{"id":18870,"date":"2016-02-05T12:07:05","date_gmt":"2016-02-05T17:07:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-catecismo-catequetica\/"},"modified":"2016-02-05T12:07:05","modified_gmt":"2016-02-05T17:07:05","slug":"catequesis-catecismo-catequetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-catecismo-catequetica\/","title":{"rendered":"CATEQUESIS, CATECISMO, CATEQUETICA"},"content":{"rendered":"<p>I. Resumen hist\u00f3rico<br \/>\n1. El sustantivo \u00abcatequesis\u00bb (katejesis) no se halla en el NT; all\u00ed\u00ad s\u00f3lo encontramos el verbo katejein. Todav\u00ed\u00ada no tiene el sentido t\u00e9cnico que tendr\u00e1 m\u00e1s tarde; los autores del NT lo toman en el sentido corriente de \u00abcontar\u00bb, \u00abinstruir de viva voz\u00bb (sentido figurado, derivado del sentido f\u00ed\u00adsico: \u00bb resonar\u00bb ); as\u00ed\u00ad en Act 21, 21-24: \u00abSe les cont\u00f3\u00bb a los jud\u00ed\u00ados acerca de Pablo).<\/p>\n<p>En los otros textos, el verbo katejein adquiere un matiz religioso por raz\u00f3n del objeto a que se aplica. El jud\u00ed\u00ado ha sido instruido en la ley (Rom 2, 17-21), y el cristiano en la palabra (G\u00e1l 6, 6; 1 Cor 14, 19), en la v\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (Act 18, 25), en los hechos de la vida del Se\u00f1or (Lc 1, 4).<\/p>\n<p>El NT no dice nada sobre las formas en que se realiz\u00f3 esta instrucci\u00f3n. El empleo del verbo subraya \u00fanicamente el aspecto oral, y c\u00f3mo la c. vive de la transmisi\u00f3n de lo recibido. En cuanto al contenido, la c. abarca todo el NT. El NT mismo es una catequesis. La ense\u00f1anza espec\u00ed\u00adficamente cristiana se halla expresada en \u00e9l con diferentes palabras (od\u00f3s, didaj\u00e9, paradosis, logos; camino, doctrina, tradici\u00f3n, palabra). Ciertos pasajes dejan entrever diferentes tipos de ense\u00f1anza. As\u00ed\u00ad Heb 6, 1 distingue la ense\u00f1anza elemental de la instrucci\u00f3n reservada a los perfectos, y nos da el contenido de la primera ense\u00f1anza sobre Cristo: la conversi\u00f3n, la fe, el bautismo, la resurrecci\u00f3n y la retribuci\u00f3n eterna. El NT asigna igualmente un lugar especial al Kerygma, a la primera predicaci\u00f3n a los paganos (Lc 24, 27; Act 10, 42).<\/p>\n<p>2. A lo largo de los s. II y III el vocabulario de la c. va precis\u00e1ndose y adoptando poco a poco su sentido t\u00e9cnico. Aparecen otras palabras: catechizare, cathechisatio, que no son ni griego ni lat\u00ed\u00adn cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>La Tradici\u00f3n de Hip\u00f3lito emplea la palabra \u00abcatequesis\u00bb en su sentido preciso de ense\u00f1anza dada a aquel que se prepara para el bautismo y que recibe el nombre de \u00bb catec\u00fameno\u00bb (Tr. Ap. 17; Cf. Const. Ap. lib. vIII).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, pues, a medida que se va constituyendo el catecumenado, la palabra \u00abcatequesis\u00bb y sus derivados van tomando tambi\u00e9n su sentido espec\u00ed\u00adfico. Todos estos t\u00e9rminos se refieren a la ense\u00f1anza dentro del marco del catecumenado, ya sea a la ense\u00f1anza preparatoria para el bautismo, la c. bautismal, o a la ense\u00f1anza que sigue inmediatamente a la iniciaci\u00f3n sacramental: la c. mistag\u00f3gica para los ne\u00f3fitos. Las grandes obras catequ\u00e9ticas de los s. III y iv ilustran abundantemente esta c. (Tertuliano, Ambrosio, Cirilo de Jerusal\u00e9n, Juan Cris\u00f3stomo, Teodoro de Mopsuestia, Agust\u00ed\u00adn).<\/p>\n<p>La c. ha conservado desde su origen la forma de la ense\u00f1anza oral y el catecumenado pronto adopt\u00f3 formas fijas: ense\u00f1anza para los principiantes, para los competentes, para los illuminati. El contenido se refer\u00ed\u00ada tan. to a la doctrina (partiendo del Credo) como a la conducta cristiana (doctrina de las dos v\u00ed\u00adas, los mandamientos); ambos aspectos estaban resumidos en la liturgia.<\/p>\n<p>3. C. y catecumenado est\u00e1n de tal manera ligados entre s\u00ed\u00ad, que la desaparici\u00f3n del uno acarrear\u00e1 la desaparici\u00f3n del otro. El t\u00e9rmino \u00abc.\u00bb se pierde cuando en los s. vIII-x deja de existir la instituci\u00f3n del catecumenado y, con ello, una forma primitiva de ense\u00f1anza cristiana.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s siguieron otras formas de ense\u00f1anza que recibieron nuevos nombres. La edad media hablar\u00e1 de catechismus, catechizare, catechizatus (Cf. Tom\u00e1s, ST III, q. 71, a. 1), refiri\u00e9ndose a la ense\u00f1anza elemental dada por los padres o padrinos al ni\u00f1o bautizado. El mensaje de la fe se va transmitiendo dentro de la comunidad cristiana. La liturgia y sus formas derivadas juegan el papel m\u00e1s importante.<\/p>\n<p>4. La \u00e9poca moderna descubre de nuevo la necesidad de una instituci\u00f3n destinada exclusivamente a la ense\u00f1anza fundamental de la fe. Pero aquellos a quienes se dirig\u00ed\u00ada esta instituci\u00f3n, salvo raras excepciones, no eran ya adultos convertidos, sino personas bautizadas en su infancia. El t\u00e9rmino \u00abcatequesis\u00bb estuvo entonces a punto de revivir. Sin embargo, a la nueva instituci\u00f3n se la design\u00f3 con el nombre de \u00abcatecismo\u00bb, procedente de la edad media, el cual fue aplicado luego al libro usado para esta ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>En 1529 publicaba Lutero su \u00abCatecismo\u00bb. A partir de entonces se multiplicaron los c., tanto entre los reformados como en la Iglesia cat\u00f3lica: Canisio (1556), Belarmino (1558), el c. del concilio de Trento (1566).<\/p>\n<p>Entre estos pioneros se mantiene la preocupaci\u00f3n por la palabra viva, como tambi\u00e9n por una ense\u00f1anza centrada en Cristo: \u00abLo m\u00e1s importante es que los pastores no olviden que toda la ciencia del cristiano se resume en este punto o en las siguientes palabras del Se\u00f1or: \u00abEsta es la vida eterna, que te conozcan a ti, \u00fanico Dios verdadero, y al que enviaste, Jesucristo\u00bb\u00bb (pr\u00f3logo del c. del &#8216;concilio de Trento).<\/p>\n<p>Pero, a lo largo de los tres siglos que siguen, el contenido del catecismo se alejar\u00e1 de la fuente vivificante de la Escritura. La instituci\u00f3n del catecismo y el estudio del libro del c. se revelar\u00e1n insuficientes para mantener vivo el anuncio de la palabra en la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>5. Por esta raz\u00f3n el t\u00e9rmino \u00abcatequesis\u00bb ha recobrado nuevamente su puesto en estos \u00faltimos a\u00f1os. El cambio de vocabulario quiere mostrarnos que la ense\u00f1anza de la fe en la Iglesia no puede reducirse a la instituci\u00f3n del c. para ni\u00f1os. Esta no es sino un aspecto, pues existe tambi\u00e9n una c. para adolescentes, para j\u00f3venes y para adultos. La transmisi\u00f3n de la fe no consiste tampoco en aprender de memoria el libro del c. En su contenido como en su forma el c. debe presentar hoy la palabra de Dios como una realidad viva. Todo el esfuerzo catequ\u00e9tico contempor\u00e1neo tiende a restituir a la c. el verdadero puesto que le corresponde dentro de la Iglesia de hoy.<\/p>\n<p>II. Problemas actuales<br \/>\n1. Significados de la palabra \u00abcatequesis\u00bb<br \/>\nLa palabra c. se emplea habitualmente en dos sentidos diferentes: en un sentido estricto y en un sentido amplio.<\/p>\n<p>En el sentido estricto \u00abcatequesis\u00bb designa la \u00abtradici\u00f3n o transmisi\u00f3n del dep\u00f3sito de la fe a los nuevos miembros que la Iglesia se va incorporando\u00bb (P. Dani\u00e9lou). Este es el sentido t\u00e9cnico, hist\u00f3rico. Hoy d\u00ed\u00ada, como en los primeros siglos de la Iglesia, se trata de la ense\u00f1anza elemental dada al convertido con vistas a la preparaci\u00f3n para el bautismo. La c. se distingue tanto de lo que la precede -la evangelizaci\u00f3n y el anuncio del \u00abkerygma\u00bb &#8211; como de lo que la sigue: las formas superiores de ense\u00f1anza destinadas a los bautizados (predicaci\u00f3n e introducci\u00f3n a la disciplina eclesi\u00e1stica, etc.). En este sentido se habla de catequesis para el catec\u00fameno adulto. El t\u00e9rmino se usa tambi\u00e9n para designar la primera ense\u00f1anza dada a los ni\u00f1os bautizados.<\/p>\n<p>En sentido amplio la palabra c. expresa toda clase de instrucci\u00f3n en la fe, desde el primer anuncio del kerygma hasta las formas superiores de ense\u00f1anza cient\u00ed\u00adfica. Esta definici\u00f3n permite subrayar la unidad que existe entre los diferentes esfuerzos kerygm\u00e1ticos: el del primer anuncio, el de la preparaci\u00f3n para el bautismo y el de la ense\u00f1anza que sirve de alimento a la vida cristiana. Para acentuar esta unidad algunos autores dan el nombre de \u00abprecatequesis\u00bb incluso a la obra de preparaci\u00f3n para la conversi\u00f3n. Esta palabra, surgida en relaci\u00f3n con el catecumenado de adultos, indica claramente el sentido de ese tiempo de preparaci\u00f3n: disponer al que se convierte para la recepci\u00f3n del anuncio del mensaje. En este sentido el t\u00e9rmino se aproxima al concepto de \u00abevangelizaci\u00f3n\u00bb, que, sin embargo, resalta m\u00e1s la modalidad de dicho anuncio.<\/p>\n<p>Los dos sentidos se aclaran mutuamente. El sentido estricto manifiesta el aspecto formal de la c. Analizando los elementos de esta primera ense\u00f1anza de la fe, podremos precisar el contenido y la modalidad de la c. que necesita todo bautizado. El sentido amplio exige que se tengan en cuenta las diferentes etapas, so pena de imprecisi\u00f3n y de confusi\u00f3n: particularmente la etapa de la evangelizaci\u00f3n y la de la ense\u00f1anza siguiente. En este sentido la palabra \u00abcatequesis\u00bb puede designar leg\u00ed\u00adtimamente toda forma de ense\u00f1anza posterior a la evangelizaci\u00f3n y a la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Ensayo de definici\u00f3n<br \/>\nLa c. puede definirse de diversos modos. Si la explicamos por su origen, la c. es la transmisi\u00f3n de la palabra de Dios, que puede ser fuente de la c. en un doble sentido.<\/p>\n<p>Ella determina el contenido de la c. En la c. debe conservarse la palabra de Dios seg\u00fan sus diversos grados de importancia: en el centro ha de estar el misterio de Cristo, el misterio de aquel que muri\u00f3 y resucit\u00f3 por la -> salvaci\u00f3n de todos los hombres; y alrededor de ese centro tiene que estar ordenado todo el transcurso de la historia de la salvaci\u00f3n. El contenido de la c. no es, por tanto, primordialmente un sistema de ideas o un conjunto de f\u00f3rmulas; es m\u00e1s bien el anuncio de determinados acontecimientos, en los cuales Dios se revel\u00f3 y contin\u00faa revel\u00e1ndose hoy. En la fe de la Iglesia y en la inteligencia del creyente se actualizan continuamente dichos acontecimientos. Con miras a esto se forman las distintas modalidades de la instrucci\u00f3n cristiana: la historia b\u00ed\u00adblica, el mundo de la liturgia y la parte te\u00f3rica de la fe, o sea, la doctrina.<\/p>\n<p>Por otra parte, la palabra de Dios determina la forma de la c. Esta es \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb, \u00abbuena nueva\u00bb. La c. hace presente en nuestro tiempo lo que ocurri\u00f3 \u00abuna vez\u00bb. Debe, por tanto, estar revestida de aquel dinamismo que originalmente era una nota distintiva del mensaje cristiano. Desde otro punto de vista la c. puede definirse por lo indicado en el t\u00e9rmino mismo. La palabra de Dios se dirige a un hombre, exigi\u00e9ndole que \u00e9l la acepte. Se puede, por tanto, definir la c. como una educaci\u00f3n del bautizado en la fe. Se trata, en efecto, de que por la palabra de Dios el hombre entero se convierta y alcance la salvaci\u00f3n. El hombre recibe la palabra de Dios no s\u00f3lo en la raz\u00f3n, sino tambi\u00e9n en el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb (seg\u00fan el sentido b\u00ed\u00adblico del t\u00e9rmino). Y, as\u00ed\u00ad aceptada, ella transforma al hombre entero: su visi\u00f3n del mundo, su comportamiento, sus relaciones, su vida de comunidad. Hace de \u00e9l una persona que vive en la comunidad de los hijos de Dios en conformidad con el indicativo y el imperativo del reino de Dios. De ah\u00ed\u00ad las diversas formas de la c., encaminada siempre a ayudar al hombre a conseguir la identidad consigo mismo en medio de las m\u00faltiples circunstancias de su vida: edad, ambiente, cultura, etc. As\u00ed\u00ad la c. hace que cada comunidad y cada individuo, pueda conocer y reconocer los signos y las promesas de la salvaci\u00f3n, y dar forma a la \u00fanica palabra de Dios en las diversas dimensiones de la vida.<\/p>\n<p>Los dos puntos de vista se completan. Hay que mantener el uno y el otro y definir la catequesis como un \u00abanuncio de la palabra de Dios con vistas a la educaci\u00f3n del hombre en la fe\u00bb. La c. as\u00ed\u00ad entendida se halla al abrigo de un doble riesgo: el de inmanentismo, que sacrifica la exactitud y originalidad del mensaje a una adaptaci\u00f3n mal entendida, y el de ceder a una falsa concepci\u00f3n de la transcendencia que ignora las condiciones reales en que Dios se da a conocer al hombre.<\/p>\n<p>La c. aparece, por el contrario, como el lugar privilegiado del encuentro entre la iniciativa de Dios que se revela y el hombre que se abre a \u00e9l por la fe. Este encuentro se efect\u00faa a trav\u00e9s de las diversas formas de expresi\u00f3n de la Iglesia. Los acontecimientos b\u00ed\u00adblicos, los signos lit\u00fargicos, las formulaciones dogm\u00e1ticas, los testimonios de santidad son una de las formas alcanzadas por la revelaci\u00f3n, son una respuesta a las grandes preguntas de la humanidad. La c. halla as\u00ed\u00ad su \u00abeje\u00bb que no es otro que la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre, tal como se ha realizado en la encarnaci\u00f3n redentora.<\/p>\n<p>3. Catequesis y ciencias sagradas<br \/>\nLa reflexi\u00f3n de la Iglesia sobre la revelaci\u00f3n recibida dio origen al nacimiento de las ciencias sagradas. La teolog\u00ed\u00ada, la -> ex\u00e9gesis, la -> teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y la -> liturgia son otras tantas fuentes de la c. En estas ciencias encuentra la c. el contenido de su mensaje y el criterio de su ortodoxia.<\/p>\n<p>Pero la c. no es mera teolog\u00ed\u00ada, o ex\u00e9gesis, o ciencia lit\u00fargica. La c. pr\u00e1ctica utiliza los elementos elaborados por estas ciencias, pero es tarea suya ponerlos en relaci\u00f3n con su origen &#8211; la palabra de Dios &#8211; y con su fin: la fe del hombre. Tambi\u00e9n la forma como la c. usa el material de las ciencias teol\u00f3gicas difiere del m\u00e9todo constitutivo de estas ciencias. La c. presupone las diversas ciencias teol\u00f3gicas, pero no se reduce simplemente a ense\u00f1ar su contenido por encima del aspecto cient\u00ed\u00adfico o t\u00e9cnico que es peculiar de tales ciencias, la c. se preocupa por el hombre viviente, por la iniciativa operante de Dios, la cual va dirigida al hombre concreto. Las ciencias teol\u00f3gicas suministran a la c. el material que \u00e9sta necesita y, adem\u00e1s, las normas para enjuiciar sus m\u00e9todos; pero la c. tiene su forma propia, ella es la palabra viva al hombre actual.<\/p>\n<p>4. Catequesis y ciencia del esp\u00ed\u00adritu<br \/>\nEn los \u00faltimos cien a\u00f1os aproximadamente las ciencias del esp\u00ed\u00adritu han alcanzado un desarrollo anteriormente desconocido. Ellas han elaborado una &#8211;> antropolog\u00ed\u00ada que constituye un presupuesto indispensable para la c. P,sta no puede ignorar la aportaci\u00f3n de la psicolog\u00ed\u00ada, de la sociolog\u00ed\u00ada, de la pedagog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adficas, si bien ha de evitar las acomodaciones superficiales. Esto significa que el material de estas ciencias s\u00f3lo tiene valor para la c. en cuanto se refiere a una inteligencia del hombre que tenga en cuenta su fin. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la tarea de una < antropolog\u00ed\u00ada cristiana\". Su cometido es explicar qu\u00e9 es el hombre de hoy bajo la luz de la revelaci\u00f3n y c\u00f3mo \u00e9l puede estar en conformidad con \u00e9sta, para lo cual ha de tomar en consideraci\u00f3n tanto la Escritura y la Tradici\u00f3n como los resultados de las ciencias modernas. La antropolog\u00ed\u00ada cristiana pregunta por las condiciones bajo las cuales el hombre de nuestros d\u00ed\u00adas puede aceptar la palabra de Dios y, por eso, pregunta tambi\u00e9n por su concepci\u00f3n del mundo y de si mismo.\n\nDesde este punto de vista, las ciencias que se ocupan del hombre ayudan a elaborar una c. adaptada a las diferentes edades de la vida: infancia, adolescencia, edad adulta, y a las diversas mentalidades de los grupos humanos: ambientes populares, cultos, etc\u00e9tera. En una pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica se deben tener igualmente en cuenta los conocimientos fundamentales de la pedagog\u00ed\u00ada moderna, aunque siempre con miras a su prop\u00ed\u00ado fin, que es poner al hombre en relaci\u00f3n con Dios.\n\nIII. Catequesis pr\u00e1ctica\nLa c. presenta tantas formas en la pr\u00e1ctica que es imposible describirlas todas. Por eso mencionaremos solamente sus formas y campos principales.\n\n1. Los grados de la catequesis cristiana\nEl padre Li\u00e9g\u00e9 distingue: a) la catequesis de iniciaci\u00f3n o c. fundamental. Es la primera ense\u00f1anza de la fe, ense\u00f1anza que recibe el catec\u00fameno cuando se prepara para el bautismo. Se da tambi\u00e9n este nombre a la ense\u00f1anza que recibe el ni\u00f1o al prepararse para la penitencia y la eucarist\u00ed\u00ada. Esta c. transmite la totalidad del caudal de la fe, pero de una manera elemental, atendiendo a la unidad y al equilibrio de los diversos elementos: doctrina, liturgia, vida. De la calidad de esta primera catequesis depende todo lo posterior.\n\nb) La catequesis permanente. Los elementos esenciales adquiridos en la catequesis de iniciaci\u00f3n se desarrollan y crecen a lo largo de toda vida. La c. permanente desarrolla sucesivamente todas las implicaciones del mensaje, seg\u00fan lo exigen y hacen posible las diversas situaciones de la vida. Aparte la predicaci\u00f3n, la c. puede revestir las m\u00e1s diversas formas: cursos para adolescentes o adultos, c\u00ed\u00adrculos, conferencias, etc.\n\nc) La catequesis perfectiva, o c. de la sabidur\u00ed\u00ada, va dirigida a los que por misi\u00f3n o por vocaci\u00f3n tienen necesidad de ir m\u00e1s all\u00e1 de la c. permanente. Puede conducir a la sabidur\u00ed\u00ada en sentido teol\u00f3gico y a la m\u00ed\u00adstica o contemplaci\u00f3n.\n\n2. Catequesis y catecismo\nUn instrumento predilecto de la c. sigue siendo el catecismo. En un marco adaptado al ni\u00f1o utiliza todos los oportunos procedimientos pedag\u00f3gicos para conseguir el fin de la c.: preparar al ni\u00f1o para que pueda captar la palabra de Dios.\n\n3. Catequesis y pastoral\nLa transmisi\u00f3n de la palabra de Dios se hace no s\u00f3lo dentro de las instituciones catequ\u00e9ticas, sino insensiblemente en todo lo que constituye la vida de la Iglesia: en la familia, en las asociaciones de j\u00f3venes y de adultos, en las celebraciones lit\u00fargicas y tambi\u00e9n en los diversos medios de --> comunicaci\u00f3n (prensa y radio).<\/p>\n<p>Esa multiplicidad es una riqueza, pero exige cierta unidad. Esta es obra de la gracia de Dios en lo rec\u00f3ndito de la fe de cada uno, pero debe manifestarse en las m\u00faltiples formas que adopta la acci\u00f3n de la Iglesia. La unidad tendencial: el misterio pascual es el punto central de la fe y de la vida cristiana; la unidad de lenguaje: muchos cristianos sufren al no ver la relaci\u00f3n entre las nuevas y m\u00e1s vivas formas de la c. y las formas antiguas de tipo m\u00e1s anal\u00ed\u00adtico. El quehacer del pastor consistir\u00e1 en mostrar la convergencia de las diversas formas de expresi\u00f3n empleadas en la Iglesia. Eso significa que entre c. y -> pastoral hay una constante interacci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. Los estudios catequ\u00e9ticos<br \/>\nEl objeto de la &#8211;< catequ\u00e9tica\" es la reflexi\u00f3n sobre la ense\u00f1anza de la fe y su lugar dentro de la Iglesia. Los estudios catequ\u00e9ticos se han venido renovando desde hace un siglo a la luz de los progresos de las ciencias teol\u00f3gicas y b\u00ed\u00adblicas, antropol\u00f3gicas y metodol\u00f3gicas. La escuela de Munich ocup\u00f3 en este campo un lugar preponderante. Puestos en trazar el plan de una catequ\u00e9tica ideal, \u00e9sta deber\u00ed\u00ada estudiar:\na) La teolog\u00ed\u00ada de la palabra de Dios, su puesto en la Iglesia, sus medios auxiliares, las leyes de su transmisi\u00f3n (catequ\u00e9tica formal); su contenido (catequ\u00e9tica material): seg\u00fan un punto de vista general o seg\u00fan aspectos particulares (catequ\u00e9tica b\u00ed\u00adblica, lit\u00fargica... ). b) La existencia del hombre en la fe (antropolog\u00ed\u00ada cristiana) y, como parte esencial de este estudio, las diversas ciencias antropol\u00f3gicas en su relaci\u00f3n a la catequ\u00e9tica (psicolog\u00ed\u00ada, sociolog\u00ed\u00ada... ). c) La catequ\u00e9tica pr\u00e1ctica, es decir la transmisi\u00f3n de la palabra de Dios al hombre, tanto en una forma general (pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica general), como en una forma adoptada a la diversidad de edades, de ambientes, de situaciones (pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica especial). d) Finalmente, el v\u00ed\u00adnculo entre la catequ\u00e9tica y las otras actividades de la Iglesia (catequ\u00e9tica y pastoral bajo sus diversas formas... ).\n\nJacques Audinet\n\n\n\nK. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Resumen hist\u00f3rico 1. El sustantivo \u00abcatequesis\u00bb (katejesis) no se halla en el NT; all\u00ed\u00ad s\u00f3lo encontramos el verbo katejein. Todav\u00ed\u00ada no tiene el sentido t\u00e9cnico que tendr\u00e1 m\u00e1s tarde; los autores del NT lo toman en el sentido corriente de \u00abcontar\u00bb, \u00abinstruir de viva voz\u00bb (sentido figurado, derivado del sentido f\u00ed\u00adsico: \u00bb resonar\u00bb ); &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-catecismo-catequetica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATEQUESIS, CATECISMO, CATEQUETICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18870","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18870","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18870"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18870\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18870"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18870"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18870"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}