{"id":18859,"date":"2016-02-05T12:06:42","date_gmt":"2016-02-05T17:06:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arqueologia-cristiana\/"},"modified":"2016-02-05T12:06:42","modified_gmt":"2016-02-05T17:06:42","slug":"arqueologia-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arqueologia-cristiana\/","title":{"rendered":"ARQUEOLOGIA CRISTIANA"},"content":{"rendered":"<p>I. Concepto, fuentes, m\u00e9todo, misi\u00f3n<br \/>\nLa a.c. es una ciencia hist\u00f3rica y como tal forma parte del conocimiento de la antig\u00fcedad cristiana. Sin embargo, mientras el conocimiento relativo a la antig\u00fcedad cristiana abarca la patr\u00ed\u00adstica, la hagiograf\u00ed\u00ada, la liturgia y la administraci\u00f3n eclesi\u00e1stica, en cuanto estas parcelas del saber nos informan sobre la vida de la Iglesia dentro de la cultura grecorromana hasta la muerte de Gregorio Magno (t 604), la a.c., como disciplina particular, se limita a investigar la tradici\u00f3n monumental del cristianismo primitivo. A este respecto, en el m\u00e9todo cr\u00ed\u00adtico de la investigaci\u00f3n de los monumentos juegan un papel decisivo la determinaci\u00f3n de la autenticidad, del lugar de origen, de la antig\u00fcedad de los mismos y su interpretaci\u00f3n. La a.c. de suyo prescinde de la investigaci\u00f3n de la tradici\u00f3n literaria, pero indirectamente tiene que recurrir tambi\u00e9n a ella, como fuente secundaria para una m\u00e1s exacta interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de las fuentes primarias, que son los monumentos. A estas fuentes secundarias o indirectas pertenecen: la -> Escritura, la Didakhe, la traditio apostolica, los -> padres apost\u00f3licos, los -> apologistas griegos del s. ii, los escritores cristianos del s. iii al vi, los ap\u00f3crifos, los escritos antiher\u00e9ticos del s. ii, las actas y pasiones de los m\u00e1rtires, los calendarios, los martirologios, los sinaxarios, los menologios, los sacramentarios, las listas de papas y de obispos, los itinerarios y los cat\u00e1logos topogr\u00e1ficos (cf. P. TESTINI, Archeologia Cristiana [R 1958] 3-36).<\/p>\n<p>S\u00f3lo mediante el estudio complementario de estas dos fuentes puede la a.c. cumplir con cierto grado de aproximaci\u00f3n su misi\u00f3n peculiar, a saber: a base de los monumentos estudiados met\u00f3dicamente, aportar datos valiosos para la historia de los &#8211;>dogmas y de la -> Iglesia, para la ciencia comparativa de las -> religiones y para la historia del derecho y del arte (L. VOELKL: LThK2 ii, 1134). Ciertamente, la a.c. no es en primera l\u00ed\u00adnea teolog\u00ed\u00ada monumental o arte arqueol\u00f3gico, de modo que hemos de dar raz\u00f3n a L. Voelkl cuando dice: \u00ab&#8230;Entonces la arqueolog\u00ed\u00ada cristiana se presenta como aquella rama de la ciencia de la antig\u00fcedad que en primera l\u00ed\u00adnea estudia las fuentes monumentales, debiendo defender su independencia frente a la parte arqueol\u00f3gica del arte e igualmente frente a la teolog\u00ed\u00ada monumental\u00bb (l.c.). El arque\u00f3logo cristiano ha de investigar en primer lugar el material de los monumentos; pero, una vez hecho esto, se presenta la cuesti\u00f3n del contenido teol\u00f3gico all\u00ed\u00ad reflejado. Con ello se conserva la justamente exigida independencia de la a.c., pero a la vez se echa de ver que en segundo lugar ella ha de proporcionar los sillares para una teolog\u00ed\u00ada monumental, y que as\u00ed\u00ad se convierte en testigo de la primitiva vida cristiana.<\/p>\n<p>Por eso P\u00ed\u00ado xi en el motu proprio (11-121925) con que erigi\u00f3 el \u00abPontificio Instituto de Archeologia cristiana\u00bb dec\u00ed\u00ada: \u00abSono (sc. monumenti dell&#8217;antichit\u00e1 cristiana) testimoni altrettanto venerandi che autentici della fede e della vita religiosa dell&#8217;antichit\u00e1 ed insieme fonti di primissimo ordine per lo studio delle istituzioni e della cultura cristiana fin dai tempi pi\u00fa prossimi agli apostolici\u00bb (AAS 17 [ 1925 ] 619 ). Por este motivo tambi\u00e9n en la ense\u00f1anza acad\u00e9mica la asignatura llamada \u00abarqueolog\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adstiana\u00bb fue incluida en el grupo de las disciplinas principales (Ordinationes ad Const. apost. \u00abDeus scientiarum Dominus\u00bb de Univ. et Facult. stud. eccles. rite exsequendam AAS 23 [ 1931 ] 271). Sobre la relaci\u00f3n de la a.c. con la parte arqueol\u00f3gica del arte, podemos decir lo siguiente: Mientras la arqueolog\u00ed\u00ada art\u00ed\u00adstica se ocupa de los monumentos en cuanto \u00e9stos son una obra de arte, la a.c. estudia los testimonios de car\u00e1cter monumental prescindiendo de si se trata de obras de arte o de meros productos de artesan\u00ed\u00ada; por esto la a.c. no puede equipararse simplemente con el \u00abarte cristiano primitivo\u00bb y, por tanto, tambi\u00e9n bajo este aspecto conserva su autonom\u00ed\u00ada. Por otra parte hemos de resaltar que dentro de las fuentes monumentales las de valor art\u00ed\u00adstico ocupan un lugar especial. As\u00ed\u00ad, secundariamente, la arqueolog\u00ed\u00ada cristiana puede convertirse durante un largo trecho en ciencia del arte cristiano primitivo, y, a este respecto, el elemento formal y estil\u00ed\u00adstico juega un papel importante si se le compara con el arte helen\u00ed\u00adstico-romano. Seg\u00fan CM. Kaufmann las fuentes monumentales directas se pueden dividir en cinco grupos:<br \/>\n1. Arquitectura: a) Edificios sepulcrales: catacumbas, cementerios sub divo (tumbas en tierra, sarc\u00f3fagos, mausoleos e iglesias cementariales; b) edificios sacrales: bas\u00ed\u00adlicas, baptisterios, cenobios, hospitales, episcopia, pandoquias, nosocomios; c) edificios privados.<\/p>\n<p>2. Pintura: pintura de libros, frescos, mosaicos.<\/p>\n<p>3. Escultura: pl\u00e1sticos, relieves, ornamentos, sarc\u00f3fagos.<\/p>\n<p>4. Orfebrer\u00ed\u00ada: pl\u00e1stica peque\u00f1a, pl\u00e1stica noble, escultura en madera, en marfil y en metal, arte textil, utensilios lit\u00fargicos y devocionales (por ejemplo, ampollas), cosas de oro, ornamentaci\u00f3n, numism\u00e1tica.<\/p>\n<p>5. Epigraf\u00ed\u00ada: inscripciones funerarias, grafitos, inscripciones de D\u00e1maso, inscripciones posdamasianas, elogios de los m\u00e1rtires y t\u00ed\u00adtulos de edificios en las catacumbas romanas, t\u00ed\u00adtulos de bas\u00ed\u00adlicas.<\/p>\n<p>II. Historia y problemas m\u00e1s importantes de la investigaci\u00f3n<br \/>\nEn el s. xv algunos peregrinos visitaron las catacumbas todav\u00ed\u00ada no exploradas y dejaron all\u00ed\u00ad inscripciones garrapateadas. Aqu\u00ed\u00ad no se puede hablar todav\u00ed\u00ada de un inter\u00e9s cient\u00ed\u00adfico. Lo mismo hemos de decir acerca de las visitas de los miembros de la Academia Romana (Pomponio Leto) a las catacumbas romanas; ellos valoraron los hallazgos paganos y no prestaron atenci\u00f3n a los testimonios del cristianismo primitivo. Con todo prepararon el camino para los que en el s. xvi, ahora a causa de un verdadero inter\u00e9s por la primitiva vida cristiana, empezaron a descender a estas grutas. Tambi\u00e9n hubo estudios epigr\u00e1ficos (colecci\u00f3n de 235 inscripciones cristianas hecha por P. Sabino en 1494) que influyeron en esta direcci\u00f3n. Felipe Neri, que visit\u00f3 las catacumbas de san Sebasti\u00e1n, y Carlos Borromeo se hallan entre los pioneros de la frecuentaci\u00f3n de las catacumbas como testimonios de la primitiva vida cristiana, que por primera vez exploraron cient\u00ed\u00adficamente A. Fulvio y O. Panvinio. Este \u00faltimo fue el verdadero precursor de C. Baronio y de A. Bosio. Mientras C. Baronio fue el primero que en sus Annales Eclesiastici utiliz\u00f3 a fondo sobre todo las obras manuscritas de Roma, Bosio se convirti\u00f3 desde 1593 en el primer investigador sistem\u00e1tico de las catacumbas romanas; \u00e9l se dej\u00f3 influir tambi\u00e9n por la literatura patr\u00ed\u00adstica y hagiogr\u00e1fica (de su obra Roma sotteranea s\u00f3lo apareci\u00f3 en 1634 el primer libro de la segunda parte). G. Severano y P. Aringhi difundieron las obras de Bosio; R. Fabretti (t 1700) dio est\u00ed\u00admulos con sus estudios epigr\u00e1ficos, y B. Bebel, profesor de Estrasburgo, intent\u00f3 por primera vez una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica de la arqueolog\u00ed\u00ada cristiana (Estr 1679).<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hubo en esta \u00e9poca, principalmente hasta principios del s. xviii, tendencias que fueron perjudiciales al trabajo arqueol\u00f3gico: una b\u00fasqueda afanosa y sin esp\u00ed\u00adritu cr\u00ed\u00adtico de cuerpos de m\u00e1rtires en las catacumbas, fomentada en parte por altas personalidades; tendencias surgidas en la disputa con los reformadores a utilizar los hallazgos para los fines de la teolog\u00ed\u00ada apolog\u00e9tica, las cuales iban unidas a la idea ut\u00f3pica de que a base de los datos sacados de las catacumbas se podr\u00ed\u00ada reconstruir un catecismo o una dogm\u00e1tica de la Iglesia primitiva. A pesar de este defecto, no cabe discutir a los investigadores de las catacumbas en los siglos xvri y xvizi el m\u00e9rito de haber coleccionado mucho material. Si bien esta pasi\u00f3n coleccionista, que llev\u00f3 a copiar una gran cantidad de im\u00e1genes e inscripciones, en ocasiones arrastr\u00f3 a cambiar de lugar algunas de \u00e9stas, lo cual es especialmente desfavorable trat\u00e1ndose de inscripciones que en la mayor\u00ed\u00ada de casos s\u00f3lo tienen significado cuando contin\u00faan en su propio lugar y contexto o, por lo menos, cuando se sigue conociendo su origen, no obstante, el valor de ese coleccionar est\u00e1 fuera de toda duda. Tambi\u00e9n fueron importantes para el enriquecimiento de la investigaci\u00f3n los estudios literarios de las fuentes (J. Mabillon, Bernardo de Montfaucon, los Bolandistas, L.A. Muratori).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un per\u00ed\u00adodo de investigaciones particulares, con G. Marchi se puso en marcha una nueva oleada de investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de las catacumbas, que G.B. de Rossi (t 1894) se apropi\u00f3 y configur\u00f3 en la l\u00ed\u00adnea de la moderna a.c. Precisamente por el estudio de itinerarios, inscripciones, calendarios y martir\u00f3logios le fue posible a De Rossi descubrir tumbas (tumba del papa Cornelio, gruta de los papas del s. ili) y obtener otros hallazgos en las catacumbas. Todo esto fue importante para la historia de los papas de la \u00e9poca antigua y para conocer la primitiva conciencia cristiana &#8216;acerca de la redenci\u00f3n de Cristo. De Rossi tambi\u00e9n marc\u00f3 la direcci\u00f3n para la \u00e9poca siguiente mediante la reconstrucci\u00f3n de la topograf\u00ed\u00ada de los antiguos cementerios cristianos de Roma. S\u00ed\u00adguieron inmediatamente a De Rossi en este trabajo O. Marrucchi, M. Armellini y R. Garrucci. Precisamente Garrucci, en su obra<br \/>\nStoria dell&#8217;arte cristiana nei primi otto secoli delta chiesa (6 vol. [Prato 1837-81]), ha contribuido mucho por sus conocimientos b\u00ed\u00adblicos y patr\u00ed\u00adsticos a una interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de las obras, la cual despu\u00e9s fue muy importante para el trabajo iconogr\u00e1fico del investigador de las catacumbas J. Wilpert (t 1944 ).<\/p>\n<p>Para la moderna a.c. Wilpert representa el tipo de sabio que siguiendo un exacto m\u00e9todo cient\u00ed\u00adfico de trabajo, ha estudiado primero los monumentos (catacumbas, sarc\u00f3fagos, mosaicos), para luego poder deducir de all\u00ed\u00ad el contenido teol\u00f3gico. El, en contraposici\u00f3n al arque\u00f3logo P. Styger, tras las sencillas im\u00e1genes del A y del NT que se hallan en las catacumbas intent\u00f3 ver una y otra vez, no s\u00f3lo la mera declaraci\u00f3n hist\u00f3rica, sino adem\u00e1s la imagen o el contenido creyente que all\u00ed\u00ad late.<\/p>\n<p>Sin duda en esto Wilpert fue a veces demasiado lejos, pero, no obstante \u00e9l tiene el m\u00e9rito de que a trav\u00e9s de ese doble estrato de trabajo, manteniendo plenamente la autonom\u00ed\u00ada de la a.c., la ha enfocado como una disciplina parcial del conocimiento de la antig\u00fcedad que ayuda a descubrir el credo de la Iglesia primitiva bajo la luz de los monumentos. F. Benoit, A. Ferrua, E. Josi, E. Kirschbaum y U.M. Fasola han llevado adelante esta tendencia, quiz\u00e1 a veces con mayor precauci\u00f3n. J. Kollwitz, Th. Klauser, F. van der Meer, A. Grabar, A. Stuiber, E. Stommel, F.G. Dtilger, L. de Bruyne, A. Weis, Ch. Ihm y F. Gerke han seguido contribuyendo a que, tomando como base las investigaciones de las catacumbas y, en concreto, de los mosaicos y sarc\u00f3fagos, de las im\u00e1genes del AT, de las escenas b\u00ed\u00adblicas del NT y de las im\u00e1genes de Cristo y de sus santos, se esbozara una teolog\u00ed\u00ada sobre Cristo y su redenci\u00f3n as\u00ed\u00ad como sobre la Iglesia seg\u00fan la mente de los primeros cristianos, lo cual a su vez ha sido muy importante para el conocimiento de la devoci\u00f3n primitiva. A este respecto tienen una importancia singular los trabajos de G.A. Wellen sobre la imagen de la Madre de Dios en las fuentes monumentales de ese tiempo. Aqu\u00ed\u00ad, lo mismo que en las im\u00e1genes de Cristo y de sus santos, no se trata solamente de ver lo que en sus obras el artista dijo entonces como representante del pueblo creyente acerca de la vida de fe. Eso aparte, estas tempranas declaraciones pueden proporcionarnos importantes est\u00ed\u00admulos, no s\u00f3lo para modernas creaciones art\u00ed\u00adsticas, sino tambi\u00e9n para nuestra actual vida de fe. Por ejemplo, el lugar que ocup\u00f3 Mar\u00ed\u00ada en las obras monumentales de entonces deber\u00ed\u00ada ser un motivo de reflexi\u00f3n para nosotros y podr\u00ed\u00ada al mismo tiempo constituir un punto de partida para la transformaci\u00f3n de nuestro pensamiento (Theotokos [ Ut-Am 1961 ] ). Pero tambi\u00e9n la arquitectura tiene el valor de una simb\u00f3lica declaraci\u00f3n creyente. A juzgar por los coet\u00e1neos testimonios literarios, la bas\u00ed\u00adlica es s\u00ed\u00admbolo de la Iglesia y de Cristo que reina en medio de su Iglesia. Ella es igualmente imagen de la comunidad y la tienda donde habita Dios. Aqu\u00ed\u00ad es sumamente interesante el ver c\u00f3mo la relaci\u00f3n entre esas dos dimensiones, entre la comunidad y Cristo, se halla expresada en la construcci\u00f3n del local. Luego la arquitectura se transformar\u00e1, centr\u00e1ndose exclusivamente en la sala del trono de Cristo, la cual es de nuevo interesante para entender la concepci\u00f3n de entonces acerca de la relaci\u00f3n entre Cristo y su Iglesia. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad tenemos un punto de apoyo para una nueva reflexi\u00f3n en la actualidad (cf. E. SAUSER, Fr\u00fchchristliche Kunst. Sinnbild und Glaubensaussage I, 1966).<\/p>\n<p>Un problema importante que se plantea repetidamente en la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de las primeras obras cristianas es la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n con las obras paganas bajo el aspecto de la forma artfstica, o sea, la cuesti\u00f3n de si las primeras creaciones cristianas son aut\u00f3nomas o en parte se han apropiado formas paganas; y el problema se plantea tanto con relaci\u00f3n a las representaciones como en lo relativo a la arquitectura. Aqu\u00ed\u00ad son decisivos, en el campo de la arquitectura L. Voelkl y, en el de la iconograf\u00ed\u00ada, Th. Klauser, con su serie de art\u00ed\u00adculos Studien zur Entstehungsgeschichte der christlichen Kunst (en \u00abJahrbuch f\u00fcr Antike und Christentum\u00bb, Mr 1958ss). Por lo que se refiere a las excavaciones de la \u00e9poca actual, para la cuesti\u00f3n de Pedro en Roma son importantes las que se realizan debajo de las grutas de san Pedro. Estas excavaciones han recibido recientemente una especial actualidad por la posibilidad de que se haya hallado huesos del ap\u00f3stol Pedro (M. GUARDUCCI, Le reliquie di Petro soto la confessione delta Bas\u00ed\u00adlica Vaticana, R 1965; E. KIRSCHBAUM, Zu den neuesten Entdeckungen unter der peterskirche in Rom, en \u00bb Archiv. Hist. Pont.\u00bb 3 [1965] 309-316). Adem\u00e1s, son importantes para la historia de la Iglesia milanesa en tiempos de Ambrosio las excavaciones hechas en Mil\u00e1n (S. Tecla, S. Simpliciano). Aquileya (mosaicos en el suelo), Verona (mosaicos en el suelo), Julia Concordia (bas\u00ed\u00adlicas, pl\u00e1stica de sarc\u00f3fagos) ofrecen material interesante para la iconograf\u00ed\u00ada y para la historia de la Iglesia. Tambi\u00e9n son notables los hallazgos de Barcelona (bas\u00ed\u00adlica) y de Santiago de Compostela; y, en Roma, la catacumba que ha sido descubierta en la v\u00ed\u00ada Latina contiene las m\u00e1s interesantes pinturas desde el punto de vista iconogr\u00e1fico (uni\u00f3n de im\u00e1genes cristianas y paganas). Se ha hecho hallazgos igualmente importantes para el cristianismo primitivo en Recia (Imst, Pfaffenhofen, Martinsb\u00fchel) y en Noricum (Lorch junto a Enns, Agunt, Laubendorf, Teurnia).<\/p>\n<p>Un relato m\u00e1s amplio acerca de los descubrimientos desde 1945 puede hallarse en: RQ 48ss, 1953ss.<\/p>\n<p>Ekkart Sauser<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Sumario Hist\u00f3rico<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Fuentes literarias<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Car\u00e1cter de los monumentos primitivos y resultados principales de las investigaciones arqueol\u00f3gicas cristianas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Inscripciones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Pintura<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Escultura<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Bas\u00edlicas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Las artes menores<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Introducci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la rama de la ciencia arqueol\u00f3gica cuyo objeto es el estudio de los antiguos monumentos cristianos. La historia moderna, que se empe\u00f1a en la reconstrucci\u00f3n de la vida primitiva de los cristianos, tiene dos fuentes de informaci\u00f3n de donde echar mano, denominadas: fuentes literarias y monumentales. Por fuentes literarias com\u00fanmente se entiende los restos a\u00fan existentes de la literatura cristiana primitiva. Las fuentes monumentales est\u00e1n conformadas por los objetos de diversas clases que sobreviven de la antig\u00fcedad, que fueron producidos por los cristianos o bajo la influencia de los mismos: inscripciones sepulcrales, pinturas, esculturas, iglesias, adem\u00e1s de los objetos de las artes menores. El objetivo de la arqueolog\u00eda cristiana, tal como se dijo, es investigar todo lo que sea posible, relativo a las maneras y costumbres de los primitivos cristianos, a partir de los monumentos de dicha antig\u00fcedad. Cualquier intento de determinar las fechas que abarca el per\u00edodo denominado en forma libre \u201cAntig\u00fcedad Cristiana\u201d, que luego dio lugar al per\u00edodo medieval, es por necesidad m\u00e1s o menos arbitrario. Como una consecuencia de esta dificultad, existen diferencias de opiniones entre los arque\u00f3logos, acerca de la forma como deben asignarse los l\u00edmites de ella. Sin embargo, autoridades como De Rossi y Le Blant, miran el principio del siglo s\u00e9ptimo (600 D.C.), o la muerte de Gregorio el Grande (604), como una fecha que marca suficientemente bien el final de la antig\u00fcedad, y el principio del per\u00edodo medieval. En la Galia y en Alemania, los monumentos retuvieron mucho de su car\u00e1cter antiguo hasta un siglo despu\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Sumario Hist\u00f3rico<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El honor de inaugurar el estudio cient\u00edfico de la antig\u00fcedad cristiana pertenece al monje agustiniano Onofrio Panvinio, quien en 1554 y 1568, public\u00f3 dos importantes trabajos sobre las bas\u00edlicas de Roma (DE PR\u00c6CIPUIS URBIS ROM\u00c6 SANCTIORIBUS BASILICIS), y uno sobre los cementerios y ritos f\u00fanebres de los primeros cristianos (DE RITU SEPELIENDI MORTUOS APUD VETERES CHRISTIANOS ET DE EORUM C\u0152METERIIS). Diez a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del \u00faltimo trabajo, algunos trabajadores descubrieron (31 de Mayo de 1578), un antiguo cementerio subterr\u00e1neo en la V\u00eda Salaria, que conten\u00eda inscripciones y frescos de car\u00e1cter cristiano indiscutiblemente. Entre los primeros en visitar el cementerio recientemente descubierto, fue el historiador eclesi\u00e1stico Baronius, quien, aunque reconoci\u00f3 la importancia de lo encontrado, no tom\u00f3 parte en las exploraciones de sus contempor\u00e1neos; hab\u00eda \u00e9ste iniciado su gran trabajo hist\u00f3rico, \u201cANNALES ECCLESIASTICI\u201d, cuya composici\u00f3n cop\u00f3 toda su atenci\u00f3n. En los quince a\u00f1os siguientes, las \u00fanicas personas que intentaron algunas exploraciones en las catacumbas fueron, un dominico espa\u00f1ol, Alfonso Ciacconio y dos laicos flamencos, Felipe de Winghe y Juan l\u2019Heureux. Ciacconio no termin\u00f3 nada de importancia. Las investigaciones de los dos exploradores flamencos promet\u00edan mejores resultados, pero sus escritos permanecieron sin publicar, y como consecuencia, no influenciaron a sus contempor\u00e1neos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero en iniciar la exploraci\u00f3n sistem\u00e1tica de los antiguos cementerios romanos o catacumbas, fue el \u201cPadre de la Arqueolog\u00eda Cristiana\u201d Antonio Bosio, nacido en Malta en 1575; fue colocado a temprana edad al cuidado de un t\u00edo que habitaba en Roma como procurador de los Caballeros de Malta; a los dieciocho a\u00f1os su inter\u00e9s fue atra\u00eddo por los estudios de los primitivos monumentos sepulcrales romanos, y desde esa fecha hasta su muerte en 1629, un per\u00edodo de 36 a\u00f1os, dedic\u00f3 su vida a la exploraci\u00f3n de las catacumbas. Tres a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, 1632, los resultados de sus exploraciones y estudios se hicieron conocer a todo el mundo mediante una publicaci\u00f3n italiana, \u201cTOMA SOTTERRANEA\u201d , editada por el Oratoriano Severano, y publicada bajo el patrocinio de la Orden de Malta. El gran m\u00e9rito de este trabajo fue reconocido de inmediato, y llev\u00f3 a su publicaci\u00f3n en lat\u00edn, por Aringhi en 1651, para beneficio de todos los sabios de Europa. El car\u00e1cter cient\u00edfico de las exploraciones de Bosio ha sido recientemente confirmado por un descubrimiento interesante: De Rossi afirmaba, a pesar de su admiraci\u00f3n por Bosio, que los cementerios de San Marcos y Marcelino, en el que el Papa D\u00e1maso estaba enterrado, quedaba a la derecha de la V\u00eda Ardeatina y no a la izquierda como Bosio dec\u00eda; en 1902 se descubrieron por Wilpert las criptas del Papa D\u00e1maso y la de Marcos y Marcelino en el lugar indicado por Bosio. A pesar de la importancia del trabajo de Bosio, \u00e9ste es defectuoso al menos en un aspecto; las copias de las pinturas de las catacumbas hechas para el trabajo \u201cROMA SOTTERRANEA\u201d son muy imprecisas, de acuerdo a Wilpert; este fallo debe adjudicarse a los copistas de Bosio. Por m\u00e1s de doscientos a\u00f1os luego de la muerte de este \u00faltimo, se hizo muy pocos avances en las exploraciones de dichas catacumbas, el mayor tesoro de monumentos de la primitiva cristiandad. Los escritores protestantes en su conjunto, ignoraron los descubrimientos de Bosio o los refutaron, para su satisfacci\u00f3n, sin siquiera haber visto los monumentos; a\u00fan Bingham, cuyo trabajo sobre las antig\u00fcedades cristianas fue publicado cerca de un siglo despu\u00e9s de la primera edici\u00f3n del de Bosio, no hizo uso de los resultados de este \u00faltimo; tampoco los autores cat\u00f3licos mostraron aprecio por los monumentos, en forma similar a sus coet\u00e1neos protestantes. A diferencia de Rossi, Bosio no fund\u00f3 una escuela de arque\u00f3logos entrenados para continuar los trabajos felizmente inaugurados; como consecuencia cesaron todas las investigaciones a su muerte. Fabretti dedic\u00f3 s\u00f3lo un cap\u00edtulo (VIII) a las inscripciones de los cristianos en su colecci\u00f3n publicada en 1699; veinti\u00fan a\u00f1os despu\u00e9s, Boldetti, que cuidaba de las catacumbas, public\u00f3 un trabajo apolog\u00e9tico de poco valor, \u201cCementerios de los Santos M\u00e1rtires y Antiguos Cristianos de Roma\u201d. De gran m\u00e9rito es un trabajo de Buonarotti acerca de los vidrios f\u00fanebres (Florencia, 1716); pero este siglo dieciocho ser\u00e1 m\u00e1s recordado por la destrucci\u00f3n de los cementerios que por el trabajo de los arque\u00f3logos. Bajo la direcci\u00f3n de Boldetti, numerosas inscripciones se movieron de los lugares donde originalmente estaban colocadas, y se dispersaron en las diversas iglesias de Roma, sin indicaciones claras de los lugares donde se tomaron. Estas inscripciones fueron posteriormente recogidas por Benedicto XIV (1740-1758) en el Museo de los Cristianos del Vaticano, del cual fue su fundador. Muchos invaluables frescos fueron destruidos o da\u00f1ados durante el siglo dieciocho. Deber\u00eda haber sido natural esperar que el establecimiento de un departamento, en conexi\u00f3n con la Biblioteca del Vaticano, destinado a la reuni\u00f3n de las inscripciones cristianas y otras reliquias de la primitiva Iglesia, elevase la curiosidad de los anticuarios romanos; pero este no fue el hecho. Por varios a\u00f1os luego de la muerte de Benedicto XIV nadie tuvo inter\u00e9s por las catacumbas; cerca de 1780, Seroux d\u2019Agincourt visit\u00f3 varios de los cementerios antiguos y copi\u00f3 varios frescos para su publicaci\u00f3n en \u201cHISTOIRE DE PART PAR LES MONUMENTS\u201d (Par\u00eds 1823); pero no se satisfizo \u00fanicamente con las copias; siguiendo el ejemplo de otros exploradores en el mismo campo, a menudo estaba deseoso de tener las pinturas originales, originando una destrucci\u00f3n mucho m\u00e1s sistem\u00e1tica que sus predecesores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el advenimiento de la primera mitad del siglo diecinueve empez\u00f3 una nueva era en los estudios arqueol\u00f3gicos; el trabajo de M. Raoul Rochete \u201cDISCOURS SUR L\u2019ORIGINE ETC. DES TYPES QUI CONSTITUENT L\u2019ART DU CHRISTIANISME\u201d (Par\u00eds, 1834), y su \u201cTABLEAU DES CATACOMBES DE ROME\u201d (Par\u00eds, 1837), tuvo el m\u00e9rito de elevar el inter\u00e9s sobre los monumentos cristianos en Roma, aunque sus conclusiones no fueron del todo convincentes. En Italia, Sarti, Settele, Pasquini, De Minicis, Valent\u00edn, Manara, Cordero y otros, produjeron trabajos de menor importancia sobre los cementerios subterr\u00e1neos, los sarc\u00f3fagos cristianos, y las primitivas bas\u00edlicas de su pa\u00eds. El honor de inaugurar trabajos realmente importantes pertenece al Padre Jesuita Marchi, quien fue el primero en demostrar la diferencia esencial entre las areneras, o fosos de arena de los alrededores de Roma y las galer\u00edas de las catacumbas; en 1841 public\u00f3 el primer volumen de lo que pretendi\u00f3 ser un trabajo exhaustivo sobre el arte de los primitivos cristianos, pero por varias razones fue incapaz de completar lo iniciado. Pero Marchi hab\u00eda tomado con \u00e9l, en el momento de empezar a consagrar una atenci\u00f3n especial a los monumentos cristianos en Roma (1841), a un hombre joven de menos de 20 a\u00f1os, que estaba destinado a tomar el trabajo de Bosio y elevar la arqueolog\u00eda cristiana a la dignidad de una ciencia; este fue Giovanni Battista de Rossi (1822-1894); este importante trabajo iniciado por \u00e9l, junto con sus resultados, fueron de gran importancia para la historia de la Iglesia primitiva, que pudieron obtenerse por investigaciones sistem\u00e1ticas, efectuadas con principios cient\u00edficos; ninguno m\u00e1s calificado que \u00e9l mismo para ejecutar sus planes; hecho reconocido por el Papa P\u00edo IX, quien le comision\u00f3 para iniciar el trabajo destinado a ser muy fruct\u00edfero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trabajo de De Rossi que mejor revela su inmenso aprendizaje y el m\u00e9todo cient\u00edfico con que llev\u00f3 a cabo sus investigaciones se muestra en su \u201cROMA SOTTERANEA\u201d (Roma, 1864-77, en 3 vol\u00famenes) El tiempo transcurrido entre la publicaci\u00f3n de su \u00faltimo volumen de su obra, verdaderamente magna, ha confirmado esencialmente las teor\u00edas de su autor sobre las condiciones civiles y religiosas de los primeros cristianos, lo mismo que el car\u00e1cter simb\u00f3lico de su arte. En 1863 empez\u00f3 la publicaci\u00f3n de su \u201cBULLETINO D\u2019ARCHEOLOGIA CRISTIANA\u201d, una revista casi tan indispensable para el estudioso de la arqueolog\u00eda cristiana como la \u201cROMA SOTTERANEA\u201d; De Rossi dej\u00f3 a su muerte una escuela de arque\u00f3logos, entrenados en sus m\u00e9todos cient\u00edficos, capaces de continuar con su labor. Los tres primeros disc\u00edpulos, Armellini, Stevenson y Marucchi, han publicado numerosos trabajos con los resultados de sus propias investigaciones, o popularizando los resultados generales de los descubrimientos arqueol\u00f3gicos cristianos, adem\u00e1s de continuar la publicaci\u00f3n de la revista bajo el t\u00edtulo \u201cNUOVO BULLETTINO D\u2019ARCHEOLOGIA CRISTIANA\u201d. Un publicista que ha cumplido un trabajo considerable, de valor permanente, dentro del dominio de la arqueolog\u00eda cristiana, es el jesuita Garrucci; su publicaci\u00f3n m\u00e1s importante fue la \u201cHistoria del Arte Cristiano\u201d en 6 vol\u00famenes, que contiene 500 ilustraciones; muchas de ellas se han encontrado imprecisas y deben usarse con cuidado; su texto tambi\u00e9n ha sido superado, en gran medida, por el de los escritores m\u00e1s recientes. Los mejores resultados, desde la muerte de De Rossi, son atribuibles a un sacerdote alem\u00e1n, cuyo amor por los estudios arqueol\u00f3gicos lo llev\u00f3 a Roma hace dos d\u00e9cadas: Monse\u00f1or Joseph Wilpert. \u00c9l mismo se dedic\u00f3, de manera especial, al estudio de la pintura primitiva cristiana, un departamento de la arqueolog\u00eda, al cual, De Rossi fue incapaz de darle la atenci\u00f3n requerida para esta materia; en 1889, Wilpert public\u00f3 su \u201cPRINCIPIENFRAGEN DER CHRISTLICHEN ARCHAOLOGIE\u201d, un folleto defendiendo los principios de interpretaci\u00f3n de la escuela de arqueolog\u00eda romana, en contra de los ataques de autores alemanes no cat\u00f3licos; en 1892 apareci\u00f3 su estudio sobre \u201cDIE GOTTGEWEIHTEN JUNGFRAUEN\u201d, una valiosa contribuci\u00f3n sobre los or\u00edgenes de la vida religiosa; en 1895 public\u00f3 su \u201cFRACTIO PANIS\u201d, donde describe el ciclo de las representaciones sagradas en la cripta de Santa Priscila, conocida como la Capilla Griega, y muestra su relaci\u00f3n con la escena principal pintada en esa capilla, la Eucarist\u00eda, o banquete sagrado, escena del \u00e1bside, que apropiadamente llama la fracci\u00f3n del pan. El significado de las figuras orantes, que tan frecuentemente se bosquejan en las primitivas tumbas, fue el primero en explicarlo satisfactoriamente en su \u201cCYCLUS CHRISTOLOGISCHER GEMALDE\u201d (1891). Su trabajo mayor es \u201cMALEREIGN DER KATAKOMBEN ROMS\u201d (Friburgo, 1903), que consiste en dos vol\u00famenes de tama\u00f1o folio, uno de fotograf\u00edas que reproducen m\u00e1s de 600 frescos de las catacumbas la mitad de ellas en colores; el otro contiene el texto, en donde el autor, despu\u00e9s de explicar sus principios de interpretaci\u00f3n, clasifica y describe los diversos ciclos de pintura f\u00fanebre, e interpreta su significado simb\u00f3lico. Otro sacerdote alem\u00e1n residente en Roma, Monse\u00f1or de Waal, fundador y editor de \u201cROMISCHE QUARTALSCHRIFT\u201d, ha escrito extensamente sobre materias arqueol\u00f3gicas; uno de los art\u00edculos m\u00e1s conocidos es una inscripci\u00f3n, con ilustraciones, del sarc\u00f3fago de Junios Bassus (Rodney, 1900)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00edmpetu dado al estudio de los monumentos de los primitivos cristianos, por los descubrimientos de De Rossi, se sinti\u00f3, inmediatamente, en cada pa\u00eds europeo. Dos sacerdotes ingleses, Northcote y Brownlow, estuvieron entre los primeros que apreciaron la importancia de su trabajo, que popularizaron en su excelente \u201cROMA SOTTERRANEA\u201d (Londres, 1869). Northcote public\u00f3 tambi\u00e9n un \u00fatil trabajo sobre las inscripciones de los primeros cristianos bajo el t\u00edtulo \u201cEPITAPHS OF THE CATACOMBS\u201d (Londres, 1878). El primero de estos trabajos fue traducido al franc\u00e9s por Allard; el libro de Kraus \u201cROMA SOTTERRANEA\u201d fue parcialmente una traducci\u00f3n por Northcote y Brownlow, y parcialmente un trabajo original. El diccionario de Smith y Cheetham \u201cDICTIONARY OF CHRISTIAN ANTIQUITIES\u201d (Londres, 1875*1881), es una evidencia del influjo de las exploraciones romanas sobre los protestantes ingleses; el manual de Lowrie \u201cMONUMENTS OF THE EARLY CHURCH\u201d (Nueva York, 1901), da testimonio del inter\u00e9s de los protestantes norteamericanos sobre los resultados de los estudios arqueol\u00f3gicos. En Francia, entre los primeros en ser influenciados por el reavivamiento de De Rossi, fueron el Abate Martigny, quien en 1865 public\u00f3 su \u201cDICTIONAIRE DES ANTIQUIT\u00c9S CHR\u00c9TIENNES\u201d, Perret con \u201cCATACOMBES DE ROME\u201d, trabajo pretencioso y de poco valor, con ilustraciones imprecisas y un texto poco confiable, Deshassayn de Richemont con \u201cCATACOMBES DE ROME\u201d aparecido en 1870, y al a\u00f1o siguiente la traducci\u00f3n mencionada con anterioridad. Estos trabajos prestaron un buen servicio como manuales populares; empero otras investigaciones de gran importancia fueron desarrolladas por otro arque\u00f3logo franc\u00e9s, Edmont Le Blant; su primer volumen, \u201cINSCRIPTIONS CHR\u00c9TIENNES DE LA GAULE\u201d apareci\u00f3 en 1856, el segundo en 1865 y el tercero en 1892; posteriormente llegaron dos vol\u00famenes sobre los sarc\u00f3fagos cristianos de Arles y de Francia (Par\u00eds,1878-86), y varios estudios sobre epigraf\u00eda cristiana. En 1906 inici\u00f3 su aparici\u00f3n un trabajo excelente y muy \u00fatil, \u201cDICTIONNAIRE D\u2019ARCH\u00c9OLOGIE ET DE LITURGIE\u201d de Cabrol y Leclercq; los descubrimientos del Conde Vog\u00fc\u00e9 en la parte central de Siria y en Tierra Santa fueron de gran importancia para la historia de la arquitectura del cristianismo primitivo. Los escritos del Padre Delattre y de Stephen Gsell son indispensables para el estudio de los monumentos cristianos del norte de \u00c1frica. En Alemania, el profesor Franz Xaver Kraus hizo m\u00e1s, probablemente, que cualquier otro escritos para popularizar los resultados de los estudios arqueol\u00f3gicos cristianos. Adem\u00e1s de su \u201cROMA SOTTERRANEA\u201d, Kraus edit\u00f3 su excelente \u201cREAL ENCYKLOPADIE DER CHRISTLICHEN ALTERHUMER\u201d, y public\u00f3 en tres vol\u00famenes una historia del arte cristiano, del cual s\u00f3lo el primero trata de la arqueolog\u00eda cristiana; siendo la obra m\u00e1s completa que haya aparecido sobre esas materias; tambi\u00e9n este autor public\u00f3 en dos vol\u00famenes una colecci\u00f3n de inscripciones cristianas de las tierras del Rin, adem\u00e1s de un gran n\u00famero de monograf\u00edas de car\u00e1cter arqueol\u00f3gico. Entre los arque\u00f3logos protestantes puede mencionarse a V\u00edctor Schultze, cuyos estudios sobre las catacumbas de N\u00e1poles y Siracusa y su \u201cARCHAOLOGIE DER ALTCHRISTLICHEN KUNST\u201d son de importancia. S\u00f3lo pueden darse algunos nombres de alemanes que han contribuido dentro del \u00faltimo siglo con estos estudios: Muller, Ficker, Krumbacher, Strzygowski, Kirsch, Kaufmann, y Baumstark.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Fuentes literarias<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conocimiento de la primitiva sociedad cristiana, derivado de los estudios sobre los monumentos cristianos m\u00e1s antiguos, ha arrojado luz sobre muchos aspectos obscuros de la historia de la Iglesia primitiva, que eran conocidos a trav\u00e9s de la literatura que ha llegado hasta nosotros desde los primeros tiempos del cristianismo. Es igualmente cierto que el estudio de los monumentos cristianos es imposible hacerlo sin el estudio de las diversas fuentes literarias de la antig\u00fcedad cristiana. La literatura y los monumentos se suplementan los unos a los otros. Entre las primeras fuentes iniciales, indispensables para el estudio de los monumentos, es el arte cristiano del primer siglo, inspirado por las Sagradas Escrituras; despu\u00e9s de \u00e9ste siguen, el Martirologio, las liturgias cristianas, ciertas oraciones lit\u00fargicas, en particular aquellas relacionadas con la muerte, los calendarios de la Iglesia, los llamados Libros Pontificales, especialmente el \u201cLIBER PONTIFICALIS\u201d, los antiguos misales y ritos sacramentales, en general toda la literatura cristiana hasta bien entrados los tiempos medievales; especialmente \u00fatiles fueron los itinerarios de los peregrinos a causa de las indicaciones que conten\u00edan referentes a la topograf\u00eda de los antiguos cementerios subterr\u00e1neos de la Roma cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Car\u00e1cter de los monumentos primitivos y resultados principales de las investigaciones arqueol\u00f3gicas cristianas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los principales monumentos de los primitivos cristianos se han encontrado en las catacumbas de Roma; las partes m\u00e1s antiguas datan del primer siglo de la era cristiana, as\u00ed que, cualquier informaci\u00f3n que proporcionen nos dan una estampa del per\u00edodo apost\u00f3lico; debe tenerse presente que todos esos monumentos son de car\u00e1cter f\u00fanebre; nadie puede esperar encontrar en las inscripciones de los modernos cementerios cat\u00f3licos una exposici\u00f3n completa de teolog\u00eda cat\u00f3lica, ni tampoco pueden verse exposiciones de dogmas en los frescos e inscripciones de las catacumbas. Cualquier informaci\u00f3n que razonablemente pueda esperarse de dichos monumentos, debe tener relaci\u00f3n con las ideas sobre la muerte que estaban en las mentes de quienes los erig\u00edan; dentro de ese alcance y un poco mas all\u00e1, los monumentos son perfectamente claros. Las inscripciones y pinturas de las catacumbas, lo mismo que los sarc\u00f3fagos tallados del siglo cuarto y posteriores, exhiben, de manera inequ\u00edvoca, las creencias de sus autores acerca de la existencia m\u00e1s all\u00e1 de la tumba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Inscripciones<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las inscripciones cristianas son en extremo simples, apenas si mencionan el nombre del difunto, acompa\u00f1ado de una breve oraci\u00f3n por su alma: \u201cReina, puedes vivir en el Se\u00f1or Jes\u00fas\u201d, \u201cLa paz est\u00e9 contigo\u201d, \u201cEn paz\u201d, \u201cEn Dios\u201d; hacia el siglo tercero, estas f\u00f3rmulas se hab\u00edan ampliado hasta incluir la Trinidad y la Comuni\u00f3n de los Santos; el sacramento del Bautismo es aludido impl\u00edcitamente en la menci\u00f3n de los ne\u00f3fitos, con inscripciones como: \u201cFIDEM ACCEPIT &#8211; Recibi\u00f3 la fe\u201d, \u201cPOST SUSCEPTIONEM SUAM \u2013 Despu\u00e9s su bienvenida\u201d, o la Eucarist\u00eda como en los dos famosos epitafios de Abercius de Hier\u00f3polis y Pectorius de Autun. Tambi\u00e9n se mencionan los tres grados m\u00e1s elevados de la jerarqu\u00eda y algunas de las \u00f3rdenes menores, lo mismo que las viudas y v\u00edrgenes consagradas; frecuentemente se hace referencia a miembros de la comunidad. A\u00fan m\u00e1s interesante, tal vez, son las deducciones que leg\u00edtimamente se pueden extraer de ciertas peculiaridades de estos primitivos monumentos cristianos; la igualdad de todos ante Dios, por ejemplo, es ense\u00f1ada a trav\u00e9s del silencio elocuente de los epitafios, sobre los rangos o t\u00edtulos mundanos de los difuntos; las alusiones a esclavos y hombres libres, tan comunes en las inscripciones contempor\u00e1neas paganas, se encuentran en unos pocos epitafios cristianos, y eso, de manera muy bondadosa. A\u00fan m\u00e1s notable, es el silencio de las inscripciones cristianas sobre las persecuciones, en un momento donde eran inminentes; ning\u00fan pensamiento sobre sus perseguidores fue dado, ya que el pensamiento de los seguidores de Cristo estaba absorbido por el mundo m\u00e1s all\u00e1 de la tumba; y con referencia a este mundo mejor, hab\u00edan recreado una confianza perfecta; el nombre dado a su \u00faltimo lugar de descanso, \u201ccementerio\u201d (KOIMETERIUM, DORMITORIUM, lugar de descanso), revela su confianza en las promesas del Salvador. Las inscripciones m\u00e9tricas, erigidas en la cuarta centuria por el Papa D\u00e1maso (366-384), manifiestan la gran veneraci\u00f3n en que se ten\u00edan los m\u00e1rtires, y al mismo tiempo, proporcionan datos invaluables su historia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Pintura<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo la costumbre de decorar las tumbas de los amigos muertos, los cristianos de Roma, desde el primer siglo, empezaron a adornar con frescos las c\u00e1maras sepulcrales de las catacumbas; de esta forma ellas fueron la \u201ccuna del arte cristiano\u201d; aunque algunos de los escritores cristianos de los primeros siglos miraron esta producci\u00f3n art\u00edstica con sospecha, la Iglesia de Roma nunca pareci\u00f3 tener dudas sobre esta materia: el arte es s\u00ed mismo es indiferente, \u00bfpor qu\u00e9 no adoptarlo y purificarlo? Esto fue precisamente lo que se hizo; de esta forma el proceso de purificaci\u00f3n se inici\u00f3, a\u00fan en las pinturas m\u00e1s antiguas de las catacumbas, con fechas de finales del primer siglo. La ornamentaci\u00f3n pict\u00f3rica de las tumbas de las familias Afiliana y Flaviana, que pertenecen a este per\u00edodo, aunque principalmente decorativas con caracteres como las de las tumbas paganas, est\u00e1n libres de motivos indelicados o idol\u00e1tricos. Los cimientos del arte espec\u00edficamente cristiano yacen en el primer siglo, tal como se puede ver en unos pocos frescos que representan a Daniel en el foso de los leones, No\u00e9 en el arca, y el Buen Pastor; todos ellos fueron s\u00edmbolos, y el simbolismo fue la caracter\u00edstica especial del arte cristiano a lo largo del siglo cuarto; la fuente de inspiraci\u00f3n para este simbolismo fue la Biblia; no se procedi\u00f3 al azar en la selecci\u00f3n de las materias de las Sagradas Escrituras, o los temas que los motivaron, sino que se siguieron ciertas regulaciones definidas, que fueron sugeridas por el hecho que los frescos iban a ser parte de la ornamentaci\u00f3n f\u00fanebre; la idea dominante al hacer la selecci\u00f3n de los temas fue que deb\u00edan ser adaptables, como s\u00edmbolos, a las condiciones despu\u00e9s de la muerte de quienes yac\u00edan en las tumbas que erig\u00edan, de acuerdo a la visi\u00f3n que prevalec\u00eda entre los cristianos. Las liturgias f\u00fanebres, consecuentemente, las oraciones por los muertos y las invocaciones de igual tenor, serv\u00edan para la escogencia de los s\u00edmbolos. As\u00ed por ejemplo, en las Letan\u00edas para la Partida del Alma, a\u00fan en uso, tenemos la invocaci\u00f3n: \u201cSalva, \u00a1Oh Se\u00f1or!, el alma de tu siervo, como T\u00fa salvaste a Daniel del foso de los leones\u201d; la figura de Daniel, de pie entre los dos leones, tan frecuentemente representada en las catacumbas, fue, de esa manera seleccionada, por su idoneidad para representar las condiciones del alma del cristiano despu\u00e9s de la muerte. Desde el punto de vista de la doctrina y la disciplina, muchas de ellas son de gran importancia; por ejemplo, respecto a los sacramentos, el ciclo de frescos relativos al bautismo, algunos de ellos de la segunda centuria, muestran claramente que el bautismo era administrado por inmersi\u00f3n, mientras que varios de los ciclos de la Eucarist\u00eda muestran la creencia del car\u00e1cter de sacrificio de la misa. En numerosos frescos se manifiesta la creencia en la divinidad de Cristo, y la virgen Mar\u00eda ocupa un lugar prominente en el pensamiento de los cristianos de los primeros tres siglos; lo que es aparente por las diversas representaciones de Mar\u00eda (la m\u00e1s antigua de la primera mitad del siglo segundo), con el Ni\u00f1o Salvador en sus brazos. El desarrollo gradual de la idea de la importancia del lugar de Mar\u00eda en el esquema de la redenci\u00f3n, es deducido por comparaci\u00f3n de los frescos m\u00e1s tempranos con los \u00faltimos de la Madre y el Ni\u00f1o; una pintura de la \u00faltima mitad del siglo tercero, en la catacumba de Santa Priscila, la representa como modelo para una virgen que toma el velo; mientras que un fresco, hacia la mitad de la cuarta centuria, en el Cementerio Mayor, Mar\u00eda es vista en actitud de oraci\u00f3n, intercediendo, de acuerdo a la interpretaci\u00f3n de Wilpert, con su Hijo Divino, por los amigos sobrevivientes de la persona difunta, en donde esta representaci\u00f3n aparece. El dogma de la comuni\u00f3n de los santos se expresa claramente en estas pinturas, como en las inscripciones de las catacumbas. Las figuras de personas que oran, son s\u00edmbolos de los difuntos en el cielo que interceden ante Dios por los amigos, a\u00fan miembros de la Iglesia Militante. Otros frescos representan el juicio particular, con los santos en actitud de abogados, suplicando al Juez su admisi\u00f3n a los Cielos. San Pedro y San Pablo tambi\u00e9n fueron temas favoritos de los artistas cristianos en Roma, especialmente durante el siglo cuarto; el fresco m\u00e1s antiguo de San Pedro, en el cementerio de Las Dos Puertas, representa al Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles leyendo de un rollo, en el car\u00e1cter de \u201cLegislador del Nuevo Pacto\u201d. El lugar destacado en que se ten\u00edan a las autoridades eclesi\u00e1sticas, est\u00e1 representado por el atuendo especial con el que eran representadas; los sacerdotes que administraban el Bautismo est\u00e1n ataviados con su t\u00fanica y palio, dos art\u00edculos de su atav\u00edo, que junto a las sandalias, constitu\u00edan el vestido reservado a los personajes de car\u00e1cter sagrado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Escultura<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los primeros tiempos de la Iglesia la escultura cristiana fue casi desconocida; muchas razones se han dado para esta circunstancia, la principal de ellas, adem\u00e1s de su costo, estriba en la dificultad pr\u00e1ctica de producir trabajos, indistintamente cristianos, sin conocimiento de los gobernantes y de un p\u00fablico hostil. S\u00f3lo sobreviven algunas estatuas y sarc\u00f3fagos con representaciones de las Sagradas Escrituras, pertenecientes a los tres primeros siglos; la escultura cristiana empez\u00f3 su verdadero desarrollo en el siglo cuarto, durante el tiempo de paz decretado por Constantino. Las principales esculturas de este per\u00edodo se encuentran en los numerosos sarc\u00f3fagos que se encuentran principalmente en Roma, Ravena y en varios lugares de Francia, donde fueron enterrados los cristianos de la \u00e9poca de Constantino y posteriormente. Siendo monumentos f\u00fanebres, los temas simb\u00f3licos de los frescos fueron tambi\u00e9n apropiados para los sarc\u00f3fagos. Pero los escultores cristianos r\u00e1pidamente cayeron bajo la influencia del nuevo desarrollo del arte cristiano, visto por primera vez en las bas\u00edlicas erigidas por Constantino; sus s\u00edmbolos de triunfo, junto con las escenas hist\u00f3ricas delineadas en sus paredes, tambi\u00e9n se encuentran en los sarc\u00f3fagos cristianos, al lado de algunos de los s\u00edmbolos m\u00e1s primitivos y sagrados de las catacumbas. La transici\u00f3n del arte simb\u00f3lico al hist\u00f3rico es, consecuentemente, mejor representado en los sarc\u00f3fagos tallados del siglo cuarto y posteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Bas\u00edlicas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo a los Hechos de los Ap\u00f3stoles, los primeros cristianos acostumbraban a reunirse en casas privadas para la celebraci\u00f3n de la liturgia: \u201cfraccionando el pan de casa en casa\u201d (Hch 2.46). Los primeros locales independientes para el culto cristiano, fueron las casas de aquellos de entre ellos, que pose\u00edan edificios lo suficientemente grandes para acomodar un gran n\u00famero de personas. Bajo el reinado de Constantino, la costumbre establecida en la Iglesia de Jerusal\u00e9n de reunirse en residencias privadas para la celebraci\u00f3n de la liturgia, parece que se sigui\u00f3 en forma general; parece muy probable, que fuesen iglesias del tipo bas\u00edlica que se encuentra en Asia Menor antes de Constantino. La iglesia de Nicomedia, destruida en la persecuci\u00f3n de Dioclesiano, se construy\u00f3 en el siglo tercero; de acuerdo a una antigua tradici\u00f3n, la casa del Senador Pudens en Roma, tambi\u00e9n como la de Santa Cecilia, fueron usadas para tal prop\u00f3sito. El romance conocido como \u201cEl Reconocimiento de Clementina\u201d tiene dos referencias interesantes sobre esta materia: el autor habla de un cierto Maro quien invit\u00f3 a San Pedro a predicar en un sal\u00f3n de su mansi\u00f3n, capaz de albergar a quinientas personas; y en otra lugar, habla de un nombre llamado Te\u00f3filo, qui\u00e9n ten\u00eda un sal\u00f3n en su casa consagrado como iglesia. Las iglesias cristianas del siglo cuarto, conocidas como bas\u00edlicas, derivan su nombre y algunas de sus principales caracter\u00edsticas, ya de las bas\u00edlicas p\u00fablicas, como las del foro romano, o de las bas\u00edlicas privadas de las grandes mansiones, tales como los salones de Maro y Te\u00f3filo. Estaban conformadas por un gran sal\u00f3n de forma oval, divididas por columnas entre una nave central y dos o cuatro pasillos; el \u00e1bside, en el extremo opuesto a la entrada al sal\u00f3n, hereda, de acuerdo con Kraus y otros, de las iglesias primitivas en los cementerios, estructuras con tres \u00e1bsides, dos de ellas pueden a\u00fan verse en el cementerio de San Calixto; el \u00e1bside, sin embargo, es una caracter\u00edstica que se encuentra en las dos bas\u00edlicas de Trajano y Majencio. El atrio en frente de la entrada, es una caracter\u00edstica de la bas\u00edlica cristiana, no vista en las bas\u00edlicas civiles, y evidentemente es una reminiscencia de la iglesia dom\u00e9stica de los primeros tres siglos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El baptisterio erigido en forma adyacente a las bas\u00edlicas, fue, como regla general, de forma circular o poligonal. Los edificios circulares tambi\u00e9n se erigieron como mausoleos; dos de los mejores ejemplos son la iglesia de Santa Constanza en Roma y el mausoleo del Rey Teodorico en Ravena. Siguiendo los precedentes de la iglesia del Santa Sepulcro en Jerusal\u00e9n, en algunas ocasiones se erig\u00edan iglesias circulares u octagonales; la iglesia de San Vital en Ravena es la estructura occidental de este tipo mejor conocida. La decoraci\u00f3n inferior de las bas\u00edlicas cristianas exhibi\u00f3 el nuevo desarrollo del arte cristiano; los s\u00edmbolos bosquejados en las catacumbas eran perfectamente apropiados para el prop\u00f3sito para el cual se hicieron, pero un diferente estilo de adorno fue exigido en los edificios cuyo objeto no estaba asociado inmediatamente con la muerte. Sin embargo, la iglesia de Cristo hab\u00eda tenido un gran triunfo sobre el paganismo, lo que sugiri\u00f3 a los artistas cristianos del tiempo de Constantino la idea de conmemorar la victoria en las bas\u00edlicas; de esta forma vino en existencia un nuevo simbolismo representando a Cristo triunfante en su trono; en los frescos y mosaicos de las bas\u00edlicas fueron representadas frecuentemente escenas de la vida de Cristo o del Antiguo Testamento, que sirvieron no s\u00f3lo como adornos, sino como excelentes ilustraciones de las Sagradas Escrituras\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Las artes menores<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo este encabezado usualmente se clasifican lo que tiene que ver como telas, vestidos lit\u00fargicos y otros elementos, objetos de devoci\u00f3n, art\u00edculos dom\u00e9sticos, monedas y medallas, e ilustraciones en miniatura. Los \u00faltimos objetos son especialmente importantes para la historia del arte en la Edad Media\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hassett, Maurice. \u00abChristian Archaeology.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03705a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Hugo Barona Becerra\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Concepto, fuentes, m\u00e9todo, misi\u00f3n La a.c. es una ciencia hist\u00f3rica y como tal forma parte del conocimiento de la antig\u00fcedad cristiana. Sin embargo, mientras el conocimiento relativo a la antig\u00fcedad cristiana abarca la patr\u00ed\u00adstica, la hagiograf\u00ed\u00ada, la liturgia y la administraci\u00f3n eclesi\u00e1stica, en cuanto estas parcelas del saber nos informan sobre la vida de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arqueologia-cristiana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abARQUEOLOGIA CRISTIANA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18859","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18859","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18859"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18859\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18859"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18859"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18859"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}