadas por otros manuscritos unciales, aunque no se ataron a esta postura. Tomaron en consideraci\u00f3n todo elemento de juicio concebible al intentar solucionar las diferencias textuales, y cuando dos lecturas ten\u00ed\u00adan el mismo peso, lo indicaron en el texto maestro. Para hacer la traducci\u00f3n de las Escrituras Griegas Cristianas al ingl\u00e9s de la Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo se us\u00f3 principalmente el texto de Westcott y Hort. Sin embargo, el Comit\u00e9 de la Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo consult\u00f3 tambi\u00e9n otros textos griegos reconocidos, entre ellos el de Nestle (1948).<br \/>\nAl comentar sobre la historia del texto de las Escrituras Griegas Cristianas y los resultados de la investigaci\u00f3n textual moderna, el profesor Kurt Aland escribi\u00f3: \u2020\u0153Sobre la base de cuarenta a\u00f1os de experiencia y con los resultados que han salido a la luz al hacer [&#8230;] 1.200 pruebas en el texto de los manuscritos, puede determinarse que el texto del Nuevo Testamento se ha transmitido de forma excelente, mejor que cualquier otro escrito de tiempos antiguos; la posibilidad de que a\u00fan se encuentren manuscritos que alteren el texto es absolutamente cero\u2020\u009d. (Das Neue Testament\u2014zuverl\u00e4ssig \u00fcberliefert, Stuttgart, 1986, p\u00e1gs. 27, 28.)<br \/>\nLos manuscritos existentes de las Escrituras Cristianas (en griego y en otros idiomas) tienen variaciones textuales, lo que no debe extra\u00f1ar en vista de la imperfecci\u00f3n humana y las muchas copias que se han hecho de ellos, que han sido obra en especial de copistas no profesionales. Los manuscritos que se derivan de otro com\u00fan, o de una revisi\u00f3n particular de textos primitivos, o proceden de una cierta regi\u00f3n geogr\u00e1fica, suelen tener al menos algunas variaciones en com\u00fan y por ello se dice que pertenecen a la misma familia o grupo. Bas\u00e1ndose en la similitud de las diferencias, los eruditos han clasificado los textos en grupos, o familias, cuyo n\u00famero ha aumentado con el paso del tiempo, y ahora se habla de los textos alejandrino, occidental, oriental (siriaco y cesareo) y bizantino, representados en varios manuscritos o en diferentes lecturas esparcidas por distintos manuscritos. Pero a pesar de las variaciones de las diferentes familias de manuscritos y de las que hay dentro de cada grupo, las Escrituras nos han llegado esencialmente con el mismo contenido de los escritos inspirados originales. Estas variaciones no tienen ninguna incidencia en las ense\u00f1anzas b\u00ed\u00adblicas. La cr\u00ed\u00adtica textual ha detectado y corregido los errores de cierta trascendencia, de modo que actualmente disponemos de un texto aut\u00e9ntico y confiable.<br \/>\nDesde que Westcott y Hort prepararon su texto griego refinado, se han producido varias ediciones cr\u00ed\u00adticas de las Escrituras Griegas Cristianas. Cabe destacar The Greek New Testament, del que las Sociedades B\u00ed\u00adblicas Unidas han publicado ya su tercera edici\u00f3n. De id\u00e9ntica fraseolog\u00ed\u00ada es la vig\u00e9simo sexta edici\u00f3n del llamado texto Nestle-Aland, publicado en Stuttgart (Alemania) en 1979. (V\u00e9ase ESCRITURAS GRIEGAS CRISTIANAS.)<\/p>\n<p>Manuscritos de las Escrituras Hebreas. En la actualidad hay unos 6.000 manuscritos de todas las Escrituras Hebreas o de parte de ellas en diferentes bibliotecas. La gran mayor\u00ed\u00ada de ellos contienen el texto masor\u00e9tico y son del siglo X E.C. o posteriores. Los masoretas (de la segunda mitad del I milenio E.C.) trataron de transmitir el texto hebreo fielmente y no hicieron cambios en \u00e9l. No obstante, para conservar la pronunciaci\u00f3n tradicional del texto conson\u00e1ntico sin vocales, concibieron un sistema de puntos voc\u00e1licos y de acentos. Adem\u00e1s, en la masora o notas marginales dirigieron la atenci\u00f3n a las anomal\u00ed\u00adas del texto y anotaron las correcciones que consideraron necesarias. Este texto masor\u00e9tico es el que aparece en las Biblias hebreas impresas de hoy d\u00ed\u00ada.<br \/>\nCuando los manuscritos de las Escrituras Hebreas que se usaban en las sinagogas jud\u00ed\u00adas se deterioraban, eran reemplazados por copias verificadas, y los viejos manuscritos se depositaban en la geniza (un almac\u00e9n o dep\u00f3sito de la sinagoga). Finalmente, una vez que la geniza estaba llena, se sacaban los manuscritos y se enterraban con ceremonia. De este modo se llegaron a perder muchos manuscritos antiguos. Sin embargo, el contenido de la geniza de la sinagoga de la antigua ciudad de El Cairo se conserv\u00f3, probablemente porque la tapiaron y qued\u00f3 olvidada durante siglos. Despu\u00e9s de la reconstrucci\u00f3n de la sinagoga en el a\u00f1o 1890 E.C., se reexaminaron los manuscritos de su geniza y se trasladaron de all\u00ed\u00ad a diferentes bibliotecas manuscritos de las Escrituras Hebreas bastante completos y diversos fragmentos (se dice que algunos son del siglo VI E.C.).<br \/>\nUno de los fragmentos m\u00e1s antiguos que contiene pasajes b\u00ed\u00adblicos es el Papiro de Nash, hallado en Egipto y llevado a Cambridge (Inglaterra). Este papiro, que data del siglo I o II a. E.C. y debi\u00f3 formar parte de una colecci\u00f3n did\u00e1ctica, consta tan solo de cuatro fragmentos de 24 l\u00ed\u00adneas de un texto premasor\u00e9tico de los Diez Mandamientos, as\u00ed\u00ad como de algunos vers\u00ed\u00adculos de los cap\u00ed\u00adtulos 5 y 6 de Deuteronomio.<br \/>\nDesde 1947 se han hallado muchos rollos b\u00ed\u00adblicos y extrab\u00ed\u00adblicos en la zona occidental del mar Muerto, llamados com\u00fanmente los Rollos del mar Muerto. Los m\u00e1s importantes son los manuscritos descubiertos dentro de varias cuevas en los alrededores de Wadi Qumr\u00e1n (Nahal Qumeran). Tambi\u00e9n se les conoce como los textos de Qumr\u00e1n. Parece ser que en un tiempo pertenecieron a una comunidad religiosa jud\u00ed\u00ada asentada en los alrededores de Khirbet Qumr\u00e1n (Horvat Qumeran). El primer descubrimiento lo hizo un beduino que encontr\u00f3 en una cueva a unos 15 Km. al S. de Jeric\u00f3 cierta cantidad de vasijas de barro que conten\u00ed\u00adan manuscritos antiguos. Entre ellos se encontraba el famoso Rollo de Isa\u00ed\u00adas (1QIsa), un rollo de piel bien conservado que contiene todo el libro de Isa\u00ed\u00adas excepto algunos pocos pasajes. (GRABADO, vol. 1, p\u00e1g. 322.) La escritura hebrea premasor\u00e9tica se ha fechado de finales del siglo II a. E.C. Por lo tanto, precede en unos mil a\u00f1os al manuscrito m\u00e1s antiguo que existe del texto masor\u00e9tico. Sin embargo, aunque presenta algunas diferencias en la graf\u00ed\u00ada y la construcci\u00f3n gramatical, no se aprecian diferencias doctrinales con relaci\u00f3n al texto masor\u00e9tico. Entre los documentos recuperados en la zona de Qumr\u00e1n hay fragmentos de m\u00e1s de 170 rollos que contienen secciones de todos los libros de las Escrituras Hebreas, con la excepci\u00f3n de Ester; de algunos libros hay m\u00e1s de una copia. Se cree que estos rollos y fragmentos manuscritos datan de entre mediados del siglo III a. E.C. y mediados del siglo I E.C. En ellos se puede apreciar m\u00e1s de un tipo de texto hebreo, como el protomasor\u00e9tico y otro texto que sirve de base para la Versi\u00f3n de los Setenta. En la actualidad estos manuscritos a\u00fan est\u00e1n en fase de estudio.<br \/>\nEntre los manuscritos hebreos de vitela m\u00e1s importantes de las Escrituras Hebreas est\u00e1 el C\u00f3dice Cara\u00ed\u00adta de El Cairo. Este c\u00f3dice de los Profetas contiene adem\u00e1s la masora y los puntos voc\u00e1licos. En su colof\u00f3n indica que lo termin\u00f3 aproximadamente en el a\u00f1o 895 E.C. el renombrado masoreta Mois\u00e9s ben Aser de Tiber\u00ed\u00adades. Otro manuscrito importante, del a\u00f1o 916 E.C., es el C\u00f3dice de Petersburgo de los \u00daltimos Profetas. El C\u00f3dice Sefardita de Alepo, conservado antes en Alepo (Siria) y ahora en Israel, conten\u00ed\u00ada hasta hace poco tiempo las Escrituras Hebreas completas. Su texto conson\u00e1ntico original fue corregido, puntuado y anotado por Aar\u00f3n ben Aser, hijo de Mois\u00e9s ben Aser, alrededor de 930 E.C. El manuscrito hebreo m\u00e1s antiguo fechado de todas las Escrituras Hebreas es el Manuscrito de Leningrado n\u00fam. B 19A, que se conserva en la biblioteca p\u00fablica de Leningrado. Se copi\u00f3 en 1008 E.C. \u2020\u0153de los libros preparados y anotados por el maestro Aar\u00f3n ben Mois\u00e9s ben Aser\u2020\u009d. Otro manuscrito hebreo sobresaliente es un c\u00f3dice del Pentateuco que se conserva en el Museo Brit\u00e1nico (C\u00f3dice Oriental n\u00fam. 4445); contiene el texto de G\u00e9nesis 39:20 a Deuteronomio 1:33 (excepto N\u00fa 7:46-73 y 9:12\u201310:18, pasajes que o bien faltan o se han insertado con posterioridad) y data probablemente del siglo X E.C.<br \/>\nMuchos manuscritos de las Escrituras Hebreas de la Biblia se escribieron en griego. Entre los m\u00e1s destacados est\u00e1 uno de la colecci\u00f3n de papiros Fuad (n\u00famero de inventario 266, perteneciente a la Soci\u00e9t\u00e9 Egyptienne de Papyrologie, El Cairo), que contiene porciones de G\u00e9nesis y de la segunda mitad de Deuteronomio seg\u00fan la Versi\u00f3n de los Setenta. Se remonta al siglo I a. E.C., y en varios lugares del texto griego figura el nombre divino escrito en caracteres hebreos cuadriformes. Tambi\u00e9n se han encontrado fragmentos de los cap\u00ed\u00adtulos 23 a 28 de Deuteronomio en el Papiro Rylands III n\u00fam. 458, que data del siglo II a. E.C. y se conserva en Manchester (Inglaterra). Otro manuscrito importante de la Versi\u00f3n de los Setenta contiene fragmentos de Jon\u00e1s, Miqueas, Habacuc, Sofon\u00ed\u00adas y Zacar\u00ed\u00adas. En este rollo de vitela, fechado de finales del siglo I E.C., aparece el nombre divino, el Tetragr\u00e1maton, en caracteres hebreos antiguos. (V\u00e9ase ap\u00e9ndice de NM, p\u00e1gs. 1561, 1562.)<\/p>\n<p>Manuscritos de las Escrituras Griegas Cristianas. Las Escrituras Cristianas se escribieron en la koin\u00e9 griega. Aunque en la actualidad no se tiene conocimiento de que existan manuscritos originales aut\u00f3grafos, se ha calculado en m\u00e1s de 5.000 las copias manuscritas de las Escrituras Griegas, ya sean completas o fragmentadas.<\/p>\n<p>Manuscritos en papiro. Entre los c\u00f3dices en papiro hallados en Egipto alrededor de 1930, cuya adquisici\u00f3n fue noticia en 1931, hab\u00ed\u00ada algunos papiros b\u00ed\u00adblicos de gran importancia. Algunos de esos c\u00f3dices griegos, del siglo II al IV E.C., contienen porciones de ocho libros de las Escrituras Hebreas (G\u00e9nesis, N\u00fameros, Deuteronomio, Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, Daniel y Ester), y tres contienen porciones de quince libros de las Escrituras Griegas Cristianas. Un coleccionista americano de manuscritos, A. Chester Beatty, compr\u00f3 la mayor parte de esos papiros b\u00ed\u00adblicos, y actualmente se conservan en Dubl\u00ed\u00adn (Irlanda). El resto lo adquiri\u00f3 la universidad de Michig\u00e1n y otras entidades.<br \/>\nLa designaci\u00f3n internacional de los papiros b\u00ed\u00adblicos es una \u2020\u0153P\u2020\u009d seguida de un n\u00famero en voladita. El Papiro de Chester Beatty n\u00fam. 1 (P45) consta de porciones de 30 hojas de un c\u00f3dice que probablemente ten\u00ed\u00ada en un principio unas 220 hojas. En el P45 hay fragmentos de los cuatro evangelios y del libro de Hechos. El P47, el Papiro de Chester Beatty n\u00fam. 3, es una porci\u00f3n de un c\u00f3dice que contiene diez p\u00e1ginas algo da\u00f1adas de Revelaci\u00f3n. Se cree que estos dos papiros son del siglo III E.C. Digno de menci\u00f3n especial es el P46, el Papiro de Chester Beatty n\u00fam. 2, de principios del siglo III E.C. Est\u00e1 compuesto por 86 p\u00e1ginas algo da\u00f1adas de un c\u00f3dice que en un principio probablemente ten\u00ed\u00ada 104. Contiene nueve de las cartas inspiradas de Pablo: Romanos, Hebreos, 1 Corintios, 2 Corintios, Efesios, G\u00e1latas, Filipenses, Colosenses y 1 Tesalonicenses. Es significativo que la carta a los Hebreos est\u00e9 incluida en este c\u00f3dice antiguo, pues como en esta no se da el nombre del escritor, a menudo se ha cuestionado que fuese obra de Pablo. Por ello, el que esta carta inspirada se incluya en el P46, que tan solo recoge cartas paulinas, indica que para el a\u00f1o 200 E.C. los cristianos primitivos se la atribu\u00ed\u00adan a \u00e9l. Adem\u00e1s, el hecho de que la carta a los Efesios tambi\u00e9n se encuentre en este c\u00f3dice desmiente los argumentos de quienes cuestionan la autor\u00ed\u00ada de Pablo.<br \/>\nEn la Biblioteca de John Rylands, Manchester (Inglaterra), hay un peque\u00f1o fragmento de papiro del evangelio de Juan (algunos vers\u00ed\u00adculos del cap\u00ed\u00adtulo 18), catalogado como el Papiro de Rylands n\u00fam. 457. Se le conoce internacionalmente como P52. Es el fragmento de manuscrito m\u00e1s antiguo que existe de las Escrituras Griegas Cristianas, ya que se escribi\u00f3 en la primera mitad del siglo segundo, posiblemente alrededor del a\u00f1o 125 E.C., por lo tanto, aproximadamente solo un cuarto de siglo despu\u00e9s de la muerte de Juan. El que circulase una copia del evangelio de Juan en Egipto (donde se descubri\u00f3 el fragmento) en aquel tiempo muestra que las buenas nuevas seg\u00fan Juan debi\u00f3 escribirlas el propio Juan en el siglo I E.C., no un escritor desconocido bien adentrado el siglo II E.C. \u2014despu\u00e9s de la muerte de Juan\u2014, como algunos cr\u00ed\u00adticos afirmaron en su d\u00ed\u00ada.<br \/>\nLa aportaci\u00f3n m\u00e1s importante a la colecci\u00f3n de papiros b\u00ed\u00adblicos desde el descubrimiento de los papiros de Chester Beatty fue la adquisici\u00f3n de los papiros de Bodmer, publicados entre 1956 y 1961. Resultan particularmente importantes el n\u00fam. 2 (P66) y los n\u00fams. 14 y 15 (P75), ambos escritos sobre el a\u00f1o 200 E.C. El Papiro de Bodmer n\u00fam. 2 contiene una buena parte del evangelio de Juan y los n\u00fams. 14 y 15, incluyen gran parte de Lucas y Juan, y est\u00e1n muy cerca textualmente del Manuscrito Vaticano n\u00fam. 1209.<\/p>\n<p>Manuscritos de vitela. Los manuscritos b\u00ed\u00adblicos escritos en vitela a veces incluyen porciones de las Escrituras Hebreas y de las Griegas Cristianas, mientras que algunos de ellos son \u00fanicamente de las Escrituras Cristianas.<br \/>\nEl C\u00f3dice de Beza, designado por la letra \u2020\u0153D\u2020\u009d, es un valioso manuscrito del siglo V E.C. Aunque se ignora el lugar de donde procede, se sabe que se adquiri\u00f3 en Francia en el a\u00f1o 1562. Contiene los evangelios, el libro de Hechos y unos pocos vers\u00ed\u00adculos m\u00e1s. Se trata de un manuscrito uncial con el texto en griego en las p\u00e1ginas de la izquierda y un texto paralelo en lat\u00ed\u00adn en las p\u00e1ginas de la derecha. Este c\u00f3dice se conserva en la universidad de Cambridge (Inglaterra), y lo present\u00f3 a esa instituci\u00f3n Teodoro de Beza en el a\u00f1o 1581.<br \/>\nEl C\u00f3dice Claromontano (D2) tambi\u00e9n est\u00e1 escrito en griego y lat\u00ed\u00adn: en griego a la izquierda y en lat\u00ed\u00adn a la derecha. Contiene las cartas can\u00f3nicas de Pablo, Hebreos inclusive, y se considera que es del siglo VI. Se dice que lo encontraron en el monasterio de Clermont (Francia) y que lo adquiri\u00f3 Teodoro de Beza, aunque en la actualidad se conserva en la Biblioth\u00e8que Nationale de Par\u00ed\u00ads.<br \/>\nEntre los manuscritos de las Escrituras Griegas Cristianas en vitela descubiertos m\u00e1s recientemente est\u00e1 el C\u00f3dice Washingtoniano I, que contiene los evangelios en griego (en el orden \u2020\u0153occidental\u2020\u009d com\u00fan: Mateo, Juan, Lucas y Marcos). Este c\u00f3dice se adquiri\u00f3 en Egipto en el a\u00f1o 1906 y se conserva en la galer\u00ed\u00ada de arte Freer, en Washington, D.C. El s\u00ed\u00admbolo internacional de este c\u00f3dice es \u2020\u0153W\u2020\u009d. Se cree que se escribi\u00f3 en el siglo V E.C., excepto una parte de Juan, que debi\u00f3 reemplazarse en el siglo VII por haberse estropeado. El C\u00f3dice Washingtoniano II, cuyo s\u00ed\u00admbolo es \u2020\u0153I\u2020\u009d, tambi\u00e9n de la colecci\u00f3n Freer, contiene porciones de las cartas can\u00f3nicas de Pablo, entre las que se encuentra la carta a los Hebreos. Se cree que el c\u00f3dice se escribi\u00f3 en el siglo V E.C.<\/p>\n<p>Las Escrituras Hebreas y Griegas Cristianas. Los manuscritos b\u00ed\u00adblicos m\u00e1s importantes y completos que hay en griego se escribieron en vitela en letras unciales.<\/p>\n<p>Manuscrito Vaticano n\u00fam. 1209. El Manuscrito Vaticano n\u00fam. 1209 (C\u00f3dice Vaticano), designado internacionalmente por el s\u00ed\u00admbolo \u2020\u0153B\u2020\u009d, es un c\u00f3dice uncial del siglo IV E.C., escrito posiblemente en Alejandr\u00ed\u00ada, y que en un principio conten\u00ed\u00ada toda la Biblia en griego. Un corrector de fecha posterior repas\u00f3 las letras, quiz\u00e1s debido a que la escritura original se hab\u00ed\u00ada ido borrando, pero pas\u00f3 por alto las letras y palabras que consider\u00f3 err\u00f3neas. Es probable que en un principio este c\u00f3dice tuviese unas 820 p\u00e1ginas, de las que hoy hay 759. La mayor parte del G\u00e9nesis ha desaparecido, as\u00ed\u00ad como una parte del libro de los Salmos y Hebreos 9:14 a 13:25, y se han perdido en su totalidad Primera y Segunda a Timoteo, Tito, Filem\u00f3n y Revelaci\u00f3n. Este c\u00f3dice se conserva en la biblioteca del Vaticano, en Roma (Italia), donde est\u00e1 ya desde el siglo XV. Sin embargo, la direcci\u00f3n de la biblioteca dificult\u00f3 enormemente a los eruditos el acceso al manuscrito, y no publicaron un facs\u00ed\u00admil fotogr\u00e1fico de todo el c\u00f3dice hasta 1889-1890.<\/p>\n<p>El Manuscrito Sina\u00ed\u00adtico. El Manuscrito Sina\u00ed\u00adtico (C\u00f3dice Sina\u00ed\u00adtico) es tambi\u00e9n del siglo IV E.C., aunque puede que el C\u00f3dice Vaticano sea un poco m\u00e1s antiguo. El Manuscrito Sina\u00ed\u00adtico es designado por el s\u00ed\u00admbolo \u00d7\u0090 (\u00c2\u00b4\u00e1\u00c2\u00b7lef, la primera letra del alfabeto hebreo). Aunque es probable que en un tiempo contuviese toda la Biblia en griego, parte de las Escrituras Hebreas se ha perdido. Sin embargo, conserva todas las Escrituras Griegas Cristianas. En un principio este c\u00f3dice deb\u00ed\u00ada tener como m\u00ed\u00adnimo 730 hojas, aunque en la actualidad solo quedan unas 393, completas o fragmentarias. Lo descubri\u00f3 el docto b\u00ed\u00adblico Konstantin von Tischendorf (una parte en el a\u00f1o 1844 y otra en 1859) en el monasterio de Santa Catalina, al pie del monte Sina\u00ed\u00ad. En Leipzig se conservan 43 hojas de este c\u00f3dice; en el Museo Brit\u00e1nico de Londres, otras 347, y en Leningrado se encuentran fragmentos de otras tres de sus hojas. En 1975 se supo del hallazgo de ocho a catorce hojas m\u00e1s en el mismo monasterio.<\/p>\n<p>El Manuscrito Alejandrino. El Manuscrito Alejandrino (C\u00f3dice Alejandrino), designado por la letra \u2020\u0153A\u2020\u009d, es un manuscrito griego uncial que contiene la mayor parte de la Biblia, incluido el libro de Revelaci\u00f3n. Es posible que constase originalmente de 820 p\u00e1ginas, de las que se conservan 773. Por lo general se considera que este c\u00f3dice se escribi\u00f3 hacia la primera mitad del siglo V E.C., y tambi\u00e9n se conserva en el Museo Brit\u00e1nico. (GRABADO, vol. 2, p\u00e1g. 336.)<\/p>\n<p>El C\u00f3dice Ephraemi Syri Rescriptus. Por lo general tambi\u00e9n se cree que el C\u00f3dice Ephraemi Syri Rescriptus (C\u00f3dice Ephraemi), designado internacionalmente por la letra \u2020\u0153C\u2020\u009d, es del siglo V E.C. Es un manuscrito palimpsesto escrito en letras griegas unciales en vitela. El texto griego original se borr\u00f3 y sobre un buen n\u00famero de p\u00e1ginas se escribieron los discursos de Ephraem Syrus (o el sirio) en griego. Es probable que esto se hiciese durante el siglo XII, cuando hab\u00ed\u00ada escasez de vitela. Sin embargo, se ha podido descifrar el texto original. Aunque al parecer el C\u00f3dice \u2020\u0153C\u2020\u009d contuvo en un tiempo todas las Escrituras en griego, en la actualidad solo se conservan 209 p\u00e1ginas, de las que 145 son de las Escrituras Griegas Cristianas. De modo que este c\u00f3dice hoy \u00fanicamente contiene algunos fragmentos de los libros de las Escrituras Hebreas y porciones de todos los libros de las Escrituras Griegas Cristianas, excepto Segunda a los Tesalonicenses y Segunda de Juan. Se conserva en la Biblioth\u00e8que Nationale de Par\u00ed\u00ads.<\/p>\n<p>Exactitud del texto b\u00ed\u00adblico. El aprecio por la exactitud de la Biblia aumenta notablemente al observar que en comparaci\u00f3n solo hay unos pocos manuscritos de las obras de los escritores cl\u00e1sicos, y ninguno es original aut\u00f3grafo. A pesar de ser solo copias hechas siglos despu\u00e9s de la muerte de los autores, los doctos hoy d\u00ed\u00ada aceptan tales copias posteriores como prueba suficiente de la autenticidad del texto.<br \/>\nLos manuscritos de las Escrituras Hebreas se prepararon con sumo cuidado. El docto W. H. Green hizo la siguiente observaci\u00f3n con respecto al texto de las Escrituras Hebreas: \u2020\u0153Se puede decir con seguridad que ninguna otra obra de la antig\u00fcedad se ha transmitido con tanta exactitud\u2020\u009d. (Archaeology and Bible History, de J. P. Free, 1964, p\u00e1g. 5.) El difunto escriturario sir Frederic Kenyon reafirm\u00f3 la exactitud del texto b\u00ed\u00adblico en el pr\u00f3logo de sus siete vol\u00famenes titulados The Chester Beatty Biblical Papyri: \u2020\u0153La primera y m\u00e1s importante conclusi\u00f3n que se saca del examen de [los papiros] es que confirman la solidez esencial de los textos existentes. No se muestra ninguna variaci\u00f3n notable ni fundamental, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento. No hay omisiones ni a\u00f1adiduras importantes de pasajes, ni variaciones que afecten a hechos o doctrinas importantes. Las variaciones del texto afectan a asuntos menores, como el orden de las palabras o las palabras exactas que se usaron, [&#8230;] pero su importancia fundamental es que al aportar documentaci\u00f3n m\u00e1s antigua que la conocida hasta entonces, confirman la integridad de nuestros textos existentes. En este sentido suponen una adquisici\u00f3n hist\u00f3rica\u2020\u009d (Londres, 1933, fasc\u00ed\u00adculo 1, p\u00e1g. 15).<br \/>\nEn lo que ata\u00f1e a las Escrituras Griegas Cristianas, sir Frederic Kenyon escribi\u00f3: \u2020\u0153El intervalo entre las fechas de su composici\u00f3n original y la documentaci\u00f3n m\u00e1s temprana existente llega a ser tan peque\u00f1o que de hecho es insignificante, y ahora se ha eliminado el \u00faltimo fundamento para dudar que las Escrituras hayan llegado a nosotros sustancialmente tal como se escribieron. Tanto la autenticidad como la integridad general de los libros del Nuevo Testamento pueden considerarse finalmente probadas\u2020\u009d. (The Bible and Arch\u00e6ology, 1940, p\u00e1gs. 288, 289.)<br \/>\nSiglos atr\u00e1s, Jesucristo, \u2020\u0153el testigo fiel y verdadero\u2020\u009d (Rev 3:14), confirm\u00f3 repetidas veces y con firmeza la autenticidad de las Escrituras Hebreas, como tambi\u00e9n lo hicieron sus ap\u00f3stoles. (Lu 24:27, 44; Ro 15:4.) Las versiones o traducciones antiguas de las Escrituras Hebreas constituyen una prueba m\u00e1s de la exactitud con que estos escritos han llegado hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Los manuscritos y versiones de las Escrituras Griegas Cristianas ofrecen un testimonio irrefutable de la maravillosa conservaci\u00f3n y transmisi\u00f3n exacta de esa parte de la Palabra de Dios. Por consiguiente, se nos ha legado un texto b\u00ed\u00adblico aut\u00e9ntico, confiable y exacto. Un examen cuidadoso de los manuscritos que se han conservado de las Sagradas Escrituras pone de relieve el testimonio elocuente de su fiel conservaci\u00f3n y permanencia, lo que da a\u00fan m\u00e1s significado a la declaraci\u00f3n inspirada: \u2020\u0153La hierba verde se ha secado, la flor se ha marchitado; pero en cuanto a la palabra de nuestro Dios, durar\u00e1 hasta tiempo indefinido\u2020\u009d. (Isa 40:8; 1Pe 1:24, 25.)<\/p>\n<p>[Fotograf\u00ed\u00ada en la p\u00e1gina 301]<br \/>\nManuscrito Sina\u00ed\u00adtico, del siglo IV E.C.; contiene gran parte de la Biblia en griego<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Los manuscritos, en cuanto opuestos a impresos, son copias del texto original o de una versi\u00f3n ya sea de toda la Biblia o de parte de ella.  Despu\u00e9s de unas observaciones introductorias sobre los manuscritos en general, hablaremos en detalle de los manuscritos b\u00edblicos hebreos, griegos, latinos, sir\u00edacos, armenios y coptos; manuscritos de otras versiones no son lo suficientemente importantes para entrar al alcance de este art\u00edculo.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 En General<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Manuscritos Hebreos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Manuscritos Griegos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Manuscritos Latinos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Manuscritos Sir\u00edacos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Manuscritos Armenios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Manuscritos Coptos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h3>En General<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los manuscritos pueden ser convenientemente divididos entre los manuscritos en papiro y en pergamino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Manuscritos en Papiro<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Imperio Romano de los tres primeros siglos de nuestra era, el papiro era el material de escritura ordinario.  Hecho con tiras del coraz\u00f3n de la planta acu\u00e1tica egipcia del mismo nombre, el papiro era muy fr\u00e1gil, quebradizo al aire, se desmenuzaba con el uso, no resist\u00eda la fuerza desintegradora de la humedad y muy poco practicable para la forma de libro.  Todos los manuscritos en papiros de todas clases se han perdido, excepto los enterrados en terreno extremadamente seco, como el de Alto y Medio Egipto, donde los ignorantes labradores destruyeron injustificadamente y de una vez grandes cantidades de manuscritos en papiro.  Los excavadores egipcios evitan ahora esa destrucci\u00f3n y siguen a\u00f1adiendo a la ya considerable colecci\u00f3n de papiros.  Es m\u00e1s que probable que los escritores sagrados del Nuevo Testamento o sus escribas usaran tinta y rollos de fr\u00e1gil papiro para sus autographa (2 Cor. 3,3; 2 Juan 12).  Estos manuscritos originales probablemente perecieron hacia fines del siglo I o principios del II.  No hallamos rastros de ellos ni en los Padres Apost\u00f3licos ni en los Padres apolog\u00e9ticos&#8212;a no ser que exceptuemos las palabras de Tertuliano \u00ablas aut\u00e9nticas cartas de los Ap\u00f3stoles mismos\u00bb, que hoy se descartan por considerarlas ret\u00f3ricas.  Una prueba significativa de la p\u00e9rdida temprana de las copias aut\u00f3grafas del Nuevo testamento es el hecho de que San Ireneo nunca apela a los escritos originales sino s\u00f3lo a las antiguas y esmeradas copias (en pasi tois spoudaiois kai archaiois antigraphois), al testimonio de los que vieron a Juan cara a cara (kaimartyrounton auton ekeinon ton katopsin ton Ioannen heorakoton), y a la evidencia interna de la palabra escrita (kai tou logou didaskontos hemas).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Manuscritos en pergamino<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Egipto se adhiri\u00f3 a sus rollos de papiro hasta el siglo VIII y a\u00fan m\u00e1s tarde.  El pergamino hab\u00eda sido usado antes de los tiempos de Cristo (cf. Plinio, \u00abHistoria Naturalis\u00bb, XIII, 11), y durante el tiempo de los Ap\u00f3stoles (2 Tim. 4,13).  En el siglo III comenz\u00f3 a sustituir a los papiros fuera de Egipto; en la primera parte del siglo IV el pergamino y el c\u00f3dice (o forma de libro) venci\u00f3 completamente al papiro y la forma de rollo.  Cuando Constantino fund\u00f3 su capital del Imperio Bizantino, orden\u00f3 a Eusebio de Cesarea que mandara a hacer cincuenta manuscritos de la Biblia en pergamino (somatia en diphtherais) para usar en las iglesias de Bizancio (Vita Constant., IV, 36).  Los manuscritos b\u00edblicos existentes m\u00e1s antiguos pertenecen al siglo IV, pero en forma fragmentaria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Palimpsestos<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos sumamente importantes manuscritos en pergamino son palimpsestos (del lat\u00edn palimpsestum, griego palimpsestos, \u00abraspado de nuevo\u00bb)&#8212;es decir, hab\u00edan sido borrados con piedra p\u00f3mez por segunda vez hac\u00eda tiempo y escrito sobre lo borrado.  El descubrimiento de los palimpsestos llev\u00f3 a la imprudente acusaci\u00f3n de que los monjes hab\u00edan producido una destrucci\u00f3n al por mayor de manuscritos b\u00edblicos desde muy antiguo.  Se desprende que hubo algunas destrucciones del decreto de un s\u00ednodo griego del a\u00f1o 691 d.C. que prohib\u00eda el uso de manuscritos palimpsestos, ya fuera de la Biblia o de los Padres, a no ser que estuvieran completamente inservibles (ver Wattenbach, \u00abDas Schriftwessen im Mittelalter\u00bb, 1896, p. 299).  Y tambi\u00e9n es suficientemente claro que tal destrucci\u00f3n no fue al por mayor, sino que s\u00f3lo tuvo que ver con manuscritos gastados o estropeados, por el hecho significativo de que no se ha encontrado a\u00fan ninguna obra completa de cualquier clase en ning\u00fan palimpsesto.  El descifrado de un palimpsesto se puede realizar a veces empap\u00e1ndolo en agua clara; generalmente hablando para recuperar la escritura original.  Tales reactivos qu\u00edmicos son una infusi\u00f3n de agallas, la tintura de Gioberti e hidrosulfuro de amonio, los cuales da\u00f1an el manuscrito.  Wattenbach, una autoridad en el tema dice:  \u201cLos expertos experimentadores de nuestro tiempo han destruido mucha m\u00e1s cantidad de preciosos manuscritos, en proporci\u00f3n a la cantidad existente, que los monjes antiguos.\u201d\n<\/p>\n<h3>Manuscritos Hebreos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00c9poca<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a.  Texto pre-masor\u00e9tico.  El manuscrito hebreo m\u00e1s antiguo es el papiro Nash.  Hay cuatro fragmentos que cuando se ponen juntos dan veinticuatro l\u00edneas de un texto pre-masoreta de los Diez Mandamientos y el shema (\u00c9xodo 20,2-17; Deuteronomio 5,6-19; 6,4-5).  El escrito est\u00e1 sin vocales y paleogr\u00e1ficamente parece que no es posterior al siglo II.  Este es el m\u00e1s antiguo manuscrito b\u00edblico existente (vea Cook, \u00abUn Papiro B\u00edblico Pre-Masor\u00e9tico\u00bb en \u00abProced. de la  Soc. de Arq. Bib.\u00bb, enero 1903).  A veces concuerda con la Versi\u00f3n de los Setenta comparada con la Masora.  Otro texto pre-masor\u00e9tico es el Pentateuco Samaritano.  La recensi\u00f3n samaritana es probablemente anterior al Exilio; ha llegado a nosotros libre de la influencia masor\u00e9tica, est\u00e1 escrita sin vocales y en caracteres samaritanos.  El m\u00e1s antiguo manuscrito samaritano existente es el de Nablus, que antes se databa anterior a los manuscritos masor\u00e9ticos, pero ahora se asigna al siglo XII o XIII d.C.  Aqu\u00ed hay que hacer ahora menci\u00f3n de los manuscritos hebreos no-masor\u00e9ticos del libro del Eclesi\u00e1stico.  Estos fragmentos, obtenidos de una \u201cgenizah\u201d de El Cairo (una caja para los manuscritos gastados o desechados), pertenecen al siglo X u XI de nuestra era.  Nos proveen con m\u00e1s de la mitad del Eclesi\u00e1stico y duplican ciertas partes del libro.  Muchos especialistas consideran que los fragmentos de El Cairo prueban que el hebreo fue el idioma original del Eclesi\u00e1stico (vea \u00abFacs\u00edmiles de los Fragmentos recobrados hasta ahora del Libro del Eclesi\u00e1stico en Hebreo\u201d, Oxford y Cambridge, 1901).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b.  Texto Masor\u00e9tico:  Todos los otros manuscritos hebreos de la Biblia son masor\u00e9ticos (Vea Masora) y pertenecen al siglo X o posterior.  Algunos de estos manuscritos est\u00e1n datados antes, pero los cr\u00edticos textuales consideran que esas fechas se deben a un fraude intencional o a una transcripci\u00f3n no-cr\u00edtica de fechas de manuscritos anteriores.  Por ejemplo un c\u00f3dice de los profetas anteriores y posteriores, que ahora est\u00e1 en la sinagoga cara\u00edta de El Cairo, est\u00e1 fechado 895 d.C., pero Neubauer lo asigna al siglo XI o XIII.  Califica como una obra del siglo XIII el manuscrito # 12 de Cambridge, datado en 856 d.C.  Rechaza como absolutamente imposible la fecha 489 del Pentateuco de San Petersburgo (ver Studia Biblica, III, 22).  Probablemente los manuscritos masor\u00e9ticos m\u00e1s antiguos sean: \u00abProphetarium Posteriorum Codex Bablyonicus Petropolitanus\u00bb, fechado 916 d.C.; La Biblia de San Petersburgo, escrita por Samuel ben Jacob y fechada en 1009 d.C.; el \u00abC\u00f3dice Oriental 4445\u00bb en el Museo Brit\u00e1nico, que Ginsburg (Introducci\u00f3n, p. 469) asigna a 820-50 d.C.  Los cr\u00edticos textuales var\u00edan mucho en las fechas que asignan a ciertos manuscritos hebreos.  De Rossi incluso piensa que s\u00f3lo unos nueve o diez manuscritos masor\u00e9ticos son anteriores al siglo XII. (Vari\u00e6 Lectiones, I, p. XV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Cantidad<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kennicott, el primer estudioso cr\u00edtico del texto masor\u00e9tico, examin\u00f3 o mand\u00f3 a examinar unos 16 manuscritos samaritanos, unos 40 textos impresos y 638 manuscritos masor\u00e9ticos (ver \u00abDissertatio Generalis in Vetus Testam. Hebraicum\u00bb, Oxford, 1780).  Los numer\u00f3 en seis grupos:\n<\/p>\n<ul>\n<li> n\u00fams.  1-88, manuscritos de Oxford; <\/li>\n<li> n\u00fams. 89-144, otros manuscritos de pa\u00edses angloparlantes; <\/li>\n<li> n\u00fams. 145-254, manuscritos de Europa continental; <\/li>\n<li> n\u00fams. 255-300, textos impresos y varios manuscritos; <\/li>\n<li> n\u00fams. 301-694, manuscritos cotejados por Brunsio.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">De Rossi (Vari\u00e6 Lectiones Vet. Test.) retuvo la numeraci\u00f3n de Kennicott y a\u00f1adi\u00f3 una lista de 479 manuscritos, todos de su propiedad privada, de los cuales, desafortunadamente, 17 hab\u00edan recibido ya numeraci\u00f3n por Kennicott.  De Rossi a\u00f1adi\u00f3 m\u00e1s tarde cuatro listas suplementaria de 110, 52, 37 y 76 manuscritos, y lleg\u00f3 a la cifra de 1375 manuscritos masor\u00e9ticos.  Desde entonces nadie ha emprendido un estudio cr\u00edtico tan colosal de los manuscritos hebreos.  Unos pocos de los principales manuscritos se cotejan y comparan m\u00e1s exactamente en las ediciones del texto masor\u00e9tico que fueron hechas por S. Baer, Fr. Delitzsch y Ginsburg.  Al vasto n\u00famero de manuscritos hebreos examinado por Kennicott y De Rossi hay que a\u00f1adir unos dos mil manuscritos de la Biblioteca Imperial de San Petersburgo que Firkowitsch cotej\u00f3 en Tschufut-Kale (\u00abRoca de los Jud\u00edos\u00bb) en la  Crimea (ver Strack, \u00abDie biblischen und massoretischen Handschriften z\u00fc Tschufut-Kale\u00bb en \u00abZeits. f\u00fcr luth. Theol. und Kirche\u00bb, 1875).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Valor<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estudio cr\u00edtico de esta rica variedad de cerca de 3400 rollos y c\u00f3dices masor\u00e9ticos no promete tan importantes resultados como al principio se crey\u00f3.  Los manuscritos son todos de fechas recientes si se comparan con los c\u00f3dices griegos, latinos y sir\u00edacos; todos son singularmente parecidos.  En copias hechas para uso privado se hallan unas pocas variantes: las copias hechas para el servicio p\u00fablico de las sinagogas son tan uniformes que no animan al cr\u00edtico a compararlas.  Todos los manuscritos masor\u00e9ticos nos devuelven a un solo editor&#8212;el de la tradici\u00f3n textual que probablemente comenz\u00f3 en el siglo II y cada vez se hizo m\u00e1s y m\u00e1s minucioso hasta que cada detalle y t\u00edtulo del texto qued\u00f3 casi absolutamente fijado y sagrado.  Parece que fue R. Aqiba la cabeza de esta escuela jud\u00eda del siglo II.  Se tomaron medidas sin precedentes para mantener el texto fijado.  Los estudiosos contaron las palabras y consonantes de cada libro, la palabra central y las consonantes centrales, las peculiaridades del escrito etc.  Hasta cuando tales peculiaridades eran claramente debidas a un error o accidente, fueron perpetuadas e interpretadas por un significado m\u00edstico.  Letras rotas o invertidas, consonantes que eran demasiado peque\u00f1as o grandes, puntos que estaban fuera de lugar&#8212;todas estas rarezas fueron transmitidas como intenci\u00f3n divina.  En el G\u00e9nesis 2,4 bebram (\u201ccuando fueron creados\u201d), todos los manuscritos tiene una H\u00ea, y los eruditos jud\u00edos vieron esta peculiaridad como inspirada y la interpretaron:  \u201cEn la letra H\u00ea fueron creados\u201d y despu\u00e9s se pusieron a averiguar qu\u00e9 quer\u00eda decir aquello.  Esta falta de variantes en los manuscritos masor\u00e9ticos nos deja sin la esperanza de recuperar el texto hebreo original excepto a trav\u00e9s de las versiones.  Kittel en su espl\u00e9ndido texto hebreo da tantas variantes como sugiere la versi\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>Manuscritos Griegos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>En General<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los manuscritos griegos se dividen en dos clases seg\u00fan el tipo de escritura:  uncial y min\u00fascula.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a.  Las unciales se usaban entre los siglos IV y X, con letras grandes y desconectadas.  Estas letras no eran may\u00fasculas, sino que ten\u00edan una forma caracter\u00edstica: epsilon, sigma y omega no se escrib\u00edan EPSILON, SIGMA, OMEGA, como son esas may\u00fasculas en las inscripciones; rho, phi, psi, y a veces upsilon se prolongaban sobre o por debajo de la l\u00ednea.  Las palabras no estaban separadas; no se utilizaban acentos ni signos de puntuaci\u00f3n; los p\u00e1rrafos se se\u00f1alaban s\u00f3lo con una peque\u00f1a laguna; las letras eran uniformes y art\u00edsticas y s\u00f3lo se usaban ligaduras para las palabras m\u00e1s comunes&#8212;IC (Iesous), KC (Kyrios), XC (Christos), ICL (Israel), PNA (pneuma), DLD (David), ANOC (anthropos), PER (pater), MER (mater), OUC (pater), CER (soter), OUNOC (ouranos).  En el siglo VI comenz\u00f3 la decadencia de la elegante escritura uncial; ciertas letras se torc\u00edan y se curvaban.  En el siglo VII m\u00e1s letras recib\u00edan esas florituras y se introdujeron acentos y pausas, y la escritura se inclinaba hacia la derecha.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b.  Min\u00fasculas:  Mientras las unciales segu\u00edan dominando en manuscritos b\u00edblicos, en otras obras se usaban las min\u00fasculas.  Durante el siglo IX se escribieron manuscritos de la Biblia con unciales y con min\u00fasculas.  Esta \u00faltima muestra una forma de escribir tan desarrollada que no deja duda sobre su largo prolongado.  Las letras son peque\u00f1as, conectadas y escritas con una mano r\u00e1pida.  Despu\u00e9s del siglo X se usaron las min\u00fasculas hasta el siglo XV, en que los manuscritos fueron sustituidos por impresos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Manuscritos del Antiguo Testamento<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a.  Versi\u00f3n de los Setenta (LXX):  Hay tres familias de manuscritos de la Versi\u00f3n de los Setenta:  los de la Hexapla de Or\u00edgenes, los de Hesiquio y los de San Luciano de Antioqu\u00eda.  San P\u00e1nfilo de Cesarea, disc\u00edpulo de Or\u00edgenes, conserv\u00f3 en Cesarea los manuscritos de su Hexapla y Tetrapla.  Algunos manuscritos existentes (es decir, aleph y Q) aluden en escolios a estas gigantescas obras de Or\u00edgenes.  En el siglo IV, Panfilio y su disc\u00edpulo Eusebio de Cesarea reprodujeron la quinta columna de la Hexapla, es decir, del texto de los Setenta de la Hexapla de Or\u00edgenes, con todos sus signos cr\u00edticos.  Esta copia es la fuente de la familia de la Hexapla de los manuscritos de los Setenta.  Con el curso del tiempo, los escribas fueron suprimiendo los signos cr\u00edticos en parte o del todo.  Pasajes que faltaban en los Setenta pero estaban en el hebreo, y por lo tanto suministrados por Or\u00edgenes ya de Aquila o de Teodoci\u00f3n, fueron irremediablemente entremezclados con pasajes de la Versi\u00f3n de los Setenta disponible en ese momento.  Casi al mismo tiempo se publicaron otras dos ediciones de los Setenta:  la de Hesiquio en Alejandr\u00eda y la de Luciano en Antioqu\u00eda.  Los manuscritos existentes han descendido de estas tres ediciones, pero de manera que a\u00fan no se puede identificar bien.  Muy pocos manuscritos se pueden asignar con m\u00e1s que probabilidad a una de las tres familias; los manuscritos de la Hexapla, los de Hesiquio y los de Luciano influyeron unos sobre los otros.  La mayor\u00eda de los manuscritos existentes de los Setenta contienen, como resultado, variantes de cada una y de ninguna de las grandes familias.  Los cr\u00edticos textuales a\u00fan tienen pendiente la tarea de seguir la pista de la influencia de estos tres grandes manuscritos.\n<\/p>\n<ul>\n<li> Papiros:  Existen unos diecis\u00e9is fragmentos en papiro. Los m\u00e1s importantes son:\n<ul>\n<li> Oxyrhyncus Papiro 656 (principios del siglo III) que contiene partes del G\u00e9nesis 14 a 27, en donde faltan la mayor\u00eda de los grandes manuscritos en pergamino. <\/li>\n<li> Museo Brit\u00e1nico Papiro 37, a veces llamado U (siglo VII), que contiene parte de los Salmos (Hebreo) 10 &#8211; 33. <\/li>\n<li> Un papiro en Leipzig (siglo IV) que contiene los salmos 29-54. Estos dos Salterios nos dan el texto del Alto Egipto. <\/li>\n<li> Un papiro en Heidelberg (siglo VII) que contiene Zacar\u00edas 4,6 a Malaqu\u00edas 4,5. <\/li>\n<li> Un papiro en Berl\u00edn (siglos IV o V) que contiene alrededor de treinta cap\u00edtulos del G\u00e9nesis.  <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Pergamino Uncial:  Parsons cotej\u00f3 13 unciales y 298 manuscritos en min\u00fasculas de los Setenta.  Design\u00f3 a los primeros con n\u00fameros romanos, I-XIII, y los \u00faltimos con n\u00fameros ar\u00e1bigos, 14-311 (cf. \u201cV.T. Gr\u00e6cum cum Variis Lectionibus\u00bb, Oxford, 1798).  Legarde designaba los unciales con may\u00fasculas romanas y griegas, que es la numeraci\u00f3n generalmente aceptada (cf. Swete, \u00abIntroducci\u00f3n al Antiguo Testamento en Griego\u00bb, Cambridge, 1902, 148).\n<ul>\n<li> aleph: S, C\u00f3dice Sina\u00edtico (siglo IV; 43 hojas, en Leipzig, 156 junto al Nuevo Testamento en San Petersburgo) contiene fragmentos del G\u00e9nesis y N\u00fameros; 1 Cr\u00f3n. 9,27 &#8211; 19,17; Esdras 9,9 hasta el final; Ester; Tob\u00edas; Judit; 1 y 4 Macabeos; Isa\u00edas; Jerem\u00edas.; Lam. 1,1 &#8211; 2,20; Joel; Abd\u00edas &#8211; Malaqu\u00edas; los libros po\u00e9ticos, el Nuevo Testamento completo, la Ep\u00edstola de Bernab\u00e9 y parte del \u201cPastor\u201d de Hermas.  El texto est\u00e1 mezclado.  En Tob\u00edas difiere mucho de A y B; su origen es dudoso.  Dos correctores (Ca y Cb) son del siglo VII.  Ca nos dice al final de Ester que compar\u00f3 este manuscrito con una copia muy antigua, de la que P\u00e1nfilo testific\u00f3 que hab\u00eda sido tomada y corregida de acuerdo a la Hexapla u Or\u00edgenes. <\/li>\n<li> A, o C\u00f3dice Alejandrino (siglo V; en el Museo Brit\u00e1nico) contiene la Biblia completa (excepto Salmos 1,20 &#8211; 80,11, y lagunas menores) e incluye los libros deuterocan\u00f3nicos y fragmentos, los Ap\u00f3crifos 3 y 4 Macabeos y tambi\u00e9n 1 y 2 Clemente.  Su origen es egipcio y puede ser hesiquiano.  Difiere mucho de B, especialmente en Jueces.  El manuscrito fue escrito por dos escribas y el corrector era aproximadamente de esa misma \u00e9poca. <\/li>\n<li> B, o C\u00f3dice Vaticano (siglo IV, en el Vaticano) contiene la Biblia completa; al Antiguo Testamento le falta el G\u00e9n., 1,1 &#8211; 46,28; 1 y 2 Macabeos; porciones de 2 Samuel 2; y los salmos, 105 &#8211; 137.  El Nuevo Testamento carece de Hebreos, 9,14; 1 y 2 Timoteo; Tito y Apocalipsis.  Su origen es del Bajo Egipto.  Hort piensa que es de la familia del texto usado por Or\u00edgenes en su Hexapla. <\/li>\n<li> C, o C\u00f3dice Efr\u00e9n Rescripto (palimpsesto del siglo V, en la Biblioteca Nacional de Par\u00eds) contiene 64 hojas del Antiguo Testamento; la mayor parte de Eclesiast\u00e9s; partes del Eclesi\u00e1stico; Sabidur\u00eda; Libro de Proverbios y el Cantar; 145 de las 238 hojas del Nuevo Testamento. <\/li>\n<li> D, o Cotton Genesis (siglo V, Museo Brit\u00e1nico) contiene fragmentos de G\u00e9nesis; fue casi destruido por un incendio en 1731 pero hab\u00eda sido estudiado previamente. <\/li>\n<li> E, o C\u00f3dice Bodleiano (siglos IX o X; en la Biblioteca Bodleiana, Oxford) contiene fragmentos del Heptateuco. <\/li>\n<li> F, o C\u00f3dice Ambrosiano (siglo V, en Mil\u00e1n) contiene fragmentos del Heptateuco. <\/li>\n<li> G, o C\u00f3dice Sarraviano (siglo V, 130 hojas, en Leyden; 22 en Par\u00eds, una en San Petersburgo) contiene el Octateuco de la Hexapla (fragmentos) con algunos de los asteriscos y obeliscos de Or\u00edgenes. <\/li>\n<li> H, o C\u00f3dice Petropolitano (siglo VI; en la Biblioteca Imperial, San Petersburgo) contiene partes de N\u00fameros. <\/li>\n<li> I, o C\u00f3dice Bodleiano (siglo IX; Bibl. Bodl., Oxford) contiene los Salmos. <\/li>\n<li> K, o C\u00f3dice Lipsiensis (siglo VII; en Univ. de Leipzig) contiene fragmentos del Heptateuco. <\/li>\n<li> L, o Genesis de Viena (siglo VI; en la Librer\u00eda Imperial, Viena) contiene un G\u00e9nesis incompleto, escrito con letras de plata sobre pergamino p\u00farpura. <\/li>\n<li> M, o C\u00f3dice Coisliniano (siglo VII; en la Biblioteca Nacional de Par\u00eds) contiene el Heptateucco y Reyes. <\/li>\n<li> N-V, o C\u00f3dice Basiliano-Veneto (siglos VIII o IX, parte en Venecia y parte en el Vaticano) contiene el G\u00e9nesis, \u00c9xodo, y partes del Lev\u00edtico, y se us\u00f3 con B en la edici\u00f3n cr\u00edtica de los Setenta (Roma, 1587). <\/li>\n<li> O, o C\u00f3dice Dublinense (siglo VI, en el Trinity College, Dublin) contiene fragmentos de Isa\u00edas. <\/li>\n<li> Q, o C\u00f3dice Marchaliano (siglo VI, en el Vaticano) contiene los Profetas, completo; es muy importante y se origin\u00f3 en Egipto.  El texto es probablemente hesiquiano.  En los m\u00e1rgenes hay muchas lecturas de la Hexapla; tambi\u00e9n muestra muchos signos de la Hexapla.<\/li>\n<li> R, o C\u00f3dice Veronense (siglo VI, en Verona) contiene el Psalterio en griego y lat\u00edn y el Cantar. <\/li>\n<li> T, o C\u00f3dice Zuricensis, el Psalterio de Z\u00fcrich (siglo VII) muestra, con R, el texto occidental; letras de plata, iniciales doradas sobre pergamino p\u00farpura. <\/li>\n<li> W, o C\u00f3dice Parisiensis (siglo IX, en la Biblioteca Nacional, Par\u00eds) contiene fragmentos de los Salmos. <\/li>\n<li> X, o C\u00f3dice Vaticano (siglo nueve, en el Vaticano) contiene el Libro de Job. <\/li>\n<li> Y, o C\u00f3dice Tauriensis (siglo nueve, en la Biblioteca Nacional, Tur\u00edn) contiene los Profetas Menores. <\/li>\n<li> Z, o C\u00f3dice Tischendorf (siglo IX) contiene fragmentos de Reyes; publicado por Tischendorf. <\/li>\n<li> Gamma, o C\u00f3dice Cryptoferrantensis (siglo VIII o IX; en Grottaferrata) contiene fragmentos de los Profetas. <\/li>\n<li> Delta, o C\u00f3dice Bodleiano (siglos IV o V; Oxford, en Bodl. Libr.) contiene un fragmento de Daniel. <\/li>\n<li> Theta, o C\u00f3dice Washington (siglos V o VI, Instituto Smithnsoniano), contiene del Deuteronomio a Josu\u00e9, encontrado en Egipto, uno de los manuscritos de Freer. Hay adem\u00e1s siete Psalterios unciales (dos completos) del siglo IX o X y dieciocho fragmentos poco importantes listados por Swete (op. cit., p. 140). <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Pergamino en Min\u00fasculas.  Se conocen m\u00e1s de 300 pero sin clasificar.  Los Setenta de Cambridge intenta cotejar los principales de estos manuscritos y agruparlos con la intenci\u00f3n de distinguir las varias recensiones de los Setenta. M\u00e1s de la mitad de estos manuscritos son Salterios y unos pocos de ellos dan el Antiguo Testamento completo.  Al editar la Pol\u00edglota de Alcal\u00e1, el cardenal Cisneros us\u00f3 los min\u00fasculos 108 y 248 del vaticano. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nb. Aquila:  (Ver Versiones de la Biblia).  Vestigios de los manuscritos de Aquila se encuentran en\n<\/p>\n<ul>\n<li> fragmentos de las terceras columnas de Or\u00edgenes, escritos como notas marginales en algunos manuscritos como Q; <\/li>\n<li> el palimpsesto de Mil\u00e1n de la Hexapla, una copia muy importante del siglo X encontrada por Mercati en 1896.  Contiene alrededor de once salmos, no tiene columna hebrea y usa el espacio de la misma para variantes; <\/li>\n<li> el fragmento de Cambridge, siglo VII, descubierto en una genizah de El Cairo.  Contiene partes del salmo 21 (ver Taylor, \u00abPalimpsestos de la Genizah del Cairo\u00bb, 1900).  El nombre Yahveh est\u00e1 escrito en letras antiguas hebreas. <\/li>\n<li> Los fragmentos de El Cairo del siglo IV y V; tres palimpsestos (contienen 1 Reyes 20,7 &#8211; 17; 2 Reyes 23,11-27) publicados por Burkitt en 1897; y cuatro porciones de salmos (89,17 &#8211; 91,10; 95,7 &#8211; 96,12; 98,3; 101,16 &#8211; 102,13) publicados por Taylor (op. cit.). <\/li>\n<li> El fragmento de papiro del siglo IV de Gen., 1,1-5, publicado por Grenfell y Hunt en 1900.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nc.  Teodoci\u00f3n: (Ver VERSIONES DE LA BIBLIA).  El libro de Daniel de Teodoci\u00f3n se halla en los manuscritos de los Setenta mencionados arriba.  El Palimpsesto de Mil\u00e1n contiene su texto en parte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nd.  S\u00edmaco (Ver Versiones de la Biblia). Las fuentes del manuscrito son los palimpsestos de Mil\u00e1n, el fragmento de Cambridge y las notas marginales de la Hexapla, todos los cuales son fuentes manuscritos de Aquila.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Manuscritos del Nuevo Testamento<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a. En General:   Seg\u00fan von Soden (\u00abDie Schriften des N.T. in ihrer \u00e4ltesten erreichbaren Textgestalt\u00bb, Berlin, 1902) existen 2328 manuscritos del Nuevo Testamento.  S\u00f3lo unos 40 contienen enteros o en parte todos los libros del Nuevo Testamento.  Hay 1716 copias manuscritas de los Evangelios, 531 de los Hechos, 628 de las Ep\u00edstolas Paulinas y 219 del Apocalipsis.  La numeraci\u00f3n com\u00fanmente aceptada de los manuscritos del Nuevo Testamento es la de Wettstein; los unciales se designan por may\u00fasculas latinas y griegas, y las min\u00fasculas con n\u00fameros ar\u00e1bigos.  Estos manuscritos se dividen en los cuatro grupos arriba mencionados:  Evangelios, Hechos, Ep\u00edstolas Paulinas, Apocalipsis.  En el caso de las unciales se usa un exponente para designar al grupo al que se refieren.  D o Dev es el C\u00f3dice Bezae, un manuscrito de los Evangelios; D3 o Dpaul es el C\u00f3dice Claromontano, un manuscrito de las Ep\u00edstolas Paulinas; E2 o Eact es el C\u00f3dice Laudiano, un manuscrito de los Hechos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nomenclatura es menos clara para las min\u00fasculas, pues cada grupo tiene una serie de n\u00fameros diferentes.  Si una min\u00fascula es un manuscrito completo del Nuevo Testamento, se designa por cuatro n\u00fameros diferentes.  Uno y el mismo manuscrito en Leicester es Evan. 69, Act 31, Paul 37, Apoc 14.  La lista de Wettestein de los manuscritos del Nuevo Testamento fue completada por Birch y Schols; m\u00e1s tarde Scrivener y Gregory continuaron las listas, cada uno con su propia nomenclatura.  Von Soden ha introducido una nueva numeraci\u00f3n para indicar el contenido del manuscrito y la fecha.  Si el contenido tiene algo m\u00e1s que los Evangelios, se marca delta (es decir diatheke, \u00abtestamento\u201d); si es s\u00f3lo el evangelio, eta (i.e., euaggelion, \u00abevangelio\u00bb); si lo dem\u00e1s, excepto el evangelio, alpha (es decir, apostolos).  B es delta-1; aleph es delta-2; Q es epsilon 4, etc.  No se hacen distinciones entre inciales y min\u00fasculas.  Los especialistas admiten la l\u00f3gica y el valor cient\u00edfico de esta nueva numeraci\u00f3n aunque las encuentran un poco pesada e impracticable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b.  Papiros:  En la colecci\u00f3n del Archiduque Rainer, en Viena, hay algunos trozos muy fragmentados de frases del Nuevo Testamento griego, que Wessely, el custodio de la colecci\u00f3n, asigna al siglo II.  Las excavaciones de Grenfell y Hunt en Oxyrhyncus sacaron a la luz varios fragmentos del Nuevo Testamento que Kenyon, el asistente del conservador de los manuscritos del Museo Brit\u00e1nico, asigna a la \u00faltima parte del siglo III.  S\u00f3lo un papiro manuscrito del Nuevo Testamento es importante para los cr\u00edticos textuales:  Oxyrhyncus Pap. 657 del siglo III-IV, porque preserva alrededor de un tercio de la Ep\u00edstola a los Hebreos, una ep\u00edstola en la que el C\u00f3dice B (C\u00f3dice Vaticano) es defectuoso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c.  Pergamino en Unciales:  Hay alrededor de 160 pergaminos unciales del Nuevo Testamento; unos 110 contienen los Evangelios o partes de los mismos.  Los m\u00e1s importantes de esos unciales son los cuatro grandes c\u00f3dices de la Biblia griega completa alef, A, B. C (ver arriba). El Vaticano (B) es el m\u00e1s antiguo y probablemente el mejor manuscrito del Nuevo Testamento.\n<\/p>\n<ul>\n<li> D. o C\u00f3dice Bezae (siglos V o VI, en la Biblioteca Universitaria de Cambridge) contiene los Evangelios y Hechos en griego y lat\u00edn, excepto Hechos 22,29 hasta el final; es un esp\u00e9cimen \u00fanico de manuscrito griego cuyo texto es occidental, es decir, el del lat\u00edn antiguo y sir\u00edaco antiguo. <\/li>\n<li> D3 o C\u00f3dice Claromoniano (probablemente del siglo VI, en la Biblioteca Nacional de Par\u00eds).  Contiene las ep\u00edstolas paulinas en griego y lat\u00edn, cada texto independiente del otro.  Antes de Hebreos hay una lista de los libros del Nuevo Testamento y el n\u00famero de l\u00edneas (stichoi) de cada uno.  Esta lista omite Tesalonicenses, Hebreos y Filipenses; incluye cuatro libros ap\u00f3crifos y sigue un orden inusual: Mateo, Juan, Marcos, Lucas, Romanos, 1 y 2 Corintios, G\u00e1latas, Efesios, 1 y 2 Timoteo, Tito, Colosenses, Filem\u00f3n, 1 y 2 Pedro, Santiago, 1, 2 y 3 Juan, Judas, Bernab\u00e9, Apocalipsis, Hechos, Hermas, Hechos de Pablo, Apocalipsis de Pedro. <\/li>\n<li> E, o C\u00f3dice Basileensis (siglo VIII; en la Biblioteca de la Universidad de Basilea) contiene los Evangelios. <\/li>\n<li> E2, o C\u00f3dice Laudiano (siglo VI; Oxford, en Biblioteca Bodleiana) contiene los Hechos en griego y lat\u00edn. el primero es como D. <\/li>\n<li> E3, o C\u00f3dice Sangermanensis (siglo IX; en Bibl. Imperial, San Petersburgo) contiene las ep\u00edstolas paulinas en griego y lat\u00edn; de la misma familia que D3. <\/li>\n<li> F, o C\u00f3dice Boreeli (siglo IX, en Utrecht), contiene los Evangelios. <\/li>\n<li> F3, o C\u00f3dice Augiensis (siglo IX; en el Trinity College, Cambridge), contiene las Ep\u00edstolas Paulinas en griego y lat\u00edn; de la misma familia que D3, E3 y G3. <\/li>\n<li> G, o C\u00f3dice Wolfii A (siglo IX o X; en Cambridge y Londres), contiene los Evangelios. <\/li>\n<li> G3, o C\u00f3dice Boernerianus (siglo IX, en Dresden), contiene las Ep\u00edstolas Paulinas en griego y lat\u00edn; texto de tipo D3. <\/li>\n<li> H, o C\u00f3dice Wolfii B (siglo IX o X, en Dresden), contiene las Ep\u00edstolas de San Pablo en griego y lat\u00edn; texto del tipo D3. <\/li>\n<li> H2, o C\u00f3dice Mutinensis (siglo IX; en M\u00f3dena), contiene los Hechos. <\/li>\n<li> H3, o C\u00f3dice Coisliniano (siglo VI; originalmente en el Monte Athos, donde quedan 8 hojas.  Otras partes fueron utilizadas para encuadernar manuscritos; 22 hojas llegaron as\u00ed a Paris; 3 fueron descubiertas en San Petersburgo, Mosc\u00fa y Kiev; 1 en Tur\u00edn). Este manuscrito nos da, en gran parte, un texto del siglo IV de Eutalio de Sulca. <\/li>\n<li> K, o C\u00f3dice Cyprius (siglo IX en la Biblioteca Nacional, Paris), contiene los Evangelios. <\/li>\n<li> K2, o C\u00f3dice Mosquensis (siglo IX; en la Biblioteca del Santo S\u00ednodo de Musc\u00fa), contiene Hechos, las ep\u00edstolas paulinas y cat\u00f3licas. <\/li>\n<li> L, o C\u00f3dice Regio (siglo VIII; Biblioteca Nacional, Paris), contiene los Evangelios. <\/li>\n<li> L2, o C\u00f3dice Ang\u00e9lico (siglo IX, en Roma), contiene Hechos y las Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas y Paulinas.<\/li>\n<li> M, o C\u00f3dice Campiano (siglo IX; Biblioteca Nacional, Paris), contiene los Evangelios. <\/li>\n<li> M3, o C\u00f3dice Campiano (siglo IX Biblioteca Nacional, Paris), contiene los Evangelios. <\/li>\n<li> N, o C\u00f3dice Purp\u00fareo, tambi\u00e9n llamado Petropolitano (siglo VI), contiene los Evangelios en plata sobre pergamino p\u00farpura.  Existe casi la mitad del manuscrito:  182 hojas (encontradas en Asia Menor, 1986) est\u00e1n en San Petersburgo, 33 en Patmos, 6 en el Vaticano, 4 en el Museo Brit\u00e1nico y 2 en Viena. <\/li>\n<li> P, o C\u00f3dice Guelferbitano A (siglo VI; Wolfenb\u00fcttel), contiene fragmentos de los Evangelios. <\/li>\n<li> P2, o C\u00f3dice Porfiriano (siglo IX, en San Petersburgo), contiene Hechos, y las ep\u00edstolas cat\u00f3licas y paulinas. <\/li>\n<li> Q, o C\u00f3dice Guelferbitano B (siglo V; Wolfenb\u00fcttel), contiene fragmentos de los Evangelios. <\/li>\n<li> R, o C\u00f3dice Nitriense (siglo VI en el Museo Brit\u00e1nico, Londres), una copia de Lucas en palimpsesto. <\/li>\n<li> T, o C\u00f3dice Borgiano (siglo V, en el Vaticano), fragmentos en griego y sahidico.  Uno tiene el doble final de Marcos; otro tiene 17 hojas de Lucas y Juan y un texto parecido a D y Alfa. <\/li>\n<li> Z, o C\u00f3dice Dublinense (siglo VI en el Colegio Trinity, Dubl\u00edn), palimpsesto que contiene 295 vers\u00edculos de Mateo; probablemente texto egipcio parecido a alef. <\/li>\n<li> Delta, o C\u00f3dice Sangallensis (siglo IX o X, en Saint-Gall); contiene Evangelios en griego y lat\u00edn. <\/li>\n<li> Lambda, o C\u00f3dice Rossanensis (siglo VI; en Rossano, Calabria), contiene Mateo y Marcos en letras de plata sobre pergamino p\u00farpura con ilustraciones.  N, Sigma, Sigma-b, y Phi son de la misma familia probablemente producidos en Constantinopla de un mismo original. <\/li>\n<li> Sigma-b, o C\u00f3dice Sinopensis (siglo VI; en la Biblioteca Nacional de Paris) consiste de 43 hojas (Mateo 7-24), en letras de oro sobre pergamino p\u00farpura con 5 ilustraciones; fue comprado por un oficial naval franc\u00e9s en Sinope, en 1899 y se llama tambi\u00e9n Omicron y H\u00ea. <\/li>\n<li> Phi, o C\u00f3dice Beratino (siglo VI; en Berat, Albania), contiene Mateo y Marcos. <\/li>\n<li> Beth, o C\u00f3dice Patirense (siglo V; en el Vaticano) contiene Hechos y las Ep\u00edstolas Paulinas y Cat\u00f3licas. <\/li>\n<li> El Manuscrito Americano de los Evangelios (siglo V) encontrado en Egipto en 1907 no se ha publicado todav\u00eda; ni tiene los fragmentos de las ep\u00edstolas paulinas (siglo VI) que fueron encontradas al mismo tiempo. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">d.  Pergaminos en Min\u00fasculas:   El amplio n\u00famero de testigos en min\u00fasculas del texto del Nuevo Testamento parecen indicar un rico campo de investigaci\u00f3n para la cr\u00edtica textual, pero este campo no es rico en absoluto.  Muchos de esos min\u00fasculos testigos nunca han sido estudiados por completo.  El 95 por ciento son testigos del mismo tipo de texto, el textus receptus.  S\u00f3lo interesan a los cr\u00edticos textuales los que son peculiares o parientes de uno de los grandes unciales.  Entre los Evangelios en min\u00fasculas, seg\u00fan la numeraci\u00f3n de Gregorio, el tipo B-alef se ve m\u00e1s o menos en 33; 1, 118, 131, 209; 59, 157, 431, 496, 892.  El tipo D es el de 235, 431, 473, 700, 1071; y el \u201cGrupo Ferrar\u201d, 13, 69, 124, 346, 348, 543, 713, 788, 826, 828.  Entre los Hechos en min\u00fasculas, 31 y 61 muestran semejanzas a B; 137, 180, 216, 224 a D. 15, 40, 83, 205, 317, 328, 329, 393 se agrupan y se remontan hasta el texto del siglo IV de Eutalio de Sulica.  Entre los paulinos, este mismo texto, (es decir, el de H3) se encuentra en 81, 83, 93, 379, 381.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e.  Leccionarios:  Hay unos 1100 manuscritos de lecturas del Evangelio (Evangelia o Evangeliaria) y 300 manuscritos de lecturas de los Hechos y Ep\u00edstolas (Praxapostoli).  Aunque m\u00e1s de 100 de estos leccionarios son unciales, son del siglo IX o m\u00e1s tarde.  Muy pocos de estos libros de las Ep\u00edstolas y Evangelios han sido examinados cr\u00edticamente.  Tal examen puede servir m\u00e1s tarde para agrupar mejor los min\u00fasculos del Nuevo Testamento y ayudar a localizarlos.\n<\/p>\n<h3>Manuscritos Latinos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los manuscritos b\u00edblicos son mucho m\u00e1s uniformes en griego que en lat\u00edn.  La paleograf\u00eda divide el griego en unciales y min\u00fasculas; el latino en unciales, semiunciales, may\u00fasculas, min\u00fasculas y cursivas, e incluso estas divisiones tienen subdivisiones. Se puede seguir el tiempo, el lugar y hasta el monasterio del manuscrito latino por la forma espec\u00edfica del texto escrito a mano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Lat\u00edn Antiguo<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unos 40 manuscritos nos han preservado un texto anterior a la traducci\u00f3n San Jer\u00f3nimo y son designados con letras min\u00fasculas.  Desafortunadamente no hay dos de estos manuscritos que presenten el mismo texto.  Las correcciones introducidas por los escribas y la inevitable influencia de la Vulgata han hecho que sea muy dif\u00edcil agrupar los manuscritos en lat\u00edn antiguo.  Los cr\u00edticos textuales concurren en que hay un tipo de texto africano, uno europeo y uno italiano.  El texto africano es el mencionado por Tertuliano (c. 150-220) y usado por San Cipriano de Cartago (ca. 200-258), el cual es el m\u00e1s antiguo y crudo en estilo.  El texto europeo es menos crudo en estilo y vocabulario y puede ser una traducci\u00f3n completamente nueva.  El texto italiano es una versi\u00f3n del europeo y fue revisado por San Jer\u00f3nimo en partes de la Vulgata.  Los manuscritos m\u00e1s importantes en lat\u00edn antiguo son los del Nuevo Testamento biling\u00fce:  D, D3, E2, E3, F3, G3, Delta.\n<\/p>\n<ul>\n<li> a, o C\u00f3dice Vercellensis (siglo IV, en Vercelli), contiene los Evangelios. <\/li>\n<li> b, o C\u00f3dice Veronensis (siglo V, en Verona), contiene los Evangelios en un pergamino p\u00farpura.  a y b son nuestros testigos principales del texto europeo de los Evangelios. <\/li>\n<li> e, o C\u00f3dice Palatino (siglo V; en Viena, una hoja en Dubl\u00edn), contiene los Evangelios.  Para los Hechos, e es lat\u00edn de E2; para las ep\u00edstolas de Pablo, e es lat\u00edn de E3. <\/li>\n<li> f, o C\u00f3dice Brixiano (siglo VI, en Brescia), contiene los Evangelios en un pergamino p\u00farpura; Wordsworth y White lo consideran el mejor representante existente del texto en lat\u00edn antiguo que San Jer\u00f3nimo us\u00f3 al revisar el Nuevo Testamento. <\/li>\n<li> ff2, o C\u00f3dice Corbeiensis (siglo V, en Par\u00eds), contiene los Evangelios. <\/li>\n<li> g, o C\u00f3dice Gigas (siglo trece, en Estocolmo), una Biblia completa; los Hechos y el Apocalipsis est\u00e1n en lat\u00edn antiguo y son los mejores ejemplos del tipo europeo. <\/li>\n<li> h, o Palimpsesto de Fleury (siglos IV o V, en Tur\u00edn), contiene Marcos, 7 &#8211; 16,8 y Mateo 1 &#8211; 15; el m\u00e1s antiguo en lat\u00edn antiguo, tipo africano, muy cercano al texto usado por San Cipriano. <\/li>\n<li> q, o C\u00f3dice Monacensis (siglos VI o VII, en Munich, contiene los Evangelios; tipo de texto italiano. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Vulgata<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se estima que existen m\u00e1s de 8000 manuscritos de la Vulgata.  La mayor\u00eda de ellos son posteriores al siglo XII y tiene poco valor en la reconstrucci\u00f3n del texto.  Tischendorf y Berger designan los principales manuscritos por abreviaciones de los nombres:  am = Amiatino; fu o fuld = Fuldense.  Wordsworth y White, en su edici\u00f3n cr\u00edtica de los Evangelios y los Hechos (1899-1905), usan may\u00fasculas latinas para anotar los 40 manuscritos de los que depende su texto.  Gregory (Textkritik, II, 634) enumera 2369 manuscritos.  La forma m\u00e1s l\u00f3gicas y \u00fatil de agrupar estos manuscritos es geneal\u00f3gica y geogr\u00e1ficamente.  El trabajo de los cr\u00edticos del futuro ser\u00e1 reconstruir el texto reconstruyendo los varios tipos, espa\u00f1ol italiano, irland\u00e9s, franc\u00e9s etc.  Los principales manuscritos de la Vulgata son:\n<\/p>\n<ul>\n<li> A, o C\u00f3dice Amiatino (siglo VIII, en Florencia), contiene la Biblia completa, texto probablemente italiano, es el mejor manuscrito existente de la Vulgata. <\/li>\n<li> C, o C\u00f3dice Cavensis (siglo IX, en La Cava, cerca de N\u00e1poles), una Biblia completa, la mejor representante del tipo espa\u00f1ol. <\/li>\n<li> Delta, o C\u00f3dice Dunelmensis (siglos VII u VIII, en la Catedral de Durham, Inglaterra), Evangelios, texto de la familia de A. <\/li>\n<li> F, o C\u00f3dice Fuldense ( 541-546 d.C.; en Fulda, Alemania), un Nuevo Testamento completo: los Evangelios est\u00e1n como el \u00abDiatessaron\u00bb de Tatiano.  El obispo V\u00edctor de Capua encontr\u00f3 una versi\u00f3n latina antigua de Tatiano y sustituy\u00f3 la Vulgata por el lat\u00edn antiguo. <\/li>\n<li> G, o C\u00f3dice Sangermanense (siglo IX; en Paris), contiene la Biblia.  En Hechos, Wordsworth lo usa m\u00e1s que cualquier otro manuscrito. <\/li>\n<li> H, o C\u00f3dice Hubertiano (siglo IX, en el Museo Brit\u00e1nico, Londres), Una Biblia del tipo de Teodulfo. <\/li>\n<li> theta, o C\u00f3dice Teodulfiano (siglo IX; en Paris); una Biblia del tipo de Teodulfo. <\/li>\n<li> K, o C\u00f3dice Karolinus (siglo IX; en el Museo Brit\u00e1nico, Londres). Una Biblia del tipo de Alcuino. Ver V. <\/li>\n<li> O, o C\u00f3dice Oxoniense (siglo VII; en Oxford, en Bodl.), contiene los Evangelios; texto en ingl\u00e9s afectado por influencias irlandeses. <\/li>\n<li> O2, o C\u00f3dice Oxoniensis, o Selden Acts (siglo VIII; en Oxford, en Bodleian), contiene Hechos; tipo irland\u00e9s. <\/li>\n<li> Q, o C\u00f3dice Kenanensis, Libro de Kells, (siglo VIII; en el Trinity College, Dubl\u00edn), contiene los Evangelios; tipo irland\u00e9s. <\/li>\n<li> S, o C\u00f3dice Stonyhurstensis (siglo siete; en el Colegio Stonyhurst, Inglaterra), contiene el Evangelio seg\u00fan San Juan; texto como el de A probablemente escrito cerca de Durham. <\/li>\n<li> V, o C\u00f3dice Vallicellianus (siglo IX; en Roma, en Vallicelliana), Biblia del tipo Alcuino.  Ver K. <\/li>\n<li> Y, o C\u00f3dice Lindisfarnense (siglo siete; en el Museo Brit\u00e1nico, Londres). Evangelios.  Indicaciones lit\u00fargicas en el texto muestran que es copia de un manuscrito escrito en N\u00e1poles; texto de la familia A. <\/li>\n<li> Z, o C\u00f3dice Hareianus (siglos VI o VII; en el Museo Brit\u00e1nico, Londres) contiene Ep\u00edstolas y el Apocalipsis.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Manuscritos Sir\u00edacos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Sir\u00edacos Antiguos:  Los manuscritos sir\u00edacos sina\u00edticos y curetonianos representan una versi\u00f3n m\u00e1s antigua que el Peshitto y dan testimonio de un texto anterior, uno muy similar a aquel del que D y el latino antiguo dan testimonio\n<\/p>\n<ul>\n<li> El Sir\u00edaco Curetoniano (Syr-Cur) fue descubierto en 1842, entre los manuscritos tra\u00eddos al Museo Brit\u00e1nico del Monasterio de Santa Mar\u00eda Deipara en el desierto de Nitria en Egipto y fue publicado por Cureton en 1858.  Contiene 5 cap\u00edtulos de Juan, grandes porciones de Mateo y Lucas y Marcos 16,17-20, suficiente para mostrar que los \u00faltimos doce vers\u00edculos estaban en el documento original <\/li>\n<li> El Sir\u00edaco Sina\u00edtico (Syr-Sin) fue encontrado por las se\u00f1oras Lewis y Gibson, durante 1892, en el monasterio de Santa Catalina del Monte Sina\u00ed. Este palimpsesto contiene los cuatro Evangelios en gran parte, aunque no completos; es una recensi\u00f3n m\u00e1s antigua de la misma versi\u00f3n Syr-Cur.  Ambos se asignan al siglo V y representan la versi\u00f3n sir\u00edaca que no puede ser posterior al a\u00f1o 200 d.C. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  El Diatessaron:  Esta armon\u00eda de los Evangelios fue escrita por Tatiano, un asirio disc\u00edpulo de San Justino M\u00e1rtir, alrededor de 170 d.C. y fue ampliamente utilizada en Siria.  Nuestros registros manuscritos son dos versiones \u00e1rabes, descubiertas una en Roma y la otra en Egipto y publicadas en 1888.  Una traducci\u00f3n latina de una edici\u00f3n armenia del comentario de San Efr\u00e9n al Diatessaron da testimonio de esta temprana versi\u00f3n de los Evangelios.  Los especialistas tienden a pensar que la de Tatiano es la primera traducci\u00f3n sir\u00edaca de los Evangelios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  El Peshitto:  El manuscrito m\u00e1s antiguo de esta Vulgata sir\u00edaca es un Pentateuco datado el 464 d.C., el cual es el m\u00e1s antiguo manuscrito b\u00edblico, y se halla en el Museo Brit\u00e1nico.  Hay dos manuscritos del Nuevo Testamento del siglo V.  En todos, los manuscritos del Peshitto suman 125 de los Evangelios, 58 de los Hechos y Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas y el 67 de las Ep\u00edstolas Paulinas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.  La versi\u00f3n Sir\u00edaca Filoxeniadel Nuevo Testamento nos ha llegado solamente en las cuatro Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas menores, que no est\u00e1n incluidas en el Peshitto original y un solo manuscrito del Apocalipsis que est\u00e1 en el Trinity College, Dublin.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.  La versi\u00f3n Heraclea-Sir\u00edaca:  Esta versi\u00f3n del Nuevo Testamento est\u00e1 representada por unos 35 manuscritos que datan del siglo VII y posterior; son parecidos a la familia de D.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6.  La versi\u00f3n Sir\u00edaca Palestina:  Esta versi\u00f3n del N.T nos ha llegado por leccionarios y otros manuscritos fragmentados descubiertos a finales del siglo XIX; los tres principales son de 1030,1104 y 1118 d.C., respectivamente.\n<\/p>\n<h3>Manuscritos Armenios<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los manuscritos armenios datan de antes del 887 d.C. y son numerosos.\n<\/p>\n<h3>Manuscritos Coptos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  Sah\u00eddicos:  El Apocalipsis es el \u00fanico libro del Nuevo Testamento que nos ha llegado completo en un manuscrito en este dialecto del Alto Egipto.  Muchos fragmentos aislados han sido recobrados en las recientes excavaciones en Egipto, con los que ser\u00e1 posible pronto reconstruir un Nuevo Testamento en sah\u00eddico.  Los fragmentos m\u00e1s antiguos parecen pertenecer al siglo V.  Algunos son biling\u00fces (ver T de los manuscritos del Nuevo Testamento).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  Boha\u00edricos:  Esta versi\u00f3n en el dialecto del Bajo Egipto est\u00e1 bien representada por manuscritos del mismo tipo que B-alef, La Catena Curzon es el m\u00e1s antiguo manuscrito bohairico existente de los Evangelios; est\u00e1 datado el 889 d.C. y est\u00e1 en la Biblioteca Parham, otros son de los siglos XII y XIII.  Ninguno es tan antiguo como los fragmentos sah\u00eddicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  Egipcio Medio:  Los fragmentos del Egipto Medio en pergamino o papiro se han encontrado en Fayum y cerca de Akhmim y Memphis.  El m\u00e1s extenso es un palimpsesto del siglo VI que est\u00e1 en el Museo Brit\u00e1nico y tiene Juan 3 y 4.\n<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">MANUSCRITOS: STRACK Y HARKAVY, Catalog der hebr. Bibelhandschriften der kaiserlichen Bibliothek (Leipzig 1875); NEUBAUER, Facs\u00edmiles de Manuscritos Hebreos en la Biblioteca Bodeliana (Oxford, 1886); NEUBAUER, Cat\u00e1logo de Manuscritos Hebreos en la Biblioteca Bodleiana y en las Bibliotecas Colegiales de Oxford (Oxford, 1886); KRAFT Y DEUTSCH, Die handschriftl. hebr\u00e4ischen Werke der K.K. Hofbibliothek (Viena, 1857); STEINSCHNEIDER, Die hebr\u00e4isch. Handschriften der K. Hof. und Staatsbibliothek (Munich, 1895); SCHILLER-SZINESSY, Cat\u00e1logo de Manuscritos Hebreos conservados en la Biblioteca Universitaria (Cambridge, 1876); ASSEMANI, Bibliothec\u00e6 Apostolic\u00e6 Vatican\u00e6 codices Orientales (Rome, 1756); MAI, Ap\u00e9ndice a Assemani (Roma, 1831). MANUSCRITOS GRIEGOS (ANTIGUO TESTAMENTO): SWETE, Introducci\u00f3n al A.T. en griego; KENYON, Nuestra Biblia y los Manuscritos Antiguos (1898); NESTLE, Septuagintastudien (1886-1907); FIELD, Origenis Hexaplorum qu\u00e6 supersunt (Oxford, 1875).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MANUSCRITOS GRIEGOS (NUEVO TESTAMENTO): SCRIVENER, Introducci\u00f3n al Criticismo del Nuevo Testamento (1894); GREGORY, Textkritik des N.T. (1900); Die Griechischen Handschriften des N.T. (1908); HARRIS, M\u00e1s investigaciones en la historia del grupo Ferrar (1900).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MANUSCRITOS LATINOS: BURKITT, El Lat\u00edn Antiguo y la Itala (Cambridge, 1896); WORDSWORTH, SANDAY, AND WHITE, Textos B\u00edblicos en el Lat\u00edn Antiguo (Oxford, 1883-97); GREGORY, Textkritik des N.T. (1900). WORDSWORTH Y WHITE, Edici\u00f3n de la Vulgata (1889-1905).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MANUSCRITOS SIRIACOS: LEWIS, Los Cuatro Evangelios traducidos del Palimpsesto Sina\u00edtico (1894); WOODS AND GWILLIAM en Studia Biblica, vols. I y III.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MANUSCRITOS COPTOS: CRUM, Cat\u00e1logo de Manuscritos Coptos en el Museo Brit\u00e1nico (Londres, 1905); HYVERNAT, Etude sur les versions coptes de la Bible in Rev. Bibl. (1896).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Drum, Walter. \u00abManuscripts of the Bible.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09627a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Sagradas Escrituras tuvieron un origen sobrehumano, pero no su escritura y conservaci\u00f3n. El profeta Mois\u00e9s comenz\u00f3 su compilaci\u00f3n bajo inspiraci\u00f3n divina en 1513 a. E.C., y el ap\u00f3stol Juan escribi\u00f3 la parte final m\u00e1s de mil seiscientos a\u00f1os despu\u00e9s. En un principio no conformaban un solo libro, pero con el paso del tiempo fue &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/manuscritos-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMANUSCRITOS DE LA BIBLIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18272","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18272","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18272"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18272\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18272"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18272"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18272"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}