{"id":18862,"date":"2016-02-05T12:06:49","date_gmt":"2016-02-05T17:06:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/barroco\/"},"modified":"2016-02-05T12:06:49","modified_gmt":"2016-02-05T17:06:49","slug":"barroco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/barroco\/","title":{"rendered":"BARROCO"},"content":{"rendered":"<p>La palabra \u00abbarroco\u00bb sirvi\u00f3 originariamente para caracterizar y rechazar una forma de arte que era percibida como exagerada y extravagante. Pero la ciencia llam\u00f3 as\u00ed\u00ad a un estilo que naci\u00f3 en el s. xvi del renacimiento italiano, se propag\u00f3 desde Italia por toda Europa y sus colonias, y se extingui\u00f3 hacia fines del s. xvIII. Su comienzo y su final son muy distintos en los diversos pa\u00ed\u00adses; as\u00ed\u00ad, p. ej., la cultura del b. no pudo desarrollarse plenamente al norte de los Alpes hasta despu\u00e9s de 1650, a\u00f1o en que acabaron o por lo menos se localizaron las grandes guerras y, sobre todo, hasta que en 1683 los turcos sufrieron una derrota decisiva. Al principio, la expresi\u00f3n \u00abbarroco\u00bb se aplic\u00f3 m\u00e1s al arte de los pueblos rom\u00e1nicos y cat\u00f3licos. Sin embargo, si es cierto que el b. encontr\u00f3 en los pueblos cat\u00f3licos su m\u00e1s rico desarrollo, tambi\u00e9n para el mundo protestante vino a ser la forma del tiempo. Hoy se entiende por b. toda la cultura occidental de los s. xvii y xvIII. La cultura del b. es la \u00faltima gran cultura social nacida del cristianismo. Los impulsos decisivos los recibi\u00f3 de la -> reforma y contrarreforma cat\u00f3lica, en la que se refleja la conciencia de s\u00ed\u00ad misma que recupera la Iglesia cat\u00f3lica. Ya en medio de la crisis que supuso la -> reforma protestante, la Iglesia se cre\u00f3 por medio del concilio de Trento (que fij\u00f3 las m\u00e1s importantes doctrinas de la fe y dio los necesarios decretos de reforma) el firme fundamento de su renovaci\u00f3n religiosa y poderoso florecimiento. Dondequiera reviv\u00ed\u00ada de nuevo la antigua Iglesia desde fines del s. xvi, revest\u00ed\u00adase del ostentoso atuendo del b., aunque vari\u00e1ndolo seg\u00fan las caracter\u00ed\u00adsticas nacionales y regionales. Pol\u00ed\u00adtica y socialmente, la cultura del b. tiene como presupuesto la sociedad cortesana y aristocr\u00e1tica, rigurosamente dividida en estamentos, de la era del absolutismo, cuya cima era el soberano absoluto \u00abpor la gracia de Dios\u00bb. Sin embargo, est\u00e1 profundamente arraigada en el pueblo. Su fin vino con el triunfo de la ilustraci\u00f3n, a la sombra de la &#8211;> revoluci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>El nuevo sentimiento estil\u00ed\u00adstico y vital hall\u00f3 en los dominios del arte su expresi\u00f3n m\u00e1s impresionante. Este sentimiento estaba caracterizado por una nueva experiencia de Dios, de su infinitud y de su libertad sin l\u00ed\u00admites, pero tambi\u00e9n de su soberana bondad y del amor con que redime a los hombres. El hombre hall\u00f3 ahora de nuevo tras el cansado y a menudo desesperanzado talante de la baja -> edad media y de la enorme conmoci\u00f3n de la \u00e9poca de la reforma protestante, la confianza en Dios y en s\u00ed\u00ad mismo. Se abri\u00f3 camino una nueva din\u00e1mica victoriosa, potente e impresionante. En la transformaci\u00f3n barroca de Roma, los pontificados de Sixto v (1585-1590) y de Urbano viii (1623-44) representaron una grandiosa cima. Tambi\u00e9n los jesuitas, la orden m\u00e1s importante de esta \u00e9poca, se hicieron muy pronto propagadores del nuevo sentido estil\u00ed\u00adstico y de las nuevas formas de la vida religiosa. De Roma partieron nuevos impulsos hacia el Norte y el Oeste. En arte, los centros m\u00e1s importantes -despu\u00e9s de Roma- fueron Par\u00ed\u00ads (bajo el \u00abrey sol\u00bb, Luis xiv, en Versalles) y Viena (despu\u00e9s de la derrota de los turcos en 1683). No s\u00f3lo se levantaron palacios gigantescos, rayanos con frecuencia en lo ut\u00f3pico, de pr\u00ed\u00adncipes seculares y eclesi\u00e1sticos, sino tambi\u00e9n poderosas instalaciones mon\u00e1sticas e incontables iglesias, con un af\u00e1n constructivo que en muchos casos llegaba a ser pasi\u00f3n. La arquitectura va a la cabeza y a su servicio se ponen, como nunca antes, la pintura y la escultura. Ya no basta la concepci\u00f3n, racionalmente clara y equilibrada, de la forma del renacimiento, como tampoco su arm\u00f3nica quietud en lo visible, comprensible y claramente delimitado. Cierto que se conservan las formas particulares del renacimiento; pero, por una parte, se subliman con formas poderosas y pat\u00e9ticamente movidas hasta lo colosal y dram\u00e1tico (theatrum sacrum) y, por otra, se transfiguran en lo pintoresco. Tambi\u00e9n la m\u00fasica pasa por un per\u00ed\u00adodo de florecimiento, en que, durante la \u00e9poca propiamente barroca, va a la cabeza el mundo protestante (Juan Sebasti\u00e1n Bach, Jorge Fed. H\u00e1ndel), terminando en el clasicismo vien\u00e9s (Mozart, Haydn, Beethoven). En las iglesias barrocas se abre ya una aurora del cielo al hombre doliente pero en principio redimido ya (junto con toda la creaci\u00f3n). En medio de todo el poder y magnificencia de la Iglesia, expresados del modo m\u00e1s gr\u00e1fico, se pone de manifiesto al observador atento la profunda piedad de una \u00e9poca que estaba por igual familiarizada con la representaci\u00f3n principesca y con la majestad de la muerte. Las iglesias cat\u00f3licas del b. y del maravillosamente espiritualizado rococ\u00f3 eclesi\u00e1stico (cuya verdadera patria es solamente el sur de Alemania) son, por decirlo as\u00ed\u00ad, la representaci\u00f3n, en el idioma del arte, de la gloria del hombre redimido. Toda la historia de la salvaci\u00f3n, desde la creaci\u00f3n y el pecado original, pasando por la redenci\u00f3n, hasta el juicio final y la gloria, pero sobre todo la gran \u00abcomuni\u00f3n de los santos\u00bb, se hacen all\u00ed\u00ad accesibles a los sentidos.<\/p>\n<p>Lo mismo que en el arte, la \u00e9poca del b. buscaba en todos los \u00f3rdenes la exteriorizaci\u00f3n y representaci\u00f3n. Fue una era que se pas\u00f3 en espect\u00e1culos y fiestas. El teatro moral religioso fue fervorosamente cultivado sobre todo en los numerosos colegios de jesuitas. Magn\u00ed\u00adficas procesiones con muchas im\u00e1genes y con representaciones vivas, peregrinaciones y hermandades (siguiendo a menudo el orden de estamentos) tuvieron un nuevo esplendor, que continu\u00f3 en parte las formas de piedad de la baja edad media, y en muchos casos las super\u00f3 ampliamente. Las fiestas de la Iglesia y de los santos fueron celebradas con la mayor solemnidad. En las m\u00faltiples y, riqu\u00ed\u00adsimas formas de la piedad barroca, lo mismo en la liturgia que en los anchos dominios de la piedad popular, se pone de manifiesto una poderosa vitalidad religiosa. El cristocentrismo fundamental se mostr\u00f3 en la devoci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, amorosamente cultivada, en el culto floreciente del coraz\u00f3n de jes\u00fas, ea la piedad m\u00ed\u00adstica, en los numerosos calvarios y en la devoci\u00f3n del v\u00ed\u00ada crucis, que hizo por entonces su entrada en las iglesias. Se foment\u00f3 la predicaci\u00f3n, aunque con frecuencia no pasaba de la exhortaci\u00f3n moral y del ejemplo impresionante, sin penetrar propiamente en el esp\u00ed\u00adritu de la sagrada Escritura. En cambio, lo mismo en la instrucci\u00f3n religiosa que en todas las formas de piedad lit\u00fargica y extralit\u00fargica, las verdades centrales del cristianismo quedaron en muchos casos recubiertas por un exuberante follaje piadoso, no siempre libre de superstici\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad inici\u00f3 la ilustraci\u00f3n cat\u00f3lica su obra de limpieza y simplificaci\u00f3n, obra ciertamente necesaria, pero a menudo poco inspirada y feliz. Con todo el gran patetismo de aquella \u00e9poca, amenazaba constantemente el peligro de una exaltaci\u00f3n o un entusiasmo inaut\u00e9ntico, de una excesiva sensibler\u00ed\u00ada subjetiva, de una plasticidad demasiado burda y, con ello, el de la mera exterioridad religiosa.<\/p>\n<p>Testimonio del gran auge de la nueva vitalidad de la Iglesia son las importantes realizaciones de la teolog\u00ed\u00ada (&#8211;> escol\u00e1stica del b.; las grandes colecciones y ediciones cr\u00ed\u00adticas en todas las disciplinas). Las cuestiones que segu\u00ed\u00adan abiertas desde la reforma protestante, sobre la gracia, la libertad y la predestinaci\u00f3n, revivieron una y otra vez, y condujeron a graves y duraderas pol\u00e9micas en la Iglesia (la disputa de auxiliis, la lucha en torno a los sistemas morales, el jansenismo). Junto con el -> jansenismo, conmovieron gravemente a la Iglesia en todos los pa\u00ed\u00adses sobre todo el &#8211;> galicanismo y fen\u00f3menos an\u00e1logos en las relaciones entre la Iglesia y el Estado.<\/p>\n<p>Fueron muy florecientes en esta \u00e9poca las misiones cat\u00f3licas, las cuales, dirigidas (desde 1622) por la congregaci\u00f3n romana De propaganda fide y sostenidas por las grandes \u00f3rdenes religiosas, se extendieron por todo el mundo. Pero las rivalidades entre las varias \u00f3rdenes, la larga disputa sobre la acomodaci\u00f3n y los ritos y la supresi\u00f3n de los jesuitas, trajeron retrocesos mediado el s. xvIII.<\/p>\n<p>Al lado de las poderosas, realizaciones, no deben tampoco pasarse por alto las sombras. La Iglesia no sufri\u00f3 solamente por las tensiones y disputas internas ya mentadas. Las ciencias eclesi\u00e1sticas no atendieron bastante al siempre creciente acervo de datos que reun\u00ed\u00adan las ciencias experimentales y no pudieron ya dominarlo con aliento creador. Languideci\u00f3 la fuerza para crear una aut\u00e9ntica s\u00ed\u00adntesis convincente, comparable a la lograda en su tiempo por la alta -> escol\u00e1stica. El moderno proceso de secularizaci\u00f3n, el descenso de la influencia cristiana prosigui\u00f3 lentamente, y avanz\u00f3 con rapidez en el s. xviiz. La evoluci\u00f3n alcanz\u00f3 su punto culminante con la ilustraci\u00f3n. La sima entre la fe y la ciencia se ensanch\u00f3 inconteniblemente y pareci\u00f3 de momento insuperable. La Iglesia vivi\u00f3 a menudo al margen de la gran miseria social de las clases inferiores, sobre todo en el sur de Europa y en Am\u00e9rica Latina, aunque no faltaron quienes dieron la voz de alarma. Con el avance de la ilustraci\u00f3n fue cambiando insensiblemente, desde 1700, la concepci\u00f3n del mundo y de la vida. En lugar de la ilusi\u00f3n de espacios inmensos, los hombres ped\u00ed\u00adan ahora \u00f3rdenes de claras perspectivas; en lugar de entusiasmo sentimental, exig\u00ed\u00adan claridad y sobriedad racional; en lugar de magnificencia celeste y terrena, reclamaban ayuda y utilidad en el diario quehacer humano. A los hombres de la -> ilustraci\u00f3n se les hicieron demasiado pesados y complicados los suntuosos vestidos de la \u00e9poca barroca. As\u00ed\u00ad, la ilustraci\u00f3n vino a ser uno de los grandes ensayos de aligeramiento o descarga de la historia espiritual de occidente. Frente a un lastre hist\u00f3rico que se hab\u00ed\u00ada hecho demasiado grueso y pesado, la ilustraci\u00f3n retorn\u00f3 a algo primigenio, anterior a la historia: al hombre como ser racional. La m\u00ed\u00adstica luz celeste del b. fue substituida en la \u00abera de la cr\u00ed\u00adtica\u00bb (Kant) por la luz de la naturaleza y de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Georg Schwaiger<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra \u00abbarroco\u00bb sirvi\u00f3 originariamente para caracterizar y rechazar una forma de arte que era percibida como exagerada y extravagante. 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