{"id":18871,"date":"2016-02-05T12:07:07","date_gmt":"2016-02-05T17:07:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ciencia-teoria-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T12:07:07","modified_gmt":"2016-02-05T17:07:07","slug":"ciencia-teoria-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ciencia-teoria-de-la\/","title":{"rendered":"CIENCIA, TEORIA DE LA"},"content":{"rendered":"<p>La reflexi\u00f3n sobre la -> ciencia pertenece desde siempre a la filosof\u00ed\u00ada. Por primera vez en la edad moderna, principalmente desde Kant, de un an\u00e1lisis l\u00f3gico de la c. se espera informaci\u00f3n sobre la peculiaridad del conocimiento humano. Esto es lo que Kant formula bajo la pregunta por la posibilidad de juicios sint\u00e9ticos a priori. Seg\u00fan Kant, tales juicios son la base imprescindible de las afirmaciones generales de la c. matem\u00e1tica. Por su \u00e9xito, su justificaci\u00f3n est\u00e1 fuera de duda. M\u00e1s tarde, en la reflexi\u00f3n acerca de la c., se presentaron sobre todo las siguientes tendencias:<br \/>\nUna direcci\u00f3n que sigue la l\u00ed\u00adnea de la filosof\u00ed\u00ada transcendental, investiga las condiciones aprior\u00ed\u00adsticas de las c. Fichte ve la filosof\u00ed\u00ada como \u00abdoctrina de la c.\u00bb o como \u00abc. sobre la c.\u00bb. La filosof\u00ed\u00ada pregunta: \u00ab\u00bfC\u00f3mo es posible el contenido y la forma de una c., es decir, c\u00f3mo es posible ella misma como c.?\u00bb Seg\u00fan Trendelenburg todas las c. llevan \u00aben su objeto presupuestos metaf\u00ed\u00adsicos y en su m\u00e9todo presupuestos l\u00f3gicos&#8230; La cuesti\u00f3n de qu\u00e9 legitimaci\u00f3n tienen los presupuestos y de c\u00f3mo se da una tal unificaci\u00f3n (de objeto y m\u00e9todo) exige una t. de la c., la cual puede llamarse l\u00f3gica en sentido amplio\u00bb. En este sentido, seg\u00fan K. Rahner, \u00abla cuesti\u00f3n de la t. de la c. siempre es tambi\u00e9n la pregunta por la naturaleza aut\u00e9ntica de la c. como una actuaci\u00f3n humana\u00bb. Esta tendencia en la t. de la c. es tomada en consideraci\u00f3n sobre todo por la metaf\u00ed\u00adsica del conocimiento.<\/p>\n<p>Una direcci\u00f3n que se orienta m\u00e1s por las concretas c. particulares, se dedica al an\u00e1lisis l\u00f3gico de las c. Bolzano todav\u00ed\u00ada concibe la t. de la c. en una forma muy general y la describe como \u00abel conjunto de todas aquellas reglas seg\u00fan las cuales debemos proceder en la tarea de la divisi\u00f3n de todo el dominio de la verdad en ciencias particulares y en la exposici\u00f3n de las mismas en manuales prop\u00ed\u00ados\u00bb. Pero pronto el inter\u00e9s se concentra ante todo en las cuestiones que se plantean por la investigaci\u00f3n de las bases de la matem\u00e1tica y de la f\u00ed\u00adsica. Est\u00e1n en primer plano, no consideraciones generales de tipo filos\u00f3fico, sino investigaciones detalladas de conceptos y teor\u00ed\u00adas particulares. La historia de la c. ofrece para ello valioso material de investigaci\u00f3n. Tales investigaciones en general son consideradas actualmente como t. de la c. Referimos a continuaci\u00f3n algunos puntos de vista que han sido elaborados a este respecto y que tienen importancia tambi\u00e9n para la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Frente a una orientaci\u00f3n unilateral de la t. de la c. de cara a las c. naturales, la escuela neokantiana de Baden y Guillermo Dilthey pusieron de relieve la peculiaridad de las c. del esp\u00ed\u00adritu (&#8211;> ciencia, -> historia). Para la filosof\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada esto adquiri\u00f3 importancia sobre todo por el c\u00ed\u00adrculo de problemas de la -> hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p>1. Base axiom\u00e1tica<br \/>\nLas investigaciones sobre los fundamentos preguntan d\u00f3nde se apoyan el sentido y el valor de las afirmaciones cient\u00ed\u00adficas. Puesto que el valor de las afirmaciones, en cuanto se deriva de otras afirmaciones, es investigado por la l\u00f3gica, aqu\u00ed\u00ad se requiere en primer lugar un an\u00e1lisis l\u00f3gico. Para ello se echa mano actualmente de los medios de la l\u00f3gica moderna.<\/p>\n<p>a) Axiomas. Si en una serie de enunciados hay algunos que se derivan de otros, cabe ordenarlos por el orden de deducci\u00f3n. Los enunciados no deducidos pero que sirven de base para deducciones, se llaman principios o axiomas. Los \u00abelementos de la geometr\u00ed\u00ada\u00bb de Euclides son un ejemplo cl\u00e1sico de esa construcci\u00f3n axiom\u00e1tica de una c. De igual modo pueden investigarse tambi\u00e9n los conceptos que aparecen en una c. analizando cu\u00e1les de ellos se definen por otros. As\u00ed\u00ad se llega a los conceptos fundamentales.<\/p>\n<p>b) Aspecto objetivo y formal de los axiomas. Euclides consider\u00f3 los axiomas como evidentes. Esto presupone que el sentido de los conceptos (fundamentales) usados en los axiomas es suficientemente conocido y que el valor de \u00e9stos queda garantizado por la evidencia. Sin embargo, la confianza en ese elemento intuitivo ha perdido firmeza. Se ha puesto de manifiesto que uno de los axiomas usados por Euclides, a saber, el de las paralelas, es substituible por otros que no pueden conciliarse con \u00e9l; as\u00ed\u00ad surgen sistemas no euclidianos de geometr\u00ed\u00ada, que luego son utilizables tambi\u00e9n en la f\u00ed\u00adsica. A esto se le da la explicaci\u00f3n de que las teor\u00ed\u00adas cient\u00ed\u00adficas no reflejan inmediatamente los hechos objetivos, sino que constituyen un esquema ideal y simplificado de los mismos. Y as\u00ed\u00ad Hilbert invierte la relaci\u00f3n entre concepto y proposici\u00f3n. A diferencia de la consideraci\u00f3n objetiva de los axiomas, en el enfoque formal de los mismos no est\u00e1 en primer plano un saber acerca del sentido de los conceptos fundamentales, sino que se hallan en primer t\u00e9rmino los axiomas a trav\u00e9s de los cuales se juzga que quedan impl\u00ed\u00adcitamente definidos los conceptos fundamentales. O sea, para ese enfoque, lo m\u00e1s importante est\u00e1 en las relaciones entre los conceptos, expresadas en los axiomas. Por eso el sistema axiom\u00e1tico formal es utilizable all\u00ed\u00ad donde una interpretaci\u00f3n de los conceptos fundamentales convierte los axiomas en proposiciones verdaderas. Si esa proposici\u00f3n donde se cumple el axioma se refiere a hechos verificables por la experiencia, entonces se habla de un modelo real.<\/p>\n<p>c) Antinomias y no contradicci\u00f3n. Maneras de deducci\u00f3n que intuitivamente parecen plausibles y que antes eran utilizadas sin reparos por las matem\u00e1ticas, se han hecho problem\u00e1ticas. Pues con ellas pod\u00ed\u00adan deducirse afirmaciones que se contradec\u00ed\u00adan mutuamente (antinomias). Pero si de un sistema puede deducirse una contradicci\u00f3n, \u00e9ste pierde su sentido, pues de una contradicci\u00f3n se saca cualquier principio, de manera que ya no cabe distinguir entre principios deducibles y no deducibles. As\u00ed\u00ad se hizo necesario formular exactamente las maneras de deducci\u00f3n y plantear la cuesti\u00f3n de si en un sistema en el que se hace uso de ellas se puede demostrar que \u00e9l est\u00e1 libre de contradicci\u00f3n. Han sido intentados diversos caminos. Recurriendo a signos aritm\u00e9ticos, de la no contradicci\u00f3n de la aritm\u00e9tica se ha logrado deducir que ciertos sistemas axiom\u00e1ticos de la geometr\u00ed\u00ada no euclidiana est\u00e1n libres de contradicci\u00f3n. Con esta finalidad se dio a los conceptos fundamentales de la geometr\u00ed\u00ada una interpretaci\u00f3n aritm\u00e9tica donde se cumplen los axiomas. A un modelo as\u00ed\u00ad, que es de tipo l\u00f3gico o matem\u00e1tico, se le llama modelo formal.<\/p>\n<p>Mas para mostrar la no contradicci\u00f3n en la aritm\u00e9tica misma hay que seguir otro camino. Se busca aqu\u00ed\u00ad (Lorenzen, Hao Wang) una salida constructiva usando solamente las formas seguras de deducci\u00f3n, con las cuales se substituyen las dudosas. Se presentan como dudosas ante todo las maneras de deducci\u00f3n en las que una totalidad (infinita) de objetos (p. ej., n\u00fameros) es considerada como si se diera de antemano. Esto sucede en ciertas formas de demostrar indirectamente la existencia de algo, donde se presupone que en un grupo de objetos a ninguno de ellos corresponde una determinada propiedad, o tambi\u00e9n que hay uno -sin necesidad de saber cu\u00e1l- al que le corresponde esa propiedad. Son igualmente dudosos los enunciados en los que un predicado es afirmado o negado respecto del mismo predicado, o bien enunciados que se refieren a s\u00ed\u00ad mismos. Con la distinci\u00f3n entre \u00ablenguaje objetivo\u00bb y \u00abmetalenguaje\u00bb, a trav\u00e9s del cual se habla sobre el primero, ciertamente se excluye la referencia de un enunciado a s\u00ed\u00ad mismo, pero a la vez se pone ah\u00ed\u00ad de manifiesto la limitaci\u00f3n de todo lenguaje que obedece a normas rigurosas. La dificultad de que para una elaboraci\u00f3n estricta de un lenguaje se debe disponer ya de un metalenguaje y, para la elaboraci\u00f3n estricta de \u00e9ste, de un metametalenguaje, etc., Lorenzen intenta superarla desde su punto de vista operativo y replica: Para aprender una lengua, no siempre se debe presuponer otra lengua. Un metalenguaje por el cual nosotros hablamos sobre un lenguaje puede introducirse en el acto de construirlo.<\/p>\n<p>d) A priori. Desde el punto de vista de los axiomas formales, \u00e9stos se presentan como convenciones, en las cuales no hay que preguntar por su validez, sino, a lo sumo, por su utilidad. Desde el punto de vista operativo esto queda ulteriormente matizado en el sentido de que, ciertamente se requieren algunas estipulaciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas, pero con relaci\u00f3n a otros enunciados, que por lo dem\u00e1s son considerados solamente como convenciones, se puede demostrar que est\u00e1n necesariamente unidos con el uso de tales estipulaciones. A ellos pertenecen, seg\u00fan Lorenzen, importantes presupuestos de la l\u00f3gica, de la aritm\u00e9tica, de la geometr\u00ed\u00ada e incluso de la cinem\u00e1tica y de la mec\u00e1nica. Aqu\u00ed\u00ad no se trata de proposiciones emp\u00ed\u00adricas, pues no se basan en la observaci\u00f3n, sino de enunc\u00ed\u00adados que posibilitan la formulaci\u00f3n de la observaci\u00f3n. Pero tampoco se trata de puras estipulaciones y de deducciones anal\u00ed\u00adticas a partir de ellas. Los enunciados pueden considerarse como reconstrucci\u00f3n de lo que normalmente llamamos juicios sint\u00e9ticos a priori.<\/p>\n<p>2. Base experimental<br \/>\na) Verificabilidad emp\u00ed\u00adrica. El progreso de la f\u00ed\u00adsica hacia la teor\u00ed\u00ada de la relatividad y la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica fue posibilitado por el hecho de que se sometieron a cr\u00ed\u00adtica algunos conceptos, p. ej., el de simultaneidad, el de la correspondencia entre magnitudes f\u00ed\u00adsicas y part\u00ed\u00adculas subat\u00f3micas. La cr\u00ed\u00adtica consisti\u00f3 en el hecho de que el investigador no se content\u00f3 con el sentido de estos conceptos, tenido intuitivamente por evidente, sino que pregunt\u00f3 c\u00f3mo es posible comprobar qu\u00e9 conceptos puedan afirmarse o negarse. Esta cuesti\u00f3n trajo consigo una modificaci\u00f3n y una precisi\u00f3n del sentido de dichos conceptos. Con ello fue posible abordar problemas anteriormente no resueltos. Esta observaci\u00f3n y el hecho de que en la c. se trata de enunciados comprobables, hacen obvia la exigencia de que la determinaci\u00f3n del sentido de una proposici\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y de los conceptos usados en ella deba depender del m\u00e9todo de comprobaci\u00f3n o verificaci\u00f3n de tales proposiciones. El an\u00e1lisis de los fundamentos de la validez de una c. tiene por tanto una importancia b\u00e1sica para determinar el sentido de los enunciados cient\u00ed\u00adficos.<\/p>\n<p>b) Conceptos te\u00f3ricos. Una aplicaci\u00f3n rigurosa del principio de verificaci\u00f3n trajo consigo dificultades. Los enunciados generales de las leyes en principio no son totalmente verificables. Seg\u00fan Popper, para su comprobaci\u00f3n se exige solamente, que ellos posibiliten predicciones exactas (relevancia progn\u00f3stica) y que, con ello, por lo menos en principio pueda concebirse la posibilidad de que, al no cumplirse lo predicho, quede demostrada su inexactitud (falsificabilidad) . Tambi\u00e9n top\u00f3 con dificultades el intento de definir las nociones de las ciencias naturales mediante conceptos basados en la observaci\u00f3n. Los conceptos de propiedad (\u00abel\u00e1stico\u00bb, \u00abconductor el\u00e9ctrico\u00bb, \u00absoluble en agua\u00bb) tienen que introducirse, seg\u00fan Carnap, a base de postulados de significaci\u00f3n, los cuales no determinan totalmente el sentido pleno de estos conceptos a partir de afirmaciones emp\u00ed\u00adricamente comprobables, sino que s\u00f3lo indican algunas condiciones del uso justificado o no uso de los mismos. Esto condujo a la interpretaci\u00f3n de las teor\u00ed\u00adas cient\u00ed\u00adficas experimentables que frecuentemente recibe el nombre de esquema doble de las teor\u00ed\u00adas. Lo cual significa que una teor\u00ed\u00ada abarca conceptos tanto emp\u00ed\u00adricos como te\u00f3ricos. La teor\u00ed\u00ada abarca un lenguaje de observaci\u00f3n, en el cual hay conceptos emp\u00ed\u00adricos y se formulan enunciados que son directamente comprobables por la observaci\u00f3n. Pero la teor\u00ed\u00ada contiene tambi\u00e9n un lenguaje te\u00f3rico, con conceptos cuyo sentido inicialmente queda fijado en forma axiom\u00e1tica. Por esto se necesitan adem\u00e1s reglas de correspondencia, las cuales establecen la uni\u00f3n entre estos dos lenguajes, de manera que de la teor\u00ed\u00ada puedan deducirse proposiciones experimentalmente comprobables.<\/p>\n<p>c) La estructura l\u00f3gica de una explicaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de lo emp\u00ed\u00adrico est\u00e1 en que la proposici\u00f3n en la cual se formula el dato que ha de explicarse, pueda deducirse l\u00f3gicamente de las leyes enunciadas en la teor\u00ed\u00ada, una vez conocidas las condiciones concretas que caracterizan el caso. Desde este punto hay un parecido entre explicaci\u00f3n y predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Frente a una concepci\u00f3n demasiado simplista del esquema doble de las teor\u00ed\u00adas se han resaltado los siguientes puntos de vista: Respecto al lenguaje de observaci\u00f3n, es cierto que \u00e9l mismo no depende de elementos te\u00f3ricos sacados de teor\u00ed\u00adas en concurrencia mutua, los cuales queden comprobados o descubiertos como falsos por el recurso a la observaci\u00f3n. Sin embargo, Feyeramend y Sellars llaman la atenci\u00f3n sobre el hecho de que no puede deducirse de ah\u00ed\u00ad que el lenguaje de observaci\u00f3n no contenga en absoluto ning\u00fan elemento te\u00f3rico. Con relaci\u00f3n al lenguaje te\u00f3rico hay que tener en cuenta c\u00f3mo no todo lo que en \u00e9l se fija axiom\u00e1ticamente es estipulaci\u00f3n arbitraria. Hay que distinguir entre: a) Convenciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas; b) enunciados necesariamente unidos con ellas; c) enunciados donde toma cuerpo el contenido cient\u00ed\u00adfico de la teor\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>d) Teor\u00ed\u00ada y realidad. Generalmente, adem\u00e1s de la interpretaci\u00f3n delimitada por las reglas de correspondencia, a las expresiones del lenguaje te\u00f3rico se les da otra interpretaci\u00f3n que presta atenci\u00f3n al valor de los axiomas. Se habla entonces de un modelo de esta teor\u00ed\u00ada. El car\u00e1cter de conocimiento te\u00f3rico de tales modelos es valorado en diversas formas. Antes se ten\u00ed\u00ada por imprescindible un modelo mec\u00e1nico y se cre\u00ed\u00ada que con \u00e9l quedaba adecuadamente captada la realidad f\u00ed\u00adsica (interpretaci\u00f3n objetiva de una teor\u00ed\u00ada). La dificultad en encontrar modelos mec\u00e1nicos y la posibilidad de aducir distintos modelos, llevaron a que se considerara a \u00e9stos como simples ayudas para la representaci\u00f3n, sin ning\u00fan valor cognoscitivo que rebase lo expresado en el formalismo de la teor\u00ed\u00ada (interpretaci\u00f3n formal: la teor\u00ed\u00ada es s\u00f3lo un medio de exposici\u00f3n de lo observable). Sigue un camino medio la interpretaci\u00f3n objetiva limitada, la cual considera los modelos como exposici\u00f3n an\u00e1loga de la realidad captada en la teor\u00ed\u00ada, sin que del modelo puedan sacarse inmediatamente consecuencias para la realidad, si \u00e9stas no se desprenden de la teor\u00ed\u00ada misma.<\/p>\n<p>3. Aplicaciones<br \/>\nEn la aplicaci\u00f3n de la t. de la c. a la filosof\u00ed\u00ada y a la teolog\u00ed\u00ada hay que tener en cuenta la diferencia entre el car\u00e1cter peculiar de estas disciplinas y el de las ciencias experimentales. En general se ha acentuado excesivamente la diferencia, de modo que, por desgracia, hay pocas investigaciones sobre las semejanzas. Por eso hemos de limitarnos a algunas indicaciones.<\/p>\n<p>a) Explicaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica. Mientras que en las ciencias experimentales se desarrollan teor\u00ed\u00adas que son suficientes para derivar de ellas lo que ha de explicarse, y as\u00ed\u00ad tales teor\u00ed\u00adas permiten hacer progn\u00f3sticos, la -> metaf\u00ed\u00adsica busca las condiciones necesarias de lo f\u00e1ctico. Su funci\u00f3n no es prognosticar, sino integrar. Esta ciencia debe mostrar expl\u00ed\u00adcitamente c\u00f3mo una determinada concepci\u00f3n (o visi\u00f3n del mundo) interpreta unitariamente todo aquello con lo que el hombre tiene que relacionarse en su vida, y as\u00ed\u00ad puede ofrecer una orientaci\u00f3n para una configuraci\u00f3n de la vida llena de sentido. Una comprobaci\u00f3n de los enunciados relativos a una visi\u00f3n del mundo, importante tambi\u00e9n para determinar el sentido de tales enunciados, se produce verificando la autenticidad de su funci\u00f3n integrante. As\u00ed\u00ad, p. ej., no puede excluirse de antemano un \u00e1mbito de la experiencia humana. Como, por tanto, la verificaci\u00f3n debe estar abierta a la totalidad de la experiencia humana, la comprobaci\u00f3n de enunciados relativos a una visi\u00f3n del mundo es menos intersubjetiva que en las ciencias experimentales. La tarea de la metaf\u00ed\u00adsica est\u00e1, pues, no en ofrecer una visi\u00f3n concreta del mundo, sino en mostrar las condiciones necesarias para las concepciones con una funci\u00f3n integrante. En las concepciones filos\u00f3ficas aparecidas en la historia hay que distinguir entre su sentido fundado y necesario para la integraci\u00f3n, por un lado, y su modelo de representaci\u00f3n hist\u00f3ricamente condicionado, por otro lado.<\/p>\n<p>b) Teolog\u00ed\u00ada como teor\u00ed\u00ada. Si preguntamos por la semejanza de la &#8211;>teolog\u00ed\u00ada con el doble esquema de la teor\u00ed\u00ada, cabe formularla en los siguientes t\u00e9rminos: al lenguaje de observaci\u00f3n corresponde el lenguaje religioso, en el cual quedan expresadas las bases de la inteligencia de la fe. La teolog\u00ed\u00ada procura alcanzar una intelecci\u00f3n y para ello, mediante su peculiar lenguaje te\u00f3rico, elabora una interdependencia que debe ser de tal \u00ed\u00adndole, que la concepci\u00f3n de la fe formulada en ella se acredite por su confrontaci\u00f3n con los enunciados religiosos b\u00e1sicos. As\u00ed\u00ad la distinci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada positiva y especulativa corresponder\u00ed\u00ada a la distinci\u00f3n entre f\u00ed\u00adsica experimental y te\u00f3rica. Hay un positivismo de la revelaci\u00f3n que interpreta la teolog\u00ed\u00ada como mera sistematizaci\u00f3n formal de los enunciados contenidos en las fuentes de la revelaci\u00f3n. El cometido de la filosof\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada consiste en el desarrollo de lo necesariamente implicado en determinados planteamientos de las cuestiones y estipulaciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas. Y sobre todo cae bajo su cometido todo lo relativo a una explicaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica. Pero eso lleva consigo la vinculaci\u00f3n a todo el campo de la experiencia humana y a otras concepciones del mundo. Esta vinculaci\u00f3n ha de tenerse en cuenta al determinar expl\u00ed\u00adcitamente el sentido de las f\u00f3rmulas teol\u00f3gicas. Adem\u00e1s, no ha de pasar desapercibido el elemento te\u00f3rico en el lenguaje de observaci\u00f3n. Esto hace comprensible la importancia de una &#8211;> hermen\u00e9utica de las fuentes de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otto Muck<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La reflexi\u00f3n sobre la -> ciencia pertenece desde siempre a la filosof\u00ed\u00ada. Por primera vez en la edad moderna, principalmente desde Kant, de un an\u00e1lisis l\u00f3gico de la c. se espera informaci\u00f3n sobre la peculiaridad del conocimiento humano. 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