{"id":18876,"date":"2016-02-05T12:07:16","date_gmt":"2016-02-05T17:07:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion-social-medios-de\/"},"modified":"2016-02-05T12:07:16","modified_gmt":"2016-02-05T17:07:16","slug":"comunicacion-social-medios-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion-social-medios-de\/","title":{"rendered":"COMUNICACION SOCIAL, MEDIOS DE"},"content":{"rendered":"<p>I. Concepto e importancia<br \/>\nMedios de c.s. es el nombre que a partir del Vaticano II se da oficialmente en la Iglesia a los medios de comunicaci\u00f3n de masas (mass media) y, en principio, a las t\u00e9cnicas modernas de informaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Este nombre, acu\u00f1ado y divulgado por el decreto sobre los medios de comunicaci\u00f3n social Inter mirifica del concilio Vaticano II, hace resaltar la funci\u00f3n ideal que se atribuye a estos instrumentos de publicaci\u00f3n. El concepto de comunicaci\u00f3n indica que se trata de un proceso de mediaci\u00f3n, de una acci\u00f3n de compartir con otra persona. Los hombres, al intercambiar entre s\u00ed\u00ad lo que tienen, se prestan una ayuda mutua y, a la vez, se acercan y asemejan los unos a los otros. La comunicaci\u00f3n libremente realizada y orientada hacia un fin determinado constituye una parte de la realidad social. El adjetivo \u00absocial\u00bb fue elegido conscientemente, en primer lugar para no tener que utilizar el concepto \u00abmasa\u00bb, concepto que expresa una idea de despersonalizaci\u00f3n e irresponsabilidad; en segundo lugar para expresar que la comunicaci\u00f3n transmitida mec\u00e1nicamente alcanza a grandes sectores de la poblaci\u00f3n, \u00abincluso a toda la humanidad\u00bb, y que debe ser considerada como uno de los principales factores de la socializaci\u00f3n (cf. la enc\u00ed\u00adclica Mater et Magistra, n. 58, y la constituci\u00f3n pastoral del Vaticano II Gaudium et spes, n. 25, 75). Por otra parte, hay que notar que en el concepto \u00abmedios de masas\u00bb, utilizado normalmente, la palabra \u00abmasa\u00bb no expresa ni el comportamiento de los destinatarios ni el posible efecto degradante del medio; no indica m\u00e1s que la cantidad y la heterogeneidad del p\u00fablico.<\/p>\n<p>Como caracter\u00ed\u00adsticas de los medios de c.s. se consideran, y con raz\u00f3n, la rapidez, la simultaneidad y el car\u00e1cter universal tanto en el contenido como en la forma, caracter\u00ed\u00adsticas que son posibles gracias a la t\u00e9cnica moderna; pero m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstica a\u00fan es quiz\u00e1 la heterogeneidad de los destinatarios (lectores, oyentes, expectadores), pues hombres de diferente civilizaci\u00f3n, profesi\u00f3n, destino, edad, sexo, raza y religi\u00f3n reciben al mismo tiempo las mismas informaciones. Aqu\u00ed\u00ad tenemos uno de los fen\u00f3menos caracter\u00ed\u00adsticos de nuestra civilizaci\u00f3n y decisivo para el futuro de la humanidad: la igualdad de oportunidades del hombre actual respecto a la -> formaci\u00f3n; esta igualdad aumentar\u00e1 m\u00e1s a\u00fan en el futuro.<\/p>\n<p>La radio y la televisi\u00f3n, en un grado mayor a\u00fan que la prensa, a pesar de que \u00e9sta dispone de una oferta casi ilimitada y de que tiene que adaptarse necesariamente a los diferentes niveles del p\u00fablico, nos proporcionan constantemente (a un precio m\u00f3dico y servidos a domicilio) unos bienes culturales que antes no estaban apenas al alcance de nadie &#8211; o solamente a un precio muy elevado -y que se hallaban reservados exclusivamente a una clase social privilegiada.<\/p>\n<p>En el contexto general de la urbanizaci\u00f3n y de la industrializaci\u00f3n, los medios de c.s. son expresi\u00f3n e instrumento de la llamada cultura de masas. Como los bienes culturales pueden ser producidos y almacenados industrialmente (cintas magnetof\u00f3nicas, discos, etc\u00e9tera), se han convertido en objeto comercial y bienes de consumo. Desde este punto de vista, respecto a los llamados bienes culturales nos encontramos nosotros mismos dentro de una civilizaci\u00f3n de consumo. Pero esta situaci\u00f3n responde a una necesidad latente en cada uno de los hombres (cf. a este respecto, W. BENJA1vIIN, Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit, F 1963 ).<\/p>\n<p>El progreso de la t\u00e9cnica electr\u00f3nica, cuyo campo de aplicaci\u00f3n m\u00e1s inmediato ser\u00e1 la transmisi\u00f3n mundial de programas de televisi\u00f3n y de peri\u00f3dicos enteros a trav\u00e9s de sat\u00e9lites para noticias, har\u00e1 que esta civilizaci\u00f3n de masas adquiera una amplitud y una densidad que por ahora no podemos sospechar a\u00fan. Las noticias m\u00e1s diferentes, y en un n\u00famero cada vez mayor (informaciones y comentarios, ciencias y datos, obras de teatro radiadas y televisadas, etc. ), ser\u00e1n percibidos al mismo tiempo por un p\u00fablico tan numeroso como heterog\u00e9neo en su visi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>En el plano de la informaci\u00f3n o del espect\u00e1culo encontrar\u00e1n los hombres la condici\u00f3n previa para la unidad. Pero \u00bfqu\u00e9 uso har\u00e1n de ella? La misma noticia provoca diversas reacciones, aqu\u00ed\u00ad aprobaci\u00f3n y alegr\u00ed\u00ada, all\u00ed\u00ad desaprobaci\u00f3n y tristeza. En lugar de acercar a los hombres entre s\u00ed\u00ad, podr\u00ed\u00ada tener el efecto contrario. Y sin embargo, confiamos en que esta comunidad de destino que es la humanidad poco a poco se ir\u00e1 haciendo cada vez m\u00e1s consciente, y en que la solidaridad entre los hombres no quedar\u00e1 reducida a una esfera superficial, sino que se convertir\u00e1 en un compromiso por un mundo m\u00e1s justo, m\u00e1s libre y de m\u00e1s hermandad. Para la humanidad esto constituye casi una necesidad biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Cada vez que el \u00abhomo faber\u00bb descubr\u00ed\u00ada nuevas herramientas de trabajo, estaba creando nuevos medios de destrucci\u00f3n o de perfecci\u00f3n. Y en esta mutua sucesi\u00f3n de fases ascendentes y descendentes en el curso de la evoluci\u00f3n, la humanidad no s\u00f3lo no ha sucumbido sino que ha hecho algunos avances; actualmente, la humanidad tiene tales instrumentos de poder sobre la materia, sobre el conocimiento y sobre la conciencia, que ella se encuentra ante una decisi\u00f3n radical: \u00abEl hombre sabe muy bien que est\u00e1 en su mano el dirigir correctamente las fuerzas que \u00e9l ha desencadenado y que pueden aplastarle o salvarle\u00bb (Gaudium et spes, n. 9).<\/p>\n<p>Con los medios de c.s. puede el hombre \u00abdirigir una llamada directa al conocimiento y a la libertad del individuo\u00bb. La situaci\u00f3n del hombre en general, as\u00ed\u00ad como el destino de la humanidad est\u00e1n confiados a la conciencia del cristiano y a la misi\u00f3n de la Iglesia, cuya m\u00e1s noble tarea es servir al hombre. \u00abLa comunidad de los cristianos se siente \u00ed\u00adntimamente unida al g\u00e9nero humano y a su historia\u00bb (Gaudium et spes, n. 1). La postura que la Iglesia ha adoptado frente a los medios de c.s. (prensa, cine, radio, televisi\u00f3n y otros) es actualmente positiva e incluso optimista. Las palabras con que comienzan los documentos eclesi\u00e1sticos m\u00e1s importantes publicados en los \u00faltimos a\u00f1os sobre este tema, son una prueba de esto. La enc\u00ed\u00adclica de P\u00ed\u00ado xii sobre cine, radio y televisi\u00f3n, del 8-9-1957, comienza con las palabras Miranda prorsus (el avance admirable), y al principio del decreto conciliar sobre los medios de c.s., del 4-12-1963, tenemos las palabras: Inter mirifica (Entre los maravillosos inventos). Por tanto, la postura de la Iglesia frente a la ciencia y a la t\u00e9cnica no es de desconfianza ni de indiferencia, sino m\u00e1s bien de admiraci\u00f3n. Pero la Iglesia no se queda simplemente en esto; ella va m\u00e1s all\u00e1 y se interesa ante todo por la funci\u00f3n social de los medios de c.s. y por el mensaje que estos medios nos transmiten.<\/p>\n<p>El decreto Inter mirifica fue publicado al final de la segunda parte del Vaticano ir. Este documento fue cada vez objeto de mayor discusi\u00f3n en el aula, aumentando al mismo tiempo los recelos contra \u00e9l. En la \u00faltima votaci\u00f3n fue aprobado con 503 votos en contra. Sus puntos d\u00e9biles obedecen fundamentalmente, seg\u00fan opini\u00f3n general, al hecho de que, despu\u00e9s de la primera discusi\u00f3n, se les oblig\u00f3 a los redactores a que se atuviesen al contenido de un texto redactado durante la fase de preparaci\u00f3n del Concilio. Por tanto, no pudieron tener en cuenta el cambio de perspectivas en la postura que la Iglesia adopt\u00f3 frente al mundo, frente a las realidades terrenas, frente al apostolado y frente a la actividad del mundo; cambio que se hab\u00ed\u00ada producido ya al final del segundo per\u00ed\u00adodo conciliar.<\/p>\n<p>A pesar de estos defectos hay que tener en cuenta los elementos positivos y din\u00e1micos de dicho documento: el valor intr\u00ed\u00adnseco que tienen estos medios por el servicio que prestan al hombre y al progreso de la humanidad; el derecho a obtener informaci\u00f3n; el papel de la autoridad p\u00fablica, que no solamente debe proteger y fomentar la moralidad, sino tambi\u00e9n la libertad; el derecho a poder tomar personalmente una decisi\u00f3n y, por tanto, a una educaci\u00f3n para la libertad; el respeto al car\u00e1cter peculiar del respectivo medio de c.s.; la integraci\u00f3n de estos medios en la &#8211;> pastoral ordinaria de la Iglesia; una definici\u00f3n amplia del trabajo de la prensa cat\u00f3lica; la cr\u00ed\u00adtica a la superficialidad y, por tanto, la exigencia de una gran preparaci\u00f3n, etc\u00e9tera. Este decreto, que tiene 24 par\u00e1grafos, est\u00e1 dividido en dos grandes partes: la doctrina de la Iglesia (n. 3-12) y la actividad pastoral de la Iglesia (n. 13-22), con una introducci\u00f3n (n. 1-2) y una conclusi\u00f3n (n. 23 y 24). En la conclusi\u00f3n se anuncia una instrucci\u00f3n pastoral sobre los medios de c.s. La comisi\u00f3n papal, para los n\u2020\u00a2edios de c.s., prevista en el n\u00famero 19 del decreto conciliar, fue creada por el motu proprio In f ructibus multis, del 2-4-1964. La comisi\u00f3n est\u00e1 unida al secretariado de estado y cuenta tambi\u00e9n con seglares entre sus miembros y consultores.<\/p>\n<p>II. Aspectos teol\u00f3gicos<br \/>\nPero estos medios de c.s., en su propia naturaleza t\u00e9cnica y en su significado humano, incluso prescindiendo de su uso eclesi\u00e1stico como instrumentos para extender el evangelio, \u00bfpueden ser considerados bajo una perspectiva teol\u00f3gica? Vamos a intentar dar una respuesta en tres puntos.<\/p>\n<p>1) Toda actividad que haga posible y facilite la comunicaci\u00f3n entre los hombres, nos hace part\u00ed\u00adcipes de la bondad de Dios, que ha destinado sus bienes a todos los hombres. Por tanto, la comunicaci\u00f3n tiene un car\u00e1cter cuasi-religioso. P\u00ed\u00ado xii en su Enc. Miranda prorsus dio la siguiente fundamentaci\u00f3n: \u00abDios, sumo bien, difunde sin cesar los dones entre los hombres, a quienes rodea de especial solicitud y amor&#8230; Con el deseo de volver a encontrar en el hombre el reflejo de sus propias perfecciones, Dios lo ha hecho part\u00ed\u00adcipe de su generosidad divina, llam\u00e1ndolo a ser mensajero, portador y dispensador de su obra entre sus hermanos y en la sociedad. El hombre, en efecto, en virtud de su propia naturaleza, comunic\u00f3 ya desde un principio los bienes espirituales a su pr\u00f3jimo mediante signos sensibles que \u00e9l encontr\u00f3 en las cosas materiales y que ha procurado perfeccionar cada vez m\u00e1s. Desde los dibujos y signos gr\u00e1ficos de los tiempos m\u00e1s remotos hasta las t\u00e9cnicas contempor\u00e1neas, todos los medios de c.s. deben estar orientados, por tanto, a esta gran meta: prestar una ayuda al hombre y defender la causa de Dios\u00bb (n. 4).<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, la exigencia misteriosa de comunicaci\u00f3n interhumana tiene un fundamento teol\u00f3gico, y su car\u00e1cter obligatorio pertenece al campo de la teolog\u00ed\u00ada. Para el cristiano esa exigencia no constituye un imperativo categ\u00f3rico provocado por una raz\u00f3n utilitarista, sino que m\u00e1s bien es &#8211; o deber\u00ed\u00ada ser- una respuesta amorosa a la voluntad de Cristo. Con ayuda de la comunicaci\u00f3n universal que la t\u00e9cnica le ofrece al hombre, \u00e9ste tiene actualmente m\u00e1s posibilidades que en el pasado de ser administrador de Dios, que se ha abierto a s\u00ed\u00ad mismo al hombre en su revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2) Hay una segunda raz\u00f3n que induce al cristiano a adoptar una postura positiva frente a la evoluci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n social: la humanidad camina hacia su perfecci\u00f3n bajo la gu\u00ed\u00ada de la providencia y bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Esta perfecci\u00f3n no se alcanza realmente en este mundo, pero la humanidad experimenta ya en su peregrinar terreno s\u00ed\u00adntomas de su futura gloria. Pero tendr\u00ed\u00adamos un concepto demasiado estrecho del plan de Dios para con la humanidad, si busc\u00e1semos esa perfecci\u00f3n solamente en el orden de lo sobrenatural y afirm\u00e1ramos que la historia profana de la humanidad va hacia su ruina por raz\u00f3n del pecado.<\/p>\n<p>Dios ama al hombre en todo su ser y en todas sus cosas. Por esto, los formidables medios de c.s., y los medios m\u00e1s formidables a\u00fan que nos traer\u00e1 el futuro, entran dentro del plan de la providencia de Dios. Y no ocupan un puesto de segunda categor\u00ed\u00ada, ni constituyen un mero recurso para casos de urgencia, sino que son signos y medios positivos de perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfNo participa acaso de la resurrecci\u00f3n de Cristo, de la victoria de la gracia la misma recuperaci\u00f3n hist\u00f3rica y natural de la unidad de todos los hombres? Pues el pecado significa rechazar a los dem\u00e1s, ruptura, alejamiento de los otros y alejamiento en s\u00ed\u00ad mismo; y, por tanto, precisamente lo contrario de la comunicaci\u00f3n. \u00abPor primera vez, los hombres adquieren conciencia no s\u00f3lo de su mutua dependencia, que cada vez es mayor, sino tambi\u00e9n de su extraordinaria unidad. Esto significa que la humanidad est\u00e1 cada vez en mejores condiciones de convertirse en el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo\u00bb (P\u00ed\u00ado xii, el 19 de marzo de 1958 ). Un mundo unido &#8211; no importan los sufrimientos, el tiempo y las inseguridades que esto cueste- \u00bfno puede convertirse en s\u00ed\u00admbolo, lazo unificante e incluso exigencia para la unidad de los cristianos y la universalidad y catolicidad de las Iglesias?<br \/>\n3) Otro aspecto teol\u00f3gico se refiere a su aplicaci\u00f3n: los medios de c.s. son utilizados principalmente durante el &#8211;> tiempo libre. Pero el problema del tiempo libre es uno de los m\u00e1s serios que tiene planteados la sociedad moderna, tanto a nivel econ\u00f3mico, como a nivel social, psicol\u00f3gico y cultural. De aqu\u00ed\u00ad, la urgencia de una teolog\u00ed\u00ada del tiempo libre, que deber\u00ed\u00ada ir paralela a la teolog\u00ed\u00ada del trabajo. El hombre puede disponer de su tiempo libre con toda libertad y emplearlo en hacer lo que le plazca. Deber\u00ed\u00ada ser un tiempo especial en el que el hombre se descubriera y realizara a s\u00ed\u00ad mismo, y no un tiempo perdido, de ociosidad y degeneraci\u00f3n. El que el tiempo libre llegue a ser una cosa u otra depende en primer lugar, no de la comunicaci\u00f3n ofrecida, sino de la comunicaci\u00f3n que se elige. Pues en \u00faltimo t\u00e9rmino, al menos en la sociedad democr\u00e1tica y pluralista, .es el consumidor el que elige la comunicaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 elige y c\u00f3mo elige esta comunicaci\u00f3n? Esta es una pregunta fundamental no s\u00f3lo para comprender ciertas formas err\u00f3neas, sino, sobre todo, por la relaci\u00f3n que dice del hombre.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista hay que comprender la insistencia con que el decreto Inter mirifica pide que el hombre moderno se prepare moral, t\u00e9cnica y est\u00e9ticamente, con miras a la utilizaci\u00f3n de los medios de c.s. Como el hombre al elegir una comunicaci\u00f3n determinada lo hace en raz\u00f3n de lo que es o de lo que quiere ser, tiene gran importancia, tanto para la sociedad como para la Iglesia, el que el hombre de hoy &#8211; y m\u00e1s a\u00fan el del ma\u00f1ana- est\u00e9 en condiciones de elegir, entre las muchas informaciones que se le ofrecen, aquellas que le ayudan a realizar, con una alegr\u00ed\u00ada que no excluye el esfuerzo, su imagen de hombre. La obligaci\u00f3n de formarse a s\u00ed\u00ad mismo, de que se nos habla en Gaudium et spes (cap. it, 2) bajo el significativo t\u00ed\u00adtulo de \u00bb El progreso de la cultura\u00bb, est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente unido, en nuestra civilizaci\u00f3n, con el uso que se haga de los medios de c.s. durante el tiempo libre.<\/p>\n<p>III. Conclusiones<br \/>\nPara formarnos un juicio exacto de los medios de c.s. en el plano que aqu\u00ed\u00ad nos interesa, son necesarias antes dos observaciones:<br \/>\n1) Si nos fijamos primeramente en el objeto, entonces debemos tener en cuenta tanto el momento como la forma de la comunicaci\u00f3n. La elecci\u00f3n de unas horas determinadas o la prohibici\u00f3n de unos programas concretos no excluye el que se puedan dar algunos abusos. La autoridad p\u00fablica tiene el derecho y la obligaci\u00f3n de intervenir para evitar los abusos demasiado grandes y para defender la dignidad y la decencia p\u00fablicas, sin las cuales no puede existir una comunidad humana. La autoridad p\u00fablica debe proteger tambi\u00e9n a los m\u00e1s d\u00e9biles contra los programas indecentes, que generalmente est\u00e1n motivados por un deseo de lucro y son defendidos hip\u00f3critamente en nombre de la libertad de prensa y de la libertad art\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>En este campo la responsabilidad recae primeramente sobre los productores (en un sentido muy amplio de la palabra) de los medios de comunicaci\u00f3n, aunque no siempre les resulte f\u00e1cil saber hasta qu\u00e9 punto pueden invocar, con conciencia clara y recta, unos derechos de informaci\u00f3n y unas razones art\u00ed\u00adsticas. El decreto conciliar formula el siguiente principio: \u00abMisi\u00f3n suya (de los productores) es, por tanto, tratar las cuestiones econ\u00f3micas, pol\u00ed\u00adticas o art\u00ed\u00adsticas de modo que no produzcan da\u00f1o al bien com\u00fan\u00bb (n. 11). Pero \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 fijar cu\u00e1ndo y hasta qu\u00e9 punto est\u00e1 amenazado el bien com\u00fan? Los medios de c.s. han puesto fin en nuestros d\u00ed\u00adas a las sociedades cerradas y est\u00e1n acelerando el proceso hacia una sociedad uniforme; por esto, se puede decir que los riesgos calculados est\u00e1n m\u00e1s en consonancia con el bien com\u00fan que las t\u00ed\u00admidas medidas de precauci\u00f3n. En este terreno habr\u00e1 siempre contradicciones entre las autoridades de la moral y de la pol\u00ed\u00adtica, los guardianes del orden y de la ley, y los productores que luchan por la libertad de expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia de nuestros d\u00ed\u00adas parece conceder m\u00e1s respeto y confianza a esta libertad de expresi\u00f3n (cf. Inter mirifica, n. 12 ). Antes, lo primero que la Iglesia exig\u00ed\u00ada de las autoridades civiles, era la prohibici\u00f3n de todo abuso de la libertad de prensa; ahora les recuerda que \u00absu deber es defender y tutelar la verdadera y justa libertad de informaci\u00f3n, que es imprescindible para que la sociedad moderna pueda progresar, sobre todo en el terreno de la prensa\u00bb.<\/p>\n<p>2) Los medios de c.s. se distinguen entre s\u00ed\u00ad en su t\u00e9cnica, en su historia, en sus estructuras jur\u00ed\u00addicas y econ\u00f3micas, en sus leyes, en sus funciones sociales, en su aplicaci\u00f3n, etc. Por esto, el mismo medio utilizado aparece como un < mensaje\", en cuanto que pone al descubierto las diversas facultades del hombre y, de esta forma, nos presenta en s\u00ed\u00ad mismo la realidad bajo una luz completamente nueva. La misma noticia tendr\u00e1 para el receptor un significado diferente, seg\u00fan est\u00e9 expresada en un documento escrito, transmitida verbalmente o comunicada a trav\u00e9s de la televisi\u00f3n.\n\nLos medios audiovisuales han ayudado al hombre a descubrir nuevamente la realidad, a expresarla y comunicarla en una forma nueva y diferente del pensamiento y de la palabra escrita. En el sonido, en la imagen y en el movimiento experimenta el hombre lo concreto, lo individual, lo existencial. Por tanto, uno se puede preguntar si la formulaci\u00f3n de la fe, y sobre todo de la catequesis, que encontramos en los libros, responde al horizonte y a las categor\u00ed\u00adas experimentales de la generaci\u00f3n actual, que est\u00e1 m\u00e1s o menos habituada a las t\u00e9cnicas audiovisuales. Esta cuesti\u00f3n preocupa seriamente a los especialistas en catequesis. Si la Iglesia quiere utilizar esos medios para anunciar su mensaje, tiene que adaptarlo a la forma o a la est\u00e9tica de estas t\u00e9cnicas. Para transmitir el mensaje del evangelio necesita, por tanto, un nuevo idioma que se base m\u00e1s en las sugerencias de las comparaciones y en la analog\u00ed\u00ada de la historia actual que en ideas y tesis abstractas.\n\nSi bien es verdad que se deben \"emplear los medios de c.s. para anunciar el evangelio de Cristo> (Decreto sobre el ministerio pastoral de los obispos, n. 13) y que \u00ablos hijos de la Iglesia han de utilizar los instrumentos de la c.s. sin la menor dilaci\u00f3n y con el m\u00e1ximo empe\u00f1o en las m\u00faltiples obras de apostolado, tal como lo exigen las realidades y las circunstancias del tiempo y del lugar\u00bb (Decreto sobre los medios de comunicaci\u00f3n social, n. 13), sin embargo estos med\u00ed\u00ados de c.s. presentan a la Iglesia un problema m\u00e1s grave aun que el de su aplicaci\u00f3n, por muy normal y provechosa que pueda ser \u00e9sta, a saber: que la Iglesia tiene ante s\u00ed\u00ad una sociedad y unos hombres que llevan el cu\u00f1o de la comunicaci\u00f3n moderna y se encuentran en una transformaci\u00f3n continua precisamente a causa de estos medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los medios de c.s. tienen en s\u00ed\u00ad una gran fuerza para acelerar el proceso evolutivo de toda la humanidad. Gracias a ellos todo se pone en movimiento, y el \u00abmensaje eterno\u00bb del cristianismo tiene que intentar llegar al hombre y a la nueva situaci\u00f3n de \u00e9ste. Por \u00faltimo, el car\u00e1cter peculiar de los medios de c.s., gracias al cual toda la realidad adquiere una nueva dimensi\u00f3n din\u00e1mica, puede ayudar a la Iglesia a descubrir nuevamente el horizonte escatol\u00f3gico que le corresponde por su propio origen, poniendo constantemente en duda la verdad que aparentemente ha conseguido y buscando superar continuamente los l\u00ed\u00admites alcanzados (siempre fiel a lo esencial), con una mirada impaciente hacia el futuro.<\/p>\n<p>Emile Gabel<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Concepto e importancia Medios de c.s. es el nombre que a partir del Vaticano II se da oficialmente en la Iglesia a los medios de comunicaci\u00f3n de masas (mass media) y, en principio, a las t\u00e9cnicas modernas de informaci\u00f3n p\u00fablica. Este nombre, acu\u00f1ado y divulgado por el decreto sobre los medios de comunicaci\u00f3n social &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion-social-medios-de\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCOMUNICACION SOCIAL, MEDIOS DE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-18876","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18876","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18876"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18876\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18876"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18876"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18876"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}