{"id":18818,"date":"2016-02-05T12:05:15","date_gmt":"2016-02-05T17:05:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bienaventuranza-y-bienaventuranzas\/"},"modified":"2016-02-05T12:05:15","modified_gmt":"2016-02-05T17:05:15","slug":"bienaventuranza-y-bienaventuranzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bienaventuranza-y-bienaventuranzas\/","title":{"rendered":"BIENAVENTURANZA Y BIENAVENTURANZAS"},"content":{"rendered":"<p>Sumario: 1. Las bienaventuranzas en general:<br \/>\n1. La Biblia hebrea; 2. La Biblia griega (los LXX); 3. El judaismo posb\u00ed\u00adblico; 4. El NT.<br \/>\nII. Las bienave nturanzas del serm\u00f3n de la monta\u00f1a: 1. La versi\u00f3n de Mateo: a) Visi\u00f3n de conjunto, b) Los destinatarios, c) La promesa; 2. La versi\u00f3n de Lucas; 3. Las bienaventuranzas en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas:<br \/>\na) Sentido cristol\u00f3gico, b) Sentido teol\u00f3gico.<br \/>\nSe da el nombre de \u2020\u0153bienaventuranza\u2020\u009d ante todo, en general (1), a ciertas \u2020\u0153sentencias exclamativas, construidas en proposiciones nominales y que comienzan con la palabra bienaventurado \u2020\u0153(George); en el lenguaje cristiano, este t\u00e9rmino se aplica m\u00e1s concretamente (II) a la serie de nueve sentencias de este tipo que forman el exordio solemne del serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5,3-12) y constituyen una especie de s\u00ed\u00adntesis del mensaje evang\u00e9lico como programa de vida cristiana. Caracterizadas por su forma literaria, estas sentencias se presentan al mismo tiempo como formas concretas de una manera especial de concebir la felicidad del hombre.<br \/>\n459<br \/>\n1. LAS BIENAVENTURANZAS EN GENERAL.<br \/>\n460<br \/>\n1. La Biblia hebrea.<br \/>\nLa Biblia hebrea contiene 42 bienaventuranzas, 45 si se cuentan por dos las bienaventuranzas dobles IR 10,8; 2Cr 9,7; Sal 144,15), 48 si se incluyen las formas inversas de Pr 14,21; 16,20; 29,18. Las partes de Sir\u00e1cida que se conservan en hebreo permiten a\u00f1adir otras ocho. Podr\u00ed\u00adan contarse, adem\u00e1s, algunas formulaciones diferentes, pero emparentadas con las otras: Gen 30,13; Pr 3,18; 31,28; Jb 29,11; Cant 6,9; Ps 41,3; 72,17; Mal 3,12.<br \/>\nSe advierte enseguida la distribuci\u00f3n tan desigual de estos textos. La bienaventuranza no ocupa ning\u00fan lugar en los textos legislativos y es rara en los libros narrativos (Gn 30,13 lRelO,8 =2Cr\u00f3n9,7;ladeDt33,29 se encuentra en un poema) y en los prof\u00e9ticos (Is 30,18; Is 32,20; Is 56,2; Dn 12,12; Ml 3,12). En compensaci\u00f3n, est\u00e1 abundantemente presente en el Salterio (28 veces), en los Proverbios (13 veces) y en los dem\u00e1s escritos sapienciales.<br \/>\nEl origen de la palabra hebrea \u2020\u02dcas-rey, traducida por \u2020\u0153bienaventurado\u2020\u2122, crea algunas dificultades. Se trata aparentemente de un sustantivo masculino plural en estado constructo (seguido por un complemento determinativo). Esta dificultad es a\u00fan mayor si se tiene en cuenta que las lenguas sem\u00ed\u00adticas antiguas no conocen esta forma de expresi\u00f3n, y su traducci\u00f3n aramea, t\u00fcbey (t\u00fcbayen sir\u00ed\u00adaco), suscita problemas an\u00e1logos. Se tiene m\u00e1s bien la impresi\u00f3n de encontrarse ante una especie de interjecci\u00f3n que tendr\u00ed\u00ada equivalentes en egipcio: un sufijo wy le da valor exclamativo con diversos adjetivos. Se plantea entonces la cuesti\u00f3n de saber si la formulaci\u00f3n de las bienaventuranzas b\u00ed\u00adblicas no indicar\u00e1 una influencia de Egipto.<br \/>\n461<br \/>\nHa sido objeto de discurso la relaci\u00f3n que hay que establecer entre bienaventuranza y bendici\u00f3n. M\u00e1s<br \/>\n 462 6<br \/>\nconcretamente, se trata de saber si la bienaventuranza no ser\u00e1 una especie de derivado de la f\u00f3rmula que declara que alguien es, o se desea que sea, \u2020\u0153bendecido\u2020\u009d (bar\u00fak).Se trata en realidad de dos f\u00f3rmulas que no es posible confundir: \u2020\u0153La bendici\u00f3n es una palabra creadora, que obra lo mismo que denota o significa. La bienaventuranza, por su parte, es una f\u00f3rmula de felicitaci\u00f3n, y supone por tanto la constataci\u00f3n de una felicidad ya realizada o, al menos, en v\u00ed\u00adas de realizaci\u00f3n\u2020\u009d (Lipinski). Est\u00e1 claro que las f\u00f3rmulas de bendici\u00f3n ocupan en la Biblia un lugar mucho m\u00e1s amplio que las bienaventuranzas; pertenecen a otro registro.<br \/>\nOtra cuesti\u00f3n discutida es la de saber si, dentro del grupo de las bienaventuranzas b\u00ed\u00adblicas, hay que conceder cierta prioridad o anterioridad a la categor\u00ed\u00ada de las bienave nturanzas sapienciales, que traducen las experiencias de la vida corriente sin una dimensi\u00f3n propiamente espiritual, o a la categor\u00ed\u00ada de bienaventuranzas \u2020\u0153piadosas\u2020\u2122 que proclaman la felicidad del hombre que pone su confianza en Dios, que se preocupa de agradarle, que goza de su benevolencia y de su protecci\u00f3n. De todas formas hay que reconocer que la nota religiosa va unida a las bienaventuranzas desde el momento en que aparecen en la Biblia y que esta nota es all\u00ed\u00ad ampliamente dominante. Desde este punto de vista, una vez m\u00e1s, la bienaventuranza b\u00ed\u00adblica parece situarse en la prolongaci\u00f3n de una antigua tradici\u00f3n egipcia.<br \/>\nComienza a abrirse una nueva perspectiva, ligada a uno de los rasgos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos de la religi\u00f3n yah-vista. Esta religi\u00f3n es la de un Dios que hace una promesa que va m\u00e1s all\u00e1 de la vida terrena de los individuos y que garantiza la intervenci\u00f3n con que en el futuro llegar\u00e1 a cambiar el curso de la historia. El suscita adem\u00e1s en el coraz\u00f3n de sus fieles una esperanza que encontrar\u00e1 naturalmente su expresi\u00f3n en las bienaventuranzas \u2020\u0153escatol\u00f3gicas\u2020\u2122 Tal es el caso del or\u00e1culo relativamente reciente de Is 30,18: \u2020\u0153El Se\u00f1or esp\u00e9rala hora de otorgaros su gracia: por eso se levanta para apiadarse de vosotros, porque el Se\u00f1ores un Dios de justicia; bienaventurados los que en \u00e9l esperan\u2020\u009d. O tambi\u00e9n en Dan 12,12:<br \/>\n\u2020\u0153Bienaventurado el que sepa esperar y llegue a mil trescientos treinta y cinco d\u00ed\u00adas\u2020\u009d. Este tipo de bienaventuranzas tendr\u00e1 una especial importancia en el judaismo posb\u00ed\u00adblico y en el NT.<br \/>\n462<br \/>\n2. La Biblia griega (los lxx).<br \/>\nLos LXX traducen normalmente \u2020\u02dcas-rey por mak\u00e1rios: 42 veces, m\u00e1s las ocho veces de las partes de Sir\u00e1cida que se conservan en hebreo; con los libros propios de esta Biblia (sin contar 4Mac) se llega a un total de 60 bienaventuranzas o \u2020\u0153macarismos\u2020\u009d. Hay que a\u00f1adir a ellas las tres construcciones invertidas de Pr 14,21; 16,20 y 29,18, en donde el traductor utiliza mak\u00e1ristos; hay que tener en cuenta adem\u00e1s las 17 veces en que se usa el verbo maka rizo en el sentido de \u2020\u0153proclamar dichoso\u2020\u009d.<br \/>\nSi la forma literaria de las bienaventuranzas no aparece sino muy tard\u00ed\u00adamente en la Biblia, es, por el contrario, muy antigua y frecuente en la literatura griega, en donde se encuentra corrientemente ya en Hornero. Para proclamar la felicidad de los que llamaban ellos \u2020\u0153bienaventurados\u2020\u009d, los griegos pose\u00ed\u00adan varios adjetivos, cada uno de ellos con su propio matiz. En la \u00e9poca helenista, mak\u00e1rios es pr\u00e1cticamente el \u00fanico usado, no sin cierta ampliaci\u00f3n de su campo sem\u00e1ntico: puede entonces designar la felicidad desde muy distintos puntos de vista. Todo lo m\u00e1s lo sustituye a veces el adjetivo verbal mak\u00e1ristos, cuando se busca un t\u00e9rmino m\u00e1s noble. Los LXX se acomodaron al uso de la \u00e9poca. Se puede subrayar que los latinos, que disponen de un vocabulario m\u00e1s diferenciado, usan de forma pr\u00e1cticamente equivalente los t\u00e9rminos beatus, fe-lix, fortunatus.<br \/>\nEn conjunto, el panorama general de los macarismos de la Biblia griega sigue siendo, naturalmente, el de la Biblia hebrea: claro predominio de las sentencias propiamente religiosas, sin excluir la presencia de sentencias derivadas de una sabidur\u00ed\u00ada totalmente profana. El cambio m\u00e1s significativo se observa en el aumento del n\u00famero de bienaventuranzas escato-l\u00f3gicas que traducen la esperanzajud\u00ed\u00ada. Por eso Is 31 ,9b adquiere un significado totalmente nuevo: \u2020\u0153Esto me ha dicho el Se\u00f1or: \u2020\u02dciDichoso el que tiene una descendencia en Si\u00f3n ygentede s\u00fa casa en Jerusal\u00e9n!\u2020\u009d (32,1); esta bienaventuranza sirve de introducci\u00f3n al or\u00e1culo siguiente: \u2020\u0153Ac aqu\u00ed\u00ad que un rey reinar\u00e1 con justicia&#8230;\u2020\u009d (32,1). Recordemos tambi\u00e9n a Jb 13,15-16: \u2020\u0153Bienaventurados los que te aman (Jerusal\u00e9n)y los que se alegran detu paz. Bienaventurados tambi\u00e9n todos los hombres que lloren tus calamidades, porque se alegrar\u00e1n en ti, contemplando tu gloria para siempre\u2020\u009d (recensi\u00f3n 5). Esta parece ser igualmente la perspectiva de Sg 2,16;<br \/>\n3,13-14.<br \/>\n463<br \/>\n3. El judaismo posb\u00ed\u00adblico.<br \/>\nEn \u00e9l se nos ofrece una gran cantidad de bienaventuranzas. Bastar\u00e1n unos pocos ejemplos. La l\u00ed\u00adnea de las bienaventuranzas piadosas de la Biblia tiene su prolongaci\u00f3n inmediata en un texto de la cueva 4 de<br \/>\n 464 7<br \/>\nQumr\u00e1n que, como el evangelio, enumera una serie de bienaventuranzas. El comienzo del texto se ha perdido desgraciadamente: \u2020\u0153&#8230;de un coraz\u00f3n puro, y no hay calumnia en su lengua. Bienaventurados los que escogen sus mandamientos y no escogen los senderos de iniquidad. Bienaventurados los que encuentran su gozo en \u00e9l y no sienten placer en los caminos de iniquidad. Bienaventurados los que lo buscan con manos puras y no lo buscan con coraz\u00f3n mentiroso. Bienaventurado el hombre que ha adquirido la sabidur\u00ed\u00ada y camina en la ley del Alt\u00ed\u00adsimo, establece su coraz\u00f3n en sus caminos, no se desanima por sus castigos y acepta sus golpes con buen coraz\u00f3n\u2020\u2122.<br \/>\nSe asiste sobre todo a un gran florecimiento de macarismos escatol\u00f3-gicos. Por ejemplo, \u00e9ste que data de hacia el 140 a.C.: \u2020\u0153Dichoso el que, hombre o mujer, viva en aquel tiempo!\u2020\u009d (Or\u00e1culos sibilinos III, 371). 0 bien \u00e9stos, en los Salmos de Salom\u00f3n (por el 60 a.C): \u2020\u0153iDichosos los que vivan aquellos d\u00ed\u00adas, para contemplar la felicidad que conceder\u00e1 Dios a Israel reuniendo a las tribus!\u2020\u2122 (17,44), \u2020\u0153Dichosos los que vivan aquellos d\u00ed\u00adas, para contemplar los beneficios que el Se\u00f1or conceder\u00e1 a la generaci\u00f3n futura, bajo el cetro corrector del Cristo Se\u00f1or, en el temor de su Dios\u2020\u009d (18,6). A comienzos de nuestra era, la Asunci\u00f3n de Mois\u00e9s recuerda la intervenci\u00f3n de Dios que toma la defensa de su pueblo, y exclama: \u2020\u0153Entonces ser\u00e1s dichoso, Israel! Montar\u00e1s sobre la espalda y las alas del \u00e1guila\u2020\u009d (10,8). Y en la secci\u00f3n de las \u2020\u0153par\u00e1bolas\u2020\u2122 del Libro de Henoc eti\u00f3pico: \u2020\u0153Dichosos vosotros, justos y elegidos, porque vuestra herencia es gloriosa\u2020\u009d (58,2).<br \/>\n464<br \/>\n4. El NT.<br \/>\nEn el NT se utiliza 50 veces el adjetivo makarios. En seis casos no se trata de bienaventuranzas<br \/>\nHch 20,35; Hch 26,2; ICo 7,40; lTm 1,11; lTm 6,15; Tt 2,13). Los otros 44 casos pertenecen al g\u00e9nero<br \/>\n\u2020\u0153bienaventuranzas\u2020\u009d de una forma m\u00e1s o menos pura. Se subdividen de la manera siguiente: Mt 13; Lc 15;<br \/>\nJn 2; Rom 3; Jc 2; 1 Pe 2; Ap 7. Con ellos hay que relacionar dos usos de ma-ka r\u00ed\u00adz\u00f3, \u2020\u0153proclamar dichoso\u2020\u009d<br \/>\nLc 1,48; St 5,11) y tres de mak\u00e1ris-rrios, \u2020\u0153macarismo\u2020\u2122 o \u2020\u0153bienaventuranza\u2020\u2122(Rm 4,6; Rm 4,9; Jud 4,15).<br \/>\nPablo, que toma prestados de los Salmos dos de sus macarismos, permanece en la lista de las bienaventuranzas piadosas(Rm 4,6; Rm 4,7; Rm 4,8; Rm 4,9; Rm 14,22). Puede reconocerseel eco de la tradici\u00f3n sapiencial en Jn 13,17 y e\u00f1 Jc 1,25; 5,11. Predomina all\u00ed\u00ad evidentemente la perspectiva escatol\u00f3gica, Esta sigue siendo de ordinario una escatolog\u00ed\u00ada futura: Mt 5,3-12; 24,46; Lc 6,20-22; 12,37-43; 14,14- 15; 23,29; Jc 1,12; 1P 3,14; 4,14; Ap 1S3; 14,13; 16,15; 19,9; 20,6; 22,7-14. Pero con la persona y la misi\u00f3n de Jes\u00fas la escatolog\u00ed\u00ada ha entrado en la historia, de forma que la felicidad del mundo futuro se hace ya realidad presente para los creyentes. As\u00ed\u00ad pues, son bienaventurados los ojos de los disc\u00ed\u00adpulos, que tienen el privilegio de verlo que est\u00e1n viendo (Lc 10,23; Mt 13,16); es bienaventurado Pedro, que ha recibido del Padre la revelaci\u00f3n del Hijo (Mt 16,17); son bienaventurados aquellos para los que Jes\u00fas no es ocasi\u00f3n de esc\u00e1ndalo (Mt 11,6; Lc 7,23); son bienaventurados los que creen sin haber visto (Jn 20,29). Pero sobre todo es bienaventurada la madre del Salvador, porque ha cre\u00ed\u00addo (Lc 1,45; Lc 1,48); \u00e9ste es tambi\u00e9n el presupuesto que da todo su significado a la doble bienaventuranza de Lc 11, 27-28.<br \/>\nVemos entonces c\u00f3mo las bienaventuranzas se convierten en el veh\u00ed\u00adculo del mensaje cristol\u00f3gico. Lo que est\u00e1 expresamente dicho en un peque\u00f1o n\u00famero de las mismas podr\u00ed\u00ada encontrarse tambi\u00e9n, de modo impl\u00ed\u00adcito, en otras bienaventuranzas escatol\u00f3gicas. Tal es el caso, a nuestro juicio, de las<br \/>\nbienaventuranzas del serm\u00f3n de la monta\u00f1a.<br \/>\n465<br \/>\nII. LAS BIENAVENTURANZAS DEL SERMON DE LA MONTANA.<br \/>\n466<br \/>\n1. La versi\u00f3n de Mateo.<br \/>\nMt 5,3-20 enumera una serie de nueve bienaventuranzas, \u2020\u0153las bienaventuranzas\u2020\u009d por excelencia, el programa del buen cristiano.<br \/>\n467<br \/>\na) Visi\u00f3n de conjunto.<br \/>\nLa serie se compone ante todo de ocho sentencias cortas, construidas todas ellas seg\u00fan el mismo modelo: la proclamaci\u00f3n de ibienaventurado!\u2020\u2122,la categor\u00ed\u00ada de personas a las que se aplica, el motivo de su felicidad. Como conclusi\u00f3n, una \u00faltima bienaventuranza completa las anteriores con el desarrollo que<br \/>\n 468 8<br \/>\nse le da; y tambi\u00e9n por el hecho de que no habla ya en general, sino que interpela directamente a los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, dirigi\u00e9ndose a ellos en segunda persona. Hay que notar adem\u00e1s que, como la octava bienaventuranza, esta \u00faltima concierne a unas personas que han de sufrir persecuciones. As\u00ed\u00ad pues, no se trata de una categor\u00ed\u00ada de \u2020\u0153bienaventurados\u2020\u009d totalmente nueva, sino m\u00e1s bien de una indicaci\u00f3n complementaria sobre los destinatarios de la octava bienaventuranza.<br \/>\nLa unidad literaria de las ocho bienaventuranzas breves la da la presencia de una inclusi\u00f3n, ya que la octava bienaventuranza repite la promesa de la primera: \u2020\u0153porque de ellos es el reino de Dios. Otro detalle estil\u00ed\u00adstico demuestra que estas bienaventuranzas se subdividen en dos grupos de cuatro: en efecto, la cuarta y la octava evidencian el mismo t\u00e9rmino caracter\u00ed\u00adstico, designando a \u2020\u0153los que tienen hambre y sed de justicia\u2020\u009d y a los que \u2020\u0153son perseguidos por su justicia\u2020\u009d.<br \/>\nEl doble uso de la palabra \u2020\u0153justicia\u2020\u009d es significativo porque caracteriza al mismo tiempo la funci\u00f3n de la serie de las bienaventuranzas en relaci\u00f3n con el gran discurso al que introducen y la orientaci\u00f3n general del pensamiento que las inspira. Tomado en conjunto, el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, primero de los cinco discursos de Jes\u00fas intercalados en el evangelio de Mateo, se presenta como una ense\u00f1anza sobre la \u2020\u0153justicia\u2020\u009d que Jes\u00fas exige de sus disc\u00ed\u00adpulos y que es la condici\u00f3n para entrar en el reino de los cielos; recordada en 5,6 y 10, la palabra \u2020\u02dcjusticia\u2020\u009d se repetir\u00e1 en 5,20 y 6,1.33. Encontramos un equivalente suyo en la declaraci\u00f3n de 7,21; \u2020\u0153Entrar\u00e1 en el reino de Dios el que hace la voluntad de mi Padre celestial\u2020\u2122. Se define la justicia precisamente como cumplimiento de la voluntad divina. Las bienaventuranzas constituyen una primera descripci\u00f3n concreta de las exigencias de Dios respecto al hombre.<br \/>\n468<br \/>\nb) Los destinatarios.<br \/>\nEl acento se pone en las disposiciones interiores que conforman al hombre con la voluntad de Dios: de las ocho bienaventuranzas, hay seis que conciernen directamente a estas disposiciones. Las dos bienaventuranzas activas, la de los misericordiosos y la de los que trabajan por la paz, designan pr\u00e1cticas que manifiestan igualmente las disposiciones del coraz\u00f3n: las que deben inspirar al cristiano en sus relaciones con el pr\u00f3jimo. Las otras seis bienaventuranzas cualifican m\u00e1s bien la actitud del creyente ante Dios.<br \/>\n&#8211; Tal es el caso, evidentemente, de las dos bienaventuranzas que hablan de la \u00c2\u00a1justicia, entendiendo por ella la conformidad con la voluntad divina; una conformidad a la que aspira el creyente con toda su alma, una aspiraci\u00f3n ardiente bien expresada por la imagen del hambre y de la sed corporales (y. 6) y una conformidad de la que no puede apartarlo ninguna persecuci\u00f3n por parte de los hombres (y. 10).<br \/>\n&#8211; Y es tambi\u00e9n el caso de las dos bienaventuranzas de los \u2020\u0153pobres de esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d y de los afables o mansos,<br \/>\nque traducen la misma palabra hebrea \u2020\u02dcanawim, poniendo de relieve de dos maneras distintas sus<br \/>\nresonancias religiosas. Se trata de esa \u2020\u0153pobreza\u2020\u2122 espiritual, que se ten\u00ed\u00ada igualmente en alta consideraci\u00f3n<br \/>\nentre los monjes jud\u00ed\u00ados de Qumr\u00e1n, integrada por humildad y serena paciencia, sumisi\u00f3n total y confiada,<br \/>\ny que s\u00f3lo es posible a trav\u00e9s de un perfecto desprendimiento de s\u00ed\u00ad.<br \/>\n&#8211; Es tambi\u00e9n el caso de los \u2020\u0153limpios de coraz\u00f3n\u2020\u2122: los que no se contentan con la pureza ritual y exterior que requer\u00ed\u00ada el judaismo para poder participar en las ceremonias del culto, sino que se entregan a una rectitud interior total, a una rectitud absoluta que excluye toda doblez y todo repliegue sobre s\u00ed\u00ad mismo.<br \/>\n&#8211; La interpretaci\u00f3n de la bienventuranza de los afligidos tiene que tener en cuenta, evidentemente, este contexto. Por tanto, no se trata aqu\u00ed\u00ad (como en Lucas) de personas que lloran por causa de motivos exteriores, independientes de su voluntad, sino <le personas que se afligen delante de Dios, neg\u00e1ndose a entrar en componendas con los goces falsos de un mundo pecador y que ponen toda su esperanza en el mundo futuro.\n469\nc) La promesa.\nPrecisamente en relaci\u00f3n con este mundo futuro es como la segunda parte de todas las bienaventuranzas se\u00f1ala el motivo por el que se califica de dichosos ya desde ahora a los hombres que pertenecen a la categor\u00ed\u00ada de los enunciados. Esta es claramente la perspectiva de las siete bienaventuranzas que se expresan en futuro; las actitudes y el comportamiento de los justos ser\u00e1n el criterio seg\u00fan el cual Dios los juzgar\u00e1 y los recompensar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada. No es distinto el sentido del presente que figura en la primera y en la octava bienaventuranzas (\u2020\u02dcde ellos es el reino de Dios\u2020\u009d) y en la nona (\u2020\u02dcvuestra recompensa es grande en los cielos). Desde el momento presente, el reino de los cielos pertenece a los pobres de\n 470 9\nesp\u00ed\u00adritu y a los que son perseguidos por causa de su justicia, aun cuando tengan que esperar todav\u00ed\u00ada para entrar en posesi\u00f3n del mismo; para ellos lo tiene ya Dios preparado (Mt 25,34). - La felicidad que proclaman las bienaventuranzas est\u00e1 ligada, por consiguiente, a una esperanza y descansa en la garant\u00ed\u00ada de la palabra de Jes\u00fas. El acceso a esta felicidad est\u00e1 ya concedido a los que llevan a cabo en su vida concreta las exigencias que se expresan en la primera parte de cada una de las bienaventuranzas.\n2. La versi\u00f3n de Lucas.\nLc 6,20-23, que se limita a cuatro bienaventuranzas, se sit\u00faa en un nivel totalmente diverso; esta diversidad est\u00e1 confirmada y acentuada en los cuatro \u2020\u0153iay!\u2020\u009d que corresponden aqu\u00ed\u00ad a las bienaventuranzas\n(6,24-2 6).\nHablando directamente a los disc\u00ed\u00adpulos en segunda persona (\u2020\u02dcvosotros\u2020\u2122), estas bienaventuranzas los describen como personas que son pobres en contraste con otras que son ricas, como personas que pasan hambre en oposici\u00f3n a otras personas que est\u00e1n saciadas, como personas que lloran en oposici\u00f3n a otras personas que r\u00ed\u00aden, como personas, en fin, que son objeto de toda clase de malos tratos en contraposici\u00f3n con otras personas que reciben toda clase de lisonjas y consideraciones. Evidentemente, en este caso no se trata ya de disposiciones espirituales, sino de condiciones exteriores, econ\u00f3micas y sociales, sumamente penosas. Las tres primeras bienaventuranzas, en particular, no indican tres categor\u00ed\u00adas distintas, sino un mismo y \u00fanico grupo, en el que los pobres son al mismo tiempo aquellos que sufren el hambre y cuya aflicci\u00f3n provoca l\u00e1grimas. La misma situaci\u00f3n miserable es considerada simplemente desde tres puntos de vista diferentes.\nEsta otra versi\u00f3n de las bienaventuranzas tiene, en Lucas, una estre-mecedora ilustraci\u00f3n en la par\u00e1bola del pobre L\u00e1zaroydel rico epul\u00f3n (16,19-31). Las palabras de Abrah\u00e1n parecen un eco particular de las bienaventuranzas cuando declaran al rico que est\u00e1 sufriendo atrozmente sed entre las llamas del infierno:\n\u2020\u0153Hijo, acu\u00e9rdate que ya recibiste tus bienes durante la vida, y L\u00e1zaro, por el contrario, males. Ahora \u00e9l est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad consolado, y t\u00fa eres atormentado\u2020\u009d (y. 25). En ambos textos se trata de la misma inversi\u00f3n de las situaciones, siendo accesorio que Abrah\u00e1n subraye el lugar de esa inversi\u00f3n (\u2020\u0153aqu\u00ed\u00ad\u2020\u009d en oposici\u00f3n a la tierra), mientras que las bienaventuranzas en san Lucas ponen el acento en la diversidad del tiempo (ahora que opone cuatro veces la vida presente a la vida futura).\nCiertamente hay que evitar dar un peso excesivo a la condenaci\u00f3n que sufren los ricos. La par\u00e1bola que precede a la del rico epul\u00f3n ha demostrado con toda claridad que el buen uso del dinero es realmente posible: consiste en repartirlo entre los pobres para convertirlos en amigos que los acojan en las moradas eternas (16,9). Y se encontrar\u00e1 un poco m\u00e1s adelante en el evangelio el ejemplo de un buen rico en la persona de Zaqueo (19,1-1 0). La infelicidad que puede tener su origen en la riqueza -lo sabe muy bien Lucas- consiste precisamente en eso: en que tiende a cerrar el coraz\u00f3n del rico a las invitaciones de Dios y a las invocaciones de los pobres.\nCabe preguntarse si la severidad que demuestra Lucas en relaci\u00f3n con los ricos se ha visto influida por la experiencia de la Iglesia primitiva y por lo que \u00e9l mismo pudo tener en su comunidad cristiana. Est\u00e1 claro que hay que ver en ella la contrapartida de un amor de predilecci\u00f3n reservado a los pobres, a los d\u00e9biles, a los peque\u00f1os, y reconocer all\u00ed\u00ad un reflejo de la actitud que hab\u00ed\u00ada mantenido siempre Jes\u00fas y que Jes\u00fas no vacilaba en atribuir a Dios.\n470\n3. Las bienaventuranzas en LA PREDICACI\u00ed\u201cN DE JES\u00daS.\nLa profunda diversidad de perspectivas que separa estas dos versiones de las bienaventuranzas que figuran como frontispicio del discurso inaugural de Jes\u00fas suscita un problema que no es posible solucionar ni con un intento de conciliaci\u00f3n ni con la hip\u00f3tesis de la dependencia de una versi\u00f3n respecto a la otra. Nos encontramos ante dos interpretaciones que explicitan en dos sentidos divergentes un mismo mensaje inicial. Para poder encontrar este punto de partida de la tradici\u00f3n de las bienaventuranzas del serm\u00f3n de la monta\u00f1a y darnos cuenta del sentido cristol\u00f3gico y teol\u00f3gico que ten\u00ed\u00ada al principio, tenemos la fortuna de poder apelar a un tercer testigo. En efecto, parece probable que en su tenor original estas bienaventuranzas quer\u00ed\u00adan referirse al or\u00e1culo prof\u00e9tico de Is 61,1-3.\n471\na) Sentido cristol\u00f3gica.\nLucas capt\u00f3 perfectamente la importancia capital de este or\u00e1culo, que cita expresamente en el momento en que, en Nazaret, comienza Jes\u00fas su ministerio p\u00fablico: \u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque me\n 472 0\nha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u2020\u009d (Lc 4,18-19). La cita se cierra antes de llegar a una parte de una frase que interesa a las bienaventuranzas: \u2020\u0153A consolar a todos los afligidos\u2020\u009d (Is 61,2); y es precisamente a estos \u2020\u0153afligidos de Si\u00f3n\u2020\u009d a los que el vers\u00ed\u00adculo 3 dirige su atenci\u00f3n. Jes\u00fas alude a este texto en su respuesta a los mensajeros de Juan Bautista: \u2020\u0153Id y contad a Juan lo que hab\u00e9is visto y o\u00ed\u00addo: ...se anuncia el evangelio a los pobres\u2020\u009d (Mt 11,5; Lc 7,22). Pedro recuerda igualmente este texto en su discurso en la casa del centuri\u00f3n Cor-nelio (Hch 10,38).\nIs 61,1-3 da a comprender de este modo la asociaci\u00f3n de ideas que hace de los pobres y de los afligidos los destinatarios privilegiados del anuncio del evangelio. No se puede olvidar que el contexto de este or\u00e1culo, la segunda mitad del libro de \u00c2\u00a1Isa\u00ed\u00adas, da igualmente una explicaci\u00f3n de la asociaci\u00f3n tan caracter\u00ed\u00adstica que hace del reino de Dios el objeto propio de este evangelio. Vemos establecerse as\u00ed\u00ad, a trav\u00e9s del tema del evangelio, una relaci\u00f3n privilegiada entre los pobres [1 Pobreza] y el \u00c2\u00a1 reino de Dios.\n\u2020\u0153Ciertamente, la primera bienaventuranza no dice que Jes\u00fas anuncie a los pobres la buena nueva del reino d\u2020\u009de Dios. Pero al afirmar: \u2020\u0153Dichosos los pobres, porque de ellos es el reino de Dios\u2020\u009d, Jes\u00fas no hace m\u00e1s que actualizar la promesa de Is 61,1. De este modo se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como el mensajero divino en el que se cumple la profec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque me ha ungido...\u2020\u009d Por eso las bienaventuranzas asumen la importancia de una proclamaci\u00f3n mesi\u00e1nica. Al proclamarlas, Jes\u00fas se identifica con el personaje del que hablaba el profeta. Se comprende as\u00ed\u00ad su elevado significado cristol\u00f3gico, que hay que reconocerles.\n472\nb) Sentido teol\u00f3gico.\nTambi\u00e9n es importante darse cuenta de que las bienaventuranzas hablan de Dios, y en este sentido tienen un significado \u2020\u0153teol\u00f3gico\u2020\u009d. No hay que olvidar que la expresi\u00f3n \u2020\u0153reino de Dios\u2020\u009d no es m\u00e1s que una falsa abstracci\u00f3n; en realidad significa a Dios, que se manifiesta como rey. Aqu\u00ed\u00ad se presupone que Dios no se mostrar\u00e1 plenamente rey m\u00e1s que el d\u00ed\u00ada en que ponga fin al sufrimiento de los pobres. Porque, tanto en la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica como en la de todo el medio Oriente antiguo, un rey no es verdaderamente digno de su nombre y de su cargo m\u00e1s que en la medida en que asegure la justicia y la paz a todos sus subditos y ante todo, naturalmente, a los que no est\u00e1n en disposici\u00f3n de procur\u00e1rselas por s\u00ed\u00ad solos: el pobre; pero tambi\u00e9n la viuda, el hu\u00e9rfano y el forastero, es decir, todos los d\u00e9biles y los indefensos, expuestos ala opresi\u00f3n de los violentos.\nEn este contexto de pensamiento, la raz\u00f3n de ser del privilegio de los pobres no debe buscarse tanto en las virtudes o en los m\u00e9ritos particulares de estos desdichados; se encuentra, por el contrario, en el hecho de que Dios toma en serio sus prerrogativas reales. Como desea ser un rey justo y bueno, por eso Dios toma bajo su protecci\u00f3n al pobre, a la viuda y al hu\u00e9rfano, procurando hacer de ellos los primeros beneficiarios de su reino. La situaci\u00f3n desgraciada de esa gente no es digna de su justicia real; \u00e9l manifestar\u00e1 su reino poniendo fin a la injusticia colectiva de la que son v\u00ed\u00adctimas. Esto es lo que tiene que recordar la promesa: \u2020\u0153De ellos es el reino de Dios\u2020\u009d. No se trata de algo que poseer, sino de alguien que se har\u00e1 cargo de ellos eficazmente.\nLa proclamaci\u00f3n \u2020\u0153Dichosos los pobres...\u2020\u009d y las que la acompa\u00f1an aparecen as\u00ed\u00ad como otras tantas expresiones concretas de la buena nueva: \u2020\u0153El reino de Dios est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad, en medio de vosotros\u2020\u009d. Este mensaje fundamental (k\u00e9rygma), que revela el significado teo-l\u00f3gico y cristo-l\u00f3gico del momento presente de la historia de la salvaci\u00f3n, es tambi\u00e9n el presupuesto a partir del cual se pueden comprender las relecturas catequ\u00e9ti-cas que tienen su testimonio en las versiones de Mateo y de Lucas. Es normal que, en la predicaci\u00f3n cristiana, el mensaje de fe desemboque en una catequesis que explicite sus consecuencias para la vida diaria. Pero tambi\u00e9n es importante que las aplicaciones pastorales no hagan perder de vista el mensaje doctrinal que tienen que reflejar.\n473\nBIBL.. Diccionarios-. Bertram G., Hauck. F., mak\u00e1rios, en GLNTVI, 977-998; Cazeli.es H., \u2020\u02dcaire, en DTAT 1, 480-484; Strecker G., mak\u00e1rios, en \u2020\u0153Exegetisches W\u00f3rterbuch zum Neuen Testaments\u2020\u009d 11(1981)925-\n932. Estudios: Camacho F., La proclama del Reino, en \u2020\u0153Com-munio\u2020\u009d 16(1983) 151-181; DijpontJ., Le Beatitudtni 1. II problema \u00c2\u00a1etterario, Ed. Paoline, Roma 1972 (especialmente 1019-1042); 11. Gli evangelisti, J977; Id, Beatitudes \u00e9gyptiennes, en \u2020\u0153Bib\u2020\u009d 47 (1966) 185-222; Id, J\u00e9sus annonce la bonne nouvelle auxpauvres, en AA.W., Evangelizare pauperibus. 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Las bienaventuranzas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bienaventuranza-y-bienaventuranzas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBIENAVENTURANZA Y BIENAVENTURANZAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18818","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18818","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18818"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18818\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18818"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18818"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18818"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}