{"id":18824,"date":"2016-02-05T12:05:27","date_gmt":"2016-02-05T17:05:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/elias-y-eliseo\/"},"modified":"2016-02-05T12:05:27","modified_gmt":"2016-02-05T17:05:27","slug":"elias-y-eliseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/elias-y-eliseo\/","title":{"rendered":"ELIAS Y ELISEO"},"content":{"rendered":"<p>Sumario: 1. Fuentes para \u00c2\u00a1a historia de Elias. . Formaci\u00f3n del ciclo.1 11. Contexto hist\u00f3rico. IV. Perfil biogr\u00e1fico: 1. El profeta-asceta; 2. El defensor del yahvismo; 3. El peregrino del Ho-reb; 4. El protector de los d\u00e9biles; 5. Los milagros; 6. El rapto al cielo. V. La teolog\u00ed\u00ada: 1. Elementos tradicionales; 2. Rasgos innovadores. VI. Elias en el resto de la Biblia. VII. El ciclo narrativo de El\u00ed\u00adseo. VIH. La personalidad del profeta: 1. El taumaturgo; 2. La actividad pol\u00ed\u00adtica; 3. El celo por el Se\u00f1or.<br \/>\nFigura imponente del antiguo pro-fetismo, Elias representa un giro en la historia religiosa de Israel por haber salvado el culto al verdadero Dios en el territorio septentrional del pa\u00ed\u00ads.<br \/>\n846<br \/>\n1. FUENTES PARA LA HISTORIA DE ELIAS.<br \/>\nLas noticias sobre el profeta Elias se encuentran en , y . El relato del fin del profeta pertenece ya al ciclo de El\u00ed\u00adseo. El material eliano se compone de episodios separados, de diversa amplitud, yuxtapuestos sin tener en cuenta el orden cronol\u00f3gico. Se distinguen seis relatos, aut\u00f3nomos en su origen: la sequ\u00ed\u00ada IR 17,1 18,ls.16s.44ss),el juicio de Dios en el monte Carmelo (1R 18,20A0), la teo-fan\u00ed\u00ada en el Horeb( IR 19,3; IR 19,8-13), la vocaci\u00f3n de El\u00ed\u00adseo (1R 19,l9ss), el episodio de la vi\u00f1a de Nabot(IR 21,1-9; IR 21,11-20) y la petici\u00f3n de un or\u00e1culo por parte de Ocoz\u00ed\u00adas (2R 1,2-8; 2R 1,17). Se refieren adem\u00e1s cuatro an\u00e9cdotas milagrosas: la alimentaci\u00f3n de Elias junto al r\u00ed\u00ado Querit(IR 17,2-6), la multiplicaci\u00f3n de la harina y del aceite en Sarepta(lRe 17,7-16), la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda (IR 17,17-24) y el aliento recibido del \u00e1ngel (IR 19,4-8). Finalmente, se leen dos episodios que guardan relaci\u00f3n con el rey:<br \/>\nel encuentro con el soberano (IR 18,2-15) y el intento de arrestar al profeta (2R 1,9-16).<br \/>\n847<br \/>\nII. FORMACION DEL CICLO.<br \/>\nLa tradici\u00f3n oral sobre la vida del profeta, adornada por la fantas\u00ed\u00ada popular, y la fijaci\u00f3n por escrito de los episodios comenzaron inmediatamente despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n del profeta y llegaron a una primera conclusi\u00f3n ya a finales del siglo IX a.C. El escrito comprend\u00ed\u00ada dos grupos de textos: el primero, conservado en 1 R 17-19, estaba formado por narraciones y an\u00e9cdotas donde se presentaba a Elias como profeta, taumaturgo, activamente comprometido en la lucha contra los \u00ed\u00addolos y, en consecuencia, perseguido por la corte. Se advierte adem\u00e1s una violenta hostilidad contra Ajab y la casa reinante. Este conjunto de material se resiente de la influencia del ciclo de El\u00ed\u00adseo, compuesto medio siglo m\u00e1s tarde con un arte literario menor. En el segundo grupo -presente en 1 R 20-21; 2R 1,2-8- se introduce a Elias con el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153tesbita\u2020\u009d y al rey Ajab, llamado \u2020\u0153rey de Samar\u00ed\u00ada\u2020\u009d, tratado con mayor indulgencia. Un tercer elemento de la tradici\u00f3n es el que constituyen dos an\u00e9cdotas contenidas en 1 R 17,17-24 y 2R 1,9-16, donde aparece Elias como hombre de Dios y se pone especialmente de relieve el elemento milagroso. Estas dos an\u00e9cdotas constituyen un v\u00ed\u00adnculo entre las dos primeras colecciones de textos. Adem\u00e1s, todo el ciclo eliano sufri\u00f3 cierta elaboraci\u00f3n por parte de los c\u00ed\u00adrculos deuteronomistas cuando fue insertado en el libro de los Reyes. Pero, incluso en su forma actual, el ciclo de Elias se cuenta entre los testimonios m\u00e1s antiguos de la literatura b\u00ed\u00adblica y entre las obras maestras de la prosa hebrea.<br \/>\n848<br \/>\nIII. CONTEXTO HISTORico.<br \/>\nElias vivi\u00f3 en el siglo IX a.C, en el reino del norte, bajo los reyes Ajab (874-853) y Ocoz\u00ed\u00adas (853-852). El padre de Ajab, Omr\u00ed\u00ad, hab\u00ed\u00ada fundado una nueva capital en Samar\u00ed\u00ada, habitada por la poblaci\u00f3n cananea IR 16,32 2RelO,l9ss). La alianza con el rey de Tiro qued\u00f3 sancionada por Ajab mediante el matrimonio contra\u00ed\u00addo con la hija del rey, Jezabel. Esta alianza, hecha con fines pol\u00ed\u00adticos, es decir, para resistir a las amenazas de Damasco, dio gran impulso a los c\u00ed\u00adrculos cananeos del reino del norte. Gracias a Jezabel se implant\u00f3 en Israel el culto a Baal de Tiro y el pa\u00ed\u00ads se vio invadido por una multitud de profetas y servidores del dios pagano. La religi\u00f3n del verdadero Dios estaba amenazada de sincretismo y extinci\u00f3n. En Samar\u00ed\u00ada el rey hizo construir un templo en honor de Baal (IR 16,32). Hasta entonces la resistencia prof\u00e9tica a la pol\u00ed\u00adtica de la corte hab\u00ed\u00ada sido espor\u00e1dica; con Elias toma ahora una amplitud imprevista.<br \/>\n849<br \/>\nIV. PERFIL BIOGRAFico.<br \/>\n850<br \/>\n1. El profeta-asceta.<br \/>\nEl nombre de Elias significa \u2020\u0153Mi Dios es Yah-v\u00e9h\u2020\u009d. El profeta, del que no se menciona ni el padre ni la genealog\u00ed\u00ada, es llamado \u2020\u0153el tesbita\u2020\u009d, probablemente por ser natural de Tisb\u00e9, localidad identificada con la actual Khirbet el-lstib, en Galaad, a unos 25 kil\u00f3metros al norte del r\u00ed\u00ado Yabbok. Parece ser que la poblaci\u00f3n de la Trasjorda-nia hab\u00ed\u00ada permanecido m\u00e1s fiel al yahvismo que los habitantes de la Cisjordania. Elias pertenece al tipo de los profetas ambulantes, que no est\u00e1n en relaci\u00f3n ni con un templo ni con las comunidades de profetas. Llevaba el manto de piel t\u00ed\u00adpico de los beduinos del desierto, heredado de la antig\u00fcedad, ce\u00f1ido por un cintur\u00f3n de cuero (2R 1,8), desde\u00f1ando as\u00ed\u00ad la moda refinada procedente de Fenicia. Una caracter\u00ed\u00adstica de su actividad es que aparec\u00ed\u00ada y desaparec\u00ed\u00ada de forma inesperada y repentina (iR 17,5s; 18,5-1 2; 2R 2,16s). Desarroll\u00f3 su actividad prof\u00e9tica reprochando y amenazando IR 17,1; IR 18,21; 2R 1,3), pero tambi\u00e9n haciendo promesas en nombre de Dios (IR 18,1). Realiz\u00f3 una acci\u00f3n simb\u00f3lica (1R 19,l9ss)y practic\u00f3 la intercesi\u00f3n pro-f\u00e9t\u00ed\u00adca (1R 18,42ss). Elias no pronunci\u00f3 ning\u00fan juicio de destrucci\u00f3n ni exigi\u00f3 la conversi\u00f3n, sino m\u00e1s bien un cambio de direcci\u00f3n del hombre, en el que hab\u00ed\u00ada que dar la vuelta al coraz\u00f3n (IR 18,37).<br \/>\n851<br \/>\n2. El defensor del yahvismo.<br \/>\nEn la base del relato sobre la sequ\u00ed\u00ada que dur\u00f3 tres a\u00f1os est\u00e1 la explicaci\u00f3n de Elias sobre una verdadera sequ\u00ed\u00ada (cf Flavio Josefo, Antiq. Jud.-VIII, 13,2), provocada por Yhwh. La lluvia era considerada como un don procedente de Baal, el dios cananeo de la vegetaci\u00f3n, mientras que Elias afirmaba que Yhwh era el \u00fanico Dios que conced\u00ed\u00ada la fecundidad de los campos. La narraci\u00f3n del juicio de Dios en el monte Carmelo, descrita con un arte dram\u00e1tico consumado, muestra c\u00f3mo Elias logr\u00f3 obtener que la regi\u00f3n del Carmelo, habitada por una poblaci\u00f3n mixta, incorporada a Israel procedente del reino de Tiro, fuera considerada como territorio israelita y se adorase all\u00ed\u00ad solamente a Yhwh, a pesar de la presencia de un santuario cananeo. La matanza de los profetas de Baal tiene que comprenderse como la afirmaci\u00f3n del derecho de Yhwh sobre la tierra que pertenec\u00ed\u00ada a su pueblo. Dada la protecci\u00f3n del baalismo por parte de la autoridad oficial, Israel estaba a punto de perder su propia identidad religiosa. En este momento cr\u00ed\u00adtico Elias salv\u00f3 la fe en el \u00fanico Dios utilizando los medios violentos y b\u00e1rbaros de su tiempo.<br \/>\n852<br \/>\n3. El peregrino del Horeb.<\/p>\n<p>Huyendo de la persecuci\u00f3n de Jeza-bel, Elias no busca refugio en los santuarios, sino que recorre al rev\u00e9s el camino del pueblo liberado de Egipto, dirigi\u00e9ndose al monte Horeb, en donde Dios se hab\u00ed\u00ada revelado a Mois\u00e9s. La misteriosa teofan\u00ed\u00ada, indicada como \u2020\u0153paso del Se\u00f1or\u2020\u009d (IR 19,11), reviste un profundo significado. Yhwh no es como el dios fenicio de la tempestad, del fuego y del terremoto, sino que act\u00faa de modo silencioso y casi imperceptible. Se manifiesta no de forma concreta ni mediante el poder indeterminado del esp\u00ed\u00adritu, sino a trav\u00e9s de las palabras susurrantes de los profetas y de la acci\u00f3n invisible producida por los acontecimientos externos. Elias se ve introducido en una nueva concepci\u00f3n de Dios, de su naturaleza, de su manifestaci\u00f3n y de su manera de obrar. El Dios de Israel se desmarca claramente de la figura del dios semita naturalista.<br \/>\nEl mensaje divino que recibe Elias se refiere al futuro de Israel: una triple unci\u00f3n marcar\u00e1 la intervenci\u00f3n de Dios, que no s\u00f3lo asegura la sucesi\u00f3n prof\u00e9tica (vocaci\u00f3n de El\u00ed\u00adseo), sino que instala a los nuevos monarcas de Israel (Jeh\u00fa) y de Siria (Ja-zael). S\u00f3lo el primero de estos encargos fue cumplido por Elias (1R 19,l9ss).<br \/>\n853<br \/>\n4. El protector de los d\u00e9biles.<br \/>\nEl profeta fue tambi\u00e9n un apasionado defensor de la justicia entre los hombres. Despu\u00e9s del homicidio de Nab\u00f3t, propietario de la vi\u00f1a, atribuido a la pagana Jezabel, Elias se opuso con todas sus fuerzas al prop\u00f3sito de Ajabde suprimir el antiguo derecho de propiedad israelita y de introducir un r\u00e9gimen mon\u00e1rquico absolutista con el correspondiente derecho de Estado. El profeta no logr\u00f3 convertir a la casa real a la pura fe del yahvismo. Lo demuestra la narraci\u00f3n de Ocoz\u00ed\u00adas, que se dirige al dios de Ecr\u00f3n para saber si curar\u00ed\u00ada de su herida. El rey ten\u00ed\u00ada realmente confianza en ese dios, que llevaba por t\u00ed\u00adtulo el de \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipe de la tierra\u2020\u009d (Ba\u2020\u2122al \u2020\u02dceres), cambiado luego en \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipe de las moscas\u2020\u2122YZfo\u2020\u2122a\/ze-bul = Belceb\u00fa).<br \/>\n854<br \/>\n5. Los\/MILAGROS.<br \/>\nEs maravillosa la misi\u00f3n de Elias entre los paganos. Sarepta, la fenicia Sarafand, situada a unos 15 kil\u00f3metros al sur de Sid\u00f3n, era una aldea perteneciente al territorio del padre de Jezabel. Tambi\u00e9n este pa\u00ed\u00ads se vio afectado por la sequ\u00ed\u00ada. Pero Dios concedi\u00f3 la bendici\u00f3n del agua, con el aumento de la harina y del aceite a Elias, en Fenicia, en favor de una pobre viuda, con la que el profeta compart\u00ed\u00ada su pan<br \/>\nIR 17,7-16).<br \/>\nEl relato de la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Sarepta (IR 17,17-24) presenta ciertas analog\u00ed\u00adas con la narraci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n del hijo de la sunamita realizado por El\u00ed\u00adseo (2R 4,8). Existe una dependencia literaria entre los dos textos y es probable que este relato haya sido a\u00f1adido al ciclo de Elias por los disc\u00ed\u00adpulos de El\u00ed\u00adseo.<br \/>\nLa expedici\u00f3n de las tres tropas sucesivas con la misi\u00f3n de capturar al profeta (2R 1,9-16), de las que las dos primeras fueron devoradas por el fuego del cielo, guarda afinidad literaria con el ciclo de El\u00ed\u00adseo, y parece ser el resultado de una cierta ampliaci\u00f3n midr\u00e1sica debida a alg\u00fan devoto del profeta.<br \/>\n855<br \/>\n6. El rapto al cielo.<br \/>\nEl traslado de Elias al cielo en un carro de fuego (2R 2,1-11) en presencia tan s\u00f3lo de El\u00ed\u00adseo, sin dejar huellas de una tumba, a imitaci\u00f3n de Henoc (Gn 5,24), es un relato misterioso, que por una parte sirve para glorificar a Elias en cuanto que entra en la esfera de lo divino y por otra demuestra c\u00f3mo solamente El\u00ed\u00adseo entr\u00f3 en la plenitud del poder del hombre de Dios, de quien recibi\u00f3 el manto con el que golpe\u00f3 las aguas del Jord\u00e1n. La narraci\u00f3n presenta un car\u00e1cter artificial debido a las diversas repeticiones (triple orden de Elias a El\u00ed\u00adseo, triple intervenci\u00f3n de los hijos de los profetas); el apostrofe dirigido por El\u00ed\u00adseo a Elias (\u2020\u0153iPadre m\u00ed\u00ado, padre m\u00ed\u00ado, carro y caballer\u00ed\u00ada de Israel!\u2020\u009d) es el mismo que se le dirige a El\u00ed\u00adseo en el lecho de muerte (2R 2,12; 2R 13,14). Seg\u00fan otra versi\u00f3n (IR 19,19), El\u00ed\u00adseo recibi\u00f3 el manto de Elias desde el d\u00ed\u00ada de su vocaci\u00f3n. El g\u00e9nero literario de la narraci\u00f3n parece ser el de los relatos que intentan describir ciertas realidades invisibles mediante im\u00e1genes concretas.<br \/>\n856<\/p>\n<p>V. LA TEOLOG\u00ed\u008dA.<br \/>\n857<br \/>\n1. ELEMENTOS tradicionales.<br \/>\nEn el reino del norte, en la \u00e9poca del sincretismo, Elias propugna con vigor los principios fundamentales de la antigua fe yahvista. Solamente Yhwh es el Dios de Israel, puesto que es el Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Israel (]Re 18,36), el Dios de los ej\u00e9rcitos (IR 18,15). S\u00f3lo \u00e9l tiene que ser adorado en Galilea y en Samar\u00ed\u00ada. El dirige la suerte del pueblo y de los individuos; es el tutor de los derechos del hombre, incluso contra el despotismo mon\u00e1rquico, puesto que tambi\u00e9n el rey est\u00e1 sometido a ese derecho divino. En el poder de Yhwh se encuentran la vida y la muerte de los hombres; de \u00e9l depende la salvaci\u00f3n. Elias es un eslab\u00f3n en la larga cadena tradicional de israelitas que intentaron frenar la aceptaci\u00f3n de las costumbres y de las ideas de los cananeos, motivo de la degeneraci\u00f3n de la religi\u00f3n yahvista. En este sentido aparece como el representante del ideal n\u00f3mada de la civilizaci\u00f3n hebrea, como una especie de reencarnaci\u00f3n del antiguo y austero per\u00ed\u00adodo ex\u00f3dico de la existencia del pueblo de Israel.<br \/>\n858<br \/>\n2. Rasgos innovadores.<br \/>\nPero el profeta supo adaptar la fe de los antepasados a las nuevas exigencias de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica que le toc\u00f3 vivir. No son los Baales los que conceden la lluvia y la fecundidad; no son ellos la causa de la sequ\u00ed\u00ada, sino que es Yhwh el que preside los ritos de la naturaleza. Por primera vez Elias anuncia que Yhwh es el origen de aquellos bienes que los cananeos atribu\u00ed\u00adan a las fuerzas divinizadas de la naturaleza. El s\u00ed\u00admbolo de Dios no son los fen\u00f3menos turbulentos de la atm\u00f3sfera, sino la acci\u00f3n tranquila y silenciosa, apenas perceptible, de aquellos que son sus enviados: los profetas.<br \/>\nLa tradici\u00f3n ha equiparado a Elias con Mois\u00e9s. Efectivamente, Elias, lo mismo que el gran legislador de Israel, asent\u00f3 la fe en Yhwh en el Estado de Israel sobre bases nuevas, afirmando la antigua tradici\u00f3n y ofreciendo una nueva concepci\u00f3n m\u00e1s profunda y m\u00e1s comprensiva de la naturaleza y de la acci\u00f3n divina. Con enorme vigor, Elias fue el primero en oponerse a los intereses pol\u00ed\u00adticos de los monarcas cuando estaban en contradicci\u00f3n con los principios religiosos. Elias es el precursor y el pionero de los profetas de la \u00e9poca cl\u00e1sica.<br \/>\n859<br \/>\nVI. ELIAS EN EL RESTO DE LA BIBLIA.<br \/>\nDespu\u00e9s del destierro de Babilonia, Elias fue considerado como aquel que ha de volver a anunciar el juicio final, con la tarea de convertir a las familias de los hombres, para que la maldici\u00f3n no caiga sobre la tierra (Mal 3,23s). El Sir\u00e1c\u00ed\u00ad-da teji\u00f3 el elogio del profeta \u2020\u0153de fuego\u2020\u009d (Si 48,1-11). El autor de 1 M 2,48 atribuye su rapto al cielo a su celo por la gloria del Se\u00f1or.<br \/>\nEn el NT se pone a Elias en relaci\u00f3n con Juan Bautista. Efectivamente, \u00e9ste se presenta como revestido del poder del tesbita (Lc 1,17), y los levitas llegan a preguntarle s\u00ed\u00ad es \u00e9l el profeta Elias (Jn l,20s). Jes\u00fas afirma que antes del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or har\u00e1 su aparici\u00f3n Elias (Mc 9,llss), que tendr\u00e1 que sufrir mucho; m\u00e1s a\u00fan, que ya hab\u00ed\u00ada venido y le hab\u00ed\u00adan matado, identificando manifiestamente al profeta con Juan Bautista Mt 11,14). El pueblo de Palestina pensaba tambi\u00e9n que Jes\u00fas era Elias, que hab\u00ed\u00ada regresado (Mt 16,14; Mc 6,15; Mc 8,28; Lc 9,8; Lc 9,19). En el episodio de la transfiguraci\u00f3n, Elias se encuentra con Mois\u00e9s al lado de Jes\u00fas (Mt 17,3ss; Mc 9,4s; Lc 9,30s) y hablan de su desenlace. La uni\u00f3n de los dos profetas del AT se explica por el hecho de que ambos son los anunciadores del tiempo mes\u00ed\u00ad\u00e1nico (Dt 18,15; MI 4,23), y el tiempo del mes\u00ed\u00adas, que en la concepci\u00f3n judia correspond\u00ed\u00ada al de Mois\u00e9s, ten\u00ed\u00ada que ser preparado por Elias. Los que insultaban a Jes\u00fas en la cruz relacionaron con Elias el comienzo del Ps 22,2, puesto en labios de Jes\u00fas (Mt 27,47; Mt 27,49 Mc 15,35s). Como prueba de que Dios ha conservado siempre un resto en Israel, san Pablo en Rom 11,2-5 cita a1Re 1,10.18. El autor de la carta de Santiago aduce 1 R 17,1; 18,48, para mostrarla eficacia de la oraci\u00f3n dirigida a Dios por el profeta Elias (Sant5,17s).<br \/>\n860<br \/>\nVII. EL CICLO NARRATIVO DE ELISEO.<br \/>\nLas informaciones sobre el profeta El\u00ed\u00adseo est\u00e1n contenidas en 2R 2-13. Los cap\u00ed\u00adtulos 2-8 forman un bloque completo, pero interrumpido por peripecias pol\u00ed\u00adticas, como la introducci\u00f3n al reinado de Jor\u00e1n (2R 3,lss), cuya conclusi\u00f3n se encuentra en 2R 8,1-6. Despu\u00e9sde este relato viene el de la participaci\u00f3n de El\u00ed\u00adseo en la unci\u00f3n de Jazael (2R 8,7-15) y de Jeh\u00fa (2R 9,155) y la narraci\u00f3n de la muerte del profeta 2R 13,14-21). El ciclo de El\u00ed\u00adseo es menos homog\u00e9neo que el de Elias, presentando un car\u00e1cter m\u00e1s artificial. Hay cierto n\u00famero de relatos que provienen de la tradici\u00f3n popular; otros proceden de cronistas bien informados, y otros, adem\u00e1s, de un hagi\u00f3grafo que quer\u00ed\u00ada conservar para la posteridad los recuerdos del profeta. Los trozos no siguen un orden cronol\u00f3gico, pertenecen a diversos g\u00e9neros literarios y est\u00e1n estrechamente relacionados con el ciclo de Elias tanto por su forma como por su contenido. Pueden distinguirse varios tipos de narraciones. Un primer grupo comprende narraciones sobre la vida privada del profeta, ricas en episodios maravillosos que se transmit\u00ed\u00adan en los c\u00ed\u00adrculos de \u2020\u0153los hijos de los \u2020\u0153profetas\u2020\u2122. Algunos prodigios se parecen a los de Elias, como la multiplicaci\u00f3n del aceite en favor de la viuda 2R 4,1-7), la resurrecci\u00f3n del hijo de la sunamita (2R 4,8-37). Otros prodigios tienen m\u00e1s bien el sabor de florecillas edificantes, como la desintoxicaci\u00f3n de la olla envenenada (2R 4,38-4; 2R 1), la multiplicaci\u00f3n de veinte panes para alimentar a c\u00ed\u00aden personas (2R 4,42ss), la recuperaci\u00f3n milagrosa del hacha (2R 6,1-7 ), la reanimaci\u00f3n de un cad\u00e1ver por el contacto con los huesos secos de El\u00ed\u00adseo (2R 13,21). La curaci\u00f3n del sirio Naam\u00e1n presenta las caracter\u00ed\u00adsticas de las florecillas franciscanas por la ingenuidad con que se narra el hecho y por la profunda espiritualidad que anima al profeta (2R 5,1-27). Una segunda serie de episodios est\u00e1 relacionada con la intervenci\u00f3n del profeta en las peripecias pol\u00ed\u00adticas de su tiempo, como las guerras arameas, descritas con colores populares (2R 6,6-7,20), la usurpaci\u00f3n de Jazael (2R 8,7-15) y la muerte misma del profeta (2R 13,14-25). Hay dos episodios que parecen derivarse de otras fuentes: la usurpaci\u00f3n de Jeh\u00fa (2R 9,11-21) y la historia de Atal\u00ed\u00ada (2R 11-12), que provienen probablemente d\u00e9 los archivos del templo.<br \/>\n861<br \/>\nVIII. LA PERSONALIDAD DEL PROFETA.<br \/>\nEl nombre de El\u00ed\u00adseo significa \u2020\u0153Dios ha salvado\u2020\u2122. Natural de Abel-Mejol\u00e1, situado a unos 14 kil\u00f3metros al sudeste de Bet-Se\u00e1n, Elise\u00f3 pertenec\u00ed\u00ada a una familia acomodada. Llamado por Elias en su seguimiento, abandon\u00f3 su casa y sus campos y sigui\u00f3 al maestro, siendo su disc\u00ed\u00adpulo predilecto, su ejecutor testamentario y su sucesor. Permaneci\u00f3 c\u00e9libe durante toda su vida, como el profeta de Tisb\u00e9. A diferencia de Elias, recogi\u00f3 a su alrededor una comunidad de profetas, con los que llev\u00f3 una vida com\u00fan, sin estar ligado a ning\u00fan santuario. Desempe\u00f1\u00f3 el cargo de superior, ya que se sirvi\u00f3 de \u2020\u0153los hijos de los profetas\u2020\u009d como quien puede disponer de los diversos miembros de la comunidad (2R 9,1-10). El hecho de que El\u00ed\u00adseo recibiera dos tercios del esp\u00ed\u00adritu de Elias prueba que fue distinto de su maestro (2R 2,1-18). Efectivamente, no imit\u00f3 su austeridad en el vestir ni su predilecci\u00f3n por los lugares solitarios. Vivi\u00f3 alg\u00fan tiempo en el monte Carmelo, como Elias; pero luego desarroll\u00f3 su ministerio en el seno de la comunidad prof\u00e9tica, acompa\u00f1ado siempre de su criado Guejaz\u00ed\u00ad, visitando varios centros habitados, como Jeric\u00f3, Betel, G\u00e1lgala, Samar\u00ed\u00ada, hasta llegar a Moab, Ed\u00f3n y Damasco. Estuvo dotado de dones ca-rism\u00e1ticos, como el de la presciencia (2R 5,26; 2R 6,12; 2R 6,32 7,1*; 2R 8,12), y conoci\u00f3 el \u00e9xtasis artificial (2R 3,15<br \/>\n862<br \/>\n1. El taumaturgo.<br \/>\nPara los c\u00ed\u00adrculos prof\u00e9ticos El\u00ed\u00adseo es el gran hombre de Dios y el extraordinario obrador de prodigios, realizados en favor de los miembros de las cofrad\u00ed\u00adas, de los pobres y de los desventurados del pa\u00ed\u00ads. Utiliz\u00f3 adem\u00e1s el poder taumat\u00fargico para defender la dignidad prof\u00e9tica y para hacerse respetar por algunos jovenzuelos que se burlaban de \u00e9l: \u2020\u0153El\u00ed\u00adseo, fue a Betel y, cuando iba por el camino, unos rapazuelos que hab\u00ed\u00adan salido de la ciudad empezaron a burlarse de \u00e9l, dici\u00e9ndole: \u2020\u02dcSube, calvo! \u00c2\u00a1Sube, calvo!\u2020\u009d (2Re2,23ss).<br \/>\nEn algunos episodios prodigiosos El\u00ed\u00adseo se presenta como celoso pastor, como en la ayuda a la pobre viuda, a la sunamita y al sirio Naa-m\u00e1n. Los prodigios atribuidos al profeta atestiguan la inmensa irradiaci\u00f3n que tuvo El\u00ed\u00adseo entre sus seguidores y el pueblo.<br \/>\n863<br \/>\n2. La actividad pol\u00ed\u00adtica.<br \/>\nM\u00e1s a\u00fan que Elias, El\u00ed\u00adseo se vio envuelto en los problemas pol\u00ed\u00adticos de su tiempo, tanto en su patria como fuera de ella. Fue el inspirador de la ca\u00ed\u00adda de la dinast\u00ed\u00ada de los Omridas y tuvo un papel decisivo en las relaciones con la dinast\u00ed\u00ada de Damasco. En tiempos de la grave crisis de Siria (2R 6,8-7,16), El\u00ed\u00adseo se convirti\u00f3 en el palad\u00ed\u00adn nacional de la lucha contra los \u00e1rameos. Dio sabios consejos al rey de Israel en guerra contra Siria (2R 6) y sostuvo su coraje durante un asedio (2R 5-6). Fue el alma de la resistencia patri\u00f3tica cuando Israel tuvo que sufrir reveses militares, de forma que el rey Jo\u00e1s, al visitarle en su lecho de muerte, pudo llamarlo: \u2020\u0153iPadre m\u00ed\u00ado, carro y caballer\u00ed\u00ada de Israel!\u2020\u009d (2R 13,14). El\u00ed\u00adseo hizo por la defensa de Israel mucho m\u00e1s que las armas de guerra. Sin salir de la esfera religiosa, el profeta pronunci\u00f3 un juicio severo sobre los problemas morales, sobre las alianzas pol\u00ed\u00adticas y sobre las hostilidades militares cuando \u00e9stas supon\u00ed\u00adan un peligro para la religi\u00f3n yahvista.<br \/>\n864<br \/>\n3. El celo por el Se\u00f1or.<br \/>\nEl motivo de inspiraci\u00f3n de toda la actividad de El\u00ed\u00adseo fue la profunda fe yahvista, arraigada en la tradici\u00f3n de la alianza y preocupada por su eficacia en las vicisitudes internas y externas del pa\u00ed\u00ads. El\u00ed\u00adseo no alcanz\u00f3 la talla espiritual de Elias; pero, como figura carism\u00e1tica, estuvo animado de sentimientos de benevolencia y de bondad hacia los desventurados y los oprimidos. Se mostr\u00f3 cruel y sin compasi\u00f3n con la impiedad y el delito. Con su vivo sentimiento patri\u00f3tico hizo tomar conciencia al pueblo de Israel de que la acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica pertenece desde el principio a la actividad de los profetas del AT y de que las dimensiones de la religi\u00f3n yahvista superaran los l\u00ed\u00admites de Israel, extendi\u00e9ndose a todas las dinast\u00ed\u00adas y a todos los pueblos.<br \/>\nBIBLI.: Alcaina Canosa C, Panorama critico del ciclo de El\u00ed\u00adseo, en \u2020\u0153Estudios B\u00ed\u00adblicos\u2020\u009d 23(1964)217-235;<br \/>\nId, Vocaci\u00f3n de El\u00ed\u00adseo (IR 19,19-21), en \u2020\u0153Estudios B\u00ed\u00adblicos\u2020\u009d 29(1970)137-151; AugustinoviC, De Eliae<br \/>\nprophetae patria, en \u2020\u0153Antonianum\u2020\u009d 25 (1950)475-493; Brouner L., The Stories of Elijan andElisha as<br \/>\nPo\u00ed\u00ademic againstBaal Worship, BrilI, Leiden 1968; Carlson RA., Elie a l\u2020\u2122Horeb, en \u2020\u0153Vetus Testa-mentum\u2020\u009d<br \/>\n19 (1969) 416-439; Id, Elis\u00e9e. Le suc-cesseurd\u2020\u2122Elie, en \u2020\u0153Vetus Testamentum\u2020\u009d 20 (1970) 385-405; Copp C,<br \/>\nIlsacrificio di Elia sul Carmelo, en \u2020\u0153BibOr\u2020\u009d 2 (1960) 11-13; Fohrer G., Elia, Zwingli Verlag, Zurich 19682;<br \/>\nGalling K., Der Ehrenname Elisas und die Entr\u00fcckung fifi . r,en\u2020\u009dZTK\u2020\u009d53(1 956) 129-148; Haag E., >1<?\nHimmelfahrt des Elias nach 2 K\u00f3n 2,1-15, en \u2020\u0153TTZ\u2020\u009d(l 969) 18-32; Hentschel G., Die Elijaer-zahiungen, St.\nBenno-Verlag, Leipzig 1977; Hossfeld F.L., Die Sinaiwallfahrt des Prophe-ten Elijan, en \u2020\u0153Erbe und Auftrag\u2020\u009d\n54(1978)432-437; KelIer CA., Werwas Elia? en \u2020\u0153TZ\u2020\u009d 16(1960)298-313; Kilian R., Die Toterweckung des\nElias un Elisas. Eme Motivwanderung?, en \u2020\u0153BZ\u2020\u009d 10 (1966) 44-56; Michaux W., Les cycles\nd\u2020\u2122Elie etd\u2020\u2122Elis\u00e9e, en \u2020\u0153BVC\u2020\u009d 3(1953)76-99; Ohlmeyer ?., Elias, F\u00fcrstderPropheten, Verlag Herder,\nFriburgo i. B. 1962; Schmitt H . C., Elisa. Traditionsgeschichtliche Untersuchun gen zur vorklassischen\nProphetie, G. Mohr, G\u00fctersloh 1972; Schweizer H., Elisha in den Kriegen. Li-teraturwissenschaftliche\nUntersuchungen von 2 K\u00f3n 3; 6,8-23; 6,24-7,20, Kosel-Verlag, Munich 1974; Seebass H., Elia undAhab\naufdem Kar-mel,sn \u2020\u0153ZTK\u2020\u009d 70 (1973) 121-1 36; Seydold H., Elia am Gottesberg, en \u2020\u0153Evangelische Theologie\u2020\u009d 33(1973)3-18; SmendR., Derbiblische undhistorische Elia, en \u2020\u0153Vetus Testamentum. 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Dios, maestro de los \u00faltimos tiempos. III. La ense\u00f1anzade Jes\u00fas y de los ap\u00f3stoles: 1. La vida p\u00fablica de Jes\u00fas: a) Jes\u00fas maestro, b) Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas; 2. La pedagog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas seg\u00fan los sin\u00f3pticos: a) Jes\u00fas, mes\u00ed\u00adas escondido (Marcos), b) El nuevo Mois\u00e9s (Mateo), c) El profeta de los \u00faltimos tiempos (Lucas); 3. El conocimiento de Dios en el mensaje de Pablo; 4. La ense\u00f1anza divina seg\u00fan Juan; 5. Conocimiento y sana doctrina en las dem\u00e1s cartas del NT. IV. Conclusi\u00f3n.\n866\n1. INTRODUCCION.\n\nEl acceso a la instrucci\u00f3n ha sido desde siempre una prerrogativa de grupos restringidos de personas, que han administrado como algo suyo los aspectos m\u00e1s importantes de la vida pol\u00ed\u00adtica, social y religiosa. Solamente en los tiempos modernos la instrucci\u00f3n se ha puesto al alcance de capas cada vez m\u00e1s amplias de la poblaci\u00f3n mundial. Al mismo tiempo, el enorme desarrollo de los medios de comunicaci\u00f3n social ha hecho posible la difusi\u00f3n de un caudal inmenso de datos, de informaciones y de conocimientos que antes estaban reservados a unos c\u00ed\u00adrculos.restringidos de especialistas.\nLa mayor difusi\u00f3n de este tipo de cultura no ha resuelto, sin embargo,. el problema fundamental de la formaci\u00f3n integral de la persona humana, que corre siempre el peligro de verse ahogada por la avalancha de informaciones que llegan hasta ella, sin lograr asimilarlas y utilizarlas para su crecimiento intelectual y espiritual. As\u00ed\u00ad pues, en nuestra socie-dadse plantea de forma cada vez m\u00e1s urgente el problema de c\u00f3mo transmitir no s\u00f3lo ciertos datos y nocio-nes,sino tambi\u00e9n princiios y valores de fondo que ayuden a la persona a organizar el material informativo y a servirse de \u00e9l a fin de crear meiores condiciones de vida para s\u00ed\u00ad mismo y para los dem\u00e1s.\nUn problema an\u00e1logo es el que se plantea en el terreno religioso. Las nociones y los modelos de comportamiento que en el pasado se transmit\u00ed\u00adan de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, confrontados con otras infinitas ideas y posibilidades, pierden aquel car\u00e1cter absoluto que parec\u00ed\u00adan tener. Surge entonces la necesidad de presentar el mensaje cristiano de una forma nueva que logre crear convicciones profundas y personales y al mismo tiempo sugiera modelos de comportamiento adecuados a las situaciones siempre nuevas de la vida.\nEl problema de la formaci\u00f3n integral de la persona humana s\u00f3lo puede enfrentarse y resolverse replante\u00e1ndose con seriedad todo el problema del conocimiento y de su transmisi\u00f3n. Este esfuerzo es tanto m\u00e1s urgente cuanto que el mundo occidental, bajo el influjo de la cultura y de la mentalidad griega, descuid\u00f3 quiz\u00e1 aspectos importantes de este proceso, que est\u00e1n quiz\u00e1 m\u00e1s valorados en otras culturas, como, por ejemplo, la b\u00ed\u00adblica. Por consiguiente, es importante volver a la Biblia no s\u00f3lo para renovar los m\u00e9todos de la ense\u00f1anza catequ\u00e9tica y teol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n para sacar de ella perspectivas y est\u00ed\u00admulos en orden a un replanteamiento de la pedagog\u00ed\u00ada en todos los niveles.\n867\n1. La ense\u00f1anza en el mundo GRIEGO.\nEn el mundo griego el conocimiento, expresado con el verbo ghi-ndsko y sus derivados, es el acto por el que una realidad externa (persona o cosa), despu\u00e9s de haber sido percibida por medio de los sentidos, es apropiada por el entendimiento. Por consiguiente, el conocimiento llega a identificarse con la comprensi\u00f3n profunda de una cierta realidad, y en consecuencia con la capacidad de juzgar y de discernir entre realidades diversas. Adem\u00e1s, si tiene como objeto a una persona, el conocimiento puede asumir un matiz de confianza y de amistad con ella. Es importante observar que el objeto del conocimiento puede ser no s\u00f3lo una realidad concreta, sino tambi\u00e9n una idea presente en la mente del sujeto. En este caso tenemos un conocimiento de tipo especulativo, que encuentra su m\u00e1xima aplicaci\u00f3n en el campo filos\u00f3fico.\nEn el per\u00ed\u00adodo helenista, el significado del conocimiento no cambia sus-tancialmente. Sin embargo, se abre camino una tendencia que desembocar\u00e1 m\u00e1s tarde en el movimiento \u2020\u0153gn\u00f3stico\u2020\u2122 del siglo II d.C, en virtud de la cual el verdadero conocimiento (gn\u00f3sis) no es ya el resultado de una b\u00fasqueda intelectual, sino el objeto de una revelaci\u00f3n divina alcanzada a trav\u00e9s de los gestos sacramentales, de la magia, del misticismo o de las especulaciones pseudofilos\u00f3ficas. El conocimiento gn\u00f3stico tiene por objeto a Dios mismo, la divinidad original del alma y su ca\u00ed\u00adda en el cosmos material hostil a Dios; precisamente a trav\u00e9s de este conocimiento el alma se libera de la materia y encuentra el camino de retorno a la esfera divina.\nEl acto de ense\u00f1ar se expresa en griego con el verbo did\u00e1sko, que se usa en el sentido de \u2020\u0153instruir\u2020\u009d a alguien o de \u2020\u0153ense\u00f1ar\u2020\u009d alguna cosa. Por medio de la ense\u00f1anza, el maestro (did\u00e1skalos) comunica no s\u00f3lo habilidades art\u00ed\u00adsticas o t\u00e9cnicas, sino tambi\u00e9n conocimientos, ideas y valores. Raras veces se hab\u00ed\u00ada de una ense\u00f1anza por parte de los dioses. El aprendizaje se indica m\u00e1s bien con el verbo manth\u00e1no, que asume un matiz especial en el terreno especulativo: para S\u00f3crates, aprender significa penetrar en la esencia de las cosas, a fin de llegar as\u00ed\u00ad al conocimiento de la \u00e9tica, de donde saca inspiraci\u00f3n la praxis; Plat\u00f3n opina que el aprendizaje es fruto del recuerdo de un saber inconscientemente presente en el hombre. En los fil\u00f3sofos posteriores manth\u00e1no indica ordinariamente la adquisici\u00f3n de un conocimiento te\u00f3rico. El que se une a un maestro para ser guiado en el aprendizaje de ciertas capacidades o conocimientos es un alumno (mathetes); pero con S\u00f3crates este t\u00e9rmino viene a indicar m\u00e1s bien al \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u2122, es decir, al que en vez de aprender del maestro tiene que penetrar con \u00e9l en la esencia de las cosas.\nAf\u00ed\u00adn al concepto de ense\u00f1anza es el de \u2020\u0153educaci\u00f3n\u2020\u2122 (paide\u00ed\u00ada); antiguamente la paide\u00ed\u00ada consist\u00ed\u00ada en dar a conocer a los j\u00f3venes arist\u00f3cratas las tradiciones, las costumbres y las leyes de la polis. A los sofistas se debe la difusi\u00f3n de la educaci\u00f3n, aunque con criterios m\u00e1s bien nocionales; a ellos se opuso S\u00f3crates, afirmando que el educador, sirvi\u00e9ndose del di\u00e1logo como instrumento, tiene que hacer que el disc\u00ed\u00adpulo llegue al conocimiento del bien para que pueda actuar de forma recta. Tanto Plat\u00f3n como Arist\u00f3teles desarrollaron la intuici\u00f3n de S\u00f3crates, poniendo la educaci\u00f3n de los ciudadanos en la base de su estado ideal. En el siglo i de nuestra era prevalece, finalmente, el modelo estoico, en virtud del cual la educaci\u00f3n debe tender a la formaci\u00f3n del jefe, que sabe ser responsable ante s\u00ed\u00ad mismo y ante la raz\u00f3n.\nEn el pensamiento griego el conocimiento es, por tanto, un proceso intelectual, a trav\u00e9s del cual el hombre, despu\u00e9s de haber entrado en contacto con la realidad externa, se la apropia y la reexpresa a trav\u00e9s de ideas y de conceptos, pero sin quitarle su car\u00e1cter \u2020\u02dcobjetivo\u2020\u009d. Todo lo que implica deseo, posesi\u00f3n, compromiso con lo que ha sido conocido de este modo, queda reservado a otras facultades, llamadas apetitos, que se consideran claramente inferiores al entendimiento. Lo mismo puede decirse a prop\u00f3sito de la ense\u00f1anza, cuya finalidad es no tanto estimular la voluntad del alumno, sino m\u00e1s bien poner en movimiento un proceso intelectivo similar a aqu\u00e9l por el que atraves\u00f3 el maestro. Efectivamente, es en el conocimiento, cuyo objeto \u00faltimo es el bien, en donde tendr\u00e1 origen toda una serie de decisiones de las que depender\u00e1 el recto obrar de la persona.\n868\n2. EL CONOCIMIENTO Y SU TRANSMISI\u00ed\u201cN en la Biblia.\nSi se pasa del mundo griego al mundo b\u00ed\u00adblico, se ve inmediatamente que tanto el conocimiento como la ense\u00f1anza llegan a asumir matices y significados mucho m\u00e1s amplios y complejos.\n869\na) La actividad cognoscitiva.\nEl conocimiento se expresa en hebreo con los t\u00e9rminos derivados de la ra\u00ed\u00adz yd\u2020\u2122. Esta puede indicar, lo mismo que el verbo griego \u2020\u0153conocer\u2020\u009d, la percepci\u00f3n de la realidad externa que se obtiene mediante el uso de los sentidos y de la experiencia directa (Gn 8,11; IS 22,3), o bien el conocimiento obtenido mediante la b\u00fasqueda y la reflexi\u00f3n, es decir, el acto de reconocer y de comprender (Gn 42,33; Is 41,22). Esta misma ra\u00ed\u00adz puede indicar tambi\u00e9n el resultado del conocer, es decir, el saber(Gn 12,11; Gn 20,7), o bien la capacidad de distinguir correctamente las cosas (Gn 4,11; 2Cr 12,8) y de discernir el bien del mal Dt 1,39; 2S 19,36 y, seg\u00fan algunos autores, Gn 2,9; Gn 2,17; Gn 3,22).\nJunto a estos significados, que son tambi\u00e9n propios del conocimiento griego, la ra\u00ed\u00adz yd\u2020\u2122 tiene algunos otros que se apartan m\u00e1s o menos del primordial. A veces se usa para indicar la posesi\u00f3n de una habilidad o competencia particular, como, por ejemplo, la caza (Gn 25,27), el arte de navegar (IR 9,27), la t\u00e9cnica del escribir (ls 29,11-12), el arte de tocar el arpa (IS 16,16; IS 16,18). Otras veces el conocimiento llega a coincidir con la experiencia personal de una realidad propia de la vida humana, como la falta de hijos Is 47,8), el dolor (Is 53,3) o la venganza (Ez 25,14). Finalmente, el conocimiento puede indicar el inter\u00e9s que uno demuestra por un objeto,.pidiendo cuentas de \u00e9l (Gn 39,6; Gn 39,8) o intentando comprender su entidad (Sal 31,8).\nCuando se trata de una persona, conocer puede consistir en estar informado sobre su pasado o sobre sus m\u00e9ritos (Ex 1,8) o tener trato familiar con ella (Dt 22,2), habiendo experimentado ya sus cualidades personales (2S 3,25); pero sobre todo significa preocuparse por el otro, atender a sus necesidades Dt 33,9; Is 63,16). Este car\u00e1cter interpersonal del conocimiento hace que la ra\u00ed\u00adz yd\u2020\u2122 pueda usarse para indicar la relaci\u00f3n sexual entre el hombre y la mujer (Gn 4,1; Gn 4,17; Gn 4,25). N\u00f3tese, finalmente, que, en sentido absoluto, el conocimiento puede indicar el arte de vivir propio del sabio (Dn 1,4; Sal 73,22),\nTodos estos significados que el hebreo capta en la ra\u00ed\u00adz yd\u2020\u2122 nos hacen comprender c\u00f3mo para \u00e9l el conocimiento abraza toda la esfera afectiva y decisional que los griegos reservaban a otras facultades. Conocer llega entonces a indicar no s\u00f3lo la percepci\u00f3n de una realidad, sino tambi\u00e9n el dejarse afectar por ella de todas aquellas maneras que van de la percepci\u00f3n a la posesi\u00f3n del objeto conocido. Por eso mismo la fuente de donde procede el conocimiento no es para los hebreos la inteligencia, sino el coraz\u00f3n Pr 3,1; Pr 7,2-3), es decir, la facultad de donde proceden no s\u00f3lo los pensamientos y los juicios, sino tambi\u00e9n los deseos y las opciones que van determinando todas las partes integrantes de la existencia humana;\n870\n\nb) La ense\u00f1anza.\nLa presencia de estructuras escolares est\u00e1 atestiguada en Israel desde los tiempos m\u00e1s remotos; aellas se refieren algunos textos b\u00ed\u00adblicos, a los que se ha a\u00f1adido recientemente el descubrimiento de algunos restos arqueol\u00f3gicos. Pero se sabe muy poco de los m\u00e9todos que se usaban en la ense\u00f1anza. S\u00f3lo se pueden sacar algunas indicaciones del modo con que se usan en la Biblia las dos ra\u00ed\u00adces que indican la ense\u00f1anza, o sea, Imd y yrh.\nLa ra\u00ed\u00adz Imd se utiliza principalmente para indicar el aprendizaje o la adquisici\u00f3n de una capacidad mediante un ejercicio adecuado. As\u00ed\u00ad, puede indicar el adiestramiento de los animales (cf el adjetivo \u2020\u0153domado\u2020\u009d, en Os 10,11 y Jr31,18), la instrucci\u00f3n en el arte militar (Jc 3,2; 2S 22,35; Is 2,4), en el canto de un poema (Dt 31,19; Dt 31,22) o en la escritura (Dan 1,4). A veces imd puede indicar tambi\u00e9n la ense\u00f1anzadada por un sabio (Pr 5,13)0 porel padre (Dt 11,19), o bien la orientaci\u00f3n que se le da a alguien hacia una vida malvada (Jr2,33), mentirosa (Jr9,4) o idol\u00e1trica(Jer9,13).\nLa ra\u00ed\u00adz yrh, por el contrario, tiene m\u00e1s bien el significado de informar, instruir. Puede indicar la instrucci\u00f3n dada a los obreros por un artesano (Ex 35,34) o al rey por su diestra (SaI 45,5). Pero de ordinario se usa en los libros sapienciales para indicar la ense\u00f1anza (de aqu\u00ed\u00ad el t\u00e9rmino t\u00f3rah, instrucci\u00f3n) impartida por el padre (Pr 4,1-2) o por la madre (Pr 1,8; Pr 6,20), o m\u00e1s frecuentemente por el sabio (Pr 3,1; Pr 7,2; Pr 13,14), que por eso mismo es llamado mdreh, maestro (Pr 5,13). Los libros sapienciales contienen amplias colecciones de m\u00e1ximas sacadas de la experiencia, que los sabios transmit\u00ed\u00adan a los disc\u00ed\u00adpulos, a los que a menudo se dirig\u00ed\u00adan de forma directa, llam\u00e1ndolos \u2020\u0153hijos\u2020\u009d (Pr 1,8; Pr 1,10; Pr 2,1; Pr 3,1). Por eso podemos suponer que en Israel fueron precisamente los sabios los que desempe\u00f1aban el papel de educadores de la juventud, papel que consist\u00ed\u00ada esencialmente en hacer aprender toda una serie de dichos sapienciales de car\u00e1cter eminentemente pr\u00e1ctico, controlando su observancia en los diversos momentos de la jornada.\nEl car\u00e1cter pr\u00e1ctico de la ense\u00f1anza en Israel se deduce adem\u00e1s del hecho de que la educaci\u00f3n se designa a veces con la ra\u00ed\u00adz ysr, que indica fundamentalmente castigo, incluso corporal (Pr 19,18; Pr 29,17 ), y consiguientemente disciplina, que es el efecto provocado por\u00e9l (Pr 4,13; Pr 5,23). El objeto de la educaci\u00f3n as\u00ed\u00ad entendida es la adquisici\u00f3n de la verdadera sabidur\u00ed\u00ada (Pr 1,2-3), que coincide con el conocimiento y el temor de Dios (Pr 2,1-9) y que conduce a la plenitud de la vida (Pr 4,13; Pr 10,17).\nDe estas breves indicaciones se puede deducir que la ense\u00f1anza en el mundo b\u00ed\u00adblico no tiende tanto a la formaci\u00f3n intelectual del joven, sino m\u00e1s bien a una formaci\u00f3n integral de la persona, insistiendo m\u00e1s en la voluntad que en la inteligencia. Tanto el conocimiento como la ense\u00f1anza incluyen, pues, toda la esfera de la experiencia, de la voluntad y de las relaciones sociales, asumiendo as\u00ed\u00ad un significado mucho m\u00e1s profundo y vital que el que estas actividades revisten en la cultura occidental. En esta l\u00ed\u00adnea se puede comprender el uso espec\u00ed\u00adfico que la Biblia hace de estos conceptos en el terreno religioso.\n871\nII. DIOS, UNico MAESTRO DE ISRAEL.\nLa experiencia religiosa de Israel se desarrolla a partir de la \/ alianza. Esta consiste en una relaci\u00f3n permanente que Yhwh establece con Israel despu\u00e9s de haberlo liberado de la opresi\u00f3n de los egipcios, haciendo de \u00e9l su pueblo (Ex 19,4-6; Dt 7,6-8; Jos 24,1-13).\nLa elecci\u00f3n divina supone para Israel la exigencia de adherirse a Yhwh reconoci\u00e9ndolo como \u00fanico Dios y am\u00e1ndolo con todo el coraz\u00f3n (Dt 6,4-5; Jos 24,14-24); es \u00e9ste el primer mandamiento de la alianza, al que sigue toda una serie de preceptos religiosos y sociales, entre los cuales se le asigna un puesto central al \/ dec\u00e1logo (Ex 20,2-17). Por su parte, Dios se compromete a bendecir al pueblo en caso de fidelidad, pero amenaz\u00e1ndolo con los m\u00e1s severos castigos en caso de transgresi\u00f3n de sus preceptos (Dt 28).\nLa estructura de la alianza israelita muestra con claridad el car\u00e1cter interpersonal y din\u00e1mico de las relaciones que ligan a Israel con su Dios. De aqu\u00ed\u00ad surge, por tanto, la exigencia de una constante comunicaci\u00f3n y de una plena reciprocidad de actitudes y de opciones. No sorprende, pues, el hecho de que las relaciones entre Dios y su pueblo se hayan descrito a menudo con la terminolog\u00ed\u00ada del conocimiento y de la ense\u00f1anza, que en el mundo b\u00ed\u00adblico ten\u00ed\u00ada ya un profundo significado de relaci\u00f3n y de intercambio interpersonal.\n872\n1. Yhwh conoce a su pueblo.\n\nLa alianza es el fruto de una iniciativa libre y gratuita de Dios. Pues bien, es significativo que la decisi\u00f3n divina de liberar a Israel de la opresi\u00f3n de los egipcios se presente como un acto de conocimiento: \u2020\u0153Dios mir\u00f3 a los israelitas y los atendi\u00f3\u2020\u009d (lit., \u2020\u0153los conoci\u00f3\u2020\u009d) (Ex 2,25). Pero el conocimiento divino puede tomar un significado m\u00e1s profundo, llegando a significar la elecci\u00f3n como resultado de los actos salv\u00ed\u00adficos realizados por Yhwh en favor de Israel: \u2020\u0153S\u00f3lo a vosotros escog\u00ed\u00ad entre todas las familias de la tierra; por eso os pedir\u00e9 cuentas de todas vuestras iniquidades\u2020\u2122 (Am 3,2); \u2020\u0153Hab\u00e9is sido rebeldes al Se\u00f1or desde el d\u00ed\u00ada mismo en que os conoci\u00f3\u2020\u2122 (Dt 9,24). Un significado an\u00e1logo tiene la expresi\u00f3n: \u2020\u0153El Se\u00f1or cuida (lit., \u2020\u0153conoce\u2020\u2122) de los que a \u00e9l se acogen\u2020\u2122 (Nah 1,7).\nTambi\u00e9n la elecci\u00f3n de cada individuo dentro del pueblo y las relaciones que Dios establece con ellos se definen a veces como un conocimiento. As\u00ed\u00ad se dice de Abrah\u00e1n que hab\u00ed\u00ada sido escogido (lit. conocido) por Dios (Gn 18,19); Mois\u00e9s es conocido por Dios por su nombre (Ex 33,12; Ex 33,17), cara a cara Dt 34,10); Jerem\u00ed\u00adas fue conocido antes de ser formado en el seno maternal (Jr 1,5); David ve en la promesa que le ha hecho Nat\u00e1n una expresi\u00f3n del conocimiento que Dios tiene de \u00e9l (2S 7,20). En todos estos casos el conocimiento de Dios implica un encargo que el elegido tiene que cumplir en favor de todo el pueblo.\nEl conocimiento que Dios tiene de Israel se extiende a todas las situaciones en que sus miembros llegan a encontrarse, as\u00ed\u00ad como a todos sus pensamientos y deseos m\u00e1s \u00ed\u00adntimos: \u2020\u0153Se\u00f1or, t\u00fa me has examinado y me conoces; sabes cu\u00e1ndo me acuesto y cu\u00e1ndo me levanto, desde lejos te das cuenta de mis pensamientos; t\u00fa ves mi caminar y mi descanso, te son familiares todos mis caminos\u2020\u009d (SaI 139,1-3). Los israelitas apelan con frecuencia en su oraci\u00f3n a este conocimiento, que es fruto de familiaridad y de amor, para probar su propia inocencia (Jr 12,3; SaI 40,10; Jb 31,6), para invocar una nueva intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica (Jr 15,5; SaI 69,20), para confesar sus propios pecados (SaI 69,6; Ex 32,22) o para pedir la correcci\u00f3n y la ayuda divina (SaI 139,23; SaI 142,4). Dios mismo afirma que conoce \u00ed\u00adntimamente a Israel (cfls48,4;Ez 11,5; Am 5,12), subrayando a veces que ha alcanzado este conocimiento a trav\u00e9s de las pruebas a las que lo ha sometido (Dt 8,2; Dt 13,4; Jc 3,4).\nEn s\u00ed\u00adntesis, el conocimiento que Dios posee de Israel no tiene nada de abstracto o de te\u00f3rico, sino que consiste, por el contrario, en un compromiso directo en favor suyo, que se manifiesta en gestos pr\u00e1cticos de salvaci\u00f3n y se concreta en una relaci\u00f3n estable de fidelidad y de amor.\n873\n2. Dios instruye a Israel.\nEl conocimiento que Dios tiene de Israel precisamente porque se realiza a trav\u00e9s de una relaci\u00f3n estable de alianza supone que Dios se da a conocer a su pueblo. Dios se revela a Israel ante todo manifest\u00e1ndole su nombre: \u2020\u0153Yo soy el Se\u00f1or; yo me aparec\u00ed\u00ad a Abrah\u00e1n, a Isaac y Jacob como po-.deroso, pero no me di a conocer a ellos bajo mi nombre de Se\u00f1or (Yhwh)\u2020\u2122(Ex 6,3; Is 64,1; SaI 76,2). Y en realidad este nombre, explicado con la f\u00f3rmula \u2020\u0153Yo soy el que soy (Ex 3,14), es, seg\u00fan la Biblia, la expresi\u00f3n m\u00e1s significativa y concisa del ser divino, entendido como \u2020\u0153ser con\u2020\u2122 Israel para salvarlo.\nPor eso mismo se comprende c\u00f3mo son precisamente las obras salv\u00ed\u00adficas el medio que Dios ha escogido para dar a conocer a su pueblo el misterio m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de su persona. A trav\u00e9s de ellas Dios ha dado a conocer su salvaci\u00f3n y su justicia (SaI 8,2; Lc 1,77): \u2020\u0153El revel\u00f3 sus caminos a Mois\u00e9s y sus portentos a los israelitas. El Se\u00f1ores misericordioso y compasivo, el Se\u00f1ores paciente y todo amor\u2020\u2122 (SaI 103,7-8; Ex 34,6-7). Tambi\u00e9n en el futuro ser\u00e1n sus obras las que den a conocer su mano, es decir, su poder salv\u00ed\u00adfico (Is 66,14; Jr 16,21; SaI 109,27).\nMediante sus obras Dios no s\u00f3lo se da a conocer, sino que instruye a Israel, present\u00e1ndose as\u00ed\u00ad como su \u00fanico maestro. En efecto, es \u00e9l el que adiestra las manos del rey para la guerra (2S 22,35; SaI 144,1), el que ense\u00f1a a Israel su voluntad (SaI 143,10), su camino (SaI 25,4; SaI 25,9) y lo que le es provechoso Is 48,17), instruy\u00e9ndolo con solicitud y cari\u00f1o (Jr32,33; SaI 71,17; SaI 94,10; SaI 94,12).\nEn esta funci\u00f3n pedag\u00f3gica que le es propia, Dios es representado seg\u00fan los esquemas de la educaci\u00f3n humana, que no ahorra correcciones y pruebas: \u2020\u0153Reconoce en tu coraz\u00f3n que el Se\u00f1or, tu Dios, te corrige como un padre lo hace con su hijo (Dt 8,5). Pero es sobre todo el amor el medio del que Dios se sirve para educar a Israel: \u2020\u0153Y yo ense\u00f1aba a Efra\u00ed\u00adn a caminar, lo llevaba en brazos... Con cuerdas de cari\u00f1o los atra\u00ed\u00ada, con lazos de amor...\u2020\u2122 (Os 11,3; Os 11,4). El per\u00ed\u00adodo del desierto es aqu\u00e9l en que Dios dio la primera educaci\u00f3n a Israel, manifest\u00e1ndose por medio de sus prodigios y corrigi\u00e9ndolo con pruebas y sufrimientos (Dt 11,2-7 cf Dt 4,36).\nLa funci\u00f3n de maestro propia de Yhwh no aparece s\u00f3lo en los textos que hablan expresamente de ella; aflora tambi\u00e9n siempre que se le presenta como aquel que escoge y gu\u00ed\u00ada a Israel (Dt 32,10-12), como el que marcha delante de \u00e9l en forma de columna de nube (Ex 13,21; SaI 78,14)0 como el pastor que gu\u00ed\u00ada a su reba\u00f1o (SaI 23).\nEn conclusi\u00f3n, es importante subrayar el aspecto personal y din\u00e1mico de la ense\u00f1anza divina: Dios ense\u00f1a, no comunicando nociones, sino d\u00e1ndose a conocer mediante sus obras. En otras palabras, Dios educa a su pueblo present\u00e1ndose como un modelo que imitar: \u2020\u0153Sed santos, porque yo, el Se\u00f1or, vuestro Dios, soy santo\u2020\u009d (Lv 19,2). Solamente en este contexto es donde se comprende rectamente lo que es la ense\u00f1anza divina por excelencia, o sea, su ley.\n874\n3. UN PUEBLO EN LA ESCUELA DE Dios.\nTodas las tradiciones del \/ Pentateuco han relacionado directa o indirectamente con la alianza sina\u00ed\u00ad-tica la mayor parte de los preceptos en que se basaba la existencia de Israel como pueblo de la alianza. Esta disposici\u00f3n del material legislativo, que tiene un car\u00e1cter m\u00e1s bien teol\u00f3gico que hist\u00f3rico, se basa en la intuici\u00f3n seg\u00fan la cual tambi\u00e9n los preceptos forman parte de la revelaci\u00f3n que Dios ha hecho de s\u00ed\u00ad mismo a Israel.\nEsta intuici\u00f3n hizo ciertamente que prescripciones de diversos tipos y de diverso origen llegaran a designarse en cierto momento con el t\u00e9rmino de t\u00f3rah (Dt 4,8; Is 5,24; Jr 6,19; Jr 8,8; SaI 78,5). Esta palabra se tradujo impropiamente por \u2020\u0153ley\u2020\u2122 ya en la versi\u00f3n griega de ios LXX. Su verdadero significado, seg\u00fan se deduce de los libros sapienciales, es el de \u2020\u0153instrucci\u00f3n\u2020\u009d (de la ra\u00ed\u00adz yrh, instruir). Se ve entonces claramente que para Israel los preceptos divinos no eran tanto normas jur\u00ed\u00addicas cuanto ense\u00f1anzas que Yhwh, como aliado y maestro, le hab\u00ed\u00ada impartido a manera de explicitaci\u00f3n y concreci\u00f3n de la ense\u00f1anza contenida en las vicisitudes de la historia de la salvaci\u00f3n. En otras palabras, los preceptos son una t\u00f3rah en cuanto que expresan, en t\u00e9rminos de comportamiento humano, lo que Dios mismo hizo por Israel y lo que Israel, a su vez, tiene que hacer para ser fiel a Dios.\n875\nPor eso se comprende c\u00f3mo Israel, al contemplar precisamente las obras de Dios, se siente llamado a observar sus preceptos. En efecto, son \u00e9stos la v\u00ed\u00ada maestra de la fidelidad a Yhwh y a ellos se refieren los autores sagrados cada vez que presentan al pueblo como un disc\u00ed\u00adpulo que tiene que aprender a obrar bien (Is 1,17), que tiene que aprender la justicia (Is 26,9; Is 26,10)y la doctrina (Is 29,24), pero sobretodo que tiene que saberlo que es temer a Yhwh (Dt 4,10; Dt 14,23; Dt 17,19). Y los que recitan los salmos no dejan de pedirle a Dios que les ense\u00f1e sus decretos (SaI 119,12; SaI 119,26; SaI 119,64) para ser capaces de observar su ley (SaI 119,33-34). ,:.\u00ed\u00ad: La vinculaci\u00f3n que existe entre la historia y la ley explica igualmente la importancia que asume en la literatura deuteronomista y sacerdotal el concepto de recuerdo (memorial): Israel es muchas veces invitado a recordar las obras salv\u00ed\u00adficas de Yhwh, bien consideradas en s\u00ed\u00ad mismas (Dt 7,18; Dt 8,2; Dt 8,18; Dt 15,15), bien actualizadas en una fiesta lit\u00fargica (Ex 12,14; Ex 13,3; Ex 13,9). Efectivamente, es este recuerdo constante el \u00fanico medio capaz de provocar la fidelidad de Israel como fruto de reconocimiento y de imitaci\u00f3n, y no de miedo o de inter\u00e9s.\nAs\u00ed\u00ad pues, est\u00e1 claro que en la Biblia la historia y la ley son dos aspectos complementarios de la instrucci\u00f3n que Dios ha dado a su pueblo. En consecuencia, los preceptos divinos no se consideran nunca como una imposici\u00f3n o como un yugo pesado, sino que se aceptan con gozo como un medio eficaz de liberaci\u00f3n tanto personal como comunitaria.\n876\n4. LOS INTERMEDIARIOS DE LA ense\u00f1anza de Yhwh.\nPara instruir y educar a su pueblo Dios se sirve de intermediarios. Entre ellos el primer puesto le corresponde a Mois\u00e9s en su calidad de gu\u00ed\u00ada y de mediador de la alianza. En el momento de su vocaci\u00f3n Dios le hace esta promesa: \u2020\u0153Anda, yo estar\u00e9 en tu boca y te ense\u00f1ar\u00e9 lo que has de decir\u2020\u009d (Ex 4,12). En el Sina\u00ed\u00ad aparece como el maestro que instruye al pueblo en nombre de Dios: \u2020\u0153...Yo te dar\u00e9 unas tablas de piedra con la ley y los mandamientos que he escrito para instruirlos\u2020\u009d (Ex 24,12). Su ense\u00f1anza queda sintetizada en el largo c\u00e1ntico que lleva su nombre, en el que predomina la narraci\u00f3n de las obras divinas Dt 32,1-43 cf y. Dt 2). Por esta funci\u00f3n privilegiada de intermediario y maestro, la ley de Dios es llamada tambi\u00e9n \u2020\u0153ley de Mois\u00e9s\u2020\u009d (IR 2,3; Dt 1,5; Dt 4,8; Jos 1,7-8; Esd 7,6).\nLa ense\u00f1anza dada por Dios por medio de Mois\u00e9s se transmite ante todo de padres a hijos. Al padre le corresponde la tarea de ense\u00f1ar las palabras de Dios a sus hijos (Dt 6,7; Dt 22,29; SaI 78,5) narrando, especialmente con ocasi\u00f3n de las fiestas principales del a\u00f1o, lo que Dios ha hecho por su pueblo Ex 13.8; Ex 12,26; Ex 13,8). La catequesis paterna consiste esencialmente, sobre la base de un sano m\u00e9todo pedag\u00f3gico, en ir respondiendo progresivamente a las preguntas que suele hacerle el ni\u00f1o (Dt 6,20-25).\nAdem\u00e1s se les reserva una tarea espec\u00ed\u00adfica de ense\u00f1anza a los sacerdotes. Ellos son los depositarios de un conocimiento de Dios (Os 4,6; Ml 2,7) que tiene por objeto el derecho sacral en que se basa la existencia de Israel como pueblo de Dios. De ese conocimiento ellos sacan su ense\u00f1anza, llamada igualmente t\u00f3rah (Os 4,6; Dt 33,10 Miq Dt 3,11; Jr 18,18; Ez 7,26; Ml 2,7-9). Esta consist\u00ed\u00ada originalmente en una breve instrucci\u00f3n sobre un tema particular eminentemente de car\u00e1cter cultual (Lv 10,10-11; Ez 22,26; Ez 44,23); pero con el tiempo la ense\u00f1anza de los sacerdotes se fue extendiendo a todos los terrenos relativos ala alianza de Dios con Israel (Os 4,6; Jr 2,8; Jr 5,31). La t\u00f3rah de los sacerdotes llega entonces a coincidir con la ley de Dios que ellos, en el contexto de las fiestas principales, anuncian al pueblo para instruirlo acerca de la voluntad de Dios (Dt 31,9-13).\nTambi\u00e9n los profetas desarrollaban en Israel una funci\u00f3n de ense\u00f1anza. Ocasionalmente su mensaje es llamado tambi\u00e9n t\u00f3rah (Is 1,10; Is 8,16-20), en donde t\u00f3rah se traduce a veces por \u2020\u0153revelaci\u00f3n\u2020\u2122). Pero a diferencia de los sacerdotes, que se inspiran en la tradici\u00f3n recibida, los profetas son los portavoces de Dios, que les indica en cada ocasi\u00f3n lo que tienen que comunicar al pueblo (Dt 18,15-20).\nHay que recordar, finalmente, a los sabios, cuya ense\u00f1anza, como hemos visto m\u00e1s arriba, se designaba normalmente con el t\u00e9rmino de t\u00f3rah. Los sabios eran estudiosos expertos en el arte de escribir (escribas) y se dedicaban, aparte de la colecci\u00f3n de m\u00e1ximas, a la recopilaci\u00f3n de las antiguas tradiciones de Israel. En este sentido Jerem\u00ed\u00adas les reprocha haber reducido a mentira la ley (t\u00f3rah) del Se\u00f1or (Jr 8,8). Durante el destierro son precisamente estos escribas, sobre todo los de origen sacerdotal, los que llevan a cabo la recopilaci\u00f3n de la ley (Pentateuco). Al final del destierro ser\u00e1 Esdras, sacerdote y escriba (Esd 7,11), experto en la ley de Mois\u00e9s (Esd 7,6), el que promulgue esta ley, fijada ya por escrito, en presencia de todo el pueblo de Jerusal\u00e9n (Ne 8,1-4). Desde este momento ser\u00e1 el escriba, doctor de la ley, el que desempe\u00f1e la funci\u00f3n principal de intermediario de la ense\u00f1anza divina, que \u00e9l presenta como interpretaci\u00f3n de la ley escrita. Este escriba encuentra su modelo m\u00e1s significativo en el Sir\u00e1-cida, que saca su ense\u00f1anza de la ley, identificada ahora con la sabidur\u00ed\u00ada divina (Si 24,22-32). En el escriba tiene su origen la figura del rabbi (maestro), que ocupar\u00e1 un lugar de primer plano en la vida religiosa de los jud\u00ed\u00ados en tiempos de Cristo.\nNo s\u00f3lo los sabios, sino tambi\u00e9n los sacerdotes y los profetas desempe\u00f1aron una actividad educativa, dirigida al c\u00ed\u00adrculo restringido de unos disc\u00ed\u00adpulos. En efecto, vemos que Samuel fue educado en el templo por el sacerdote Eh (IS 2,11), y an\u00e1logamente el rey Jo\u00e1s fue educado por el sacerdote Yehoyad\u00e1 2R 12,3); adem\u00e1s, es probable que los \u2020\u0153hijos de los profetas\u2020\u009d(2R 2,3-18; 2R 4,38-41; 2R 6,1-2) no fuesen m\u00e1s que disc\u00ed\u00adpulos crecidos en su escuela, mientras que de disc\u00ed\u00adpulos en sentido propio habla por lo menos una vez Isa\u00ed\u00adas (Is 8,16). Pero despu\u00e9s del destierro ser\u00e1n ya solamente los escribas los que re\u00fanan a su alrededor a j\u00f3venes disc\u00ed\u00adpulos (talmid) para transmitirles la ense\u00f1anza tradicional (que por eso mismo ser\u00e1 llamada talmud, ense\u00f1anza) y convertirlos en sus continuadores en el estudio y la interpretaci\u00f3n de la ley.\nLas indicaciones que el AT nos ofrece sobre los intermediarios de la ense\u00f1anza divina muestran claramente que \u00e9stos no son, al menos hasta tiempos m\u00e1s recientes, estudiosos de profesi\u00f3n, sino m\u00e1s bien gu\u00ed\u00adas o dirigentes del pueblo, que desempe\u00f1aron una funci\u00f3n de primer orden en la historia de la salvaci\u00f3n. A ellos se debe el que la ense\u00f1anza divina haya mantenido a lo largo de los siglos ese car\u00e1cter hist\u00f3rico y din\u00e1mico que tuvo desde el principio, sin reducirse al rango de simples doctrinas.\n877\n5. El conocimiento de Yhwh.\nLa ense\u00f1anza dada por Dios directamente o por medio de los intermediarios establecidos por \u00e9l tiene la finalidad de suscitar por parte del pueblo una respuesta de fe, que a menudo se describe como un acto de conocimiento. A veces se trata de reconocer las obras de Yhwh en cuanto inspiradoras de una conducta justa (Dt 11,2; Os 11,3; 1s41,20 Miq Is 6,5; Dt 8,5). Pero de las obras se pasa espont\u00e1neamente a conocer\/reconocer que Yhwh es Dios (Dt4,39; 1s43,10; Sal 46,11; Ez 35,9; Ez 36,23). De este modo se llega al conocimiento que tiene por objeto el nombre de Dios (IR 8,43; Sal 9,11), o m\u00e1s directamente a Dios mismo (Os 6,6; Os 13,4; Jr9,22-23; Dn 11,32; Sb 2,13); a veces se habla con el mismo significado de conocimiento en sentido absoluto (Is 1,3; 1s43,10).\nEl conocimiento de Dios, tal como aparece en la Biblia, no es un hecho puramente intelectual, sino m\u00e1s bien un compromiso personal que tiene su fundamento en el reconocimiento de las obras divinas y desemboca en la fidelidad y en la obediencia a su ley. En este sentido es significativo lo que dice Jerem\u00ed\u00adas a prop\u00f3sito de Jo-s\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Hac\u00ed\u00ada justicia al d\u00e9bil y al pobre y todo le iba bien. \u00bfNo es eso conocerme? -dice el Se\u00f1or-\u2020\u2122 (Jr22,16). Se comprende entonces c\u00f3mo la falta de conocimiento de Dios lleve consigo la transgresi\u00f3n de todos los mandamientos: \u2020\u0153No existe ya fidelidad ni amor del pr\u00f3jimo, ni conocimiento de Dios en el pa\u00ed\u00ads, sino juramentos falsos, mentiras, homicidios y robos, adulterios, violencias y sangre que provoca sangre\u2020\u009d (Os 4,1-2). A menudo esta falta de conocimiento aparece como el pecado mayor (Os 8,1-2; Is 5,13; Jr2,8; Jr8,7-8); cuando lo comete Israel, se pone en el mismo plano que los paganos, que por definici\u00f3n no conocen a Dios (Jr 10,25; SaI 79,6).\nEsta manera de concebir el conocimiento de Dios se mantiene inalterada en los tiempos del judaismo.\nPero aveces en el judaismo helenista, en contacto con la cultura griega, el conocimiento de Dios toma un\nmatiz m\u00e1s intelectual, llegando a significar el reconocimiento de su existencia a partir de lo creado\nSb 13,1-9).\n878\n6. DIOS, MAESTRO DE LOS \u00daLTIMOS tiempos.\nEl conocimiento de Dios por parte del hombre se menciona la mayor parte de las veces para subrayar su ausencia y el rechazo que Israel ha opuesto a Dios durante toda su historia. Por eso se comprende que los profetas prefieran ver en el conocimiento de Dios una prerrogativa de los \u00faltimos tiempos, cuando Dios se manifestar\u00e1 de forma plena y definitiva como el verdadero maestro de Israel.\nSeg\u00fan Oseas, el mismo Dios anuncia a Israel, su esposa infiel: \u2020\u0153Me casar\u00e9 contigo en la fidelidad, y t\u00fa conocer\u00e1s al Se\u00f1or\u2020\u009d (Os 2,22). En Isa\u00ed\u00adas la esperanza se ensancha: un d\u00ed\u00ada el templo de Dios ser\u00e1 colocado en una situaci\u00f3n elevada y todos los pueblos subir\u00e1n a \u00e9l para ser instruidos por Dios y aprender su ley (Is 2,2-5). El mismo profeta afirma que ser\u00e1 un descendiente de David aqu\u00e9l en quien descansar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de conocimiento y de temor del Se\u00f1or y el que difundir\u00e1 ese conocimiento del Se\u00f1or por todo el pa\u00ed\u00ads (Is 11,2; Is 11,9 cf Is 33,6). Finalmente, es Isa\u00ed\u00adas el que, a pesar de anunciar una gran tribulaci\u00f3n, le asegura a Israel: \u2020\u0153Tu maestro no se esconder\u00e1 m\u00e1s, sino que tus ojos le ver\u00e1n\u2020\u009d (Is 30,20).\nEl profeta Jerem\u00ed\u00adas, por su parte, anuncia que en los \u00faltimos tiempos Dios establecer\u00e1 con los hijos de Israel una nueva alianza, dentro de la cual escribir\u00e1 su ley en su coraz\u00f3n, es decir, en lo que, seg\u00fan la Biblia, es el \u00f3rgano mismo del conocimiento; en consecuencia, afirma: \u2020\u0153No tendr\u00e1n ya que instruirse mutuamente, dici\u00e9ndose unos a otros: \u2020\u02dciconoced al Se\u00f1or!\u2020\u2122, pues todos me conocer\u00e1n, desde el m\u00e1s peque\u00f1o al mayor -dice el Se\u00f1or-, porque perdonar\u00e9 su crimen y no me acordar\u00e9 m\u00e1s de sus pecados\u2020\u009d Jr 31,34). La ense\u00f1anza escatol\u00f3gica de Yhwh no consiste en la comunicaci\u00f3n de nuevas doctrinas o preceptos, sino en una transformaci\u00f3n del coraz\u00f3n, que har\u00e1 al pueblo capaz de observar plenamente la ley de Dios. Este cambio del coraz\u00f3n es atribuido por Ezequiel a la obra del Esp\u00ed\u00adritu (Ez 36,26-27), que aparece as\u00ed\u00ad como el maestro interior del pueblo. Por medio del Esp\u00ed\u00adritu Yhwh desempe\u00f1ar\u00e1 alg\u00fan d\u00ed\u00ada directamente la funci\u00f3n de pastor de Israel (Ez 34,11-16; Jr 23,3; Jr 31,10).\nEn el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas aparece la figura del siervo de Yhwh, que es enviado a llevar la ense\u00f1anza (t\u00f3rah) divina hasta las islas m\u00e1s lejanas (Is 42,4 cf Is 49,6); \u00e9l puede hacerlo porque es el modelo perfecto del disc\u00ed\u00adpulo, que escucha y proclama incansablemente la palabra de Dios (Is 50,4). Su sufrimiento es presentado como un castigo (m\u00fasar, correcci\u00f3n, disciplina) que nos da la paz (Is 53,5) y como un medio que le proporciona un conocimiento pleno (Is 53,11). De esta forma, el siervo se convierte en el mediador final del conocimiento de Dios. En efecto el profeta anuncia a Jerusal\u00e9n: \u2020\u0153Tus hijos ser\u00e1n todos disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or\u2020\u009d (Is 54,13).\nEn este contexto de anhelos y de esperanzas hay que leer igualmente aquellos textos sapienciales en los que la sabidur\u00ed\u00ada de Dios aparece como una persona divina que gu\u00ed\u00ada la historia de la salvaci\u00f3n (Sb 10,1-11 e instruye a los hombres en los senderos de Dios (Pr 8,1-11; Pr 8,32-36; Pr 9,1-6; Sb 7,21; Sb 9,18), llegando de esta forma a identificarse con la ley (Si 24,1-22; Ba 4,1). En la sabidur\u00ed\u00ada es Dios mismo el que se convierte en maestro de Israel, gui\u00e1ndolo a la observancia de su ley.\nEn conclusi\u00f3n, Yhwh se presenta en el AT no s\u00f3lo como el salvador, sino tambi\u00e9n como el maestro de Israel, que instruye a su pueblo haci\u00e9ndose conocer por medio de sus obras y de su ley y conduci\u00e9ndolo por el camino de la fidelidad y de la obediencia. La ense\u00f1anza divina se lleva a cabo en la historia por medio de intermediarios, mientras que para los \u00faltimos tiempos se preanuncia una intervenci\u00f3n directa de Yhwh en la intimidad de los corazones mediante el Esp\u00ed\u00adritu y la sabidur\u00ed\u00ada. Israel se presenta as\u00ed\u00ad como un pueblo de disc\u00ed\u00adpulos, aun cuando esta prerrogativa no alcanza su pleno cumplimiento hasta la llegada de los \u00faltimos tiempos.\n879\n\nIII. LA ENSE\u00ed\u2018ANZA DE JESUS Y DE LOS AP\u00ed\u201cSTOLES.\nEl conocimiento y el proceso mediante el cual se comunica este conocimiento siguen manteniendo en el NT las caracter\u00ed\u00adsticas de dinamicidad y de interpersonalidad que estos conceptos revisten en el AT. Pero hay ahora una importante novedad: todo el tema del conocimiento y de la ense\u00f1anza se centra ahora en la persona de Jesucristo, en el que se ve el cumplimiento de las promesas relativas a la intervenci\u00f3n final de Dios como maestro de su pueblo.\n880\n1. La VIDA PUBLICA DE JESUS.\nNo siempre le resulta f\u00e1cil al historiador reconstruir con seguridad los momentos y los aspectos caracter\u00ed\u00adsticos de la carrera terrena de Jes\u00fas [1 Jesucristo]. Pero hay una cosa segura: Jes\u00fas se present\u00f3 a sus contempor\u00e1neos como un predicador itinerante, que anunciaba la venida del reino de Dios y ense\u00f1aba a las gentes sobre las exigencias de Dios en la hora \u00faltima de la salvaci\u00f3n (Mc 1,15).\n881\na) Jes\u00fas maestro.\nAunque no parece que Jes\u00fas asistiera a las escuelas rab\u00ed\u00adnicas de la \u00e9poca, todos los evangelistas est\u00e1n de acuerdo en presentar a Jes\u00fas como un maestro. Efectivamente, a menudo lo encontramos dedicado a ense\u00f1ar en lugares p\u00fablicos (Mc 4,1), en las sinagogas (Mc 1,21; Jn 6,59) y en el templo (Mc 11,17; Mt 21,2; Jn 7,14). Sus palabras ilumhr\u00e1-doras van tocando los problemas m\u00e1s acuciantes de su tiempo, como, por ejemplo, las pr\u00e1cticas religiosas, la familia, los preceptos morales, las relaciones con el poder pol\u00ed\u00adtico. Como m\u00e9todo pedag\u00f3gico, hace amplio uso de las par\u00e1bolas, con las que abre incluso para las mentes m\u00e1s sencillas los misterios del reino de Dios (Mc 4,33).\nComo los maestros de su tiempo, Jes\u00fas aparece desde el principio rodeado de disc\u00ed\u00adpulos (Mc 1,16-20; Mc 2,13-14; Mc 3,13-19) y no elude la confrontaci\u00f3n y la discusi\u00f3n con los otros maestros, los escribas Mc 3,22-23; Mc 12,28-34). Los evangelios recuerdan en varias ocasiones que fue llamado rabbi, bien por sus disc\u00ed\u00adpulos (Mc 9,5; Mc 11,21; Mc 14,45), bien por otras personas (Mc 10,51), pero m\u00e1s a menudo traducen este t\u00ed\u00adtulo honor\u00ed\u00adfico con el t\u00e9rmino griego did\u00e1ska-Ios, maestro, que todos utilizan normalmente cuando se dirigen a \u00e9l.\nMas por otra parte hemos de dar cr\u00e9dito a los evangelistas cuando afirman que la gente encontraba profundas diferencias entre Jes\u00fas y los escribas. Marcos observa que sus oyentes \u2020\u0153se maravillaban de su doctrina, porque les ense\u00f1aba como quien tiene autoridad, y no como los maestros de la ley\u2020\u2122 (Mc 1,22 cf y. Mc 27). Esta sensaci\u00f3n de la gente com\u00fan encuentra una confirmaci\u00f3n en las palabras de los fariseos que le interrogan sobre el pago del tributo a los romanos: \u2020\u0153Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa nada el qu\u00e9 dir\u00e1n, porque no tienes respetos humanos y ense\u00f1as de verdad el camino de Dios\u2020\u009d Mc 12,14). De todos los pasajes del evangelio se deduce con claridad que la diferencia entre Jes\u00fas y los escribas consist\u00ed\u00ada sobre todo en el hecho de que, mientras \u00e9stos transmit\u00ed\u00adan las ense\u00f1anzas de los doctores que les hab\u00ed\u00adan precedido, Jes\u00fas anunciaba con autoridad propia la voluntad de Dios.\nEl origen de la autoridad de Jes\u00fas se explica en un pasaje que, a pesar de su claro sabor joaneo, presenta caracteres innegables de autenticidad: \u2020\u0153Mi Padre me ha confiado todas las cosas; nadie conoce perfectamente al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aqu\u00e9l a quien el Hijo se lo quiera manifestar\u2020\u009d (Mt 11,27; Lc 10,22); es precisamente esta relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima con el Padre, expresada en los t\u00e9rminos b\u00ed\u00adblicos del conocimiento, lo que garantiza el car\u00e1cter sobrenatural de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. En la \u00faltima cena, refiri\u00e9ndose a las grandes profec\u00ed\u00adas de la nueva alianza y del siervo de Yhwh (Lc 22,20 par; ico 11,24-25), anuncia impl\u00ed\u00adcitamene que, mediante su muerte y mediante la memoria que de ella har\u00e1n sus disc\u00ed\u00adpulos, el conocimiento personal y vivo de Dios se difundir\u00e1 por todo el mundo.\n882\nb) Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas.\nJes\u00fas, a pesar de tener disc\u00ed\u00adpulos como los dem\u00e1s escribas, se distingu\u00ed\u00ada de \u00e9stos por la relaci\u00f3n que manten\u00ed\u00ada con ellos. En efecto, mientras que los escribas reun\u00ed\u00adan en torno a s\u00ed\u00ad a los j\u00f3venes que deseaban hacerse a su vez maestros, Jes\u00fas escoge \u00e9l mismo a sus disc\u00ed\u00adpulos entre personas adultas y entregadas ya a una actividad profana(cfMc 1,16-20; 2,13-14). Les pide una separaci\u00f3n radical de la vida precedente y una adhesi\u00f3n total a \u00e9l y asu mensaje(Mc 8,34; Mc 10,17-21; Lc 9,57-62; Mt 8, 18-22). Y los manda como representantes suyos a predicar y a echarlos demonios (Mc 6,6-13 Mt 9,35-10,25; Lc 9,1-6; Lc 10,1-16).\nLos datos que nos ofrecen los evangelios llevan a la conclusi\u00f3n de que los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas no eran, como los de los escribas, alumnos destinados a hacerse maestros y a transmitir las ense\u00f1anzas recibidas, sino m\u00e1s bien seguidores, enviados a anunciar con la palabra y con la vida, en nombre de Jes\u00fas, su mensaje. En su experiencia se repite y llega a su cumplimiento en toda su radicalidad y totalidad el camino de fe recorrido por Israel bajo la gu\u00ed\u00ada de Yhwh [1 Ap\u00f3stol\/disc\u00ed\u00adpulo].\n883\n2. La pedagog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas seg\u00fan los sin\u00f3pticos.\nLos \/evangelios sin\u00f3pticos fueron escritos en una \u00e9poca posterior a la de los primeros testigos de la vida de Jes\u00fas. Por tanto, es comprensible que cada uno de los evangelistas, aunque utilizando un material ampliamente tradicional, presente la figura de Jes\u00fas maestro dentro de una perspectiva que le es propia y que le sugiere, aparte de su personal intuici\u00f3n de fe, la reflexi\u00f3n propia de la comunidad en que vive y act\u00faa.\n884\na) Jes\u00fas, mes\u00ed\u00adas escondido (\/ Marcos).\nLa perspectiva dentro de la cual presenta el segundo evangelista la persona y la obra de Jes\u00fas es la del\nsecreto mesi\u00e1nico. Desde el principio se se\u00f1ala a Jes\u00fas como el Hijo de Dios, tanto por el evangelista\n(1,1), como por el Padre (1,11). Pero Jes\u00fas no hace valer esta dignidad; se limita a anunciar el reino de\nDios (1,15), con gestos y palabras (1,14-8,26). Entretanto surge el interrogante sobre su identidad (1,27;\n2,7; 4,41; 6,2). Pero Jes\u00fas no da ninguna respuesta; m\u00e1s a\u00fan, impide que el endemoniado hable (1,24-\n25.34; 3,12)y procura mantener ocultos sus milagros (1,44; 5,43; 7,36; 8,26).\nEl secreto llega a su cumbre cuando Pedro proclama a Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas, y \u00e9ste le ordena que no se lo diga a nadie (8,27-30). Desde ese momento Jes\u00fas abandona a la gente y se dedica a la instrucci\u00f3n de sus ap\u00f3stoles, present\u00e1ndose a ellos como el Hijo del hombre que tiene que sufrir, morir y resucitar (8,31; 9,31; 10,33-34). En este contexto, la voz del Padre lo proclama nuevamente como su Hijo querido (9,7). El secreto mesi\u00e1nico s\u00f3lo se rompe cuando Jes\u00fas, una vez reconocido como hijo de David por el ciego Bartimeo (10,47-48), hace su entrada mesi\u00e1nica en Je-rusal\u00e9n (11,8-10) y proclama \u00e9l mismo su dignidad mesi\u00e1nica ante el sumo sacerdote (14,61-62) y ante Pi-lato (15,2). Por eso es crucificado; pero precisamente en el momento de su muerte es reconocido como Hijo de Dios por el centuri\u00f3n romano\n(15,39).\nEsta presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como el mes\u00ed\u00adas escondido que se revela en la cruz es fruto de una profunda reflexi\u00f3n sobre el m\u00e9todo seguido por \u00e9l en su ense\u00f1anza. En efecto, el evangelista desea subrayar que el reino de Dios y la verdadera identidad del que lo anuncia no se revelan tanto en sus prodigios y en sus palabras cuanto m\u00e1s bien en la \u00fanica palabra de la cruz, de la que todo lo dem\u00e1s recibe luz y significado.\n885\nb) El nuevo Mois\u00e9s (1 Mateo).\nA diferencia de Marcos, Mateo presenta a Jes\u00fas desde el principio como el mes\u00ed\u00adas anunciado por los profetas (1,20-23), a quien corresponde la tarea de instruir a la humanidad sobre la voluntad \u00faltima y definitiva de Dios (3,15). Este es el motivo por el cual el primer evangelista subraya de forma particular la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, condens\u00e1ndola en cinco grandes discursos, que constituyen algo as\u00ed\u00ad como el esqueleto de su obra (5,1-7,29; 9,37-11,1; 13,1-52; 18,1-35; 24,1-25,46).\nEntre los discursos de Jes\u00fas ocupa un puesto especial el \u2020\u0153serm\u00f3n de la monta\u00f1a\u2020\u009d (5,1-7,29), en donde Jes\u00fas se presenta como el nuevo Mois\u00e9s que promulga la nueva ley, en la que encuentra su cumplimiento la ley antigua (5,17-20); la nueva ley alcanza su s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s completa en el precepto del amor (7,12; cf 22,37-40). A diferencia de los escribas y fariseos, Jes\u00fas habla en nombre propio (\u2020\u0153Sab\u00e9is que se dijo... Pero yo os digo...\u2020\u009d) y pone de relieve el car\u00e1cter radical de la voluntad divina, pidiendo a sus disc\u00ed\u00adpulos que imiten a Dios mismo, haci\u00e9ndose perfectos como \u00e9l (5,21-48). En efecto, para entrar en el reino no basta con decir \u2020\u0153Se\u00f1or, Se\u00f1or\u2020\u009d, sino que hay que escuchar la palabra de Jes\u00fas y ponerla en pr\u00e1ctica (7,21-\n27).\nPara Mateo los disc\u00ed\u00adpulos constituyen la verdadera familia de Jes\u00fas, en la que todos se comprometen a cumplir bajo su gu\u00ed\u00ada la voluntad del Padre (12,49-50); en su escuela es donde el disc\u00ed\u00adpulo aprende a ser perfecto c\u00f3mo el Padre (19,21; cf 11,29). As\u00ed\u00ad pues, el grupo de disc\u00ed\u00adpulos constituye ya en germen la Iglesia, depositar\u00ed\u00ada y anunciadora del mensaje de Jes\u00fas, que es su \u00fanico maestro (23,8-1 0); despu\u00e9s de su desaparici\u00f3n, los disc\u00ed\u00adpulos deber\u00e1n hacer nuevos disc\u00ed\u00adpulos (28,19), los cuales ser\u00e1n a su vez disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas y tendr\u00e1n que aprender a observar todo lo que \u00e9l ha ordenado (28,20).\n886\nc) El profeta de los \u00faltimos tiempos (1 Lucas).\nLa ense\u00f1anza de Jes\u00fas es presentada por el tercer evangelista en clave eminentemente prof\u00e9tica. A su regreso a Galilea despu\u00e9s del bautismo de Juan, Jes\u00fas se presenta por primera vez en p\u00fablico como el profeta elegido por Dios y dotado del Esp\u00ed\u00adritu para llevar la buena noticia a los pobres (4,16-27). La presencia de Esp\u00ed\u00adritu, anunciado ya por los profetas como el maestro escatol\u00f3gi-co de Israel, acompa\u00f1a y cualifica su anuncio (4,14.18; 10,21). El car\u00e1cter autoritario y definitivo de su obra queda debidamente subrayado en la escena de la transfiguraci\u00f3n: Mois\u00e9s y Elias, los dos profetas esperados para los tiempos mesi\u00e1m\u2020\u2122cos, han desaparecido ya cuando la voz del cielo anuncia: \u2020\u0153Este es mi Hijo, el elegido, escuchadlo\u2020\u009d (9,33-35). As\u00ed\u00ad pues, solamente Jes\u00fas es el profeta que anuncia de modo definitivo el reino de Dios.\nTambi\u00e9n la muerte de Jes\u00fas es presentada en perspectiva prof\u00e9tica: Jes\u00fas sale como profeta al encuentro del destino que le aguarda en Jerusa-l\u00e9n (13,33.34). En el trasfondo est\u00e1 la experiencia del profeta siervo de Yhwh que Jes\u00fas tiene que recorrer hasta el fondo (cf 17,25). Aunque desanimados y desilusionados, los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas no vacilan en reA cordar a Jes\u00fas como \u2020\u0153un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo\u2020\u009d (24,19); igualmente en cualidad de profeta Jes\u00fas explica las Escrituras, primero a ellos (24,25-27) y luego a los \u2020\u0153once\u2020\u009d (24,44-45), envi\u00e1ndolos como testigos guiados por el Esp\u00ed\u00adritu a predicar la conversi\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados (24,47-49).\nEn el libro de los \/ Hechos de los Ap\u00f3stoles Lucas muestra c\u00f3mo la ense\u00f1anza de Jes\u00fas llega hasta los \u00faltimos conf\u00ed\u00adnes del mundo por medio de los ap\u00f3stoles y de Pablo (1,8; 28,31). Por eso se los presenta muchas veces en el acto de ense\u00f1ar (2,42; 5,21.25.42; 13,14); pero su ense\u00f1anza no se hace en nombre propio, sino en nombre de Jes\u00fas (4,18), y tiene como contenido esencial su persona (13,12) y las cosas relacionadas con \u00e9l (18,25; 28,31). La ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles va a la par con su testimonio y con su predicaci\u00f3n, guiada y sostenida continuamente por la presencia eficaz del Esp\u00ed\u00adritu Santo (2,4; 4,8; 6,10;\n8,29.39; 13,9).\nComo efecto de la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles se desarrolla, seg\u00fan los Hechos, la comunidad primitiva, cuyos miembros son llamados \u2020\u0153disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u2122, no ciertamente de los ap\u00f3stoles, sino de Jes\u00fas (cf 6,1.2.7; 9,1- 26). Estos disc\u00ed\u00adpulos no son sino los \u2020\u0153cristianos\u2020\u009d (11,26), que prosiguen en el tiempo y en el espacio la comunidad de los primeros disc\u00ed\u00adpulos reunidos en torno a Jes\u00fas.\nLa presentaci\u00f3n de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas por parte de cada evangelista se refiere al papel representado en el AT por los diversos mediadores de la ense\u00f1anza dada por Dios a su pueblo. Est\u00e1 claro que en esta perspectiva el inter\u00e9s se desplaza insensiblemente del mensaje a la persona que lo transmite.\n887\n3. El conocimiento de Dios en el mensaje de 1 Pablo.\nEl tema del conocimiento de Dios, m\u00e1s bien marginado en los sin\u00f3pticos, vuelve a aparecer en Pablo bajo el impulso del choque-encuentro con el mundo griego. Frente a la exaltaci\u00f3n de un conocimiento religioso de tipo intelectual, considerado como el medio m\u00e1s eficaz de conseguir la salvaci\u00f3n, Pablo afirma con energ\u00ed\u00ada que el mundo, es decir, la humanidad no creyente, no ha conocido a Dios (1Co 1,21 cf2,8. ico 11; ico 1,28). No es que haya faltado cierto conocimiento intelectual tanto entre los paganos Rm 1,19-21)como entre los jud\u00ed\u00ados (2,18.20-21; cf 10,2-3); pero todos ellos no supieron alcanzar el conocimiento pleno que lleva consigo la glorificaci\u00f3n y el agradecimiento (Rm 1,2 1-23).\nAs\u00ed\u00ad pues, la salvaci\u00f3n no tiene su origen en un conocimiento que el hombre alcance con sus fuerzas, sino en un acto de la misericordia de Dios, en el que se encuentra de forma plena la sabidur\u00ed\u00ada y el conocimiento (Rm 11,33); en efecto, \u00e9l fue el que primero conoci\u00f3 a los creyentes (1Co 8,3; ico 13,12; Ga 4,9; Rm 8,29). De este gesto salv\u00ed\u00adfico de Dios es de donde se deriva para el hombre el verdadero conocimiento, que tiene como objeto a Dios (Ga 4,9; ico 13,12). Este conocimiento, del que se deducen luego las opciones pr\u00e1cticas del creyente, tiene que seguir los mismos pasos que el amor (1Co 13,2), puesto que sin \u00e9l cualquier sabio corre el peligro de henchirse de orgullo (1Co 8,1) y de escandalizar a los hermanos m\u00e1s d\u00e9biles (1Co 8,7; ico 8,11). Finalmente, el conocimiento est\u00e1 destinado a realizarse plenamente s\u00f3lo en el reino (1Co 13,12).\n\nEl verdadero conocimiento se lo da Dios a los creyentes por medio de Cristo, que es la manifestaci\u00f3n en la tierra de la sabidur\u00ed\u00ada increada de Dios, para ense\u00f1ar a los hombres sus caminos (1Co 1,24; ico 1,30). El realiza esta tarea por medio del Esp\u00ed\u00adritu (1Co 2,10-16; 2Co 3,3), que es el art\u00ed\u00adfice de la nueva alianza anunciada por los profetas (2Co 3,6). Por eso mismo, la ley antigua, que se ha convertido ya en letra muerta por causa del pecado, es sustituida por el Esp\u00ed\u00adritu enviado por Cristo (2Co 3,6; Rm 2,29; Rm 7,6), con cuya obra interior va tomando forma la ley, es decir, la ense\u00f1anza de Cristo (Ga 6,2; Rm 3,27). As\u00ed\u00ad pues, Pablo puede afirmar: \u2020\u0153La ley del Esp\u00ed\u00adritu, que da la vida en Cristo Jes\u00fas, me ha librado de la ley del pecado y de la muerte\u2020\u009d (Rm 8,2), mostrando as\u00ed\u00ad que el Esp\u00ed\u00adritu es el maestro interior del creyente, que lo gu\u00ed\u00ada en su camino hacia el Padre (Rm 5,5; Rm 8,4-16; Ga 4,5-7).-.\nEl giro radical impreso por Cristo a la historia de la salvaci\u00f3n hace que en adelante el conocimiento de Dios se identifique con la obediencia a Cristo (2Co 10,5) y con su conocimiento: Dios ha hecho brillar en nuestros corazones \u2020\u0153el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo\u2020\u009d (2Co 4,6) y difunde por medio de los ap\u00f3stoles el perfume del conocimiento de Cristo en el mundo entero (2Co 2,14). De esta forma el conocimiento de Cristo se convierte para Pablo en el bien supremo: va a la par con el amor y con la fe en \u00e9l y supone la plena asimilaci\u00f3n a su muerte y resurrecci\u00f3n (Flp 3,8-11). En esta perspectiva se comprende que Pablo afirme haber sido adoctrinado por Cristo (Ga 1,12), pero sin aludir m\u00e1s que de pasada a la ense\u00f1anza que \u00e9l mismo imparte (1Co 4,17; ico 14,19), aun reconociendo la presencia en la comunidad de personas que tienen el encargo de ense\u00f1ar (1Co 12,28-29; ico 14,6; 1 Co 14,26; Rm 6,17; Rm 12,7; Ga 6,6).\nEn conclusi\u00f3n, en la visi\u00f3n de Pablo el conocimiento de Dios es el resultado de un encuentro personal con Cristo, que mediante el Esp\u00ed\u00adritu desempe\u00f1a el papel de maestro esca-tol\u00f3gico del pueblo de Dios.\n888\n4. La ense\u00f1anza divina seg\u00fan 1 Juan.\nLos escritos joaneos, m\u00e1s a\u00fan que las cartas paulinas, utilizan el tema b\u00ed\u00adblico del conocimiento y de la ense\u00f1anza para dibujar la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en Jesucristo; es \u00e9ste un claro indicio de la presencia de tendencias gn\u00f3sticas, en funci\u00f3n de las cuales elabora su pensamiento el evangelista.\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153conocer\u2020\u009d lo utiliza Juan para describir la relaci\u00f3n que une a Jes\u00fas tanto con el Padre como con los que le siguen: \u2020\u0153Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y ellas me concen a m\u00ed\u00ad, igual que mi Padre me conoce a m\u00ed\u00ad y yo conozco al Padre\u2020\u009d (Jn 10,14-15). Respecto a su relaci\u00f3n con el Padre, Jes\u00fas afirma: \u2020\u0153Yo lo conozco, porque procedo de \u00e9l y \u00e9l me ha enviado\u2020\u009d (7,29); \u2020\u0153Lo conozco y guardo su palabra\u2020\u009d (8,55). El conocimiento que el Padre tiene del Hijo significa, por tanto, elecci\u00f3n y env\u00ed\u00ado, mientras que el del Hijo significa fidelidad plena y obediencia total. Esta se presenta como el resultado de una ense\u00f1anza:\n\u2020\u0153Nada hago por mi cuenta, sino que digo lo que me ense\u00f1\u00f3 el Padre (8,28). Est\u00e1 claro que la ense\u00f1anza del Padre no tiene nada de abstracto y de te\u00f3rico, sino que es m\u00e1s bien el fruto de una \u00ed\u00adntima comuni\u00f3n de vida.\nLa finalidad por la que el Hijo ha venido al mundo es la de comunicar a los hombres la ense\u00f1anza que ha recibido del Padre: \u2020\u0153Esta doctrina no es m\u00ed\u00ada, sino del que me ha enviado. El que quiera hacer la voluntad de Dios conocer\u00e1 si mi doctrina es de Dios o si hablo por mi cuenta\u2020\u009d (7,16-1 7). Tampoco aqu\u00ed\u00ad se trata de una ense\u00f1anza de tipo doctrinal, sino de la revelaci\u00f3n de la relaci\u00f3n \u00fanica que une al Hijo con el Padre:\n\u2020\u0153Si no hago las obras de mi Padre, no me cre\u00e1is; pero si las hago, aunque no me cre\u00e1is a m\u00ed\u00ad, creed en las obras, para que sep\u00e1is y reconozc\u00e1is que el Padre est\u00e1 en m\u00ed\u00ad y yo en el Padre\u2020\u009d (10,37-38). Esta revelaci\u00f3n, por otra parte, no se hace con palabras, sino mediante el don que Cristo hace de su vida por sus ovejas (10,15); en efecto, este don no es m\u00e1s que la expresi\u00f3n, en t\u00e9rminos humanos, del conocimiento que el Hijo tiene del Padre.\nLa ense\u00f1anza de Jes\u00fas provoca en los hombres la respuesta de la fe, que se define igualmente en t\u00e9rminos de conocimiento: \u2020\u0153Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen\u2020\u009d (10,27); \u2020\u0153Nosotros creemos y sabemos que eres el santo de Dios\u2020\u009d (6,69). Aceptando la ense\u00f1anza de Jes\u00fas los creyentes entran en una relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima de comuni\u00f3n con \u00e9l y con el Padre: \u2020\u0153Si os manten\u00e9is firmes en mi doctrina, sois de veras disc\u00ed\u00adpulos m\u00ed\u00ados, conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres\u2020\u009d (8,31-32); \u2020\u0153Si me hab\u00e9is conocido a m\u00ed\u00ad, conocer\u00e9is tambi\u00e9n a mi Padre. Y desde ahora lo conoc\u00e9is y lo hab\u00e9is visto\u2020\u009d (14,7). Conocer al Padre significa para Juan creer en su amor y permanecer en \u00e9l (1Jn 4,16), y tiene como consecuencia el compromiso pleno en la relaci\u00f3n que \u00e9l tiene con el Hijo: \u2020\u0153Aquel d\u00ed\u00ada vosotros conocer\u00e9is que yo estoy en mi Padre, vosotros en m\u00ed\u00ad y yo en vosotros\u2020\u009d (Jn 14,20 cf Un Jn 4,15). En realidad, es el mismo Padre el que atrae a los hombres a Cristo para poder conducirlos hacia s\u00ed\u00ad (Jn 6,65).\nPara realizar plenamente su proyecto, el Padre manda a trav\u00e9s de Cristo su Esp\u00ed\u00adritu Santo: \u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu Santo, el que el Padre enviar\u00e1 en mi nombre, \u00e9l os lo ense\u00f1ar\u00e1 todo y os recordar\u00e1 todo lo que os he dicho\u2020\u2122 (14,26); \u2020\u0153Cuando venga \u00e9l, el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, os guiar\u00e1 a la verdad completa. Pues no os hablar\u00e1 por su cuenta, sino que os dir\u00e1 lo que ha o\u00ed\u00addo y os anunciar\u00e1 las cosas venideras. El me honrar\u00e1 a m\u00ed\u00ad, porque recibir\u00e1 de lo m\u00ed\u00ado yoslo anunciar\u00e1\u2020\u2122 (16,13-14). As\u00ed\u00ad pues, el Esp\u00ed\u00adritu es, como para Pablo, el maestro que realiza en lo \u00ed\u00adntimo de los corazones el conocimiento escatol\u00f3gico de Dios que vino a traer Cristo.\nEn este contexto se comprende por qu\u00e9 el mundo, entendido como la humanidad pecadora, no conoci\u00f3 ni a Cristo (1,10), ni a Dios (17,25; cf 7,28; 3Jn 3,6), ni a los creyentesen Cristo (1Jn 3,1). Porel contrario, el que conoce a Dios y a su enviado, Jesucristo, tiene la vida eterna (Jn 17,2-3). A los disc\u00ed\u00adpulos, que han tenido la experiencia directa del \u2020\u0153verbo de la vida, se les ha dado el encargo de anunci\u00e1rselo a todos los hombres, para que \u00e9stos, entrando en comuni\u00f3n con ellos, puedan ser a su vez acogidos en la comuni\u00f3n del Padreydel Hijo (1Jn 1,1-4).\nComo puede constatarse f\u00e1cilmente, el tema del conocimiento y el tema paralelo de la ense\u00f1anza desempe\u00f1an una funci\u00f3n central en los escritos joaneos. Si es verdad que esto pudo deberse a ciertos influjos gn\u00f3sticos, hay que reconocer, sin embargo, que sus contenidos se derivan sustancial-mente del AT. Para Juan est\u00e1 realmente claro que en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas y en el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu se realiza plenamente, en armon\u00ed\u00ada con las promesas de los profetas, aquel conocimiento profundo y vital que hab\u00ed\u00ada comenzado a darse entre Dios y su pueblo en el contexto de la alianza.\n889\n5. Conocimiento y sana doctrina EN LAS DEM\u00ed\u0081S CARTAS DEL NT.\nEl tema del conocimiento y de la ense\u00f1anza ocupa un lugar importante en las cartas a los \/ Efesios y a los \/ Colosenses, en las que se hace sentir un fuerte influjo de tipo sapiencial. En estas cartas aparece con insistencia el concepto de \/ \u2020\u0153misterio\u2020\u2122, con el que se designa el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios, que hab\u00ed\u00ada sido mantenido en secreto en el pasado y que ahora se ha revelado mediante Cristo y los ap\u00f3stoles. Este misterio se identifica con el mismo Cristo, como cabeza y unificador de todo el universo (Ef 1,9-10; Col 1,27).\nPor eso los cristianos est\u00e1n llamados a caminar hacia \u2020\u0153el conocimiento pleno de todo y a descubrir el secreto de Dios, que es Cristo, en el que se encuentran ocultos todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y de la ciencia\u2020\u009d (Col 2,2-3). El conocimiento del misterio llega a coincidir pr\u00e1cticamente con el conocimiento de Dios (Ef 1,17; Col 1,10), de su gracia (Col 1,6) y de su voluntad (Col 1,9), con el conocimiento de Cristo Ef 4,13) y de su amor (Ef 3,19) y, finalmente, con el conocimiento en sentido absoluto (Col 2,3; Col 3,10). De todo ei contexto se deduce con claridad que no se trata de un conocimiento abstracto, sino de una relaci\u00f3n vital, inspirada por el amor, que tiene como art\u00ed\u00adfice al Esp\u00ed\u00adritu (Ef 3,5).\nEl conocimiento del misterio se le confiere de manera especial al ap\u00f3stol Pablo (Ef 3,2-4), que a su vez ha recibido la tarea espec\u00ed\u00adfica de darlo a conocer a los gentiles (Ef 3,8-9). La instrucci\u00f3n recibida por los cristianos tiene como objeto la persona misma de Cristo y la verdad que hay en \u00e9l (Ef 4,20-21). Este adoctrinamiento no ofrece un car\u00e1cter simplemente te\u00f3rico, sino que conduce a una praxis que distingue con claridad al cristiano de los paganos (Ef 4, 17-20) y tiende a \u2020\u0153presentar a todos los hombres perfectos en Jesucristo\u2020\u009d (Col 1,28), consolid\u00e1ndolos en la fe (Col 2,7). Al verdadero conocimiento se oponen las doctrinas de los herejes (Ef 4,14; Col 2,22), a las que los cristianos tienen que sustraerse aceptando la gu\u00ed\u00ada no s\u00f3lo de los ap\u00f3stoles, sino de los que tienen en la Iglesia un carisma particular de ense\u00f1anza Ef 4,11). Tambi\u00e9n es un deber de los creyentes instruirse y aconsejarse mutuamente con toda sabidur\u00ed\u00ada Col 3,16).\nEn las cartas pastorales [1 Timoteo; \/ Tito] el conocimiento de Dios cede el puesto al conocimiento de la verdad (lTm 2,4; lTm 4,3; 2Tm 2,25; 2Tm 3,7; Tt 1,1). Tampoco aqu\u00ed\u00ad se trata de un hecho puramente intelectual, sino de una opci\u00f3n de vida que abarca toda una serie de opciones y de decisiones pr\u00e1cticas. De forma paralela surge el concepto de doctrina (lTm 6,1; lTm 6,3), que es la ense\u00f1anzadel Se\u00f1or( Tt2,10), recibida a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n (Tt 1,9), de la que Pablo es depositario (2Tm 3,10). Se la llama buena o sana doctrina (lTm 1,10; lTm 4,6; 2Tm 4,3; Tt 1,9; Tt2,1), en contraste con las falsas doctrinas de los herejes (1 Tm 4,1; Tt 1,11). La misi\u00f3n de ense\u00f1ar la sana doctrina les corresponde ante todo a Pablo (lTm 2,7; 2Tm 1,11) y a sus colaboradores (lTm 4,11; lTm 4,13; lTm 4,16; lTm 6,2; 2Tm 4,2); \u00e9stos, por su parte, deben transmitir lo que han o\u00ed\u00addo del ap\u00f3stol a hombres capaces de ense\u00f1ar tambi\u00e9n a los dem\u00e1s (2Tm 2,2); de manera especial son los \u2020\u0153ep\u00ed\u00adscopos\u2020\u2122 los que tienen que saber exhortar en la sana doctrina (Tt 1,9).\nTambi\u00e9n en las otras cartas hay numerosas alusiones al tema del conocimiento que tiene por objeto a Dios (2P 1,2; 2P 1,3; Hb 8,11 en la cita Jer Hb 31,34), a Cristo (2P 1,3; 2P 1,8; 2P 2,20; 2P 3,18), el camino de la justicia (2P 2,21) y la verdad (Hb 10,26); a veces se habla tambi\u00e9n de conocimiento en sentido absoluto (IP 3,7; 2P 1,5-6). Sobre la ense\u00f1anza es interesante en la carta a los! Hebreos la alusi\u00f3n a la correcci\u00f3n de Dios (Hb 12,5-12) y, en la cita de Jer 31,31-34, la referencia a la instrucci\u00f3n que Dios da directamente a su pueblo (Hb 8,10-11). Tambi\u00e9n en esta carta es fuerte la pol\u00e9mica contra la falsa doctrina de los herejes (Hb 13,9).\nEn conclusi\u00f3n, tambi\u00e9n en estas cartas sigue vivo el car\u00e1cter din\u00e1mico e interpersonal tanto del conocimiento como de la ense\u00f1anza. Pero al mismo tiempo se afirma, en pol\u00e9mica contra las herej\u00ed\u00adas nacientes, la tendencia a buscar la garant\u00ed\u00ada de la fe en un conjunto de doctrinas de claro origen apost\u00f3lico y transmitidas en la Iglesia por v\u00ed\u00ada de tradici\u00f3n. Pero incluso \u00e9stas no son tanto proposiciones dogm\u00e1ticas cuanto m\u00e1s bien normas y orientaciones que se deben tener presentes en la vida.\n890\nIV. CONCLUSION.\nEn la cultura griega el conocimiento, y tambi\u00e9n por tanto la ense\u00f1anza, se conceb\u00ed\u00adan como procesos de car\u00e1cter eminentemente intelectual. En el mundo b\u00ed\u00adblico, por el contrario, esos dos conceptos se emplean para expresar una relaci\u00f3n entre personas, en la que se ven envueltas, adem\u00e1s del entendimiento, todas las dem\u00e1s facultades humanas. Esto hace posible su utilizaci\u00f3n en el terreno religioso: el obrar de Dios en la historia se convierte entonces en expresi\u00f3n de un gran proyecto educativo, que tiene como objetivo la comunicaci\u00f3n a Israel de un conocimiento que consiste esencialmente en la fidelidad a su Dios. Se comprende que en este contexto tanto la obra de Jes\u00fas como la del Esp\u00ed\u00adritu pudieran entenderse espont\u00e1neamente como una ense\u00f1anza que tend\u00ed\u00ada a comunicar vitalmente el conocimiento de Dios y de su voluntad salv\u00ed\u00adfica.\nDel estudio de los conceptos b\u00ed\u00adblicos de conocimiento y de ense\u00f1anza se derivan algunos importantes corolarios sobre la manera como ha de expresarse y comunicarse la verdad religiosa. Ante todo, hay que subrayar el hecho de que el verdadero maestro de los creyentes es Dios, el cual desarrolla su obra en sus corazones mediante la obra del Esp\u00ed\u00adritu. De aqu\u00ed\u00ad se deduce que el libro de texto de la ense\u00f1anza religiosa tiene que ser fundamentalmente la Biblia, en cuanto narraci\u00f3n de las obras salv\u00ed\u00adficas de Dios a trav\u00e9s de las cuales Dios mismo se da a conocer al hombre. El estudio de la palabra de Dios contenida en la Escritura ha de realizarse, sin embargo, en una actitud de oraci\u00f3n y de disponibilidad a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, del cual solamente puede venir la \u00faltima comprensi\u00f3n del mensaje b\u00ed\u00adblico.\nHay que recordar adem\u00e1s que las obras realizadas por Dios para la salvaci\u00f3n de la humanidad no terminaron con la muerte de Jes\u00fas y del \u00faltimo de los ap\u00f3stoles. En efecto, Dios sigue actuando en la Iglesia y en el mundo. Una aut\u00e9ntica ense\u00f1anza religiosa debe poner continuamente de manifiesto la obra actual de Dios, ley\u00e9ndola e interpret\u00e1ndola a la luz de la palabra de Dios contenida en la Biblia.\nOtro aspecto importante de la ense\u00f1anza religiosa es el papel que en ella ha de representar toda la comunidad. La relaci\u00f3n de amor y de solidaridad que une a todos sus miembros es la expresi\u00f3n m\u00e1s completa, aunque provisional, de aquello a lo que tiende la actuaci\u00f3n de Dios en el mundo. Est\u00e1 claro que en la comunidad existen personas dotadas de especiales carismas de ense\u00f1anza; pero si les falta la colaboraci\u00f3n activa, mediante el ejemplo y el testimonio, de todos los dem\u00e1s miembros de la comunidad, su ense\u00f1anza se reducir\u00e1 f\u00e1cilmente a una mera comunicaci\u00f3n de doctrinas y de explicaciones humanas.\nFinalmente hay que recordar que la ense\u00f1anza religiosa tiene que caminar siempre a la par con la praxis conforme con el mensaje transmitido. Con esto no se quiere afirmar que la ense\u00f1anza religiosa no deba contener enunciados doctrinales, sino m\u00e1s bien que \u00e9stos se han de sacar y elaborar continuamente dentro de una praxis conforme con la actuaci\u00f3n de Dios en el mundo y en la historia.\nEstos principios, v\u00e1lidos para la ense\u00f1anza religiosa, pueden ofrecer puntos de reflexi\u00f3n tambi\u00e9n para cualquier otro tipo de ense\u00f1anza, que nunca tiene que realizarse fuera de relaciones interpersonales y sociales profundas, y que debe tener en cuenta continuamente la praxis y los objetivos por los que se comunican ciertas nociones.\n891\nBIBL.: AA.W., Conoscenza-esperienza; Dolirina-insegnamenlo, en DCBNT, 343-365, 521-543; AA.W.,\nConocer; Ense\u00f1ar, en L\u00e9on-Dufolr X., Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1980\u2020\u009d, 183-1 86,\n279-283; Bultmann R., gmosk\u00f3, etc., en GLNTW, 461-530; Dodd CH., Interpretaci\u00f3n del cuarto evangelio,\nCristiandad, Madrid 1979; Jaeger W., Cristianesimo primitivo e Paideia greca. 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