{"id":18681,"date":"2016-02-05T12:00:39","date_gmt":"2016-02-05T17:00:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/terrateniente\/"},"modified":"2016-02-05T12:00:39","modified_gmt":"2016-02-05T17:00:39","slug":"terrateniente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/terrateniente\/","title":{"rendered":"TERRATENIENTE"},"content":{"rendered":"<p>Los derechos de los terratenientes (heb. be`a\u00c2\u00b7l\u00ed\u00adm, literalmente, \u2020\u0153due\u00f1os\u2020\u009d) se reconocen desde tiempos antiguos. Abrah\u00e1n negoci\u00f3 con Efr\u00f3n el hitita la adquisici\u00f3n de un lugar donde enterrar a su esposa Sara, y finalmente compr\u00f3 un campo por una suma convenida; la transacci\u00f3n se legaliz\u00f3 ante los hombres de la ciudad. (G\u00e9 23:1-20.) Durante un per\u00ed\u00adodo de hambre en Egipto, Jos\u00e9 compr\u00f3 tierra para Fara\u00f3n a los terratenientes egipcios a cambio de alimento. (G\u00e9 47:20-26.) Job, el fiel siervo de Dios que resid\u00ed\u00ada en la tierra de Uz, ten\u00ed\u00ada propiedades, entre ellas tierras, que con el tiempo leg\u00f3 a sus hijos e hijas. (Job 1:4; 42:15.) No obstante, Jehov\u00e1 es el Due\u00f1o Supremo de la Tierra, y ha demostrado que los humanos deben rendirle cuentas por el uso que dan a Su propiedad. (Sl 24:1; 50:10-12.)<\/p>\n<p>En Israel. Cuando Jehov\u00e1 introdujo a Israel en Cana\u00e1n, ejerci\u00f3 su derecho como Due\u00f1o y Se\u00f1or del planeta para desposeer a los cananeos, que en realidad eran intrusos en aquella tierra. (Jos 3:11; 1Co 10:26.) El per\u00ed\u00adodo que Dios les hab\u00ed\u00ada concedido para ocuparla hab\u00ed\u00ada concluido. Aunque m\u00e1s de cuatrocientos cincuenta a\u00f1os antes Dios hab\u00ed\u00ada prometido a Abrah\u00e1n que dar\u00ed\u00ada esa tierra a su descendencia, tambi\u00e9n le dijo: \u2020\u0153Todav\u00ed\u00ada no ha quedado completo el error de los amorreos [t\u00e9rmino que a veces englobaba a todas las tribus cananeas]\u2020\u009d. (G\u00e9 15:7, 8, 12-16.) Como dijo a los jud\u00ed\u00ados el m\u00e1rtir cristiano Esteban, Dios \u2020\u0153no le dio [a Abrah\u00e1n] ninguna posesi\u00f3n heredable en ella, no, ni lo ancho de un pie; pero prometi\u00f3 d\u00e1rsela como posesi\u00f3n, y despu\u00e9s de \u00e9l a su descendencia, cuando todav\u00ed\u00ada no ten\u00ed\u00ada hijo\u2020\u009d. (Hch 7:5.)<br \/>\nIsrael no deb\u00ed\u00ada pelear guerras de conquista con el fin de ampliar su territorio anexion\u00e1ndose el de naciones vecinas. Por el contrario, Jehov\u00e1 advirti\u00f3 a la naci\u00f3n que respetara los derechos de propiedad de ciertos pueblos a los que \u00e9l hab\u00ed\u00ada asignado la tierra que ocupaban. Estas naciones eran Edom, Moab y Amm\u00f3n, emparentadas con los israelitas por descender de Esa\u00fa (Edom) y de Lot (Moab y Amm\u00f3n). (Dt 2:4, 5, 9, 19.)<\/p>\n<p>La Tierra Prometida tenida en usufructo. Aun cuando Dios entreg\u00f3 aquella tierra a los israelitas para que la disfrutaran como terratenientes, Jehov\u00e1 les dijo que en realidad no eran sus propietarios, sino que la ten\u00ed\u00adan \u00fanicamente en usufructo. Dijo con relaci\u00f3n a la venta de un terreno perteneciente a una familia: \u2020\u0153As\u00ed\u00ad es que la tierra no debe venderse en perpetuidad, porque la tierra es m\u00ed\u00ada. Pues ustedes son residentes forasteros y pobladores desde mi punto de vista\u2020\u009d. (Le 25:23.) Dios hab\u00ed\u00ada expulsado de esa tierra a los cananeos a causa de sus pr\u00e1cticas repugnantes, y advirti\u00f3 a los israelitas que si ellos ca\u00ed\u00adan en esas mismas pr\u00e1cticas, los privar\u00ed\u00ada de su derecho a la tierra y los echar\u00ed\u00ada. Cuando incurrieron en ellas, fueron desterrados. (Le 18:24-30; 25:18, 19; 26:27-33; Jer 52:27.) Tras permitir que su tierra permaneciera desolada durante setenta a\u00f1os, de 607 a 537 a. E.C., Dios los repatri\u00f3 misericordiosamente, pero entonces bajo dominaci\u00f3n gentil. Finalmente, en 70 E.C., los romanos desolaron Jerusal\u00e9n y esparcieron a sus habitantes.<br \/>\nDentro de la naci\u00f3n, ciertas tribus recibieron tierra y ciudades en el interior del territorio de otras tribus. Los sacerdotes y los levitas ten\u00ed\u00adan ciudades con dehesas. (Jos 15\u201321.) A su vez, se asign\u00f3 una posesi\u00f3n hereditaria a las diferentes familias de cada tribu. Estas parcelas de tierra se iban empeque\u00f1eciendo a medida que las familias las subdivid\u00ed\u00adan debido a que aumentaban en n\u00famero. Como consecuencia, la tierra se cultivaba y explotaba a cabalidad. Las posesiones hereditarias no pod\u00ed\u00adan pasar de una tribu a otra. Con el fin de evitar que sucediera esto, las mujeres que heredaban tierra (debido a que no ten\u00ed\u00adan hermanos), solo pod\u00ed\u00adan contraer matrimonio con alguien de su propia tribu, a no ser que renunciaran a su herencia. (N\u00fa 36:1-12.)<br \/>\nSi un hombre mor\u00ed\u00ada sin hijos, su hermano (si no ten\u00ed\u00ada hermanos, su pariente m\u00e1s cercano) pod\u00ed\u00ada casarse con su viuda para producir descendencia. El hombre que se casaba con ella tambi\u00e9n ten\u00ed\u00ada el derecho de recomprar la herencia del difunto, en caso de que esta se hubiese vendido. (Rut 4:9, 10, 13-17.) El primog\u00e9nito de la mujer no llevar\u00ed\u00ada el nombre de su verdadero padre, sino el del esposo fallecido, para de este modo heredar la tierra de este y mantener vivo su nombre en Israel. (Dt 25:5, 6.)<\/p>\n<p>El a\u00f1o de Jubileo. Dios dijo a Israel: \u2020\u0153Nadie deber\u00ed\u00ada llegar a ser pobre entre ti\u2020\u009d. (Dt 15:4, 5.) El a\u00f1o de Jubileo evit\u00f3, mientras el pueblo lo observ\u00f3, que los israelitas se sumiesen en una situaci\u00f3n en la que solo existieran dos clases de personas: las muy ricas y las indigentes. Cada cincuenta a\u00f1os (contados a partir de la entrada de Israel en Cana\u00e1n) todo hombre volv\u00ed\u00ada a su posesi\u00f3n hereditaria y recuperaba las tierras que hab\u00ed\u00ada vendido. Debido a esta ley, el valor de la tierra iba descendiendo cada a\u00f1o seg\u00fan se aproximaba el Jubileo. De hecho, en cierto sentido, el comprador no hac\u00ed\u00ada m\u00e1s que arrendar la tierra, y el precio que pagaba fluctuaba seg\u00fan las cosechas que obtuviese hasta el a\u00f1o de Jubileo. (Le 25:13-16, 28.) El que compraba una posesi\u00f3n hereditaria no siempre la conservaba hasta el Jubileo. Si el propietario original reun\u00ed\u00ada el dinero suficiente, ten\u00ed\u00ada el derecho de recomprarla. Adem\u00e1s, un recomprador (pariente cercano) pod\u00ed\u00ada recuperarla para su due\u00f1o original. (Le 25:24-27.)<br \/>\nNo se pod\u00ed\u00ada obligar a nadie a vender su propiedad. Ni siquiera exist\u00ed\u00ada el derecho de expropiaci\u00f3n en Israel, como qued\u00f3 patente cuando Nabot se neg\u00f3 a vender un campo de su propiedad al rey Acab. (1Re 21:1-4, 17-19; comp\u00e1rese con Eze 46:18.)<\/p>\n<p>Los levitas. Con objeto de proteger a los levitas, sus campos no pod\u00ed\u00adan ponerse en venta, pues ellos no eran due\u00f1os de posesiones hereditarias de tierra, sino que solo se les hab\u00ed\u00adan dado casas en las ciudades levitas y las dehesas circundantes. Si un levita vend\u00ed\u00ada su casa, conservaba el derecho de recompra, y la recobraba a m\u00e1s tardar en el Jubileo. (Le 25:32-34.)<br \/>\nCuando la tierra daba su fruto, su Gran Propietario no deb\u00ed\u00ada ser relegado a un segundo plano. Por medio del diezmo se destinaba la d\u00e9cima parte del producto a mantener a los levitas para que desempe\u00f1aran sus importantes funciones relacionadas con la adoraci\u00f3n de Jehov\u00e1. De este modo todo Israel obten\u00ed\u00ada beneficios espirituales. (N\u00fa 18:21-24; Dt 14:22-29.)<\/p>\n<p>El santuario. El santuario de Jehov\u00e1 tambi\u00e9n pod\u00ed\u00ada poseer tierras en el sentido de tener aquellos campos que se \u2020\u02dcsantificaban\u2020\u2122 a Jehov\u00e1; esto quer\u00ed\u00ada decir que su producto se destinaba al santuario durante un per\u00ed\u00adodo de tiempo que fijaba su due\u00f1o. (Le 27:16-19.) Si un campo \u2020\u02dcsantificado\u2020\u2122 por su propietario no se recompraba, sino que se vend\u00ed\u00ada a otra persona, pasaba a ser posesi\u00f3n permanente del santuario cuando llegaba el Jubileo. (Le 27:20, 21.) Adem\u00e1s, los campos que se \u2020\u02dcdaban por entero\u2020\u2122 al santuario eran posesi\u00f3n permanente de este. (Le 27:28.)<\/p>\n<p>En la congregaci\u00f3n cristiana. La Biblia deja claro que en la congregaci\u00f3n cristiana se reconoc\u00ed\u00ada el derecho a la propiedad privada. Cuando se fund\u00f3 la congregaci\u00f3n el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s de 33 E.C., muchos jud\u00ed\u00ados y pros\u00e9litos de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada se hab\u00ed\u00adan congregado en Jerusal\u00e9n para celebrar la fiesta. Un grupo numeroso de ellos escuch\u00f3 el discurso de Pedro y puso fe en Cristo. (Hch 2:1, 5, 9-11, 41, 42, 47.) Por lo tanto, se quedaron para aprender m\u00e1s. En consecuencia, los cristianos vendieron algunas posesiones y distribuyeron los beneficios a fin de socorrer a los que estaban de visita o necesitados. Ten\u00ed\u00adan \u2020\u0153todas las cosas en com\u00fan\u2020\u009d. (Hch 2:44-46.) Esto no era una forma de socialismo o comunismo, sino que compart\u00ed\u00adan voluntariamente sus bienes con objeto de fomentar la predicaci\u00f3n de las buenas nuevas y ayudar a los que se hab\u00ed\u00adan interesado en ellas.<br \/>\nPosteriormente, por razones similares y en parte debido a la persecuci\u00f3n que los gobernantes jud\u00ed\u00ados desataron contra los cristianos, esta costumbre se mantuvo, bajo la direcci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu de Dios y como expresi\u00f3n de su bondad inmerecida. Se vendieron algunos campos y los beneficios obtenidos se llevaron a los ap\u00f3stoles, que administraban el programa de asistencia. (Hch 4:31-37.) Ahora bien, la propiedad de cada cristiano era privada, y sus derechos sobre ella, inviolables; no exist\u00ed\u00ada ninguna obligaci\u00f3n de contribuir bienes al fondo com\u00fan. No se consideraba que el hacerlo fuera un deber, sino un privilegio. Aquellos cristianos generosos actuaban movidos por un motivo correcto.<br \/>\nSin embargo, Anan\u00ed\u00adas y Safira actuaron de manera hip\u00f3crita para obtener honra y reconocimiento de los hombres. Tramaron vender un campo y entregar solo una parte del dinero a los ap\u00f3stoles, asegurando al mismo tiempo que donaban generosamente todo el valor del terreno. Cuando Pedro, dirigido por esp\u00ed\u00adritu santo, discerni\u00f3 lo que estaban haciendo, no les pregunt\u00f3: \u2020\u02dc\u00bfPor qu\u00e9 no nos dieron todo el dinero que percibieron por el campo?\u2020\u2122, como si estuviesen obligados a hacerlo, sino que dijo: \u2020\u0153Anan\u00ed\u00adas, \u00bfpor qu\u00e9 te ha envalentonado Satan\u00e1s a tratar con enga\u00f1o al esp\u00ed\u00adritu santo y a retener secretamente parte del precio del campo? Mientras permanec\u00ed\u00ada contigo, \u00bfno permanec\u00ed\u00ada tuyo?, y despu\u00e9s que fue vendido, \u00bfno continuaba bajo tu control? \u00bfPor qu\u00e9 te propusiste un hecho de esta \u00ed\u00adndole en tu coraz\u00f3n? No has tratado con enga\u00f1o a los hombres, sino a Dios\u2020\u009d. (Hch 5:1-4.)<br \/>\nUnas tres horas m\u00e1s tarde, cuando Safira, ajena a lo ocurrido, hizo la misma alegaci\u00f3n, Pedro replic\u00f3: \u2020\u0153\u00bfPor qu\u00e9 convinieron entre ustedes dos en poner a prueba el esp\u00ed\u00adritu de Jehov\u00e1?\u2020\u009d. (Hch 5:7-9.) Su pecado consisti\u00f3 en que mintieron a Jehov\u00e1 y se mofaron de El y de Su congregaci\u00f3n, como si el esp\u00ed\u00adritu de Dios no estuviese sobre ella. (G\u00e1l 6:7.) La cuesti\u00f3n no era que estuvieran regidos por alg\u00fan sistema comunitario que los obligara a entregar sus bienes.<\/p>\n<p>Debe reconocerse a Jehov\u00e1 como Due\u00f1o de todo. Como Jehov\u00e1 es el Due\u00f1o de toda la tierra, todo terrateniente humano tiene la obligaci\u00f3n de respetar la propiedad que administra y aprovecharla bien. De otro modo, la arruinar\u00e1 y acabar\u00e1 por perderla. (Pr 24:30-34.) Incluso las naciones deben reconocer este hecho. (Isa 24:1-6; Jer 23:10.) Con el tiempo se arruinar\u00e1 a los que pasan por alto este principio. (Rev 11:18.)<br \/>\nLa persona que reconoce que Dios es el verdadero Due\u00f1o de todo no procura adquirir tierras \u00e1vidamente o por medios impropios. (Pr 20:21; 23:10, 11.) Cuando Israel se apart\u00f3 de la ley divina, Dios expres\u00f3 su condena de algunos hombres al decir: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Ay de los que juntan casa a casa, y de los que anexan campo a campo hasta que no hay m\u00e1s lugar y a ustedes se les ha hecho morar solos en medio del pa\u00ed\u00ads!\u2020\u009d. (Isa 5:8; Miq 2:1-4.)<br \/>\nPor otra parte, Jes\u00fas dijo: \u2020\u0153Felices son los de genio apacible, puesto que ellos heredar\u00e1n la tierra\u2020\u009d. (Mt 5:5; Sl 37:9, 22, 29.) Ense\u00f1\u00f3 a sus seguidores a orarle a Dios: \u2020\u0153Venga tu reino. Efect\u00faese tu voluntad, como en el cielo, tambi\u00e9n sobre la tierra\u2020\u009d. (Mt 6:10.) Bajo la soberan\u00ed\u00ada del Reino del Due\u00f1o Supremo de la Tierra, los fieles a los que se da la tierra en usufructo disfrutar\u00e1n plenamente de su propiedad con seguridad absoluta. Dios indic\u00f3 lo que considera condiciones apropiadas para la tenencia de tierras en las profec\u00ed\u00adas de restauraci\u00f3n que pronunci\u00f3 por medio de Isa\u00ed\u00adas y Miqueas. Estas muestran lo que ocurrir\u00e1 cuando \u2020\u02dcse efect\u00fae su voluntad sobre la tierra\u2020\u2122. Dijo con respecto a su pueblo: \u2020\u0153Ciertamente edificar\u00e1n casas, y las ocupar\u00e1n; y ciertamente plantar\u00e1n vi\u00f1as y comer\u00e1n su fruto. No edificar\u00e1n y otro lo ocupar\u00e1; no plantar\u00e1n y otro lo comer\u00e1\u2020\u009d. \u2020\u0153Y realmente se sentar\u00e1n, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habr\u00e1 nadie que los haga temblar.\u2020\u009d (Isa 65:21, 22; Miq 4:4; v\u00e9ase GENTE DE LA TIERRA.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los derechos de los terratenientes (heb. be`a\u00c2\u00b7l\u00ed\u00adm, literalmente, \u2020\u0153due\u00f1os\u2020\u009d) se reconocen desde tiempos antiguos. Abrah\u00e1n negoci\u00f3 con Efr\u00f3n el hitita la adquisici\u00f3n de un lugar donde enterrar a su esposa Sara, y finalmente compr\u00f3 un campo por una suma convenida; la transacci\u00f3n se legaliz\u00f3 ante los hombres de la ciudad. (G\u00e9 23:1-20.) 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