{"id":18861,"date":"2016-02-05T12:06:48","date_gmt":"2016-02-05T17:06:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antropologia-teologica\/"},"modified":"2016-02-05T12:06:48","modified_gmt":"2016-02-05T17:06:48","slug":"antropologia-teologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antropologia-teologica\/","title":{"rendered":"ANTROPOLOGIA TEOLOGICA"},"content":{"rendered":"<p>Puesto que entre los objetos sobre los cuales habla directamente la ->palabra de Dios se halla tambi\u00e9n el conocimiento del hombre (p. ej., Rom 1, 19ss; Dz 1806), una reflexi\u00f3n te\u00f3rica y cient\u00ed\u00adfica de la teolog\u00ed\u00ada sobre su propia actividad sigue siendo teolog\u00ed\u00ada. A continuaci\u00f3n esta reflexi\u00f3n teol\u00f3gica va a versar sobre la a. teol\u00f3gica, no sobre ciencias profanas, que se ocupan \u00aba posteriori\u00bb del hombre. No se puede definir de antemano c\u00f3mo la a. teol\u00f3gica ha de delimitarse frente a una autointeligencia aprior\u00ed\u00adstica y transcendental del hombre en la -> metaf\u00ed\u00adsica, sino que eso es una cuesti\u00f3n de la misma a. teol\u00f3gica. Una mirada a la historia de la a. teol\u00f3gica (cf. 1) muestra que \u00e9sta, en cuanto tal, en cuanto unidad original y envolvente, todav\u00ed\u00ada no ha sido elaborada en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, y, por eso, lo que aqu\u00ed\u00ad vamos a decir (cf. 2) deber\u00e1 consistir sobre todo en una reflexi\u00f3n preparatoria.<\/p>\n<p>1. Mirada hist\u00f3rica<br \/>\nNo se trata de la historia dogm\u00e1tica de afirmaciones particulares establecidas a manera de \u00abtesis\u00bb sobre el -> hombre: sobre su creaci\u00f3n (-> creaci\u00f3n; -> hominizaci\u00f3n; -> evoluci\u00f3n), sobre la espiritualidad, individualidad e -> inmortalidad del alma, sobre su relaci\u00f3n con el &#8211;> cuerpo, sobre el -> pecado original, la &#8211;> justificaci\u00f3n y todo lo que en la teolog\u00ed\u00ada moral y en la -> escatolog\u00ed\u00ada se dice acerca del hombre. M\u00e1s bien hay que resaltar aquellos enfoques que orientan todos estos conocimientos particulares hacia una antropolog\u00ed\u00ada originariamente unitaria.<\/p>\n<p>a) Es evidente que la revelaci\u00f3n en el Antiguo y en el NT habla del hombre (cf. antes, II), y, por cierto, en forma absolutamente autoritativa y con la pretensi\u00f3n de llevarle por primera vez al conocimiento experimental de su -> esencia (hist\u00f3rica y concreta), la cual de otro modo le quedar\u00ed\u00ada oculta o s\u00f3lo ser\u00ed\u00ada suya como < cautiva> (Rom 1, 18). Ah\u00ed\u00ad el hombre es descrito como un ser incomparable: es sujeto en grado tan alto, que act\u00faa como socio de Dios y que, frente a \u00e9l, todas las dem\u00e1s cosas en su propia y verdadera esencia son solamente mundo circundante. Esta subjetividad como &#8211;> esp\u00ed\u00adritu, -> libertad y eterna importancia individual ante Dios, como capacidad para una relaci\u00f3n aut\u00e9nticamente dialog\u00ed\u00adstica de \u00abalianza\u00bb hasta la absoluta proximidad en el \u00abcara a cara\u00bb y hasta la \u00abparticipaci\u00f3n en la naturaleza divina\u00bb y, finalmente, como la posibilidad de ser manifestaci\u00f3n del mismo Dios (-> encarnaci\u00f3n), convierte al hombre en una realidad que en \u00faltimo t\u00e9rmino no es parte de un gran todo (-> mundo), sino que es el todo en una forma cada vez singular, lo convierte precisamente en -> persona, en -> existencia, a diferencia de lo que est\u00e1 meramente presente; en tal manera que la historia \u00fanica (no c\u00ed\u00adclica) del cosmos constituye un momento en la historia entre Dios y el hombre, no viceversa, y que, en consecuencia, el mundo es solamente la preparaci\u00f3n de la posibilidad de la historia del hombre (y de los -> \u00e1ngeles), de modo que \u00e9sta es el fundamento que lo hace posible (el fin del cosmos est\u00e1 determinado por la historia del hombre ante Dios). Teol\u00f3gicamente hablando, lo que es el hombre lo expresa, no una disciplina junto a otras, sino el todo de la teolog\u00ed\u00ada en general. Pues no hay ning\u00fan \u00e1mbito de objetos (al menos desde la encarnaci\u00f3n del Logos) que formalmente (y no s\u00f3lo indirectamente y por reducci\u00f3n) no est\u00e9 incluido en la a. teol\u00f3gica; por tanto, la a. teol\u00f3gica es tambi\u00e9n el todo de la teolog\u00ed\u00ada. Mas esa afirmaci\u00f3n de la subjetividad radical que hace la revelaci\u00f3n, tal como \u00e9sta se nos presenta originalmente en la Escritura, no es todav\u00ed\u00ada la a. buscada, y no lo es por una doble raz\u00f3n: 1\u00c2\u00aa, falta el intento de una reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre estos datos desde un enfoque original (conscientemente dado), y 2\u00c2\u00aa, las categor\u00ed\u00adas usadas est\u00e1n tomadas en buena parte del mundo (meramente) objetivo y de su ontolog\u00ed\u00ada, de manera que permanece el riesgo de desconocer la peculiaridad teol\u00f3gica del hombre y de ver en \u00e9l solamente un trozo de mundo.<\/p>\n<p>b) La teolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica significa un avance en cuanto ella realiza los primeros intentos de sistematizaci\u00f3n (el tratado de anima de Tertuliano es el principio) y se esfuerza palpablemente por lograr pensamientos claves: p. ej., la idea del hombre como imagen de Dios, la historia como proceso de espiritualizaci\u00f3n del mundo. Pero esencialmente subsiste el anterior estado de la evoluci\u00f3n del problema. S\u00ed\u00ad, subsiste el peligro constante de que la oposici\u00f3n y la unidad entre el hombre y el Dios que se le comunica sean reducidas: o bien a la oposici\u00f3n y unidad de -> esp\u00ed\u00adritu y -a materia (&#8211;> dualismo), de manera que el hombre con una parte de su ser est\u00e9 de antemano al lado de Dios: teolog\u00ed\u00ada griega; o bien a las del pecador y el Dios misericordioso (teolog\u00ed\u00ada occidental: Agust\u00ed\u00adn), donde el principio (el para\u00ed\u00adso) y el fin (la vida eterna) son reducidos a su m\u00e1s profunda unidad y oposici\u00f3n en el sentido de que la historia del mundo es solamente la de su propia restauraci\u00f3n, y no la historia del mismo Dios en el mundo.<\/p>\n<p>e) Lo peculiar de la teolog\u00ed\u00ada medieval est\u00e1 sobre todo en que los contenidos particulares de la a., a pesar de toda la tendencia sistem\u00e1tica de las \u00absumas\u00bb, quedan esparcidos entre los tratados m\u00e1s dispares, lo cual es indicio de que no se ha hecho ning\u00fan progreso decisivo de cara a una a. independiente.<\/p>\n<p>Pues el hombre, saltando por encima de su subjetividad, que es el lugar donde \u00e9l sabe y tiene todo lo dem\u00e1s, se considera aqu\u00ed\u00ad a s\u00ed\u00ad mismo como una criatura junto a otras criaturas, y hace \u00abingenuamente\u00bb sus enunciados sobre ellas, sin darse cuenta de que al hacerlos se significa y aspira siempre a s\u00ed\u00ad mismo y a su propio misterio (a saber, Dios mismo). De ah\u00ed\u00ad que los tratados medievales yuxtapongan simplemente por un orden sucesivo las diversas criaturas (\u00e1ngeles, mundo corp\u00f3reo, hombre), gui\u00e1ndose por un \u00abobjetivismo\u00bb que no es totalmente justo con la peculiaridad del hombre. En armon\u00ed\u00ada con esto, al hablar del hombre se empieza por el para\u00ed\u00adso, lo cual significa que a\u00fan no se despliega sistem\u00e1ticamente el pensamiento de que la doctrina del estado original se basa en una retrospecci\u00f3n etiol\u00f3gica (-> G\u00e9nesis, interpretaci\u00f3n del), encaminada a decir algo sobre nuestra situaci\u00f3n. Lo mismo se pone de manifiesto tambi\u00e9n en otros fen\u00f3menos, de los cuales citaremos algunos a modo de ejemplo: falta en gran parte una reflexi\u00f3n sobre la historia de la -> salvaci\u00f3n, y las categor\u00ed\u00adas necesarias para esto apenas son desarrolladas m\u00e1s all\u00e1 de las que expl\u00ed\u00adcitamente se hallan en la revelaci\u00f3n; el an\u00e1lisis de la fe y, en general, la descripci\u00f3n existencial del proceso de la justificaci\u00f3n brillan casi por su ausencia (en \u00e9l interesa lo que se puede encerrar en las categor\u00ed\u00adas de las distintas causas); la doctrina del. pecado grave en su distinci\u00f3n esencial del venial no impulsa todav\u00ed\u00ada hacia un an\u00e1lisis existencial de la acci\u00f3n humana en general; propiamente, no se llega todav\u00ed\u00ada a un an\u00e1lisis teol\u00f3gico de las experiencias fundamentales del hombre: el miedo, la alegr\u00ed\u00ada, la muerte, etc.; el individuo todav\u00ed\u00ada constituye en exceso un \u00abcaso\u00bb de la idea general de hombre. Un -> mundo que (a diferencia de la Iglesia) sea mucho m\u00e1s que el lugar de la preocupaci\u00f3n por lo necesario para la vida, y eso como presupuesto para adquirir la salvaci\u00f3n, apenas est\u00e1 ah\u00ed\u00ad todav\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El mundo es algo que Dios ha terminado completamente y donde se opera la propia salvaci\u00f3n, todav\u00ed\u00ada no es conscientemente lo que a\u00fan ha de realizarse por encargo de Dios. Con todo, hay ya se\u00f1ales de que la historia del esp\u00ed\u00adritu sigue progresando hacia una aut\u00e9ntica a.: la pregunta por la historia de salvaci\u00f3n de cada individuo se plantea y resuelve en un plano m\u00e1s individual (visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica ya antes del juicio universal; doctrina del votum sacramenta, o sea, de una posibilidad no sacramental de salvaci\u00f3n; valor absoluto de la &#8211;> conciencia individual). La profunda diferencia entre el -> pecado original y el personal queda aclarada en lo relativo a su esencia y a sus consecuencias respectivas. El mencionado peligro griego y occidental de tergiversar la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre, es desterrado en principio al comprender el car\u00e1cter aut\u00e9nticamente sobrenatural de la gracia y del fin \u00faltimo, incluso con relaci\u00f3n al esp\u00ed\u00adritu inocente. El conocimiento, ya ampliamente extendido, de la independencia relativa de la -> filosof\u00ed\u00ada frente a la -> teolog\u00ed\u00ada, del estado frente a la Iglesia y de los \u00e1mbitos culturales frente a la vida religiosa, no s\u00f3lo induce a considerar lo religioso como un sector parcial de la existencia humana, sino que adem\u00e1s obliga a reflexionar (aunque de un modo muy general) sobre el porqu\u00e9 \u00faltimo de esa diferencia, a saber: porque la subjetividad transcendental de la religi\u00f3n puede ser sector particular en su zona categorial, sin cesar de significar y acu\u00f1ar la totalidad. La &#8211;> ontolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, como ontolog\u00ed\u00ada del ser y del esp\u00ed\u00adritu, de suyo constituye un punto de apoyo radical para el conocimiento de la subjetividad, en cuanto ella ve que algo es o posee ser en la medida en que es subjetividad que se posee a s\u00ed\u00ad misma, o sea, reditio completa.<\/p>\n<p>d) La \u00e9poca moderna es un proceso plurisecular de autoaprehensi\u00f3n del hombre como sujeto, incluso all\u00ed\u00ad donde \u00e9l no quiere darse cuenta de esto que sucede en su interior. Este proceso es un de\u00ef a esperar en el campo hist\u00f3rico y teol\u00f3gico, pero tambi\u00e9n, desde el principio, una \u00abca\u00ed\u00adda en el pecado\u00bb (de manera que de hecho este proceso no aparece en ninguna parte sin implicar una ca\u00ed\u00adda, aunque \u00abpodr\u00ed\u00ada\u00bb dejar de implicarla: ca\u00ed\u00adda en cuanto la radical subjetividad religiosa se sit\u00faa abstractamente ante Dios y se a\u00ed\u00adsla de la encarnaci\u00f3n, de la Iglesia y de la naturaleza com\u00fan; ca\u00ed\u00adda en cuanto una subjetividad cerrada en forma individualista se independiza sin transcender hacia Dios). Pero el mismo proceso se da tambi\u00e9n (si bien con titubeos y recelo) en la evoluci\u00f3n de la Iglesia y de su conciencia creyente. Y se manifiesta, entre otras cosas, en el desarrollo de los momentos mencionados dentro del curso de la vida eclesi\u00e1stica y de la teolog\u00ed\u00ada: el analysis fidei se convierte en problema; se funda la teolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica; crece el conocimiento de la amplia posibilidad de salvaci\u00f3n; se establece una distinci\u00f3n m\u00e1s clara entre naturaleza y gracia sobrenatural; se concede libertad en forma m\u00e1s consciente al mundo, a la cultura y al estado, para que pasen a ser el campo de acci\u00f3n autorresponsable de los -> laicos, que ya no dependen del dictado concreto e inmediato de la Iglesia; la pregunta por el Dios ben\u00e9volo \u00abpara m\u00ed\u00ad\u00bb se plantea dentro de la Iglesia tan radicalmente como en Lutero (Ignacio de Loyola, Francisco de Sales), y se desarrolla una l\u00f3gica existencial del conocimiento de la singular voluntad de Dios \u00abpara m\u00ed\u00ad\u00bb en cada caso (-> ejercicios espirituales). Pero todav\u00ed\u00ada no hemos llegado a una aut\u00e9ntica elaboraci\u00f3n de la a. esta, tal como aqu\u00ed\u00ad la entendemos, sigue siendo, pues, una tarea a realizar por la teolog\u00ed\u00ada, pero, naturalmente, no en el sentido de que todav\u00ed\u00ada no se hayan descubierto los enunciados particulares &#8211; que son frases de la revelaci\u00f3n sobre el hombre-, sino en el de que la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica no posee todav\u00ed\u00ada aquella a., desarrollada sobre la base de un principio original, que corresponda al autoconocimiento ya alcanzado del hombre como \u00absujeto\u00bb.<\/p>\n<p>2. Intento de un esbozo sistem\u00e1tico de una<br \/>\nantropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica<br \/>\na) El primer punto de partida. 1.\u00c2\u00b0, Cuestiones previas. Aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo puede tratarse de una afirmaci\u00f3n teol\u00f3gica. Todo otro procedimiento llevar\u00ed\u00ada la teolog\u00ed\u00ada a una dependencia interna de otras antropolog\u00ed\u00adas. Por consiguiente, lo que el hombre sabe de s\u00ed\u00ad mismo sin la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de la palabra, o debe desprenderse de ese punto de partida, o carece de importancia para una a. teol\u00f3gica en cuanto tal, si bien la teolog\u00ed\u00ada de buen grado deja libre al hombre para que \u00e9l tome en serio esta autoexperiencia mundana. De una posible a. teol\u00f3gica fundamental habr\u00ed\u00ada que decir lo mismo que de una teolog\u00ed\u00ada fundamental en relaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n y la teolog\u00ed\u00ada en general, a saber: el presupuesto en que se apoya el todo m\u00e1s amplio de la teolog\u00ed\u00ada es el que \u00e9sta misma se antepone, pero no algo previo y extra\u00f1o a ella. La luz de la fe es lo envolvente y, tan pronto como se realiza teolog\u00ed\u00ada, \u00absuprime\u00bb la luz de la raz\u00f3n y la conserva a la vez como momento de s\u00ed\u00ad misma. Este punto de partida aqu\u00ed\u00ad buscado, como teol\u00f3gico, que en cuanto tal presupone al sujeto que ha o\u00ed\u00addo y cre\u00ed\u00addo, puede parecer totalmente aposteriorista, es decir, parece hallarse en lo que se ha o\u00ed\u00addo en el mensaje hist\u00f3rico de la fe. Este mensaje, como procedente del mismo Dios, se presenta naturalmente (a pesar de su aposteriorismo hist\u00f3rico) con la pretensi\u00f3n de ser lo envolvente y normativo. El c\u00f3mo es posible esto, a pesar de la apariencia de que lo o\u00ed\u00addo a posteriori debe caer bajo la norma de la autointeligencia aprior\u00ed\u00adstica, constituye una cuesti\u00f3n decisiva para la subsistencia de una a. aut\u00e9nticamente teol\u00f3gica y a la vez una pregunta que ha de esclarecer precisamente una a. teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Lo preguntado es por qu\u00e9 una interpretaci\u00f3n del hombre que llega desde fuera en medio de la contingencia hist\u00f3rica, no llega siempre demasiado tarde para presentarse como la interpretaci\u00f3n fundamental del hombre (cosa que como teol\u00f3gica quiere y debe ser), puesto que sin eso el hombre es una naturaleza que se posee a s\u00ed\u00ad misma, es precisamente sujeto. En \u00faltimo t\u00e9rmino la cuesti\u00f3n se soluciona a base de dos pensamientos. Primero, la adecuada autointeligencia aprior\u00ed\u00adstica del hombre incluye siempre la luz de la fe como un existencial sobrenatural y, por tanto, el hombre no sale al encuentro de la a. aposteriorista de la revelaci\u00f3n con una norma aprior\u00ed\u00adstica y ajena a la teolog\u00ed\u00ada. Segundo, el hombre por esencia est\u00e1 necesariamente referido a lo aposter\u00ed\u00ador\u00ed\u00adstico de la historia, de modo que no puede despreciarlo como \u00abinesencial\u00bb a la manera racionalista.<\/p>\n<p>Y como el hombre est\u00e1 hist\u00f3ricamente condicionado en cada reflexi\u00f3n y en ninguna reflexi\u00f3n (llamada ciencia) puede pensar adecuadamente ese mundo concreto de la historia (es decir, separarlo de \u00e9l mismo como algo que fue recibido confiada e irreflexivamente, aunque tambi\u00e9n entendiendo), consecuentemente, el comenzar por la autointeligencia f\u00e1ctica en virtud de la fe hist\u00f3rica es totalmente leg\u00ed\u00adtimo, supuesto que ese punto de partida resista la prueba de la reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00ba El mismo punto de partida. El hombre (que acepta la fe cristiana) sabe que Dios le habla hist\u00f3ricamente a pesar de su condici\u00f3n creada y pecadora y precisamente en medio de ella, que le habla con una palabra por la que \u00e9l se le abre absoluta, libre y gratuitamente. Este pensamiento, por una parte, es inmediatamente comprensible para el cristiano como resumen de lo que \u00e9l, creyendo, oye por s\u00ed\u00ad mismo, y, por otra parte, es apropiado como punto de partida original de la a. teol\u00f3gica. Con ello no se discute, naturalmente, la posibilidad de una formulaci\u00f3n m\u00e1s aguda y sencilla; se pretende \u00fanicamente centrar la autointeligencia original del cristiano.<\/p>\n<p>b) El despliegue de este punto de partida en una a. teol\u00f3gica cristiana. Aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo podemos esbozar los rasgos m\u00e1s generales. Pues se trata \u00fanicamente de insinuar la esencia y el m\u00e9todo de una a. teol\u00f3gica que todav\u00ed\u00ada no existe, pero no de elaborarla realmente.<\/p>\n<p>1 \u00c2\u00b0 En primer lugar, desde ese punto de partida fundamental habr\u00ed\u00ada que desarrollar la estructura total del hombre: el car\u00e1cter creado como estructura que abarca la distinci\u00f3n entre -> naturaleza y gracia. Y evidentemente habr\u00ed\u00ada que considerar ah\u00ed\u00ad primariamente la criatura que es sujeto (la mera presencia en lo real constituye un modo deficiente de lo dotado de subjetividad), la apertura infinita para Dios en el que no es Dios, como constitutivo a la vez positivo y negativo, el cual bajo ambos aspectos crece en igual medida ante el Dios incomparable.<\/p>\n<p>2 \u00c2\u00b0 Se podr\u00ed\u00ada mostrar que, a pesar de la cognoscibilidad (que aqu\u00ed\u00ad no vamos a determinar con precisi\u00f3n) del hecho de la revelaci\u00f3n a trav\u00e9s de la raz\u00f3n natural, su aut\u00e9ntico oyente es el que la acepta con absoluta (y, por tanto, amorosa) obediencia de fe; y que ah\u00ed\u00ad no se pierde la cualidad de la palabra divina como automanifestaci\u00f3n de Dios, ni aqu\u00e9lla queda desvalorizada hasta la condici\u00f3n de una palabra humana (adecuada solamente a la creaci\u00f3n) en virtud del (necesario) a priori latente en el hecho de que el hombre finito pueda o\u00ed\u00adrla. Partiendo de aqu\u00ed\u00ad, como de una ra\u00ed\u00adz teol\u00f3gica, cabr\u00ed\u00ada alcanzar originariamente la diferencia entre naturaleza y gracia, sin necesidad de presuponer un concepto meramente natural de &#8211;> \u00bb naturaleza pura\u00bb, el cual estuviera ya de antemano filos\u00f3ficamente fijo ( y fuera usado como norma y no como algo que ha de medirse con la norma). Gracia es la capacidad aprior\u00ed\u00adstica de recibir connaturalmente la automanifestaci\u00f3n de Dios en la palabra (fe-amor) y en la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica; naturaleza es la constituci\u00f3n permanente del hombre, presupuesta en ese poder o\u00ed\u00adr, de tal manera que el pecador e incr\u00e9dulo est\u00e1 en condiciones de cerrarse a la automanifestaci\u00f3n de Dios sin afirmar con su \u00bb no\u00bb impl\u00ed\u00adcitamente lo negado (como sucede en el \u00bb no\u00bb culpable a su esencia metaf\u00ed\u00adsica), y de tal manera que dicha automanifestaci\u00f3n se presenta incluso al hombre ya creado como el prodigio libre del amor personal que \u00e9l de suyo (en virtud de su naturaleza) no puede exigir, aun estando esencialmente abierto a ese prodigio (naturaleza como positiva potencia obediencial para la gracia sobrenatural). Desde esta naturaleza habr\u00ed\u00ada que obtener una comprensi\u00f3n teol\u00f3gica de todo lo implicado en la \u00abespiritualidad del hombre\u00bb: -> transcendencia absoluta, -> libertad, valor eterno (-> inmortalidad), personalidad.<\/p>\n<p>3 \u00c2\u00b0 A partir de la historicidad (-> historia e historicidad) de la audici\u00f3n de la palabra de Dios se podr\u00ed\u00ada mostrar el contenido pleno y el peso de la afirmaci\u00f3n teol\u00f3gica de la historicidad del hombre, la cual implica: el hecho de que \u00e9l tenga un contorno mundano, su corporalidad, la comunidad de linaje de la humanidad una en la que \u00e9l se halla, su sexualidad, su ordenaci\u00f3n a la ->comunidad (-> familia, -> estado, -> Iglesia), el car\u00e1cter agonal de su existencia, el condicionamiento hist\u00f3rico de su situaci\u00f3n y la imposibilidad de disponer sobre ella, y sobre todo el ineludible pluralismo de su esencia, por el que \u00e9l, aun siendo originariamente \u00abuno\u00bb y no una suma accesoria, no rige concretamente esa su unidad, sino que debe luchar siempre de nuevo por la forma de su existencia que le ha sido encomendada.<\/p>\n<p>4 \u00c2\u00b0 Si se renuncia a incluir toda la dogm\u00e1tica en la a. teol\u00f3gica, cosa que en s\u00ed\u00ad ser\u00ed\u00ada posible dado el hecho de que el hombre est\u00e1 agraciado no s\u00f3lo con la gracia creada, sino tambi\u00e9n con Dios mismo, mas por diversos motivos no es recomendable (por motivos que en \u00faltimo t\u00e9rmino descansan en el ineludible dualismo de la criatura espiritual entre lo \u00abesencial\u00bb y lo \u00abexistencial\u00bb); en ese caso s\u00f3lo se podr\u00e1n incorporar a la aut\u00e9ntica a. teol\u00f3gica aquellos enunciados que caracterizan al hombre siempre y en cada situaci\u00f3n de su historia, prescindiendo de si estas caracter\u00ed\u00adsticas son existenciales naturales o sobrenaturales de su existencia. Y la historia misma de salvaci\u00f3n y de perdici\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada moral y el estudio etiol\u00f3gico de los nov\u00ed\u00adsimos a base de la situaci\u00f3n escatol\u00f3gica que se da \u00abahora\u00bb, deber\u00e1n ser adjudicados con raz\u00f3n a tratados propios. Con mayor motivo cabe afirmar esto de la doctrina de Dios propiamente dicha. No como si el Dios (uno y trino) del que habla la teolog\u00ed\u00ada pudiera ser explicado sin decir algo sobre el hombre que recibe como gracia a este mismo Dios. Pero, puesto que el hombre se refiere a Dios como a un centro esencialmente extr\u00ed\u00adnseco (y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad est\u00e1 rectamente en s\u00ed\u00ad mismo), es l\u00ed\u00adcito que sus declaraciones sobre \u00e9l, aun cuando no puedan olvidar la situaci\u00f3n \u00abexistencial\u00bb de los hombres, sin embargo, se produzcan fuera de la a. propiamente dicha.<\/p>\n<p>c) Finalmente, todav\u00ed\u00ada hemos de prestar especial atenci\u00f3n a la relaci\u00f3n entre la cristolog\u00ed\u00ada y la a. teol\u00f3gica. En tiempos anteriores no se vio ah\u00ed\u00ad un problema especulativo de la ciencia teol\u00f3gica. Se sab\u00ed\u00ada ya qu\u00e9 es el \u00abhombre\u00bb cuando se pasaba a decir que Cristo es verdadero hombre. A lo sumo quedaba reservada a la -> cristolog\u00ed\u00ada la tarea de pensar qu\u00e9 no incluye esa afirmaci\u00f3n cuando se aplica a Cristo. Adem\u00e1s de esto, se ve\u00ed\u00ada claro que Cristo es hombre en \u00abforma ideal\u00bb y, as\u00ed\u00ad, prototipo para los hombres y modelo ideal para una a. teol\u00f3gica, pero un modelo que, en sentido estricto, no era necesario para la a.<\/p>\n<p>Desde K. Barth y K. Heim se ha hecho necesario plantear en forma m\u00e1s seria la relaci\u00f3n entre ambos tratados. En primer lugar la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica debe reflexionar sobre el hecho de que una gran parte de sus afirmaciones (resurrecci\u00f3n, gracia deificante) s\u00f3lo son posibles desde que existe una cristolog\u00ed\u00ada. Parece obvio que no basta con ver ah\u00ed\u00ad una mera simultaneidad, sino que, adem\u00e1s, este trozo de la a. teol\u00f3gica, el cual da profundidad y medida a todo lo dem\u00e1s, ha de ser considerado objetivamente como efecto (no s\u00f3lo m\u00e9rito) de la realidad de Cristo y subjetivamente como consecuencia de la cristolog\u00ed\u00ada. Si adem\u00e1s el Logos se hace hombre, esta frase no se entiende si en ella se ve afirmada solamente la \u00abasunci\u00f3n\u00bb de una realidad que no dice ninguna relaci\u00f3n interna al que la asume y podr\u00ed\u00ada perfectamente ser sustituida por cualquier otra cosa. La encarnaci\u00f3n \u00fanicamente es entendida en verdad cuando se concibe la humanidad de Cristo, no s\u00f3lo como un instrumento en \u00faltimo t\u00e9rmino externo, a trav\u00e9s del cual se hace o\u00ed\u00adr un Dios que permanece invisible, sino como aquello en lo que el mismo Dios (sin dejar de serlo) se convierte cuando \u00e9l se enajena de s\u00ed\u00ad mismo en la dimensi\u00f3n de lo distinto de \u00e9l, de lo no divino.<\/p>\n<p>Aunque, evidentemente, Dios pod\u00ed\u00ada crear el mundo sin encarnaci\u00f3n, sin embargo, es conciliable con esta afirmaci\u00f3n aquella otra seg\u00fan la cual la posibilidad de la creaci\u00f3n est\u00e1 fundada en la posibilidad radical de la autoenajenaci\u00f3n de Dios (pues en la simplicidad divina no hay una multiplicidad de posibilidades meramente yuxtapuestas). Pero, entonces, el hombre en su definici\u00f3n originaria es: el otro en el que Dios puede convertirse por su autoenajenaci\u00f3n y el posible hermano de Cristo. Precisamente si la potencia obediencial para la uni\u00f3n hipost\u00e1tica y para la gracia (\u00c2\u00a1de Cristo!) es, no una potencia junto a otras, sino la misma naturaleza, y si \u00e9sta (naturaleza = potencia obediencial), que en s\u00ed\u00ad misma de ning\u00fan modo es evidente, llega a conocerse por su acto, consecuentemente, donde ella puede aparecer con mayor claridad y descubrir su aut\u00e9ntico misterio es en su acto supremo, consistente en ser lo otro en lo que se convierte el mismo Dios.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, desde Dios y desde el hombre la cristolog\u00ed\u00ada se presenta como la repetici\u00f3n sobrepujante y m\u00e1s radical de la a. teol\u00f3gica. Sin embargo, por m\u00e1s que la a. (al menos) teol\u00f3gica deba tener ante sus ojos la cristolog\u00ed\u00ada como su criterio y medida, no obstante, es inadecuado desarrollarla \u00fanicamente desde la cristolog\u00ed\u00ada. Ciertamente, nunca encontramos al hombre fuera de su alianza con la palabra de Dios, alianza que por primera vez descubre su \u00faltimo sentido en el Dios, hecho hombre, donde el que habla y el que escucha, donde la palabra y la audici\u00f3n absoluta, se hacen una misma cosa; pero nosotros hallamos este insuperable punto cumbre de la historia de dicha alianza dentro del todo de nuestra historia, en la cual hemos experimentado ya al hombre y sabido algo de \u00e9l (y, por cierto, tambi\u00e9n a partir de la luz divina) cuando encontramos a Cristo y entendemos que \u00e9l es un hombre. Por consiguiente, constituir\u00ed\u00ada una abreviaci\u00f3n de la a. teol\u00f3gica el que intent\u00e1ramos desarrollarla exclusivamente desde su meta, desde la cristolog\u00ed\u00ada, pues la \u00faltima experiencia no suprime la anterior.<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Puesto que entre los objetos sobre los cuales habla directamente la ->palabra de Dios se halla tambi\u00e9n el conocimiento del hombre (p. ej., Rom 1, 19ss; Dz 1806), una reflexi\u00f3n te\u00f3rica y cient\u00ed\u00adfica de la teolog\u00ed\u00ada sobre su propia actividad sigue siendo teolog\u00ed\u00ada. 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