{"id":18846,"date":"2016-02-05T12:06:16","date_gmt":"2016-02-05T17:06:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acomodacion\/"},"modified":"2016-02-05T12:06:16","modified_gmt":"2016-02-05T17:06:16","slug":"acomodacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acomodacion\/","title":{"rendered":"ACOMODACION"},"content":{"rendered":"<p>1. Lo que el concepto a. (= adaptaci\u00f3n, asimilaci\u00f3n) significa en teolog\u00ed\u00ada no est\u00e1 en modo alguno fijado; en todo caso se refiere a la relaci\u00f3n de la Iglesia, de su teolog\u00ed\u00ada y de los cristianos con el socio hist\u00f3rico o el que est\u00e1 enfrente, con aquel que est\u00e1 extra ecclesiam, con el \u00abotro\u00bb. La concepci\u00f3n de la a. depende de la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la situaci\u00f3n del \u00abotro\u00bb en la historia \u00fanica de Dios con la humanidad y, m\u00e1s pr\u00f3ximamente, de la caracterizaci\u00f3n de la singularidad concreta de los no cristianos, es decir, de su religi\u00f3n, cultura, lenguaje, sociedad, etc. Esto significa que el sentido de la a. se interpreta en cada momento en virtud de la concepci\u00f3n de la Iglesia que entonces prevalece. En cuanto una uniformidad de la teolog\u00ed\u00ada no es ni posible ni deseable, tambi\u00e9n las opiniones sobre la a. ser\u00e1n cada vez divergentes. Por consiguiente no cabe buscar una doctrina invariable de la a.; m\u00e1s bien es en la misma historia de la relaci\u00f3n entre la Iglesia y el \u00abotro\u00bb donde hay que descubrir la historia de la inteligencia de la a. La palabra a. apunta pues a la habitudo ecclesiae ad extra, y concretamente bajo el inter\u00e9s especial de si y de qu\u00e9 manera la Iglesia se comunica a lo distinto de ella.<\/p>\n<p>2. Toda respuesta debe partir del hecho de que la Iglesia no-mediada, la ecclesia pura, no existe e incluso no puede existir, as\u00ed\u00ad como tampoco se dan la doctrina y la verdad no-mediadas, el cristianismo, por as\u00ed\u00ad decir, en su forma \u00abpura\u00bb, no acomodada; pues la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica implica eo ipso la a. de Dios a lo humano y a lo hist\u00f3rico, ya que de otro modo lo divino &#8211; a causa de los l\u00ed\u00admites impuestos por la creaci\u00f3n de Dios a la capacidad humana de recepci\u00f3n &#8211; no podr\u00ed\u00ada ser jam\u00e1s experimentado. Por esto toda \u00abaparici\u00f3n\u00bb y todo \u00abhacerse visible\u00bb de Dios (en las religiones, en Israel, en Jes\u00fas, la historia de la Iglesia y, principalmente, el de la historia de las misiones.<\/p>\n<p>5. La a. de la Iglesia y de la teolog\u00ed\u00ada a griegos, romanos y germanos es universalmente conocida. Discrepan las opiniones en el enjuiciamiento de la cuesti\u00f3n de si la Iglesia en estas simbiosis hist\u00f3ricas ha hecho concesiones ileg\u00ed\u00adtimas o si, por el contrario, ha transformado aquellas culturas, las ha asimilado y, por esto, se ha manifestado en ellas y se les ha comunicado leg\u00ed\u00adtimamente. Sin embargo, por lo menos con relaci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada se puede sostener que, p. ej., Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles fueron sometidos a la cr\u00ed\u00adtica de la verdad b\u00ed\u00adblica antes de producirse la a. a ellos. Con relaci\u00f3n a la espiritualidad cristiana, especialmente a la recepci\u00f3n de formas religiosas de expresi\u00f3n, parece que las concesiones alguna vez han ido demasiado lejos.<\/p>\n<p>6. El que la misi\u00f3n cat\u00f3lica (y tambi\u00e9n la protestante) desde el principio de la moderna actividad misionera fuera de Europa en general recibi\u00f3 una orientaci\u00f3n europea, es una realidad conocida y cada vez m\u00e1s lamentada desde los a\u00f1os veinte del siglo actual. Se export\u00f3 liturgia, gestos de plegaria, arte, formas de piedad, costumbres y concepciones sociales del mundo greco-romano-germ\u00e1nico, ideas filos\u00f3ficas y pol\u00ed\u00adticas de Europa, etc.; es m\u00e1s: la condena de lo ind\u00ed\u00adgena fue el presupuesto de este ofrecimiento del totalitarismo europeo. R. Panikkar ha hablado con raz\u00f3n de un \u00abcolonialismo teol\u00f3gico\u00bb. Los jesuitas Roberto de Nobili (1577-1565) y Mateo Ricci (1552-1610 ), as\u00ed\u00ad como los escasos partidarios de sus m\u00e9todos, pueden valer como testimonio excepcionales de la a., que ellos, es verdad, entend\u00ed\u00adan primariamente todav\u00ed\u00ada de una manera psicol\u00f3gica y pedag\u00f3gica. Su valent\u00ed\u00ada y su renuncia a un \u00e9xito cuantitativo condujeron a la llamada disputa de la a. o de los ritos (cf. LThK2 VIII 13221324), la cual dur\u00f3 casi dos siglos, entre los jesuitas por un lado y los dominicos, los franciscanos y el papa con la curia, por otro. El motivo de la disputa y el objeto que estaba en primer plano era si se pod\u00ed\u00adan permitir en la Iglesia determinados ritos chinos (confucionistas o budistas) e hind\u00faes, principalmente el culto a los muertos. En esta disputa, caracterizada tanto por la obcecaci\u00f3n y la ignorancia como por las calumnias y las desfiguraciones, triunf\u00f3 el integrismo (cf. la bula de Benedicto xiv Ex quo singular\u00c2\u00a1, 1742). Esa problem\u00e1tica disputa y victoria han desacreditado ampliamente hasta nuestros d\u00ed\u00adas la misi\u00f3n, ya que \u00e9sta cay\u00f3 desde entonces totalmente del lado del europe\u00ed\u00adsmo (y del colonialismo). La decisi\u00f3n del a\u00f1o 1742 no se revis\u00f3 hasta el a\u00f1o 1939. El desarrollo global eclesi\u00e1stico de los \u00faltimos treinta a\u00f1os ha superado te\u00f3ricamente el europe\u00ed\u00adsmo (cf. las enc. misionales de los a\u00f1os 1926, 1951, 1954, as\u00ed\u00ad como la Enc. Ecclesiam suam del a\u00f1o 1964). Desde hace algunos a\u00f1os hay no pocos intentos de a.; y especialmente las reformas lit\u00fargicas del Vaticano ii, as\u00ed\u00ad como los esfuerzos por entender m\u00e1s a fondo las religiones no cristianas y las filosof\u00ed\u00adas extraeuropeas, han conducido a intentos m\u00e1s fuertes de a. Pero, en conjunto, la Iglesia no est\u00e1 todav\u00ed\u00ada acomodada a Asia y a \u00ed\u0081frica. Con todo, se muestran ya nuevas lineas evolutivas, las cuales, guiadas por la \u00abastucia de la historia\u00bb, hacen que de las omisiones brote lo positivo.<\/p>\n<p>7. Por la a., en cuanto autorrealizaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada y de la Iglesia, \u00e9sta no se puede jam\u00e1s ligar a algo ya superado. Seria una cosa totalmente sin sentido el que en la actualidad, cuando se tiende hacia una civilizaci\u00f3n mundial unitaria, se quisiera conservar precisamente en la Iglesia fondos de reserva de lo antiguo. La conservaci\u00f3n artificial de formas y estructuras moribundas tendr\u00ed\u00ada que conducir a un \u00abromanticismo\u00bb no serio, folkl\u00f3rico; pero esa conservaci\u00f3n es sociol\u00f3gicamente imposible desde todo punto de vista. De ah\u00ed\u00ad que las advertencias contra una a. exagerada y miope a una determinada forma particular sean plenamente acertadas (OHM: \u00abcomplejo de acomodaci\u00f3n\u00bb). Sin embargo, esto de ning\u00fan modo significa que el problema de la a. est\u00e9 ya zanjado; por el contrario, parece que resurge en forma nueva y m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil, pues, seg\u00fan todas las previsiones, en el one world t\u00e9cnico, cient\u00ed\u00adfico y secularizado, perseverar\u00e1n profundas diferencias, sobre todo desde un punto de vista \u00e9tnico, cultural y psicol\u00f3gico. No es en absoluto seguro que la Iglesia logre adaptarse a los estratos profundos de las culturas; pero la novedad de su mensaje y de su doctrina exige, no simplemente la sustituci\u00f3n global de las \u00abordenaciones antiguas\u00bb por las nuevas, sino m\u00e1s bien una novedad de la vida humana \u00abante Dios\u00bb, la cual presupone, permite y aplaude formas plurales de realizaci\u00f3n. Por m\u00e1s que hoy comprendemos la raz\u00f3n y el deber de la a. (y hayamos de lamentar que esto no sucediera siglos antes), el terminus ad quem de las acomodaciones actualmente necesarias es muy incierto. El secularizado mundo futuro exigir\u00e1 evidentemente formas de teolog\u00ed\u00ada y de vida creyente, o sea, de a., distintas de las exigidas por las zonas de \u00ed\u0081frica y de Asia, que en gran parte todav\u00ed\u00ada son religiosamente homog\u00e9neas. Si se juzga que la \u00abhumanizaci\u00f3n\u00bb del mundo es imparable (J.B. Metz) y que, por tanto, la estructura formalmente cristiana ha de marcar la pauta del futuro, la posici\u00f3n frente al problema de la a. ser\u00e1 ciertamente de reserva. Mas eso no significa en modo alguno que las formas m\u00e1s simples de a., las fundadas en la convivencia humana, p. ej., la acomodaci\u00f3n del idioma, de la forma de vestir, de las costumbres, del arte, etc., permitan el m\u00e1s peque\u00f1o aplazamiento. El an\u00e1lisis teol\u00f3gico, hist\u00f3rico y filos\u00f3fico de la problem\u00e1tica de la a. a gran escala, junto con su importancia para una visi\u00f3n mundial del futuro, no quiere ni puede impedirnos realizar \u00abhic et nunc\u00bb en lo peque\u00f1o y cotidiano la a. exigida por el bien de los hombres y de sus posibilidades de fe. Y, a este respecto, no hay una distinci\u00f3n de principio, sino solamente gradual, entre los llamados \u00abpa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n\u00bb y los \u00abpa\u00ed\u00adses cristianos\u00bb.<\/p>\n<p>Heinz Robert Schlette<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Lo que el concepto a. (= adaptaci\u00f3n, asimilaci\u00f3n) significa en teolog\u00ed\u00ada no est\u00e1 en modo alguno fijado; en todo caso se refiere a la relaci\u00f3n de la Iglesia, de su teolog\u00ed\u00ada y de los cristianos con el socio hist\u00f3rico o el que est\u00e1 enfrente, con aquel que est\u00e1 extra ecclesiam, con el \u00abotro\u00bb. 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