{"id":18825,"date":"2016-02-05T12:05:30","date_gmt":"2016-02-05T17:05:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esdras-y-nehemias\/"},"modified":"2016-02-05T12:05:30","modified_gmt":"2016-02-05T17:05:30","slug":"esdras-y-nehemias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esdras-y-nehemias\/","title":{"rendered":"ESDRAS Y NEHEMIAS"},"content":{"rendered":"<p>Sumario: 1. Cuestiones historiograficas: 1. \u00bfNehem\u00ed\u00adas antes que Esdras?; 2. La historia posex\u00ed\u00adlica. II. Cuestiones literarias: 1. El cuadro de la narraci\u00f3n; 2. Una redacci\u00f3n compleja. III. La fundaci\u00f3n del judaismo: 1. Los sucesos fundadores; 2. Ei espacio sagrado; 3. La raza santa; 4. La \u2020\u0153t\u00f3rah\u2020\u009d, texto sagrado y carta constitucional; 5. La espiritualidad de la penitencia.<br \/>\n938<br \/>\n1. CUESTIONES HISTORIO-GRAFICAS.<br \/>\nEsd y Neh constituyen un cuerpo hist\u00f3rico, narrativo y teol\u00f3gico tan profundamente homog\u00e9neo que resulta imposible una exposici\u00f3n por separado. La misma versi\u00f3n de los LXX recogi\u00f3 en un solo volumen los dos textos (Esd 1-10 = Esd hebreo; Esd 11-23 = Neh hebreo). Adem\u00e1s, hay que hacer una referencia obligada a \/ 1-2 Cr\u00f3n, que pertenecen al mismo proyecto historiogr\u00e1fico a pesar de tener sil contenido espec\u00ed\u00adfico.<br \/>\n939<br \/>\n1. \u00bfNehem\u00ed\u00adas antes que Esdras?<\/p>\n<p>A pesar de alguna vuelta reciente a la disposici\u00f3n hist\u00f3rica tal como nos la ofrece el texto de Esd-Neh que ha llegado a nosotros, la mayor parte de los exegetas contempor\u00e1neos (a partir de A. van Hoo-nacker en 1890) piensa que hay que invertir el orden y que Nehem\u00ed\u00adas cronol\u00f3gicamente ha de preceder a Es-dras. Esta nueva distribuci\u00f3n, que entre otras cosas est\u00e1 atestiguada por el ap\u00f3crifo 3 Esdras (por el 100 a.C.) y est\u00e1 confirmada indirectamente por la documentaci\u00f3n de los papiros de Elefantina (498-399 a.C), se basa fundamentalmente en la convicci\u00f3n de que el redactor final de Esd-Neh confundi\u00f3 a los dos Artajerjes 1 y II. Artajerjes 1 (465-423 a.C.) ser\u00ed\u00ada el soberano persa bajo el cual actu\u00f3 Nehem\u00ed\u00adas, y Atajerjes 11(404-358) bajo el que actu\u00f3 Esdras.<br \/>\nEn esta perspectiva podr\u00ed\u00adamos imaginar esta secuencia hist\u00f3rico-litera-ria. Bajo Dar\u00ed\u00ado 1 (522-486 a.C), Zorobabel reconstruye el templo (520-515 a.C.): Esd 1,1-4,5; 5,1-6,22. Bajo Artajerjes 1, Nehem\u00ed\u00adas, copero del rey persa, lleva a cabo sus misiones en Jerusal\u00e9n: Neh 1,1-7,5; 11-12 (algunos vers\u00ed\u00adculos); 9-10; 13; Esd 4,7-24 (obstruccionismo samaritano). Bajo Artajerjes II entra en escena el sacerdote Esdras, que emprende su reforma radical del Estado teocr\u00e1tico, con la ruptura de los matrimonios mixtos, la pureza sacral de la naci\u00f3n y la promulgaci\u00f3n de la ley: Esd 7-10; Neh 8. Esta reconstrucci\u00f3n, por razones que desbordan nuestra exposici\u00f3n, corresponder\u00ed\u00ada tambi\u00e9n mejor a la historia de la formaci\u00f3n de la llamada tradici\u00f3n sacerdotal.<br \/>\nPor el contrario, si se quisiera seguir el orden cronol\u00f3gico literal de los dos libros, tal como nos han llegado, se tendr\u00ed\u00ada esta secuencia: Esdras llega primero a Jerusal\u00e9n, el a\u00f1o 458 a.C, s\u00e9ptimo a\u00f1o de Artajerjes 1 (Esd 7,8); Nehem\u00ed\u00adas se junta con \u00e9l en el 445, a\u00f1o vig\u00e9simo del rey (Ne 2,1), permaneciendo en Jerusal\u00e9n doce a\u00f1os (Ne 13,6), o sea, hasta el 433. Vuelto a Persia, tras una permanencia indeterminada regres\u00f3 a Jerusal\u00e9n todav\u00ed\u00ada en tiempos de Artajerjes 1. No faltan, sin embargo, al lado de estas dos reconstrucciones fundamentales, otras propuestas menores y todav\u00ed\u00ada m\u00e1s complejas.<br \/>\n940<br \/>\n2. La historia posex\u00ed\u00adlica.<br \/>\nSobre la base de los datos de Esd-Neh y de los ofrecidos por los libros b\u00ed\u00adblicos posex\u00ed\u00adlicos podemos intentar un esbozo general de la historia del \/judaismo en sus etapas esenciales. Esto nos permite encuadrar adem\u00e1s las obras posteriores a Esd-Neh. Primera etapa: la primera oleada de repatriados, bajo el est\u00ed\u00admulo de \/ Ag y de \/ Za y guiados por Zorobabel y Josu\u00e9, reconstruyen el altar y el templo (515 a.C). El poder va siendo asumido progresivamente por la clase sacerdotal (entre los profetas hay que se\u00f1alar al menos al Tercer\/Isa\u00ed\u00adas ya! Malaqu\u00ed\u00adas).<br \/>\nSegunda etapa: primera misi\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas en la segunda mitad del siglo ? a.C, con la reconstrucci\u00f3n de las murallas y la repoblaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. La segunda misi\u00f3n (430 a.C. en adelante) anticipa algunos rasgos de la reforma nacional de Esdras. Esdras llega a Jerusal\u00e9n el a\u00f1o s\u00e9ptimo de Artajerjes II, es decir, en el 398 a.C<br \/>\nTercera etapa: en el siglo iv toma cuerpo la memoria tradicional sobre Esdras, junto al documento autobiogr\u00e1fico de Nehem\u00ed\u00adas. Entretanto, con el dominio de Alejandro Magno, se abre el proceso de helenizaci\u00f3n. Los diadocos, es decir, los sucesores de Alejandro, se disputan Palestina. Surge entonces la obra de las \/ Cr\u00f3nicas (1), probablemente entre el siglo IV y el ni a.C, mientras Palestina est\u00e1 gobernada por los Tolomeos de Egipto. Cuarta etapa: Palestina pasa bajo el poder de los sel\u00e9ucidas y su r\u00ed\u00adgida operaci\u00f3n de \u2020\u0153normalizaci\u00f3n\u2020\u009d helenista (sobre todo con Ant\u00ed\u00adoco IV). Estalla la revuelta de los \/ Macabeos; se hace una probable reedici\u00f3n de la obra de las Cr\u00f3nicas.<br \/>\n941<br \/>\nII. CUESTIONES LITERARIAS.<br \/>\nSi la articulaci\u00f3n de Esd-Neh plantea, como hemos visto, algunos interrogantes de no f\u00e1cil soluci\u00f3n, su calidad literaria est\u00e1 no menos erizada de dificultades. Queda fuera de nuestro objetivo descifrarlas en todos sus detalles. Por tanto, nos contentaremos con algunos datos orientativos esenciales.<br \/>\n942<br \/>\n1. EL CUADRO DE LA NARRACION.<\/p>\n<p>1. EL CUADRO DE LA NARRACION.<br \/>\nPrescindiendo de la reconstrucci\u00f3n expuesta anteriormente, que anticipar\u00ed\u00ada la acci\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas respecto a la de Esdras, los dos libros b\u00ed\u00adblicos nos ofrecen una estructura de la narraci\u00f3n en cinco grandes secciones. La primera (Esd 1-6) est\u00e1 dedicada a la primera fase de la reconstrucci\u00f3n despu\u00e9s de la repatriaci\u00f3n (cc. 1-2): el altar, los fundamentos del nuevo templo (c. 3), los primeros atisbos de hostilidad (c. 4) con una larga suspensi\u00f3n de los trabajos del templo, nuevas hostilidades por parte del gobernador Tatenay, desbloqueo de las remoras burocr\u00e1ticas, construcci\u00f3n y consagraci\u00f3n del templo con una solemne celebraci\u00f3n pascual (cc. 5-6).<br \/>\nLa segunda secci\u00f3n (cc. 7-10) est\u00e1 dedicada a Esdras, que lleg\u00f3 a Jeru-sal\u00e9n con una aportaci\u00f3n sustanciosa del tesoro real persa y con un nuevo grupo de repatriados. La operaci\u00f3n principal de Esdras es la de hacer racial y religiosamente compacta la naci\u00f3n; se consigue este objetivo mediante la abolici\u00f3n de los matrimonios mixtos, cuya disoluci\u00f3n se realiza despu\u00e9s de una liturgia penitencial y un solemne compromiso comunitario.<br \/>\nLa tercera secci\u00f3n (Ne 1-7) introduce a Nehem\u00ed\u00adas, que es autorizado por Artajerjes para volver a Palestina y colaboraren la reconstrucci\u00f3n del Estado jud\u00ed\u00ado. Al llegar a Jerusal\u00e9n, comienza la obra de restauraci\u00f3n de las murallas (cc. 1-2) con la colaboraci\u00f3n de voluntarios y con hostilidades externas de varios tipos (c. 3). Prosigue con entusiasmo la construcci\u00f3n del baluarte de las murallas (c. 4), mientras que Nehem\u00ed\u00adas promueve una reforma social, sell\u00e1ndola con un compromiso oficial comunitario (c. 5). Entre los adversarios entra en escena el amonita Tob\u00ed\u00adas (c. 6), que no consigue, sin embargo, detener los trabajos ni impedir que se terminen las murallas; la ciudad es repoblada (cf 7; Esd 2).<br \/>\nEn la cuarta secci\u00f3n (Ne 8-12) vuelve a aparecer Esdras, que promulga en una grandiosa asamblea lit\u00fargica la ley del Estado teocr\u00e1tico (c. 8). Una liturgia penitencial compromete al pueblo a la observancia de sus estatutos, sobre todo los relativos a los matrimonios mixtos, el s\u00e1bado, las ofrendas al templo (cc. 9- 10). La repoblaci\u00f3n (llamada tambi\u00e9n \u2020\u0153sinecismo\u2020\u009d o \u2020\u0153sinoicismo) de la ciudad, la consagraci\u00f3n de las murallas y otras noticias detalladas (cc. 11-12) cierran esta secci\u00f3n.<br \/>\nLa \u00faltima secci\u00f3n (Ne 13-14), despu\u00e9s de una cita de Dt 23,3-6 sobre la separaci\u00f3n de los amonitas y moa-bitas, recoge diversos datos relativos a la segunda misi\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas: primeras intervenciones contra los matrimonios mixtos, medidas contra Tob\u00ed\u00adas y sus infiltraciones en el templo, reanudaci\u00f3n de los subsidios al personal del culto, el s\u00e1bado, etc.<br \/>\n943<br \/>\n2. Una redacci\u00f3n compleja.<br \/>\nEl elemento m\u00e1s curioso que pone de manifiesto una lectura incluso superficial de Esd-Neh es la imprevista aparici\u00f3n de la primera persona en Esd 7,27-9,15 y su predominio en el libro de Nehem\u00ed\u00adas. En este segundo caso estamos con toda probabilidad ante un documento autobiogr\u00e1fico que fue encuadrado por el redactor final junto con otros materiales (Ne 9-12, excepto 12,27-43, est\u00e1 en tercera persona). Para Esdras, por el contrario, parece que se trata de una simple imitaci\u00f3n introducida en el nivel redaccionaL De todas formas, los dos libros revelan tambi\u00e9n la presencia de otros documentos aut\u00f3nomos, reelaborados e insertos en la trama de la narraci\u00f3n. Pensamos en el edicto de Ciro (Esd l,2ss), en la colecci\u00f3n de documentos \u00e1rameos citados en la lengua original en Esd 4,6-6,18; pensamos igualmente en el rescripto entregado por Artajerjes a Esdras, que tambi\u00e9n est\u00e1 redactado en Arameo (Esd 7,12-26).<br \/>\nEn esta obra de recopilaci\u00f3n adquieren un relieve particular las largas citas de listas; es famosa la lista de los repatriados de Esd 2 (Ne 7), con la que se vincula idealmente la de los que se dedicaron a la reconstrucci\u00f3n de las murallas de Neh 3, porque est\u00e1 hecha de los descendientes de los primeros. Con la lista de Esd 2 se relacionan tambi\u00e9n los jefes de familia que acompa\u00f1an a Esdras (Esd 8) y tambi\u00e9n en parte la lista de las familias \u2020\u0153manchadas por los matrimonios mixtos (Esd 10). De esta forma se traza una red muy sutil que une a toda la comunidad de la restauraci\u00f3n jud\u00ed\u00ada en una profunda solidaridad espiritual y social.<br \/>\n944<br \/>\nIII. LA FUNDACION DEL JUDAISMO.<br \/>\nLa unidad compacta de los dos libros aparece sobre todo a nivel ideol\u00f3gico. En ellos, como en l-2Ch, aunque con diversas tonalidades, se dibuja de forma clara la fundaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada y de la praxis del hebra\u00ed\u00adsmo posex\u00ed\u00adlico, el que convencionalmente ser\u00e1 definido como \u2020\u0153judaismo. Se trata de una experiencia con caracteres muy claros, destinada a dejar una huella permanente en el mundo hebreo sobre todo extrab\u00ed\u00adblico. Intentemos identificar los elementos fundamentales de esta estructura teol\u00f3gica, moral, espiritual y social en una especie de cuadro esencial que ordene los materiales de ambas obras.<br \/>\n945<br \/>\n1. LOS SUCESOS FUNDADORES.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad como en la base de la teolog\u00ed\u00ada del \u00e9xodo, que tuvo tanta importancia en el crecimiento religioso y nacional de Israel, hay un conocimiento hist\u00f3rico relacionado con una expulsi\u00f3n o una huida de Egipto en torno al siglo xii! a.C, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el nuevo giro del judaismo tuvo su origen en otro acontecimiento hist\u00f3rico. El edicto de Ciro y el retorno al hogar nacional de Palestina son cuidadosamente registrados en Esd-Neh, no s\u00f3lo por amor a la cr\u00f3nica o a los anales de la historia, sino tambi\u00e9n porque de ellos nace la nueva comunidad. Ciertamente, no estamos en presencia de una elaboraci\u00f3n semejante a la del \u2020\u0153segundo \u00e9xodo que desarroll\u00f3 el Segundo Isa\u00ed\u00adas a trav\u00e9s de una rica tipolog\u00ed\u00ada y de una hermen\u00e9utica original (p.ej. Is 35; Is 43,14-21). Sin embargo, es posible intuir en el registro de los acontecimientos una alusi\u00f3n a las dos grandes etapas de la experiencia del \u00e9xodo.<br \/>\nLa primera es la de un verdadero y propio \u00e9xodo, el retorno. Esd-Neh celebran tres de estos retornos con especial atenci\u00f3n: el de Sesbasar, \u2020\u0153jefe de Jud\u00e1, encargado oficialmente por Ciro, que le entreg\u00f3 \u2020\u0153cinco mil cuatrocientos objetos de oro y plata\u2020\u009d (Esd 1,8-11); el retorno solemne dirigido por Zorobabel y por un comit\u00e9 de otros diez jefes, entre ellos el sacerdote Josu\u00e9 (Esd 2,1-70; Esd 7,6-72); finalmente, el retorno de Esdras, sacerdote aar\u00f3nida, acompa\u00f1ado de un fuerte contingente de hebreos babilonios (Esd 7,1-10; Esd 7,28; Esd 8,1-36), con el que hay que emparejar espiritual-mente, aunque es distinto, el regreso solitario de Nehem\u00ed\u00adas (Ne 2,1-9). En la distribuci\u00f3n esmerada de las listas y de las anotaciones se respira una atm\u00f3sfera hier\u00e1tica; es la conciencia de que se est\u00e1 abriendo un horizonte nuevo y decisivo con un futuro muy esperanzador. &#8211; La segunda etapa del antiguo \u00e9xodo era la de la conquista de Cana\u00e1n, precedida por las conocidas asperezas de la experiencia del desierto. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la narraci\u00f3n conoce todas las resistencias cl\u00e1sicas que se levantan contra una acci\u00f3n santa, considerada como una de las grandes intervenciones salv\u00ed\u00adficas de Dios. Est\u00e1n ante todo las hostilidades naturales, ligadas a las ruinas, al abandono de la ciudad santa y de su territorio. Como sabemos por el testimonio del contempor\u00e1neo Ageo, casi puede hablarse de resistencias c\u00f3smicas, parecidas al hambre y a la sed del desierto; las cosechas destruidas por la sequ\u00ed\u00ada parecen apagar todos los entusiasmos (Ag 1,6; Ag 1,9-11). Est\u00e1 adem\u00e1s Ja hostilidad militar y pol\u00ed\u00adtica, repetidas veces experimentada, por parte del \u2020\u0153pueblo del pa\u00ed\u00ads, es decir, de los residentes actuales de Palestina (Esd 3,3; Esd 9,1-2; Esd 9,11; Esd 10,2; Esd 10,11; Ne 10,29-31); est\u00e1 la de los habitantes de Asdod, de Am\u00e1n, de Moab, la de los \u00e1rabes (Ne 4,1-2; Ne 4,5-6; Ne 6,1-2) y, sobretodo, la resistencia m\u00e1s sutil y m\u00e1s peligrosa de los samaritanos (Esd 4), frente a los cuales los repatriados reaccionan con enorme dureza e intransigencia, rompiendo definitivamente con ellos los lazos que ten\u00ed\u00adan, sin embargo, en com\u00fan. Por consiguiente, es \u00e9sta una experiencia dura, la del regreso, iluminada incluso por los rel\u00e1mpagos de la guerra santa: \u2020\u0153Con una mano trabajaban y con la otra empu\u00f1aban el arma\u2020\u009d (Ne4,11).<br \/>\n946<br \/>\n2. El espacio sagrado.<br \/>\nLa sacralidad que se cierra con fronteras para impedir que el profano la contamine es tambi\u00e9n ciertamente una opci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de autodefensa y de proteccionismo. Sin embargo, como se ve muy bien en estas p\u00e1ginas, la comunidad posex\u00ed\u00adlica va teorizando progresivamente la \u2020\u0153segregaci\u00f3n\u2020\u009d del pueblo del resto del mundo a nivel incluso teol\u00f3gico. Nace de este modo un sacralismo espacial, casi con la finalidad de objetivar la pureza, la santidad, la unidad de la comunidad. Ac aqu\u00ed\u00ad entonces la importancia decisiva que tiene en esta auto-segregaci\u00f3n la reconstrucci\u00f3n del templo. Nada m\u00e1s llegar a Si\u00f3n, Zorobabel y Josu\u00e9 levantan un altar para los holocaustos (Esd 3,3). En torno a ese altar empezar\u00e1 a delimitarse el \u00e1rea del templo, cuyas vicisitudes son como el espejo de los apuros de aquellos a\u00f1os. Los trabajos, ya de suyo fatigosos y llenos de obst\u00e1culos, se ven interrumpidos por las poblaciones ind\u00ed\u00adgenas (Esd 4,4-5) hasta \u2020\u0153el a\u00f1o segundo del reinado de Dar\u00ed\u00ado, rey de Persia\u2020\u009d (520 a.C; Esd 4,24). Por impulso de los profetas Ageo y Zacar\u00ed\u00adas se asiste entonces a una reanudaci\u00f3n de los trabajos (Esd 5,1-2), que proseguir\u00e1n en medio de dificultades, esta vez tambi\u00e9n de \u00ed\u00adndole burocr\u00e1tica (Esd 6,1-12), para concluirse en el 515 a.C. (Esd 6, 13-15).<br \/>\nLa solemne consagraci\u00f3n del templo con la celebraci\u00f3n de la primera liturgia oficial de la pascua<br \/>\nEsd 6,16-22) constituye un giro fundamental en la espiritualidad jud\u00ed\u00ada. En torno a aquel espacio sagrado<br \/>\nIsrael se va estructurando, se va haciendo compacto, se santifica y quiz\u00e1 se deja deslumbrar por alg\u00fan<br \/>\ndestello mesi\u00e1-nico; puede ser que Zorobabel aparezca ante los ojos de los repatriados como una figura mesi\u00e1nica, al menos si nos atenemos a ciertas alusiones de Za 6,12-13 y Ag 2,23 y la interpretaci\u00f3n de los que leen los cantos del siervo de Yhwh del Segundo Isa\u00ed\u00adas como destinados a \u00e9l (P. Gre-lot, E. Sellin, H. Winkler). En su \u2020\u0153elogio de los padres\u2020\u009d, el Sir\u00e1cida no vacilar\u00e1 en concentrar en el hecho de la construcci\u00f3n del templo toda la gloria de Zorobabel y de Josu\u00e9: \u2020\u0153En sus d\u00ed\u00adas reedificaron la casa y levantaron un santuario consagrado al Se\u00f1or, destinado a una gloria eterna\u2020\u009d (49,12). Las refinadas distinciones entre sagrado y santo, entre espacio y tiempo, propias de la teolog\u00ed\u00ada deu-teronomista (2S 7; IR 8), quedan ahora simplificadas. El judaismo exalta la sacralidad \u2020\u0153objetiva\u2020\u009d, espacial, y, con un personaje b\u00ed\u00adblico de Raci-ne, c\u00e9lebre poeta franc\u00e9s, podr\u00ed\u00ada declarar: \u2020\u0153Ce temple est mon pays, je n\u2020\u2122en connais point d\u2020\u2122autre\u2020\u009d (\u2020\u0153Este templo es mi pa\u00ed\u00ads; no conozco ning\u00fan otro\u2020\u009d).<br \/>\nLa sacralidad espacial alcanza su cumbre, sin embargo, cuando se decide circunscribirla a toda la ciudad de Jerusal\u00e9n reconstruida, como para delimitar as\u00ed\u00ad un gueto sacral. La operaci\u00f3n est\u00e1 marcada por el s\u00ed\u00admbolo de las murallas que se asentaron ya a comienzos del reinado de Jerjes (486-465 a.C.) y con Artajerjes (465-423 a.C), suscitando ya las protestas formales de los samaritanos (Esd 4,6; Esd 4,12). Despu\u00e9s de una interrupci\u00f3n ordenada por Artajerjes (Esd 4,21-23), la reconstrucci\u00f3n continu\u00f3 con Nehem\u00ed\u00adas, en un entorno \u00e9pico y sacral propio de un acto supremo. Este trabajo ocupa toda la actividad de este ex copero del rey de Persia (Neh 2,12-4,17) y se transforma en un gesto sagrado (los obreros son tambi\u00e9n guerreros en contra de las fuerzas de los enemigos de fuera, as\u00ed\u00ad como sacerdotes de un nuevo templo: Ne 6,1-13). En cincuenta y dos d\u00ed\u00adas (Ne 6,15) las murallas encierran por fin a los elegidos, defendi\u00e9ndolos del mundo. Y la solemne consagraci\u00f3n de las mismas, y por tanto de la ciudad, completa la sacralidad del espacio de Israel (Ne 12,27-43). El Sir\u00e1cida cantar\u00e1 entonces la obra de Nehem\u00ed\u00adas; pero en sus palabras, que aparecen m\u00e1s \u2020\u0153laicas\u2020\u009d, no se alude a este aspecto de total sacralidad y de aislamiento: \u2020\u0153Tambi\u00e9n es grande el recuerdo de Nehem\u00ed\u00adas, que nos levant\u00f3 muros derruidos, puso puertas y cerrojos y restaur\u00f3 nuestras moradas\u2020\u009d (49,13).<br \/>\n947<br \/>\n3. La raza santa.<br \/>\nDesde fuera ia sacralidad se transfiere a las personas mismas, tal como ocurr\u00ed\u00ada con los sacerdotes. Pero la consagraci\u00f3n de las personas se lleva a cabo, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, a trav\u00e9s de un acto \u2020\u0153objetivo\u2020\u009d. La-finalidad fundamental es definir de modo verificable e inequ\u00ed\u00advoco la autenticidad de los hijos de Israel, es catalogar objetivamente a los \u2020\u0153puros\u2020\u009d, bloqueando cualquier infiltraci\u00f3n, diversidad y pluralidad. As\u00ed\u00ad pues, estamos ante el sue\u00f1o t\u00ed\u00adpico de los movimientos integristas de todos los tiempos: el de la ciudadela de los santos, que rechazan, desprecian y luchan contra todo lo que est\u00e1 fuera de su baluarte. Nace as\u00ed\u00ad la exigencia de constituir la \u2020\u0153raza santa\u2020\u009d (Esd 9,2; Lv 19,2): \u2020\u0153Los de la raza de Israel se separaron de todos los extranjeros\u2020\u009d (Ne 9,2). Por consiguiente, el lema es: \u2020\u0153Reconoced vuestra culpa ante el Se\u00f1or, Dios de nuestros padres, y cumplid su voluntad. Separaos de las gentes paganas y de las mujeres extranjeras\u2020\u009d Esd 10,11; Esd 9,1; Ne 9,2; Ne 10,29; Ne 13,3). \u2020\u0153As\u00ed\u00ad que cuando oyeron la ley, excluyeron de Israel a todos los extranjeros\u2020\u009d (Ne 13,3).<br \/>\nEl problema resulta acuciante en la cuesti\u00f3n de los matrimonios mixtos. Lo cierto es que contaminaban la ciudad santa y el mismo suelo santo, tal como hab\u00ed\u00ada ocurrido en los tiempos de la conquista del \u00e9xodo Nm 25; Nm 31; Jc 3,6). Se hace, pues, necesario intervenir sin miramientos. La primera intervenci\u00f3n se refiere a las genealog\u00ed\u00adas, que no deb\u00ed\u00adan mancillarse por hijos de generaciones ex-trajud\u00ed\u00adas. Se redactan registros geneal\u00f3gicos (Ne 7,5; Esd 8,3) y son expulsadas 652 personas seg\u00fan Esd 2,59-60 (642 seg\u00fan Ne 7,63-65). Pero la intervenci\u00f3n m\u00e1s llamativa fue contra los matrimonios mixtos y contra los hijos nacidos de ellos: implacablemente esas mujeres y sus hijos son \u2020\u0153excomulgados\u2020\u009d de la comunidad pura Esd 9,1-2; Esd 9,12; Esd 9,14; Esd 10,2; Esd 10, Esd 1; Esd 13; Esd 18; Esd 44; Ne 13,3). Ac aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo describe Nehem\u00ed\u00adas en sus memorias la operaci\u00f3n \u2020\u0153raza pura\u2020\u009d: \u2020\u0153Vi tambi\u00e9n en aquellos d\u00ed\u00adas a jud\u00ed\u00ados que se hab\u00ed\u00adan casado con mujeres asdodi-tas, amonitas y moabitas. La mitad de sus hijos hablaban asdode o la lengua de otros pueblos y no sab\u00ed\u00adan hablar jud\u00ed\u00ado. Yo los reprend\u00ed\u00ad, los maldije, hice azotar a algunos de ellos, les arranqu\u00e9 los cabellos y les hice jurar en el nombre de Dios: \u2020\u02dcNo cas\u00e9is a vuestras hijas con extranjeros, y vosotros y vuestros hijos no os cas\u00e9is con extranjeras\u2020\u009d (Ne 13,23-253; Ne 13,<br \/>\nPues bien, la intervenci\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas no fue la m\u00e1s dura. En efecto, \u00e9l intent\u00f3 comprometer a todo Israel en una adhesi\u00f3n comunitaria y personal (Ne 10,31). Esdras, por el contrario, actu\u00f3 como un jurista fr\u00ed\u00ado (Esd 10): constituy\u00f3 una comisi\u00f3n de 27 sacerdotes y 83 laicos, cuyos resultados eran inapelables y ejecutivos, formalizados en listas de proscripciones, canonizadas en una asamblea oficial (Esd 10) y selladas por un acto de culto (Esd 9). Las \u00faltimas l\u00ed\u00adneas de su libro son terribles en su tenor burocr\u00e1tico:<br \/>\n\u2020\u0153Todos \u00e9stos (los de las listas de proscritos) se hab\u00ed\u00adan casado con mujeres extranjeras: las despidieron a ellas y a sus hijos\u2020\u009d (Esd 10,44).<br \/>\nCiertamente, la situaci\u00f3n de emergencia en que se encuentra Israel puede hacer comprender esta opci\u00f3n teocr\u00e1tica; la perspectiva unitaria de la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica puede llevar tambi\u00e9n, como veremos, a la fusi\u00f3n entre pureza fisiol\u00f3gica y pureza moral (Esd 9,1-2; Ne 13,27). Pero este \u2020\u0153no\u2020\u009d integrista a todo lo que es distinto y extranjero tendr\u00e1 tambi\u00e9n consecuencias peligrosas, conduciendo a la comunidad posex\u00ed\u00adlica a una especie de autosecuestro y a una experiencia espiritual asfixiante que producir\u00e1 externamente rechazos violentos del judaismo, como la sucesiva fama de \u2020\u0153odium generis humani\u2020\u009d. Sin embargo, como se vislumbra en algunas t\u00ed\u00admidas se\u00f1ales de objeci\u00f3n y como aparecer\u00e1 m\u00e1s claramente en el siglo ? con la \u00e9poca de los Macabeos, en la que fue a\u00fan m\u00e1s fuerte la contestaci\u00f3n, no todo Israel parece compartir esta cerraz\u00f3n radical. Es ejemplar en este sentido la voz prof\u00e9tica; pensemos solamente en la famosa p\u00e1gina universalista del Segundo Isa\u00ed\u00adas, presente en Is 19,16-25, o en los pasajes, del Tercer Isa\u00ed\u00adas sobre el culto y los extranjeros (Is 56,3-7; Is 60; Is 66,21; Ag 2,7-8). Aun cuando el alcance de estas declaraciones es objeto de discusi\u00f3n, est\u00e1 fuera de duda que el clima espiritual es muy distinto. A esta luz se comprenden tambi\u00e9n ciertas reacciones de Pablo. En particular, la c\u00e9lebre declaraci\u00f3n de Gal 3,23-28, donde Cristo se presenta como el que abre la puerta de la prisi\u00f3n jud\u00ed\u00ada (y. 23), para afirmar que en adelante ya \u2020\u0153no hay jud\u00ed\u00ado ni griego\u2020\u009d (y. 28). 0 aquella de Ep 2,14-18, en la que Cristo \u2020\u0153de ambos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba\u2020\u009d, es decir, el muro que separaba el patio de los jud\u00ed\u00ados del de los gentiles.<br \/>\n948<br \/>\n4. La \u2020\u0153t\u00f3rah\u2020\u009d, texto sagrado y carta constitucional.<br \/>\nPiedra angular de la religi\u00f3n y del Estado teocr\u00e1tico jud\u00ed\u00ado, la \u2020\u0153ley\u2020\u009d impone su \u2020\u0153yugo\u2020\u009d a la comunidad religiosa y civil. Es lo mismo que establece tambi\u00e9n Artajerjes al legitimar el valor jur\u00ed\u00addico civil de la t\u00f3rah Esd 7,25).<br \/>\nEntonces Esdras, sacerdote (Esd 7,25; Ne 8,2) y escriba (Ne 8,9), se convierte en jefe del Estado sobre la base de una carta constitucional, que es igualmente texto religioso codificado. Por eso es constante el retrato que de \u00e9l nos ofrece el libro: \u2020\u0153Era un escriba experto en la ley de Mois\u00e9s, dada por el Se\u00f1or, Dios de Israel&#8230; Se hab\u00ed\u00ada dedicado a estudiar la ley del Se\u00f1or, a ponerla en pr\u00e1ctica y a ense\u00f1ar la ley y las costumbres en Israel&#8230; Sacerdote y escriba experto en la ley del Dios del cielo&#8230;\u2020\u009d (Esd 7,6; Esd 7,10-11; Esd 7,21).<br \/>\nPero el texto fundamental para definir la incidencia y la cualidad de esta ty-t\u00f3rah es el cap\u00ed\u00adtulo 8 de Nehem\u00ed\u00adas, que a menudo se titula como \u2020\u0153el d\u00ed\u00ada de nacimiento del judaismo\u2020\u009d. En el centro de este d\u00ed\u00ada natal domina \u2020\u0153el libro de la ley de Mois\u00e9s\u2020\u009d (y. 1), que seg\u00fan la mayor parte de los exe-getas debe considerarse como una \u2020\u0153primera edici\u00f3n\u2020\u009d de la sustancia del actual \/ Pentateuco (otros, en el pasado, pensaban que se trataba tan s\u00f3lo del Lev\u00ed\u00adtico o del \u2020\u0153c\u00f3digo sacerdotal\u2020\u009d). Estamos quiz\u00e1 en el a\u00f1o 444 a.C, en el mes s\u00e9ptimo del a\u00f1o (tisri), en la Puerta de las Aguas: Esdras se pone en pie, rodeado de 13 asesores laicos y de 13 levitas (vv. 4.7) y \u2020\u0153todo el pueblo (gahal= asamblea) estaba atento a la lectura del libro de la ley\u2020\u009d (y. 3). Se procede, pues, a la lectura del texto sagrado:\u2020\u2122el verbo utilizado paras puede aludir a una \u2020\u0153divisi\u00f3n en trozos\u2020\u009d, seg\u00fan un modelo de leccio-nario como el que m\u00e1s tarde se pondr\u00e1 en uso en la lectura sinagogal, o bien este t\u00e9rmino se refiere a una versi\u00f3n en arameo, la lengua que se hablaba entonces, seg\u00fan un primer tar-gum. Despu\u00e9s de la lectura \u2020\u0153se explic\u00f3 el sentido\u2020\u009d (y. 8): se trata de una aut\u00e9ntica catequesis, que se dirige a la \u2020\u0153comprensi\u00f3n\u2020\u009d del pueblo. Y la comprensi\u00f3n da origen a la conversi\u00f3n (y. 9) y al compromiso en la caridad (Vv. 10.12). La proclamaci\u00f3n de la t\u00f3rah desemboca entonces en la fiesta de las chozas (vv. l4ss), dado que la ley es tambi\u00e9n la norma del culto. M\u00e1s a\u00fan, si consideramos con una mirada panor\u00e1mica Neh 8-10, podr\u00ed\u00adamos imaginarnos una unidad ritual m\u00e1s amplia en tres fases: la catequesis sobre la t\u00f3rah durante la fiesta de las chozas (c. 8), la confesi\u00f3n de los pecados durante un rito, penitencial (c. 9), la renovaci\u00f3n de la alianza con la f\u00f3rmula oficial (c. 10). De esta manera, \u2020\u0153agrupada en torno al templo, al cobijo de las murallas de la ciudad santa, purificada de todo elemento extranjero, la comunidad jud\u00ed\u00ada vive bajo la autoridad de su clero y de sus doctores en la observancia de la ley de Dios\u2020\u009d (Osty). La segregaci\u00f3n y la teocracia ser\u00e1n durante siglos la norma de esta comunidad, incluso a veces en las mismas formas presentes en la di\u00e1spora, mientras que progresivamente se ir\u00e1 ensanchando el cosmopolitismo, especialmente con Alejandro Magno, y empezar\u00e1 a poner sitio a esta ciuda-dela piadosa y enamorada de la ortodoxia.<br \/>\n949<br \/>\n5. La espiritualidad de la penitencia.<br \/>\nYa hemos se\u00f1alado que la pureza biol\u00f3gica, en la visi\u00f3n unitaria simb\u00f3lica de la Biblia, implica tambi\u00e9n una referencia a la pureza \u00e9tica. El judaismo posterior al destierro siente de forma muy clara el pecado y la culpa: en la \u00f3ptica de la retribuci\u00f3n, la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n se vio como castigo por el delito de los padres. Nacen de este modo algunos textos lit\u00fargicos penitenciales y aut\u00e9nticos rituales del perd\u00f3n (pensamos particularmente en el Kippur, que despu\u00e9s del destierro tuvo su codificaci\u00f3n \u00faltima y su mayor \u00e9xito: v\u00e9ase Lv 16). Nos gustar\u00ed\u00ada detenernos ahora especialmente en las tres s\u00faplicas penitenciales presentes en Esd 9, Neh 1,5-11 y Neh 9, que dan la impresi\u00f3n de ser los arquetipos de un g\u00e9nero que se difundir\u00e1 a continuaci\u00f3n (v\u00e9ase Is 59,9-5 63,7-64,11; Dn 3,26-45; Dn 9,1-19 Bar 1,15-3,8; Est 4 LXX).<br \/>\nLa primera, la del cap\u00ed\u00adtulo 9 de Esdras, est\u00e1 inserta en el contexto de la cuesti\u00f3n de los matrimonios mixtos; pero este tema entra tan s\u00f3lo secundariamente en la s\u00faplica, que es estereotipada y que va acompa\u00f1ada de la menci\u00f3n de \u2020\u0153una asamblea muy numerosa de israelitas que lloraban\u2020\u009d. En Esd 10,1 la s\u00faplica se define como hitwaddah (= \u2020\u0153confesi\u00f3n\u2020\u009d), t\u00e9rmino caracter\u00ed\u00adstico de la teolog\u00ed\u00ada \u2020\u0153sacerdotal\u2020\u009d Lv 5,5; Lv 16,21; Lv 26,40 N\u00fam Lv 5,7), empleado igualmente para otras \u2020\u0153confesiones\u2020\u009d (Ne 1,6; Ne 9,2-3; Dn 9,4; Dn 9,20). La \u2020\u0153confesi\u00f3n\u2020\u009d de los pecados es tambi\u00e9n \u2020\u0153confesi\u00f3n\u2020\u009d de fe en Dios; es un acto de glorificaci\u00f3n al Se\u00f1or, al que se reconoce como justo respecto al hombre injusto e infiel. La s\u00faplica de Esdras se abre con una confesi\u00f3n comunitaria del pecado y del mal que ese pecado ha causado a Israel:<br \/>\n\u2020\u0153Dios m\u00ed\u00ado, estoy confundido y me averg\u00fcenzo de levantar mi rostro hacia ti, porque nuestras iniquidades sobrepasan nuestra cabeza, y nuestros delitos llegan hasta el cielo&#8230;\u2020\u009d (Esd 9,6-7). Viene luego la celebraci\u00f3n positiva de la misericordia de Dios. Dios ha usado como instrumento de su manifestaci\u00f3n la pol\u00ed\u00adtica religiosa liberal de los soberanos persas, que han permitido a Israel reconstruir el hogar nacional (9,8-9). Se vuelve de nuevo a la confesi\u00f3n de los pecados seg\u00fan el l\u00e9xico idol\u00e1trico (\u2020\u0153inmundicia\u2020\u009d, \u2020\u0153abominaci\u00f3n\u2020\u009d, \u2020\u0153impureza\u2020\u009d) con que los profetas hab\u00ed\u00adan atacado las infidelidades de Israel a la alianza con su Se\u00f1or (Ez 36,17). A esta culpa se a\u00f1ade ahora el pecado espec\u00ed\u00adfico de la impureza contra\u00ed\u00adda con los matrimonios mixtos, prohibidos por el Deuteronomio (7,3). Y despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de los vers\u00ed\u00adculos 10- 12, viene el prop\u00f3sito. Una exhortaci\u00f3n a la restauraci\u00f3n de la pureza nacional recoge el compromiso que todos los ciudadanos del futuro Estado jud\u00ed\u00ado tendr\u00e1n que cumplir con fidelidad total (9,13-1 5).<br \/>\nNehem\u00ed\u00adas entra en escena precisamente con una s\u00faplica que se conserva al principio de su \u2020\u0153memorial\u2020\u009d Ne 1,5-11). Se trata de una confesi\u00f3n de los pecados comunitarios de Israel, fuertemente entreverada de locuciones deuteronomistas: \u2020\u0153Se\u00f1or&#8230;, Dios del cielo&#8230;, que tus o\u00ed\u00addos est\u00e9n atentos para escuchar la plegaria de tu siervo&#8230;, confesando los pecados que (los israelitas) han cometido contra ti. Yo mismo y la casa de mi padre hemos pecado&#8230;\u2020\u009d (1,6). Pero la s\u00faplica m\u00e1s conocida del libro es la del cap\u00ed\u00adtulo 9, que, seg\u00fan el TM, es pronunciada por un grupo de levitas (9,5), mientras que para los LXX es Esdras el sacerdote que la dirige a Dios. Esta \u2020\u0153confesi\u00f3n\u2020\u009d se inscribe en el \u00e1mbito de una ceremonia p\u00fablica posterior a la lectura de la ley y a la fiesta de las chozas, ceremonia que hab\u00ed\u00ada interpelado a la conciencia colectiva de la naci\u00f3n. Por eso mismo la atribuci\u00f3n s\u00f3lo a Esdras, presidente de la asamblea lit\u00fargica, puede parecer m\u00e1s convincente. Como se\u00f1ala la Bible de la Pl\u00e9iade, \u2020\u0153esta s\u00faplica es una de las plegarias lit\u00fargicas m\u00e1s bellas y completas que se conservan en el AT fuera de los salmos\u2020\u009d. Va igualmente acompa\u00f1ada de un completo aparato ritual (vv. 1-5).<br \/>\n950<br \/>\nLa piedad jud\u00ed\u00ada ve el arrepentimiento como una fuerza din\u00e1mica que penetra horizontalmente el espacio de la colectividad entera, existente y presente delante de Dios, y que recorre verticalmente el tiempo de toda la genealog\u00ed\u00ada hebrea con sus pecados presentes y pasados. Por tanto, es l\u00f3gica, la referencia al \u2020\u0153credo\u2020\u009d hist\u00f3rico de los beneficios divinos, al que correspondi\u00f3 el \u2020\u0153anticredo\u2020\u009d de las continuas infidelidades humanas (Ez 20; Sal 78; Sal 106). Tenemos entonces, en la primera parte de la plegaria, los art\u00ed\u00adculos de fe de la creaci\u00f3n (y. 6), de los patriarcas (vv. 7-8), del \u00e9xodo y del Sina\u00ed\u00ad (vv. 9-iSa), de la tierra (15b). Por el contrario, la respuesta del hombre est\u00e1 hecha de rebeli\u00f3n. Pero este \u2020\u0153no\u2020\u009d de los hombres no detiene la misericordia de Dios. Con un procedimiento literario de cu\u00f1o oratorio y ret\u00f3rico y con expresiones deuteronomistas se pasa nuevamente lista a los art\u00ed\u00adculos de fe, mostrando una vez m\u00e1s la carga de amor contenida en ellos (9,16-25). En el ardor del discurso, seg\u00fan el esquema tradicional \u2020\u0153a oleadas\u2020\u009d que se repiten, se vuelve a la secuencia \u2020\u0153gracia-pecado-castigo-conversi\u00f3n-perd\u00f3n\u2020\u009d, para indicar que la misericordia de Dios no se apaga, a pesar de los rechazos del hombre y a pesar de la justicia divina que ha de actuar castigando (9,26-31). Una peroraci\u00f3n final (9,32-36) contiene la invocaci\u00f3n penitencial por la situaci\u00f3n tr\u00e1gica de Israel: \u2020\u0153Has sido justo en todo lo que nos ha sobrevenido, porque t\u00fa has demostrado tu lealtad, y nosotros, en cambio, nuestra maldad\u2020\u009d (9,33).<br \/>\n951<br \/>\nB IB L.: Brau n R. 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Esra, Mohr, Tubinga 1949; Sacchi, Apocrifidell\u2020\u2122Antico Testamento, UTET, Tur\u00ed\u00adn 1981,97-178(3 Esdras); Id, Storia del mondo giudaico, SEI, Tur\u00ed\u00adn 1976; Schulz L., The political tensi\u00f3n reflected in Ezra -Nehemia, en Scripture in context Pittsburgo 1980, 221-224; Vallauri E., Esdra-Neemia, en AA.W., Ultimi Storic,, Sa\/mi, SapienziaI Dehoniane, Bolonia 1978, 21-62.<br \/>\nG. Ravasi<br \/>\n952<br \/>\nESPERANZA<br \/>\n\/ Apocal\u00ed\u00adptica IV, 5; \u00c2\u00a1 Cosmos III, Ib; \u00c2\u00a1 Dios III, 3d; 1 Mesianismo V<br \/>\nesp\u00ed\u00adritu slurro<br \/>\nSumario: Introducci\u00f3n lexicogr\u00e1fica. 1. Antiguo Testamento: 1. Dimensi\u00f3n cosmol\u00f3gica y antropol\u00f3gica de \u2020\u02dcr\u00fcah\u2020\u2122; 2. Los hombres del Esp\u00ed\u00adritu; 3. El Esp\u00ed\u00adritu de la primera creaci\u00f3n y de la renovaci\u00f3n moral; 4. La promesa del Esp\u00ed\u00adritu escatol\u00f3gico: a) El Esp\u00ed\u00adritu y el mes\u00ed\u00adas, b) El Esp\u00ed\u00adritu sobre el pueblo de Dios. II. Nuevo Testamento: 1. El Esp\u00ed\u00adritu en el nacimiento de Jes\u00fas; 2. El Esp\u00ed\u00adritu en la vida terrena de Jes\u00fas; 3. El Esp\u00ed\u00adritu del resucitado; 4. El Esp\u00ed\u00adritu en el cristiano; 5. El Esp\u00ed\u00adritu y la Iglesia; 6. Esp\u00ed\u00adritu y esperanza.<br \/>\nA partir de los grandes tratados Sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo de Basilio de Ces\u00e1rea (Capadocia) y Ambrosio de Mil\u00e1n en el siglo IV, hasta los movi-mentos pentecostales contempor\u00e1neos, la reflexi\u00f3n cristiana y la vida de la Iglesia han colocado siempre el tema del Esp\u00ed\u00adritu en el centro de su inter\u00e9s y de su identidad. En efecto, ya en la Biblia aparece como encrucijada de todos los contenidos fundamentales de la revelaci\u00f3n. Desde la primera creaci\u00f3n a la \u00faltima, pasando por los momentos fuertes de la historia de la salvaci\u00f3n y robusteciendo los aspectos constitutivos del misterio cristiano, el Esp\u00ed\u00adritu tiene siempre una presencia insuprimible y determinante. De este gran aspecto tem\u00e1tico es ya indicio la notable variaci\u00f3n l\u00e9xica en el uso del nombre, tanto en hebreo como en griego. Por tanto, comenzamos por aqu\u00ed\u00ad nuestra exposici\u00f3n.<br \/>\n953<br \/>\nIntroducci\u00f3n lexicogr\u00e1fica.<br \/>\nLa locuci\u00f3n \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu santo\u2020\u009d, que se ha hecho comun\u00ed\u00adsima en el lenguaje cristiano y se ha usado siempre para designar la tercera persona de la Trinidad divina, es en cambio relativamente rara en las Sagradas Escrituras y no est\u00e1 claramente asociada a una dimensi\u00f3n personal de la realidad significada. En el AT (de 389 veces que aparece el nombre \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d en el TM y 277 en los LXX) aparece s\u00f3lo tres veces en el hebreo del TM (Sal 51,1, \u2020\u0153No retires de m\u00ed\u00ad tu santo esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d; Is 63,10; Is 63,11, ellos se rebelaron contra \u00e9l y afligieron su santo esp\u00ed\u00adritu&#8230; \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el que puso dentro \u00e9l su santo esp\u00ed\u00adritu?\u2020\u009d, en la forma, respectivamente, r\u00fcah qodseka y r\u00fcah qodso), dos veces en el griego de los LXX (Sb 1,5, \u2020\u0153Porque el santo esp\u00ed\u00adritu que nos forma huye de la doblez\u2020\u009d; 9,17: \u2020\u0153,Qui\u00e9n conoci\u00f3 tu designio, si t\u00fa no le diste la sabidur\u00ed\u00ada y enviaste desde los cielos tu santo esp\u00ed\u00adritu?\u2020\u009d) y una vez en el griego de Teodoci\u00f3n (en la historia can\u00f3nica de Susana, Dn 13,45, \u2020\u0153Dios suscit\u00f3 el santo esp\u00ed\u00adritu de un joven, llamado Daniel\u2020\u009d; en cambio, los LXX tienen \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de inteligencia\u2020\u009d). En el NT es mucho m\u00e1s frecuente, pero no corresponde a un tercio de las veces que aparece pne\u00fa-ma (379), estando presente 101 veces (s\u00f3lo el libro de los Hechos la emplea 41 veces), al que se a\u00f1ade la expresi\u00f3n \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu de santificaci\u00f3n\u2020\u009d en Rom 1,4. Evidentemente, este uso m\u00e1s abundante no se puede explicar tomando por base s\u00f3lo el AT, sino que hay que verlo sobre el fondo del judaismo intertestamentario, ya sea de Qumr\u00e1n, ya del rabinismo (menos del judaismo helenista); este fondo es el que explica tambi\u00e9n el significado m\u00e1s fuerte y teol\u00f3gico asumido ahora por la locuci\u00f3n que a\u00fan no conoc\u00ed\u00adan los escasos empleos delAT (excepto Sb 9,17), por estar all\u00ed\u00ad m\u00e1s bien en perspectiva antropol\u00f3gica.<br \/>\nEstas observaciones \u00fanicamente deben inducirnos a retener que el tema b\u00ed\u00adblico del Esp\u00ed\u00adritu no se puede etiquetar con la locuci\u00f3n \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d, ya sea porque \u00e9sta no designa siempre el Esp\u00ed\u00adritu divino, ya porque la divinidad del Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 presente en otras locuciones que exponemos aqu\u00ed\u00ad ahora. La primera presenta \u2020\u0153el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d en posici\u00f3n absoluta, sin atribuciones ni cualidades ni propiedades; pero en el AT remite generalmente al fen\u00f3meno c\u00f3smico del viento [\/infra, 1, 11, mientras que en el NT (unas 120 veces) tiene claro valor teol\u00f3gico (Mc 1,10, \u2020\u0153Vio los cielos abiertos y al Esp\u00ed\u00adritu que descend\u00ed\u00ada sobre \u00e9l\u2020\u009d). La segunda es \u2020\u0153(el) Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u2020\u009d (18 veces en el AT con \u2020\u02dcEloh\u00ed\u00adm y similares, a m\u00e1s de algunas expresiones antropom\u00f3rficas como \u2020\u0153narices, boca; unas 30 veces en el NT, de las cuales una vez el \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu del Padre\u2020\u009d en Mt 10,20). La tercera es \u2020\u0153(el) Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u2020\u009d (27 veces en el AT con Yhwh; y s\u00f3lo cuatro veces en el NT: Lc 4,18; Hch 5,9; Hch 8,39 2Co 3,17s, siempre con valor no cris-tol\u00f3gico, sino teol\u00f3gico en sentido estricto). En cuarto lugar notamos que, mientras el AT no habla nunca de un \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu del mes\u00ed\u00adas (pero Is 11,4; Lm 4,20), el NT, y m\u00e1s concretamente san Pablo, hablan de \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu del Hijo\u2020\u009d Ga 4,6), \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu de Cristo\u2020\u009d (Flp 1,19), expresionesque volver\u00e1n luego en Ac 16,7; 1P 1,11. Por \u00faltimo, son problem\u00e1ticas algunas expresiones genitivales abstractas, que aparecen tanto en el AT (cf N\u00fam 5,14:<br \/>\n\u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de celo\u2020\u2122; Dt 34,9, \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d; Is 11,2, \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de discernimiento, esp\u00ed\u00adritu de consejo y de fortaleza, esp\u00ed\u00adritu de conocimiento y de temor del Se\u00f1or\u2020\u2122; Za 12,10, \u2020\u0153un esp\u00ed\u00adritu de piedad y de imploraci\u00f3n\u2020\u2122), ya sea sobre todo en el NT (s\u00f3lo en las cartas y en Juan; Jn 14,17 \u2020\u0153el esp\u00ed\u00adritu verdad\u2020\u2122; Rm 8,2, \u2020\u02dcel esp\u00ed\u00adritu la vida\u2020\u2122; 188,15, \u2020\u0153un esp\u00ed\u00adritu de esclavitud&#8230;, el Esp\u00ed\u00adritu de adopci\u00f3n\u2020\u2122; 2Co 4,13, \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu fe\u2020\u2122; Ef 1,17, \u2020\u02dcun esp\u00ed\u00adritu sabidur\u00ed\u00ada y revelaci\u00f3n\u2020\u009d; Ap 19,10, \u2020\u0153el esp\u00ed\u00adritu profec\u00ed\u00ada\u2020\u009d), donde hay que precisar cada vez s\u00ed\u00ad se trata de un simple genitivo epexeg\u00e9tico (donde el sustantivo \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d no tiene un particular relieve sem\u00e1ntico) o si, en cambio, se trata de un verdadero y propio genitivo de especificaci\u00f3n.<br \/>\nOtro aspecto lexicogr\u00e1fico se refiere a los verbos que describen la acci\u00f3n de r\u00fcah-pne\u00fcma, y que son muy variados. Damos algunas citas a modo de ejemplo. En el AT: el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 encima (Nm 24,2), irrumpe sobre(Jc 14,6;Jc 14,19), seadue\u00f1a(IS 16,14s), seapodera(Jc6,34), cae sobre(Ez 11,5), entraen( Ez2,2), sederrama(Is 32,15), empuja (Jc 13,25), lleva lejos (IR 18,12), toma (Ez3,14), arroja(2R 2,16 ), conduce (Ez 8,3), llena (Dt34,9). En el NT: desciende (Mt 3,16 par), viene (Jn 15,26; Hch 1,8), llena Lc 1,15; Hch 2,4; Hch 4,8; Hch 4,31), reposasobre(lPe 4,14), entra (Ap 11,11), habla (Mt 10,20; Ap 2,7), grita (Ga 4,6), est\u00e1 pronto (Mt 26,41), vivifica (Jn 6,62; ico 15,45; IP 3,18), testimonia (Hch 5,32; Rm 8,6 ), impide (Ac 16,6s), habita en (Rm 8,9; Rm 8,11; ico 3,16), socorree intercede (Rm 8,26), justifica ico 6,11), calienta (ITs 5,19), fructifica (Ga 5,22), es signo de novedad (Rm 7,6; 2Co 3,6). Resulta evidente ya por este lenguaje que el Esp\u00ed\u00adritu no est\u00e1 absolutamente a disposici\u00f3n de los hombres, sino que expresa la trascendencia y la imprevisibilidad de Dios.<br \/>\nDel conjunto de la situaci\u00f3n lexicol\u00f3gica se desprende lo compleja que es la realidad del Esp\u00ed\u00adritu seg\u00fan la Biblia. Este hecho ya por s\u00ed\u00ad solo indica la riqueza, la polivalencia del Esp\u00ed\u00adritu, que es muy dif\u00ed\u00adcil encerrar en una definici\u00f3n, a menos que \u00e9sta se contente con afirmar generalidades: \u2020\u0153R\u00faah define la libre voluntad de relaci\u00f3n de Dios con la creaci\u00f3n, especialmente con los hombres, y ante todo con su pueblo; el Esp\u00ed\u00adritu tiene sentido s\u00f3lo a nivel de relaci\u00f3n\u2020\u009d (D. Lys, 347).<br \/>\n954<br \/>\n1. ANTIGUO TESTAMENTO.<br \/>\n955<br \/>\n1. Dimensi\u00f3n cosmol\u00f3gica y antropol\u00f3gica de \u2020\u0153R\u00fcah\u2020\u009d.<br \/>\nNo se puede comprender plenamente la naturaleza del esp\u00ed\u00adritu, ni tampoco la del Esp\u00ed\u00adritu Santo en su m\u00e1s alto nivel de teologizaci\u00f3n, si no se parte de lo que con toda probabilidad es su primer estadio sem\u00e1ntico. Todav\u00ed\u00ada en el evangelio de Juan se leer\u00e1, a prop\u00f3sito del misterioso renacimiento bautismal seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu (pne\u00fcma), que \u2020\u02dcel viento (pne\u00fcma) sopla donde quiere; oyes su voz, pero no sabes de d\u00f3nde viene y a d\u00f3nde va\u2020\u009d (3,8). Pero, normalmente, el NT usa para designar el viento los t\u00e9rminos \u00e1nemos o pno\u00e9 (Mc 4,37; Hch 2,2). En cambio, en el AT no hay diferencia alguna terminol\u00f3gica para indicar la intervenci\u00f3n de Dios tanto en el hombre como en los fen\u00f3menos c\u00f3smicos. En ambos casos se habla de r\u00faah (de Dios). As\u00ed\u00ad, leemos a prop\u00f3sito del viento que empuj\u00f3 las aguas del mar Rojo para que arrastrara a los egipcios: \u2020\u0153Al soplo de tus narices se agolparon las aguas&#8230; Soplaste con tu aliento, y los cubri\u00f3 el mar\u2020\u009d (Ex 5,8; Ex 5,10). Mas lo que vale en el momento decisivo del \u00e9xodo de Egipto caracteriza la actividad general de Yhwh: \u2020\u0153Haces tu carro de las nubes y caminas en las alas del viento; tomas por mensajeros a los vientos\u2020\u009d (Ps 104,3s). Se nota en estos textos la preocupaci\u00f3n impl\u00ed\u00adcita por distinguir claramente el Dios b\u00ed\u00adblico de los agentes c\u00f3smicos, e incluso de hacerlo se\u00f1or de ellos; en realidad, el AT no llegar\u00e1 nunca a decir (como har\u00e1 Jn 4,24) que \u2020\u0153Dios es esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, debido a un posible falso entendimiento inmanentista de semejante locuci\u00f3n; a lo m\u00e1s se exclama: \u2020\u02dc,A d\u00f3nde podr\u00ed\u00ada ir lejos de tu esp\u00ed\u00adritu, a d\u00f3nde podr\u00ed\u00ada huir lejos de tu presencia?\u2020\u2122(Sa\/ 139,7), donde el paralelismo sinon\u00ed\u00admico entre \u2020\u02dcesp\u00ed\u00adritu\u2020\u2122 y \u2020\u0153presencia\u2020\u009d est\u00e1, sin embargo, s\u00f3lo para indicar la ubicuidad de Dios comparado con la del aire (del que en todo caso se dice \u2020\u0153tu esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d), adem\u00e1s de su distinci\u00f3n frente al hombre. Pero generalmente en este sentido r\u00fcah est\u00e1 presente sin especificaciones divinas; y entonces se habla de brisa ligera (Jb 4,15 ), de viento fuerte (Ex 10,19), de viento impetuoso (Jb 8,2), de viento arrollador (SaI 55,9), o tambi\u00e9n de viento de oriente, del desierto, del mar, etc. Pero es Dios el que lo desencadena (Gn 1,4), lo hace salir (Jr 10,13), lo conduce (Ex 10,13), hace que suba (Nm 11,31), invierte su curso (Ex 10,19), lo para<br \/>\nSaI 107,25).<br \/>\nEn segundo lugar, el r\u00fcah caracteriza tambi\u00e9n al hombre, ya sea con el significado fisiol\u00f3gico de \u2020\u0153aliento, respiraci\u00f3n, h\u00e1lito\u2020\u2122 (Za 12,1, \u2020\u0153El Se\u00f1or form\u00f3 el esp\u00ed\u00adritu en lo \u00ed\u00adntimo del hombre\u2020\u2122; Is 42,5, \u2020\u0153da el alientodesama\/! al pueblo que habita en La tierra, y el soplo-r\u00faah a los que se mueven en ella; IR 10,5, \u2020\u0153la reina de Sab\u00e1&#8230; se qued\u00f3 sin respiraci\u00f3n\u2020\u2122; Qo 12,7, con la muerte, \u2020\u0153el soplo vital vuelve a Dios.que lo ha dado\u2020\u2122; Gn 7,22; Sb 15,11), ya en sentido psicol\u00f3gico-intelectual como \u2020\u0153\u00e1nimo\u2020\u2122 en sus varios estados (Gn 41,8, \u2020\u0153por la ma\u00f1ana su esp\u00ed\u00adritu estaba conturbado; IS 1,15, \u2020\u0153Yo soy una mujer con el esp\u00ed\u00adritu oprimido; Pr 16,32, \u2020\u0153El que domina su esp\u00ed\u00adritu vale m\u00e1s que el que conquista una ciudad\u2020\u2122; Ez 13,14, \u2020\u0153Me iba triste, afectado en mi esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d; Is 61,3, \u2020\u0153Para darles&#8230; alabanza en lugar de esp\u00ed\u00adritu abatido\u2020\u009d), \u2020\u0153capacidad racional y volitiva\u2020\u2122 (Ex 35,21, \u2020\u0153Luego vinieron, cada uno movido por su coraz\u00f3n, cada uno impulsado por su esp\u00ed\u00adritu&#8230;, para la obra de la tienda de la reuni\u00f3n\u2020\u009d; Esd 1,1, \u2020\u0153El Se\u00f1or suscit\u00f3 el esp\u00ed\u00adritu de Ciro, rey de Per-sia\u2020\u009d; SaI 32,2, \u2020\u0153No hay enga\u00f1o en su esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d; SaI 51,14, \u2020\u0153Me sostenga un esp\u00ed\u00adritu generoso\u2020\u2122; Dt2,30 \u2020\u0153El Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada hecho inflexible su esp\u00ed\u00adritu y endurecido su coraz\u00f3n\u2020\u2122). Pero, en todo caso, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 Dios en el origen, puesto que \u00e9l es el \u2020\u0153Dios de los esp\u00ed\u00adritus que est\u00e1n en todo viviente\u2020\u009d(Nm 16,22; Nm 27,16); \u2020\u0153\u00e9l tiene en su poder el alma-nefes de todo ser vivo y el soplo-r\u00faaft de toda persona humana\u2020\u009d Jb 12,10); y el salmista reconoce a prop\u00f3sito de las relaciones entre Dios y los seres vivientes: \u2020\u0153Si retiras tu esp\u00ed\u00adritu, expiran y retornan al polvo; si env\u00ed\u00adas tu esp\u00ed\u00adritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra\u2020\u2122 SaI 104,29-30). Hay, pues, un evidente tearquismo, que hace del esp\u00ed\u00adritu una propiedad de Dios, el cual lo otorga como quiere; o, mejor, en el dinamismo de la r\u00fcah, tanto en sentido antropol\u00f3gico como cosmol\u00f3gico, se revela la presencia activa del mismo Dios. El es fundamentalmente un principio de relaci\u00f3n Dios-mundo y Dios-hombre, como se manifiesta a\u00fan m\u00e1s claramente a nivel de historia de la salvaci\u00f3n y de actividad creadora.<br \/>\n956<br \/>\n2. LOS HOMBRES DEL ESPIRITU.<br \/>\nLas tradiciones m\u00e1s antiguas sobre la intervenci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la r\u00fcah se refieren a dos categor\u00ed\u00adas de hombres (aparte la conexi\u00f3n con int\u00e9rpretes de sue\u00f1os en Gn 41,38; Dn 4,5; Dn 4,6; Dn 4,15 ), que en la historia de Israel tuvieron un papel decisivo: por una parte, los hombres de la palabra y de la revelaci\u00f3n, es decir, los profetas; y, por otra, los hombres de la acci\u00f3n y de la responsabilidad pol\u00ed\u00adtica, a saber: los jueces y los reyes. Cada una de estas categor\u00ed\u00adas se caracteriza por una evoluci\u00f3n particular en sus relaciones con el Esp\u00ed\u00adritu, a) El movimiento prof\u00e9tico en Israel no se diferencia en sus comienzos de fen\u00f3menos similares del ambiente cananeo [1 Profec\u00ed\u00ada], y se caracteriza por manifestaciones de entusiasmo irracional, colectivo y descompuesto. El caso m\u00e1s elocuente se refiere al momento de la vida del joven David perseguido por Sa\u00fal; \u00e9ste \u2020\u0153envi\u00f3 mensajeros para que lo apresasen. Ellos vieron la comunidad de profetas profetizando. Samuel estaba al frente de ellos. Entonces el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or se apoder\u00f3 de los mensajeros y se pusieron tambi\u00e9n ellos a profetizar\u2020\u009d (IS 19,20); despu\u00e9s de una segunda y una tercera misi\u00f3n, acabada del mismo modo, fue Sa\u00fal en persona \u2020\u0153a Nayot de Rama. Pero el esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or se apoder\u00f3 tambi\u00e9n de \u00e9l y fue profetizando&#8230; Se despoj\u00f3 tambi\u00e9n \u00e9l de sus vestidos y profetiz\u00f3 en presencia de Samuel; despu\u00e9s cay\u00f3 desnudo en tierra y estuvo as\u00ed\u00ad todo el d\u00ed\u00ada y toda la noche\u2020\u009d IB 19,23-24 cf tambi\u00e9n 10,6.10). Un hecho por el estilo es ciertamente tambi\u00e9n el narrado en N\u00fam 11,26- 29 a prop\u00f3sito de Eldad y Medad, los cuales profetizaban en el campamento provocando las protestas de Josu\u00e9, mientras que Mois\u00e9s declar\u00f3: \u2020\u02dccQui\u00e9n puede dar a todo el pueblo del Se\u00f1or profetas? El Se\u00f1or es el que da su esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (IB 11,29 la versi\u00f3n de La Santa Biblia de Ed. Paulinas traduce, en cambio: \u2020\u0153Ojal\u00e1 que todo el pueblo del Se\u00f1or profetizara y el Se\u00f1or les diera su esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d). En estos casos el Esp\u00ed\u00adritu divino aparece como un don no s\u00f3lo esencialmente libre e imprevisible, sino tambi\u00e9n revocable y en todo caso pasajero (cf N\u00fam 11,25: \u2020\u0153se pusieron a profetizar, pero no continuaron\u2020\u009d): una especie de exaltaci\u00f3n, que en todo caso no est\u00e1 ordenada a pronunciar un mensaje, a una revelaci\u00f3n de la voluntad de Dios. Se trata de puros fen\u00f3menos ext\u00e1ticos, de los cuales est\u00e1 ausente la palabra. Es un pne\u00fcma sin lagos. De esta forma de nabismo popular se diferencia, y en cierto modo se distancia, el profetismo cl\u00e1sico de los siglos viii-vn a.C. anterior al destierro. En orden hist\u00f3rico, Oseas, Amos, (el Proto-)lsa\u00ed\u00adas, Miqueas, Sb-fon\u00ed\u00adas, Nah\u00fan, Habacuc, Jerem\u00ed\u00adasi, evitan intencionalmente toda conexi\u00f3n personal con la r\u00fcah Las excepciones de Os 9,7 y Miq 3,9 son s\u00f3lo aparentes; en el primer caso (\u2020\u0153Israel grita: \u00c2\u00a1 El profeta es un necio! El hombre inspirado delira\u2020\u2122) se refiere s\u00f3lo a una opini\u00f3n de condena por parte del pueblo (en 2R 9,11 un disc\u00ed\u00adpulo de El\u00ed\u00adseo es llamado \u2020\u0153aquel loco\u2020\u009d); en el segundo caso (\u2020\u0153Yo, en cambio, estoy lleno de fuerza gracias al esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, de justicia y de fortaleza\u2020\u2122), simples motivos literarios hacen estimar la locuci\u00f3n \u2020\u02dcetr\u00fcah Yhwh como una glosa posterior (as\u00ed\u00ad en su mayor\u00ed\u00ada los comentaristas, tanto protestantes como cat\u00f3licos). S\u00f3lo en el pasaje narrativo posterior (,histo-riogr\u00e1fico o legendario?) de 2R 2,9.15 se alude al \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de Elias\u2020\u009d, que El\u00ed\u00adseo pide y obtiene con ocasi\u00f3n de la partida del maestro, en la medida de dos tercios; mas con esto se quiere evidenciar s\u00f3lo la autoridad de El\u00ed\u00adseo, que se presenta como el heredero espiritual de Elias. Sin embargo, ya desde el siglo IX se va abriendo camino una conexi\u00f3n de la r\u00fcah con la palabra prof\u00e9tica; pues, cuando en presencia del rey Ajab el profeta Miqueas, hijo de Yiml\u00e1, contradice los auspicios favorables de un grupo de falsos profetas, uno de ellos le da una bofetada, diciendo: \u2020\u0153,Es que el esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or me ha dejado a m\u00ed\u00ad para hablarte a ti? (IR 22,24 cf tambi\u00e9n el or\u00e1culo Ba-la\u00e1n: N\u00fam<br \/>\nIR 24,2).<br \/>\n957<br \/>\nEn la literatura prof\u00e9tica, la conexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita entre r\u00fcah y actividad del profeta reaparece en el siglo vi con el per\u00ed\u00adodo del destierro. Pero ahora se ha producido ya una decantaci\u00f3n del tema; el viejo nabismo ha llegado a su ocaso, y lo mismo los grupos de los \u2020\u0153hijos dejos profetas\u2020\u009d de la \u00e9poca de Elias y de El\u00ed\u00adseo. Despu\u00e9s de los grandes personajes que van de Oseas a Jerem\u00ed\u00adas, la figura del profeta ha purificado su propia imagen. Ya no est\u00e1 a merced de una r\u00fcah irracional y risible. Los grandes profetas de los siglos vm- vii han llevado al primer plano el valor de la palabra de Dios, ya sea de amenaza o de promesa (Am 3,7, Se\u00f1or Dios no hace nada sin que manifieste su plan sus siervos los profetas\u2020\u009d). Pues bien, no era posible descuidar el empalme entre semejante autoridad prof\u00e9tica y aquella r\u00fcah divina, que en todo caso indica su origen superior adem\u00e1s de la soberana libertad; pues el profetis-mo es un hecho irreductible a la instituci\u00f3n (cf los conflictos con el sacerdocio), y m\u00e1s que nunca el Esp\u00ed\u00adritu puede desplegar su dignidad y garantizar su aceptabilidad.<br \/>\nEzequiel sobre todo declara m\u00e1s de una vez: \u2020\u0153Descendi\u00f3 sobre m\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u2020\u2122, que me dijo:<br \/>\n\u2020\u02dcDi\u2020\u2122: As\u00ed\u00ad dice el Se\u00f1or&#8230;\u2020\u009d (11,5; cf 2,2; 3,12.14.24), y al momento se hace evidente la conciencia de que debe toda su identidad prof\u00e9tica, es decir, de hombre de palabra, a aquella fuerza divina y soberana, que en otra parte es calificada simplemente, por metonimia, como \u2020\u02dcla mano del Se\u00f1or\u2020\u009d (Ez 1,3; IR 18,46; 2R 3,15). M\u00e1s a\u00fan, ya en la misteriosa visi\u00f3n inaugural de su ministerio, Ezequiel percibe coma su centro \u2020\u0153una r\u00fcah impetuosa proveniente del norte\u2020\u2122 (1,4. 12.20.21), que no es otra cosa que el vivido halo de la gloria del Se\u00f1or (cf 1,28).<br \/>\nTambi\u00e9n el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas, en pleno destierro babil\u00f3nico, no teme decir con toda claridad: \u2020\u0153Y ahora el Se\u00f1or Dios me ha enviado su Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (Is 48,16); y sabemos lo confortante y estimulador, original y espl\u00e9ndido que es su mensaje, portador de \u2020\u0153fuerza al cansado y vigor al fatigado\u2020\u009d (Is 40,29); ahora el profeta es una \u2020\u0153voz\u2020\u009d que grita (cf 40,3) y anuncia (cf 40,6), con la robusta certeza de que \u2020\u0153la palabra de nuestro Dios permanecer\u00e1 para siempre\u2020\u009d (40,8). Y lo mismo el Trito-lsa\u00ed\u00adas, profeta an\u00f3nimo de los repatriados, proclamar\u00e1: \u2020\u0153El esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or Dios est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque el Se\u00f1or me ha ungido, me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres&#8230;\u2020\u009d (Is 61,1), donde finalmente se establece incluso una relaci\u00f3n irripl\u00ed\u00adcita de causa y efecto entre la presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Dios y la misi\u00f3n evangel\u00ed\u00adzadora de quien es su depositario, hasta el punto de que este texto tendr\u00e1 una funci\u00f3n determinante en la visi\u00f3n lucana de la identidad y del ministerio de Jes\u00fas (Lc 4,16-21). Sobre estas bases es posible despu\u00e9s del destierro interpretar toda la historia de Israel como una incesante relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre las intervenciones pneum\u00e1ticas de los profetas y el endurecimiento del coraz\u00f3n del pueblo elegido, como expresamente se afirma en Za 7,12 y Neh 9,30. Y, finalmente, la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica posterior podr\u00e1 afirmar:<br \/>\n\u2020\u0153Cuando murieron los \u00faltimos profetas: Ageo, Zacar\u00ed\u00adas y Ma-laqu\u00ed\u00adas, el Esp\u00ed\u00adritu Santo ces\u00f3 en Israel\u2020\u2122 (Toseftah, Sota 13,2; Talmud babil\u00f3nico, Sanhedr\u00ed\u00adn ha), aunque ninguno de estos tres profetas habla de una experiencia propia pneum\u00e1tica.<br \/>\n958<br \/>\nMas no hay que olvidar que en los umbrales del NT, en Qumr\u00e1n, el misterioso maestro de justicia se proclama beneficiario de un \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u2122 que le permite bien \u2020\u0153el conocimiento del misterio\u2020\u009d de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios (1QH 12,12), bien la purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n de toda iniquidad (1QH 17,26), y lo canta en sus himnos.<br \/>\nb) Quiz\u00e1 m\u00e1 claramente a\u00fan, el Esp\u00ed\u00adritu es prerrogativa de los que, a nivel de acci\u00f3n, ejercen una misi\u00f3n p\u00fablica en el \u00e1mbito del pueblo de Dios. Nos referimos aqu\u00ed\u00ad a aquellos textos en los cuales es el Esp\u00ed\u00adritu de Dios el que entra en acci\u00f3n (y no el esp\u00ed\u00adritu humano, como en Ag 1,14, \u2020\u0153El Se\u00f1or levant\u00f3 el esp\u00ed\u00adritu de Zo-robabel\u2020\u2122, o en Esd 1,1, \u2020\u0153El Se\u00f1or suscit\u00f3 el esp\u00ed\u00adritu d\u00e9 Giro, rey de Per-sia\u2020\u009d; cf tambi\u00e9n Jr 51,11 ICr\u00f3n Jr 5,26; 2Cr 21,16; 2Cr 36,22). Es extra\u00f1o que el AT no establezca nunca una conexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita entre la r\u00fcah y Mois\u00e9s, el cual es, sin embargo, en toda la tradici\u00f3n hebrea no s\u00f3lo el profeta, sino tambi\u00e9n el gu\u00ed\u00ada y el legislador por excelencia. No obstante, leemos en N\u00fam 11,16.17: \u2020\u0153Re\u00faneme a setenta de los ancianos de Israel&#8230; Tomar\u00e9 una parte del esp\u00ed\u00adritu que t\u00fa tienes y se lo dar\u00e9 a ellos para que compartan contigo el peso de este pueblo\u2020\u009d (IB 11,25). Comentando este pasaje, Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada en el siglo 1 d.C. explicar\u00e1:<br \/>\n\u2020\u0153No se piense que el hecho de tomarlo ocurriera mediante separaci\u00f3n o divisi\u00f3n, sino que es como en el caso del fuego: aunque se encendieran mil antorchas, queda siempre igual y no disminuir\u00ed\u00ada en nada\u2020\u009d (De gigantibus 25). El fin de aquella participaci\u00f3n se expresa gr\u00e1ficamente con la imagen de \u2020\u0153llevar el peso del pueblo\u2020\u2122, o sea tener la responsabilidad de su conducci\u00f3n, por encima de las dificultades y del cansancio del pueblo (cf N\u00fam 11,14-15). Ser\u00e1 m\u00e1s bien del que contin\u00fae la misi\u00f3n de Mois\u00e9s, es decir, Josu\u00e9, del que se dir\u00e1 con toda claridad: \u2020\u0153Josu\u00e9, hijo de Nun, estaba lleno del esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada, porque Mois\u00e9s le hab\u00ed\u00ada impuesto las manos (Dt 34,9 cf N\u00fam Dt 27,18), aunque \u00e9ste es un juicio global, que no se considera ulteriormente en los detalles narrativos que se refieren al personaje.<br \/>\nDiverso es, en cambio, el caso de los jueces, los cuales reiteradamente son colocados bajo la acci\u00f3n de la r\u00fcah divina: as\u00ed\u00ad Otoniel (Jc 3,10), Gede\u00f3n (IB 6,34), Jeft\u00e9 (IB 11,29), Sans\u00f3n (IB 13,25 14,6.19; 15,14); a esta serie pertenece de hecho tambi\u00e9n la figura de Sa\u00fal (IS 11,6). En todos estos casos la r\u00fcah est\u00e1 ordenada esencialmente a una intervenci\u00f3n operativa (Jc 3,1; Jc 3, Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or vino sobre \u00e9l, modo que pudo salvar Israel\u2020\u2122, es decir, del dominio del extranjero Cusan Ri-satay\u00ed\u00adn); confiere fuerza, determinaci\u00f3n y coraje, al que nadie puede resistir, ni sus beneficiarios ni menos a\u00fan sus antagonistas, como se ve con evidencia en la historia de Sans\u00f3n. Pero hay que notar que tanto en los jueces como en Sa\u00fal el Esp\u00ed\u00adritu tiene el car\u00e1cter de algo provisional. La suya es una acci\u00f3n de tono carism\u00e1-tico, suscitada justamente por una r\u00fcah potente pero pasajera, que permanece s\u00f3lo temporalmente en contacto con el hombre, aunque en todo caso es t\u00ed\u00adpica su calificaci\u00f3n de principio din\u00e1mico nuevo, imprevisto e impetuoso.<br \/>\nEl rey David (IS 16,13) es un caso aparte por dos motivos. Ante todo leemos que el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or salah = \u2020\u0153irrumpi\u00f3\u2020\u009d en \u00e9l, verbo no usado para los jueces y que sugiere la idea de una \u2020\u0153invasi\u00f3n\u2020\u009d, de una penetraci\u00f3n irrevocable, de una toma de posesi\u00f3n estable, hasta el punto de que el texto precisa expl\u00ed\u00adcitamente: \u2020\u0153desde aquel d\u00ed\u00ada en adelante\u2020\u009d. Adem\u00e1s se establece aqu\u00ed\u00ad la expl\u00ed\u00adcita conexi\u00f3n del don del Esp\u00ed\u00adritu con la unci\u00f3n real (IB 16,13): y en el AT es \u00e9ste un caso \u00fanico, aunque la unci\u00f3n se atestiguar\u00e1 tambi\u00e9n a prop\u00f3sito de otros personajes (as\u00ed\u00ad los reyes Sa\u00fal, Absal\u00f3n, Salom\u00f3n, Jeh\u00fa, Jo\u00e1s, Joacaz; y lo mismo para el sumo sacerdote, y, despu\u00e9s del destierro, para los otros sacerdotes), pero sin mencionar jam\u00e1s al Esp\u00ed\u00adritu, excepto Is 61,1 [1 \u00c2\u00a1nfra, 4a], Ac aqu\u00ed\u00ad por qu\u00e9 de David se dice que \u2020\u0153el Se\u00f1or se ha creado un hombre seg\u00fan su cora-z\u00f3n\u2020\u009d(lSam 13,14). Y he ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n por qu\u00e9 permanece como el arquetipo del rey ideal, e incluso como variante del ungido escatol\u00f3gico, el me-s\u00ed\u00adas [1 \u00c2\u00a1nfra, 4a].<br \/>\n959<br \/>\nUn caso aparte es el texto de Lam 4,20, que, refiri\u00e9ndose a la captura del rey Sedec\u00ed\u00adas con ocasi\u00f3n de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por manos de los babilonios en el 586 a.C, se expresa as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153El soplo de nuestras narices (r\u00fcah \u2020\u02dcapp\u00e9n\u00fc), el ungido del Se\u00f1or, ha sido capturado en sus fosas, \u00e9l del cual dec\u00ed\u00adamos: ? su sombra viviremos en medio de las gentes\u2020\u009d. Esta definici\u00f3n del rey como \u2020\u0153soplo de nuestras narices\u2020\u009d, es decir, como \u2020\u0153nuestra raz\u00f3n de vida\u2020\u009d, es inaudita en el AT y se ha de leer sobre un fondo de comparaci\u00f3n religiosa (sobre todo al estilo \u00e1ulico egipcio; p.ej., una inscripci\u00f3n de Abydos celebra a Rams\u00e9s II justamente como \u2020\u0153soplo de nuestras narices\u2020\u009d; cf tambi\u00e9n las cartas de El-Amarna; todav\u00ed\u00ada S\u00e9neca, De cletn. 1,4, definir\u00e1 al emperador spiritus vitalis), seg\u00fan el esquema difundido de un poder divino del soberano que asegura la existencia ideal de sus subditos. La declaraci\u00f3n, en s\u00ed\u00ad misma muy fuerte, es templada, sin embargo, por calificar al rey como \u2020\u0153Ungido del Se\u00f1or\u2020\u009d: la vida que de \u00e9l dimana en definitiva depende estrechamente de la r\u00fcah del mismo Se\u00f1or; es decir, el rey no puede ser \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu vital\u2020\u009d sino en la medida en que \u00e9l es consagrado de Yhwh y participa de su esp\u00ed\u00adritu. En esta \u00f3ptica, el ungido cumple esencialmente una funci\u00f3n de mediaci\u00f3n vivificante entre Dios y el pueblo. Sin embargo, la conjunci\u00f3n entre unci\u00f3n y Esp\u00ed\u00adritu divino es aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo impl\u00ed\u00adcita, pues, propiamente, el t\u00e9rmino \u2020\u0153soplo\u2020\u009d tiene valor antropol\u00f3gico.<br \/>\nJustamente la suma rareza de una conexi\u00f3n entre el Esp\u00ed\u00adritu y el ungido no permite hablar de una institucio-nalizaci\u00f3n verdadera y propia de ia r\u00fcah divina; \u00e9sta permanece sumamente libre, no sujeta por definici\u00f3n, ni vinculable a los canales comunes de las estructuras jur\u00ed\u00addico-pol\u00ed\u00adticas de Israel. Esto lo confirma, adem\u00e1s del hecho de que entre los reyes s\u00f3lo David es llamado su beneficiario, sobre todo la comprobaci\u00f3n de que el tema del esp\u00ed\u00adritu no se vincula jam\u00e1s con el sacerdocio (que es la espina dorsal de las instituciones veterotes-tamentarias) y que adem\u00e1s est\u00e1 del todo ausente de los textos legislativos (p.ej., en el Lev no aparece nunca el t\u00e9rmino; y lo mismo vale de hecho tambi\u00e9n para el Dt, y para las p\u00e1ginas legislativas de Ex y N\u00fam). No que estos textos no sean \u2020\u0153palabra de Dios\u2020\u009d; al contrario, Israel los tuvo siempre por tales (puede que m\u00e1s que otros). Pero es como si Dios, junto a los textos normativos, lo mismo apo-d\u00ed\u00adcticos que casu\u00ed\u00adsticos, con los cuales se intenta controlar el comportamiento moral, cultural o social en esquemas predeterminados o en preceptos vinculantes, hubiera querido reservar una especie de libertad y de imprevisibilidad, un espacio de intervenci\u00f3n no calculado, que deja una puerta siempre abierta a la afirmaci\u00f3n de su soberan\u00ed\u00ada y a la vez a la evoluci\u00f3n de las instituciones mismas, en base tambi\u00e9n a las cambiantes exigencias de la vida humana. Justamente sobre esta brecha entre ley y Esp\u00ed\u00adritu fundar\u00e1 el NT (sobre todo Pablo) la originalidad de sus posiciones.<br \/>\n960<br \/>\n3. El Esp\u00ed\u00adritu de la primera creaci\u00f3n y de la renovaci\u00f3n moRAL.<br \/>\nLa conexi\u00f3n de la r\u00fcah de Dios con la formaci\u00f3n del mundo no es frecuente en el AT. El c\u00e9lebre texto de Gen 1,2 (\u2020\u0153La tierra estaba desierta y ca\u00f3tica, y las tinieblas cubr\u00ed\u00adan el abismo y el esp\u00ed\u00adritu de Dios aleteaba sobre las aguas\u00bb) no es de significado un\u00ed\u00advoco.<br \/>\nMientras que la interpretaci\u00f3n tradicional ve en la r\u00fcah Elohim al Esp\u00ed\u00adritu divino en cuanto presencia din\u00e1mica de Dios mismo que interviene para llevar a cabo el paso del caos primordial al cosmos (hasta el comentario rab\u00ed\u00adnico G\u00e9nesis Rabba II, 4, ve\u00ed\u00ada en \u00e9l \u2020\u0153al Esp\u00ed\u00adritu del rey mes\u00ed\u00adas\u2020\u009d), algunos autores contempor\u00e1neos descubren ah\u00ed\u00ad simplemente un elemento cosmol\u00f3gico informe, equivalente a \u2020\u0153viento tempestuoso\u2020\u009d (Sb 5,23), que pertenece tambi\u00e9n a la descripci\u00f3n del caos (cf G. von Rad); en efecto, despu\u00e9s del vers\u00ed\u00adculo 2 esta r\u00fcah no aparece m\u00e1s, entrando, en cambio, en primer plano la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d de Dios creadora. Y en algunos salmos de alabanza, Dios es celebrado por su potencia que se ha desplegado ya en la \u00bfosmo-gon\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Con su palabra el Se\u00f1or hizo los cielos, y con el soplo de su boca todo lo que hay en ellos\u2020\u009d (Sal 33,6), y que adem\u00e1s obra continuamente en una constante recreaci\u00f3n: a los seres vivientes \u2020\u0153les retiras su esp\u00ed\u00adritu y mueren&#8230;, les env\u00ed\u00adas tu esp\u00ed\u00adritu y son creados, y renuevas la faz de la tierra\u2020\u009d Sal 104,29; Sal 104,30; Jb 34,14-15, \u2020\u0153Si \u00e9l retirara hacia s\u00ed\u00ad su soplo, si retrajera su aliento, al instante perecer\u00ed\u00ada toda criatura y el hombre al polvo volver\u00ed\u00ada\u2020\u009d). En estos textos h\u00ed\u00admnicos, cuando se trata de la creaci\u00f3n, la r\u00fcah est\u00e1 en paralelismo con el dabar (palabra), a la cual le corresponde el primer puesto; s\u00f3lo en la intervenci\u00f3n ulterior y continua de Dios en su creaci\u00f3n la r\u00fcah ocupa sola el campo, pero la referencia es \u00fanicamente a los seres vivientes, y el \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d en cuesti\u00f3n no es tanto un principio agente, incluso instrumental, cuanto m\u00e1s bien un don benignamente concedido a los mismos.<br \/>\nEn todo caso, esto quiere decir que todos los seres creados, pero sobre todo los que llevan en s\u00ed\u00ad el soplo de la vida, son deudores a Dios de su existencia; y justamente la r\u00fcah constituye el signo de esta dependencia, ya sea que el \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d haya intervenido para ponerlos en el ser (permaneciendo \u2020\u0153de Dios\u2020\u009d), sea que los cualifique actualmente (como cosa \u2020\u0153suya\u2020\u009d). La r\u00fcah representa el lazo de uni\u00f3n entre Dios y lo creado, puesto que partiendo del polo divino llega al polo creatural, donde se establece (mientras que, en cambio, el dabar permanece como una propiedad de Dios): \u2020\u0153Pues que tu esp\u00ed\u00adritu incorruptible est\u00e1 en todas las cosas\u2020\u009d (Sb 12,1 la frase es impronta estoica: cf Crisipo en J. von Arnim, Stoicorum veterumfragmenta II, 154,7ss).<br \/>\nA lo escaso del discurso sobre el Esp\u00ed\u00adritu creador corresponde el escaso relieve tem\u00e1tico del Esp\u00ed\u00adritu como principio de vida moral interior (a nivel hist\u00f3rico; para el nivel escato-l\u00f3gico, \u00c2\u00a1\u00c2\u00a1nfra, 4a). Normalmente, seg\u00fan hemos visto, el impacto antropol\u00f3gico del Esp\u00ed\u00adritu de Dios se cualifica por un nuevo dinamismo puesto en acto, pues el Esp\u00ed\u00adritu diputa siempre a su beneficiario a una misi\u00f3n o en todo caso al ejercicio de una funci\u00f3n, ya sea en el orden de la palabra o en el de la acci\u00f3n. Un solo texto parece constituir claramente una excepci\u00f3n; es la oraci\u00f3n del Ps 51,12-13: \u2020\u0153Oh Dios, crea en m\u00ed\u00ad un coraz\u00f3n puro, renueva en m\u00ed\u00ad un esp\u00ed\u00adritu nuevo. No me rechaces lejos de tu rostro, no retires de m\u00ed\u00ad tu santo esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d. Ya la referencia al \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d pone la demanda del Esp\u00ed\u00adritu en relaci\u00f3n con lo que de m\u00e1s \u00ed\u00adntimo y personal hay en el hombre (Gn 8,21, \u2020\u0153El coraz\u00f3n del hombre est\u00e1 inclinado al mal desde la adolescencia\u2020\u009d); por lo dem\u00e1s, poco antes hab\u00ed\u00ada suplicado el salmista: \u2020\u0153L\u00e1vame de todas mis culpas, limp\u00ed\u00adame de mi pecado\u2020\u009d IB 51,4). As\u00ed\u00ad pues, tener en s\u00ed\u00ad el \u2020\u0153santo esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d de Dios significa ser rehecho desde la ra\u00ed\u00adz, vivir en su presencia, tener \u2020\u0153la alegr\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d (IB 51,14); y todo esto representa una neta superaci\u00f3n del estado de pecado, con el cual incluso el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 en alternativa. Esta tem\u00e1tica se prosigue parcialmente en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, donde soph\u00ed\u00ada y pne\u00fcma se convierten en sin\u00f3nimos: \u2020\u0153La sabidur\u00ed\u00ada no entra en alma mal\u00e9vola&#8230; Porque el santo esp\u00ed\u00adritu que nos forma huye de la doblez, se aleja de los pensamientos insensatos y se siente ultrajado si ocurre una injusticia\u2020\u009d (Sb 1,4; Sb 1,5 cf Sb 7,7). La incompatibilidad de la r\u00fcah-pne\u00fcma con el mal es un dato harto elocuente, tanto sobre el origen como sobre la naturaleza del Esp\u00ed\u00adritu, es decir, sobre su divinidad. Los aspectos \u00e9ticos del Esp\u00ed\u00adritu de Dios se desarrollar\u00e1n en los ap\u00f3crifos, en particular en los Testamentos de los doce Patriarcas; as\u00ed\u00ad Test. Sim. 4,4:<br \/>\n\u2020\u0153Jos\u00e9 era un hombre bueno, porque en \u00e9l estaba el Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u2020\u009d (cf Test. Ben. 8,2-3). En cambio, en el rabinismo es frecuente la idea del Esp\u00ed\u00adritu Santo como premio al que es ya moralmente justo (cfP. Sch\u00e1fer, 127-130).<br \/>\n961<br \/>\n4. La promesa del Esp\u00ed\u00adritu escatol\u00f3gico.<br \/>\nLa t\u00ed\u00adpica concepci\u00f3n israelita acerca de la orientaci\u00f3n te-leol\u00f3gica de la historia no pod\u00ed\u00ada prescindir de los componentes pneum\u00e1ticos de la futura y definitiva manifestaci\u00f3n de Dios a su pueblo y a todos los hombres. De modo que a los acontecimientos escatol\u00f3gicos les corresponde tambi\u00e9n una particular manifestaci\u00f3n de la r\u00fcah; y ello en dos niveles: individual (sobre el mes\u00ed\u00adas) y comunitario (sobre el pueblo).<br \/>\n962<br \/>\na) El Esp\u00ed\u00adritu y el mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>La asociaci\u00f3n entre estas dos entidades es algo t\u00ed\u00adpico (y pr\u00e1cticamente exclusivo) del libro de la escuela de \u00c2\u00a1Isa\u00ed\u00adas. Texto clave es Is 11, el cual, a prop\u00f3sito del reto\u00f1o brotado de las ra\u00ed\u00adces del tronco de Jes\u00e9, profetiza: \u2020\u0153Sobre \u00e9l reposar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or: esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de inteligencia, esp\u00ed\u00adritu de consejo y de fuerza, esp\u00ed\u00adritu de conocimiento y de temor de Dios&#8230; Al tirano herir\u00e1 con la vara de su boca, matar\u00e1 al criminal con el soplo de sus labios\u2020\u009d (Vv. 2.4b). Se trata de un segundo David y de su dotaci\u00f3n pneum\u00e1tica (el verbo \u2020\u0153reposar\u2020\u2122 = n\u00faah, indica una morada permanente). Esta se refiere menos a la persona que al ejercicio de una funci\u00f3n. Pues el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or se refracta en una serie de tres pares de cualidades subjetivas, que describen otras tantas virtudes de gobierno propias del rey, el cual, seg\u00fan Israel y el Oriente antiguo, deb\u00ed\u00ada personificar al m\u00e1ximo los ideales de la sabidur\u00ed\u00ada y de la justicia 2S 14,17; 2S 14,20; IR 3,28). El futuro David intervendr\u00e1 para hacer triunfar la justicia, dando \u2020\u0153sentencias en favor de los pobres del pa\u00ed\u00ads (Is 11,4) y aniquilando a los imp\u00ed\u00ados \u2020\u0153con el soplo de sus labios\u2020\u009d (184 es decir, con su palabra soberana; cf el ap\u00f3crifo Salmos de Salom\u00f3n 17,41-42; y tambi\u00e9n lQSab 5,24-26; 4QpeSerde Isa\u00ed\u00adas a); y es una intervenci\u00f3n de car\u00e1cter divino, como aparece por el paralelismo con el \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu del juicio\u2020\u2122 de Dios mismo en Is 4,4. Su aparici\u00f3n y consolidaci\u00f3n coincidir\u00e1 con el<br \/>\nrestablecimiento de la paz universal (Is 11,6-9). Por eso la r\u00fcah lo dinamiza no s\u00f3lo en sentido condenatorio, sino tambi\u00e9n para restaurar condiciones de vida semejantes al Ed\u00e9n.<br \/>\nEl libro del D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas perfila la misteriosa figura de un siervo de Yhwh, al que el Se\u00f1or califica como \u2020\u0153mi elegido, en quien mi alma se complace. Ac puesto sobre \u00e9l mi esp\u00ed\u00adritu, para que traiga la justicia a las naciones\u2020\u009d (Is 42,1). Aqu\u00ed\u00ad y en el contexto siguiente aparecen connotaciones reales y prof\u00e9ticas a la vez, que hacen de este personaje \u2020\u0153un siervo sentado en un trono y adornado con el manto del profeta\u2020\u009d (H. Gressmann); en todo caso, es habilitado para sus cometidos justamente por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios puesto \u2020\u0153sobre\u2020\u009d \u00e9l (esta preposici\u00f3n, como en Is 11,2 y 61,1, indica la proveniencia ab extra del Esp\u00ed\u00adritu).<br \/>\nEl Trito-lsa\u00ed\u00adas despu\u00e9s del exilio vuelve sobre el tema: \u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or Dios est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque el Se\u00f1or me ha ungido, me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres&#8230;\u2020\u2122 (Is 61,1). Reaparece aqu\u00ed\u00ad la relaci\u00f3n de la r\u00fcah con la unci\u00f3n (pero que se ha de entender metaf\u00f3ricamente, dada la fisonom\u00ed\u00ada prof\u00e9tica del personaje en cuesti\u00f3n y la desaparici\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada); sobre todo se subraya su conexi\u00f3n con la palabra, a la cual justamente se reduce la misi\u00f3n del profeta ungido, es decir, enviado: y es una palabra que el Esp\u00ed\u00adritu hace eficaz, porque no s\u00f3lo proclama, sino que cura los corazones oprimidos 1861,1), consuela a los afligidos (IB 61,2), procura alegr\u00ed\u00ada en vez de tristeza (IB 61,3) e inaugura \u2020\u0153un a\u00f1o de gracia por parte del Se\u00f1or\u2020\u009d (IB 61,2).<br \/>\n963<br \/>\nb) El Esp\u00ed\u00adritu sobre el pueblo de Dios.<br \/>\nNo s\u00f3lo el mes\u00ed\u00adas, sino la comunidad entera de los \u00faltimos tiempos es destinataria de una rica efusi\u00f3n pneum\u00e1tica; en realidad, los dos niveles no est\u00e1n coordinados, sino que el uno es independiente del otro. Pero el segundo tiene un mayor desarrollo tem\u00e1tico: Parte del profeta Isa\u00ed\u00adas con la afirmaci\u00f3n aislada acerca de \u2020\u0153un esp\u00ed\u00adritu de justicia para el que se sienta en el tribunal\u2020\u009d (Is 28,6). Pero el tema es caracter\u00ed\u00adstico de los profetas del destierro y del posexilio. As\u00ed\u00ad Ezequiel, como comentando la profec\u00ed\u00ada de Jerem\u00ed\u00adas sobre la \u2020\u0153nueva alianza\u2020\u009d y sobre la ley que se escribir\u00e1 en los corazones (Jr31,31-34), se expresa en estos t\u00e9rminos inauditos: \u2020\u0153Os dar\u00e9 un coraz\u00f3n nuevo y os infundir\u00e9 un esp\u00ed\u00adritu nuevo&#8230;, infundir\u00e9 mi esp\u00ed\u00adritu en vosotros yhar\u00e9 que viv\u00e1is seg\u00fan mis preceptos y guardando mis leyes\u2020\u009d (Ez 36,26; Ez 36,27); aqu\u00ed\u00ad el profeta enuncia dos conceptos fundamentales: la r\u00fcah que se hace \u00ed\u00adntima para el hombre, lo purifica y lo renueva hasta en el coraz\u00f3n (Sal 51,12), permiti\u00e9ndole una adhesi\u00f3n espont\u00e1nea y total a la voluntad de Dios; pero se trata esencialmente de un don proveniente de la iniciativa libre y misericordiosa del mismo Dios, que cuida sol\u00ed\u00adcitamente de la renovaci\u00f3n del hombre. El mismo profeta vincula-luego la r\u00faah con la resurrecci\u00f3n de los muertos (Ez 37, visi\u00f3n de los huesos \u00e1ridos: vv. 5-6.9- 10.14), si bien el sentido originario de la visi\u00f3n es de car\u00e1cter metaf\u00f3rico (cf los comentarios). De ese modo se contempla el horizonte de una nueva creaci\u00f3n, que ser\u00e1 a la vez moral y f\u00ed\u00adsica, espiritual y material, capaz de penetrar y abarcar a todo el hombre en su plena identidad interior y exterior.<br \/>\nEl D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas se hace eco de Ezequiel: \u2020\u0153Infundir\u00e9 mi esp\u00ed\u00adritu sobre tu raza y mi bendici\u00f3n sobre tu posteridad; brotar\u00e1n&#8230; como los \u00e1lamos junto \u00e1 las comentes (Is 44,3s). En el per\u00ed\u00adodo posterior al destierro, aparte del misterioso pasaje de Za 12,10 (donde \u2020\u0153un esp\u00ed\u00adritu de piedad y de imploraci\u00f3n\u2020\u009d tiene con toda probabilidad el valor de un genitivo epe-xeg\u00e9tico; cf los comentarios), es sobre todo Joel el que formula abiertamente la participaci\u00f3n de todo el pueblo en el don escatol\u00f3gico de la r\u00faah: \u2020\u0153Despu\u00e9s de esto yo derramar\u00e9 mi esp\u00ed\u00adritu sobre todos los hombres. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizar\u00e1n, vuestros ancianos tendr\u00e1n sue\u00f1os y vuestros j\u00f3venes visiones. Hasta en los esclavos y las esclavas derramar\u00e9 mi esp\u00ed\u00adritu aquellos d\u00ed\u00adas (JI 3, 1-2). Tendr\u00e1 entonces lugar la realizaci\u00f3n plena de lo que ya se anunciaba en N\u00fam 11,26-29, y que Pedro ver\u00e1 cumplido el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s en Ac 2,l6ss; la extensi\u00f3n del don pneum\u00e1tico a los esclavos y las esclavas significa que ning\u00fan miembro del pueblo escatol\u00f3gico ser\u00e1 privado de \u00e9l. A este per\u00ed\u00adodo tard\u00ed\u00ado pertenece tambi\u00e9n el pasaje de Is 32,15 (adem\u00e1s de la versi\u00f3n griega de Is 26,18 LXX).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, objeto de la esperanza del antiguo Israel era tambi\u00e9n una efusi\u00f3n particular de la r\u00fcah divina:<br \/>\nsobre el mes\u00ed\u00adas, para dotarle de una adecuada posibilidad de intervenci\u00f3n tanto salv\u00ed\u00adfica como condenatoria, que \u00e9l habr\u00ed\u00ada de ejercer no como propia, sino esencialmente como instrumento del Se\u00f1or; y sobre su pueblo, como se\u00f1al de bendici\u00f3n particular, que habr\u00ed\u00ada de tener el doble efecto de purificar al hombre hasta en su interioridad m\u00e1s profunda, uni\u00e9ndolo irrevocablemente a la ley de Dios (m\u00e1s a\u00fan, haci\u00e9ndose \u00e9l mismo una nueva ley), y de transformar a todos los fieles en pueblo prof\u00e9tico, promovi\u00e9ndolos a la dignidad de un acceso directo y universal a la palabra de Dios.<br \/>\n964<br \/>\nII. NUEVO TESTAMENTO.<br \/>\nAnte todo notemos el empleo sin importancia de la voz pne\u00fcma en el sentido cosmol\u00f3gico de \u2020\u0153viento\u2020\u009d (\u00fanicas excepciones son Jn 3,8 y Heb 1,7, pero este segundo texto no es m\u00e1s que una cita de SaI 103,4 LXX) y tambi\u00e9n en el sentido vitalista de \u2020\u0153respiraci\u00f3n\u2020\u2122 (presente s\u00f3lo a prop\u00f3sito de la muerte de Jes\u00fas en Mt 27,50; Lc 23,46 [el texto paralelo Jn Lc 19,30 se discute: \u00c2\u00a1\u00c2\u00a1nfra; Mc 15,37 tiene el verbo ex\u00e9pneusen] y luego tambi\u00e9n en Lc 8,55; Hch 7,59; St 2,26; Ap 13,15). En cuanto al uso del t\u00e9rmino en el sentido de principio espiritual natural del hombre o de disposici\u00f3n de \u00e1nimo, la situaci\u00f3n se discute; mientras que en algunos casos no parece haber duda de que el pne\u00fcma dicho de hombres indica la simple subjetividad o interioridad personal (Mt 5,3; Hch 17,16; ico 2,11; ico 5,3; ico 5,4; ico 5,5; ico 7,34; ico 16,18; 2Co 2,13; 2Co 7,1; 2Co 7,13; Hb 12,23; St 4,5; Ap 22,6), en otros ser\u00ed\u00ada posible descubrir una referencia al Esp\u00ed\u00adritu divino en cuanto participado al hombre (Lc 1,4; Lc 1,80; Hch 18,25; Hch 19,21; Rm 1,9; Rm 8,10; Rm 8,16; 1 Co 6,17; 1 Co 14,14; 2Co 12,18; Ga 6,18; Ef 2,18; Ef 4,3; Ef 4,4; Ef 4,23 FI p Ef 1,27; Ef 2,1; Ef 4,23; Col 2,5; lTs 5,23; 2Tm 4,22; FIm 25; Hb 4,12; IP 3,4). Para estos textos remitimos a los comentarios, content\u00e1ndonos aqu\u00ed\u00ad con observar que su ambig\u00fcedad hermen\u00e9utica es ya por s\u00ed\u00ad sola se\u00f1al de la t\u00ed\u00adpica fluidez sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino y de la realidad en cuesti\u00f3n, que \u2020\u0153no se sabe de d\u00f3nde viene ni a d\u00f3nde va\u2020\u2122 (Jn 3,8). Sobre el fondo del judaismo contempor\u00e1neo se puede explicar el uso de la voz en sentido demon\u00ed\u00adaco (y ang\u00e9lico), que aparece unas 40 veces (pero nunca en Pablo, prescindiendo del pospaulino Ef 2,2).<br \/>\nEn todo caso, en comparaci\u00f3n con el AT (y m\u00e1s a\u00fan con la literatura griega: cf H. Kleinknecht en GLNTX, 776-848), el NT realiza una fuerte teolog\u00ed\u00adzaci\u00f3n del concepto. Mejor deberemos decir una t\u00ed\u00adpica cristianizaci\u00f3n, ya que toda la novedad pneu-matol\u00f3gica se funda ahora en la relaci\u00f3n original entre el Esp\u00ed\u00adritu y \u00c2\u00a1 Jesucristo; pues est\u00e1 unido a su nacimiento (1), vinculado con su vida terrena, sobre todo como objeto de ense\u00f1anza (2), constituye su dotaci\u00f3n original de resucitado (3), es principio en el cristiano de configuraci\u00f3n cotidiana con \u00e9l (4), es constitutivo de la identidad y de la misi\u00f3n de su comunidad eclesial (5) y, finalmente, orienta al bautizado a la comuni\u00f3n escatol\u00f3gica con \u00e9l (6).<br \/>\n965<br \/>\n1. El Esp\u00ed\u00adritu en el nacimiento de Jes\u00fas.<br \/>\nLos textos en cuesti\u00f3n son s\u00f3lo Lc 1,35 (el \u00e1ngel a \u00c2\u00a1 Mar\u00ed\u00ada: \u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu Santo descender\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00ed\u00adsimo te cubrir\u00e1 con su sombra; por eso lo que nacer\u00e1 ser\u00e1 llamado santo, Hijo de Dios\u2020\u009d) y Mt 1,18 (Mar\u00ed\u00ada estaba desposada con Jos\u00e9; pero antes que comenzas en a vivir juntos se encontr\u00f3 que ella hab\u00ed\u00ada concebido por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u2122) y 1,20 (el \u00e1ngel a Jos\u00e9: \u2020\u0153No temas tomar contigo a Mar\u00ed\u00ada, tu mujer, pues el hijo que ha concebido viene del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d). Aunque de redacci\u00f3n tard\u00ed\u00ada (\u00faltimo cuarto del siglo i), demuestran la preocupaci\u00f3n de la comunidad cristiana primitiva, antes de ambiente palestinense, de relacionar la figura humana de Jes\u00fas con el pne\u00fcma divino no s\u00f3lo a partir de su resurrecci\u00f3n o de su bautismo [1 \u00c2\u00a1nfra, 2a], sino ya desde el primer momento de su origen terreno. En realidad, el personaje que entra directamente en contacto con el Esp\u00ed\u00adritu es su madre, Mar\u00ed\u00ada, la cual, incluso dentro del contexto jur\u00ed\u00addico normal de un matrimonio israelita (ya sancionado aproximadamente un a\u00f1o antes de la convivencia: cf Misnah, Ket. 5,2; Talmud bab., Ke\u00ed\u00ad. 57b), es destinada a engendrar a Jes\u00fas sin necesidad del concurso del esposo.<br \/>\nSin embargo, hay que notar que la investidura pneum\u00e1tica de Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 orientada primo et per se a su maternidad m\u00e1s que a la modalidad virginal del hecho; lo cual significa que esa investidura est\u00e1 destinada a subrayar lo excepcional del que ha de nacer (cf Lc 1,43, donde Isabel designa a Mar\u00ed\u00ada como \u2020\u0153la madre de mi Se\u00f1or\u2020\u2122), seg\u00fan precisa expl\u00ed\u00adcitamente el \u00e1ngel en el texto lucano: \u2020\u0153Por eso lo que nacer\u00e1 ser\u00e1 llamado santo, Hijo de Dios\u2020\u009d. Y aunque s\u00f3lo de Juan Bautista Lc 1,15 dice que \u2020\u0153desde el seno de su madre ser\u00e1 lleno de Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u2122 (Lc 1,80, \u2020\u0153Crec\u00ed\u00ada y se fortalec\u00ed\u00ada en el esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d), sin embargo el contexto revela una cristolog\u00ed\u00ada que coloca a Jes\u00fas en un nivel muy superior al de su precursor (Lc 1,32; Lc 1,78;<br \/>\nLc 2,11; Lc 2,26; Lc 2,34; Lc 2,38; Lc 2,49). Y en funci\u00f3n de \u00e9l se hace reiteradamente menci\u00f3n del<br \/>\nEsp\u00ed\u00adritu Santo, el cual mueve a los presentes a testimoniar de \u00e9l (Lc 1,11, Isabel; 1,67: Zacar\u00ed\u00adas;<br \/>\n2,25.26.27: Sime\u00f3n; cf 2,36: Ana la \u2020\u0153profetisa).<br \/>\nEn cuanto a la concepci\u00f3n virginal por parte de Mar\u00ed\u00ada, el hecho no admite comparaci\u00f3n alguna en la literatura b\u00ed\u00adblico-jud\u00ed\u00ada. S\u00f3lo Plutarco, a finales del siglo t d.C. refiere que, seg\u00fan los egipcios, \u2020\u0153no es imposible que el esp\u00ed\u00adritu de un dios pne\u00fama theo\u00fc se acerque a una mujer y coloque en ella los g\u00e9rmenes de una generaci\u00f3n\u2020\u009d (Vida de Numa 4, donde prosigue: \u2020\u0153mientras que es imposible la uni\u00f3n y la relaci\u00f3n carnal de un hombre con una diosa\u2020\u2122); pero ello se afirma en un nivel puramente te\u00f3rico, y, aparte del componente carnal de tal uni\u00f3n, se podr\u00ed\u00ada descubrir en ello incluso un elemento de praepd-ratio evang\u00e9lica (cf Justino, Apol. 1, 22,2.5).<br \/>\nCiertamente, si ya la concepci\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1 marcada por una intervenci\u00f3n inaudita del Esp\u00ed\u00adritu, ello redunda de reflejo en la unicidad de destino y de dignidad personal de la misma Mar\u00ed\u00ada, a la cual saluda el \u00e1ngel \u2020\u0153llena de gracia\u2020\u2122 (Lc 1,28), apelativo que en el texto original, keja-ritom\u00e9ne, significa tambi\u00e9n \u2020\u0153hecha objeto de la gracia\u2020\u2122 de Dios. Sobre todo es importante observar la asociaci\u00f3n entre \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u2122y \u2020\u0153poder del Alt\u00ed\u00adsimo; se encuentra tambi\u00e9n en otra parte de los escritos lu-canos (Lc 1,17; Lc 24,49; Hch 1,8; Hch 10,38) y est\u00e1 para indicar el dinamismo del pne\u00fcma, que no es dado para que sea objeto de gozo infecundo, sino para estimular a una misi\u00f3n y fructificar en resultados concretos de vida. Los verbos paralelos que usa Lucas: \u2020\u0153descender\u00e1 sobre ti\u2020\u009d y \u2020\u0153te cubrir\u00e1 con su sombra, indican simplemente la pasividad del que es elegido como beneficiario del don; en particular, la segunda expresi\u00f3n indica la irrupci\u00f3n misteriosa de Dios, que toma posesi\u00f3n de un lugar como morada propia (Ex 40,34-35 1 R 8,lOs;Ez43,5; Ap 15,8).<br \/>\n966<br \/>\n2. El Esp\u00ed\u00adritu en la vida terrena de Jes\u00fas.<br \/>\nPor raz\u00f3n de claridad distinguimos entre las noticias sobre la relaci\u00f3n personal de Jes\u00fas con el Esp\u00ed\u00adritu y cuanto ha dicho de \u00e9l, haci\u00e9ndolo objeto de ense\u00f1anza.<br \/>\na) La relaci\u00f3n de Jes\u00fas con el Esp\u00ed\u00adritu en su vida p\u00fablica se funda en el bautismo del Jord\u00e1n. Los cuatro evangelistas hablan de ello (Mt 3,16-17; Mc 1,10-11; Lc 3,21-22; Jn 1,32-34), a pesar de las varias diferencias redaccionales (p.ej., en el l\u00e9xico: Mt tiene \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu de Dios; Mc y Jn, \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u2122; Lc, \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u2122). Los evangelios concuerdan en ver en aquel acontecimiento una dotaci\u00f3n pneum\u00e1tica particular\u00ed\u00adsima de Jes\u00fas (\u2020\u02dcdescendit fons omnis Spi-ritus Sancti\u2020\u009d, seg\u00fan el ap\u00f3crifo Evangelio seg\u00fan los Hebreos, citado por san Jer\u00f3nimo, Comm. in Is 11,2) tan masiva, que es presentada bajo la imagen corp\u00f3rea de una \u2020\u0153paloma\u2020\u2122, cuyo simbolismo, por lo dem\u00e1s, se discute (la \u00fanica comparaci\u00f3n posible es un comentario rab\u00ed\u00adnico de Gn 1,2 presente en el Talmud bab., Hag. 15a: \u2020\u0153Y el Esp\u00ed\u00adritu de Dios aleteaba sobre la superficie del agua como una paloma que aletea sobre sus peque\u00f1os sin tocarlos\u2020\u009d; ah\u00ed\u00ad est\u00e1 unida la idea de la generaci\u00f3n y de la asistencia). Sobre todo el descendimiento del Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 unido a una verdadera y propia revelaci\u00f3n cristol\u00f3gica en forma de voz del cielo (as\u00ed\u00ad en los sin\u00f3pticos; en Jn se combina con el testimonio del Bautista): \u2020\u0153T\u00fa eres mi Hijo querido, en ti me complazco\u2020\u2122 (Mc 1,11). Estas palabras expresan ante todo la condici\u00f3n filial de Jes\u00fas respecto a Dios con una velada referencia a Gen 22,2 (hebr., jahid &#8211; \u2020\u0153\u00fanico, que los LXX han traducido por agapet\u00f3s = \u2020\u0153querido\u2020\u2122, del cual dependen los sin\u00f3pticos); pero sobre todo manifiestan su doble cualidad de mes\u00ed\u00adas real (cf Ps 2,7, citado por entero en algunas variantes del texto de Lc, en el ap\u00f3crifo Evangelio de los Ebionitas = Epifanio, Panai. 30,13, 7, y en Justino, Dial. 88,8) y prof\u00e9tico (Is 42,1 = Mt 12,18, figura del siervo elegido y destinado a una misi\u00f3n de anuncio).<br \/>\nEn adelante el Esp\u00ed\u00adritu constituye el equipamiento caracter\u00ed\u00adstico de Jes\u00fas en el desarrollo de su misi\u00f3n, y Jn 1,32 dice claramente que \u2020\u0153ha permanecido sobre \u00e9l\u2020\u009d. El le empuja al desierto para ser tentado por el diablo (Mt 4,1 par), y lo devuelve luego a Galilea (Lc 4,14). Con su virtud arroja Jes\u00fas los demonios Mt 12,28; Lc 11,20 sin comparaci\u00f3n con el judaismo del tiempo: cf Strack-B\u00fclerbeck, IV, Lc 527-535); y con su gozosa inspiraci\u00f3n confiesa su propia adhesi\u00f3n al Padre (Lc 10,21). En particular en Nazaret, seg\u00fan el relato de Lc 4,16-20, Jes\u00fas proclama que realiza en s\u00ed\u00ad la profec\u00ed\u00ada de 1s61,1-2, es decir, ser consagrado y enviado por el \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u2020\u009d a llevar a los pobres la buena nueva y a librar a los oprimidos, inaugurando \u2020\u0153el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u2020\u2122(Hch 10,36-38). As\u00ed\u00ad, toda la actividad de Jes\u00fas est\u00e1 bajo el signo del Esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\nb) La ense\u00f1anza dada por el Jes\u00fas terreno sobre el Esp\u00ed\u00adritu difiere notablemente seg\u00fan que se trate de los sin\u00f3pticos o del cuarto evangelio. Por eso los distinguimos metodol\u00f3gicamente.<br \/>\nEn los sin\u00f3pticos Jes\u00fas se expresa con notable parsimonia sobre el tema. En todo caso, no se encuentra ninguna ense\u00f1anza org\u00e1nica. Aparte de la afirmaci\u00f3n de que su comportamiento est\u00e1 marcado por el pne\u00fcma divino [1 supra, 2a], Jes\u00fas habla del Esp\u00ed\u00adritu en cuatro momentos y seg\u00fan cuatro aspectos diversos. En primer lugar, tenemos el dif\u00ed\u00adcil pasaje de la blasfemia contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que no ser\u00e1 perdonada Mt 12,31-32; Mc 3,28-29; Lc 12,10 cf los comentarios). Probablemente la redacci\u00f3n de Mc conserva m\u00e1s fielmente el tenor y el sentido originario del I\u00f3ghion: si no se quiere ver ah\u00ed\u00ad s\u00f3lo una fort\u00ed\u00adsima hip\u00e9rbole para calificar la enormidad del pecado en cuesti\u00f3n, habr\u00e1 que identificar esa blasfemia con el rechazo de aceptar en la actividad de Jes\u00fas la presencia de la intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, o sea, del mismo Dios, tomado incluso por Belceb\u00fa; con ello se sustrae uno a la posibilidad misma de encontrar el perd\u00f3n de Dios ofrecido en la acci\u00f3n de Jes\u00fas (cf E. L\u00f3vestam, que remite a Ex 8,15; Ex 17,7; Is 63,7-10; Hch 7,51). En segundo lugar, la fuente Q nos transmite un I\u00f3ghion que en la redacci\u00f3n lucana suena as\u00ed\u00ad:<br \/>\n\u2020\u0153Pues si vosotros, que sois malos, sab\u00e9is dar a vuestros hijos cosas buenas, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s el Padre del cielo dar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu Santo a quienes se lo pidan?\u2020\u009d (Lc 11, 13; Mt 7, 11 tiene \u2020\u0153cosas buenas\u2020\u009d); \u00e9ste forma parte de una instrucci\u00f3n de Jes\u00fas sobre la oraci\u00f3n incesante, y justamente el Esp\u00ed\u00adritu Santo se convierte en cifra de lo que de mejor Dios puede conceder al que ora. En tercer lugar, los sin\u00f3pticos refieren el I\u00f3ghion sobre la asistencia concedida por el Esp\u00ed\u00adritu Santo a los disc\u00ed\u00adpulos perseguidos y entregados a la autoridad (Mt 10,20, contexto del discurso misionero; Mc 3,11, contexto del discurso escatol\u00f3gico; Lc 12,2 contexto de exhortaci\u00f3n a dar testimonio con valor): la perspectiva es ya pospascual, y el Esp\u00ed\u00adritu aparece al mismo tiempo como iluminaci\u00f3n interior, fuerza y sost\u00e9n para confesar la fe cristiana contra todo temor. En cuarto lugar, s\u00f3lo Mt 28,20 pone en labios de Jes\u00fas resucitado la consigna misionera de ense\u00f1ar a todas las gentes, \u2020\u0153bautiz\u00e1ndDIAS en nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u2122: la f\u00f3rmula, que en contexto bautismal no tiene paralelos tan claros en el NT (cf, sin embargo, Didaj\u00e9 7,1.3), pone al Esp\u00ed\u00adritu en posici\u00f3n trinitaria junto al Padre y al Hijo Jes\u00fas; aunque no hay que verlo enseguida en la \u00f3ptica del concilio de Nicea, dice, sin embargo, que el bautizado es colocado en radical relaci\u00f3n (eis to \u00f3noma..) con el divino poder delpne\u00fcma, igual que el mismo Jes\u00fas fue hist\u00f3ricamente marcado de manera tan original.<br \/>\n967<br \/>\nEl cuarto evangelio nos presenta un discurso m\u00e1s amplio sobre el Esp\u00ed\u00adritu por parte de Jes\u00fas; m\u00e1s a\u00fan, todas sus palabras \u2020\u0153son esp\u00ed\u00adritu y vida\u2020\u009d (Jn 6,63 dicho la t\u00f3rah en Mek. Ex 15; Ex 26), es decir, connotadas por el pne\u00fama vivificante, ya que a \u00e9l Dios le \u2020\u0153da el esp\u00ed\u00adritu sin medida\u2020\u2122 (3,34; as\u00ed\u00ad C.K. Barret y R. Schna-ckenburg; otros entienden a Jes\u00fas como sujeto del don: as\u00ed\u00ad R.E. Brown y J. de la Potterie). Jes\u00fas hace del esp\u00ed\u00adritu bautismal el principio del nuevo nacimiento del cristiano como regeneraci\u00f3n de lo alto (cf 3,3-8); tambi\u00e9n el \u2020\u0153don de Dios = agua viva\u2020\u2122 (4,10) que se hace entrever a la sama-ritana podr\u00ed\u00ada referirse al Esp\u00ed\u00adritu como garant\u00ed\u00ada de vida eterna (cf 4,14; en alternativa, podr\u00ed\u00ada aludir a la palabra reveladora de Jes\u00fas). Es cierto que \u2020\u0153los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en Esp\u00ed\u00adritu y verdad\u2020\u009d (4,23), es decir, que prestan un culto no exterior ni puramente racional, sino interiormente animado por el Esp\u00ed\u00adritu e iluminado por la revelaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda por Jes\u00fas; corresponde al hecho de que \u2020\u0153Dios es Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (4,25), no tanto en el sentido de que es inmaterial cuanto en el sentido de que es no carnal, o sea no reducible a la medida del hombre, no localiza-ble ni disponible a sus pretensiones de dominarlo. Pero es sobre todo en los discursos de adi\u00f3s, durante la \u00faltima cena, donde se desarrolla el tema del Esp\u00ed\u00adritu; la perspectiva es pospascual, ya que Jes\u00fas habla de \u00e9l en t\u00e9rminos de promesa. En realidad es presentado casi como sustituto de Jes\u00fas, y en todo caso relacionado con su partida. Sus nombres m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos son \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu de verdad\u2020\u009d (14,17; 15,26; 16,13; en cuanto que dice referencia estricta a la verdad personal que es Jes\u00fas como revelador escatol\u00f3gico) y \u2020\u0153Par\u00e1clito\u2020\u009d (14,16.17. 26; 15,26; 16,7; en cuanto ad-vocatus, o sea asistente, sost\u00e9n: el mismo t\u00ed\u00adtulo se da a Jes\u00fas glorificado en 1Jn 2,1); para indicar su personalidad se une en 16,13 al neutro pne\u00fcma el pronombre masculino eke\u00ed\u00adnos. Sus funciones respecto a Jes\u00fas ser\u00e1n de testimonio (15,26s), de dependencia de su palabra (16,13s), de glorificaci\u00f3n (16,14); respecto a los disc\u00ed\u00adpulos ser\u00e1n de \u00ed\u00adntima presencia (14,17), de anamnesis de las palabras de Jes\u00fas (14,26), de gu\u00ed\u00ada a toda la verdad (16,13); respecto al mundo, sus funciones ser\u00e1n de alteridad (14,17), de oposici\u00f3n a las persecuciones (15,18-25) y de convencimiento de sus errores (16,8-11).<br \/>\n968<br \/>\n3. El Esp\u00ed\u00adritu del resucitado.<br \/>\nDurante su vida terrena Jes\u00fas es solamente beneficiario del Esp\u00ed\u00adritu (como los profetas del AT), pero no concesionario. Pero de su vientre, como se expresa figurativamente el cuarto evangelista, deb\u00ed\u00adan brotar r\u00ed\u00ados de agua viva (Jn 7,38); y estas palabras se refieren \u2020\u0153al Esp\u00ed\u00adritu que habr\u00ed\u00adan de recibir los que creyeran en \u00e9l. Pues a\u00fan no hab\u00ed\u00ada Esp\u00ed\u00adritu, porque Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada sido a\u00fan glorificado\u2020\u009d (IB 7,39). Con esto se afirma el valor absolutamente determinante de los acontecimientos pascuales (muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo) como cambio decisivo en la historia de la salvaci\u00f3n. Justamente con el tema del Esp\u00ed\u00adritu, la pascua marca m\u00e1s que nunca la l\u00ed\u00adnea entre dos vertientes, entre el A y NT. Ahora ha llegado el tiempo en el que realmente Jes\u00fas puede bautizar con Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mc 1,8 par). Pedro lo expres\u00f3 bien el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s: \u2020\u0153Exaltado, pues, por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre el Esp\u00ed\u00adritu Santo, objeto de la promesa, lo ha derramado. Esto es lo que est\u00e1is viendo y oyendo\u2020\u009d (Hch 2,33). Pero antes de convertirse en un don otorgado por medio de Jes\u00fas, el Esp\u00ed\u00adritu le interesa a \u00e9l personalmente y lo califica en su nueva identidad de resucitado. Lo dec\u00ed\u00ada ya una antigua confesi\u00f3n de fe judeo-cristia-na, referida por Pablo en Rom 1,3-4: \u2020\u0153Nacido de la estirpe de David seg\u00fan la carne, constituido hijo de Dios en poder seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santificaci\u00f3n por su resurrecci\u00f3n de la muerte\u2020\u2122.<br \/>\nPascua representa, pues, para \u00e9l como un segundo nacimiento, cuando no ya la \u2020\u0153carne\u2020\u009d, sino el \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d se convierte en su nuevo principio constitutivo, que hace de \u00e9l el \u2020\u0153Hijo de Dios poderoso. Ahora el Esp\u00ed\u00adritu de Dios se convierte en la dotaci\u00f3n de Jes\u00fas a un nuevo nivel, que le coloca en pie de igualdad soteriol\u00f3gica con Dios mismo (cf Justino, Dial. 87). Ac aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo se expresa Pablo en Rom 15,18-19 a prop\u00f3sito de su propia actividad apost\u00f3lica: \u2020\u0153S\u00f3lo me atrever\u00e9 a hablar de lo que por mi medio ha realizado Cristo para la obediencia de los paganos (a la fe)&#8230; con el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u2122. Justamente el pne\u00fcma divino se ha convertido ahora en toda su posibilidad de obrar, hasta el punto de que en algunos casos parecen identificarse (cf H. Gun-kel, J. Hermann, E. Schweizer): p.ej., cf ico 12,12 (\u2020\u0153Todos fuimos bautizados en un solo Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d) y Gal 3,27 (\u2020\u0153Pues cuantos hab\u00e9is sido bautizados en Cristo&#8230;\u2020\u2122). En cambio considero fuera de discusi\u00f3n 2Co 3,17 (\u2020\u0153El Se\u00f1or es el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u2122), puesto que aqu\u00ed\u00ad el t\u00e9rmino Kyrios tiene con-textualmente significado teol\u00f3gico en sentido estricto y no cristol\u00f3gico, como se deduce de la comparaci\u00f3n con el Targum J 1 de Ex 33,16; N\u00fam 7,89 (cf R. Penna, 192-201). En cuanto a ico 15,45 (\u2020\u02dcAd\u00e1n, el primer hombre, fue creado un ser viviente; el \u00faltimo Ad\u00e1n, como esp\u00ed\u00adritu vivificante\u2020\u2122), la locuci\u00f3n pne\u00fcma zoopoio\u00fcn(Lm 4,20, r\u00fcah \u2020\u02dcappen\u00fa) no indica una nueva dimensi\u00f3n impersonal en la cual se hubiera disuelto el resucitado, sino que s\u00f3lo expresa la nueva funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica (divina, porque seg\u00fan la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica s\u00f3lo Dios vivifica: 2R 5,7; Ne 9,6; SaI 70,20; Qo 7,12), adquirida por \u00e9l en favor de los hijos de Ad\u00e1n, desde los cuales se mide en consecuencia ahora toda su diversidad. En todo caso son determinantes algunos pasajes paulinos (as\u00ed\u00ad 2Ts 2,8 y sobre todo Ga 4,6; Rm 8,9; Flp 1,19) o de impronta paulina (as\u00ed\u00ad Hch 16,7; IP 1,1), donde en t\u00e9rminos absolutamente originales se habla de \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu del Hijo\u2020\u009d, o \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu de Cristo\u2020\u009d o \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas\u2020\u2122. Estas locuciones se han de considerar fuertemente el\u00ed\u00adpticas y se resuelven en esta otra: \u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu de Dios que est\u00e1 en Cristo-Hijo-Jes\u00fas, y que obra mediante \u00e9l\u2020\u009d. Pues domina con mucho en el NT el lenguaje tradicional concerniente al \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u2020\u009d o \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u2122; y es justamente esta r\u00fcah divina la que ahora es compartida por el resucitado: ya no es solamente \u2020\u0153de Dios\u2020\u009d, sino tambi\u00e9n del mes\u00ed\u00adas cristiano Jesucristo. Evidentemente esto implica una dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica interesante, puesto que si el pne\u00fcma es y permanece fundamentalmente divino, enseguida nos enfrentamos con la estatura misteriosa del personaje al cual se le otorga (no s\u00f3lo como beneficiario, sino sobre todo como dispensador). Pero de ah\u00ed\u00ad se deriva tambi\u00e9n una original dimensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica, ya que el hecho de compartir el Esp\u00ed\u00adritu entre Dios (Padre, aunque la conexi\u00f3n con el \u2020\u0153Padre\u2020\u009d es rara: Mt 10,20; Lc 11,13; Jn 14,16; Jn 14,26; Jn 15,26; Hch 2,33; Rm 8,15; Ga 4,6; Ef 2,18) y el Hijo de Dios hace que surjan rasgos de una personalidad suya que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la simple personificaci\u00f3n de la r\u00fcah israelita, donde se quedaba s\u00f3lo en un modo de intervenci\u00f3n del mismo Dios.<br \/>\nDe esta manera somos conducidos al umbral del misterio trinitario, cuya percepci\u00f3n en el NT no se presenta ciertamente en los t\u00e9rminos de las posteriores formulaciones de la fe cristiana. Esta fe, ya en el testimonio de los escritos can\u00f3nicos, pas\u00f3 por un crecimiento gradual, que podemos distinguir en tres fases. Ante todo, comprobamos que las confesiones de fe m\u00e1s antiguas hist\u00f3ricamente veri-ficables son sustancialmente binarias (= Dios y Cristo, con la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu: ico 15,3-5; ico 8,6; ITs 1,9-10; ITm 2,5; Flp 2,6-11; Col 1,12-20;Jn 1,1-18 solamente en Rm 1,3-4 y ITm 3,16 aparece epne\u00fcma, pero entendido m\u00e1s como una modalidad divina que como persona). En un segundo momento se abren paso algunas formulaciones ternarias (Ef 1,3-14; Rm 15,16; Rm 15,30; ico 6,11; ico 12,4-6 2Co l,21s; Ga 4,6; Ef 4,4-6 2Th 2,1 3s; Tt 3,4-6; Hb 9,14; IP 1,2; IP 3,18 Un IP 4,2 Jud 20s; Ap 22,1; Hch 10,3; Hch 20,28), que dan cada vez m\u00e1s espacio al Esp\u00ed\u00adritu, cuya presencia, sin embargo, no es signo de una conciencia trinitaria refleja. Solamente en un tercer estadio se lo asocia de pleno t\u00ed\u00adtulo personal a DiosiPadre y a Cristo-Hijo (2Co 13,13; Mt 28,20; Hch 2,33; Jn 14,26; Jn 15,26; Jn 16,13-15), ofreciendo con ello materia a las precisiones trinitarias de los siglos sucesivos.<br \/>\n969<br \/>\n4. El Esp\u00ed\u00adritu en el cristiano.<br \/>\nEste Esp\u00ed\u00adritu, as\u00ed\u00ad connotado en sus relaciones hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas con Dios y con Jes\u00fas, constituye tambi\u00e9n su punto de contacto con el hombre redimido. Es esencialmente algo \u2020\u0153mandado\u2020\u009d (Ga 4,6; IP 1,12 ), \u2020\u0153derramado\u2020\u009d (cf Ac 2,17s.33; Rm 5,5; ico 12,13; Tt 3,6), \u2020\u0153dado\u2020\u009d (Jn 19,30; 2Co 1,22; 2Co 5,5; Ef 1,17; ITs 4,8 Un ITs 3,24; ITs 4,13), \u2020\u0153otorgado\u2020\u2122 (Ga 3,5; Flp 1,19) y que, correspondientemente, es \u2020\u0153recibido\u2020\u009d Jn 7,39 Rm 8,15 ico 2,12; 2Co 11,4; Ga 3,2; Ga 3,14) y de lo que se puede \u2020\u0153estar lleno\u2020\u2122 (Ef 5,18). El resultado es que el pne\u00fcma divino ahora \u2020\u0153habita\u2020\u2122 (Rm 8,9; Rm 8,11; ico 3,16)0 \u2020\u0153mora\u2020\u2122 (Rm 8,11; Rm 8,11; 2Tm 1,14) en el cristiano como algo que \u2020\u0153se tiene\u2020\u009d (Rm 8,9; ico 7,40; 2Co 4,13), seg\u00fan un lenguaje que es exclusivamente paulino. En efecto, Pablo es el autor neotestamentario que m\u00e1s ha desarrollado el tema del constitutivo pneum\u00e1tico de la novedad antropol\u00f3gica. El fundamento de esta nueva antropolog\u00ed\u00ada sobrenatural puede ser simplemente la fe (Ga 3,2, \u2020\u0153cRecibisteis el Esp\u00ed\u00adritu por las obras de la ley o por haber aceptado la fe que os anunciaron?, y se sobrentiende que la respuesta debe tomar en consideraci\u00f3n s\u00f3lo la segunda parte de la alternativa). Pero es habitual el enlace del don del Pne\u00fcma con el momento sacramental del bautismo, donde el Esp\u00ed\u00adritu no s\u00f3lo forma parte de una f\u00f3rmula de administraci\u00f3n (Mt 28,20) ni es s\u00f3lo el principio causante de una nueva generaci\u00f3n (Jn 3,5-8), sino que es un don concedido por Dios que entra a definir por dentro al bautizado: \u2020\u0153El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo que se nos ha dado\u2020\u2122 (Rm 5,5; ico 6,11; ico 12,13; 2Co 1,2 1-22; Ef 1,13; Ef 4,30; Tt 3,5-6, \u2020\u0153mediante el bautismo regenerador y la renovaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que derram\u00f3 en abundancia sobre nosotros\u2020\u2122).<br \/>\nQuiz\u00e1 el texto m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito sea Gal 4,6 (que tiene un paralelo en Rm 8,15): \u2020\u0153Y como prueba de que sois hijos, Dios ha enviado a vuestros corazones el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo, que dama: \u00c2\u00a1Abba, Padre!\u2020\u009d De este texto deducimos algunas cosas dignas de notarse.<br \/>\na) El tema en discusi\u00f3n es el de la filiaci\u00f3n adoptiva (= hyiothes\u00ed\u00ad\u00e1), que expresa la nueva relaci\u00f3n del hombre con Dios, como condici\u00f3n de una superaci\u00f3n de servidumbre o de minor\u00ed\u00ada de edad (IB 4,1-3); ella da derecho a la herencia (IB 4,7), ya sea que se la entienda como participaci\u00f3n actual en el cumplimiento cristiano de las promesas antiguas (IB 3,14) o como recepci\u00f3n de los futuros bienes escatol\u00f3gicos<br \/>\nEf 1,13-14).<br \/>\nb) La nueva filiaci\u00f3n consiste en una relaci\u00f3n original de suma intimidad y familiaridad con Dios, evidenciada con el grito arameo \u2020\u0153Abba\u2020\u009d; \u00e9l manifiesta que la nueva condici\u00f3n filial del bautizado es humanamente inalcanzable, ya que consiste en una adecuaci\u00f3n con el mismo Jesucristo, al cual esa confianza con Dios le era connatural (Mc 14,36).<br \/>\nc) La nueva cualidad del cristiano la realiza justamente el Pne\u00fcma, el cual forma por eso el verdadero constitutivo de la identidad cristiana a nivel ontol\u00f3gico; el hecho de que se le llame \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu del Hijo\u2020\u009d subraya que la situaci\u00f3n del bautizado est\u00e1 en analog\u00ed\u00ada con la de Jes\u00fas; adem\u00e1s es enviado por Dios por una decisi\u00f3n soberanamente libre y gratuita (o sea, no condicionada por ninguna presunci\u00f3n humana), y por lo tanto es expresi\u00f3n de la pura gracia divina (cfSab9,17).<br \/>\nd) Al decir \u2020\u0153en nuestros corazones\u2020\u2122, el ap\u00f3stol alude a la profundidad personal del hombre, que es as\u00ed\u00ad tocado, y por tanto transformado hasta en sus ra\u00ed\u00adces m\u00e1s secretas; los cristianos son, pues, \u2020\u0153templo del Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (1Co 6,19; ico 3,16), y, contemplando en Cristo como en un espejo la gloria del Se\u00f1or, son \u2020\u0153transformados en su misma imagen, resultando siempre m\u00e1s gloriosos, bajo el influjo del Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u2020\u009d (2Co 3,18).<br \/>\ne) Lo m\u00e1s inaudito es que el bautizado es introducido y como inmerso en el mismo misterio trinitario; y ello justamente por obra del Esp\u00ed\u00adritu; pues, enviado por Dios, llega a nosotros con una t\u00ed\u00adpica connotaci\u00f3n cristol\u00f3gica para volver luego al supremo mandante en forma de grito filial (n.b.: en el original griego la acci\u00f3n de gritar tiene como sujeto no al Hijo, sino al Esp\u00ed\u00adritu; y es una acci\u00f3n que no tiene comparaci\u00f3n ni en el AT ni en el judaismo intertestamentario, cf tambi\u00e9n Rm 8,26); el Padre-Esp\u00ed\u00adritu-Hijo asumen as\u00ed\u00ad al cristiano en su comuni\u00f3n, como en el torbellino de sus mutuas relaciones. Por eso la existencia cristiana entera es una vida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu. \u2020\u0153Pues todos los que se dejan conducir por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios son hijos de Dios\u2020\u009d (Rm 8,14); \u2020\u0153si vivimos por el Esp\u00ed\u00adritu, dej\u00e9monos conducir por el Esp\u00ed\u00adritu (Ga 5,25). Con estas afirmaciones quiere decir Pablo que el pne\u00fcma no es s\u00f3lo algo est\u00e1tico, depositado en el fondo de \u2020\u0153nuestros corazones\u2020\u2122 y destinado a permanecer all\u00ed\u00ad en forma pasiva. Al contrario, es por naturaleza din\u00e1mico (por algo se le compara con el viento; c\u00ed\u00adsupra), y su presencia es estimulante, fermen-tadora. El lenguaje paulino del \u2020\u0153caminar\u2020\u009d y \u2020\u0153dejarse guiar\u2020\u009d expresan justamente el aspecto activo del impacto antropol\u00f3gico del Esp\u00ed\u00adritu, que informa de s\u00ed\u00ad toda la realidad cotidiana del cristiano en sus m\u00faltiples aspectos vivenciales.<br \/>\nEl \u2020\u0153servir a Dios en el orden nuevo del Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (Rm 7,6) se evidencia mediante el destronamiento del principio contrario, llamado \u2020\u0153carne\u2020\u009d, que debe ser controlado constantemente; es, sin embargo, importante precisar el concepto: la \u2020\u0153carne\u2020\u009d no equivale plat\u00f3nicamente a un simple componente del hombre (el cuerpo o la sexualidad), sino que identifica sem\u00ed\u00adticamente a todo el hombre (jcuerpo y alma!) en cuanto mortal, y mejor a\u00fan en cuanto alejado de Dios y opuesto a \u00e9l (Rm 9,8; ico 1,26; 2Co 1,12; 2Co 10,4; 2Co 1 1,17s; Flp 3,3-7). Las c\u00e9lebres p\u00e1ginas de Gal 5,16-25 y Rom 8,5-17 contraponen los dos principios alternativos en t\u00e9rminos sumamente eficaces, poniendo de manifiesto los efectos contrarios del uno y del otro. En resumen, leemos en Rom 8,2: \u2020\u0153La ley del Esp\u00ed\u00adritu, que da la vida en Cristo Jes\u00fas, me ha librado de la ley del pecado y de la muerte\u2020\u2122; de modo que s\u00f3lo ella realiza concretamente la novedad cristiana. Como comentar\u00e1 santo Tom\u00e1s de Aquino: \u2020\u0153Et hoc modo datum est Novum Testa-mentum, quia consistit in infusione Spiritus Sancti\u2020\u009d (In Hebraeos 8,10; cf In Romanos 8,2). Entre esta ley del Esp\u00ed\u00adritu y del amor hay luego una relaci\u00f3n del todo privilegiada, si no incluso una mutua identificaci\u00f3n (Rm 5,5): pues la \u00e1gape es el primer fruto del Esp\u00ed\u00adritu (Ga 5,22) y en ella se compendia toda la ley (Ga 5,14; Rm 13,8-10), que ahora para el cristiano no es ya un mandamiento externo, son un principio interior (Ez 36,26-27 y tambi\u00e9n santo Tom\u00e1s, In 2Co 3,6, \u2020\u0153Spiritus Sanctus, dum facit in nobis caritatem, quae est plenitudo legis, est Testamentum novum). La misma libertad, que tambi\u00e9n es don del Esp\u00ed\u00adritu (2Co 3,17), se orienta al servicio del amor (Ga 5,1; Ga 5,13). De modo que ahora el cristiano vive \u2020\u02dcen el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u2122 (Rm 2,29; Rm 8,9; Rm 14,17 etc. ) o \u2020\u0153seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (Rm 8,4; Rm 8,5; Ga 4,29). Es para \u00e9l un \u2020\u0153sello\u2020\u009d (2Co 1,22; Ef 1,13; Ef 4,30), que le marca en su nueva naturaleza y le recuerda e incluso le permite vivir en conformidad con su nuevo estado. Y es tambi\u00e9n una \u2020\u0153unci\u00f3n\u2020\u2122 (1Jn 2,20; 1Jn 2,27), que hace activa y operante la escucha de la palabra de Dios.<br \/>\n970<br \/>\n5. El Esp\u00ed\u00adritu y la Ilglesia.<br \/>\nLa efusi\u00f3n neotestamentaria del Esp\u00ed\u00adritu no es solamente un hecho individual. Al contrario, tiene una dimensi\u00f3n comunitaria t\u00ed\u00adpica; el que m\u00e1s la destaca en sus comienzos hist\u00f3ricos es el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles. El relato del hecho de Pentecost\u00e9s (Hch 2,1-12) se inspira en algunos elementos veterotestamenta-rios jud\u00ed\u00ados, como la imagen del viento [1 supraJ, el esquema subyacente en los hechos del Sina\u00ed\u00ad (Ex 19,1; Ex 19,8; Ex 19,16; Ex 19,17; Ex 19,18; Ex 20,18; Dt2,36 Fla-vio Josefo, An\u00ed\u00ad. Dt3,80), el tema de las lenguas (cf Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, De-cal. 44-49; Spec. leg. 2,188-1 89; Ex. R., 5,9, sobre Ex 4,27 Talmud Bab. Sb 88) yen particular la cita expl\u00ed\u00adcita de JI 3,1-5 en el discurso de Pedro Hch 2,17-21), para decir con toda evidencia que ha llegado la efusi\u00f3n escatol\u00f3gica del pne\u00fcma de Dios, el cual da consistencia a una nueva comunidad (constituida con toda probabilidad no s\u00f3lo por los \u2020\u0153doce\u2020\u2122, sino tambi\u00e9n por los mencionados en 1,14-1 5) y que est\u00e1 destinado a horizontes universales (cf la lista de los pueblos en 2,9-11).<br \/>\nLa pneu-matolog\u00ed\u00ada de Ac es muy acentuada (unas 60 veces pne\u00fcma tiene valencia teol\u00f3gica); y es objeto de discusi\u00f3n si el Esp\u00ed\u00adritu se entiende ah\u00ed\u00ad como persona o como simple fuerza sobrenatural, como factor de orden est\u00e1tico o de renovaci\u00f3n interior, como un don transitorio o permanentel. Una cosa es cierta:<br \/>\ncomo en el bautismo del Jord\u00e1n dio comienzo a la vida p\u00fablica de Jes\u00fas, as\u00ed\u00ad ahora pone en marcha la historia de la comunidad cristiana como comunidad misionera. El es \u2020\u0153la fuerza para ser testigos (de Jes\u00fas) hasta los conf\u00ed\u00adnes de la tierra\u2020\u2122 (Hch 1,8); Pedro dir\u00e1 efectivamente en nombre de los ap\u00f3stoles: \u2020\u0153Nosotros somos testigos de estas cosas, como lo es tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu Santo de Dios que ha dado a los que le obedecen\u2020\u009d (5,32; cf 15,28). El mismo Esp\u00ed\u00adritu llena de s\u00ed\u00ad a los siete colaboradores de los ap\u00f3stoles, entre ellos en particular a Esteban (cf 6,3.10; 7,55), es dado por Pedro y Juan a los samaritanos convertidos (cf 8,15-1 7), ilumina a Felipe (cf 8,29-39), confirma el vuelco ocurrido en Saulo (cf 9,17), aconseja a Pedro (10,19), es derramado sobre los primeros paganos (10,44-47; ll,15s) y sobre los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista (19,1-6), caracteriza a las figuras de Bernab\u00e9 (11,24) y del profeta Agabo (11,28), designa a los primeros misioneros (cf 13,2.4), conduce la misi\u00f3n de Pablo (cf 13,9; 16,6-7; 20,23; son interesantestambi\u00e9n las variantes del c\u00f3d. Den 19,1 y 20,3) y es responsable de las decisiones innovadoras tomadas en el llamado concilio de Jerusal\u00e9n (15,28). Por algo el libro de los Hechos ha sido reiteradamente definido como el evangelio del Esp\u00ed\u00adritu, porque en \u00e9l act\u00faa como protagonista, despu\u00e9s de haber hecho irrupci\u00f3n en pentecost\u00e9s como \u2020\u0153viento impetuoso\u2020\u009d (2,20 en la escena de la comunidad jerosolimitana. Es tambi\u00e9n evidente que el Esp\u00ed\u00adritu pente-costal es el don por excelencia de Jes\u00fas resucitado (mejor, ascendido a los cielos: cf 1,9-11); y el cuarto evangelio datar\u00e1 la primera efusi\u00f3n ya la tarde misma de pascua al grupo de los disc\u00ed\u00adpulos (Jn 20,22). En todo caso, constituye la dotaci\u00f3n de la Iglesia, la cual, si escucha lo que el Esp\u00ed\u00adritu incesantemente le sugiere (Ap 2,7;Ap 2,11;Ap 2,17; Ap 2,29; Ap 3,6;Ap 3,13; Ap 3,22), no puede permanecer inerte ni tibia, sino que se ver\u00e1 constantemente impulsada al testimonio. La presencia del Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia se revela, en efecto, activa, si en ella hay siempre algo evang\u00e9lico que hacer ver y escuchar (Hch 2,23).<br \/>\n971<br \/>\nSi los Hechos nos muestran al Esp\u00ed\u00adritu en acci\u00f3n, las cartas de Pablo nos ofrecen una fecunda ense\u00f1anza sobre las relaciones Esp\u00ed\u00adritu-Iglesia, naturalmente tambi\u00e9n basada en la experiencia concreta del ap\u00f3stol (sobre todo en el \u00e1mbito de la comunidad de Corinto). Sus afirmaciones sobre la materia se reducen a poner de manifiesto dos aspectos de la cuesti\u00f3n, diversos y complementarios. En primer lugar, se dice que el Esp\u00ed\u00adritu es el dato de base com\u00fan a todos los bautizados, y por ello factor de unidad eclesial. Ya es sintom\u00e1tico el hecho de que Pablo, cuando habla de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en el hombre, use siempre el plural \u2020\u0153vosotros-nos-otros\u2020\u2122 o el indefinido \u2020\u0153quien-cuan-tos\u2020\u009d (\u00fanicas excepciones: Rm 9,1; ico 7,10 en Rm 8,2 el singular es una en\u00e1lage persona); en particular sorprende el recurso al pronombre \u2020\u0153todos\u2020\u2122; as\u00ed\u00ad, por ejemplo: \u2020\u0153Todos hemos sido bautizados en un solo Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (1Co 12,13; Rm 8,14). Esto significa que es in\u00fatil y da\u00f1oso erigir delimitaciones inconsistentes de clase en la Iglesia, ya que \u2020\u0153todos\u2020\u2122 participamos del Esp\u00ed\u00adritu (2Co 13,13) de manera radicalmente paritaria. La misma comunidad cristiana est\u00e1 en su originarse ya pneum\u00e1ticamente connotada, y el ap\u00f3stol la compara a una carta \u2020\u0153redactada no con tinta, sino con el Esp\u00ed\u00adritu de Dios vivo\u2020\u009d(2Co 3,3). As\u00ed\u00ad pues, el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz de la identidad eclesial Ga 3,3) como v\u00ed\u00adnculo objetivo y a la vez exigencia de unidad por la participaci\u00f3n de una dignidad igual de hijos adoptivos de Dios. Por eso se comprende la exhortaci\u00f3n de la carta a los Efesios a \u2020\u0153mantener la unidad del esp\u00ed\u00adritu con el v\u00ed\u00adnculo de la paz\u2020\u2122 (Ef 4,3), y, aunque algunos autores antiguos hayan entendido aqu\u00ed\u00ad pne\u00fcma en el sentido humano-psicol\u00f3gico, es posible ver ah\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, ya que se trata de un don pose\u00ed\u00addo que es preciso conservar; y tambi\u00e9n porque seg\u00fan la f\u00f3rmula \u2020\u0153un solo cuerpo y un solo esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (IB 4,4), la cual recuerda el fuerte enunciado de Ep 2,22 sobre el templo santo en el Se\u00f1or, \u2020\u0153por el que tambi\u00e9n vosotros est\u00e1is integrados en el edificio, para ser mediante el Esp\u00ed\u00adritu morada de Dios\u2020\u009d. El da cohesi\u00f3n y vida al cuerpo eclesial.<br \/>\nEn segundo lugar, y parad\u00f3jicamente, el Esp\u00ed\u00adritu es tambi\u00e9n fuente de disparidad en la Iglesia; y esto a nivel de ministerios. \u2020\u0153Hay diversidad de dones, pero el Esp\u00ed\u00adritu es el mismo&#8230; A cada uno se le da la manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu para el bien com\u00fan&#8230; Todo esto lo lleva a cabo el \u00fanico y mismo Esp\u00ed\u00adritu, repartiendo a cada uno sus dones como quiere\u2020\u2122 (1Co 12,4; ico 12,7; ico 12,11 y en los vv. ico 8-10 el ap\u00f3stol enumera ocho carismas diversos, reduci\u00e9ndolos todos un \u00fanico origen pneum\u00e1tico). Sobre la comprobaci\u00f3n de una multiplicidad de funciones ministeriales (mo todas programadas!), Pablo hace tres consideraciones diversas.<br \/>\na) El Esp\u00ed\u00adritu en persona es el verdadero responsable de la pluralk dad carism\u00e1tica (y en IB 12,28 comprende tambi\u00e9n \u00e9sta: \u2020\u0153los dones del gobierno\u2020\u009d de la comunidad); por tanto, en vez de rebajar el hecho, lo ennoblece al m\u00e1ximo, atribuyendo al Pne\u00fcma una capacidad tan sumamente diversificada de intervenir en el tejido eclesial, que los hombres por s\u00ed\u00ad solos no sabr\u00ed\u00adan hacer con tanta fantas\u00ed\u00ada (icf lTh 5,19!); este supremo principio, que obra \u2020\u0153como quiere\u2020\u2122, es lo que habr\u00ed\u00ada de confesar tambi\u00e9n un extra\u00f1o, \u2020\u0153proclamando que verdaderamente Dios est\u00e1 en vosotros\u2020\u2122 (IB 14,25).<br \/>\nb) Una vez m\u00e1s Pablo insiste en que la potencia carism\u00e1tica del Esp\u00ed\u00adritu llega a \u2020\u02dccada uno\u2020\u009d de los bautizados (cf 1,7.11; ver tambi\u00e9n Ef 4, 7); como si dijera que el cristiano, sea quien sea, demuestra su madurez tambi\u00e9n por el hecho de saber ejercer un papel en la Iglesia, asumiendo su responsabilidad de investido del Esp\u00ed\u00adritu; \u00e9ste no est\u00e1 destinado a permanecer solamente \u2020\u0153en los corazones\u2020\u2122, sino a desplegarse en un plano comunitario p\u00fablico.<br \/>\nc) Semejante \u2020\u0153manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, cualquiera que sea la fisonom\u00ed\u00ada que adquiera concretamente, se orienta \u2020\u0153a la utilidad com\u00fan\u2020\u009d; ning\u00fan pneum\u00e1tico (1Co 2,10-15) puede arrogarse el hecho de lacerar el cuerpo de Cristo que es la Iglesia; al contrario, el Esp\u00ed\u00adritu se da para la oikodom\u00e9, es decir, la construcci\u00f3n y el crecimiento de la comunidad (IB 14,3; IB 4; IB 5; IB 12; IB 17; IB 26); incluso en 2Co 3,6.8 habla el ap\u00f3stol de una diakon\u00ed\u00adapne\u00famatos, es decir, de un ministerio del Esp\u00ed\u00adritu, que consiste en \u2020\u0153servir el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d a la comunidad cristiana por parte del ap\u00f3stol, como elemento vivificante (cf K. Pr\u00fcmm).<br \/>\n972<br \/>\n6. Esp\u00ed\u00adritu y esperanza.<br \/>\nSi el Pne\u00fcma califica ya el hoy del cristiano y de la Iglesia, es tambi\u00e9n el factor que tiene abierta la puerta al futuro escatol\u00f3gico, del cual constituye al mismo tiempo una anticipaci\u00f3n y una garant\u00ed\u00ada. Hay dos conceptos paulinos que van en este sentido: aparj\u00e9 = \u2020\u0153primicias\u2020\u009d (Rm 8,23, \u2020\u0153Tenemos las primicias del Esp\u00ed\u00adritu&#8230;, esperando la adopci\u00f3n filial, la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo; porque en la esperanza fuimos salvados\u2020\u2122) y arrab\u00f3n = \u2020\u0153prenda\u2020\u2122 (2Co 1,22, \u2020\u0153Nos ha marcado con su sello y ha puesto en nuestros corazones el Esp\u00ed\u00adritu como prenda de salvaci\u00f3n\u2020\u009d; ver tambi\u00e9n IB 5,5 Ep 1,14: \u2020\u0153Prenda de nuestra herencia\u2020\u2122). Ambos dicen que justamente el Esp\u00ed\u00adritu constituye el com\u00fan denominador de la vida cristiana presente y de la futura; \u00e9l representa la continuidad cualitativa entre los dos momentos. \u2020\u0153El que nos ha hecho para este destino es Dios, y como garant\u00ed\u00ada nos ha dado su Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (2Co 5,5). Su funci\u00f3n no se limita a una dimensi\u00f3n interior. El pne\u00fcma (igual que ya en Ez 37) impregna tambi\u00e9n la corporeidad del hombre: \u2020\u0153Y si el Esp\u00ed\u00adritu del que resucit\u00f3 a Jes\u00fas de entre los muertos habita en vosotros, el que resucit\u00f3 a Cristo Jes\u00fas de entre los muertos vivificar\u00e1 tambi\u00e9n vuestros cuerpos mortales por obra de su esp\u00ed\u00adritu, que habita en vosotros\u2020\u2122 (Rm 8,11). Es como si constituyese una fuerza tal que se derrama y difunde fuera de la simple interioridad, involucrando tambi\u00e9n \u2020\u0153vuestros cuerpos mortales\u2020\u009d en un destino de promoci\u00f3n escatol\u00f3gica, es decir, de vida definitiva y total. En cuanto a la modalidad del fen\u00f3meno, elap\u00f3stol se expresa en t\u00e9rminos misteriosos, pero sumamente originales: \u2020\u0153Se siembra un cuerpo natural, y resucita un cuerpo espiritual&#8230; Pero lo primero no es lo espiritual, sino lo natural\u2020\u009d (1Co 15,44; ico 15,46). El<br \/>\nsomapneumatik\u00f3n, aunque parezca una expresi\u00f3n contradictoria, expresa a la vez dos ideas: por una parte, en el futuro escatol\u00f3gico tampoco se le quita al hombre su somaticidad, y por tanto no s\u00f3lo el alma, sino tambi\u00e9n el cuerpo tiene un futuro; por otra parte, experimentar\u00e1 una transformaci\u00f3n tal que pasar\u00e1 de la miseria el esplendor (lB 15,43). De esta metamorfosis es causa justamente el Pne\u00fcma.<br \/>\n973<br \/>\nBIBL.: AA.VV., Lo Spirito del Signore, en Parola Spirito e Vita 4, Dehoniane, Bolonia 1981 (juliodiciembre); Albert R.-Westermann C:, Esp\u00ed\u00adritu (r\u00fcah) en DTAT II, Cristiandad, Madrid 1985, 914-1447; Baer H. von, DerHei-Hge Geistirt den Lukasschriften, Kohlhammer, Stuttgart 1926; BarrettC.K., The Holy Spirit and the Gospel Tradition, SPCK, Londres 19662; Castro S., Experiencia religiosa del Esp\u00ed\u00adritu en la Biblia, en \u2020\u0153Revista de Espiritualidad\u2020\u009d 42(1983)7-34; Cazelles, L\u2020\u2122espritde Dieudansl\u2020\u2122Anci\u00e9n Testament, en AA.W., Le myst\u00e9re de l\u2020\u2122Esprit Saint\u2020\u2122, Tours 1968, 1 7\u2020\u009dl 3; Chevalier M.-A., L\u2020\u2122Esprit etle Messie dans le Bas-Judaisme elle Nouveau Testament, PUF., Par\u00ed\u00ads 1958; Id, Souffle de Dieu. 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Especialmente la segunda parte de Neh. sirve como el cl\u00ed\u00admax de todo lo que ha pasado anteriormente, incluyendo la obra de Esdras, como su presencia e importancia en Neh. 8 lo prueba. Aun que Neh. 1:1 obviamente comienza una nueva secci\u00f3n de la obra, no marca un cambio m\u00e1s dr\u00e1stico en la narrativa que el de Esd. 7:1 en donde se presenta al mismo Esdras.<br \/>\nLo que no es tan seguro es si se deber\u00ed\u00adan considerar estos libros como parte integral de la obra del autor de los libros de Cr\u00f3n. Obviamente sirven de continuaci\u00f3n a su narrativa, como lo muestra la repetici\u00f3n del final de Cr\u00f3n. en los primeros vers\u00ed\u00adculos de Esd., pero eso de por s\u00ed\u00ad no demanda que sea el mismo autor. Ambas obras parecen estar interesadas en varios de los mismos temas, notablemente la atenci\u00f3n que le dan a la obra y al personal del templo de Jerusal\u00e9n. Pero dado que ambos son productos de una comunidad relativamente peque\u00f1a que por su parte estaba dominada por el templo, tales elementos en com\u00fan no deber\u00ed\u00adan sorprendernos. Los eruditos en la materia difieren sobre este punto. Afortunadamente no hay muchos lugares donde la decisi\u00f3n hace mucha diferencia para la interpretaci\u00f3n de Esd. o Neh. Por lo tanto, estos libros ser\u00e1n considerados en esta secci\u00f3n sin referirnos m\u00e1s a los libros de Cr\u00f3n. de aqu\u00ed\u00ad en adelante.<\/p>\n<p>LA SITUACI\u00ed\u201cN HISTORICA<\/p>\n<p>Dado que los libros de Esd. y Neh. llevan la forma de una narrativa hist\u00f3rica, tenemos que saber algo de su situaci\u00f3n y del transcurso de los eventos a los cuales se refieren para que podamos comprender la contribuci\u00f3n que hacen al desarrollo del resto de la historia b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nLos libros de Rey. cuentan la larga historia de los reinos de Israel y Jud\u00e1. La existencia por separado de Israel lleg\u00f3 a su fin en 722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo cuando los asirios finalmente incorporaron el pa\u00ed\u00ads al resto del Imperio (2 Rey. 17). Por los siguientes 150 a\u00f1os el peque\u00f1o reino de Jud\u00e1 con el descendiente de David como rey y con su capital en Jerusal\u00e9n, continu\u00f3 existiendo como naci\u00f3n individual con experiencias mixtas. Sin embargo, es importante recordar que todo lo que sabemos del pasado de Israel debe haber llegado hasta nuestros d\u00ed\u00adas por este medio.<br \/>\nEn 587 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Jud\u00e1 sufri\u00f3 la misma ruina que su vecino del norte, Israel, aunque en su caso por mano de los babilonios que, en el transcurso del tiempo, sustituyeron a los asirios como el Imperio mundial dominante en esos d\u00ed\u00adas. Ser\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil exagerar el trastorno radical que caus\u00f3 la conquista babil\u00f3nica. Muchas personas, particularmente los l\u00ed\u00adderes y las clases en el poder, fueron deportadas a Babilonia. El templo que por tanto tiempo hab\u00ed\u00ada permanecido como el punto focal de la religi\u00f3n y la unidad del pueblo fue arrasado por completo y todos sus art\u00ed\u00adculos de valor transportados al templo de los victoriosos babilonios. El rey tambi\u00e9n fue qui tado (2 Rey. 25:7) tal como pas\u00f3 con sus antepasados (2 Rey. 24:15), de modo que la monarqu\u00ed\u00ada que desde la \u00e9poca de David hab\u00ed\u00ada representado la esperanza del pueblo (2 Sam. 7) sencillamente dej\u00f3 de existir. El pa\u00ed\u00ads mismo parece haberse convertido nada m\u00e1s que en una provincia bastante remota del Imperio Babil\u00f3nico. Con este desmantelamiento al por mayor de todas las instituciones m\u00e1s importantes del pa\u00ed\u00ads, a muchos les debe haber parecido que Jud\u00e1 (y con \u00e9l la religi\u00f3n de la cual eran los \u00fanicos testigos) hab\u00ed\u00ada sido relegada a las p\u00e1ginas de la historia, la misma clase de suerte que varias naciones vecinas sufrieron al mismo tiempo. El li bro de Lam. capta esta escena de impotencia y de desesperaci\u00f3n.<br \/>\nNo sabemos lo suficiente acerca de la situaci\u00f3n en Jud\u00e1 o Babilonia durante los siguientes 50 a\u00f1os, o sea el per\u00ed\u00adodo com\u00fanmente conocido como el exilio. Lo que s\u00ed\u00ad esta claro, sin embargo, es que en tre los deportados hubo algunos quienes no s\u00f3lo elaboraron una estrategia para sobrevivir f\u00ed\u00adsica y socialmente sino que tambi\u00e9n (y esto es lo m\u00e1s importante) pudieron darse cuenta de que Dios todav\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada algo en mente para ellos. Verdaderamente ser capaz de apreciar que esos eventos catastr\u00f3ficos eran de parte de Dios y no quedaban fuera de su control fue un avance teol\u00f3gico de grandes proporcio nes. Al estar conscientes de eso y al tratar de aprender las lecciones dolorosas que pod\u00ed\u00ada ense\u00f1ar, al menos algunos miembros de la comunidad cautiva aprendieron a leer, a conservar y finalmente a a\u00f1adir a las escrituras sagradas desde el punto de vista de su nueva perspectiva.<br \/>\nEl a\u00f1o 538 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, el momento en que comienza el libro de Esd., proclam\u00f3 un tremendo cambio no s\u00f3lo en las condiciones de la comunidad jud\u00ed\u00ada en el exilio sino en toda la historia del antiguo Cercano Oriente. Ciro el persa, quien en poco tiempo se hab\u00ed\u00ada hecho con el poder en su patria y hab\u00ed\u00ada comenzado una serie de conquistas extensas en los \u00faltimos a\u00f1os, entr\u00f3 en Babilonia triunfalmente y de all\u00ed\u00ad en adelante fue considerado el soberano indiscutible de todo lo que previamente era el Imperio Babil\u00f3nico. El Imperio Persa que \u00e9l estableci\u00f3 fue la potencia mundial principal los dos siguientes siglos m\u00e1s o menos. En diferentes per\u00ed\u00adodos sus reyes controlaban un \u00e1rea que se extend\u00ed\u00ada desde Egipto hasta la India. Por supuesto, tambi\u00e9n tuvieron sus vicisitudes. Hubo per\u00ed\u00adodos de gran inquietud y rebeli\u00f3n interna; Egipto de ning\u00fan modo estuvo bajo control todo el tiempo y algunos de los conflictos con las potencias vecinas como Grecia han llegado a ser legendarios. Tampoco fue ron todos los reyes persas tan capaces como Ciro, Dar\u00ed\u00ado y Artajerjes, los tres reyes acerca de quienes se oye m\u00e1s en los libros de Esd. y Neh.<\/p>\n<p>A pesar de esto, dos puntos importantes emergen que se deben mantener en mente. Primero, para los persas el territorio de Jud\u00e1 era m\u00e1s importante de lo que uno se imaginar\u00ed\u00ada debido a su posici\u00f3n estrat\u00e9gica cerca de la frontera tumultuosa de Egipto. Les preocupaba mucho asegurarse de que esta \u00e1rea se mantuviese fiel al Imperio. Y segundo, cuando les conven\u00ed\u00ada hacerlo, los persas ten\u00ed\u00adan la pr\u00e1ctica de ganarse esa clase de fidelidad al concederle a los pueblos subyugados un nivel de autonom\u00ed\u00ada local en asuntos religiosos y legales. Por supuesto, cuando les conven\u00ed\u00ada, pod\u00ed\u00adan ser tan tir\u00e1nicos y crueles como los asirios o los babilonios; pero junto a esto, la pol\u00ed\u00adtica m\u00e1s liberal de repatriar a pueblos ocupaba su lugar en el m\u00e9todo de gobierno que ten\u00ed\u00adan, como lo ilustra el libro de Esd.<br \/>\nComo veremos muy pronto, los autores b\u00ed\u00adblicos no se centran en estos asuntos m\u00e1s amplios. Sin embargo, \u00e9stos influencian mucho la actitud que tienen sobre las pol\u00ed\u00adticas internacionales y, lo que quiz\u00e1 sea m\u00e1s significativo, estas pol\u00ed\u00adticas proveen el marco dentro del cual act\u00faan los personajes de los cuales escriben. La realidad de la situaci\u00f3n los obliga a hacer y a esperar lo que sea m\u00e1s pr\u00e1ctico, de modo que al leer no debemos buscar lo que no hu biera sido razonable para ellos en aquellos d\u00ed\u00adas. Conseguir independencia para la naci\u00f3n en el mejor de los casos s\u00f3lo hubiese sido un sue\u00f1o remoto. Lo que se necesitaba en esos momentos era encontrar la manera de adaptar las verdades y normas religiosas, establecidas en el pasado y en circunstancias muy distintas, a la nueva situaci\u00f3n de una comunidad religiosa peque\u00f1a viviendo bajo la sombra de una de las potencias mundiales m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>ESCENARIO<\/p>\n<p>Dada la situaci\u00f3n hist\u00f3rica, \u00bfd\u00f3nde encajan los libros de Esd. y Neh.? Esta pregunta no es tan f\u00e1cil de contestar, como uno se imaginar\u00ed\u00ada, por varias razones.<br \/>\nComo es el caso con muchos de los libros b\u00ed\u00adblicos, es necesario mantener en mente dos niveles diferentes. Primero, es obvio que existen los eventos al nivel que se describen, y este es el m\u00e1s directo de los dos m\u00e9todos. La mayor parte de la informaci\u00f3n necesaria para entender esto se encontrar\u00e1 en los puntos relevantes del comentario que sigue. Un punto que no recibir\u00e1 comentario, en todo caso, es la fecha cuando Esdras viaj\u00f3 a Jerusal\u00e9n. Seg\u00fan Esd. 7:7 esto ocurri\u00f3 en el s\u00e9ptimo mes del rey Artajerjes pero hubo tres reyes con el mismo nombre y la historia no hace ninguna distinci\u00f3n. Ya que la historia de Esd. se cuenta antes de la de Neh. generalmente se supone que fue Artajerejes I, de modo que la fecha en cuesti\u00f3n ser\u00ed\u00ada 458 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Hay que avisar al lector, sin embargo, que varios eruditos prefieren las fechas de Artajerjes II (poniendo a Es dras en 398 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo) y que Esdras fue a Jerusal\u00e9n despu\u00e9s de Nehem\u00ed\u00adas. Esta opini\u00f3n, que se puede encontrar en otros comentarios, obviamente requiere que se arregle mucho material a este nivel hist\u00f3rico elemental. En todo caso, no es tan popular ahora como sol\u00ed\u00ada serlo, y no es lo que este comentario asume.<br \/>\nEn segundo lugar, siempre vale la pena, al leer libros hist\u00f3ricos, preguntarse acerca del escenario y el prop\u00f3sito del autor o del redactor que compil\u00f3 la obra en su forma actual. Obviamente esto ocurri\u00f3 m\u00e1s tarde, en algunos casos mucho m\u00e1s tarde, que los eventos que se describen. Por ejemplo, al leer los Evangelios lo normal es investigar el \u00e9nfasis de cada uno de los evangelistas, y lo que ayuda es el hecho de que podemos comparar la presentaci\u00f3n de uno con la de los otros. Podemos observar lo que se ha incluido u omitido, d\u00f3nde difiere el orden de la presentaci\u00f3n y otros elementos por el estilo. Uno quiere saber lo que cada autor ense\u00f1a acerca de Jes\u00fas mismo y por qu\u00e9 lo ha hecho en la manera peculiar.<br \/>\nEn principio lo mismo es cierto de Esd. y Neh. Es obvio que el autor ha utilizado diferentes documentos y que no ha utilizado todo el material que ellos le ofrec\u00ed\u00adan. Asimismo, observaremos en el comentario varios lugares donde ha arreglado el material a su propia manera por sus propias razones. El estudio de estos asuntos nos ayuda a ver lo que el autor quer\u00ed\u00ada hacer destacar m\u00e1s a sus lectores.<br \/>\nEsto, sin embargo, es lo que da lugar a otros problemas, especialmente el hecho de que no hay modo seguro de determinar con exactitud cu\u00e1ndo escribi\u00f3 el autor y por lo tanto para qui\u00e9n escrib\u00ed\u00ada. Una opini\u00f3n muy probable es que los relatos de la obra de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas (o sea, m\u00e1s o menos Esd. 7\u2014Neh. 13) fueron combinados alrededor del 400 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo y que Esd. 1\u20136 fue a\u00f1adido un siglo m\u00e1s tarde creando los libros en la forma actual. Si eso es correcto, entonces, un posible inter\u00e9s de los primeros cap\u00ed\u00adtulos p. ej.p. ej. Por ejemplo ser\u00ed\u00ada la legitimidad de la forma de expresi\u00f3n del culto en la comunidad jud\u00ed\u00ada en presencia de afirmaciones rivales, especialmente el crecimiento del grupo que llegamos a conocer m\u00e1s tarde como los samaritanos. Observamos entonces que la restauraci\u00f3n del templo se presenta como la verdadera l\u00ed\u00adnea de conti nuidad con las formas del culto israelita antiguo y como la comunidad establece su sentido de identidad en presencia de afirmaciones rivales. De esto se pueden aprender lecciones \u00fatiles para hoy en lugares donde la iglesia tambi\u00e9n se esfuerza para mantener su verdadera identidad en un ambiente hostil, especialmente porque los eventos que son la fundaci\u00f3n de nuestra fe ocurrieron hace tanto tiempo.<\/p>\n<p>El Imperio Persa en el siglo V a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo<\/p>\n<p>ALGUNOS DE LOS TEMAS PRINCIPALES<br \/>\nEs posible, dadas estas consideraciones, escoger varios temas que corren por ambos libros. La raz\u00f3n para mencionarlos aqu\u00ed\u00ad no es para poder decir todo lo que los libros ense\u00f1an acerca de estos asuntos, sino hacer preguntas que uno pueda tener en mente al leer el texto mismo.<\/p>\n<p>Concepto teol\u00f3gico de la historia<br \/>\nLa primera observaci\u00f3n que notamos es que estos libros son muy selectivos en lo que escogen para contarnos. La frase \u2020\u0153pasadas estas cosas\u2020\u009d en Esd. 7:1, p. ej.p. ej. Por ejemplo cubre un per\u00ed\u00adodo de m\u00e1s de 50 a\u00f1os. Las actividades de Esdras mayormente ocupan un per\u00ed\u00adodo de 12 meses, y de la obra de Nehem\u00ed\u00adas no sabemos nada de lo que pasa durante los 12 a\u00f1os entre su primer a\u00f1o de actividad intensa y su segundo per\u00ed\u00adodo de gobernador m\u00e1s de 12 a\u00f1os m\u00e1s tarde. Asimismo, las citas en Neh. 12:26 y 47 parecen que unen directamente a la generaci\u00f3n de los que regresaron primero a la obra de los reformadores que vinieron dos o m\u00e1s generaciones m\u00e1s tarde. Cla ramente, \u00e9sta no es una historia cient\u00ed\u00adfica moderna. Por lo contrario, el per\u00ed\u00adodo que se cubre est\u00e1 considerado del punto de vista del completo control de Dios sobre el proceso y por medio del cual su pueblo fue primeramente restablecido y luego reformado sobre la tierra. Solo son incluidas las cosas que contribuyeron a eso. Nosotros tambi\u00e9n necesitamos alzar los ojos de los acontecimientos mundanos de todos los d\u00ed\u00adas, los cuales a veces resultan desalentadores, para poder discernir los prop\u00f3sitos mayores de Dios en la vida y mundo nuestros. Teniendo esa vista m\u00e1s amplia enfrente, aprendemos a apreciar m\u00e1s la contribuci\u00f3n que ca da uno de nosotros hacemos.<\/p>\n<p>Continuidad<\/p>\n<p>Dadas las desconcertantes circunstancias del exilio ya mencionadas, era muy importante para los que regresaban a Jerusal\u00e9n y para los que ven\u00ed\u00adan detr\u00e1s de ellos asegurarse de que segu\u00ed\u00adan la misma fe que sus antepasados. \u00bfPod\u00ed\u00adan seguir confiando en las mismas promesas que encontramos en los libros m\u00e1s antiguos del ATAT Antiguo Testamento? \u00bfPod\u00ed\u00adan depender en que Dios les ayudara y guiara como lo hab\u00ed\u00ada hecho en las generaciones pasadas? Ya que su situaci\u00f3n era tan diferente de la que los precedi\u00f3, \u00bften\u00ed\u00adan derecho a\u00fan de llamarse el pueblo de Israel? En el comentario se dan muchos ejemplos de la atenci\u00f3n que el autor presta a estos temas, y sin duda hay muchos otros que todav\u00ed\u00ada se podr\u00e1n descubrir. La manera en que se describe el regreso del exilio, el proceso de reconstrucci\u00f3n del templo, la manera en que fue amueblado, y las personas que ministraron all\u00ed\u00ad, todos estos fueron los medios por los cuales el autor quiso tranquilizar a los lectores y darles un sentido de orientaci\u00f3n religiosa.<br \/>\nQuiz\u00e1 lo m\u00e1s importante de todo fue la atenci\u00f3n que le dio al libro de la Ley, la ley de Mois\u00e9s (utiliza varios t\u00ed\u00adtulos diferentes, pero todos se refieren a lo mismo). Por supuesto, gran parte de la ley, que llamamos el Pentateuco (de G\u00e9n. a Deut.), fue escrita por un pueblo que vivi\u00f3 en distintas condiciones: Eran una naci\u00f3n soberana y pod\u00ed\u00adan controlar todos sus propios asuntos internos. Tal vez por esa misma raz\u00f3n muchos llegaron a considerarla como palabra muerta. La contribuci\u00f3n especial de Esdras, como veremos, fue desarrollar m\u00e9todos de interpretaci\u00f3n que les ense\u00f1asen a obtener los principios fundamentales de las Escrituras para que los pudiesen aplicar de nuevo en sus propios d\u00ed\u00adas, algo que es tan necesario que nosotros hagamos como lo fue para ellos. La adherencia a las ense\u00f1anzas de este libro (el cual, por supuesto, tiene tanto de la gracia y salvaci\u00f3n de Dios y del car\u00e1cter de la fe como de la \u2020\u0153ley\u2020\u009d definida estrictamente) les permiti\u00f3 obtener los medios principales de acceso al conocimiento de Dios, como tambi\u00e9n lo hace para nosotros. Esto es lo m\u00e1s importante para establecer continuidad con la fe de los que nos precedieron.<\/p>\n<p>El progreso de la restauraci\u00f3n<\/p>\n<p>Las primeras tres secciones principales de los libros (Esd. 1\u20136; 7\u201310; Neh. 1\u20137) siguen el mismo modelo: Se concede permiso a una persona o a un grupo para regresar a Jerusal\u00e9n desde Babilonia para realizar una tarea espec\u00ed\u00adfica; al ponerse a hacerla se encuentran con oposici\u00f3n de una clase u otra, pero finalmente la superan para completar al menos la parte principal de la tarea. Este modelo a su vez sirve para animarnos a tener paciencia y ser fieles y al mismo tiempo nos advierte que no nos desviemos por culpa de problemas externos.<br \/>\nLa \u00faltima parte de la obra (Neh. 8\u201313), sin embargo, es bastante dif\u00ed\u00adcil. Al centro de ella se encuentra la lectura de la ley, seguida por la confesi\u00f3n y el compromiso de obedecer la ley de Dios (Neh. 8\u201310). Pero pronto, a pesar de la celebraci\u00f3n por lo que se ha logrado (Neh. 12:27\u201343), leemos de los intentos, no siempre exitosos, de trasla dar los valores de ese gran evento a la rutina m\u00e1s mon\u00f3tona que invariablemente los sigue. De esto hacemos dos observaciones. Primera, la \u2020\u0153renovaci\u00f3n del compromiso\u2020\u009d de Neh. 8\u201310 est\u00e1 ubicada firmemente como el cl\u00ed\u00admax de la obra de Dios por medio de los reformadores y no como condici\u00f3n de ella. Los lectores futuros podr\u00e1n aprender que la obediencia fiel que se les requiere no es un medio para ganar el favor de Dios sino que representa la acci\u00f3n en respuesta a la manera en que Dios ha restaurado y transformado la existencia de su comunidad. Segunda, el pueblo de Dios no puede suponer que se le puede mantener para siempre en un alto plano de emoci\u00f3n espiritual. En verdad esos momentos pierden su valor si no se les convierte en una vida de fidelidad y obediencia regular y cotidia na inclusive en asuntos tan \u2020\u0153mundanos\u2020\u009d como las contribuciones financieras para el servicio de Dios. La manera medio desalentadora en que termina el libro en Neh. 13 sugiere que, sin ayuda, \u00e9sta es verdaderamente la parte m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil del mensaje del libro.<\/p>\n<p>Relaciones<\/p>\n<p>Casi en todas partes (Neh. 9:32\u201337 es la \u00fanica mayor excepci\u00f3n) los libros pintan a los reyes persas en una luz positiva. Desde el primer vers\u00ed\u00adculo de Esd., donde Ciro reacciona en respuesta al impulso de Dios, pasando por la confirmaci\u00f3n por parte de Dar\u00ed\u00ado del permiso para reconstruir el templo (Esd. 6:6\u201312; ver el v. 14) y la encomienda de Es dras por Artajerjes (Esd. 7:12\u201326) y su apoyo de Nehem\u00ed\u00adas (Neh. 2:6), estos reyes son los agentes humanos principales de la voluntad divina a nivel oficial. En contraste, la importancia pol\u00ed\u00adtica de los actores principales jud\u00ed\u00ados recibe muy poca atenci\u00f3n. Al seguir el rastro de este tema, se hace claro que el autor trataba de dar un bosquejo del programa que fuese fiel a la realidad y, por otra parte, insisti\u00f3 en las lecciones de lo que significa ser fiel bajo estas circunstancias. Ya que las autoridades dominantes ten\u00ed\u00adan buena disposici\u00f3n hacia los jud\u00ed\u00ados, se deb\u00ed\u00adan concentrar en las oportunidades que Dios les daba de servir en vez de perturbar las cosas tratando de hacer cambios radicales en el statu quo. Solo el final de Neh. 9 sirve para recordar que lo bueno que Dios desea todav\u00ed\u00ada queda por venir.<br \/>\nEn cambio, a las autoridades de los pa\u00ed\u00adses vecinos se les proyecta de modo uniforme en una luz negativa, con Sambalat siendo el peor de todos, aunque de ninguna manera el \u00fanico. Y aqu\u00ed\u00ad, la amenaza es muy seria ya que estos vecinos compart\u00ed\u00adan hasta cierto punto los valores religiosos de los jud\u00ed\u00ados mismos (ver, por ej. Esd. 4:1\u20133). No se ne cesita dudar de que haya un tono lleno de disculpas en la manera resuelta en que se describe el tratamiento de esta oposici\u00f3n. Para muchas personas este es uno de los aspectos menos atractivos de estos libros, especialmente cuando parte de la soluci\u00f3n a los problemas incluye disolver los matrimonios mixtos (Esd. 9\u201310; Neh. 13:23\u201328). Nueva mente en estos pasajes es necesario mantener en mente las circunstancias que los jud\u00ed\u00ados enfrentaban y no tratar de evitar el problema al darle una respuesta \u2020\u0153espiritual\u2020\u009d. La pureza de su religi\u00f3n era vi tal para la continuidad de la comunidad y por eso el legado que nos deja es que en este per\u00ed\u00adodo formativo no deb\u00ed\u00ada haber t\u00e9rmino medio ni en su posici\u00f3n legal bajo la ley persa ni en la integridad de su autoidentidad. (Adem\u00e1s, se debe recordar que estaban dispuestos a recibir a toda persona que quisiese unirse a ellos con sinceridad; cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 6:21.) Hay veces, y sin duda \u00e9sta era una de esas, cuando hay que darle prioridad a la pureza de las cualidades de \u2020\u0153luz\u2020\u009d y de \u2020\u0153sal\u2020\u009d del pueblo de Dios para que no se disuelvan completamente y el testimonio del amor y gracia salv\u00ed\u00adfica de Dios se pierda de vista completamente.<br \/>\nEstos son algunos de los temas caracter\u00ed\u00adsticos de estos libros que pueden servirnos de orientaci\u00f3n para leerlos inteligentemente. Por supuesto, esto no es como para negar que habr\u00e1 otras observaciones que nos llamar\u00e1n la atenci\u00f3n. Entre otras cosas mencionaremos la soberan\u00ed\u00ada caracter\u00ed\u00adstica de Dios, especialmente teniendo en cuenta la situaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica en la que se encuentran estos libros en comparaci\u00f3n con los libros m\u00e1s antiguos de historia del ATAT Antiguo Testamento, la naturaleza y pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n, tambi\u00e9n los rasgos de los actores principales, las cualidades del liderazgo que ejemplifican, etc. En todo caso, es obvio que hay mucho de valor eterno que se pue de aprender al estudiar estos libros frecuentemente malentendidos.<br \/>\nESDRAS<\/p>\n<p>BOSQUEJO DEL CONTENIDO<\/p>\n<p>1:1\u20146:22\tEl regreso del exilio y la reconstrucci\u00f3n del templo<br \/>\n1:1-11\tCiro manda el regreso de los exiliados y de los utensilios del templo<br \/>\n2:1-70\tLa lista de los exiliados que regresaron<br \/>\n3:1\u20144:5\tLa restauraci\u00f3n del culto<br \/>\n4:6-24\tLa oposici\u00f3n abierta<br \/>\n5:1\u20146:22\tLa reconstrucci\u00f3n del templo<\/p>\n<p>7:1\u201410:44\tEsdras<br \/>\n7:1-10\tIntroducci\u00f3n de Esdras<br \/>\n7:11-28\tLa comisi\u00f3n de Esdras<br \/>\n8:1-36\tEl viaje de Esdras a Jerusal\u00e9n<br \/>\n9:1-15\tInforme de matrimonios mixtos y la confesi\u00f3n de Esdras<br \/>\n10:1-44\tSe resuelve el problema de los matrimonios mixtos<br \/>\nComentario<\/p>\n<p>1:1-6:22 EL REGRESO DEL EXILIO Y LA RECONSTRUCCION DEL TEMPLO<\/p>\n<p>Los primeros seis caps. de Esd. abarcan un per\u00ed\u00adodo de poco m\u00e1s de 20 a\u00f1os (538\u2013515 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo), durante el cual varios jud\u00ed\u00ados regresaron del exilio en Babilonia y, despu\u00e9s de algunas demoras, reconstruyeron el templo en Jerusal\u00e9n que los babilonios hab\u00ed\u00adan destruido 50 a\u00f1os atr\u00e1s.<br \/>\nSin embargo, estos eventos no fueron escritos en forma de narrativa continua, sino que m\u00e1s bien se han acentuado ciertos momentos especiales, mientras que otros asuntos de importancia hist\u00f3rica (como el viaje de vuelta a Jerusal\u00e9n) no se describen para nada. Esto se debe a que el autor vivi\u00f3 en una \u00e9poca mucho m\u00e1s reciente que los eventos que narra de modo que estaba limitado a lo que ven\u00ed\u00ada escrito en los documentos que ten\u00ed\u00ada a su disposici\u00f3n, como copias de cartas, listas y otros documentos. Por la manera en que termin\u00f3 el arreglo de todo esto, a\u00f1adiendo algunos comentarios para unirlos, llama la atenci\u00f3n de sus lectores sobre el significado religioso y teol\u00f3gico de estos eventos.<br \/>\nEn primer lugar, enfatiza el hecho de que estos eventos estuvieron bajo el control del soberano Dios del cielo, quien utiliz\u00f3 hasta reyes paganos como Ciro y Dar\u00ed\u00ado para realizar su voluntad para su pueblo (por ej., 1:1 y 6:14), aunque lo que pas\u00f3 pareciera insignificante en vista de los asuntos m\u00e1s importantes del poderoso Imperio Persa. Esto anima al lector a considerar los asuntos internacionales con una perspectiva distinta de la corriente, y donde una comunidad religiosa peque\u00f1a de otra manera se desilusionar\u00ed\u00ada f\u00e1cilmente.<br \/>\nDurante per\u00ed\u00adodos de inestabilidad pol\u00ed\u00adtica, el creyente aprende a ver las cosas de manera m\u00e1s profunda para poder discernir las oportunidades que Dios ofrece, como p. ej.p. ej. Por ejemplo el renovar los esfuerzos para la evangelizaci\u00f3n o cambiar la direcci\u00f3n de la estrategia de la iglesia para que sea m\u00e1s eficaz en su servicio y testimonio en el nuevo clima social.<br \/>\nEn segundo lugar, hay un gran \u00e9nfasis en toda esta secci\u00f3n en la continuidad entre las antiguas instituciones de Israel y las de la nueva comunidad en Jerusal\u00e9n. De modo que se les recuerda a los lectores que ellos son los herederos leg\u00ed\u00adtimos de todo lo que Dios le prometi\u00f3 a su pueblo hace mucho tiempo; la religi\u00f3n de ellos no es nueva sino que representa la continuaci\u00f3n directa de lo que se le revel\u00f3 a Mois\u00e9s, a David y a Salom\u00f3n.<br \/>\nTambi\u00e9n puede ser que se haga una observaci\u00f3n negativa en esta secci\u00f3n, a saber, el rechazo de las afirmaciones rivales, como las de la comunidad samaritana al norte, que empieza a emerger. Si estos cap\u00ed\u00adtulos fueron compilados mientras se edificaba el templo samaritano (c. de 300 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo), esa clase de garant\u00ed\u00ada era necesaria. En tercer lugar, entonces, el autor claramente nota en los caps. 4\u20136 que la oposici\u00f3n a la obra de Dios se supera mejor al continuar fielmente en la labor asignada por Dios en lugar de buscar t\u00e9rminos medios u optar por enfrentamientos. Todos estos temas ser\u00e1n desarrollados m\u00e1s ampliamente en los libros de Esd. y Neh.<\/p>\n<p>1:1-11 Ciro manda el regreso de los exiliados y de los utensilios del templo<\/p>\n<p>Este primer cap\u00ed\u00adtulo se centra en las primeras dos observaciones que acabamos de discutir. El escenario es el a\u00f1o en el cual \u2014debido a su r\u00e1pida subida a la posici\u00f3n de autoridad\u2014 Ciro conquist\u00f3 Babilonia (538 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo) sustituyendo el pasado imperio mundial de Babilonia con el de los persas. La pol\u00ed\u00ad tica imperial persa era diferente de la de su predecesor. Mientras que los otros buscaban establecer su autoridad por medio de medidas duras tales como el movimiento entero de poblaciones subyugadas (exilio), los persas prefer\u00ed\u00adan acomodar los intereses de gente local cuando esa pol\u00ed\u00adtica les conven\u00ed\u00ada seg\u00fan sus propios prop\u00f3sitos. Antes de que los persas pudiesen planear su expansi\u00f3n hacia Egipto, necesitaban la lealtad de los habitantes del lado occidental del Imperio, el cual inclu\u00ed\u00ada Palestina, y eso result\u00f3 en los favores que se le otorgaron a los jud\u00ed\u00ados.<br \/>\n1:1\u20136 El decreto de Ciro. Mientras que los historiadores seculares tratan de explicar los acontecimientos por medio de las pol\u00ed\u00adticas imperiales de la \u00e9poca, el autor b\u00ed\u00adblico las considera los medios por los cuales Dios realiz\u00f3 sus prop\u00f3sitos. Por eso el impulso de Ciro (1) y el del pueblo de Dios a obedecer fielmente (5) se pueden describir con los mismos t\u00e9rminos. Lo que es m\u00e1s, se cuenta que Ciro fue el instrumento usado para cumplir las profec\u00ed\u00adas anteriores, probablemente refiri\u00e9ndose a Jer. 50:9 y 51:11 le\u00ed\u00addas a la luz de Isa. 44:28 y 45:13. Siguiendo esta forma de pensar, lo que original mente pudo haber sido un anuncio bastante localizado (la forma del preg\u00f3n en los vv. 2\u20134 es la de un mensaje oral, probablemente dirigido a los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados) ahora se le ve con significado universal: Ciro, rey de Persia, \u2020\u00a6 hizo pregonar por todo su reino (1).<br \/>\nEl decreto (2\u20134) se concentra en permiso para regresar. Los detalles acerca de la reconstrucci\u00f3n del templo fueron el tema de otro edicto (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:3\u20136), porque afectaban a otros, no solo a los jud\u00ed\u00ados. Los dos pasajes no se deben considerar variantes del mismo edicto.<br \/>\nA la respuesta del pueblo (5) la sigue una nota (6) con la intenci\u00f3n de recordarnos el \u00e9xodo de Egipto. El apoyo monetario dado por todos los que estaban en los alrededores inclu\u00ed\u00ada no solo el de los jud\u00ed\u00ados que decidieron no volver (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 4), sino tambi\u00e9n de personas no jud\u00ed\u00adas. La forma de expresi\u00f3n de este vers\u00ed\u00adculo recuerda el tema del \u2020\u0153despojamiento de los egipcios\u2020\u009d de Exo. 3:21\u201322; 11:2, 12:35\u201336. Esta es la primera de varias alusiones al \u00e9xodo que invitan al lector a considerar cuidadosamente lo que de otra manera se descartar\u00ed\u00ada como un acontecimiento oscuro e insignificante dentro de la historia del Imperio Persa. Al ojo de la fe, este regreso no es menos trascendental que los acontecimientos relacionados con el nacimiento de la naci\u00f3n de Israel.<br \/>\nNota. 2 El t\u00ed\u00adtulo Dios de los cielos aparece en esta secci\u00f3n por primera vez en la Biblia. Se utiliza m\u00e1s com\u00fanmente en los contextos donde los jud\u00ed\u00ados est\u00e1n en contacto con los persas. Al principio pudo ser que fue adoptado como un t\u00ed\u00adtulo aceptable para ambos partidos (la deidad persa, Ahura Mazda era un dios celestial).<br \/>\n1:7\u201311 La devoluci\u00f3n de los utensilios del templo. Este p\u00e1rrafo sin duda est\u00e1 basado en el inventario de los utensilios del templo que fueron devueltos, el cual se debe haber hallado en los archi vos del templo. El autor no lo incluy\u00f3 por su inter\u00e9s como anticuario como lo prueban sus propios comentarios previos. Primero, varios elementos recuerdan aspectos del \u00e9xodo de Egipto. Es obvio por Isa. 52:11, 12 que se esperaba que se devolvieran los utensilios como parte del \u2020\u0153segundo \u00e9xodo\u2020\u009d. Adem\u00e1s, el v. 11 utiliza una f\u00f3rmula com\u00fan en otras partes para describir el \u00e9xodo (cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 50:24; Exo. 3:8, 17; y especialmente 33:1). Finalmente, es posible que el t\u00ed\u00adtulo original de Sesbasar, dirigente de Jud\u00e1 (8) sea un reflejo de N\u00fam. 7:84\u201386 (cf.cf. Confer (lat.), compare N\u00fam. 2:3\u201331; 7:1\u201383; 34:18\u201328, en los cua les RVARVA Reina-Valera Actualizada traduce la misma palabra como \u2020\u0153jefe\u2020\u009d), donde los \u2020\u0153jefes\u2020\u009d de las distintas tribus van conectados con tales utensilios durante el per\u00ed\u00adodo del desierto.<br \/>\nEn segundo lugar, el v. 7 destaca que estos utensilios son los mismos que hab\u00ed\u00adan sido quitados del primer templo en Jerusal\u00e9n (ver 2 Rey. 24:13; 25:13\u201315; 2 Cr\u00f3n. 26:7, 10, 18). En forma simb\u00f3lica puede ser que tomaron el lugar de los dioses o \u00ed\u00addolos de otras naciones que Nabucodonosor captur\u00f3 y puso en su templo como muestra de su superioridad. Al ser devueltos, y en forma indirecta, al ser utilizados nuevamente en las ceremonias del segundo templo en la misma \u00e9poca del autor se pudo establecer una fuerte l\u00ed\u00adnea de continuidad con el templo de Salom\u00f3n. Sirvieron para enfocar la atenci\u00f3n sobre la uni\u00f3n del pueblo de Dios y revivieron el culto del templo parado por el exilio.<br \/>\nNotas. 8 Sesbasar fue el primer gobernador de la provincia persa de Jud\u00e1 (cf.cf. Confer (lat.), compare 5:14). No se sabe nada m\u00e1s por seguro acerca de \u00e9l. Es muy posible que haya sido un jefe destacado de la tribu de Jud\u00e1, pero las sugerencias de que haya sido de la familia de David o que se le debe identificar como Zorobabel son especulativas. 9, 10 La traducci\u00f3n exacta de los diferentes tipos de utensilios es muy incierta de modo que se asigna una variedad de art\u00ed\u00adculos a la palabra. 11 El total, 5.400, no es igual a la suma de sus partes. Puede ser que esto se deba a errores al copiar los s\u00ed\u00admbolos de las cifras o sencillamente fue un error en los c\u00e1lculos (de esto hay muchos ejem plos en los textos del tesoro persa en Pers\u00e9polis).<\/p>\n<p>2:1-70 La lista de los exiliados que regresaron<\/p>\n<p>Es evidente por los \u00faltimos vers\u00ed\u00adculos del cap\u00ed\u00adtulo, que esta lista fue compilada bastante despu\u00e9s del regreso. Exactamente por qu\u00e9 y cu\u00e1ndo no se sabe, pero una sugerencia atractiva es que respond\u00ed\u00ada al pedido oficial de los nombres de los que se ocupaban de la edificaci\u00f3n del segundo templo (5:4). Si es cierto, entonces puede ser que la lista incluye no s\u00f3lo a los que regresaron inmediatamente despu\u00e9s del preg\u00f3n de Ciro, sino tambi\u00e9n a los que los siguieron en los 10 \u00f3 12 a\u00f1os subsiguientes. La lista se repite en Neh. 7:6\u201373, donde \u2020\u0153los que hab\u00ed\u00adan su bido la primera vez\u2020\u009d (v. 5) se debe interpretar en un sentido general, ya que se dan en contraste con las otras tandas de los que regresaron como la que dirigi\u00f3 Esdras (cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 8). La explicaci\u00f3n que se ha dado por las peque\u00f1as diferencias entre las dos versiones de la lista, que conciernen mayormente a cifras, es que se deben a problemas t\u00ed\u00adpicos que aparecieron m\u00e1s tarde en la reproducci\u00f3n de un sistema de escribir n\u00fameros muy complicado durante esa \u00e9poca.<br \/>\nDespu\u00e9s de los nombres de los 12 jefes (ver Neh. 7:7), el orden de la lista es este: familias laicas (3\u201335), sacerdotes (36\u201339), levitas (40) y servidores del culto (41\u201358). A esto le siguen detalles acerca de los que no pudieron establecer su linaje (59\u201363), un resumen como conclusi\u00f3n (64\u201367) y otros detalles breves. La secci\u00f3n larga de laicos no parece ser una unidad ya que algunos est\u00e1n registrados por fa milia y otros por domicilio. Es posible que estos \u00faltimos hayan sido personas que no fueron exiliadas pero que de todos modos se unieron con los que regresaron para reconstruir el templo.<br \/>\nLa raz\u00f3n teol\u00f3gica principal por incluir esta lista es acentuar nuevamente la continuidad entre la comunidad posterior al exilio y el antiguo pueblo de Is rael. Esto lo indican especialmente las observaciones de los vv. 59\u201363 sobre los que no pudieron en ese momento establecer su linaje para la satisfacci\u00f3n p\u00fablica, y el n\u00famero de jefes (12) que recuerda el n\u00famero de tribus de Israel. Adem\u00e1s, el \u00e9nfasis al principio y al final de la lista en cada persona que regresa a su propia ciudad (vv. 1 y 70) se\u00f1ala la estrecha asociaci\u00f3n tambi\u00e9n en otras partes del ATAT Antiguo Testamento entre el pueblo y la tierra, de modo que el cap\u00ed\u00adtulo funciona de la misma manera que las listas en la segunda parte del libro de Jos. Lo que insin\u00faa, por consiguiente, es que se cumple parcialmente la promesa b\u00e1sica a Abraham (G\u00e9n. 12:2, 3).<br \/>\nPor supuesto, el sentido de exclusividad que expresa este cap\u00ed\u00adtulo debe equilibrarse con la caracter\u00ed\u00adstica inclusiva de los prop\u00f3sitos de Dios atestiguada en otras partes de las Escrituras, inclusive en el ATAT Antiguo Testamento (y como lo sugiere este cap\u00ed\u00adtulo por la cantidad de nombres extranjeros, especialmente en los vv. 43\u201358). Pero en el contexto actual, que es un per\u00ed\u00adodo de transici\u00f3n crucial, era inevitable que se acentuara la importancia del sentido de identidad de la comunidad y el mantenimiento de una clase de continuidad correspondiente al pasado.<br \/>\nAsimismo, las comunidades cristianas deben aprender a ser m\u00e1s sensitivas a las prioridades que su situaci\u00f3n demande. La visi\u00f3n suprema siempre ha sido reflejar la gracia de Dios que siempre nos acepta. A veces, sin embargo, fallas morales o doc trinales resultan en una iglesia que casi ni se puede distinguir de la sociedad que la rodea. En tales casos es posible que se tenga que acentuar la necesidad de volver a las reformas y a definir los l\u00ed\u00admites nuevamente, lo cual es un proceso que aparenta ser exclusivista. Su prop\u00f3sito, sin embargo, deber\u00ed\u00ada ser el recrear un centro cristiano vibrante que pueda funcionar eficazmente una vez m\u00e1s para atraer a otras personas a la experiencia del amor de Dios.<\/p>\n<p>3:1-4:5 La restauraci\u00f3n del culto<\/p>\n<p>Esta secci\u00f3n se divide en tres partes. La primera describe la restauraci\u00f3n del altar y del culto con el que se le asocia (3:1\u20136), la segunda los preparativos para la reconstrucci\u00f3n del templo (3:7\u201313) y la tercera la primera nota de oposici\u00f3n a la obra, que como resultado se demor\u00f3 (4:1\u20135). A primera vista, este cuadro no cuadra con la impresi\u00f3n que da el profeta Hageo, quien m\u00e1s tarde (c. de 520 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo) castiga al pueblo por la completa desatenci\u00f3n al templo, y quien indujo lo que parece ser un nuevo comienzo en la obra de edificaci\u00f3n bajo el liderazgo de Zorobabel y Jes\u00faa (o Josu\u00e9).<br \/>\nSe han propuesto varias soluciones a esta dificultad; p. ej.p. ej. Por ejemplo que para el tiempo de Hageo el humilde comienzo que se hab\u00ed\u00ada hecho casi se hab\u00ed\u00ada olvidado. Otra alternativa es que no deber\u00ed\u00adamos atribuir este pasaje a los primeros d\u00ed\u00adas del regreso. Podr\u00ed\u00ada ser que los vv. 7\u201313 y 4:1\u20133 vienen del tiempo del profeta Hageo (su llegada a la casa de Dios en el v. 8 entonces se refiere a cuando comenz\u00f3 la reconstrucci\u00f3n y no a la fecha del primer regreso desde Babilonia), y 4:4, 5 se a\u00f1adieron luego para explicar por qu\u00e9 ocurri\u00f3 la demora (cf.cf. Confer (lat.), compare 4:4 con 3:3, y note el tiempo transcurrido mencionado en el v. 5). De todas maneras, lo que explica la postura del autor est\u00e1 claro y la intenci\u00f3n es que sirva de ejemplo: El pueblo ten\u00ed\u00ada las prioridades correctas al que rer restaurar algunas partes del culto lo antes posible, aun antes de que el templo estuviese completo (3:6).<br \/>\n3:1\u20136 La restauraci\u00f3n del altar y del culto. Al menos este p\u00e1rrafo se refiere a los primeros d\u00ed\u00adas del regreso del exilio. Restauraron el altar sobre su base (3), o sea, en el mismo sitio donde se hab\u00ed\u00ada des truido el altar original. Se asegur\u00f3 la continuidad con el culto del Israel de antes del cautiverio al concentrarse en el preciso lugar del altar de holocaustos revelado por Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cr\u00f3n. 22:1). Asimis mo, los sacrificios espec\u00ed\u00adficos (4) y los generales (5) fueron reanudados como est\u00e1 escrito. Las formas y la expresi\u00f3n del culto son precisamente las mismas que Mois\u00e9s y David instituyeron.<br \/>\nNotas. 2 Jes\u00faa era el sumo sacerdote (ver Hag. 1:1), una posici\u00f3n que asumi\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s importancia despu\u00e9s del fin de la monarqu\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad que apropiadamente se le menciona primero aqu\u00ed\u00ad. Zoro babel aparentemente sucedi\u00f3 a Sesbasar como gobernador civil (ver Hag. 1:1). Aunque pertenec\u00ed\u00ada a la familia de David (1 Cr\u00f3n. 3:19), no se le atribuye ninguna importancia a ese hecho en el libro de Esd.<br \/>\n3:7\u201313 Preparativos para la reconstrucci\u00f3n del templo. Pr\u00e1cticamente todas las declaraciones en este p\u00e1rrafo se proponen acentuar la similitud al primer templo. Por ejemplo, el v. 7 es un eco de 1 Cr\u00f3n. 22:2\u20134 y 2 Cr\u00f3n. 2:15, 16; la fecha en el v. 8 recuerda a 2 Cr\u00f3n. 3:2 y si se a\u00f1aden los dos a\u00f1os de preparativos a los cinco a\u00f1os de edificaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:15), el total de siete a\u00f1os se puede comparar a 1 Rey. 6:38. El papel de los levitas de supervisar la obra (8, 9) es el mismo de 1 Cr\u00f3n. 23:4, y la descripci\u00f3n de las subsiguientes celebraciones (10, 11) recuerda la dedicaci\u00f3n del primer templo (p. ej.p. ej. Por ejemplo 2 Cr\u00f3n. 5:11\u201313; 7:3). Finalmente, se realiza una comparaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita en los vv. 12\u201313, donde el ruido del regocijo por haber terminado la restauraci\u00f3n por lo menos igual\u00f3 el llorar desilusionado de los que eran suficientemente viejos como para haber visto el primer templo. Nuevamente entonces el \u00e9nfasis sobre la continuidad y la legitimidad es el prop\u00f3sito principal de este p\u00e1rrafo, mientras que la nota de regocijo con la que concluye es otro desaf\u00ed\u00ado para la generaci\u00f3n de los contempor\u00e1neos del autor.<br \/>\n4:1\u20135 Los primeros signos de oposici\u00f3n. Si el incidente de los vv. 1\u20133 ocurri\u00f3 en el tiempo de Dar\u00ed\u00ado como se sugiri\u00f3 anteriormente, puede que explique por qu\u00e9 poco despu\u00e9s todo el proyecto fue sometido a una investigaci\u00f3n oficial en el cap. 5. Los que fueron desairados pronto comenzaron a tomar represalias. Aunque era posible recibir a cualquier persona de afuera como miembro de la comunidad (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:21) si otros grupos se un\u00ed\u00adan como socios iguales, se arriesgaba perder la autoridad legal para reconstruir el templo. La investigaci\u00f3n subsiguiente (cf.cf. Confer (lat.), compare 5:3) dio la raz\u00f3n a la sabidur\u00ed\u00ada en ponerse fir me en cuanto a este punto. Los enemigos de Jud\u00e1 y de Benjam\u00ed\u00adn (1) fue escrito probablemente despu\u00e9s de que se supo lo que pas\u00f3; en aquel momento puede ser que no se les consideraba de la misma manera.<br \/>\nLos vv. 4, 5 fueron a\u00f1adidos por separado para explicar la demora desde la dedicaci\u00f3n del altar (3:1\u20136) y la reconstrucci\u00f3n del templo.<br \/>\nNotas. 2 La repoblaci\u00f3n del antiguo reino del norte con extranjeros por Esarjad\u00f3n, rey de Asiria, no se menciona en los libros hist\u00f3ricos (2 Rey. 17:24\u201341 concierne a Sarg\u00f3n II), pero se alude a ellos en Isa. 7:8. 5 Dar\u00ed\u00ado sucedi\u00f3 a Cambises como rey de Persia en 522 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo y rein\u00f3 hasta 486 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Los primeros dos a\u00f1os de su reinado fueron caracterizados por muchas rebeliones (no mencionadas en Esd. pero de posible significado en el esce nario de las profec\u00ed\u00adas de Hageo y Zacar\u00ed\u00adas), pero luego Esd. indica que reanud\u00f3 las pol\u00ed\u00adticas de Ciro.<\/p>\n<p>4:6-24 La oposici\u00f3n abierta<\/p>\n<p>En esta secci\u00f3n se mencionan tres cartas de acusaci\u00f3n en contra de los jud\u00ed\u00ados, una escrita para Jerjes (6) y dos para Artajerjes (7\u201316). Estos dos reyes reinaron despu\u00e9s de Dar\u00ed\u00ado, pero los caps. 5\u20136 vuelven a su reinado. A menos que el autor se haya confundido completamente con la cronolog\u00ed\u00ada de este per\u00ed\u00adodo, tenemos que asumir que esta secci\u00f3n es una digresi\u00f3n y que el v. 24 trata de mostrar que se reanuda la narrativa que se dej\u00f3 de lado en el v. 5 (y sigue la misma forma de expresi\u00f3n). A favor de esta soluci\u00f3n est\u00e1 el hecho de que las acusaciones tienen que ver con los muros de Jerusal\u00e9n (12, 13) y no con el templo, lo cual es el tema del resto de Esd. 1\u20136.<br \/>\nLa raz\u00f3n por esta digresi\u00f3n est\u00e1 suficientemente clara. El autor acaba de relatar el desaire del ofrecimiento de ayudar. Esta decisi\u00f3n aparentemente du ra la justifican estos acontecimientos, cuando los grupos involucrados revelan sus verdaderas intenciones y se descubre que ciertamente eran los enemigos de Jud\u00e1 y Benjam\u00ed\u00adn (1). Ya que este es s\u00f3lo el primer relato de oposici\u00f3n a la obra de Dios en los libros de Esd. y Neh. (veremos muchos m\u00e1s), sirve de advertencia de la necesidad constante de estar vigilantes y de que es mejor resolver los problemas causados por la oposici\u00f3n mientras est\u00e1 todav\u00ed\u00ada \u2020\u0153afuera\u2020\u009d antes de que se le permita afianzarse a la comunidad donde puede ser mucho m\u00e1s destructiva.<br \/>\nS\u00f3lo se da por completo una de las acusaciones (8\u201316), y la respuesta del rey (17\u201322) nos puede ayudar m\u00e1s tarde a explicar las condiciones que hicieron necesaria la misi\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas. No hay nada de evidencia que sugiera que la acusaci\u00f3n de una rebeli\u00f3n bien planeada fuera correcta. Pero dada la inquietud que frecuentemente caracterizaba partes de las provincias occidentales del Imperio, se le puede perdonar a Artajerjes por haber \u2020\u0153actuado primero y pensado luego\u2020\u009d.<br \/>\nNotas. 8 Como lo indica el v. 7, la forma de expresi\u00f3n aqu\u00ed\u00ad cambia del heb., el idioma com\u00fan del ATAT Antiguo Testamento, al arameo, y contin\u00faa hasta 6:18. El arameo se usaba como \u2020\u0153idioma diplom\u00e1tico\u2020\u009d en el Imperio Persa, y es probable que muchos de los documentos en que se bas\u00f3 el autor de Esd. estaban escritos en ese idioma. Ya que los jud\u00ed\u00ados lo entend\u00ed\u00adan muy bien, escogi\u00f3 dejar estas citas en su idioma original y utilizarlas para hacer breves conexiones narrativas tambi\u00e9n. 10 El nombre oficial de la provincia occidental del Imperio era M\u00e1s All\u00e1 del R\u00ed\u00ado. Varios de los otros nombres y t\u00ed\u00adtulos en estos vers\u00ed\u00adculos son oscuros. 12 Es posible que esto se refiera a los que regresaron con Esdras. 20 Los reyes fuertes no eran jud\u00ed\u00ados (como David o Salom\u00f3n) sino los antepasados de Artajerjes, como Ciro y Dar\u00ed\u00ado. Est\u00e1 ansioso de que no se le compare a ellos.<\/p>\n<p>5:1-6:22 La reconstrucci\u00f3n del templo<\/p>\n<p>La mayor parte de esta larga secci\u00f3n obviamente se centra en un incidente que ocurri\u00f3 durante la reconstrucci\u00f3n del templo, a saber la investigaci\u00f3n del funcionario persa Tatnai (5:3\u201317) y la respuesta favorable a ella por parte de la corte (6:1\u201313). El autor ha puesto este material en un lindo marco con comentarios ecu\u00e1nimes sobre el supremo impulso y providencia de Dios (5:1, 2 y 6:14) antes de completar la secci\u00f3n con los detalles de la celebraci\u00f3n de la dedicaci\u00f3n del templo y de la Pascua (6:15\u201322). Vale la pena observar que, tal como en ocasio nes anteriores, muchos detalles que a uno le parecer\u00ed\u00ada que deb\u00ed\u00adan ser a\u00f1adidos no lo son; p. ej.p. ej. Por ejemplo no se dice nada del proceso ni del progreso de la edificaci\u00f3n misma. Al autor le interesa relatar s\u00f3lo lo que sabe por sus fuentes (principalmente copias de correspondencia entre Tatnai y el rey) y comentar sobre su significado teol\u00f3gico.<br \/>\nCon relaci\u00f3n a esto sobresalen dos afirmaciones. Primera, nuevamente se acent\u00faa la actitud positiva que se tiene para con las autoridades persas a las cuales se les considera instrumentos de los prop\u00f3sitos de Dios (ver sobre 1:1). El autor adopta la actitud de que en todo lo posible \u2014en las circuns tancias particulares de su propio tiempo\u2014 se eviten conflictos entre \u2020\u0153la iglesia y el Estado\u2020\u009d; la soberan\u00ed\u00ada de Dios no depende de la comunidad que busca explotar los derechos que le otorga la ley ci vil ya que Dios es bien capaz de obrar por medio de ellos para el beneficio de su pueblo. El autor no propone que el establecimiento de independencia pol\u00ed\u00adtica sea de por s\u00ed\u00ad una condici\u00f3n necesaria para la libertad del pueblo de Dios. En verdad, menciona con gozo el apoyo del Estado a la oraci\u00f3n y los holocaustos para la familia real (6:9, 10).<br \/>\nEn segundo lugar, el tema de la continuidad, que hemos notado repetidamente en los cap\u00ed\u00adtulos previos, sigue aqu\u00ed\u00ad tanto con respecto a la construcci\u00f3n del templo mismo (por ej. 5:8, cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey. 6:36 y 7:12; 5:11, 13\u201315; 6:3\u20135) como a ceremonias e instituciones relacionadas con \u00e9l (por ej. 6:17, 18).<br \/>\nAunque el cristianismo no depende en la misma manera de tales instituciones externas, es importante que recordemos que la \u2020\u0153iglesia universal\u2020\u009d incluye no s\u00f3lo a todos los creyentes verdaderos de hoy sino tambi\u00e9n a todos los que han vivido antes que nosotros. Tenemos en com\u00fan con ellos la misma Biblia, las mismas ordenanzas, muchas de las formas de adorar y el sentido de valores morales. Nos alienta reflexionar frecuentemente sobre \u2020\u0153la comuni\u00f3n de todos los santos\u2020\u009d y es una buena disciplina examinar nuestra condici\u00f3n presente a la luz de su ejemplo. Sin degradar de ninguna manera la completa autoridad de las Escrituras, ignoramos la experiencia de otros creyentes (\u2020\u0153la tradici\u00f3n\u2020\u009d) a nuestro propio riesgo.<br \/>\n5:1, 2 La reconstrucci\u00f3n de la casa de Dios. De acuerdo con la descripci\u00f3n en Hag. y en Zac. 1\u20138, el est\u00ed\u00admulo principal para la obra viene del propio Dios de Israel, por medio de la palabra prof\u00e9tica que evoc\u00f3 una reacci\u00f3n entusiasta.<br \/>\n5:3\u201317 La investigaci\u00f3n de Tatnai. Si el impulso para esto fue el resultado del desaire de 4:1\u20133 o no, no se sabe; pero no hay ning\u00fan indicio de que Tatnai vino a Jerusal\u00e9n con malas intenciones. Ya que la autorizaci\u00f3n para la obra otorgada por Ciro casi 20 a\u00f1os atr\u00e1s (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 13\u201316) era desconocida por \u00e9l, necesitaba asegurarse de que todo estaba en orden, especialmente si estaba en cuesti\u00f3n el uso de fondos p\u00fablicos (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 15 con 6:4, 8). El v. 5 sugiere que estaba propenso a creer la historia jud\u00ed\u00ada, una actitud que el autor nuevamente atribuye a la providencia divina.<br \/>\nNotas. 10 La lista de nombres est\u00e1 incluida aqu\u00ed\u00ad, aunque pudo haber sido utilizada en el cap. 2. Obviamente, entonces, el autor ha abreviado la copia de la carta de Tatnai que estaba copiando. 12 Vale la pena notar hasta qu\u00e9 grado esta generaci\u00f3n se apoder\u00f3 de las ense\u00f1anzas de los profetas del per\u00ed\u00adodo previo al exilio, sin importarles cu\u00e1n desagradables fuesen. Confesar las fallas pasadas es un elemento importante para el avivamiento. 16 La segunda parte de este vers\u00ed\u00adculo no es verdad en el sentido estricto ya que el comienzo de la reconstrucci\u00f3n bajo Sesbasar hac\u00ed\u00ada mucho tiempo se hab\u00ed\u00ada interrumpido. Lo que era importante, sin embargo, era que los jud\u00ed\u00ados insist\u00ed\u00adan en que legalmente la actividad actual era la continuaci\u00f3n de la misma autorizaci\u00f3n. Por lo tanto, mencionaron los nombres de personas que hab\u00ed\u00adan sido registradas en los archivos del pa\u00ed\u00ads, y no los de los l\u00ed\u00adderes actuales. 17 Como era de esperar, a este punto, Tatnai pide confirmaci\u00f3n. El hecho de que no encuentran el documento pertinente en Babilonia \u2014lo cual era de esperarse\u2014 sino en una de las capitales persas, Acmeta (6:2), es un signo poderoso de la exactitud de la historia.<br \/>\n6:1\u201312 La respuesta de Dar\u00ed\u00ado. Dar\u00ed\u00ado incorpor\u00f3 la copia del decreto original de Ciro en su respuesta (3\u20136) y la afirmaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados se justific\u00f3. Dar\u00ed\u00ado no solo reafirm\u00f3 el decreto sino que a\u00f1adi\u00f3 ciertas disposiciones por su propia parte con duras consecuencias para quienes las desobedecieran (7\u201312). Descubrimientos recientes de textos administrativos persas, aunque no se refieren a los jud\u00ed\u00ados ni al templo de Jerusal\u00e9n, han mostrado que tal apoyo de cultos regionales se practic\u00f3 ampliamente en el imperio.<br \/>\nNota. 3 La \u00faltima parte de este vers\u00ed\u00adculo se deber\u00ed\u00ada enmendar para que diga \u2020\u015330 codos de alto, 60 codos de largo y 20 codos de ancho\u2020\u009d, o sea, aproximadamente 13 m.m. Metro de alto, 27 m.m. Metro de largo y 9 m.m. Metro de ancho.<br \/>\n6:13\u201318 Se completa y se dedica el templo. Igual que al principio de esta secci\u00f3n, el autor una vez m\u00e1s acent\u00faa la mano soberana de Dios en el proceso pol\u00ed\u00adtico. A la importancia de los profetas (v. 14, cf.cf. Confer (lat.), compare 5:1) se a\u00f1ade la identidad del mandamiento de Dios con aquel de los reyes. Puede ser que se incluya a Artajerjes aqu\u00ed\u00ad anticipando el apoyo que le dar\u00e1 a Esdras en el pr\u00f3ximo cap\u00ed\u00adtulo; en todo caso, la cita no puede ser totalmente acerca del papel negativo que se le asigna en el cap. 4.<br \/>\nLa dedicaci\u00f3n del templo presenta a la comunidad en una luz muy positiva. Se consideraban a s\u00ed\u00ad mismos representantes de todo el Israel de antes del exilio (v. 17), y apropiadamente la ceremonia era evocadora de la dedicaci\u00f3n del templo de Sa lom\u00f3n: cuando toda la naci\u00f3n estaba todav\u00ed\u00ada unificada (ver 1 Rey. 8). Aunque esto pueda parecer estar bien lejos de las circunstancias verdaderas del per\u00ed\u00adodo despu\u00e9s del exilio, sirve para poner frente al lector el ideal que cualquier comunidad religiosa, pasada o presente, debe adoptar.<br \/>\n6:19\u201322 La celebraci\u00f3n de la Pascua. Aqu\u00ed\u00ad el autor vuelve a usar el heb. para completar toda esta parte de Esd. 1\u20136. La Pascua era una fiesta adecuada para concluir este relato de una serie de acon tecimientos que en muchos sentidos se consideraba el segundo \u00e9xodo. El v. 21 nuevamente acent \u00faa que la comunidad estaba abierta para todos los que estuviesen dispuestos a unirse a ella sin condiciones.<br \/>\nNota. 22 Rey de Asiria es una manera superficialmente curiosa de referirse al rey persa (Dar\u00ed\u00ado) y quiz\u00e1 se puede explicar as\u00ed\u00ad: A Asiria se le consideraba como s\u00ed\u00admbolo de una potencia opresora (ver Neh. 9:32), el papel que m\u00e1s tarde se le otorg\u00f3 a Babilonia (ver 1 Ped. 5:13; Apoc. 14:8; 18:2). No era totalmente inadecuado ya que Persia hered\u00f3 el Imperio Babil\u00f3nico el cual a su vez lo hab\u00ed\u00ada heredado de Asiria. Tambi\u00e9n parece haber evidencia de que los persas eran conscientes de esta herencia.<\/p>\n<p>7:1-10:44 ESDRAS<br \/>\nEl material acerca de Esdras se encuentra en Esd. 7\u201310 y en Neh. 8. Parte de \u00e9l se cuenta en las palabras del mismo Esdras, y probablemente el resto fue escrito de nuevo por un redactor futuro. Si se asume que el rey en cuesti\u00f3n es Artajerjes I, hay un espacio en blanco de como 57 a\u00f1os entre Esd. 6 y 7. Nada habla m\u00e1s fuerte acerca de las intenciones teol\u00f3gicas (y no solamente hist\u00f3ricas) del autor que la manera desapercibida en que se lle na este espacio con las palabras Pasadas estas cosas (7:1). Obviamente, no va a contarnos lo que pas\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de eso, sino acerca del pr\u00f3ximo evento significativo en el plan de Dios pa ra reavivar a la comunidad jud\u00ed\u00ada despu\u00e9s del trastorno del cautiverio babil\u00f3nico.<\/p>\n<p>7:1-10 Introducci\u00f3n a Esdras<\/p>\n<p>Se presenta a Esdras como sacerdote y escriba. Su genealog\u00ed\u00ada (1\u20135) muestra que era miembro de la familia sacerdotal, un descendiente de Sera\u00ed\u00adas, el pen\u00faltimo sumo sacerdote de Jud\u00e1 antes del exilio (1 Cr\u00f3n. 6:14). En el per\u00ed\u00adodo subsecuente al exilio, sin embargo, el papel de maestro de los sacerdotes pas\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s a manos de los escribas, de los cuales se presenta a Esdras como uno de los mejo res ejemplos (vv. 6 y 10). Esto era inevitable una vez que las Escrituras estaban completas y se convirtieron en la autoridad religiosa principal. Entonces, Esdras ocupa un lugar de honor en el momento de transici\u00f3n en la manera en que la ley de Dios se interpreta a su pueblo; y se nos prepara para la parte importante que la interpretaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos aceptados desarrollar\u00e1n en su narrativa.<br \/>\nSu viaje a Jerusal\u00e9n se resume en los vv. 6\u20139; m\u00e1s detalles se dan en el cap. 8. El primer d\u00ed\u00ada del mes primero (9) se\u00f1ala la fiesta de la Pascua (cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 12:2), y esto est\u00e1 de acuerdo con la interpretaci\u00f3n posterior que considera a Esdras el segundo Mois\u00e9s. La Escritura como est\u00e1 atrae a personalidades y eventos al dise\u00f1o de la historia salvado ra conocida, que nos lleva a comprender m\u00e1s profundamente la soberan\u00ed\u00ada de Dios sobre los asuntos de su pueblo, y ayuda a los lectores posteriores a reconocer semejantes dise\u00f1os en sus propias experiencias, no importa cu\u00e1n insignificantes parezcan. Es as\u00ed\u00ad que muchos personajes del ATAT Antiguo Testamento todav\u00ed\u00ada sirven como ejemplos hoy en d\u00ed\u00ada (ver 1 Cor. 10:6, 11).<\/p>\n<p>7:11-28 La comisi\u00f3n de Esdras<\/p>\n<p>Esta copia de la comisi\u00f3n dada a Esdras por parte de Artajerjes, la cual pudo haber sido redactada por Esdras mismo como respuesta a un pedido espec\u00ed\u00adfico (ver 7:6), est\u00e1 escrita en arameo (ver sobre 4:8). Esdras debe desempe\u00f1ar cuatro tareas.<br \/>\nPrimera, tiene que encabezar el regreso desde Babilonia a Jud\u00e1 (13). (Este es el tema del cap. 8.) Segunda, tiene que llevar varios presentes y donaciones para el templo (15\u201320) y una orden a los tesoreros de la provincia M\u00e1s All\u00e1 del R\u00ed\u00ado para que le otorguen ciertos recursos para los servicios del templo. Una copia de esa orden est\u00e1 incluida en el texto de la comisi\u00f3n (21\u201324). Quiz\u00e1 para asegurarse de que no hubiese ninguna sospecha de irregularidades en la forma en que se llev\u00f3 a cabo esta medida sensible, los detalles de su cumplimiento se registran en 8:24\u201330, 33, 34 y 36.<br \/>\nTercera, tiene que inspeccionar Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n, conforme a la ley de tu Dios (14). De acuerdo con el contexto, lo m\u00e1s probable es que se refiere a la necesidad de asegurarse de que las subvenciones pa ra el templo se usaban de acuerdo con la ley jud\u00ed\u00ada, la cual, de acuerdo con la costumbre en otras partes, hubiera sido reconocida por los persas como la constituci\u00f3n correctamente autorizada para la vida religiosa de la provincia. Es posible que esto sea responsable en parte por la manera en que se solucion\u00f3 el problema de los matrimonios mixtos (los cuales dominan los caps. 9\u201310), ya que tales matrimonios hubieran causado problemas en la forma de determinar bajo cu\u00e1l jurisdicci\u00f3n viv\u00ed\u00ada la pareja.<br \/>\nFinalmente, Esdras tiene que ense\u00f1ar conformidad con la ley jud\u00ed\u00ada a los jud\u00ed\u00ados que viv\u00ed\u00adan fuera de la provincia de Jud\u00e1 (25, 26). Este debe haber sido un asunto muy delicado ya que exist\u00ed\u00ada la posibilidad de muchas \u00e1reas de conflicto entre la ley de tu Dios y la ley del rey (26). Los jud\u00ed\u00ados de Babilonia ya hab\u00ed\u00adan enfrentado esta situaci\u00f3n y la hab\u00ed\u00adan aceptado. Siendo uno de los maestros principales, Esdras era el mejor candidato para dar estas ins trucciones a otros grupos en condiciones similares. Es un problema que los creyentes han tenido que enfrentar en varias situaciones, de modo que el enfoque de Esdras debe haber sido muy instructivo. De safortunadamente, el silencio de los cap\u00ed\u00adtulos siguientes sugiere que la vida no le dio tiempo para cumplir esta parte de su comisi\u00f3n.<br \/>\nAunque este fue un documento trascendental para la historia del desarrollo del juda\u00ed\u00adsmo, todo lo que la respuesta de Esdras considera en la oraci\u00f3n (27, 28) es las medidas que ser\u00e1n de beneficio para el templo \u2014el centro del culto del pueblo\u2014 y la expresi\u00f3n del amor infinito de Dios. La situaci\u00f3n pudo haber cambiado radicalmente durante los siglos que pasaron desde que Dios llam\u00f3 a Abraham y le dio sus promesas, pero Dios era todav\u00ed\u00ada Dios de nuestros padres, quien pod\u00ed\u00ada mover hasta a un monarca persa junto con sus funcionarios para promover sus prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p>8:1-36 El viaje de Esdras a Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p>La mayor parte de este cap\u00ed\u00adtulo es un relato relativamente sencillo y directo el cual, como ya se observ\u00f3 antes, llama la atenci\u00f3n sobre la obediencia de Esdras a su comisi\u00f3n real. Sin embargo, los tres temas principales de \u00e9sta son atribuidos no s\u00f3lo a sus habilidades sino a la bondadosa mano de nuestro Dios [la cual] estaba con nosotros (18; ver vv. 22 y 31).<br \/>\nEn primer lugar, Esdras estaba ansioso de que hubiese levitas (15\u201320) entre los que regresaban con \u00e9l (1\u201314). Ya que el papel que desarrollaban en el servicio del templo era de importancia menor a lo mejor no les atra\u00ed\u00ada mucho regresar a Jerusal\u00e9n, pero es posible que su presencia en el viaje fuese con siderada necesaria para que correspondiera simb\u00f3licamente con el viaje por el desierto despu\u00e9s del \u00e9xodo (ver N\u00fam. 10:11\u201328). En esa ocasi\u00f3n ellos tambi\u00e9n hab\u00ed\u00adan estado a cargo especialmente del transporte de los utensilios sagrados.<br \/>\nEn segundo lugar, cuando Esdras rechaz\u00f3 la oferta de llevar escolta armada, el hecho de que el viaje termin\u00f3 sin contratiempos fue atribuido a la bondadosa mano de Dios (21\u201323). Este aparente alarde precipitado hizo que el pueblo se arrodillara, y su fe recibi\u00f3 la recompensa adecuada. La actitud de Nehem\u00ed\u00adas (ver Neh. 2:9) fue diferente y le recuerda al lector que Dios es capaz de obrar para bien de su pueblo por medios \u2020\u0153normales\u2020\u009d tanto como por extraordinarios, un principio que llega a su cl\u00ed\u00admax en la encarnaci\u00f3n misma.<br \/>\nA veces los creyentes tienen la tendencia a caer en la trampa de pensar que Dios s\u00f3lo obra en milagros y eventos especiales y considerar que otros procedimientos m\u00e1s mundanos son \u2020\u0153menos espirituales\u2020\u009d, p. ej.p. ej. Por ejemplo decisiones tomadas por comisiones. Sin embargo, ya que para lograr nuestra salvaci\u00f3n Dios se hizo ser humano en la persona de Jesu cristo, es correcto esperar poder reconocer sus obras tanto en el uso consagrado de medios humanos como al pasarlos por alto. Jehovah es el Dios de la vida entera y debemos tener cuidado de no dividir sus acciones por \u00e1reas. A la larga, esa decisi\u00f3n s\u00f3lo llega a excluirle de la mayor parte de nuestras vidas o, en otras palabras, a la hipocres\u00ed\u00ada.<br \/>\nEn tercer lugar, el transporte de ofrendas costosas (ver comentario sobre cap. 7) sin la interferencia de bandidos tambi\u00e9n fue atribuido a la bondadosa mano de Dios. Aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n los procedimientos de informar detalladamente las cuentas que segu\u00ed\u00ada Esdras demuestran que ser\u00ed\u00ada un error decir que se apoyaba un enfoque \u2020\u0153espiritual\u2020\u009d en lugar de uno \u2020\u0153pr\u00e1ctico\u2020\u009d.<br \/>\nNo es sorprendente que los viajeros ofrecieron holocaustos de acci\u00f3n de gracias una vez que llegaron a Jerusal\u00e9n y reposaron (35). Al llegar tanto tiempo despu\u00e9s del primer grupo descubrieron que la idea de un segundo \u00e9xodo no era un evento solitario sino una experiencia que compartir\u00ed\u00adan sucesivas generaciones. Su promesa y esperanza no fueron agotadas por el primer grupo que regres\u00f3, y tampoco se les culp\u00f3 a quienes decidieron ir m\u00e1s tarde. Por lo contrario, la posibilidad de liberaci\u00f3n y de nueva vida enfrenta a cada nueva generaci\u00f3n desafi\u00e1ndola a tomar la decisi\u00f3n correcta.<\/p>\n<p>9:1-15 Informe de matrimonios mixtos y la confesi\u00f3n de Esdras<\/p>\n<p>Han pasado cuatro meses (ver 10:9) y debemos suponer, como lo insin\u00faa 10:3, que Esdras ha comenzado su ministerio de ense\u00f1anza, como lo ilustra Neh. 8. De este cap\u00ed\u00adtulo y de otras partes tambi\u00e9n, nos enteramos que pudo aplicar de nuevo las leyes (que a algunos les deben haber parecido anticuadas) a las situaciones nuevas, en particular al poder unir diferentes pasajes de las Escrituras para poder extraer principios teol\u00f3gicos que refuerzan las leyes m\u00e1s antiguas.<br \/>\nEl resultado fue que el pueblo aprendi\u00f3 a apreciar que el matrimonio con un extranjero incr\u00e9dulo en principio no era nada distinto del matrimonio con los habitantes de Cana\u00e1n que se les hab\u00ed\u00ada prohibido a sus antepasados. La mayor\u00ed\u00ada de los pueblos mencionados en el v. 1 ya no exist\u00ed\u00adan, pero al tomar una variedad de material (inclusive Lev. 18; 19:19; Deut. 7:1\u20134 y 20:10\u201318) fue apreciada la relevancia contempor\u00e1nea de la ley.<br \/>\nLa oraci\u00f3n de Esdras es una pura confesi\u00f3n. No contiene ning\u00fan pedido de perd\u00f3n ni ninguna otra petici\u00f3n. El cl\u00ed\u00admax es Oh Se\u00f1or \u2020\u00a6 t\u00fa eres justo (15). Aun si Dios decidiese destruir a su pueblo, Esdras re conoce que se justificar\u00ed\u00ada. Se puede decir que esto constituye la forma de adoraci\u00f3n m\u00e1s sublime: Alabar a Dios solamente por quien es, y no simplemente por lo que el devoto espera poder recibir de la mano de Dios.<br \/>\nDe manera apropiada entonces, Esdras adopt\u00f3 la posici\u00f3n de quien se pone de luto (3), y de manera representativa rog\u00f3 por todo el pueblo. Su oraci\u00f3n (6\u201315) nuevamente viene de una variedad de antiguas fuentes b\u00ed\u00adblicas y pasa del lamento individual al comunal (6, 7), a la reflexi\u00f3n sobre las misericordias actuales de Dios, lo cual hace resaltar la ingratitud del pueblo (8, 9), a confesi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica (10\u201312), a declaraci\u00f3n de futuras intenciones (13, 14) y a una confesi\u00f3n general final (15).<\/p>\n<p>10:1-44 Se resuelve el problema de los matrimonios mixtos<\/p>\n<p>El estilo del liderazgo de Esdras beneficia a quien lo estudia. Como en otras partes (p. ej.p. ej. Por ejemplo 9:1; Neh. 8:1), aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n esperaba hasta que el pueblo se acercara a \u00e9l. Por medio de ense\u00f1anza, paciencia y ejemplo pudo llevarlos sin coacci\u00f3n a que tomaran por s\u00ed\u00ad mismos la decisi\u00f3n que \u00e9l consideraba beneficiosa.<br \/>\nLa narrativa procede de manera directa y despu\u00e9s de considerar todas las circunstancias concomitantes (14) varios hombres \u2014 mencionados en la segunda parte del cap\u00ed\u00adtulo\u2014 deciden divorciarse de sus esposas. La referencia conmovedora a mujeres y ni\u00f1os en el primer y \u00faltimo vers\u00ed\u00adculos del cap\u00ed\u00adtulo sugiere que el narrador no era incons ciente del costo humano involucrado. La dificultad principal que el lector enfrenta no es el entender qu\u00e9 pas\u00f3 sino por qu\u00e9 pas\u00f3.<br \/>\nLo principal que se debe apreciar es que en la situaci\u00f3n tan precaria en que estaban, la comunidad de Jud\u00e1 necesitaba un seguro sentido de su propia identidad si iba a poder sobrevivir. La comisi\u00f3n de Artajerjes (7:12\u201326) hab\u00ed\u00ada provisto a Esdras con la misi\u00f3n de hacer crecer el juda\u00ed\u00adsmo como una comunidad religiosa estricta. Los requisitos para los miembros entonces deb\u00ed\u00adan ser definidos nuevamente; de otra manera se corr\u00ed\u00ada el peligro de que los elementos caracter\u00ed\u00adsticos de la fe fuesen diluidos pasado el punto en que pudiesen ser reconocidos. Como un principio para el pueblo de Dios, ese punto todav\u00ed\u00ada es v\u00e1lido (ver Mat. 5:13\u201316), aunque los medios espec\u00ed\u00adficos que Esdras adopt\u00f3 para lograrlo son expl\u00ed\u00adcitamente prohibidos para los creyentes (1 Cor. 7; 1 Ped. 3:1\u20137).<br \/>\nPor esa raz\u00f3n, ser\u00ed\u00ada imprudente sugerir que ese grupo de circunstancias hist\u00f3ricas particulares ofrece un paralelo directo al problema de un creyente que se casa deliberadamente con un incr\u00e9dulo. (2 Cor. 6:14 no aborda este tema directamente tampoco, aunque frecuentemente se asume que el principio mencionado se puede aplicar a esa situaci\u00f3n.) Sin embargo, este episodio sirve para recordarnos de la primac\u00ed\u00ada de hacer todo lo que uno pueda para fortalecer nuestra propia fe y la de nuestra comunidad y de no ponernos en la clase de situaci\u00f3n que nos pueda llevar en la direcci\u00f3n opuesta.<\/p>\n<p>NEHEMIAS<br \/>\nNEHEMIAS<\/p>\n<p>BOSQUEJO DEL CONTENIDO<\/p>\n<p>1:1\u20147:73\tNehem\u00ed\u00adas restaura los muros de Jerusal\u00e9n<br \/>\n1:1-11\tLa vocaci\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas<br \/>\n2:1-20\tNehem\u00ed\u00adas llega a Jerusal\u00e9n<br \/>\n3:1-32\tLa reconstrucci\u00f3n de los muros<br \/>\n4:1-23\tM\u00e1s oposici\u00f3n<br \/>\n5:1-19\tProblemas sociales y econ\u00f3micos<br \/>\n6:1-19\tSe completa el muro a pesar de amenazas personales<br \/>\n7:1-73\tLa necesidad de repoblar Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p>8:1\u201410:39\tLa renovaci\u00f3n del pacto<br \/>\n8:1-18\tLa lectura de la ley<br \/>\n9:1-37\tLa confesi\u00f3n<br \/>\n9:38\u201410:39\tLa promesa de obedecer la ley<\/p>\n<p>11:1\u201413:31\tConsolidaci\u00f3n<br \/>\n11:1-20\tLos nuevos habitantes de Jerusal\u00e9n<br \/>\n11:21\u201412:26\tListas suplementarias<br \/>\n12:27\u201413:3\tLa dedicaci\u00f3n del muro y su secuela<br \/>\n13:4-31\tReformas finales<\/p>\n<p>Comentario<\/p>\n<p>La primera parte del libro de Neh. (cap. 1\u20137) se dedica casi por completo a la obra de reconstrucci\u00f3n de los muros de Jerusal\u00e9n por parte de Nehem\u00ed\u00adas. Esto representa el hom\u00f3logo pol\u00ed\u00adtico o social de las reformas de Esdras en el \u00e1rea religiosa que se acaban de relatar, aunque por supuesto las dos esferas no se pueden mantener completamente ais-<br \/>\nladas una de la otra. La narraci\u00f3n se basa mayormente en el relato del mismo Nehem\u00ed\u00adas en primera persona. La segunda parte del libro (caps. 8\u201313), toma prestado material de varias fuentes diferentes, y representa el cl\u00ed\u00admax combinado de las obras de los dos reformadores en la renovaci\u00f3n espiritual de la comunidad y en asuntos relacionados.<\/p>\n<p>1:1-7:73 NEHEMIAS RESTAURA LOS MUROS DE JERUSALEN<br \/>\nLos eventos relatados aqu\u00ed\u00ad se fechan en los a\u00f1os 446\u2013445 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo (cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 1:1), unos 12 o 13 a\u00f1os despu\u00e9s de que Esdras lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n. Solamente se puede especular acerca de lo que pudo haber pasa do mientras tanto (ver sobre 1:4 a continuaci\u00f3n). Una vez m\u00e1s, el prop\u00f3sito del redactor es concentrarse en lo que considera momentos teol\u00f3gicamente importantes en la historia de la salvaci\u00f3n de su pueblo, acentuando la causa y efecto divinos en lugar de los medios m\u00e1s comunes de unir acontecimientos adecuados como la hace la historia secular.<\/p>\n<p>1:1-11 La vocaci\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas<\/p>\n<p>En la posici\u00f3n de copero al rey (11), Nehem\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00ada un cargo de confianza en la corte. Se esperaba que sirviera como un compa\u00f1ero discreto, de modo que ten\u00ed\u00ada considerable influencia al poder ser parte de la conversaci\u00f3n y dar consejos informales. No hay ninguna indicaci\u00f3n al principio de la narrativa de que tuviese intenci\u00f3n alguna de abandonar esta posici\u00f3n privilegiada para compartir la suerte de sus compatriotas jud\u00ed\u00ados en la ciudad remota e insignificante de Jerusal\u00e9n.<br \/>\nPor medio de lo que posiblemente fue una pregunta inocente (2), recibi\u00f3 noticias de una cat\u00e1strofe reciente. El efecto que tuvo en \u00e9l fue tan abrumador (4) que no es posible que se refiera a la destrucci\u00f3n de Babilonia 140 a\u00f1os atr\u00e1s. Lo m\u00e1s probable es que se vea una referencia a los eventos relatados en Esd. 4:7\u201323 que se incluyen en ese pa saje estrictamente por seguir el orden cronol\u00f3gico estricto. No sabemos si Esdras todav\u00ed\u00ada estaba presente en Jerusal\u00e9n en esos momentos (que haya participado en el fracasado intento de reconstruir los muros parece muy improbable), pe ro si lo estaba, es f\u00e1cil entender por qu\u00e9 hubiera sido imposible de all\u00ed\u00ad en adelante completar los t\u00e9rminos de su comisi\u00f3n (ver comentario sobre Esd. 7:25).<br \/>\nLa reacci\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas al escuchar las noticias indica su reconocimiento de que Dios le estaba llamando a una clase de servicio completamente diferente, para el cual su posici\u00f3n y experiencia lo hab\u00ed\u00adan preparado en forma \u00fanica. Esto lo demuestra especialmente su sentido de identificaci\u00f3n con su pueblo (4, 6, 7) y el hecho de que or\u00f3 acerca de la situaci\u00f3n por cuatro meses (2:1). (Obviamente, el relato que tenemos aqu\u00ed\u00ad es solo un resumen.) Un per\u00ed\u00adodo de espera tan largo indica que ten\u00ed\u00ada fe en la realidad de su llamado y tambi\u00e9n una dedicaci\u00f3n completa.<br \/>\nLa oraci\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas (5\u201311), que depende grandemente de la gran tradici\u00f3n lit\u00fargica de Israel, se enfoca primeramente en el Dios de los cielos, y de all\u00ed\u00ad sigue directamente a la confesi\u00f3n de pecado personal y nacional (6, 7). S\u00f3lo entonces llega al resumen de las promesas del pacto de Dios (8, 9) como base para la petici\u00f3n en dos partes: en general por la restauraci\u00f3n de las fortunas del pueblo y en particular por la manera apropiada de acercarse al rey. Si tenemos raz\u00f3n en ver la relaci\u00f3n con Esd. 4, entonces el v. 21 de ese cap\u00ed\u00adtulo muestra tanto el peligro potencial que ello conllevaba como tambi\u00e9n la oportunidad que representaba. Con tanto en juego, Nehem\u00ed\u00adas, en otras ocasiones siempre una persona de acci\u00f3n, sabiamente deja los detalles del momento y manera adecuadas de hablarle al rey en las manos de Dios.<\/p>\n<p>2:1-20 Nehem\u00ed\u00adas llega a Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p>Las citas paralelas a los enemigos de Nehem\u00ed\u00adas en los vv. 10 y 19, 20 claramente dividen este cap\u00ed\u00adtulo en dos partes. En la primera, Nehem\u00ed\u00adas act\u00faa con la confianza que procede de la convicci\u00f3n de que Dios est\u00e1 en camino a responder a la oraci\u00f3n; en la segunda, cuando empieza a enfrentarse con lo desconocido, muestra una cautela admirable.<br \/>\n2:1\u201310 Nehem\u00ed\u00adas y el rey. No est\u00e1 claro si Nehem\u00ed\u00adas deliberadamente pone una expresi\u00f3n de tristeza para que el rey empiece una conversaci\u00f3n personal con \u00e9l (1, 2). En todo caso, la reacci\u00f3n inicial (3) era suficientemente ambigua de modo que Nehem\u00ed\u00adas decidi\u00f3 probar si este era el momento que Dios hab\u00ed\u00ada preparado. Tomando la pr\u00f3xima pregun ta del rey como se\u00f1al de que lo era, reuni\u00f3 todas las oraciones de los \u00faltimos meses (4) y al mismo tiempo hizo su pedido. Cuando se le recibi\u00f3 favorablemente (6) sigui\u00f3 adelante con audacia explicando en t\u00e9rminos espec\u00ed\u00adficos lo que tambi\u00e9n necesitaba. \u00c2\u00a1Qu\u00e9 buena ilustraci\u00f3n del equilibrio entre confianza en la soberan\u00ed\u00ada de Dios \u2014con la oraci\u00f3n como reacci\u00f3n adecuada\u2014 y la responsabilidad humana, con su hom\u00f3logo en el planeamiento cuidadoso! Tambi\u00e9n debemos observar que Nehem\u00ed\u00adas no ten\u00ed\u00ada ninguna duda de que Dios pod\u00ed\u00ada usar medios hu manos para abastecer lo que necesitaba (8).<br \/>\nNotas. 10 A Sanbalat, el enemigo ac\u00e9rrimo de Nehem\u00ed\u00adas, se le conoce por un documento descubierto en Egipto que dice que fue el gobernador de Samaria y que dio a sus hijos buenos nombres ba sados en el nombre de Jehovah. Podemos especular que despu\u00e9s de la debacle de Esd. 4, se le dio jurisdicci\u00f3n temporal sobre Jud\u00e1 y esa puede ser la raz\u00f3n por sus celos de Nehem\u00ed\u00adas. Tob\u00e9\u00c2\u0081as ten\u00ed\u00ada cone xiones personales dentro de Jerusal\u00e9n (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:17\u201319; 13:4, 5); \u00bfpudo haber sido el asistente de Sanbalat en Jerusal\u00e9n durante el interregno?<br \/>\n2:11\u201320 Nehem\u00ed\u00adas inspecciona los muros de Jerusal\u00e9n. Al llegar a Jerusal\u00e9n Nehem\u00ed\u00adas prob\u00f3 su vocaci\u00f3n con cautela. Primero, se dedic\u00f3 f\u00ed\u00adsicamente a la tarea que lo desafiaba, pero en secre to (11\u201316), sin duda \u2020\u0153calculando el costo\u2020\u009d de un proyecto tan trascendental (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 9:57\u201362; 14:28\u201332). Segundo, con m\u00e1s que una insinuaci\u00f3n que era Dios quien lo hab\u00ed\u00ada enviado, invit\u00f3 al pueblo a que cooperara en el cumplimiento de su llamado (17, 18). La respuesta un\u00e1nime confirm\u00f3 que estaba en el curso correcto. La vocaci\u00f3n individual de uno generalmente halla esa clase de confirmaci\u00f3n en la comunidad de fe (Hech. 13:1, 2). Fi nalmente, no permiti\u00f3 que la oposici\u00f3n se desviara, sino que respondi\u00f3 con la declaraci\u00f3n de la raz\u00f3n por la cual hab\u00ed\u00ada sido llamado, y dej\u00f3 los resultados en manos de Dios quien hab\u00ed\u00ada iniciado la tarea (19\u201320).<br \/>\nNota. 19 Descubrimos por medio de inscripciones que Gesem el \u00e1rabe fue un rey poderoso del desierto cuya influencia se extend\u00ed\u00ada alrededor de la mayor parte de las fronteras al sur y al este de Jud\u00e1. No es tan claro qu\u00e9 lo motiv\u00f3 a oponerse a Nehem\u00ed\u00adas (aunque lo es en el caso de Sanbalat y Tob\u00ed\u00adas), y no se le menciona tanto como a los otros.<\/p>\n<p>Reconstrucci\u00f3n probable de Jerusal\u00e9n como fue reedificada por Nehem\u00ed\u00adas en el siglo V a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo<\/p>\n<p>3:1-32 La reconstrucci\u00f3n de los muros<\/p>\n<p>Esta lista de los dedicados a la reconstrucci\u00f3n de los muros de Jerusal\u00e9n tiene como punto de referen cia la tarea ya completa, un punto al cual no se llega en la narrativa hasta 6:15. Aunque no se refiere a Nehem\u00ed\u00adas directamente, no debemos dudar que ilustra su habilidad para la organizaci\u00f3n y el liderazgo. Va de secci\u00f3n en secci\u00f3n alrededor del muro en direcci\u00f3n opuesta al reloj comenzando y terminando en la puerta de las Ovejas (1, 32) en el rinc\u00f3n nordeste. Desde el v. 16 en adelante, la naturaleza de la descripci\u00f3n cambia un poco. Esto se de be probablemente a que hasta este momento los constructores hab\u00ed\u00adan estado siguiendo el contorno de un muro m\u00e1s antiguo, pero de este punto en adelante trazaron una l\u00ed\u00adnea nueva. La destrucci\u00f3n jun to a la cuesta empinada al este de la ciudad, con vista al valle Quedr\u00f3n parece haber sido tan completa (ver 2:14) que, para ahorrar tiempo, se tuvo que mover el muro hacia la parte m\u00e1s alta de la cuesta; note las referencias a los que por consecuencia terminaron edificando junto a sus propias casas (23\u201330).<br \/>\nEl cuadro total que emerge es instructivo. Demuestra primeramente una unidad de intenci\u00f3n por parte del pueblo, 40 secciones aparentemente trabajaban simult\u00e1neamente. Esto no pudo haberse logrado sin buena supervisi\u00f3n, estrecha cooperaci\u00f3n y poniendo atenci\u00f3n a lo que se hac\u00ed\u00ada en las secciones pr\u00f3ximas. En segundo lugar, por el otro lado, los intereses y motivos de los que trabajaban difer\u00ed\u00adan considerablemente. Algunos trabajaban con base en asociaciones de familia, otros como personas individuales, algunos en asociaciones territoriales, otros en base a su posici\u00f3n en la sociedad, y aun otros debido a sus conexiones profesionales. Lo que es m\u00e1s, en varios casos se empleaba a la gente para que trabajara en el tramo de muro en el cual ten\u00ed\u00ada intereses creados. Estas dos observaciones sirven de ilustraci\u00f3n \u00fatil de la unidad y diversidad que deber\u00ed\u00ada ser caracter\u00ed\u00adstica de la obra de la iglesia (cf.cf. Confer (lat.), compare p. ej.p. ej. Por ejemplo Rom. 12:3\u20138; 1 Cor. 12:4\u201327; Ef. 4:1\u201313). Finalmente, el desaf\u00ed\u00ado es notar los diferentes niveles de dedicaci\u00f3n. Algunos se negaron a participar completamente (5); la mayor\u00ed\u00ada parece haber completado la tarea que se les asign\u00f3; pero algunos hasta se las arreglaron para terminar otra secci\u00f3n m\u00e1s (1, 19\u201321, 24, 27 y 30).<\/p>\n<p>4:1-23 M\u00e1s oposici\u00f3n<\/p>\n<p>Vale la pena observar que cada etapa de la actividad de Nehem\u00ed\u00adas fue enfrentada por alguna oposici\u00f3n, y cada vez se la introduce con la f\u00f3rmula \u2020\u0153cuando fulano de tal oy\u00f3 \u2020\u00a6 \u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 1, 7; 2:10, 19; 6:1, 16). Mientras la obra progresaba la oposici\u00f3n se hac\u00ed\u00ada m\u00e1s feroz y la descripci\u00f3n de la reacci\u00f3n m\u00e1s detallada.<br \/>\n4:1\u20135 Burla. Sanbalat y Tob\u00ed\u00adas amplifican la burla de 2:19 para desmoralizar a los trabajadores (5) y para tranquilizar a sus compa\u00f1eros (2). La respuesta de Nehem\u00ed\u00adas (4, 5) fue encomendar el problema a Dios en oraci\u00f3n, lo cual es admirable, y por ese modo se dio cuenta de que los insultos eran dirigidos contra Dios y contra \u00e9l y que la justificaci\u00f3n deber\u00ed\u00ada provenir de su Se\u00f1or y no de sus propios esfuerzos. No obstante, los sentimientos que \u00e9l expres\u00f3 han sido suplantados para el cristiano (ver p. ej.p. ej. Por ejemplo Mat. 5:43\u201348; 18:21, 22; Rom. 12:14\u201321), para quien la obra de Cristo ha provisto la seguridad de la victoria final del amor que Nehem\u00ed\u00adas no pod\u00ed\u00ada haber conocido.<br \/>\n4:6\u201323 Intimidaci\u00f3n. Para cuando la obra estaba a medio camino, Nehem\u00ed\u00adas enfrent\u00f3 una doble crisis. Por un lado, su grupo de obreros estaba en peligro de desmoralizarse debido tanto a las dimensiones de la obra (10) como tambi\u00e9n a las s\u00faplicas de parientes quienes, viviendo en las aldeas del alrededor, estaban conscientes de los preparativos del enemigo de modo que segu\u00ed\u00adan rog\u00e1ndole a los hombres que volvieran a casa (11, 12). Por el otro lado, las fuer zas aumentadas del enemigo amenazaban atacar en cualquier momento (7). Es dif\u00ed\u00adcil decir si \u00e9sta era una amenaza genuina o no (su lega lidad de acuerdo con las reglas del Imperio Persa es dudosa), pero para quienes acababan de presenciar la debacle de Esd. 4:23 aun la remota posibilidad que la historia se repitiese hubiera sido inquietante.<br \/>\nLa respuesta de Nehem\u00ed\u00adas a estos problemas es un modelo de liderazgo perceptible. El mostr\u00f3 flexibilidad con sentido com\u00fan al interrumpir la obra un tiempo suficientemente breve como para reunir y ani mar al pueblo (13, 14; ver a continuaci\u00f3n) y para instalar nuevos sistemas de seguridad (16\u201320). Luego anim\u00f3 a la gente apelando a la tradici\u00f3n, utilizando m\u00e9todos y formas de expresi\u00f3n que hab\u00ed\u00adan sido eficaces en la historia del pasado de Israel. Esto no se puede documentar completamente aqu\u00ed\u00ad, pero compare los ejemplos del v. 14 con Exo. 14:13, 14, el v. 15 con Exo. 15:14\u201316, y el v. 20 con Exo. 14:14 y Jue. 6:34. Al imponer un marco interpretativo familiar sobre el sentimiento de confusi\u00f3n de su pueblo, Nehem\u00ed\u00adas pudo cambiar aun el mie do y el sentido de debilidad que ten\u00ed\u00adan a una base para la fe. Finalmente, \u00e9l mismo dio el ejemplo como lo acent\u00faan los \u00faltimos vers\u00ed\u00adculos del cap\u00ed\u00adtulo.<br \/>\nNotas. 12, 13 La traducci\u00f3n de estos vers\u00ed\u00adculos es incierta. Ser\u00ed\u00ada m\u00e1s claro si leyera: \u2020\u0153Cuando vinieron los jud\u00ed\u00ados que habitaban cerca de ellos y nos di jeron vez tras vez por todas partes \u2020\u2122Deben venir a nosotros\u2020\u2122, entonces tom\u00e9 mi posici\u00f3n en las partes m\u00e1s bajas del espacio detr\u00e1s de la muralla en la parte desprotegida y distribu\u00ed\u00ad al pueblo por fami lias con sus espadas \u2020\u00a6 \u2020\u009d En otras palabras, Nehem\u00ed\u00adas junt\u00f3 y anim\u00f3 al pueblo en la forma del antiguo ej\u00e9rcito conscripto de Israel y les habl\u00f3 de manera similar a la que utilizaron Mois\u00e9s, Josu\u00e9 y otros de los grandes l\u00ed\u00adderes cuando estaban enfrentados por enemigos cuyos n\u00fameros eran aparentemente abrumadores. 16 Mis hombres no se refiere a los trabajadores en general sino a un grupo m\u00e1s peque\u00f1o de hombres bien entrenados quienes, por cualquier raz\u00f3n, eran fieles a Nehem\u00ed\u00adas (cf.cf. Confer (lat.), compare 5:10 y 16).<\/p>\n<p>5:1-19 Problemas sociales y econ\u00f3micos<\/p>\n<p>Aunque no est\u00e1 dicho expl\u00ed\u00adcitamente, parece probable que la necesidad de traer gente del campo para trabajar en los muros durante el verano (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:15) lleg\u00f3 a un punto cr\u00ed\u00adtico de la econom\u00ed\u00ada que pudo haber estado creciendo por bastante tiempo. El p\u00e1rrafo final del cap. (14\u201319), sin embargo, viene de un per\u00ed\u00adodo mas reciente, pero ha sido incluido aqu\u00ed\u00ad porque est\u00e1 relacionado con el mismo tema.<br \/>\n5:1\u201313 Se resuelven los problemas de deudas. Se dan detalles de tres diferentes tipos de quejas en los vv. 2\u20134, mientras que el v. 5 probablemente sirve de resumen para los tres. La menci\u00f3n de sus mujeres (1) puede que indique que ellas estaban m\u00e1s conscientes de la cat\u00e1strofe que se ven\u00ed\u00ada acercando porque ten\u00ed\u00adan que arregl\u00e1rselas en casa mientras sus esposos estaban en Jerusal\u00e9n.<br \/>\nEl primer grupo (2) eran familias que no eran due\u00f1as de tierra, de modo que eran las primeras en sentir los efectos de la falta de ingresos mientras se dedicaban a construir el muro. El segundo grupo (3) ya estaba hipotecando su tierra y estaban por perder todas las garant\u00ed\u00adas de seguridad si no pod\u00ed\u00adan pagar sus deudas con la cosecha anual, mientras que el tercer grupo (4) aparentemente estaban pidien do dinero prestado para poder pagar sus impuestos. Para todos ellos, el sentimiento de injusticia social se iba empeorando por el hecho de que sus acreedores eran tambi\u00e9n jud\u00ed\u00ados (1, 5) y que es taban llegando al punto de tener que venderse ellos mismos a la esclavitud.<br \/>\nAunque no eran ilegales de por s\u00ed\u00ad, estas pr\u00e1cticas se permit\u00ed\u00adan s\u00f3lo como medidas a corto plazo, y la ley trataba de proteger los intereses a largo plazo de los m\u00e1s pobres (por ej. Exo. 21:2\u201311; Lev. 25; Deut. 15:1\u201318). Pero en la emergencia actual inesperada, nada de eso pod\u00ed\u00ada ayudar y, adem\u00e1s, lo que estaba pasando iba en contra de la \u00e9tica que Nehem\u00ed\u00adas quiso fomentar (6\u20138). Por lo tanto \u00e9l puso presi\u00f3n moral sobre los acreedores al enfrentarlos p\u00fablicamente y al reconocer con franqueza sus propios defectos en este asunto (10). As\u00ed\u00ad hizo parar todos los argumentos legalistas para que se mantuviese el esp\u00ed\u00adritu moral de la ley, muy parecido a lo que hicieron algunos de los antiguos profetas.<br \/>\n5:14\u201319 El ejemplo personal de Nehem\u00ed\u00adas. Para ilustrar el principio que dentro de la comunidad se debe preferir la generosidad a la ganancia personal, Nehem\u00ed\u00adas reflexion\u00f3 sobre su pr\u00e1ctica a trav\u00e9s de su t\u00e9rmino de 12 a\u00f1os como gobernador (de lo que nos enteramos por primera vez ahora; 14). Este es un per\u00ed\u00adodo considerablemente m\u00e1s largo del que se preve\u00ed\u00ada en 2:6 y no sabemos casi nada de lo que pas\u00f3 despu\u00e9s del primer a\u00f1o. Nuevamente se acent\u00faa el hecho de que los relatos b\u00ed\u00adblicos son caracter\u00ed\u00adsticamente muy selectivos.<br \/>\nNota. 19 Esta es la primera oraci\u00f3n caracter\u00ed\u00adstica de Nehem\u00ed\u00adas del tipo \u2020\u0153Acu\u00e9rdate\u2020\u009d; ver 6:14; 13:14, 22, 29, 31. Esta, como la mayor\u00ed\u00ada, provienen de la era despu\u00e9s de la construcci\u00f3n del muro y parecen indicar que, al recordarlo muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Nehem\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada llegado a la conclusi\u00f3n de que no se le hab\u00ed\u00ada hecho justicia a \u00e9l por parte de la comunidad a la cual quiso servir.<\/p>\n<p>6:1-19 Se completa el muro a pesar de amenazas personales<\/p>\n<p>Los tres p\u00e1rrafos en este cap. est\u00e1n bien marcados y tienen que ver con un tema similar dadas las referencias a la intimidaci\u00f3n en los res\u00famenes finales (9, 14, 19). Sin embargo, a diferencia del cap. 4, Nehem\u00ed\u00adas mismo empez\u00f3 a recibir amenazas. A pesar de eso, la obra lleg\u00f3 a su conclusi\u00f3n triunfante (15, 16).<br \/>\n6:1\u20139 Sanbalat trata de eliminar a Nehem\u00ed\u00adas. Cuando el intento inicial para conseguir una reuni\u00f3n con Nehem\u00ed\u00adas le fall\u00f3 (2\u20134), Sanbalat recurri\u00f3 a una forma de chantaje medio disfrazada (5\u20137). No hay ning\u00fan motivo para suponer que sus acusaciones ten\u00ed\u00adan base alguna, pero \u00e9l pudo haber pensado que los acontecimientos recientes de Esd. 4 hu bieron estado suficientemente frescos en la memoria de los socios de Nehem\u00ed\u00adas como para hacerles poner presi\u00f3n para que Nehem\u00ed\u00adas buscara un t\u00e9rmino medio.<br \/>\n6:10\u201314 Tob\u00ed\u00adas busca desacreditar a Nehem\u00ed\u00adas. Los contactos de Tob\u00ed\u00adas en Jerusal\u00e9n (17\u201319) lo prepararon para que fuera el protagonista principal de este episodio. Varios de los detalles son oscuros, pero el prop\u00f3sito parece haber sido seducir o asustar a Nehem\u00ed\u00adas para que entrara no s\u00f3lo en el templo sino en el santuario mismo. Aun si hubiera salido vivo, su entrada ilegal como laico en el lugar santo (el cual estaba reservado para los sacer dotes) hubiese hecho una divisi\u00f3n entre Nehem\u00ed\u00adas y el sacerdocio influyente. Aparte del hecho de que el propuesto curso de acci\u00f3n no era t\u00ed\u00adpico de una persona como Nehem\u00ed\u00adas (11), la mera insinuaci\u00f3n (13) fue suficiente para avisarle que era imposible que esta palabra prof\u00e9tica hubiera venido de Dios.<br \/>\n6:15\u201319 Se completa el muro. El punto central de este p\u00e1rrafo viene en los vv. 17\u201319, cuya introducci\u00f3n, cronol\u00f3gicamente imprecisa (en aquellos d\u00ed\u00adas), muestra que marca un punto de transici\u00f3n del relato de la construcci\u00f3n del muro al resto de la narrativa que se interesa con reformas internas en Jud\u00e1. De manera apropiada, los protagonistas destacados aqu\u00ed\u00ad eran los principales de Jud\u00e1, quienes hu bieran deseado mantener buenas relaciones con sus vecinos por razones comerciales y tambi\u00e9n razones sociales m\u00e1s personales.<br \/>\nNo obstante, no podemos pasar por alto lo mucho que se logr\u00f3 hacer aunque el v. 15 lo introduce modestamente. La reacci\u00f3n adecuada se reserva para las naciones del alrededor (16), lo que se\u00f1ala la realizaci\u00f3n de la s\u00faplica de Nehem\u00ed\u00adas en 2:17. No hay pausa aqu\u00ed\u00ad para felicitarse a uno mismo. El muro se considera nada m\u00e1s que un marco institucional; lo que importa es la actitud y las actividades del pueblo que vive detr\u00e1s de \u00e9l y ya el fin del cap\u00ed\u00adtulo indica que hay peligro en esta \u00e1rea. De esa manera la narrativa se\u00f1ala hacia el futuro y la necesidad de las reformas que vendr\u00e1n a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>7:1-73 La necesidad de repoblar Jerusal\u00e9n<br \/>\nReconociendo los peligros ya mencionados, Nehem\u00ed\u00adas primeramente adopt\u00f3 medidas a corto plazo para mantener la seguridad de la ciudad (1\u20133). A largo plazo, sin embargo, lo que se requer\u00ed\u00ada era una poblaci\u00f3n vital dedicada a las normas y principios que Nehem\u00ed\u00adas defend\u00ed\u00ada. Por lo tanto, \u00e9l recurri\u00f3 a lo que puede parecer una medida un tanto dr\u00e1stica al organizar el movimiento de un grupo bastante grande de personas del campo a la ciudad. Como base para esto decidi\u00f3 utilizar la lista de los que hab\u00ed\u00adan regresado a Jerusal\u00e9n primeramente (cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 2). Aunque sabemos que mientras tanto otros grupos hab\u00ed\u00adan regresado tambi\u00e9n, la repetici\u00f3n de la lista en el contexto actual hace esta observaci\u00f3n teol\u00f3gica importante: Los que deben poblar la ciudad de Dios est\u00e1n en directa continuidad con la comunidad que anteriormente hab\u00ed\u00ada participado en la redenci\u00f3n de Dios en el \u2020\u0153segundo \u00e9xodo\u2020\u009d.<\/p>\n<p>8:1-10:39 LA RENOVACION DEL PACTO<br \/>\nLa narrativa del cap. 7 no se reanuda hasta el cap. 11. En medio vienen tres cap\u00ed\u00adtulos importantes que tienen que ver con la restauraci\u00f3n espiritual de la comunidad bajo el liderazgo compartido de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas. Si el cap. 7 ya ha demostrado que ladrillos y cemento por s\u00ed\u00ad mismos no son capaces de asegurar el futuro, entonces estos cap\u00ed\u00adtulos indican que no es suficiente tampoco llenar la ciudad con gente de cualquier clase. S\u00f3lo un pueblo que ha experimentado la redenci\u00f3n y el reavivamiento de Dios, al cual se le ha confiado la ley de Dios (cap. 8), que reconoce su dependencia de \u00e9l (cap. 9) y que se ha dedicado completamente a vivir en fiel obediencia (cap. 10) puede asegurar que las estructuras institucionales que se han establecido servir\u00e1n para el prop\u00f3sito verdadero.<\/p>\n<p>8:1-18 La lectura de la ley<\/p>\n<p>La reaparici\u00f3n de Esdras en este cap\u00ed\u00adtulo trae problemas. La narrativa ha avanzado unos 13 a\u00f1os desde que hizo su viaje a Jerusal\u00e9n con el libro de la Ley, y en todo ese tiempo no se ha dicho nada de \u00e9l. \u00bfSe supone que nos imaginemos que esper\u00f3 hasta que la obra principal de Nehem\u00ed\u00adas fue completada para comenzar el prop\u00f3sito principal de su misi\u00f3n? \u00bfO hay alguna otra explicaci\u00f3n?<br \/>\nEn este caso hay oportunidad para diferentes puntos de vista, as\u00ed\u00ad que cualquier sugerencia que se proponga se debe hacer con cuidado. Tambi\u00e9n vale la pena observar que en este momento nos despedimos del relato de Nehem\u00ed\u00adas mismo (se reanuda en 12:31) y que el relato en este cap\u00ed\u00adtulo tiene caracter\u00ed\u00adsticas que lo conectan m\u00e1s bien con las fuentes de Esdras en Esd. 7\u201310. De modo que es atractivo suponer que este relato de la lectura de la ley por parte de Esdras perteneci\u00f3 alguna vez al resto del material de Esd. Originalmente pudo haber es tado ubicado entre Esd. 8 y 9, y tal vez el redactor de los libros lo movi\u00f3 a la posici\u00f3n actual tanto para acentuar el significado teol\u00f3gico ya mencionado en la introducci\u00f3n a Neh. 8\u201310 como tambi\u00e9n para demostrar c\u00f3mo la obra de los dos reformadores debe ser considerada una acci\u00f3n divina de restauraci\u00f3n del pueblo de Dios pero en dos partes. La daci\u00f3n de la ley debe ser considerada como un acto de gracia al cl\u00ed\u00admax del programa de restauraci\u00f3n y no como la condici\u00f3n que se tiene que cumplir antes de ser restaurados. Vimos en Esd. 4 c\u00f3mo a veces estos libros dejan de lado la cronolog\u00ed\u00ada estricta para dar lugar a consideraciones de temas especiales.<br \/>\nCualquiera que haya sido su origen, el cap\u00ed\u00adtulo en su forma actual tiene importantes lecciones acerca de la ense\u00f1anza y recepci\u00f3n de la ley por parte de la comunidad de fe.<br \/>\n8:1\u20136 Se lee la ley. Este p\u00e1rrafo muestra la excelente combinaci\u00f3n que hace un pueblo \u00e1vido de aprender y un maestro dispuesto a ense\u00f1ar. La iniciativa vino de parte del pueblo al invitar a Esdras a traerles la ley (1); la comunidad entera, acent\u00faa el v. 2, se congreg\u00f3 para escucharla; hab\u00ed\u00ada un sentido de anticipaci\u00f3n reverente mientras esperaban que se le yera (6); y escucharon atentamente toda la larga exposici\u00f3n (3). Como muestra la secuela, esa clase de disposici\u00f3n permite que la palabra de Dios tenga el impacto m\u00e1ximo sobre los oyentes.<br \/>\nPor su parte, Esdras no s\u00f3lo respondi\u00f3 inmediatamente al pedido del pueblo (2) sino que decidi\u00f3 no hacerlo en el p\u00f3rtico del templo sino en un lugar m\u00e1s accesible a todos (3), a plena vista (4) para que no se le impidiera a nadie estar presente. Adem\u00e1s, decidi\u00f3 rodearse de laicos en esta empresa (4). Parece que estaba deseoso de evitar que se formara la impresi\u00f3n de que la ley era la propiedad privada de profesionales religiosos.<br \/>\n8:7\u201312 Se interpreta la ley. Hay un contraste chocante entre las dos partes de este p\u00e1rrafo, el \u2020\u0153entendimiento\u2020\u009d de la ley (8, 12) al principio caus\u00f3 que el pueblo llorara (9) y despu\u00e9s que celebrara con regocijo (12). La primera reacci\u00f3n no la explica probablemente el hecho de que la ley era desconocida por ellos, sino que la interpretaci\u00f3n que Esdras y los levitas proveyeron (7, 8) de manera imprevista les hizo darse cuenta de la relevancia para su situaci\u00f3n. Como vimos que fue el caso en Esd. 9:1, 2, Esdras (quiz\u00e1 por primera vez) cre\u00f3 un medio para interpretar las Escrituras por el cual las partes que se pudieran haber considerado anticuadas fueron utilizadas para revelar los principios subyacentes de la voluntad de Dios que ten\u00ed\u00adan relevancia en cualquier \u00e9poca. El resultado fue que conmovi\u00f3 la conciencia del pueblo y se dieron cuenta de cu\u00e1nto se hab\u00ed\u00adan alejado de las normas de Dios.<br \/>\nSin embargo, \u00e9ste no es ni es el mensaje \u00fanico ni el dominante de la ley del ATAT Antiguo Testamento ni de las Escrituras enteras. Al recordarles que \u00e9ste era un d\u00ed\u00ada santo (9, 11) \u2014el d\u00ed\u00ada en que deb\u00ed\u00adan recordar especialmente los actos de gracia y salvaci\u00f3n de Dios para con Israel\u2014 y que el gozo de Jehovah era la fuente de su fortaleza (10) al unirse por la fe a la experiencia de sus antepasados, Esdras puso el sentido leg\u00ed\u00adtimo de haber fallado dentro del contexto m\u00e1s amplio de la gracia e invitaci\u00f3n de Dios. Hay un lugar adecuado para la confesi\u00f3n (cap. 9), pero la primera reacci\u00f3n al escuchar la palabra de Dios debe ser el escucharla con alegr\u00ed\u00ada (10, 11). Ejemplifica la respuesta parecida a la de Hech. 2:37\u201339. Tambi\u00e9n ilustra la verdad de que la doctrina correcta de la autoridad de las Escrituras no es suficiente. Si va a ser eficaz necesita la interpretaci\u00f3n que es fiel a la tradici\u00f3n de la que deriva. Tambi\u00e9n requiere la aplicaci\u00f3n reverente de la raz\u00f3n para discernir la relevancia permanente que tenga para las circunstancias variables de cualquier comunidad contempor\u00e1nea.<br \/>\nNota. 10 Les dijo, por el contexto, lo m\u00e1s probable es que se refiera a Esdras.<br \/>\n8:13\u201318 Se aplica la ley. Despu\u00e9s de la aceptaci\u00f3n general de la ley por parte de la comunidad, los jefes vuelven a Esdras para recibir instrucci\u00f3n m\u00e1s detallada (13). En vista de la \u00e9poca del a\u00f1o, el pasaje m\u00e1s relevante debe haber sido Lev. 23, el cual legisla la celebraci\u00f3n de la fiesta de los Tabern\u00e1culos (caba\u00f1as, 14). El hecho de que mandaron pregonar (15) indica el resultado de la obra de interpretaci\u00f3n de Lev. 23:4. Los \u00e1rboles en la lista no est\u00e1n mencionados en la ley (la frase como est\u00e1 escrito califica solo las palabras para hacer caba\u00f1as), pero testifica acerca del deseo de poner en pr\u00e1ctica el mandamiento general de la ley. En todo esto, el pueblo se regocij\u00f3 en poder observar con entusiasmo los requisitos detallados ahora que se hab\u00ed\u00adan dado cuenta de su relevancia (16\u201318). El v. 17 nuevamente sugiere que parte del gozo se deb\u00ed\u00ada a que apreciaban con nuevo est\u00ed\u00admulo la tradici\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>9:1-37 La confesi\u00f3n<\/p>\n<p>En la estructura de los caps. 8\u201310 la lectura de la ley (cap. 8) da paso a la confesi\u00f3n (cap. 9) que es la preparaci\u00f3n para la nueva promesa de obedecer la ley (cap. 10).<br \/>\n9:1\u20135 La reuni\u00f3n para la confesi\u00f3n. La observaci\u00f3n llamativa de este p\u00e1rrafo es la ausencia de los nombres de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas. El \u00e9nfasis cae sobre cada persona que acept\u00f3 una porci\u00f3n de la responsabilidad por los pecados pasados y la precaria situaci\u00f3n actual por medio de palabras, actitud (1) o acci\u00f3n (2). De manera apropiada, fueron dos grupos de levitas desconocidos quienes estu vieron a cargo de la adoraci\u00f3n y la confesi\u00f3n de la congregaci\u00f3n (4, 5).<br \/>\n9:5b\u201337 La oraci\u00f3n de confesi\u00f3n. La confesi\u00f3n genuina procede de un nuevo aprecio de qui\u00e9n es Dios, y ese es el mismo sentimiento que ocasiona esta oraci\u00f3n. Desde el principio de la creaci\u00f3n, Dios se ha revelado a s\u00ed\u00ad mismo como el que es digno de toda bendici\u00f3n y alabanza (5b). S\u00f3lo \u00e9l es Dios, como lo demuestra la creaci\u00f3n (6); escogi\u00f3 a Abram, por su propia voluntad le prometi\u00f3 una tierra y demostr\u00f3 que es justo al cumplir su palabra (7\u20138); y prob\u00f3 que era digno de tal fama (nombre, 10) al rescatar a su pueblo en el \u00e9xodo y en el mar Rojo (9\u201311). Estas tres primeras secciones de la oraci\u00f3n por lo tanto hablan en t\u00e9rminos no califica dos de la bondad y gracia de Dios, y proveen la base para el contraste repentino que la comunidad sent\u00ed\u00ada en las circunstancias actuales como lo dicen los \u00faltimos vers\u00ed\u00adculos de la oraci\u00f3n (32\u201337), donde se repiten varios t\u00e9rminos clave de la primera secci\u00f3n.<br \/>\nLa jornada por el desierto (12\u201321) comienza una nueva estrofa. Junto con las bondadosas y constantes provisiones de Dios (12\u201315) el pueblo comenz\u00f3 a rebelarse (16\u201318). Sin embargo, esto sirvi\u00f3 para revelar otra caracter\u00ed\u00adstica de Dios, su misericordia (17b), porque a pesar de todo sigui\u00f3 proveyendo y manteni\u00e9ndolos (19\u201321), y finalmente, los llev\u00f3 a la tierra que hab\u00ed\u00ada prometido hac\u00ed\u00ada tanto tiempo (22\u201325).<br \/>\nLa imagen de la vida en esa tierra (26\u201331) est\u00e1 influenciada por el modelo que recurre a trav\u00e9s del libro de Jue. y hasta cierto punto en Rey. No podemos identificar aqu\u00ed\u00ad acontecimientos espec\u00ed\u00adficos; por lo contrario, el enfoque se pone en el modo de ser rebelde del pueblo y en la reacci\u00f3n de Dios a \u00e9ste. Tres veces se cuenta que fueron desobedientes y por eso fueron entregados en manos de sus enemigos (26, 27a; 28a; 29, 30). En los prime ros dos casos clamaron a Dios, quien en su compasi\u00f3n los rescat\u00f3 (27b, 28b). Ese elemento de la serie no se repite la tercera vez, probablemente porque los vv. 29\u201331 hablan de las conquistas babil\u00f3 nicas y del exilio, una condici\u00f3n que desde el punto de vista teol\u00f3gico todav\u00ed\u00ada estaba en vigor cuando se oraba esta plegaria; no se pod\u00ed\u00ada considerar que la restauraci\u00f3n era completa porque la opresi\u00f3n ex tranjera continuaba (36, 37).<br \/>\nEn cambio, en un movimiento din\u00e1mico del punto de intercesi\u00f3n, el informe esperado del clamor del pueblo a Dios se sustituye con la oraci\u00f3n a tal efecto, comenzando con el v. 32. Visto al lado de to do lo que ha pasado antes, esto llena el aire con una atm\u00f3sfera de esperanza de que Dios reanudar\u00e1 su intenci\u00f3n de rescatar a su pueblo del estado de esclavitud actual, y que les permitir\u00e1 nuevamente ser libres en la tierra que Dios les hab\u00ed\u00ada dado en fidelidad a su promesa original. De modo que la confesi\u00f3n del pueblo es un paso vital hacia la restauraci\u00f3n que es el tema de este cap\u00ed\u00adtulo como un todo.<\/p>\n<p>9:38-10:39 La promesa de obedecer la ley<\/p>\n<p>En este cap\u00ed\u00adtulo la comunidad hace un convenio firme (1) de obedecer varios aspectos de la ley, en su mayor parte (pero no completamente) relacionados con el apoyo del templo y sus cultos (29\u201339). En su contexto actual como parte del cl\u00ed\u00admax de la obra combinada de Esd. y Neh., sirve para demos trar la sinceridad del pueblo al prometer vivir una vida digna de quienes han participado en la gracia restauradora de Dios. Es una respuesta a lo que Dios ha logrado para ellos, pero no es la condici\u00f3n necesaria para que sean restaurados.<br \/>\nIgual que los dos cap\u00ed\u00adtulos anteriores, la situaci\u00f3n hist\u00f3rica original es incierta. Muchos eruditos han observado que la mayor\u00ed\u00ada de los puntos espec\u00ed\u00adfi cos del convenio parecen hacer permanente el evitar los abusos con los que Nehem\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00ada que tratar en forma fragmentaria en el cap. 13, y por eso concluyen que la promesa de este cap\u00ed\u00adtulo debe haberse formulado m\u00e1s tarde. En ese caso, el \u00faltimo redactor del libro nuevamente debe haber agrupado su material por temas y no en orden cronol\u00f3gico estricto. Vea los comentarios preliminares de los caps. 8\u201310 y del cap. 8, y note que la narra tiva que se interrumpi\u00f3 despu\u00e9s del cap. 7 finalmente se reanuda en el cap. 11, indicando que los caps. 8\u201310 se deben tratar por separado.<br \/>\n10:1\u201328 La lista de firmantes. Esta lista (que en el texto heb. interrumpe una oraci\u00f3n individual formada de 9:38 y 10:28, 29) comprende una acumulaci\u00f3n amplia de la mayor\u00ed\u00ada de los nombres y t\u00ed\u00adtulos de la gente que se conoce de otras partes en estos libros y que ten\u00ed\u00adan buena reputaci\u00f3n. Lo importante parece ser que cada persona tiene la responsabilidad de decidir por s\u00ed\u00ad misma si aceptar\u00e1 los valores que caracterizan a la comunidad.<br \/>\n10:29\u201339 Los detalles del convenio. El v. 29 declara en forma general que el pueblo tiene la intenci\u00f3n de aqu\u00ed\u00ad en adelante de obedecer la ley de Dios, y los siguientes vers\u00ed\u00adculos detallan lo que es to significa en circunstancias espec\u00ed\u00adficas (sin duda las que se hab\u00ed\u00adan dejado de hacer \u00faltimamente). Una declaraci\u00f3n imprecisa de las buenas intenciones no es suficiente: La confesi\u00f3n de fe se tiene que trasladar a un estilo de vida pr\u00e1ctico con cambios visibles.<br \/>\nLos detalles de las cl\u00e1usulas individuales del convenio y su relaci\u00f3n con las leyes del Pentateuco son complicados y no se pueden describir ampliamente aqu\u00ed\u00ad. El punto principal que se debe no tar es que todos tienen conexiones con la ley escrita, pero muestran la misma clase de actividad de interpretaci\u00f3n, clarificaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n que hemos visto era la marca de las ense\u00f1anzas de Esdras. Est\u00e1 claro entonces que los l\u00ed\u00adderes de la comunidad hab\u00ed\u00adan aceptado el nuevo modo de ense\u00f1anza que \u00e9l hab\u00ed\u00ada introducido.<br \/>\n11:1-13:31 CONSOLIDACION<\/p>\n<p>11:1-20 Los nuevos habitantes de Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p>El comienzo de este cap\u00ed\u00adtulo reanuda la narrativa que se interrumpi\u00f3 al final del cap. 7. Sin embargo, no parece provenir del relato propio de Nehem\u00ed\u00adas sino de alguna otra fuente. Esto indica que aunque gran parte del libro presenta el curso de acontecimientos desde el punto de vista de una persona, mu chos de los elementos principales de su programa fueron compartidos o adoptados por varios de sus contempor\u00e1neos.<br \/>\nEl problema de la poblaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n reducida anteriormente fue resuelto echando la suerte (un sistema que, bajo la supervisi\u00f3n de los sacerdotes, se cre\u00ed\u00ada que revelaba la voluntad de Dios; ver 10:34). Una d\u00e9cima parte (o el diezmo; ver 10:37, 38) del pueblo estuvo de acuerdo en mudarse del campo a la ciudad (1, 2). Sus nombres fueron registrados con gratitud (3\u201319) porque en el caso de va rios de ellos debe haber implicado bastantes inconvenientes. El v. 20 es una conclusi\u00f3n obvia para esta lista en particular.<br \/>\nLa mayor\u00ed\u00ada de la lista hace juego con la de 1 Cr\u00f3n. 9:2\u201317, y al compararlas cuidadosamente se nota que ninguna ha preservado la lista entera original. M\u00e1s all\u00e1 de observar el orden general (hijos de Jud\u00e1, 4b\u20136; hijos de Benjam\u00ed\u00adn, 7, 8; l\u00ed\u00adderes seculares, 9; sacerdotes, 10\u201314; levitas 15\u201318; porteros, 19), debemos prestar atenci\u00f3n a los detalles. Es interesante fijarse en que la clase de vocabulario que se utiliza en la descripci\u00f3n tiene un sabor militar (por ej. en los vv. 6, 9 y 14); el prop\u00f3sito defensivo de la operaci\u00f3n aparentemente nunca se olvid\u00f3.<\/p>\n<p>11:21-12:26 Listas suplementarias<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la conclusi\u00f3n natural de la lista principal en 11:20 (y observe c\u00f3mo lleva naturalmente a la pr\u00f3xima narrativa en 12:27), se ha tomado la oportunidad de a\u00f1adir algunas otras listas que no est\u00e1n directamente asociadas con la cuesti\u00f3n de la poblaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. En 11:21\u201324 se suplementa la lista principal, 11:25\u201336 cataloga algunos de los poblados fuera de Jerusal\u00e9n, y 12:1\u201326 combina varias listas de sacerdotes y levitas. As\u00ed\u00ad que aunque este material no est\u00e1 directamente relacionado con la historia central de esta parte del libro, contribuye en su propia manera a la imagen de una co munidad que se estaba organizando de nuevo.<br \/>\nUn an\u00e1lisis detallado de esta secci\u00f3n ser\u00ed\u00ada muy dif\u00ed\u00adcil de intentar aqu\u00ed\u00ad, pero varios asuntos m\u00e1s amplios merecen comentario. Primeramente, la lis ta de poblados en 11:25\u201336 es m\u00e1s extensa que la provincia de Jud\u00e1 en ese per\u00ed\u00adodo. Parecer\u00ed\u00ada que mira hacia los d\u00ed\u00adas gloriosos del pasado melanc\u00f3licamente (ver Jos. 15) y por lo tanto intenta estimular las esperanzas de un futuro mejor por venir. La discrepancia entre la realidad actual y el movimiento amplio de las promesas de Dios es un elemento vi tal en la fe del pueblo de Dios en cualquier \u00e9poca, como explica claramente Heb. 11:13\u201316.<br \/>\nEn segundo lugar, 12:1\u201326 nos presenta un resumen inicialmente extra\u00f1o de la perspectiva hist\u00f3rica, en el cual la generaci\u00f3n del primer retorno y la de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas son colocadas paralelamente. Superficialmente se debe al v. 26 (Jes\u00faa era el sumo sacerdote cuando se construy\u00f3 el segundo templo; cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 3:2 y 5:2), pero de hecho la lista de sacerdotes y levitas que se dio antes tambi\u00e9n viene de esas dos generaciones. Tal reducci\u00f3n en la presentaci\u00f3n de listas por razones teol\u00f3gicas era una pr\u00e1ctica aceptable en aquel entonces, y ocurre tambi\u00e9n en el NTNT Nuevo Testamento (ver Mat. 1:1\u201317). Lo que sugiere es que debajo de las complicaciones del proceso hist\u00f3rico cuando se le ve del punto de vista humano, la mirada de fe puede discernir la ordenada sucesi\u00f3n de las obras de la voluntad divina.<br \/>\nNota. 12:22 Dar\u00ed\u00ado el persa: Este t\u00ed\u00adtulo sin precedente parece referirse a Dar\u00ed\u00ado I (durante el reinado del cual se reconstruy\u00f3 el templo) y tal vez designado para distinguirlo de \u2020\u0153Dar\u00ed\u00ado el medo\u2020\u009d el personaje un poco m\u00e1s misterioso de Dan. 5:30 quien aparentemente precedi\u00f3 a \u2020\u0153Ciro el persa\u2020\u009d (Dan. 6:28).<\/p>\n<p>12:27-13:3 La dedicaci\u00f3n del muro y su secuela<\/p>\n<p>Finalmente llegamos a lo que parece ser el cl\u00ed\u00admax de la carrera de Nehem\u00ed\u00adas, la dedicaci\u00f3n del muro, cuya construcci\u00f3n domin\u00f3 la primera parte del libro. La informaci\u00f3n del relato personal del mismo Nehem\u00ed\u00adas ha sido unida a la de otros documentos para presentar esta versi\u00f3n combinada de la celebraci\u00f3n unida por parte del pueblo. Se formaron dos procesiones iguales (31\u201336, 38, 40\u201342), y despu\u00e9s de salir de la ciudad fueron en diferentes direcciones, cada una marchando alrededor de media ciudad antes de entrar de nuevo y unirse para un servicio de alabanza unido en el templo (40). El \u00e9n fasis en el intenso regocijo en el v. 43 no tiene igual, lo cual es un buen recuerdo de la verdad b\u00ed\u00adblica de que la posibilidad de tal regocijo puede servir leg\u00ed\u00adtimamente para esforzarnos durante per\u00ed\u00adodos dif\u00ed\u00adciles (ver Rom. 5:2\u20135; 8:18\u201325; Heb. 12:2).<br \/>\nA diferencia de los cuentos de hadas, la conclusi\u00f3n de este libro no es \u2020\u0153y vivieron felices para siempre\u2020\u009d. El texto se apresura (Aquel d\u00ed\u00ada, 12:44; 13:1) a tratar asuntos que uno tendr\u00ed\u00ada la tentaci\u00f3n de desechar r\u00e1pidamente como de rutina, a saber, los arreglos financieros que se hab\u00ed\u00adan hecho para los servicios normales del templo (12:44\u201347) y para la purificaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n en obediencia a la ley de Dios (13:1\u20133). Sin esa clase de rutina, parece insinuar el autor, no se puede mantener ni el gozo de un solo d\u00ed\u00ada. Aunque generalmente es el v\u00e9rtice del \u00e9xito lo que uno recuerda m\u00e1s, lo que realmente mide el progreso espiritual tanto del individuo como de la comunidad es hasta qu\u00e9 punto se ha transformado lo que se hace pasar por \u2020\u0153lo normal\u2020\u009d. La forma de la narrativa en esta secci\u00f3n enf\u00e1ticamente afirma que sin tal progreso en la forma de ver lo corriente, cualquier recuerdo de cl\u00ed\u00admax o celebraci\u00f3n se desvanecer\u00e1 r\u00e1pidamente, dejando s\u00f3lo memorias deslucidas.<\/p>\n<p>13:4-31 Reformas finales<\/p>\n<p>El libro de Neh. parece que se va agotando hacia el final en lo que uno considerar\u00ed\u00ada una manera bastante desagradable, y en lugar de terminar en una no ta alta, desaparece como un suspiro. Todos los abusos que se tratan en este \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo ya se trataron anteriormente, pero tienen que mostrar sus caras una vez m\u00e1s a pesar de los mejores es fuerzos que los reformadores hicieron para erradicarlos. S\u00f3lo de paso nos enteramos de que la situaci\u00f3n es el segundo per\u00ed\u00adodo de Nehem\u00ed\u00adas como gobernador (6, 7), as\u00ed\u00ad que puede ser que han pasado hasta 15 a\u00f1os desde que le\u00ed\u00admos la parte principal del libro (ver 5:14), aunque las notas cronol\u00f3gicas de los vv. 4, 6, 15 y 23 parecen tocar esto muy por encima. Es como si el libro se\u00f1alara su propio fracaso, haci\u00e9ndonos recordar que por importante que sea tener buenas estructuras y rutinas (como se acaba de observar), nada puede sustituir la renovaci\u00f3n de las inclinaciones perversas naturales del coraz\u00f3n humano.<br \/>\nLa descripci\u00f3n ideal de 12:44\u201313:3 ten\u00ed\u00ada que ver con el cuidado y mantenimiento de los cuartos, ser vicios y personal del templo y con la pureza de la comunidad. El resto del cap. 13 acent\u00faa mayormente los defectos en las mismas \u00e1reas, de la primera en los vv. 4\u201314 y de la segunda del v. 15 en adelante (aunque se admite que la cuesti\u00f3n de la obediencia al s\u00e1bado, vv. 15\u201322, no est\u00e1 tan estrechamente vinculada con el resto). El estilo de la escritura es tan colorido y din\u00e1mico como siempre, y en general la narrativa no necesita comentarios adicionales. Solo en cuanto a la repetici\u00f3n del problema de matrimonios mixtos (23\u201327) es necesario observar que el problema parece haber afectado a una regi\u00f3n nada m\u00e1s; los ni\u00f1os que hablaban el idioma de Asdod (24) sugiere que fue restringido mayormente a los que viv\u00ed\u00adan en la frontera occidental de la provincia de Jud\u00e1. Ya se ha decidido la cuesti\u00f3n fundamental por parte de Esdras (y Nehem\u00ed\u00adas la resumi\u00f3 brevemente en el v. 25; ver Esd. 9:2, 12). Esto le permiti\u00f3 a Nehem\u00ed\u00adas resolver los casos de abusos individuales en una base de uno por uno (\u00c2\u00a1aunque siempre con la franqueza caracter\u00ed\u00adstica!).<br \/>\nDetr\u00e1s de este cap\u00ed\u00adtulo se descubre la preocupaci\u00f3n por la identidad distintiva de la comunidad. La dura oposici\u00f3n externa la puso en peligro al tentarla a diluir su testimonio y hacerla ineficaz. En tonces, eran esenciales un enfoque firme y fuerte en el centro de la comunidad y en la adoraci\u00f3n adecuada de Dios en el santuario que hab\u00ed\u00ada designado.<br \/>\nLa iglesia cristiana sigue enfrentando estos problemas, aunque en diferentes maneras. Los principios para responder en forma adecuada siguen siendo los mismos: En el centro, fuerte liderazgo y en la periferia, una l\u00ed\u00adnea de demarcaci\u00f3n clara. Teniendo una posici\u00f3n fuerte y segura, es posible extender la mano de bienvenida y de perd\u00f3n a los de afuera. Teniendo una posici\u00f3n d\u00e9bil los dos grupos se hunden juntos.<br \/>\nH. G. M. Williamson<\/p>\n<p><b>Fuente: Introducci\u00f3n a los Libros de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sumario: 1. Cuestiones historiograficas: 1. \u00bfNehem\u00ed\u00adas antes que Esdras?; 2. La historia posex\u00ed\u00adlica. II. Cuestiones literarias: 1. El cuadro de la narraci\u00f3n; 2. Una redacci\u00f3n compleja. III. La fundaci\u00f3n del judaismo: 1. Los sucesos fundadores; 2. Ei espacio sagrado; 3. La raza santa; 4. La \u2020\u0153t\u00f3rah\u2020\u009d, texto sagrado y carta constitucional; 5. La espiritualidad de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esdras-y-nehemias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESDRAS Y NEHEMIAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18825","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18825","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18825"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18825\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18825"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18825"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18825"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}