{"id":18864,"date":"2016-02-05T12:06:53","date_gmt":"2016-02-05T17:06:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/brujas-procesos-de\/"},"modified":"2016-02-05T12:06:53","modified_gmt":"2016-02-05T17:06:53","slug":"brujas-procesos-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/brujas-procesos-de\/","title":{"rendered":"BRUJAS, PROCESOS DE"},"content":{"rendered":"<p>1. Una superstici\u00f3n que vive soterra\u00f1a en todas las religiones, en la transici\u00f3n de la edad media a la moderna (s. XIV-XVIII) tom\u00f3 forma especial en la Europa occidental bajo la creencia en las b., que cost\u00f3 la vida a algunos cientos de miles de personas.<\/p>\n<p>La creencia en las brujas es la convicci\u00f3n irracional y, por tanto, dif\u00ed\u00adcil de refutar, de que el hombre malo o la mujer mala puede entrar en tratos con poderes diab\u00f3licos (pacto con el diablo) y, con ayuda de fuerzas ocultas de esta especie, da\u00f1ar a sus pr\u00f3jimos (maleficium, magia mal\u00e9fica). Por una parte, esta creencia ha inducido de hecho a algunas gentes a ejercitarse en el < arte\" de la brujer\u00ed\u00ada (libros m\u00e1gicos y unciones de b.). En este sentido ha habido efectivamente b. y brujos (magos o hechiceros de uno y otro sexo) que, sin duda por odio a sus semejantes, se han ensayado en los maleficios. Es seguro, sin embargo, que s\u00f3lo poqu\u00ed\u00adsimas de entre las v\u00ed\u00adctimas de la persecuci\u00f3n contra las b. fueron efectivamente tales. Hist\u00f3ricamente no se ha transmitido un solo caso en que pueda demostrarse que se da arte m\u00e1gica diab\u00f3lica.\n\n2. Por otra parte, la creencia en las b. condujo al miedo a las b. y a la necesidad de defenderse contra ellas. Eso se puso de manifiesto no s\u00f3lo en los contrahechizos, sino tambi\u00e9n en las persecuciones regulares bajo inspecci\u00f3n de la Iglesia y del estado. Las modernas persecuciones de b. son obra solamente de la justicia popular, no de prescripciones legales.\n\n3. Los or\u00ed\u00adgenes de la creencia en b. en el occidente cristiano hay que buscarlos en la superstici\u00f3n precristiana de los pueblos orientales (caldeos, egipcios) y en las viejas ideas germ\u00e1nicas sobre esp\u00ed\u00adritus que atraviesan los aires. Muchos decretos sinodales de la \u00e9poca carolingia demuestran que esta superstici\u00f3n no habla desaparecido enteramente. La creencia en las b. fue considerablemente favorecida por la doctrina sobre el diablo en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, se\u00f1aladamente desde que los representantes de la escol\u00e1stica dieron por posibles y reales la brujer\u00ed\u00ada y las apariciones del diablo; no se trataba, pues, a su juicio de meras imaginaciones. Las muchas historias legendarias de milagros de santos tambi\u00e9n despertaron f\u00e1cilmente en el pueblo la fe en un arte maravilloso, inquietante y diab\u00f3lico. A menudo era dif\u00ed\u00adcil trazar la l\u00ed\u00adnea divisoria entre usos supersticiosos de origen religioso y acciones m\u00e1gicas.\n\n4. Sin embargo, las persecuciones contra las b. s\u00f3lo comenzaron cuando se empez\u00f3 a ver en la magia o brujer\u00ed\u00ada un crimen que pon\u00ed\u00ada en peligro la sociedad. La inquisici\u00f3n eclesi\u00e1stica ten\u00ed\u00ada por fin castigar toda apostas\u00ed\u00ada de la fe, aun la no expresada. La brujer\u00ed\u00ada era, efectivamente, implicite, apostas\u00ed\u00ada de Dios y, por ende, pecado grave. Para la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, toda acci\u00f3n supersticiosa era apostas\u00ed\u00ada (idolatr\u00ed\u00ada). As\u00ed\u00ad se explica que la inquisici\u00f3n eclesi\u00e1stica persiguiera pronto a herejes y b. En los procesos del sur de Francia, a comienzos del s. xiv, ambas acusaciones se entrecruzan. Pero pronto se dej\u00f3 a los tribunales civiles el castigo de las b., pues la magia mal\u00e9fica se mir\u00f3 como crimen social. En el curso del s. xv, los procesos de b. se sustraen m\u00e1s y m\u00e1s a la inquisici\u00f3n eclesi\u00e1stica, por m\u00e1s que, en este tiempo, los te\u00f3logos - y tambi\u00e9n los juristas- empiezan a propagar con sus escritos la fe en las b. Con ello dan a la creencia en b. una apariencia de doctrina eclesi\u00e1stica. As\u00ed\u00ad pues, mientras los tribunales civiles emprend\u00ed\u00adan en serio con sus disposiciones penales contra la magia (p. ej., en la Constitutio Criminalis Carolina, 1532, de Carlos v) la persecuci\u00f3n de las b., las autoridades eclesi\u00e1sticas, del papa abajo (bula Summis desiderantes affectibus, 1484, del papa Inocencio viii), fomentaban en el pueblo fiel la fe en las b. Tambi\u00e9n los reformadores protestantes muestran ser hijos de su tiempo, y est\u00e1n a\u00fan prisioneros de tal creencia, como en general desempe\u00f1a el diablo gran papel en las ideas de Lutero y Calvino. De ah\u00ed\u00ad que las persecuciones contra las b. no amainan en modo alguno despu\u00e9s de la reforma protestante, sino que suben m\u00e1s bien de punto por ambos lados y hasta se acusan mutuamente cat\u00f3licos y protestantes de negligencia en el asunto.\n\nDesde la aparici\u00f3n del martillo de b. (Malleus maleficarum) en 1489, la doctrina sobre b. permanece durante doscientos a\u00f1os esencialmente la misma. Seg\u00fan esta \"doctrina\", la bruja busca primeramente enlace con el diablo por medio de conjuros m\u00e1gicos. Seguidamente aparece el esp\u00ed\u00adritu maligno y ambos firman el pacto diab\u00f3lico. El diablo promete a la b. o al brujo o mago (recu\u00e9rdese a Fausto) toda ayuda para alcanzar riqueza, poder y dicha, a cambio de lo cual la otra parte le vende el alma y abjura de Dios y de la fe cristiana. Ritos y f\u00f3rmulas m\u00e1gicas sellan esta alianza. La b. dispone ahora, por medio de f\u00f3rmulas y ung\u00fcentos m\u00e1gicos (fabricados \u00e9stos, entre otros ingredientes, con cad\u00e1veres de ni\u00f1os muertos sin bautizar), de fuerzas preternaturales para da\u00f1ar a los hombres. Una b. puede causar, aun a distancia, muertes repentinas, enfermedades inexplicables, pestilencias, malas cosechas e inundaciones. Las b. tambi\u00e9n pueden producir sabandijas, despertar o impedir el placer del amor, conjurar muertos, quitar la leche a las vacas, envenenar por mala mirada las comidas y entumecer a los ni\u00f1os, provocar por conjuro tormentas, granizo y fuego. Las b. se transforman en gatos o sapos; los magos en lobos.\n\nEn determinados tiempos (noche de Walpurgis, 1 de mayo), todas las brujas de una regi\u00f3n han de volar (vuelo de b.) para asistir al aquelarre, en que rinden pleites\u00ed\u00ada a Satan\u00e1s.\n\nLas b. forman como una sociedad o alianza secreta.\n\nComo se entregan voluntariamente en manos de Satan\u00e1s, no puede decirse sean propiamente posesas; hasta cierto punto, ellas mandan sobre el diablo. S\u00ed\u00ad se cre\u00ed\u00ada, es cambio, que pod\u00ed\u00adan producir en otros la posesi\u00f3n diab\u00f3lica.\n\nSeg\u00fan la \"doctrina\" general sobre las b., son generalmente mujeres las que se dan a la magia o brujer\u00ed\u00ada, pues, seg\u00fan esa doctrina, las mujeres son m\u00e1s propensas a la sensualidad y al pecado (ya en el para\u00ed\u00adso Eva fue quien sedujo a Ad\u00e1n).\n\nAqu\u00ed\u00ad se pone de manifiesto un antifeminismo clerical, el miedo neur\u00f3tico ante la atracci\u00f3n del otro sexo, que traslada la propia excitabilidad sensible al objeto y por eso lo combate.\n\nComo arte secreto y diab\u00f3lico, se cre\u00ed\u00ada adem\u00e1s que la brujer\u00ed\u00ada es dif\u00ed\u00adcil de descubrir y combatir. El diablo protege y fortalece a sus sat\u00e9lites.\n\n5. Por eso, el proceso contra las b. se desarrolla \"sumariamente y sin requilorios\". La menor sospecha puede ser ya motivo para una detenci\u00f3n. Si no se hace inmediatamente una declaraci\u00f3n, se recurre sin escr\u00fapulo a la tortura. Contra las b. es l\u00ed\u00adcita toda clase de tormentos, pues se combate contra poderes diab\u00f3licos. La sentencia, seg\u00fan uso antiguo, es muy frecuentemente la quema, a veces despu\u00e9s de la decapitaci\u00f3n. Donde se usaba menos la tortura, p. ej., en Inglaterra, se excogitaron, otros medios para descubrir a las b.: se examinaba el cuerpo para hallar la llamada se\u00f1al de la b., el estigma del diablo, o se apelaba a la prueba del agua: la bruja, desprendida por una soga, no pod\u00ed\u00ada hundirse, pues el agua (santificada por el bautismo de Cristo) no quer\u00ed\u00ada recibir a la b.\n\nTal cariz presentaban la \"doctrina\" y los procesos de b. As\u00ed\u00ad se persigui\u00f3 durante siglos a las b. en Alemania, Francia e Inglaterra (menos en Italia, Suecia y Am\u00e9rica, rara vez en Polonia, Espa\u00f1a y Pa\u00ed\u00adses Bajos). Hubo b. mientras se celebraron procesos contra ellas. Sobre todo el uso de interrogar a cada b., antes de ejecutarla, sobre sus c\u00f3mplices, aument\u00f3 el n\u00famero de ellas. Bajo la amenaza de nuevos tormentos, una b. ten\u00ed\u00ada que dar los nombres de otras. En su angustia, la infortunada daba los de b. ya ejecutadas o de las que llevaban ya fama de tales. Las denunciadas eran detenidas y atormentadas inmediatamente sin m\u00e1s examen. As\u00ed\u00ad un proceso llamaba a otro, hasta la despoblaci\u00f3n de un pueblo o de una comarca. A veces s\u00f3lo la intervenci\u00f3n de un pr\u00ed\u00adncipe cortaba semejante cadena de procesos. Una acusada no lograba casi nunca escapar a la sentencia de muerte. Una en\u00e9rgica impugnaci\u00f3n de la culpa no serv\u00ed\u00ada sino para acrecentar la sospecha de los jueces: \u00c2\u00a1s\u00f3lo el diablo pod\u00ed\u00ada dar aquella fuerza para resistir a los tormentos!\nAs\u00ed\u00ad, los procesos de las b. hicieron pr\u00e1cticamente \"legal\" la fe en ellas, y, despu\u00e9s que durante d\u00e9cadas hab\u00ed\u00adan ardido por doquiera las piras, nadie se atrev\u00ed\u00ada ya a atacar tales procesos.\n\nCierto que hubo siempre hombres que condenaron los procesos de b. de su tiempo y pusieron en duda que se castigara siempre a las realmente culpables; pero no raras veces se redujo violentamente a silencio tales voces de honrada conciencia. Defender a las b. o impugnar los procesos contra ellas, era exponer la propia vida. Como que se ten\u00ed\u00ada por se\u00f1al de brujer\u00ed\u00ada no creer en ella. Los escritos de estos esp\u00ed\u00adritus ilustrados, te\u00f3logos, juristas y m\u00e9dicos, aparecidos a menudo an\u00f3nimos, contribuyeron a superar lentamente la creencia en b.\n\nHacia fines del s. xvii, disminuyen lentamente los procesos en Inglaterra, Alemania y Francia; en otras partes hab\u00ed\u00adan ya cesado antes.\n\n6. La explicaci\u00f3n de la creencia en b. hay que buscarla en el terreno religioso y en el de la psicolog\u00ed\u00ada social. Cuando un pueblo pasa por duras pruebas, quiere tener culpables. Entonces no pod\u00ed\u00ada ser culpable el gobierno, que se ten\u00ed\u00ada por instituido inmediatamente por Dios. Luego la culpa la ten\u00ed\u00adan otros poderes inferiores, hostiles a Dios: las brujas.\n\nLos tiempos de grandes inquietudes sociales, religiosas y pol\u00ed\u00adticas fueron siempre tiempos de miedo a las b.; apenas, empero, volv\u00ed\u00ada la prosperidad econ\u00f3mica, desaparec\u00ed\u00ada la fe en b.\n\nLa \u00faltima explicaci\u00f3n de la creencia en b. radica en el fen\u00f3meno de la superstici\u00f3n, por la que el hombre vive m\u00e1s del miedo a poderes dem\u00f3nicos que de la confianza en Dios. La adivinaci\u00f3n y -> astrolog\u00ed\u00ada se dan tambi\u00e9n la mano con la brujer\u00ed\u00ada. La religi\u00f3n se pervierte as\u00ed\u00ad para convertirse en magia, y la entrega a la providencia se trueca en fan\u00e1tica rebeli\u00f3n contra todo supuesto enemigo. Por eso la fe en b. pone de manifiesto una perversi\u00f3n \u00ed\u00adntima en el cristianismo: se sucumbi\u00f3 a la constante tentaci\u00f3n de toda religi\u00f3n de querer defender valores espirituales por medio del poder secular y asegurar los derechos de Dios por jurisprudencia humana. Hab\u00ed\u00ada tambi\u00e9n orgullo farisaico en castigar tan fan\u00e1ticamente el error religioso de los otros. Los perseguidores de b: eran a menudo personas desequilibradas con rasgos neur\u00f3ticos. En el pueblo, la fe en b. naci\u00f3 sin duda de una necesidad de sensaci\u00f3n, de un af\u00e1n por lo inquietante y espantoso. En la persecuci\u00f3n de las b. \u00e9l pod\u00ed\u00ada satisfacer su sadismo, y darse el gusto de ver culpar a los dem\u00e1s, mientras se cre\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad mismo justo y seguro.<\/p>\n<p>La autosuficiencia de la teolog\u00ed\u00ada de entonces, que precisamente en la \u00e9poca del humanismo se cerr\u00f3 a la evoluci\u00f3n de la medicina, de la jurisprudencia y de las cienc\u00ed\u00adas naturales, defendi\u00f3 la fe en b. como una especie de dogma. La ausencia de todo conocimiento de las enfermedades ps\u00ed\u00adquicas y de los aspectos psicosociol\u00f3gicos de una man\u00ed\u00ada masiva, impidi\u00f3 por mucho tiempo a la ciencia descubrir con claridad la ceguera de tan tr\u00e1gica locura. Por lo dicho, los procesos de b. pueden servirnos de advertencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Hugo J. Zwetsloot<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Una superstici\u00f3n que vive soterra\u00f1a en todas las religiones, en la transici\u00f3n de la edad media a la moderna (s. XIV-XVIII) tom\u00f3 forma especial en la Europa occidental bajo la creencia en las b., que cost\u00f3 la vida a algunos cientos de miles de personas. 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