{"id":18868,"date":"2016-02-05T12:07:01","date_gmt":"2016-02-05T17:07:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caridad-practica-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T12:07:01","modified_gmt":"2016-02-05T17:07:01","slug":"caridad-practica-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caridad-practica-de-la\/","title":{"rendered":"CARIDAD, PRACTICA DE LA"},"content":{"rendered":"<p>I. Esencia y concepto de la caridad<br \/>\nLa c. es una de las maneras c\u00f3mo bajo la forma de un signo se puede conocer la presencia de Dios en este mundo a trav\u00e9s del protosacramento de la Iglesia. Esta manifestaci\u00f3n esencial de la vida de la -> Iglesia apunta, por encima de s\u00ed\u00ad misma, hacia la realidad de Dios, que en su esencia y vida trinitaria es la c. misma. Ese misterio y lo relacionado con \u00e9l, a saber, el hecho de que Dios ama a los hombres y entrega a su Hijo unig\u00e9nito para redimirles, es el misterio central de nuestra fe, por medio del cual estamos prometidos con Dios. Este misterio se ha manifestado en la encarnaci\u00f3n y por el evangelio de Jes\u00fas. En la \u00faltima cena Jes\u00fas proclam\u00f3 el mandatum novum, y nos dio el encargo y la potestad de amarnos mutuamente como \u00e9l nos ha amado. Las relaciones entre los hombres redimidos est\u00e1n ahora total y plenamente introducidas en la comunidad de vida de Cristo con Dios.<\/p>\n<p>Caritas (que se deriva del lat\u00ed\u00adn carus = querido, amado, y se encuentra por primera vez en Cicer\u00f3n (De Republica 2, 14], donde significa el amor noble entre el se\u00f1or y sus subordinados) es desde las versiones latinas m\u00e1s antiguas de la Biblia la traducci\u00f3n de agape (&#8211;> amor), una expresi\u00f3n que, como nombre substantivo se encuentra por primera vez en el NT, y concretamente porque su contenido, aquel amor que tiene en Dios su origen, que aparece corporalmente en el Hijo y que es infundido por el Esp\u00ed\u00adritu Santo en nuestros corazones, no pod\u00ed\u00ada ser traducida suficientemente con ninguna otra palabra de la lengua griega. Los cristianos tambi\u00e9n eligieron acertadamente este t\u00e9rmino para designar la manifestaci\u00f3n de su amor mutuo, la cual consist\u00ed\u00ada en una comida fraterna, al principio estrechamente unida a la eucarist\u00ed\u00ada, pero m\u00e1s tarde independiente de ella. A partir de aqu\u00ed\u00ad se ha introducido en los idiomas modernos: en el italiano (carit\u00e1), en el castellano (caridad), en el franc\u00e9s (charit\u00e9) y en el ingl\u00e9s (charity); en alem\u00e1n se ha hecho usual por el nombre y la acci\u00f3n de la organizaci\u00f3n Caritas. C. significa hoy en el uso com\u00fan eclesi\u00e1stico aquel cristiano amor fraterno que se dirige a los que sufren y tienen necesidad de ayuda. La c. no s\u00f3lo es un alto deber y un distintivo de todo cristiano verdadero, sino tambi\u00e9n un distintivo y una manifestaci\u00f3n vital de la Iglesia. Es una realidad decisiva que est\u00e1 presente en todas las comunidades animadas por el esp\u00ed\u00adritu de Cristo.<\/p>\n<p>II. La Iglesia como ecclesia caritatis<br \/>\nEl Vaticano II ha puesto con gran insistencia la c. en el centro de las reflexiones teol\u00f3gicas y de la conciencia cristiana. Por primera vez en la historia de las declaraciones conciliares se ha hablado de la acci\u00f3n caritativa de la Iglesia y de los fieles, y no s\u00f3lo de la c. como actitud cristiana. Esto es una alusi\u00f3n muy clara al hecho de que la iniciativa apost\u00f3lica del pueblo de Dios al iniciarse una nueva era dei mundo ha de mostrarse con todo poder\u00ed\u00ado en el amor pr\u00e1ctico a Cristo por parte de los creyentes, tanto en su postura y comportamiento personal cuanto en sus obras, como acontecimiento que brota del origen de la Iglesia y transforma el mundo.<\/p>\n<p>La ecclesia caritatis, tono fundamental de toda la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia, es, seg\u00fan la alocuci\u00f3n de Pablo m en la apertura del segundo per\u00ed\u00adodo de sesiones, el punto de confluencia de todos los afanes del concilio. La -> Iglesia, que seg\u00fan la Constituci\u00f3n es \u00aben Cristo como el sacramento, o sea, el signo e instrumento de la \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb, no s\u00f3lo es el Cristo que sigue viviendo, sino, junto con eso, el Cristo que sigue amando, qui pertransiit benefaciendo (Act 10, 38). Y como todos los miembros de ese cuerpo sacramental son conjuntamente Iglesia, el cuerpo entero de Cristo debe actualizar dicha realidad \u00f3ntica, concretamente en el amor practicado comunitariamente y en las \u00abobras\u00bb comunitarias, sobre todo cuando se trata de obras que s\u00f3lo pueden producirse en com\u00fan y s\u00f3lo en la comunidad tienen asegurada su constante presencia.<\/p>\n<p>III. Concepciones falsas de la caridad<br \/>\nPor esto hay que rechazar tres concepciones falsas, por desgracia muy extendidas, en parte tambi\u00e9n entre el clero: 1) La interpretaci\u00f3n exclusivamente individual y \u00e9tica de la c.; 2) la opini\u00f3n espiritualista seg\u00fan la cual en la Iglesia, en cuanto es \u00abcuerpo de Cristo\u00bb, ciertamente opera siempre la c. como estructura de su esencia anclada en la gracia, y opera en el \u00e1mbito lit\u00fargico y en el servicio pastoral, pero las instituciones y organizaciones de orden caritativo, no siendo cuando tienen su sede en los conventos, en los grupos obligados a la -> pobreza, constituyen un mezquino paliativo y un substitutivo remunerado de la aut\u00e9ntica c. cristiana; 3) la concepci\u00f3n, desacertada desde la perspectiva de una visi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del presente, as\u00ed\u00ad como desde un punto de vista antropol\u00f3gico y eclesiol\u00f3gico, seg\u00fan la cual la c. eclesi\u00e1stica hizo cosas imponentes en pasadas situaciones de indigencia y sigue estando obligada en pa\u00ed\u00adses cuya poblaci\u00f3n carece del m\u00ed\u00adnimo material para la existencia; pero, en una sociedad industrialmente desarrollada, con conciencia social y pol\u00ed\u00adtica y con un cierto bienestar, apenas tiene un t\u00ed\u00adtulo leg\u00ed\u00adtimo para seguir existiendo, de modo que ser\u00ed\u00ada m\u00e1s propio que la Iglesia dejara al estado o a las instituciones propulsoras del progreso general, en las cuales, desde luego, deben colaborar los cat\u00f3licos capacitados, la superaci\u00f3n de la miseria que todav\u00ed\u00ada existe, limit\u00e1ndose ella a sus aut\u00e9nticas e importantes tareas: el culto, la predicaci\u00f3n, la pastoral y el apostolado.<\/p>\n<p>IV. Necesidad de la c. cristiana<br \/>\nEn contra de esto hemos de acentuar que, a juzgar precisamente por los actuales matices de la teolog\u00ed\u00ada, condicionados por la hora del mundo, la actividad caritativa de la Iglesia es inalienable; sus restantes tareas fundamentales, a saber, la celebraci\u00f3n de los misterios lit\u00fargicos, la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios, su af\u00e1n y esfuerzo apost\u00f3lico, no se har\u00ed\u00adan fidedignos si ella no fuera tambi\u00e9n refugio de los afligidos, de los abandonados, de los necesitados. El lugar, la manera y la forma de la c., como acercamiento a los hombres en situaciones angustiosas de la vida, var\u00ed\u00adan con el cambio de formas en la &#8211;> sociedad. La transici\u00f3n de la vida campesina y artesana a la industrial ciertamente cambia la posici\u00f3n de la c., pero en el fondo le confiere un valor m\u00e1s alto. No s\u00f3lo los enfermos moment\u00e1neos, sino, sobre todo, los enfermizos y los incurables tienen necesidad de cuidado y asistencia; los impedidos en su vida corporal o en la espiritual necesitan de un cuidado cristiano, sobre todo los segundos; las familias que se hallan en una especial situaci\u00f3n vital requieren el apoyo de la comprensi\u00f3n. Es necesario guiar a los desorientados y proteger con amplitud de miras a la juventud en momentos dif\u00ed\u00adciles de transici\u00f3n. Los que ejercen su profesi\u00f3n lejos de su patria, entre ellos hoy especialmente los obreros y obreras extranjeros, necesitan una asistencia amistosa y un cuidado adecuado a ellos. A los que se hallan en peligro y a los mani\u00e1ticos hay que liberarlos de sus peligros y de sus propias redes psicol\u00f3gicas. Los penados deben ser rehabilitados convenientemente para la vida, y a sus familiares, que con frecuencia sufren mucho sin culpa propia, hay que llevarles una, mitigaci\u00f3n de su dolor. Es necesario dar nuevo hogar a ni\u00f1os, ancianos y hombres que, por circunstancias especiales, se ven forzados al aislamiento, a la soledad y al abandono, e incluso a veces est\u00e1n sometidos a malos tratos.<\/p>\n<p>En armon\u00ed\u00ada con las circunstancias concretas de cada lugar se debe crear y sustentar: hospitales, sanatorios, casas de convalecencia, asilos de ancianos con secciones para enfermos, asesor\u00ed\u00adas, talleres ben\u00e9ficos, hogares abiertos a todos, instituciones educadoras de ni\u00f1os y j\u00f3venes especialmente dif\u00ed\u00adciles, internados escolares para j\u00f3venes impedidos corporalmente y para ni\u00f1os subnormales, casas para hombres adultos que necesiten de un cuidado permanente, escuelas ante todo e institutos para formarse en las m\u00faltiples profesiones pedag\u00f3gicas y de asistencia social (para asistentas sociales, educadores dom\u00e9sticos, pedagog\u00ed\u00ada sanitaria, cuidadoras de ni\u00f1os y de lactantes, guarder\u00ed\u00adas infantiles, directoras de la juventud, asistentas familiares en la ciudad y en el campo, asistentas para ancianos, enfermeras, hermanas y superioras), finalmente centros y secretariados de ayuda.<\/p>\n<p>V. Caridad y beneficencia<br \/>\nLa relaci\u00f3n entre c. y beneficencia ha sido caracterizada del siguiente modo por una persona competente (G. H\u00fcsslerx, secretario general del Deutscher Caritas Verband): as\u00ed\u00ad como la Iglesia es \u00abel signo sacramental de la salvaci\u00f3n para el mundo\u00bb, igualmente la c., como funci\u00f3n diaconal de esta Iglesia, es el signo sacramental de la santificaci\u00f3n de la beneficencia. La beneficencia es bajo m\u00faltiples formas expresi\u00f3n del deseo de ayudar que tiene la sociedad actual. Nunca hubo tantas manos y tantos corazones entregados a la ayuda, nunca se prest\u00f3 auxilio en forma tan ordenada y bien estudiada como en la actualidad. Esta voluntad de ayudar, consciente o inconsciente, es un evangelio vivido, y Cristo la valora y recompensa como un servicio prestado a \u00e9l mismo. Dentro de este af\u00e1n general de ayuda, la presencia de la Iglesia en su c\u00e1ritas, tanto en la de cada fiel como en la de la sociedad eclesi\u00e1stica, es indispensable. As\u00ed\u00ad la fuerza de la palabra y de los sacramentos de Cristo irradia en el deseo general de ayudar y, por cierto, santificando, roborando, animando y creando modelos. La Iglesia, del mismo modo que toma en serio el mundo y considera sus valores como creaci\u00f3n de Dios, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n toma en serio la beneficencia, su experiencia, su legislaci\u00f3n y sus posibilidades. Y en consecuencia ella misma debe esforzarse concienzudamente para que su ayuda sea objetivamente justa; m\u00e1s elevada por la actitud; y un verdadero auxilio para la naturaleza entera del hombre, admirablemente creada a imagen del Dios trino y m\u00e1s admirablemente restaurada.<\/p>\n<p>VI. Direcci\u00f3n y ordenaci\u00f3n de la caridad<br \/>\nEn principio la direcci\u00f3n y la ordenaci\u00f3n de la c. de una di\u00f3cesis competen al obispo, que junto con las dem\u00e1s funciones de su alto ministerio asume tambi\u00e9n, a semejanza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, la de ser el pater pauperum en su obispado, el que se entrega bondadosa y misericordiosamente a todos los pobres, a los necesitados de ayuda y a los extra\u00f1os. La edad media, tiempo en que se cre\u00f3 esta f\u00f3rmula, entendi\u00f3 por pobres a los hombres sin propiedades, a los jornaleros en la inseguridad de su existencia, y por necesitados a todos aquellos que no pod\u00ed\u00adan valerse por s\u00ed\u00ad mismos: las viudas, los hu\u00e9rfanos, los enfermos, los enfermizos, los d\u00e9biles, los achacosos. El extranjero, el hombre de fuera del pa\u00ed\u00ads y sin hogar, era el \u00abmiserable\u00bb por antonomasia. La misma obligaci\u00f3n que por oficio tiene el obispo en su di\u00f3cesis tiene el p\u00e1rroco en su parroquia (ICJ 467). Forman parte de la c. eclesi\u00e1stica las diversas \u00f3rdenes, las hermandades, los institutos seculares, y tambi\u00e9n las asociaciones ben\u00e9ficas y las instituciones especializadas en ayuda social, con tal act\u00faen desde el esp\u00ed\u00adritu de la c. de Cristo y est\u00e9n aprobados por la autoridad eclesi\u00e1stica. El Esp\u00ed\u00adritu sopla donde quiere. A la dimensi\u00f3n carism\u00e1tica, lo mismo que a la organizadora y a la oficial, corresponde una alta importancia en el desarrollo de la c., importancia que con frecuencia no es suficientemente estimada ni aprovechada para la comunidad.<\/p>\n<p>VII. La \u00abecclesia caritatis\u00bb en la historia<br \/>\nLa prueba del origen divino de la Iglesia incluye el hecho de que ella, fiel al encargo del Se\u00f1or, de acuerdo con su naturaleza visible, con las estructuras de cada \u00e9poca y con la fisonom\u00ed\u00ada de los diversos pa\u00ed\u00adses, pueblos y formas de sociedad, ha cumplido siempre el testamento y la delegaci\u00f3n de Cristo por los cuales \u00e9l le encomend\u00f3 que diera testimonio de su bondad y filantrop\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como de su voluntad salv\u00ed\u00adfica. La Iglesia nunca se ha detenido plenamente satisfecha en lo ya conseguido, sino que se ha mostrado constantemente dispuesta a irrumpir siempre de nuevo en la tierra desconocida, en el pa\u00ed\u00ads que Dios dar\u00e1. En la historia de la c. cada \u00e9poca est\u00e1 conscientemente en continuidad con el esfuerzo anterior, aunque, evidentemente, cada \u00e9poca tiene una relaci\u00f3n inmediata con Dios. En la acci\u00f3n del amor no s\u00f3lo se da la grandiosa solidaridad en la yuxtaposici\u00f3n de \u00e9pocas, sino tambi\u00e9n la solidaridad en la sucesi\u00f3n de las mismas, pues lo temporal se ha hecho eterno y, as\u00ed\u00ad, lo pasado permanece inmediatamente presente. La actividad del amor en la Iglesia apost\u00f3lica, que como c. de la comunidad dec\u00ed\u00ada una relaci\u00f3n estrecha a la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, y cuya ordenaci\u00f3n se puso en manos de di\u00e1conos y viudas, ha entrado como palabra de Dios en la sagrada Escritura, cuya lectura ha sido llamada con raz\u00f3n el \u00aboctavo sacramento\u00bb. De esa manera se ha convertido en fuente incomparable de gracia, que ha seguido obrando como ejemplo y manantial de gracia, lo mismo que la gran y bien organizada colecta de Pablo, por la cual las comunidades pudientes ayudaron a las m\u00e1s pobres, y en la que con alegr\u00ed\u00ada se contribuy\u00f3, no s\u00f3lo seg\u00fan las posibilidades, sino por encima de ellas. Surgieron hospitales y asilos, creados en la \u00e9poca de los padres m\u00e1s antiguos de la Iglesia, especialmente en las sedes episcopales; y fundaciones semejantes en los monasterios de oriente y de occidente adquirieron en la communio sanctorum el car\u00e1cter de modelos obligados y patrocinados por santos. Los primeros ejemplos de c. parroquial en la Galia del s. v incitan a una imitaci\u00f3n adecuada a cada \u00e9poca. En las ciudades de la edad media se produjo un verdadero connubio entre la c. de los miembros de la Iglesia y la administraci\u00f3n mundana, con lo cual se nos muestra cu\u00e1n variadas pueden ser las formas de una recta colaboraci\u00f3n, aunque tambi\u00e9n se nos recuerda c\u00f3mo nos amenaza constantemente una secularizaci\u00f3n, ora en lo pol\u00ed\u00adtico, ora en toda la forma de comportamiento.<\/p>\n<p>VIII. Exigencias actuales<br \/>\nLos cambios en la concepci\u00f3n de la sociedad y la creciente capacidad de acci\u00f3n de los organismos sociales condujeron ya en pocos decenios, desde el cuidado de los pobres a cargo de las autoridades, completado por la beneficencia privada, a una asistencia p\u00fablica y libre, con un matiz marcadamente social y \u00e9tico, y a una copiosa beneficencia, la cual despert\u00f3 una mayor conciencia de la responsabilidad y por as\u00ed\u00ad decir de la obligaci\u00f3n frente a grupos socialmente d\u00e9biles y a sus miembros. Esta evoluci\u00f3n ha llegado en algunos pa\u00ed\u00adses hasta el reconocimiento legal del derecho a la ayuda social.<\/p>\n<p>Ante las recientes reformas, la actividad caritativa de la Iglesia se encuentra en una nueva situaci\u00f3n. Su preocupaci\u00f3n por los necesitados y la ayuda al pr\u00f3jimo por parte de los fieles deben adoptar una forma adecuada a esta avanzada legislaci\u00f3n social, foment\u00e1ndola y cooperando en ella. Y hemos de preguntarnos realmente si la c. eclesi\u00e1stica est\u00e1 suficientemente extendida, estructurada y cualificada para que pueda recurrirse a su asistencia y consejo en situaciones especiales de la vida. \u00bfSe esfuerza al menos por continuar la gran tradici\u00f3n de la Iglesia en los casos m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles de asistencia, p. ej., en lo relativo a los paral\u00ed\u00adticos, a los sordos, a los epil\u00e9pticos, a los mani\u00e1ticos, a los apestados, \u00e1mbitos en los que no es simplemente suficiente hacer lo humanamente posible, sino que debe intentarse lo cristianamente posible? A este respecto son decisivos tres factores: primero y ante todo el n\u00famero de profesiones sociales que ven aqu\u00ed\u00ad una tarea vitalicia. Los pastores han de despertarlas y fomentarlas con todo cuidado a base de su conocimiento del alma cristiana. En segundo lugar el alcance de la libre voluntad de ayudar, la cual es un carisma dado por Dios a la comunidad, carisma que es necesario conocer, desarrollar con tacto y usar desinteresadamente. Y, finalmente, la cantidad de medios econ\u00f3micos, pero reafirmando aqu\u00ed\u00ad el principio de que mil piezas de una peseta (entre las cuales se halla el \u00f3bolo de los pobres) valen m\u00e1s que un billete de mil pesetas. Son ante todo las aportaciones voluntarias las que aseguran la libertad de la Iglesia y manifiestan que el dinero de las colectas est\u00e1 realmente incluido en el \u00abcosmos sacramental\u00bb, con tal se vea y crea con suficiente realismo. Colecta significa primordialmente la congregaci\u00f3n de los fieles para la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y la procesi\u00f3n penitencial, y adem\u00e1s la recapitulaci\u00f3n de las plegarias de cada uno por la oraci\u00f3n del sacerdote en el sacrificio de la misa, y tambi\u00e9n la reuni\u00f3n de sus dones pecuniarios en un todo, de tal modo que el dinero (a causa del cual Cristo fue entregado) bajo una nueva forma se convierte en s\u00ed\u00admbolo de la sangre de Cristo, que como \u00e9sta debe penetrar all\u00ed\u00ad donde es \u00fatil a los pobres. En este sentido exige insistentemente Pablo vi: \u00abEs incondicionalmente necesario que los fieles hagan m\u00e1s aportaciones econ\u00f3micas que hasta ahora para el servicio de los pobres.\u00bb<br \/>\nEsta exigencia es al mismo tiempo una llamada urgente a la renovaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu de pobreza, de la* mortificaci\u00f3n, del ayuno, y a la parquedad en los gastos personales, para ayudar con lo ahorrado a los hermanos necesitados. El papa afirma expl\u00ed\u00adcitamente que es el m\u00e1s \u00ed\u00adntimo af\u00e1n de la Iglesia poner en juego todos sus resortes para despertar en sus fieles el verdadero amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>IX. Caridad y pastoral (caridad parroquial)<br \/>\nPara ello es necesario que en todas partes el amor al pr\u00f3jimo descanse en obras, instituciones y grupos de ayuda de la c. parroquial, y que sea recapitulado en una junta parroquial de c. Lo personal es un especial signo distintivo de la c. parroquial. Precisamente aqu\u00ed\u00ad lo institucional y lo personal pueden y deben desarrollarse en perfecta armon\u00ed\u00ada. En el centro de la ayuda parroquial deber\u00e1 permanecer siempre la idea de conferencia, tal como la concibi\u00f3 Vicente de Pa\u00fal. Una conferencia que merezca realmente tal nombre muestra c\u00f3mo es necesaria la unidad en la libertad, y a la vez c\u00f3mo en medio de la unidad debe haber libertad. En relaci\u00f3n con esto el papa concede singular importancia al hecho de que los padres cristianos, con paciencia y de una manera pr\u00e1ctica, eduquen a sus hijos ya desde peque\u00f1os en la ayuda al pr\u00f3jimo. Los padres deben, por tanto, esforzarse en que la familia sea una fuente de c. y tambi\u00e9n es muy de desear que el mayor n\u00famero posible de fieles colaboren directamente como miembros de la organizaci\u00f3n parroquial de la c.<\/p>\n<p>X. C\u00e1ritas Internacional<br \/>\nEn la alocuci\u00f3n a los representantes de la c. internacional, el papa consideraba incondicionalmente necesario < aprovechar en mayor medida que hasta ahora los m\u00e9todos de organizaci\u00f3n y los medios de ayuda que ofrece nuestro tiempo para las instituciones caritativas, con el fin de estar en condiciones de atender r\u00e1pida y eficazmente a las necesidades del mundo moderno tan pronto como se presenten\". Montini mismo contribuy\u00f3 a que la c. internacional, la cual se organiz\u00f3 desde 1924, especialmente por iniciativa de Cuno J\u00fcrger, secretario general del Deutscher Caritasverband, y desde 1951 tiene su sede en Roma, pudiera emprender una obra de envergadura. La c. internacional abarca actualmente las asociaciones nacionales de c. de todos los continentes, y ha podido fundar organizaciones caritativas incluso en tierras de misi\u00f3n y en los pa\u00ed\u00adses subdesarrollados. En Europa, por su constituci\u00f3n y su manera de trabajar, representan en cierto modo dos polos opuestos el Deutscher Caritasverband, cuyo modelo han seguido, p. ej., ciertas asociaciones caritativas de Suiza, Austria, Luxemburgo y de otros pa\u00ed\u00adses, y el Secours Catholique en Francia. El primero es federalista y est\u00e1 ampliamente organizado; el segundo trabaja en forma centralista y a base de acciones diferentes en cada caso. Car\u00e1cter centralista tiene tambi\u00e9n la instituci\u00f3n italiana Pontificia opera di Assistenxa, lo cual se debe en buena parte a la estructura pol\u00ed\u00adtica del pa\u00ed\u00ads, a la preponderancia de Roma y a la presencia del papa. Ha surgido por los problemas de asistencia que origin\u00f3 el tiempo de la guerra. En B\u00e9lgica, como fruto de la actividad de la acci\u00f3n cat\u00f3lica belga, existe la Caritas Catholica Belgica, en la cual colaboran h\u00e1bilmente los seglares. Holanda tiene una asociaci\u00f3n de c. correspondiente a la peculiaridad del pa\u00ed\u00ads.\n\nLas obras de ayuda cristiana al pr\u00f3jimo no s\u00f3lo ocupan el puesto principal, sino que, como dice el papa, se necesitan con una urgencia que no admite demora. En el pontificado de Pablo vi los conceptos Caritas et Pax han quedado enlazados en una nueva forma y se han convertido en motivo fundamental de la actividad papal. Con motivo del concilio se fund\u00f3 una comisi\u00f3n pontificia con ese nombre para estudiar los problemas de la verdadera justicia social en el mundo. Esta comisi\u00f3n y la cooperaci\u00f3n de la comunidad de trabajo para el desarrollo social-econ\u00f3mico (con sede en Bruselas), en la que, por est\u00ed\u00admulo de la organizaci\u00f3n Misereor, se unieron las acciones episcopales cat\u00f3licas de Europa occidental y de Norteam\u00e9rica por el ayuno contra el hambre en el mundo, han dado ya nuevos impulsos a la c. internacional.\n\nErich Reisch\n\n\n\nK. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Esencia y concepto de la caridad La c. es una de las maneras c\u00f3mo bajo la forma de un signo se puede conocer la presencia de Dios en este mundo a trav\u00e9s del protosacramento de la Iglesia. Esta manifestaci\u00f3n esencial de la vida de la -> Iglesia apunta, por encima de s\u00ed\u00ad misma, hacia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caridad-practica-de-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCARIDAD, PRACTICA DE LA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18868","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18868","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18868"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18868\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18868"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}