{"id":18852,"date":"2016-02-05T12:06:28","date_gmt":"2016-02-05T17:06:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/analogia-de-la-fe\/"},"modified":"2016-02-05T12:06:28","modified_gmt":"2016-02-05T17:06:28","slug":"analogia-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/analogia-de-la-fe\/","title":{"rendered":"ANALOGIA DE LA FE"},"content":{"rendered":"<p>1. La expresi\u00f3n analog\u00ed\u00ada fidei es de origen b\u00ed\u00adblico y en el \u00fanico lugar del Nuevo Testamento donde aparece (Rom 12, 6) significa la \u00abconcordancia con la fe\u00bb. Objetivamente equivale a la \u00abmedida de la fe\u00bb, mencionada anteriormente (Rom 12, 3); con la introducci\u00f3n de este concepto el ap\u00f3stol se propone exhortar a los carism\u00e1ticos, especialmente a los que tienen el don de profec\u00ed\u00ada, a que no ejerciten su carisma sin medida ni control y a que no abusen de \u00e9l con un entusiasmo exaltado. Puesto que seg\u00fan Pablo es precisamente el don de profec\u00ed\u00ada el que debe ser probado en su autenticidad (1 Cor 12, 10; 14, 29), resulta especialmente obvia la exigencia de que \u00e9l coincida con la &#8211;>fe. Pero la fe considerada aqu\u00ed\u00ad como medida es, no una norma externa y doctrinal, sino la fuerza de la fe misma, la cual se da junto con los carismas a cada uno de los portadores del Esp\u00ed\u00adritu; a base de la reflexi\u00f3n sobre ella el profeta debe probarse a s\u00ed\u00ad mismo con toda sobriedad. Por eso la concepci\u00f3n de la a. de la f, que ah\u00ed\u00ad aparece debe calificarse de religioso-existencial.<\/p>\n<p>2. En cuanto esta concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica implica e] momento de lo normativo, el posterior pensamiento dogm\u00e1tico pudo sacar de ella la idea de norma y regla de la fe, si bien alej\u00e1ndose de] contenido original. As\u00ed\u00ad Jer\u00f3nimo tradujo la expresi\u00f3n griega por mensura y Agust\u00ed\u00adn por regula; aqu\u00ed\u00ad se pensaba ya en e] s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico. M\u00e1s frecuentemente en la patr\u00ed\u00adstica la analog\u00ed\u00ada de la fe, en cuanto al contenido, es aplicada a la relaci\u00f3n entre el -> AT y el &#8211;> NT, que para el creyente se presenta como correspondencia entre promesa y cumplimiento, entre el tipo (esbozo previo) y la forma perfecta. La a. de la f. recibe aqu\u00ed\u00ad la funci\u00f3n de un principio teol\u00f3gico de integraci\u00f3n. Bajo esta acepci\u00f3n aparece tambi\u00e9n (m\u00e1s o menos expl\u00ed\u00adcitamente) en la evoluci\u00f3n doctrinal y en las definiciones de la Iglesia. Aqu\u00ed\u00ad la analog\u00ed\u00ada, dada la tensi\u00f3n entre las verdades de fe a causa de su car\u00e1cter misterioso (-> misterio) y la posible acentuaci\u00f3n unilateral, las integra en el dogma (en oposici\u00f3n a la herej\u00ed\u00ada y a la parcial opini\u00f3n de escuela) centrando la mirada en el todo.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esto, en la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica de direcci\u00f3n agustiniana, la a. de la f. alcanz\u00f3 el car\u00e1cter de un principio met\u00f3dico de conocimiento, con cuya ayuda se deb\u00ed\u00ada lograr la unidad entre el conocimiento revelado y el racional, entre la fe y el saber, entre el orden de la redenci\u00f3n y el de la creaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad Anselmo de Canterbury (en el Proslogion) parte de la correspondencia que se da en la experiencia creyente entre el conocimiento humano y el divino, para llegar a unificar la verdad divina y el conocimiento natural de la criatura (conforme al lema Credo ut intelligam). Un campo t\u00ed\u00adpico de aplicaci\u00f3n de este principio de la analog\u00ed\u00ada lo tenemos en la doctrina de la vestigia Trinitatis en la creaci\u00f3n, en la cual se ha tratado, no tanto de explicar la Trinidad por la experiencia creada, cuanto de interpretar la creaci\u00f3n a base de la fe en la Trinidad. El que m\u00e1s decididamente us\u00f3 ese principio fue Buenaventura, el cl\u00e1sico de la analogia fidei (SBhngen), quien, bas\u00e1ndose en que Dios es la causa ejemplar, busc\u00f3 en la esencia m\u00e1s profunda de las cosas una estructura trinitaria. Bajo esta modalidad la a. de la f. se convirti\u00f3 en un principio heur\u00ed\u00adstico, que condujo al hallazgo de nuevos conocimientos (relativos incluso a la constituci\u00f3n natural de las cosas).<\/p>\n<p>Ese matiz de la analog\u00ed\u00ada aparece tambi\u00e9n en la importante declaraci\u00f3n del concilio Vaticano i sobre la esencia y la misi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada (Dz 1796), en la cual leemos que la raz\u00f3n iluminada por la fe, \u00aben virtud de la relaci\u00f3n de los misterios entre s\u00ed\u00ad y con el fin \u00faltimo del hombre\u00bb, puede obtener un conocimiento sumamente fruct\u00ed\u00adfero de misterios. De todos modos, en esa declaraci\u00f3n la adquisici\u00f3n de un conocimiento m\u00e1s profundo por medio de la a. de la f. est\u00e1 limitada al \u00e1mbito de la misma fe, la cual, por lo dem\u00e1s, seg\u00fan la mente del Vaticano r se esclarece tambi\u00e9n por la analog\u00ed\u00ada natural \u00abcon aquello que la raz\u00f3n conoce por sus fuerzas connaturales\u00bb. En consecuencia, ah\u00ed\u00ad tenemos tambi\u00e9n afirmada la unidad entre la a. de la f. y la analog\u00ed\u00ada del elite. La m\u00e1s reciente predicaci\u00f3n doctrinal de la Iglesia ha vuelto a resaltar insistentemente que la a. de la f. es un concepto regulativo, valor\u00e1ndola como norma para el estudio de la sagrada Escritura y para su interpretaci\u00f3n, en estrecha conexi\u00f3n con la -> tradici\u00f3n activa y el &#8211;> magisterio eclesi\u00e1stico (Dz 1943, 2146, 2315).<\/p>\n<p>3. En todos estos casos el concepto de < concordancia con la fe\" est\u00e1 usado en un sentido que incluye los elementos formales del concepto filos\u00f3fico de analog\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad la analog\u00ed\u00ada de la fe, entendida por ejemplo como regula fidei, presupone la proporcionalidad de lo particular con el todo y la relaci\u00f3n de dependencia entre el primer analogado y los analogados secundarios, a la manera de una analog\u00ed\u00ada de atribuci\u00f3n interna. Aqu\u00ed\u00ad se conserva tambi\u00e9n la unidad con la analog\u00ed\u00ada entis, como lo muestra especialmente la declaraci\u00f3n del Vaticano i (Dz 1796). Pero las relaciones son distintas cuando el concepto de analog\u00ed\u00ada fidei es concebido en oposici\u00f3n a la analog\u00ed\u00ada entis.\n\nEsto ha sucedido en la reciente teolog\u00ed\u00ada protestante, que ha convertido el concepto en una f\u00f3rmula de controversia, cuando, en realidad, tambi\u00e9n lo conoc\u00ed\u00ada la antigua teolog\u00ed\u00ada protestante, si bien solamente como idea hermen\u00e9utica. Sobre todo K. Barth, como r\u00e9plica a la doctrina cat\u00f3lica de la analog\u00ed\u00ada del ser, en la cual \u00e9l ve una ontolog\u00ed\u00ada neoplat\u00f3nica y una teolog\u00ed\u00ada natural (y que \u00e9l califica de \"invenci\u00f3n del anticristo\": Barth, KD I\/I3, pr\u00f3logo, p. VIII), ha elevado la \"analog\u00ed\u00ada de la fe> a la altura de un concepto estructural de la dogm\u00e1tica protestante. A base de \u00e9l quiere Barth que se matice la rnncepci\u00f3n sobre el conocimiento natural de Dios, sobre la imagen de Dios en el hombre, sobre el \u00abpunto de apoyo\u00bb para la palabra de Dios en el hombre, sobre la teolog\u00ed\u00ada natural y sobre la relaci\u00f3n entre Dios y el mundo en general. Partiendo de la opini\u00f3n err\u00f3nea de que la doctrina cat\u00f3lica de la analog\u00ed\u00ada del ente lleva a una ordenaci\u00f3n de Dios bajo el g\u00e9nero del ser y, con ello, a una equiparaci\u00f3n entre Dios y el hombre (cuando, en verdad, ya Tom\u00e1s de Aquino consider\u00f3 a Dios como extra omne genus et principium omnium generum), de lo cual se deducir\u00ed\u00ada toda una serie de consecuencias negativas, por ejemplo, el sinergismo, la mediaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la Iglesia y el \u00abpanmarianismo\u00bb; en el concepto de a. de la f. Barth ha vuelto a enarbolar el principio material de la reforma, la &#8211;> justificaci\u00f3n por la sola fe.<\/p>\n<p>Afirmada en principio la analog\u00ed\u00ada de las criaturas con Dios, a su juicio esta correspondencia ha de basarse exclusivamente en la revelaci\u00f3n, su ra\u00ed\u00adz ha de verse en el don de la gracia que Cristo nos trajo, de modo que la analog\u00ed\u00ada jam\u00e1s puede ser concebida como un elemento interno de la creaci\u00f3n, como una posesi\u00f3n que est\u00e1 a disposici\u00f3n del hombre. El pensamiento aqu\u00ed\u00ad decisivo de que s\u00f3lo Cristo es el hombre parecido a Dios, pone en evidencia que la doctrina barthiana de la fe o de la gracia constituye una consecuencia de su exagerado cristocentrismo, el cual a veces ha sido tachado de cristomonismo. Semejante conformidad entre Dios y el hombre, debida exclusivamente al don de Cristo y de su palabra, tiene que excluir todo anterior entrelazamiento \u00f3ntico del hombre con Dios, y conduce necesariamente a una concepci\u00f3n puramente actualista del conocimiento de Dios y de la verdad. Con lo cual la analog\u00ed\u00ada de la fe, de nuevo en estricta oposici\u00f3n a la del ente, queda a la vez caracterizada como una mera semejanza de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. La analogia fidei de Barth, desarrollada como f\u00f3rmula pol\u00e9mica y determinada por una concepci\u00f3n panactualista del ser, ha tenido que soportar ciertas cr\u00ed\u00adticas dentro del mismo campo protestante, las cuales hacen hincapi\u00e9, no s\u00f3lo en el insostenible a priori filos\u00f3fico, sino tambi\u00e9n en la falta de fundamentaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica para esa oposici\u00f3n total entre la analogia entis y la analogia fidei.<\/p>\n<p>5. Desde el punto de vista de la fe cat\u00f3lica hay que afirmar plenamente la existencia y la importancia de un parecido entre lo humano y Dios como consecuencia de la gracia y de la fe. La conciencia creyente siempre ha sostenido eso, as\u00ed\u00ad cuando, entre otros, Agust\u00ed\u00adn atribuye al hombre creyente una \u00abdeiformidad\u00bb (deificatio), y santo Tom\u00e1s de Aquino dice que por la fe se produce en el hombre quaedam divinae sapientiae similitudo. Pero ese reconocimiento de la semejanza del hombre con Dios en virtud de la gracia no excluye, sino presupone la existencia de una analog\u00ed\u00ada \u00f3ntica en la criatura; pues si el hombre, como ser creado, no guardara una relaci\u00f3n de analog\u00ed\u00ada con Dios, no podr\u00ed\u00ada corresponder como hombre al acto de la donaci\u00f3n divina. Y Dios, propiamente, al obrar en el hombre por la gracia topar\u00ed\u00ada solamente con su propio acto y consigo mismo, y el movimiento divino hacia el hombre se quedar\u00ed\u00ada en un automovimiento inmanente. Si en el hombre no hay ninguna semejanza con Dios recibida por la creaci\u00f3n, desaparece su realidad (relativamente) propia frente a Dios, y la concepci\u00f3n de la creaci\u00f3n cae por completo en el peligro del acosmismo.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, pues, una analog\u00ed\u00ada de la gracia desarrollada solamente en oposici\u00f3n a la analog\u00ed\u00ada natural, se convierte directamente en una antilog\u00ed\u00ada y establece un dualismo en la concepci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre Dios y el mundo que contradice a la unidad entre el orden de la creaci\u00f3n y el de la redenci\u00f3n. A la luz de esta unidad la a. de la f. es, en el sentido \u00f3ntico y en el gnoseol\u00f3gico, aquella correspondencia gratuita proveniente de arriba que, asumiendo en su seno la analog\u00ed\u00ada del ser, la despliega hasta su plena claridad, del mismo modo que esta segunda est\u00e1 abierta por su parte a la a. de la f. y, como imagen de Dios que ni siquiera se ha perdido por el pecado, capacita al hombre para percibir a Dios. Lo cual no implica que se incluya a Dios a la manera neoplat\u00f3nica en un concepto neutral de ser ni que se afirme un verdadero sinergismo, pues en esta concepci\u00f3n Dios permanece el \u00abenfrente\u00bb vivo del hombre. Por el hecho de que Barth desde el tercer volumen de su Dogm\u00e1tica aten\u00faa la pol\u00e9mica contra la analogia entis y acepta una analog\u00ed\u00ada relationis en la criatura (la imagen de Dios en el encuentro entre hombre y hombre), parece que tambi\u00e9n \u00e9l haya abandonado la concepci\u00f3n puramente antag\u00f3nica de la relaci\u00f3n entre la a. de la f. y la del ser, si bien no se ve con claridad en qu\u00e9 sentido y medida se ha producido una evoluci\u00f3n en el concepto barthiano de la analog\u00ed\u00ada. Cf. tambi\u00e9n &#8211;> naturaleza y gracia.<\/p>\n<p>Leo Scheffczyk<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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