{"id":18877,"date":"2016-02-05T12:07:19","date_gmt":"2016-02-05T17:07:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunion-bajo-las-dos-especies\/"},"modified":"2016-02-05T12:07:19","modified_gmt":"2016-02-05T17:07:19","slug":"comunion-bajo-las-dos-especies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunion-bajo-las-dos-especies\/","title":{"rendered":"COMUNION BAJO LAS DOS ESPECIES"},"content":{"rendered":"<p>1. Instituida en el marco de la comida del passah, la eucarist\u00ed\u00ada recibi\u00f3 la estructura de la comida, en que Cristo se da a los suyos en manjar bajo las dos especies de pan y de vino. Por el comer de su carne y el beber de su sangre se realiza la uni\u00f3n con \u00e9l, por la que se hace a los fieles gracia de vida eterna. En el discurso de la promesa el comer y el beber se explican con palabras realistas como necesarios para la salud eterna (Jn 6, 51.53.54.56). La dualidad de la materia tiene su raz\u00f3n de ser en que la eucarist\u00ed\u00ada es una comida, que s\u00f3lo se da en forma completa cuando se come y se bebe. Por eso la doble comuni\u00f3n pertenece indudablemente a la integridad del signo sacramental y corresponde al mandato de Cristo. Pero tiene tambi\u00e9n su fundamento en el car\u00e1cter sacrificial de la eucarist\u00ed\u00ada. Porque tanto seg\u00fan Jn 6, 51 como tambi\u00e9n seg\u00fan los relatos de la instituci\u00f3n (Mt 26, 26-29; Mc 14, 22-25; Lc 22, 14-20; 1 Cor 11, 23-27), en la \u00faltima cena, la carne y la sangre de Cristo est\u00e1n en conexi\u00f3n inmediata con su sacrificio de la cruz y son identificadas precisamente con la carne y la sangre sacrificadas sobre el G\u00f3lgota. As\u00ed\u00ad aparece esta comida directamente como banquete sacrificial; por la comida de la carne expiatoria y por la bebida de la sangre purificadora se comunica en el sacramento la gracia del Redentor. La conmemoraci\u00f3n sacramental y la aplicaci\u00f3n de la inmolaci\u00f3n en la cruz se realizan en el sacrificio del banquete eucar\u00ed\u00adstico, que por mandato del Se\u00f1or debe repetirse hasta su retorno escatol\u00f3gico (1 Cor 11, 26). La representaci\u00f3n de la muerte de Cristo sobre la cruz acontece una y otra vez en la Iglesia, siempre que sobre el pan y el vino se pronuncian las palabras de la consagraci\u00f3n. Para ello es necesaria la doble forma de la materia.<\/p>\n<p>2. As\u00ed\u00ad es muy natural que la comuni\u00f3n bajo las dos especies se practicara desde el principio como un uso que se ca\u00ed\u00ada de su peso. Este uso se ha conservado hasta hoy en las Iglesias de oriente, y se mantuvo en la Iglesia de occidente hasta el s. XIII, aisladamente todav\u00ed\u00ada por m\u00e1s tiempo (p. ej., en la misa papal hasta el s. xv, y tambi\u00e9n en las misas de la coronaci\u00f3n de emperadores y reyes); la manera de administraci\u00f3n fue diversa: en lugar de beber del c\u00e1liz (c\u00e1liz de la consagraci\u00f3n, c\u00e1liz de la administraci\u00f3n, c\u00e1liz mixto) se introdujo despu\u00e9s el uso de chupar con una ca\u00f1ita (pugillaris, calamus, fistula), o se empleaban cucharillas, o se mojaba la hostia en el sanguis sagrado (intinctio). En la oraci\u00f3n \u00abHaec commixtio&#8230;\u00bb guarda todav\u00ed\u00ada hoy la misa latina el recuerdo de esta manera de communio sub utraque specie de los fieles.<\/p>\n<p>3. Pero, a la vez,la antigua Iglesia tambi\u00e9n conoci\u00f3 siempre la communio sub una specie y la consider\u00f3 como sacramento de plena validez y de pleno valor, cuando hab\u00ed\u00ada motivos razonables para ello (sub specie panis: en la comuni\u00f3n dom\u00e9stica de los fieles, de los enfermos, de los encarcelados y de los anacoretas; sub specie vini: en la comuni\u00f3n de los ni\u00f1os peque\u00f1os y de los enfermos graves; sub una specie tambi\u00e9n en la missa praesanctificatorum). La Iglesia no consider\u00f3 la forma de administraci\u00f3n como obligatoria por precepto divino y modific\u00f3 sin escr\u00fapulos el rito de la comuni\u00f3n, cuando ello pareci\u00f3 oportuno o necesario. El esencial car\u00e1cter de signo del sacramento preservaba de una restricci\u00f3n unilateral. S\u00f3lo hay un don \u00fanico, que es Cristo mismo; este don se recibe entero e indiviso bajo cualquiera de las dos especies; la gracia necesaria para la salvaci\u00f3n no depende de una o de otra especie. La escol\u00e1stica procur\u00f3 la fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica: Ex vi verborum o in virtute sacramenti, contiene ciertamente cada especie s\u00f3lo lo significado por ella, por tanto, o la carne o la sangre de Cristo; pero, ex concomitantia, Cristo entero est\u00e1 presente bajo cualquiera de las dos especies con alma y divinidad, con toda su plenitud de vida, con la virtud de los modos de ser que \u00e9l tuvo como viviente, paciente y resucitado; es recibido como Cristo \u00abentero\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, esta doctrina explica por qu\u00e9 la Iglesia pudo renunciar, sin da\u00f1o para los fieles en la recepci\u00f3n de la comuni\u00f3n, a la doble especie, cuando se hicieron valer motivos razonables y graves para ello (peligros de contagio en tiempos de peste, peligro de suciedad y derramamiento del sanguis, repugnancia de algunos a beber del mismo c\u00e1liz que otros, gran afluencia de gente por pascua y en las grandes festividades, falta de vino en los pa\u00ed\u00adses del Norte). As\u00ed\u00ad, sin legislaci\u00f3n formal se impuso en todo el occidente durante los s. xiii y xiv la communio sub una. La negligencia en la recepci\u00f3n de los sacramentos y la deficiente inteligencia, a causa de la cual el sacrificio y el acto de comer la v\u00ed\u00adctima en la misa ya no fueron considerados como una unidad, sino que la comuni\u00f3n qued\u00f3 constituida en un acto independiente junto al sacrificio eucar\u00ed\u00adstico, favorecieron esta evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. En el s. xiv se inici\u00f3 el movimiento contrario, que por de pronto s\u00f3lo aspiraba a reanimar la piedad eucar\u00ed\u00adstica. El a\u00f1o 1414 Jacobo de Mies, bas\u00e1ndose en Jn 6, 53, comenz\u00f3 a predicar en Praga la doble comuni\u00f3n como absolutamente necesaria para la salvaci\u00f3n de todos y a deducirla inmediatamente de un mandato divino (Mt 26, 27; Lc 22, 17ss). Tensiones de pol\u00ed\u00adtica eclesi\u00e1stica imprimieron pronto una nota pol\u00e9mica en su predicaci\u00f3n y la hicieron degenerar en una propaganda antieclesi\u00e1stica. El echaba en cara a la Iglesia que ella hab\u00ed\u00ada enga\u00f1ado al pueblo fiel respecto a la promesa de salvaci\u00f3n y vida eterna al sustraerle el c\u00e1liz. El concilio de Constanza rechaz\u00f3 la exigencia de introducir nuevamente el c\u00e1liz (sesi\u00f3n 13 de 15-6-1415) y prohibi\u00f3 la communio sub utraque por raz\u00f3n de los err\u00f3neos supuestos que Jacobo de Mies un\u00ed\u00ada con ella. El movimiento husita, que se desencaden\u00f3 tras la ejecuci\u00f3n de Juan Hus (6-7-1415), con fervor religioso y pasi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica hizo del c\u00e1liz su s\u00ed\u00admbolo (calixtinos, utraquistas, caliceros) y la bandera de su lucha contra la Iglesia y el Estado (guerras de los husitas 1419-36). El concilio de Basilea les permiti\u00f3 finalmente el c\u00e1liz para Bohemia (\u00abcompactata\u00bb de Basilea de 1436) y puso as\u00ed\u00ad fin al estado de guerra. Pero en 1462, P\u00ed\u00ado ii suprimi\u00f3 de nuevo oficialmente los \u00abcompactata\u00bb. Aun cuando muchos utraquistas volvieron al rito romano cat\u00f3lico, sin embargo, el utraquismo se mantuvo en Bohemia hasta 1629 (edicto de restituci\u00f3n).<\/p>\n<p>5. Lutero rechaz\u00f3 al principio la doctrina utraquista, pero pronto atac\u00f3 duramente a la Iglesia por no conceder el c\u00e1liz (De captivitate babylonica: WA 6, 501ss). La communio sub utraque vino finalmente a ser una de las principales exigencias de los innovadores. Sabiendo que no se trataba de un problema dogm\u00e1tico, sino \u00fanicamente de una cuesti\u00f3n disciplinar, muchos cat\u00f3licos defendieron en la dieta de Augsburgo (1530) que se dejara libre la comuni\u00f3n bajo las dos especies; el propio cardenal de Vio Cayetano se expres\u00f3 en el mismo sentido en un informe para Clemente vii. En Alemania los te\u00f3logos mediadores de l\u00ed\u00adnea erasmista (J. v. Pflug, G. Witzel, tambi\u00e9n J. Cochlaeus) y varios pr\u00ed\u00adncipes (Baviera, Austria, J\u00fclich-Kleve) abogaron apasionadamente por la concesi\u00f3n del c\u00e1liz, pues en ella ve\u00ed\u00adan un remedio importante contra la innovaci\u00f3n. En 1548, en el \u00abInterim\u00bb de Augsburgo Carlos v permiti\u00f3 el c\u00e1liz a los protestantes alemanes \u00abhasta la decisi\u00f3n del concilio\u00bb. El Tridentino no trat\u00f3 la cuesti\u00f3n del c\u00e1liz hasta su sesi\u00f3n 22 (sept. 1562).<\/p>\n<p>6. Una vez que ya el concilio de Constanza (Dz 626) hab\u00ed\u00ada rechazado la herej\u00ed\u00ada husita, el Tridentino afirm\u00f3 expresamente (Dz 930ss, 934ss):<br \/>\na) No hay un estricto precepto divino de que todos reciban la comuni\u00f3n bajo las dos especies; a Jn 6, 53s se contrapone Jn 6, 51.58, donde s\u00f3lo se habla de comer el pan; el doble t\u00e9rmino s\u00f3lo tiene sentido pleon\u00e1stico y debe excluir toda interpretaci\u00f3n puramente aleg\u00f3rica en favor de la interpretaci\u00f3n realista. En cambio, Mt 26, 27 y Lc 22, 17ss s\u00f3lo se dirigen inmediatamente a los ap\u00f3stoles; as\u00ed\u00ad queda expresado que en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada el celebrante ha de comulgar siempre bajo las dos especies. Tampoco 1 Cor 11, 28 dice nada acerca de un estricto mandato divino de que todos comulguen bajo la doble especie; ese texto es \u00fanicamente un testimonio de la tradici\u00f3n, al que se contraponen otros, como se ha mostrado antes.<\/p>\n<p>b) Se deja a la potestad disciplinar de la Iglesia determinar el modo de administrar los sacramentos, con tal de que se guarde su sustancia.<\/p>\n<p>c) Tambi\u00e9n bajo una especie se come a Cristo entero y se recibe plenamente el sacramento, de suerte que nadie pierde, por comulgar bajo una especie, una gracia necesaria para la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los te\u00f3logos han discutido la cuesti\u00f3n de si por la communio sub utraque specie se reciben m\u00e1s gracias o gracias espec\u00ed\u00adficamente distintas que por la communio sub una specie. D. Soto, R. Belarmino, F. Su\u00e1rez y otros han respondido a esta cuesti\u00f3n diciendo que el sacramento, lo mismo bajo una que bajo dos especies, comunica al mismo Se\u00f1or entero e \u00ed\u00adntegro y, por ende, tambi\u00e9n una sola y misma gracia. Otros han resaltado m\u00e1s fuertemente el car\u00e1cter de signo en las especies y han hablado de una doble gracia cuando el sacramento es recibido sub utraque. El Tridentino nada dijo sobre el particular. Por lo dem\u00e1s dej\u00f3 al papa la decisi\u00f3n sobre la concesi\u00f3n del c\u00e1liz a los laicos. El 16-41564 P\u00ed\u00ado iv concedi\u00f3 efectivamente a los metropolitas de Maguncia, Colonia, Tr\u00e9veris, Salzburgo y Glan un indulto particular sobre el c\u00e1liz. Sin embargo, ahora se vio que el movimiento cat\u00f3lico en favor del c\u00e1liz estaba ya superado. Al hacerse entretanto la comuni\u00f3n bajo las dos especies signo distintivo de los protestantes, \u00e9sta fue rechazada por la poblaci\u00f3n cat\u00f3lica (en Baviera, en el Bajo Rin). Desde 1561 el duque Alberto v revoc\u00f3 en Baviera la concesi\u00f3n del c\u00e1liz. Gregorio xiii suspendi\u00f3 en 1584 el indulto del c\u00e1liz. En 1604 \u00f3 1621, Roma prohibi\u00f3 directamente el c\u00e1liz de los laicos para Hungr\u00ed\u00ada y Bohemia.<\/p>\n<p>7. S\u00f3lo sobre la marcha del nuevo movimiento lit\u00fargico volvi\u00f3 a aflorar la cuesti\u00f3n de la comuni\u00f3n bajo las dos especies. Una inteligencia m\u00e1s profunda del sacramento y una clara visi\u00f3n dogm\u00e1tica y exeg\u00e9tica, que exclu\u00ed\u00ada todo peligro de tergiversaci\u00f3n her\u00e9tica, y tambi\u00e9n motivos ecum\u00e9nicos que induc\u00ed\u00adan a superar una actitud petrificada contra la reforma y a mantener la apertura frente a las Iglesias de oriente y al protestantismo, hicieron considerar el problema de manera nueva. As\u00ed\u00ad la Constituci\u00f3n sobre la liturgia (n. 55) del concilio Vaticano II determin\u00f3 lo siguiente: \u00abManteniendo firmes los principios dogm\u00e1ticos declarados por el concilio de Trento, la comuni\u00f3n bajo ambas especies puede concederse, en los casos que la sede apost\u00f3lica determine, tanto a los cl\u00e9rigos y religiosos como a los laicos, a juicio de los obispos&#8230; \u00bb La fijaci\u00f3n m\u00e1s exacta de estos casos se hizo luego en el rito para la concelebraci\u00f3n y la comuni\u00f3n del c\u00e1liz, el 7-3-1965; entre otros casos, la comuni\u00f3n bajo las dos especies puede administrarse a los novios en la misa de bodas si \u00e9stos lo desean. El concilio, sin embargo, prescindi\u00f3 de una concesi\u00f3n general del c\u00e1liz de los laicos. A pesar de toda la estimaci\u00f3n que merece, la importancia de la comuni\u00f3n bajo las dos especies no debe exagerarse.<\/p>\n<p>August Franzen<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Instituida en el marco de la comida del passah, la eucarist\u00ed\u00ada recibi\u00f3 la estructura de la comida, en que Cristo se da a los suyos en manjar bajo las dos especies de pan y de vino. 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