{"id":18819,"date":"2016-02-05T12:05:17","date_gmt":"2016-02-05T17:05:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/colosenses-carta-a-los-2\/"},"modified":"2016-02-05T12:05:17","modified_gmt":"2016-02-05T17:05:17","slug":"colosenses-carta-a-los-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/colosenses-carta-a-los-2\/","title":{"rendered":"COLOSENSES (CARTA A LOS)"},"content":{"rendered":"<p>Col 1-4<br \/>\nSumario: 1. La discusi\u00f3n sobre el autor:<br \/>\n1. Motivos literarios; 2. Motivos teol\u00f3gicos.<br \/>\nII. La situaci\u00f3n eclesial que se presupone.<br \/>\nIII. La respuesta de la carta. IV. Estructura.<br \/>\nEn el corpus del epistolario paulino, la carta a los Colosenses tiene una colocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica por su prosa bastante fluida y por cierto lenguaje solemne, acompa\u00f1ado, por otra parte, de algunas tomas de posici\u00f3n muy claras por parte de su autor. Su concentraci\u00f3n tem\u00e1tica esencial sobre la cristolog\u00ed\u00ada nos la revela como un escrito de contornos precisos y bien marcados, del que cada uno de los bautizados y toda la comunidad pueden sacar continuos est\u00ed\u00admulos y advertencias para no rebajar nunca la primac\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica de Cristo con sustitutivos humanos, aunque religiosamente atractivos. Pero conviene que nos enfrentemos cuanto antes con el problema previo m\u00e1s imporante: \u00bfqui\u00e9n escribi\u00f3 esta carta? [1 Pablo II].<\/p>\n<p>503<br \/>\n1. LA DISCUSION SOBRE EL AUTOR.<br \/>\nEl texto de la carta lleva indudablemente en su mismo t\u00ed\u00adtulo el nombre de \u2020\u0153Pablo, ap\u00f3stol de Jesucristo por voluntad de Dios\u2020\u2122; lo repite luego de forma enf\u00e1tica en 1,23 y, finalmente, lo recoge en el saludo final, que se presenta como aut\u00f3grafo (4,18a). Pero esto no basta para garantizar la autenticidad de la carta. En efecto, hablando en t\u00e9rminos generales, hay que recordar por una parte que la canonicidad de un escrito no es por s\u00ed\u00ad misma una prueba de su autenticidad, como sucede otras veces en el NT (cf, p.ej, la 2P); adem\u00e1s es normal que cuando se trata de textos literarios el juicio sobre su paternidad (o al menos sobre la exclusi\u00f3n de una cierta atribuci\u00f3n suya m\u00e1s o menos tradicional) se formule sobre la base de la cr\u00ed\u00adtica interna de los propios textos, como es el caso tanto de la literatura hebrea (cf, p.ej., Cantar, Qoh\u00e9let, Sabidur\u00ed\u00ada, atribuidos a Salom\u00f3n) como de la griega (cf, p.ej., las cartas de Anacarsis y del mismo Plat\u00f3n, adem\u00e1s de muchos textos pitag\u00f3ricos).<br \/>\nPero \u00bfpor qu\u00e9 plantearse el problema a prop\u00f3sito de Colosenses? En efecto, adem\u00e1s del nombre del ap\u00f3stol pueden destacarse algunos datos que parecen probar la continuidad de esta carta con las otras cartas suyas consideradas universalmente como aut\u00e9nticas. En detalle: Colosenses se subdivide en una parte doctrinal y otra parte exhortativa (cf una distribuci\u00f3n an\u00e1loga en Romanos); en 1,3 se encuentra el estilo paulino normal de apertura epistolar mediante una oraci\u00f3n; se ofrecen algunas breves noticias autobiogr\u00e1ficas (cf l,7-18.23b-25; 2,1; 4,3s.7-15.18b); est\u00e1 presente la t\u00ed\u00adpica relaci\u00f3n dial\u00e9ctica, propia de Pablo, entre el indicativo de la salvaci\u00f3n ya realizada y el imperativo del deber moral en la misma materia (cf 3,3.5); tambi\u00e9n es paulina la idea del bautismo entendido como una muerte en Cristo (cf 2,12.20 con Rm 6,2; Rm 6,4); algunas locuciones recuerdan formas an\u00e1logas de hablar paulinas (sobre todo la tr\u00ed\u00adada fe, caridad, esperanza en l,4s y en lTs 1,3 cf tambi\u00e9n lTs 1,9 con Ef 1,9 y Ef 2,5 con ICo 5,3). Sin embargo, seg\u00fan muchos autores, incluso cat\u00f3licos, estos elementos son todos ellos marginales, mientras que en un examen m\u00e1s profundo la carta revelar\u00ed\u00ada una mano distinta, y por tanto un autor distinto (cf los comentarios m\u00e1s profundos de E. Schweizer y de J.Gnilka) o al menos llevar\u00ed\u00ada a una actitud de incertidumbre y de posibilismo (cf el comentario de E. Lohse y la Introducci\u00f3n al NT de WikenhauserSchmid). Pero no faltan quienes se atienen a la opini\u00f3n tradicional, aun cuando la situaci\u00f3n de encarcelamiento que se declara en el texto (cf 4,3.18) se localiza en varios lugares: Roma, Efeso o Ces\u00e1rea (cf la Introducci\u00f3n al NTde Feine-Behm-K\u00fcmmel y la de George-Grelot).<br \/>\nPuesto que el peso mayor de la demostraci\u00f3n cae sobre la hip\u00f3tesis de inautenticidad, intentemos insistir aqu\u00ed\u00ad en los motivos que pueden llevar a transformarla en tesis.<br \/>\n504<br \/>\n1. Motivos literarios.<br \/>\nYa la mera estad\u00ed\u00adstica l\u00e9xica ha contado 34 palabras que en el NT est\u00e1n presentes s\u00f3lo en Colosenses; adem\u00e1s, 28 palabras utilizadas en Colosenses no aparecen en las cartas paulinas no discutidas. Pero, sobre todo, hay que se\u00f1alar que en Col faltan por completo algunos t\u00e9rminos que eran caracter\u00ed\u00adsticos del lenguaje t\u00ed\u00adpico paulino y de la teolog\u00ed\u00ada relacionada con ella: por ejemplo, dikaiosyne, \u2020\u0153justicia\u2020\u009d, y toda su familia l\u00e9xica (s\u00f3lo en 4,1 aparece la expresi\u00f3n t\u00f3 d\u00ed\u00adkaion, pero en esta forma sustantivada en neutro, y adem\u00e1s con un sentido moral que no se encuentra nunca en Pablo); esta ausencia tan llamativa da a entender que la problem\u00e1tica de la justificaci\u00f3n por la fe est\u00e1 fuera de la perspectiva teol\u00f3gica del autor del escrito, el cual, por otra parte, en ciertos aspectos polemiza con una situaci\u00f3n eclesial al menos parcialmente comparable con la que nos indica la carta a los G\u00e1latas (en donde precisamente el tema de la justicia mediante la fe es el tema central); por eso faltan tambi\u00e9n totalmente los t\u00e9rminos pertenecientes al mundo sem\u00e1ntico de esa problem\u00e1tica, como nomos, \u2020\u0153ley\u2020\u009d; kaujasthai, \u2020\u0153gloriarse\u2020\u009d; el verbo piste\u00faein, \u2020\u0153creer\u2020\u009d (el sustantivo p\u00ed\u00adstis, \u2020\u0153fe\u2020\u009d, en 1,4.23; 2,5.7.12, est\u00e1 inserto en un nuevo contexto tem\u00e1tico: \/ mfra. 1, 2), el sustantivo hypako\u00e9, \u2020\u0153obediencia\u2020\u009d (el verbo en 3,20.22 s\u00f3lo tiene un valor moral), mientras que el mismo sustantivo \u00e9r-gon, \u2020\u0153obra\u2020\u009d, es muy raro y carece de connotaciones pol\u00e9micas (cf 1,10.21; 3,17). Otras ausencias se refieren a los sustantivos koin\u00f3n\u00ed\u00ada, \u2020\u0153comuni\u00f3n\u2020\u009d, y epanghel\u00ed\u00ada, \u2020\u0153promesa\u2020\u009d (incluido el verbo correspondiente).<br \/>\nEn cuanto al estilo se pueden hacer las siguientes observaciones. Al dirigirse a sus destinatarios, el autor no les interpela nunca con una designaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, que ponga de relieve su deseo de una relaci\u00f3n personal con ellos (cf, p.ej., en contraste, \u2020\u0153queridos hermanos\u2020\u009den Flp 2,12 o \u2020\u0153ahora me dirijo a vosotros, los paganos\u2020\u009d en Rm 11,13); en efecto, la alocuci\u00f3n a las esposas (3,18), a los maridos (3,19), a los hijos (3,20), a los padres (3,21), a los siervos (3,22) y a los amos (4,1) es gen\u00e9rica y sectorial, perteneciente al g\u00e9nero literario espec\u00ed\u00adfico del c\u00f3digo dom\u00e9stico, mientras que en el debate de la cuesti\u00f3n central de Colosenses [1 mfra, 11-111] no ocurre nada parecido. En particular, falta por completo el apelativo \u2020\u0153hermanos\u2020\u009d, que est\u00e1 siempre presente repetidas veces en todas las cartas paulinas aut\u00e9nticas (s\u00f3lo falta en Colosenses, Efesios y cartas pastorales).<br \/>\nAdem\u00e1s, falta la vivacidad del estilo paulino acostumbrado (cf el an\u00e1lisis de W. Bujard Stllanalystische Untersuchun gen); le gusta usar varios genitivos (cf 1,5: \u2020\u0153la palabra de verdad del evangelio\u2020\u009d), palabras sin\u00f3nimas (cf 1,23: \u2020\u0153cimentados, arraigados y no sacudidos\u2020\u009d), t\u00e9rminos con la misma etimolog\u00ed\u00ada (cf 1,11:<br \/>\n\u2020\u0153hechos poderosos con todo poder\u2020\u009d); es especialmente abundante el uso de \u2020\u0153todos\u2020\u009d y de \u2020\u0153todo\u2020\u009d (en neutro); es pesada la concatenaci\u00f3n de las ideas, faltan las subordinaciones claras, mientras que se suceden las construcciones participiales, las frases en infinitivo y sobre todo las oraciones relativas, sin fijarse mucho en su coordinaci\u00f3n conceptual (cf, p.ej., la pesadez de frases como 1,11 y 2,11).<br \/>\nFinalmente, no aparece por ninguna parte una oraci\u00f3n interrogativa, que podr\u00ed\u00ada haber dado alguna variedad a la expresi\u00f3n mon\u00f3tona, como sucede a menudo en las cartas paulinas. El estilo adquiere cierta viveza, dejando aparte la par\u00e9nesis final, solamente en el himno cristol\u00f3gico (1,15-20) y en el c\u00f3digo dom\u00e9stico (3,18-4,1); pero aqu\u00ed\u00ad nos encontramos con material de la tradici\u00f3n, que el autor toma prestado, aunque con algunas adaptaciones (cf G.E. Cannon, The Use of Traditional Materials in Colossians).<br \/>\nEstas observaciones nos parecen suficientes para poder concluir provisionalmente que la estructura mental del autor de Colosenses est\u00e1 bastante lejos de la que podemos encontrar en las cartas protopaulinas.<br \/>\n505<br \/>\n2. Motivos teol\u00f3gicos.<br \/>\nEn varios puntos de la teolog\u00ed\u00ada de Colosenses podemos constatar un deslizamiento tem\u00e1tico, que representa algo m\u00e1s que una simple evoluci\u00f3n doctrinal por parte de un mismo autor. Estamos, en realidad, frente a un punto de vista diverso. Ya hemos se\u00f1alado la ausencia total del vocabulario y de la problem\u00e1tica sobre la justificaci\u00f3n por la fe; hay adem\u00e1s algo muy importante que observar: el autor, respecto a Pablo, revela otra manera de afrontar y de resolver la cuesti\u00f3n de la salvaci\u00f3n. Pero, dejando esto aparte, se pueden enumerar otros ocho puntos de diferencia, si no de discordancia, respecto a la teolog\u00ed\u00ada de las cartas aut\u00e9nticas paulinas.<br \/>\n1) En esta carta encontramos por primera vez la terminolog\u00ed\u00ada relativa a \u2020\u0153los tronos, las dominaciones, los principados y las potestades\u2020\u009d (1,16; 2,10.15), que ser\u00e1 luego recogida por Efesios. Est\u00e1 siempre en conexi\u00f3n con un discurso sobre Cristo, para decir que \u00e9l ha vencido a esas entidades y que es superior a ellas, su \u2020\u0153cabeza\u2020\u009d (2,10); as\u00ed\u00ad pues, la cristolog\u00ed\u00ada es considerada en una perspectiva nueva; no ya centrada en la muerte de Cristo como liberaci\u00f3n del pecado y de la ley, sino en la dimensi\u00f3n in\u00e9dita de un Cristo c\u00f3smico, se\u00f1or y sustentador\u2020\u2122del todo (cf 1,17); tambi\u00e9n la reconciliaci\u00f3n relacionada con la cruz tiene un horizonte c\u00f3smico (cf 1,20),<br \/>\n2) Por consiguiente, tambi\u00e9n la Iglesia, que en Pablo tiene siempre una referencia local (lTs 1,1; ICo 1,2 etc. ), adquiere aqu\u00ed\u00ad, por el contrario, una nueva dimensi\u00f3n universalista (cf 1,18.24; es distinto el caso de los saludos finales 4,15.16, pero en 2,19 no es evidente que \u2020\u0153el cuerpo todo\u2020\u009d tenga un significado eclesiol\u00f3gico y no m\u00e1s bien cosmol\u00f3gico); y por primera vez aparece el t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico de \u2020\u0153cabeza\u2020\u009d de la Iglesia (1,18; cf 2,10.19), que nunca hab\u00ed\u00ada utilizado Pablo. Aunque dirigida a la Iglesia de Colosas, la carta habla ahora de la Iglesia en general.<br \/>\n3) El bautismo es considerado ciertamente, como en Pablo, en asociaci\u00f3n con la muerte de Cristo (cf<br \/>\n2,12.20); pero con la notable diferencia de que, mientras que el ap\u00f3stol remit\u00ed\u00ada al futuro escatol\u00f3gico, el acontecimiento de la resurrecci\u00f3n (Rm 6,5; Rm 6,8), ahora se afirma m\u00e1s bien que la resurrecci\u00f3n del bautizado ya ha tenido lugar (cf 2,12.13; con una concepci\u00f3n semejante polemizar\u00e1 tambi\u00e9n 2Tm 2,18); adem\u00e1s, se la concibe en t\u00e9rminos dualistas, como paso de las tinieblas a la luz (cf 1,12-13).<br \/>\n4) De aqu\u00ed\u00ad se sigue que la escato-log\u00ed\u00ada de la carta sufre un interesante giro de direcci\u00f3n hacia el presente; es verdad que no est\u00e1 totalmente actualizada (cf 1,5; 2,1 7a; 3,4), pero ha desaparecido la tensi\u00f3n hacia una pa-rus\u00ed\u00ada inminente; m\u00e1s a\u00fan, la original invitaci\u00f3n de 3,1.2 (\u2020\u0153buscad las cosas de arriba&#8230;\u2020\u009d) nos dice que el autor no piensa solamente en los t\u00e9rminos tradicionales de la espera, es decir, de la proyecci\u00f3n hacia adelante, sino tambi\u00e9n en los t\u00e9rminos m\u00e1s griegos (cf Plat\u00f3n y Fil\u00f3n) de una tensi\u00f3n hacia el mundo superior y celestial como mundo perfecto, con un predominio latente del esquema espacial (subrayado adem\u00e1s por el concepto de Cristo-cabeza) sobre el temporal.<br \/>\n506<br \/>\n5) El evangelio que ahora predica Pablo no se ve ya como el acontecimiento que precede al fin y que ofrece al hombre la salvaci\u00f3n en el juicio escatol\u00f3gico; seg\u00fan Colosen-ses, los bautizados est\u00e1n ya salvados, y el ministerio del ap\u00f3stol consiste m\u00e1s bien en poner de manifiesto un \u2020\u0153misterio\u2020\u009d escondido hasta entonces y ahora revelado (cf 1,26.27; 2,2; 4,3), que debe ser objeto de conocimiento intenso (cf 1,9.10; 2,2; 3,10); tambi\u00e9n esta concepci\u00f3n del \u2020\u0153misterio\u2020\u009d es realmente nueva (su aparici\u00f3n en ICo 2,1 es discutida textualmente, y de todas formas est\u00e1 inserta en otra perspectiva; en cuanto a Rom 16,25, la opini\u00f3n mayoritaria de los autores piensa que se trata de un a\u00f1adido redaccional pospau lino).<br \/>\n6) Desde el punto de vista de la antropolog\u00ed\u00ada cristiana, en Colosenses aparece el doble concepto del desvestirse del hombre viejo y de revestir el hombre nuevo (cf 3,9-1 1); si esta idea, por una parte, se relaciona con una tem\u00e1tica ya paulina (Rm 6,6; 2Co 5,17), por otra se advierte en ella una novedad, en cuanto que para Pablo lo que antes se revest\u00ed\u00ada era el mismo Cristo (Ga 3,27 Rm 13,14), mientras que ahora es simplemente el hombre nuevo en un sentido concretamente antropol\u00f3gico-moral (cf 3,10).<br \/>\n7) Mientras que en Pablo la fe se refer\u00ed\u00ada m\u00e1s bien al acto subjetivo del creyente, como ejercicio de su adhesi\u00f3n a Cristo (=fides qua) (cf, p.ej. Rm 10,9), ahora prevalece m\u00e1s bien el concepto de una fe considerada desde el punto de vista objetivo y de contenido (-fides quae) (cf 1,4.23; 2,7); es interesante observar que el verbo \u2020\u0153creer\u2020\u009d no aparece nunca y que el evangelio suele definirse de forma ins\u00f3lita como \u2020\u0153palabra de la verdad\u2020\u2122 (1,5; cf 1 ,6b; es distinta, es decir, m\u00e1s din\u00e1mica y existencial, la locuci\u00f3n paulina \u2020\u0153la verdad del evangelio\u2020\u009d en Ga 2,5; Ga 2,, mientras que abunda un cierto vocabulario inte-lectualista conocimiento 1 6 9 10 2 2 3 3 10 sabiduria 1 9 28 2 3 23 3 16 4 5 inteligencia 1 9 2 2 \u2020\u0153ense\u00f1ar\u2020\u2122: 1,28; 2,7; 3,16; \u2020\u0153verdad\u2020\u009d: 1,5.6).<br \/>\n8) Anal\u00f3gicamente, lo mismo vale parala esperanza, que no es considerada tanto como un acto parad\u00f3jico, tenaz e incluso laborioso, sino m\u00e1s bien como un dato objetivo, \u2020\u0153que os est\u00e1 reservado en el cielo\u2020\u2122 (1,5; cf 1,27,37); precisamente por eso, tampoco en este caso recurre nunca el autor al verbo \u2020\u0153esperar\u2020\u009d; adem\u00e1s, hay que observar que el subte-ma paulino del sufrimiento y de la prueba, que se aplica a menudo a la vida de los cristianos, aqu\u00ed\u00ad se reserva \u00fanicamente ala vida del propio ap\u00f3stol (cf 1,24), entendido ya como modelo de compromiso y de sufrimiento (cf 1,29-2,1).<br \/>\nPor todos estos motivos creemos que es l\u00ed\u00adcito, no solamente dudar de la paternidad paulina de Colosenses, sino concluir adem\u00e1s con suficiente honestidad que la carta es pseud\u00f3nima. Recurrir a la hip\u00f3tesis de un secretario, al que Pablo le habr\u00ed\u00ada confiado la tarea de redactar el escrito, no hace m\u00e1s que complicar la cuesti\u00f3n, puesto que en todo caso se reconocer\u00ed\u00ada que tanto el lenguaje como el pensamiento de la carta no corresponden a los de Pablo. Probablemente Colosenses es el m\u00e1s antiguo de los escritos deuteropau linos.<br \/>\n507<br \/>\nII. LA SITUACION ECLESIAL QUE SE PRESUPONE.<br \/>\nSea cual fuere la soluci\u00f3n que se d\u00e9 a la cuesti\u00f3n del autor de Colosenses, hay una cosa cierta: la Iglesia de Colosas no fue fundada por Pablo ni fue visitada nunca por \u00e9l (cf 2,1). El evangelio lleg\u00f3 all\u00ed\u00ad mediante la obra de un tal Epafras, probablemente ciudadano de la misma Colosas (cf 4,12), cuyo celo apost\u00f3lico reconoce abiertamente \u2020\u0153Pablo\u2020\u009d (cf 1,7-8; 4,12-13). De estas noticias se deduce que Epafras hab\u00ed\u00ada sido misionero en el valle del Lico (un afluente de la izquierda del Meandro, que desemboca junto a Efeso), trabajando no solamente en Colosas, sino tambi\u00e9n en Laodicea y en Hier\u00e1polis (cf 4,13). Y es totalmente l\u00f3gico y hasta necesario (FIm 23), opinar que hab\u00ed\u00ada sido disc\u00ed\u00adpulo de Pablo durante la \u00e9poca de su larga estancia en Efeso (por los a\u00f1os 55-57 o, seg\u00fan otra cronolog\u00ed\u00ada, por el 53-54), aun cuando la carta pudo haber sido escrita por otro (cTimoteo?, cf 1,1; \u00bfT\u00ed\u00adtico?, cf 4,7).<br \/>\nLa comunidad cristiana de Colosas ten\u00ed\u00ada que ser predominantemente, si no exclusivamente, de origen pagano (cf 1,21.27; 2,13; adem\u00e1s, no aparece nunca una cita directa del AT y falta la problem\u00e1tica t\u00ed\u00adpica sobre la ley). Los nombres de On\u00e9simo (4,8; resulta extra\u00f1o que falte el de Filem\u00f3n) y de Arquipo (4,17), adem\u00e1s del de Epafras, son poca cosa para permitirnos un juicio sobre la situaci\u00f3n social de la comunidad y, a diferencia de la cercana Hier\u00e1polis, la Iglesia de Colosas no tendr\u00e1 pr\u00e1cticamente ninguna historia posterior (quiz\u00e1 porque la ciudad qued\u00f3 definitivamente destruida por un terremoto entre el 60 y el 61: cf T\u00e1cito, Ann. 14,27; P. Orosio, Hist. 7,7,12; Orac. Sib. 4,107s); a comienzos del siglo id.C, Estrab\u00f3n( 12,8,13) la llamaba \u2020\u0153una peque\u00f1a poblaci\u00f3n\u2020\u2122 (p\u00f3-lisma).<br \/>\nNo sabemos cu\u00e1l fue el origen de la llamada com\u00fanmente \u2020\u0153herej\u00ed\u00ada co-losense\u2020\u2122. Pero el hecho es que la carta construye sobre ella el n\u00facleo de su parte doctrinal. Sin embargo, no es f\u00e1cil recomponer por entero la tarjeta de identidad de este movimiento heterodoxo, que s\u00f3lo conocemos indirectamente por la pol\u00e9mica de nuestro autor. La p\u00e1gina de 2,4-23 es la que mejor nos permite una descripdon al menos sumaria de la misma. El autor se refiere a ciertos \u2020\u0153razon\u00e1rmenos falsos\u2020\u009d (2,4) y a que alguien los enga\u00f1a \u2020\u0153con falsas teor\u00ed\u00adas y vanos razonamientos, apoyados en las tradiciones de los hombres y en los elementos del mundo\u2020\u009d (2,8); pero no es posible establecer si estas nuevas ense\u00f1anzas les llegaron a los colosenses desde fuera o si surgieron del seno mismo de la comunidad, condicionada quiz\u00e1 por el ambiente. De todas formas, en el centro de esta \u2020\u0153filosof\u00ed\u00ada\u2020\u2122 deber\u00ed\u00ada estar la veneraci\u00f3n de los \u2020\u0153elementos del mundo\u2020\u2122 (2,8.20). Se ha discutido si se trataba de potencias personales o c\u00f3smicas. En cualquier caso, nos encontramos con toda probabilidad ante un fen\u00f3meno de sincretismo cultural y religioso, ya que la situaci\u00f3n no puede explicarse ni sobre la base \u00fanicamente del helenismo ni a partir solamente del judaismo. Efectivamente, por un lado, los \u2020\u0153elementos del mundo\u2020\u2122 tienen que ver con una antigua tradici\u00f3n griega de car\u00e1cter cosmoantropol\u00f3gico y fatalista (cf E. Schweizer); por otro, nuestro autor habla expresamente del \u2020\u0153culto de \u00e1ngeles\u2020\u009d (2,18), y con esa veneraci\u00f3n hay que relacionar tambi\u00e9n la menci\u00f3n de los \u2020\u0153principados y potestades\u2020\u009d que se citan varias veces (cf 1,16; 2,10.15; recu\u00e9rdese la pluriforme angelolog\u00ed\u00ada del judaismo, p.ej., 2Henoc 20,1; Fil\u00f3n, De conf. Iing. 34). Se trataba de expresiones religiosas, fundamentalmente de matriz natural-m\u00ed\u00adtica, pero revestidas de contornos jud\u00ed\u00ados. Seg\u00fan esta filosof\u00ed\u00ada, al parecer, Cristo no era superior a esas \u2020\u0153potestades\u2020\u2122, sino todo lo m\u00e1s unprimus \u00ed\u00adnter pares, inserto \u00e9l mismo en los pliegues de una cosmolog\u00ed\u00ada imperante y parte de una serie numerosa de intermediarios entre el hombre y el pleroma divino (,una forma de gnosticismo?). As\u00ed\u00ad es como pueden explicarse los diversos preceptos religiosos propugnados por el movimiento colosense: observancia de fiestas, novilunios, s\u00e1bados (2,16b), prescripciones asc\u00e9ticas en materia de comidas y bebidas (2,16a), mortificaci\u00f3n del cuerpo (1,23), con una posible implicaci\u00f3n de la continencia sexual (1,21). Adem\u00e1s, es muy probable que se desarrollase una ceremonia de iniciaci\u00f3n y de aceptaci\u00f3n, como puede deducirse de 2,18 (\u2020\u02dcmeti\u00e9ndose en cosas que no ha visto\u2020\u009d: el verbo embat\u00e9u\u00f3n pertenece al lenguaje de los misterios), que alude por lo menos a experiencias ext\u00e1ticas o a la participaci\u00f3n en ritos de iniciaci\u00f3n.<br \/>\n508<br \/>\nIII. LA RESPUESTA DE LA CARTA.<br \/>\nLa situaci\u00f3n de la comunidad de Colosas, desde el punto de vista del autor de Colosenses, encerraba dos peligros: primero, la mfra-valoraci\u00f3n de la dignidad y de la funci\u00f3n de Cristo como \u00fanico mediador y redentor; y segundo, la proposici\u00f3n de un camino de salvaci\u00f3n que consist\u00ed\u00ada en el ascetismo personal y en la observancia de unos cultos determinados. Frente a este segundo punto, es decir, la exigencia de toda una serie de prescripciones religiosas, el autor de la carta reacciona proclamando y repitiendo que se trata solamente de \u2020\u0153una sombra del futuro\u2020\u009d (2,17), de \u2020\u0153simulada humildad\u2020\u009d (2,18), de \u2020\u0153ordenanzas e instrucciones de los hombres\u2020\u009d (2,22), de cosas que en realidad \u2020\u0153no tienen valor alguno, pues s\u00f3lo tienden a satisfacer los apetitos carnales\u2020\u009d (2,23). Es una toma de posici\u00f3n severa y dura, que en t\u00e9rminos modernos podr\u00ed\u00adamos calificar de antirreligiosa, en el sentido de que se opone a todo lo que es un aparato humano de pr\u00e1cticas, aparentemente piadosas y atractivas, pero ajenas al evangelio e in\u00fatiles, e incluso nocivas, para una aut\u00e9ntica vida de fe.<br \/>\nEn realidad, la condenaci\u00f3n de estos ejercicios cultuales y asc\u00e9ticos se basa y se deriva de una valoraci\u00f3n del papel \u00fanico e incomparable de Cristo. Efectivamente, la robusta llamada a la solidez de la fe (cf 1,23; 2,7b) y a un conocimiento profundo del misterio de Cristo (cf 2,2) va acompa\u00f1ada de una urgente invitaci\u00f3n a caminar en \u00e9l (2,6), a arraigarse y a construirse sobre \u00e9l (2,7). Se dir\u00ed\u00ada que es caracter\u00ed\u00adstico de Colosenses una especie de exclusivismo cristol\u00f3-gico, con que se remacha que \u2020\u0153en \u00e9l se encuentran ocultos todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y de la ciencia\u2020\u009d (2,3). No hay otros salvadores que puedan hacerle la competencia, ya que no hay ninguna potencia que tenga la misma dignidad. El cristiano ha experimentado ya ese paso del se\u00f1or\u00ed\u00ado de las tinieblas al se\u00f1or\u00ed\u00ado de la luz con la participaci\u00f3n en el \u2020\u0153reino del Hijo querido\u2020\u009d (1,13) de Dios; esto le basta. Por dos motivos: por los efectos soteriol\u00f3gicos que se derivan de lo que ha realizado Cristo (cf 1,14) y por su personal identidad de Panto-kr\u00e1tbr(cf 1,15-20).<br \/>\nLa secci\u00f3n 1,15-20 es reconocida umversalmente como un himno cris-tol\u00f3gico, que era ya propio de las Iglesias del Asia Menor. El autor de Colosenses lo ha asumido dentro de su propio texto, probablemente a\u00f1adi\u00e9ndole algunas expresiones (que los autores se\u00f1alan de diversas maneras), como, por ejemplo, el t\u00e9rmino \u2020\u0153Iglesia\u2020\u009d en estrecha aposici\u00f3n al t\u00e9rmino \u2020\u0153cuerpo\u2020\u009d en el vers\u00ed\u00adculo 18 y la menci\u00f3n de la \u2020\u0153sangre de su cruz\u2020\u009d en el vers\u00ed\u00adculo 20. Con estas dos glosas el texto asume una referencia hist\u00f3rica muy clara y muy s\u00f3lida. Efectivamente, la intenci\u00f3n del himno primitivo era la de celebrar a Cristo en su funci\u00f3n de mediador de la creaci\u00f3n y del se\u00f1or del cosmos (cf el pr\u00f3logo de Juan, que procede de la misma \u00e1rea cultural). Resulta forzado pensar que hay en su origen un himno gn\u00f3stico precristiano (E. K\u00e1semann); tambi\u00e9n es abusivo querer explicarlo sobre el trasfondo del d\u00ed\u00ada festivo jud\u00ed\u00ado de la reconciliaci\u00f3n (E. Lohmeyer). El texto hace m\u00e1s bien eco, con suficiente claridad, a la celebraci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada divina, tal como sol\u00ed\u00ada hacerse en el judaismo helenista. Los textos con que hay que comparar este himno son sobre todo: Pr 8,22-31 LXX; Si 1,4; 24,9; Sg 7,26; 9,9; Fil\u00f3n, Leg. Ah. 1,43; Fug. 109.<br \/>\nLa atribuci\u00f3n a Cristo de las mismas caracter\u00ed\u00adsticas de la sabidur\u00ed\u00ada hace que Cristo sea celebrado por algunas de sus alt\u00ed\u00adsimas prerrogativas: imagen visible de Dios, \u00e9l es anterior a todas las cosas; y no s\u00f3lo se ha hecho todo mediante \u00e9l, sino que todo contin\u00faa teniendo en \u00e9l su consistencia. Sobre la base de estas afirmaciones, que no admiten excepci\u00f3n de ning\u00fan tipo, se comprende que \u2020\u0153tanto los tronos como las dominaciones, los principados como las potestades\u2020\u009d (1,16) de todo tipo tengan que rendirle igualmente su tributo de honor. Por consiguiente, no hay nada que se sustraiga a su primac\u00ed\u00ada, nada que no le sea solamente superior, pero ni siquiera igual. Por eso precisamente los cristianos alcanzan la plenitud \u2020\u0153en \u00e9l, cabeza de todo principado y potestad\u2020\u009d (2,10). Nada ni nadie puede arrogarse la m\u00e1s m\u00ed\u00adnima pretensi\u00f3n de dominio sobre el bautizado, que, por consiguiente, es libre frente a cualquier principio, instituci\u00f3n o persona que quiera esclavizarlo.<br \/>\nPero no es solamente la estatura c\u00f3smica original de Cristo la que libera al hombre de la sujeci\u00f3n a cualquier entidad mundana. Est\u00e1 tambi\u00e9n su muerte en la cruz. En un primer momento (cf 1,20), su muerte se ve seg\u00fan dimensiones; universal-cosmol\u00f3gicas (\u2020\u0153tanto las cosas de la tierra como las del cielo\u2020\u009d)Ten cuanto que reconcilia todas las cosas en \u00e9l, que se convierte en el punto de apoyo y de convergencia del todo, lo mismo que la sabidur\u00ed\u00ada de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada (y el Lagos de la tradici\u00f3n griega). En un segundo momento (cf 1,21-22; 2,13-15), la muerte de Cristo es considerada dentro de una perspectiva antropol\u00f3gico-salv\u00ed\u00adfica: bien porque la liberaci\u00f3n o revivificaci\u00f3n se ve indirectamente como superaci\u00f3n del dominio que ejercen \u2020\u0153los dominios y las potestades\u2020\u009d, que despu\u00e9s de la anulaci\u00f3n del documento de nuestra deuda han quedado sometidas al carro triunfal de Cristo (2,13-1 5), bien porque la liberaci\u00f3n o reconciliaci\u00f3n es declarada como un beneficio derivado directamente de la cruz sobre los hombres, que fueron \u2020\u0153un d\u00ed\u00ada extra\u00f1os y enemigos\u2020\u009d(l ,21 -22). De esta manera la cristolog\u00ed\u00ada y la soteriolog\u00ed\u00ada se interpelan con fuerza mutuamente. Ac aqu\u00ed\u00ad por qu\u00e9 solamente Cristo debe ser el contenido de la fe (cf 1,4; 2,5); m\u00e1s a\u00fan, \u00e9l est\u00e1 \u2020\u0153en vosotros\u2020\u009d (1,27), y junto con \u00e9l est\u00e1 el cristiano, por as\u00ed\u00ad decirlo, inmerso en Dios (3,3; cf 2,9-10). Lo importante es \u2020\u0153adherirse a la cabeza\u2020\u009d (2,19a), estar unidos a ella. Solamente entonces podr\u00e1 estar seguro el cristiano de no perderse, ya que est\u00e1 estrechamente asido por la mano del que le garantiza precisamente la libertad y la seguridad. En el plano eclesial-sacramental, es el bautismo el que marca el fundamento de semejante existencia cristiana, en cuanto que crea una fecunda participaci\u00f3n en la muerte yen la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (cf 2,11-12).<br \/>\n509<br \/>\nSobre estas bases se desarrolla una interesante par\u00e9nesis. Por una parte, la asociaci\u00f3n a la muerte de Cristo, al representar una liberaci\u00f3n radical de los principios normativos del orden c\u00f3smico, libera al cristiano de toda sujeci\u00f3n al mundo (cf 2,20), incluidas las prescripciones religiosas que antes ve\u00ed\u00adamos. Por otra parte, y de forma m\u00e1s positiva, la asociaci\u00f3n a la Resurrecci\u00f3n de Cristo debe mover al cristiano a la b\u00fasqueda y a la pr\u00e1ctica de lo que pertenece al mundo nuevo, superior, el inaugurado por el Resucitado (cf 3,ls). Se trata de despojarse del hombre viejo con sus acciones (cf 3,5-9) y de revestirse del nuevo (cf 3,lOss). Para cada uno de estos dos estados el autor ofrece una lista, respectivamente, de vicios y de virtudes, seg\u00fan un g\u00e9nero literario ya conocido tanto en el ambiente greco-pagano como en el jud\u00ed\u00ado (cf R. Fabris, 172-1 85). A eso se a\u00f1ade un ejemplo t\u00ed\u00adpico de c\u00f3digo dom\u00e9stico o de los deberes familiares (3,18-4,1), que tiene tambi\u00e9n paralelos ambientales (cf R. Fabris, 134-148).<br \/>\nUn tema interesante, que impregna toda la carta y que incluso est\u00e1 presente en ella proporcionalmente m\u00e1s que en cualquier otra, es el de la acci\u00f3n de gracias a Dios; es una invitaci\u00f3n que hace repetidas veces el autor en 1,3.12; 2,7; 3,15.17; 4,2; seis veces en pocas p\u00e1ginas, como para decir que el cristiano no puede menos de reconocer que su propia identidad es totalmente objeto de un don gratuito (cf 1,12; 2,13; 3,12) y que debe sacar, por tanto, las consecuencias de ello.<br \/>\n510<br \/>\nIV. ESTRUCTURA.<br \/>\nPara una lectura ordenada del texto epistolar pueden seguirse sus articulaciones internas. La estructura m\u00e1s sencilla (propuesta, p.ej., por E. Lohse), despu\u00e9s de la introducci\u00f3n (1,1-11), distingue s\u00f3lo dos partes: la parte did\u00e1ctica (1,12-2,23), que trata del dominio de Cristo sobre el mundo, y la parte paren\u00e9tica (3,1-4,18), que habla del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo en la conducta de los creyentes (3,1-4,18). Pero quiz\u00e1 se trata de una simplificaci\u00f3n excesiva, incluso porque el \u2020\u0153por consiguiente\u2020\u009d conclusivo, signo de una transici\u00f3n l\u00f3gica no aparece solamente en 3,1, sino ya antes, en 2,6.16, y de nuevo en 3,5.12. Por tanto, se puede mantener la estructura se\u00f1alada por J. Gnilka; tras una introducci\u00f3n (1,1-8), dinstingue tres partes:<br \/>\npresentaci\u00f3n del evangelio apost\u00f3lico y universal (1,9-29), con cinco secciones (1,9-11; 1,12-14; 1,15-20; 1,21-23; 1,24-29); la toma de posici\u00f3n contra la herej\u00ed\u00ada (2,1-19), con cuatro secciones (2,1-3; 2,4-7; 2,8-15;<br \/>\n2,16-1 9); instrucci\u00f3n sobre la pr\u00e1ctica de la nueva vida (2,20-4,6), con seis secciones (2,20-23; 3,1-4; 3,5-<br \/>\n11; 3,12-17; 3,18-4,1; 4,2-6); finalmente, la conclusi\u00f3n, con noticias y saludos personales (4,7-18).<\/p>\n<p>BIBL.: Conzelmann H., Ep\u00ed\u00adstolas de la cautividad, FAX, Madrid 1972; Dibelius ?., An dic Kolosser,<br \/>\nEpheserundPhilemon, Gotinga 1953 (3.a ed., a cargo de H. Greeven); Fabris R., Lettera ai Colossesi, en<br \/>\nLe iettere diPaoIo III, Ed. Borla, Roma 1980, 49-1 85; Gnilka J., DerKolosserbrief H. ThKNT XII, Herder,<br \/>\nFriburgo-Basilea-Viena 1980; Huged\u00e9 N., Com-mentaire dei\u2020\u2122Epitre aux Colossiens, Laboret Fides,<br \/>\nGinebra 1968; Lohmeyer E., Dic Briefe an dic Phiipper, an dic Kolosserundan Philemon, Gotinga 196413;<br \/>\nLohse E., Leiettere ai Colossesie a Filemone, Paideia, Brescia 1979; MussnerF., StOger ?., Carta a los<br \/>\nColosenses. Carta a Filem\u00f3n, Barcelona 1970; O\u2020\u2122Brien P.T., Colossians, Fhilemon, WBC 44, Waco TX<br \/>\n1982; Peretto E., Lettere dalia prigionia. Fiippesi, Colossesi, Efesini, Filemone, Ed. Paoline, Roma 1984\u2020\u009d,<br \/>\n91-1 74; Schweizer E., La carta a los Colosenses, Sig\u00faeme, Salamanca 1987.<br \/>\nEstudios: AA.W., La cristolog\u00ed\u00ada in san Paolo. Atti delia XXIII Settimana B\u00ed\u00adbiica, Ed. Paideia, Brescia 1976;<br \/>\nAuetti J.N., Colossiens 1,15-20. Genre et ex\u00e9gese du texte, fonction de ia th\u00e9matique sapientielle, AB 91,<br \/>\nRoma 1981; Bujard W., Stilanalytische Untersuchungen zum Kolosserbriefais Beitrag zurMethodik von<br \/>\nSprachvergieichen, StUNT 11, Gotinga 1973; Cannon G.E., The Use of TraditionalMaterials in Colossians,<br \/>\nMac\u00f3n GA, 1983; Gabathuler H.J., Jes\u00fas Christus, HauplderKirche &#8211; Hauptder Welt, AThANT45, Zurich<br \/>\n1965; Lahnemann J., DerKolosserbrief. Komposition, Situation undArgumentaron, StNT 3, G\u00fatersloh 1971.<br \/>\nR. Penna<br \/>\n512<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Col 1-4 Sumario: 1. La discusi\u00f3n sobre el autor: 1. Motivos literarios; 2. Motivos teol\u00f3gicos. II. La situaci\u00f3n eclesial que se presupone. III. La respuesta de la carta. IV. Estructura. En el corpus del epistolario paulino, la carta a los Colosenses tiene una colocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica por su prosa bastante fluida y por cierto lenguaje solemne, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/colosenses-carta-a-los-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCOLOSENSES (CARTA A LOS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18819","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18819","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18819"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18819\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18819"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18819"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18819"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}