{"id":18816,"date":"2016-02-05T12:05:11","date_gmt":"2016-02-05T17:05:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostol-y-discipulo\/"},"modified":"2016-02-05T12:05:11","modified_gmt":"2016-02-05T17:05:11","slug":"apostol-y-discipulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostol-y-discipulo\/","title":{"rendered":"APOSTOL Y DISCIPULO"},"content":{"rendered":"<p>Sumario: 1. Ap\u00f3stol: 1. Problem\u00e1tica actual y situaci\u00f3n neotestamentaria; 2. Ap\u00f3stol y misi\u00f3n en el mundo jud\u00ed\u00ado y en la literatura ambiental; 3. El ap\u00f3stol en las primeras comunidades cristianas: a) En el lenguaje tradicional pre-paulino y de la primera actividad paulina, b) En la pol\u00e9mica paulina contra los judeocristianos \u2020\u0153judaizantes\u2020\u009d, c) En la aclaraci\u00f3n restrictiva de Lucas (Evangelio y Hechos), d) En Jos otros evangelios, e) En las relaciones con los \u2020\u0153doce\u2020\u009d; 4. La misi\u00f3n apost\u00f3lico-prof\u00e9tica de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos: a) En los evangelios sin\u00f3pticos, b) En el cuarto evangelio, c) \u00bfLa primera misi\u00f3n se deriva del Jes\u00fas terreno? 5. Conclusi\u00f3n: aposto-licidad de la Iglesia. II. Disc\u00ed\u00adpulo: 1. Interpretaciones y problemas; 2. Disc\u00ed\u00adpulo y seguimiento en, el mundo jud\u00ed\u00ado y en la literatura ambiental: a) En el mundo griego, b) En la Biblia hebrea, \u00bf) En las escuelas rab\u00ed\u00adnicas; 3. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas y su seguimiento: a) Seg\u00fan los evangelios sin\u00f3pticos, b) Seg\u00fan el cuarto evangelio; 4. Relaci\u00f3n entre los disc\u00ed\u00adpulos y los \u2020\u0153doce\u2020\u009d: a) En Marcos, fe) En Mateo, c) En Lucas, d) En el cuarto evangelio; 5. Los destinatarios de la radicali&#8211;dad evang\u00e9lica.<br \/>\n 261 3<br \/>\n261<br \/>\n1. APOSTOL.<br \/>\n262<br \/>\n1. Problem\u00e1tica ACTUAL Y SITUACION NEOTESTAMENtaria.<br \/>\nEn la cultura profana de nuestros d\u00ed\u00adas la palabra \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u2122 no es muy significativa; indica gen\u00e9ricamente al propagandista fervoroso de una idea. En el lenguaje eclesial y en las relaciones ecum\u00e9nicas con las otras confesiones cristianas tiene, por el contrario, una importancia destacada.<br \/>\nEn el uso de la Iglesia cat\u00f3lica, el t\u00e9rmino \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u2122 presenta un significado general o m\u00e1s restringido, seg\u00fan los contextos. A veces comprende a todos los cristianos, y por eso se les inculca a todos el deber de ser ap\u00f3stoles y de ejercitar el apostolado; m\u00e1s frecuentemente se reserva para designar el ministerio directivo de los obispos y del papa, como sucesores de forma ininterrumpida de los doce primeros ap\u00f3stoles de Jes\u00fas y de su cabeza, Pedro, y por consiguiente guardianes e int\u00e9rpretes autorizados de Ja primera tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Prueba de ello es el mismo Vaticano II, que utiliza este t\u00e9rmino con el primer significado en LG 17 y 33, desarrollando sus aspectos en todo el decreto Apostolicam actuositatem, sobre el apostolado de los laicos; pero lo utiliza con el segundo significado en LG 19-20, donde intenta aclarar las diferencias y las relaciones -entre el apostolado de los obispos y el de los fieles, no s\u00f3lo para determinar los derechos y deberes respectivos dentro de la Iglesia, sino tambi\u00e9n para estimular su colaboraci\u00f3n mutua en la evangelizaci\u00f3n del mundo y en la animaci\u00f3n cristiana del orden temporal. En estos documentos conciliares no todo resulta debidamente aclarado, hasta el punto de que la misma \u2020\u0153Comisi\u00f3n teol\u00f3gica internacional crey\u00f3 oportuno intervenir en el 1975 a fin de favorecer el recto di\u00e1logo ecum\u00e9nico con un documento titulado La apostolicidad de la Iglesia y la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica (EV, V, 434- 478); tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se insiste por un lado en la estrecha relaci\u00f3n que existe entre la apostolicidad de la Iglesia y el sacerdocio com\u00fan de los fieles, y por otro lado en el aspecto hist\u00f3rico y espiritual de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica desde los ap\u00f3stoles a los obispos a trav\u00e9s de la continuidad sacramental de la imposici\u00f3n de manos y de la invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<br \/>\nEn las mismas relaciones ecum\u00e9nicas entre las diversas Iglesias, el tema de su apostolicidad se muestra hoy de importancia primordial, hasta el punto de que la \u2020\u0153Comisi\u00f3n Fe y Constituci\u00f3n, en el documento de Lima de 1982 titulado Bautismo, Eucarist\u00ed\u00ada, Ministerio, al tratar en el cap\u00ed\u00adtulo II de \u2020\u0153La Iglesia y el ministerio ordenado\u2020\u009d, apela ampliamente a los ap\u00f3stoles y a los doce en el NT (nn. 9-1 1), dedicando luego todo el cap\u00ed\u00adtulo IV (nn. 34-38) a \u2020\u0153La sucesi\u00f3n de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica, con frecuentes referencias a los textos del NT. Afirma que la Iglesia confiesa en el Credo que es apost\u00f3lica, en cuanto que \u2020\u0153vive en continuidad con los ap\u00f3stoles y con su predicaci\u00f3n\u2020\u009d; pero especificando que \u2020\u0153dentro de esta tradici\u00f3n apost\u00f3lica hay una sucesi\u00f3n apost\u00f3lica del ministerio, que est\u00e1 al servicio de la continuidad de la Iglesia en su vida en Cristo y de su fidelidad a las palabras y a los gestos de Jes\u00fas transmitidos por los ap\u00f3stoles. Los ministros encargados por los ap\u00f3stoles, y a continuaci\u00f3n los ep\u00ed\u00ads-kopoi, fueron los primeros guardianes de esta transmisi\u00f3n de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica\u2020\u009d (n. 34). Por eso, \u2020\u0153donde las Iglesias dan poca importancia a la transmisi\u00f3n regular (del ministerio ordenado), deber\u00ed\u00adan preguntarse si su concepci\u00f3n de la continuidad de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica no tendr\u00e1 que modificarse. Por otra parte, donde el ministerio ordenado no sirve adecuadamente a la proclamaci\u00f3n de la fe apost\u00f3lica, las Iglesias tienen que preguntarse si sus estructuras ministeriales no necesitar\u00e1n una reforma\u2020\u2122 (n. 35).<br \/>\n263<br \/>\nEstas indicaciones no son m\u00e1s que una peque\u00f1a muestra de la importancia y complejidad del tema b\u00ed\u00adblico del \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u2122 que nos proponemos ilustrar interpelando a la palabra de Dios codificada en la Biblia, y especialmente en los evangelios, sin dejarnos condicionar por prejuicios u opciones confesionales posteriores.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u2122 (\u2020\u02dcenviado, adjetivo verbal con sentido pasivo del verbo apost\u00e9ll\u00f3) es frecuente en el NT (80 veces), y en muchas ocasiones con un sentido ya t\u00e9cnico.<br \/>\nUna estad\u00ed\u00adstica de la distribuci\u00f3n seg\u00fan la cual aparece este t\u00e9rmino en los diversos libros sagrados resulta sumamente aleccionadora. Los encontramos 35 veces -con una distribuci\u00f3n bastante uniforme- en las diversas cartas paulinas, incluidas las pastorales y la carta a los Hebreos. Aparece otras 34 veces en Lucas, disc\u00ed\u00adpulo y colaborador de Pablo: seis veces en el evangelio y 28 veces en los Hechos; en Marcos s\u00f3lo figura dos veces (3,14; 6,30), una sola vez en Mateo (10,2), tambi\u00e9n una vez sola y con sentido bastante vago en Juan (13,16)y tres veces en el Apocalipsis (2,2; 18,20; 21,14).<br \/>\nA\u00f1adamos que, por el contrario, s\u00f3lo aparece en pocas ocasiones en el NT -cuatro veces- el sustantivo abstracto \u2020\u0153apostolado\u2020\u2122 (apost\u00f3le9: Rom 1,5 y 1 Co 9,2 (referido a Pablo); Gal 2,8 (referido al \u2020\u0153apostolado entre los circuncisos\u2020\u2122 de Pedro); Ac 1,25 (referido a los \u2020\u0153doce).<br \/>\n 264 4<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, adem\u00e1s del sentido de la palabra \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u2122, queda por aclarar el motivo de esta diversa aparici\u00f3n dentro de las primeras comunidades cristianas, y en especial si se le entiende del mismo modo en los diversos filones del NT.<br \/>\n264<br \/>\n2. Ap\u00f3stol y misi\u00f3n en el mundo JUD\u00ed\u008dO Y EN LA LITERATURA AMBIENTAL.<br \/>\nEn el mundo griego el verbo apost\u00e9ll\u00f3 era de uso com\u00fan en el sentido de \u2020\u0153enviar\u2020\u2122. Se distingu\u00ed\u00ada del sin\u00f3nimo p\u00e9mp\u00f3 en que el primero establec\u00ed\u00ada una relaci\u00f3n entre el mandante y el mandado y lo constitu\u00ed\u00ada en representante o encargado suyo, mientras que el segundo pon\u00ed\u00ada m\u00e1s de relieve el acto de enviar en cuanto tal.<br \/>\nEl adjetivo verbal apost\u00f3los era m\u00e1s bien raro y se le usaba ya en forma sustantivada; se utilizaba preferentemente en el lenguaje marinero griego para indicar la nave de carga o la flota enviada o a su comandante y a los mismos colonizadores; en los papiros indicaba tambi\u00e9n la carta de presentaci\u00f3n o la factura comercial. Pero ya en Herodoto (1, 21; V, 38)10 encontramos dos veces para indicar al enviado como persona particular, unido adem\u00e1s la primera vez al sustantivo \u2020\u0153heraldo\u2020\u009d (k\u00e9ryx).<br \/>\nEn Flavio Josefo apost\u00f3los aparece con seguridad tan s\u00f3lo una vez (Ant. 17,300) para indicar el grupo o delegaci\u00f3n de jud\u00ed\u00ados enviados porJe-rusal\u00e9n a Roma al morir Herodes el Grande a fin de defender la libertad de vivir seg\u00fan sus leyes.<br \/>\nLos Setenta tradujeron ordinariamente (unas 700 veces) con el verbo apost\u00e9ll\u00f3 (o con el compuesto exapost\u00e9lid) el verbo hebreo sa\/ah: lo prefirieron claramente ap\u00e9mpo (s\u00f3lo cinco veces como traducci\u00f3n suya), precisamente porque comprendieron que el original hebreo no indicaba puramente el env\u00ed\u00ado en s\u00ed\u00ad, sino que subrayaba el encargo o investidura del enviado, que adquir\u00ed\u00ada para aquella tarea concreta y determinada la misma autoridad que la persona mandante (Jos 1,16; IR 20,8; IR 21,10; 2R 19,4); especialmente los Setenta indican con este verbo la misi\u00f3n de los profetas de Israel para hablar en nombre de Dios (Ex 3,10; Jc 6,8; Jc 6,14; Is 6,8; Jr 1,7; Ez 2,3; Ag 1,12; Za 2,15; Za 4,9; MI 3,23).<br \/>\nEl correspondiente adjetivo verbal sustantivado apost\u00f3los se encuentra, por el contrario, en los Setenta (seguidos tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad por Aquila) en una sola ocasi\u00f3n, concretamente en 1R 14,6, como traducci\u00f3n del participio pasivo saluah del correspondiente verbo hebreo; se refiere al profeta Aj\u00ed\u00adas, que por encargo divino se presenta a la mujer de Jerobo\u00e1n como \u2020\u0153ap\u00f3stol duro\u2020\u009d (apost\u00f3los skle-r\u00f3s) para anunciar la ruina de la nueva dinast\u00ed\u00ada.<br \/>\nEl correspondiente arameo del saluah hebreo era saliah (pl., seluhin). En estos \u00faltimos decenios se ha intentado ver en el saliah del judaismo rab\u00ed\u00adnico el precedente del \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u2122 cristiano.<br \/>\nPero los seluhin hebreos en la literatura rab\u00ed\u00adnica est\u00e1n documentados con este nombre tan s\u00f3lo a partir del 140 d.C. -como recientemente han demostrado G. Klein y W. Schmi-thals-, y quiz\u00e1 precisamente en pol\u00e9mica con los \u2020\u0153ap\u00f3stolescristianos. Indican personas que han recibido para una tarea muy determinada<br \/>\n-como una boda, un divorcio, una compra- un encargo jur\u00ed\u00addico de la competente autoridad jud\u00ed\u00ada, y act\u00faan entonces en su nombre y con su autoridad. De aqu\u00ed\u00ad la m\u00e1xima tantas veces repetida: \u2020\u0153El enviado de un hombre es como \u00e9l mismo\u2020\u009d (Ber. 5,5; cf otros pasajes en Strack-Bill., III, 2). Se proced\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad seg\u00fan el derecho sem\u00ed\u00adtico tradicional, seguido ya por los antiguos hebreos (IS 25, 40s; 2S 10,lss), seg\u00fan el cual el mensajero representaba por completo en su persona al mandatario (generalmente el rey). De todo este conjunto parece evidente que los seluhin jud\u00ed\u00ados tan s\u00f3lo ten\u00ed\u00adan funciones jur\u00ed\u00addicas o doctrinales dentro de las comunidades jud\u00ed\u00adas. Hab\u00ed\u00ada ciertamente en la \u00e9poca de Jes\u00fas (Mt 23,15) misioneros jud\u00ed\u00ados que hac\u00ed\u00adan pros\u00e9litos entre los paganos; pero lo nac\u00ed\u00adan por propia iniciativa, sin estar mandados por la autoridad, ya que la autoridad jud\u00ed\u00ada ni antes ni despu\u00e9s del a\u00f1o 70 autoriz\u00f3 con finalidad religiosa la propaganda misionera entre los paganos, por la conciencia de ser un pueblo elegido y orgullosa de que otros desearan lo que ellos pose\u00ed\u00adan.<br \/>\n265<br \/>\n3. EL AP\u00ed\u201cSTOL EN LAS PRIMERAS comunidades cristianas.<br \/>\nExaminemos ante todo el t\u00e9rmino \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u2122, para remontarnos luego a su radical apost\u00e9ll\u00f3.<br \/>\nPara poder establecer el sentido -\u00fanico y m\u00faltiple- del t\u00e9rmino \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u2122 en el NT, veamos ante todo la situaci\u00f3n partiendo de los escritos considerados como m\u00e1s antiguos y teniendo en cuenta las diversas comunidades en que se redactaron.<br \/>\n 266 5<br \/>\n266<br \/>\na) En el lenguaje tradicional pre -paulino y de la primera actividad paulina.<br \/>\nPartamos de las primeras cartas paulinas, escritas entre los a\u00f1os 47 y 63, y sobre las cuales no hay serios problemas de autenticidad.<br \/>\nEn la lTh (anterior a las pol\u00e9micas de Pablo con los judeo-cristianos judaizantes) los tres fundadores de la comunidad -Pablo, Silvano y Timoteo (cf lTs 1,1 y 2Ts 1,1; 2Co 1,19)- se designan en plural \u2020\u0153ap\u00f3stoles de Cristo\u2020\u009d (lTs 2,7), porque, como se deduce del contexto pr\u00f3ximo, hab\u00ed\u00adan llevado all\u00e1 el \u2020\u0153evangelio de Dios\u2020\u009d (1,5; 2,2.4.8). Por eso aqu\u00ed\u00ad el objeto del apostolado es s\u00f3lo la predicaci\u00f3n del evangelio a los paganos &#8211; como se deduce del contexto-, sin que tales ap\u00f3stoles hubieran recibido un encargo directo del resucitado; de lo contrario, el t\u00e9rmino no se le podr\u00ed\u00ada aplicar a Silvano (o Si-las), que, seg\u00fan Ac 15,22, parece haber sido mandado de Jerusal\u00e9n a An-tioqu\u00ed\u00ada de parte de los \u2020\u0153ap\u00f3stoles y presb\u00ed\u00adteros\u2020\u009d, y en especial al \u2020\u0153hijo\u2020\u009d Timoteo, convertido por Pablo en lconio(lCor4,17;cf Hch 16,1).<br \/>\nPor eso al principio eran llamados ap\u00f3stoles aquellos que, en n\u00famero de dos o tres por lo menos (Mc 6,7 y Lc 10,1), hab\u00ed\u00adan sido mandados por Cristo,o por las comunidades apost\u00f3licas (Hch 13,1-3; Hch 14,4; Hch 14,14) a fundar nuevas comunidades entre jud\u00ed\u00ados, y especialmente entre paganos. En este sentido son llamados ap\u00f3stoles, adem\u00e1s de Pablo, tanto Bernab\u00e9 (1Co 9,5-6; Ga 2,1; Ga 2,8-10) como Apolo ICo 4,9 cf ICo 4,6), Andr\u00f3nico y Junias, \u2020\u0153que se han distinguido en el apostolado, y que fueron creyentes en Cristo antes que yo\u2020\u009d (Rm 16,7). De forma semejante, a Pedro o Cefas se le confi\u00f3 \u2020\u0153el apostolado de los cir-cuncisos\u2020\u009d(G\u00e1l 2,8; cf 2,11-1 5), es decir, de los jud\u00ed\u00ados; y entre los ap\u00f3stoles que actuaban entre los jud\u00ed\u00ados, Pablo parece incluir tambi\u00e9n a Santiago, hermano de Jes\u00fas (Ga 1,19). En este sentido amplio no sorprende que fueran tambi\u00e9n llamados ap\u00f3stoles los mandados o designados por las comunidades para recoger la colecta para los pobres de Jerusal\u00e9n (2Co 8,23 cf 2Co 8,19; Flp 2,25).<br \/>\n267<br \/>\nb) En la pol\u00e9mica paulina contra los judeo-cristianos 7udaizantes\u2020\u009d.<br \/>\nEn un determinado momento nace, sin embargo, una pol\u00e9mica precisamente sobre este t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol; encontramos varias huellas de ella en la 2Co, particularmente en los cap\u00ed\u00adtulos 10-13 (que parecen constituir la \u2020\u0153carta con l\u00e1grimas\u2020\u009d: cf 2Co 2,4, puesta como ap\u00e9ndice). Mientras estaba Pablo en Efeso (por los a\u00f1os 54-56), algunos judeo-cristianos judaizantes llegaron a las Iglesias paulinas de Corinto y de Galacia procedentes de Jerusal\u00e9n y de Antioqu\u00ed\u00ada. Se opon\u00ed\u00adan a la l\u00ed\u00adnea de Pablo de admitir a los paganos en la Iglesia sin pasar antes por el judaismo. Por eso empezaron a discutirle a Pablo precisamente el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol, a fin de desacreditar su autoridad; \u00e9l no era un ap\u00f3stol como \u2020\u0153los que eran ap\u00f3stoles antes que yo\u2020\u009d (to\u00fas pro emo\u00fa apost\u00f3lous)en Jerusal\u00e9n (Ga 1,17). Pablo, a su vez, denuncia a estos calumniadores, que se llaman incluso \u2020\u0153super-ap\u00f3stoles\u2020\u009d (hyperl\u00ed\u00adan ap\u00f3sto-loi: 2Co 11,15; 2Co 12,11), como \u2020\u0153falsos ap\u00f3stoles (pseudap\u00f3stoloi), obreros fraudulentos, que se disfrazan de \u2020\u0153ap\u00f3stoles de Cristo\u2020\u009d (11,13).<br \/>\nParece evidente (teniendo presente adem\u00e1s la posici\u00f3n de Lucas [1 mfra, c], que le discut\u00ed\u00adan este t\u00ed\u00adtulo por varias razones): 1) Pablo no hab\u00ed\u00ada tenido contacto con el Jes\u00fas terreno; 2) no hab\u00ed\u00ada sido testigo con los doce de las apariciones pospascuales del resucitado; 3) por eso no hab\u00ed\u00ada sido enviado como ap\u00f3stol ni por Cristo ni por los doce ap\u00f3stoles de Jerusal\u00e9n.<br \/>\nPrecisamente desde este momento Pablo empieza a reivindicar para s\u00ed\u00ad el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153ap\u00f3stol de Jes\u00fas\u2020\u2122 con energ\u00ed\u00ada, sin atribu\u00ed\u00adrselo ya a los colaboradores del mismo rango, como Silvano o Apolo; se lo suele atribuir sobretodo al comienzo de sus cartas (lCo 1,1; ICo 4,9; ICo 9,12; ICo 15,9 bis; 2Co 1,1; 2Co 11,5 cf 2Co 11,13; 2Co 12,12; Ga 1,1; Rm 1,1; Rm 11,13; Col 1,1; Ef 1,1). En este contexto pol\u00e9mico afirma que su apostolado no le viene de los hombres (Ga 1,1; Ga 1,12), sino de la voluntad eterna de Dios (1Co 1,1; 2Co 1,1; Col 1,1; Ef 1,1; Ef 1,5); es obra de \u2020\u0153Jesucristo y de Dios Padre\u2020\u009d (Ga 1,1); constituye \u2020\u0153la gracia y la misi\u00f3n apost\u00f3lica\u2020\u009d recibida por medio de Jesucristo para \u2020\u0153que obedezcan a la fe todos los pueblos\u2020\u009d Rm 1,5).<br \/>\n268<br \/>\nCon estas afirmaciones Pablo no se pone entre los doce, de los que se distingue con claridad<br \/>\nGa 1,17-19; Ga 2,2-10; ICo 15,5); tampoco afirma que haya visto o que haya sido enviado por el Jes\u00fas terreno. Declara, por el contrario, que ha visto a Jes\u00fas resucitado en el camino de Damasco, lo mismo que \u2020\u0153los doce\u2020\u009d y que \u2020\u0153todos los dem\u00e1s ap\u00f3stoles\u2020\u2122, aunque s\u00f3lo sea como \u00faltimo (1Co 15,5; ICo 15,7-9 cf ICo 9,1; Flp 3,8; Flp 3,10; Flp 3,12; Ga 12,16). Pablo afirma, por consiguiente, que ha sido mandado tambi\u00e9n \u00e9l por Cristo resucitado en misi\u00f3n apost\u00f3lica, al igual que \u2020\u0153todos los otros ap\u00f3stoles\u2020\u2122 a los que se<br \/>\n 1 6<br \/>\napareci\u00f3 Cristo, y que ha sido enviado con el ca-risma espec\u00ed\u00adfico de ser el ap\u00f3stol evan-gelizador de los paganos(Ga 2,8-10 cf Ga 1,18).<br \/>\n269<br \/>\nCon esta finalidad Dios lo hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153llamado desde el seno de su madre\u2020\u009d, como a Jerem\u00ed\u00adas y al siervo de Yhwh; y e\u00f1 el camino de Damasco le hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153revelado\u2020\u009d a Jes\u00fas como su Hijo, para confiarle la misi\u00f3n prof\u00e9tica de anunciarlo a los paganos (Ga 1,12; Ga 1,15-16; Jr 1,5; Is 49,1), con la posibilidad para ellos de acceder inmediatamente a la filiaci\u00f3n divina, sin estar ya obligados a las pr\u00e1cticas cultuales y nacionales jud\u00ed\u00adas (cf en especial Ga 3,26-29). Pablo no pretende, sin embargo, afirmar que ha recibido por revelaci\u00f3n de Jes\u00fas todo el \u2020\u0153evangelio\u2020\u2122, como se deduce del hecho de que \u00e9l \u2020\u0153transmite\u2020\u2122 el keryg-ma tradicional sobre la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y sobre los hechos pascuales, que a su vez declara haber recibido del Se\u00f1or a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n anterior (para\/amb\u00e1nb, verbo caracter\u00ed\u00adstico, como el anterior, de la tradici\u00f3n oral rab\u00ed\u00adnica: ICo 11,23; ICo 15,1-13). Se trata de f\u00f3rmulas estereotipadas precedentes; el mismo Pablo declara que est\u00e1n en conformidad con las que predican los doce y los dem\u00e1s ap\u00f3stoles ICo 15,11). A Para verificar el contenido del mismo carisma prof\u00e9tico recibido por revelaci\u00f3n de Cristo en el camino de Damasco, Pablo se siente en la obligaci\u00f3n de \u2020\u0153consultar\u2020\u009d a Pedro, subiendo tres a\u00f1os m\u00e1s tarde a Jerusa-l\u00e9n (Ga 1,18); y catorce a\u00f1os m\u00e1s tarde vuelve all\u00e1 desde Antioqu\u00ed\u00ada con Bernab\u00e9 y Tito, despu\u00e9s de una \u2020\u02dcrevelaci\u00f3n\u2020\u2122, para exponer \u2020\u0153a los dirigentes el evangelio que predico a los paganos, para saber si estaba o no trabajando in\u00fatilmente\u2020\u009d (Ga 2,2). Y afirma con satisfacci\u00f3n, frente a sus calumniadores, que precisamente estos \u2020\u0153dirigentes\u2020\u009d -que son en este contexto por lo menos \u2020\u0153Santiago y Cefas y Juan\u2020\u009d- reconocieron la \u2020\u0153gracia\u2020\u009d o \/ carisma que hab\u00ed\u00ada recibido, es decir, que \u00e9l hab\u00ed\u00ada recibido de Cristo el \u2020\u0153evangelio\u2020\u2122 de los no jud\u00ed\u00ados, del mismo modo que Pedro con lo\u2020\u009ds dem\u00e1s de Jerusal\u00e9n hab\u00ed\u00adan recibido el \u2020\u0153evangelio\u2020\u2122 y el \u2020\u0153apostolado\u2020\u009d de los jud\u00ed\u00ados; por eso aprobaron su l\u00ed\u00adnea de actuaci\u00f3n y la de Bernab\u00e9, d\u00e1ndoles la mano en se\u00f1al de comuni\u00f3n (2,6-9).<br \/>\nPablo, para demostrar el origen divino de su apostolado, apela adem\u00e1s a la prueba de los hechos: el vigor de sus comunidades pagano-cristianas (1Co 15,10; 2Co 3,1-3) demuestra que han surgido en virtud del poder de Dios (lTs 1,5; 2Co 6,7; 2Co 12,12; Rm 15,19). \u2020\u0153Si para otros no soy ap\u00f3stol, para vosotros ciertamente lo soy; pues vosotros sois, en el Se\u00f1or, el sello de mi apostolado (apost\u00f3les)\u2020\u009d(lCo 9,2).<br \/>\nPero, a mi juicio (a diferencia de D. M\u00fcller, ac, 130-131), en todos estos textos Pablo parece aplicar el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stoles tambi\u00e9n al grupo de los doce que \u00e9l conoce (1Co 15,5) y a cada uno de sus miembros; en efecto, dice que Jes\u00fas se apareci\u00f3 \u2020\u02dca todos los ap\u00f3stoles\u2020\u2122 (15,7), despu\u00e9s de haberse aparecido a los \u2020\u0153doce\u2020\u009d y \u2020\u0153a m\u00e1s de 500 hermanos\u2020\u009d (15,5-6); y en la carta a los G\u00e1latas dice que despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de Jes\u00fas en el camino de Damasco no parti\u00f3 para Jerusal\u00e9n, \u2020\u02dca ver a los que eran ap\u00f3stoles antes que yo (1,17); tres a\u00f1os despu\u00e9s, en Jerusal\u00e9n, durante su permanencia de quince d\u00ed\u00adas con Pedro, dice que all\u00ed\u00ad \u2020\u02dcno vi a ning\u00fan otro ap\u00f3stol fuera de Santiago, el hermano del Se\u00f1or\u2020\u009d (1,19); habla adem\u00e1s del apostolado de Pedro entre los jud\u00ed\u00ados (2,8).<br \/>\n270<br \/>\nc) En la aclaraci\u00f3n restrictiva de Lucas (Evangelio y Hechos).<br \/>\nLucas distingue con claridad -casi como si quisiera superar la controversia paulina anterior- entre disc\u00ed\u00adpulos y ap\u00f3stoles, ya a nivel del Jes\u00fas terreno.<br \/>\nEn efecto, presenta a Jes\u00fas que, entre el c\u00ed\u00adrculo m\u00e1s amplio de los disc\u00ed\u00adpulos que le segu\u00ed\u00adan, \u2020\u0153eligi\u00f3 doce de entre ellos, a los que llam\u00f3 tambi\u00e9n ap\u00f3stoles\u2020\u009d (6,13; Hch 1,2), a los que luego envi\u00f3 (apost\u00e9\/lo: 9,1-2) a proseguir su misma misi\u00f3n entre el pueblo de Judea (cf 4,44). Las expresiones est\u00e1n sacadas de la misi\u00f3n an\u00e1loga contada ya por Marcos (6,5-7).<br \/>\nLuego, a lo largo de su vida, Jes\u00fas fue dando algunas normas radicales sobre el disc\u00ed\u00adpulo aut\u00e9ntico, e inmediatamente despu\u00e9s design\u00f3 y mand\u00f3 (apost\u00e9\/lo) \u2020\u0153a otros setenta y dos disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d con una misi\u00f3n casi id\u00e9ntica (lO,l-l2y que Lucas parece tomar de la fuente Q, dado que es utilizada tambi\u00e9n por Mateo en su misi\u00f3n an\u00e1loga de los doce). La lecci\u00f3n \u2020\u015370\u2020\u009d o \u2020\u015372\u2020\u009d en los c\u00f3dices tiene el mismo valor; por eso est\u00e1 claro el significado gen\u00e9rico: seg\u00fan Lucas, Jes\u00fas escogi\u00f3 un \u2020\u0153gran n\u00famero\u2020\u009d de otros colaboradores, adem\u00e1s de los doce. M\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente, el n\u00famero 70\/72 les parece a algunos exegetas que fue escogido para indicar la misi\u00f3n universalista (estamos en Samar\u00ed\u00ada y en Lucas) entre todos los pueblos de la tierra, catalogados en n\u00famero de 72 en la carta geneal\u00f3gico-geogr\u00e1fica de los jud\u00ed\u00ados (Gn 10 y Henoc eti\u00f3pico 89,59); seg\u00fan otros, habr\u00ed\u00ada aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s bien una referencia a los 70\/72 jueces (Ex 18,13-27) y\/o presb\u00ed\u00adteros (Nm 11,24-30), elegidos por Mois\u00e9s y dotados como \u00e9l de Esp\u00ed\u00adritu divino para ayudarle en la direcci\u00f3n del pueblo de Israel.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Ap\u00f3stol: 1. Problem\u00e1tica actual y situaci\u00f3n neotestamentaria; 2. Ap\u00f3stol y misi\u00f3n en el mundo jud\u00ed\u00ado y en la literatura ambiental; 3. El ap\u00f3stol en las primeras comunidades cristianas: a) En el lenguaje tradicional pre-paulino y de la primera actividad paulina, b) En la pol\u00e9mica paulina contra los judeocristianos \u2020\u0153judaizantes\u2020\u009d, c) En la aclaraci\u00f3n restrictiva de Lucas (Evangelio y Hechos), d) En Jos otros evangelios, e) En las relaciones con los \u2020\u0153doce\u2020\u009d; 4. La misi\u00f3n apost\u00f3lico-prof\u00e9tica de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos: a) En los evangelios sin\u00f3pticos, b) En el cuarto evangelio, c) \u00bfLa primera misi\u00f3n se deriva del Jes\u00fas terreno? 5. Conclusi\u00f3n: aposto-licidad de la Iglesia. II. Disc\u00ed\u00adpulo: 1. Interpretaciones y problemas; 2. Disc\u00ed\u00adpulo y seguimiento ien, el mundo jud\u00ed\u00ado y en la literatura ambiental: a) En el mundo griego, b) En la Biblia hebrea, \u00bf) En las escuelas rab\u00ed\u00adnicas; 3. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas y su seguimiento: a) Seg\u00fan los evangelios sin\u00f3pticos, b) Seg\u00fan el cuarto evangelio; 4. Relaci\u00f3n entre los disc\u00ed\u00adpulos y los \u2020\u0153doce\u2020\u009d: a) En Marcos, fe) En Mateo, c) En Lucas, d) En el cuarto evangelio; 5. Los destinatarios de la radicali&#8211;dad evang\u00e9lica.<br \/>\n261<br \/>\n1. APOSTOL.<br \/>\n262<br \/>\n1. Problem\u00e1tica ACTUAL Y SITUACION NEOTESTAMENtaria.<br \/>\nEn la cultura profana de nuestros d\u00ed\u00adas la palabra \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d no es muy significativa; indica gen\u00e9ricamente al propagandista fervoroso de una idea. En el lenguaje eclesial y en las relaciones ecum\u00e9nicas con las otras confesiones cristianas tiene, por el contrario, una importancia destacada.<br \/>\nEn el uso de la Iglesia cat\u00f3lica, el t\u00e9rmino \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d presenta un significado general o m\u00e1s restringido, seg\u00fan los contextos. A veces comprende a todos los cristianos, y por eso se les inculca a todos el deber de ser ap\u00f3stoles y de ejercitar el apostolado; m\u00e1s frecuentemente se reserva para designar el ministerio directivo de los obispos y del papa, como sucesores de forma ininterrumpida de los doce primeros ap\u00f3stoles de Jes\u00fas y de su cabeza, Pedro, y por consiguiente guardianes e int\u00e9rpretes autorizados de Ja primera tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Prueba de ello es el mismo Vaticano II, que utiliza este t\u00e9rmino con el<br \/>\n 263 6<br \/>\nprimer significado en LG 17 y 33, desarrollando sus aspectos en todo el decreto Apostolicam actuositatem, sobre el apostolado de los laicos; pero lo utiliza con el segundo significado en LG 19-20, donde intenta aclarar las diferencias y las relaciones -entre el apostolado de los obispos y el de los fieles, no s\u00f3lo para determinar los derechos y deberes respectivos dentro de la Iglesia, sino tambi\u00e9n para estimular su colaboraci\u00f3n mutua en la evangelizaci\u00f3n del mundo y en la animaci\u00f3n cristiana del orden temporal. En estos documentos conciliares no todo resulta debidamente aclarado, hasta el punto de que la misma \u2020\u0153Comisi\u00f3n teol\u00f3gica internacional\u2020\u009d crey\u00f3 oportuno intervenir en el 1975 a fin de favorecer el recto di\u00e1logo ecum\u00e9nico con un documento titulado La apostolicidad de la Iglesia y la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica (EV, V, 434- 478); tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se insiste por un lado en la estrecha relaci\u00f3n que existe entre la apostolicidad de la Iglesia y el sacerdocio com\u00fan de los fieles, y por otro lado en el aspecto hist\u00f3rico y espiritual de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica desde los ap\u00f3stoles a los obispos a trav\u00e9s de la continuidad sacramental de la imposici\u00f3n de manos y de la invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<br \/>\nEn las mismas relaciones ecum\u00e9nicas entre las diversas Iglesias, el tema de su apostolicidad se muestra hoy de importancia primordial, hasta el punto de que la \u2020\u0153Comisi\u00f3n Fe y Constituci\u00f3n\u2020\u009d, en el documento de Lima de 1982 titulado Bautismo, Eucarist\u00ed\u00ada, Ministerio, al tratar en el cap\u00ed\u00adtulo II de \u2020\u0153La Iglesia y el ministerio ordenado\u2020\u009d, apela ampliamente a los ap\u00f3stoles y a los doce en el NT (nn. 9-1 1), dedicando luego todo el cap\u00ed\u00adtulo IV (nn. 34-38) a \u2020\u0153La sucesi\u00f3n de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica\u2020\u009d, con frecuentes referencias a los textos del NT. Afirma que la Iglesia confiesa en el Credo que es apost\u00f3lica, en cuanto que \u2020\u0153vive en continuidad con los ap\u00f3stoles y con su predicaci\u00f3n\u2020\u009d; pero especificando que \u2020\u0153dentro de esta tradici\u00f3n apost\u00f3lica hay una sucesi\u00f3n apost\u00f3lica del ministerio, que est\u00e1 al servicio de la continuidad de la Iglesia en su vida en Cristo y de su fidelidad a las palabras y a los gestos de Jes\u00fas transmitidos por los ap\u00f3stoles. Los ministros encargados por los ap\u00f3stoles, y a continuaci\u00f3n los ep\u00ed\u00ads-kopoi, fueron los primeros guardianes de esta transmisi\u00f3n de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica\u2020\u009d (n. 34). Por eso, \u2020\u0153donde las Iglesias dan poca importancia a la transmisi\u00f3n regular (del ministerio ordenado), deber\u00ed\u00adan preguntarse si su concepci\u00f3n de la continuidad de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica no tendr\u00e1 que modificarse. Por otra parte, donde el ministerio ordenado no sirve adecuadamente a la proclamaci\u00f3n de la fe apost\u00f3lica, las Iglesias tienen que preguntarse si sus estructuras ministeriales no necesitar\u00e1n una reforma\u2020\u009d (n. 35).<br \/>\n263<br \/>\nEstas indicaciones no son m\u00e1s que una peque\u00f1a muestra de la importancia y complejidad del tema b\u00ed\u00adblico del \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d que nos proponemos ilustrar interpelando a la palabra de Dios codificada en la Biblia, y especialmente en los evangelios, sin dejarnos condicionar por prejuicios u opciones confesionales posteriores.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d (\u2020\u0153enviado\u2020\u009d, adjetivo verbal con sentido pasivo del verbo apost\u00e9ll\u00f3) es frecuente en el NT (80 veces), y en muchas ocasiones con un sentido ya t\u00e9cnico.<br \/>\nUna estad\u00ed\u00adstica de la distribuci\u00f3n seg\u00fan la cual aparece este t\u00e9rmino en los diversos libros sagrados resulta sumamente aleccionadora. Los encontramos 35 veces -con una distribuci\u00f3n bastante uniforme- en las diversas cartas paulinas, incluidas las pastorales y la carta a los Hebreos. Aparece otras 34 veces en Lucas, disc\u00ed\u00adpulo y colaborador de Pablo: seis veces en el evangelio y 28 veces en los Hechos; en Marcos s\u00f3lo figura dos veces (3,14; 6,30), una sola vez en Mateo (10,2), tambi\u00e9n una vez sola y con sentido bastante vago en Juan (13,16)y tres veces en el Apocalipsis (2,2; 18,20; 21,14).<br \/>\nA\u00f1adamos que, por el contrario, s\u00f3lo aparece en pocas ocasiones en el NT -cuatro veces- el sustantivo abstracto \u2020\u0153apostolado\u2020\u009d (apost\u00f3le9: Rom 1,5 y 1 Co 9,2 (referido a Pablo); Gal 2,8 (referido al \u2020\u0153apostolado entre los circuncisos\u2020\u009d de Pedro); Ac 1,25 (referido a los \u2020\u0153doce\u2020\u009d).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, adem\u00e1s del sentido de la palabra \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d, queda por aclarar el motivo de esta diversa aparici\u00f3n dentro de las primeras comunidades cristianas, y en especial si se le entiende del mismo modo en los diversos filones del NT.<br \/>\n264<br \/>\n2. Ap\u00f3stol y misi\u00f3n en el mundo JUD\u00ed\u008dO Y EN LA LITERATURA AMBIENTAL.<br \/>\nEn el mundo griego el verbo apost\u00e9ll\u00f3 era de uso com\u00fan en el sentido de \u2020\u0153enviar\u2020\u009d. Se distingu\u00ed\u00ada del sin\u00f3nimo p\u00e9mp\u00f3 en que el primero establec\u00ed\u00ada una relaci\u00f3n entre el mandante y el mandado y lo constitu\u00ed\u00ada en representante o encargado suyo, mientras que el segundo pon\u00ed\u00ada m\u00e1s de relieve el acto de enviar en cuanto tal.<br \/>\nEl adjetivo verbal apost\u00f3los era m\u00e1s bien raro y se le usaba ya en forma sustantivada; se utilizaba preferentemente en el lenguaje marinero griego para indicar la nave de carga o la flota enviada o a su comandante y a los mismos colonizadores; en los papiros indicaba tambi\u00e9n la carta de presentaci\u00f3n o la<br \/>\n 265 7<br \/>\nfactura comercial. Pero ya en Herodoto (1, 21; V, 38)10 encontramos dos veces para indicar al enviado como persona particular, unido adem\u00e1s la primera vez al sustantivo \u2020\u0153heraldo\u2020\u009d (k\u00e9ryx).<br \/>\nEn Flavio Josefo apost\u00f3los aparece con seguridad tan s\u00f3lo una vez (Ant. 17,300) para indicar el grupo o delegaci\u00f3n de jud\u00ed\u00ados enviados porJe-rusal\u00e9n a Roma al morir Herodes el Grande a fin de defender la libertad de vivir seg\u00fan sus leyes.<br \/>\nLos Setenta tradujeron ordinariamente (unas 700 veces) con el verbo apost\u00e9ll\u00f3 (o con el compuesto exapost\u00e9lld) el verbo hebreo salah: lo prefirieron claramente ap\u00e9mpo (s\u00f3lo cinco veces como traducci\u00f3n suya), precisamente porque comprendieron que el original hebreo no indicaba puramente el env\u00ed\u00ado en s\u00ed\u00ad, sino que subrayaba el encargo o investidura del enviado, que adquir\u00ed\u00ada para aquella tarea concreta y determinada la misma autoridad que la persona mandante (Jos 1,16; IR 20,8; IR 21,10; 2R 19,4); especialmente los Setenta indican con este verbo la misi\u00f3n de los profetas de Israel para hablar en nombre de Dios (Ex 3,10; Jc 6,8; Jc 6,14; Is 6,8; Jr 1,7; Ez 2,3; Ag 1,12; Za 2,15; Za 4,9; Ml 3,23).<br \/>\nEl correspondiente adjetivo verbal sustantivado apost\u00f3los se encuentra, por el contrario, en los Setenta (seguidos tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad por Aquila) en una sola ocasi\u00f3n, concretamente en 1R 14,6, como traducci\u00f3n del participio pasivo saluah del correspondiente verbo hebreo; se refiere al profeta Aj\u00ed\u00adas, que por encargo divino se presenta a la mujer de Jerobo\u00e1n como \u2020\u0153ap\u00f3stol duro\u2020\u009d (apost\u00f3los skle-r\u00f3s) para anunciar la ruina de la nueva dinast\u00ed\u00ada.<br \/>\nEl correspondiente arameo del saluah hebreo era saliah (pl., seluhin). En estos \u00faltimos decenios se ha intentado ver en el saliah del judaismo rab\u00ed\u00adnico el precedente del \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d cristiano.<br \/>\nPero los seluhin hebreos en la literatura rab\u00ed\u00adnica est\u00e1n documentados con este nombre tan s\u00f3lo a partir del 140 d.C. -como recientemente han demostrado G. Klein y W. Schmi-thals-, y quiz\u00e1 precisamente en pol\u00e9mica con los \u2020\u0153ap\u00f3stoles\u2020\u009dcristianos. Indican personas que han recibido para una tarea muy determinada<br \/>\n-como una boda, un divorcio, una compra- un encargo jur\u00ed\u00addico de la competente autoridad jud\u00ed\u00ada, y act\u00faan entonces en su nombre y con su autoridad. De aqu\u00ed\u00ad la m\u00e1xima tantas veces repetida: \u2020\u0153El enviado de un hombre es como \u00e9l mismo\u2020\u009d (Ber. 5,5; cf otros pasajes en Strack-Bill., III, 2). Se proced\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad seg\u00fan el derecho sem\u00ed\u00adtico tradicional, seguido ya por los antiguos hebreos (IS 25, 40s; 2S 10,lss), seg\u00fan el cual el mensajero representaba por completo en su persona al mandatario (generalmente el rey). De todo este conjunto parece evidente que los seluhin jud\u00ed\u00ados tan s\u00f3lo ten\u00ed\u00adan funciones jur\u00ed\u00addicas o doctrinales dentro de las comunidades jud\u00ed\u00adas. Hab\u00ed\u00ada ciertamente en la \u00e9poca de Jes\u00fas (Mt 23,15) misioneros jud\u00ed\u00ados que hac\u00ed\u00adan pros\u00e9litos entre los paganos; pero lo nac\u00ed\u00adan por propia iniciativa, sin estar mandados por la autoridad, ya que la autoridad jud\u00ed\u00ada ni antes ni despu\u00e9s del a\u00f1o 70 autoriz\u00f3 con finalidad religiosa la propaganda misionera entre los paganos, por la conciencia de ser un pueblo elegido y orgullosa de que otros desearan lo que ellos pose\u00ed\u00adan.<br \/>\n265<br \/>\n3. EL AP\u00ed\u201cSTOL EN LAS PRIMERAS comunidades cristianas.<br \/>\nExaminemos ante todo el t\u00e9rmino \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d, para remontarnos luego a su radical apost\u00e9ll\u00f3.<br \/>\nPara poder establecer el sentido -\u00fanico y m\u00faltiple- del t\u00e9rmino \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d en el NT, veamos ante todo la situaci\u00f3n partiendo de los escritos considerados como m\u00e1s antiguos y teniendo en cuenta las diversas comunidades en que se redactaron.<br \/>\n266<br \/>\na) En el lenguaje tradicional pre -paulino y de la primera actividad paulina.<br \/>\nPartamos de las primeras cartas paulinas, escritas entre los a\u00f1os 47 y 63, y sobre las cuales no hay serios problemas de autenticidad.<br \/>\nEn la lTh (anterior a las pol\u00e9micas de Pablo con los judeo-cristianos judaizantes) los tres fundadores de la comunidad -Pablo, Silvano y Timoteo (cf ITs 1,1 y 2Ts 1,1; 2Co 1,19)- se designan en plural \u2020\u0153ap\u00f3stoles de Cristo\u2020\u009d (ITs 2,7), porque, como se deduce del contexto pr\u00f3ximo, hab\u00ed\u00adan llevado all\u00e1 el \u2020\u0153evangelio de Dios\u2020\u009d (1,5; 2,2.4.8). Por eso aqu\u00ed\u00ad el objeto del apostolado es s\u00f3lo la predicaci\u00f3n del evangelio a los paganos &#8211; como se deduce del contexto-, sin que tales ap\u00f3stoles hubieran recibido un encargo directo del resucitado; de lo contrario, el t\u00e9rmino no se le podr\u00ed\u00ada aplicar a Silvano (o Si-las), que, seg\u00fan Ac 15,22, parece haber sido mandado de Jerusal\u00e9n a An-tioqu\u00ed\u00ada de parte de los \u2020\u0153ap\u00f3stoles y presb\u00ed\u00adteros\u2020\u009d, y en especial al \u2020\u0153hijo\u2020\u009d Timoteo, convertido por Pablo en lconio(lCor4,17;cf Hch 16,1).<br \/>\n 267 8<br \/>\nPor eso al principio eran llamados ap\u00f3stoles aquellos que, en n\u00famero de dos o tres por lo menos (Mc 6,7 y Lc 10,1), hab\u00ed\u00adan sido mandados por Cristo,o por las comunidades apost\u00f3licas (Hch 13,1-3; Hch 14,4; Hch 14,14) a fundar nuevas comunidades entre jud\u00ed\u00ados, y especialmente entre paganos. En este sentido son llamados ap\u00f3stoles, adem\u00e1s de Pablo, tanto Bernab\u00e9 (1Co 9,5-6; Ga 2,1; Ga 2,8-10) como Apolo ICo 4,9 cf ICo 4,6), Andr\u00f3nico y Junias, \u2020\u0153que se han distinguido en el apostolado, y que fueron creyentes en Cristo antes que yo (Rm 16,7). De forma semejante, a Pedro o Cefas se le confi\u00f3 \u2020\u0153el apostolado de los cir-cuncisos\u2020\u2122(G\u00e1l 2,8; cf 2,11-1 5), es decir, de los jud\u00ed\u00ados; y entre los ap\u00f3stoles que actuaban entre los jud\u00ed\u00ados, Pablo parece incluir tambi\u00e9n a Santiago, hermano de Jes\u00fas (Ga 1,19). En este sentido amplio no sorprende que fueran tambi\u00e9n llamados ap\u00f3stoles los mandados o designados por las comunidades para recoger la colecta para los pobres de Jerusal\u00e9n (2Co 8,23 cf 2Co 8,19; Flp 2,25).<br \/>\n267<br \/>\nb) En la pol\u00e9mica paulina contra los judeo-cristianos 7udaizantes\u2020\u009d.<br \/>\nEn un determinado momento nace, sin embargo, una pol\u00e9mica precisamente sobre este t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol; encontramos varias huellas de ella en la 2Co, particularmente en los cap\u00ed\u00adtulos 10-13 (que parecen constituir la \u2020\u0153carta con l\u00e1grimas\u2020\u009d: cf 2Co 2,4, puesta como ap\u00e9ndice). Mientras estaba Pablo en Efeso (por los a\u00f1os 54-56), algunos judeo-cristianos judaizantes llegaron a las Iglesias paulinas de Corinto y de Galacia procedentes de Jerusal\u00e9n y de Antioqu\u00ed\u00ada. Se opon\u00ed\u00adan a la l\u00ed\u00adnea de Pablo de admitir a los paganos en la Iglesia sin pasar antes por el judaismo. Por eso empezaron a discutirle a Pablo precisamente el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol, a fin de desacreditar su autoridad; \u00e9l no era un ap\u00f3stol como \u2020\u0153los que eran ap\u00f3stoles antes que yo (to\u00fas pro emo\u00fa apost\u00f3lous)en Jerusal\u00e9n (Ga 1,17). Pablo, a su vez, denuncia a estos calumniadores, que se llaman incluso \u2020\u0153super-ap\u00f3stoles\u2020\u2122 (hyperl\u00ed\u00adan ap\u00f3sto-Ioi: 2Co 11,15; 2Co 12,11), como \u2020\u0153falsos ap\u00f3stoles (pseudap\u00f3stoloi), obreros fraudulentos, que se disfrazan de \u2020\u0153ap\u00f3stoles de Cristo\u2020\u009d (11,13).<br \/>\nParece evidente (teniendo presente adem\u00e1s la posici\u00f3n de Lucas [1 mfra, c], que le discut\u00ed\u00adan este t\u00ed\u00adtulo por varias razones): 1) Pablo no hab\u00ed\u00ada tenido contacto con el Jes\u00fas terreno; 2) no hab\u00ed\u00ada sido testigo con los doce de las apariciones pospascuales del resucitado; 3) por eso no hab\u00ed\u00ada sido enviado como ap\u00f3stol ni por Cristo ni por los doce ap\u00f3stoles de Jerusal\u00e9n.<br \/>\nPrecisamente desde este momento Pablo empieza a reivindicar para s\u00ed\u00ad el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153ap\u00f3stol de Jes\u00fas\u2020\u2122 con energ\u00ed\u00ada, sin atribu\u00ed\u00adrselo ya a los colaboradores del mismo rango, como Silvano o Apolo; se lo suele atribuir sobretodo al comienzo de sus cartas (lCo 1,1; ICo 4,9; ICo 9,12; ICo 15,9 bis; 2Co 1,1; 2Co 11,5 cf 2Co 11,13; 2Co 12,12; Ga 1,1; Rm 1,1; Rm 11,13; Col 1,1; Ef 1,1). En este contexto pol\u00e9mico afirma que su apostolado no le viene de los hombres (Ga 1,1; Ga 1,12), sino de la voluntad eterna de Dios (1Co 1,1; 2Co 1,1; Col 1,1; Ef 1,1; Ef 1,5); es obra de \u2020\u0153Jesucristo y de Dios Padre\u2020\u009d (Ga 1,1); constituye \u2020\u0153la gracia y la misi\u00f3n apost\u00f3lica\u2020\u009d recibida por medio de Jesucristo para \u2020\u0153que obedezcan a la fe todos los pueblos\u2020\u009d Rm 1,5).<br \/>\n268<br \/>\nCon estas afirmaciones Pablo no se pone entre los doce, de los que se distingue con claridad<br \/>\nGa 1,17-19; Ga 2,2-10; ICo 15,5); tampoco afirma que haya visto o que haya sido enviado por el Jes\u00fas terreno. Declara, por el contrario, que ha visto a Jes\u00fas resucitado en el camino de Damasco, lo mismo que \u2020\u0153los doce\u2020\u009d y que \u2020\u0153todos los dem\u00e1s ap\u00f3stoles\u2020\u2122, aunque s\u00f3lo sea como \u00faltimo (1Co 15,5; ICo 15,7-9 cf ICo 9,1; Flp 3,8; Flp 3,10; Flp 3,12; Ga 12,16). Pablo afirma, por consiguiente, que ha sido mandado tambi\u00e9n \u00e9l por Cristo resucitado en misi\u00f3n apost\u00f3lica, al igual que \u2020\u0153todos los otros ap\u00f3stoles\u2020\u2122 a los que se apareci\u00f3 Cristo, y que ha sido enviado con el ca-risma espec\u00ed\u00adfico de ser el ap\u00f3stol evan-gelizador de los paganos(Ga 2,8-10 cf Ga 1,18).<br \/>\n269<br \/>\nCon esta finalidad Dios lo hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153llamado desde el seno de su madre, como a Jerem\u00ed\u00adas y al siervo de Yhwh; y e\u00f1 el camino de Damasco le hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153revelado\u2020\u009d a Jes\u00fas como su Hijo, para confiarle la misi\u00f3n prof\u00e9tica de anunciarlo a los paganos (Ga 1,12; Ga 1,15-16; Jr 1,5; Is 49,1), con la posibilidad para ellos de acceder inmediatamente a la filiaci\u00f3n divina, sin estar ya obligados a las pr\u00e1cticas cultuales y nacionales jud\u00ed\u00adas (cf en especial Ga 3,26-29). Pablo no pretende, sin embargo, afirmar que ha recibido por revelaci\u00f3n de Jes\u00fas todo el \u2020\u0153evangelio\u2020\u2122, como se deduce del hecho de que \u00e9l \u2020\u0153transmite\u2020\u2122 el keryg-ma tradicional sobre la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y sobre los hechos pascuales, que a su vez declara haber recibido del Se\u00f1or a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n anterior (paralamb\u00e1nb, verbo caracter\u00ed\u00adstico, como el anterior, de la tradici\u00f3n oral rab\u00ed\u00adnica: ICo 11,23; ICo 15,1-13). Se trata de f\u00f3rmulas estereotipadas precedentes; el mismo Pablo declara que est\u00e1n en conformidad con las que predican los doce y los dem\u00e1s ap\u00f3stoles ICo 15,11). A Para verificar el contenido del mismo carisma prof\u00e9tico recibido por revelaci\u00f3n de Cristo en el camino de Damasco, Pablo se siente en la obligaci\u00f3n de \u2020\u0153consultar\u2020\u2122 a Pedro, subiendo tres a\u00f1os m\u00e1s<br \/>\n 270 9<br \/>\ntarde a Jerusa-l\u00e9n (Ga 1,18); y catorce a\u00f1os m\u00e1s tarde vuelve all\u00e1 desde Antioqu\u00ed\u00ada con Bernab\u00e9 y Tito, despu\u00e9s de una \u2020\u0153revelaci\u00f3n\u2020\u009d, para exponer \u2020\u0153a los dirigentes el evangelio que predico a los paganos, para saber si estaba o no trabajando in\u00fatilmente\u2020\u009d (Ga 2,2). Y afirma con satisfacci\u00f3n, frente a sus calumniadores, que precisamente estos \u2020\u0153dirigentes\u2020\u009d -que son en este contexto por lo menos \u2020\u0153Santiago y Cefas y Juan\u2020\u009d- reconocieron la \u2020\u0153gracia\u2020\u009d o \/ carisma que hab\u00ed\u00ada recibido, es decir, que \u00e9l hab\u00ed\u00ada recibido de Cristo el \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d de los no jud\u00ed\u00ados, del mismo modo que Pedro con lo\u2020\u009ds dem\u00e1s de Jerusal\u00e9n hab\u00ed\u00adan recibido el \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d y el \u2020\u0153apostolado\u2020\u009d de los jud\u00ed\u00ados; por eso aprobaron su l\u00ed\u00adnea de actuaci\u00f3n y la de Bernab\u00e9, d\u00e1ndoles la mano en se\u00f1al de comuni\u00f3n (2,6-9).<br \/>\nPablo, para demostrar el origen divino de su apostolado, apela adem\u00e1s a la prueba de los hechos: el vigor de sus comunidades pagano-cristianas (1Co 15,10; 2Co 3,1-3) demuestra que han surgido en virtud del poder de Dios (lTs 1,5; 2Co 6,7; 2Co 12,12; Rm 15,19). \u2020\u0153Si para otros no soy ap\u00f3stol, para vosotros ciertamente lo soy; pues vosotros sois, en el Se\u00f1or, el sello de mi apostolado (apost\u00f3les)\u2020\u009d(lCo 9,2).<br \/>\nPero, a mi juicio (a diferencia de D. M\u00fcller, a.c, 130-131), en todos estos textos Pablo parece aplicar el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stoles tambi\u00e9n al grupo de los doce que \u00e9l conoce (1Co 15,5) y a cada uno de sus miembros; en efecto, dice que Jes\u00fas se apareci\u00f3 \u2020\u0153a todos los ap\u00f3stoles\u2020\u009d (15,7), despu\u00e9s de haberse aparecido a los \u2020\u0153doce\u2020\u009d y \u2020\u0153a m\u00e1s de 500 hermanos\u2020\u009d (15,5-6); y en la carta a los G\u00e1latas dice que despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de Jes\u00fas en el camino de Damasco no parti\u00f3 para Jerusal\u00e9n, \u2020\u0153a ver a los que eran ap\u00f3stoles antes que yo\u2020\u009d (1,17); tres a\u00f1os despu\u00e9s, en Jerusal\u00e9n, durante su permanencia de quince d\u00ed\u00adas con Pedro, dice que all\u00ed\u00ad \u2020\u0153no vi a ning\u00fan otro ap\u00f3stol fuera de Santiago, el hermano del Se\u00f1or\u2020\u009d (1,19); habla adem\u00e1s del apostolado de Pedro entre los jud\u00ed\u00ados (2,8).<br \/>\n270<br \/>\nc) En la aclaraci\u00f3n restrictiva de Lucas (Evangelio y Hechos).<br \/>\nLucas distingue con claridad -casi como si quisiera superar la controversia paulina anterior- entre disc\u00ed\u00adpulos y ap\u00f3stoles, ya a nivel del Jes\u00fas terreno.<br \/>\nEn efecto, presenta a Jes\u00fas que, entre el c\u00ed\u00adrculo m\u00e1s amplio de los disc\u00ed\u00adpulos que le segu\u00ed\u00adan, \u2020\u0153eligi\u00f3 doce de entre ellos, a los que llam\u00f3 tambi\u00e9n ap\u00f3stoles\u2020\u009d (6,13; Hch 1,2), a los que luego envi\u00f3 (apost\u00e9llo: 9,1-2) a proseguir su misma misi\u00f3n entre el pueblo de Judea (cf 4,44). Las expresiones est\u00e1n sacadas de la misi\u00f3n an\u00e1loga contada ya por Marcos (6,5-7).<br \/>\nLuego, a lo largo de su vida, Jes\u00fas fue dando algunas normas radicales sobre el disc\u00ed\u00adpulo aut\u00e9ntico, e inmediatamente despu\u00e9s design\u00f3 y mand\u00f3 (apost\u00e9llo) \u2020\u0153a otros setenta y dos disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d con una misi\u00f3n casi id\u00e9ntica (lO,l-l2y que Lucas parece tomar de la fuente Q, dado que es utilizada tambi\u00e9n por Mateo en su misi\u00f3n an\u00e1loga de los doce). La lecci\u00f3n \u2020\u015370\u2020\u009d o \u2020\u015372\u2020\u009d en los c\u00f3dices tiene el mismo valor; por eso est\u00e1 claro el significado gen\u00e9rico: seg\u00fan Lucas, Jes\u00fas escogi\u00f3 un \u2020\u0153gran n\u00famero\u2020\u009d de otros colaboradores, adem\u00e1s de los doce. M\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente, el n\u00famero 70\/72 les parece a algunos exegetas que fue escogido para indicar la misi\u00f3n universalista (estamos en Samar\u00ed\u00ada y en Lucas) entre todos los pueblos de la tierra, catalogados en n\u00famero de 72 en la carta geneal\u00f3gico-geogr\u00e1fica de los jud\u00ed\u00ados (Gn 10 y Henoc eti\u00f3pico 89,59); seg\u00fan otros, habr\u00ed\u00ada aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s bien una referencia a los 70\/72 jueces (Ex 18,13-27) y\/o presb\u00ed\u00adteros (Nm 11,24-30), elegidos por Mois\u00e9s y dotados como \u00e9l de Esp\u00ed\u00adritu divino para ayudarle en la direcci\u00f3n del pueblo de Israel.<br \/>\nA continuaci\u00f3n Lucas reserva el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153los ap\u00f3stoles\u2020\u009d, con el art\u00ed\u00adculo determinado, tan s\u00f3lo a los doce:<br \/>\ntanto en el Evangelio (Lc 9,10; Lc 17,5; Lc 22,14; Lc 24,10) como en los Hechos (Hch 1,2; Hch 26; Hch 2,37; Hch 42; Hch 43; Hch 4,33; Hch 35; Hch 36; Hch 37; Hch 5,2; Hch 12; Hch 18; Hch 29; Hch 40; Hch 6,6; Hch 8,1; Hch 14; Hch 18; Hch 9,27; Hch 11,1; Hch 15,2; Hch 4; Hch 6; Hch 22; Hch 23; Hch 16,4 ). Pero los presenta la misma tarde de pascua rodeados de otros disc\u00ed\u00adpulos (24,33), que en los d\u00ed\u00adas anteriores apentecos-t\u00e9s forman ya con ellos un grupo numeroso de \u2020\u0153unos 120 hermanos\u2020\u009d (Hch 1,15-16). Las \u00fanicas excepciones se dan en el texto de 11,49 del Evangelio y el texto de 14,4.14 de los Hechos. Aqu\u00ed\u00ad, en dos ocasiones, se les da a Pablo y a Bernab\u00e9 el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stoles, cuando van a fundar comunidades pagano-cristianas por misi\u00f3n recibida de la comunidad de Antio-qu\u00ed\u00ada (13,1-3). Muchos opinan que el t\u00e9rmino se le \u2020\u0153escap\u00f3\u2020\u009d a Lucas, que lo encontr\u00f3 en la fuente antioquena de donde sac\u00f3 este material; estos dos, por lo menos, no responden a los requisitos postulados por Lucas para los doce ap\u00f3stoles. Lo mismo parece que hay que decir de los \u2020\u0153ap\u00f3stoles\u2020\u009d que \u00e9l menciona en el Evangelio Lc 11,49), en donde depende, con Mateo, de la fuente Q; all\u00ed\u00ad -como veremos- el t\u00e9rmino tendr\u00ed\u00ada el sentido m\u00e1s amplio prepau li-no del que antes habl\u00e1bamos.<br \/>\nLos doce o los ap\u00f3stoles tienen realmente para Lucas la funci\u00f3n de \u2020\u0153dar testimonio\u2020\u009d (Hch 1,8) -pero qued\u00e1ndose en Jerusal\u00e9n (1,4; cf 8, 1.14) y en Judea (11,1), es decir, entre las \u2020\u0153doce\u2020\u009d tribus de Israel- de todo el mensaje de Jes\u00fas, del que hab\u00ed\u00adan sido testigos oculares desde el bautismo de Juan hasta su<br \/>\n 271 0<br \/>\nascensi\u00f3n, y especialmente de su resurrecci\u00f3n (Hch 1,21-22; Lc 1,2). Por consiguiente, su predicaci\u00f3n es la continuaci\u00f3n de la causa de Jes\u00fas en la historia posterior.<br \/>\nEn Ac 1-5 Lucas presenta al grupo de los doce ap\u00f3stoles tambi\u00e9n como dirigentes de la comunidad judeocris-tiana de Jerusal\u00e9n. Desde el cap\u00ed\u00adtulo 6 este grupo recibe la ayuda, para la atenci\u00f3n a las obras caritativas en la secci\u00f3n de lengua griega, del grupo de los \u2020\u0153siete\u2020\u009d con Esteban (pero tambi\u00e9n con huellas de otras funciones originales m\u00e1s amplias, como la predicaci\u00f3n y la fundaci\u00f3n de nuevas comunidades). En la secci\u00f3n de lengua hebreo-aramea que se qued\u00f3 en Jerusal\u00e9n reciben tambi\u00e9n la ayuda de un grupo de presb\u00ed\u00adteros (11,30) que, con su portavoz Santiago, hermano del Se\u00f1or, participan y deciden en el concilio de Jerusal\u00e9n junto con los doce ap\u00f3stoles, presididos por Pedro (15,2.4.6.22.23; 16,4).<br \/>\n271<br \/>\nDespu\u00e9s del concilio de Jerusal\u00e9n, Lucas ya no menciona a \u2020\u0153los ap\u00f3stoles\u2020\u2122, ni tampoco a Pedro; en cambio, presenta a la comunidad judeo-cris-tiana de Jerusal\u00e9n dirigida por el grupo de los presb\u00ed\u00adteros (21,18), y a Pablo y Bernab\u00e9, que desde su primer viaje apost\u00f3lico \u2020\u02dcconstituyeron\u2020\u2122 (cheiroton\u00e9o &#8211; lit. \u2020\u0153elegir alzando la mano\u2020\u009d) un grupo de \u2020\u0153presb\u00ed\u00adteros\u2020\u009d para la direcci\u00f3n de cada una de las comunidades pagano- cristianas (14,23). Hay que observar que en el segundo viaje apost\u00f3lico Pablo, junto con Silas, transmitir\u00e1 a esas comunidades los decretos sancionados por el concilio de \u2020\u0153ap\u00f3stoles y presb\u00ed\u00adteros\u2020\u009d de Jerusal\u00e9n<br \/>\n(16,4).<br \/>\nParece evidente: Lucas intenta hacer resaltar que la funci\u00f3n de los \u2020\u0153doce ap\u00f3stoles\u2020\u009d en Jerusal\u00e9n, y la de los \u2020\u0153ap\u00f3stoles\u2020\u2122 Pablo y Bernab\u00e9 en las comunidades pagano-cristianas, ha pasado ya al grupo de presb\u00ed\u00adteros de las diversas comunidades. A \u00e9stos 7-seg\u00fan el testamento espiritual de Pablo (20,17-38)- les corresponde ahora la funci\u00f3n de velar por toda la grey como \u2020\u02dcinspectores\u2020\u2122 (episkopo\u00fcn-tes) y pastores para mantener la fidelidad al evangelio de Jes\u00fas (20,28) contra los perseguidores externos y tambi\u00e9n contra aquellos que en el interior de la comunidad \u2020\u0153ense\u00f1en doctrinas perversas con el fin de arrastrar a los disc\u00ed\u00adpulos (to\u00fcs mathetas) en pos de s\u00ed\u00ad\u2020\u009d (20,30).<br \/>\n272<br \/>\nd) En los otros evangelios.<br \/>\nPor eso mismo resulta extra\u00f1o que un t\u00e9rmino tan importante para Pablo y para Lucas aparezca en los otros evangelios tan s\u00f3lo una vez: en Marcos (6,30) y en Mateo (10,2) para indicar a los \u2020\u0153doce\u2020\u009d en el contexto preciso de su misi\u00f3n temporal a Galilea; en Juan, despu\u00e9s del lavatorio de los pies, en la admonici\u00f3n al servicio, dirigida por Jes\u00fas a los \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d: \u2020\u0153Os aseguro que el criado no es m\u00e1s que su amo, ni el enviado (apost\u00f3los) m\u00e1s que el que lo env\u00ed\u00ada\u2020\u009d (13,16). Intentaremos dar respuesta a esta rara circunstancia [1 \u00c2\u00a1nfra, 4].<br \/>\n273<br \/>\ne) En las relaciones con los \u2020\u0153doce\u2020\u009d.<br \/>\nHablando de ap\u00f3stoles nos hemos encontrado ya varias veces con el n\u00famero doce. Este n\u00famero ten\u00ed\u00ada en la antig\u00fcedad de Oriente medio un simbolismo astral, vinculado a las doce constelaciones del zod\u00ed\u00adaco y a los doce meses del a\u00f1o (cf Henoc eti\u00f3pico 82,11). Pero en la Biblia el n\u00famero doce aparece siempre en relaci\u00f3n con las \u2020\u0153doce tribus de Israel\u2020\u009d (cf ya la antigua lista de N\u00fam 26,4-56), por tener su origen tradicional en los doce hijos de Jacob. El mismo Pablo, ante Agripa II, designa a su pueblo con la simple expresi\u00f3n t\u00f3 dodekaphylon h\u00e9m\u00f3n (Hch 26,7; Flp 3,5), es decir, \u2020\u0153nuestro (pueblo) el de las doce tribus\u2020\u009d. Los primeros cristianos son conscientes de ser la continuaci\u00f3n de este pueblo (St 1, 1; IP 1, 1; Ap 7,4-8; Ap 21,12).<br \/>\nEstas referencias tan estimadas por los primeros cristianos nos llevan a comprender mejor por qu\u00e9 el mismo Jes\u00fas eligi\u00f3 un grupo de doce ap\u00f3stoles para formarlos (Mc 3,14-16 par) y enviarlos luego como ap\u00f3stoles suyos, ya durante su vida terrena, a las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mc 6,7-13 par; Mt 10,5-6). En contra de una posici\u00f3n que a veces ha surgido en estos \u00faltimos decenios, y recogida recientemente por HO. G\u00fcnter (o.c), que querr\u00ed\u00ada atribuir la instituci\u00f3n del grupo de los doce a la Iglesia pospascual, nosotros pensamos que debe remontarse,, al mismo Jes\u00fas, puesto que est\u00e1 ya presente en la profesi\u00f3n de fe prepaul\u00ed\u00adna (1Co 15,5) y en una frase de la fuente Q (Lc 6,13! Mt 10,2), con la promesa de que \u2020\u02dcen la nueva creaci\u00f3n, cuando el hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, os sentar\u00e9is tambi\u00e9n sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel\u2020\u009d (Mt 19,28; Lc 22,30). As\u00ed\u00ad pues, Jes\u00fas los escogi\u00f3 como asociados a su tarea de juez escatol\u00f3gico en la reconstrucci\u00f3n me-si\u00e1nica del Israel ideal; en ello va impl\u00ed\u00adcita su funci\u00f3n de cofundadores y corresponsables con Jes\u00fas en la direcci\u00f3n del Israel mesi\u00e1nico.<br \/>\n 274 1<br \/>\n274<br \/>\n4. La misi\u00f3n apost\u00f3lico-pro-f\u00e9tica de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos.<br \/>\nPara completar el cuadro sem\u00e1ntico creemos necesario examinar tambi\u00e9n el uso del verbo apost\u00e9ll\u00f3 (de donde se deriva \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d), sobre todo teniendo en cuenta que es frecuente y que se distribuye de manera bastante uniforme en los cuatro evangelios, mientras que es m\u00e1s bien raro en el epistolario del NT (fen\u00f3meno inverso al de \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u009d).<br \/>\nEste verbo aparece 135 veces, de ellas 22 en Mateo; 20 en Marcos; 51 en Lucas (25 en Lucas y 26 en Hechos), 27 en Juan; s\u00f3lo cinco veces en el epistolario paulino; una vez en 1P, tres veces en 1Jn y tres veces en el Apocalipsis.<br \/>\n275<br \/>\na) En los evangelios sin\u00f3pticos.<br \/>\nDel conjunto se deduce que el verbo apost\u00e9ll\u00f3, como ya en los Setenta y en Flavio Josefo [1 supra, 1, 2], pone de relieve el encargo relacionado con la misi\u00f3n, mientras que el sin\u00f3nimo p\u00e9mp\u00f3 (frecuente en Lucas: 22 veces) pone el acento en el env\u00ed\u00ado en cuanto tal. Adem\u00e1s, los sin\u00f3pticos, al hablar de Dios, utilizan siempre el verbo apost\u00e9ll\u00f3.<br \/>\nTomando en consideraci\u00f3n solamente los textos en donde el verbo tiene una importancia doctrinal, observamos:<br \/>\n&#8211; Ya la fuente de los l\u00f3ghia (fuente Q) presentaba a Jes\u00fas clasific\u00e1ndolo entre los profetas mandados por Dios a Jerusal\u00e9n y rechazados por ella (Mc 23,37\/Lc 13,34), en un contexto en que Jes\u00fas, incluso con otra terminolog\u00ed\u00ada, es presentado repetidas veces como modelo de profeta, superior a los profetas antiguos; la misma fuente Q describ\u00ed\u00ada a Jes\u00fas como el mandado por Dios; el que lo escucha o lo desprecia, escucha o desprecia al mandatario divino (Mt 10,40\/Lc 10,16); en la par\u00e1bola de los invitados se narraba c\u00f3mo mand\u00f3 Dios a sus criados a invitar al banquete, con una evidente alusi\u00f3n a los profetas de Israel, incluidos Jes\u00fas y los primeros profetas cristianos (Mt22,3-4\/Lc 14,17).<br \/>\n&#8211; En los sin\u00f3pticos, el mismo Jes\u00fas se presenta como el mandado de Dios; acogi\u00e9ndolo en los ni\u00f1os, se acoge al mandatario divino (Mc 9,37; Lc 9; Lc 48; Mt 18,5); en la par\u00e1bola de la vi\u00f1a afirma que Dios mand\u00f3 repetidamente a sus criados (los profetas) y finalmente a su Hijo predilecto a la vi\u00f1a de Israel Mc 12,2; Mc 12,4; Mc 12,5; Mc 12, Mc 21,34; Mc 21,36; Mc 21,37; Lc 20,10).<br \/>\n&#8211; En varios textos, referidos por cada uno de los sin\u00f3pticos, Jes\u00fas afirma que ha sido mandado (por Dios:<br \/>\npasivo hebreo) tan s\u00f3lo a las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mt 15,24); explica por qu\u00e9 ha llamado a su mensaje \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d (cf ya Mc 1,15) y por qu\u00e9 se identifica con el profeta vaticinado por Is 61,1:\u2020\u009d&#8230; Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres\u2020\u009d (Lc 4,18), y va a evangelizar por todas partes, con las palabras y con los hechos, ese reino de Dios precisamente porque ha sido mandado por Dios para esto<br \/>\n(4,43).<br \/>\n&#8211; Ya, seg\u00fan la misma fuente Q, Jes\u00fas, como sabidur\u00ed\u00ada de Dios (seg\u00fan se le llamaba a Jes\u00fas en la<br \/>\ncomunidad de esa fuente: cf Lc 7,35\/Mt 11,19; cf tambi\u00e9n ICo 1,24; ICo 1,30), hab\u00ed\u00ada dicho refiri\u00e9ndose a<br \/>\nsus misioneros: \u2020\u0153Les enviar\u00e9 profetas y ap\u00f3stoles\u2020\u009d (Lc 11,49), en donde la expresi\u00f3n parece una end\u00ed\u00adadis,<br \/>\na no ser que Lucas haya intentado aclarar coneel correspondiente griego de \u2020\u0153ap\u00f3stoles\u2020\u009d el hebreo\/arameo<br \/>\n\u2020\u0153profetas\u2020\u009d. Realmente Mt 23,34 dice: \u2020\u0153Por eso yo os env\u00ed\u00ado profetas, sabios y maestros de la ley\u2020\u009d.<br \/>\nEn los mismos sin\u00f3pticos se narra que Jes\u00fas escogi\u00f3 a los doce para \u2020\u0153mandarlos\u2020\u009d (Mc 3,14; Lc 6,13; Mt 10,2), a su vez, a continuar su obra prof\u00e9tico-escatol\u00f3gica como anunciadores de la pr\u00f3xima llegada del reino de Dios, como exorcistas contra Satan\u00e1s y como curadores de enfermedades; y que luego de hecho los mand\u00f3 con semejantes funciones (Mc 6,7; Mt 10,5; Mt 10,16; Lc 9,2 cf Lc 10,1; Lc 10,3).<br \/>\n276<br \/>\nb) En el cuarto evangelio.<br \/>\nTambi\u00e9n en Juan el verbo apostillo (que aparece 27 veces) lo utiliza Jes\u00fas para indicar su mandato divino frente a los jud\u00ed\u00ados (5,36.38; 6,29.57; 7,29; 8,42; 10,36) y los disc\u00ed\u00adpulos (3,17; 20,21); por eso es el profeta por excelencia (4,19.44; 6,14; 7,40.52; 9,17). Jes\u00fas a su vez mand\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153Como el Padre me mand\u00f3 a m\u00ed\u00ad, as\u00ed\u00ad os env\u00ed\u00ado (p\u00e9mpo) yo a vosotros\u2020\u009d (20,21; cf 4,38), infundiendo en ellos la tarde de pascua su mismo Esp\u00ed\u00adritu y capacit\u00e1ndolos para santificar a los hombres mediante el perd\u00f3n de los pecados<br \/>\n 277 2<br \/>\n(20,22-23).<br \/>\nEl tema de la misi\u00f3n est\u00e1 en el centro de la estructura literaria y teol\u00f3gica de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas al Padre despu\u00e9s de los discursos de despedida (cf G. Segalla, o.c), hasta el punto de que podr\u00ed\u00ada verse en esa oraci\u00f3n una cristolog\u00ed\u00ada del mandato y definir su vida de Hijo que ha entrado en el mundo desde la gloria del Padre (17,5.24), como \u2020\u0153una vida en misi\u00f3n\u2020\u009d. En efecto, el verbo aposti\/l\u00f3 aparece hasta siete veces en la oraci\u00f3n, y el tema de la misi\u00f3n est\u00e1 presente en seis de las siete unidades literarias en que se estructura dicha oraci\u00f3n (17,3.8.18.21.23.25),teniendo su centro en las frases: \u2020\u0153Cons\u00e1gralosen la verdad: tu palabra es la verdad. Como t\u00fa me enviaste al mundo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n los env\u00ed\u00ado yo al mundo. Por ellos yo me consagro a ti, para que tambi\u00e9n ellos sean consagrados en la verdad\u2020\u009d (17,17-1 9).<br \/>\n277<br \/>\nc) \u00bfLa primera misi\u00f3n se deriva del Jes\u00fas terreno?<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, creemos que puede afirmarse con seguridad, tomando como base todos estos m\u00faltiples y un\u00e1nimes testimonios, que ya el Jes\u00fas terreno se hab\u00ed\u00ada presentado como profeta mandado (sa\/ah) por Dios, en la l\u00ed\u00adnea de los antiguos profetas, pero con la tarea \u00fanica y esca-tol\u00f3gica de anunciar e iniciar el reino esperado de Dios; este verbo, con el contenido relativo de misi\u00f3n prof\u00e9ti-ca, fue traducido por el verbo griego apost\u00e9\/Id muy pronto despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s (si no ya en vida del Jes\u00fas terreno y,por el propio Jes\u00fas en la tierra de Israel, en donde el griego era com\u00fanmente conocido como segunda lengua). Los mismos pasivos hebreos que aparecen frecuentemente en estos textos atestiguan su origen antiguo en el ambiente jud\u00ed\u00ado. Ya Pablo lo usa en este sentido en Gal 4,4.6.<br \/>\nPor tanto, parece evidente que ya Jes\u00fas utiliz\u00f3 la ra\u00ed\u00adz sa\/ah-apost\u00e9\/lb para indicar, adem\u00e1s de su misi\u00f3n, la de sus misioneros; no est\u00e1 documentado -aunque tampoco excluido, y por tanto es posible, a mi juicio- que el mismo Jes\u00fas haya usado el participio sustantivado sa\/uah-sa-Iiah-ap\u00f3sto\/os (al menos en la forma hebreo-aramea, si no ya en griego), que encontramos luego tan frecuentemente en las comunidades paulinas y lucanas.<br \/>\n278<br \/>\n5. CONCLUSI\u00ed\u201cN: APOSTOLICIDAD de la Iglesia.<br \/>\nPor tanto, la sustancia de la misi\u00f3n (expresada con el verbo caracter\u00ed\u00adstico hebreo-arameo sa\/ah) tiene que remontarse al mismo Jes\u00fas, que se present\u00f3 como profesa enviado de Dios Padre, al modo de los profetas del AT (Is 6,8; Is 61,1; Jr 1,7); Jes\u00fas, a su vez, envi\u00f3 \u2020\u0153ap\u00f3stoles y profetas\u2020\u009d (Lc 11,49; Mt 23,34). Tambi\u00e9n en Pablo est\u00e1n estrechamente asociados los ap\u00f3stoles y los profetas (1Co 12,28; Ef 2,20; Ef 4,11 ), ylos profetas se encuentran en segundo lugar; as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en la Didaj\u00e9 (cc. Xl; XIII; XV, 1).<br \/>\nPor eso creo que se puede formular como m\u00e1s satisfactoria esta soluci\u00f3n, siguiendo a D. M\u00fcller y a E. Testa (y apart\u00e1ndome algo de las precedentes posiciones de R. Regentorf, J. Du-pont, G. Klein y W. Schmithals): no est\u00e1 excluido que el mismo t\u00e9rmino apost\u00f3\/os, o al menos el correspondiente hebreo- arameo sa\/uah-sa\/iah, pueda remontarse al mismo Jes\u00fas. Por lo menos deber\u00ed\u00ada remontarse al mismo Jes\u00fas el contenido del vocablo expresado por el verbo sa\/ah, y traducido muy pronto al griego por el correspondiente apost\u00e9\/lo. Este verbo se utilizaba ya en el AT para describir la misi\u00f3n de los profetas por parte de Yhwh, misi\u00f3n que ya en el AT ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n como destinatarios a los paganos. De todas las tradiciones evang\u00e9licas se deduce realmente que el mismo Jes\u00fas describi\u00f3 su misi\u00f3n en la l\u00ed\u00adnea de la de los profetas del AT, que reuni\u00f3 a su alrededor a unos disc\u00ed\u00adpulos [111] y que los mand\u00f3 a continuar su misi\u00f3n prof\u00e9tica.<br \/>\nCon este sentido m\u00e1s profundo, siguiendo a los Setenta [II, 2.4a), se emple\u00f3 en el ambiente cristiano griego la ra\u00ed\u00adz griega apost\u00e9\/lo, y en especial el adjetivo verbal sustantivado apost\u00f3\/os, anteriormente poco usado en el mundo griego y con un sentido no teol\u00f3gico. Este t\u00e9rmino se convirti\u00f3 muy pronto en el terreno cristiano en un termina t\u00e9cnico para indicar a todos los enviados, primero por el Jes\u00fas terreno y resucitado, y luego por sus primeras comunidades, a fin de continuar su obra prof\u00e9tica: tanto para los doce enviados por Jes\u00fas a evangelizar a las comunidades jud\u00ed\u00adas de Jerusal\u00e9n y de Judea (cf para Pedro Ga 2,8 como para los otros enviados alas comunidades jud\u00ed\u00adas de la di\u00e1spora y a las paganas; entre estos \u00faltimos estaba tambi\u00e9n Pablo y su equipo.<br \/>\nLa pol\u00e9mica de los judaizantes contra Pablo los movi\u00f3 a restringir el t\u00ed\u00adtulo a los enviados directamente por el Jes\u00fas terreno y resucitado, y especialmente a los doce; por eso Pablo tuvo que defender el t\u00ed\u00adtulo de haber sido tambi\u00e9n \u00e9l \u2020\u0153enviado\u2020\u009d por Cristo resucitado.<br \/>\n 279 3<br \/>\n279<br \/>\nM\u00e1s tarde Lucas concilla estas dos posiciones, restringiendo el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol a los doce. De este modo responde tambi\u00e9n a la necesidad cada vez m\u00e1s sentida -frente al retraso de la parus\u00ed\u00ada y las herej\u00ed\u00adas nacientes- de tener un criterio seguro de garant\u00ed\u00ada a la fidelidad a Cristo y a su mensaje. Para ello subraya el papel de los doce ap\u00f3stoles como garantes autorizados y completos de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, a la que se habr\u00ed\u00ada referido tambi\u00e9n Pablo y \u00e9l mismo<br \/>\n???<br \/>\npara su evangelio escrito (Lc 1,1-4). Esta funci\u00f3n de garantes de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica y de gu\u00ed\u00adas de la comunidad fue transmitida por los doce a los presb\u00ed\u00adteros-obispos, sus sucesores, con el rito de la \/ imposici\u00f3n de las manos (13,13; Hch 6,6) y de la \u2020\u0153elecci\u00f3n a mano alzada\u2020\u009d (cheiroto-n\u00e9b: 14,23), pero con la participaci\u00f3n, en la elecci\u00f3n de los candidatos, de la misma comunidad (1,23; 6,1-6) y de sus profetas (13,1-3; cf 20,28).<br \/>\nYa la carta a los \u00c2\u00a1Efesios (obra quiz\u00e1 de un disc\u00ed\u00adpulo de Pablo) enu-.mera a los ap\u00f3stoles y a los profetas cristianos del pasado -entre ellos Pablo- como el fundamento de la \/ Iglesia (de la que Cristo sigue siendo de todas formas la piedra angular y de b\u00f3veda), en cuanto que son los que han recibido la revelaci\u00f3n del misterio de Dios manifestado en Cristo y que hay que leer tambi\u00e9n en los escritos del ap\u00f3stol Pablo (2,20; ,cf 3,2-6); su funci\u00f3n la contin\u00faan ahora los actuales \u2020\u0153evan\u00e7:jelistas, pastores y maestros\u2020\u009d (4,11) de la l\u00e7ilesia.<br \/>\nTambi\u00e9n en las cartas pastorales a \u00c2\u00a1Timoteo ya\/Tito, Pablo \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u2122 (lTm 1,1; lTm 2,7; 2Tm 1,1; 2Tm 1,11; Tt 1,1) representa la tradici\u00f3n apost\u00f3lica sobre el dep\u00f3sito (parath\u00e9k\u00e9: 1 Tm 6,20; 2Tm 1,12;<br \/>\n2Tm 1,14) o evangelio de Jes\u00fas, al que hay que mantenerse fiel a la luz tambi\u00e9n de la doctrina (didaskal\u00ed\u00ada: 1 Tm 1,10; 1 Tm 4,6; 1 Tm 4,13; 1 Tm 4,16; 1 Tm 5,17; 1 Tm 6,1; 1 Tm 6,3 2Thn 1 Tm 3,10; lTm 3,16; lTm 4,3; Tt 1,9; Tt2,17; Tt 2,10), o sea de su autorizada ense\u00f1anza interpretativa.<br \/>\n280<br \/>\nII. DISCIPULO.<br \/>\n1. Interpretaciones y problemas.<br \/>\nEl tema del \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u2122 est\u00e1 unido en parte con el del \u2020\u0153ap\u00f3stol\u2020\u2122. Suscita menos tensiones, pero no carece de actualidad ni de inter\u00e9s; exige una aclaraci\u00f3n en sus relaciones con el ap\u00f3stol y en su misma definici\u00f3n. En efecto, muchos consideran que equivale a \u2020\u02dccristiano; por eso aplican a todos los creyentes lo que en los evangelios se dice de los disc\u00ed\u00adpulos. Otros lo refieren, en todo o en parte, solamente a los actuales \u2020\u0153religiosos, que han asumido como propias las exigencias radicales de Jes\u00fas en relaci\u00f3n con los disc\u00ed\u00adpulos; pero \u00e9stas no ser\u00ed\u00adan m\u00e1s que \u2020\u0153consejos evang\u00e9licos\u2020\u2122, que s\u00f3lo son practicables para unos sujetos destinatarios de una \u2020\u0153especial\u2020\u009d \/ vocaci\u00f3n y consagraci\u00f3n.<br \/>\nUna simple mirada a una concordancia del NT suscita tambi\u00e9n algunas preguntas: el t\u00e9rmino \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u2122 (mathetes) aparece con frecuencia en todos los evangelios: 45 veces en Marcos; 71 en Mateo; 38 en Lucas; 78 en Juan. Tambi\u00e9n aparece con cierta frecuencia en Hechos (28 veces, entre ellas una tambi\u00e9n en femenino: disc\u00ed\u00adpula, mathetria: 9,36). En los evangelios indica casi siempre a los seguidores de Jes\u00fas, y en los Hechos siempre a los miembros de las primeras comunidades cristianas. Luego, con gran sorpresa de nuestra parte, el t\u00e9rmino desaparece por completo de los escritos del NT.<br \/>\nPor eso nos proponemos profundizar en la relaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos con Jes\u00fas y entre ellos y en su continuaci\u00f3n o no dentro de las comunidades cristianas.<br \/>\n281<br \/>\n2. DISCfPULO Y SEGUIMIENTO EN EL MUNDO JUD\u00ed\u008dO Y EN LA LITERATURA ambiental<br \/>\n282<br \/>\na) En el mundo griego.<br \/>\nEn la lengua griega extrab\u00ed\u00adblica el verbo manthan\u00f3, de donde se deriva math\u00e9t\u00e9s, ten\u00ed\u00ada ya en Herodoto (VII, 208) el sentido ordinario de \u2020\u02dcaprender, es decir, de asimilar mediante el aprendizaje o la experiencia.<br \/>\nElsustantivo correspondiente mathetes indicaba a un hombre que se vinculaba a un maestro (didaskalos),<br \/>\n 283 4<br \/>\nal cual pagaba unos honorarios: o para aprender un oficio, y entonces corresponder\u00ed\u00ada a nuestro \u2020\u0153aprendiz\u2020\u009d, o bien una filosof\u00ed\u00ada y una ciencia, y entonces corresponder\u00ed\u00ada a nuestro \u2020\u0153alumno\u2020\u009d.<br \/>\n283<br \/>\nb) En la Biblia hebrea.<br \/>\nTambi\u00e9n en la traducci\u00f3n griega de los Setenta se utiliza el verbo manth\u00e1nd (que corresponde al hebreo lamad) en el sentido ordinario de \u2020\u0153aprender\u2020\u009d.<br \/>\nPor el contrario, el sustantivo derivado \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d (mathetes) no aparece nunca; por lo dem\u00e1s, el mismo correspondiente hebreo talmid s\u00f3lo aparece en ICr\u00f3n 25,8 para indicar a los \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009dde los \u2020\u0153maestros cantores\u2020\u009d del templo. Esto parece ser que se debe a la antigua conciencia de Israel de que s\u00f3lo Dios es el maestro, cuya palabra hay que seguir. Por eso los seguidores de los mismos profetas se designan como servidores (mesaret), y no como disc\u00ed\u00adpulos suyos: as\u00ed\u00ad Josu\u00e9 de Mois\u00e9s (Ex 24,13 N\u00fam Ex 11,25), El\u00ed\u00adseo de Elias (1R 19,29ss), Guejaz\u00ed\u00ad de El\u00ed\u00adseo (2R 4,12) y Baruc de Jerem\u00ed\u00adas (Jer 32,12s).<br \/>\n284<br \/>\nc) En las escuelas rab\u00ed\u00adnicas.<br \/>\nPrecisamente en relaci\u00f3n con las escuelas filos\u00f3ficas griegas que se intent\u00f3 erigir en la misma Jerusal\u00e9n IM 1,14; 2M 4,9) se desarroll\u00f3 en el judaismo la instituci\u00f3n del rabbi(lit. = \u2020\u0153grande m\u00ed\u00ado\u2020\u009d o \u2020\u0153eminencia\u2020\u009d); este t\u00e9rmino fue traducido en las comunidades judeo-helenistas por el sin\u00f3nimo didaskalos (\u2020\u0153maestro\u2020\u009d).<br \/>\nEl disc\u00ed\u00adpulo del rabbi era llamado talmid (\u00e1e lamad, \u2020\u0153aprender\u2020\u009d). Hab\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad entre los jud\u00ed\u00ados varias escuelas de rabbiy de disc\u00ed\u00adpulos, llamadas \u2020\u0153casas\u2020\u009d (\u2020\u0153casa de Hillel\u2020\u009d, \u2020\u0153casa de Sam-mai\u2020\u009d), a veces en contraste entre s\u00ed\u00ad en ajgunos puntos discutidos, como aparece en la literatura rab\u00ed\u00adnica. Por su sabidur\u00ed\u00ada, los rabbi tuvieron tambi\u00e9n el antiguo t\u00ed\u00adtulo tradicional de \u2020\u0153sabio\u2020\u009d (hakam), mientras que \u2020\u0153por su madurez de juicio, por su prudencia y experiencia, independientemente de su edad, fueron llamados<br \/>\n\u2020\u02dcpresb\u00ed\u00adteros\u2020\u009d (E. Testa, o.c, 347). Frecuentemente se les dio tambi\u00e9n el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153padre\u2020\u009d, de modo que las sentencias de los rabbi se llamaban \u2020\u0153per\u00ed\u00adcopas de los padres\u2020\u009d (pirq\u00e9 \u2020\u02dcAb\u00f3t), as\u00ed\u00ad como el t\u00ed\u00adtulo de man (\u2020\u0153se\u00f1or m\u00ed\u00ado\u2020\u009d: ib; Mt 23,8-10).<br \/>\nEl talmid, en su trato con el rabbi, aprend\u00ed\u00ada con \u00e9l no s\u00f3lo la ley escrita mosaica, sino tambi\u00e9n la oral, llamada esta \u00faltima \u2020\u0153la tradici\u00f3n de los presb\u00ed\u00adteros\u2020\u009d (par\u00e1dosis t\u00f3npresbyt\u00e9-rbn: cf Mc 7,3-13\/Mt 15,2-9). As\u00ed\u00ad pues, el talmid ten\u00ed\u00ada que estudiar durante largas horas todo el saber del maestro. No se pod\u00ed\u00adan escuchar las Escrituras sin la introducci\u00f3n del maestro (Ben. 476); s\u00f3lo as\u00ed\u00ad el disc\u00ed\u00adpulo pod\u00ed\u00ada esperar convertirse tambi\u00e9n \u00e9l en \u2020\u0153sabio\u2020\u009d y recibir del maestro una especie de ordenaci\u00f3n que lo declaraba a su vez rabbiy le daba la facultad de ense\u00f1ar, de abrir una escuela y de imponer su propia tradici\u00f3n doctrinal.<br \/>\nPor lo que se refiere a la metodolog\u00ed\u00ada did\u00e1ctica, como ha observado G. Gerhardsson en sus estudios, el disc\u00ed\u00adpulo aprend\u00ed\u00ada escuchando y viendo: escuchaba y recog\u00ed\u00ada religiosamente todas las palabras del maestro y de sus alumnos m\u00e1s influyentes, hac\u00ed\u00ada preguntas y al final de su aprendizaje pod\u00ed\u00ada ofrecer \u00e9l tambi\u00e9n su aportaci\u00f3n; pero adem\u00e1s ve\u00ed\u00ada y segu\u00ed\u00ada atentamente todas las actividades del maestro y lo imitaba. Los informes de estas escuelas rab\u00ed\u00adnicas, recogidos m\u00e1s tarde en el Talmud, refieren no s\u00f3lo las palabras, sino tambi\u00e9n los ejemplos de los rabinos.<br \/>\nLos rabinos ense\u00f1aban de memoria, repitiendo varias veces el texto de la ley mosaica; ense\u00f1aban adem\u00e1s de memoria sus interpretaciones y sus m\u00e1ximas; pero las condensaban en f\u00f3rmulas sint\u00e9ticas, lo m\u00e1s brevemente posible. Es famosa su norma: \u2020\u0153Mejor un grano de pimienta picante que una cesta llena de pepinos\u2020\u009d. Para facilitar el aprendizaje mnem\u00f3nico recitaban el texto en voz alta y con una melod\u00ed\u00ada de recitaci\u00f3n; y aunque oficialmente esta tradici\u00f3n oral no se escrib\u00ed\u00ada en tiempos de Jes\u00fas para mantenerla secreta a los paganos, los \u00abdisc\u00ed\u00adpulos tomaban apuntes o notas escritas; por eso hoy se va afirmando \u00ed\u00ada opini\u00f3n de que entre los mismos rabinos no existi\u00f3 nunca una tradici\u00f3n puramente oral.<br \/>\nEl mismo Pablo se form\u00f3 con estas t\u00e9cnicas en la escuela de Gamaliel (Hch 22,3; Ga 1,14) [1 Lectura jud\u00ed\u00ada de la Biblia].<br \/>\n3. Disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas y su seguimiento.<br \/>\nEl sustantivo \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d (mathetes) es empleado por los cuatro evangelios para indicar a veces a los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista (Mc 2,18 y 6,29 par; Lc 7,18-19\/Mt 11,2; Lc 11,1; Jn 3,25), pero prefieren usarlo para se\u00f1alar a los seguidores de Jes\u00fas. Dada la convergencia de los textos, es innegable que el Jes\u00fas terreno fue considerado como un rabbiy se vio rodeado de disc\u00ed\u00adpulos, como ellos.,<br \/>\n 285 5<br \/>\n285<br \/>\na) Seg\u00fan los evangelios sin\u00f3pticos.<br \/>\nAunque no hab\u00ed\u00ada sido m\u00e1s que .un simple carpintero (Mc 6,3), Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 y discuti\u00f3 en las sinagogas (Mc J,21-28 par; 6,2-6 par; Mt 4,23; Mt 9,35; Mt 12,9-14)yenlamismaJerusal\u00e9n al estilo de los rabbi( Mc 12,1-37 par), y se le plantearon preguntas de tipo jur\u00ed\u00addico (Lc 12,13-15). Llama en su seguimiento a un grupo de disc\u00ed\u00adpulos: primero a cuatro, las dos parejas de hermanos Sim\u00f3n y Andr\u00e9s, Santiago y Juan Mc 1,16-20 par); luegoa,,unquinto, Lev\u00ed\u00ad, ycon\u00e9laotrosmuchos(Mc2,13-17 cfv. Mc 15 par). M\u00e1s adelante escoge a doce, entre ellos a los cuatro primeros y a un tal \u2020\u0153Mateo\u2020\u009d, identificado por el primer evangelio con el \u2020\u0153Lev\u00ed\u00ad\u2020\u009d anterior; hace vida com\u00fan con ellos (Mc 3,13-19 par), para mandarlos luego a continuar su misi\u00f3n (6,7-13 par). Estos disc\u00ed\u00adpulos lo llaman su \u2020\u0153maestro\u2020\u009d: a veces en la forma hebreo- aramea rabbi (Mc 9,5; Mc 11,21; Mc l4,45)y m\u00e1s ordinariamente en el equivalente griego did\u00e1skalos(10 veces en Marcos; seis en Mateo; 12 en Lucas).<br \/>\nPero aparecen notables diferencias entre el talm\u00ed\u00add hebreo y el disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas. En las escuelas filos\u00f3ficas griegas y en las rab\u00ed\u00adnicas era el disc\u00ed\u00adpulo el que escog\u00ed\u00ada la escuela y el maestro; en los evangelios, por el contrario, es Jes\u00fas el que con autoridad divina llama a los disc\u00ed\u00adpulos, del mismo modo que Dios llamaba a los profetas del AT, y les fija las condiciones para su seguimiento (Mc 1,17 par; Lc 9,57-62, etc.). Parece ser precisamente \u00e9ste el motivo de que el verbo math\u00e9te\u00fa\u00f3, derivado de mathetes (y que de suyo, en griego, tiene un significado est\u00e1tico o activo, es decir, sirve para indicar lo mismo \u2020\u0153ser disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d que \u2020\u0153hacer disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d), se emplee en el NT cuatro veces, y siempre en el sentido activo de \u2020\u0153hacer disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d: o por parte de Jes\u00fas (Mt 13,52; Mt 27,57) o por parte de los enviados por Jes\u00fas Mt 28,19; Hch 14,21). Por el mismo motivo el verbo \u2020\u0153aprender\u2020\u009d (manth\u00e1no) es raro y se le sustituye por el correlativo ense\u00f1ar (did\u00e1skb), referido eminentemente a Jes\u00fas.<br \/>\nEn las escuelas filos\u00f3ficas griegas y en las rab\u00ed\u00adnicas el disc\u00ed\u00adpulo buscaba en el maestro una doctrina y una metodolog\u00ed\u00ada para convertirse a su vez en maestro: en los evangelios los disc\u00ed\u00adpulos siguen \u00e1 Jes\u00fas como el \u00fanico maestro (did\u00e1skalos) y preceptor (ka-th\u00e9get\u00e9s), de modo que no pueden llamarse a su vez rabbi, preceptores, ni tampoco padres, sino hermanos, ya que tienen todos un solo Padre celestial Mt 23,8-10). Deben aspirar m\u00e1s bien a hacerse en todo semejantes, en su misma suerte, al \u00fanico maestro y Se\u00f1or (did\u00e1skalosy Kyrios), Jes\u00fas (Lc 6,40\/Mt 10,24-25). Ellos tendr\u00e1n a su vez la tarea de hacer disc\u00ed\u00adpulos (mathet\u00e9\u00fao), pero consagr\u00e1ndolos con el bautismo al Padre y al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo y haci\u00e9ndolos obedientes a los mandamientos de Jes\u00fas (Mt 28,19; Hch 14,21). Por eso siguen a Jes\u00fas como una persona a la que hay que entregar sin reservas toda la vida, por encima de todos los bienes y de los mismos afectos a los hermanos, a los padres, a los hijos y a la esposa (Mc 10,17-30 par; Lc 14,26- 27\/Mt 10,37-38; Mc 3,31-35 par), sin poderya mirar para atr\u00e1s ni retirarse (Lc 9,57-62\/Mt 8,19-22).<br \/>\nPara ser disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas hay que seguirlo. El seguimiento de Jes\u00fas se expresa en los sin\u00f3pticos bien con el verbo \u2020\u0153seguir\u2020\u009d (akolouth\u00e9\u00f3), bien con la expresi\u00f3n \u2020\u0153ir detr\u00e1s de\u2020\u009d (\u00e9rjo-mai de\u00fcte u opis\u00f3).<br \/>\nEl verbo akolouth\u00e9\u00f3 significaba ya en Tuc\u00ed\u00addides \u2020\u0153hacer el camino con alguien\u2020\u009d, \u2020\u0153seguir\u2020\u009d, en un sentido favorable o tambi\u00e9n hostil. En el NT encontramos este verbo casi exclusivamente en los evangelios (59 veces en los sin\u00f3pticos y 18 en Juan); en otros lugares raramente y sin relieve teol\u00f3gico.<br \/>\nEn los sin\u00f3pticos el verbo se aplica a veces a la muchedumbre que sigue a Jes\u00fas con cierta simpat\u00ed\u00ada, aunque todav\u00ed\u00ada de forma superficial (Mc 3,7\/Mt 4,25; Mt 12,15; Mc 5,24; Mt 8,1; Mt 8, Mt 14,1 3\/Lc Mt 9,11; Mt 19,2; Mt 20,29); a los muchos pecadoresque despu\u00e9sde la llamada de Lev\u00ed\u00ad siguen a Jes\u00fas (,o a Lev\u00ed\u00ad?) en el banquete que da en su casa (Mc 2,15 par); a las mujeres que hab\u00ed\u00adan seguido a Jes\u00fas para servirle (diakon\u00e9o). Lucas hab\u00ed\u00ada narrado anteriormente que en Galilea hab\u00ed\u00adan acompa\u00f1ado ya ellas a Jes\u00fas (8,2-3) y a los doce en la obra de evangelizaci\u00f3n y que algunas de buena posici\u00f3n le hab\u00ed\u00adan \u2020\u0153servido\u2020\u009d con sus bienes, ya que era una obligaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos de los rabinos proveer a la manutenci\u00f3n del maestro y del grupo. Por eso se comportan -inovedad sin paralelos entre los rabinos jud\u00ed\u00ados!- como verdaderas disc\u00ed\u00adpulas.<br \/>\n286<br \/>\nPero en todos estos casos el seguimiento no va precedido de una llamada del maestro (aunque no se la excluye). Otras veces se trata de un seguimiento que es la respuesta a la llamada inicial y definitiva dirigida por Jes\u00fas (de ordinario con el imperativo \u2020\u0153sig\u00faeme\u2020\u009d) a individuos concretos o a grupos, que precisamente desde aquel momento son llamados expresamente disc\u00ed\u00adpulos, y cuya vocaci\u00f3n se describe al modo de la llamada del profeta El\u00ed\u00adseo por parte del profeta Elias (IR 19,19-21): el seguimiento de las dos parejas de hermanos Pedro y Andr\u00e9s, Santiago y Juan (Mc 1,16-20 par); el seguimiento desechado del rico (Mc 10,21; Mc 10,18). Este seguimiento \u2020\u0153detr\u00e1s\u2020\u009d (op\u00ed\u00ad-sd) de Jes\u00fas supone renegar de la propia<br \/>\n 287 6<br \/>\nmentalidad de pecado, para uniformarla a la de Dios, hasta llevar la propia cruz juntamente con Jes\u00fas Mc 8,34 par). Jes\u00fas da la orden de seguirle tambi\u00e9n al que se le ha ofrecido espont\u00e1neamente; pero antes le dicta las condiciones exigidas (Mt 8,19; Mt 8, Mt 9,57; Mt 9,59; Mt 9,61).<br \/>\nJes\u00fas llama a este discipulado a cualquiera, sin barrera alguna: a personas puras, pero tambi\u00e9n a pecadores y publ\u00ed\u00adcanos (como Lev\u00ed\u00ad: Mc 2,14 par), a zelotes (como Sim\u00f3n \u2020\u0153el zelo-te\u2020\u009d: Lc 6,15; Hch 1,13) y a hombres de toda condici\u00f3n: cuatro pescadores (Mc 1,16-20 par), un cobrador de tributos (2,14 par), una persona casada (Pedro: Mc 1,30 par; pero, al parecer, tambi\u00e9n a otras: cf 10,29).<br \/>\nTodos ellos son llamados por Jes\u00fas de su profesi\u00f3n a otra an\u00e1loga y de otro orden: \u2020\u0153Os har\u00e9 pescadores de hombres\u2020\u009d (Mc 1,17). La referencia a Jer 16,16 especifica que la finalidad de esta nueva profesi\u00f3n ser\u00e1 la de reunir a los miembros del pueblo de Dios para el juicio definitivo.<br \/>\nEsta nueva profesi\u00f3n asimilar\u00e1 al disc\u00ed\u00adpulo con el maestro en las contradicciones y persecuciones (Mt 10,24-25\/ Lc 6,40) y le obligar\u00e1 a confesarlo p\u00fablicamente sin renegar jam\u00e1s de \u00e9l (Mt 10,32-33\/Lc 12,8-9).<br \/>\nUna actitud equivalente a la del seguimiento es la que se contiene en la expresi\u00f3n \u2020\u0153ir detr\u00e1s\u2020\u2122 (erjomaio de\u00fcte op\u00ed\u00ads\u00f3, con genitivo); la encontramos para indicar el seguimiento de Jes\u00fas en todos los sin\u00f3pticos Mc 1,17; Mc 1, Mc 4,19 Mc 8,33\/Mt Mc 16,23; Mc 16,24; Lc 9,23; Lc 14,27). En especial, seg\u00fan Lc 9,62, no es id\u00f3neo para el reino de Dios aquel que pone la mano en el arado y mira hacia atr\u00e1s (eis ta bp\u00ed\u00adsb); no hay que ir detr\u00e1s de aquellos que se presentan en el nombre de Jes\u00fas para anunciar la proximidad de la parus\u00ed\u00ada (21 ,8; Hch 20,30). &#8211; Para Lucas, despu\u00e9s de pentecos-t\u00e9s, el t\u00e9rmino \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d se convierte en sin\u00f3nimo de \u2020\u0153creyentes en Cristo\u2020\u009d, es decir, de los que se comprometen a su imitaci\u00f3n: o el individuo concreto, cuando se usa en singular (Hch 9,10; Hch 9,26; Hch 16,1; Hch 21,16), o la comunidad entera, cuando se usa en plural (6,1.2.7; 9,1.19.25.26.38; 11,29; 13,52; 14,20.22.28; 15,10; 18,23.27; 19,9.30; 20,1.30; 21,4.16). Es decir, pasa a in-tlicar a todos los cristianos (11,26), de origen tanto jud\u00ed\u00ado como pagano. Es evidente que todos estos disc\u00ed\u00adpulos pospascuales llevaban un sistema de vida adaptado a la nueva situaci\u00f3n, muy distinto del comunitario f\u00ed\u00adsico-corporal con el rabbi Jes\u00fas, y que iban organiz\u00e1ndose seg\u00fan una nueva estructura.<br \/>\nYa hemos observado en este sentido que en todo el epistolario del NT, incluido el Apocalipsis, no vuelve a aparecer el t\u00e9rmino \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d: los cristianos son llamados con otros nombres, quiz\u00e1 precisamente para indicar la diferencia del sistema de vida de los primeros disc\u00ed\u00adpulos del rabbi Jes\u00fas. Esta misma desaparici\u00f3n vale para el verbo \u2020\u0153seguir\u2020\u009d en el sentido de seguimiento; evidentemente, se recurre a otros verbos para expresar la relaci\u00f3n del cristiano con el resucitado. Pablo utiliza la expresi\u00f3n \u2020\u0153ser en Cristo\u2020\u009d, o bien tener sus mismos sentimientos de humildad y de servicio (Flp 2,5-11); llega tambi\u00e9n a exhortar a que le imiten a \u00e9l mismo como modelo, pero en su conducta orientada a la imitaci\u00f3n del \u00fanico modelo incomparable que es Cristo, de manera que los cristianos sean a su vez ty\u2020\u2122pos, es decir, modelo, para los dem\u00e1s (lTs 1,6-7; ICo 11,1).<br \/>\n287<br \/>\nb) Seg\u00fan el cuarto evangelio.<br \/>\nTambi\u00e9n seg\u00fan Juan, Jes\u00fas, a pesar de que no asisti\u00f3 a las escuelas de los rabinos, demuestra en los patios del templo que posee su cultura y sus t\u00e9cnicas de ense\u00f1anza (7,14-1 5). Adem\u00e1s, aparece rodeado y en di\u00e1logo con un grupo de disc\u00ed\u00adpulos (56 veces) que lo llaman rabbi (1,38.49; 11,8).<br \/>\nDe los relatos de Juan se deduce que el proceso hist\u00f3rico de formaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos fue probablemente m\u00e1s lento y complejo que el que presentan las vocaciones sin\u00f3pticas ideales y estilizadas descritas anteriormente; en efecto, Jes\u00fas tuvo ya un primer contacto con algunos futuros disc\u00ed\u00adpulos en el ambiente de los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista (1,35-42), y el seguimiento adquiri\u00f3 su forma definitiva s\u00f3lo con la experiencia pascual (Jn 21,1-19).<br \/>\n288<br \/>\nEn un evangelio en que falta el t\u00e9rmino ekkl\u00e9sia (iglesia), la expresi\u00f3n \u2020\u0153los disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u2122 indica pr\u00e1cticamente el grupo o la comunidad de Jes\u00fas, es decir, con terminolog\u00ed\u00ada joanea, a aquellos que, creyendo en \u00e9l, han pasado de las tinieblas a la luz (3,13-17.21); son distintos de los \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos de Mois\u00e9s\u2020\u009d (9,28) y de los mismos \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d del Bautista (4,1). Se identifican con los que Jes\u00fas gana para s\u00ed\u00ad con su palabra y con sus signos milagrosos (1,35-2,22) y que han cre\u00ed\u00addo en su palabra (8,31); \u00e9sos son sus \u2020\u02dcamigos\u2020\u2122, a quienes ha revelado los secretos del Padre (15,15-17). Jes\u00fas les promete que despu\u00e9s de su partida se ver\u00e1n animados por su Esp\u00ed\u00adritu par\u00e1clito (14,16-1 7; 15,26-27; 16,7-1 5), que los guiar\u00e1 en la comprensi\u00f3n de toda la verdad y que les anunciar\u00e1 adem\u00e1s las cosas futuras (16,13). Seg\u00fan el modelo del Kyrios y maestro Jes\u00fas, tienen que servirse mutuamente, incluso en los servicios m\u00e1s humildes (como el lavatorio de los pies: 13,13-1 7). Tendr\u00e1n como distintivo de disc\u00ed\u00adpulos \u2020\u0153suyos\u2020\u009d el mandamiento nuevo<br \/>\n 289 7<br \/>\n(correspondiente a la nueva alianza) del amor mutuo, seg\u00fan el modelo de Jes\u00fas (13,34-35), que lleg\u00f3 a<br \/>\ndar su vida por sus amigos (15,12-1 3). Tambi\u00e9n ellos han de estar dispuestos a morir por \u00e9l (11,7.16).<br \/>\nEstos disc\u00ed\u00adpulos representan adem\u00e1s a la comunidad futura en contraste con el judaismo incr\u00e9dulo (y excomulgada por \u00e9l hacia el a\u00f1o 100); as\u00ed\u00ad, el ciego de nacimiento, curado por Jes\u00fas, aparece como modelo del \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas\u2020\u009d, en contraste con los fariseos, que se declaran tan s\u00f3lo \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos de Mois\u00e9s\u2020\u009d (9,27s). Los disc\u00ed\u00adpulos representan a los futuros creyentes incluso en su temerosa adhesi\u00f3n a Cristo. El t\u00e9rmino math\u00e9t\u00e9s es utilizado para Jos\u00e9 de Arimatea, pero con cierto tono de reproche, por ser \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d secreto por temor a los jud\u00ed\u00ados (19,38; cf tambi\u00e9n las alusiones a Nicodemo: 3,1-2; 19,39).<br \/>\nEn el cuarto evangelio aparece tambi\u00e9n la figura misteriosa de un disc\u00ed\u00adpulo amado de manera especial por Jes\u00fas (1,35-40; 18,15-16; 19,26-27; 20,2-8; 21,2.7.20-24) y que durante la \u00faltima cena estaba recostado en su pecho (13,23-26). Com\u00fanmente se le identifica con el autor del cuarto evangelio. En la redacci\u00f3n \u00faltima del mismo parece personificar al disc\u00ed\u00adpulo intuitivo, previsor y carism\u00e1tico frente al institucional de Pedro. Los dos viven en comuni\u00f3n dentro de la comunidad, aunque con momentos dial\u00e9cticos de tensi\u00f3n. Este disc\u00ed\u00adpulo corre por delante, avanza m\u00e1s pero sabe asimismo aguardar a Pedro<br \/>\n(20,2-10; 21,7).<br \/>\n289<br \/>\n4. Relaci\u00f3n entre los disc\u00ed\u00adpulos y los \u2020\u0153doce\u2020\u009d.<br \/>\nSobre la relaci\u00f3n entre los disc\u00ed\u00adpulos y los doce en vida del Jes\u00fas terreno, parece ser que hay acentuaciones o perspectivas diversas entre los mismos cuatro evangelistas. Dentro de una visual com\u00fan, seg\u00fan la cual los doce fueron los primeros disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos de Jes\u00fas, la expresi\u00f3n \u2020\u0153los disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d no se limita a ellos, sino que se refiere a todos los seguidores de Jes\u00fas, y a continuaci\u00f3n a todos los cristianos.<br \/>\n290<br \/>\na) En Marcos.<br \/>\nAlgunos exegetas, apoyadosen ciertas equivalencias (p.ej., Mc 11,11; Mc 14; Mc 14,14; Mc 17), sostienen que Marcos identifica a los disc\u00ed\u00adpulos con los doce. La mayor parte, por el contrario, ve en \u00e9l una diferencia, expresada de este modo recientemente por K. Stock (o.c, 198-203): los disc\u00ed\u00adpulos son los seguidores normales de Jes\u00fas. Aunque Marcos no expone nunca tem\u00e1ticamente las funciones de los disc\u00ed\u00adpulos y su relaci\u00f3n con los doce, los distingue con claridad en cuanto que cita expresamente la llamada especial y las funciones que determin\u00f3 Jes\u00fas para el c\u00ed\u00adrculo limitado de los doce (3,14-1 5). \u2020\u0153En algunos lugares hay puntos de contacto entre los doce y los disc\u00ed\u00adpulos, o expresamente (4,10.34; 11,11.14; 14,14.17; tambi\u00e9n 14,28 y 16,7), o sobre la base del contexto (6,30-32; 6,35-44). Pero al lado de esto hay otros lugares en los que Jes\u00fas dirige la palabra a los disc\u00ed\u00adpulos (8,27; 10,24) y donde Pedro, uno de los doce, responde a Jes\u00fas (8,29; 10,28). Tampoco puede olvidarse que en las per\u00ed\u00adcopas 3,13-19; 6,1- 6a; 9,30-32, que preceden a las otras tan importantes sobre los doce (3,13-19; 6,6b-13; 9,35-50) y que est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente unidas a ellas, se designa con mucha atenci\u00f3n a los disc\u00ed\u00adpulos como acompa\u00f1antes y oyentes de Jes\u00fas\u2020\u009d (p. 200). Por eso los disc\u00ed\u00adpulos designan a un grupo mayor; consiguientemente, el grupo de los disc\u00ed\u00adpulos y de los doce no es id\u00e9ntico (cf 4,10.34; 8,27.29; 10,24.28), pero el segundo est\u00e1 siempre incluido en el primero. En algunos casos se entiende por \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d s\u00f3lo a los doce (11,14; 14,14), e incluso a un grupo m\u00e1s peque\u00f1o (14,32). \u2020\u0153Sin embargo, es probable que los doce, en donde son designados como disc\u00ed\u00adpulos, no se mencionen en su funci\u00f3n de doce. Inversamente, se sigue que son mencionados siempre en su funci\u00f3n de doce, en donde son indicados como \u2020\u0153losdoce\u2020\u009d(p. 201). Se plantea el problema de si la llamada de Lev\u00ed\u00ad (2,14) no: representar\u00e1 el prototipo de la de todos los otros disc\u00ed\u00adpulos, dado que \u00e9l no recibe ning\u00fan mandato apost\u00f3lico (como ocurre, por el contrario, con los otros cuatro:<br \/>\nAndr\u00e9s, Pedro, Santiago y Juan [1,47], que encontramos luego en la lista de los doce) y dado que se habla tambi\u00e9n del seguimiento de otros muchos \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d (2,15), nombrados aqu\u00ed\u00ad por primera vez.<br \/>\n291<br \/>\nPor eso los doce son ya el grupo central de los disc\u00ed\u00adpulos (cf 4,10), y \u2020\u0153solamente los doce fueron encargados de presentarse a los hombres como representantes de Jes\u00fas, de multiplicar su propia actividad, de soportaren su persona la acogida o el rechazo. Para ello tienen que estar<br \/>\nes\u2020\u2122trech\u00ed\u00adsimamente unidos a la persona de Jes\u00fas (estar-con-\u00e9l hasta la pasi\u00f3n y la muerte) y a su modalidad (servicio)\u2020\u009d (p. 203). -.-: Me parece que puede compaginarse con esta posici\u00f3n la de W. Bracht (o-C); sostiene este autor que en el material premarciano habr\u00ed\u00ada habido una identificaci\u00f3n entre los disc\u00ed\u00adpulos y los doce y que su no-identificaci\u00f3n habr\u00ed\u00ada sido introducida por Marcos en su redacci\u00f3n con la finalidad d\u00e9 actualizar el mensaje: \u2020\u0153La diferencia entre el concepto de \u2020\u02dcdisc\u00ed\u00adpulos\u2020\u2122 y el de los \u2020\u02dcdoce\u2020\u2122 en Marcos no es hist\u00f3rica o de rango, sino funcional. Los dos t\u00e9rminos sirven para la actualizaci\u00f3n<br \/>\n 292 8<br \/>\ndel anuncio de Jes\u00fas; pero mientras que el concepto de disc\u00ed\u00adpulo se refiere con claridad a la comunidad presente -puesto que \u2020\u0153Marcos presenta literariamente a su comunidad bajo la imagen de los disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d (H. Thyen)-, sobre todo en la actitud de la incomprensi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos, en cambio la mirada del evangelista con el uso del n\u00famero doce es retrospectiva, sirve para la legitimaci\u00f3n del anuncio presente de la continuidad con la historia de Jes\u00fas\u2020\u009d (p. 156).<br \/>\nDe todas formas, dentro de esta comunidad de disc\u00ed\u00adpulos se contemplan con claridad algunos responsables, cuya autoridad tiene que ejercerse como un servicio a la comunidad (10,43-44). Destaca especialmente Pedro: es el primero llamado por Jes\u00fas, el primer nombrado en la lista de los doce con la menci\u00f3n de que el mismo Jes\u00fas le dio el sobrenombre de Pedro (\u2020\u0153Roca\u2020\u009d: 3,16); es el que habla con mayor frecuencia, a menudo en nombre del grupo; sobre todo, es el primero en confesar, como portavoz de los disc\u00ed\u00adpulos, la mesianidad de Jes\u00fas (8,29).<br \/>\n292<br \/>\nb) En Mateo.<br \/>\nLos exegetas piensan com\u00fanmente que Mateo, para actualizar el mensaje, identifica el grupo de los disc\u00ed\u00adpulos con el de los doce (cf J. Ernst, o.c, 926; W. Bracht, o.c, 153; K. Stock, o.c, 199); en efecto, tiene la formulaci\u00f3n \u2020\u0153los doce disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d (10,1; 11,1; 20,17 [?]; 26,20 [?]), y una vez, en el contexto de su misi\u00f3n, \u2020\u0153los doce ap\u00f3stoles\u2020\u009d (10,2); llama a Judas \u2020\u0153uno de los doce\u2020\u009d (26,14.47: cf 10,4). Por eso, seg\u00fan L. Sabourin (Matteo, ? van gelo di Matteo, en \u2020\u0153Rassegna di Teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d 17 [1976] 5,470-471), \u2020\u0153para Mateo ser cristiano equivale a ser disc\u00ed\u00adpulo. En efecto, aunque en algunos textos el t\u00e9rmino math\u00e9ta\u00ed\u00addesigna al c\u00ed\u00adrculo estrecho de los disc\u00ed\u00adpulos (10,1; 11,1; 20,17; 26,20), sin embargo para \u00e9l el disc\u00ed\u00adpulo es el tipo y paradigma del verdadero cristiano (5,1; 9,37; 12,49; 231,1; cf 28,19), hasta el punto de que, en el primer evangelio, la expresi\u00f3n \u2020\u02dclos doce\u2020\u009d va pasando poco a poco a la sombra, dejando en primer plano la de \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos&#8230;, en cuanto prototipos de la primera comunidad cristiana\u2020\u009d.<br \/>\n293<br \/>\nc) En Lucas.<br \/>\nSi Lucas -como hemos visto [II, 3c)]- restringe el concepto de ap\u00f3stoles a los doce, no as\u00ed\u00ad el de disc\u00ed\u00adpulos (cf G. Schneider, o.c, 233-234; J. Ernst, o.c, 327). El, que en los Hechos identifica a los disc\u00ed\u00adpulos con los que creen en Cristo, ve esbozada en los disc\u00ed\u00adpulos del Jes\u00fas terreno a la comunidad pos-pascual. Por eso ellos son los destinatarios del discurso de la llanura (6,17.20); en las frases introductorias a las diversas etapas del gran viaje son los acompa\u00f1antes y los receptores del mensaje de Jes\u00fas (11,la; 12,1.22; 16,1; 17,1.22; 18,15). Si los doce se distinguen del grupo m\u00e1s amplio de disc\u00ed\u00adpulos, ya que se reserva para ellos el testimonio autorizado de toda la vida de Jes\u00fas y especialmente de su resurrecci\u00f3n (Hch 1,22), tambi\u00e9n los simples disc\u00ed\u00adpulos (es decir, los cristianos) tienen la tarea de anunciar el mensaje. Lo demuestra no s\u00f3lo la misi\u00f3n de los 72 disc\u00ed\u00adpulos (10,1-12) inmediatamente despu\u00e9sde haberexpuesto Jes\u00fas las condiciones del seguimiento (9,57-62), sino que es evidente tambi\u00e9n en los vers\u00ed\u00adculos 9,60b.62b, en donde se prescribe a cada disc\u00ed\u00adpulo que ponga en primer lugar el anuncio del reino de Dios.<br \/>\n294<br \/>\nd) En el cuarto evangelio.<br \/>\nJuan presupone que los lectores conocen el grupo tradicional de los doce, que se presentan como los elegidos por el mismo Jes\u00fas y de los cuales hay uno que lo traicionar\u00e1 (6,70-71). Conoce de nombre a ocho por lo menos de sus componentes: Sim\u00f3n, Andr\u00e9s, Natanael, Tom\u00e1s, Santiago, Judas de Santiago y Judas Iscariote (1,35-51; 6,5; 12,21-22; 14,22; 21,1-2), \u2020\u0153el disc\u00ed\u00adpulo amado\u2020\u009d [111, 3b: \u00bfJuan de Ze-bedeo?].<br \/>\nPero el evangelista sabe que Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada un n\u00famero m\u00e1s amplio de disc\u00ed\u00adpulos: un n\u00famero superior al del mismo Bautista (4,1), de forma que los mismos fariseos se lamentan de que \u2020\u0153todo el mundo se va tras (op\u00ed\u00ads\u00f3) \u00e9l\u2020\u009d (12,19). Jn 6, al final del discurso sobre el pan de vida, narra que despu\u00e9s de las objeciones de los \u2020\u0153jud\u00ed\u00ados\u2020\u009d, tambi\u00e9n \u2020\u0153muchos de sus disc\u00ed\u00adpulos se volvieron atr\u00e1s (eis ta op\u00ed\u00adsb) y no andaban con \u00e9l\u2020\u009d (6,66). Estos \u2020\u0153muchos \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos parecen distintos de la \u2020\u0153gente\u2020\u009d (6,2), pero tambi\u00e9n de los \u2020\u0153doce\u2020\u009d, que inmediatamente despu\u00e9s, por boca de Pedro declaran que quieren perseverar en su fe del \u2020\u0153Santo de Dios\u2020\u009d (6,67-69; cf la confesi\u00f3n paralela de Mc 8,27-29).<br \/>\nDe hecho se ve que Jes\u00fas tiene tambi\u00e9n \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d en Jerusal\u00e9n, como Jos\u00e9 de Arimatea y Nicodemo (19,38-39); y en Betania, cerca de Jerusal\u00e9n, tiene al \u2020\u0153amigo\u2020\u009d L\u00e1zaro (11,3.11) y alas dos hermanas Mar\u00ed\u00ada y Mar\u00ed\u00ada.<br \/>\n 295 9<br \/>\nEfectivamente, tambi\u00e9n en Juan la idea del seguimiento y del discipulado se extiende a todos los creyentes (cf 8,12.31; 15,8); por eso el grupo de los disc\u00ed\u00adpulos sigue siendo indefinido e impreciso tambi\u00e9n en el cuarto evangelio: \u2020\u0153Disc\u00ed\u00adpulos son ante todo los compa\u00f1eros m\u00e1s allegados de Jes\u00fas, despu\u00e9s tambi\u00e9n sus seguidores leales y finalmente todos los que despu\u00e9s han cre\u00ed\u00addo en \u00e9l&#8230; Aunque se conoce bien a los disc\u00ed\u00adpulos elegidos por Jes\u00fas, los creyentes posteriores quedan insertos en el discipulado. Es un importante proceso eclesial\u2020\u009d (R. Schna-ckenburg, o.c, 258). R. Brown (El evangelio seg\u00fan Juan 1, Cristiandad, Madrid 1979,126-1 27) a\u00f1ade que \u2020\u0153en otros pasajes en que Jes\u00fas habla del futuro, los disc\u00ed\u00adpulos asumen los rasgos de dirigentes eclesiales. En Jn 21,15-17 se conf\u00ed\u00ada a Pedro el cuidado pastoral del reba\u00f1o. En 4,35-38 y 13,20 se da por supuesto que los disc\u00ed\u00adpulos tienen cierto cometido en la misi\u00f3n cristiana, mientras que 20,23 les otorga el poder de perdonar o retener los pecados de los hombres\u2020\u009d.<br \/>\n295<br \/>\n5. LOS DESTINATARIOS DE LA RADICALIDAD EVANGELICA.<br \/>\nCon esta expresi\u00f3n hace ya varios decenios que se indican aquellas ense\u00f1anzas duras y exigentes de Jes\u00fas que imponen actos o actitudes de ruptura respecto a las formas habituales, humanas o religiosas, de obrar, y que se presentan a su vez con rasgos parad\u00f3jicos o absolutos. 1 Hemos visto que Jes\u00fas impone a los disc\u00ed\u00adpulos, y especialmente a los doce, un seguimiento que supone el abandono de la profesi\u00f3n y de la familia; Jes\u00fas impone a los ap\u00f3stoles o misioneros que partan sin equipaje y que para la comida y el alojamiento conf\u00ed\u00aden en la acogida de los evangelizados.<br \/>\nEst\u00e1n adem\u00e1s las exigencias generales o imperativas morales de llevar la propia cruz por causa de Jes\u00fas, hasta la renuncia de la propia vida (Mc 8,34-38 par), de preferirlo hasta llegar a odiar por \u00e9l al propio padre y a la propia madre (Lc 14,26; Lc 14, Lc 10,37-39) y de renunciar a las propias riquezas para d\u00e1rselas a los pobres (Mc 10,17-31 par, etc.). \u00bfQui\u00e9nes son sus destinatarios? \u00bfS\u00f3lo los primeros disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos de Jes\u00fas o todos los cristianos de todos los tiempos? \u00bfO bien esas exigencias son s\u00f3lo \u2020\u0153consejos evang\u00e9licos\u2020\u009d, destinados a la vida \u2020\u0153religiosa\u2020\u009d en el sentido que alcanzar\u00e1 este t\u00e9rmino en los siglos posteriores?<br \/>\nRemitiendo a la obra citada de T. Matura para un an\u00e1lisis detallado de los diversos textos, creemos que se puede concluir con \u00e9l que lo \u00fanico que puede llamarse \u2020\u0153consejo\u2020\u009d, al no ser una prescripci\u00f3n dirigida a todos los creyentes, es la \u00c2\u00a1virginidad por el reino de Dios (Mt 19,11-12; ICo 7,7). Todas las dem\u00e1s exigencias van dirigidas a todos los disc\u00ed\u00adpulos, y por tanto a todos los cristianos; obviamente, a los responsables de la comunidad y a los misioneros de forma especial, puesto que han de ser los primeros en dar ejemplo. Se duda, en cambio, en deducir si Jes\u00fas exigi\u00f3 a todos los cristianos abandonar sus bienes o mejor ponerlos en com\u00fan para atender a los pobres y a los necesitados de la comunidad; sin embargo, \u00e9ste es el sentido que aparece del conjunto de todos los textos evang\u00e9licos, y especialmente de la correlaci\u00f3n que establece Lucas entre la llamada del rico (18,22.28) y el sistema de vida de los primeros cristianos (Hch 2,45; Hch 4,32; Hch 4,35). Por eso las dudas parecen nacer, m\u00e1s que de los textos, de las consecuencias que se derivan. En efecto, \u2020\u0153no hay nada en los textos examinados que permita reservar las exigencias radicales a un grupo restringido, sea cual sea&#8230; Los sin\u00f3pticos extienden estas exigencias<br \/>\n-incluso la puesta en com\u00fan de los bienes- a todos los creyentes&#8230; El contenido de estas exigencias es muchas veces claro y duro; la forma de vivirlas en concreto se deja a la invenci\u00f3n creadora de cada uno, como una interpelaci\u00f3n inquietante\u2020\u009d (p. 232). Pero, a mi juicio, los ejemplos de Anan\u00ed\u00adas y Saf\u00ed\u00adra por una parte y de Bernab\u00e9 por otra (Ac 4,36-5,11) invitan a no establecer un nivel igual de exigencia radical para todos; por eso queda espacio dentro de las comunidades cristianas para vocaciones \u2020\u0153religiosas\u2020\u009d m\u00e1s radicales que las otras, pero que deber\u00ed\u00adan manifestarse como \u2020\u0153signo\u2020\u009d y est\u00ed\u00admulo a todos los cristianos en la actuaci\u00f3n misma de la exigencia evang\u00e9lica de compartir fraternalmente los bienes. Tambi\u00e9n J. Eckert concluye que tanto la radicalidad en el seguimiento como los respectivos imperativos morales prescriben una orientaci\u00f3n total al reino de Dios: \u2020\u0153Se parecen a llamadas que quieren hacer del hombre un \u2020\u02dcclaro- oyente\u2020\u2122 (el momento ling\u00fc\u00ed\u00adstico) y un \u2020\u02dcclan-vidente\u2020\u2122 (el momento de contenido), para que \u00e9l reelabore de vez en cuando en su propia situaci\u00f3n y con imaginaci\u00f3n los principios fundamentales del reino de Dios presentados ejemplarmente&#8230; Los radicalismos son la sal del anuncio de Jes\u00fas\u2020\u009d (p. 325).<br \/>\n296<br \/>\nBIBL.: 1. AgnewF.A., Qn the Origin of the Term \u2020\u0153Apost\u00f3los\u2020\u009d, en\u2020\u009dCBQ\u2020\u009d38 (1976) 103-113; Ammassari ?., \u00c2\u00a1 Dodici. Note esegetiche sulla vocazione dei Dodici, Citt\u00e1 Nuova, Roma 1982; AA. 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Ap\u00f3stol y misi\u00f3n en el mundo jud\u00ed\u00ado y en la literatura ambiental; 3. El ap\u00f3stol en las primeras comunidades cristianas: a) En el lenguaje tradicional pre-paulino y de la primera actividad paulina, b) En la pol\u00e9mica paulina contra los judeocristianos \u2020\u0153judaizantes\u2020\u009d, c) En la aclaraci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostol-y-discipulo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAPOSTOL Y DISCIPULO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18816","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18816","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18816"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18816\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18816"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18816"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18816"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}