{"id":18820,"date":"2016-02-05T12:05:19","date_gmt":"2016-02-05T17:05:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corintios-primera-carta-a-los\/"},"modified":"2016-02-05T12:05:19","modified_gmt":"2016-02-05T17:05:19","slug":"corintios-primera-carta-a-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corintios-primera-carta-a-los\/","title":{"rendered":"CORINTIOS (PRIMERA CARTA A LOS)"},"content":{"rendered":"<p>ICo 1-16<br \/>\nSumario: 1. introducci\u00f3n: La situaci\u00f3n de Co-rinto, la ocasi\u00f3n y la fecha de la carta. II. La estructura literaria<br \/>\nIII. La tem\u00e1tica teol\u00f3gica:<br \/>\n552<br \/>\n1. El lenguaje de la cruz y la sabidur\u00ed\u00ada cristiana;<br \/>\n553<br \/>\n2. La \u2020\u0153hinchaz\u00f3n\u2020\u009d de los corintios en la aplicaci\u00f3n de la ley del Esp\u00ed\u00adritu; 3. La teolog\u00ed\u00ada de la corporeidad:<br \/>\n\u00e1) El matrimonio, b) La virginidad, c) Las carnes inmoladas a los \u00ed\u00addolos y la superaci\u00f3n completa de la<br \/>\nidolatr\u00ed\u00ada; 4. La vida concreta d\u00e9 la Iglesia: a) La cena, b) Los caris-mas, c) La resurrecci\u00f3n de Cristo y la<br \/>\nde los cristianos.<br \/>\n1. INTRODUCCI\u00ed\u201cN. La situaci\u00f3n DE CORINTO, LA OCASI\u00ed\u201cN Y LA FECHA DE LA CARTA.<br \/>\nPablo lleg\u00f3 a Corinto en su segundo viaje misional por el a\u00f1o 51, procedente de Atenas. Le impresion\u00f3 la ciudad (1Co 2,3). Fundada de nuevo por Julio C\u00e9sar el a\u00f1o 44 a.C, se hab\u00ed\u00ada desarrollado r\u00e1pidamente y hab\u00ed\u00ada adquirido grandes proporciones, hasta llegar a ser la capital de la provincia romana de Acaya. Con sus dos puertos constitu\u00ed\u00ada un centro comercial floreciente. Todav\u00ed\u00ada hoy lo podemos comprobar por las ruinas que quedan de los edificios de entonces: la ciudad estaba rodeada de murallas, ten\u00ed\u00ada un teatro, una agora amplia con el b\u00e9-ma, la \u2020\u0153tribuna judicial\u2020\u009d del proc\u00f3nsul romano, en el centro. En el monte que dominaba la ciudad estaba el templo de Afrodita, en donde -como sol\u00ed\u00ada suceder en las ciudades griegas- se practicaba la prostituci\u00f3n sagrada. Y Corinto ten\u00ed\u00ada fama en la antig\u00fcedad de ofrecer una vida f\u00e1cil y licenciosa.<br \/>\nSituada como estaba en la encrucijada entre Oriente y Occidente, la ciudad se mostraba sensible a las aportaciones culturales mas diversas. No queda el recuerdo de escuelas filos\u00f3ficas de prestigio, que quiz\u00e1 nunca existieron; pero los corintios eran sensibles a las influencias culturales de todo tipo, incluso las filos\u00f3ficas. Aunque no fue exactamente la cuna de la gnosis, este movimiento cultural sincretista debi\u00f3 de actuar all\u00ed\u00ad de forma bastante eficaz. La ciudad deb\u00ed\u00ada gozar de cierto bienestar, aunque no faltaban categor\u00ed\u00adas de personas muy necesitadas.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo anunciar el evangelio en una ciudad de este g\u00e9nero? Pablo, al principio, se sinti\u00f3 realmente perplejo. Luego, siguiendo el esquema habitual de dirigirse primero a los jud\u00ed\u00ados y a los simpatizantes del judaismo, comenz\u00f3 a hablar en la sinagoga. No obtuvo un \u00e9xito estrepitoso; pero tampoco fue un fracaso, ya que Crispo, el responsable de la sinagoga, acept\u00f3 el anuncio del evangelio y se hizo cristiano. Luego Pablo se dirigi\u00f3 a los paganos, y el \u00e9xito positivo super\u00f3 sus mejores esperanzas. Se form\u00f3 una comunidad numerosa y viva, constituida en gran parte por gente sencilla y pobre, pero muy bien dispuesta, abierta y sensible a los valores cristianos. Pablo se dedic\u00f3 a la consolidaci\u00f3n de esta comunidad durante casi un a\u00f1o y medio.<br \/>\nAl principio de su tercer viaje apost\u00f3lico se entretuvo largo tiempo en Efeso. Desde, all\u00ed\u00ad, dada la relativa cercan\u00ed\u00ada de Corinto y sobre todo la frecuencia de los intercambios comerciales, pudo seguir la vida de la comunidad. Desde Efeso Pablo escribi\u00f3 al menos dos cartas a Corinto. Se conserva s\u00f3lo una, la segunda en orden absoluto, que corresponde ala primera a los Corintios de nuestra denominaci\u00f3n actual.<br \/>\nLa ocasi\u00f3n que decidi\u00f3 a Pablo a escribir la primera carta a los Corintios fue una serie de informaciones que le hab\u00ed\u00adan llegado a Efeso a trav\u00e9s de \u2020\u0153los de Cloe\u2020\u009d (1Co 1,11). Se hab\u00ed\u00adan presentado en la comunidad ciertas situaciones chocantes que exig\u00ed\u00adan una intervenci\u00f3n decidida. Al mismo tiempo le llegaron, no sabemos exactamente por qu\u00e9 medio, una serie de preguntas escritas, contenidas en una carta que le hab\u00ed\u00ada enviado la comunidad. Entonces Pabl\u00f3 tom\u00f3 enseguida la pluma para contestar. Estamos alrededor del a\u00f1o 55.<br \/>\n554<br \/>\nII. LA ESTRUCTURA LITERARIA.<br \/>\nAl utilizar, en ICo 7,1, la expresi\u00f3n \u2020\u0153sobre lo que me hab\u00e9is escrito\u2020\u2122, Pablo se refiere a las preguntas que le hab\u00ed\u00adan planteado los corintios. Esto ha hecho pensar que la carta puede dividirse en dos partes: en la primera, hasta el cap\u00ed\u00adtulo 7, Pablo tratar\u00ed\u00ada algunos problemas concretos sobre los que le hab\u00ed\u00adan informado; en la segunda, desde el cap\u00ed\u00adtulo 7, responder\u00ed\u00ada a las preguntas. Pero esta divisi\u00f3n no parece adecuada. Pablo, de hecho, se ocupa de problemas concretos tambi\u00e9n despu\u00e9s del cap\u00ed\u00adtulo 7. Adem\u00e1s, la carta presenta una variedad exuberante de temas y de situaciones que a m\u00e1s de uno le ha parecido heterog\u00e9nea. Se ha hablado (Hurd, Schmithals) de un cierto n\u00famero de cartas, al menos seis, que luego habr\u00ed\u00adan sido recogidas en una sola.<br \/>\nPero la variedad innegable no permite aislar con un grado suficiente de probabilidad estas presuntas cartas originales. Teniendo en cuenta algunos fen\u00f3menos puramente literarios -como la repetici\u00f3n de expresiones, la frecuencia de t\u00e9rminos caracter\u00ed\u00adsticos, la elevaci\u00f3n del tono literario t\u00ed\u00adpico de una conclusi\u00f3n-, se pueden identificar cuatro bloques literarios homog\u00e9neos que, examinados de cerca, permiten entrar en el meollo de la carta.<br \/>\nEncontramos al principio el esquema habitual: el saludo, con el remitente y los destinatarios (1Co 1,1-3) y la acci\u00f3n de gracias (1Co 1,4-9). Este esquema es habitual en Pablo, pero nunca resulta estereotipado. Nos lo muestra, por ejemplo, la amplitud de la perspectiva eclesial -se advierte realmente un aire de universalidad- que nos presenta Pablo en el saludo: \u2020\u0153A la Iglesia de Dios que est\u00e1 en Corinto&#8230;, con todos los que invocan en cualquier lugar el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (1,2).<br \/>\nTenemos luego el primer bloque literario: ICo 1,10-3,22. Los indicios literarios que lo determinan nos permiten dar una primera ojeada al contenido. Desde el principio, Pablo se enfrenta con el problema de las facciones religiosas que se han formado en Corinto. Confundiendo a los predicadores con los fundadores de escuelas filos\u00f3ficas, los corintios siguen unos a Pablo, otros a Apolo, otros a Cefas (Pedro). Adem\u00e1s, otros, queriendo prescindir de los predicadores, se proclaman del partido de Cristo (1Co 1,12). Pablo puntualiza y explica las cosas: tanto su acci\u00f3n como la de los dem\u00e1s es necesaria, pero subordinada. No se mueve en la l\u00ed\u00adnea de la filosof\u00ed\u00ada, de la sabidur\u00ed\u00ada griega. Hay una sabidur\u00ed\u00ada cristiana, pero que se deriva por completo de la aceptaci\u00f3n incondicionada de Cristo. Pablo concluye: \u2020\u0153Por tanto, que nadie presuma de los que son s\u00f3lo hombres, pues todo es para vosotros: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente y el futuro, todo es vuestro; vosotros, de Cristo, y Cristo, de Dios\u2020\u009d<br \/>\nICo 3,21-23).<br \/>\nEl segundo bloque literario se extiende de ICo 4,1-6,1. Pablo empieza con una exposici\u00f3n provocativa:<br \/>\ncontrapone su vida y la de Apolo, guiada por el Esp\u00ed\u00adritu, pero vivida en profundidad en un contexto de dificultades y de apuros, con la existencia f\u00e1cil y presuntuosa de los corintios, que toleran el caso l\u00ed\u00admite de un cristiano que convive con la concubina de su padre (cf 5,1-13) y no vacilan en recurrir a los tribunales paganos para solucionar sus conflictos (cf ICo 6,1-8).<br \/>\nCon estos hechos los corintios demuestran que desconocen la novedad de vida que los constituye \u2020\u0153hermanos\u2020\u009d (cf 5,6); corren el riesgo de volver al paganismo de antes, con todo aquel contexto de vicios que excluyen del reino de Dios (cf ICo 6,9-10). Pero Pablo, aunque no ahorra los reproches, lo que quiere sobre todo es animar; con la acostumbrada elevaci\u00f3n en el tono literario, concluye: \u2020\u0153Eso erais antes algunos; pero hab\u00e9is sido lavados, consagrados y justificados en el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y en el Esp\u00ed\u00adritu de nuestro Dios\u2020\u009d (1Co 6,11).<br \/>\nDesde ICo 6,12-11,1 se extiende un tercer bloque literario. Ya desde los primeros compases, particularmente vivos (cf ), est\u00e1 claro el tema de fondo que Pablo desea tratar: la aplicaci\u00f3n plena de la ley del Esp\u00ed\u00adritu a la corporeidad. Pablo entiende la corporeidad en el sentido m\u00e1s amplio: se refiere directamente al matrimonio (1Co 6,7-16), a la vida que uno lleva en la condici\u00f3n social en que le ha llegado la vocaci\u00f3n al cristianismo (1Co 7,17-24), a la virginidad (1Co 7,25-38), al estado de viudez ICo 7,39-40). Tambi\u00e9n entra en la corporeidad tal como la entiende Pablo la relaci\u00f3n del cristiano con el ambiente. Se plantea entonces el problema de las carnes inmoladas a los \u00ed\u00addolos, que luego se distribu\u00ed\u00adan y se vend\u00ed\u00adan. De suyo, puesto que los \u00ed\u00addolos no son nada, no cabe duda de que es l\u00ed\u00adcito al cristiano comprar de esas carnes y comerlas. Pero la consideraci\u00f3n con los dem\u00e1s, la exigencia de una superaci\u00f3n completa de la idolatr\u00ed\u00ada como concepci\u00f3n de vida, le imponen una reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda (1Co 8,1-10,22 ); s\u00f3lo entonces ser\u00e1 posible una opci\u00f3n aut\u00e9ntica en la l\u00ed\u00adnea del Esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\nAl final, Pablo repite la frase inicial, debidamente aclarada (\u2020\u0153Todo est\u00e1 permitido. Pero no todo es conveniente. Todo est\u00e1 permitido. Pero no todo es provechoso\u2020\u009d: iCo 10,23, que hay que comparar con ICo 6,12), resume los puntos principales que ha tratado y concluye con la elevaci\u00f3n habitual del tono literario: \u2020\u0153Ya com\u00e1is, ya beb\u00e1is, hag\u00e1is lo que hag\u00e1is, hacedlo todo para gloria de Dios. No escandalic\u00e9is ni a los jud\u00ed\u00ados, ni a los paganos, ni a la Iglesia de Dios; haced en todo como yo, que me esfuerzo en complacer a todos en todo, no buscando mi inter\u00e9s, sino el de los dem\u00e1s, para que se salven. Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo\u2020\u009d (10,31-11,1).<\/p>\n<p>El \u00faltimo bloque literario se extiende de ICo 11,2-16,14. El hilo que lo une est\u00e1 constituido por las asambleas lit\u00fargicas: Pablo pasa revista a todo el desarrollo de la vida eclesial, tal como se manifiesta cuando se re-unen los cristianos. Empieza por algunos detalles que se refieren al comportamiento pr\u00e1ctico en las asambleas, con una referencia particular a las intervenciones de las mujeres (11,2-16); toca luego el problema de la cena del Se\u00f1or: al celebrarla como la est\u00e1n celebrando, divididos entre s\u00ed\u00ad, los corintios bloquean su eficacia, corriendo el peligro de convertirla en una no-cena (11,17-34). En la asamblea lit\u00fargica se verificaban ciertos fen\u00f3menos particulares, conocidos con la denominaci\u00f3n de<br \/>\n\u2020\u0153manifestaciones carism\u00e1ticas\u2020\u009d: se trataba de personas que se expresaban de pronto en lenguas desconocidas (glosola-lia), que solamente pod\u00ed\u00adan explicar aquellos que ten\u00ed\u00adan el don de la interpretaci\u00f3n; algunos hablaban a los dem\u00e1s en nombre de Dios, revelando sus secretos (profec\u00ed\u00ada); otros lograban curar a los enfermos, consolar, etc. Esta abundancia y variedad de dones -Pablo los Mamajar\u00ed\u00adsma-ta, \u2020\u0153carismas\u2020\u009d- planteaba una serie de problemas. Se trataba de regular estas manifestaciones de tal manera que no degenerasen en confusi\u00f3n o exhibicionismo; se trataba tambi\u00e9n de hacer comprender el sentido teol\u00f3gico de estos dones diversos, dados todos ellos por el mismo Esp\u00ed\u00adritu y con vistas a que funcionara lo mejor posible el \u00fanico cuerpo eclesial de Cristo (12,1-14,40).<br \/>\nLa asamblea conmemoraba de manera especial la resurrecci\u00f3n de Cristo. Hab\u00ed\u00ada que hablar largamente de ella; si la resurrecci\u00f3n de Cristo no planteaba dificultades, s\u00ed\u00ad que constitu\u00ed\u00ada un problema la de los cristianos. Pablo habla por extenso de la una y de la otra, poniendo de relieve el v\u00ed\u00adnculo indestructible entre las dos en un cap\u00ed\u00adtulo que es una peque\u00f1a obra maestra en su g\u00e9nero (15,1-58).<br \/>\nFinalmente, en la asamblea cristiana se recog\u00ed\u00adan las ofrendas en dinero para las Iglesias pobres de Jerusal\u00e9n. Pablo alude brevemente aellas (16,1-4); volver\u00e1 sobre el tema m\u00e1s ampliamente en la segunda carta a los Corintios. Empieza a continuaci\u00f3n a dar algunas noticias sobre \u00e9l y sobre sus colaboradores, Timoteo y Apolo (15,5-1 2). Viene luego la conclusi\u00f3n sint\u00e9tica de todo el trozo: \u2020\u0153Estad alerta, permaneced firmes en la fe, sed hombres, sed fuertes. Haced todo con amor\u2020\u009d (16,13-14).<br \/>\nDespu\u00e9s de algunas recomendaciones pr\u00e1cticas, de car\u00e1cter organizativo (16,15-18), encontramos los saludos finales con el aut\u00f3grafo de Pablo, junto con algunas expresiones espont\u00e1neas de particular inter\u00e9s: \u2020\u0153El saludo es de mi mano: Pablo. Maldito sea el que no ama al Se\u00f1or. iVen, Se\u00f1or nuestro! Que la gracia de Jes\u00fas, el Se\u00f1or, est\u00e9 con vosotros. Os amo a todos en Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d (16, 21-24).<br \/>\n555<br \/>\nIII. LA TEMATICA TEOLOGICA.<br \/>\nDe todo lo que hemos visto recorriendo la carta en su estructura surge continuamente una tem\u00e1tica teol\u00f3gica aplicada a la vida concreta. No encontramos aqu\u00ed\u00ad las profundas consideraciones t\u00ed\u00adpicamente intelectuales de la carta a los Romanos; pero existe una verdadera teolog\u00ed\u00ada, una \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada aplicada\u2020\u009d (Conzel-mann), particularmente rica y variada. Incluso cuando da disposiciones pr\u00e1cticas, Pablo lo hace siempre apelando expresamente a algunos principios. En \u00e9l el imperativo de la aplicaci\u00f3n es siempre una consecuencia del indicativo de una verdad teol\u00f3gica. Intentemos concretar, volviendo sobre la estructura literaria de la exposici\u00f3n, los puntos m\u00e1s destacados de esta teolog\u00ed\u00ada aplicada.<br \/>\n556<br \/>\n1. El lenguaje de la cruz y la sabidur\u00ed\u00ada cristiana.<br \/>\nFrente a la situaci\u00f3n desalentadora de la divisi\u00f3n de los corintios en varias facciones religiosas, Pablo reacciona con vigor: estas facciones no tienen sentido, ni siquiera la que lo hab\u00ed\u00ada escogido a \u00e9l por cabeza. Su funci\u00f3n, lo mismo que la de Apolo o la de Cefas y otras posibles, s\u00f3lo se comprende dentro del marco de lo que Pablo llama \u2020\u0153el lenguaje de la cruz\u2020\u009d (1,18).<br \/>\nSe trata de una elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica del acontecimiento pascual, considerado sobre todo en los efectos que produce cuando se aplica plenamente a la vida pr\u00e1ctica cristiana.<br \/>\nEfectivamente, el \u2020\u0153lenguaje\u2020\u009d de la cruz tiene por objeto a \u2020\u0153Cristo, que fue (y sigue estando) crucificado (estaur\u00f3m\u00e9non)\u2020\u009d (1,23).<br \/>\nEl acontecimiento de la crucifixi\u00f3n de Cristo, m\u00e1s exactamente Cristo en su situaci\u00f3n de crucificado, tiene su propia permanencia m\u00e1s all\u00e1 de la cr\u00f3nica del hecho, se prolonga apli-cativamente en la vida del cristiano.<br \/>\nEl cristiano realmente es tal porque ha acogido, lo mismo que hicieron hace tiempo los corintios, el anuncio del evangelio de Cristo muerto y resucitado que, precisamente como tal, entra en su vida. La primera consecuencia de la presencia prolongada de Cristo que muere en la existencia del cristiano es la anulaci\u00f3n del pecado. Utilizando una terminolog\u00ed\u00ada que luego se har\u00e1 habitual, Pablo habla de una \u2020\u0153recompra\u2020\u2122 (apolytrosis, redenci\u00f3n), es decir, de un desplazamiento de la pertenencia. El hombre, alienado de s\u00ed\u00ad mismo y de Dios en virtud de sus opciones pecaminosas, es \u2020\u0153recomprado, devuelto a una pertenencia plena a Dios y a s\u00ed\u00ad mismo a trav\u00e9s de la aplicaci\u00f3n continuada de la eficacia de destrucci\u00f3n del mal, que es propia de la muerte de Cristo.<br \/>\nUna vez que Cristo crucificado ha encontrado espacio en el hombre, lo libera ante todo de la alienaci\u00f3n de su pecaminosidad. Pero no se limita a esto. El Cristo crucificado es tambi\u00e9n el Cristo resucitado que, d\u00e1ndole al hombre su Esp\u00ed\u00adritu, le comunica y le hace participar de su vitalidad de resucitado. El hombre de este modo se hace hijo al participar de la misma realidad de Dios, hecho casi homog\u00e9neo a \u00e9l por la \u2020\u0153santificaci\u00f3n. En esta situaci\u00f3n positiva el hombre se hace lo que realmente es en el plan de Dios, realiza lo mejor de s\u00ed\u00ad mismo, queda \u2020\u0153justificado\u2020\u009d, aunque s\u00f3lo sea en una etapa inicial. En este punto surge del cristiano una capacidad interpretativa de la realidad, que Pablo, recogiendo una tradici\u00f3n veterotestamentaria, llama \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d. Ella es el punto de llegada de todo el movimiento que comienza con la \u2020\u0153redenci\u00f3n\u2020\u2122: \u2020\u0153(Cristo) se ha hecho para nosotros sabidur\u00ed\u00ada, justicia, santificaci\u00f3n y redenci\u00f3n\u2020\u2122 (1Co 1,30).<br \/>\nEste tipo de sabidur\u00ed\u00ada depende hasta tal punto de Cristo y de su Esp\u00ed\u00adritu que constituye de hecho, en el cristiano que es su protagonista, una capacidad vertiginosamente cristol\u00f3gica; se podr\u00e1 interpretar la realidad no s\u00f3lo gen\u00e9ricamente en la \u00f3ptica de Cristo, sino con una participaci\u00f3n personal del mismo Cristo, como si fuese \u00e9l directamente el sujeto divino de esta interpretaci\u00f3n. Pablo utiliza una expresi\u00f3n atrevida: \u2020\u0153Nosotros poseemos el pensamiento (no\u00fcn) de Cristo\u2020\u009d (1Co 2,16). Naturalmente, el nivel en que comienza a funcionar la sabidur\u00ed\u00ada del cristiano no se improvisa. Para ser entendida y practicada adecuadamente se necesita una larga experiencia. Pablo afirma que puede hablar de sabidur\u00ed\u00ada \u00fanicamente a los cristianos ya maduros (cf 2,6).<br \/>\nLa sabidur\u00ed\u00ada cristol\u00f3gica distingue a la del cristiano de cualquier sabidur\u00ed\u00ada de tipo puramente humano que intente interpretar la realidad y resolver los problemas del hombre permaneciendo en el circuito del hombre, con el recurso solamente de su inteligencia (1Co 1,20-25). Ya el primer paso que dio el cristiano, la aceptaci\u00f3n incondicionada de Cristo crucificado en su vida, ha supuesto un salto valiente fuera del propio sistema; un acto que, valorado humanamente, no podr\u00e1 menos de ser calificado de \u2020\u0153no-sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d y hasta de \u2020\u0153locura\u2020\u009d (mor\u00ed\u00ada).<br \/>\nPero el hombre que, bajo cualquier forma, se aisla en su propia sabidur\u00ed\u00ada, no est\u00e1 en disposici\u00f3n de hacer aquella lectura de su realidad que permite una soluci\u00f3n adecuada de sus problemas. Esta sabidur\u00ed\u00ada y sistema cerrado se revelar\u00e1 pronto como insuficiente, como una no-sabidur\u00ed\u00ada, como una locura.<br \/>\nDentro de este marco adquieren su justo relieve tanto los que anuncian el evangelio como los que se preocupan luego de su profundizaci\u00f3n y de su crecimiento en su ambiente cultural. Siempre tendr\u00e1n que poner y mantener como \u2020\u0153fund amento \u2020\u02dc(3,10) a Cristo mismo, el anuncio de su evangelio en estado puro. Todo lo que se construya sobre este fundamento\u2020\u2122 tendr\u00e1 que estar en consonancia con el (cf 3,12-15). Y los cristianos tendr\u00e1n que mirar a los anunciadores del evangelio y a los predicadores que lleven luego a su profundizaci\u00f3n como a personas que les pertenecen, que est\u00e1n a su servicio, pero s\u00f3lo para ponerlos en contacto con Cristo (cf 3,21-23).<br \/>\n557<br \/>\n2. LA \u2020\u0153HINCHAZ\u00ed\u201cN\u2020\u009d DE LOS CORINTIOS EN LA APLICACI\u00ed\u201cN DE LA LEY DEL Esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\nEl t\u00e9rmino caracter\u00ed\u00adstico \u2020\u0153hinchados\u2020\u009d (pephysi\u00f3menoi), que aparece con una frecuencia aprecia-ble en el segundo bloque de la carta (1Co 4,6; ICo 4,18; ICo 4,19; ICo 5,2 posteriormente s\u00f3lo lo encontramos dos veces, las dos en ICo 8,1 y ICo 13,4), tiene su propia dimensi\u00f3n teol\u00f3gica t\u00ed\u00adpica. Esta imagen designa una actitud, la de los corintios que se sienten ya sabios consumados, en disposici\u00f3n de interpretar la realidad a la luz de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu, siendo as\u00ed\u00ad que no est\u00e1n a\u00fan m\u00e1s que en los comienzos del camino cristiano. Hechos llamativos como el caso del incestuoso (cf 5,1-13) y los pleitos ante los tribunales paganos (cf 6,6) escapan por entero a su atenci\u00f3n y valoraci\u00f3n.<br \/>\nTodo esto tiene que ponerlos en guardia ante cualquier superficialidad apresurada en la pr\u00e1ctica de la sabidur\u00ed\u00ada y, lo que en el fondo es lo mismo, en la aplicaci\u00f3n de la ley del Esp\u00ed\u00adritu. La vida azarosa de Pablo, con su b\u00fasqueda a veces atormentada de la voluntad de Dios; la disponibilidad respecto a Cristo y al Esp\u00ed\u00adritu conseguida al precio de sacrificios, constituye el contexto genuino de la verdadera sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>3. LA TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA CORPOREIDAD.<br \/>\nEn el ambiente cultural griego, en el cual no se consideraba nunca el cuerpo como sujeto de un compromiso religioso, tuvo que resonar con sorpresa la exhortaci\u00f3n de Pablo: \u2020\u0153Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo\u2020\u009d (1Co 6,20).<br \/>\nPablo insiste en ello con vigor y, antes de bajar a ejemplos concretos, hace de esta verdad una cuesti\u00f3n de principio: para \u00e9l existe una verdadera teolog\u00ed\u00ada de la \/ corporeidad (cf 6,12-20).<br \/>\nPara comprenderla hay que precisar el nuevo concepto de cuerpo impl\u00ed\u00adcito en ella, que quiz\u00e1 le inspiraran a Pablo sus largas meditaciones sobre la resurrecci\u00f3n de Cristo. El cuerpo no es una envoltura del alma, sino que, m\u00e1s generalmente en la l\u00ed\u00adnea de la concepci\u00f3n global del hombre t\u00ed\u00adpicamente semita, se refiere a todos los elementos que componen la persona, tanto a los materiales como a los que escapan a un control tangible, como el pensamiento y las decisiones de la voluntad. El cuerpo coincide de hecho con toda la persona. Pero es la persona vista en la historia, en el tiempo y en el espacio, en relaci\u00f3n con las dem\u00e1s personas y en relaci\u00f3n con el ambiente en que vive. El cuerpo indica para Pablo la persona en su concreci\u00f3n relacional.<br \/>\nEs comprensible entonces el alcance de una afirmaci\u00f3n que constituye el n\u00facleo de la teolog\u00ed\u00ada paulina de la corporeidad: \u2020\u0153El cuerpo no es para la lujuria, sino para el Se\u00f1or, y el Se\u00f1or para el cuerpo\u2020\u009d (6,13). Unido estrechamente a Cristo mediante el \/ bautismo, el cristiano est\u00e1 permanentemente referido a Cristo en toda su concreci\u00f3n relacional, y el mismo Cristo est\u00e1 en relaci\u00f3n con el cristiano en toda la extensi\u00f3n de la vida. Pablo recoger\u00e1 este concepto en la carta a los Romanos cuando hable de un ofrecimiento de los \u2020\u0153cuerpos\u2020\u009d (Rm 12, 1), en el que se practica la liturgia de la vida. El \u2020\u0153Se\u00f1or\u2020\u009d tiende a entrar en todos los detalles de la vida concreta, haci\u00e9ndolos suyos; el cristiano, adhiri\u00e9ndose al \u2020\u0153Se\u00f1or\u2020\u009d, vive siempre y en todas partes, sin soluci\u00f3n de continuidad, al un\u00ed\u00adsono con el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or que lo gu\u00ed\u00ada: \u2020\u0153El que se une al Se\u00f1ores un solo esp\u00ed\u00adritu con \u00e9l\u2020\u009d (6,17). De este modo, en esta reciprocidad de influencia, de pertenencia sin l\u00ed\u00admite y sin excepciones, entre Cristo y \u00e9l, es posible -y lo es en sentido asertivo y exclusivo- para el cristiano glorificar a Dios en su propio cuerpo. Esta afirmaci\u00f3n de fondo es ilustrada por Pablo con algunos ejemplos pr\u00e1cticos, que son precisamente los que los corintios sometieron por escrito a su consideraci\u00f3n.<br \/>\n559<br \/>\na) El \/ matrimonio.<br \/>\nPablo no pretende tratar todos los aspectos de la convivencia matrimonial. Se limita, siempre dentro del marco de la teolog\u00ed\u00ada de la corporeidad, a unas cuantas indicaciones a manera de ejemplos. La abstenci\u00f3n de las relaciones puede ser laudable como toma de conciencia y expresi\u00f3n de la pertenencia total a Cristo. Pero con el sentido de lo concreto que no olvida jam\u00e1s, Pablo insiste en el riesgo de un espiritualismo irreal y contraproducente. La abstenci\u00f3n -encuadrada siempre en el contexto que hemos visto- puede tener un sentido positivo s\u00f3lo si es excepcional y temporal (1Co 7,1-5). Posteriormente se desarrollar\u00e1 m\u00e1s ampliamente el sentido positivo y cristol\u00f3gico de la uni\u00f3n matrimonial, hasta el punto de ver reflejado en ella el amor de Cristo a su Iglesia (Ef 5,25-32).<br \/>\nPasando luego a un aspecto m\u00e1s general, Pablo subraya la indisolubilidad del matrimonio, apelando expresamente a un mandato del Se\u00f1or (1Co 7,10-11). Desarrollando audazmente la teolog\u00ed\u00ada de la corporeidad, entendida como concreci\u00f3n relacional, ve el matrimonio -incluso en el caso en que s\u00f3lo uno de los dos esposos sea cristiano- como un campo magn\u00e9tico de sacralidad, que hace \u2020\u0153santos a los hijos\u2020\u009d (7,13b). En el caso en que el c\u00f3nyuge no cristiano se niegue obstinadamente a convivir con la parte cristiana, el matrimonio deber\u00e1 considerarse disuelto por la exigencia de una vida de fe. Es lo que se llamar\u00e1 m\u00e1s tarde \u2020\u0153privilegio paulino\u2020\u009d (7,15).<br \/>\n560<br \/>\nb) La\/virginidad.<br \/>\nPablo se enfrenta de buena gana con el problema que le plantean los corintios, ya que lo siente en consonancia con su propia experiencia. La opci\u00f3n por la virginidad es un \u2020\u0153carisma\u2020\u009d, un don particular de la gracia, del que s\u00f3lo Dios puede tomar la iniciativa (cf 7,7). Supuesta la iniciativa de don por parte de Dios, Pablo intenta comprender su valor: el matrimonio, como por lo dem\u00e1s cualquier otra actividad humana, se coloca en el grupo de los \u2020\u0153valores pen\u00faltimos\u2020\u009d, esencialmente relativos, pertenecientes todos ellos al momento actual de la historia. Cuando la historia haya alcanzado su culminaci\u00f3n con la fase escatol\u00f3gica, todos los valores pen\u00faltimos quedar\u00e1n completamente superados (cf 7,29-31). El carisma de la virginidad no es tanto un no al matrimonio como un s\u00ed\u00ad completo al amor a Cristo. Todas las energ\u00ed\u00adas de la persona se ven entonces comprometidas directamente hacia el Se\u00f1or, sin divisiones (7,35b). La virginidad anticipa de este modo la totalidad de la pertenencia directa, de la reciprocidad escatol\u00f3gica entre el cristiano y Cristo y se convierte en signo de la misma.<br \/>\n561<br \/>\nc) Las carnes inmoladas a los \u00ed\u00addolos y la superaci\u00f3n completa de la idolatr\u00ed\u00ada.<br \/>\nLa corporeidad, como concreci\u00f3n relacional de la persona, abarca todo el conjunto de relaciones con los dem\u00e1s. A este prop\u00f3sito se planteaban algunos problemas particulares en Corinto, como el de la licitud o no para los cristianos de comprar y de consumir las carnes inmoladas a los \u00ed\u00addolos (cf 8,1-9,27) y, consiguientemente, la separaci\u00f3n completa de la idolatr\u00ed\u00ada, entendida como una concepci\u00f3n y como una pr\u00e1ctica global de la vida m\u00e1s que como actividad estrictamente cultual (1Co 10,1-22).<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 del aspecto contingente de estos problemas, interesa la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, aplicable en otros muchos campos, que Pablo hace para resolverlos.<br \/>\nLa persona particular no puede considerar como un absoluto sus valores individuales, por ejemplo la que Pablo llama \u2020\u0153ciencia\u2020\u009d (gn\u00f3sis), entendiendo con ello, por ejemplo, el convencimiento maduro del cristiano de que los \u00ed\u00addolos son nada y que por tanto la carne que se les inmola no asume connotaciones morales:<br \/>\nes carne comestible, como todo lo que Dios ha dado al hombre para su alimento. El cristiano maduro puede y debe pensar as\u00ed\u00ad. Pero frente a la situaci\u00f3n delicada del que no ha alcanzado todav\u00ed\u00ada este nivel de claridad, tendr\u00e1 que ser cauto y respetuoso, olvid\u00e1ndose incluso de su propia \u2020\u0153ciencia\u2020\u009d. La verdad absoluta no es la \u2020\u02dcciencia\u2020\u009d, sino el amor. La capacidad de amar, la libertad en el sentido paulino del t\u00e9rmino, le sugiere a Pablo hacerse \u2020\u02dctodo para todos\u2020\u009d (1Co 9,22), relativizando todo lo dem\u00e1s en aras del amor<br \/>\nICo 9,1-23).<br \/>\nLa idolatr\u00ed\u00ada, como concepci\u00f3n y organizaci\u00f3n horizontal de la vida, constituye una asechanza peligrosa y constante. El cristiano no puede vivir aislado: los contactos con quienes tienen opciones y concepciones distintas son de hecho necesarios. \u00bfQu\u00e9 hacer? Pablo insiste en que se forme, junto al contexto social pagano, que \u00e9l no vacila en llamar demon\u00ed\u00adaco, un contexto eclesial unitario. Esto se hace en torno a la eucarist\u00ed\u00ada: el cuerpo eucar\u00ed\u00adstico de Cristo, la participaci\u00f3n en su sangre, tiende a formar un cuerpo eclesial lleno de empuje y de vitalidad. Es all\u00ed\u00ad, en el \u00e1mbito de ese cuerpo, donde el cristiano podr\u00e1 realizarse plenamente a s\u00ed\u00ad mismo (1Co 10,14-22).<br \/>\n562<br \/>\n4. La vida concreta de la Iglesia.<br \/>\nLa vida concreta de la \/ Iglesia, tal como aparece y se desarrolla en las asambleas lit\u00fargicas, presenta todo un panorama de puntos teol\u00f3gicos de gran inter\u00e9s. La asamblea no constitu\u00ed\u00ada el momento sagrado de una vida que, antes y despu\u00e9s de celebrarla, permanec\u00ed\u00ada profana. San Pablo la ve como un tiempo fuerte, en el que el compromiso cristiano, que se extiende de forma homog\u00e9nea a toda la vida, se expresa con una evidencia muy particular y al mismo tiempo recibe un impulso din\u00e1mico para una realizaci\u00f3n mayor. Todo esto aparece de manera especial en tres aspectos, todos ellos fundamentales.<br \/>\n563<br \/>\na) La cena.<br \/>\nPablo le atribuye una importancia decisiva. La vida cristiana, en su eficiencia y en su validez, depende de la actitud interior con que se celebra la cena (cf 11,30). La actitud equivocada de los corintios a prop\u00f3sito precisamente de la cena le sirve a Pablo de ocasi\u00f3n para aclarar su concepci\u00f3n teol\u00f3gica.<br \/>\nLos corintios se presentan a la cena divididos en facciones y con ciertas disparidades sociales estridentes, que rompen desde dentro la que tiene que ser la unidad del cuerpo eclesial de Cristo (1Co 11,17-22).<br \/>\nFrente a esta situaci\u00f3n Pablo recuerda la instituci\u00f3n de la cena. Se refiere a lo que comunic\u00f3 ya antes a los corintios en su primer contacto con ellos y que \u00e9l, Pablo, hab\u00ed\u00ada recibido de otros. Con esto podemos llegar a situarnos alrededor del a\u00f1o 40: esta documentaci\u00f3n de Pablo es la m\u00e1s antigua que poseemos por escrito sobre la instituci\u00f3n de la cena. Volveremos a encontrarla luego en el informe de los sin\u00f3pticos, especialmente en el evangelio de Lucas (cf Lc 22,l9ss)[I Eucarist\u00ed\u00ada].<br \/>\nLa importancia estrictamente hist\u00f3rica del relato de la cena no es menor que la teol\u00f3gica. La cena es considerada por Pablo dentro de la perspectiva de la nueva \/ alianza, que se realiza y que toma cuerpo precisamente en la celebraci\u00f3n de la cena (1Co 11,25). Transformada y renovada en t\u00e9rminos de alianza, hecha homog\u00e9nea a Dios, a Cristo, la asamblea podr\u00e1 expresar y anunciar en su conducta pr\u00e1ctica la eficacia de la muerte del Se\u00f1or. Pero esta eficacia no es autom\u00e1tica; requiere un espacio de acogida proporcionada, que es precisamente lo que no tienen los corintios, divididos como est\u00e1n entre s\u00ed\u00ad. Celebrando la cena en esta situaci\u00f3n, los corintios asumen una grave responsabilidad; al bloquear la eficacia de la cena se hacen culpables \u2020\u0153del cuerpo y de la sangre del Se\u00f1or\u2020\u009d (11 ,27b). De todas formas, Pablo tiene confianza: una vez que ha invitado a los corintios a tomar conciencia de todas las implicaciones de la cena, espera que ser\u00e1n capaces de superar sus divisiones (1Co 11,33-34).<br \/>\n564<br \/>\nb) Los \/ carismas.<br \/>\nSiempre en relaci\u00f3n con la asamblea lit\u00fargica, Pablo trata detenidamente el problema de los carismas. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, m\u00e1s all\u00e1 de la situaci\u00f3n contingente de Corinto, que requer\u00ed\u00ada de Pablo intervenciones directas y tomas de posici\u00f3n, se da una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica m\u00e1s amplia, que afecta desde cerca a la Iglesia de todos los tiempos. Pablo destaca con gozo, dentro del \u00e1mbito de la misma Iglesia, c\u00f3mo hay una multiplicidad de aptitudes, de cualidades, que se derivan todas ellas, de manera m\u00e1s o menos directa, de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (cf 12,4-11). Esta multiplicidad es una riqueza que hay que acoger y valorar. Pero se trata de una riqueza inc\u00f3moda; la comunidad eclesial, por la presi\u00f3n que le viene de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00ads-tica, es un solo cuerpo, y para poder sobrevivir y desarrollarse necesita mantener su unidad especial. \u00bfC\u00f3mo conciliar la realidad m\u00faltiple de los carismas con esta exigencia imprescindible de unidad? Para dar una respuesta a esta cuesti\u00f3n, Pablo utiliza la imagen -que ya circulaba en el ambiente cultural romano y helenista- del cuerpo humano: hay muchas partes, diversas unas de otras, pero que contribuyen todas juntas al bienestar del cuerpo, y de rechazo al de ellas mismas. Lo mismo ocurre en la comunidad eclesial, cuerpo de Cristo, donde cada carisma tiene su funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, que debe ser aceptada y amada como tal. Todos los carismas, valorados en su diversidad, contribuyen a la vitalidad unitaria del cuerpo como conjunto. Pero el sentido agudo que tiene de la unidad de la comunidad eclesial le mueve a Pablo \u00e1 abandonar la imagen del cuerpo. Habla de un camino, de un camino que es preciso recorrer, \u2020\u0153que es el mejor\u2020\u009d (1Co 12,31). Es el camino del\/amor. Con un lenguaje apasionado que tiene toda la tonalidad de un himno, Pablo insiste hasta la paradoja en la presencia irrenunciable del amor en el \u00e1mbito de los diversos carismas. Con el amor todos los dem\u00e1s tienen validez; sin el amor se reducir\u00ed\u00adan a nada (cf 13,1-3).<br \/>\nLlevado del \u00ed\u00admpetu de su reflexi\u00f3n, Pablo se olvida por un momento de los carismas y, en un cuadro inmensamente sugestivo, presenta los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos del amor del cristiano: \u2020\u0153El amor es paciente, es servicial, el amor no tiene envidia, no es presumido ni orgulloso; no es grosero ni ego\u00ed\u00adsta, no se irrita, no toma en cuenta el mal; el amor no se alegra de la injusticia; se alegra de la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera\u2020\u009d (1Co 13,4-7).<br \/>\n565<br \/>\nc) La \/ resurrecci\u00f3n de Cristo y la de los cristianos.<br \/>\nLa asamblea lit\u00fargica, reunida para celebrar la resurrecci\u00f3n de Cristo, era el lugar ideal para hablar de ella y para comprenderla. Aunque el camino de la comunidad cristiana primitiva para comprender la realidad y el alcance de la resurrecci\u00f3n de Cristo fue indudablemente largo y tortuoso -nos lo dice la multiplicidad de las tradiciones-, a nivel de la primera carta a los Corintios no planteaba ninguna dificultad. Lo que resultaba dif\u00ed\u00adcil, por el contrario, era comprender la resurrecci\u00f3n de los cristianos, que algunos debieron infravalorar -creyendo que se hab\u00ed\u00ada realizado ya en esta vida- o, m\u00e1s probablemente, negar por completo, ante la dificultad cr\u00f3nica del ambiente cultural griego para admitir una perspectiva positiva de la corporeidad.<br \/>\nPablo reacciona en\u00e9rgicamente y se remite al evangelio, el punto de referencia m\u00e1s claro y comprensible, que un\u00ed\u00ada su experiencia personal con la de los corintios.<br \/>\nEl evangelio anunciado y que los corintios han acogido -Pablo se refiere a una de las tradiciones m\u00e1s antiguas- tiene precisamente por objeto la muerte, sepultura y resurrecci\u00f3n de Cristo (1Co 15,1-11).<br \/>\nLa resurrecci\u00f3n de Cristo -el discurso de Pablo se va haciendo cada vez m\u00e1s apremiante- no se puede pensar aislada. Si se niega la resurrecci\u00f3n de los cristianos, se niega tambi\u00e9n la de Cristo, con todas las consecuenciasque de all\u00ed\u00ad se derivan (15,12-19).<br \/>\nProfundizando en su exposici\u00f3n, Pablo llega a una afirmaci\u00f3n sorprendente: no s\u00f3lo la resurrecci\u00f3n de Cristo supone tambi\u00e9n la de los cristianos, sino que en \u00faltimo an\u00e1lisis se tiene una sola resurrecci\u00f3n, la de Cristo, que -completa en lo que se refiere al individuo- se ramifica en el tiempo y en el espacio hasta llegar a todos. Cristo y los cristianos constituyen juntamente la \u00fanica cosecha, que tiene como primicia a Cristo resucitado. La resurrecci\u00f3n de Cristo ser\u00e1 completa tambi\u00e9n en este sentido \u2020\u0153distributivo\u2020\u009d cuando, superada toda forma de mal, tal como se realiza de hecho en la historia, y vencida la muerte como \u2020\u0153\u00faltimo enemigo\u2020\u009d (1Co 15,26), toda la creaci\u00f3n realice plenamente el proyecto de Dios sobre ella y se vea como impregnada de la vitalidad de Cristo. Ser\u00e1 entonces la hora del reino y, por encima de los que son ahora los confines entre trascendencia e inmanencia, Dios \u2020\u0153ser\u00e1 todo en todos\u2020\u009d (1Co 15,28).<br \/>\nSiempre ha interesado a todos el tema de la modalidad de la resurrecci\u00f3n. Pero Pablo da la \u00fanica respuesta posible: la vida t\u00ed\u00adpica de la resurrecci\u00f3n estar\u00e1 totalmente animada por el Esp\u00ed\u00adritu. La \u2020\u0153primicia del Esp\u00ed\u00adritu que ahora poseemos, el \u2020\u0153fruto\u2020\u009d t\u00ed\u00adpico de lo que \u00e9l produce estableciendo un nuevo tipo de relaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la comunidad eclesial, puede dar una p\u00e1lida idea de lo que ser\u00e1 la situaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Ahora nos encontramos como la semilla en relaci\u00f3n con la planta florecida. La semilla tiene que morir, desaparecer; con el mismo grado de verdad vendr\u00e1 m\u00e1s tarde la planta, pero \u00e9sta no puede imaginarse a partir de la semilla (1Co 15,42-44).<br \/>\nEfectivamente, Cristo ha entrado en nuestra l\u00ed\u00adnea antropol\u00f3gica y la ha hecho suya. Lo mismo que ahora llevamos con nosotros, en estado de semilla, la imagen del Ad\u00e1n terreno, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n, con el mismo nivel de certeza, podemos afirmar que llevaremos la imagen del Ad\u00e1n celestial, el Cristo resucitado. No se comprende al hombre sin Cristo resucitado, ni tampoco se comprende adecuadamente a Cristo resucitado sin referirlo al hombre (1Co 15,44-49).<br \/>\nAunque las modalidades siguen siendo indeterminadas, hay un hecho muy claro: habr\u00e1 una transici\u00f3n, un salto cualitativo entre la situaci\u00f3n de ahora y la futura. La semilla no puede coincidir con la planta ya desarrollada. Aunque no todos mueran, todos seremos transformados (1Co 15,50-53).<br \/>\nUna vez alcanzada esta cumbre, se comprende el alcance de toda la acci\u00f3n de Cristo. El, al resucitar personalmente y junto con nosotros, ha vencido definitivamente a la muerte, en todas las formas que \u00e9sta puede asumir. La resurrecci\u00f3n es la plenitud de la vida; y Dios, \u2020\u0153todo en todos\u2020\u009d, es precisamente el viviente (1Co 15,54-57 y 20-28).<br \/>\nBIBL.: Alio E.B., Premiere Epitre aux Corinthiens, Par\u00ed\u00ads 1954; Barrett C.K., La prima Iettera ai Cor\u00ed\u00adnti, Ed.<br \/>\nDehoniane, Bolonia 1979; Carrez M., La primera carta a los Corintios, Verbo Divino, Estella 1989;<br \/>\nConzelmann H., Dererste Briefan die Korinther, Gotinga 1969; H\u00e9ring J., La premiere Epitre de St. Paul<br \/>\naux Corinthiens, Neuch\u00e1tel 1949; Quesnel M, Las cartas a los Corintios, Verbo Divino, Estella 1979;<br \/>\nRossano P., Lettere ai Corinzi, Ed. Paoline, Roma 1983\u2020\u009d.<br \/>\nU. Vanni<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ICo 1-16 Sumario: 1. introducci\u00f3n: La situaci\u00f3n de Co-rinto, la ocasi\u00f3n y la fecha de la carta. II. La estructura literaria III. La tem\u00e1tica teol\u00f3gica: 552 1. El lenguaje de la cruz y la sabidur\u00ed\u00ada cristiana; 553 2. La \u2020\u0153hinchaz\u00f3n\u2020\u009d de los corintios en la aplicaci\u00f3n de la ley del Esp\u00ed\u00adritu; 3. La teolog\u00ed\u00ada de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corintios-primera-carta-a-los\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCORINTIOS (PRIMERA CARTA A LOS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18820","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18820","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18820"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18820\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18820"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18820"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18820"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}