{"id":18844,"date":"2016-02-05T12:06:12","date_gmt":"2016-02-05T17:06:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/texto-de-la-biblia-escritura-iii\/"},"modified":"2016-02-05T12:06:12","modified_gmt":"2016-02-05T17:06:12","slug":"texto-de-la-biblia-escritura-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/texto-de-la-biblia-escritura-iii\/","title":{"rendered":"TEXTO DE LA BIBLIA \u00a1 ESCRITURA III"},"content":{"rendered":"<p>3194<br \/>\nTIEMPO<br \/>\nSumario-, 1. Observaciones preliminares: 1. El vocabulario; 2. La perspectiva del presente art\u00ed\u00adculo. II. Areas de referencia de la terminolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica acerca de la categor\u00ed\u00ada tiempo: 1. El espacio temporal del hombre y del cosmos, medido y definido por los ritmos de la naturaleza creada:<br \/>\na) Las dimensiones de tiempo m\u00e1s consistentes,<br \/>\nb) El d\u00ed\u00ada, c) La hora; 2. El tiempo de las vicisi-titudes humanas; 3. El tiempo como momento denso y ocasi\u00f3n propicia de ser alcanzados por Dios que salva: a) En el AT, b) En el NT; 4. La dimensi\u00f3n temporal de la vida humana involucrada por el tiempo de Dios: a) En el AT, b) En el NT. III. La experiencia yla expresi\u00f3n de fe del pueblo de Dios acerca del tiempo: 1. Algunas observaciones preliminares; 2. Historia de la salvaci\u00f3n e historia del mundo: a) Dos experiencias fundamentales y dos expresiones correspondientes de fe, b) El sentido nuevo de la historia seg\u00fan el NT, c) El fin del tiempo; 3. La existencia del hombre: a) La fuente de la vida, b) La muerte,<br \/>\nc) Mas all\u00e1 de la muerte; 4. El cristiano en el tiempo; 5. El tiempo es de Dios. IV. Algunas grandes categor\u00ed\u00adas teol\u00f3gicas b\u00ed\u00adblicas: 1. El s\u00e1bado, a) El s\u00e1bado para el Israel preex\u00ed\u00adlico,<br \/>\nb) Concepci\u00f3n sacerdotal posex\u00ed\u00adlica del s\u00e1bado,<br \/>\nc) El sentido nuevo del s\u00e1bado en el cristianismo; 2. Cristo, se\u00f1or del nuevo tiempo: a) La plenitud del tiempo en Cristo, b) Nueva comprensi\u00f3n de la historia humana y c\u00f3smica a partir del acontecimiento Cristo. V. Algunas conclusiones: 1. Exigencias de la fidelidad a la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del tiempo; 2. Posibilidad de una doble tentaci\u00f3n; 3. El mensaje b\u00ed\u00adblico acerca del tiempo.<br \/>\n3195<br \/>\n1. OBSERVACIONES PRELIMINARES.<br \/>\nEl \u00e1rea sem\u00e1ntica b\u00ed\u00adblica destinada a expresar la concepci\u00f3n de tiempo es muy varia y compleja. Para el mundo hebreo y cristiano se trata, en realidad, de una experiencia espiritual y de una teolog\u00ed\u00ada unidas con la misma antropolog\u00ed\u00ada y con aquel di\u00e1logo de revelaci\u00f3n que a menudo ha tematizado la dimensi\u00f3n humana.<br \/>\n3196<br \/>\n1. El vocabulario.<br \/>\nLa investigaci\u00f3n filol\u00f3gica se presenta rica en pistas de profundizaci\u00f3n; tanto m\u00e1s que los libros b\u00ed\u00adblicos pertenecen a diferentes per\u00ed\u00adodos de la historia y de los influjos culturales de Israel. Pi\u00e9nsese en los contactos entre el mundo israelita y el cananeo; o bien en las relaciones posibles y efectivas de dependencia de los escritos hebreos de la literatura y del pensamiento meso-pot\u00e1micos, egipcios, helen\u00ed\u00adsticos y de otras \u00e1reas culturales.<br \/>\nNo obstante, hay que apresurarse a afirmar que la concepci\u00f3n hebrea del tiempo, incluso con las inevitables dependencias y enriquecimientos respecto a las culturas circunstantes, tiene su historia aut\u00f3noma y original de sentido y de mensaje teol\u00f3gico.<br \/>\nDocumentan \u00fatilmente este proceso sem\u00e1ntico de la categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de tiempo los art\u00ed\u00adculos dedicados a esta voz y a las de su \u00e1rea en los diccionarios tanto del AT como del NT (1 BibI.). A trav\u00e9s de ellos es posible estar informado tambi\u00e9n de las posibles conexiones con las culturas extrab\u00ed\u00adblicas y de las ulteriores variantes de interpretaci\u00f3n de nuestro tema, presentes en las traducciones oficiales del AT en arameo (Targum) y en griego (Setenta), durante el tiempo constitutivo de la revelaci\u00f3n.<br \/>\n3197<br \/>\n2. La perspectiva del presente art\u00ed\u00adculo.<br \/>\nLa elecci\u00f3n de campo que se propone a trav\u00e9s de esta contribuci\u00f3n no est\u00e1 en el \u00e1mbito estrictamente filol\u00f3gico, aunque este \u00faltimo constituye un punto de partida y de referencia indispensable. Se piensa m\u00e1s bien en captar el pensamiento y el mensaje de los escritos b\u00ed\u00adblicos acerca del tiempo tal como Israel y la primitiva comunidad cristiana lo vivieron y expresaron. Adem\u00e1s parece muy \u00fatil para la penetraci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica acerca del tiempo distinguir y escuchar separadamente a algunos autores en el contexto cultural y teologal que les fue propio. Se evitan as\u00ed\u00ad sistematizaciones arbitrarias de un mensaje tan rico, que ha tenido, en tiempos y hombres diferentes, experiencias e interpretaciones completamente propias y originales.<br \/>\nNo es cometido (directo) de la presente contribuci\u00f3n ir m\u00e1s all\u00e1 de la penetraci\u00f3n y de la orientaci\u00f3n hacia el tema b\u00ed\u00adblico y cristiano del tiempo. Pero no le es ajeno hacer entrever que los textos escriturarios en los que tiene su origen y fundamento la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica propuesta siguen siendo en el pueblo de Dios fuente y llamada a una experiencia y una expresi\u00f3n que permanecen originales y siempre nuevas, a condici\u00f3n de que sustituya la escucha a la investigaci\u00f3n; o mejor cuando, a trav\u00e9s de las adquisiciones de la investigaci\u00f3n y de la formulaci\u00f3n teol\u00f3gica, se encuentran mejores disponibilidades a escuchar ulteriormente al Dios que habla a\u00fan de su tiempo en conexi\u00f3n con el del hombre.<br \/>\n3198<br \/>\nII. AREAS DE REFERENCIA DE LA TERMINOLOGIA BIBLICA ACERCA DE LA CATEGORIA TIEMPO.<br \/>\nLa lista de los vocablos hebreos (para el AT) y griegos (para los Setenta y para el NT) que expresan aspectos varios de la categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del tiempo es muy larga; y es notable la variedad de significados que presentan semejantes vocablos en los diferentes escritos en que se emplean. Se trata, en efecto, de un \u00e1mbito sem\u00e1ntico muy cercano a la vida de fe del pueblo de Dios, y por ello sujeto a los acentos siempre nuevos que aporta la experiencia religiosa. De ah\u00ed\u00ad la dificultad -como se ha observado- de fijar a un vocablo un sentido \u00fanico o prevaleciente. De ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la notable variedad de propuestas de los diccionarios b\u00ed\u00adblicos y la consiguiente incertidumbre o diversidad en las traducciones de la Biblia cuando se trata de interpretar textos relativos al tema tiempo e historia de Dios y de los hombres. Existen, sin embargo, \u00e1reas en las cuales las diferentes familias o grupos de vocablos expresan una preferencia de significado, dando as\u00ed\u00ad origen a cap\u00ed\u00adtulos distintos de la experiencia hebro-cristiana y de la revelaci\u00f3n divina en torno a la dimensi\u00f3n tiempo.<br \/>\n3199<br \/>\n1. El espacio temporal del hombre y del cosmos, medido y definido por los ritmos de la natuRALEZA creada.<br \/>\nSe trata de aquellas unidades diferentes del tiempo astron\u00f3mico, que desde siempre se han usado en todos los pueblos, aunque con diferentes criterios de c\u00e1lculo. En el inter\u00e9s cultural y religioso hebreo y cristiano, tal como est\u00e1 registrado en la Biblia, no todos estos espacios de tiempo astron\u00f3mico tienen la misma importancia. Lo que aqu\u00ed\u00ad interesa evidenciar es que todos est\u00e1n unidos a la experiencia de fe.<br \/>\n3200<br \/>\na) Las dimensiones de tiempo mas consistentes. Adem\u00e1s de unidad de la existencia del hombre y del universo, representan tambi\u00e9n \u2020\u0153tiempos de Dios\u2020\u009d y de la relaci\u00f3n del hombre con \u00e9l. Nos referimos expresamente a: 1) El a\u00f1o: es el espacio en el cual Israel (pero tambi\u00e9n el cristianismo) vive y evoca en un crescendo continuo los encuentros con Dios que salva y se manifiesta. A\u00f1o tras a\u00f1o el pueblo de Dios celebra en una novedad continua y progresiva -no con el car\u00e1cter \u2020\u0153c\u00ed\u00adclico\u2020\u009d de la naturaleza y de la mitolog\u00ed\u00ada- las sorpresas de la historia de la salvaci\u00f3n hacia un tiempo final que resumir\u00e1 su camino a trav\u00e9s de la historia. De ah\u00ed\u00ad la importancia del calendario religioso anual y jubilar, con sus paradas ante el Se\u00f1or, lo cual aparece desde las m\u00e1s remotas teolog\u00ed\u00adas hebreas del tiempo (cf Ex34,23s;Dt 15,1-11; 16,1- 17; Lv 23,4-44). 2) El mes y la semana: unidades temporales menos importantes, en proporci\u00f3n a las otras, en la cultura y en la teolog\u00ed\u00ada hebreas. Ver, sin embargo, la fiesta de la luna nueva (cf N\u00fam 28,11- 15); las semanas de festividad para pascua (Lv 23,6-8), tiendas (Lv 23,34-36), etc. M\u00e1s adelante volveremos sobre el tema del s\u00e1bado (1 IV, 1).<br \/>\n3201<br \/>\nb) El d\u00ed\u00ada. Es \u00e9sta una medida de tiempo que aparece mucho en el AT (se encuentran m\u00e1s de 2.300 usos del vocablo). La referencia es al espacio astron\u00f3mico de veinticuatro horas que comprende el per\u00ed\u00adodo de luz (desde el alba al ocaso) y el de las tinieblas (de la noche a la ma\u00f1ana). El comienzo de la jornada para el mundo hebreo (al menos despu\u00e9s del destierro babil\u00f3nico) es por la noche; v\u00e9ase de hecho el comienzo mismo de las festividades y del s\u00e1bado: uso que fue luego admitido tambi\u00e9n en la liturgia cristiana. Partiendo idealmente de la interpretaci\u00f3n sacerdotal de cada uno de los d\u00ed\u00adas de la semana de la creaci\u00f3n Gn 1), la Biblia dispone que tambi\u00e9n Israel d\u00e9 comienzo la tarde precedente a sus tiempos para Dios Ex 12,18; Lv 23,32). Una alusi\u00f3n al fin del reposo sab\u00e1tico despu\u00e9s de la puesta del sol puede verse en el principio de las curaciones de Jes\u00fas en Cafarna\u00fan, en la evocaci\u00f3n de su \u2020\u0153jornada\u2020\u009d en aquella ciudad Mc 1,32-35). Pero en su abundant\u00ed\u00adsimo uso del t\u00e9rmino d\u00ed\u00ada, la Biblia dedica un notable n\u00famero de textos a la transcripci\u00f3n simb\u00f3lica y teol\u00f3gica de esta dimensi\u00f3n del tiempo, refiri\u00e9ndose sobre todo a las intervenciones decisivas de Dios dentro de los d\u00ed\u00adas de los hombres. As\u00ed\u00ad se han de examinar las f\u00f3rmulas (cuya historia de significados ser\u00ed\u00ada muy densa): \u2020\u0153al fin de los d\u00ed\u00adas\u2020\u009d (Is 2,2; Jr23,2); \u2020\u0153vendr\u00e1n d\u00ed\u00adas\u2020\u009d Am 4,2; Am 8,11; Am 9,13; Jr 31,27; Jr 31,31; Jr 31,38); \u2020\u0153El d\u00ed\u00ada de Yhwh\u2020\u009d (cf Am 5,1 8ss; Is 2,12-17; 1s13,6-13; So 1,14-18).<br \/>\n3202<br \/>\nc) La hora. Es la distribuci\u00f3n m\u00e1s peque\u00f1a del tiempo astron\u00f3mico hebreo: unidad de tiempo inferior a la del d\u00ed\u00ada y m\u00e1s determinada que \u00e9l, al menos en el uso com\u00fan. Ver, por ejemplo, la f\u00f3rmula \u2020\u0153ma\u00f1ana (dentro de un d\u00ed\u00ada) a esta misma hora\u2020\u009d (Ex 9,18; Jos 11,6; IR 19,2), que generalmente expresa la omnipotencia divina cuando se compromete con los hombres de manera puntual y extraordinaria. Hora puede significar en ciertos casos casi tambi\u00e9n el espacio preciso de sesenta minutos; as\u00ed\u00ad en algunos textos evang\u00e9licos, como Mt 20,1-16 (par\u00e1bola de los obreros de la vi\u00f1a empleados a todas las horas), Mc 14,37 (\u2020\u0153Sim\u00f3n, \u00bfno has podido velar una hora?\u2020\u009d), Jn 11,9 (\u2020\u0153,No son doce las horas del d\u00ed\u00ada?\u2020\u009d), etc. Un uso metaf\u00f3rico bien conocido del t\u00e9rmino \u2020\u0153hora\u2020\u009d se encuentra en los evangelios (especialmente en Juan) a prop\u00f3sito de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas: su hora! La dispuesta por el Padre, aquella en la que triunfan provisionalmente las tinieblas, aquella que Jes\u00fas ha esperado de acuerdo con la voluntad de su Padre Lc22,53;Jn 7,30;Jn 8,20 12,27s; Jn 13,1;Jn 17,1).<br \/>\n3203<br \/>\n2. EL TIEMPO DE LAS VICISITUDES humanas.<br \/>\nEl t\u00e9rmino griego -que no tiene en la lengua hebrea un vocablo \u00fanico correspondiente- que hay que recordar aqu\u00ed\u00ad es el dejr\u00f3nos. Est\u00e1 ya presente en los LXX (un centenar de veces) y luego en el NT (otras 54 veces). La variedad de las aplicaciones es notable, pero algunas constantes antropol\u00f3gicas y teol\u00f3gicas ayudan a fijar un \u00e1rea de significados al t\u00e9rmino y un cap\u00ed\u00adtulo de la concepci\u00f3n del tiempo en el mundo b\u00ed\u00adblico. Podemos sintetizar la tem\u00e1tica prevaleciente expresada por jr\u00f3nos en los puntos siguientes: a) Hay un tiempo del hombre y de su existencia hist\u00f3rica. Las f\u00f3rmulas (fundadas por el uso en los LXX de nuestro t\u00e9rmino griego) son del tipo de: \u2020\u0153tiempos [d\u00ed\u00adas en hebreo] de No\u00e9\u2020\u009d (Is 54,9); \u2020\u0153tiempos de Abrah\u00e1n\u2020\u009d (Gn 26,1; Gn 26,15). b) En el NT encontramos: \u2020\u0153Todo el tiempo que el Se\u00f1or estuvo con nosotros\u2020\u009d Hch 1,21); \u2020\u0153la mujer&#8230; todo el tiempo que vive su marido\u2020\u009d (1Co 7,39); \u2020\u0153durante todo el tiempo en que el heredero es menor\u2020\u009d (Ga 4,1); \u2020\u0153tiempo de vuestro paso por la tierra\u2020\u009d (1 P IP 1,17); \u2020\u0153tiempo para arrepentirse\u2020\u009d (Ap 2,21). c) Pero en el tiempo de los hombres est\u00e1 inscrito el de Cristo! Su aparici\u00f3n ha llevado a la \u2020\u0153plenitud del tiempo\u2020\u009d (de los hombres: Ga 4,4). Su presencia ha sido para los disc\u00ed\u00adpulos la del esposo mesi\u00e1nico (cf Mc 2,l8ss). El acontecimiento y el tiempo (hist\u00f3rico) de Cristo han distinguido en los tiempos de los hombres el pasado en la ignorancia y el pecado del que queda, despu\u00e9s de \u00e9l, para la salvaci\u00f3n de la historia humana (Hch 17,30; IP 1,20; IP 4,1-3). Y \u00e9l volver\u00e1 en el \u2020\u0153tiempo de la restauraci\u00f3n de todas las cosas\u2020\u009d (Hch 3,21).<br \/>\n3204<br \/>\n3. El tiempo como momento denso y ocasi\u00f3n propicia de ser alcanzados por dios que salva.<br \/>\nJunto a usos gen\u00e9ricos en cuanto al significado, dos vocablos -uno hebreo fet) y el otro griego (kair\u00f3s)ofrecen como predominante un \u00e1rea de referencias expresivas: dentro del tiempo lineal de los hombres se encuadra (por iniciativa divina) un tiempo de Dios y de su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. El tema exigir\u00ed\u00ada un prolongado y diligente examen textual de los empleos seg\u00fan los diferentes escritos y las teolog\u00ed\u00adas del AT y del NT. En todo caso, los dos t\u00e9rminos indicados no aparecen nunca, en ning\u00fan autor b\u00ed\u00adblico, con un sentido tan fijo que no tenga como paralelos otros usos y aplicaciones. S\u00f3lo se puede hablar de una tendencia marcada y significativa (que es preciso verificar cada vez en cada uno de los textos y contextos).<br \/>\na) En el A T. El t\u00e9rmino \u2020\u02dcel aparece 296 veces; le corresponde como adverbio su derivado \u2020\u02dcalta (ahora), unas 260 veces. El significado prevaleciente es el de tiempo puntual, determinado, justo. Junto a los usos prof\u00e9ticos, que acercan nuestro t\u00e9rmino al de \u2020\u0153d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u009d (Jr3,17;Jr4,11;Jr8,1; Dn 12,1), hay que recordar aqu\u00ed\u00ad la dimensi\u00f3n sapiencial y teol\u00f3gica unida a menudo al vocablo \u2020\u02dcet cuando se hace que exprese el \u2020\u0153tiempo justo\u2020\u009d, el del encuentro con Dios. Ver los textos c\u00e9lebres de Is 28,23-29; Jer 8,7; Ez 16,8, y, entre todos, la gran reflexi\u00f3n de Qo 3.<br \/>\nb) En el NT. El t\u00e9rmino kair\u00f3s se encuentra unas 85 veces en los escritos neotestamentarios. Pero no son poco importantes las expresiones adverbiales correspondientes: arti (ahora), 36 veces;<br \/>\neuthy\u2020\u2122s, euth\u00e9\u00f3s (enseguida), 87 veces, y sobre todo nyn (ahora), unas 150 veces.<br \/>\n3205<br \/>\nJunto a usos del t\u00e9rmino kair\u00f3s que indican gen\u00e9ricamente un tiempo m\u00e1s o menos largo, y considerado por parte de los hombres sobretodo (Mc 10,30; Lc 21,24; Rm 8,18; Ef 2,12), est\u00e1n bien presentes textos que aluden (a trav\u00e9s de nuestro t\u00e9rm?1 o) al \u00e1rea teol\u00f3gica del tiempo de Dios dentro del tiempo humano; 1) Con el advenimiento de Cristo tiene lugar un tiempo particular de acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica divina. A ella hay que convertirse, reconociendo ese kair\u00f3s de llamamiento y ajustando la vida a las intervenciones y a los ritmos del tiempo de Dios: Lc 19,44 (Israel no reconoci\u00f3 el momento providencial de la \u2020\u0153visitade Dios\u2020\u009d); Mc 1,14s (el tiempo de Dios est\u00e1 en su pleno cumplimiento); Lc 12,54ss (es preciso \u2020\u0153juzgar&#8230; lo que es justo\u2020\u009d, intentando comprender este tiempo providencial); Rom 13,8ss; 2Co 6,ls; Gal 6,10; Ep 5,16; Col 4,5.2) Respecto a los tiempos pasados de b\u00fasqueda y espera, este tiempo de salvaci\u00f3n es presente, ahora (nyn):<br \/>\nRom 3,21; 16,25ss; Ep 3,8ss; Col 1,26; 1P 1,lOss. 3) El tiempo providencial presente se abre a la perspectiva del futuro; pero no sin una tensi\u00f3n y una ruptura con las experiencias humanas que lo caracterizan: Lc 6, 20-26; 12,49-53; Jn 16,21-24; ico 13,12; 2Th 2,6ss; 1P 1,3-9.<br \/>\n3206<br \/>\n4. La dimensi\u00f3n temporal de la vida humana involucrada por el tiempo de Dios.<br \/>\nOtra familia de vocablos hebreos (\u2020\u02dc\u00f3lam) y griegos (ai\u00e9n), con sus derivados y sin\u00f3nimos, lleva a considerar una nueva \u00e1rea cultural y teol\u00f3gica de la Biblia acerca de la categor\u00ed\u00ada de tiempo. Un examen detallado de los dos vocablos fundamentales, a trav\u00e9s de los usos que se hacen de ellos en per\u00ed\u00adodos y autores b\u00ed\u00adblicos sucesivos (y en la traducci\u00f3n, tan importante para la b\u00fasqueda del sentido del AT, de los LXX), pondr\u00ed\u00ada en claro una amplia gama de significados literarios, y consiguientemente tem\u00e1ticos, asignados a nuestros dos t\u00e9rminos. Justamente partiendo de tales investigaciones es posible fijar un predominio de sentido, atribuido por los que utilizan en el AT y en el NT \u2020\u02dc\u00f3lam y ai\u00e9n: estos t\u00e9rminos no dicen tanto \u2020\u0153eternidad\u2020\u009d (en el sentido abstracto y separado del tiempo de los hombres) cuando m\u00e1s bien una dimensi\u00f3n temporal, unida con la existencia humana, pero que la trasciende, yendo m\u00e1s all\u00e1 que ella hacia el pasado o hacia el futuro; y esto por una implicaci\u00f3n m\u00e1s o menos directa con el tiempo de Dios. Precisemos algunos elementos.<br \/>\n3207<br \/>\na) En el AT. El vocablo \u2020\u02dc\u00f3lam aparece en total unas 460 veces en los escritos del AT, mientras que el correspondiente ai\u00f3n en los LXX est\u00e1 presente 450 veces (y 160 su adjetivo derivado ai\u00e9nios). La referencia literaria y cultural que parece ser m\u00e1s antigua es la de espacio de la vida humana o de las \u2020\u0153generaciones\u2020\u009d humanas (IS 1,22; IS 27,12; Sal 18,51). Precisando ulteriormente-. 1) \u2020\u02dcOIam se usa a menudo con las preposiciones que indican un tiempo hacia el pasado, o bien hacia el futuro, como si se dijese: desde tiempo lejano (= desde lo eterno, m\u00e1s all\u00e1 de las generaciones humanas), hacia un tiempo lejano (= a lo eterno, despu\u00e9s de las actuales generaciones humanas). Muy cargadas de sentido son las doxolog\u00ed\u00adas a Dios, expresadas en el momento indicado arriba: desde siempre (m\u00e1s all\u00e1 de estos tiempos) y para siempre (despu\u00e9s de estos tiempos). Ver ICr\u00f3n 16,36; Dan 2,20; Ps 41,14; 90,2; 102,25-29; 106,48.<br \/>\n2) En f\u00f3rmulas que expresan el intento religioso humano de decir el tiempo de Dios a partir de la experiencia humana, encontramos en el AT el intensivo le \u2020\u02dc\u00f3lam wa\u2020\u2122ed (literalmente, m\u00e1s all\u00e1 de los tiempos yde los momentos de los hombres): Ex 15,18; Miq4,5; Ps 9,6; 10,16; 45,18; 145,1.2.21. 3)No hay que olvidar luego aqu\u00ed\u00ad la dens\u00ed\u00adsima f\u00f3rmula de fe -fundada en el anuncio de Ex 34,5-8 y en una larga experiencia teologal-expresada por le\u2020\u2122\u00f3lam hasd\u00f3 (literalmente, m\u00e1s all\u00e1 de los tiempos humanos est\u00e1 su misericordia): ICr\u00f3n 16,34.41; 2Ch 7,1-6; Ps 100,5; 106,1; 107,1; 118,1-4.29; y entre todos el Ps 136! En este horizonte teol\u00f3gicamente denso resalta la confrontaci\u00f3n entre tiempo breve del hombre y tiempo de Dios. Respecto a la celeridad percibida por todos -y aveces de modo dram\u00e1tico (Sal 88)- de la existencia humana (Sal 90), resaltan los \u2020\u0153tiempos largos\u2020\u009d de Dios. Pero el creyente los ve como signo y ocasi\u00f3n de encuentro con la paciencia misericordiosa del Dios que espera para salvar al hombre (Sal 86; Sal 103;<br \/>\nSi 18,7-18).<br \/>\n3208<br \/>\nb) En el NT. Del AT le llega a la Iglesia apost\u00f3lica una teolog\u00ed\u00ada del tiempo (de acento \u2020\u0153hebreo\u2020\u009d m\u00e1s que filos\u00f3fico-griego o de influjo persa): m\u00e1s all\u00e1 de las generaciones humanas hay una prolongaci\u00f3n del tiempo, pero no de significado gen\u00e9rico y abstracto; se trata de la continuidad indefinida de la relaci\u00f3n concreta y rec\u00ed\u00adproca entre el Dios vivo y el hombre que es fiel a \u00e9l.<br \/>\nJunto a esta concepci\u00f3n fundamental, el t\u00e9rmino ai\u00f3n (m\u00e1s de 100 veces en el NT y otras 70 para su derivado ai\u00f3nios) parece sacar de la apocal\u00ed\u00adptica del judaismo tard\u00ed\u00ado otra dimensi\u00f3n espacio-temporal (e\u00f3n-cosmos): Mc4,19; 1 Co 2,6; Heb 1,2; 11,3: el e\u00f3n-siglo-mundo actual o futuro.<br \/>\nCon mucha frecuencia tambi\u00e9n aparece ai\u00f3n, lo mismo que en el AT, en uso preposicional: desde tiempos lejanos (Lc 1,70; Hch 3,21; Hch 15,8), hacia tiempos lejanos (esta \u00faltima expresi\u00f3n se halla presente unas 30 veces en el NT: Mt 21,19; Mc 3,29; Lc 1,55; Jn 13,8; Hb 1,8). Pero m\u00e1s interesante es el uso nominal que se hace de aiSn en el NT. Precisando algunos cap\u00ed\u00adtulos: 1) Algunos escritos del NT (sobre todo Pablo y los sin\u00f3pticos; nunca Juan) distinguen entre el \u2020\u0153e\u00f3n\u2020\u009d presente y el futuro, a manera de dos per\u00ed\u00adodos hist\u00f3ricos o dos mundos sucesivos probablemente bajo el influjo de la apocal\u00ed\u00adptica del judaismo (Mc 4,19; Mt 12,32; Mt 13,36-43; ico 1,20; ico 2,6; ico 3,19). En ese sentido el primer evangelista habla del \u2020\u0153fin del e\u00f3n mundo\u2020\u009d (Mt 24,3; Mt 28,20). Ning\u00fan dualismo teol\u00f3gico corresponde a la distinci\u00f3n de los dos \u2020\u0153eones\u2020\u009d (tiempos-mundos): Satan\u00e1s asedia el tiempo presente, pero Dios lo ha redimido en Cristo; y la nueva creaci\u00f3n ya ha comenzado (Ga 1,4; Ga 4,4). 2) Por tanto, la \u2020\u0153vida eterna\u2020\u009d es la del \u2020\u0153e\u00f3n\u2020\u009d futuro (Rm 2,7; Rm 6,22-23; Ga 6,8; Mt 25,36; Mc 10,17; Mc 10,30). Pero Juan precisa:<br \/>\nesta vida eterna (definitiva despu\u00e9s del \u2020\u0153e\u00f3n\u2020\u009d presente) es ya actual, y la muerte no la detendr\u00e1 m\u00e1s: Jn 3,15s; 5,24; 17,3 (cf ll,25s).<br \/>\n3209<br \/>\nIII. LA EXPERIENCIA Y LA EXPRESION DE FE DEL PUEBLO DE DIOS ACERCA DEL TIEMPO.<br \/>\nEl pueblo jud\u00ed\u00ado-cristiano, que ve en la Biblia la historia de sus experiencias de fundaci\u00f3n (adem\u00e1s del testimonio oficial de la palabra de su Dios), tiene a sus espaldas un largo proceso de profundizaciones y de expresiones de la dimensi\u00f3n temporal.<br \/>\n3210<br \/>\n1. Algunas observaciones preliminares.<br \/>\nM\u00e1s que un tratado sistem\u00e1tico, filos\u00f3fico o teol\u00f3gico, el libro sagrado del pueblo de Dios es una fuente de indicaciones y propuestas m\u00faltiples que tienden a hacer captar y vivir la categor\u00ed\u00ada de tiempo. Depende mucho, para el que desee recibir el mensaje, del nivel de investigaci\u00f3n y de escucha del texto en el que nos detenemos y con el que nos contentamos: ya a nivel filol\u00f3gico-sem\u00e1ntico se encuentran numerosas orientaciones acerca del sentido cultural y religioso del tiempo.<br \/>\nLuego, en tal investigaci\u00f3n, podr\u00ed\u00ada resultar no poco interesante el examen gramatical y sint\u00e1ctico del uso de los tiempos verbales para expresar el pasado, el presente y el futuro. Partiendo de la posibilidad de las dos lenguas usadas -el hebreo y el griego-, los autores sagrados recurren a veces a delicadas precisiones literarias y teol\u00f3gicas para expresar mejor el sentido misterioso de la relaci\u00f3n entre tiempo de los hombres y tiempo de Dios. Sumamente interesante ser\u00ed\u00ada, por ejemplo, el examen de ciertos escritos del NT (en particular los de Juan).<br \/>\nUn nivel ulterior de la investigaci\u00f3n y de la escucha del mensaje b\u00ed\u00adblico acerca del tiempo se podr\u00ed\u00ada conseguir a trav\u00e9s del examen de las varias teolog\u00ed\u00adas sobre este tema, seg\u00fan los autores o las escuelas de los escritos b\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>Con un fin meramente orientador, para este \u00e1mbito de la investigaci\u00f3n se pueden ver dos cap\u00ed\u00adtulos del Pentateuco (la t\u00f3rah de los hebreos) acerca de nuestro argumento: a) El inicio del tiempo de los hombres es presentado por los autores de las primeras p\u00e1ginas de la Biblia unido al tiempo de Dios: \u2020\u0153En el d\u00ed\u00ada en que Yhwh hizo la tierra y el cielo&#8230;\u2020\u009d (Gn 2,4 = J); \u2020\u0153Al principio cre\u00f3 Dios el cielo y la tierra&#8230;\u2020\u009d (Gn 1,1 =P). As\u00ed\u00ad, del d\u00ed\u00ada de Dios (J) o de su semana (P) tiene origen y forma el tiempo de los hombres. Y ambos te\u00f3logos indicar\u00e1n a menudo escrupulosamente las coincidencias de tiempos entre el obrar divino y el humano (cf Gen 8,2Oss = J; 17,1-22 = P; etc.). b) Pasado ypresente en el \u2020\u0153hoy\u2020\u009ddelDI: en el poderoso balance hecho por la escuela deuteronomista, una nota central se refiere tambi\u00e9n a la concepci\u00f3n del tiempo: las prescripciones y las orientaciones dadas a los padres en el Sina\u00ed\u00ad se proponen a\u00fan hoy a Israel Dt 5,1-5; Dt 7,11). La actualizaci\u00f3n no es ficticia, al menos por dos motivos: porque Dios habla a su pueblo en un eterno presente; porque el nosotros del pueblo de Dios lo liga en continuidad de generaciones a su pasado (y a su futuro). Este \u00faltimo dato cultural y teol\u00f3gico es muy singular y significativo: las vicisitudes de Israel en la historia -lo mismo para bien que para mal- siguen un ritmo creciente de continuidad, que se convierte a la vez en su riqueza y en su responsabilidad. El \u2020\u0153hacer memoria\u2020\u009d es experimentar la pertenencia a la historia (que adem\u00e1s es \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d de Dios), hecho espiritual m\u00e1s importante que no la pertenencia al espacio territorial. Ver los varios \u2020\u0153nosotros \u00e9ramos&#8230;\u2020\u009d de las confesiones de fe deuteronom\u00ed\u00adsticas (Dt 6,2 1-24; Dt 26,5-10 y las f\u00f3rmulas del memorial en el rito la pascua hebrea).<br \/>\n3211<br \/>\n2. Historia de la salvaci\u00f3n e historia del mundo.<br \/>\nLa experiencia religiosa vivida por el pueblo de Dios y testimoniada en los escritos del AT y del NT se expresa en una concepci\u00f3n del todo propia -respecto a la de las culturas contempor\u00e1neas de Israel- relativamente a la historia.<br \/>\n3212<br \/>\na) Dos experiencias fundamentales y dos expresiones correspondientes de fe. Hay una profunda conexi\u00f3n para Israel entre la interpretaci\u00f3n de su historia y la mirada de fe en Yhwh: 1) El acontecimiento de la salida de Egipto es en Israel el recuerdo de una cita con Dios en el tiempo: \u2020\u0153Yhwh nos libr\u00f3 con mano poderosa y brazo extendido&#8230;\u2020\u009d (Dt 6,22s; 26,8; Ex 15,1). La sucesiva alianza sina\u00ed\u00adtica no fue m\u00e1s que la segunda parte de pna \u00fanica experiencia hist\u00f3rica (Ex 19,3-6). Las formulaciones teol\u00f3gicas del acontecimiento se multiplicar\u00e1n en el tiempo sucesivo; pero ello no se debi\u00f3 solamente a lucubraciones literarias sobre el acontecimiento pascual, sino a su conexi\u00f3n con nuevas experiencias de liberaci\u00f3n y alianza. Estas \u00faltimas requer\u00ed\u00adan ser expresadas y empujaban a una doble claridad de fe que hab\u00ed\u00ada que formular: el rostro divino es el de Yhwh que libra y salva (porque es esposo, padre y \u2020\u0153redentor debido al lazo de parentesco\u2020\u009d, o sea go \u2020\u02dcel); la historia de Israel es una cadena de liberaciones (salvaciones) y alianzas con Yhwh. Ver sobre todo esto tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada de la historia en la tradici\u00f3n deuteronomista. 2) Otra experiencia hist\u00f3rico-religio-sa caracteriza la fe y su expresi\u00f3n en el pueblo de Dios: la fundada en Yhwh que gu\u00ed\u00ada a su pueblo, entra en guerra y combate contra el que oprime a Israel (las \u2020\u0153guerras de Yhwh\u2020\u009d, Dt 20); da a este \u00faltimo la tierra de Cana\u00e1n porque \u00e9l solo es Se\u00f1or de toda la tierra (Ex 19,5 Dt iO,14s), y, finalmente, pide a su pueblo, al que ha elegido como suyo y exclusivo, que le sirva y reconozca como \u00fanico Se\u00f1or y rey (Dt 7,1-10; Dt 10,12-22). Es dif\u00ed\u00adcil fijar el acontecimiento originario del que parti\u00f3 tal experiencia y profesi\u00f3n de fe. La tradici\u00f3n deuteronomista atribuye esta teolog\u00ed\u00ada al tiempo de la conquista, o sea de los \u2020\u0153jueces\u2020\u009d (Jc 5; Jc 6-8; IS 8).<br \/>\nLa historia es, pues, para el antiguo pueblo de Dios teatro de las liberaciones y alianzas por parte de Yhwh y \u00e1mbito en el cual se manifiesta como, se\u00f1or y rey del universo.<br \/>\nLa expresi\u00f3n teol\u00f3gica de esta doble experiencia hist\u00f3rica de la fe tiene en Israel al menos dos sedes distintas y complementarias: el culto (santuarios, fiestas, f\u00f3rmulas de credo) y los profetas. Justamente en los escritos de estos \u00faltimos se expresa el sentido de los acontecimientos hist\u00f3ricos y se intentan siempre nuevas y adecuadas \u2020\u0153teolog\u00ed\u00adas\u2020\u009d de ellos, en la l\u00ed\u00adnea de la liberaci\u00f3n-alianza (cf Os, Jer) o en la l\u00ed\u00adnea del se\u00f1or\u00ed\u00ado-realeza divina (cf Am, Is, Miq). Son tambi\u00e9n los profetas los que dan al sentido de historia de salvaci\u00f3n dimensiones universales con sus \u2020\u0153or\u00e1culos sobre los pueblos\u2020\u009d (as\u00ed\u00ad Am 1-2; Is 13-23; Jr 46-51; Ez 25-33 Jon\u00e1s; etc. ).<br \/>\n3213<br \/>\nb) El sentido nuevo de la historia seg\u00fan el NT. Los himnos y las primeras profesiones de fe cristianas declaran a Jes\u00fas centro y sentido \u00faltimo de la historia humana (lTm 3,16 Rom l,3s; Jn 1,1-18). El tiempo de Dios alcanza su sentido pleno y salv\u00ed\u00adfico con la venida de Jes\u00fas de Na-zaret; su presencia en la historia resume pasado y futuro y se convierte en revelaci\u00f3n del rostro misterioso de Dios (Hb 13,8 Ap 1,17s). De esa novedad y de ese car\u00e1cter central de Cristo se\u00f1or de la historia dice el NT: 1) Este era ya el plan divino que los profetas vislumbraban en sus or\u00e1culos y que Dios iba preparando: as\u00ed\u00ad lo manifiesta el mismo resucitado a los disc\u00ed\u00adpulos (cf Lc 24,25ss.44-47) y luego las teolog\u00ed\u00adas apost\u00f3licas (cf 1P l,lOss; Rm 1,2; Rm 11,25; Ef 3,8-12). 2) La de Cristo es la hora decisiva para pertenecer a la historia de la salvaci\u00f3n: Lucas subraya ese anuncio con sus \u2020\u0153hoy\u2020\u2122 del encuentro con Cristo (Lc 2,11; Lc 19,4 1-44); pero el tema aparece puntual y solemne en casi todos los escritores inspirados del NT (2Co 6,2; Rm 3,21; Hb 3,7; Jn 4,23) [1 Liberaci\u00f3n! Libertad; \/ Redenci\u00f3n].<br \/>\n3214<br \/>\nc) El fin del tiempo. El dominio de Dios (y el de Cristo) en la historia va hacia un tiempo final, en el cual el orden de la \u2020\u0153primac\u00ed\u00ada\u2020\u009d divina ser\u00e1 pleno y definitivo. Es el gran cap\u00ed\u00adtulo de la \u2020\u0153escatolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d b\u00ed\u00adblica. La serie de las liberaciones (salvaciones) parciales avanza hacia la que ser\u00e1 la que resuma las precedentes. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n las formas temporales y limitadas de la realeza divina sobre los hombres y sobre el cosmos tienden hacia una presencia divina total, \u2020\u0153cuando Dios lo sea todo en todos\u2020\u009d (1Co 15,28);<br \/>\n1) Ya desde el AT la profec\u00ed\u00ada sobre la historia hab\u00ed\u00ada sido impulsada hacia dimensiones apocal\u00ed\u00adpticas acerca del \u2020\u0153d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u009d (Am 5,18; Is 2,6-22) y hacia una soluci\u00f3n final de la historia presente (Ez 38-39).<br \/>\n2) Con la venida y el mensaje de Jes\u00fas se hace m\u00e1s precisa la distinci\u00f3n entre el tiempo presente, que es ya de salvaci\u00f3n iniciada y de \u2020\u0153reino de Dios\u2020\u009d en acto (cf Mc 1,14s), y el fin del mismo (Mt 13,7; ico 15,24).<br \/>\n3) Ese \u2020\u0153d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u009d final de la historia humana no ser\u00e1 otro que el\u2020\u009dd\u00ed\u00ada de Jesucristo\u2020\u009d (Flp 1,6; Flp 1,10 ), cuando \u00e9l vuelva glorioso, despu\u00e9s de haber padecido mucho y haber sido rechazado por los hombres Lc 17,20-33). Por eso hay que vivir esper\u00e1ndolo, bien dispuestos y vigilantes (cf Mt 24,32-25,30; lTm 6,13-16).<br \/>\n3215<br \/>\n3. La existencia del hombre.<br \/>\nSi los profetas consideran preferentemente la historia de Israel y de la humanidad, la atenci\u00f3n principal de los escritos sapienciales se centra en el hombre delante de Dios.<br \/>\n3216<br \/>\na) La fuente de la \/ vida. En la fe del pueblo de Dios, tal como se registra en la Biblia, el origen de la vida es Dios: \u00e9l solo es el viviente y el que vivifica el universo y al hombre. Son numerosas las expresiones en las cuales se declara que Yhwh es un Dios vivo en pol\u00e9mica con el culto a los \u00ed\u00addolos. Ver sobre todo los escritos posex\u00ed\u00adlicos: Is 40,12-31; Dan 6 y 14. Pero tambi\u00e9n en textos precedentes aparece esta forma de profesi\u00f3n de fe (IR 18,24; IR 18,39 Jer4,ls;Jr22,24;Ez5,11;Ez 14,16;Ez 14,18;Ez 14,20). Portanto, es Yhwh el que da la vida al hombre; m\u00e1s a\u00fan, el que ha tejido y construido el cuerpo con sus varios miembros, infundi\u00e9ndoles aliento vital: Jb 10,3.8-12; Ps 139,12-16; 119,73. Y para el israelita, como lo anuncia repetidamente el Deuteronomio, la fuente de la vida est\u00e1 en la t\u00f3rah: el que ponga en pr\u00e1ctica los preceptos del Se\u00f1or vivir\u00e1 mucho tiempo y ser\u00e1 feliz y bendecido por Dios: Dt 4,40; 6,lss; ll,8s; 30,15-20.<br \/>\n3217<br \/>\nb) La muerte. Una larga serie de textos y temas b\u00ed\u00adblicos se refiere al fin de la existencia humana en la tierra. Se trata ante todo del car\u00e1cter dram\u00e1tico de una existencia que termina, mientras que la vida es vista efectivamente como un bien y un valor. Est\u00e1 luego el anticipo doloroso de la muerte, que es la enfermedad, con el progresivo debilitamiento de la vida y de las relaciones con los otros seres vivientes. Y esta \u00faltima experiencia es tanto m\u00e1s amarga cuando a la disminuci\u00f3n de las presencias junto al enfermo o al anciano acompa\u00f1an juicios sobre lo irrecuperable de la vida o, peor a\u00fan, de conexi\u00f3n entre enfermedad y pecado cometido. Otro elemento -nada secundario para el hombre de la Biblia- es la consideraci\u00f3n de que la muerte forma parte de una historia con Dios, del cual se ha recibido tambi\u00e9n la vida. \u00bfQu\u00e9 sentido tienen, pues, la enfermedad y la muerte?<br \/>\nLas p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas m\u00e1s significativas y que m\u00e1s impulsan a buscar sentido al misterio de la vida que se extingue hay que buscarlas en los escritos sapienciales y en los salmos. \/ Jb tiene como tema el porqu\u00e9 del dolor y de la enfermedad (y, por tanto, de la existencia humana); y el di\u00e1logo del protagonista (no hebreo) con los amigos, que refieren las soluciones teol\u00f3gicas que circulan en Israel, subraya que s\u00f3lo Dios, autor de la vida, puede explicar tambi\u00e9n su sentido y destino. Pero pueden verse tambi\u00e9n otras p\u00e1ginas sapienciales (Qo 9,1-10; Si 10,10; Si 14,17; Si 41,1-4) y de los Salmos (SaI 22; SaI 39; SaI 88; SaI 90).<br \/>\n3218<br \/>\nc) Mas all\u00e1 de la muerte. Tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de sentido y de mensaje que se desprende de la Biblia es muy larga. En general, puede decirse que la mirada a ultratumba se fue iluminando para Israel a medida que su descubrimiento de Dios se hac\u00ed\u00ada m\u00e1s penetrante. Las expresiones m\u00e1s antiguas de tal exploraci\u00f3n sobre el m\u00e1s all\u00e1 parecen depender parcialmente de otras culturas del tiempo: despu\u00e9s de la muerte est\u00e1 prevista una existencia menor, de tristeza y monoton\u00ed\u00ada, que har\u00e1 que se llore la primera parte de la vida Is 14,9-21;Ez31,14-18;Ez32,17-32 Jb 3,13-19, Sal 88,1 lss).<br \/>\nPero hay que renunciar a fijar de una manera precisa descubrimientos progresivos del m\u00e1s all\u00e1 b\u00ed\u00adblico. En textos tambi\u00e9n muy antiguos (o al menos contempor\u00e1neos de los arriba recordados) se habla de una existencia futura con Dios, no mejor definida, reservada al hombre que le es fiel, pues Dios lo \u2020\u0153asume\u2020\u009d (laqah) consigo. Al menos cuatro veces se registra o anuncia esta conclusi\u00f3n de la vida terrena: Gen 5,24 (de Henoc); 2R 2,3.5 (de Elias); Ps 49,16; 73,24 (del que es fiel en la prueba). Hacia el final del AT se multiplican las referencias a una vida con Dios despu\u00e9s de la terrena. El lenguaje usado para expresarla no es muy preciso a\u00fan, pero junto al s\u00ed\u00ad del credo en esta segunda parte de la existencia, Israel recurre tambi\u00e9n a un lenguaje teol\u00f3gico (al que no parece extra\u00f1o el influjo del helenismo). Ver 1s26,19; Os 2,2; Sg 3; 2M 7; Dan 12,2; etc.<br \/>\nSer\u00e1 Jes\u00fas el que lleve a su pleno sentido el misterio del m\u00e1s all\u00e1 humano con sus ense\u00f1anzas Mc 12,18-27) y con su muerte y resurrecci\u00f3n (1Co 15 2Co 4,13-5,10; Flp 1,23; Flp 3,7-11) [\/Vida III; \/Retribuci\u00f3n; \/Resurrecci\u00f3n; \/Apocal\u00ed\u00adptica IV, 3].<br \/>\n3219<br \/>\n4. El cristiano en el tiempo.<br \/>\nA la luz de la m\u00e1s plena palabra de Dios acerca del tiempo, que el cristiano reconoce en el acontecimiento de Jes\u00fas y en la escucha de su mensaje, la existencia actual est\u00e1 en este mundo (e\u00f3n), pero no pertenece a \u00e9l. Es m\u00e1s, despu\u00e9s de conocer y experimentar la sabidur\u00ed\u00ada del evangelio -que es, en definitiva, la de la cruz de Cristo- hay que evitar la ilusi\u00f3n de hacerse una sabidur\u00ed\u00ada de este mundo (1 Co 3,l8ss). De ah\u00ed\u00ad una cierta distancia del e\u00f3n presente, sugerida reiteradamente por los escritos apost\u00f3licos:<br \/>\nhay que resistir a la tentaci\u00f3n de atenerse al modelo de vida y a la mentalidad del tiempo actual (Rm 12,2 ). Y el motivo de esa ense\u00f1anza con reserva dentro de este \u00faltimo viene del hecho de que nuestro salvador Jesucristo ha revelado el tiempo futuro y ha indicado el camino para alcanzarlo, e incluso para vivir ya desde ahora sus exigencias (Tt 2,11-14).<br \/>\nTres precisiones ulteriores de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica hay que subrayar para comprender el proyecto de la existencia cristiana: a) El haber llegado al conocimiento del futuro y haber experimentado los valores y el equilibrio m\u00e1s profundo no debe hacer que el disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas est\u00e9 ausente de la historia humana, a la cual tambi\u00e9n pertenece. Hay \u2020\u0153obras buenas\u2020\u009d que hacer mientras se vive en este tiempo (Tt 2,14). Hay que \u2020\u0153aprovechar\u2020\u009d el kair\u00f3s presente, es decir, las \u2020\u0153visitas\u2020\u009d de Dios y sus sorpresas de salvaci\u00f3n, que hacen de la historia de los hombres una preparaci\u00f3n del tiempo final (Col 4,5; Ef 5, 16). En este \u2020\u0153tiempo breve\u2020\u009d (mejor, \u2020\u0153abreviado\u2020\u009d o \u2020\u0153contra\u00ed\u00addo\u2020\u009d: ico 7,29) de la existencia creatural, el creyente es invitado a la disciplina del desprendimiento y de lo provisional (1Co 7,29-31). Pero se trata tambi\u00e9n de un tiempo providencial y \u2020\u0153favorable\u2020\u009d, en el que Dios otorga la salvaci\u00f3n(cf2Cor6,1-2). b) Adem\u00e1s, si la vida presente le hace sentir al cristiano toda su precariedad -que repercute tambi\u00e9n en las fragilidades f\u00ed\u00adsicas y morales (\u2020\u0153la vida seg\u00fan la carne\u2020\u009d, o sea seg\u00fan criterios humanos y caducos)-, ya la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre el hombre \u2020\u0153justificado\u2020\u009d crea momentos y vibraciones de un orden m\u00e1s arm\u00f3nico y definitivo, que anticipa ya desde ahora la condici\u00f3n futura y engendra la esperanza y, juntamente con ella, una cierta reconciliaci\u00f3n con la existencia presente. Todo esto falta, en cambio, en los que a\u00fan no creen, los cuales por lo mismo piden sentido y confianza a los que poseen las \u2020\u0153primicias del Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (Rm 8,18-30). c) Es, pues, \u00e9ste un tiempo de esperanza, de equilibrio entre \u2020\u0153vida seg\u00fan la carne\u2020\u009d y \u2020\u0153vida seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (para cuyo discernimiento ofrece el ap\u00f3stol criterios precisos de valoraci\u00f3n: Ga 5,16-26; Rm 8,5-17); pero es tambi\u00e9n un tiempo de vigilancia y de fidelidad tenaz (hypomon\u00e9), de espera y de sobriedad y sabidur\u00ed\u00ada, de asiduidad en la oraci\u00f3n (cf Rom 5,3ss; 12,12; IP 1,13-16; IP 4,7). Del \u00faltimo kair\u00f3s divino -el final de la historia de los hombres, que inaugurar\u00e1 el tiempo-e\u00f3w definitivo- el cristiano sabe s\u00f3lo que el Padre guarda el proyecto (Lc 19,44; Hch 1 7 1 Tm 6,15). Por tanto, ni vivir este tiempo con desinter\u00e9s y sin compromiso respecto a su conclusi\u00f3n (2P 3,1-13), ni dejarse llevar por una fiebre apocal\u00ed\u00adptica que aparte de los deberes del tiempo presente (2Ts 2,1-12).<br \/>\n3220<br \/>\n5. El tiempo es de Dios.<br \/>\nLa profesi\u00f3n de fe del pueblo de la Biblia es precisa y constante: el tiempo es de Dios; don suyo son la existencia humana presente y la futura. Todo el complejo vocabulario del AT y del NT, que -seg\u00fan se ha aludido- transcribe las diferentes dimensiones y experiencias del tiempo (presente y futuro; astron\u00f3mico y antropol\u00f3gico; en el sentido de duraci\u00f3n y en el de acontecimiento puntual, etc.), tiene en la Biblia su fuente en Dios: de \u00e9l viene el mensaje; en \u00e9l se percibe su valor; \u00e9l es el que lo sustrae a la monoton\u00ed\u00ada c\u00ed\u00adclica y lo rehace continuamente de nuevo con sus interferencias sorprendentes. En esta profesi\u00f3n de fe arraiga el sentido profundo de la esperanza cristiana. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad la fuente de la aut\u00e9ntica profec\u00ed\u00ada respecto a la falsa y tambi\u00e9n respecto a sus deformaciones (magia y adivinaci\u00f3n: Dt 19,9-20; Lv 19,31): el profeta de Yhwh participa del consejo de Dios, donde se proyecta la historia de los hombres Jr23,18).<br \/>\nVeamos algunas p\u00e1ginas significativas de la profesi\u00f3n de fe del pueblo de Dios acerca del dominio divino sobre el tiempo:<br \/>\na) D\u00ed\u00ada y noche, estaciones del a\u00f1o y cualquier otra forma del tiempo astron\u00f3mico le vienen como don divino al hombre, un don gratuito y absoluto: Gen 1,3-5.14-19 (al principio); 8,21s (despu\u00e9s del diluvio); Ps<br \/>\n104,19-23.<br \/>\nb) El don de la vida y de los medios de subsistencia en el tiempo son \u2020\u0153bendiciones\u2020\u009d consiguientes a la observancia de la alianza y de sus cl\u00e1usulas: Dt 11,13s; 28,1-14; Lev 26,3-13; Ps l,lss.<br \/>\nc) Muy denso de ternas sobre el dominio divino de la vida y del tiempo es el Ps 90: \u2020\u0153Por todas las edades, t\u00fa has sido, Se\u00f1or&#8230;, mil a\u00f1os ante ti son como el ayer que ya pas\u00f3..<br \/>\nd) Como las otras criaturas, tambi\u00e9n el tiempo est\u00e1 en las manos de Dios: \u2020\u0153Su mirada se extiende desde los or\u00ed\u00adgenes hasta el fin de los tiempos, y no hay sorpresa alguna para \u00e9l\u2020\u009d: Si 39,20 (Sb 7,16-20). M\u00e1s a\u00fan, el mismo Yhwh dispone los acontecimientos y su verificaci\u00f3n en el tiempo debido: 1s22,11; 42,21-24.<br \/>\n3221<br \/>\nIV. ALGUNAS GRANDES CATEGORIAS TEOLOGICAS BIBLICAS.<br \/>\nNo se anda lejos de la verdad afirmando que cada libro de la Biblia -o al menos cada grupo de escritos, cuando se trata de una \u00fanica escuela que lo ha producido- propone una interpretaci\u00f3n o matiz particular acerca de la concepci\u00f3n del tiempo. Una investigaci\u00f3n teol\u00f3gica sobre este tema nos llevar\u00ed\u00ada lejos si la extendi\u00e9semos a sectores de los escritos b\u00ed\u00adblicos, como los Salmos, los escritos sapienciales, el epistolario paulino, etc.<br \/>\nEntre las unidades tem\u00e1ticas mayores relativas a la categor\u00ed\u00ada tiempo hay que recordar ciertamente: la escatolog\u00ed\u00ada en la literatura \/ apocal\u00ed\u00adptica; la \/ vida y la \/ muerte del hombre [1 Mal\/ Dolor]; el s\u00e1bado a la luz de la experiencia hebrea, y luego en la cristiana; la concepci\u00f3n del tiempo a partir del acontecimiento de Cristo. Sobre estos dos \u00faltimos temas proponemos algunas l\u00ed\u00adneas de profundizaci\u00f3n.<br \/>\n3222<br \/>\n1. El s\u00e1bado. El precepto del s\u00e1bado se cuenta entre los m\u00e1s documentados y constantes en el AT. Se lo encuentra en todas las redacciones de la t\u00f3rah, desde las m\u00e1s remotas en el tiempo (Ex 23,12; Ex 34,21) a las dos redacciones actuales del \/ dec\u00e1logo -que, sin embargo, presuponen una f\u00f3rmula apod\u00ed\u00adctica negativa m\u00e1s an\u00fcgua(Ex 20,8-11; Dt 5, 12-15)-, hasta las ediciones sucesivas de la escuela sacerdotal Lv 19,3; Lv 23,3; Lv 26,2; Ex 31,12-17 35,lss).<br \/>\nSe han formulado varias hip\u00f3tesis acerca del origen cultural y religioso del s\u00e1bado hebreo, sin poder concluir dependencias directas de experiencias y costumbres no hebreas bien precisas (cde la antigua Mesopota-mia?, \u00bfde los cananeos?). En cambio, parece evidente el sentido fundamental de este d\u00ed\u00ada- semanal hebreo, diferente de los otros: \u2020\u0153El s\u00e1bado (es) para Yhwh, tu Dios \u2020\u0153(Ex 20,10; Dt 5,14). Mas \u00bfpor qu\u00e9 \u2020\u0153acordarse\u2020\u009d del s\u00e1bado para Dios? \u00bfY c\u00f3mo vivir y concebir este d\u00ed\u00ada para el Se\u00f1or? En la experiencia del s\u00e1bado del mundo b\u00ed\u00adblico se pueden ver tres grandes momentos.<br \/>\n3223<br \/>\na) El s\u00e1bado para el Israel pre-ex\u00ed\u00adlico. Por el examen de los textos b\u00ed\u00adblicos y del contexto hist\u00f3rico en el que fueron expresados, el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada de la semana hebrea deb\u00ed\u00ada tener como caracter\u00ed\u00adstica la abstenci\u00f3n del trabajo. \u00bfCu\u00e1l es su significado profundo? Ac aqu\u00ed\u00ad algunas orientaciones para percibir su dimensi\u00f3n teol\u00f3gica.<br \/>\n1) El dominio de Dios sobre el tiempo. El Se\u00f1or le pide al hombre el \u2020\u0153diezmo\u2020\u009d del tiempo que le ha dado como don, de acuerdo con los otros \u2020\u0153diezmos\u2020\u009d sobre cosas y personas (cf el primog\u00e9nito, la tribu de Levj), que manifiestan la \u2020\u0153primac\u00ed\u00ada\u2020\u009d del que al exigirlo afirma su propiedad originaria. Antes incluso que un tiempo para el culto y la oraci\u00f3n a Dios, el s\u00e1bado es un \u2020\u0153tiempo de Dios\u2020\u009d, que el hombre le restituye; es una profesi\u00f3n de fe concreta y vivencial. Eco y prolongaci\u00f3n de esa visi\u00f3n teol\u00f3gica del s\u00e1bado son tambi\u00e9n las normas acerca del a\u00f1o sab\u00e1tico y del jubileo; porque tambi\u00e9n \u2020\u0153la tierra es de Dios\u2020\u009d, por eso puede \u00e9l ponerla a disposici\u00f3n de quien quiera (de los pobres, sobre todo, y de los desheredados), haciendo as\u00ed\u00ad que el israelita que la posee tenga la experiencia pr\u00e1ctica de \u2020\u0153residente y hu\u00e9sped\u2020\u009d en ella Lv 25; Dt 15,1-11). Tambi\u00e9n en la l\u00ed\u00adnea de una profesi\u00f3n de fe en Yhwh, que obra en el tiempo y que \u2020\u0153descansa\u2020\u009d el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada, est\u00e1 la motivaci\u00f3n paren\u00e9tica sobre el reposo sab\u00e1tico que se lee en Ex 28,8- 11 (que recuerda el texto del G\u00e9nesis sobre la semana de la creaci\u00f3n: Gen 2,2s; Ex 31,17): el israelita es invitado as\u00ed\u00ad a imitar a Dios cuando act\u00faa en el tiempo.<br \/>\n2) Motivaciones sociales del reposo sab\u00e1tico. Desde las formulaciones m\u00e1s antiguas del precepto sobre el s\u00e1bado, aparece constantemente en el AT la otra par\u00e9nesis sobre el descanso sab\u00e1tico: un d\u00ed\u00ada de descanso para todos, incluso para el esclavo y el forastero. As\u00ed\u00ad en Ex 23,12 y Dt 5,12-15. El recuerdo de la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto ha de profesarlo Israel concretamente (y no s\u00f3lo en los ritos de pascua): devolviendo la libertad a los esclavos con ocasi\u00f3n del jubileo y del a\u00f1o sab\u00e1tico (Dt 15,12-15; Lv 25,47-55); haciendo part\u00ed\u00adcipes de las fiestas familiares y religiosas tambi\u00e9n a los forasteros y esclavos Dt 12,12; Dt 12,18); librando, en fin, del peso del trabajo a los esclavos en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado. As\u00ed\u00ad el s\u00e1bado es para todos una liberaci\u00f3n del trabajo, un peque\u00f1o \u2020\u0153\u00e9xodo semanal\u2020\u009d (cf N. Negretti, II settimo gior-no, 146), recuerdo del primer \u00e9xodo de la servidumbre egipcia y anuncio del s\u00e1bado final.<br \/>\n3) Hay que subrayar, finalmente, que en el s\u00e1bado hebreo preex\u00ed\u00adlico, junto a la abstenci\u00f3n del trabajo, se prev\u00e9n sacrificios en el templo (Is 1,13; Os 2,13). Sin embargo, no son profanaci\u00f3n del descanso sab\u00e1tico ni el gesto de David en Nob (IS 21,2-7) ni la revuelta contra Atal\u00ed\u00ada por parte del sacerdote Yehoyad\u00e1 para coronar rey al joven Jo\u00e1s (2R 11,5-16).<br \/>\n3224<br \/>\nb) Concepci\u00f3n sacerdotal pos-ex\u00ed\u00adlica del s\u00e1bado. A diferencia de la par\u00e9nesis y de la teolog\u00ed\u00ada preex\u00ed\u00adlica sobre el s\u00e1bado, la posterior al destierro -de timbre sacerdotal- est\u00e1 dominada por una legislaci\u00f3n rigurosa. El s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada est\u00e1 \u2020\u0153consagrado\u2020\u009d a Dios, y su profanaci\u00f3n es causa de desgracias (Ez 20,13; Ez 20,20; Ez 20,21); no se debe dejar sin castigo al que trabaje en s\u00e1bado (Ex 31,15 N\u00fam Ex 15,32-36). Por tanto, la \u2020\u0153santificaci\u00f3n\u2020\u009d del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or prev\u00e9: 1) La supresi\u00f3n rigurosa de todo trabajo, aunque sea para proveerse de alimento (Ex 16,22-30), encender fuego (Ex 35,3), llevar pesos(Jr 17,19-27), comerciar y viajar (cf Is 58,13s; Ne 10,32; Ne 13,15-22), etc. 2) La afirmaci\u00f3n del primado de Dios transforma el descanso sab\u00e1tico en una rigurosa legislaci\u00f3n cultual (Ez 46,1-10 N\u00fam28,9s). 3) No faltan en la tradici\u00f3n ? indicaciones pa-ren\u00e9ticas m\u00e1s profundas: el s\u00e1bado es signo de la alianza entre Yhwh e Israel; se ha creado para vivir una pertenencia m\u00e1s aut\u00e9ntica y exclusiva al Se\u00f1or. Pero se esperar\u00ed\u00ada un desarrollo mayor en la l\u00ed\u00adnea de la experiencia de la fe de semejantes principios. Jes\u00fas acusar\u00e1 a sus contempor\u00e1neos de infidelidad y de falta de sinton\u00ed\u00ada con lo que hab\u00ed\u00ada sido al principio el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or y a la vez el d\u00ed\u00ada del hombre y de sus experiencias de fiesta y de liberaci\u00f3n [1 Trabajo].<br \/>\n3225<br \/>\nc) El sentido nuevo del s\u00e1bado en el cristianismo. Cuando Jes\u00fas comienza la predicaci\u00f3n del reino de Dios, la observancia del s\u00e1bado estaba recargada de normas que alejaban de la palabra divina originaria acerca del s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada. Los evangelios registran varias intervenciones innovadoras de Jes\u00fas con el intento de hacer que el pueblo de Israel adquiera una visi\u00f3n teologal y humana de este signo de la religiosidad b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nDos episodios son comunes a los tres sin\u00f3pticos: el de las espigas arrancadas en s\u00e1bado (Mc 2,23-28), para cuyo gesto Jes\u00fas aduce la legitimaci\u00f3n del antiguo acto de David en Nob (IS 21,2-7), pero esa acci\u00f3n estaba tambi\u00e9n permitida por la legislaci\u00f3n deuterocan\u00f3nica (Dt 23,26); el otro episodio es la curaci\u00f3n realizada por Jes\u00fas mismo en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado (Mc 3,1-5), respecto a la cual Jes\u00fas afirma que forma parte de las intervenciones de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n que Dios (y \u00e9l, Jes\u00fas) puede siempre llevar a cabo. Por lo dem\u00e1s, el mismo israelita realiza acciones del s\u00e1bado, y menos urgentes que \u00e9sta.<br \/>\nLos dos episodios, que Lucas tiene de m\u00e1s sobre Mateo y Marcos (Lc 13,10-17; Lc 14,1-6), subrayan ulteriormente el tema precedente: Jes\u00fas reivindica para s\u00ed\u00ad (y para Dios) el derecho de \u2020\u0153librar\u2020\u009d de las servidumbres f\u00ed\u00adsicas y espirituales al hombre, y ello justamente en el \u2020\u0153d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u2122. Por lo dem\u00e1s, Lucas est\u00e1 atento a notar que el anuncio del reino de Dios (y del mensaje de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n que contiene) es hecho por Jes\u00fas expresamente en s\u00e1bado: en Nazaret (Lc 4,15-30) y en otras partes (Lc 6,6; Lc 13,10).<br \/>\nM\u00e1s claramente a\u00fan subraya Juan el significado de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n que ha adquirido el s\u00e1bado con Jes\u00fas (Jn 5,1-9; Jn 9,1-41). Justamente a trav\u00e9s de este evangelista adquiere una claridad de mensaje nuevo y misterioso el dicho de Jes\u00fas acerca de \u2020\u0153el Hijo del hombre, Se\u00f1or del s\u00e1bado\u2020\u009d (Mc 2,28): en s\u00e1bado \u2020\u0153obra el Padre y tambi\u00e9n yo obro. Ver adem\u00e1s Jn 7,19-24 (aparte de la dens\u00ed\u00adsima p\u00e1gina de<br \/>\nJn 5,19-47).<br \/>\n3226<br \/>\n2. Cristo, Se\u00f1or del tiempo.<br \/>\nEn continuidad con el tema precedente, la fe apost\u00f3lica ha desarrollado notablemente la teolog\u00ed\u00ada acerca del tiempo de la \u00c2\u00a1Iglesia y del dominio de \u00c2\u00a1 Jesucristo sobre \u00e9l. Se remite a las voces respectivas de este Diccionario, cap\u00ed\u00adtulos muy importantes: la concepci\u00f3n lucana del tiempo y del car\u00e1cter central de Cristo en \u00e9l [1 Lucas III]; la \u2020\u0153hora\u2020\u009d de Jes\u00fas en la perspectiva teol\u00f3gica del cuarto evangelio [1 Juan, Evangelio de]; la revelaci\u00f3n del orden final de la historia, confiada al Cordero y Se\u00f1or de la Iglesia, seg\u00fan el mensaje del \u00c2\u00a1 Apocalipsis [III]. En todo caso, el tema es amplio y central en los escritos del NT. Recordemos solamente algunos elementos esenciales.<br \/>\n3227<br \/>\na) La plenitud del tiempo en Cristo. Las afirmaciones del NT formuladas con pl\u00e9r\u00f3ma y pl\u00e9r\u00f3o son muy numerosas. Expresan cumplimiento respecto a espera y promesa, plenitud respecto a parcialidad y provisoriedad, car\u00e1cter definitivo respecto a incompletez y aplazamiento. Ver, entre otros textos, los de Mc 1,15; Gal 4,4; Ep 1,10; Col 1,19.<br \/>\nEn la profesi\u00f3n de fe del NT la referencia a Cristo es decisiva para comprender el nuevo equilibrio de la historia y el desplazamiento de acento de la esperanza cristiana respecto a la jud\u00ed\u00ada. Precisando: 1) La concepci\u00f3n lineal de la historia ha sido ya afirmada por la fe hebrea, nacida con el \u00e9xodo y la alianza sina\u00ed\u00adtica. Ya el AT distingu\u00ed\u00ada el tiempo-e\u00f3n presente del tiempo-e\u00f3n final; y la espera y esperanza estaba orientada hacia aquel giro decisivo (escatol\u00f3gico) entre los dos tiempos. Como nota O. Cullmann en Cristo y el tiempo (pp. 107-112), Jes\u00fas desplaza el equilibrio de la historia: el kair\u00f3s definitivo ha llegado ya a su plenitud (Mc 1,15) con el anuncio del reino de Dios y con la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (Ef 3,5 Rom 16,25s). Por eso ya durante el \u2020\u0153tiempo presente\u2020\u009d (que va hacia su consumaci\u00f3n) se ha iniciado el tiempo futuro. 2) Consiguientemente, entre el acontecimiento de Cristo y el fin de este \u2020\u0153e\u00f3n\u2020\u009d el cristiano es invitado a vivir con el \u00e1nimo del que ya pertenece al tiempo definitivo, aunque siga ligado a la historia humana y c\u00f3smica que camina hacia su consumaci\u00f3n. En los escritos del NT se designa de dos maneras esta doble pertenencia: tiempo de la Iglesia y de sumisi\u00f3n en el mundo (ver los mandatos misioneros del resucitado a sus disc\u00ed\u00adpulos: Mt 28,l8ss) y reino de Cristo (1Co 15,23-28; Col 1,13) ordenado a someterlo todo a la iniciativa real de Dios Padre al final de este tiempo de Iglesia.<br \/>\n3228<br \/>\nb) Nueva comprensi\u00f3n de la historia humana y c\u00f3smica a partir del acontecimiento Cristo. La fe y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de la Iglesia apost\u00f3lica descubren en el hecho de la encarnaci\u00f3n y de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n del Hijo de Dios la clave para interpretar toda la historia. \u2020\u0153Una vez por todas\u2020\u009d (h\u00e1pax), Cristo ha salvado al mundo, realizando su liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n y contemplando el pleno cumplimiento de tal acontecimiento al final del e\u00f3n presente con su segunda venida gloriosa (Rm 6,10; Hb 9,12; Hb 9,28; Hb 10,10; IP 3,18). De ese modo la mirada de fe de la historia lleva a una doble afirmaci\u00f3n:<br \/>\n1) el tiempo que precede al hecho redentor se ha de comprender a partir de su acontecimiento culminante: todo ha sido creado por medio de Cristo y con vistas a \u00e9l (Jn 1,1-5; ico 8,6 Col 1,lSss; Hb 1,2;Hb 1,10-14);<br \/>\n2) el tiempo sucesivo a la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo sigue buscando en su pascua contenidos hacia los cuales encaminarse y esperar (Rm 8,11; ico 15 y ver lafun-damentaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica del mensaje del Apocalipsis). Por tanto, es decisivo para la fe cristiana vivir esta doble dimensi\u00f3n de su historicidad, a fin de reconciliarse con el tiempo presente (sin fugas \u2020\u0153gn\u00f3sticas\u2020\u009d); y, sin embargo, evitando identificarse con \u00e9l, porque, envuelta ya por el tiempo final, debe saber tambi\u00e9n distanciarse de los \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipes y de las potencias\u2020\u009d de este e\u00f3n, destinado a desaparecer (cf ico 2,8; Ef 6,10-17) [1 Cosmos].<br \/>\n3229<br \/>\nV. ALGUNAS CONCLUSIONES.<br \/>\nEl examen del tema b\u00ed\u00adblico del tiempo en sus m\u00faltiples expresiones de vocabulario y de teolog\u00ed\u00ada pone de manifiesto hasta qu\u00e9 punto pertenece a la experiencia m\u00e1s profunda de la tradici\u00f3n de fe jud\u00ed\u00ada y cristiana. Pero los mismos textos b\u00ed\u00adblicos advierten sobre las dificultades de permanecer fieles a un nivel ortodoxo del mensaje divino sobre el tiempo: las fugas hacia una concepci\u00f3n c\u00ed\u00adclica y no lineal del tiempo de Dios y de los hombres, la tendencia a condicionar las \u2020\u0153inserciones\u2020\u2122 del tiempo de Dios dentro del de los hombres son siempre una asechanza a la aut\u00e9ntica experiencia del pueblo de Dios sobre el modo de usar del tiempo y pertenecer a la historia.<br \/>\n3230<br \/>\n1. Exigencias de la fidelidad a la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del tiemPO.<br \/>\nRecordando la obra de los grandes gu\u00ed\u00adas espirituales del antiguo Israel y la de Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles, parece que es siempre de gran actualidad una doble exigencia: a) Anunciar el kair\u00f3s de Dios y de su iniciativa real (Mc 1,14-15) dentro del tiempo de los hombres. Es preciso renovar continuamente la atenci\u00f3n y la aceptaci\u00f3n de estas intervenciones sorprendentes de Dios, que, despu\u00e9s del acontecimiento de Cristo, tienden a implicar y a recuperar la historia presente dentro de y hacia la historia final, b) Dejar sitio a la profec\u00ed\u00ada, es decir, a la indicaci\u00f3n de las conexiones efectivas y concretas entre la cr\u00f3nica de los hombres y las novedades y sorpresas del tiempo de Dios y de su \u2020\u0153providencia\u2020\u2122. Obviamente, la aut\u00e9ntica profec\u00ed\u00ada requiere en el que hace de voz suya haber participado previamente en el \u2020\u0153consejo de Dios\u2020\u009d y no conectar las dos l\u00ed\u00adneas hist\u00f3ricas arbitrariamente (Jr 23,16-23).<br \/>\n3231<br \/>\n2. Posibilidad de una doble tentaci\u00f3n.<br \/>\nLas experiencias en el tiempo de la Iglesia de los comienzos revelan como posibles dos antiguas tentaciones respecto a la fe b\u00ed\u00adblica sobre la dimensi\u00f3n del tiempo: a) Los escritos juanistas y la carta a los Hebreos ponen en guardia contra una primera asechanza. Como lo subraya bien O. Cullmann en la obra citada (cf pp. 78-79), se trata de la tendencia \u2020\u0153gn\u00f3stica\u2020\u009d a modificar la profesi\u00f3n de fe cristiana acerca de la salvaci\u00f3n como hecho hist\u00f3rico. En efecto, en el gnosticismo (al menos el que se organiz\u00f3 y expres\u00f3 m\u00e1s tarde) tenemos una aceptaci\u00f3n de la concepci\u00f3n griega del tiempo: c\u00ed\u00adclico, no lineal, tendente a alejarse de la \u2020\u0153historia de la salvaci\u00f3n\u2020\u2122. Consiguientemente, en la teolog\u00ed\u00ada gn\u00f3stica se encuentran: el rechazo del AT (que presenta la salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de una serie de acontecimientos hist\u00f3ricos); la exclusi\u00f3n (de cu\u00f1o docetista) en el acontecimiento Cristo de cualquier valor salv\u00ed\u00adfico en cuanto acontecimiento en el tiempo; la sustituci\u00f3n de la sucesi\u00f3n temporal entre e\u00f3n presente y e\u00f3n futuro por la m\u00e1s griega entre \u2020\u0153aqu\u00ed\u00ad abajo\u2020\u009d y \u2020\u0153all\u00e1 arriba\u2020\u2122. F\u00e1cilmente se puede percibir en los escritos b\u00ed\u00adblicos indicados antes la denuncia y la reprobaci\u00f3n de semejantes desviaciones de la recta profesi\u00f3n de fe cristiana (cf Heb 3,7-4,13; 10,19-12,13; 13,8-15; 1Jn 4,1-6; 2Jn 7-11). b) En el epistolario paulino encontramos denunciada, en cambio, la otra tentaci\u00f3n respecto a la experiencia cristiana del tiempo: la distinci\u00f3n entre tiempos sagrados y tiempos profanos. Maestros de sincretismo religioso (una \u2020\u0153filosof\u00ed\u00ada\u2020\u009d toda suya, como la denuncia Pablo: cf Col 2,6ss) piden a los reci\u00e9n convertidos al cristianismo que guarden una r\u00ed\u00adgida observancia de los d\u00ed\u00adas festivos (adem\u00e1s de abstenerse de ciertos alimentos) en nombre de una obediencia a los \u2020\u0153elementos constitutivos\u2020\u009d (stoicheia) del mundo (Col 2,16; Ga 4,10). De la cima de libertad en Cristo experimentada en la conversi\u00f3n se vuelve a nuevas y antiguas esclavitudes. En particular, a una observancia meticulosa de \u2020\u0153fiestas, novilunios y s\u00e1bados\u2020\u2122, cuya p\u00e9rdida de significado originario hab\u00ed\u00ada denunciado ya Jes\u00fas por parte del mundo jud\u00ed\u00ado de su tiempo: el hombre para el s\u00e1bado una vez m\u00e1s, y no el s\u00e1bado para el hombre (Mc 2,27).<br \/>\n3232<br \/>\n3. El mensaje b\u00ed\u00adblico acerca del tiempo.<br \/>\nA partir de estas dos asechanzas contra la aut\u00e9ntica experiencia hebreo-cristiana del tiempo se pueden entrever las notas t\u00ed\u00adpicas del anuncio b\u00ed\u00adblico que las provocan:<br \/>\na) El encuentro entre Dios y el hombre ocurre en el tiempo del hombre: dentro de \u00e9l habla, obra y<br \/>\nmanifiesta su \u2020\u0153providencia\u2020\u2122, o sea el modo como ha ordenado y dispuesto la relaci\u00f3n entre su tiempo y<br \/>\nel humano.<br \/>\nb) Historia humana e historia de la salvaci\u00f3n no se oponen ni la una marcha separada de la otra, pero tampoco hay que considerarlas identificadas o superpuestas entre s\u00ed\u00ad; corresponde a la fe y a la profec\u00ed\u00ada captar su reciprocidad dentro de la distinci\u00f3n y sus llamadas hacia un encuentro final, c) Respecto al anuncio ya ofrecido por el AT, Cristo ha revelado con mayor claridad y con nuevos acentos la tendencia \u00faltima del tiempo de los hombres; la recuperabilidad de la historia presente dentro de la divina de salvaci\u00f3n (escatolog\u00ed\u00ada); la vocaci\u00f3n de todo hombre a ver transformada su existencia en el tiempo dentro de la \u2020\u0153vida eterna\u2020\u009d gracias a la resurrecci\u00f3n de Cristo (antropolog\u00ed\u00ada cristiana) [\/Hombre; \/Corporeidad].<br \/>\n3233<br \/>\nBIBL.: Por lo que concierne al vocabulario (\/supra, 1, 11, remitimos al lector a los conocidos instrumentos de trabajo: DTAT, voces \u2020\u02dcahar = despu\u00e9s (E. Jenni), j>\u00e1m = d\u00ed\u00ada (E. Jen-ni), \u2020\u02dc6\/am &#8211; eternidad (E. Jenni), \u2020\u02dcet<br \/>\n&#8211; tiempo (E. Jenni); GLNT, voces ai\u00f3n &#8211; tiempo largo (H. Sasse),, hem\u00e9ra = d\u00ed\u00ada (G. von Rad, G. Delling), Kair\u00f3s = momento determinado y decisivo (G. Delling), ny\u2020\u2122n &#8211; ahora (G. St\u00e1hlin), s\u00e9meron = hoy (E. Fuchs), chr\u00f3nos = tiempo y hora = hora; para los t\u00e9rminos del NT, puede verse tambi\u00e9n DTNT (Sig\u00faeme, Salamanca): ai\u00f3n (J. Guhrt, IV, 262-267), hem\u00e9ra (III, 295), kair\u00f3s (H. Hanhn, IV, 267-272), ny\u2020\u2122n (ib), s\u00e9meron (ib), chr\u00f3nos (IV, 272-276); Asensio F., Trayectoria teol\u00f3gica de la vida en el Antiguo Testamento y su proyecci\u00f3n en el Nuevo, CSIC, Madrid 1968; Cullmann O., Cristo y el tiempo, Estela, Barcelona 1968; Darlap ?., Tiempo, en Conceptos fundamentales de Teolog\u00ed\u00ada II, Cristiandad, Madrid 1979*, 779-785; Lohse E., Sg-baton, en GLAT Xl(1977) 1021-1106; Negretti, 1\/ Settimo giorno, PIB, Roma<br \/>\n1975; Neher?., L\u2020\u2122essenzadelprofetismo, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1984; Schelkle K. ?., Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento 1, Creaci\u00f3n-Tiempo, Herder, Barcelona 1975, 95-115; Schlier, La fine del tempo, Paideia, Brescia 1974; Schnackenburg R., La existencia cristiana seg\u00fan el NT, Verbo Divino, Estella 19732; Segre ?., 1\/ Sabato nella storia e nella tradizione ebraica, en AA.W., L\u2020\u2122uomo nella Bibbia (a cargo de AB.].), Paideia, Brescia 1975, 79-145; Wolff H.W., Antropolog\u00ed\u00ada delAntiguo Testamento, Sig\u00faeme, Salamanca 1975.<br \/>\nA. Mar ang\u00f3n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>3194 TIEMPO Sumario-, 1. Observaciones preliminares: 1. El vocabulario; 2. La perspectiva del presente art\u00ed\u00adculo. II. Areas de referencia de la terminolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica acerca de la categor\u00ed\u00ada tiempo: 1. El espacio temporal del hombre y del cosmos, medido y definido por los ritmos de la naturaleza creada: a) Las dimensiones de tiempo m\u00e1s consistentes, b) &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/texto-de-la-biblia-escritura-iii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEXTO DE LA BIBLIA \u00a1 ESCRITURA III\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18844","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18844","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18844"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18844\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18844"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18844"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18844"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}