{"id":18880,"date":"2016-02-05T12:07:24","date_gmt":"2016-02-05T17:07:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/confesionalismo\/"},"modified":"2016-02-05T12:07:24","modified_gmt":"2016-02-05T17:07:24","slug":"confesionalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/confesionalismo\/","title":{"rendered":"CONFESIONALISMO"},"content":{"rendered":"<p>\u00abConfesionalismo\u00bb puede tener dos significaciones distintas: 1) A veces este concepto sirve para designar los esfuerzos por unir a escala nacional o internacional (alianzas mundiales confesionales) a Iglesias de igual confesi\u00f3n. Visto as\u00ed\u00ad, el \u00abc.\u00bb puede ser una etapa previa para el di\u00e1logo ecum\u00e9nico (&#8211;> ecumenismo). 2) Sin embargo, c. designa generalmente la estimaci\u00f3n excesiva de una tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica limitada frente a la herencia de la Iglesia universal, tal como existe tambi\u00e9n en otras Iglesias, y, consecuentemente, significa una cerraz\u00f3n autosuficiente frente a estas otras Iglesias. Aqu\u00ed\u00ad nos referimos a la segunda significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Iglesia y confesionalismo<br \/>\nLa Iglesia cat\u00f3lica no se entiende a s\u00ed\u00ad misma como una confesi\u00f3n, es decir, como una parcela entre otras, sino como la Iglesia \u00fanica de Cristo. Por eso tampoco puede entender como un c. que haya de ser superado el hecho de mantenerse firmemente vinculada a su credo, es decir, a su doctrina y a las estructuras fundamentales de su orden, pues lo que ella trata de mantener no es un bien particular, sino la herencia de la Iglesia \u00fanica. Sin embargo, es posible y necesario hablar tambi\u00e9n de un c. cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>En efecto, tampoco la instituci\u00f3n que se entiende a s\u00ed\u00ad misma como la Iglesia \u00fanica de Cristo puede escapar al peligro del particularismo en la doctrina y en la vida. Ya la revelaci\u00f3n de Dios en Cristo y su consignaci\u00f3n en las Escrituras sagradas est\u00e1n, seg\u00fan 1 Cor 13, como procesos dentro de la historia, bajo la ley de lo provisional. Pero si ya el conocimiento que nos transmite la revelaci\u00f3n, s\u00f3lo se nos comunica \u00abcomo por un espejo, enigm\u00e1tica y parcialmente\u00bb (1 Cor 13, 12 ), con mayor raz\u00f3n hay que atribuir un car\u00e1cter parcial a la profesi\u00f3n creyente de esa revelaci\u00f3n por parte de la Iglesia, donde la historicidad queda elevada a una potencia superior. Lo cual se debe a que, por la profesi\u00f3n de fe, la Iglesia ha de responder a la -> palabra de Dios. Ahora bien, esta palabra no puede repetirse sin m\u00e1s, sino que debe ser traducida al pensamiento, al lenguaje y a las formas de vida de los distintos tiempos y culturas (-> dogma, evoluci\u00f3n de los -> dogmas, -> acomodaci\u00f3n). Cuando por la &#8211;> reforma protestante, primero se formaron \u00abpartidos religiosos\u00bb dentro de la \u00fanica Iglesia, y luego las comunidades nacidas de la reforma comenzaron a fundar sus propias estructuras eclesiales, esto se hizo as\u00ed\u00ad a base de s\u00ed\u00admbolos particulares en los que dichas confesiones trataron de resumir su visi\u00f3n del evangelio. Con ello, en la formaci\u00f3n de estas Iglesias alcanzaron una importancia superior el cometido de la actualizaci\u00f3n y el papel del sujeto que reflexiona. La repercusi\u00f3n de ese hecho llega m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de estas Iglesias. Pues, si bien es cierto que la Iglesia cat\u00f3lica de momento todav\u00ed\u00ada pudo seguir viviendo de la magnitud compleja de lo que objetivamente ven\u00ed\u00ada transmiti\u00e9ndose, sin embargo, fue cayendo en medida creciente en la resaca de la siguiente evoluci\u00f3n f\u00e1ctica: determin\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s su propia posici\u00f3n en una reacci\u00f3n negativa frente a su rival confesional. As\u00ed\u00ad sufri\u00f3 una restricci\u00f3n de su catolicididad existencialmente vivida y se convirti\u00f3 ella misma &#8211; si no en el \u00e1mbito teol\u00f3gico, por lo menos en el de la sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n- en \u00abconfesi\u00f3n\u00bb, incrementando en nueva forma su condicionamiento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Este condicionamiento hist\u00f3rico afecta primeramente a la confesi\u00f3n como compendio de la doctrina eclesi\u00e1stica, pero m\u00e1s a\u00fan a la \u00abconfesi\u00f3n\u00bb como magnitud sociol\u00f3gica. Sobre todo aqu\u00ed\u00ad entran siempre en juego tambi\u00e9n numerosos \u00abmotivos extra\u00f1os\u00bb, p. ej., de naturaleza psicol\u00f3gica, social, econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica, que s\u00f3lo secundariamente se convierten en factores de separaci\u00f3n. Es significativo que las Iglesias confesionales salidas de la reforma protestante aparecen por vez primera como corporaciones del derecho imperial alem\u00e1n. Este punto de partida permanece activo en el tiempo siguiente, como se pone de manifiesto en la lucha por la paridad social, que ya no se calma nunca en la Europa central.<\/p>\n<p>La ley de los motivos extra\u00f1os act\u00faa tambi\u00e9n donde una separaci\u00f3n eclesi\u00e1stica no est\u00e1 bajo el signo de formaci\u00f3n de un credo. En el cisma entre la Iglesia de oriente y la de occidente este plano secundario llega a ser gen\u00e9ticamente primario. Por eso el concepto de c. puede aplicarse tambi\u00e9n objetivamente a esta serie de problemas.<\/p>\n<p>II. V\u00ed\u00adas de soluci\u00f3n<br \/>\nEn la b\u00fasqueda de posibilidades para superar el c. hay que mentar primeramente algunas v\u00ed\u00adas que no son aceptables.<\/p>\n<p>1) Un c. de todos los cristianos, es decir, una vinculaci\u00f3n utilitaria de las Iglesias confesionales en busca del propio provecho. Aqu\u00ed\u00ad aumenta todav\u00ed\u00ada el aut\u00e9ntico pecado del c., que es el de complacerse en s\u00ed\u00ad mismo, a diferencia de un c. ingenuo.<\/p>\n<p>2) El atribuir un car\u00e1cter absolutamente relativo a las confesiones, m\u00e9todo que tiene sus precedentes en la teolog\u00ed\u00ada del romanticismo alem\u00e1n. Seg\u00fan Schleiermacher, toda idea, al realizarse, sufre una p\u00e9rdida en amplitud y profundidad. De donde se deduce que el nacimiento de confesiones es un proceso necesario, cuya consecuencia (seg\u00fan Marheineke) est\u00e1 en que no s\u00f3lo todo ciclo cultural y todo tiempo, sino tambi\u00e9n todo individuo tiene derecho a formar o elegir una confesi\u00f3n que corresponde a su car\u00e1cter. Este relativismo confesional pasa por alto que la Iglesia no entra en la historia como una idea, sino como una realidad, y que en la cuesti\u00f3n de la elecci\u00f3n de confesi\u00f3n no se trata s\u00f3lo de un sujeto religioso, sino tambi\u00e9n y sobre todo del objeto de la fe, de Cristo y su obra salvadora. Y concretamente por el hecho de que las confesiones no s\u00f3lo son magnitudes complementarias, sino que contienen adem\u00e1s elementos contradictorios, en la decisi\u00f3n en pro o en contra de ellas est\u00e1 siempre en juego la cuesti\u00f3n de la integridad de la obra salvadora de Cristo mismo y, consiguientemente &#8211; seg\u00fan el conocimiento de la verdad-, tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>3) Tampoco la teor\u00ed\u00ada anglicana de las ramas, seg\u00fan la cual :as confesiones ser\u00ed\u00adan ramas que crecen en paz mutua sobre el \u00e1rbol uno de la Iglesia, hace justicia a la seriedad de la rotura.<\/p>\n<p>4) La teor\u00ed\u00ada de la fragmentaci\u00f3n, que viene igualmente de la teolog\u00ed\u00ada anglicana, toma desde luego en serio la rotura, pero no deja suficientemente a salvo la imperdible unidad org\u00e1nica del Cristo m\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>III. Bases para la superaci\u00f3n del c.<\/p>\n<p>Una aut\u00e9ntica superaci\u00f3n del c. debe comenzar ante todo por una reflexi\u00f3n acerca de la funci\u00f3n de la confesi\u00f3n misma. Si es cierto que la confesi\u00f3n constituye un esfuerzo subjetivo por comprender el mensaje de salvaci\u00f3n, tambi\u00e9n lo es que todo sujeto de esa confesi\u00f3n debe entenderse siempre como un sujeto social (cf. la etimolog\u00ed\u00ada de homologia y con-fessio). Originariamente toda confesi\u00f3n tuvo a la postre car\u00e1cter ecum\u00e9nico, pues su objeto era poner de manifiesto la coincidencia de una comunidad determinada con la totalidad de los creyentes. Por eso no hay t\u00ed\u00adtulo leg\u00ed\u00adtimo para una tendencia que conceda un car\u00e1cter absoluto a una limitada tradici\u00f3n eclesial en nombre de un credo.<\/p>\n<p>A la Iglesia cat\u00f3lica se le plantea la exigencia de crear espacio en su teolog\u00ed\u00ada y en su vida para la plenitud de las experiencias 1 cristianas, que Dios concede a las otras Iglesias. Ella puede hacerlo porque tambi\u00e9n 1 &#8211; y en la medida en que &#8211; en las otras Iglesias se mantiene como base com\u00fan la confesi\u00f3n fundamental: \u00abJes\u00fas es el Se\u00f1or.\u00bb \u00abNadie puede decir: Jes\u00fas es el Se\u00f1or, sino por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (1 Cor 12, 3). Dondequiera, pues, se conserve esta confesi\u00f3n fundamental, sigue actuando el Esp\u00ed\u00adritu Santo y, por tanto, nosotros podemos confiar en \u00e9l y en los dones que hace a los hermanos de otras confesiones. Por otra parte, tendremos que preguntar a los separados si en sus credos tiene entera validez el contenido objetivo de esta f\u00f3rmula, es decir, el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo en su Iglesia, en sus -> sacramentos y ministerios, frente a los \u00f3rdenes del mundo. Esa com\u00fan profesi\u00f3n fundamental de fe, y m\u00e1s todav\u00ed\u00ada la conciencia de la subsistencia com\u00fan en el fundamento real de la Iglesia &#8211; del cual los documentos del Vaticano 11 no excluyen a las dem\u00e1s comunidades cristianas -, fundan la posibilidad y el deber de una acci\u00f3n com\u00fan de las Iglesias confesionales ante el mundo de la diakon\u00ed\u00ada, martyr\u00ed\u00ada y leitourg\u00ed\u00ada. Pero la \u00faltima y m\u00e1s profunda superaci\u00f3n del c. s\u00f3lo puede darse por la participaci\u00f3n de las Iglesias en la cruz de Cristo: lo que en ellas es pecado, lo que est\u00e1 humanamente condicionado debe ser entregado a la muerte (cf. 1 Pe 2, 24). La revelaci\u00f3n de la pasi\u00f3n y muerte de Cristo en el cuerpo de la Iglesia (cf. G\u00e1l 6, 17; 2 Cor 4, 10) se convierte as\u00ed\u00ad en nota ecclesiae, en signo de verdadera catolicidad.<\/p>\n<p>Ansgar Ahlbrecht<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abConfesionalismo\u00bb puede tener dos significaciones distintas: 1) A veces este concepto sirve para designar los esfuerzos por unir a escala nacional o internacional (alianzas mundiales confesionales) a Iglesias de igual confesi\u00f3n. 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