{"id":18849,"date":"2016-02-05T12:06:22","date_gmt":"2016-02-05T17:06:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acto-y-potencia\/"},"modified":"2016-02-05T12:06:22","modified_gmt":"2016-02-05T17:06:22","slug":"acto-y-potencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acto-y-potencia\/","title":{"rendered":"ACTO Y POTENCIA"},"content":{"rendered":"<p>I. Concepto y problema<br \/>\nEn la tradici\u00f3n aristot\u00e9lico-tomista el a. y la p. son los principios estructurales de los entes finitos (-> metaf\u00ed\u00adsica). Se\u00f1alada ya como la \u00abesencia del &#8211;> tomismo\u00bb (Manser), la doctrina del a. y la p, es usada en la escol\u00e1stica como instrumento fundamental de pensamiento. Para mostrar c\u00f3mo el a, y la p. son la estructura fundamental de los entes que nos salen al encuentro, es decir, de los finitos, debemos situarnos en el lugar originario de nuestra experiencia de la realidad.<\/p>\n<p>1. El ente que nos sale al encuentro jam\u00e1s se nos presenta con la plenitud pura de su ser; jam\u00e1s est\u00e1 \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb enteramente. Nos alcanza como algo real, es decir, est\u00e1 \u00abah\u00ed\u00ad> con su ser, y a la vez se nos escapa, no est\u00e1 \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb. Pues todo contacto con la realidad se produce en un momento, en un logro moment\u00e1neo, el cual por su \u00ed\u00adndole instant\u00e1nea lleva en s\u00ed\u00ad el signo de la caducidad. La intensidad del momento pertenece necesariamente a nuestra afecci\u00f3n por parte del ser; e incluso en un aumento continuo de presencia del ser ha de mostrarse tambi\u00e9n el car\u00e1cter moment\u00e1neo para que nosotros podamos quedar afectados. Pero si el ente que nos sale al encuentro envuelve el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb (existencia) de su ser en el rel\u00e1mpago del momento, esto significa que su misma esencia lo arroja a la fugacidad de ese momento, o sea: todo \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del ser que nos sale al encuentro est\u00e1 siempre zaherido por una nulidad interna. E1 ente nos alcanza bajo una forma esencialmente rota en virtud de una nulidad constitutiva.<\/p>\n<p>La experiencia original no puede consistir meramente en una modalidad subjetiva de nuestra experimentaci\u00f3n, de nuestro pensar o hablar. Pues por el hecho de que algo nos alcanza, ese algo muestra que tiene una realidad propia (cf, t, 5). Pero si la nada forma parte de dicho \u00abalcanzarnos\u00bb, ella es un modo constitutivo de esta realidad. Y, por tanto, no puede consistir en una manera puramente subjetiva de nuestra aprehensi\u00f3n, sino que debe habitar como principio real en la misma epifan\u00ed\u00ada del ser bajo los entes de nuestra experiencia. Mas, por otra parte, ella no puede ser en y por s\u00ed\u00ad misma, pues entonces ser\u00ed\u00ada la pura nada y, por consiguiente, no se dar\u00ed\u00ada, es decir, no tendr\u00ed\u00ada realidad alguna. En consecuencia, sigue siendo siempre algo en y por el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del ser; no es la pura nada, sino una posibilidad referida a este \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb: potencia, y por cierto, no s\u00f3lo una posibilidad l\u00f3gica (potentia obiectiva), sino tambi\u00e9n una posibilidad real, la cual va inherente al ser en cuanto tal (potentia subiectiva).<\/p>\n<p>2. Puesto que la nada en y por s\u00ed\u00ad es nada, el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del ser que llega hasta nosotros debe constituir una realidad positiva, y, como tal, comprensible en s\u00ed\u00ad misma. Debe llevar en s\u00ed\u00ad el fundamento de s\u00ed\u00ad mismo. Pero, por otro lado, como algo que est\u00e1 fusionado con la nada, no puede ser una realidad puramente positiva. Se halla, pues, sometida a una dualidad cong\u00e9nita, que no cabe entender desde s\u00ed\u00ad misma. El ente emp\u00ed\u00adrico no puede ser su propio fundamento. Puesto que, por un lado, una cosa s\u00f3lo es comprensible en s\u00ed\u00ad misma si incluye en su esencia un fundamento inteligible por s\u00ed\u00ad mismo y, por otra parte, este fundamento no est\u00e1 en el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del ser roto por la nada, ese \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb debe apoyarse en un fundamento que se legitime plenamente a s\u00ed\u00ad mismo, el cual, si bien no se identifica con el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb, sin embargo, entra en \u00e9l y lo lleva hacia s\u00ed\u00ad mismo. De esta manera, por la entidad que ostenta, el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb apunta hacia algo que, siendo distinto de \u00e9l, constituye la fuente de su ser. Esta relaci\u00f3n significa, por un lado, que el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del ser atravesado por la nada \u00abparticipa\u00bb (-> participaci\u00f3n) del fundamento que se acredita plenamente por s\u00ed\u00ad mismo y que, consecuentemente, es el fundamento absoluto. Por otra parte, dicha relaci\u00f3n significa que el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb, en cuanto entrelazado con la nada, est\u00e1 por esencia separado (&#8211;>transcendencia) de ese fundamento y permanece esencialmente distinto de \u00e9l, aunque coincida con \u00e9l por la participaci\u00f3n (&#8211;>analog\u00ed\u00ada del ser).<\/p>\n<p>Puesto que una cosa s\u00f3lo se acredita plenamente si excluye de ella toda nulidad, el fundamento absoluto debe constituir el puro \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del ser, el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb que por su pura plenitud se identifica con el mismo ->ser, el cual excluye de su seno toda nada. A este puro \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb, que es el mismo ser, la escol\u00e1stica lo llama acto puro. Ahora bien, el acto puro, siendo el mismo ser y, por tanto, no pudiendo tener fuera de \u00e9l nada que lo lleve a su existencia o que lo reciba, tambi\u00e9n es siempre el acto \u00abno recibido\u00bb (actus irreceptus). Por el contrario, la existencia entretejida con la nada es a. mezclado de p. (actus mixtus). Y este acto, por no coincidir plenamente con el ser, necesita de algo ajeno a \u00e9l, de la potencia, para llegar a existir. Y, consecuentemente, siempre es un a. recibido en la p. (actus receptus).<\/p>\n<p>3. El a. mezclado de p., es decir, el acto finito, en virtud de lo que \u00e9l es remite al acto puro. Ahora bien, como la nada en y por s\u00ed\u00ad misma es nada, esa remisi\u00f3n &#8211; en cuanto no s\u00f3lo se\u00f1ala negativamente la diferencia entre el a. finito y su fundamento, sino que adem\u00e1s apunta positivamente hacia este fundamento-, se basa en la actualidad del a. limitado. Pero, si se basa en la actualidad, dicha remisi\u00f3n no puede ser puramente l\u00f3gica, sino que debe constituir un dinamismo real hacia el acto puro. Sin embargo, en cuanto ese dinamismo parte del a. finito, roto en su ser por la nada, \u00e9l nunca puede alcanzar su fin por s\u00ed\u00ad mismo y, como vamos a ver, en consecuencia la fuerza de propulsi\u00f3n hacia lo infinito se desarrolla en una doble manera. En primer lugar, ella va inherente a cuanto tiene entidad, de modo que incluso un proceso sin fin camina hacia lo infinito.<\/p>\n<p>Pero, aparte de esa din\u00e1mica infinita que va aneja a todo a. finito en virtud de su actualidad, se da en los actos finitos otra forma de dinamismo. A saber, en cuanto el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del ser est\u00e1 atravesado por la nada, la fuerza de la infinitud saca a los entes de s\u00ed\u00ad mismos y los arroja a la otra vertiente, a la del no ser. Esta autoenajenaci\u00f3n, o bien puede excluir el \u00abestar en s\u00ed\u00ad\u00bb del acto en general, o bien puede permitir cierto estar en s\u00ed\u00ad, aun manteni\u00e9ndose la enajenaci\u00f3n en el mundo de la nada. Ahora bien, puesto que el acto persigue su sentido \u00f3ntico, hay en \u00e9l una din\u00e1mica interna encaminada a retornar hacia s\u00ed\u00ad mismo desde la nada de lo otro. Sin embargo, como el acto est\u00e1 inmerso en la nada, es decir, permanece finito, ese retorno nunca puede conducir a un puro estar en s\u00ed\u00ad mismo que escapara de todo a la altruidad anonadante.<\/p>\n<p>Esto significa concretamente: el a. por su propia naturaleza es esp\u00ed\u00adritu, y el a. infraespiritual o infrahumano por su condici\u00f3n de a. tiende hacia la &#8211;> \u00abhominizaci\u00f3n\u00bb (II).<\/p>\n<p>El mismo hecho puede entenderse tambi\u00e9n recordando una divisi\u00f3n de la potencia. La din\u00e1mica del a. finito hacia su plenitud, como tensi\u00f3n hacia ella, es la p. activa. Pero como esta tensi\u00f3n hacia la presencia consumada del ser no puede alcanzar inmediatamente por s\u00ed\u00ad misma la plenitud apetecida, pues de lo contrario ella misma ser\u00ed\u00ada esa plenitud, queda siempre una distancia entre el ente que tiende a aqu\u00e9lla y la misma totalidad \u00f3ntica. El ente que tiende se contrapone a la plenitud como p. pasiva. Por consiguiente, la din\u00e1mica del a. finito puede ser entendida tambi\u00e9n como simultaneidad de p. activa y p. pasiva.<\/p>\n<p>Y como, adem\u00e1s, el a. finito siempre queda por debajo de su propia plenitud as\u00ed\u00ad entendida, \u00e9l puede seguir desarroll\u00e1ndose por encima de s\u00ed\u00ad mismo sin convertirse en otro. A estas realizaciones ulteriores la escol\u00e1stica las llama actos segundos, en contraposici\u00f3n al primero, el cual las sustenta y se realiza en ellas, o bien, actos accidentales, en contraposici\u00f3n al acto substancial.<\/p>\n<p>4. De aqu\u00ed\u00ad se deduce la fundamentaci\u00f3n ontol\u00f3gica de una evoluci\u00f3n, prescindiendo del modo concreto como la delimitemos emp\u00ed\u00adricamente. El a. infrahumano en virtud de su actualidad est\u00e1 encaminado al a. humano. Con lo cual, no s\u00f3lo el a. finito en general camina hacia la autotranscendencia, que en \u00faltimo t\u00e9rmino se basa en su din\u00e1mica de la infinitud, sino que, dentro de los actos finitos, tambi\u00e9n el mismo a. infrahumano est\u00e1 siempre abocado a superarse esencialmente. Mas como la actualidad de todo a. finito se funda en el a. puro y, a su vez, el transcender tiene como fundamento esa actualidad, tambi\u00e9n la autotranscendencia f\u00e1ctica del a. finito se basa en el a. puro. Esta fundamentaci\u00f3n por parte del a. puro (seg\u00fan i, 2) s\u00f3lo puede ser entendida en el sentido de que ella capacita al a. finito para realizar su autotranscendencia como una acci\u00f3n propia. Por tanto, nunca es posible descubrir esa fundamentaci\u00f3n en el \u00e1mbito de .lo emp\u00ed\u00adricamente investigable, por m\u00e1s que ella posibilite toda la red de fundamentaciones emp\u00ed\u00adricas. En este sentido hay que entender tambi\u00e9n el principio, que a primera vista parece tan extra\u00f1o a la concepci\u00f3n actual de la evoluci\u00f3n: Omne quod movetur, inquantum movetur, ab alio movetur. Todo lo que se mueve hacia una presencia m\u00e1s plena de su ser, en cuanto se mueve, es movido por el otro, a saber, por el acto puro, o sea, se mueve de tal manera que el a. puro lo capacita para su automoci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. Antes (en I, 3) hemos delimitado el estar en s\u00ed\u00ad del a. frente a una alteridad anonadante, ahora hemos de delimitarlo m\u00e1s ampliamente bajo el aspecto de su relaci\u00f3n a la altruidad positiva. Ciertamente, este aspecto se ha insinuado ya en el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del ser (cf. i, 1), pero todav\u00ed\u00ada no lo hemos convertido en tema expl\u00ed\u00adcito. Si en un ente brilla ante nosotros el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb de su ser, algo nos sale al encuentro. Pero s\u00f3lo puede salirnos al encuentro algo que tenga en s\u00ed\u00ad realidad positiva, contenido. Y toda realidad positiva lo es por participar de la plenitud infinita (cf. I, 2). Esta participaci\u00f3n se demuestra por el hecho de que en todo contenido positivo est\u00e1 presente algo que se acredita incondicionalmente a s\u00ed\u00ad mismo, que fundamenta absolutamente (cf. I, 2), algo que, en cuanto tal, ya no puede deducirse de mi subjetividad finita, sino que implica la presencia de otra realidad positiva. Por tanto, a. significa siempre en y desde s\u00ed\u00ad mismo otra cosa positiva, pues, \u00e9l implica entidad positiva, contenido, y as\u00ed\u00ad ostenta una plenitud que supera al sujeto finito.<\/p>\n<p>Como la vertiente positiva del a. nos alcanza a nosotros, tambi\u00e9n \u00e9l se nos entrega y, sobre todo, nos da la plenitud presente en \u00e9l. Pero esa donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo s\u00f3lo puede experimentarse aut\u00e9nticamente en el encuentro interpersonal. Por eso nos es l\u00ed\u00adcito decir que el sentido m\u00e1s \u00ed\u00adntimo del a. es el -> amor, el cual se nos entrega en la manifestaci\u00f3n de la -> verdad, si bien, absolutamente hablando, precisamente porque \u00e9l es amor y en cuanto tal libre, habr\u00ed\u00ada podido dejar de entregarse. Por primera vez en el horizonte de este nivel de autenticidad que se da en el encuentro interpersonal, se hace tambi\u00e9n posible la experiencia de los entes infrahumanos en el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb de su ser. Por tanto, aunque el sentido ontol\u00f3gico del a. sea el estar en s\u00ed\u00ad mismo, sin embargo, hemos de guardarnos de interpretar ese estar en s\u00ed\u00ad como un encerramiento en su propio interior, m\u00e1s bien hemos de entenderlo como una libre autodonaci\u00f3n en un clima de amor y verdad.<\/p>\n<p>II. La historia del problema<br \/>\nEn la historia del pensamiento occidental fue Arist\u00f3teles el que elabor\u00f3 la doctrina del a. y de la p., para comprender el movimiento en el sentido del devenir. Mas como la tensi\u00f3n entre presencia y ausencia del ser en los entes es la fuente primera de la temporalidad y del movimiento, el mencionado punto de partida presupone ya la experiencia de la ruptura interna en el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del ser. Si bien la experiencia de la nada en el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del ser s\u00f3lo puede entenderse en el contexto de la experiencia del movimiento como forma m\u00e1s radical de aqu\u00e9lla, sin embargo, la prioridad objetiva corresponde a la primera experiencia. El hecho de que el mismo Arist\u00f3teles emprende su reflexi\u00f3n sobre el movimiento bajo el impacto de la experiencia relativa a la tensi\u00f3n original en el \u00abah\u00ed\u00ad\u00bb del ser, se pone de manifiesto por su definici\u00f3n del movimiento: (Phys. III, 1, 201a, 10s): \u00abla entidad real del ente todav\u00ed\u00ada posible, en cuanto todav\u00ed\u00ada es posible\u00bb. El ve aqu\u00ed\u00ad el movimiento, no como una traslaci\u00f3n meramente cuantitativa, sino precisamente como simultaneidad de presencia y ausencia del ser en el ente movido.<\/p>\n<p>En el &#8211;> aristotelismo la relaci\u00f3n a.-p., como estructura fundamental del ser, se traduce en la dualidad de principios \u00abforma y materia\u00bb (-> hilemorfismo), \u00absubstancia y accidente\u00bb. Tom\u00e1s de Aquino profundiza esta doctrina haciendo desembocar el dualismo de forma y materia, que todav\u00ed\u00ada permanece dentro del aristotelismo, en la distinci\u00f3n entre ser y esencia. El idealismo alem\u00e1n a la doctrina del a. y de la p. opone la &#8211;> dial\u00e9ctica, como segunda manera de comprender la tensi\u00f3n interna del ser finito y, con ello, el movimiento. Mientras que la doctrina del a. y de la p. tiene como objeto la din\u00e1mica del ser, la cual se descubre en la tensi\u00f3n de su experimentaci\u00f3n inmediata, la dial\u00e9ctica explica la din\u00e1mica del ser a base del pensamiento. Para la dial\u00e9ctica la din\u00e1mica del ser es, ya no el objeto, sino la realizaci\u00f3n subjetiva del mismo pensamiento, desde la tesis a trav\u00e9s de la ant\u00ed\u00adtesis hasta la s\u00ed\u00adntesis. Con esto el pensamiento dial\u00e9ctico intenta reconstruir el ser en su din\u00e1mica y, consecuentemente, adquirir conciencia del mismo pensar, intento que (contra la opini\u00f3n de Hegel) no puede tener un \u00e9xito total, si el ser no ha de desaparecer totalmente en el pensamiento. Por eso la dial\u00e9ctica, si no quiere convertirse en -a idealismo absoluto, tiene necesidad de orientarse y criticarse constantemente a base de una inmediata mirada objetiva a la din\u00e1mica del ser, cosa que hace la doctrina del a. y de la p. Y, por otro lado, la doctrina del a. y de la p., si no quiere hundirse en un realismo ingenuo y vano, ha de pasar a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n de la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>Oswald Schwemmer<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(Actus et Potentia)<br \/>\nUna expresi\u00f3n t\u00e9cnica en terminolog\u00eda escol\u00e1stica<br \/>\nI. Los t\u00e9rminos actus y potentia fueron utilizados por los escol\u00e1sticos para traducir los vocablos energeia o entelecheia y dynamis, acu\u00f1ados por Arist\u00f3teles. No hay una palabra \u00fanica en ingl\u00e9s, ni tampoco en castellano, que sea una traducci\u00f3n exacta de cada uno de ellos. Acto, acci\u00f3n, actualidad, perfecci\u00f3n, determinaci\u00f3n, expresan los diversos significados de actus; potencia, potencialidad, poder, capacidad, los de potentia. En general, potentia significa una aptitud para cambiar, para actuar o para ser influido, para otorgar o recibir alguna determinaci\u00f3n nueva. Actus significa el cumplimiento de tal capacidad. Por eso, potentia se refiere siempre a algo que actualmente existe s\u00f3lo como un germen que debe ser desarrollado; actus denota la respectiva realidad realizada. En una palabra, potentia es el ser a determinar, actus el ser determinado. En consecuencia, el t\u00e9rmino actus tiene una extensi\u00f3n m\u00e1s amplia que acto u operaci\u00f3n. Toda operaci\u00f3n es un actus, porque es el complemento de un poder, pero todas las otras perfecciones y determinaciones, cualquiera sea su naturaleza, son tambi\u00e9n actus. Por otro lado, el ser en potentia no tiene que ser identificado con el ser posible. Este \u00faltimo pertenece al orden l\u00f3gico, es una noci\u00f3n cuyos elementos no implican contradicci\u00f3n. El primero pertenece al orden real, existe en un sujeto que, aunque indeterminado, es capaz de determinaci\u00f3n. Potentia es m\u00e1s que un mero estado de futuro, que hace referencia s\u00f3lo al tiempo, ya que implica una aptitud positiva a ser realizada en el futuro. Ser\u00eda un error identificar los t\u00e9rminos escol\u00e1sticos actus y potentia con la energ\u00eda actual y potencial de la f\u00edsica. Estos \u00faltimos t\u00e9rminos se aplican s\u00f3lo a sustancias materiales, y son exclusivamente din\u00e1micos, y significan la capacidad para hacer un trabajo o la ejecuci\u00f3n actual de un trabajo. Los t\u00e9rminos escol\u00e1sticos se aplican a todo, incluidos los seres espirituales, y se refieren a cualquier realidad que ellos poseen o pueden adquirir. La \u00abenerg\u00eda\u00bb (actus) aristot\u00e9lica como tal, considerada como actualidad, nunca puede ser potencial, estos dos t\u00e9rminos se oponen mutuamente. Actualidad y potencialidad son mutuamente excluyentes, dado que uno significa la presencia, y el otro la ausencia de la misma determinaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, en todos los seres, excepto Dios (ver ACTUS PURUS) hay una combinaci\u00f3n de actualidad y potencialidad, ya que poseen algunas determinaciones y son capaces de adquirir otras. Inclusive, la misma realidad puede ser considerada como actualidad o potencialidad, seg\u00fan que tengamos un punto de vista retrospectivo o prospectivo. En el hombre, habilidad y ciencia son actualidades si las comparamos con la naturaleza humana que ellas presuponen. Pero si las comparamos con las acciones mismas, o con el recuerdo actual del conocimiento adquirido con la conciencia, ellas son poderes o potentiae. Si conservamos el mismo punto de vista, es imposible para la misma cosa ser al mismo tiempo in actu e in potentia con respecto a la misma determinaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arist\u00f3teles y santo Tom\u00e1s explican esta teor\u00eda mediante muchas im\u00e1genes, una de las cuales ser\u00e1 suficiente. La estatua existe potencialmente en el bloque de m\u00e1rmol, porque el m\u00e1rmol tiene una aptitud para recibir la forma de una estatua. Esta aptitud es algo real en el m\u00e1rmol, dado que muchas otras sustancias est\u00e1n privadas de ello. Es una potencialidad receptiva. Respecto a la estatua misma, el escultor tiene el poder, mediante su acci\u00f3n, de esculpir el m\u00e1rmol y darle la forma de una estatua. El suyo es un poder activo, una habilidad o capacidad real, que est\u00e1 ausente en muchas otras personas. En orden a tener la estatua actual (actus), es necesario para el escultor ejercitar (actus) su habilidad real (potentia) sobre una sustancia que todav\u00eda no es una estatua, pero que tiene una aptitud real (potentia) para convertirse en una de ellas. No puedo formar una idea de la potencialidad del m\u00e1rmol o de la habilidad del escultor, a menos que yo primero conozca lo que est\u00e1 significado por una estatua actual. De la misma manera, el hombre que naci\u00f3 ciego es incapaz de comprender lo que est\u00e1 significado por la facultad de la visi\u00f3n. En general, potentia no tiene sentido y no puede ser definida, si no es a trav\u00e9s del actus respectivo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. La distinci\u00f3n entre potentia y actus est\u00e1 a la base de todo el sistema escol\u00e1stico de filosof\u00eda y teolog\u00eda, y adem\u00e1s lo completa. Cualquier cosa que es determinable es considerada como potencial respecto a la determinaci\u00f3n actual. G\u00e9nero y especie, sujeto y predicado, cantidad y figura, ni\u00f1o y adulto, materia y forma de los sacramentos, etc., son ejemplos de potencialidad y actualidad. Aqu\u00ed tenemos que limitarnos a las aplicaciones fundamentales en metaf\u00edsica y en psicolog\u00eda (1). En metaf\u00edsica, la distinci\u00f3n recorre las diez categor\u00edas aristot\u00e9licas. Todo ser, ya sea sustancia o accidente, es o in actu o in potentia. La esencia de las creaturas es una potencialidad con respecto a su existencia. Las sustancias materiales est\u00e1n compuestas de materia primera y forma sustancial (ver Materia y Forma), ser materia es una pura potencialidad, es decir, totalmente indeterminada, y ser forma es la primera determinaci\u00f3n dada a la materia. La causa eficiente es entonces una aplicaci\u00f3n de potencialidad y actualidad; la causa, cuando est\u00e1 en reposo, conserva la capacidad de ser. El cambio es un tr\u00e1nsito del estado de potencialidad al de actualidad. Generaci\u00f3n, crecimiento y evoluci\u00f3n supone una capacidad que se realiza (2). En psicolog\u00eda se pone un \u00e9fasis especial en la realidad de las potentiae o facultades, y en su distinci\u00f3n tanto del alma como de sus operaciones. Los sentidos externos est\u00e1n determinados por un est\u00edmulo externo (ver Especies), que les da la determinaci\u00f3n necesaria al acto de percepci\u00f3n. Los sentidos internos (sensus communis, phantasia, memoria, aestimativa) dependen de las sensaciones externas para su ejercicio. La memoria y la imaginaci\u00f3n preservan in potentia rastros de impresiones pasadas, y cuando las condiciones propias se verifican la imagen se hace actual. No tenemos ideas innatas, sino que al comienzo la inteligencia humana es simplemente un poder para adquirir ideas. Por su operaci\u00f3n, el poder activo del intelecto (intellectus agens) forma las especies inteligibles o la determinaci\u00f3n necesaria a la inteligencia (intellectus possibilis) para su acto cognitivo. Toda tendencia y deseo est\u00e1 actualizada por alg\u00fan bien que uno se esfuerza en adquirir. En la psicolog\u00eda racional el hombre es concebido como un ser sustancial, compuesto de cuerpo y alma o de materia y forma, unidas como potentia y actus.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy en d\u00eda hay una tendencia en casi todas las ciencias hacia las teor\u00edas de \u00abactualidad\u00bb. Pero si se analiza cuidadosamente, tales teor\u00edas ocultar\u00e1n necesariamente elementos potenciales. En todas las cosas encontramos capacidades para un desarrollo y una evoluci\u00f3n ulterior, fuerzas y aptitudes que ser\u00e1n utilizadas poco a poco. En la terminolog\u00eda escol\u00e1stica, \u00e9stas ahora son reales pero no actuales, ya que existen solamente como potentiae que para manifestarse ellas mismas, esperan su propia actualizaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C.A. DUBRAY<br \/>\nTranscripto por Bob Knippenberg<br \/>\nTraducci\u00f3n por Jos\u00e9 Arturo Quarracino\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Concepto y problema En la tradici\u00f3n aristot\u00e9lico-tomista el a. y la p. son los principios estructurales de los entes finitos (-> metaf\u00ed\u00adsica). Se\u00f1alada ya como la \u00abesencia del &#8211;> tomismo\u00bb (Manser), la doctrina del a. y la p, es usada en la escol\u00e1stica como instrumento fundamental de pensamiento. 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