{"id":18832,"date":"2016-02-05T12:05:43","date_gmt":"2016-02-05T17:05:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/luz-y-tinieblas\/"},"modified":"2016-02-05T12:05:43","modified_gmt":"2016-02-05T17:05:43","slug":"luz-y-tinieblas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/luz-y-tinieblas\/","title":{"rendered":"LUZ Y TINIEBLAS"},"content":{"rendered":"<p>Sumario: 1. El tema b\u00ed\u00adblico de la luzy de las tinieblas. II. Luzy tinieblas en los textos de la creaci\u00f3n. III. En las tradiciones del \u00e9xodo. IV. En las tradiciones prof\u00e9ticas. V. En las tradiciones sapienciales. VI. Luz y tinieblas en el Nuevo Testamento: 1. El evangelio de Juan y la Un; 2. El epistolario paulino.<br \/>\n1842<br \/>\n1. EL TEMA BIBLico DE LA LUZ Y DE LAS TINIEBLAS.<br \/>\nEl tema de la luz, fundamental en el estudio de las religiones y sumamente interesante en el terreno de la investigaci\u00f3n para la simbolog\u00ed\u00ada religiosa, recorre toda la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Efectivamente, la Biblia se abre con la luz de la creaci\u00f3n (Gn 1-2) y se cierra con el esplendor de la luz de una nueva creaci\u00f3n y de una nueva Jerusal\u00e9n (Ap 21; 2P 3,13). Entre estos dos polos es posible encuadrarlos diversos textos y los diversos significados que el tema de la luz expresa y dilata a trav\u00e9s de su propio campo sem\u00e1ntico: la vida, la felicidad, la salvaci\u00f3n, la paz, la bendici\u00f3n, la presencia divina, el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or.<br \/>\nAl lado del tema de la luz, siempre positivo, la Biblia desarrolla tambi\u00e9n el tema de las tinieblas, siempre negativo. Por eso este \u00faltimo hay que comprenderlo en su aspecto total de t\u00e9rmino y de concepto que se refiere a todo lo que se opone a la realidad y al simbolismo propios de la luz. La ant\u00ed\u00adtesis luz\/tinieblas se desarroll\u00f3 de forma especial en los textos pro-f\u00e9ticos del Tercer Isa\u00ed\u00adas (cc. 56-66), en el evangelio de Juan y en algunos pasajes del epistolario paulino, sin olvidar que tambi\u00e9n la literatura de Qumr\u00e1n y el gnosticismo (en sus diversas ramificaciones y con una marcada tendencia al dualismo) conocen su uso y su simbolog\u00ed\u00ada [1 S\u00ed\u00admbolo].<br \/>\n1843<br \/>\nII. LUZ Y TINIEBLAS EN LOS TEXTOS DE LA CREACION.<br \/>\nEl relato sacerdotal (P) de la creaci\u00f3n (Gen l,l-2,4a) atribuye a la luz la primera bienaventuranza del Dios que crea: \u2020\u0153Vio Dios que la luz era buena\u2020\u009d (1,4). Por eso mismo se convierte en la realidad que gu\u00ed\u00ada toda la obra creadora de Dios: el cielo, el mar, la tierra, las plantas, los astros., los peces, las aves, los animales, el hombre \u2020\u0153nacen a la luz\u2020\u009d. Por esta funci\u00f3n suya, en la mentalidad del hombre b\u00ed\u00adblico la luz est\u00e1 estrechamente asociada a la \/ vida (Ba 3,20; Sal 49,20; Jb 3,16; Jb 3,20) y da pie a un vocabulario sobre el hombre: se viene a la luz, se busca la luz, se camina en la luz, se huye de las tinieblas, se es hijo de la luz o del d\u00ed\u00ada, se realizan las obras de la luz&#8230; El mismo destino del hombre se define a trav\u00e9s del simbolismo de la luz y de las tinieblas, como im\u00e1genes de la vida y de la \/ muerte. Su existencia asume realmente la forma de un conflicto en el que se enfrentan la luz y las tinieblas y donde sus opciones fundamentales se describen a trav\u00e9s de las vivas im\u00e1genes de las tinieblas (\/pecado y muerte,) y de la luz (salvaci\u00f3n y vida). Es \u00e9sta la primera etapa de la reflexi\u00f3n religiosa del hombre: la luz expresa un significado que supera su realidad inmediata, abri\u00e9ndose a elementos y a realidades m\u00e1s profundas para la vida del hombre y para su dimensi\u00f3n religiosa.<br \/>\nA esta primera etapa pueden reducirse los relatos patriarcales (Gn 12-50), en los que la luz se presenta en sus connotaciones de vision (151 1613 l8lss 281022 3231 462) sue\u00f1o (203 2624 31 24) \u2020\u0153arco iris\u2020\u009d (9,14; Ez 1,28), \u2020\u0153cielo estrellado\u2020\u009d (11,5; 28,12-13); \u2020\u0153fuego que quema y consuma\u2020\u009d (15,17; Ex 24,17), etc\u00e9tera. Todos estos elementos han de leerse y comprenderse dentro del marco de las teofan\u00ed\u00adas, esto es, de las revelaciones o manifestaciones que Dios hace de s\u00ed\u00ad mismo y que la Biblia se complace en describir a trav\u00e9s del simbolismo de la luz.<br \/>\n\u00ed\u0081 diferencia de las antiguas religiones, en los relatos b\u00ed\u00adblicos de la creaci\u00f3n la luz y las tinieblas se presentan no ya como fuerzas o principios divinos que se oponen al \u00fanico Dios en el que cree Israel, sino como criaturas suyas. Su alternancia no es arbitraria, sino que est\u00e1 sometida a la voluntad de Dios Gn 1,3; Gn 1,18; Ba 3,33-35) y se convierte por eso para el hombre en un s\u00ed\u00admbolo de todo lo que hay de positivo o de negativo en su mundo. La luz es s\u00ed\u00admbolo de la salvaci\u00f3n, que la Biblia expresa a trav\u00e9s de las im\u00e1genes de la victoria (Ex 14,24; 2R 19,35; Is 17,14; Sal 46,6), del triunfo del derecho y de la justicia So 3,5; Sal 37,6; Os 6,5; Is 59,9), de la curaci\u00f3n (Sal 56,14; Is 58,8 cf en el NT los milagros curaci\u00f3n los ciegos realizados por Jes\u00fas) y de la iluminaci\u00f3n que irradia del rostro de Dios (Nm 6,25; Sal 4 7 Sal 36,10; Sal 89,16). Las tinieblas expresan todo aquello que no es salvaci\u00f3n: en ellas se concentra el pecado del hombre (Si 23,25-26); lo mismo que la noche, ellas son el tiempo del delito (Jb 24,l3ss;cfJn 3,20; Ef 5,11 ); son s\u00ed\u00admbolo de angustia, de miedo y del juicio final de Dios, que es el \u00fanico con poder de transformar esta connotaci\u00f3n negativa de las tinieblas en luz de salvaci\u00f3n (Is 8,23-9,1; 10,17; 42,16; 58,8-10; Miq 7,8s; 2Co 4,6).<br \/>\n1RA<br \/>\nIII. EN LAS TRADICIONES DEL EXODO.<br \/>\nCon la revelaci\u00f3n a Mois\u00e9s del nombre propio de Dios (= Yhwh: Ex 3,14), tenemos una segunda etapa en la ampliaci\u00f3n sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino luz. En los textos que contienen el dec\u00e1logo (Ex 20,2-17; Dt 5,6-22) el creyente israelita recibi\u00f3 como consigna no pronunciar el nombre de Dios que se le hab\u00ed\u00ada revelado. Entonces \u00e9l da paso a aquellos mecanismos interiores que posee todo hombre religioso y que consisten en expresar el nombre y la realidad de Dios a trav\u00e9s de elementos de nuestro mundo ricos y densos de simbolismo: entre ellos est\u00e1 la luz. Nace entonces y se desarrolla un vocabulario b\u00ed\u00adblico sobre Dios, que las tradiciones del \u00e9xodo van construyendo con la simbolog\u00ed\u00ada de la luz: Dios es \u2020\u0153columna de fuego\u2020\u009d Ex 13,21-22; Ex 14,24 N\u00fam Ex 14,14; Ne 9,12; Ne 9,19; Sb 18,3), es el que \u2020\u0153se revela y habla desde ypyelfueQo\u2020\u009d_fEx 3,2; Ex 13,21; Ex 19,18; Ex 40,38 N\u00fam Ex 9,15; Dt 1,33; Dt 4,12; Dt 4,33; Dt 5,22)es \u2020\u0153eguita_luzaksenemicjos de Israel\u2020\u009d fEx 14,20)elg..\u2020\u009doscurece el sor\u2020\u2122 fEx 19, 16-20)elgj9o detiene en sucurso\u2020\u009d fJos 10, 12-13)el g..\u2020\u009dhace resplandecer su rostro yconcede gracia Nm 6,24-271.<br \/>\nA trav\u00e9s del simbolismo y del vocabulario de la luz y de las tinieblas, las tradiciones del \u00e9xodo expresan las caracter\u00ed\u00adsticas de Dios, que \u2020\u0153se pone de parte\u2020\u009d de Israel (seg\u00fan el significado del nombre de Yhwh en Ex 3,14). La tradici\u00f3n yahvista (J) describe esta participaci\u00f3n de Dios en las vicisitudes del pueblo b\u00ed\u00adblico a trav\u00e9s de la columna de nube y la columna de fuego: \u2020\u0153El Se\u00f1or iba delante, de d\u00ed\u00ada en columna de nube para marcarles el camino, y en columna de fuego de noche para alumbrarles; as\u00ed\u00ad pod\u00ed\u00adan caminar tanto de d\u00ed\u00ada como de noche. La columna de nube no se apart\u00f3 del pueblo de d\u00ed\u00ada, ni de noche la de fuego\u2020\u009d Ex 13,21-22). En el \u00faltimo acto de la lucha dram\u00e1tica entre Dios, que hace salir de Egipto a Israel, su primog\u00e9nito (Ex 4,22), y el fara\u00f3n, que se opone, la luz y las tinieblas, el agua y el viento se enfrentan en un duelo c\u00f3smico, que asiste al triunfo de Yhwh: \u2020\u0153Para unos (los egipcios) la columna era oscura, mientras que para otros (los israelitas) alumbraba la noche\u2020\u009d (Ex 14,20). La tradici\u00f3n eloh\u00ed\u00adsta (E) describe la presencia de Dios a trav\u00e9s de la \u2020\u0153nube oscura\u2020\u009d o \u2020\u0153la nube\u2020\u009d, mientras que la sacerdotal (P) asocia a la nube luminosa la \u2020\u0153gloria\u2020\u009d de Dios, \u2020\u0153fuego devorador\u2020\u009d (Ex 16,10 19,l6ss; Ex 24,15-1 7; Hb 12,19). En el vocabulario de las tradiciones del \u00e9xodo se inspirar\u00e1 tambi\u00e9n el gran midrak sobre la historia b\u00ed\u00adblica contenido en Sg 10-19.<br \/>\n1845<br \/>\nIV. EN LAS TRADICIONES PROFETICAS.<br \/>\nDentro de los libros prof\u00e9ticos [\/Profec\u00ed\u00ada] se pueden captar diversas pistas de lectura y de comprensi\u00f3n del simbolismo de la luz y las tinieblas. En primer lugar, el simbolismo de la luz se aplica a la comunidad b\u00ed\u00adblica: ella es luz, mientras que los otros pueblos caminan en las tinieblas, en la oscuridad, en la sombra de muerte (Is 9,2ss; 42,6; 49,6; 50,10; 60,2). Los textos prof\u00e9ticos que contienen or\u00e1culos de salvaci\u00f3n o de condenaci\u00f3n encuentran en esta caracter\u00ed\u00adstica de la comunidad de Israel la motivaci\u00f3n para apelar a la fidelidad a Dios o para desaprobar la infidelidad. La comunidad b\u00ed\u00adblica es luz; por eso mismo debe \u2020\u0153caminar en la luz\u2020\u009d y \u2020\u0153difundir la luz\u2020\u009d (Is 50,10; Is 60,3). Los profetas le anuncian a Israel infiel el juicio de Dios como una privaci\u00f3n de la luz: \u2020\u0153El d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or ser\u00e1 tinieblas y no luz\u2020\u009d(Am 5,18-20; Is 3,10; Is 59,9; Jr 13,16). En las tradiciones prof\u00e9ticas el simbolismo de la luz y de las tinieblas est\u00e1 presente de forma particular en la descripci\u00f3n del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (Is 24-27; Za 9-14; Am 5,18; Am 5,20; JI 2,2-5; Ab 18; Ha 3, ??? Ha 1; So 1,15; MI 3,19-20). Se trata de un tema tomado en gran parte del g\u00e9nero literario de la \/ apocal\u00ed\u00adptica y en el que la acci\u00f3n de Dios se presenta como una intervenci\u00f3n punitiva y salv\u00ed\u00adfica. En esta intervenci\u00f3n Dios est\u00e1 revestido de la armadura c\u00f3smica de la luz y de las tinieblas! El castigo se describe a trav\u00e9s del simbolismo de las tinieblas (\u2020\u0153El d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or ser\u00e1 tinieblas y no luz\u2020\u009d: So 1,15; Am 5,18 \u2020\u0153 D\u00ed\u00ada oscuridad y tiniebla, d\u00ed\u00ada nubes y niebla espesa!\u2020\u009d (JI 2,2; Za 14,7), del fuego que devora (Mal 3,19; Za 12,6; 13,9; JI 2,3; Am 2,5; Ab 3,10-11) y la convulsi\u00f3n los astros, fuentes luminosidad (Is 24,23; JI 2,10;<br \/>\n3,30-31; 4,15; Am 8,9; Ha 3,10-11). La salvaci\u00f3n se describe trav\u00e9s del simbolismo la luz, que se expresa en las im\u00e1genes del sol que \u2020\u0153sale\u2020\u009d la victoria sobre la muerte y la oscuridad (\u2020\u0153el Se\u00f1or quitar\u00e1 el velo que tapaba a todos los pueblos, el sudario que cubr\u00ed\u00ada a todas las naciones: destruir\u00e1 para siempre la muerte\u2020\u009d: Is 25,7-8; 60,1-3; 26,19)ysobreel se\u2020\u2122o\/(Os 13,14).<br \/>\nTambi\u00e9n la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica se describe como un triunfo de la luz y como una transformaci\u00f3n de las tinieblas en luz (Is 42,16; Is 49,9; Is 58,10; Is 60; Is 62; Ap 21,24). Is 56-66 debe leerse seg\u00fan estas indicaciones y en la perspectiva de aquella luz de que hablan los dos textos lucanos del Bene-dictus Lc 1,68-79) y del Nunc dimit-tis (Lc 2,29-32), en los que la salvaci\u00f3n, descrita a trav\u00e9s del simbolismo de la luz, se concreta en la persona del mes\u00ed\u00adas Jes\u00fas. Efectivamente, hacia su \u2020\u0153luz\u2020\u009d se encamina la larga marcha de Israel y de todos los pueblos (1s9,2ss; Mt 4,13-16; Jn 8,12).<br \/>\nLos libros prof\u00e9ticos utilizan adem\u00e1s aquel vocabulario b\u00ed\u00adblico sobre Dios que las tradiciones del \u00e9xodo hab\u00ed\u00adan construido y formulado en torno a la simbolog\u00ed\u00ada de la luz y de las tinieblas para describir las teofan\u00ed\u00adas y la participaci\u00f3n activa de Dios en las vicisitudes de su pueblo: \u2020\u0153El Se\u00f1or aparecer\u00e1 sobre ellos, y lanzar\u00e1 sus flechas como rayos. El Se\u00f1or tocar\u00e1 la trompeta y marchar\u00e1 en los torbellinos del sur\u2020\u009d (Za 9,14 ); \u2020\u0153Ante \u00e9l devora un fuego, detr\u00e1s de \u00e9l una llama abrasa\u2020\u009d (JI 2,3); \u2020\u0153El Se\u00f1or camina en la tempestad y en el hurac\u00e1n\u2020\u009d (Nah 1,3); \u2020\u0153Su esplendores semejante al d\u00ed\u00ada, rayos saltan de sus propias manos\u2020\u009d (Ha 3,4).<br \/>\n1846<br \/>\nV. EN LAS TRADICIONES SAPIENCIALES.<br \/>\nLas tradiciones sapienciales [1 Sabidur\u00ed\u00ada] no se limitan a un solo per\u00ed\u00adodo de la historia b\u00ed\u00adblica, sino que la recorren por completo. De esta forma es posible percibir los temas de la luz y de las tinieblas presentes en los diversos libros de la Biblia a trav\u00e9s de una relectura \u2020\u0153sapiencial\u2020\u009d. En la lectura sapiencial de la creaci\u00f3n, la luz y las tinieblas est\u00e1n puestas bajo el dominio de Dios creador (Jb 26,10; Dn 3,72; Is 45,7; Ba 3,33-35). Gracias a su sucesi\u00f3n pueden medirse los d\u00ed\u00adas y las noches (Gen l,3s; SaI 74,16). A su simbolismo original se le aplican diversas connotaciones: la luz es s\u00ed\u00admbolo del bien, de la vida, de la felicidad (Jb 30,26; Is 59,9; Jr 8,15); las tinieblas son el s\u00ed\u00admbolo del peligro, de la enfermedad, del dolor y de la muerte (Sb 17,2; Jb 3,16; Jb 3,20; Jb 12,24-25; Jb 17,12; Jb 18,8; Pr 20,4; SaI 18,28; SaI 23,4; SaI 58,9). En el gran midras de Sg 10,15-19 la luz y las tinieblas se presentan en su doble realidad de salvaci\u00f3n (para Israel) y de muerte (para los egipcios). El comportamiento mismo del hombre se define a trav\u00e9s del simbolismo de la luz (Pr 4,18 cf tambi\u00e9n Is 58,8; Is 58,10) y de las tinieblas (Prov4,19; Jb 18,5-6; Jb 24,13; Jb 24,16), que el NT har\u00e1 suyo (Mt 5,14-16; Jn 3,19-21; Jn 12,35-36; lTs 5,4-5; 2Co 4,6; Ef 1,18; Ef 3,9; Ef 5,8; Rm 13,12). Las realidades fundamentales de la revelaci\u00f3n de Dios (la ley, la palabra, la sabidur\u00ed\u00ada) se describen con el vocabulario de la luz (Sb 7,10; Sb 7,19; Sb 7,26; Sb 7,29; Sb 18,4; Pr 4,18-19; Pr 6,23; Qo 2,13; Sal 18,29; SaI 119,105;Jb 29,3; Dn 2,22). Seg\u00fan la etimolog\u00ed\u00ada hebrea, la ra\u00ed\u00adz \u2020\u02dc\u00f3r (= luz, iluminaci\u00f3n) est\u00e1 tambi\u00e9n en el origen de la palabra t\u00f3rah, que en los libros sapienciales aparece en toda la amplitud de su significado, superando el simple y gen\u00e9rico vocablo \u2020\u0153ley\u2020\u009d. La t\u00f3rah es ense\u00f1anza, iluminaci\u00f3n, luz, vida, salvaci\u00f3n, camino, justicia, derecho, sabidur\u00ed\u00ada (SaI 19,9; SaI 27,1; SaI 36,10; SaI 37,6; SaI 43,3; SaI 56,14; SaI 97,11; SaI 112,4 i SaI 18,27; Pr 6,23; Pr 13,9; Sb 5,6; Sb 7,26; Si 50,29 cf tambi\u00e9n Is 42,6; Is 49,6; Is 51,4). El texto cl\u00e1sico sigue siendo el Ps 119, que es el canto m\u00e1s bello de la ley, de la palabra y de la sabidur\u00ed\u00ada entendidas como \u2020\u0153l\u00e1mpara y luz\u2020\u009d para el camino del hombre (Sal 119,105; Sal 119,130; Sal 119,135), pero que la comunidad cristiana puede cantar sustituyendo la terminolog\u00ed\u00ada de la ley! luz (\u2020\u0153los decretos\u2020\u009d, \u2020\u0153los mandamientos\u2020\u009d, \u2020\u0153los preceptos\u2020\u009d, \u2020\u0153las \u00f3rdenes\u2020\u009d) por el nombre del mes\u00ed\u00adas Jes\u00fas, \u2020\u0153luz verdadera que con su venida a este mundo ilumina a todo hombre\u2020\u009d (Jn 1,9; Jn 8,12; Jn 9,1-39; Jn 12,35; Jn 12,46 Un Jn 2,8-11; Mt 17,2; Lc 1,78; 2Co 4-6).<br \/>\n1847<br \/>\nVI. LUZ Y TINIEBLAS EN EL NUEVO TESTAMENTO.<br \/>\nEn los textos evang\u00e9licos la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas encuentra ya una densa capa de connotaciones en relaci\u00f3n con el tema b\u00ed\u00adblico de la luz y de las tinieblas, que le permite una continua referencia a toda la tradici\u00f3n veterotes-tamentaria. Por eso tambi\u00e9n en el NT la luz y las tinieblas reflejan las muchas virtualidades de su simbolismo y de sus aplicaciones. Pero a diferencia del AT, en donde la luz prefiguraba la futura llegada del mes\u00ed\u00adas y en donde Dios no es llamado nunca simplemente \u2020\u0153la luz\u2020\u009d (debido al ambiente pagano que atribu\u00ed\u00ada honores divinos a los cuerpos celestiales), en el NT se describe con este t\u00e9rmino la llegada salv\u00ed\u00adfica de Cristo, su persona y la nueva condici\u00f3n de sus seguidores.<br \/>\nTodo lo que el AT suger\u00ed\u00ada sobre el tema b\u00ed\u00adblico de la luz se realiza ahora en Jes\u00fas de forma \u00fanica y definitiva: en su persona converge toda la densidad b\u00ed\u00adblica, simb\u00f3lica y existencial que encierra y evoca el t\u00e9rmino luz. Su venida es aquella en que \u2020\u0153nuestro Dios nos visitar\u00e1 como el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que yacen en tinieblas y en sombras de muerte\u2020\u009d (Lc 1,78-79); su nacimiento es el triunfo de la luz\/salvaci\u00f3n (Lc 2,9); su destino consiste en ser \u2020\u0153luz para iluminar a las naciones\u2020\u009d (Lc 2,32). Definiendo a Jes\u00fas como luz \u2020\u0153verdadera\u2020\u009d (Jn 1,9), el cuarto evangelio subraya la caracter\u00ed\u00adstica de unicidad (en oposici\u00f3n a \u2020\u0153falso\u2020\u009d) y de realidad (en oposici\u00f3n a \u2020\u0153tipo\u2020\u009d y \u2020\u0153s\u00ed\u00admbolo\u2020\u009d), que s\u00f3lo el adjetivo al\u00e9thin\u00f3s (; verdadero) consigue expresar en la teolog\u00ed\u00ada joanea (Jn 6,32; Jn 6,55).<br \/>\nPara Jes\u00fas tambi\u00e9n el hombre es luz, es hijo de la luz; su persona est\u00e1 en la luz y tiene que resplandecer como tal (Mt 5,14-16; Jn 9,4-5). Sus actitudes m\u00e1s profundas se ponen de manifiesto en la luz Jn 12,35-36). En los milagros de curaci\u00f3n de los ciegos (Mt 9,27-31; Mt 20,29-34; Mc 8,22-26; Mc 10,46-52; Lc 18,35-43; Jn 9,1-41) se cumple todo lo que se esperaba para el tiempo mesi\u00e1nico: Dios, creador de la luz y de las tinieblas (Is 45,7), se convierte en Jes\u00fas en el gu\u00ed\u00ada de su pueblo, como en tiempos del \u00e9xodo en la \u2020\u0153columna de nube y de fuego\u2020\u009d (Ex24,16;Is 40,3), haciendo caminar a los ciegos por el camino (Is 42,16) con el don de una nueva iluminaci\u00f3n. Lo mismo que en el origen de las tinieblas, de las que es un s\u00ed\u00admbolo la ceguera, est\u00e1 la incredulidad (Mc 4,11-12; Jn 9,1-42; Is 6,9-10), as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en la base de la iluminaci\u00f3n est\u00e1 la fe. Por eso mismo, en estos milagros de curaci\u00f3n los verbos \u2020\u0153curar\u2020\u009d, \u2020\u0153recobrar la vista\u2020\u009d, \u2020\u0153ver de nuevo\u2020\u009d, no se limitan ya tan s\u00f3lo al cuerpo del hombre, sino que se convierten en sin\u00f3nimos de \u2020\u0153salvaci\u00f3n\u2020\u009d. No pertenecen ya al vocabulario de la medicina y de la ciencia, sino que se transforman en el vocabulario de la luz\/salvaci\u00f3n que solamente Dios puede dar al hombre (Mt 10,52; Jn 9,39).<br \/>\nLos textos evang\u00e9licos presentan igualmente una visi\u00f3n dram\u00e1tica del mundo y del hombre que entran en contacto con Jes\u00fas\/luz. Por una parte la salvaci\u00f3n, que el mes\u00ed\u00adas Jes\u00fas ofrece y que el nombre acoge, se describe a trav\u00e9s del vocabulario de la luz; por otra, la no-salvaci\u00f3n y el rechazo del hombre se expresan a trav\u00e9s del vocabulario de las tinieblas. El drama consiste en el hecho de que el hombre puede libremente preferir las tinieblas a la luz (Jn 3,19 cf Un Jn 1,6-7; Jn 2,8-11); puede libremente caminar en las tinieblas y comprometer la identidad de Dios, que es luz y amor (Jn 1,9; Jn 9,5 cf Un Jn 1,5; Jn 1,7; Jn 4; Jn 8; Jn 16), con un dios que es gu\u00ed\u00ada ciego (Mt 15,14; Lc 6,39), con un dios que introduce en la noche, en la oscuridad, en la ceguera y en la muerte (Jn 9,1-42; SaI 49,15).<br \/>\nEn los evangelios sin\u00f3pticos, las \u2020\u0153tinieblas exteriores\u2020\u009d (Mt 8,12; Mt 22,13; Mt 25,30 cf tambi\u00e9n 1P IP 2,17 indican el estado de castigo y la exclusi\u00f3n del reino de aquellos hombres que han opuesto libremente su rechazo a la llamada y a la salvaci\u00f3n de Dios. En Mt 6,22-23 y Lc 11,34-35 se presenta la situaci\u00f3n dram\u00e1tica del hombre en el que la \u2020\u0153luz interior\u2020\u009d se ha transformado en \u2020\u0153tiniebla\u2020\u009d. Las consecuencias son graves para la vida del creyente; esta transformaci\u00f3n marca el fracaso espiritual del hombre, el oscurecimiento de su conciencia, la ruina completa de su vida y de su esp\u00ed\u00adritu, la imposibilidad de ponerse en comunicaci\u00f3n con el mundo luminoso de Dios y con su pueblo reunido en la luz de la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica (cf tambi\u00e9n 2Co 6,14, \u2020\u02dc,Qu\u00e9 tienen de com\u00fan la luz y las tinieblas?\u2020\u2122).<br \/>\nComo en el AT, tambi\u00e9n en los textos del NT que se inspiran en la apocal\u00ed\u00adptica (cf el discurso escatol\u00f3gico de Mt 24-25; Mc 13; Lc 21, yen particular, en Ap 4,5; Ap 7,16; Ap 8,5-12 9,lss; Ap 12 16,1 7ss; Ap 20-21) los acontecimientos \u00faltimos se contemplan en el marco de una gran lucha entre la luz y las tinieblas, que compromete al hombre y a su mundo: el cielo, los astros, el mar, los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos y meteorol\u00f3gicos, y que sacuden a toda la tierra. Sobre el fondo de este gran choque c\u00f3smico, lo mismo que en otros tiempos sobre el fondo del t\u00f3h\u00fc wab\u00f3h\u00fc inicial (Gn 1,1), tambi\u00e9n el NT deja vislumbrar con certeza la victoria de Dios, el triunfo de la luz de su rostro y la luminosidad de los \u2020\u0153nuevos cielos yde una \u2020\u0153nueva tierra\u2020\u009d (Ap 21,1; 2P3,13).<br \/>\nIRAR<br \/>\n1. El evangelio de Jn y la 1Jn. En el centro del evangelio de Juan y de la 1Jn est\u00e1 la persona de Jes\u00fas, hijo de Dios y Lagos. La salvaci\u00f3n que \u00e9l anuncia y ofrece a los hombres y al mundo se describe a trav\u00e9s del vocabulario de la luz y de la vida (Jn 1,4; Jn 8,12 Un Jn 1,5; Jn 5,12). La oposici\u00f3n y el rechazo de la salvaci\u00f3n se describen, por el contrario, a trav\u00e9s del vocabulario de las tinieblas, de la mentira, de la oscuridad, de la ceguera, de la muerte yde la noche(Jn 1,9;Jn 3,19;Jn 9,4;Jn 13,30 Un Jn 1,5-11; Jn 3,14). Por eso mismo, la luz y las tinieblas no tienen un significado simplemente f\u00ed\u00adsico o en todo caso neutro, sino que est\u00e1n cargadas de un profundo significado religioso y teol\u00f3gico. La luz es el s\u00ed\u00admbolo de lo que Dios es en s\u00ed\u00ad mismo y de lo que \u00e9l hace por el hombre a trav\u00e9s de Jes\u00fas; las tinieblas, por el contrario, son aquel conjunto de falsos valores, de ideolog\u00ed\u00adas y de sistemas contaminados por el pecado, que mueven al hombre a cerrarse al inter\u00e9s que Dios tiene por \u00e9l y a su proyecto de salvaci\u00f3n.<br \/>\nEn el evangelio de Jn el simbolismo de la luz es cristol\u00f3gica (1,9: el Lagos \u2020\u0153es la luz verdadera; 8,12: \u2020\u0153Yo soy la luz del mundo\u2020\u2122). En la 1Jn es m\u00e1s bien teol\u00f3gico: \u2020\u0153Dios es luz\u2020\u009d (1,5). La respuesta del hombre a la luz se concreta, en el evangelio de Jn, en la\/e (9,4.39.41; 12,45), mientras que en la 1Jn se concreta en el amor (2,9-1 1: \u2020\u0153&#8230; El que ama a su hermano est\u00e1 en la luz\u2020\u009d). El rechazo es designado en Jn como tinieblas (1,5; 3,19-20), mientras que en 1Jn se designa como muerte (3,14b). En ambos textos la \u2020\u0153luz\u2020\u009d va \u00ed\u00adntimamente unida a la idea de \u2020\u0153juicio\u2020\u2122. El juicio de Dios se celebra ya en este mundo; no de manera definitiva, sino en la perspectiva de conducir a la fel luz a los que todav\u00ed\u00ada est\u00e1n en tinieblas\/incredulidad. En Jn 3,19-21 el juicio se formula a trav\u00e9s de la contraposici\u00f3n luz\/tinieblas: en las tinieblas est\u00e1 encerrado el poder oscuro del mal, la decisi\u00f3n por el pecado y por todo aquello que no es Dios; las tinieblas son el s\u00ed\u00admbolo de la muerte, de la condenaci\u00f3n y de la perdici\u00f3n. Jes\u00fas\/luz ha venido a liberar al hombre de este poder de las tinieblas y llevarlo al espacio de la luz, de la vida, de la fe y del amor (cf tambi\u00e9n Jn 12,46; Col 1,13). El hombre que se decide por Dios est\u00e1 ya decididamente en camino hacia la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gi-ca (Jn 8,12; Jn 12,46), mientras que el hombre que prefiere las tinieblas tiene una existencia orientada ya hacia la perdici\u00f3n. Esta su condici\u00f3n moral se convierte efectivamente en un peso negativo que hace m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil la aceptaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas, que es la que le podr\u00ed\u00ada indicar la orientaci\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica parasuexistencia y para sus opciones, para sus relaciones con Dios y con el pr\u00f3jimo (1Jn 1,5-11).<br \/>\n1849<br \/>\n2. El epistolario paulino.<br \/>\nTambi\u00e9n en Pablo est\u00e1 presente el binomio luz\/tinieblas. En la utilizaci\u00f3n de las expresiones que exhortan al cristiano a \u2020\u02dccaminar en la luz\u2020\u009d y a ser \u2020\u0153hijos de la luz e hijos del d\u00ed\u00ada\u2020\u009d (lTs 5,5), a \u2020\u0153dejar a un lado las obras de las tinieblas y a revestirse de las armas de la luz\u2020\u009d (Rm 13,12) se escucha el eco de la espiritualidad de Qumr\u00e1n. 1QM contiene el rollo de la \u2020\u0153Guerra de los hijos de la luz contra los hijos de las tinieblas. Los miembros de la comunidad de Qumr\u00e1n son llamados \u2020\u0153hijos de la luz\u2020\u009d; contra ellos combaten los \u2020\u0153hijos de las tinieblas\u2020\u2122 (los paganos y los israelitas infieles). Esta batalla tiene dimensiones espacio- temporales y escatol\u00f3gicas; sin embargo, en la batalla decisiva la victoria ser\u00e1 para los \u2020\u0153hijos de la luz\u2020\u009d. El car\u00e1cter escatol\u00f3gico y apocal\u00ed\u00adptico de esta concepci\u00f3n aparece tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad en la literatura intertestamentaria y neotestamentaria, ofreciendo un vocabulario particular sobre el hombre y sobre su comportamiento, sobre Dios y sobre la simbolog\u00ed\u00ada que lo expresa y lo niega (caminar en la luz, hijos de la luz, hijos de las tinieblas, el pr\u00ed\u00adncipe de la luz, el \u00e1ngel de las tinieblas, el reino de las tinieblas, el reino de la luz). El epistolario paulino desarrolla igualmente el simbolismo de las ant\u00ed\u00adtesis d\u00ed\u00ada\/noche (Rm 13,12-13 ), dormir! velar (Ef 5,14), frutos de la luz\/obras infructuosas de las tinieblas (Ef 5,9-11), ser tinieblas\/ser luz (Ef 5,8). Estar en la luz significa \u2020\u0153ser rescatado del poder de las tinieblas\u2020\u009d (Col 1,13; Ef 2,2), \u2020\u0153ser Iluminados por Cristo\u2020\u009d (Ef 5, 14; 2Co 4,6), \u2020\u0153ser luz en el Se\u00f1or\u2020\u2122 (Ef 5,8). Estar en las tinieblas significa estar en el error, en el pecado, en la iniquidad, en el mundo \u2020\u0153de antes\u2020\u2122, bajo el poder de Satan\u00e1s o de Belial (2Co 6,14-15; Rm 2,19; Rm 13,12; lTs 5,4-7). Las bendiciones b\u00ed\u00adblicas con que en el antiguo Israel se iba transmitiendo de padres a hijos la esperanza de la llegada del mes\u00ed\u00adas y su promesa de salvaci\u00f3n se cumplen en la persona de Jes\u00fas, \u2020\u0153tipo\u2020\u009d y \u2020\u0153figura\u2020\u009d de aquellas bendiciones (1Co 10,1-11). El cristiano, seg\u00fan Pablo, \u2020\u0153no camina ya en tinieblas\u2020\u009d, sino que tiene una meta: la iluminaci\u00f3n de Cristo (Ef 5, 14; 2Co 4,6). Lo que era imposible para el antiguo Israel a trav\u00e9s s\u00f3lo de la ley, ahora es posible en la persona de Jes\u00fas: en \u00e9l Dios \u2020\u0153nos rescat\u00f3 del poder de las tinieblas y nos transport\u00f3 al reino de su Hijo querido\u2020\u009d (Col 1,13).<br \/>\nBIBL.: Aalen S., Licht und Finslernis, en RGG IV, 357-359; Id, Dic Begriffe Licht und Finsternis im Alien<br \/>\nTestamenl, im Spatjuden-tum undim Rabbinismus, Norske Videnskaps-Akkademi, Oslo 1951; Aduriz J., El<br \/>\ntema de la luz en las ep\u00ed\u00adstDIAS de San Pablo, Buenos Aires 1954; Becker J., Beobachtungen zum<br \/>\nDualismusin Johannesevangelium, en \u2020\u0153ZNW\u2020\u009d 65(1974)71-85; Balthasar H.U. von, Anticopat\u00ed\u00ado, Jaca<br \/>\nBook, Mil\u00e1n 1980, 33-77; Benoit P., Qumran andthe New Testamenl, en J. Murphy-O\u2020\u2122Connor, Paul and<br \/>\nQumran, Chicago 1968, 1-30; Bultmann R., Zur Geschichte der Licht-symbolik im Altertum, en Exc getica,<br \/>\nJ.C. 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