{"id":1843,"date":"2016-02-04T23:01:27","date_gmt":"2016-02-05T04:01:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/elias\/"},"modified":"2016-02-04T23:01:27","modified_gmt":"2016-02-05T04:01:27","slug":"elias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/elias\/","title":{"rendered":"ELIAS"},"content":{"rendered":"<p>1Ki 17:1-19; 2Ki 1:1-2. Predice la sequ\u00eda, 1Ki 17:1; alimentado por los cuervos, 1Ki 17:2-7; alimentado por la viuda de Sarepta, 1Ki 17:8-16; revive al hijo de la viuda, 1Ki 17:17-24; regresa adonde Acab, 1Ki 18:1-19; El\u00edas y los profetas de Baal, 1Ki 18:20-40; ora por la lluvia, 1Ki 18:41-46; huye a Horeb, 1Ki 19:1-8; oye la voz de Dios, 1Ki 19:9-18; llama a Eliseo, 1Ki 19:19-21; reprende a Acab, 1Ki 21:17-29; pide que caiga fuego del cielo, 2Ki 1:3-16; arrebatado al cielo, 2Ki 2:1-11.<br \/>\nMal 4:5 yo os env\u00edo el profeta E, antes que venga<br \/>\nMat 11:14 y si .. \u00e9l es aquel E que hab\u00eda de venir<br \/>\nMat 16:14; Mar 8:28; Luk 9:19 otros, E .. o alguno de los profetas<br \/>\nMat 17:3; Mar 9:4; Luk 9:30 aparecieron Mois\u00e9s y E hablando con \u00e9l<br \/>\nMat 17:12; Mar 9:13 mas os digo que E ya vino<br \/>\nMat 27:47; Mar 15:35 dec\u00edan, al .. A E llama \u00e9ste<br \/>\nMar 6:15; Luk 9:8 otros dec\u00edan: Es E. Y otros<br \/>\nLuk 1:17 ir\u00e1 delante de \u00e9l con el esp\u00edritu .. de E<br \/>\nLuk 9:54 descienda fuego del cielo, como hizo E<br \/>\nJoh 1:21 le preguntaron .. \u00bfEres t\u00fa E? Dijo: No<br \/>\nRom 11:2 \u00bfo no sab\u00e9is qu\u00e9 dice de E la Escritura<br \/>\nJam 5:17 E era hombre sujeto a pasiones .. y or\u00f3<\/p>\n<hr>\n<p>El\u00ed\u00adas    (heb. &#8216;Kliyy\u00e2h[\u00fb], \u00abDios es Yahweh\u00bb o  \u00abmi Dios es Yahweh\u00bb; ac.  Ilu-y\u00e2u; gr. \u00c2\u0090l\u00ed\u00adas).  1.  Mensajero especial de Dios al reino norte\u00f1o de Israel durante la gran apostas\u00ed\u00ada bajo Acab (c 874-853 a.C.) y Jezabel, cuando la adoraci\u00f3n a Baal pr\u00e1cticamente hab\u00ed\u00ada sustituido al culto del verdadero Dios.  Se lo identifica s\u00f3lo como un tisbita* (1Ki 17:1).  Como hombre de gran fe y osado celo por Dios.  El\u00ed\u00adas f\u00e1cilmente ocupa un lugar entre los profetas m\u00e1s grandes.  La alta estima en la cual lo han tenido los jud\u00ed\u00ados de siglos posteriores se evidencia por la expectativa popular, basada en la predicci\u00f3n de Mal 4:5, 6, de que el profeta regresar\u00ed\u00ada a la tierra para anunciar la inminente aparici\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas (Mat 17:10-12).  Jes\u00fas identific\u00f3 el ministerio de Juan el Bautista con el que fue predicho por Malaqu\u00ed\u00adas, despu\u00e9s de declarar que no hab\u00ed\u00ada nadie mayor que Juan (Mat 11:11, 14).  Hasta donde se sepa, El\u00ed\u00adas fue la \u00fanica persona, con excepci\u00f3n de Enoc, honrada por la traslaci\u00f3n al cielo sin ver la muerte (2Ki 2:11, 12).  Tambi\u00e9n fue elegido para acompa\u00f1ar a Mois\u00e9s, el gran legislador, en la transfiguraci\u00f3n de Cristo (Mat 17:3).  Cuando Acab comenz\u00f3 a reinar, hab\u00ed\u00ada pasado poco m\u00e1s de medio siglo desde la muerte de Salom\u00f3n y la divisi\u00f3n del reino; desde entonces Israel, el reino del norte, hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo r\u00e1pidamente en apostas\u00ed\u00ada.  Pero Acab \u00abhizo lo malo ante los ojos de Jehov\u00e1, m\u00e1s que todos los que reinaron antes de \u00e9l\u00bb, porque se cas\u00f3 con Jezabel, hija de un rey fenicio, y adopt\u00f3 la religi\u00f3n de ella y se convirti\u00f3 en un adorador de Baal (1Ki 16:30, 31).  No s\u00f3lo eso, sino que le construy\u00f3 un templo en Samaria (vs 32, 33), y as\u00ed\u00ad hizo \u00abAcab m\u00e1s que todos los reyes de Israel que reinaron antes que \u00e9l, para provocar la ira de Jehov\u00e1\u00bb (v 33). Tales eran las condiciones bajo las cuales Dios llam\u00f3 a El\u00ed\u00adas para que visitara a Acab en la corte y le anunciara una sequ\u00ed\u00ada severa de duraci\u00f3n indefinida como castigo aleccionador (17:1).  Luego se instruy\u00f3 al profeta a que huyera por su seguridad al arroyo de Querit,* un tributario estacional del r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n (vs 2, 3), donde fue alimentado por un tiempo con comida provista en forma milagrosa (vs 4-6).  Cuando se sec\u00f3 el arroyo, El\u00ed\u00adas recibi\u00f3 la instrucci\u00f3n de salir de Israel y encontrar refugio en Sarepta* (figs. 451, 517), un pueblo sidonio (Luk 4: 26).  All\u00ed\u00ad Dios hizo un nuevo milagro para sostenerlo (1R. 17: 7-16) y por medio de \u00e9l resucit\u00f3 al hijo de la viuda cuya hospitalidad le hab\u00ed\u00ada provisto un refugio temporario (vs 17- 24). Despu\u00e9s de nos 3 l\/2 a\u00f1os (Luk 4: 25, 26), durante los cuales Acab no hab\u00ed\u00ada cejado en sus esfuerzos por encontrar al profeta y pedirle cuentas por el hambre que lleg\u00f3 a ser muy severa (1Ki 18: 2-6, 10), Dios le indic\u00f3 a El\u00ed\u00adas que ten\u00ed\u00ada que presentarse una vez m\u00e1s en la corte de Acab (vs 1, 2).  La intensidad del hambre y la gravedad con la que Acab consideraba la situaci\u00f3n est\u00e1n reflejados en la reacci\u00f3n temerosa de Abd\u00ed\u00adas, el oficial que administraba la casa de Acab, ante quien El\u00ed\u00adas se present\u00f3 (vs 7-14). El cargo inicial de Acab al encontrarse con El\u00ed\u00adas: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que turbas a Israel?\u00bb, fue r\u00e1pidamente silenciado por la acusaci\u00f3n divina de que Acab mismo era el culpable de la desgracia de la naci\u00f3n, y por la orden de que el rey se presentara inmediatamente en el monte Carmelo con todos los profetas de Baal y de Asera (1Ki 18: 17- 19).  En el monte Carmelo se hizo una dram\u00e1tica prueba para ver si Baal o Yahweh era el Dios verdadero, con el prop\u00f3sito de que el rey mismo y el pueblo pudieran hacer una decisi\u00f3n sobre el tema (vs 20-40).  Los profetas de Baal tuvieron la 1\u00c2\u00aa oportunidad de demostrar el poder de su dios, pidi\u00e9ndole que hiciera descender fuego del cielo para consumir el sacrificio que le hab\u00ed\u00ada sido ofrecido (vs 22-29), pero Baal no respondi\u00f3.  Entonces El\u00ed\u00adas repar\u00f3 el altar de Jehov\u00e1 que yac\u00ed\u00ada en ruinas, puso un sacrificio sobre el altar, empap\u00f3 todo con agua y luego invoc\u00f3 a Dios para que vindicara su nombre.  El Se\u00f1or respondi\u00f3 enviando fuego que consumi\u00f3 el sacrificio, el altar y el agua (vs 30-38). La gente reconoci\u00f3 que Jehov\u00e1 era el verdadero Dios, y, al mandato de El\u00ed\u00adas, mataron a todos 369 los profetas de Baal (vs 39, 40).  Luego, para demostrar que la sequ\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada sido un castigo divino sobre la tierra, y como consecuencia de la admisi\u00f3n del pueblo de que Jehov\u00e1 era el verdadero Dios, cay\u00f3 una lluvia abundante (vs  41-46).  Airada por los acontecimientos, Jezabel  amenaz\u00f3 la vida del profeta, con el resultado de que El\u00ed\u00adas huy\u00f3 hacia el sur, hacia el desierto de Sina\u00ed\u00ad, donde se aloj\u00f3 en una cueva; una vez m\u00e1s fue sostenido milagrosamente (1Ki 19:1-9). Cuando Jehov\u00e1 le pidi\u00f3 cuentas por  su vergonzosa huida ante la amenaza de Jezabel, El\u00ed\u00adas protest\u00f3 que \u00e9l era el \u00fanico que hab\u00ed\u00ada quedado fiel a Dios, y que ahora mismo su vida estaba en peligro (vs 10-14).  Dios lo reprendi\u00f3 con mucho tacto y le asign\u00f3 nuevas tareas: ungir a Jeh\u00fa como rey de Israel en lugar de Acab, a Hazael como un l\u00e1tigo para Israel por causa de su apostas\u00ed\u00ada, y a Eliseo como su propio sucesor (vs 15- 21). Despu\u00e9s de un  tiempo no indicado, durante el cual Acab y  Jezabel asesinaron a Nabot para conseguir su porci\u00f3n de tierra que hab\u00ed\u00ada heredado, El\u00ed\u00adas fue a encontrarse con \u00e9l en momentos en que iba a tomar posesi\u00f3n de la heredad de Nabot, y le anunci\u00f3 la suerte que le esperaba al rey, a  Jezabel y a toda la familia real por causa de su apostas\u00ed\u00ada e impenitencia (cp 21).  Cuando  Acab muri\u00f3, su hijo Ocoz\u00ed\u00adas le sucedi\u00f3 por poco tiempo en el trono (22:40).  Al enfermar, apel\u00f3 a Baal de Ecr\u00f3n, pero sus mensajeros se encontraron con El\u00ed\u00adas, quien les indic\u00f3 que regresaran a su amo con el anuncio de que morir\u00ed\u00ada (2Ki 1:1-4).  Ocoz\u00ed\u00adas envi\u00f3 3 compa\u00f1\u00ed\u00adas de soldados para prender al profeta.  Las primeras 2 fueron milagrosamente consumidas por fuego, pero la \u00faltima no, porque su dirigente se present\u00f3 sumiso ante El\u00ed\u00adas (vs 5-16).  Poco despu\u00e9s de este acontecimiento, el ministerio de El\u00ed\u00adas lleg\u00f3 a su t\u00e9rmino y fue trasladado al cielo (2:1-11).  Eliseo, testigo presencial del evento, fue dotado con el poder y la autoridad que hab\u00ed\u00ada tenido El\u00ed\u00adas y fue confirmado en el cargo prof\u00e9tico (vs 12-15).  2.  Hijo de Joram, de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn, que vivi\u00f3 en Jerusal\u00e9n (1Ch 8:27).  3.  Sacerdote, hijo de Harim, casado con una mujer extranjera en tiempos de Esdras (Ezr 10:21).  4.  Hijo israelita de Elam.  Estuvo entre los que se hab\u00ed\u00adan casado con mujeres extranjeras en tiempos de Esdras (Ezr 10:26).  185. Lugar sobre el monte Carmelo se\u00f1alado como el sitio tradicional donde El\u00ed\u00adas ofreci\u00f3 el sacrificio a Dios.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>Yahv\u00e9h es Dios. Profeta del siglo IX a. C., oriundo de Tisb\u00e9, en la regi\u00f3n de Galaad, en Transjordania, 1 R 17, 1. El ministerio prof\u00e9tico de   E. se inici\u00f3 bajo el soberano Ajab, rey de Israel, 874-853 a. C., quien obr\u00f3 mal delante de Yahv\u00e9h, pues tom\u00f3 por mujer a Jezabel, hija de Itobaal, rey de los sidonios, quien le hizo caer en la idolatr\u00ed\u00ada a Baal, 1 R 16, 29-33. A causa de este pecado, E. le predijo a Ajab una sequ\u00ed\u00ada de tres a\u00f1os. Luego, por palabra de Yahv\u00e9h, E. debi\u00f3 marcharse hacia el oriente y esconderse en el torrente de Kerit, frente al r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n, donde los cuervos lo alimentaban, le llevaban pan en la ma\u00f1ana y carne en la tarde,  y beb\u00ed\u00ada del agua del torrente, hasta cuando \u00e9sta se agot\u00f3 por la sequ\u00ed\u00ada, 1 R 17, 2-7. De nuevo Yahv\u00e9h le habl\u00f3 a E. y le hizo ir a Sarepta de Sid\u00f3n,  donde una viuda, que lo alimentar\u00ed\u00ada, en cuya casa, milagrosamente, no falt\u00f3 la harina ni el aceite, seg\u00fan le asegur\u00f3 el profeta a la mujer, hasta cuando pasara la sequ\u00ed\u00ada, 1 R 17, 8-16. Estando E. en casa de la viuda, el hijo de \u00e9sta enferm\u00f3 gravemente y muri\u00f3, y el profeta milagrosamente lo resucit\u00f3, 1 R 17, 17-24. A los tres a\u00f1os, Yahv\u00e9h le orden\u00f3 a E. que se dejara ver del rey Ajab, y el profeta se encontr\u00f3 con Abd\u00ed\u00adas, mayordomo de palacio y hombre temeroso de Yahv\u00e9h, a quien envi\u00f3 E. donde el rey para avisarle de su presencia, 1 R 18, 1-15. Cuando el rey Ajab y E. se encontraron, \u00e9ste le pidi\u00f3 reunir, en el monte Carmelo, a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, llevados desde Tiro y mantenidos por Jezabel,  la mujer del soberano, y a todos los israelitas, para llevar a cabo un juicio de Dios, 1 R 18, 16-19. Dispuesto lo necesario para el sacrificio, los novillos y la le\u00f1a, los sacerdotes de Baal llevaron a cabo sus ritos, entre ellos, hacerse incisiones en sus cuerpos, e invocaron a su dios para que les mandara fuego que consumiera el holocausto, pero fue in\u00fatil.<\/p>\n<p>Entonces E. prepar\u00f3 todo para el sacrificio  invoc\u00f3 a Yahv\u00e9h y cay\u00f3 fuego del cielo que devor\u00f3 el holocausto, con lo que se demostr\u00f3 que Yahv\u00e9h es el \u00fanico Dios. Tras esto, el profeta E. degoll\u00f3 a todos los profetas de Baal en el torrente de Quis\u00f3n, despu\u00e9s de lo cual ces\u00f3 la sequ\u00ed\u00ada y sobrevino una gran lluvia, 1 R 18, 20-46. Jezabel, mujer del rey Ajab, al enterarse de la muerte de los profetas de Baal, amenaz\u00f3 a E.,  mediante un mensajero, por lo que el profeta huy\u00f3 a Berseba, al desierto,  donde se dese\u00f3 la muerte. Habi\u00e9ndose dormido E., un \u00e1ngel de Yahv\u00e9h lo despert\u00f3 y lo aliment\u00f3, tras lo cual el profeta camin\u00f3 durante cuarenta d\u00ed\u00adas y cuarenta noches hasta el monte de Dios, el Horeb, donde se concluy\u00f3 la Alianza. E. se meti\u00f3 en la cueva, la misma \u2020\u0153hendidura de la pe\u00f1a\u2020\u009d donde estuvo Mois\u00e9s cuando Yahv\u00e9h se le apareci\u00f3, Ex 33, 22, y el Se\u00f1or le habl\u00f3 envi\u00e1ndolo en direcci\u00f3n del desierto de Damasco, para ungir a Jazael como rey de Aram, a Jeh\u00fa, rey de Israel, mandato \u00e9ste que realizar\u00ed\u00ada Eliseo, a quien E. deb\u00ed\u00ada consagrar como sucesor suyo. Yahv\u00e9h le dijo a E. que acabar\u00ed\u00ada con los que se hab\u00ed\u00adan ido tras Baal y dejar\u00ed\u00ada un resto de siete mil israelitas, que hab\u00ed\u00adan permanecido fieles, 1 R 19, 1-18.  E. parti\u00f3 al encuentro con Eliseo, quien se encontraba arando, y le ech\u00f3 el manto encima. Eliseo ofreci\u00f3 el sacrificio de los bueyes con que araba,  entreg\u00f3 la carne al pueblo para que comiera, sigui\u00f3 a E. y le serv\u00ed\u00ada, 1 R 19, 19, 21.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., \u2020\u2122eliyahu, Jehovah es Dios). Nombre de cuatro hombres en la Biblia.<br \/>\n1.  Benjamita e hijo de Jehorah, habitante de Jerusal\u00e9n (1Ch 8:27).<br \/>\n2.  Descendiente de Harim que se cas\u00f3 con una mujer extranjera durante el exilio (Ezr 10:21).<br \/>\n3.  Israelita inducido a despedir a su mujer extranjera (Ezr 10:26).<\/p>\n<p>4.  El profeta El\u00ed\u00adas (1Ki 17:1\u20142Ki 2:12) cuyo ministerio se desenvolvi\u00f3 en la \u00e9poca del rey Acab (c. 874-852 a. de J.C.) del reino del norte de Israel. El\u00ed\u00adas naci\u00f3 en Tisbe y se describe como morador de Galaad (1Ki 17:1). Predijo una sequ\u00ed\u00ada (1Ki 17:1) que durar\u00ed\u00ada m\u00e1s de tres a\u00f1os (1Ki 18:1). Dios entonces llev\u00f3 a El\u00ed\u00adas a tres a\u00f1os de reclusi\u00f3n como aprendizaje (1Ki 17:3) y provey\u00f3 por \u00e9l milagrosamente. En Sarepta El\u00ed\u00adas aprendi\u00f3 que el Se\u00f1or cuida de su siervo obediente y que el poder del Se\u00f1or es mayor que el poder del hombre (1Ki 18:10). El\u00ed\u00adas tambi\u00e9n aprendi\u00f3 acerca del poder de la oraci\u00f3n para transformar situaciones de muerte: un ni\u00f1o fue devuelto a la vida (1Ki 17:22) y su madre lleg\u00f3 a la fe espiritual y el testimonio (1Ki 17:24).<\/p>\n<p>El\u00ed\u00adas le inform\u00f3 a Acab que se hab\u00ed\u00ada acabado la sequ\u00ed\u00ada y, sabiendo que el Se\u00f1or contesta la oraci\u00f3n (1Ki 17:20-24), propuso un concurso de oraci\u00f3n (1Ki 18:24) en el monte Carmelo. Seg\u00fan una pr\u00e1ctica conocida como \u2020\u0153magia imitativa\u2020\u009d, los profetas de Baal (1Ki 18:26-29) trataron de hacer en la tierra lo que deseaban que su dios hiciera desde el cielo.<\/p>\n<p>Su danza alrededor del altar suger\u00ed\u00ada las llamas chispeantes (1Ki 18:26). Cuando eso fall\u00f3, cortaron sus cuerpos en la esperanza que el correr de sangre pudiera hacer correr el fuego, pero sin resultado. Con sencillez y dignidad (1Ki 18:36-37) El\u00ed\u00adas apoy\u00f3 su caso en la certeza de que el Se\u00f1or contestar\u00ed\u00ada la oraci\u00f3n. Su oraci\u00f3n fue contestada dram\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>El\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00ada un asunto m\u00e1s para ocuparlo en el monte Carmelo. Santiago (Jam 5:18) nos lleva a interpretar la actitud postrada de El\u00ed\u00adas como actitud de oraci\u00f3n: estaba orando por el cumplimiento de lo que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada prometido (1Ki 18:1). Envi\u00f3 a su siervo a un mirador siete veces; en cuanto apareci\u00f3 la indicaci\u00f3n m\u00e1s leve de lluvia, respondi\u00f3 en fe activa a su mensaje (1Ki 18:43 ss.).<\/p>\n<p>No es dif\u00ed\u00adcil entender el colapso de El\u00ed\u00adas (1Ki 19:1 ss.). El tiempo que el Se\u00f1or le hizo dormir a El\u00ed\u00adas (1Ki 19:5-6) despu\u00e9s de su colapso muestra el grado al cual hab\u00ed\u00ada descuidado su bienestar f\u00ed\u00adsico. Dios le dio descanso y alimento a su siervo (1Ki 19:5-7), lo llev\u00f3 a su propia presencia (1Ki 19:8-9) y renov\u00f3 el sentido del poder de la palabra de Dios en El\u00ed\u00adas. El Se\u00f1or renov\u00f3 la comisi\u00f3n de El\u00ed\u00adas y le dio una palabra de aliento (1Ki 19:15-18) pero dej\u00f3 sin contestar la oraci\u00f3n de El\u00ed\u00adas por la muerte (1Ki 19:4). En vez de ello, le concedi\u00f3 que no muriera nunca (2Ki 2:11). El\u00ed\u00adas reproch\u00f3 valientemente a Acab por el asesinato de Nabot (1 Reyes 21).<\/p>\n<p>El\u00ed\u00adas se sinti\u00f3 aislado y solo f\u00e1cilmente (1Ki 18:22) aunque sab\u00ed\u00ada que era lejos de la realidad (comparar 1Ki 18:13). Cuando m\u00e1s necesitaba compa\u00f1erismo y ayuda, deliberadamente busc\u00f3 un sendero solitario (1Ki 19:3-4) y cuando el Se\u00f1or lo bendijo con el compa\u00f1erismo y la calidez de Eliseo, no estaba listo para compartir con \u00e9l la gran experiencia que sab\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00ada de ser suya (2Ki 2:2, 2Ki 2:4, 2Ki 2:6). Sin embargo, el Se\u00f1or permiti\u00f3 que El\u00ed\u00adas evitara la muerte y entrara al cielo en el torbellino (2Ki 2:11).<\/p>\n<p>Se cumpli\u00f3 su profec\u00ed\u00ada (1Ki 21:23) en cuanto a Jezabel (2Ki 9:36), as\u00ed\u00ad como su predicci\u00f3n en cuanto a la dinast\u00ed\u00ada de Acab (2Ki 10:10, 2Ki 10:17). El\u00ed\u00adas tambi\u00e9n tuvo un ministerio como escritor (2Ch 21:12-15). La profec\u00ed\u00ada de El\u00ed\u00adas como precursor del Mes\u00ed\u00adas (Mal 4:5-6) se cumpli\u00f3 en el ministerio de Juan el Bautista (p. ej., Mat 11:13-14; Mat 17:9-13). El mayor privilegio de El\u00ed\u00adas en la historia b\u00ed\u00adblica fue estar junto al Hijo de Dios en el monte de la Transfiguraci\u00f3n (Mat 17:3-4; Mar 9:4-5; Luk 9:30-33).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Jehov\u00e1 es Dios). Nombre de personas del AT.<\/p>\n<p>1.     Profeta de Israel. Ejerci\u00f3 su ministerio durante el reinado de \u2020\u00a2Acab y \u2020\u00a2Ocoz\u00ed\u00adas, en el siglo IX a.C. Le correspondi\u00f3 desarrollar una intensa lucha a favor de Jehov\u00e1 y en contra del culto de \u2020\u00a2Baal. El rey Acab se hab\u00ed\u00ada casado con \u2020\u00a2Jezabel, una princesa fenicia, la cual apoyaba la adoraci\u00f3n de Baal, llegando a tener gran cantidad de profetas o sacerdotes de ese dios. Al mismo tiempo, desat\u00f3 una persecuci\u00f3n contra los sacerdotes de Jehov\u00e1, salv\u00e1ndose algunos s\u00f3lo porque \u2020\u00a2Abd\u00ed\u00adas, mayordomo del rey, los escondi\u00f3 (1Re 18:3-4, 1Re 18:13). El rey Acab permit\u00ed\u00ada las actividades de su esposa. E. combati\u00f3 con gran celo esa pol\u00ed\u00adtica religiosa. Esto le hizo impopular en la corte jud\u00ed\u00ada, porque era deseo de las autoridades mantener buenas relaciones con sus vecinos fenicios. La actividad de E. no se caracterizaba por un nacionalismo extremo, como puede apreciarse del hecho de que fue a vivir a \u2020\u00a2Sarepta, una comunidad en la costa fenicia, cerca precisamente de \u2020\u00a2Sid\u00f3n, donde realiz\u00f3 milagros para una viuda y su hijo (1Re 17:8-24; Luc 4:24-26). Su lucha, pues, era eminentemente religiosa.<\/p>\n<p>Comienza la historia de E. cuando se presenta delante de Acab y predice que vendr\u00ed\u00ada una sequ\u00ed\u00ada de tres a\u00f1os, tras lo cual se refugia \u2020\u0153en el arroyo de Querit\u2020\u009d, al E del Jord\u00e1n, donde fue alimentado por cuervos. Al cesar el agua del arroyo, fue a Sarepta, donde estuvo hasta que se cumplieron los tres a\u00f1os y Dios le ordena presentarse delante del rey. E. se encuentra con \u2020\u00a2Abd\u00ed\u00adas, siervo de Acab, con quien env\u00ed\u00ada el recado para una reuni\u00f3n. Acab viene a E. y \u00e9ste le reprende duramente (\u2020\u0153Yo no he turbado a Israel, sino t\u00fa y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehov\u00e1, y siguiendo a los baales\u2020\u009d -1Re 18:18). Pide que se realice una magna reuni\u00f3n de \u2020\u0153los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad se hace. El profeta de Jehov\u00e1 desafi\u00f3 a los baalistas para ver cu\u00e1l dios respond\u00ed\u00ada con fuego, y result\u00f3 que nada sucedi\u00f3 cuando Baal fue invocado, mientras que por la oraci\u00f3n de E. \u2020\u0153cay\u00f3 fuego de Jehov\u00e1\u2020\u009d. El pueblo exclam\u00f3: \u2020\u0153Jehov\u00e1 es el Dios, Jehov\u00e1 es el Dios\u2020\u009d. Y los profetas de Baal fueron ejecutados. Tambi\u00e9n E. or\u00f3 por lluvia y \u00e9sta lleg\u00f3 (1Re 18:1-46).<br \/>\nesto, Jezabel amenaz\u00f3 de muerte a E., que sali\u00f3 huyendo. Desalentado, pidi\u00f3 a Dios que le quitara la vida, pero un \u00e1ngel le fortaleci\u00f3 para que pudiera llegar a \u2020\u00a2Horeb, donde se meti\u00f3 en una cueva. Dios se le revel\u00f3 all\u00ed\u00ad, dici\u00e9ndole que \u00e9l no estaba solo, porque el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada dejado siete mil hombres \u2020\u0153cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron\u2020\u009d. Recibi\u00f3 \u00f3rdenes de ir a ungir \u2020\u0153a \u2020\u00a2Hazael por rey de Siria. A \u2020\u00a2Jeh\u00fa &#8230; por rey sobre Israel; y a Eliseo &#8230; para que sea profeta\u2020\u009d E. llegar\u00ed\u00ada solamente a ungir a Eliseo, que cumplir\u00ed\u00ada el resto del encargo con Hazael. Un disc\u00ed\u00adpulo lo har\u00ed\u00ada con Jeh\u00fa (1Re 19:1-21; Rom 11:1-5).<br \/>\nel asesinato de \u2020\u00a2Nabot, llevado a cabo por Jezabel para quitarle una herencia y d\u00e1rsela a Acab, E. fue enviado por Dios a anunciar al rey el juicio de Dios contra \u00e9l y su esposa. Pero el rey reaccion\u00f3 humill\u00e1ndose delante de Dios, por lo cual el Se\u00f1or dijo a E. que el juicio vendr\u00ed\u00ada en d\u00ed\u00adas del hijo del rey (1Re 21:1-29). En efecto, Acab muri\u00f3 y rein\u00f3 en su lugar \u2020\u00a2Ocoz\u00ed\u00adas su hijo. \u00e9ste cay\u00f3 enfermo y mand\u00f3 a consultar \u2020\u0153a \u2020\u00a2Baal-zebub dios de Ecr\u00f3n\u2020\u009d. E. predijo que morir\u00ed\u00ada por haber hecho eso. El rey mand\u00f3 a buscar a E. con compa\u00f1\u00ed\u00adas de soldados, pero E. los destru\u00ed\u00ada haciendo caer sobre ellos fuego del cielo. A la tercera vez, Dios dijo a E. que fuese. Frente al rey, repiti\u00f3 su profec\u00ed\u00ada, la cual se cumpli\u00f3 (2Re 1:1-18).<br \/>\nla actividad de E. se desarroll\u00f3 mayormente en el Reino del N, tambi\u00e9n le toc\u00f3 predecir un juicio sobre \u2020\u00a2Joram, rey de Jud\u00e1, al cual envi\u00f3 una carta donde le sacaba en cara sus pecados. El castigo de Dios consisti\u00f3 en que perder\u00ed\u00ada a toda su familia y que morir\u00ed\u00ada de unapenosa enfermedad intestinal. La carta y el cumplimiento de esta profec\u00ed\u00ada aparecen en 2Cr 21:12-20.<\/p>\n<p>\u2020\u0153Cuando quiso Jehov\u00e1 alzar a E. en un torbellino\u2020\u009d, fue acompa\u00f1ado de Eliseo hasta el Jord\u00e1n, cuyas aguas se retiraron cuando el profeta las golpe\u00f3 con su manto. Poco despu\u00e9s \u2020\u0153un carro de fuego con caballos de fuego apart\u00f3 a los dos\u2020\u009d, E. subi\u00f3 al cielo y Eliseo recogi\u00f3 su manto, quedando como su heredero (2Re 2:1-12).<br \/>\nministerio prof\u00e9tico de E. dej\u00f3 una fuerte impresi\u00f3n en la conciencia de Israel. El profeta \u2020\u00a2Malaqu\u00ed\u00adas predijo que Dios enviar\u00ed\u00ada a E. \u2020\u0153antes que venga el d\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1, grande y terrible\u2020\u009d para realizar una obra de arrepentimiento en el pueblo (Mal 4:5-6), por lo cual se asociaba la figura de este profeta con el advenimiento de la era mesi\u00e1nica. En el libro ap\u00f3crifo de \u2020\u00a2Eclesi\u00e1stico se hace una apolog\u00ed\u00ada de E., dici\u00e9ndose que \u00e9l vendr\u00ed\u00ada \u2020\u0153para restablecer las tribus de Jacob\u2020\u009d (Eco 48:1-11). El Se\u00f1or Jes\u00fas identific\u00f3 a \u2020\u00a2Juan el Bautista como \u2020\u0153aquel E. que hab\u00ed\u00ada de venir\u2020\u009d (Mat 11:7-14; Mar 9:11-13; Luc 1:16-17), aunque el mismo Bautista no se reconoc\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad mismo como tal (Jua 1:19-21). Muerto Juan, algunos viendo los milagros que hac\u00ed\u00ada el Se\u00f1or dec\u00ed\u00adan que \u00e9l era E. (Mar 6:14-15). Los hijos de Zebedeo, \u2020\u00a2Jacobo y \u2020\u00a2Juan, quisieron en una ocasi\u00f3n hacer descender \u2020\u0153fuego del cielo, como hizo E.\u2020\u009d para castigar a una aldea de samaritanos que se hab\u00ed\u00ada negado a recibirlos, pero el Se\u00f1or Jes\u00fas lo impidi\u00f3 (Luc 9:52-56).<br \/>\njud\u00ed\u00ados asociaban la figura de E. con la de Mois\u00e9s, diciendo que as\u00ed\u00ad como \u00e9ste realiz\u00f3 la liberaci\u00f3n de Israel de Egipto, E. inaugurar\u00ed\u00ada la restauraci\u00f3n de Israel. Era la creencia popular de que ambos intervendr\u00ed\u00adan a comienzos de la era mesi\u00e1nica. Los Evangelios, cuando narran la transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or, dicen que aparecieron \u2020\u0153dos varones que hablaban con \u00e9l, los cuales eran Mois\u00e9s y E&#8230;. y hablaban de su partida, que iba Jes\u00fas a cumplir en Jerusal\u00e9n\u2020\u009d (Mat 17:3; Mar 9:4; Luc 9:30-31). En el folklore jud\u00ed\u00ado en tiempos del NT se ten\u00ed\u00ada a E. como el auxiliador de los que sufr\u00ed\u00adan injusticias. Por eso, cuando el Se\u00f1or Jes\u00fas exclam\u00f3 en la cruz: \u2020\u0153El\u00ed\u00ad, El\u00ed\u00ad, lama sabactani&#8230;. Algunos de los que estaban all\u00ed\u00ad dec\u00ed\u00adan, al o\u00ed\u00adrlo: A E. llama \u00e9ste\u2020\u009d. Y cuando alguien quiso darle a beber vinagre en una esponja, le dijeron: \u2020\u0153Deja, veamos si viene E. a librarle\u2020\u009d (Mat 27:46-49). En la ep\u00ed\u00adstola de Santiago se utiliza la figura de E. para animar a los creyentes a la oraci\u00f3n, dici\u00e9ndose que \u2020\u0153era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y or\u00f3 fervientemente para que no lloviese, y no llovi\u00f3 sobre la tierra por tres a\u00f1os y seis meses. Y otra vez or\u00f3, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto\u2020\u009d (Stg 5:17-18).<\/p>\n<p>2.     Personaje en la descendencia de Benjam\u00ed\u00adn (1Cr 8:27).<\/p>\n<p>.     Sacerdote que regres\u00f3 del exilio en tiempos de Esdras y que fue uno de los que se hab\u00ed\u00adan casado con mujeres extranjeras y fueron obligados a separarse de ellas (Esd 10:21).<\/p>\n<p>.     Israelita que regres\u00f3 del exilio en tiempos de Esdras y que fue uno de los que se hab\u00ed\u00adan casado con mujeres extranjeras y fueron obligados a separarse de ellas (Esd 10:26).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, BIOG PROF SACE HOMB HOAT ESCA<\/p>\n<p>fot, dib00317, fot00110<\/p>\n<p>ver, TISBI, CUERVO, MILAGRO<\/p>\n<p>vet, = \u00abJehov\u00e1 es mi Dios\u00bb. 1. Uno de los mayores profetas. Apellidado \u00abel Tisbita\u00bb, de Galaad; seg\u00fan la LXX esta \u00faltima menci\u00f3n precisaba que no era originario de otro Tisbe m\u00e1s conocido, que se hallaba en Galilea. (V\u00e9ase TISBI). Llevaba una vestimenta de pelo de camello ce\u00f1ida con un cinto de cuero (2 R. 1:8). Cuando Acab, bajo la influencia de Jezabel, su esposa tiria, se convirti\u00f3 en un adorador del Baal de Tiro, El\u00ed\u00adas apareci\u00f3 repentinamente en escena. Se present\u00f3 delante del pervertido soberano, y le anunci\u00f3 una sequ\u00ed\u00ada de duraci\u00f3n indeterminada, como castigo por la apostas\u00ed\u00ada. Sigui\u00f3 una \u00e9poca de hambre. El\u00ed\u00adas se retir\u00f3 al principio al arroyo de Querit, donde le alimentaron los cuervos enviados por el Se\u00f1or. (V\u00e9ase CUERVO). Cuando el arroyo de Querit se sec\u00f3, El\u00ed\u00adas fue a Sarepta, en la costa mediterr\u00e1nea, al norte de Tiro. All\u00ed\u00ad viv\u00ed\u00ada una viuda que puso su confianza en Dios, y que comparti\u00f3 su \u00faltima comida con El\u00ed\u00adas. Entonces intervino Dios. La tinaja de harina y la vasija de aceite no se acabaron mientras dur\u00f3 la \u00e9poca de hambre. El hijo de la viuda muri\u00f3; entonces la oraci\u00f3n del profeta lo volvi\u00f3 a la vida (1 R. 17:1-24; Lc. 4:24-26). Pasado mucho tiempo, al tercer a\u00f1o (1 R. 18:1; Lc. 4:25; Stg. 5:17). El\u00ed\u00adas recibi\u00f3 de Jehov\u00e1 la orden de presentarse ante Acab. Sigui\u00f3 la escena del monte Carmelo. Los sacerdotes paganos intentaron demostrar la divinidad de Baal, pero todos sus esfuerzos fueron vanos. El\u00ed\u00adas congreg\u00f3 al pueblo alrededor del altar que los israelitas piadosos del norte hab\u00ed\u00adan indudablemente levantado a Jehov\u00e1, ya que debido al cisma de las 10 tribus ya no pod\u00ed\u00adan ir a Jerusal\u00e9n. Este altar hab\u00ed\u00ada sido derruido. Al reconstruirlo con 12 piedras, El\u00ed\u00adas dio silencioso testimonio de que el cisma de las 12 tribus en 2 reinos era contrario a la voluntad de Dios. Para evidenciar la imposibilidad de todo fraude, orden\u00f3 al pueblo que arrojara agua sobre el holocausto y sobre el altar. A continuaci\u00f3n or\u00f3 al Se\u00f1or, y cay\u00f3 fuego del cielo, consumiendo el holocausto sobre el altar y el mismo altar. As\u00ed\u00ad el Se\u00f1or manifest\u00f3 Su existencia y poder. Los profetas de Baal, convictos de fraude, fueron llevados al arroyo de Cis\u00f3n; El\u00ed\u00adas orden\u00f3 el deg\u00fcello de todos ellos (1 R. 18:1-40; cp. Dt. 17:2-5; 13:13-16). El pueblo reconoci\u00f3 que Jehov\u00e1 es Dios, y obedeci\u00f3 la orden de su profeta. Aparecieron nubes, anunciando la lluvia y el retorno del favor divino. El profeta, para honrar al soberano del pueblo elegido de Dios, se ci\u00f1\u00f3 y corri\u00f3 delante del carro de Acab hasta llegar a Jezreel (1 R. 18:41-46). Jezabel, furiosa por la muerte de sus profetas, jur\u00f3 matar a El\u00ed\u00adas, que, atemorizado, huy\u00f3. Como Mois\u00e9s, fue divinamente sustentado por 40 d\u00ed\u00adas y 40 noches, hasta llegar al monte Horeb (Ex. 24:18; 34; Dt. 9:9, 18; 1 R. 19:8). Con una tremenda exhibici\u00f3n de poder y de suavidad, El\u00ed\u00adas fue reprendido y despu\u00e9s devuelto a su misi\u00f3n. Dios le orden\u00f3 que ungiera a Hazael rey de Siria, y a Jeh\u00fa rey de Israel, para que castigaran la idolatr\u00ed\u00ada de Israel. Tambi\u00e9n iba a ungir a Eliseo como profeta en su lugar, para anunciar el juicio. El\u00ed\u00adas arroj\u00f3 su manto sobre Eliseo, y le dio la misi\u00f3n de llevar a cabo el resto de su misi\u00f3n (1 R. 19:1-21). Jezabel hab\u00ed\u00ada hecho matar a Nabot con la complicidad de los magistrados, a fin de conseguir su vi\u00f1a para Acab. El\u00ed\u00adas se le present\u00f3 en el mismo terreno arrebatado para darle a conocer el castigo que el Se\u00f1or iba a mandarle (1 R. 21:1-29). La muerte de Acab en la batalla de Ramot de Galaad fue el inicio del castigo pronunciado por El\u00ed\u00adas contra la casa real (1 R. 22:1-40). Ocoz\u00ed\u00adas, hijo y sucesor de Acab, se hiri\u00f3 al caer de una ventana; envi\u00f3 entonces a mensajeros a que consultaran a Baal-zebub, \u00ed\u00addolo de Ecr\u00f3n, para saber si sanar\u00ed\u00ada. El\u00ed\u00adas detuvo a los mensajeros y los envi\u00f3 al rey con su mensaje. El rey mand\u00f3 a dos capitanes de cincuenta para detener a El\u00ed\u00adas, y \u00e9l hizo bajar fuego del cielo, que los consumi\u00f3. Al final, un tercer capit\u00e1n se present\u00f3 ante El\u00ed\u00adas suplic\u00e1ndole que respetara su vida; El\u00ed\u00adas fue con \u00e9l a ver a Ocoz\u00ed\u00adas (2 R. 1:1-16). Al profeta El\u00ed\u00adas se le dio el privilegio de ser traspasado al cielo sin pasar por la muerte. Un carro de fuego tirado por caballos de fuego se le apareci\u00f3 a El\u00ed\u00adas, que hab\u00ed\u00ada ido al otro lado del Jord\u00e1n con su siervo Eliseo. Este prodigio les separ\u00f3, y El\u00ed\u00adas subi\u00f3 al cielo en un torbellino (2 R. 2:1-12) Este acontecimiento tuvo lugar, seg\u00fan parece, poco antes de la accesi\u00f3n de Joram al trono de Israel (2 R. 2; cp. 2 R. 1:18 y 3:1). Eliseo hab\u00ed\u00ada redactado un vehemente documento contra Joram de Jud\u00e1, que compart\u00ed\u00ada el trono con Josafat y que se hab\u00ed\u00ada casado con una hija de Acab. El profeta le amenazaba con el castigo divino, provocado no solamente por los pecados que hab\u00ed\u00ada cometido en vida de Josafat, sino tambi\u00e9n por los cr\u00ed\u00admenes que perpetr\u00f3 a continuaci\u00f3n de su muerte (2 Cr. 21:12-15; cp. vv. 4 y 13). Si El\u00ed\u00adas fue ascendido al cielo durante el reinado de Josafat, entonces predijo, en vida de este rey, la conducta futura de Joram de Jud\u00e1, como lo hizo con Hazael y Jeh\u00fa (1 R. 19:15- 17). Se da otra explicaci\u00f3n, que es que el relato de la ascensi\u00f3n de El\u00ed\u00adas se habr\u00ed\u00ada insertado en 2 R. 2 para dar fin a la historia de su actividad p\u00fablica, y que El\u00ed\u00adas hubiera estado todav\u00ed\u00ada en este mundo cuando el encuentro de Eliseo, al sur de Jud\u00e1, con el ej\u00e9rcito de Josafat y cuando Joram subi\u00f3 al trono. Sin embargo, esta explicaci\u00f3n no cuadra nada con 2 R. 3:11, y se debe aceptar que la denuncia de El\u00ed\u00adas era una predicci\u00f3n. Los dos \u00faltimos vers\u00ed\u00adculos del AT anuncian que Dios enviar\u00e1 a El\u00ed\u00adas antes de la venida del d\u00ed\u00ada grande y terrible del Se\u00f1or (Mal. 4:5-6). En el NT Juan el Bautista vino \u00aben el esp\u00ed\u00adritu y poder de El\u00ed\u00adas\u00bb, humilde y lleno de celo como el tisbita (Mt. 3:4; Mr. 1:6), y encargado de un ministerio semejante al suyo (Mt. 11:1-14; 17:10-12; Lc. 1:17). Aqu\u00ed\u00ad se debe hacer notar lo siguiente: (A) Juan el Bautista declar\u00f3 \u00e9l mismo que \u00e9l no era El\u00ed\u00adas (Jn. 1:21) (B) el Se\u00f1or Jes\u00fas, si bien dijo que \u00abEl\u00ed\u00adas ya vino\u00bb en cierta manera en el car\u00e1cter de Juan el Bautista, a\u00f1adi\u00f3 tambi\u00e9n que \u00abEl\u00ed\u00adas a la verdad vendr\u00e1 primero y restaurar\u00e1 todas las cosas\u00bb (Mr. 9:11-13). Parece, por ello, que esta bien claro que, como sucede con frecuencia, tenemos aqu\u00ed\u00ad dos cumplimientos sucesivos de la profec\u00ed\u00ada de Mal. 4:5, 6, el primero parcial, en la primera venida de Cristo, el otro total en su segunda venida. La \u00abrestauraci\u00f3n de todas las cosas\u00bb significa la instauraci\u00f3n del glorioso reinado del Mes\u00ed\u00adas (Hch. 3:20, 21). En cuanto al \u00abd\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1, grande y terrible\u00bb, este es evidentemente todav\u00ed\u00ada futuro. Es el d\u00ed\u00ada de la manifestaci\u00f3n y dominio total del Se\u00f1or, en que ejecutar\u00e1 sus juicios y establecer\u00e1 su dominio. Numerosos comentaristas opinan que El\u00ed\u00adas podr\u00ed\u00ada ser (\u00bfjunto con Enoc?) uno de los dos testigos de Ap. 11:3-11. Sobre el monte de la Transfiguraci\u00f3n, El\u00ed\u00adas, representando a los profetas del AT, apareci\u00f3 para honrar a Jes\u00fas. Su ascensi\u00f3n y la de Enoc (Gn. 5:24) prefiguran, indudablemente, la ascensi\u00f3n del Salvador resucitado. Los milagros que marcan el ministerio de El\u00ed\u00adas pertenecen al segundo de los 4 per\u00ed\u00adodos de milagros que presenta la historia de la redenci\u00f3n. Este segundo per\u00ed\u00adodo es el de la lucha a ultranza entre la religi\u00f3n de Jehov\u00e1 y el culto a Baal. El mantenimiento de la fe de los padres o la apostas\u00ed\u00ada era el tema crucial de esta batalla que tuvo lugar en el Israel norte\u00f1o. Las cuestiones referentes a otras observancias religiosas palidec\u00ed\u00adan frente a este hecho capital. (V\u00e9ase MILAGRO). 2. Benjamita, hijo de Jeroham, resid\u00ed\u00ada en Jerusal\u00e9n (1 Cr. 8:27). 3. Sacerdote hijo de Harim, se hab\u00ed\u00ada casado con una mujer gentil (Esd. 10:21). 4. Israelita de entre los que Esdras convenci\u00f3 a despedir a sus mujeres extranjeras (Esd. 10:19, 26).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[013]<\/p>\n<p>    Fue el profeta m\u00e1s carism\u00e1tico y cautivador del Antiguo Testamento. Su nombre en hebreo significa \u00abYaweh es Dios\u00bb. Y su misi\u00f3n a lo largo de una vida ajetreada, como fue la de Israel en el siglo IX, fue luchar contra la idolatr\u00ed\u00ada de Baal que impon\u00ed\u00ada en la reina consorte Jezabel, la mujer fenicia del rey Ajab.<\/p>\n<p>    Natural de Tisbi en Galaad, se present\u00f3 como luchador taumat\u00fargico ante el pueblo de Israel. Sus gestos (recogidos en 1 Rey. 17 a 2 Rey 1) son eco probable de un libro primitivo escrito sobre sus haza\u00f1as y su enfrentamiento con la corte real, sobre todo con Jezabel.<\/p>\n<p>    Modelo de valent\u00ed\u00ada y de victoria sobre la idolatr\u00ed\u00ada, qued\u00f3 en la tradici\u00f3n de Israel como signo de esperanza futura, misteriosamente llevado al final en un carro de fuego (por lo tanto, no muerto). Esa supervivencia para un regreso al final del mundo le convert\u00ed\u00ada en los tiempos de crisis en figura resonante para asegurar la victoria final de los seguidores de Yaweh.<\/p>\n<p>    En tiempos de Jes\u00fas el recuerdo de El\u00ed\u00adas se manten\u00ed\u00ada vivo y era soporte de esperanza escatol\u00f3gica. En el texto evang\u00e9lico aparece nada menos que 30 veces aludido, de las que 6 est\u00e1 referido su nombre en labios de Jes\u00fas. La referencia a El\u00ed\u00adas se mezclaba con Jes\u00fas, pues, en la mente de los redactores de los texto. Ello indica que era alguien muy entra\u00f1able, popular y cautivador (Mt. 16. 14; Mt. 17. 10-13; Lc. 9.8; Jn. 1-21-25). \u00abCierto que El\u00ed\u00adas ha de venir a restaurarlo todo. Pero os digo m\u00e1s: El\u00ed\u00adas ya ha venido y no lo han reconocido. Y entendieron ellos que se refer\u00ed\u00ada a Juan el Bautista\u00bb. (Mt. 17.10 y Mc. 9.13)<\/p>\n<p>    Ese sentimiento sobre el profeta arrebatado al cielo sigui\u00f3 vivo en los primeros cristianos, al igual que lo estaba en los jud\u00ed\u00ados en el siglo I. Dio origen incluso a varios libros ap\u00f3crifos sobre su figura.<\/p>\n<p>   (Ver Profetas 3)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Fue uno de los grandes profetas predicadores (no dej\u00f3 nada escrito), que vivi\u00f3 en la primera mitad del siglo IX. Gran defensor de la religi\u00f3n yahvista. Famoso por sus muchos milagros, algunos de los cuales est\u00e1n recordados en los evangelios (Lc 4, 25; 9, 54). Fue arrebatado al cielo (2 Re 2, 11). Por eso se cre\u00ed\u00ada que deb\u00ed\u00ada volver a la tierra (Mt 16, 14; 17, 10-13; 27, 47-49; Lc 9, 8; Jn 1, 21. 25). As\u00ed\u00ad parece que lo indica la profec\u00ed\u00ada de Malaqu\u00ed\u00adas (Mal 3, 1-4). Lleg\u00f3 a convertirse en figura mesi\u00e1nica y a concebirse como un precursor. La profec\u00ed\u00ada se vio cumplida en la persona de Juan Bautista (Mt 11, 10. 14; 17, 12; Mc 1, 2; 9, 13; Lc 1, 16-17. 76). Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas, representantes de la Ley de los profetas, fueron testigos de la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas (Mt 17, 3; Mc 9, 14; Lc 9, 30). La tradici\u00f3n le sit\u00faa entre los \u00e1ngeles del cielo, con una misi\u00f3n confortadora y salvadora (Mt 27, 47. 49; Mc 15, 35-36). \u2014> \u00f3n.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> Baal, sacrificio, profetas). Las tradiciones de Elias han marcado poderosamente la conciencia prof\u00e9tica de Israel y del cristianismo primitivo. Pa rece que Jes\u00fas se ha presentado como profeta \u00aben la l\u00ed\u00adnea de Elias\u00bb. Por otra parte, la tradici\u00f3n cristiana ha vinculado la gloria de Jes\u00fas con el testimonio de Mois\u00e9s y Elias (la ley y los profetas) en la escena de la transfiguraci\u00f3n*. Aqu\u00ed\u00ad no evocamos el tema de los milagros de Elias, sino el del sacrificio del Carmelo y el de la teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad, porque han definido y siguen definiendo el imaginario religioso de los lectores de la Biblia.<\/p>\n<p>(1) Sacrificio del Carmelo. (1) Trasfondo hist\u00f3rico. El tema del sacrificio del Carmelo constituye uno de los textos b\u00e1sicos del surgimiento israelita. El tema de fondo era la identidad del Dios que produce la lluvia: se trata de saber que Dios fecunda la tierra con el agua, de manera que broten las plantas, maduren las mieses y haya comida. El poder de Dios (sea Baal*, sea Yahv\u00e9*) se encuentra vinculado a la tormenta que produce el rayo (fuego para el hogar y el sacrificio) y que derrama el agua sobre el campo. Por eso, al disputar sobre dioses, la gente se pregunta: \u00bfQui\u00e9n concede el agua? As\u00ed\u00ad interrogaban los israelitas en tiempo de Ajab, rey de Samar\u00ed\u00ada (874-852 a.C.), cuya esposa Jezabel, de origen fenicio, celebraba los cultos de Baal y Ashera*, pareja divina del agua y el fuego, el amor y la vida. Siguiendo el ejemplo de la reina, muchos israelitas aceptaban (prefer\u00ed\u00adan) los esquemas religiosos cananeos, que en el fondo eran los mismos de Fenicia: pensaban que el nombre y experiencia de Yahv\u00e9, Dios de la alianza de las tribus de Israel, perd\u00ed\u00ada importancia. Hab\u00ed\u00ada llegado el momento de Baal, Se\u00f1or de Vida, Dios de la fecundidad y la abundancia de los campos. En ese tiempo de crisis y cambio surgi\u00f3 Elias profeta, que mantuvo una fuerte lucha a favor de Yahv\u00e9. En ella se inscribe el relato del sacrificio del Carmelo (1 Re 18), que tiene un fondo hist\u00f3rico, pero que ha sido reelaborado con elementos y esquemas posteriores, de tipo deuteronomista. Los partidarios de los cultos cananeos afirmaban que el agua es de Baal. Elias contest\u00f3: \u00ab\u00c2\u00a1Vive Yahv\u00e9, Dios de Israel, a quien sirvo, que no caer\u00e1 en estos a\u00f1os gota de agua ni roc\u00ed\u00ado a no ser que yo lo mande!\u00bb (1 Re 17,1). Tres a\u00f1os dur\u00f3 la sequ\u00ed\u00ada, seg\u00fan nuestro relato, sin que Baal pudiera evitarla, pues Yahv\u00e9 hab\u00ed\u00ada cerrado las fuentes del agua, mien  tras el profeta, escondido por temor al rey en una torrentera, tuvo que escapar a Fenicia, pues incluso las aguas del torrente se secaron (cf. 1 Re 17,3-24). Se extend\u00ed\u00ada el hambre por el pueblo. Mor\u00ed\u00adan de sed los animales (cf. 1 Re 18,5). Al tercer a\u00f1o vino la palabra de Yahv\u00e9 sobre el profeta: \u00ab\u00c2\u00a1Pres\u00e9ntate a Ajab, que voy a enviar agua!\u00bb (18,1).<\/p>\n<p>(2) Sacrificio del Carmelo. (2) Baal, un Dios in\u00fatil. Este va a ser el momento de la teofan\u00ed\u00ada, como manifestaci\u00f3n del Dios del agua y del fuego, ante el conjunto del pueblo. Elias dispuso cuidadosamente la escena sobre el monte sagrado del Carmelo, entre el mar y las llanuras, en el borde donde vienen a juntarse Fenicia, Galilea y Samar\u00ed\u00ada. Se congrega el pueblo, acuden los sacerdotes de Baal, el rey Ajab, que preside el rito. Elias se acerc\u00f3 al pueblo y dijo: \u00ab\u00bfHasta cu\u00e1ndo andar\u00e9is cojeando sobre dos muletas? Si Yahv\u00e9 es Dios seguidlo. Si lo es Baal seguidle. El pueblo no respondi\u00f3 nada. Entonces Elias les dijo: He quedado yo s\u00f3lo como profeta de Yahv\u00e9, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Que nos traigan dos toros. Escoged vosotros uno, que lo descuarticen y pongan sobre la le\u00f1a, sin prenderle fuego. Yo preparar\u00e9 otro toro y lo pondr\u00e9 sobre la le\u00f1a, sin prenderle fuego. Vosotros invocar\u00e9is a vuestro Dios y yo invocar\u00e9 a Yahv\u00e9. Y el Dios que responda con fuego \u00e9se es Dios. Y replic\u00f3 todo el pueblo: \u00c2\u00a1Bien dicho!\u00bb (1 Re 18,21-24). Este juicio de Dios con dos sacrificios se parece al de los chivos* (Lv 16); pero aqu\u00ed\u00ad tenemos dos toros y dos sacrificios: uno para Yahv\u00e9, otro para Baal. El toro de Baal queda in\u00fatil, sobre su altar falso, y sus sacerdotes-profetas vencidos son degollados. Por el contrario, Yahv\u00e9 env\u00ed\u00ada su fuego sobre el altar de Elias, es decir, de Israel, sacralizando su sacrificio y distinguiendo as\u00ed\u00ad entre el buen pueblo y el malo, en demostraci\u00f3n impresionante de potencia (rayo, fuego, muerte, agua). As\u00ed\u00ad se distinguen los dos sacrificios: \u00abLos profetas de Baal tomaron el toro e invocaron el nombre de Baal desde la ma\u00f1ana hasta mediod\u00ed\u00ada diciendo: \u00c2\u00a1Oh Baal! \u00c2\u00a1Resp\u00f3ndenos! Pero no hab\u00ed\u00ada voz (trueno: qol) ni respuesta, mientras saltaban ante el altar que hab\u00ed\u00ada edificado&#8230; Pasado el mediod\u00ed\u00ada, profetizaron hasta la oblaci\u00f3n de la tarde, pero no se o\u00ed\u00ada voz, ni respuesta ni contestaci\u00f3n&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>(3) Sacrificio del Carmelo. (3) El triunfo de Yahv\u00e9. Ahora empieza el nuevo sacrificio: \u00abY Elias construy\u00f3 con piedras un altar al nombre de Yahv\u00e9&#8230; Apil\u00f3 la le\u00f1a, descuartiz\u00f3 el toro y lo coloc\u00f3 sobre la le\u00f1a&#8230; Y a la hora de la ofrenda se acerc\u00f3 Elias, el profeta, y dijo: \u00c2\u00a1Yahv\u00e9, Dios de Abrah\u00e1n, Isaac e Israel! Que hoy se reconozca que t\u00fa eres Dios de Israel y que yo soy tu siervo, que en tu nombre he hecho todas estas cosas. Resp\u00f3ndeme, Yahv\u00e9, resp\u00f3ndeme; para que este pueblo reconozca que t\u00fa, Yahv\u00e9, eres Dios&#8230; Y descendi\u00f3 el fuego de Yahv\u00e9 (el rayo) y consumi\u00f3 la v\u00ed\u00adctima, la le\u00f1a, las piedras&#8230; Y lo vio todo el pueblo y cayeron sobre su rostro exclamado: \u00c2\u00a1Yahv\u00e9 es Dios! \u00c2\u00a1Yahv\u00e9 es Dios! Y les dijo Elias: Tomad a los profetas de Baal. Que no escape ninguno de ellos. Los agarraron. Y Elias les hizo bajar al torrente Quis\u00f3n y all\u00ed\u00ad los degoll\u00f3. Y dijo Elias a Ajab: \u00c2\u00a1Vete! \u00c2\u00a1Come y bebe! Que ya se escucha el ruido de la lluvia\u00bb (cf. 1 Re 18,25-41). M\u00e1s que un hecho hist\u00f3rico concreto del pasado, el texto ha transmitido el valor permanente del s\u00ed\u00admbolo de Elias: ha evocado el fuego de Dios, ha fortalecido a los israelitas, abriendo las fuentes de agua para el pueblo. La respuesta es clara: (\u00c2\u00a1baja el fuego de Dios, viene el rayo y consume\/consuma el sacrificio! Este fuego del sacrificio no puede brotar de la tierra, no es conquista de los hombres, ni tesoro robado de los dioses (como en Prometeo), sino don de Yahv\u00e9, Dios de los cielos (por el rayo). La intenci\u00f3n pol\u00e9mica es clara: no es Baal quien lanza el rayo y da la lluvia, pues sus fieles se agotan y caen en una danza in\u00fatil. S\u00f3lo Yahv\u00e9 es el verdadero Dios del rayo: due\u00f1o del fuego que habla qol = rayo o palabra) aceptando y consumando el gesto de sus fieles. Desde aqu\u00ed\u00ad se entiende el sacrificio: el animal ofrecido sobre el ara es s\u00f3lo un signo de fe, expresi\u00f3n de la plegaria de confianza del profeta. Por eso, lo que importa no es el gesto de los hombres que danzan sino aquello que realiza Yahv\u00e9, cuyos fieles aclaman: \u00c2\u00a1YHWH hu-ha\u2020\u2122Elohim, YHWH hu-ha Elohim! \u00c2\u00a1Yahv\u00e9 es Dios, Yahv\u00e9 es Dios! (18,39). Este es el tema de fondo: Yahv\u00e9, Dios de Israel, ha enviado su rayo-fuego sobre el sacrificio de Elias, ratificando la verdad de la religi\u00f3n y culto israelita, y Elias le responde sacrificando a los profetas de Baal, no sobre el altar (\u00c2\u00a1no est\u00e1n puros!), sino en el torrente, como primicia  del agua que empezar\u00e1 a correr pronto, pues ha llegado el rayo y est\u00e1 llegando la lluvia. Los sacerdotes de Baal son las v\u00ed\u00adctimas de este sacrificio; y Elias, sacerdote de Yahv\u00e9, no les env\u00ed\u00ada ya al desierto de Azazel (como en el texto anterior), sino que les sacrifica sobre el torrente, para que lleguen las lluvias. El rey puede marcharse. Queda claro que Yahv\u00e9 es el \u00fanico Dios que manda sobre el rayo (fuego) y da la lluvia. Este es un texto de clara violencia* sagrada.<\/p>\n<p>(4) Teofan\u00ed\u00ada del Horeb. Introducci\u00f3n (-> fuego, sacrificio). Elias el Tesbita, de Tisbe de Galaad, se hab\u00ed\u00ada opuesto por muchos a\u00f1os a los cultos de Baal, como ha indicado el texto que acabamos de comentar (1 Re 18). Pero un d\u00ed\u00ada tuvo que darse por vencido: parec\u00ed\u00adan haber fracaso sus esfuerzos y su lucha. Por eso quiso presentarse ante su Dios y emprendi\u00f3 el camino del Horeb, para morir en la presencia del Se\u00f1or, que hab\u00ed\u00ada querido hacerle su profeta. Pero el camino era duro y en medio de la marcha invoc\u00f3 a la muerte: \u00ab\u00c2\u00a1Basta ya, oh Se\u00f1or! \u00c2\u00a1Qu\u00ed\u00adtame la vida, porque yo no soy mejor que mis padres! Se recost\u00f3 bajo una retama y se durmi\u00f3 (para morir)\u00bb (1 Re 19,4-5). Pero Dios no respondi\u00f3 a la llamada de la muerte: no quiso acogerle en medio de la marcha y del cansancio, sino que le ofreci\u00f3 comida para que siguiera en su camino. As\u00ed\u00ad sigui\u00f3 caminando hacia la monta\u00f1a de Dios, cuarenta d\u00ed\u00adas y cuarenta noches. \u00abAll\u00ed\u00ad se meti\u00f3 en la cueva, donde pas\u00f3 la noche. Y he aqu\u00ed\u00ad que vino a \u00e9l la palabra de Yahv\u00e9, que le pregunt\u00f3: \u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed\u00ad, Elias? Y \u00e9l respondi\u00f3: He sentido un vivo celo por Yahv\u00e9, Dios de los Ej\u00e9rcitos, porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Yo solo he quedado, y me buscan para quitarme la vida\u00bb (1 Re 19,9-10). Elias quiere justificarse: ha venido ante Dios para pedirle cuentas y ahora est\u00e1n all\u00ed\u00ad los dos, frente a frente: Elias, el hombre del fuego de Dios (cf. 1 Re 18,3839; 2 Re 1,10.12), y el Dios que parece haberse olvidado de su fuego. Pero entonces Dios le manda que se ponga en pie y que vea, que sienta, que discierna: \u00abUn grande y poderoso hurac\u00e1n destrozaba las monta\u00f1as y romp\u00ed\u00ada las pe\u00f1as delante de Yahv\u00e9, pero Yahv\u00e9 no estaba en el hurac\u00e1n. Despu\u00e9s del viento vino un terremoto, pero Yahv\u00e9 no estaba en el terremoto. Despu\u00e9s del terremoto hubo un fuego, pero Yahv\u00e9 no estaba en el fuego.   (5) Teofan\u00ed\u00ada del Horeb. El Dios de la brisa. Despu\u00e9s del fuego se oy\u00f3 una brisa apacible y delicada. Y sucedi\u00f3 que al o\u00ed\u00adrlo Elias cubri\u00f3 su cara con su manto, y sali\u00f3 y estuvo de pie a la entrada de la cueva. Y he aqu\u00ed\u00ad que vino a \u00e9l una voz, y le pregunt\u00f3: \u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed\u00ad, Elias?\u00bb (1 Re 19,11-13). En un primer momento se ha manifestado el Dios de Elias, que se expresa en los signos de ira y destrucci\u00f3n que \u00e9l habr\u00ed\u00ada imaginado: \u00e9ste es el Dios del hurac\u00e1n, del terremoto y del fuego. Pues bien, \u00e9ste no era el Dios verdadero, el que ha guiado a los israelitas a lo largo de la historia. El verdadero Dios est\u00e1 en la brisa suave, despu\u00e9s de que han pasado los signos de la teofan\u00ed\u00ada destructora, del volc\u00e1n y del incendio en la monta\u00f1a. Este es el Dios del viento suave, de la brisa de amor, del agua de la vida. Este es el Dios que le dice a Elias que vuelva, que empiece de nuevo: \u00abVe, regresa por tu camino, por el desierto, a Damasco. Cuando llegues, ungir\u00e1s a Hazael como rey de Siria. Tambi\u00e9n ungir\u00e1s como rey de Israel a Jeh\u00fa hijo de Nims\u00ed\u00ad; y ungir\u00e1s a Eliseo hijo de Safat, de Abel-Mejola, como profeta en tu lugar&#8230; Pues me he reservado en Israel a siete mil hombres que no han doblado las rodillas ante Baal, ni le han besado con sus labios\u00bb (1 Re 19,15-18). All\u00ed\u00ad donde Elias pensaba que todo se hallaba terminado, tiene que volver para empezar de nuevo, poniendo en marcha nuevos caminos de historia en los reinos de Siria y de Israel, que estaban enfrentados. Elias, profeta viejo y cansado, en di\u00e1logo con Dios sobre el monte del Horeb, vendr\u00e1 a ser nuevamente mensajero de Dios en medio de la historia.<\/p>\n<p>Cf. M. \u00ed\u0081LVAREZ BARREDO, Las narraciones sobre Elias y Eliseo en los Libros de los Reyes. Formaci\u00f3n y Teolog\u00ed\u00ada, Carthaginensia, Murcia 1996; A. J. HAUSER y R. GREGORY, From Carmel to Horeb. Elijah in Crisis, JSOT SuppSer 85, Sheffield 1990.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>(Mi Dios Es Jehov\u00e1).<\/p>\n<p>1. Uno de los principales profetas de Israel. Su hogar debi\u00f3 estar en Tisbe, que seg\u00fan ciertos eruditos era un pueblo que estaba en la tierra de Galaad, al E. del r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n. (1Re 17:1.) Empez\u00f3 su larga carrera como profeta en Israel durante el reinado del rey Acab, quien comenz\u00f3 a gobernar alrededor del a\u00f1o 940 a. E.C., y continu\u00f3 en el reinado de Ocoz\u00ed\u00adas, hijo de Acab, que ascendi\u00f3 al trono cerca de 919 a. E.C. (1Re 22:51.) La \u00faltima vez que se le menciona en su papel de profeta (esta vez en Jud\u00e1) es hacia el final del reinado de ocho a\u00f1os del rey Jehoram de Jud\u00e1, reinado que empez\u00f3 en 913 a. E.C. (2Cr 21:12-15; 2Re 8:16.)<br \/>\nJehov\u00e1 provey\u00f3 en la persona de El\u00ed\u00adas una columna de apoyo para la adoraci\u00f3n verdadera en un tiempo en que la condici\u00f3n espiritual y moral de Israel hab\u00ed\u00ada deca\u00ed\u00addo de manera alarmante. El rey Acab, hijo de Omr\u00ed\u00ad, hab\u00ed\u00ada continuado la adoraci\u00f3n de becerros introducida por Jerobo\u00e1n, y, peor a\u00fan, se hab\u00ed\u00ada casado con Jezabel, la hija del rey sidonio Etbaal. Bajo su influencia, Acab increment\u00f3 en gran manera sus pecados por encima de todos los reyes anteriores de Israel, al introducir la adoraci\u00f3n de Baal en gran escala. Se multiplicaron los profetas y los sacerdotes de Baal, y la corrupci\u00f3n alcanz\u00f3 un grado extremo, pues el odio de Jezabel hacia Jehov\u00e1 provoc\u00f3 la persecuci\u00f3n y el asesinato de sus profetas, lo que los oblig\u00f3 a esconderse en cuevas. (1Re 16:30-33; 18:13.)<\/p>\n<p>Alimentado por cuervos. El\u00ed\u00adas aparece por primera vez en el registro cuando Jehov\u00e1 le env\u00ed\u00ada para anunciar castigo sobre Israel debido a sus pecados. Sus primeras palabras registradas son: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Tan ciertamente como que vive Jehov\u00e1 el Dios de Israel, delante de quien en efecto estoy de pie [&#8230;]!\u2020\u009d. Indica que Jehov\u00e1, el Dios vivo de Israel, ha decretado que no llueva ni haya roc\u00ed\u00ado durante varios a\u00f1os, excepto por orden de la palabra de El\u00ed\u00adas. Este per\u00ed\u00adodo durar\u00ed\u00ada tres a\u00f1os y seis meses. (1Re 17:1; Snt 5:17.) Despu\u00e9s de este anuncio, Jehov\u00e1 dirige a El\u00ed\u00adas al valle torrencial de Kerit, al E. del Jord\u00e1n, en el territorio de la tribu de Gad. All\u00ed\u00ad, los cuervos le llevan alimento de forma milagrosa, y El\u00ed\u00adas consigue agua del valle torrencial, que con el tiempo se agota debido a la sequ\u00ed\u00ada. Jehov\u00e1 contin\u00faa gui\u00e1ndole y le env\u00ed\u00ada fuera del territorio de Israel, a Sarepta, ciudad fenicia dependiente de Sid\u00f3n. En este lugar \u2014cerca de la ciudad de Sid\u00f3n, donde gobierna el suegro del rey Acab, Etbaal (1Re 16:31)\u2014 El\u00ed\u00adas halla a una viuda preparando la \u00faltima comida para ella y para su hijo con lo que le queda de harina y aceite. Entonces El\u00ed\u00adas le pide una torta, con la promesa de que Jehov\u00e1 proveer\u00e1 para ella durante la sequ\u00ed\u00ada. En respuesta a la solicitud, la mujer, que ha reconocido a El\u00ed\u00adas como un hombre de Dios, accede a su petici\u00f3n y es bendecida. (Comp\u00e1rese con Mt 10:41, 42.) Durante la estancia de El\u00ed\u00adas en casa de la mujer, el hijo de ella muere. El\u00ed\u00adas ora a Dios, y El le devuelve la vida al muchacho, siendo la primera resurrecci\u00f3n de la que hay registro y el tercero de los ocho milagros de El\u00ed\u00adas. (1Re 17.)<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo convenci\u00f3 El\u00ed\u00adas a Israel de que Jehov\u00e1 es el Dios verdadero?<br \/>\nMientras tanto, Acab ha estado buscando sin \u00e9xito a El\u00ed\u00adas por todas partes, sin duda para matarlo. (1Re 18:10.) Por fin, Dios le da instrucciones a El\u00ed\u00adas para que se presente a Acab. Cuando ambos se encuentran, El\u00ed\u00adas solicita una reuni\u00f3n con los 450 profetas de Baal y los 400 profetas del poste sagrado (aser\u00e1). Acab re\u00fane a los profetas en el monte Carmelo, cerca del mar Mediterr\u00e1neo. (GRABADO, vol. 1, p\u00e1g. 950.) El\u00ed\u00adas propone ante el pueblo una prueba para demostrar qui\u00e9n es el Dios verdadero a quien se debe seguir: todos han de reconocer al Dios que consuma el toro que se le haya sacrificado. El pueblo lo considera justo y concuerda en que se haga as\u00ed\u00ad. Primero se invoca a Baal, pero en vano: no hay fuego ni ninguna prueba de que Baal sea un Dios vivo, a pesar de las oraciones y de los cortes rituales que se infligen sus profetas. Durante la mayor parte del d\u00ed\u00ada, cojean en derredor del altar bajo un sol ardiente, mientras que El\u00ed\u00adas se mofa de ellos con sarcasmo, lo que aumenta su frenes\u00ed\u00ad. (1Re 18:18-29.)<br \/>\nCuando le llega el turno a El\u00ed\u00adas, repara con doce piedras un altar que hab\u00ed\u00ada sido derribado, muy probablemente por instigaci\u00f3n de Jezabel. A continuaci\u00f3n hace que el pueblo empape con agua la ofrenda y el altar por tres veces, e incluso se llena de agua la zanja que hab\u00ed\u00ada alrededor del altar, quiz\u00e1s de unos 32 m. de lado. (1Re 18:30-35.) M\u00e1s o menos a la hora de la ofrenda diaria de grano del atardecer, El\u00ed\u00adas ora una vez a Jehov\u00e1, quien env\u00ed\u00ada fuego desde el cielo para consumir, no solamente la ofrenda, sino tambi\u00e9n la le\u00f1a, las piedras del altar y el agua de la zanja. (1Re 18:36-38.) Todo el pueblo cae sobre su rostro al ver esto y clama: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Jehov\u00e1 es el Dios verdadero! \u00c2\u00a1Jehov\u00e1 es el Dios verdadero!\u2020\u009d. Luego El\u00ed\u00adas hace que se deg\u00fcelle a los 450 profetas de Baal en el valle torrencial de Cis\u00f3n. Jehov\u00e1 contesta la oraci\u00f3n de El\u00ed\u00adas y da fin a la sequ\u00ed\u00ada enviando un aguacero. Despu\u00e9s de esto, El\u00ed\u00adas, ayudado por el poder de Jehov\u00e1, corre unos 30 Km. delante del carro de Acab hasta Jezreel. (1Re 18:39-46.)<\/p>\n<p>Huye de Jezabel. Cuando se informa a la reina Jezabel de la muerte de los profetas de Baal, jura que matar\u00e1 a El\u00ed\u00adas. Este, temeroso, huye a unos 150 Km. al SO., a Beer-seba, situada al O. del extremo meridional del mar Muerto. (MAPA, vol. 1, p\u00e1g. 949.) All\u00ed\u00ad deja a su servidor, se adentra m\u00e1s en el desierto y pide en oraci\u00f3n morir. En este lugar se le aparece el \u00e1ngel de Jehov\u00e1 a fin de prepararle para un largo viaje a Horeb, la \u2020\u0153monta\u00f1a del Dios verdadero\u2020\u009d. Lo que come entonces le provee sustento para el viaje de cuarenta d\u00ed\u00adas, en el que recorre una distancia de unos 300 Km. En Horeb Jehov\u00e1 le habla despu\u00e9s de una demostraci\u00f3n imponente de su poder \u2014viento, terremoto y fuego\u2014. Sin embargo, Jehov\u00e1 no est\u00e1 en estas manifestaciones, El no es la naturaleza deificada ni la personificaci\u00f3n de fuerzas naturales, sino que estas fuerzas naturales son meras expresiones de su fuerza activa, y no Jehov\u00e1 mismo. El Todopoderoso le muestra a El\u00ed\u00adas que todav\u00ed\u00ada le queda trabajo por hacer como profeta. Corrige la idea de El\u00ed\u00adas de que es el \u00fanico adorador del Dios verdadero en Israel dici\u00e9ndole que hay 7.000 que no se han inclinado ante Baal. A continuaci\u00f3n, le env\u00ed\u00ada de nuevo a su asignaci\u00f3n, nombrando a tres personas que han de ser ungidas o comisionadas para hacer un trabajo para Jehov\u00e1: Hazael, como rey de Siria; Jeh\u00fa, como rey de Israel; y Eliseo, como su propio sucesor. (1Re 19:1-18.)<\/p>\n<p>Nombra a Eliseo como sucesor. A continuaci\u00f3n, El\u00ed\u00adas viaja hacia la ciudad natal de Eliseo, Abel-mehol\u00e1, y lo halla arando un campo. El\u00ed\u00adas echa su prenda oficial sobre \u00e9l, indicando de este modo su nombramiento o ungimiento. Desde ese d\u00ed\u00ada Eliseo le sigue sin cesar como su sirviente, y permanece con \u00e9l cuando de nuevo ha de profetizar contra Acab. El codicioso rey, adorador de Baal, se hab\u00ed\u00ada apoderado il\u00ed\u00adcitamente de una vi\u00f1a que era posesi\u00f3n hereditaria de Nabot el jezreelita, permitiendo que su esposa Jezabel tramase su asesinato mediante falsos cargos, falsos testigos y jueces injustos. De modo que El\u00ed\u00adas se encuentra con Acab en la vi\u00f1a y le dice que los perros lamer\u00e1n su sangre en el mismo lugar donde lamieron la de Nabot, anunciando tambi\u00e9n una suerte similar para Jezabel. (1Re 19:19; 21:1-26.)<br \/>\nUnos tres a\u00f1os m\u00e1s tarde muere Acab en una batalla; lavan su carro de guerra cerca del estanque de Samaria y los perros lamen su sangre. Sin embargo, la ejecuci\u00f3n de Jezabel no acontece hasta unos quince a\u00f1os despu\u00e9s. A Acab le sucede su hijo Ocoz\u00ed\u00adas. Este rey sigue en los inicuos pasos de su padre, puesto que cuando resulta herido en un accidente, se dirige al dios falso Baal-zebub, dios de Eqr\u00f3n, para preguntar acerca del resultado de su enfermedad. El\u00ed\u00adas le transmite la palabra de Jehov\u00e1: debido a su proceder, no cabe duda de que morir\u00e1. Cuando Ocoz\u00ed\u00adas env\u00ed\u00ada tres grupos sucesivamente para buscar a El\u00ed\u00adas, cada uno compuesto de un jefe con cincuenta hombres, el profeta pide que baje fuego del cielo y aniquile a los primeros dos grupos, pero debido a la s\u00faplica del tercer jefe, vuelve con \u00e9l para pronunciar en persona el juicio contra Ocoz\u00ed\u00adas. (1Re 22:1, 37, 38; 2Re 1:1-17.)<\/p>\n<p>Eliseo le sucede. Llega el tiempo en que El\u00ed\u00adas tiene que transferir su manto oficial de profeta a Eliseo, quien ya estaba bien preparado y hab\u00ed\u00ada sido nombrado a\u00f1os antes. Todo esto sucede durante el reinado de Jehoram de Israel, sucesor de su hermano Ocoz\u00ed\u00adas. Para ese entonces, El\u00ed\u00adas va a Betel, de all\u00ed\u00ad a Jeric\u00f3 y luego baja hacia el Jord\u00e1n, acompa\u00f1ado durante todo el camino por Eliseo. Llegado este momento, Eliseo es recompensado por su fidelidad al ver un carro de guerra de fuego, caballos de fuego y a El\u00ed\u00adas ascendiendo a los cielos en una tempestad de viento. Eliseo recoge la vestidura oficial que se le hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo a El\u00ed\u00adas, y vienen sobre \u00e9l \u2020\u0153dos partes\u2020\u009d (como la porci\u00f3n de un hijo primog\u00e9nito) del esp\u00ed\u00adritu de El\u00ed\u00adas, un esp\u00ed\u00adritu de valor y de estar \u2020\u0153absolutamente celoso por Jehov\u00e1 el Dios de los ej\u00e9rcitos\u2020\u009d. (2Re 2:1-13; 1Re 19:10, 14; comp\u00e1rese con Dt 21:17.)<br \/>\nEl\u00ed\u00adas no muri\u00f3 en esta ocasi\u00f3n, ni tampoco fue a una regi\u00f3n espiritual invisible, sino que se le transfiri\u00f3 a otra asignaci\u00f3n prof\u00e9tica (Jn 3:13); prueba de ello es que Eliseo no guard\u00f3 ning\u00fan per\u00ed\u00adodo de duelo por su maestro. Unos cuantos a\u00f1os despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n en la tempestad de viento, El\u00ed\u00adas todav\u00ed\u00ada estaba vivo y activo como profeta, en esta ocasi\u00f3n profetizando contra el rey de Jud\u00e1. Debido al inicuo derrotero emprendido por el rey Jehoram de Jud\u00e1, El\u00ed\u00adas le escribi\u00f3 una carta en la que expresaba la condenaci\u00f3n de Jehov\u00e1, condenaci\u00f3n que se cumpli\u00f3 poco tiempo despu\u00e9s. (2Cr 21:12-15; v\u00e9ase CIELO [Ascensi\u00f3n al cielo].)<\/p>\n<p>Milagros. En el relato b\u00ed\u00adblico se le atribuyen a El\u00ed\u00adas ocho milagros. Son: 1) impedir que lloviera, 2) hacer que no se acabara el suministro de harina y aceite de la viuda de Sarepta, 3) resucitar al hijo de la viuda, 4) hacer que descendiese fuego del cielo en respuesta a una oraci\u00f3n, 5) hacer que lloviese para que la sequ\u00ed\u00ada finalizase como respuesta a una oraci\u00f3n, 6) hacer que bajase fuego sobre un capit\u00e1n del rey Ocoz\u00ed\u00adas y sus cincuenta hombres, 7) que descendiese fuego sobre un segundo capit\u00e1n y sus cincuenta hombres y 8) dividir el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n al golpearlo con su prenda oficial de vestir. Su ascensi\u00f3n a los cielos tambi\u00e9n fue milagrosa, pero en este caso fue una acci\u00f3n directa de Dios, no antecedida por una oraci\u00f3n o proclamaci\u00f3n de El\u00ed\u00adas.<br \/>\nEl\u00ed\u00adas fue un gran defensor de la adoraci\u00f3n verdadera de Jehov\u00e1. Luch\u00f3 con af\u00e1n contra el baalismo en Israel, lucha en la que le sucedi\u00f3 Eliseo. Jeh\u00fa llev\u00f3 a cabo la ejecuci\u00f3n de Jezabel y destruy\u00f3 el inmundo baalismo sidonio. En los d\u00ed\u00adas de El\u00ed\u00adas, 7.000 israelitas se mantuvieron fieles a Jehov\u00e1, entre ellos, Abd\u00ed\u00adas, el administrador de la casa de Acab; y seguro que El\u00ed\u00adas fortaleci\u00f3 mucho a algunos de estos. El\u00ed\u00adas nombr\u00f3 a Eliseo sucesor suyo, y este a su vez ungi\u00f3 a Hazael y a Jeh\u00fa.<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pablo deb\u00ed\u00ada referirse a El\u00ed\u00adas cuando habl\u00f3 de \u2020\u0153Samuel y de los dem\u00e1s profetas, que por fe [&#8230;] efectuaron justicia [&#8230;]. Hubo mujeres que recibieron a sus muertos por resurrecci\u00f3n\u2020\u009d. De modo que fue uno de la gran \u2020\u0153nube\u2020\u009d de fieles testigos de la antig\u00fcedad. (Heb 11:32-35; 12:1.) El disc\u00ed\u00adpulo Santiago se refiere a El\u00ed\u00adas como una prueba de la eficacia de las oraciones de un \u2020\u0153hombre de sentimientos semejantes a los nuestros\u2020\u009d, que sirvi\u00f3 a Dios con rectitud. (Snt 5:16-18.)<\/p>\n<p>Su obra fue prof\u00e9tica de cosas por venir. Unos cuatrocientos cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s del tiempo de El\u00ed\u00adas, Malaqu\u00ed\u00adas profetiz\u00f3 que ese profeta aparecer\u00ed\u00ada \u2020\u0153antes de la venida del d\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1, grande e inspirador de temor\u2020\u009d. (Mal 4:5, 6.) Los jud\u00ed\u00ados del d\u00ed\u00ada de Jes\u00fas estaban a la expectativa de la venida de El\u00ed\u00adas para que se cumpliese esta profec\u00ed\u00ada. (Mt 17:10.) Algunos pensaron que Jes\u00fas era El\u00ed\u00adas. (Mt 16:14.) Juan el Bautista llevaba una prenda de vestir de pelo y un cintur\u00f3n de cuero alrededor de sus lomos como El\u00ed\u00adas, pero neg\u00f3 ser El\u00ed\u00adas en persona. (2Re 1:8; Mt 3:4; Jn 1:21.) El \u00e1ngel no le hab\u00ed\u00ada dicho a Zacar\u00ed\u00adas, el padre de Juan, que este ser\u00ed\u00ada El\u00ed\u00adas, sino que tendr\u00ed\u00ada \u2020\u0153el esp\u00ed\u00adritu y poder de El\u00ed\u00adas [&#8230;] para alistar para Jehov\u00e1 un pueblo preparado\u2020\u009d. (Lu 1:17.) Jes\u00fas indic\u00f3 que Juan hizo esa obra, pero que los jud\u00ed\u00ados no lo reconocieron. (Mt 17:11-13.) Despu\u00e9s de la muerte de Juan, se vio a El\u00ed\u00adas y a Mois\u00e9s en la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas, indicando que la obra que El\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada realizado representaba algo todav\u00ed\u00ada futuro. (Mr 9:1-8.)<\/p>\n<p>2. Hijo del benjamita Jeroham; habitante de Jerusal\u00e9n y cabeza de su casa. (1Cr 8:1, 27, 28.)<\/p>\n<p>3. Sacerdote levita de \u2020\u0153los hijos de Harim\u2020\u009d (1Cr 24:8; Esd 2:1, 2, 39) que se cont\u00f3 entre los que siguieron la admonici\u00f3n de Esdras de despedir a sus esposas extranjeras. (Esd 10:21, 44.)<\/p>\n<p>4. Descendiente de Elam que estuvo entre los que siguieron la exhortaci\u00f3n de Esdras de despedir a sus esposas extranjeras. (Esd 10:26, 44.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>\u00ab\u00c2\u00a1Vive Yahveh, en cuya presencia estoy! \u00bb es una exclamaci\u00f3n muy natural en Eliyyahu, que realiza en su existencia lo que su *nombre significa: \u00abYahveh es mi Dios.\u00bb Profeta semejante al *fuego, restaur\u00f3 la alianza del Dios vivo; \u00abpor estar abrasado en celo de la ley, fue arrebatado hasta el cielo\u00bb (IMac 2,58) \u00aben un torbellino de fuego, por un carro con caballos de fuego\u00bb (Eclo 48,9).<\/p>\n<p>AT. 1. Retorno al desierto. El *desierto adonde debe huir El\u00ed\u00adas le revela la solicitud de su Dios (1Re 17, 2ss; 19,4-8), que le concede llegar hasta el Horeb. All\u00ed\u00ad se le manifiesta Dios, en el mismo lugar en que Mois\u00e9s vio a Yahveh ade espaldas\u00bb (19, 9-14; cf. Ex 33,21.23). Y como *Mois\u00e9s, tambi\u00e9n el tesbita se convierte por su encuentro con Yahveh en fuente de santidad para el pueblo (0 Re 19,15-18).<\/p>\n<p>2. El palad\u00ed\u00adn de Dios y de los oprimidos. \u00abEstoy lleno de ardiente celo por Yahveh Sabaoth\u00bb (19,10). Todo aquel *celo devorador era necesario para afrontar a los potentados de entonces. Embriagados por las victorias militares, el esplendor de la nueva capital y la prosperidad de las ciudades, est\u00e1n sumergidos en un clima de arrogante suficiencia y de exaltaci\u00f3n nacional (16,23-34). En el palacio real, \u00abla casa de marfil\u00bb (22, 39), Jezabel, esposa pagana de Ajab, no maquina sino proyectos blasfemos. En el templo de Baal mantiene a centenares de falsos profetas encargados de propagar el culto de los *\u00ed\u00addolos&#8230; El\u00ed\u00adas acepta el desaf\u00ed\u00ado y confunde a sus adversarios con la espl\u00e9ndida intervenci\u00f3n de Yahveh en el monte Carmelo (18). As\u00ed\u00ad, cada vez que se ponen en litigio los derechos de su Dios, entra El\u00ed\u00adas en la lid con sus fulgurantes invectivas (2Re 1). No s\u00f3lo se trata del verdadero culto, sino tambi\u00e9n de la *justicia y de la suerte de los d\u00e9biles: El\u00ed\u00adas truena contra Ajab, asesino del pac\u00ed\u00adfico Nabot, de tal manera que el rey, amedrentado, acaba por arrepentirse 11 Re 21). Semejante fi-gura merec\u00ed\u00ada bien ser caracterizada para siempre con este rasgo fulgurante de la Escritura: \u00abEntonces se levant\u00f3 El\u00ed\u00adas como un fuego, su pa-labra ard\u00ed\u00ada como una antorcha\u00bb (Eclo 48,1).<\/p>\n<p>3. Testigo de Dios entre los paganos. Para m\u00e1s de un israelita del siglo ix los beneficios de Dios deben circunscribirse al pueblo elegido. Pe-ro para Dios, que env\u00ed\u00ada a El\u00ed\u00adas, la obra de la *salvaci\u00f3n rebasa los l\u00ed\u00admites de la alianza: una pagana es salvada del hambre (I Re 17,10-16) y su hijo es arrebatado a la muerte (17,17-24).<\/p>\n<p>4. Rapto de El\u00ed\u00adas al cielo. El hombre de Dios desaparece misteriosa-mente de la vista de los que le rodean, arrebatado por ael torbellino\u00bb, \u00abel carro de Israel y su auriga\u00bb, dejando a Eliseo su esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico para que contin\u00fae la obra de Dios (2Re 2,1-18).<\/p>\n<p>5. El precursor. Al rapto misterio-so corresponder\u00e1 un retorno escatol\u00f3gico: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que os env\u00ed\u00ado al profeta El\u00ed\u00adas antes de que venga el *d\u00ed\u00ada de Yahveh, grande y temible\u00bb; su obra, \u00abvolver el coraz\u00f3n de los padres hacia los hijos y el coraz\u00f3n de los hijos hacia sus padres\u00bb (Mal 3,23s), ser\u00e1 el \u00faltimo plazo fijado por Dios \u00abpara apagar la *ira antes de que estalle\u00bb (Eclo 48,10).<\/p>\n<p>NT. 1. Juan Bautista y El\u00ed\u00adas. Esta espera escatol\u00f3gica (cf. Mc 15,35s p) se realiza en *Juan Bautista (Mt 17, 10-13), pero en forma misteriosa, pues Juan no es El\u00ed\u00adas (Jn 1,21.25), y si su predicaci\u00f3n vuelve los corazones de los hijos hacia su padre, no es \u00e9l quien aplaca la *ira divina.<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas y El\u00ed\u00adas. Juan Bautista realiza la *figura de El\u00ed\u00adas en lo que se refiere a la *penitencia practicada en el desierto (Mt 3,4; 2Re 1,8), pero Jes\u00fas es quien realiza los rasgos mayores. Desde el episodio de Nazaret define su *misi\u00f3n universal en relaci\u00f3n con la de El\u00ed\u00adas (Lc 4,25s). El milagro de Sarepta se lee como en falsilla en el de Na\u00ed\u00adn (Lc 7,11-16; cf. 1Re 17,17-24). El\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada hecho bajar del cielo un fuego vengador (2Re 1,9.14; cf. Lc 9,54), Jes\u00fas aporta un nuevo fuego, el del *Esp\u00ed\u00adritu Santo (Lc 12,49). En el monte de los Olivos Jes\u00fas es *consolado y re-animado por un \u00e1ngel, como lo fue El\u00ed\u00adas en el desierto (Lc 22,43; cf. 1Re 19,5.7); pero, a diferencia de El\u00ed\u00adas, Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada pedido la muerte. El\u00ed\u00adas arrebatado al cielo mientras que \u00absu esp\u00ed\u00adritu reposa sobre Eliseo\u00bb (2Re 2,1-15) prefigura la *ascensi\u00f3n de Cristo que enviar\u00e1 a sus disc\u00ed\u00adpulos \u00ablo que ha prometido su Padre\u00bb (Le 24,51; cf. 9.51).<\/p>\n<p>3. El creyente y El\u00ed\u00adas. Santiago presenta la intercesi\u00f3n de El\u00ed\u00adas, \u00abun hombre semejante a nosotros\u00bb, como modelo de la oraci\u00f3n del *justo (Sant 5,16ss).El coloquio del profeta con Jes\u00fas transfigurado (Mt 17,1-8 p), como en otro tiempo con Yahveh \u00aben el rumor de una brisa ligera\u00bb (1Re 19,12), qued\u00f3 para la tradici\u00f3n cristiana como *ejemplo de la intimidad a la que llama el Se\u00f1or a los creyentes.<\/p>\n<p>-> Ascensi\u00f3n &#8211; Fuego &#8211; Juan Bautista &#8211; Profeta &#8211; Celo.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">En el AT se dan dos responsabilidades a El\u00edas: (1) como la voz de la denuncia contra la opresi\u00f3n social y contra la adoraci\u00f3n amoral de Baal durante los d\u00edas de Acab de Israel (1 R. 17, etc.), y (2) como la voz de la preparaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n durante los d\u00edas escatol\u00f3gicos para proclamar la inminente aparici\u00f3n de \u00abel d\u00eda del Se\u00f1or\u00bb (Mal. 4:5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la adoraci\u00f3n ap\u00f3stata e id\u00f3latra de Israel hab\u00eda alcanzado su punto m\u00e1s bajo durante el reinado de Acaz (1 R. 16:30), apareci\u00f3 s\u00fabitamente El\u00edas para predecir una infinidad de desastres como castigos sobre Israel por haber rechazado a Dios (1 R. 17:1). Esto se hizo evidente cuando el pueblo reconoci\u00f3 al Se\u00f1or como Dios despu\u00e9s de los sucesos acontecidos en el monte Carmelo entre El\u00edas y los profetas de Baal (1 R. 18). Pero, El\u00edas, temeroso de la ira de Jezabel ante su victoria sobre la adoraci\u00f3n baal\u00edstica huy\u00f3 al monte Horeb por cuarenta d\u00edas con sus respectivas noches. All\u00ed, Dios se le apareci\u00f3, lo amonest\u00f3 y lo envi\u00f3 de vuelta para que continuara con su papel de ser la conciencia nacional, y a ungir a Eliseo como su sucesor (1 R. 19:21; 2 R. 1). El ministerio de El\u00edas concluy\u00f3 cuando fue llevado vivo al cielo en un torbellino (2 R. 2). Sin embargo, deb\u00eda regresar durante los \u00faltimos d\u00edas para preparar el coraz\u00f3n de los hombres ante el advenimiento del juicio mundial (Mal. 3:1; 4:6)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El NT y el juda\u00edsmo tard\u00edo reflejan el rol escatol\u00f3gico de El\u00edas. La ense\u00f1anza farisaica com\u00fan era que antes del advenimiento del Mes\u00edas deb\u00eda venir primero El\u00edas (Mr. 9:11). Por ello Jes\u00fas anunci\u00f3 que Juan el Bautista era el cumplimiento de esta profec\u00eda (Mt. 11:7\u201315). En la literatura rab\u00ednica se espera que El\u00edas reaparezca en los d\u00edas finales para resolver los problemas legales y dificultades que Israel haya sido incapaz de enfrentar a trav\u00e9s de los a\u00f1os. La frase com\u00fan es \u00abhasta que El\u00edas venga\u00bb (cf. Menanoth 63a; Bekheroth 24a; Ebduyoth 8:7; <em>1 Mac<\/em> 4:41\u201347; 14:41). Es posible que uno de los manuscritos del Mar Muerto tambi\u00e9n refleje esta tradici\u00f3n (1 QS 9:11). Un aspecto final en el papel preparatorio de El\u00edas ocurri\u00f3 en la transfiguraci\u00f3n cuando con Mois\u00e9s y, \u00e9l representando la Ley y los profetas, aparecieron con Jes\u00fas para simbolizar su cumplimiento en \u00e9l (Mt. 17:3; Mr. 9:4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Jerem\u00edas en <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">TWNT<\/a>; H.S. Gehman en <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">WDB<\/a>; Julian Morgenstern en <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">UJE<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Robert B. Laurin<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">TWNT <\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">WDB <\/a><em>Westminster Dictionary of the Bible<\/em> (Davis\u2014Gehman)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">UJE <\/a><em>Universal Jewish Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (202). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Profeta de Israel del ss. IX. Su nombre aparece en el <etiqueta id=\"#_ftn273\" name=\"_ftnref273\" title=\"\">AT heb. como <\/etiqueta><\/span><span style=' '>&#722;&#275;l&#305;&#770;yy\u00e2h\u00fb<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>&#722;&#275;l&#305;&#770;yy\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, en el AT gr. como <\/span><span style=''>leiou<\/span><span lang=ES style=''>, y en el <etiqueta id=\"#_ftn274\" name=\"_ftnref274\" title=\"\">NT como <\/etiqueta><i>\u00c5<\/i><\/span><span style=''>leias<\/span><span lang=ES style=''>. Significa \u201cYah es \u00e9l\u201d o \u201cYahv\u00e9h es Dios\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s de la referencia a El\u00edas en 1 R. 17.1 como el \u201ctisbita, que era de los moradores de Galaad\u201d, no tenemos informaci\u00f3n sobre su origen. Esta referencia, incluso, es oscura. El <etiqueta id=\"#_ftn275\" name=\"_ftnref275\" title=\"\"><i>TM <\/i><\/etiqueta>sugiere que aunque El\u00edas resid\u00eda en Galaad (<\/span><span style=''>mitt&#333;\u0161&#257;&#7687;\u00eagil<sup>e<\/sup>&#723;&#257;&#7695;<\/span><span lang=ES style=''>), el lugar de su nacimiento era otro (quiz\u00e1s Tisb\u00e9 de Neftal\u00ed). La <etiqueta id=\"#_ftn276\" name=\"_ftnref276\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta> tiene <\/span><span style=''>ek thesb&#333;n t&#275;s galaad<\/span><span lang=ES style=' '>, lo que indica Tisb\u00e9 de *Galaad. Aparentemente Josefo est\u00e1 de acuerdo con esto (<etiqueta id=\"#_ftn277\" name=\"_ftnref277\" title=\"\"><i>Ant.<\/i><\/etiqueta> 8. 319). Tradicionalmente se lo ha considerado como un lugar ubicado unos 13 <etiqueta id=\"#_ftn278\" name=\"_ftnref278\" title=\"\">km al N del Jaboc.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El ministerio prof\u00e9tico de El\u00edas est\u00e1 registrado en 1 R. 17\u201319; 21; 2 R. 1\u20132. Estas narraciones est\u00e1n escritas en el heb. cl\u00e1sico m\u00e1s puro \u201cde un tipo que dif\u00edcilmente pueda encontrarse despu\u00e9s del ss. VIII\u201d (W. F. Albright, <i>From the Stone Age to Christianity<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn279\" name=\"_ftnref279\" title=\"\">pp. 307 [trad. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn280\" name=\"_ftnref280\" title=\"\">cas<\/etiqueta>t. <i>De la edad de piedra al cristianismo<\/i>]). No podr\u00edan haber durado mucho tiempo en forma oral. Describen su ministerio en el reino del N durante la dinast\u00eda de Omri (* <span style='text-transform:uppercase'>Omri<\/span>). El\u00edas era contempor\u00e1neo de Acab y Ocoz\u00edas, y por la posici\u00f3n de la narraci\u00f3n del arrebatamiento (2 R. 2) y la respuesta a la pregunta de Josafat en 2 R. 3.11, llegamos a la conclusi\u00f3n de que su arrebatamiento se produjo probablemente en la \u00e9poca del comienzo del reinado de Joram en Israel aproximadamente. La dificultad que presenta a esta conclusi\u00f3n 2 Cr. 21.12\u201315 posiblemente pueda resolverse interpretando que el tan controvertido vers\u00edculo de 2 R. 8.16 habla de una corregencia de Josafat y Joram, reyes de Jud\u00e1 (* <span style='text-transform:uppercase'>Cronolog\u00eda del<\/span> AT), o considerando la carta como un or\u00e1culo prof\u00e9tico escrito antes de su arrebatamiento.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='text-indent:18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El ciclo de El\u00edas presenta seis episodios en la vida del profeta: su predicci\u00f3n de sequ\u00eda y su posterior huida, el encuentro en el <etiqueta id=\"#_ftn281\" name=\"_ftnref281\" title=\"\">mte. Carmelo, la huida a Horeb, el incidente de Nabot, el or\u00e1culo acerca de Ocoz\u00edas, y su t<\/etiqueta>raslado o arrebatamiento. Con excepci\u00f3n del \u00faltimo, todos se refieren b\u00e1sicamente al choque entre la adoraci\u00f3n de Yahv\u00e9h y *Baal. El Baal de estas historias es Baal-melcart, la deidad protectora oficial de Tiro. Acab impuls\u00f3 esta variante fenicia del naturismo religioso de Cana\u00e1n despu\u00e9s de su casamiento con la princesa tiria, *Jezabel (1 R. 16.30\u201333), pero fue Jezabel la que tuvo la mayor responsabilidad por el exterminio sistem\u00e1tico del culto a Yahveh y la propagaci\u00f3n del de Baal en Israel (1 R. 18.4, 13, 19; 19.10, 14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El\u00edas aparece en el primer episodio (1 R. 17) sin introducci\u00f3n, y despu\u00e9s que hizo llegar a Acab el or\u00e1culo anunci\u00e1ndole una sequ\u00eda se aleja de la jurisdicci\u00f3n de este rey, primero al uadi Querit, al <etiqueta id=\"#_ftn282\" name=\"_ftnref282\" title=\"\">E<\/etiqueta> del Jord\u00e1n, y de all\u00ed a Sarepta (la actual Sarafend debajo de Sid\u00f3n todav\u00eda preserva el nombre y domina las ruinas de este antiguo puerto sobre el Mediterr\u00e1neo). El\u00edas se mantuvo en forma milagrosa en ambos lugares, y mientras se encontraba en Sarepta hizo un milagro de curaci\u00f3n (1 R. 17.17\u201324).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El segundo episodio, tres a\u00f1os m\u00e1s tarde (1 R. 18.1; <etiqueta id=\"#_ftn283\" name=\"_ftnref283\" title=\"\">cf. Lc. 4.25; Stg. 5.17, que siguen la tradici\u00f3n jud\u00eda), narra el cese de la sequ\u00eda una vez eliminado el culto a Baal en el <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn284\" name=\"_ftnref284\" title=\"\">mte. Carmelo. La sequ\u00eda impuesta y retirada por la palabra de Yahv\u00e9h fue un reto a la soberan\u00eda de Baal sobre la naturaleza 1 R.<\/etiqueta> 17 mostraba a El\u00edas en el propio centro de Baal-melcart, mantenido por Yahv\u00e9h mientras el pa\u00eds languidece (1 R. 17.12; cf. <etiqueta id=\"#_ftn285\" name=\"_ftnref285\" title=\"\">Jos., <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn286\" name=\"_ftnref286\" title=\"\"><i>Ant.<\/i><\/etiqueta> 8. 320\u20134). 1 R. 18 pone de manifiesto el desaf\u00edo, y la supremac\u00eda de Yahv\u00e9h queda espectacularmente demostrada. En referencias postenores (<etiqueta id=\"#_ftn287\" name=\"_ftnref287\" title=\"\">p. ej. 2 R. 10.18\u201321) puede verse que el culto a Baal en el mte. Carmelo no fue totalmente exterminado por cierto. Para la presencia de un. altar de Yahv\u00e9h en este monte, v\u00e9ase *Altar. Keil sugiere que probablemente lo construyeron adorad<\/etiqueta>ores piadosos de Yahv\u00e9h despu\u00e9s de la divisi\u00f3n del reino. Algunos comentaristas omiten 1 R. 18.30b completamente, mientras otros omiten los <etiqueta id=\"#_ftn288\" name=\"_ftnref288\" title=\"\">vv. 31\u201332a.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El tercer episodio (1 R. 19), que describe la huida de El\u00edas a Horeb a fin de librarse de la ira de Jezabel, es particularmente significativo. Horeb era el monte sagrado en el que se manifest\u00f3 el Dios del pacto de Mois\u00e9s, y el viaje de El\u00edas a este lugar representa el retorno de un profeta leal, pero descorazonado, a la fuente misma de la fe por la cual hab\u00eda luchado. Aparentemente la comisi\u00f3n final en 1 R. 19.15\u201318 fue s\u00f3lo parcialmente cumplida por El\u00edas. Los reinados de Hazael y Jeh\u00fa en Siria e Israel, respectivamente, est\u00e1n registrados en el ciclo de *Eliseo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El incidente de Nabot (1 R. 21) ilustra y justifica el principio arraigado en la conciencia religiosa de Israel, el principio de considerar que la tierra que pose\u00eda una familia o clan israelita era un don de Yahv\u00e9h, y que no reconocerlo y no respetar los derechos del individuo y la familia en el seno de la comunidad del pacto traer\u00eda como consecuencia el juicio. El\u00edas surge como el campe\u00f3n de las poderosas demandas \u00e9ticas de la fe mosaica que tan significativamente faltaban en el culto a Baal.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El quinto episodio en 2 R. 1 contin\u00faa ilustrando el choque entre Yahv\u00e9h y Baal. La dependencia de Ocoz\u00edas del dios de la vida de Siria, Beelzeb\u00fa (Beel-zebul en los textos de Ras Shamra, cf. Mt. 10.25, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn289\" name=\"_ftnref289\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> mg; Beel-zeb\u00fa, que significa \u201cSe\u00f1or de las moscas\u201d, probablemente fuera una forma de ridiculizar a la deidad siria), provoca el juicio de Dios (2 R. 1.6, 16). Un juicio de fuego tambi\u00e9n cae sobre los que trataron de resistir la voz de Yahv\u00e9h atacando a su profeta (2 R. 1.9\u201315). El arrebatamiento de El\u00edas en un torbellino (<\/span><span style=''>s<sup>e<\/sup>&#257;r\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>) le da un toque dram\u00e1tico al final de su espectacular carrera prof\u00e9tica. La exclamaci\u00f3n de Eliseo (2 R. 2.12) se repite en 2 R. 13.14 con referencia a s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se pueden hacer dos observaciones sobre la importancia de El\u00edas. Primero, que sigue la tradici\u00f3n veterotestamentaria de la profec\u00eda ext\u00e1tica que proviene de los d\u00edas de Samuel, y tambi\u00e9n que es un precursor de los rapsodistas o *profetas escritores del <etiqueta id=\"#_ftn290\" name=\"_ftnref290\" title=\"\">ss. VIII. Su nexo con la tradici\u00f3n anterior se ve en que, en primer lugar, es un hombre de acci\u00f3n, y sus movimientos determinados por <\/etiqueta>el Esp\u00edritu desafian la predicci\u00f3n humana (1 R. 18.12). En el fondo de la obra de El\u00edas siguen existiendo las escuelas prof\u00e9ticas de la \u00e9poca de Samuel (1 R. 18.4, 13; 2 R. 2.3, 5, 7). Su nexo con los profetas posteriores se basa en su constante esfuerzo por hacer volver a su pueblo a la religi\u00f3n de Mois\u00e9s, tanto en la adoracion de Yahv\u00e9h como \u00fanico Dios, como en la proclamaci\u00f3n del modelo mosaico de justicia para la comunidad. En ambos sentidos anticipa los or\u00e1culos m\u00e1s completos de Am\u00f3s y Oseas. Esta defensa de la fe mosaica por parte de El\u00edas se apoya en varios detalles que sugieren un paralelo entre El\u00edas y Mois\u00e9s. El retorno de El\u00edas a Horeb es bastante evidente, pero tambi\u00e9n est\u00e1 el hecho de que a El\u00edas acompa\u00f1a y sucede Eliseo, como en el caso de Mois\u00e9s y Josu\u00e9. Este paralelo es bastante notable. No s\u00f3lo hay un aire de misterio en torno a la muerte de Mois\u00e9s (Dt. 34.6), sino que su sucesor asegur\u00f3 la fidelidad de Israel al participar del mismo esp\u00edritu que pose\u00eda Mois\u00e9s, y al demostrar su capacidad para el cargo por medio de un cruce milagroso del r\u00edo (Dt. 34.9; Jos. 4.14). El relato del arrebatamiento (2 R. 2) reproduce este modelo con bastante precisi\u00f3n. Tambi\u00e9n el hecho de que Dios responde a El\u00edas con fuego en dos ocasiones (1 R. 18.38; 2 R. 1.10, 12) parece llevarnos de vuelta a la exhibici\u00f3n de la presencia y el juicio de Dios en el fuego en las narraciones del \u00e9xodo (p. ej. Ex. 13.21; 19.18; 24.17; Nm. 11.1; 16.35). No es de extra\u00f1ar, entonces, que en el pensamiento hag\u00e1dico jud\u00edo se considere a El\u00edas como el equivalente de Mois\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En segundo lugar, se habla de que su ministerio hab\u00eda de ser restablecido \u201cantes que venga el d\u00eda de Jehov\u00e1, grande y terrible\u201d (Mal. 4.5\u20136 . Se trata de un tema popular en la Misn\u00e1 jud\u00eda (* <span style='text-transform:uppercase'>Talmud<\/span>), y era t\u00f3pico com\u00fan de discusi\u00f3n durante el ministerio de Jes\u00fas (Mr. 8.28). Jes\u00fas indic\u00f3 que la profec\u00eda de Malaqu\u00edas se refer\u00eda al ministerio de *Juan el Bautista (Mt. 11.14; 17.12s). El\u00edas reaparece personalmente en el monte de la transfiguraci\u00f3n (Mr. 9.4), y en el <etiqueta id=\"#_ftn291\" name=\"_ftnref291\" title=\"\">NT se lo <\/etiqueta>menciona tambi\u00e9n en Lc. 4.25\u201326; Ro. 11.2\u20134; Stg. 5.17\u201318.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otros tres hombres del mismo nombre aparecen en el <etiqueta id=\"#_ftn292\" name=\"_ftnref292\" title=\"\">AT; el primero de ellos es un sacerdote benjamita (1 Cr. 8.27; <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn293\" name=\"_ftnref293\" title=\"\">heb. <\/etiqueta><\/span><span style=''>&#723;&#275;l&#305;&#770;yy\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>), y el segundo y el tercero un sacerdote y un laico, respectivamente, que se casaron con mujeres extranjeras (Esd. 10.21, 26; heb. <\/span><span style=''>&#723;&#275;l&#305;&#770;yy\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. von Rad, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1976, <etiqueta id=\"#_ftn294\" name=\"_ftnref294\" title=\"\">pp. 30\u201342; A. Lods, <\/etiqueta><i>Israel<\/i>, 1956, pp. 344\u2013348; S. Herrmann, <i>Historia de Israel<\/i>, 1979, pp. 272\u2013279; J. Bright, <i>Historia de Israel<\/i>, 1966, pp. 252\u2013256; A. Neiter, <i>La esencia del profetismo<\/i>, 1975.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>E. Fohrer, <i>Elia<\/i>\u00b2, 1968; R. S. Wallace, <i>Elijah and Elisha<\/i>, 1957; H. H. Rowley, <i>Men of God<\/i>, 1963, <etiqueta id=\"#_ftn295\" name=\"_ftnref295\" title=\"\">cap(s). 2; J. Lindblom, <\/etiqueta><i>Prophecy in Ancient Israel<\/i>, 1963, cap(s). 2; comentarios sobre los libros de Reyes por J. A. Montgomery y H. S. Gehman, <etiqueta id=\"#_ftn296\" name=\"_ftnref296\" title=\"\"><i>ICC<\/i><\/etiqueta>, 1951, y J. Gray, <etiqueta id=\"#_ftn297\" name=\"_ftnref297\" title=\"\"><i>OTL<\/i><\/etiqueta>\u00b2, 1970; F. James, <i>Personalities of the Old Testament<\/i>, 1939, cap(s). 9.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn298\" name=\"_ftnref298\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>B.L.S.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p>\n    (Hebreo, &#8216;Eliahu, \u00abYahveh es Dios    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el  profeta m\u00e1s elevado y maravilloso del Antiguo Testamento.  Lo que conocemos de su vida p\u00fablica est\u00e1 esbozado en algunas narrativas populares, en su mayor\u00eda, en el Primer  Libro de Reyes.  Estas narrativas, que llevan el sello de una \u00e9poca casi contempor\u00e1nea, tomaron forma, muy probablemente, en el norte de  Israel, y est\u00e1n llenas de detalles muy gr\u00e1ficos e interesantes. Cada momento de la vida del profeta all\u00ed narrado corrobora la descripci\u00f3n del escritor del Eclesi\u00e1stico (48,1):  \u201cDespu\u00e9s surgi\u00f3 el profeta El\u00edas como fuego, su palabra abrasaba como antorcha.\u201d   Los tiempos requer\u00edan semejante profeta.   Aunque Ajab quiz\u00e1s no pensaba abandonar totalmente el  culto a Yahveh, sin embargo, bajo la perniciosa influencia de su esposa  tiria, Jezabel, hab\u00eda erigido un templo al  baal tirio en Samaria (1 Rey. 16,32) e introdujo una multitud de sacerdotes extranjeros (18,19); indudablemente hab\u00eda ofrecido sacrificios de vez en cuando a la deidad  pagana, y, adem\u00e1s, consagr\u00f3 una persecuci\u00f3n sangrienta contra los profetas de Yahveh.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se sabe nada sobre el origen de El\u00edas, excepto que era de Tisb\u00e9; no hay certeza absoluta si era de Tisb\u00e9 de Neftal\u00ed (Tob\u00edas 1,2) o de Tisb\u00e9 de Galaad, como indican nuestros textos, aunque la mayor\u00eda de los estudiosos, basados en la autoridad de  los Setenta y de  Josefo, prefieren la \u00faltima opini\u00f3n.   Algunas  leyendas  jud\u00edas, repetidas por algunos escritos  cristianos, afirman adem\u00e1s que El\u00edas era de origen  sacerdotal; pero no hay ning\u00fan otro fundamento para tal declaraci\u00f3n que el hecho de que ofreci\u00f3 sacrificios.   Todo su estilo de vida se parece un poco al de los  nazires y es una fuerte protesta contra la corrupci\u00f3n de su \u00e9poca. Su manto de pelo y faja de piel ce\u00f1ida a su cintura (2 Rey. 1,8), su pie veloz (1  Rey. 18,46), su h\u00e1bito de morar en las hendiduras de los torrentes (17,3-6) o en las cuevas de las monta\u00f1as (19,9), o dormir debajo bajo un refugio insuficiente (19,5), revelan al verdadero hijo del desierto.   Aparece abruptamente en la escena de la historia para anunciarle a Ajab que Yahveh hab\u00eda determinado vengar la apostas\u00eda de Israel y su rey, y que traer\u00eda una larga sequ\u00eda en la tierra. Despu\u00e9s que entreg\u00f3 su mensaje, el profeta desapareci\u00f3 tan de repente como hab\u00eda aparecido, y, guiado por el  Esp\u00edritu de Yahveh, se dirigi\u00f3 al torrente de Kerit, al este del  Jord\u00e1n, y los \u00abcuervos (algunos cr\u00edticos traducir\u00edan, por improbable que sea la variante, \u201c \u00e1rabes\u201d o \u201ccomerciantes\u201d) \u201cle llevaban pan y carne por la ma\u00f1ana y pan y carne por la tarde, y beb\u00eda del torrente\u00bb (17,6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s que el arroyo se hubo secado, El\u00edas, bajo la direcci\u00f3n divina, atraves\u00f3 Sarepta, dentro del dominio tirio.  All\u00ed fue recibido hospitalariamente por una viuda  pobre a quien el hambre hab\u00eda reducido a su \u00faltima comida (17,12); \u00e9l recompens\u00f3 su caridad aumentando su provisi\u00f3n de comida y aceite durante todo el tiempo que durasen la sequ\u00eda y la hambruna, y luego le resucit\u00f3 al hijo de ella. (17,17-24).  Durante tres a\u00f1os, no cay\u00f3 lluvia o roc\u00edo alguno sobre Israel, y la tierra estaba absolutamente est\u00e9ril. Entretanto, Ajab hab\u00eda hecho infructuosos esfuerzos recorriendo el pa\u00eds en busca de El\u00edas. Al fin, \u00e9ste resolvi\u00f3 afrontar una vez m\u00e1s al rey, y apareciendo de repente ante Abd\u00edas, lo mand\u00f3 que llamara a su amo (18,7, ss.).   Cuando se encontraron, Ajab reprendi\u00f3 amargamente al profeta como causante del infortunio de Israel; pero el profeta le devolvi\u00f3 la acusaci\u00f3n:  \u00abNo soy yo el azote de Israel, sino t\u00fa y la casa de tu padre, por haber abandonado a Yahveh y haber seguido a los Baales\u00bb (18,18).   Aprovechando el desconcierto del silencioso rey, El\u00edas lo reta a convocar a los profetas de Baal al Monte Carmelo, para una confrontaci\u00f3n decisiva entre su dios y Yahveh.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ordal\u00eda tuvo lugar frente a una gran concurrencia del pueblo (vea Monte Carmelo) a quien El\u00edas, en t\u00e9rminos muy duros, indujo a elegir:  \u00ab\u00bfHasta cu\u00e1ndo vais a estar cojeando con los dos pies? Si Yahveh es Dios, seguidle; si Baal, seguid a \u00e9ste.\u00bb (18,21).   Entonces orden\u00f3 a los  profetas paganos que invocaran a su deidad; \u00e9l por s\u00ed solo \u201cinvocar\u00eda el nombre de su Se\u00f1or\u201d; y \u201cel Dios que responda por el fuego, \u00e9se es Dios.\u201d(24).   Los adoradores de  Baal hab\u00edan erigido un altar y colocaron la v\u00edctima sobre \u00e9l; pero sus gritos, bailes salvajes y mutilaciones a sus propios cuerpos, a lo largo del d\u00eda, no dieron resultados: \u00abNo hubo voz, ni quien escuchara, ni quien respondiera.\u201d (29).   El\u00edas repar\u00f3 el arruinado altar de Yahveh que se levantaba all\u00ed, y prepar\u00f3 sobre \u00e9l su sacrificio; entonces, a la hora de ofrecer la oblaci\u00f3n de la tarde, mientras  oraba fervientemente, \u00abCay\u00f3 el fuego de Yahveh que devor\u00f3 el holocausto y la le\u00f1a y lami\u00f3 el agua de las zanjas\u00bb (38).   La cuesti\u00f3n qued\u00f3 peleada y ganada.  El pueblo, enloquecido por el triunfo y por orden de El\u00edas, cay\u00f3 sobre los profetas  paganos y los degollaron en el torrente de Quison.  Esa misma tarde la sequ\u00eda ces\u00f3 y en medio de un fuerte aguacero el extra\u00f1o profeta corri\u00f3 delante de Ajab hasta la entrada de Yizreel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El triunfo de El\u00edas fue breve.  La ira de Jezabel, que hab\u00eda  jurado quitarle la vida (19,2), lo oblig\u00f3 a huir de inmediato y a buscar refugio m\u00e1s all\u00e1 del desierto de Jud\u00e1, en el santuario del Monte Horeb.   All\u00ed, en el desierto de la monta\u00f1a sagrada, con esp\u00edritu quebrantado, verti\u00f3 su queja ante el Se\u00f1or que lo fortaleci\u00f3 con una revelaci\u00f3n y le restaur\u00f3 su fe.  Le impuso tres mandatos: ungir a Jazael como rey de Siria, a Jeh\u00fa como rey de  Israel y a Eliseo como su propio sucesor.   El\u00edas sale de inmediato a ejecutar esta nueva obligaci\u00f3n.  Rumbo a Damasco se encuentra con Eliseo en el arado, y ech\u00e1ndole su manto encima, lo convierte en su fiel disc\u00edpulo e inseparable compa\u00f1ero, a quien le confiar\u00e1 la compleci\u00f3n de su tarea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El traicionero  asesinato de Nabot fue la ocasi\u00f3n para una nueva reaparici\u00f3n de El\u00edas en Yizreel, como campe\u00f3n de los derechos del pueblo y del orden social y para anunciarle a Ajab su condena inminente: la casa de Ajab caer\u00e1.   En el lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros tambi\u00e9n lamer\u00e1n la sangre del rey; ellos se comer\u00e1n a Jezabel en Yizreel; toda su posteridad perecer\u00e1 y sus cuerpos ser\u00e1n dados a las aves del cielo (21,20-26).   Herido en su conciencia, Ajab se acobard\u00f3 ante el hombre de Dios, y en vista de su penitencia se retras\u00f3 la amenazada ruina de su casa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La siguiente vez que o\u00edmos hablar de El\u00edas es en conexi\u00f3n con Ocoz\u00edas, el hijo y sucesor de Ajab.  Habiendo recibido lesiones severas por una ca\u00edda, este pr\u00edncipe envi\u00f3 mensajeros al altar de  Baal Zebub, dios de Ecr\u00f3n, para inquirir si se iba a recuperar, pero fueron interceptados por el profeta, que los envi\u00f3 de regreso a su amo con la notificaci\u00f3n que sus lesiones ser\u00edan fatales.   Varias bandas de hombres, enviadas por el rey para capturar a El\u00edas, fueron heridas con fuego del cielo; finalmente el hombre de Dios se present\u00f3 ante Ocoz\u00edas para confirmar su amenazante mensaje.   Otro episodio registrado por el cronista (2  Cr\u00f3n. 21,12) relata c\u00f3mo Joram, el rey de Jud\u00e1 que hab\u00eda permitido el  culto a Baal, recibi\u00f3 de El\u00edas una carta en la que le advert\u00eda que todos los de su casa ser\u00edan castigados por una plaga, y que \u00e9l mismo estaba condenado a una muerte prematura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan 2  Reyes 3, la carrera de El\u00edas concluy\u00f3 antes de la muerte de Josafat. Esta afirmaci\u00f3n es dif\u00edcil &#8212;pero no imposible&#8212;  de armonizar con la narrativa anterior.  Como quiera que esto sea, El\u00edas desapareci\u00f3 a\u00fan m\u00e1s misteriosamente de c\u00f3mo apareci\u00f3.   Tal como Henoc, fue \u00abarrebatado\u00bb para que no probase la muerte.  Mientras conversaba con Eliseo, su hijo espiritual, en las colinas de   Moab, \u00abun carro de fuego con caballos de fuego se interpuso entre ellos; y El\u00edas subi\u00f3 al cielo en el torbellino\u00bb (2 Reyes 2,11), y todos los esfuerzos que hicieron los esc\u00e9pticos hijos de los  profetas por encontrarlo, descreyendo el relato de Eliseo, fueron in\u00fatiles.  La memoria de El\u00edas ha permanecido viva en las mentes tanto de  jud\u00edos como de  cristianos.   Seg\u00fan Malaqu\u00edas, Dios preserv\u00f3 el profeta vivo para confiarle una misi\u00f3n  gloriosa al final de los tiempos (4,5-6); en el per\u00edodo del Nuevo Testamento se cre\u00eda que esta misi\u00f3n preceder\u00eda inmediatamente el advenimiento del Mes\u00edas ( Mateo 17,10.12;  Marcos 9,11); seg\u00fan algunos  comentaristas cristianos, consistir\u00eda en la conversi\u00f3n de los jud\u00edos (San Jer\u00f3nimo en Mal. 4,5-6); los  rabinos, finalmente, afirman que su objeto ser\u00e1 dar las explicaciones y respuestas reservadas por ellos hasta ahora.  1  Mac. 2,58 alaba el celo de El\u00edas por la  Ley, y Ben Sira entrelaza en una bonita p\u00e1gina la narraci\u00f3n de sus acciones y la descripci\u00f3n de su misi\u00f3n futura (Eclesi\u00e1stico 48,1-11).  En el Nuevo Testamento El\u00edas es todav\u00eda la personificaci\u00f3n del siervo de Dios (Mt. 16,14;  Lucas 1,17; 9,8;  Juan 1,21). No es de extra\u00f1ar, por lo tanto, que haya aparecido con Mois\u00e9s al lado de  Jes\u00fas el d\u00eda de la Transfiguraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco es s\u00f3lo en la literatura sagrada literatura y en los comentarios a ellas que encontramos evidencias del eminente lugar que El\u00edas gan\u00f3 para s\u00ed mismo en las mentes de las \u00e9pocas posteriores.  Hasta el momento el nombre de Jebel Mar Elyas, normalmente dado por los  \u00e1rabes modernos al Monte Carmelo, perpet\u00faa la memoria del hombre de Dios.  Varios lugares en la monta\u00f1a: la gruta de El\u00edas; El-Khadr, la supuesta  escuela de los profetas; El-Muhraka, el sitio tradicional del sacrificio de El\u00edas; Tell el-Kassis, o mont\u00edculo de los sacerdotes &#8212;donde se dice que mat\u00f3 a los sacerdotes de  Baal&#8212; todav\u00eda son muy  venerados, tanto por los cristianos de todas las  denominaciones como por los  musulmanes.  Todos los a\u00f1os los drusos se re\u00fanen en El-Muhraka para celebrar un festival y ofrecer un sacrificio en honor a El\u00edas. Todos los musulmanes tienen al profeta en gran reverencia; ning\u00fan druso, en particular, se atrever\u00eda a violar un juramento hecho en nombre de El\u00edas.   No s\u00f3lo entre ellos, sino tambi\u00e9n entre jud\u00edos y cristianos, muchos cuentos legendarios se asocian a la memoria del profeta. Los monjes  carmelitas durante mucho tiempo acariciaron la creencia de que su orden pod\u00eda remontarse en sucesi\u00f3n ininterrumpida hasta El\u00edas, a quien aclamaban como su fundador.   Los Bolandistas, especialmente Papenbroeck, se les opusieron tenazmente, y los carmelitas de  Flandes ya no sostuvieron en\u00e9rgicamente su pretensi\u00f3n, hasta que el Papa Inocencio XII, en 1698, estim\u00f3  prudente imponer silencio a ambas facciones contendientes.  La Iglesia Griega y la  Latina honran a El\u00edas el 20 julio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las viejas listas en verso y los escritos  eclesi\u00e1sticos antiguos ( Const. Apost., VI, 16;  Or\u00edgenes, Comm. in Mt. 27,9; Eutalio;  Epifanio, Haer. XLIII) mencionan un \u201cApocalipsis de El\u00edas\u201d ap\u00f3crifo, citas del cual se ha dicho que se encuentran en 1  Cor. 2,9 y  Efesios 5,14.   Perdido de vista desde los primeros siglos del cristianismo, parte de esta obra se recuper\u00f3 en una traducci\u00f3n copta encontrada (1893) por Masp\u00e9ro en un monasterio del Alto Egipto.  Desde entonces se han descubierto otros fragmentos, tambi\u00e9n en copto. Lo que poseemos ahora de este Apocalipsis &#8212;y parece que tenemos la mayor parte de \u00e9l&#8212; fue publicado en 1899 por G. Steindorff; los pasajes citados en 1 Cor. 2,9 y Ef. 5,14; no aparecen all\u00ed; el Apocalipsis por otro lado, tiene una sorprendente analog\u00eda con el \u00abSepher Elia\u00bb  jud\u00edo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Souvay, Charles. \u00abElias.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05381b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Jos\u00e9 Luis Anastasio.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1Ki 17:1-19; 2Ki 1:1-2. Predice la sequ\u00eda, 1Ki 17:1; alimentado por los cuervos, 1Ki 17:2-7; alimentado por la viuda de Sarepta, 1Ki 17:8-16; revive al hijo de la viuda, 1Ki 17:17-24; regresa adonde Acab, 1Ki 18:1-19; El\u00edas y los profetas de Baal, 1Ki 18:20-40; ora por la lluvia, 1Ki 18:41-46; huye a Horeb, 1Ki 19:1-8; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/elias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abELIAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1843","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1843","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1843"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1843\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1843"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1843"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1843"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}