{"id":18857,"date":"2016-02-05T12:06:38","date_gmt":"2016-02-05T17:06:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocalipsis-apocrifos-2\/"},"modified":"2016-02-05T12:06:38","modified_gmt":"2016-02-05T17:06:38","slug":"apocalipsis-apocrifos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocalipsis-apocrifos-2\/","title":{"rendered":"APOCALIPSIS (APOCRIFOS)"},"content":{"rendered":"<p>Adem\u00e1s del a. can\u00f3nico de Juan y algunas partes \u00abapocal\u00ed\u00adpticas\u00bb de los libros can\u00f3nicos de la sagrada Escritura (contenidas, p. ej., en Is, Ez, Dan, Zac, Mc 13, 5-37 par), se ha conservado de la antig\u00fcedad una serie de obras religiosas jud\u00ed\u00adas y cristianas que por su contenido o por su estilo pertenecen al g\u00e9nero apocal\u00ed\u00adptico, y, por lo menos en parte, son designadas actualmente como a. (-> apocal\u00ed\u00adptica). Seg\u00fan el tiempo de su composici\u00f3n y tambi\u00e9n seg\u00fan la persona que hab\u00ed\u00ada de recibir el contenido, se dividen en a. del AT y del NT. En lo que sigue no enumeraremos exhaustivamente ni \u00e9stos ni aqu\u00e9llos (extensa enumeraci\u00f3n en LThk&#8217;l i, 696-704). Aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo se mencionan y estiman en su importancia los escritos m\u00e1s principales. Adem\u00e1s, s\u00f3lo trataremos de los que llevan marcado cu\u00f1o apocal\u00ed\u00adptico, por lo que se excluyen los testamentos de los 12 patriarcas y los or\u00e1culos sibilinos.<\/p>\n<p>Todos estos a., como apelan a una autoridad que es bien conocida por la Biblia y como su contenido es religioso o por lo menos ofrece un matiz religioso, se presentaron como libros que pretend\u00ed\u00adan ser normativos para el juda\u00ed\u00adsmo y la Iglesia cristiana. Pero ambas partes les negaron a la larga y de modo general semejante valor, por m\u00e1s que algunos de estos escritos fueron estimados, ac\u00e1 y all\u00e1, transitoriamente como libros can\u00f3nicos; pues, al fijarse el canon jud\u00ed\u00ado y luego el cristiano, dichos a. no obtuvieron el rango can\u00f3nico. Al no admitirlos la Iglesia como autoritativos, ella dio a entender que estas obras no est\u00e1n inspiradas y, por tanto, no ostentan el sello que poseen los libros pertenecientes a la S. Escritura. Tales textos pertenecen, pues, a los llamados ap\u00f3crifos.<\/p>\n<p>Si en lo que sigue mantenemos la distinci\u00f3n tradicional entre a. del A y del NT, hay que recordar, sin embargo, que algunos a. del AT han pasado por una reelaboraci\u00f3n cristiana, y s\u00f3lo en esta forma han llegado hasta nosotros, y hasta pueden ser de procedencia cristiana aprovechando material jud\u00ed\u00ado. No siempre es aqu\u00ed\u00ad posible deslindar exactamente lo que pertenece a un autor jud\u00ed\u00ado y lo que viene de un cristiano. Quedan, sin embargo, bastantes libros cuyo origen jud\u00ed\u00ado es seguro.<\/p>\n<p>I. Los apocalipsis del AT<br \/>\n1. Los libros de Henok pretenden fundarse en visiones y audiciones que se supone recibi\u00f3 el Henok conocido por G\u00e9n 5, 21-24.<\/p>\n<p>a) EL primer libro de Henok, llamado Henok eti\u00f3pico, porque s\u00f3lo se conserva completo en versi\u00f3n eti\u00f3pica, fue originariamente escrito en sem\u00ed\u00adtico, y en la forma como se nos ha transmitido presenta una colecci\u00f3n, no siempre equilibrada, de trozos apocal\u00ed\u00adpticos de los dos \u00faltimos siglos a.C. A una introducci\u00f3n (1-5) siguen explicaciones sobre los \u00e1ngeles, su ca\u00ed\u00adda y castigo (6-36), luego los llamados discursos figurados, en que se trata del futuro reino de Dios, de la resurrecci\u00f3n de los muertos, del juicio y de la morada de los bienaventurados. Aqu\u00ed\u00ad se insertan elucubraciones sobre los \u00e1ngeles, el diluvio, los misterios del mundo estelar y los fen\u00f3menos de la naturaleza. En esta parte, como en Dan y m\u00e1s fuertemente que en el NT, desempe\u00f1a cierto papel la noci\u00f3n o idea del \u00abhijo del hombre\u00bb (37-71). El libro se ocupa adem\u00e1s en cuestiones astron\u00f3micas, el sol y la luna, los vientos y otros procesos atmosf\u00e9ricos (72-82), ofrece un bosquejo de historia universal hasta la instauraci\u00f3n del reino mesi\u00e1nico (83-90) y termina con exhortaciones del propio Henok (91-105). El libro se aproxima al mundo ideol\u00f3gico de los esenios y fue evidentemente compuesto en Palestina. El escrito lleg\u00f3 a gozar de estimaci\u00f3n incluso en la primitiva Iglesia, hasta el punto de que lo cita la carta can\u00f3nica de Judas (Jds 14s = 1 Hen 1, 9); esta carta aprovecha adem\u00e1s leyendas que est\u00e1n en el libro de Henok, y tambi\u00e9n en otros escritos jud\u00ed\u00ados de los \u00faltimos siglos precristianos.<\/p>\n<p>b) El segundo libro de Henok, emparentado con el primero, pero independiente de \u00e9l, llamado tambi\u00e9n Henok eslavo, porque, compuesto originariamente en griego, s\u00f3lo se conserva en versi\u00f3n eslava, existe en redacci\u00f3n larga y breve. El libro narra el viaje de Henok por los siete cielos, y lo que all\u00ed\u00ad aprendi\u00f3 sobre los \u00e1ngeles, el para\u00ed\u00adso y el infierno (1-21); siguen revelaciones que habr\u00ed\u00ada recibido Henok acerca de la creaci\u00f3n, la historia de los hombres hasta su tiempo, as\u00ed\u00ad como sobre el diluvio y la salvaci\u00f3n de No\u00e9 (22-38). Luego, ense\u00f1anzas y exhortaciones del mismo Henok, que es recibido en el m\u00e1s alto cielo (67s). La obra parece proceder de la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada y puede haberse compuesto antes del a\u00f1o 70 d.C., pero se nos ha transmitido en refundici\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>2. La asunci\u00f3n de Mois\u00e9s (Assumptio Mosis). Se ha conservado un testamento de Mois\u00e9s en versi\u00f3n latina que se funda en un original griego. Aqu\u00ed\u00ad predice Mois\u00e9s antes de su muerte la historia del pueblo jud\u00ed\u00ado hasta el tiempo de los hijos de Herodes I, la llegada del juicio universal y del reino de Dios. El escrito se compuso seg\u00fan eso en torno al cambio de \u00e9poca, probablemente en Palestina; lo que no puede decidirse con seguridad es si se compuso en sem\u00ed\u00adtico o en griego. La primitiva Iglesia cristiana conoce un escrito designado como \u00abAsunci\u00f3n\u00bb o \u00abAscensi\u00f3n de Mois\u00e9s\u00bb, del cual se cree muchas veces que forma parte el fragmento conservado. No puede decidirse si esa creencia est\u00e1 justificada. Seg\u00fan algunos primeros te\u00f3logos cristianos (CLEMENTE DE ALEJANDR\u00ed\u008dA, Adumbrationes in ep. Iudae; OR\u00ed\u008dGENES, De principiis III, 2, 1; DIDYMUS, In ep. Iudae enarratio) la AsMo habr\u00ed\u00ada contenido la leyenda de la disputa de Miguel con Satan\u00e1s sobre el cad\u00e1ver de Mois\u00e9s, que se menciona en la carta can\u00f3nica de Judas (v. 9).<\/p>\n<p>3. El cuarto libro de Esdras es un a. muy difundido en la antig\u00fcedad; se ha perdido su texto original hebreo y la redacci\u00f3n griega fundada en \u00e9l, pero se ha conservado en traducciones del griego: en lat\u00ed\u00adn, sir\u00ed\u00adaco, eti\u00f3pico, armenio y \u00e1rabe. Es un escrito jud\u00ed\u00ado, que, en la versi\u00f3n latina, recibi\u00f3 adiciones cristianas. En siete visiones recibe Esdras, de un \u00e1ngel, revelaciones acerca de cuestiones religiosas y, en im\u00e1genes aleg\u00f3ricas (mujer de luto = Si\u00f3n, \u00e1guila = Roma, hombre que sale del mar = Mes\u00ed\u00adas), sobre la desgracia de Israel por la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70 d.C., desgracia que ha de remediar el Mes\u00ed\u00adas. El escrito, recopilado hacia el a\u00f1o 100 d.C., emparentado con el a. sir\u00ed\u00adaco de Baruc, recogi\u00f3 distintos fragmentos de tiempo anterior, se\u00f1aladamente del primer siglo poscristiano. Evita las exageraciones, atestigua religiosidad interna y ten\u00ed\u00ada sobre todo por misi\u00f3n consolar a los jud\u00ed\u00ados del desastre del a\u00f1o 70 y entenderlo en la perspectiva del venidero mundo de la justicia y la salvaci\u00f3n. El libro goz\u00f3 de particular estima en la primitiva Iglesia, muchos escritores eclesi\u00e1sticos lo citaron y aun hoy d\u00ed\u00ada se halla como ap\u00e9ndice en la Vulgata oficial. Algunos pasajes procedentes de adiciones cristianas han entrado en la liturgia romana y en ella se han mantenido hasta hoy d\u00ed\u00ada; as\u00ed\u00ad, el vers\u00ed\u00adculo del introito del lunes de Pentecost\u00e9s (de 4 Esd 2, 36s) y particularmente la oraci\u00f3n por los difuntos, formada con apoyo en este libro (2, 34s): Requiem aeternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis.<\/p>\n<p>4. Los a. de Baruc. Bajo el nombre de Baruc, disc\u00ed\u00adpulo de Jerem\u00ed\u00adas (Jer 32, 12-16; 43, 6; 45, 1-5), se nos han transmitido dos a., el a. sir\u00ed\u00adaco de Baruc (por haberse conservado s\u00f3lo en versi\u00f3n sir\u00ed\u00adaca) y un segundo que, por su lengua, se llama a. griego de Baruc.<\/p>\n<p>a) EL a. sir\u00ed\u00adaco de Baruc contiene revelaciones que se supone recibiera Baruc al tiempo de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por los caldeos (s. vi a.C.). En siete secciones o cap\u00ed\u00adtulos se le instruye a Baruc acerca de la ruina de Jerusal\u00e9n, el castigo que caer\u00e1 tambi\u00e9n un d\u00ed\u00ada sobre los gentiles, las tribulaciones antes de la aparici\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas, el reino de \u00e9ste, las calamidades de los \u00faltimos tiempos, la resurrecci\u00f3n de los justos, su gloria eterna y los tormentos de los condenados. El contenido se ofrece, en parte, en im\u00e1genes aleg\u00f3ricas (agua negra y clara = historia jud\u00ed\u00ada, rayo = Mes\u00ed\u00adas). El final lo forman exhortaciones a Israel. Lo mismo que 4 Esd, el a. sir\u00ed\u00adaco de Baruc quiere apartar los ojos de la devastaci\u00f3n sufrida por Jerusal\u00e9n y la tierra santa bajo los romanos y mirar hacia el futuro en que viene el Mes\u00ed\u00adas, consolando as\u00ed\u00ad a Israel. A la vez, como el otro escrito, quiere responder a las cuestiones sobre la providencia de Dios que plantea el desastre nacional. Este a. se compuso, lo m\u00e1s pronto, despu\u00e9s del a\u00f1o 70, o tal vez a comienzos del segundo siglo cristiano. La dificultad de la dataci\u00f3n depende de que la obra est\u00e1 emparentada con 4 Esd, y no es posible decidir la prioridad de uno u otro escrito. El texto sir\u00ed\u00adaco es una traducci\u00f3n del griego; la obra pudo estar originariamente escrita en sem\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>b) El a. griego de Baruc, conservado tambi\u00e9n en forma breve en eslavo, contiene revelaciones que Baruc habr\u00ed\u00ada recibido en un viaje por los cinco cielos. Contempla entre otras cosas la marcha del sol y de la luna (6-9), y a los \u00e1ngeles, que, con cestillas llenas de flores -las virtudes de los justosacuden a Miguel que guarda las llaves del reino de los cielos (11-12 ). El escrito se roza con el Henok eslavo y con el a, sir\u00ed\u00adaco de Baruc, pero en su forma actual es un producto cristiano, acaso del s. ir. Es dif\u00ed\u00adcil decidir si la base es un escrito jud\u00ed\u00ado o si un autor cristiano ha aprovechado ideas judaicas.<\/p>\n<p>II. Los apocalipsis del Nuevo Testamento<br \/>\nA partir del s. ii surgi\u00f3 una literatura, relativamente rica, de a. cristianos ap\u00f3crifos. Unas veces se refundieron en sentido cristiano escritos jud\u00ed\u00ados de este g\u00e9nero (cf. antes), pero luego se crearon tambi\u00e9n nuevos a. en sectores tanto cat\u00f3licos como her\u00e9ticos, sobre todo gn\u00f3sticos. Su tradici\u00f3n literaria es en muchos casos muy confusa, pues los textos originales han sufrido m\u00faltiples reelaboraciones, a\u00f1adiduras y poetizaciones.<\/p>\n<p>5. La ascensi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas (Ascensio Isaiae, llamado tambi\u00e9n Apocryphum Isaiae o Visio Isaiae) consta de una leyenda jud\u00ed\u00ada (tal vez esenia) del \u00faltimo siglo precristiano sobre el martirio de Isa\u00ed\u00adas (1, 1-2a, 6b-13a; 2, 1-3, 12; 5, lb-14), de una profec\u00ed\u00ada, aqu\u00ed\u00ad interpolada, sobre Cristo y su Iglesia procedente del tiempo de la persecuci\u00f3n de Ner\u00f3n (3, 13b-4, 18) y de una visi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas, de fines aproximadamente del s. ii. Esta visi\u00f3n, que delata sello gn\u00f3stico, describe la ascensi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas por los 7 cielos y la venidera redenci\u00f3n por Cristo (6, 1-11, 40). Las tres piezas pudieron haberse juntado ya en el s. ii, pero acaso no se unieron hasta el s. III o Iv. La obra, escrita originalmente en griego, s\u00f3lo se ha conservado entera en traducci\u00f3n eti\u00f3pica, a la que se a\u00f1aden un fragmento griego (2, 4-4, 4) y tres latinos (2, 14-3, 13; 7, 1-19; 6-11). En este escrito reviste inter\u00e9s para la historia de los dogmas el hecho de que el Esp\u00ed\u00adritu Santo sea concebido como un \u00e1ngel (3, 16; 4, 21; 7, 23; 9, 35s; 39s, 10, 4; 11, 4, 33), que se sienta a la izquierda de Dios, como Cristo a su derecha (11, 32s).<\/p>\n<p>6. EL a. de Pedro. Se ha conservado en una traducci\u00f3n eti\u00f3pica y en un fragmento mayor griego, lengua en que fue originalmente escrito. Sentado Cristo en el monte de los Olivos, se le acercan los disc\u00ed\u00adpulos pidi\u00e9ndole les diga el tiempo de su vuelta y del fin del mundo (cf. Mc 13, 3s par). El Se\u00f1or describe su parus\u00ed\u00ada, amonesta contra seductores y desarrolla la par\u00e1bola de la higuera (Mc 13, 28s par). Predice que aparecer\u00e1n Henok y El\u00ed\u00adas como adversarios del Anticristo, que saldr\u00e1 del juda\u00ed\u00adsmo. Jes\u00fas indica adem\u00e1s las espantosas se\u00f1ales que preceder\u00e1n a la resurrecci\u00f3n de los muertos y al juicio universal. Luego muestra a los disc\u00ed\u00adpulos los lugares en que los condenados sufren distintos castigos seg\u00fan sus culpas, y describe los goces de los escogidos. Finalmente, acompa\u00f1ado de Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas, sube Cristo al cielo. El escrito se compuso en el siglo ir, tal vez ya en su primera mitad.<\/p>\n<p>7. El a. de Pablo. Seg\u00fan su pr\u00f3logo, habr\u00ed\u00ada sido encontrado, bajo el emperador Teodosio (379-395), en Tarso, en la casa que anta\u00f1o habitara Pablo; sin duda fue compuesto entonces o algo m\u00e1s tarde por un monje. No puede decidirse si aprovech\u00f3 un escrito m\u00e1s antiguo. Se conserva en griego, con mejor texto en una traducci\u00f3n latina, compuesta a m\u00e1s tardar hacia el 500, en la Visio Pauli, que se ha perpetuado en 12 refundiciones medievales, por lo general m\u00e1s breves; adem\u00e1s, en versi\u00f3n sir\u00ed\u00adaca, copta, eti\u00f3pica, ar\u00e1biga, paleoeslava, alem\u00e1n medieval, francesa e inglesa. Esta m\u00faltiple traducci\u00f3n permite concluir la difusi\u00f3n y popularidad de que goz\u00f3 esta obra. Por mandato de Cristo, Pablo exhorta aqu\u00ed\u00ad a los pecadores a penitencia. Ve c\u00f3mo ma\u00f1ana y noche los \u00e1ngeles de los pueblos y de los hombres particulares dan cuenta a Dios sobre aquellos que est\u00e1n confiados a su protecci\u00f3n. El Ap\u00f3stol contempla adem\u00e1s el juicio que espera al hombre inmediatamente despu\u00e9s de su muerte, la nueva Jerusal\u00e9n con los patriarcas y profetas, con David y los inocentes. Ve el r\u00ed\u00ado de fuego del infierno y a los condenados en sus tormentos; sin embargo, el d\u00ed\u00ada de pascua, a ruegos de Miguel y de Pablo, cesan los tormentos (44).<\/p>\n<p>El conjunto (seg\u00fan la versi\u00f3n latina) son las supuestas revelaciones que recibi\u00f3 Pablo seg\u00fan 2 Cor 12, 2s. Para la historia de los dogmas es interesante la indicaci\u00f3n de cu\u00e1les son los herejes que sufren castigos especiales, son, a saber, los que niegan la verdadera humanidad de jes\u00fas y la presencia real de Cristo bajo las especies eucar\u00ed\u00adsticas. De notar es tambi\u00e9n el descanso pascual en el infierno; aqu\u00ed\u00ad se ha continuado el motivo jud\u00ed\u00ado de un descanso sab\u00e1tico en el infierno (cf. BILLERBECK IV, 1076, 1082, 1093), que, en el cristianismo, se transform\u00f3 posteriormente en descanso dominical en el purgatorio. Esta idea ha persistido hasta nuestro siglo en la liturgia romana, en cuanto el lunes est\u00e1 consagrado a los santos \u00e1ngeles (misa votiva de los \u00e1ngeles) y, en determinados lunes, hab\u00ed\u00ada que intercalar la oraci\u00f3n por los difuntos; al comienzo de una nueva semana de pasi\u00f3n hab\u00ed\u00ada que orar por las almas del purgatorio y encomendarlas a la protecci\u00f3n de los \u00e1ngeles. Tal vez aluda Dante (Divina Comedia, Infierno II, 28) a nuestro escrito.<\/p>\n<p>8. El Pastor de Hermas. Este escrito debe tambi\u00e9n mencionarse aqu\u00ed\u00ad por su car\u00e1cter apocal\u00ed\u00adptico, si bien se aparta, en muchos aspectos, de los otros a. Lo cual debe decirse ya del mismo que tiene las visiones apocal\u00ed\u00adpticas; \u00e9l se llama Hermas, es evidentemente una persona hist\u00f3rica, de Roma, del s. II (fragmento muratoriano) y no apela, en todo caso, a un hombre de Dios de tiempos idos. Tampoco se trata de revelaciones acerca de cosas c\u00f3smicas o escatol\u00f3gicas. E1 conjunto es m\u00e1s bien una exhortaci\u00f3n a la penitencia, hecha en forma apocal\u00ed\u00adptica. El estado de pecado en que, no obstante su bautismo, se encuentran los cristianos, ha de ser reconocido; as\u00ed\u00ad debe despertarse el esp\u00ed\u00adritu de penitencia y renovarse la vida cristiana. Estas exhortaciones se dan a base de revelaciones divinas y por mandato divino. Primeramente, Hermas recibe estas comunicaciones celestes de una se\u00f1ora que se le aparece y simboliza a la Iglesia; luego, del \u00e1ngel de la penitencia, que se le aparece en atuendo de pastor; de ah\u00ed\u00ad le viene a la obra su t\u00ed\u00adtulo de \u00abPastor de Hermas\u00bb. Se divide en 5 visiones, 12 mandamientos (mandata) y 10 par\u00e1bolas (similitudines). El autor se llama Hermas y \u00e9se hubo de ser su nombre. Pero tambi\u00e9n pudiera ser una ficci\u00f3n, como tantos otros datos sobre su vida, y como es sin duda ficci\u00f3n la envoltura visionaria. El autor parece haber sido judeocristiano &#8211; seg\u00fan el fragmento muratoriano, fue hermano del obispo romano P\u00ed\u00ado (140-155?) &#8211; o por lo menos pr\u00f3ximo al judeocristianismo.<\/p>\n<p>La obra se ha conservado en su forma original griega, no entera pero s\u00ed\u00ad en su m\u00e1xima parte. A\u00f1\u00e1dense dos traducciones latinas y otra eti\u00f3pica de todo el libro. En la antig\u00fcedad cristiana el escrito fue a veces tenido por libro can\u00f3nico, aunque lo repudia ya el canon de Muratori. La obra tiene m\u00e1xima importancia para la historia de la penitencia sacramental en la iglesia romana del s. II. Aun despu\u00e9s del bautismo hay para los pecadores posibilidad de penitencia, que consiste en el arrepentimiento y en la expiaci\u00f3n, por la que Dios perdona el pecado. Eso s\u00ed\u00ad, el que a pesar de esta segunda penitencia cae de nuevo, \u00abdif\u00ed\u00adcilmente alcanzar\u00e1 la vida\u00bb (mand. 4, 3, 6). Menos felizmente pensaba el autor sobre la Trinidad, al no distinguir suficientemente entre el Hijo de Dios y el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>III. Importancia de estos apocalipsis<br \/>\nAl leer estos escritos, tenemos la impresi\u00f3n de que son ciertamente productos interesantes de una actitud espiritual del pasado, pero que mucho y aun la mayor parte de su contenido no nos ata\u00f1e para nada, pues estamos m\u00e1s all\u00e1 en el conocimiento de los procesos de la naturaleza y en la evoluci\u00f3n de las ideas religiosas. Sin embargo, estos escritos conservan a\u00fan su valor para nosotros y, de un modo u otro, siquiera muy mediatamente, repercuten tambi\u00e9n en nuestro tiempo. Ya hemos aludido a sus relaciones con la sagrada Escritura, la teolog\u00ed\u00ada cristiana y la piedad popular.<\/p>\n<p>De importancia es tambi\u00e9n la angelolog\u00ed\u00ada, ricamente desarrollada. M\u00e1s de una concepci\u00f3n tiene su paralelo en los esp\u00ed\u00adritus naturales de las religiones paganas. Lo que nosotros entendemos como juego de fuerzas de la naturaleza, se atribu\u00ed\u00ada entonces a acciones de los \u00e1ngeles. Tales imaginaciones nos salen al paso en la piedad popular y se\u00f1aladamente en la superstici\u00f3n; en forma purificada hallaron acogida hasta en la escol\u00e1stica (\u00e1ngeles de la naturaleza en TOMAS DE AQuiNo, S. Th. i, q. 110 a. 1-3).<\/p>\n<p>De particular inter\u00e9s son las ideas de los a. jud\u00ed\u00ados sobre el Mes\u00ed\u00adas. Algunos puntos tienen cierto paralelismo con el NT; as\u00ed\u00ad el t\u00ed\u00adtulo de \u00abhijo del hombre\u00bb de 1 Hen, que, por lo dem\u00e1s, aparece tambi\u00e9n en forma peculiar en el libro can\u00f3nico de Daniel (7, 13), o el t\u00ed\u00adtulo de \u00abhijo m\u00ed\u00ado\u00bb, es decir, de Dios, dado al salvador mesi\u00e1nico de 4 Esd. En conjunto, sin embargo, lo que puede saberse sobre la persona del Mes\u00ed\u00adas es insignificante al lado de lo que nos ense\u00f1a el NT. As\u00ed\u00ad estos escritos nos permiten conocer qu\u00e9 esperanzas alentaban, antes y despu\u00e9s de la era cristiana, en c\u00ed\u00adrculos apocal\u00ed\u00adpticos jud\u00ed\u00ados; pero nos ponen a la vez de manifiesto la enorme distancia respecto de la cristolog\u00ed\u00ada de la primitiva Iglesia. Este hecho nos advierte que no hay que exagerar la contribuci\u00f3n que la esperanza mesi\u00e1nica expresada en la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada aport\u00f3 \u00e1 la cristolog\u00ed\u00ada de la Iglesia.<\/p>\n<p>Los a. del NT gustan de ocuparse del m\u00e1s all\u00e1, dando m\u00e1s pormenores todav\u00ed\u00ada que los a. jud\u00ed\u00ados. Se pinta pl\u00e1sticamente el infierno, en que cada vicio halla su peculiar castigo. As\u00ed\u00ad quieren los autores infundir horror al pecado. Y acaso lo lograran entonces hasta cierto punto; hoy, empero, nada nos dicen esas pinturas, pues sabemos lo que tienen de figuradas o imaginarias. Sin embargo, este g\u00e9nero literario ha influido fuertemente en la literatura occidental (con una magn\u00ed\u00adfica elaboraci\u00f3n libre, p. ej., en Dante), as\u00ed\u00ad como en la predicaci\u00f3n, en la pintura y, no poco, en la alta m\u00ed\u00adstica (visiones con motivo de la conversi\u00f3n: Teresa de \u00ed\u0081vila, Ignacio, etc.). En forma \u00absecularizada\u00bb esas descripciones aparecen en la literatura actual con id\u00e9ntica intenci\u00f3n paren\u00e9tica (Dostoievski, Camus, Sartre, etc.).<\/p>\n<p>Johann Michl<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adem\u00e1s del a. can\u00f3nico de Juan y algunas partes \u00abapocal\u00ed\u00adpticas\u00bb de los libros can\u00f3nicos de la sagrada Escritura (contenidas, p. ej., en Is, Ez, Dan, Zac, Mc 13, 5-37 par), se ha conservado de la antig\u00fcedad una serie de obras religiosas jud\u00ed\u00adas y cristianas que por su contenido o por su estilo pertenecen al g\u00e9nero &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocalipsis-apocrifos-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAPOCALIPSIS (APOCRIFOS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18857","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18857","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18857"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18857\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18857"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18857"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18857"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}